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Cuento Patojo

El perro abandonado Patojo escucha quejas de una granjera sobre el robo de sus gallinas. Al intentar ayudarla, la granjera lo golpea pensando que él es el culpable. Más tarde, Patojo ve al verdadero ladrón, un tacuazín, y lo ataca para defender a las gallinas. La granjera los ve luchando y mata al tacuazín, dándose cuenta que Patojo quería ayudarla. Arrepentida, adopta a Patojo y desde entonces viven como buenos amigos.

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Cuento Patojo

El perro abandonado Patojo escucha quejas de una granjera sobre el robo de sus gallinas. Al intentar ayudarla, la granjera lo golpea pensando que él es el culpable. Más tarde, Patojo ve al verdadero ladrón, un tacuazín, y lo ataca para defender a las gallinas. La granjera los ve luchando y mata al tacuazín, dándose cuenta que Patojo quería ayudarla. Arrepentida, adopta a Patojo y desde entonces viven como buenos amigos.

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La historia

de un buen
perro
“PATOJO”

Había una vez un perro abandonado, flaco, pulgoso,


sucio y hambriento. Nadie lo quería, porque siempre
andaba en la calle. En una ocasión, iba pasando cerca de
la casa de una granjera y escuchó algunas quejas: ¡Tan
bien que he cuidado mis gallinas, para que alguien me los
robe!
El perro pensó: ayudaré a la pobre granjera.
Encaminó sus pasos hacia la casa y al llegar
justo a la entrada, sale la granjera y ¡Zaz! le
recibió con un escobazo y le dijo: Con que tu
vienes a robar mis gallinas.
El pobre perro sin entender, salió
corriendo, y pensó: Que injusto que me
hayan pegado, pero vigilaré desde el
matorral, para averiguar quién es el
verdadero culpable del robo, lo cazaré y lo
mataré.
Al caer la tarde, justo cuando el sol se estaba
ocultando, entre un árbol gigantesco, aparece un
tacuazín. Se estaba acercando muy lentamente al
corral de las gallinas, y ya con la mirada fija en la
presa, de la nada aparece el perro, flaco,
pulgoso, sucio y hambriento. Le dice: Por tu
culpa me han golpeado, recibí el pago de tus
caprichos. yo solo quería ayudar.
El tacuazín le responde: jajajaja ¿cómo que te
han puesto de guardián?. Pero de nada servirá,
con tus pocas fuerzas, no podrás detenerme.
Mejor ayúdame a cazar mi presa, para que logres
comer algo.
El perro le respondió: claro que te voy
a detener. De un salto, ya estaba sobre
el tacuazín, se revolcaron, y por el
ruido que provocaron, salió la granjera
a ver, con machete en mano.
Sorpresa!, el perro que había golpeado,
estaba atacando al tacuazín, la granjera
muy furiosa, de un machetazo, termina de
matar, al culpable de robar gallinas.
El perro, muy asustado, estaba esperando otra
maltratada, pero no fue así. La granjera muy
amablemente, pidió perdón, lo abrazó, lo baño, lo
adoptó y le dio de comer del mejor concentrado que
tenía.
Y le dijo: Buen perro, desde ahora en adelante, te
llamarás ¡PATOJO!
Desde ese día, aquel perro abandonado, encontró un buen hogar,
gracias a su buena acción.
Paso de ser un perro abandonado, sucio, pulgoso y flaco. A un
perro bonito y querido en la comunidad.

Desde ese día la granjera y el perro fueron muy buenos amigos.


Nunca te rindas ante las
injusticias de la vida. Las
buenas acciones, tarde o
temprano, darán su fruto.

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