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Ejercicio Vs DM2

El documento discute los beneficios del ejercicio para el control de la diabetes mellitus tipo 2. Específicamente, señala que el ejercicio regular aeróbico y de resistencia puede reducir los niveles de hemoglobina A1C en un 10-20%, mejorar la sensibilidad a la insulina, controlar el peso, y reducir los factores de riesgo cardiovascular. También proporciona recomendaciones sobre los tipos y frecuencia de ejercicio apropiados para personas con diabetes.

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Ejercicio Vs DM2

El documento discute los beneficios del ejercicio para el control de la diabetes mellitus tipo 2. Específicamente, señala que el ejercicio regular aeróbico y de resistencia puede reducir los niveles de hemoglobina A1C en un 10-20%, mejorar la sensibilidad a la insulina, controlar el peso, y reducir los factores de riesgo cardiovascular. También proporciona recomendaciones sobre los tipos y frecuencia de ejercicio apropiados para personas con diabetes.

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Ejercicio vs DM2

El término DM describe un síndrome en el que existe un


trastorno metabólico de causa múltiple, caracterizado por
hiperglucemia crónica con alteraciones en el metabolismo
de los carbohidratos, grasas y proteínas, lo que se
produce como resultado de defectos en la secreción o en
la acción de la insulina, o en ambas inclusive
La DM es incurable, costosa y ha ido en aumento
en los últimos años, además de ser responsable
del fallecimiento de aproximadamente 5
millones de personas entre 20 y 79 años,
durante el año 2015
La poca actividad física (AF) va a contribuir a un
peor perfil lipídico, valores más elevados de
proteína C reactiva y del índice de insulino
resistencia. Igualmente contribuye a desarrollar
un mayor cociente triglicéridos/colesterol, unido a
lipoproteínas de alta densidad e insulina
Múltiples estudios que demuestran el beneficio del
ejercicio regular en el control glucémico a largo plazo
han utilizado Actividad física (AF) realizada por 30 a 60
minutos, al 50 a 80 % del VO2 máximo, 3 a 4 veces por
semana. Con este tipo de programas se logran
reducciones de 10 % a 20 % en la Hemoglobina
glicosilada - HBA1C
Un metaanálisis mostró que la intensidad del
ejercicio presentó mayor poder para predecir la
diferencia de la HBA1C (r = -0,91 p = 0,002 ) que
el volumen del ejercicio (r = -0,46 p = 0,26)
Ejercicio y resistencia a la acción de la
insulina

La práctica de EF se relaciona con la disminución de la


resistencia a la acción de la insulina a través de varios
mecanismos, entre los que se señalan el
restablecimiento de la cascada de la señal insulínica y
la disminución del efecto deletéreo de los lípidos
intramusculares, mejorando la oxidación de dichas
grasas y la contracción muscular mediante la
activación de proteína quinasa activada por adenosín
monofosfato-cíclico, nucleótido que funciona como
segundo mensajero en varios procesos biológicos
Esto facilita la translocación del transportador
específico de glucosa (GLUT-4) e incrementa la
comunicación que mantienen el músculo y el
páncreas mediante mioquinas, lo cual permitiría
suponer un rol muscular en la secreción de
insulina
El efecto de una sesión de AF aeróbica sobre la
sensibilidad a la insulina se mantiene por 24 a 72
horas dependiendo de la intensidad y la
duración de la actividad
Ejercicio y sobrepeso

El EF incrementa el gasto de energía y la captación de


glucosa por los músculos y adipocitos, disminuye el peso en
personas obesas con DM, e incrementa la sensibilidad a la
insulina, problema este último presente en muchos de
estos pacientes
Ejercicio y factores de riesgo cardiovascular

El EF promueve el aumento de las lipoproteínas de alta densidad


(HDL), la disminución de las lipoproteínas de muy baja densidad
(LDL), de los triglicéridos, y en algunos casos, del colesterol de
lipoproteínas de baja densidad (LDL-colesterol) y del colesterol
total, aunque en este último caso no se modifican sus valores de
forma significativa
Entrenamiento de fuerza y DM2

