FREUD, Y DESPUÉS
LACAN
JEAN ALLOUCH
El autor inicia el libro citando a Lacan:
“¡No es eso!” Es el grito por el cual se distingue el goce
obtenido del esperado. Ahí se especifica aquello que
puede decirse en el lenguaje. […] La estructura –por
conectarse allí- no demuestra otra cosa más que
pertenecer al texto mismo del goce, pues, respecto a
marcar la distancia que media en relación al goce de
que se trata, si fuera eso, la distancia que le falta, no
sólo supone lo que sería eso sino que, además, es
soporte de otro.
He aquí que esa di(cho)-moensión, […] es el decir de
Freud. Es incluso la prueba de la existencia de Freud –
pues dentro de algunos años se necesitará una-.
Jacques Lacan, Encore (aún),
sesión del 8 de mayo de 1973.
Introducción
“Y entonces, no es eso”
• - “¿Y entonces?”
¿No es ésta, en su más simple expresión, la primera
intervención del psicoanalista?
¿No es ésta, reducida a su raíz, la fórmula misma del
relanzamiento de la palabra, de la regla fundamental en su
efectividad?
¿No es ésta la única palabra, la única palabra adecuada (ya
que es una) que con toda legitimidad puede en principio
decir un psicoanalista?
• Sin embargo este “¿y entonces?” no va de suyo. Se podría pensar
que está pleno de consecuencias.
• ¿Qué psicoanalista no estuvo alguna vez confrontado a la
experiencia de un hombre o de una mujer que viene a pedirle ayuda
y que, teniendo en mente para encuadrar su solicitud el modelo de
la consulta médica, confía su dificultad en unas cuantas frases,
luego… se calla… y espera? ¿Qué? Bueno, tal vez nada;
eventualmente que se le hagan preguntas, pero eso sí, preguntas
serias, de esas que procederían directamente de todo el saber
detentado por aquél o aquélla que, en apariencia, tan cómodamente
permanece en su sillón. Porque Él sabe, porque Él es tan
experimentado, va de suyo que el Médico conoce también las
buenas preguntas. ¡Que las plantee, pues! Le corresponde a él
tomar la iniciativa, después de esas pocas primeras palabras que se
supone lo han encauzado. En un contexto transferencial de este
tipo, responder:
-“¿Y entonces?”
Roza casi la injuria. Puede ser casi un insulto.
• Se comprueba aquí una notable paradoja: si existe una
situación en la que “uno no se comprende”, si existe una
situación en la que el malentendido se ve reducido a su
más simple expresión, es precisamente ésta.
• Se trata de la asociación libre que instaura el
“¿y entonces?”
• El problema epistemológico del psicoanálisis (el del
saber del psicoanálisis) incluye el de su transmisión.
• Desde el punto de vista del propio psicoanálisis, no es
por lo tanto evidente que exista ni que deba existir algo
que se llame epistemología del psicoanálisis.
• Mejor establecida aparece la afirmación según la cual el
psicoanálisis, más que algunos otros sectores
localizados de producción de un saber, no ha cesado de
interrogarse sobre su estatus como saber.
• A juzgar por su historia, el psicoanálisis no se benefició en
absoluto de las épocas de tregua que Thomas Kuhn llama
“ciencia normal”, épocas durante las cuales,
tranquilamente apoyados en una matriz paradigmática
admitida por todos, los científicos de una disciplina como
la física o la química trabajan para ampliar el imperio
hacia nuevos territorios. Sería equivocado figurarse que
del análisis tomado como referencia, pueda surgir la
invención de una noción como la de “ciencia normal”.
Esto se debe al hecho de que, en lo relativo a su estatus
como saber, el psicoanálisis no ha cesado de producir
respuestas que en un tiempo más o menos breve, se
revelaron inconvenientes.
• Ésta es, pues, la ambición del presente trabajo:
habiendo elegido la secuencia “Freud, y después Lacan”
como la más apropiada para poner al día la
especificidad epistémica del psicoanálisis freudiano,
mostrar o demostrar, que la solución que hoy podemos
aportar a este problema, conviene, por cierto, pero no
absolutamente y también que en esta variante residen
inéditos problemas “epistemológicos”.
• En relación al estatus del saber señala:
• Desde que Lacan designa el inconciente como un saber,
se ha insistido mucho en que el ser hablante no sabía
eso que sin embargo sabía.
