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Salmos: Profecías del Mesías

Este documento presenta resúmenes de varios salmos que profetizan aspectos clave de Jesús y su ministerio de salvación. Se analizan salmos que predicen a Jesús como el Pastor divino, el Mesías sufriente, el Hijo de David, el Rey eterno y el Sacerdote celestial. Estos salmos, aunque escritos siglos antes, describen con precisión la vida, muerte y exaltación de Jesús como el cumplimiento del plan de Dios para la redención de la humanidad.
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Salmos: Profecías del Mesías

Este documento presenta resúmenes de varios salmos que profetizan aspectos clave de Jesús y su ministerio de salvación. Se analizan salmos que predicen a Jesús como el Pastor divino, el Mesías sufriente, el Hijo de David, el Rey eterno y el Sacerdote celestial. Estos salmos, aunque escritos siglos antes, describen con precisión la vida, muerte y exaltación de Jesús como el cumplimiento del plan de Dios para la redención de la humanidad.
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¡BENDITO EL QUE

VIENE EN EL NOMBRE
DEL SEÑOR!

Lección 9 para el 2 de marzo de 2024


“La piedra que desecharon los
edificadores ha venido a ser la
piedra angular. Obra del Señor
es esto, es una maravilla a
nuestros ojos” (Salmo 118:22-23)
Los salmos nos hablan de los sentimientos
de sus autores, y de su relación con Dios.
Pero no se limitan a eso.
El Espíritu Santo inspiró a sus autores para
que expresasen con claridad diversos
aspectos esenciales del Plan de Redención.
Gracias a Salmos podemos ver cómo Dios
había dispuesto los acontecimientos de la
vida, muerte, resurrección, ascensión y
glorificación de nuestro Señor Jesucristo, el
Mesías, nuestro Salvador.

El Pastor (Salmo 23).

El Mesías sufriente (Salmo 22).

El Hijo de David (Salmos 89 y 132).

El Rey Eterno (Salmo 2).

El Sacerdote celestial (Salmo 110).


EL PASTOR
“Jehová es mi pastor; nada me faltará” (Salmo 23:1)

Durante la primera etapa de su vida, David –el autor de


gran parte de Salmos– se dedicó a pastorear el ganado
de su padre (1S. 16:11-13; 2S. 7:8). Aprendió a amar a
sus ovejas y a defenderlas de los peligros (1S. 17:34-35).
Al componer sus salmos, David se veía a sí mismo, y al
pueblo de Israel, como ovejas bajo el cuidado personal
del Pastor divino (Sal. 23:1-4).
¿Qué relación existe entre Dios (nuestro Pastor) y
nosotros (ovejas de su prado)?
Salmo 95:6-7. Dios es nuestro Creador.
Salmo 28:9. Dios es nuestro Salvador.
Salmo 78:52. Dios es nuestro Guía.
Salmo 79:13. Nosotros le alabamos.
Jesús es el Buen Pastor. Nosotros le pertenecemos porque Él nos
creó, nos salvó y nos guía (Jn. 10:4, 11-12).
Cuando entramos en una relación íntima con Él, reconocemos su
voz y formamos parte de su rebaño (Jn. 10:4-5, 16).
“He sido derramado como aguas, y todos mis

EL MESÍAS SUFRIENTE huesos se descoyuntaron; mi corazón fue como


cera, derritiéndose en medio de mis entrañas”
(Salmo 22:14)

Salmo 22 es una predicción de los sufrimientos V. 1. Palabras de Jesús (Mt. 27:46; Mr. 15:34)
del Mesías. Se cumplió exactamente en la V. 2-6. Sentimientos de Jesús.
crucifixión de Jesús.
V. 7. Menean la cabeza burlándose (Mt. 27:39; Mr. 15:29)
A pesar del rechazo de su pueblo, y del
V. 8. Palabras de la multitud (Mt. 27:43)
sufrimiento al que fue sometido, Dios convirtió
a Jesús en la “piedra angular” del Templo V. 9-14. Confianza y experiencia de Jesús.
espiritual (Sal. 118:22; Ef. 2:20-22; 1P. 2:4). V. 15. Jesús tiene sed (Jn. 19:28)
V. 16. Horadaron las manos y los pies de Jesús (Jn. 20:25)
V. 17. No quebraron ninguno de sus huesos (Jn. 19:31-37)
V. 18. Los soldados se repartieron sus ropas (Mt. 27:35;
Mr. 15:24; Lc. 23:34; Jn. 19:23-24)

