¡ YO MUERO PERO
DIOS NO MUERE!
SAN MANUEL MORALES,
TESTIMONIO DE VIDA
CRISTIANA
CONOCIENDO A NUESTROS MÁRTIRES DURANGUENSES
¿QUÉ ES UN MÁRTIR?
El martirio es una especie de testimonio de amor a Dios. No en vano la
palabra mártir deriva del griego màrtys, testigo.
En el Catecismo de la Iglesia Católica leemos: “El martirio es el supremo
testimonio de la verdad de la fe; designa un testimonio que llega hasta la muerte.
El mártir da testimonio de Cristo, muerto y resucitado, al cual está unido por la
caridad. Da testimonio de la verdad de la fe y de la doctrina cristiana. Soporta la
muerte mediante un acto de fortaleza. Dejadme ser pasto de las fieras. Por ellas,
me será dado llegar a Dios” (CEC, n. 2473).
Los Santos Mártires, fueron torturados y asesinados por haber reclamado con
demasiada pasión, demasiada convicción y demasiado amor, su fe, su
profunda devoción a Dios
• Desde los primeros mártires asesinados por el imperio romano hasta el presente, el concepto
de martirio ha tenido distintas acentuaciones. El Concilio Vaticano II aportó una visión
propia del martirio donde lo normativo es el amor de Cristo. Por tanto, el acento no está
tanto en la profesión de fe del mártir sino en el amor que está en la base del testimonio del
santo. La noción preconciliar insistía en que la muerte debía ser instigada por un
rechazo a la fe del mártir. En cambio, Lumen Gentium42 al hablar de martirio no nombra
la profesión de fe, aunque ciertamente la supone, sino que prefiere hablar de martirio como
signo del amor que se abre hasta hacerse total donación de sí (cf. R. Fisichella, Voz:
Martirio en Nuevo Diccionario de Teología Fundamental, Paulinas, 1992).
• Desde esta perspectiva Karl Rahner, movilizado por el asesinato de Romero en El
Salvador escribió sobre la necesidad de ampliar el concepto tradicional de martirio de
modo que incluya a quienes mueren luchando por un valor cristiano como la justicia (K.
Rahner, Dimensiones del martirio, Concilium 183, 1983). Allí explica que cuando
decimos que el mártir muere por la fe, el término fe incluye la moral cristiana. Pone como
ejemplo a Santa María Goretti, que es considerada mártir y sin embargo no murió por
profesar su fe sino por defender un valor cristiano como la virginidad.
Por dramática que pueda parecer la muerte de un mártir, no
debemos pensar en ella como un sacrificio doloroso.
Hay alegría en querer sacrificarse en nombre de Dios y
de la propia fe, hay un impulso irrefrenable, imparable,
un anhelo de amor que ningún hombre, por cruel que sea,
puede detener, ningún tormento puede amortiguar.
Y esto es lo que hace tan especiales a los Santos Mártires,
emblemas de un fervor religioso, de una conciencia
interior proyectada únicamente hacia Dios. Ejemplos en
los que inspirarse, cuando nos encontramos ante las
vicisitudes de la vida, para no ceder al dolor y al miedo.
SAN MANUEL MORALES
San José de Mesillas, es una localidad perteneciente al
municipio de Sombrerete del Estado de Zacatecas. Un
pueblo agricultor en su mayoría, pocos habitantes pero
de gente honrada. Dicho pueblo vio nacer el 8 de
Febrero de 1898 al niño José Manuel Morales. Hijo
natural de Matina Morales, ella era hija del matrimonio
de José Morales y María Sacramento Cervantes,
quienes años más tarde se convertirían para Manuel en
sus segundos padres, tal fue que hasta adopto el
apellido de su abuela (Cervantes), y así veremos que
firma en algunos documentos. Pero si es necesario
aclarar, porque muchas personas asocian el apellido de
Morales con su padre, pero este es un dato erróneo.
Manuel fue bautizado días después, el 19 de
Febrero de 1898 en la parroquia de San Juan
Bautista de Sombrerete Zacatecas por el
Pbro. Pablo Martínez, siendo sus padrinos:
Ignacio Garrido y Beatriz Estebañe. Durante
su crecimiento vivía con sus abuelos y muy
niño llego a Chalchihuites. Después decide
viajar a la ciudad de Durango para ingresar
al seminario conciliar de dicho lugar, pero
no logro completar sus estudios aquí, ya que
tuvo que dejar el plantel para dedicarse al
trabajo y atender las necesidades de sus
abuelos, que eran de clase pobre.