• Sin embargo, ese ser hablante (parl’etre) que no sabe lo
que sabe, es también aquel que sabe (que cree saber)
lo que no sabe. Con el saber “él se cuenta historias”.
• Lacan lo percibió hasta el punto de disponer de una
palabra para expresar cómo hacer con eso en la medida
de lo posible: se trataba entonces, decía él, de “vaciar la
evidencia”. No hay razón alguna para que el saber sobre
el estatus del saber en psicoanálisis escape a esa
mal(a)-di(c)ción de la evidencia: se creyó saber que el
psicoanálisis era una ciencia, se creyó saber que no lo
era, se creyó saber que era un género particular de
ciencia, se creyó saber que era una enfermedad
contagiosa, se creyó saber que era un discurso…
• El autor advierte que tanto en un análisis como también
en la construcción teórica psicoanalítica hay que vaciar
la evidencia permanentemente para que tenga lugar la
invención del saber.
• En el análisis, allí está su singularidad (una singularidad
que comparte, aunque en un cierto aspecto, con la
literatura y con cada una de las artes –se ha observado
que en literatura los caminos son siempre y
renovadamente abiertos), el “no es eso”, “primer instante
de ver la evidencia como evidencia” (por lo tanto primer
tiempo de su vaciamiento) muy pronto golpea la
invención del saber. Dicho con más rigor: en el análisis
basta que un saber sea producido para que, por ese
hecho mismo, se encuentre ya marcado por el “no es
eso”. Retomando los tiempos lógicos de Lacan: luego
vendrán “el tiempo para comprender” y “el momento de
concluir”.
• Pero, apuntalando esta tesis se podría subrayar que un
punto común a los caminos de Freud y de Lacan estuvo
constituido por esa constante renovación de problemas y
soluciones que, al agudizarse, se convierte en trastorno
que causa innumerable disgusto a los seguidores. Por
ejemplo:
-La tardía modificación de los fundamentos de la doctrina que
produjo la introducción de la pulsión de muerte.
-Del mismo modo, Lacan declaraba a sus alumnos de 1967:
“[…] no crean que mientras viva, podrán ustedes tomar
alguna de mis fórmulas como definitivas”.
• Entonces el autor plantea que esta sucesión indica que no
hay una fórmula definitiva en psicoanálisis, que el análisis
está condenado a una suerte de curso loco desde que la
invención del saber –por lo tanto, su hacer saber- es
también aquello que lo vuelve caduco.
• Es que el psicoanálisis tiene que ver con un real al cual
replica, con un real que tiene su historia, que no ignora del
todo la acogida que le reserva el psicoanálisis, que a su vez
replica a esta acogida y que se llama “locura”.
• La secuencia consecutiva “Freud, y después Lacan” pone
de relieve el tan particular estatus del saber en
psicoanálisis, ya que Lacan, después de Freud, estudió
muy especialmente el estatus de dicho saber (incluso llegó
a decir que el saber era su problema –el del Psa.-) situando
al ICS como saber no sabido, desarrollando una teoría de
la transferencia en la que la figura de un sujeto supuesto
saber es crucial, advirtiendo esa relación que nosotros
retomamos aquí entre el saber sabido y su caducidad, en
particular, con la indicación de que cuando un Sgte.
representa al sujeto para otro Sgte., ese sujeto se esfuma,
está en fading cuando adviene así al lugar de ese otro
Sgte. donde el saber es producido como sabido.
• En efecto, confesémoslo: no nos parece que hasta el
presente la epistemología haya tomado nota
verdaderamente del caso del psicoanálisis, sobre todo,
en lo que éste pone de relieve respecto del saber.
• Hemos debido aprender a costa nuestra que resultaba
intempestivo y desde todo punto erróneo considerar al
psicoanálisis como una disciplina constituida; que en
esa falta misma (si es que es una) reside todo el interés
de un concepto como el de campo freudiano.
• Y que este concepto de campo freudiano sólo tenía
sentido epistémico vinculado a aquél de método
freudiano.
