PRESENTACI
ON: Nombre & Apellido:
Martha Oleida Diaz Guzmán
Matricula:
100426393
Materia:
Psiquiatría & Salud Mental
Temas:
Trastorno del estado de animo
Bipolaridad: Fase maniaca &
Fase depresiva
Cuidados de enfermería
Fecha:
08.12.23
Trastorno del Estado de Animo.
Trastornos del estado de ánimo:
Los trastornos del estado de ánimo son trastornos de la salud mental
caracterizados por la existencia de alteraciones emocionales, consistentes en
periodos prolongados de tristeza excesiva (depresión), de exaltación o euforia
excesivas (manía), o de ambos. La depresión y la manía representan los dos
polos o extremos de los trastornos del estado de ánimo.
Los trastornos del estado de ánimo (trastornos del humor) se conocen también
como trastornos afectivos. Afecto significa estado emocional, que se expresa a
través de gestos y expresiones faciales.
La tristeza y la alegría son parte de la experiencia habitual de la vida diaria, y
difieren de la depresión y la manía que caracterizan a los trastornos del estado
de ánimo. La tristeza es una respuesta natural a la pérdida, la derrota, el
desengaño, el trauma o la catástrofe.
¿Cuál es la causa de los trastornos del
estado de ánimo?
Las causas de los trastornos del estado de ánimo y de ansiedad son
múltiples y variados. La combinación de genética (herencia familiar), cambios
en los niveles hormonales, factores ambientales como un duelo, cambios de
vida importantes o inesperados y el estrés parecen ser en parte
responsables.
¿Cuáles son los síntomas de los
trastornos del estado de ánimo?
Si bien todas las personas a veces se sienten tristes o deprimidas, los
síntomas pueden variar en gran medida según la afección específica. Los
síntomas comunes de los trastornos del estado de ánimo incluyen sensación
persistente de tristeza, vacío y desesperanza; sensación de sentirse fuera de
lugar y baja autoestima; culpa; dificultad para relacionarse; cambios en el
apetito y el sueño; fatiga; pérdida de la energía o irritabilidad; hostilidad y
agresión; falta de interés en actividades que se disfrutaban anteriormente;
quejas físicas frecuentes y muchos otros síntomas.
La ansiedad causa preocupación extrema, temor, pensamientos negativos,
falta de aire y otros síntomas.
Algunos ejemplos de trastornos del
estado de ánimo incluyen los
siguientes:
•Trastorno depresivo mayor: períodos prolongados y persistentes de
tristeza extrema.
•Trastorno bipolar: también denominado depresión maníaca o trastorno
afectivo bipolar; se trata de una depresión que alterna entre momentos de
depresión y de manía.
•Trastorno afectivo estacional: tipo de depresión que muy a menudo está
relacionado con tener menos horas de luz solar en las latitudes más al norte
y más al sur, desde fines de otoño hasta principios de la primavera.
•Trastorno ciclotímico: trastorno que provoca altibajos emocionales que son
menos extremos que en el trastorno bipolar.
•Trastorno disfórico premenstrual: cambios en el estado de ánimo e
irritabilidad que se producen durante la fase premenstrual del ciclo de la
mujer y desaparecen con el comienzo de la menstruación.
•Trastorno depresivo persistente (distimia): tipo de depresión a largo
plazo (crónica).
•Trastorno de desregulación disruptiva del estado de ánimo:
trastorno de irritabilidad crónica, grave y persistente en los niños, que a
menudo comprende berrinches frecuentes que no son coherentes con el
desarrollo madurativo del niño.
•Depresión relacionada con una enfermedad física: estado de ánimo
deprimido persistente y pérdida significativa del placer en todas las
actividades o en gran parte de estas, que tiene relación directa con los
efectos físicos de otra enfermedad.
•Depresión inducida por el consumo de sustancias adictivas o por
medicamentos: síntomas de depresión que se desarrollan durante el
consumo o la abstinencia de sustancias adictivas, o poco después, o tras la
exposición a un medicamento.
