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Amebiasis: Biología y Patogenia de E. histolytica

La amebosis es causada por la Entamoeba histolytica. Presenta tres formas: trofozoito, prequiste y quiste. El quiste es la forma infectante que ingiere el huésped y se transforma en trofozoitos en el intestino delgado. Los trofozoitos pueden invadir el intestino grueso y otros órganos como el hígado, causando úlceras y abscesos. La transmisión ocurre a través de la ingesta de alimentos o agua contaminados con quistes de E. histolytica expulsados en

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Amebiasis: Biología y Patogenia de E. histolytica

La amebosis es causada por la Entamoeba histolytica. Presenta tres formas: trofozoito, prequiste y quiste. El quiste es la forma infectante que ingiere el huésped y se transforma en trofozoitos en el intestino delgado. Los trofozoitos pueden invadir el intestino grueso y otros órganos como el hígado, causando úlceras y abscesos. La transmisión ocurre a través de la ingesta de alimentos o agua contaminados con quistes de E. histolytica expulsados en

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AMEBIOSIS

DR. Víctor Luis Cárdenas López


AMEBIOSIS
Agente etiológico:
• Entamoeba histolytica (Schaudinn, 1903) de esta especie se
conocen 9 zimodemas.
• Existe también Entamoeba dispar (Brumpt, 1925) que presenta 13
zimodemas la cual no es patógena pero es indiferenciable
morfológicamente, esta se hace por diferencias inmunológicas o
patrones isoenzimáticos.
Reseña histórica
• 1875 Lösch, en San Petersburgo descubrió en un campesino de 24
años con disentería, microorganismos móviles que presentaban
ecto y endoplasma que contenían en su interior glóbulos rojos. El
paciente murió a los 7 meses y la autopsia demostró ulceraciones
en el colon.
E. histolytica fue descubierta por Friedrich Lösch en 1873 en Rusia,
quien la aisló de un paciente con disentería e incluso, estableció la
relación existente entre la enfermedad y el protozoario en perros
infectados experimentalmente con quistes amebianos procedentes
de humanos. En 1925, Brumpt propuso que existían dos especies
distintas, una patógena y una no patógena, aunque
morfológicamente iguales. En 1961, Diamond logró el primer cultivo
axénico y, en 1978, Sargeaunt diferenció la variante patógena de
E. histolytica de una no patógena mediante patrones
electroforéticos de isoenzimas. En 1993, Diamond demostró que
realmente eran dos especies diferentes y, en 1997, la OMS
recomendó que se diferencien las dos especies para efectos de
diagnóstico y tratamiento, y, cuando el diagnóstico se lleve a cabo
por microscopía óptica, se reporte como E. histolytica/dispar.
A pesar de que E. histolytica fue descubierta hace más de
100 años, no fue sino hasta que se estableció su cultivo
axénico (sin asociación con otros microorganismos) que se
inició el estudio de su biología a nivel molecular.5 La cepa
de E. histolytica inicialmente axenizada y actualmente más
utilizada en los laboratorios de investigación de todo el
mundo es la HM-1:IMSS, denominada así por ser la primer
amiba aislada en forma axénica del intestino de un
paciente hospitalizado en el Centro Médico Nacional IMSS
en 1967.
BIOLOGÍA

• Presenta tres formas:


• Trofozoito
• Prequiste
• Quiste
• Trofozoito:
• Mide entre 10 y 60 µm
• Presenta pseudópodos
• Se alimenta entre otras cosas de
eritrocitos.
BIOLOGÍA
Trofozoito:
• Presenta un núcleo con un cariosoma central, el resto de la
cromatina se adhiere a la membrana nuclear.
• Su citoplasma carece de mitocondrias, el retículo endoplásmico es
poco desarrollado y presenta gran cantidad de glucógeno por lo
que es esencialmente anaeróbico, obteniendo la energía mediante
el ciclo de Embden Meyerhoff.
BIOLOGÍA