Así, Allouch concluye esta Introducción refiriendo:
• Lacan vacía un cierto número de evidencias del saber
presentes en Freud (y, principalmente para lo que nos
importa aquí, el hecho de que el psicoanálisis tuviera en
Freud el estatus de una ciencia) se hallan subvertidas
por Lacan. Éste, a su vez, proporcionó otras respuestas,
las cuales se encontrarán vaciadas ellas también de su
evidencia (por ej. ésta todavía exitosa en la actualidad y
sin embargo de carácter dudoso: el psicoanálisis no es
ciencia sino discurso).
• A cada paso, se sabe menos; gracias a la intervención
del “no es eso”, salta un cerrojo y surgen problemas
hasta entonces no advertidos. Tal vez, por suerte o por
gracia, también verdaderos hallazgos, soluciones
inéditas.
• No saber eso que no se sabe, tal es lo que aparece
como intento de realización del psicoanálisis en su curso
loco. ¿No es esto lo que define al psicoanalista, lo que lo
hace ser lo contrario de un especialista?
• Y es este curso mismo el problema que el psicoanálisis
presenta a la epistemología, problema del cual la
epistemología no se ha podido hacer cargo hasta ahora.
Primera parte
De un manifiesto
Freud desplazado
• El psicoanálisis es una disciplina local y razonada.
• ¿Cuál es su objeto? La cuestión no se deja formular
fácilmente. ¿El psiquismo humano? ¿La personalidad?
¿El inconciente? ¿El objeto a?
• Su situación bajo la mirada de la ciencia sigue siendo
problemática: ¿ciencia del alma?, ¿ciencia conjetural?,
¿no ciencia sino discurso?¿Delirio?
• “freudiano” y “lacaniano” ¿son concurrentes? ¿son
sinónimos? ¿Qué disimetría liga el uno al otro?
• Freud forjó el ICS por un razonamiento de tipo
abductivo. Charles Sanders Peirce da este nombre a la
puesta en juego de una hipótesis capaz de permitir que
se reduzca la extrañeza de una clase de fenómenos
observados.
• El ICS es el nombre de esa hipótesis de base que da
cuenta de la homogeneidad de los mecanismos en los
síntomas, lapsus, sueños, chistes, actos fallidos…
• Introduce en el aparato psíquico al menos DOS POLOS,
dos instancias; se trata de hacer valer el conflicto como
tal, pues hay conflicto ya que esos fenómenos denotan,
cada uno a su manera, la oposición de una realización
de deseo y de algo que se constituye en su obstáculo.
• Hay un BINARISMO a la vez esencial e insostenible:
Percepción/memoria – ICS/Cs-Pcs – Pulsión
Sexual/Pulsión del Yo – Eros/Tánatos – Amor/Odio.
• El objeto del psicoanálisis es la división de ese aparato
psíquico (¨la personalidad¨).
• Carlo Guinzburg inscribió el camino abierto por Freud en
lo que denominó un paradigma del indicio. Indicio remite
al orden de lo personal y de manera tanto más radical
cuanto que se trata de circunscribir “la personalidad a
ese lugar donde el esfuerzo personal es el menos
intenso”.
• Hay, pues, aquí división. Sin embargo el mencionado
paradigma del indicio al abarcar mucho, poco aprieta al
Psa.; se le escurre lo que hace a su especificidad.
• Cuando se examina el trabajo de Lacan a partir de sus
últimos seminarios, cuando se tiene en cuenta la
manera en que Lacan se abismó en el estudio del
borromeo al querer resolver matemáticamente la
ternarización de sus 3 dimensiones: real, imaginario y
simbólico (R.S.I.), no es abusivo afirmar que con R.S.I.
Lacan ha dado su paradigma al psicoanálisis.
• Se da un desplazamiento de las cuestiones: no se trata
ya de conflicto sino de anudamiento/desanudamiento
(su lectura de Joyce en el Sem. “Le sinthome” 1975-
1976).
• No se trata ya de un insostenible DOS sino de un
posible TRES.
• En lo que respecta al descubrimiento de un nuevo paradigma
se pone de manifiesto que los rasgos pertinentes, señalados
por Thomas Kuhn, se encuentran realmente en la relación de
Lacan con Freud.
• DESCUBRIMIENTO: cuando una disciplina entra en crisis
proliferan versiones diferentes (discípulos de Freud).
