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1er. Encuentro 2do. Año Conf

El documento presenta el objetivo y plan de estudios para el segundo año de la etapa configuradora o teológica para seminaristas. El objetivo triple es comprender más claramente la figura de Cristo como Pastor, reflexionar sobre la vida sacerdotal a través de los consejos evangélicos, y elaborar por primera vez un proyecto de vida sacerdotal. El plan de estudios se centra en estas tres áreas a lo largo de ocho encuentros comunitarios.

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1er. Encuentro 2do. Año Conf

El documento presenta el objetivo y plan de estudios para el segundo año de la etapa configuradora o teológica para seminaristas. El objetivo triple es comprender más claramente la figura de Cristo como Pastor, reflexionar sobre la vida sacerdotal a través de los consejos evangélicos, y elaborar por primera vez un proyecto de vida sacerdotal. El plan de estudios se centra en estas tres áreas a lo largo de ocho encuentros comunitarios.

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2do.

año de la etapa configuradora


1er. Encuentro comunitario
PRESENTACIÓ N DEL SEGUNDO AÑ O DE LA
EETAPA CONFIGURADORA O TEOLOGICA

META:

El seminarista recapitula su experiencia del añ o anterior, se sitú a en el objetivo del curso y asume
el reto que se le propone para este añ o en su proceso de configuració n con Cristo Pastor.

ORACION INICIAL.

Para la oració n inicial se utiliza el texto que nos ofrece el icono del añ o: 1Pe 5,1-5. Coloca a los
seminaristas en el ambiente de una reflexió n sobre su propio futuro sacerdotal. El texto se sitú a en
una perspectiva critica ante el comportamiento de los presbíteros y propone el discernimiento
espiritual que corresponde. Es un buen marco para el itinerario de la etapa configuradora.

1
RECAPITULACIÓN.

El primer año de la etapa configuradora. Siempre es importante brindar a los


seminaristas un tiempo concreto para retomar los logros del añ o anterior y los retos
que quedaron pendientes. Lo hacemos de un modo aparentemente simple, con dos
preguntas bá sicas:

a) ¿Cuá les son los rasgos por los que has asumido, durante el primer añ o de teología y otras
experiencias, la responsabilidad de ser seminarista de la etapa configuradora? ¿A través de
que indicadores puedes mostrar que a sido así?

b) ¿Cuá les son los retos que te quedaron pendientes del primer añ o de formació n? ¿Hacia que
puntos concretos necesitas enfocar tus energías? Los seminaristas reflexionan
personalmente sobre el tema. Para garantizar esta reflexió n se les pueden hacer llegar las
preguntas previamente de modo que las traigan respondidas al encuentro comunitario.
Después compartan en grupo. Los formadores pueden puntualizar la importancia que tiene
el asumir con seriedad la etapa.

2
A. Presentación del segundo año de la etapa configuradora o teológica.

La idea de configurarse con Cristo Pastor toma un sesgo concreto en el segundo


añ o de la etapa configuradora. Estamos plenamente en el proceso del discípulo de
Jesú s llamado a la vida presbiteral.

Este proceso coincide con el inicio de los compromisos eclesiales: la admisió n como candidato a
las ordenes sagradas, la recepció n del lectorado y del acolitado, segú n las costumbres de la iglesia
particular.