¿Cuáles son las opciones de
tratamiento para los trastornos del
estado de ánimo?
Según el diagnóstico, los trastornos del estado de ánimo y de ansiedad
suelen tratarse mediante el alivio del factor desencadenante, con una
combinación de medicamentos y psicoterapia (con frecuencia terapia
cognitivo-conductual o terapia interpersonal más terapia familiar).
Diagnostico:
En trastorno del estado de ánimo se diagnostica cuando la tristeza o la alegría es
1. Demasiado intensa y persistente
2. Acompañado por varios otros síntomas requeridos del trastorno del estado de
ánimo
3. Altere de manera significativa la capacidad de la persona para funcionar
En estos casos, la tristeza intensa se denomina depresión y la euforia intensa
manía. Los trastornos depresivos se caracterizan por depresión y los trastornos
bipolares por combinaciones variables de depresión y manía.
Complicaciones:
Otras complicaciones de los trastornos del estado de ánimo incluyen
Discapacidad que oscila desde incapacidad leve hasta completa para
funcionar, mantener una interacción social y participar en las actividades
rutinarias
Alteración de la ingesta de alimentos
Ansiedad intensa
Trastorno por consumo de alcohol
Otros trastornos por consumo de sustancias
Bipolaridad.
Que es?
El trastorno bipolar es una afección del estado de ánimo que puede provocar cambios de ánimo intensos:
En ocasiones puede sentirse extremadamente "animado", eufórico, irritable o con energía. Esto se
conoce como episodio maníaco
Otras veces puede sentirse deprimido, triste, indiferente o desesperanzado. A esto se le llama episodio
depresivo
Puede tener síntomas maníacos y depresivos a la vez, también conocido como episodio mixto
Junto con los cambios de ánimo, el trastorno bipolar provoca cambios en el comportamiento, los niveles
de energía y los niveles de actividad.
El trastorno bipolar solía tener otros nombres, como depresión maníaca y trastorno maniacodepresivo.
Causas:
No se conoce la causa exacta del trastorno bipolar. Es probable que varios
factores influyan en esta afección, incluyendo la genética, la estructura y
función del cerebro y su ambiente.
tipos:
Hay tres tipos principales de trastorno bipolar:
El trastorno bipolar I: incluye episodios maníacos que duran al menos 7 días o
síntomas maníacos tan graves que necesita atención hospitalaria inmediata. Los
episodios depresivos también son frecuentes. Suelen durar al menos dos
semanas. Este tipo de trastorno bipolar también puede implicar episodios mixtos
El trastorno bipolar II: se define por episodios depresivos, pero en lugar de
graves episodios maníacos, se presentan episodios hipomaníacos. La hipomanía
es una versión menos grave de la manía
El trastorno ciclotímico o ciclotimia: también presenta síntomas hipomaníacos
y depresivos, pero no son tan intensos o duraderos como los episodios
hipomaníacos o depresivos. Los síntomas suelen durar al menos dos años en
adultos y un año en niños y adolescentes
Con cualquiera de estos tipos, un paciente que tenga cuatro o más episodios de
manía o depresión en un año se conoce como "ciclador rápido".
Signos y síntomas:
Los síntomas del trastorno bipolar pueden variar, pero involucran cambios de
ánimo conocidos como episodios anímicos:
Los síntomas de un episodio maníaco pueden incluir:
Sentirse muy optimista, eufórico o animado
Sentirse nervioso o acelerado, más activo de lo habitual
Tener muy mal genio o parecer extremadamente irritable
Sentir que los pensamientos van muy rápido, lo mismo al hablar
Dormir menos
Sentirse inusualmente importante, talentoso o poderoso
Hacer cosas arriesgadas que muestren falta de juicio, como comer y beber
demasiado, gastar o regalar mucho dinero o tener relaciones sexuales poco
seguras
Los síntomas de un episodio depresivo pueden incluir:
Sentirse muy triste, desesperanzado o inútil
Sentirse solo o aislarse de los demás
Hablar muy despacio, sentir que no tiene nada que decir u olvidar mucho
Tener poca energía
Dormir demasiado
Comer demasiado o muy poco
Falta de interés en sus actividades habituales y no poder hacer cosas
simples
Pensar en la muerte o el suicidio
Un episodio mixto incluye síntomas maníacos y depresivos. Por ejemplo,
puede sentirse muy triste, vacío o desesperanzado, mientras que al
mismo tiempo se siente extremadamente lleno de energía
Algunas personas con trastorno bipolar pueden tener síntomas más leves.
