DISCURSO MORAL
LA DEBILIDAD DE LA MORAL
Luis Alberto Garcia
LAS CUESTIONES MORALES
Tan pronto mis acciones afectan los intereses de otros y
conducen a situaciones de conflicto, el “¿que debo hacer?”
necesita de unas regulaciones construidas desde una
imparcialidad, desde el punto de vista moral (de la justicia)
Los discursos practico-morales exigen una toma de distancia
con nosotros mismos, para poder construir normas o formas de
acción desde un discurso donde todas las partes afectadas
participen.
CUESTIONES MORALES
• Para lograr considerar las cosas desde un punto de vista moral es necesario que
examinamos nuestras máximas desde el punto de vista de la compatibilidad con las
máximas de los otros.
Máximas:
“Solamente una máxima con aptitud de Unidades elementales de una red de prácticas o
universalizabilidad desde la perspectiva de todos los costumbres en las cuales se configura la
afectados vale como una norma que puede obtener identidad y el proyecto de vida de una persona o
aceptación universal y, en cuanto tal, merece de un grupo
reconocimiento, es decir, es moralmente obligatoria…
Solamente el sentido moral de este tipo de
mandamientos se puede interpretar como un deber que
ya no depende ni de los fines y preferencias subjetivas,
ni siquiera del fin absoluto para mí de lograr el bien o la
plena autorrealización de la vida”
CUESTIONES MORALES
LA ILUSTRACIÓN Y KANT
• Planteamiento de la MORAL como principio de UNEVERSABILIDAD DE LAS
MAXIMAS
KANT pretendió expulsar los otros dos usos de la razón practica (éticos y pragmáticos) por
considerarlos impuros, ligados a los impulsos, deseos e intereses y a las contingencias
fenoménicas.
CUESTIONES MORALES
CAMBIO DE PARADIGMA FILOSÓFICO – FILOSOFÍA CONTEMPORÁNEA
• La incapacidad sistemática de pensar y comprender el “mundo ético” intersubjetivo es lo
que había entrevisto ya la crítica de Hegel a la moralidad kantiana.
COMPRENSIONES DEL COMPRENSIONES DEL
MUNDO TRADICIONALES ≠ MUNDO MODERNA
Fundamentalistas, rígidamente Dogmaticas La comprensión de si mismas como
propuestas alternativas que han de
convivir (y competir) con otras
diferentes, en un mismo universo de
pretensiones de validez la comprensión
de “si mismo como otro”
CUESTIONES MORALES
CAMBIO DE PARADIGMA FILOSÓFICO – FILOSOFÍA CONTEMPORÁNEA
IMPARCIALIDAD DEL Y JUSTICIA
IDENTIDAD Y ALTERIDAD
DISCURSO MORAL
RACIONALIDAD INTERSUBJETIVA
LA DEBILIDAD DE LA MORAL
• La concepción clásica identificaba la razón práctica con la racionalidad “ética” vinculada a una forma
de vida histórica, enraizada en un mundo cultural homogéneo, en prácticas sociales consagradas por
una tradición y en un ordenamiento jurídico político que institucionalizaba esa forma de vida y sus
valores sustantivos dotándolos de poder y coercitividad, por eso pretendía poder dirigir la voluntad
mediante motivaciones mucho más eficaces que las que provienen de las meras razones o buenos
argumentos del discurso filosófico. De ahí que A. MacIntyre no hace más que expresar su coherencia
con aquella doctrina cuando se lamenta de que, para la democracia moderna, “el gobierno y la ley son
o deben ser neutrales entre las concepciones rivales del buen vivir y, por ello, aunque sea tarea del
gobierno promover la obediencia a la ley, según la opinión liberal, no es parte de la función legítima
del gobierno el inculcar ninguna perspectiva moral [...] o exigir el ejercicio de las virtudes”
• La concepción clásica identificaba la razón práctica con la racionalidad “ética” vinculada a una forma
de vida histórica, enraizada en un mundo cultural homogéneo, en prácticas sociales consagradas por
una tradición y en un ordenamiento jurídico político que institucionalizaba esa forma de vida y sus
valores sustantivos dotándolos de poder y coercitividad, por eso pretendía poder dirigir la voluntad
mediante motivaciones mucho más eficaces que las que provienen de las meras razones o buenos
argumentos del discurso filosófico. De ahí que A. MacIntyre no hace más que expresar su coherencia
con aquella doctrina cuando se lamenta de que, para la democracia moderna, “el gobierno y la ley son
o deben ser neutrales entre las concepciones rivales del buen vivir y, por ello, aunque sea tarea del
gobierno promover la obediencia a la ley, según la opinión liberal, no es parte de la función legítima
del gobierno el inculcar ninguna perspectiva moral [...] o exigir el ejercicio de las virtudes”