Filosofía antigua: los filósofos
presocráticos
Algunas consideraciones sobre el estudio
de historia de la filosofía
• ¿Por qué estudiar historia de la filosofía, o alguna parte de ella? ¿Cuál
es la finalidad?
• “… el estudio de la filosofía [de su historia] no es para saber qué
pensaron los hombres, sino de qué modo alcanzaron la verdad de las
cosas” Tomás de Aquino, In I de Caelo, lect. 22, n.228.
• “Somos enanos a hombros de gigantes” (Bernardo de Chartres)
• “[No es válida] la postura historicista, es decir, la convicción de que
ninguna verdad sobrevive a la historia y, por tanto, la filosofía griega
por contener la expresión del pensamiento humano en un momento
histórico determinado, habría sido irremediablemente superada y
sólo cabría intentar su fiel reconstrucción.” (I. Yarza, Historia de la
filosofía antigua, p.19).
La filosofía y la ciencia como tareas
colectiva
• “La investigación de la verdad es, en un sentido, difícil; pero, en otro, fácil. Lo
prueba el hecho de que nadie puede alcanzarla dignamente, ni yerra por
completo, sino que cada uno dice algo acerca de la Naturaleza; individualmente
no es nada, o es poco, lo que contribuye a ella; pero de todos reunidos se forma
una magnitud apreciable” (Aristóteles, Metafísica, II, 1, 992 a 30-b 4.)
• “No llamo ciencia a los estudios solitarios de un hombre aislado. Sólo cuando
un grupo de hombres, más o menos en intercomunicación, se ayudan y
estimulan unos a otros al comprender un conjunto particular de estudios como
ningún extraño podría comprenderlos, [solo entonces] llamo a su vida ciencia”.
C. S. Peirce, "The Nature of Science", MS 1334, Adirondack Summer School
Lectures, 1905
El error como algo necesario para iluminar
los problemas
A veces se tiende a pensar que en la medida en que
descartemos errores del pensamiento y los releguemos al
olvido, progresaremos. Pero no es así, el error hay que
entenderlo como parte del camino del descubrimiento de una
determinada verdad y la mayoría de veces esta no se entiende
sino a la luz de todos los vericuetos y laberintos en los que el
pensamiento mismo ha tenido que adentrarse para llegar
finalmente a esa verdad. Si se olvidan tales caminos, entonces
no se comprende el final del recorrido, ni tampoco la
importancia de haber llegado hasta allí.
El hilo conductor: la búsqueda del
primer principio o causa primera
Los seres humanos de todos los tiempos se han
preguntado por el origen de todo, por el “primer
principio” de lo que todo lo demás proviene.
En cierta manera, la historia de la filosofía y de las ideas e
incluso, la historia de la cultura como tal, se puede
explicar de acuerdo a las diversas respuestas que se ha
dado a esta pregunta.
Tales de Mileto (VI AC)
«Bien conocida es la anécdota que nos
Geómetra, investigador de la naturaleza, historiador, transmite Platón en el Teeteto (174a) sobre
político, matemático, filósofo.
Tales de Mileto -al que se llamó de entre
todos, el primero que generalizó la
investigación de la naturaleza (phisikoi
historías)-:
Como también se dice que Tales, mientras
estudiaba los astros… y miraba hacia
arriba, cayó en un pozo, y que una bonita y
graciosa criada tracia se burló de
que quisiera conocer las cosas del cielo y
no advirtiera las que tenía junto a
sus pies.» (DK 11 A 9, Los Filósofos
presocráticos, Ed. Gredos, fr. 10,
trad. Juliá y Eggers Lan)
- Segunda parte de la historia…
Sus ideas
- El agua como primer principio
- Todo se transforma y nada se crea ni se destruye.
- Pequeña reflexión sobre la idea de que un primer
principio sea material: ¿es eterno el mundo?
- ¿Cómo están conectadas la idea de que materia
(universo en su conjunto) es eterna con la idea
que solo hay materia?
Anaximandro
• apeiron, lo que no tiene límite, ilimitado, infinito. (peras: límite)
• El apeiron como principio o causa material
• El apeiron como divinidad:
• “Lo infinito no tiene principio… sino que parece ser ello el principio de los
demás seres y que todo lo abarca y todo lo gobierna, … el infinito, además,
es un ser divino, pues es inmortal e indestructible, como afirma
Anaximandro y la mayoría de los fisiólogos” (Arist, Física, III, 4, 203 b 10-15)
• Es un principio que siempre está en movimiento y es eterno, dando lugar
por oposición y separación de contrarios a las cosas plurales del mundo.
Anaxímenes
• A diferencia de Anaximandro, su predecesor, el primer
principio es definido: es el aire y, en ese sentido,
vuelve en cierta manera a lo que había dicho Tales,
solo que poniendo como primer principio a otra
sustancia material.
• Su movimiento incesante da lugar a todas las cosas
del mundo.
Heráclito
• Carácter metafórico y difícil de su pensamiento hacen que lo llamen
“El Oscuro” en su tiempo.
• Su intuición central: todo está en continuo movimiento y todo cambia
(panta rei):
“En el mismo río, no es posible entrar dos veces”.
Todo cambia, nada permanece jamás igual a sí mismo.
• Arjé: Fuego / logos: regla según la cuál todo se realiza. Fuego puede o
solo ser una imagen para representar ese principio primero que es el
logos, o puede ser tomado literalmente, como principio de todo lo
real. La explicación del fuego como imagen, está anclada en la idea de
que es un elemento que constantemente se mueve y por eso
simboliza bien la idea del constante movimiento de todo lo existente.