Por ejemplo, puede tener hipomanía en lugar de manía. En la hipomanía,
puede sentirse muy bien y descubrir que puede hacer mucho. Puede que
no sienta que algo anda mal. Pero su familia y amigos pueden notar sus
cambios de ánimo y en sus niveles de actividad. Es posible que se den
cuenta de que su comportamiento es inusual para usted. Después de la
hipomanía, es posible que tenga una depresión grave.
Los episodios de estado de ánimo pueden durar una semana o dos o en
ocasiones más. En general, los síntomas de un episodio se presentan
todos los días durante la mayor parte del día.
Diagnóstico:
Para diagnosticar el trastorno bipolar, su profesional de la salud puede
usar muchas herramientas:
Un examen físico
Su historia clínica, incluyendo preguntas sobre sus síntomas, historial
de vida, experiencias e historia familiar
Pruebas médicas para descartar otras afecciones
Una evaluación de salud mental. Su proveedor puede realizar la
evaluación o puede derivarlo a un especialista en salud mental para
evaluarlo
Tratamiento:
El tratamiento puede ayudar a muchas personas, incluyendo aquellas
con las formas más graves de trastorno bipolar. Los principales
tratamientos para el trastorno bipolar incluyen medicamentos,
psicoterapia o ambos:
Los medicamentos pueden ayudar a controlar los síntomas del
trastorno bipolar. Es posible que deba probar varios medicamentos
diferentes para encontrar cuál funciona mejor para usted. Algunas
personas necesitan tomar más de un medicamento. Es importante
tomar su medicamento de manera constante. No deje de tomarlo sin
antes hablar con su proveedor. Contacte a su profesional de la salud si
tiene alguna pregunta sobre los efectos secundarios de los
medicamentos
La psicoterapia (terapia de conversación): puede ayudarlo a reconocer y
cambiar emociones, pensamientos y comportamientos preocupantes.
Puede brindarle a usted y su familia apoyo, educación, habilidades y
estrategias para enfrentar el trastorno. Existen varios tipos diferentes de
psicoterapia que pueden ayudar con el trastorno bipolar
Otras opciones de tratamiento incluyen:
Terapia electroconvulsiva: Procedimiento de estimulación cerebral que
puede ayudar a aliviar los síntomas. Utiliza una corriente eléctrica suave y
se realiza bajo anestesia general. Esta terapia se utiliza con mayor
frecuencia para el trastorno bipolar grave que no mejora con otros
tratamientos. También se puede usar cuando alguien necesita un
tratamiento que funcione más rápidamente que los medicamentos. Esto
podría suceder cuando una persona tiene un alto riesgo de suicidio o es
catatónica (no responde)
Estimulación magnética transcraneal repetitiva (EMTr): Procedimiento
de estimulación cerebral que utiliza ondas magnéticas para aliviar la
depresión. No es tan potente como la terapia electroconvulsiva, pero con
la EMTr no se necesita anestesia general. También tiene un bajo riesgo de
efectos negativos en la memoria y el pensamiento
Fototerapia: Se ha demostrado eficaz para el trastorno afectivo estacional
(TAE). Muchas personas con trastorno bipolar también descubren que su
depresión empeora durante ciertas estaciones, generalmente en otoño e
invierno. La fototerapia puede ayudar con los síntomas
Cambios saludables en el estilo de vida: Esto incluye hacer ejercicio
con regularidad, tener un horario de sueño constante y llevar un diario del
estado de ánimo, lo que también pueden ayudar con los síntomas
El trastorno bipolar es una enfermedad de por vida. Pero el tratamiento
continuo a largo plazo puede ayudar a controlar sus síntomas y permitir
vivir una vida saludable y exitosa.
