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Modelo Estrategico

1. La familia Molina asistió a terapia debido a que el hijo mayor abandonó sus estudios tras enfermar el padre por alcoholismo crónico. 2. El modelo estratégico se utilizó para abordar el alcoholismo del padre como foco del problema, usando conceptos de Erickson sobre conducta voluntaria e involuntaria. 3. Tras 10 sesiones, el padre dejó de beber, retomó su profesión y superó el alcoholismo después de 20 años, mientras la familia se reintegró.
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Modelo Estrategico

1. La familia Molina asistió a terapia debido a que el hijo mayor abandonó sus estudios tras enfermar el padre por alcoholismo crónico. 2. El modelo estratégico se utilizó para abordar el alcoholismo del padre como foco del problema, usando conceptos de Erickson sobre conducta voluntaria e involuntaria. 3. Tras 10 sesiones, el padre dejó de beber, retomó su profesión y superó el alcoholismo después de 20 años, mientras la familia se reintegró.
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MODELO

ESTRATEGICO
SISTEMA CONCEPTUAL DEL MODELO
CONCEPCION DE LA FAMILIA
ANTECEDENTES

El modelo estratégico en la terapia familiar se deriva de las teorías


de Milton Erickson. El primer objetivo de este modelo es que el
terapeuta establezca una estrategia para resolver el problema que
plantea la familia, con objetivos muy claros y específicos. El énfasis
no recae en una estrategia que se aplique a todos los problemas,
sino en realizar tácticas para cada uno de los problemas.
La tarea del
terapeuta será la de
diseñar una
intervención de
acuerdo con la
situación social del
cliente, por tanto,
esta aproximación se
interesa más en
técnicas que en
teorías.
El énfasis de las teorías
ericksonianas radica en la
idiosincrasia de la familia sin
etiquetar las conductas como
patológicas. Hay gran cantidad de
maneras de vivir, así como muchas
y diferentes clases de
individuos. El modelo se
desarrolla bajo estas premisas.
Erickson está interesado en la personalidad, pero no en
la forma que se desarrolla; él acepta la idiosincrasia
individual y sus diferencias como algo que le fue dado a
cada individuo para hacer su vida interesante y así
permitirle un cambio. La tolerancia es el marco de
referencia de la teoría estratégica.
El objetivo de este modelo es
ayudar a los pacientes a superar
la crisis que presentan, sin más
aspiraciones, sin tratar de
modificar la psicodinámica ni la
estructura familiar. Esto ha sido
descrito por Haley (1973) como "un
tipo de comportamiento que forma
parte de la secuencia de actos de
varias personas.
El modelo estratégico
enfatizar la distancia entre:

1. Identificar el problema durante la terapia.

2. Definir el problema para realizar un diagnóstico y aplicar técnicas


encaminadas a solucionar únicamente el problema presentado.
El diagnóstico de patología es muy característico de
los psicólogos clínicos y los psiquiatras. En la
terapia estratégica la primera tarea será "definir
el problema presente de manera que se pueda
resolver" (Haley, 1981). La intervención terapéutica
generalmente toma la dirección hacia lo que la
familia debe hacer, fuera y durante las sesiones.
La dirección es en la terapia
estratégica, lo que la
interpretación es en el
psicoanálisis, Ya que el
terapeuta estratégico
determina un plan específico
para cada problema, el modelo
se puede aplicar a familias de
cualquier extracto social y a
cualquier tipo de problemas.
Si una estrategia no funciona,
se deberá aplicar otra.
Este modelo permite recurrir a
cualquier otra aproximación
terapéutica, es decir, no es
un enfoque rígido; por el
contrario, los estratégicos
recurren a cualquier modelo
que les permita solucionar el
problema de la familia; lo que
permite al terapeuta decidir
cuál modelo aplicar, será el
tipo de problema a resolver,
así como las características
de las familias.
El uso de conceptos es un recurso usual en la terapia
estratégica, cada concepto tiene un rango o continuidad
que va de un extremo a otro. El terapeuta, durante el
proceso terapéutico, podrá pasar de un extremo a otro,
de la hostilidad al amor con la familia, con parámetros
de ambivalencia, entre el rango de los dos extremos o en
términos de igualdad o jerarquías familiares. Esto
determinará el modelo estratégico a seguir por el
terapeuta.
En las relaciones humanas nada es blanco o negro, donde hay
amor, hay odio y el poder es asociado a la dependencia; el
comportamiento es totalmente voluntario o involuntario; tan
pronto como una persona ha definido una situación y la
comprende sin ambigüedad, los opuestos se nos presentan en
la mente y parecen igualmente concebibles. Según Erickson,
existen seis formas de conceptuar los problemas en la
terapia estratégica, mismos que se describen a continuación.
La escuela
estratégica considera
la familia como un
sistema complejo,
diferenciado en
subsistemas que
presentan un orden
jerárquico.
En esta formulación estratégica, se considera que el paciente individualizado es portador del
síntoma para proteger a la familia. Al mismo tiempo, el síntoma es mantenido por una
organización en que los miembros de la familia ocupan jerarquías incongruentes.
Por ejemplo, el paciente individualizado
está en posición inferior frente a los
miembros de la familia que lo cuidan, pero
en posición superior por el hecho de no
mejorar con esos cuidados. Las técnicas
terapéuticas apuntan a cuestionar el núcleo
de la estructura disfuncional: la
organización del síntoma.
Haley trabaja con el modelo estratégico, con los
del MRI, así como con los modelos de Salvador
Minuchin.