• La introducción del nuevo paradigma comienza entre aquellos
que se aplican a él con la conciencia de las anomalías de la
teoría en vigencia-} esta anomalía está perfectamente
designada por Lacan: “el narcisismo, cuyas fronteras han
permitido delimitar los medios e investigación derivados del
estudio de las neurosis, pero cuyo interior permanece místico
y desconocido”, y planteando que el Psa. permanecerá
inoperante en el tratamiento de las psicosis si no aprende de
ellas para dar su consistencia al narcisismo.
• De allí la primera intervención de Lacan en el campo
freudiano: la introducción del estadio del espejo.
• La intervención de un paradigma nuevo (Kuhn) es a
menudo producto de un hombre joven recién llegado a
la disciplina o situado en sus márgenes: tal era el caso
de Jacques Lacan en el interior de un grupo francés
marginal.
CONSECUENCIAS: efectos que siguen a la introducción
de un nuevo paradigma
1. El nuevo paradigma cambia la significación de los
conceptos establecidos,
2. Desplaza los problemas que se ofrecen para la
investigación,
3. Da indicaciones para decidir cuáles son los problemas
pertinentes y las soluciones legítimas,
4. Modifica la imaginación científica misma (apuesta a la
topología lacaniana),
5. Introduce nuevas formas de prácticas y en consecuencia
modifica la experiencia (sesiones cortas y puntuadas).
• Estos 5 criterios kuhnianos definen lo que el trabajo de
Lacan a partir del 8 de julio de 1953, día en que formuló
por primera vez el ternario R.S.I. como tal.
T. Kuhn distingue 3 casos de introducción de un nuevo
paradigma:
1. Dicha introducción crea una disciplina en un campo que no
estaba jalonado más que por discusiones de escuelas (corte
epistemológico).
2. Dicha introducción sustituye un viejo paradigma por un
paradigma nuevo en el cuadro de una disciplina ya
constituida.
3. Dicha introducción es una refundición de un paradigma en
vigencia, el cual subsiste, entonces, como ordenador de la
disciplina a través y gracias a esta refundición misma.
• Ni el caso 1 ni el 3 corresponden a la articulación
Lacan/Freud. Lacan no fundó el psicoanálisis; tampoco
refundió un paradigma inventado por Freud.
• Toda tentativa de armonizar Lacan con Freud, de hacer
valer en Freud equivalentes para el R.S.I., si bien puede
resultar de interés parcial, está destinado a fracasar. El
ternario R.S.I. como tal, no se halla en Freud.
• La operación de Lacan con Freud puede ser pensada como
la que “desliza” R.S.I. bajo los pies de Freud (esta metáfora
es de Lacan). Lacan señalaba: “Freud no era lacaniano”.
• La articulación Lacan/Freud debe situarse como una
sustitución, SUSTITUCIÓN METONÍMICA (deslizamiento
del objeto parcial por debajo de la cadena significante),
como lo sugiere el término “deslizar” que usa Lacan
cuando interroga a Freud con el R.S.I.
• Lacan desplaza a Freud. Tal es la singularidad de su
posición frente a Freud.
• Desplazando a Freud, Lacan constituye el objeto del
psicoanálisis como no menos metonímico que el de la
pulsión y el del fantasma.
• La sustitución metonímica implica una vecindad, una
conexión.
• El campo de conexión aparece históricamente constituido
por lo que Lacan llamó ¨campo paranoico de las psicosis¨.
• La consideración de la paranoia como fundamental para
una teoría de la personalidad: perspectiva común a Lacan
y Freud.
• Esa vecindad permite la sustitución metonímica: una
teoría del narcisismo sustituye a otra teoría del
narcisismo.
• La sustitución de un paradigma por otro no intervendrá más
que en un segundo tiempo (1953) cuando Lacan consolide
su 1º trayecto con la nominación de la dimensión de lo
imaginario como tal en tanto irreductible a las del simbólico
y del real.
• El paradigma freudiano aparece après-coup
(retroactivamente) manifiesta el caso, cada uno de los
casos relatados por Freud.
• Que todos los primeros seminarios de Lacan hayan estado
consagrados a un comentario literal de los casos de Freud,
recobra aquí todo su alcance.
• Por “caso” se entenderá asimismo el famillonario sobre el
cual Lacan se interrogará durante 1 año y para cuya lectura
construirá su grafo. Lacan designaba ese modo de lectura
diciendo que se trataba de “LLEVAR EL CASO AL
PARADIGMA”.