Los medicamentos para el trastorno bipolar incluyen estabilizadores del
estado de ánimo, antipsicóticos y antidepresivos.
Los estabilizadores del estado de ánimo: que se utilizan para tratar el
trastorno bipolar comprenden el litio (Lithobid), el ácido valproico
(Depakene), el divalproato sódico (Depakote), la carbamazepina (Tegretol,
Equetro, otros) y la lamotrigina (Lamictal). Se sabe que todos estos
medicamentos aumentan el riesgo de aumento de peso, excepto la
lamotrigina.
Los antipsicóticos: que se recetan para el trastorno bipolar comprenden la
olanzapina (Zyprexa), la risperidona (Risperdal), la quetiapina (Seroquel), el
aripiprazol (Abilify), la ziprasidona (Geodon), la lurasidona (Latuda), la
cariprazina (Vraylar) y la asenapina (Saphris). Al parecer, el aripiprazol, la
ziprasidona, la lurasidona y la cariprazina no provocan tanto aumento de
peso, pero esto puede variar de una persona a otra.
Los antidepresivos: al igual que los estabilizadores del estado de ánimo y
los antipsicóticos, pueden usarse para tratar el trastorno bipolar, aunque los
antidepresivos solos pueden causar manía o ciclos rápidos en las personas
que padecen este trastorno. Algunos antidepresivos tienen mayor
probabilidad de provocar aumento de peso que otros, pero esto puede variar
de una persona a otra. Habla con el profesional de atención psiquiátrica si
tienes alguna inquietud.
El antidepresivo-antipsicótico: es una combinación de medicamentos que
funciona como tratamiento contra la depresión y como estabilizador del
estado de ánimo. El medicamento Symbyax combina el antidepresivo
fluoxetina y el antipsicótico olanzapina, y está relacionado con el aumento de
peso.
Complicaciones:
Si no se trata, el trastorno bipolar puede provocar problemas graves que
afectan todos los aspectos de la vida, como: Problemas relacionados con el
consumo de alcohol y de drogas. Suicidio o intentos de suicidio. Problemas
legales o financieros.
PREVENCION:
En la actualidad, no existen maneras de prevenir o reducir la incidencia de
los trastornos del estado de ánimo. Pero hacer un diagnóstico y recibir
tratamiento a tiempo puede reducir la gravedad de los síntomas.
Bipolaridad:
1. Fase Maniaca
2. Fase Depresiva
Fase Maniaca.
Los episodios maníacos son periodos en los que la persona experimenta un
estado de ánimo anormalmente elevado, lo que se manifiesta como una
suerte de euforia desbordada. En ocasiones el síntoma puede adquirir un
matiz de irritabilidad, mostrando quien lo padece una actitud crítica hacia los
demás o hacia sí mismo, y reaccionando de forma abrupta ante
circunstancias del entorno que pudieran hacerle sentir contrariado.
Durante las fases maníacas en el trastorno bipolar el paciente experimenta
sentimientos de euforia excesivos y desproporcionados, y su actividad física
también es exagerada. La manía es menos frecuente que la depresión y
suele pasar más desapercibida, ya que las personas que sufren episodios de
manía no siempre los consideran un problema mental y a menudo no los
consultan con el médico, sobre todo si la manía se manifiesta sin que se
haya producido un episodio depresivo previo.
Síntomas:
1. Autoestima exagerada o grandiosidad:
Una de las características definitorias de la manía es la inflamación en la
percepción que la persona proyecta sobre sí misma, la cual experimenta una
expansión que rebasa todos los límites de lo razonable.
