Es una respuesta del organismo a una disminución del volumen circulante de sangre; se deteriora el riesgo
tisular y termina finalmente en hipoxia celular y muerte, el cual puede ser de origen hipovolémico, séptico,
cardiogénico, neurogénico y anafiláctico.
CUIDADOS DE ENFERMERIA
Minimizar la pérdida de líquidos: Limitando el número de
muestras de sangre, controlar las pérdidas de las vías venosas y
aplicar presión directa sobre las zonas de hemorragia.
Contribuir a la sustitución de volumen: Colocar catéteres
intravenosos periféricos cortos y de gran diámetro calibre 14 ó
16, rápida administración de líquidos prescritos.
Monitorizar al paciente: Con la finalidad de tener todos los
parámetros hemodinámicos disponibles para detectar la
aparición de manifestaciones clínicas
de sobrecarga hídrica, previniendo así otros problemas
asociados
La hemorragia es el escape copioso de sangre de un vaso sanguíneo, la cual se puede presentar durante la cirugía o en las
primeras horas posteriores a ésta, y primeros días después de la misma.
CUIDADOS DE ENFERMERIA
• Vigilar pérdidas de líquidos.
• Mantener vía IV permeable y flujo de líquidos constantes
para evitar la hipovolemia.
• Disponer de líquidos sanguíneos para la transfusión
sanguínea si procede.
• Vigilar constantes vitales.
• Extracción de sangre para el control de coagulación.
• Administración IV de analgésicos para el dolor según pauta
médica.
• Evaluar la eficacia de las medidas tomadas para controlar ese
dolor.
Tromboflebitis profunda
se presenta en las venas pélvicas o profundas de las extremidades inferiores en los pacientes post-operatorios, con mayor
frecuencia en cirugías de cadera, seguida por prostatectomía retropúbica y cirugía torácica y abdominal, la cual depende de la
complejidad de la cirugía y la gravedad fundamental de la enfermedad. Se considera que los trombos venosos localizados por
arriba de la rodilla, son la principal fuente de tromboembolia pulmonar.
CUIDADOS DE ENFERMERIA
• Mantener la hidratación adecuada del paciente en la etapa post-operatoria, evitando así la hemoconcentración.
• Colocar medias antiembólicas, en el periodo pre-operatorio (preferentemente) o vendaje de miembros inferiores.
• Propiciar la deambulación temprana, de no ser posible, realizar ejercicios pasivos de las piernas.
• Evitar cualquier dispositivo, como correas oropa ajustadas que pudiesen limitar la circulación.
• Evitar la fricción o masaje de pantorrillas o muslos. Asimismo, la colocación de cojines o rollos para la pantorrilla
en los pacientes con riesgo por el peligro de hacer presión en los vasos que se localizan bajo la rodilla.
• Evitar la colocación de catéteres intravenosos en las extremidades inferiores.
• Instruir al paciente para que evite estar de pie o sentado o cruzar las piernas durante periodos prolongados.
• Valorar los pulsos periféricos, el llenado capilar y la sensación en las extremidades inferiores.
• Verificar la presencia de signo de Homan: Dolor en la pantorrilla al realizar la dorsiflexión del pie. El 30% de los
pacientes con trombosis venosa profunda presentan este signo.
• Aplicar pantalón neumático durante la etapa trans-operatoria y en el post operatorio, a los pacientes con mayor
riesgo (con él se aplican presiones de 20 a 35 mmHg desde el tobillo hasta el muslo, con el cual se aumenta el riego
sanguíneo y se mejora la circulación.
• Iniciar tratamiento con anticoagulantes por prescripción médica.
Los antecedentes que predisponen a una complicación pulmonar pueden ser: Infección de vías respiratorias superiores,
regurgitación o aspiración de vómito, antecedentes de tabaquismo intenso, enfermedades respiratorias crónicas y obesidad, entre
otras
ATELECTASIA
La atelectasia ocurre las primeras 48 horas posteriores a la
cirugía, en la que existe una expansión incompleta del pulmón o
una parte del mismo, se atribuye a la falta de respiraciones
profundas periódicas. Éste puede ocurrir cuando un tapón de
moco cierra un bronquiolo, lo que provoca que se colapsen los
alveolos que se encuentran distales a dicho tapón, dando como
resultado la disfunción respiratoria. Los signos que se pueden
manifestar son: Taquipnea leve a intensa, taquicardia, tos,
fiebre, hipotensión, disminución de los ruidos respiratorios y de
la expansión torácica del lado afectado
BRONCOASPIRACIÓN
Es causada por aspiración de alimentos, contenido gástrico,
agua o sangre en el sistema traqueobronquial. Se debe
considerar que los anestésicos y los narcóticos deprimen el
sistema nervioso central, originando la inhibición del reflejo
nauseoso y tusígeo. Una broncoaspiración abundante tiene una
mortalidad del 50%. Los síntomas dependen de la gravedad de
la broncoaspiración, por lo general aparecen datos de atelectasia
inmediata a la broncoaspiración, taquipnea, disnea, tos,
broncospasmo, silbilancias, ronquidos, estertores, hipoxia y
esputo espumoso.
NEUMONÍA
La neumonía es una respuesta inflamatoria en la cual el gas
alveolar queda reemplazado por material celular. En los
pacientes post-operatorios por lo general el agente etiológico
son por gramnegativos debido a la alteración de los mecanismos
de defensa bucofaríngeos. Los factores predisponentes incluyen:
Atelectasia, infección de vías respiratorias superiores,
secreciones abundantes, broncoaspiración, intubación o
traqueostomía prolongada, tabaquismo, deterioro de las
defensas normales del huésped (reflejo tusígeo, sistema
mucociliar, actividad de macrófagos alveolares).