• Quiste: Es la forma infectante. Contiene de 1 a 4 núcleos,


dependiendo de la madurez del quiste. Son de forma redondeada y
circular, refringente con una membrana claramente demarcada. En
el citoplasma se pueden ver con frecuencia de 1 a 3 inclusiones de
glucógeno, oscuras llamadas cuerpos cromatidales.
Los mecanismos moleculares del proceso de
enquistamiento y desenquistamiento del parásito se
desconocen. Esto se debe principalmente a que: 1) no hay
un modelo animal en el que se pueda reproducir el ciclo
biológico del parásito y 2) hasta la fecha no se ha podido
inducir de manera reproducible en condiciones in vitro el
enquistamiento de los trofozoítos de E.
histolytica. Además, se ha observado que a diferencia de
varios aislados frescos, E. histolytica HM-1:IMSS virulenta
(aquella capaz de producir lesiones en hígado de hámster)
no sobrevive en cultivos con bacterias y no expresa
algunos de los genes que son indispensables para su
enquistamiento.
Reservorio
El ser humano, un individuo con enfermedad crónica o una
persona asintomática que expulsa quistes con las heces.
Período de incubación
Aproximadamente de dos a cuatro semanas.
Periodo de transmisibilidad
Comprende el lapso en el cual se expulsan quistes, puede
ser de meses, años. Lo más común es el contagio
mediante los alimentos y bebidas contaminados con heces
que contienen quistes maduros.
Transmisión
Los alimentos y bebidas pueden contaminarse mediante:
• Contaminación del abastecimiento de agua
• Manipulación por individuos infectados
• Empleo de excrementos humanos como abono de huertas
• Descuido extremo de la higiene personal en hospicios, guarderías.
CICLO BIOLÓGICO

• Los quistes ingresan al individuo por vía bucal y


avanzan por el tubo digestivo hasta llegar al estómago .
En este sitio el pH del jugo gástrico y las enzimas
hidrolíticas destruyen la pared del quiste sin afectar su
citoplasma, de tal manera que al pasar al duodeno se
libera en la fase de trofozoito con cuatro núcleos.
Inmediatamente cada núcleo se divide para dar lugar a
un trofozoito con ocho múcleos, este estadio es tan
inestable que cada núcleo se separa y origina ocho
pequeños trofozoitos denominados trofozoitos
metaquisticos.
Cada trofozoito metaquistico migra hasta alcanzar el
intestino grueso, el cual posee un pH de 8.0 o 9.0 y está
deshidratado (ambiente adverso para la sobrevivencia de
los trofozoitos). En este punto empieza la transformación
del trofozoito a quiste. Los quistes abandonan el organismo
humano junto con las heces en la fase de quiste
tetranucleado.
El hecho de que una persona aloje amebas en su intestino
no implica en todos los casos la aparición de molestias,
estas dependen de la virulencia de las amebas y del
estado del hospedero.
Desde el punto de vista del parásito, no todas las amebas
son patógenas. Algunas son más agresivas que otras. Un
individuo infectado por amebas no patógenas no evidencia
sintomatología alguna, aunque tampoco se deshace tan
fácilmente de ellas. A estos pacientes se les denomina
como portadores asintomáticos.
Cuando se infecta por cepas patógenas, las consecuencias
son de mayor consideración, ya que pueden llevar a la
muerte y para entednder este punto es necesario conocer
la patogenia (mecanismos a través de los cuales lesionan
al hospedero).
Mecanismos Patogénicos
Ninguna célula es eterna, al morir el trofozoito vierten su contenido
citoplasmático al tejido intercelular del hospedero produciendo lesión
en estos tejidos.
Patología