Por ello el itinerario plantea una reflexió n que abrace el sentido del discípulo (vocació n comú n a
todos los creyentes o sacerdocio comú n) y el de la vida sacerdotal (vocació n especifica para el
ministerio presbiteral o sacerdocio ministerial). Se ha optado por el concepto de los consejos
evangélicos, que son dados para todos señ alando la llamada de todos a la santidad, pero se
concreta en una forma especifica: la pobreza voluntaria de los sacerdotes, la obediencia en un
ú nico presbiterio y el celibato sacerdotal. Hay que notar que se está n tocando temas que son
nucleares en la definició n del ministerio presbiteral y por ello marcan un camino preciso en la vida
espiritual del seminarista.
3
Es conveniente clarificar el concepto de “espiritualidad” para que desde allí se construya
con mayor certidumbre el proyecto sacerdotal. La espiritualidad no consiste en un
conjunto de practicas espirituales. Esta sería una lamentable reducció n. La verdadera
espiritualidad consiste en vivir segú n principios espirituales, siendo este el marco en el que
se hacen comprensibles las prá cticas espirituales. Entonces tiene una gran importancia
comprender con claridad esos principios, asumirlos libremente como parte de la propia
identidad, y ponerlos en practica con la fuerza propia de la convicció n.
Si afinamos un poco má s podemos hablar de la “espiritualidad cristiana”. Esta no es ajena a la vida
espiritual de todos los hombres y mujeres no cristianos, al contrario, una verdadera espiritualidad
cristiana nos lleva a compartir los gozos y las esperanzas de los hombres de nuestro tiempo (GS, 1) se
puede definir como un vivir segú n los principios del evangelio y los ejemplos de Cristo. Esta ha sido la
materia amplia de reflexió n durante toda la etapa discipular.

La “espiritualidad del sacerdote diocesano” se mueve en la misma línea. Comparte con todos los demá s
seguidores de Jesú s, sean laicos o religiosos, un patrimonio comú n, una vocació n comú n a la santidad,
pero se hace especifica al mismo tiempo proponiendo y aceptando el modelo de sacerdote que nos ha
sido revelado, se consigna en la Sagrada Escritura y es definido por la Iglesia en sus documentos. Por
eso hemos estudiado con calma la figura del Pastor en el Antiguo Testamento. Así la espiritualidad del
sacerdote diocesano se ha de vivir en comunió n con las otras vocaciones, distinguiéndose y
complementá ndose con ellas. 4
La espiritualidad sacerdotal se comprende mejor recurriendo a la imagen bíblica del
pastor. Como ya se ha estudiado en los encuentros anteriores, lo mas importante no es lo
el pastor hace sino lo que es. De su vida de unió n con Dios brota su actividad ministerial.
El esquema vida y ministerio, utilizado por el decreto Presbyterorum Ordinis, establece
esta prioridad de la vida configurada con Cristo Pastor.
Queda claro que es absurdo buscar la identidad sacerdotal en la actividad, y aun menos en las formas
externas. Hay que fundarla má s bien en lo profundo del corazó n del discípulo que, llamado al
ministerio presbiteral y movido por el amor fraterno discierne su propio comportamiento para
beneficio de la comunidad que se le encomendará . Conseguir este fundamento es un gran bien para
los seminaristas y para la Iglesia.

El grado de convicció n al que el seminarista va llegando, se expresa, acercá ndose ya el final del añ o, en
la confecció n de un proyecto de vida sacerdotal. Se trata de una primera aproximació n. No se intenta
que definan un etilo de vida para siempre, pero sí que comiencen a definirlo, que aprendan a definirlo.
Existe un vinculo importante entre la experiencia espiritual y el proyecto de vida. Por la experiencia
espiritual el hombre profundiza en sus determinaciones. Algunos santos subrayan esta
profundizació n con la expresió n determinada determinació n, que quiere decir, una decisió n profunda
y bien fundada. Pero la determinació n espiritual se concreta y se hace practica a través de un
proyecto. Así es importante que la decisió n vocacional que se va profundizando en la etapa
configuradora tenga el correlativo de la elaboració n de un proyecto por medio del cual el seminarista
defina el modo como vivirá a largo plazo el ministerio presbiteral. 5
B. OBJETIVO DEL SEGUNDO CURSO DE LA ETAPA CONFIGURADORA

El seminarista comprende con mayor precisió n el concepto de configuració n con Cristo