2. Disminución de la necesidad de dormir:
Las personas que transitan una fase maníaca pueden reducir abruptamente
el tiempo que dedican a dormir (limitándolo hasta las tres horas diarias o
menos), e incluso mantienen la vigilia durante noches enteras. Esto se debe
a una necesidad acuciante de implicarse en actividades, y ocasionalmente a
la creencia de que el propio sueño constituye una pérdida de tiempo
innecesaria.
3. Taquilalia:
Otra característica de los episodios maníacos es el aumento sustancial en la latencia del habla,
con una producción de palabras muy superior a la que es habitual en los periodos entre episodios.
Pueden emerger alteraciones tales como el descarrilamiento (discurso sin un aparente hilo
conductor), la tangencialidad (abordaje de asuntos irrelevantes para el tema central que se está
abordando) o el habla distraída (cambio de asunto en respuesta a estímulos que se encuentran en
el ambiente y acaparan la atención).
4. Aceleración del pensamiento:
La aceleración del pensamiento (taquipsiquia) se conecta, de forma directa, con el aumento en el
ritmo de producción verbal. Ambas realidades están firmemente interconectadas, de modo que el
compromiso en la integridad de los contenidos mentales se traducirá en un habla afectada. Esta
presión del pensamiento desborda la capacidad de la persona para traducirlo en términos
operativos para su uso eficiente, observándose lo que se conoce como una "fuga de ideas".
5. Distraibilidad:
Las personas que viven una fase maníaca del trastorno bipolar pueden ver alteradas ciertas
funciones cognitivas superiores, en particular los procesos atencionales. En circunstancias
normales estas son capaces de mantener una pertinente atención selectiva, dotando de una
mayor relevancia a los elementos del entorno que son necesarios para un funcionamiento
adecuado basado en claves contextuales. Así, se inhibiría la proyección del foco sobre lo que
resultara prescindible o accesorio para la ocasión.
Síntomas somáticos:
Trastornos del sueño: duermen poco, pero no se sienten cansados.
Trastornos del apetito: suelen comer mucho, pero también hay pacientes que no
comen casi; en cualquier caso, no suelen engordar debido al aumento de la
actividad física.
Trastornos sexuales: aumento del deseo y la actividad sexual, adoptando
conductas que pueden suponer riesgos para su salud, como no tomar precauciones
para evitar enfermedades de transmisión sexual.
Sensación de aumento de energía: por lo que se ven capaces de hacer
esfuerzos que antes les parecían imposibles.
Alteraciones del comportamiento:
1. Desprecio del riesgo y de las consecuencias de su conducta: así, los
pacientes gastan mucho dinero, abandonan su trabajo, hacen regalos muy
costosos e inadecuados, se meten en negocios arriesgados, se vuelven
promiscuos sexualmente, abusan del alcohol...
2. Aspecto llamativo en lo referente a la estética, aunque en los casos más
graves, con mucha hiperactividad, llegan a descuidar su aspecto físico.
3. Gran hiperactividad física: se implican en muchas actividades, lo que
puede llevarles al agotamiento.
4. Hiperactividad mental: hablan muy rápido porque sus pensamientos
discurren con gran celeridad; al pensar más rápido de lo que se puede
hablar hay pensamientos que se pierden (fuga de ideas).
Tratamiento:
La manía aguda moderada o severa es usualmente controlada por los neurolépticos.
Las fenotiacinas (clorpromacina)
y tioxantenos (clopentixol)
son efectivos:
(Rimestad 1974)
pero una burirofenona,
el haloperidol,
es particularmente útil (10-60 mg/día).
Fase Depresiva:
La depresión es un trastorno frecuente que implica un estado de ánimo
deprimido y/o la pérdida casi completa de interés o placer en actividades que
antes se disfrutaban; son frecuentes las manifestaciones somáticas (p. ej.,
cambio de peso, alteraciones del sueño) y las cognitivas (p. ej., dificultad
para concentrarse).