Esta enfermedad se caracteriza por la destrucción tisular tanto


en el intestino grueso como en otros tejidos (hígado, pulmón,
cerebro y piel. Las lesiones se caracterizan por tener una zona
central de necrosis con parásitos bien conservados en la
periferia y rodeados por infiltrado inflamatorio de tipo linfocitario
y mononuclear, principalmente.
Además, es probable que las lesiones en pulmón y piel
sean ocasionadas por contigüidad al intestino o al hígado
infectado ya que siempre se encuentran asociadas con
ellos.
La lesión típica que se
produce son úlceras
extendidas, en forma de
cuello de botella, botón
de camisa definidas
por la extensión lateral
de E. histolytica sobre
la lámina basal de los
colonocitos.
Patogenia
• Si dicha lámina es penetrada, la invasión al torrente
sanguíneo determinará la diseminación del parásito a
otros órganos, principalmente al hígado en la que forma
abscesos y en menor frecuencia llega a los pulmones,
cerebro y otros tejidos. Ante una perforación, los
trofozoítos también pueden propagarse a diferentes
tejidos contiguos.
Patogenia
La lectina producida por la ameba, permite su unión a la galactosa
(Gal) y la N-acetil-D-galactosamina (GalNAc) de las células blanco
(colonocitos) favoreciendo su adherencia y la citotoxicidad del parásito.

Los trofozoitos expresan lipofosfoglucano (LPPG) en su membrana que


también juegan un papel importante en la adhesión.

.
Patogenia
El principal factor de virulencia presente en E. histolytica es
su capacidad de citotoxicidad, proceso que está mediado
por una serie de factores y sustancias producidas por la
ameba dentro de las cuales destacan los ameboporos y las
proteasas de cisteína.
Los ameboporos son polipéptidos solubles que se insertan
en la membrana de la célula blanco por la unión con
fosfolípidos aniónicos a bajo pH, en la membrana forman
un canal a través del cual se produce la salida de iones y
otras moléculas pequeñas. En consecuencia el medio
interno celular cambia y esto resulta en muerte por lisis. La
principal función de los ameboporos es la eliminación de
las bacterias fagocitadas principal fuente de alimento de
los trofozoitos.
Patogenia

• Proteasas: Las cisteín proteasas, (inicialmente 20, ahora


se han identificado 50 genes), han demostrado tener un
papel importante en la invasión, degradación de la
mucina, digestión del material fagocitado y el proceso
inflamatorio.
• Las amebas que producen estas proteínas, también
degradan las anafilotoxinas del complemento C3a y
C5a, IgA secretora y la IgG sérica.
• Los trofozoítos deficientes de éstas proteasas son
menos virulentos.
Patogenia

• Las células epiteliales reaccionan produciendo


citocinas con efectos múltiples, entre ellos la
inducción de una importante reacción inflamatoria.
Los neutrófilos no eliminan a los trofozoítos,
contribuyen en el daño tisular y la diarrea mediante
la liberación de sus gránulos citotóxicos.
• Los parásitos, además, son capaces de inducir la
producción y activación de citocinas de líneas
celulares derivadas del intestino.
• También se asocian factores genéticos del
hospedero, del parásito y factores ambientales.
ESPECTRO CLÍNICO

Estado de portador - Subclínico.


- Colitis invasiva aguda - puede manifestarse como diarrea
simple, con moco, sangre o síndrome disentérico, asociada
a dolor abdominal. En lactantes puede presentarse fiebre.
- Colitis invasiva crónica - se manifiesta por periodos
alternados de constipación y diarrea, con meteorismo,
flatulencia y dolor abdominal de tipo cólico. Es más
frecuente en adolescentes y adultos.
Espectro clínico
• Colitis fulminante (disentería fulminante), con
perforación en colon y una mortalidad del 50 %- 60%.
Se caracteriza por úlceras y necrosis, perforación de
zonas extensas de colon e íleon, fiebre elevada,
abdomen distendido y doloroso, síndrome disentérico y
ataque severo al estado general del paciente, con
proceso bacteriano ocasionando con frecuencia cuadros
de peritonitis.
Espectro clínico
• Ameboma: es una masa granulomatosa que se
desarrolla en la pared intestinal, una complicación de la
amibiasis invasora de tipo pseudotumoral,
granulomatoso, sobre todo a nivel de colon ascendente.
Puede confundirse con un carcinoma o un
adenocarcinoma de colon con metástasis hepáticas
cuando se encuentran asociados abscesos hepáticos
amebianos. Generalmente es una lesión única, de
tamaño variable, que puede medir varios centímetros y
manifestarse como masa tumoral con signos y síntomas
de obstrucción intestinal parcial o total, abdomen agudo
o sangrado de tubo digestivo bajo.
• Apendicitis
Espectro clínico