Con el incremento de la edad hay una tendencia a una


declinación progresiva de la masa muscular, conduciendo
a la sarcopenia, disminución de la capacidad funcional,
disminución de la tasa metabólica de reposo, incremento
de la masa grasa, e incremento de la resistencia a la
insulina
Estos beneficios, según
muchos estudios,
parecen ser intensidad-
dependientes, con las
mayores mejorías
cuando se entrena entre
el 70 y el 90 % de 1-RM
El EF pudiera dar mayor beneficio, en términos del
control glucémico, que el aeróbico (EA), e incluso
se tolera más si se realiza con cortos episodios y
períodos de reposo intermitentes. En la mayoría
de los estudios se reporta una disminución
relevante clínicamente de la HBA1C, y los que no,
tienen una duración menor de 10 semanas
El EF mejora la sensibilidad a la insulina que
persiste de 16 horas a 120 horas después de la
sesión. Esta duración tiende hacia el mayor valor
si se lleva más de 12 a 16 semanas de
entrenamiento
El EF de moderada intensidad (45-55 % de 1RM)
ha mostrado ser seguro y efectivo para mejorar
el control glucémico, colesterol, triglicéridos y
tejido adiposo subcutáneo y no se han
reportado efectos adversos más que una ligera
inflamación muscular y es bien tolerado con alta
adherencia en diabéticos obesos y ancianos (90
% en 10 semanas). Además, este modo de
ejercicio podría tener el potencial de
incrementar la capacidad aeróbica
Las respuestas mediadas por la contracción local
pueden aumentar la señalización intracelular,
llevando a incrementos de los transportadores
Glut 4 de membrana y sensibilidad a la insulina
Recomendaciones basadas en la evidencia
Ejercicio aeróbico
Mínimo 150 minutos semanales de AF aeróbica
de moderada intensidad (40 a 60 % del VO2
máx. o 50 a 70 % de la frecuencia cardíaca
máxima) y/o al menos 90 minutos semanales de
una AF aeróbica vigorosa (> 60 % del VO2 máx. o
> al 70 % de la frecuencia cardíaca máxima . La
AF se debe distribuir en tres sesiones semanales
mínimo y no deberían transcurrir más de dos
días consecutivos sin AF
Ejercicio de fuerza
Si no existen contraindicaciones, EF 3 veces por
semana, con la intervención de los mayores
grupos musculares, progresando hasta 3 series
de 8 a 10 repeticiones, con una carga que no
permita realizar más de 8 a 10 repeticiones
Para maximizar la seguridad del programa de
entrenamiento y para evitar eventos
hipoglucémicos, idealmente se debería
monitorear la glucosa sanguínea antes, durante
y después del ejercicio mínimo las primeras
semanas de entrenamiento
El EF debe comenzar con intensidades bajas o
moderadas (45-65 % de 1RM) y seguir la
progresión de acuerdo con la tolerancia de los
sujetos
Hiperglucemia
No debe realizarse ejercicio si la glucemia en ayunas es mayor
de 250 mg/ dl (13,9 mmol/l) y hay cetoacidosis presente. No
es necesario suspender la AF en pacientes diabéticos tipo 2
con glucemias mayores a 300 mg/ dl en ausencia de cetosis
especialmente en estado posprandial. Se debe evitar el
ejercicio vigoroso si hay cetosis. En ausencia de una severa
deficiencia de insulina el ejercicio leve a moderado debería
tender a disminuir los niveles de glicemia. Si el paciente está
bien hidratado, asintomático y no se encuentran cuerpos
cetónicos en orina y sangre no es necesario posponer la AF
basado solamente en la hiperglucemia
Hipoglucemia
En los pacientes que reciben insulina o toman
secretagogos de la insulina (sulfonilureas y glinidas), la
AF puede causar hipoglucemia si no se modifica la dosis
del medicamento o la ingesta de carbohidratos. Es
necesario que los pacientes ingieran carbohidratos
adicionales si la glucemia preejercicio es menor de 100
mg/dl y requieren esos medicamentos. La hipoglucemia
es rara en pacientes que no los reciben. Esta ocurre
especialmente cuando coinciden el pico máximo del
nivel de insulina exógeno y un ejercicio prolongado
Retinopatía
En presencia de retinopatía proliferativa o de
retinopatía no proliferativa severa el ejercicio
aeróbico vigoroso o el ejercicio de fuerza puede
estar contraindicado por el riesgo de
desencadenar hemorragia vítrea o
desprendimiento de retina
Neuropatía periférica
La disminución de la sensibilidad dolorosa aumenta
el riesgo de lesiones de la piel, infecciones y
destrucción articular de Charcot. Por lo tanto en
caso de severa neuropatía periférica es conveniente
aconsejar actividades físicas donde el peso corporal
no impacte sobre las articulaciones de los
miembros inferiores como natación, bicicleta fija o
ejercicios con los brazos, aunque la caminada
moderada no incrementa el riesgo de ulceras o
reulceración
Albuminuria y nefropatía
No hay evidencia de estudios clínicos
aleatorizados o estudios de cohorte que
demuestren que el ejercicio intenso pueda
acelerar la progresión de la nefropatía diabética
y estos pacientes no tienen restricciones
específicas para hacer ejercicio

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