Los trastornos depresivos se caracterizan por una tristeza de una intensidad
o un duración suficiente como para interferir en la funcionalidad y, en
ocasiones, por una disminución del interés o del placer despertado por las
actividades. Se desconoce la causa exacta, pero probablemente tiene que
ver con la herencia, cambios en las concentraciones de neurotransmisores,
una alteración en la función neuroendocrina y factores psicosociales. El
diagnóstico se basa en la anamnesis. En el tratamiento se utilizan fármacos,
psicoterapia o ambos y en ocasiones terapia electroconvulsiva o
estimulación magnética transcraneal rápida (rEMT).
Síntomas:
Los síntomas de un episodio depresivo pueden incluir:
• Sentirse muy triste
• Desesperanzado o inútil
• Sentirse solo o aislarse de los demás
• Hablar muy despacio
• Sentir que no tiene nada que decir u olvidar mucho
• Tener poca energía
• Dormir demasiado
• Comer demasiado o muy poco
• Falta de interés en sus actividades habituales y no poder hacer cosas simples
•Pensar en la muerte o el suicidio
tipos:
Depresión mayor (trastorno unipolar):
Los pacientes tienen un aspecto triste, con ojos llorosos, ceño fruncido, comisuras de la boca
hacia abajo, postura decaída, escaso contacto visual, ausencia de expresión facial, pocos
movimientos corporales y cambios en el habla (p. ej., voz baja, falta de prosodia, uso de
monosílabos). El aspecto puede confundirse con el de una enfermedad de Parkinson. En
algunos pacientes, el estado de ánimo depresivo es tan profundo que se acaban las lágrimas;
dicen que son incapaces de sufrir las emociones habituales y sienten que el mundo se ha
vuelto anodino y apagado.
Trastorno depresivo persistente:
Los síntomas depresivos que persisten durante ≥ 2 años sin remisión se clasifican como
trastorno depresivo persistente, una categoría que consolida trastornos anteriormente
denominados trastorno depresivo mayor crónico y trastorno distímico.
Los síntomas generalmente comienzan de forma insidiosa durante la adolescencia y pueden
durar muchos años o décadas. La serie de síntomas a menudo fluctúa por encima y por
debajo del umbral del episodio depresivo mayor.
Trastorno disfórico premenstrual:
El trastorno disfórico premenstrual implica síntomas de ánimo y ansiedad que
están claramente relacionados con el ciclo menstrual, con inicio en la fase
premenstrual y un intervalo libre de síntomas después de la menstruación. Los
síntomas deben estar presentes durante la mayoría de los ciclos menstruales
durante el pasado año.
Trastorno de duelo prolongado:
El duelo prolongado es la tristeza persistente que sigue a la pérdida de un ser
querido. Se diferencia de la depresión en que la tristeza se relaciona con la
pérdida específica más que con los sentimientos más generales de fracaso
asociados con la depresión. A diferencia del duelo normal, esta afección puede
ser muy incapacitante y requiere tratamiento específicamente diseñado para el
trastorno de duelo prolongado.
Otro trastorno depresivo:
Los conjuntos de síntomas con características de un trastorno depresivo que no
cumplen todos los criterios para otros trastornos depresivos, pero que causan
malestar clínico significativo o deterioro del funcionamiento se clasifican como
otros trastornos depresivos (especificados o no especificados).
Diagnostico:
• Criterios clínicos (DSM-5)
• Hemograma, electrolitos y hormona tiroideo estimulante (TSH), vitamina
B12 y folato para descartar trastornos físicos que puedan producir depresión
El diagnóstico de los trastornos depresivos se basa en la identificación de los
signos y síntomas (y los criterios clínicos descritos anteriormente). Una serie
de preguntas cerradas específicas ayudan a determinar si los pacientes
tienen los síntomas que requiere el DSM-5 para el diagnóstico de depresión
mayor. Para poder diferenciar los trastornos depresivos de los cambios de
ánimo normales, debe existir angustia significativa o deterioro en el
funcionamiento social, laboral o en otras áreas importantes.