Si nos dejamos caer sobre esta “piedra” seremos


quebrantados, y alcanzaremos salvación; pero, si
lo rechazamos, seremos desmenuzados, y
estaremos perdidos (Lc. 20:17-18)
EL HIJO DE DAVID
“Hice pacto con mi escogido; juré a David mi siervo, diciendo: Para siempre confirmaré
tu descendencia, y edificaré tu trono por todas las generaciones” (Salmo 89:3-4)

Dios hizo un pacto con David y lo declaró “primogénito”, es


decir, el mayor entre los reyes de la tierra (Sal. 89:27).
Prometió bajo juramento que la descendencia de David se
sentaría para siempre sobre el trono de Israel (Sal. 89:3-4).
Sin embargo, Dios rechazó a su ungido y le quitó el reino
(Sal. 89:38-39). ¿Por qué?
La parte humana del pacto fracasó (Sal. 132:11-12). Sin
embargo, Dios mantuvo su pacto (Sal. 89:30-37).
Jesús, el hijo de David, el
ungido, se ciñó para siempre la
corona real (Sal. 132:17-18).

El pacto que Dios concertó con David nos atañe a todos nosotros. Aunque, como
débiles seres humanos, fracasamos vez tras vez en mantener los requisitos del
pacto, Dios –por su misericordia–, honrará a todos los que, por fe, nos aferremos
al Salvador, declarándonos “reyes y sacerdotes” (Ap. 1:5-6).
“Pero yo he puesto mi rey sobre Sion,
EL REY ETERNO mi santo monte” (Salmo 2:6)

En la resurrección, Dios declaró a Jesús su Hijo


engendrado (Sal. 2:7; Hch. 13:32-33). Esta
expresión indica que Jesús asumía el pacto
davídico y se convertía en Rey Eterno (Sal. 2:8-12).
Satanás había deseado usurpar el trono, acusando
a Jesús de ser un Rey injusto. Pero, a partir de la
resurrección, Jesús se sienta nuevamente en el
trono de Dios (Sal. 110:1). Una vez demostrada la
falsedad de las acusaciones, Jesús es adorado en
Cielo y Tierra, a la espera de la destrucción final
del pecado y la rebelión.
¿Cómo es el reinado de Jesús?

Salmo 2:9; 89:13 Es fuerte, quebranta con vara de hierro

Salmo 89:14 Es justo y misericordioso a la vez

Salmo 89:18 Es protector para sus súbditos


EL SACERDOTE CELESTIAL
“Juró Jehová, y no se arrepentirá: Tú eres sacerdote para siempre
según el orden de Melquisedec” (Salmo 110:4)
Un juramento establece a Jesús como rey (132:11), y un juramento lo
establece como sacerdote (Sal. 110:4).
Como miembro de la tribu de Judá, Jesús estaba excluido del
sacerdocio. Sin embargo, Dios mismo lo declaró sacerdote según un
ministerio superior (y anterior) al sacerdocio levítico (Heb. 7:14-15).
¿En qué aspectos es superior el sacerdocio de Jesús?
Heb. 7:21 Heb. 9:24 Heb. 7:23-24 Heb. 7:25 Heb. 7:26 Heb. 6:20

Se basa en Ejerce su No está Su Es perfecto Puede


un ministerio afectado intercesión y representarnos
juramento en el por la y salvación compasivo directamente
Santuario muerte es continua ante el Padre
Celestial
El maravilloso sacerdocio real de Jesús reclama nuestra obediencia y confianza absolutas.
E. G. W. (Patriarcas y profetas, pg. 169)

“Después de la caída del hombre [Cristo] vio a sus


ovejas condenadas a perecer en las sendas tenebrosas
del pecado. Para salvar a estas descarriadas, dejó los
honores y la gloria de la casa de su Padre. […] Se oye su
voz que las llama a su redil: “Y habrá un resguardo de
sombra contra el calor del día, y un refugio y
escondedero contra la tempestad y el aguacero”. Su
cuidado por el rebaño es incansable. Fortalece a las
ovejas débiles, libra a las que padecen, reúne los
corderos en sus brazos, y los lleva en su seno. Sus
ovejas lo aman”

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