• Esta fórmula da con su equívoco el exacto tenor de Freud y
de la articulación de Lacan con Freud. ¿Innovará aquí el
Psa. más de lo que se cree, incluso más de lo que se pueda
imaginar? ¿Es preciso ligar ese hecho a la singularidad de
su posición respecto del discurso de la ciencia?
• En el mismo momento en que Lacan apuntaba a dar
consistencia al paradigma R.S.I. gracias al nudo borromeo,
montó las señales que indican su propio recorrido: en 1er
lugar había puesto el acento sobre el imaginario, luego
sobre el simbólico y finalmente sobre el real.
• Por haber partido de un principio que no estaba en Freud: el
yo como una pura identificación especular con la imagen de
un semejante, es que Lacan leyó el Sgte. en el paradigma
de Freud, en los casos de Freud y no en la teoría freudiana,
ya que precisamente la noción de representación vuelve
indistinto lo que depende del simbólico y lo que depende del
imaginario.
• “El retorno a Freud” proclamado por Lacan no es en el
sentido de un retorno a un saber ya-ahí: idealismo-
fundamentalismo-religión.
• El “retorno a Freud” se manifiesta como el nombre de
apoyo que Lacan buscará en el texto freudiano después
de inventar el ternario simbólico/imaginario/real.
• La invención de este paradigma que como tal no es
freudiano, deportaba a Lacan lejos de Freud. Que la
consigna del retorno haya seguido de inmediato, señala
que Lacan había advertido el peligro. A partir de ese
momento sí, vuelve a Freud, pero para inscribir el nuevo
paradigma en el psicoanálisis.
Todo desplazamiento implica una sustitución metonímica.
• La formulación primera del R.S.I. en 1953 se produjo el
mismo día que Lacan recibió la carta del Secretario Gral.
de la IPA que tomaba acta de su dimisión de la
Sociedad Parisiense de Psicoanálisis…
Allouch concluye esta primera parte refiriendo:
• Que el conflicto de Lacan con la IPA tuvo como apuesta
la introducción de un nuevo paradigma en el
psicoanálisis.
• Y que “lacaniano” tiene aquí, en boca de Lacan, una
significación precisa: el término no remite a la persona
de Lacan sino a R.S.I., a ese singular tres que está aún
a la espera de ser reconocido en su estatus de
paradigma para el psicoanálisis.
Segunda parte
Latencias
Cáp. 1: “Del método freudiano ante toda cosa
freudiana”
• El discurso de Sigmund Freud fue el de un método
promovido por él.
• Freud presenta explícitamente su trayectoria como la de
“un nuevo método”: “método de interpretación”, y tiene
como referencia y realización mayores la
Traumdeutung.
En relación al método 5 observaciones:
La histérica, dadora de una lección de método
• Breuer inventa el Psa. aceptando tratar los síntomas de
Bertha Pappenheim de la manera en que ésta le
sugería. Haciendo esto creó un método.
• Aceptó poner en práctica en relación a B.P. la lección
del método que recibió de ella: interrogar a la paciente a
partir de una palabra-clave/raíz/picadura que le remite
después de haberla recibido de ella: relación entre un
significante Amo (S1) y un conjunto de otros
significantes (S2…) en la medida que el significante amo
los alcanza, los suscita (como una picadura provoca
inflamación).
• La invención del método reposa también sobre la
comprobación de B.P. de la existencia de dos estados de
conciencia absolutamente separados (Conciencia
normal/ausencias).
• En estos estados de ausencia Breuer le devolvía la pelota
lanzando la palabra-picadura. Habiendo liberado su relato
B.P. salía de su ausencia mientras que sus síntomas
desaparecían temporariamente.
• A partir de ese momento inaugural Breuer transcribió los
relatos, la relación de cada uno de ellos con los síntomas
que le correspondían.
• Como dice Wittels con una metáfora: “Breuer ha visto
aclararse el inconsciente como Bruecke vio la retina. Pero
Freud nos ha proporcionado la lente con la ayuda de la cual
las imágenes del Psa. se tornan visibles.”
• Esa invención fue la de un método en que el método primó
sobre la doctrina.
Método y Técnica
• El método no es la técnica. Diferentes técnicas de
descubrimiento de fenómenos lesivos dependen del
método anátomo-clínico, pero no se confunden con él.