Amebiosis intestinal
Puede ser de dos tipos:
• Portador sano
• Invasora o tisular: aguda y crónica
Amebosis intestinal invasora aguda
Rectocolitis amibiana o disentería
Colitis fulminante diarreica
Apendicitis amibiana
Espectro clínico

• Disentería amibiana
• Lesiones ulceronecróticas en la región
rectosigmoidea.
• Sintomatología rectal: pujo, tenesmo, sangrado
• Fiebre de 37,5° - 39,0°
• Evacuaciones con sangre y pus
• Dolor en ambas fosas iliacas
Espectro clínico

• Colitis fulminante
• Úlceras necróticas en todo el trayecto del colon que
pueden llegar a perforarse
• Disentería
• Septicemia
Espectro clínico

Amebosis intestinal crónica


Se presentan períodos de diarrea alternados con períodos
de normalidad.
Meteorismo (Flatulencia, exceso de gases en el intestino
por causa de una distensión abdominal).
Dolor abdominal difuso
Malestar
Cefalea
AMEBOSIS EXTRAINTESTINAL

• Absceso hepático
• Amebosis pleuropulmonar
• Amebosis cutánea y de mucosas
• Absceso cerebral amebiano
Amebiasis extraintestinal

• Absceso hepático
• Los parásitos llegan al hígado vía la vena porta.
• Se acumulan en dichos vasos produciendo trombosis,
necrosis y formación de microabcesos
• Se da infiltración de neutrófilos e histiocitos que rodean al
parásito, los cuales son lisados por la ameba y se
destruyen los hepatocitos generando necrosis.
• Se forman granulomas los cuales se fusionan entre sí
aumentando la necrosis
• Se forma una cavidad donde no hay trofozoitos ya que
todos están en la periferia junto con linfocitos, se forma
fibrosis y tejido hepático en destrucción.
Amebiosis extraintestinal

• Amebosis pleuropulmonar
• Se da como consecuencia de la ruptura de un absceso
hepático a través del diafragma y muy rara vez por vía
hemática.
• Amebosis cutánea y de mucosas
• En casos avanzados de amebosis intestinal, en
pacientes con poca higiene y pacientes
inmunosuprimidos.
• La rectitis amebiana puede diseminarse al ano y a la piel
circundante constituyendo úlceras perianales o
perineales.
Amebiosis extraintestinal

• Absceso cerebral amebiano


• Es una localización secundaria por diseminación
hematógena y usualmente conlleva a la muerte.
• Normalmente se descubre en la autopsia.
INMUNOLOGÍA DE LA AMEBIOSIS

• La respuesta inmune frente a la infección por


Entamoeba histolytica está dada, principalmente, por la
inmunidad innata inespecífica.
• El principal mecanismo de defensa del hospedero, es la
secreción de mucina que neutraliza el proceso de
invasión de los trofozoítos. Los neutrófilos infiltran la
mucosa luego de la liberación de IL8 por las células
epiteliales intestinales, la cual es inducida por el
trofozoíto.
Inmunología de la amebiosis
• El reconocimiento del parásito se logra por medio de receptores
celulares (galactosa) a nivel de la mucosa colónica. E. histolytica
puede variar sus patrones moleculares asociados al patógeno y no
ser detectada .
• El complemento es inactivado por medio de reactividad cruzada de
la lectina galactosa/N-acetil galactosamina (Gal-GalNac) que
expresa el parásito, con el CD 59 (marcador celular de membrana),
del hospedero, lo cual lleva al bloqueo en la formación del complejo
de ataque a membrana, y las proteasas de cisteína degradan las
anafilotoxinas (péptidos del complemento o fragmentos peptídicos
C3a, C4a y C5a).
• El complejo de ataque a membrana (MAC) está compuesto de
proteínas y se encuentra en la superficie del trofozoíto como
resultado de la activación del complemento y como resultado de
ello, se produce la lisis y muerte celular.
Inmunología de la amebiosis