Cuando se asoció con este último, incorporó el modelo de


terapia estructural y utilizó las técnicas de paradoja. Sus
objetivos eran estructurales, con énfasis en la jerarquía
dentro de la familia. Él creía que la terapia que termina
bien debió haberse iniciado bien, por lo cual prestó gran
atención a los movimientos iniciales de la terapia y quién
es presentado como el paciente identificado (PI).
Utiliza los primeros minutos
de la sesión para relajar a
la familia, actúa como si
fuera un anfitrión; con una
conversación inicial, observa
cómo actúa y se comporta cada
uno de los miembros de la
familia. Inicia sus
intervenciones con el
subsistema más alto
(parental) y continúa con los
demás subsistemas.
•Haley y Madanes se interesan en
motivos. Haley, en el deseo de control
y las fuerzas de la interacción
familiar; Madanes, en el deseo de amar
y sea amado, siendo esto lo que mueve
a los individuos y a las familias. Sus
intervenciones iniciales están bien
definidas y siguen cuatro escenarios:

[Link] escena social.


[Link] escena del problema.
[Link] escena de la interacción.
[Link] escena de los objetivos.
Después de establecer la escena social como primer paso,
piden a cada miembro de la familia su opinión respecto
del problema que los trae a terapia, dando claras
indicaciones de quién debe hablar primero y quién
después. Por ejemplo, si la madre es más central que el
padre, ellos piden que hable primero el padre para
aumentar su sentido de preocupación y que se involucre
más.
Esto es característico del
manejo de Haley y Madanes; en la
interacción se observan las
jerarquías y coaliciones de la
familia para establecer futuras
estrategias. Generalmente a la
familia se le asignan tareas
para el hogar desde la primera
sesión, lo que ellos llaman
"terapia para resolver
problemas“.
Estos autores observan qué estrategias se han intentado en la
familia y por qué han fracasado. Involucran a toda la familia en la
estrategia de solución y evitan el sentimiento de fracaso de las
experiencias anteriores,
indicándoles por qué no han tenido éxito y cómo pueden superarse.
El modelo enfatiza que si han triunfado en el pasado solamente
tendrán que expandir sus éxitos (Haley, 1981).
Que en sus orígenes inició con este modelo de terapia, incorporó el
modelo de la comunicación y el de los sistemas; igualmente que
Haley y Madanes, se trata de grupos estrictamente interactivos a
efecto de detectar e intervenir en el problema, sin intervenir en
los sentimientos e intenciones. El grupo de Milán
vislumbra los poderes de cambio dentro de los miembros de la
familia, denominándolos
MODELO
ESTRATEGICO
COMO SE CONCIBE EL PROBLEMA
METODOS DE INTERVENCION
Caso 1
La familia Molina asistió a terapia debido
a que el hijo mayor de la familia, Carlos,
abandono los estudios cuando su padre
finalmente enfermó después de toda una
vida de alcoholismo. El matrimonio había
estado casado durante 15 años en los
cuales pro
crearon cuatro hijos de 15, 14, 12 y 9
años de edad; la esposa desde el inicio
de los
problemas de alcoholismo de su esposo,
se dedicó a ayudar económicamente a la
familia, siendo el único soporte
económico durante los últimos 10 años.
La señora Molina delegó la educación y disciplina de sus hijos a su
esposo, él manejó esta situación con mucho conflicto,
golpeándolos constantemente, provocó que éstos se alejaran de
él. El señor Molina permanecía en casa, pero únicamente en
estado de ebriedad. Carlos, el mayor, sintió la necesidad de
enfrentar la responsabilidad económica con su madre pero
finalmente, al obtener ingresos, abandonó el hogar.
Al presentarse esta situación, el
padre dejó de beber y decidió,
después de muchos años,
atenderse en Alcohólicos Anónimos
(AA). Asistieron conmigo a 10
sesiones de terapia familiar. El
señor Molina se reintegró a su
profesión de contador público y
logró superar, después de 20 años,
el alcoholismo.
Durante las sesiones de terapia se manejó el marco teórico del modelo
estratégico: el foco de la terapia fue el alcoholismo, abordado con los
conceptos de Milton Erickson, de conducta no voluntaria o conducta voluntaria.
Definición de un
problema
En años recientes se ha suscitado una
polémica entre los terapeutas que prefieren
definir un síntoma en términos precisos de
conducta (p. ej., una conducta evitativa
específica) y los que se valen de una categoría
más general, como «angustia» o «sensación
de desvalimiento».
Algunos terapeutas prefieren
formular los síntomas de
manera tal que puedan
computarse como actos, en
tanto que otros se inclinan por
formular un problema como
estado mental o trastorno del
carácter.
Nuestro enfoque difiere de ambos