Pastor, reflexiona sobre la forma de vida apostó lica a partir del esquema de los consejos
evangélicos y elabora por primera vez su proyecto de vida sacerdotal. El objetivo es triple:

• Primeramente se pretende una comprensió n mas clara de la figura del pastor. Hecho el
estudio del Antiguo testamento, corresponde ahora el turno al Nuevo, que evidentemente
retoma aquella figura y la redimensiona desde el misterio de Cristo. Los textos son muy
específicos y definen el nú cleo de la espiritualidad del pastor, continuamos estableciendo
con ello las bases para el ejercicio de la configuració n, siempre a través de la metodología
aprendida. Interesa especialmente que los seminaristas se aparten de ciertas comprensiones
ambiguas del ministerio pastoral para que adopten, con la radicalidad propia de los consejos
evangélicos, un estilo sacerdotal definido.
• En un segundo momento se dará una reflexió n amplia sobre la vida sacerdotal bajo el
esquema de los consejos evangélicos. Se trata de que el seminarista descubra cual es el
sentido preciso de la pobreza, la obediencia y la castidad en la vida sacerdotal, cuales son las
motivaciones para vivir estos valores y como puede concretarlos en su vivencia actual y
futura.
6
• Puestos estos elementos, se dará un tercer paso con la primera elaboració n del
proyecto sacerdotal. Se intenta que los seminaristas pongan por escrito, con los
elementos que se les han proporcionado, un proyecto sacerdotal, respondiendo a
una triple pregunta:
¿En qué consiste el ministerio presbiteral?
¿Qué sacerdote necesitan la sociedad y la iglesia de hoy?
¿Qué sacerdote puedo y debo ser yo, conociendo las condiciones de mi propia personalidad?
Son preguntas centrales que preparan los primeros compromisos de cara a la consagració n
sacerdotal.

C. ICONO.
El seminarista comienza a seguir a Cristo específicamente en el camino de la consagració n
sacerdotal. Solicita ser admitido como candidato a las ordenes y a los ministerios de lector y acolito,
de acuerdo a las costumbre de la dió cesis. Por ello nos interesa un icono mas especifico de la vida
sacerdotal. Puede ser ú til la imagen de San Pedro reflexionando sobre su propio ministerio (1 Pe
5,1-5) lo hace bajo esta consigna: escribo a los responsables de las comunidades, yo que comparto con
ellos ese mismo ministerio y soy testigo de los padecimientos de Cristo y partícipe ya de la gloria que
está a punto de manifestarse. Es un lenguaje plenamente pastoral. El texto puntualiza las exigencias
del ministerio pastoral.
7
D. EL PROCESO DE LOS OCHO ENCUENTROS.

Los ochos encuentros comunitarios marcan un ritmo a este nivel de la configuració n


con Cristo Pastor. Se puede observar que se trata de un proceso intenso y profundo,
de cará cter específicamente sacerdotal:

Primero: Presentació n del segundo añ o de la etapa. Se recupera la experiencia del añ o


anterior y se explica con detenimiento el itinerario correspondiente al segundo añ o de la etapa
configuradora.

Segundo: La imagen del pastor en el Nuevo Testamento. Se retoma el estudio del Antiguo
testamento, realizado durante el curso anterior y se profundiza desde la perspectiva del Nuevo
Testamento.

Tercero: los consejos evangélicos. Se explicita el sentido y el valor de los consejos evangélicos
en toda vida cristiana. Se pretende una contemplació n de la radicalidad evangélica no solo en
el sacerdocio, sino también en la vida religiosa y laical.

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Cuarto: La pobreza sacerdotal. Se reflexiona sobre el sentido y la motivació n de la
pobreza en la vida sacerdotal proporcionando los criterios para la austeridad de vida y
para el uso de los bienes.
Quinto: La obediencia en la vida sacerdotal. Se reflexiona sobre el sentido y la motivació n de la
obediencia en la pertenencia a un ú nico presbiterio y se señ alan los criterios para aplicarla en las
circunstancias de la vida sacerdotal.