• Distinguir método de técnica ofrece la ventaja bastante
apreciable de hacer factible la innovación técnica con
sólo mantener la práctica anclada en el mismo método.
Método, práctica y campo
• Lacan permanentemente reconoció que en otros lugares
o escuelas, incluso allí donde nada de su enseñanza se
había proyectado, se trataba realmente de
psicoanálisis. En “Radiofonía y televisión” (1973) declara
que: ¨una práctica no necesita estar esclarecida para
operar¨. Una práctica no necesita estar esclarecida
para operar… por el hecho de que es metódica.
• Solo el método puede definir la práctica como “una”.
• Se advierte aquí que debe haber una relación entre
método freudiano y campo freudiano.
Método y locura
• Este aspecto es crucial: Freud no limita el uso que hace
de la palabra método a la manera según la cual, a su
parecer, el médico debe proceder.
• Señala que la defensa al igual que la búsqueda de
satisfacción o incluso el chiste son un método.
• A partir de tales indicaciones se descubre que hay un
método freudiano porque hay un método en la locura.
En su texto “Construcciones en el análisis” señala: “la
locura no solamente procede con método, como ya lo
reconoció el poeta, sino que conlleva también un poco
de verdad histórica”.
• Sin embargo, se genera entre el método propio al objeto
y aquel elegido para su abordaje una tensión, una
paradoja muy particular.
La paradoja del método en Freud
• Freud recomienda abordar cada nuevo caso como si fuera
el primero, dicho de otro modo recomienda dejar de lado
todo el saber adquirido en los casos precedentemente
tratados, a fin de que ese nuevo psicoanálisis que se
entabla sea efectivamente “uno”.
• Lacan reformula esta exigencia en sus propios términos: “es
que también el Psa. es una práctica subordinada por
vocación a lo más particular del sujeto, y cuando Freud
pone en ello el acento hasta el punto de decir que la ciencia
analítica debe volver a ponerse en tela de juicio en el
análisis de cada caso”. Como dice Lacan en su artículo
“Variantes de la cura tipo” (Escritos 1): “lo que el
psicoanalista debe saber: ignorar lo que sabe”.
• Para quien ponga en práctica el método freudiano, ese
aspecto metodológico aísla, como 2 hogueras diferentes, 2
lugares desde donde pueden originarse nuevos enunciados
y formularse en su actualidad los problemas que el análisis
plantea.
• Está el texto de Freud en tanto testimonio de una
experiencia inaugural crucial y paradigmática {-}
pero también está eso que puede ser recogido de la
puesta en práctica -única cada vez- de su método,
eso que llamamos la práctica analítica.
• Estas 2 hogueras permanecen diferenciadas y en
tensión productiva: Freud inscribe en su método un
aspecto que, al aplicarse, es capaz de recusar a
cada instante los resultados.
• Los mismos elementos constitutivos del método son
un saber, un saber hacer.
• Algunos de los elementos que definen el método forman
parte ellos mismos de ese saber adquirido, que por otro
lado, la aplicación del método debe rechazar.
• ¿Cómo aplicar la exigencia metodológica de abordar
cada nuevo caso como si fuera el primero?
• ¿Qué se considera como PRIMER CASO?
• ¿El 1er caso en que el médico enunció la regla a una
paciente histérica?
• ¿El 1er caso en que una histérica impuso la regla a un
médico que tuvo la audacia inimaginable de no
oponerse?
De igual manera sucede con la interpretación:
• ¿Consideramos que la traumdeutung (int. de los sueños)
nos revela los giros de la interpretación, o bien la
recibimos como una lección de método que nos indica
que cada análisis efectivo no puede más que inventar su
método de interpretación de los sueños?
• En vez de lanzar las lamentaciones nacidas de fallar
constantemente frente a un standard (pretender
interpretar los sueños exactamente como lo hacía Freud
y desesperarse al no ser posible) se podría tratar de
inventar con ese analizante los procedimientos de
recepción de sus sueños tal como Freud inventó la
gramática que le permitió leer los suyos propios.
• La interpretación (de los sueños) será entonces una
ayuda decisiva, pero a condición expresa de haber
sabido no convertirla en un standard.