métodos en cuanto no hace hincapié


en el individuo. Si bien damos por
sentado que el, o la,1 terapeuta que
no logra resolver el problema
presentado ha fallado, y definimos el
síntoma en términos operativos con la
mayor precisión posible, la terapia se
centra en la situación social, más que
en la persona.
Un «problema» puede definirse en
diferentes unidades sociales. En este
libro lo definimos como un tipo de
conducta que integra una secuencia de
actos realizados entre varias personas;
la terapia se concentra, justamente, en
esa secuencia reiterada de
comportamientos. Un síntoma es la
cristalización de una secuencia que
tiene lugar dentro de una organización
social, es una etiqueta que se le adosa.
Si concebimos síntomas tales como la
«depresión» o la «fobia» como un
contrato celebrado entre individuos y,
por ende, adaptado a las relaciones,
accederemos a un nuevo modo de
pensar acerca de la terapia. El hecho de
dejar de pensar en una unidad individual
para pasar a una unidad social de dos o
más personas tiene ciertas
consecuencias sobre el terapeuta.
No sólo debe contemplar los problemas humanos de manera distinta, sino
que ha de considerarse a sí mismo un miembro más de la unidad social
dentro de la cual está contenido el problema; ha de ver en él una parte
integrante del dilema social del cliente, idea que puede provocar inquietud .
El diagnóstico
como parte del
problema
Cuando se define un
problema terapéutico
diciendo que concierne a las
relaciones sociales de los
clientes, el terapeuta debe
incluirse a sí mismo dentro
del problema, puesto que él
contribuye a definirlo.
Catalogar a un niño como delincuente o afectado por una
disfunción cerebral mínima, o a un adulto como alcohólico o
esquizofrénico, significa participar en la creación de un problema
en forma tal que puede dificultar aún más el cambio deseado.
El terapeuta que describe una situación familiar diciendo que se
caracteriza por la presencia de «una madre dominante y un
padre pasivo», o por la existencia de «una relación simbiótica
entre madre e hija», ha creado problemas con ello, aunque quizá
piense que sólo está identificando los problemas que le
plantearon. El modo en que clasificamos un dilema humano
puede cristalizar un problema y volverlo crónico.
Los colegas como parte del
problema
La cuestión de los problemas creados por los
profesionales se hace más evidente cuando
examinamos de qué manera los clínicos pueden
convertirse en parte integrante del problema
presentado. Si un terapeuta acepta en tratamiento a
un adulto joven internado en un hospital para
enfermos mentales con diagnóstico de esquizofrenia,
¿cómo se define el problema?
Desde hace años, los terapeutas saben que, en un caso así, la
unidad social es el adulto joven y su familia, pero en la
actualidad surge con mayor evidencia que el problema incluye al
equipo psiquiátrico que rige la custodia y medicación del
paciente. El terapeuta no puede fingir que el problema
terapéutico se circunscribe al joven y su familia, cuando son
otros quienes deciden si se le da de alta y cuando pueden
drogado en cualquier momento sin autorización del terapeuta.
De igual modo, para atender a
un hombre o mujer que está en
libertad condicional hay que
definir el problema en forma tal
que incluya no sólo a la familia y
amigos del cliente, sino también
al funcionario a cargo de su
vigilancia y al tribunal o juzgado.
Cuando está involucrado el control social, el medio profesional
también forma parte del problema presentado. En casos más
rutinarios, el problema terapéutico puede radicar en el
desacuerdo existente entre los profesionales que atienden a una
familia:
cuando diversos miembros de ella
acuden a terapeutas diferentes,
puede suscitarse entre estos una
guerra territorial en torno a quién
tiene razón en la familia y quién
no. Por lo tanto, el terapeuta no
limitará la unidad social a la
familia, sino que incluirá también a
los colegas profesionales.
TECNICAS

A menudo el terapeuta empieza por crear un nuevo problema y


por resolverlo de modo tal que el cambio lleve a la solución del
problema que había presentado la familia originalmente. En este
enfoque interesa la jerarquía familiar. De los padres se espera
que se hagan cargo de sus hijos, al par que se bloquean las
coaliciones intergeneracionales.” (Madanes, 1980, p.39).
El modelo estratégico utiliza para sus intervenciones directivas
planificadas deliberadamente por el terapeuta, las cuales constituyen
su principal técnica terapéutica.