Diagnósticos diferenciales:
Los trastornos depresivos deben diferenciarse de la desmoralización y la pena. Otros trastornos
mentales (p. ej., trastorno de ansiedad) pueden imitar u oscurecer el diagnóstico de depresión. A
veces aparecen varios trastornos. La depresión mayor (trastorno unipolar) debe diferenciarse del
trastorno bipolar.
Cribado:
Hay varios cuestionarios breves disponibles para detectar la depresión. Ayudan a desencadenar
algunos síntomas depresivos, pero el diagnóstico no puede basarse solo en su empleo. Sin
embargo, muchas de estas herramientas son útiles para identificar a las personas en riesgo que
necesitan una evaluación más detallada. Algunas de las herramientas de detección más utilizadas
incluyen el Patient Health Questionnaire-9 (PHQ-9) y el Beck Depression Inventory (BDI).
Estudios complementarios:
Ningún hallazgo en los exámenes de laboratorio es patognomónico de los trastornos depresivos. Sin
embargo, las pruebas de laboratorio son necesarias para descartar trastornos físicos que puedan
provocar depresión (véase tabla Algunas causas de depresión). Las pruebas incluyen hemograma
completo, niveles de hormona tiroideo estimulante y niveles de electrolitos, vitamina B12 y ácido
fólico de rutina y, en hombres mayores, testosterona. Las pruebas para el uso de drogas ilegales a
veces son apropiadas.
Tratamiento:
Soporte
Psicoterapia
Fármacos
Los síntomas pueden remitir espontáneamente, sobre todo cuando son leves o de corta duración. La depresión
leve puede ser tratada con medidas generales y psicoterapia. La depresión moderada o grave se trata con
fármacos o psicoterapia, y a veces con terapia electroconvulsiva. Algunos pacientes requieren una combinación
de fármacos. La mejoría puede necesitar entre 1 y 4 semanas de tratamiento farmacológico. La depresión puede
recurrir, especialmente en pacientes que han tenido > 1 episodio; por lo tanto, los casos graves a menudo
justifican el tratamiento farmacológico con un mantenimiento prolongado.
La mayoría de las personas con depresión se tratan de forma ambulatoria. Los pacientes con ideación suicida,
en particular cuando carecen de apoyo familiar, requieren hospitalización, al igual que los que tienen síntomas
psicóticos o están físicamente debilitados. En los pacientes que presentan trastornos por uso de sustancias los
síntomas depresivos se resuelven a los pocos meses de interrumpir el consumo de las sustancias. El tratamiento
antidepresivo es mucho menos probable que sea eficaz mientras continúa el abuso de sustancias.
Si un trastorno físico o la toxicidad de un fármaco pudieran ser la causa, el tratamiento primero debe dirigirse al
trastorno subyacente. Sin embargo, si hay dudas a la hora del diagnóstico o si los síntomas son incapacitantes,
incluyen la ideación suicida o hay desesperanza, puede ayudar una prueba terapéutica con un antidepresivo o un
fármaco regulador del estado de ánimo. El trastorno de duelo prolongado puede beneficiarse con psicoterapia
diseñada en forma específica para este trastorno.
Varias clases de fármacos y medicamentos se pueden utilizar para tratar la depresión:
• Inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS)
• Moduladores de la serotonina (antagonistas de los receptores 5-HT2)
• Inhibidores de la recaptación de serotonina-noradrenalina
• Inhibidor de la recaptación de noradrenalina-dopamina
• Antidepresivos heterocíclicos
• Inhibidores de la monoaminooxidasa (IMAO)
• Antidepresivo melatonérgico
• Fármacos similares a la ketamina
La elección del fármaco puede depender de la respuesta previa a un antidepresivo
específico. De otra forma, los ISRS son los fármacos de primera elección. Aunque los
distintos ISRS son igualmente eficaces en los casos típicos, ciertas propiedades los
hacen más o menos apropiados para determinados pacientes (véase tabla
Antidepresivos).