Heráclito
• Alternancia de contrarios: los contrarios se exigen
mutuamente
• Mundo eterno:
• “Este mundo, el mismo de todos, no lo hizo ninguno
de los dioses ni de los hombres, sino que siempre fue,
y es y será, fuego siempre vivo, que se enciende según
medida y se apaga según medida”.
• Una pregunta para reflexionar: ¿si algo es puro
movimiento, es posible pensar esa cosa? ¿Por qué?
Parménides
• Intuición central de Parménides es que solo en la
medida en que algo permanece, puede ser pensado.
Es decir, se requiere de una cierta estabilidad en la
realidad para que eso sea pensable, inteligible. Algo
tiene que tener una esencia, algo que permanece más
allá del cambio para poder pensarse, pero incluso,
nombrarse. Porque para tener un nombre estable
asociado a esa cosa, debe tener alguna característica
esencial a esa cosa que NO CAMBIE.
Heráclito y Parménides: el problema del
cambio
• Estamos en el fondo, a partir de Heráclito y Parménides pensando el
tema del cambio y del movimiento.
• El punto de inicio es la constatación de que todo el tiempo las cosas
cambian, se mueven, envejecen, se transforman muchas de sus
características. Incluso los seres humanos, como saben, vamos
mudando de piel todo el tiempo, envejecemos. ¿Somos entonces otros
o seguimos siendo nosotros mismos?
• Y así con todo… no es fácil ver cómo es posible que detrás de tanto
cambio pueda haber algo como la identidad, como la permanencia de
algo en este mundo. Nos podemos quedar con la impresión de que
simplemente todo se genera y todo se corrompe.
Parménides
• Y solo en la medida en que entendemos esto, se comprende a
la vez la gran intuición de Parménides, incluso aunque “se
haya pasado un poquito” del otro lado:
Si Heráclito decía “no es posible bañarse dos veces en el
mismo río”, Parménides, en cambio, vendría a decir, a grandes
rasgos: es que no solo que hay algo que es “el río” y que
permanece más allá de todo cambio, sino que todo ese cambio
que ves allí, no es real, es mera apariencia de cambio. Es decir,
estamos en la negación del cambio y el movimiento como tal y
en la afirmación de que todo permanece siempre igual.
Parménides
• Parménides lo que vio claro es que no se puede pensar sin
que las cosas permanezcan iguales a sí mismas. Y va un poco
más lejos: el ser y el pensar se identifican:
“Pues lo mismo es el pensar y el ser”.
“Lo mismo es el pensar y aquello por lo que es el
pensamiento, pues sin el ser, en el cual es expresado, no
encontrarás el pensar”.
Parménides
Podemos preguntarnos, ¿por qué Parménides llega a identificar
pensar con ser?
• Y la respuesta sería que el ser y el pensar son lo estable, lo igual
a sí mismo. Tomemos la imagen de Heráclito: el río para ser río
y ser pensado y nombrado, debe tener “algo” que sea como “su
esencia” y por lo que es llamado río y no cualquier otra cosa.
Por tanto, el “ser” del río y el pensamiento en ese sentido, si el
río es conocido, tienen que ser la misma cosa: cuando yo capto
la “esencia de río”, podemos decir, mi pensamiento y la esencia
del río se están haciendo una sola y la misma cosa.
Parménides
• Parménides es el primer filósofo que piensa radicalmente en
el SER, que es el predicado común a todo lo real. Y en
consecuencia también piensa en la NADA.
“El ser es y no es posible que no sea (…)”. Esa es la vía de la
verdad.
• ¿Qué es el ser para Parménides? No es un ser concreto, sino
aquello en lo que concuerdan todos los seres. Y tiene un
significado unívoco: no hay una multiplicidad de seres
distintos sino una y la misma cosa que es el ser.
Parménides
• Ese ser sólo es aprehendido por el pensamiento, no
por los sentidos.
• Los sentidos se fijan en la multiplicidad de lo real,
pero la inteligencia ve que detrás de todo ello, que es
mera apariencia, que hay algo único presente en ellas
que es el SER.
• Esto permite entender más lo dicho antes: que para
Parménides SER y PENSAR se identifican. Sólo el ser es
pensable, la nada no es pensable.
Parménides
• En Parménides se niega por tanto, el movimiento, pero
también la multiplicidad porque el SER es único, es decir
todos los “seres” y sus diferencias entre sí son apariencia. Hay
una única cosa existente, que todo lo engloba, sin tener
partes, sin que haya diferencias adentro:
EL SER ES INMÓVIL Y ÚNICO.
• Notar la similitud de este tipo de pensamiento, con algunas
tendencias “new age” actuales… es un “tipo” de pensamiento
que vuelve a estar de alguna manera en boga cada tanto…
Parménides
• ¿Cuáles son los grandes aportes de Parménides?
1. Haberse percatado de que lo común a todo es el ser, es en
aquello en que todo coincide.
2. Haberse dado cuenta frente a filosofías del puro movimiento,
que es imposible siquiera pensar si sólo hubiera cambio y no
hubiera algo fijo y estable en la realidad.
3. Haber planteado por primera vez una visión donde no solo lo
que se conoce por vía de los sentidos es real. (su desconfianza
acerca de los sentidos no lo lleva a negar la verdad, sino solo a
postular que la verdad se encuentra por la vía del pensamiento.)