No se hace hincapié en el insigth o la comprensión, ni se formulan


interpretaciones. Por tanto, al focalizarse el problema presentado, esta
terapia no está orientada al crecimiento personal ni se preocupa por el
pasado; el acento está puesto en la comunicación en el presente.
Las directivas pueden ser directas
o paradójicas; sencillas o
complejas. El primer paso para su
impartición es motivar a la familia
a que la acate, por lo que deben
ser muy precisas, para que surtan
el efecto deseado. (Madanes).
Es importante señalar que dentro de la terapia familiar estratégica
existen diversos enfoques, todos los cuales poseen ciertos
denominadores comunes.

Sin embargo esta basado en las técnicas de Cloe Madanes


cofundadora de Instituto de Terapia Familiar. Su labor ha sido
reconocida por la implementación de novedosos procedimientos de
intervención, los cuales se describirán a continuación.
1) Un enfoque en los niveles de organización, en lugar de los
niveles de comunicación.
En términos generales, 2) Una preocupación por las incongruencias jerárquicas en la
Madanes (1980), que las dos estructuras incompatibles de poder se definen al
mismo tiempo en la familia.
agrega a la terapia 3) Una preocupación por la metáfora expresada por un síntoma
estratégica lo siguiente: y por la interacción familiar.
4) Una preocupación por entender las razones por las cuales
un síntoma es elegido.
5) Un nuevo enfoque del uso de la paradoja, que no se basa en
el desafío o resistencia opuesta por la familia.
6) Nuevas estrategias para la resolución de problemas
presentados por las parejas.
7) El énfasis en técnicas especiales para modificar las metáforas
expresadas por la conducta sintomática.
8) Técnicas para persuadir a los padres a que asuman la
responsabilidad que tienen hacia sus hijos y resuelvan sus
problemas.
Así Madanes(1980), propone:
A continuación se
1) La conducta perturbada en los niños es el resultado de una incongruencia en
describen las técnicas y
pasos a seguir sugeridos la organización jerárquica de la familia.
por Cloe Madanes (1980), 2) Los padres se encuentran en una posición superior al niño por ser sus padres,
para tratar problemas que
pero al mismo tiempo el niño se encuentra en una posición superior por que los
se presentan en la niñez.
protege con su conducta sintomática.

3) El síntoma es una metáfora que expresa las dificultades de los padres.


4) Se utilizan directivas paradójicas de simulación que son:

a) La persona sintomática es alentada a que simule tener el síntoma, en


el caso de un adulto, se insta al conyugue a que critique el
cumplimiento de la directiva; en el caso de un progenitor se le insta a
que simule ayudar al niño cuando éste simula tener el síntoma.

b) Los padres son alentados a simular que están necesitados de ayuda y


protección del niño.
Los pasos específicos
propuestos por
Madanes son:
1) Definir con claridad el problema y establecer objetivos
específicos.

2) Conceptualizar el problema considerando que el niño, a


través de sus síntomas, está protegiendo a uno o a ambos
conyugues o a algún otro familiar.

3) Se plantea una intervención en forma de una directiva que


los padres tienen que impartir al niño: tener el problema,
simular tener el problema, simular ayudar a los padres.
4) La directiva primero es practicada en la sesión y luego cumplida en
el hogar.

5) En la sesión siguiente, se requiere un informe sobre el cumplimiento


de la directiva y la terapeuta continua prescribiendo la misma directiva.

6) A medida que sobreviene un cambio y desaparece la conducta


problemática, el terapeuta abandona la cuestión del síntoma y empieza
a abordar otros problemas de la misma o de otra manera o termina la
terapia atribuyendo la mejoría de los padres.
Finalmente es importante señalar que Madanes (1980),
especifica que este tipo de terapia obra con mayor eficacia
cuando existe entre los padres e hijos un vínculo básico de amor
y solicitud benévola. En cambio en situaciones de abuso y
violencia debe ser utilizada con precaución ya que el juego
puede convertirse en una amenaza para la víctima.
Gracias

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