Discurso del método freudiano
• El gran gesto por el cual Freud constituye y a la vez
signa el carácter metodológico de su discurso fue, como
debe ser, un gesto de exclusión: el azar.
• Lo psíquico se trata de un determinismo que no tolera
ninguna excepción.
• Lacan no tuvo al respecto la misma posición que Freud
cuando Freud teoriza en tanto no excluye el azar: “que
haya azar en tal encuentro amoroso no le parece a
Lacan inadmisible”.
• “Poco importa de dónde venga la cifra, si el sujeto está
preocupado por algo, no hay nada sorprendente en
constatar que esa preocupación se manifiesta a
propósito de cualquier cosa que se le haga asociar
libremente”.
Método y Caso
• El método pone en marcha un tipo de cuestionamiento
por ejemplos y comparaciones. El valor del caso
histórico.
• Lacan tomó nota del estatus del caso en Freud, a
punto de situar allí el descubrimiento de Freud: la
manera de tomar un caso en su singularidad.
• Esta regulación del caso implica:
1. Tomar distancia de un saber sabido: ya que en la
medida en que se cree saber, no hay lección alguna a
recibir de los casos históricos.
2. La promoción de los casos que los presenta como
capaces de enseñar, portadores de una verdad
escondida que se trata de descifrar.
2 puntos de relación al SABER y a la VERDAD.
Método y formalización
• ¿Qué es pues lo que hace que los casos distinguidos no
se presenten en el discurso metodológico como una pura
diversidad de la cual ninguna enseñanza podría ser
extraída?
• Freud inventa un método de recepción, de tratamiento y
de investigación de lo que se hallaba catalogado como
“enfermedad mental”. Y: que tratamiento e investigación
vayan a la par vale como uno de los rasgos más
importantes del método.
• Freud: su método era el caso, no recibido ni definido de
cualquier manera sino de una particular que lo introducía
como monografía clínica profundizada. La transmisión
del Psa. está ligada a ese “modo de dar cuenta de los
casos”. Con Freud el método no cesa de significarse en
el abordaje del caso.
• Concluyamos este punto: Lacan, inscribiéndose en este
campo que llama “freudiano”, tomará el relevo de Freud
desembocando en el concepto de “sujeto” ($).
Montaigne, luego Descartes; el yo, luego el sujeto
• El método es un “ejercicio subjetivo”. No hay
“objetividad” allí.
Montaigne: el yo, primer momento de la subjetivación
del método
• Hasta Montaigne, el discurso metodológico no es del
sujeto sino el del hombre universal. Luego eso es
recusado en tanto: el hecho de la constitución de un
discurso del método depende de una aventura
particular, personal.
• Así, el rechazo de la “ciencia” es también el rechazo de
una verdad presentada como objetiva.
• El arte del escrito deviene método y el método descubre
el lenguaje como “la única base de toda verdad”: “la
palabra es mitad de quien la habla y mitad de quien la
escucha” (Philippe Desan).
El cierre del circuito cartesiano del discurso del
método: resonancias freudianas
• Con el paradigma del R.S.I. Lacan pudo desembocar en
un inédito abordaje del sujeto. Ligado a este sujeto se
ubica el último punto de este 1er capítulo:
La función secretario
• La función secretario: saber guardar silencio} “la
elección de decir o no decir pertenece al secretario”.
En un análisis dicha elección debe ser bien planteada y
tratada: a este respecto Lacan pudo hablar de una
“ética del Bien-decir” (en “Radiofonía y televisión”).
• Hay un decir no dicho… Hay un decir en suspenso… al cual
el síntoma remite. ¿Cómo trata un analista dicha cuestión?
Proponiéndole la regla llamada de la asociación libre. Allí la
función secretario, aprovechándose del enredo
producido por dicha asociación libre, puede hacer que
se presente de otra manera la distribución de lo que
está para ser dicho. La función del secretario, al igual
que la del psicoanalista, comparte el acto de callarse y
de ser, pues, una tumba.
“Callar”} {“silencio”} {especificidad de la “escucha” y
de la “intervención”.
• Decididamente puede decirse, en efecto, que hay que
saber callar.
• Con esta hazaña el sujeto deviene secretario de sí mismo y
el análisis encuentra su límite. Haber señalado la incidencia
de la función secretario en el método freudiano confirma
que está en la lógica de cada una de las aplicaciones de
dicho método el tener un fin.