Los síntomas que se advierten son: Disnea, taquicardia, dolor
torácico pleurítico, fiebre, escalofríos, hemoptisis, tos,
secreciones espesas verdosas o purulentas y disminución de los
ruidos respiratorios en el área afectada.
CUIDADOS DE ENFERMERIA
Vigilar cuidadosamente la aparición de signos y síntomas en el paciente como:
Presencia de febrícula o fiebre, elevación de la frecuencia cardiaca y respiratoria, dolor torácico, signos de disnea y tos. También
es importante valorar el nivel del estado de conciencia, manifestación de aprensión e inquietud.
Facilitar la función respiratoria por medio de:
• Fisioterapia torácica y cambios posturales frecuentes.
• Ejercicios respiratorios por medio de un espirómetro, o cualquier dispositivo que propicie la expansión y ventilación
pulmonar con más eficacia.
• Estimular al paciente a que tosa para eliminar las secreciones. No olvidar que el paciente debe tener protegida la herida
quirúrgica ante este esfuerzo.
• Deambulación temprana, que sea prescrita por el médico.
Iniciar el tratamiento específico:
Administrar nebulizaciones por prescripción médica para fluidificar las secreciones.
Colocar al paciente en posición fowler, semifowler o rossier para facilitar la función respiratoria.
Administración de oxígeno por prescripción médica.
Estimular la ingestión de líquidos orales, ayuda a fluidificar las secreciones y facilita su expectoración.
Administrar antibioticoterapia por prescripción médica.
La embolia pulmonar se presenta por la obstrución de una o más arteriolas pulmonares, que puede deberse a la presencia
de un émbolo que se origina en algún sitio del sistema venoso o en el hemicardio derecho. Cuando se presenta en la
etapa post-operatoria, en la mayoría de los casos los émbolos se forman en las venas pélvicas o ileofemorales, se
desprenden y viajan hacia los pulmones.
CUIDADOS DE ENFERMERIA
• Administración de oxígeno por catéter nasal o mascarilla.
• Colocar al paciente en posición fowler si no existe
contraindicación.
• Vigilar constantemente los signos vitales
• Control de E.C.G.
• Establecer el protocolo de tratamiento para choque e
insuficiencia cardiaca según las condiciones del paciente.
• Administrar analgésico por prescripción médica para
controlar el dolor.
• Preparar al paciente para tratamiento trombolítico.
Se ocasiona por espasmos del esfínter vesical, se presenta con mayor frecuencia después de la cirugía de ano, vagina o
parte inferior del abdomen.
CUIDADOS DE ENFERMERIA
• Ayudar al paciente a ponerse de pie o llevarlo que
miccione en el sanitario (si está permitido que deambule).
• Proporcionar privacía al paciente.
• Utilizar la ayuda psicológica, dejar correr el agua de la
llave del lavabo, esta medida suele relajar el esfínter
vesical.
• Colocar sonda para vaciamiento, cuando han fracasado
todas las medidas.
• Cuando el paciente presenta micciones de 30 a 60 ml cada
15 a 30 minutos puede ser un signo de sobredistensión
vesical con “rebosamiento de orina”.
Es la interrupción parcial o total del tránsito continuo del contenido a lo largo del intestino. La mayoría de las
obstrucciones intestinales ocurren en el intestino delgado, en la región más estrecha, al íleon.
CUIDADOS DE ENFERMERIA
• Vigilancia estrecha ante la presencia de signos de choque.
• Valorar la distensión abdominal, midiendo el perímetro
abdominal y llevar el registro en el expediente clínico
• Vigilar y documentar las características del vómito y del
drenaje nasográstrico.
• Administrar analgésicos por prescripción médica (los
opiáceos alteran el peristaltismo).
• Brindar apoyo y confianza al paciente, favorecer su
comodidad.
El 50% de las infecciones de herida quirúrgica se presentan durante la primera semana del post-operatorio y el 90%
se diagnostica a los quince días. La infección de herida quirúrgica continúa siendo una de las complicaciones
postoperatorias más frecuentes; aumenta el riesgo del paciente y en ocasiones nulifica el objetivo de la cirugía,
aumenta la estancia hospitalaria, la utilización de antibióticos y material de curación en grandes cantidades, así como
el costo de tiempo médico y enfermeras (os) a su cuidado, además del riesgo que corre el paciente de adquirir otras
infecciones intrahospitalarias.
CUIDADOS DE ENFERMERIA
• Dejar al aire la herida.
• Retirar el apósito anterior en el caso de que existiera. Es aconsejable humedecerlo para facilitar su retirada sin causar
mayor daño en la herida.
• Lavar con agua y jabón y aclarar abundantemente con agua, posteriormente secar bien.
• Lavar a chorro la herida con suero fisiológico, favoreciendo el arrastre de los posibles materiales extraños y restos
( desde el centro de la herida a los extremos y desde la zona más limpia a la menos limpia). Se evitará el uso de
antisépticos, que son citotóxicos para el nuevo tejido y su absorción sistémica puede causar probemas.
• Para el desbridamiento de heridas en ocasiones será necesario aplicar anestésicos locales tópicos en el lecho de la herida
30 minutos antes de la cura.
• El desbridamiento cortante es el método más rápido de eliminar el tejido desvitalizado, pero también el más agresivo y
no siempre es adecuado. En heridas en los talones no está indicado.