Sexto: El celibato sacerdotal. Se explicita el valor, el sentido y la motivació n del celibato sacerdotal en
la Iglesia, profundizando en la virtud de la castidad que ya se ha presentado en la etapa discipular.

Séptimo: El proyecto de vida sacerdotal. Se propone una metodología concreta para la elaboració n del
proyecto sacerdotal. Se trata de una primera elaboració n que se irá mejorando y perfilando en las
siguientes añ os de la etapa configuradora, también si se da la circunstancia de un añ o de servicio
pastoral.

Octavo. Síntesis del itinerario y preparació n de las vacaciones. Se cierra el procesos del itinerario.
9
E. La aplicación de la metodología.

Durante el segundo curso dela etapa de configuració n se continua aplicando la


metodología ya asimilada en los procesos anteriores, en concreto, se describen a
continuació n los rasgos de esta aplicació n.

Estar atento a los rasgos sacerdotales de Cristo en el Nuevo Testamento, dando un paso a la
contemplació n de la figura sacerdotal de Jesú s y específicamente a la vivencia de la pobreza,
la obediencia y la castidad tal como son descritos en los documentos de la Iglesia. Al mismo
tiempo poner atenció n a la vivencia de tantos hombres y mujeres que realizan el seguimiento
de Jesú s a través de los consejos evangélicos. Permanecer atento ante los modelos de vida
sacerdotal que han existido en la historia y existen e le presbiterio de la propia diocesis.

Liberarse de los modos insuficientes o reductivos de comprender y de vivir los consejos


evangélicos, especialmente en la vida presbiteral, intentando objetivar y confrontar los
comportamientos inconscientes en las á reas de la posesió n o utilizació n de los bienes, la
disponibilidad, la colaboració n y la sexualidad celibataria, dejá ndose acompañ ar en estas
materias por los formadores y resolviendo las dudas que puedan tener al respecto.
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Liberarse para vivir en su sentido real y pleno los consejos evangélicos como
discípulos llamados al ministerio sacerdotal, manifestando conductas que muestren
una mayor libertad y una mas profunda opció n por amar a la comunidad cristiana
puestos a su servicio.

Decidir perseverar en la configuració n con Cristo Pastor a través de la elaboració n de un


proyecto sacerdotal y solicitar los pasos que van comprometiendo la vida en el ministerio
presbiteral.

De esta manera respondemos a la pregunta: ¿Có mo se hace la configuració n con Cristo Pastor
en el segundo añ o de la etapa configuradora? Es, evidentemente, un proceso intenso que
conviene realizar con verdadera entrega.

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CONSIGNAS

• Retoma con mayor profundidad los logros y retos del añ o anterior, llevando este tema
al diá logo con los formadores, para que identifiques esos logros y retos con mayor
precisió n.
• Investiga en algunas biografías de los santos y santas qué rasgos vivieron los consejos
evangélicos de pobreza, obediencia y castidad. Trae tu investigació n para el segundo
encuentro comunitario.
• Localiza algunos contenidos de los estudios que puedas llevar a tu oració n personal.
• Reflexiona personalmente sobre el texto de 1 Pe 5,1-5 que nos servirá como ícono para este
segundo añ o. Te pueden servir estas preguntas:

• A) ¿Cuá l es la realidad misterial que está afrontando san Pedro en el texto? ¿Qué nos dice el texto
sobre las circunstancias de la comunidad?
• B)¿Cuá l es el modelo sacerdotal de Pedro que en su calidad de pastor, propone a los pastores? ¿Por
qué son importantes los rasgos sacerdotales que presenta?
• ¿En qué experiencias se funda san Pedro para proponer estos valores a los presbíteros? ¿desde
donde está hablando y exhortá ndolos?
• D) ¿Todo esto tiene algo que ver con el ministerio sacerdotal actual, especialmente en la diocesis.?
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