OLLANTAY
Obras de la Antigüedad
Aun cuando no hay alusión a fechas o años, si se tiene solo en cuenta las
participaciones de los reyes incas, Pachacútec y su hijo Túpac Yupanqui, la
historia, que abarca diez años, se ubicaría temporalmente entre los años 1461
y 1471, aproximadamente, siguiendo la cronología establecida por los
estudios del período inca imperial.
Las diversas versiones de la leyenda Ollantina se inician en 1776 con la
referencia de un manuscrito español al “Degolladero” de piedra de Tambo y
a la muerte del rebelde Ollanta ajusticiado por el Inca Huayna Capac; el
Historia pueblo de Tambo fue después bautizado como Ollantaytambo. Lo que
demostraría que el Ollantay de la vida real fue castigado en la leyenda y no
perdonado como luego se innovó en el drama.
Lo que no cabe duda es que gran parte de los personajes de la obra son
reales, por lo que este texto, de ser originalmente incaico, debió pertenecer al
Wanka o drama histórico, uno de los géneros de la literatura inca, cuya
existencia ha sido aseverada por el Inca Garcilaso de la Vega y otros
cronistas.
El autor de esta obra es desconocido, por la razón de que es una historia que fue transmitida por generaciones entre los
Incas existen tres teorías al respecto del origen del drama Ollantay
Tesis incaica: Esta tesis sostiene que Ollantay es de origen incaico y situado en la época prehispánica, ósea antes de la
llegada de los españoles a América ya que la obra no comparte similitudes con la literatura del teatro español del siglo
de oro.
Tesis hispana: Esta tesis sostiene que Ollantay fue escrito por españoles durante el periodo colonial por ciertas
características como el perdón imperial en la culminación de la obra, el cual no era común en la cultura inca.
Tesis hispano-incaica: Esta tercera tesis surgió tiempo después para buscar la conciliación de las 2 tesis anteriormente
presentadas, sostiene que el Ollantay era una leyenda presentada para eventos en la cultura Inca en forma de narración u
actuación pero fue modificada para adaptada por españoles para encajar en su modelo de teatro.
El general de los ejércitos incas, Ollantay, es un guerrero de origen plebeyo que por sus
excelentes servicios ha sido elevado a la nobleza de privilegio y al que se le han concedido
numerosos premios. Pero se enamora de Cusi Coyllur (Lucero Alegre o Estrella), hija del
Inca Pachacútec (El restaurador del mundo), amor prohibido, pues de acuerdo a las leyes de
Imperio, nadie, salvo otro de linaje inca, puede casarse con una princesa. No obstante,
Ollantay, enceguecido por el amor, se une a Cusi Coyllur, secreto que comparte la reina madre
Ccoya o Anahuarqui.
Pese a los augurios en contra que le da el Huillac Uma o sumo sacerdote, Ollantay decide pedir
al Inca que apruebe formalmente su unión con Cusi Coyllur. Pachacútec le recuerda a Ollantay
su origen humilde y le señala su increíble audacia de querer “subir demasiado alto”; luego,
enfurecido, lo expulsa de su presencia. Cusi Coyllur es encerrada en un calabozo de la casa de
Argumento mujeres escogidas o Acllahuasi, donde deberá expiar su falta; allí dará a luz una niña, fruto de
su amor con Ollantay, a la cual llamará Ima Súmac (Bella Niña).
Ollantay, al enterarse que Cusi Coyllur ya no está en el palacio de la reina madre, cree que ha
sido asesinada y decide abandonar el Cuzco, junto con Piqui Chaqui (Pies ligeros), su
confidente y servidor, no sin antes amenazar con volver y destruir la ciudad imperial. Se instala
en la ciudad que lleva su nombre, Ollantaytambo, donde se atrinchera y se hace independiente,
dispuesto a resistir con las armas a las huestes del Inca.
El Inca ordena a su general Rumi Ñahui (Ojo de Piedra) que reúna fuerzas y marche a
combatir a Ollantay. Por su parte, Ollantay envía a su general Orco Huarancca (Mil Montañas)
quien tiende a Rumi Ñahui una emboscada en un desfiladero, derrotándolo. Diez años después
el Inca Pachacútec muere sin haber conseguido su deseo de derrotar a Ollantay; le sucede su
hijo Túpac Yupanqui (El estimado por la realeza).
Mientras tanto, en el Acllahuasi, Cusi Coyllur tiene a su favor a una de las acllas o vírgenes del Sol, Pitu Salla, pero como fiera
oponente a la dura Mama Caca (Madre Roca), la gobernanta del Acllahuasi. No obstante haber pasado diez años de férrea
prisión, Cusi Coyllur aún conserva alguna esperanza de salir de ella. Su hija, Ima Súmac, ha sido criada por Pitu Salla como una
escogida más, pero sin enterársela nada de sus padres; la niña descubrirá por casualidad a su madre, proponiéndose desde
entonces ir donde el nuevo Inca a fin de pedir clemencia para ella.
Mientras tanto, Túpac Yupanqui se propone derrotar y capturar a Ollantay, para lo cual envía a Rumi Ñahui, quien le promete
rehabilitarse de su anterior derrota. Esta vez Rumi Ñahui decide emplear la astucia: se presenta ante Ollantay cubierto de heridas
y pretende que así lo ha tratado el nuevo Inca; de esa manera se gana su confianza y aprovechando una fiesta nocturna, abre las
puertas de Ollantaytambo para dar acceso a sus tropas, las cuales, sin ninguna resistencia, logran capturar a Ollantay, a Orco
Huarancca y a otros oficiales, que son llevados al Cuzco, ante la presencia de Túpac Yupanqui. Este pregunta a sus consejeros
qué debería hacer con los rebeldes. El Huillac Uma, que siempre hace de pacificador, pide clemencia; mas Rumi Ñahui pide la
muerte de ellos. Túpac Yupanqui aprueba la pena capital; pero a último momento no solamente perdona a los rebeldes, sino que
les confiere puestos todavía más altos. Ollantay es nombrado general mayor y lugarteniente del Inca en caso de ausencia de este
por asuntos bélicos. Orco Huarancca es nombrado jefe del Antisuyo
Pero Ollantay tendrá otra dicha más por recibir: su reencuentro con su amada Cusi Coyllur. Ello ocurre en efecto, gracias a la
casualidad: Ima Súmac, desde su niñez valiente, ingresa al palacio imperial y se arrodilla ante la presencia del Inca, pidiéndole
piedad para su madre, encadenada en lo más recóndito del Acllahuasi. aunque por el momento no sabe de quién se trata, el Inca
se interesa por el asunto y junto con Ollantay se dirige al Acllahuasi, donde encuentran a la mujer prisionera, que más que
persona les parece un espectro cubierto solo por su larga cabellera. Finalmente el Inca reconoce en ella a su hermana (lo que es
una bonita anagnórisis) de cuyos labios oye su penosa historia. Entonces Túpac Yupanqui, magnánimo, la libera y allí mismo la
desposa con Ollantay, terminando así, con final feliz, el drama inca.
Ollantay Piqui-Chaqui Huilca-Huma
Personajes
Coya Cusi-Coyllur Pachacutec