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¿Porque compramos los
que compramos?
Lo que a menudo consideran las marcas es cómo
podemos ingresar a la mente de nuestros consumidores
para conseguir que nuestros productos sean aceptados en
el mercado.
Hasta cierto punto se ha llegado a pensar que las marcas
son quienes crean consumidores, pero no es así.
Lo que pueden hacer es trabajar para modificar los
hábitos de compra de los consumidores, para que cuando
presenten cada uno de sus productos en el mercado, estos
despierten el interés necesario para activar el botón de
compra.
Esto se obtiene conociendo los pensamientos y conductas
del comprador, y lo más importante y valioso es
adentrarse en su cerebro para activar un sinnúmero de
sensaciones. A esto se lo considera como estrategias
silenciosas, ya que principalmente se trata de la
activación de los sentidos.
Lo cual nos lleva a hacernos las siguientes preguntas.
¿Somos libres cuando compramos?
¿De qué dependen nuestras decisiones de compra?
¿Qué nos hizo sentir atraídos?
El cerebro humano reacciona ante la estimulación
de los sentidos, fantasías e ilusiones que crean las
diferentes marcas para sus consumidores. Estas son
las variables de peso que determinan que los
compradores escojan un producto final. Esto es lo
que los hace especiales, y también es la razón por la
cual, aunque la tecnología ha ido ganando terreno,
todavía existen millones de personas que realizan
sus compras en tiendas
Como marca, ¿cómo puedo hacer ese clic e
interactuar con la gente, generando nuevas
emociones y experiencias? Una forma de
hacerlo es aumentando los estímulos
sensoriales. A través de la vista, el olfato, el
tacto y el gusto, se pueden presentar
diferentes propuestas que no necesariamente
están dirigidas al mismo consumidor. Los
escenarios pueden ser cambiantes o
sorpresivos, considerando olores, pantallas,
tacto, etc
Estudios realizados a los consumidores determinan que la
intuición en el cerebro pesa más que la razón. Se trata de
crear excelentes impresiones en los clientes y hacerlas
memorables dentro de todo el circuito de experiencias.
Producto, iluminación, variedad de música y aromas son
espacios diseñados para crear emoción. Se cree que la
decisión de compra es independiente y racional, pero no es
así. El cuerpo reacciona a los sentimientos, experiencias,
emociones y placeres obtenidos durante el tiempo de
búsqueda o estancia en algún espacio determinado.
Investigaciones determinan que recordamos más lo
que olemos que lo que vemos, y esa es una de las
estrategias de las marcas para activar las zonas de
placer de sus consumidores. Sin embargo, para
crearlo es necesario que exista congruencia.
El olfato puede ayudar a conducir a un impacto más
rápido al cerebro.
El neuromarketing, por ejemplo, es una herramienta
estratégica para la persuasión, ya que se utiliza con
la finalidad de convencer de manera más efectiva,
seduciendo al consumidor.
Conclusion
El marketing ha evolucionado a través de los tiempos y ha experimentado una
serie de cambios muy importantes que han contribuido al desarrollo de nuevos
esquemas que ayudan a analizar las actitudes del consumidor. Al principio se creía
que el marketing era solo de uso visual, pero con el paso del tiempo hay muchos
métodos que te ayudarán a crear experiencias y, mucho mejor, saber lo que
realmente el cliente desea o qué lo impulsa a hacer sus compras.
Creando el neuromarketing, es una herramienta que ayudará a ir más allá, a sus
pensamientos, emociones, creando experiencias sensoriales visuales, auditivas,
quinestésicas e incluso hasta el sentido olfativo debido a que las personas
recordamos más un aroma que una publicidad.
En el siglo 21, esto ayuda a activar el botón de compra en todos sus sentidos y
captar la mayor cantidad de clientes, y las marcas buscan aplicar todo tipo de
estrategias para lograr no solo una campaña efectiva, sino crear emociones y
vivencias que serán inolvidables y que harán que los clientes vuelvan a visitarnos.
Equipo de trabajo
Madeline Roman Moran.
Luis Ibarra Vera.
Eder Cruz Franco