• La lectina de 220-kd de E. histolytica causa una


disminución importante de IL5, IL6, IFN gama, y FNT
alfa, con lo cual se genera un efecto antiinflamatorio,
esto conlleva a que el macrófago no pueda fagocitar
adecuadamente a los trofozoítos y no se puede iniciar
una respuesta inmune específica, la cual, si ocurre, lleva
a la producción de IgA de mucosas y de IgG sérica
dirigida a la lectina Gal-GalNac.
• La inmunidad adquirida es de corta duración, con
protección de 86% a un año pero inferior a 43% a los
cuatro años.
Inmunología de la amebiosis
• Al romperse este equilibrio o al vencer la protección de la inmunidad
innata entra en juego la imunidad adquirida (adaptativa) ya que al
ocurrir el primer contacto con la ameba, cuando han actuado los
neutrófilos, el Complejo Mayor de Histocompatibilidad mediante el HLA II:
activa los linfocitos T CD4 que inducen el segundo contacto, en este caso
para los linfocitos B; previamente a esto hay secreción de citocinas por
los leucocitos mononucleares, principalmente por los linfocitos TCD4.

• En el caso de los trofozoitos amebianos circulantes (extracelulares) las


citocinas secretadas son IL-4 que activan la vía Th2 (respuesta humoral)
secretando IL-5 que activa a los Eosinófilos, IL-9 que activa a los
mastocitos, IL-6, IL-13, IL-4 que activan a los linfocitos B que se
diferencian en: células plasmáticas productoras de anticuerpos locales
tipo IgA que actúa en las mucosas digestivas y los sistémicos que son la
IgM en la fase aguda de la enfermedad e IgG en fase crónica. El
regulador de esta vía es el INF-5f de la vía Th1.
Inmunología de la amebiosis
• Cuando los trofozoitos de Entamoeba hitolytica se enquistan, se
activan los neutrófilos, mediante la IL-12 estimula la vía Th1
(respuesta celular) activando a los linfocitos CD8 citotóxicos mediante
el INF-5 que activa a los macrófagos, también por este mediador se
puede activar a las células B.

• Gracias a la IL-12 y al INF 5f de los macrófagos activados se activan


a las células NK (Natural Killer). La citocina reguladora de esta vía
para no tener una respuesta inmune descontrolada es la IL-10 que
viene de la vía Th2.

• Muchas veces la inmunidad adaptativa puede controlar a Entamoeba


histolytica, pero si no fuera así desarrollaríamos la infección y luego
cualquiera de las formas clínicas intestinales: disentería amebiana,
colitis amebiana, colitis fulminante o ameboma.
DIAGNÓSTICO

Amebiosis intestinal
• Examen macroscópico y microscópico de la materia fecal
Amebosis pleuropulmonar
• Observación de trofozoitos en material necrótico
• Pruebas serológicas
• Diagnóstico del absceso hepático
• Los valores de bilirrubinas y fosfatasa alcalina se
encuentran en niveles altos.
• TGO y TGP están moderadamente elevadas
• Hemograma: anemia, leucocitosis de 10 000 a 20 000/ml
DIAGNÓSTICO
Diagnóstico de absceso hepático y de colon
• Radiología de abdomen simple
• Arteriografía selectiva del tronco celiaco
• Ecografía
• TAC
• Laparoscopia
• Colonoscopía
• Serología:
Hemaglutinación indirecta
Fijación del complemento
Inmunodifusión en agar
Aglutinación en Látex
Prueba de ELISA
• PCR (Reacción en cadena de la polimerasa) con alta especificidad
y sensibilidad (para diferenciar las tres especies de amebas).
DIAGNÓSTICO
• Es necesario utilizar técnicas que permitan diferenciar E.
histolytica, E. dispar para poder realizar el diagnóstico
de amebiosis y redefinir la epidemiología global de la
infección. Las técnicas de PCR son las de elección en el
diagnóstico diferencial. En áreas donde estas técnicas
no sean accesibles, la detección de antígenos de E.
histolytica por ELISA es una buena opción y su
combinación con técnicas serológicas ofrecen buenas
opciones metodológicas para el diagnóstico clínico.
• Desde el punto de vista terapéutico, todos los casos de
amebiosis deben ser tratados con el medicamento de
elección.
EPIDEMIOLOGÍA
• La amebiosis es común y ampliamente diseminada, pero
la prevalencia varía según las áreas geográficas.
Alrededor de 50 millones de personas al año se infectan
con el parásito; no obstante, sólo 5 millones (10%)
desarrollan la enfermedad.
• Gran parte de la morbilidad y mortalidad ocasionadas
por la infección ocurre en las regiones en vías de
desarrollo.
• En los países desarrollados, los grupos de alto riesgo a
la infección son: los viajeros, inmigrantes o visitantes de
áreas endémicas, hombres homosexuales que practican
el sexo oro-anal, individuos con el virus de la
inmunodeficiencia humana (VIH).
EPIDEMIOLOGÍA
• La infección por E. histolytica se transmite a través del agua,
alimentos y manos contaminadas con los quistes, donde los
manipuladores de alimentos y los vectores mecánicos son
posibles fuentes de infección.
Prevención y control:
El mejoramiento de las condiciones de vida, incluyendo
viviendas adecuadas, suministro de agua potable, eliminación
apropiada de las heces, higiene personal y la educación
sanitaria de la población, contribuyen a evitar la transmisión y
adquisición de la infección. Los manipuladores de alimentos
deben ser examinados, controlados regularmente y tratados en
caso de estar infectados. En hombres homosexuales, se debe
evitar el contacto sexual oro-anal.
Tratamiento

Una vez diagnosticada laamebiosis, debe instituirse un


esquema terapeútico, que depende del estado del
paciente, el tipo de amebiosis, intestinal o extraintestinal, y
la intensidad del padecimiento.

Para la amebiosis intestinal se recomienda el empleo de


los siguientes medicamentos: 8-hidroxiquinolinas y la
diloxina en la amebiosis extraintestinal; y dihidroemitina,
clorhidrato de emetina y metroimidazol en la intestinal.
El metronidazol actúa sobre los ácidos nucleicos de las
amebas y se administra en dosis de 1 gr, dos veces al día
durante cinco a 10 días (en niños las dosis son de 35 a 50
mg/día en tres dosis durante 10 días)Su resultado se
observa a partir del tercer día, pero para asegurar el
resultado se recomienda un régimen no menor a cinco
días.
Sólo en casos graves se indica por vía intravenosa.
Algunas veces hay alteraciones gastrointestinales y se
experimenta reacciones desfavorables al ingerir bebidas
alcohólicas.
1. Para portadores asintomáticos se recomienda como
primera elección yodoquinol.
2. En colitis amebiana aguda (disentería amebiana) se
administra metronidazol además de dehidroemetina.
3. Para amebonas se prescribe dehidroemetina junto con
yodoquinol.
4. En abscesos hepáticos puede suministrarse
metronidazol en abscesos únicos o pequeños. El
dehidroemetina también se usa en abscesos múltiples.
En casos graves también está indicado por vía
intravenosa.
5. En la amebiosis cutánea se prescribe metronidazol con
la adición de dehidroemetina.
Prevención

Deben considerarse las conductas humanas que


interrumpen el ciclo de transmisión.
Si el parásito entra por la boca, debe evitarse que las
amebas se encuentren en los alimentos y bebidas y el
contacto con materia fecal (descontaminar las verduras
con cloro).
Hay que hervir el agua para la prepartación de bebidas y
lavar de forma adecuada los utensilios para comer.
Las manos deben lavarse antes y comer y de ir albaño.
No debe defecarse al ras del suelo ni arrojar papel
higiénico usado dentro de los botes; después de defecar el
papel higiénico usado se debe ir junto con el agua de la
taza del baño o de lo contrario las moscas pueden
trasladar los quistes de amebas a los alimentos.

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