Cuando era adolescente trabajó como dependiente en la tienda
de Jesús Hidalgo quien era comerciante. En dichos años tuvo
la fortuna de conocer a la joven Consuelo Loera Sifuentes,
con quien años más tarde contrajo matrimonio.
A la corta edad de 23 años decide casarse con ella, quien
también era chica pues apenas tenía 19 años. Dicho
acontecimiento se llevó a cabo el día 6 de Agosto de 1921, en
la parroquia de San Pedro de Chalchihuites, por el Pbro. José
Natividad Campos, siendo testigos: Juan Francisco Morales,
Tomas Pérez y Agustín García.
Dicho matrimonio 2 años después procreo el primero de sus 3
hijos que tendrían, quienes fueron: Manuel Morales Loera
nacido el 24 Septiembre de 1923, Carlos Morales Loera,
nacido en 1924 y José Alfonso Morales Loera nacido el día 28
de Noviembre de 1925.
Igualmente fungía como miembro de la
La gente describía a Manuel como un ACJM y era presidente de la liga nacional
joven alto, blanco y de ojos azules quien de la defensa religiosa, fundada en
era muy trabajador, pues cuando Chalchihuites en junio de 1925. Dicha
nacieron sus hijos consiguió trabajo organización tenía por objeto que todos
como administrador de una panadería en los católicos mexicanos se unieran
Chalchihuites, para el sustento estrechamente a fin de defender todos los
económico de su casa, por otro lado medios pacíficos y legales, los santos
Consuelo, su esposa se desempeñaba derechos de la iglesia católica y de la
como maestra de la primaria de dicho religión.
lugar. Esto nos permite analizar que Manuel
Cuando el recién llegado cura Luis Batís estaba dotado de gran liderazgo y
llega a su pueblo, decide fundar el taller simpatía, pues dichas virtudes lo
de obreros católicos, Manuel obtuvo el ayudaron a ser representante de estas
nombramiento de presidente, y también diferentes ligas. Su intención siempre fue
era secretario del círculo de obreros ayudar y defender, ser la voz de muchas
católicos “León Xlll”, (organización que personas. Lamentablemente en 1926 no
pertenecía a la CNCT, Confederación tenían esa gran libertad de expresión, el
Nacional Católica del Trabajo, similar a gobierno de Calles había prohibido el
las que existan en toda la diócesis y culto religioso en México. Pero Manuel
parroquias de México). como fiel cristiano decidió defenderlo,
tanto que esto le costó su muerte.
Manuel muere el día 15 de agosto de 1926, junto al Pbro.
Luis Batís en el puerto de Santa Teresa de Chalchihuites,
Zacatecas, a manos de los soldados dirigidos por Blas
Maldonado, y mandados por el General Ortiz. Su cuerpo
fue sepultado en el panteón de Chalchihuites, pero años
después sus restos fueron exhumados y llevados a la
Parroquia de San Pedro de dicho lugar, misma parroquia
que años antes lo veía frente al altar contrayendo nupcias
con su esposa Consuelo.
Misma esposa que quedo viuda con 3 hijos huérfanos,
que ya jamás tuvieron la oportunidad de ver a su padre.
De ellos no se ha encontrado información de cómo fue
su vida después de la muerte de su padre. Solamente
sabemos que su hijo Carlos, emigro a New York y
contrajo matrimonio en dicho lugar en el año de 1945.
¿QUÉ PODEMOS APRENDER DE SAN MANUEL
MORALES?
“El martirio es considerado por la Iglesia como un supremo don y la prueba mayor de la caridad. Y
si ese don se da a pocos, conviene que todos vivan preparados para confesar a Cristo delante de los
hombres y a seguirle por el camino de la cruz en medio de las persecuciones que nunca faltan a la
Iglesia” (L. G, 42).
El martirio es el supremo testimonio de la verdad en la fe; designa un testimonio que llega hasta la
muerte. El mártir da testimonio de la verdad de la fe y de la doctrina cristiana. (CEC, 2473)
“La vida cristiana, -dice Benedicto XVI,- exige, por decirlo de alguna manera, el ‘martirio’ de la
fidelidad cotidiana al Evangelio, es decir, el valor de dejar que Cristo crezca en nosotros y sea Él
quien oriente nuestro pensamiento y nuestras acciones… Celebrar el martirio de San Manuel
Morales nos recuerda también a nosotros, cristianos de nuestro tiempo, que no se puede descender a
negociar con el amor a Cristo, a su Palabra, a la Verdad. La Verdad es verdad y no hay
componendas”.
Si bien, el martirio es un don Los mártires, que han sido
que Dios concede a algunas llamados a tal acto supremo, han
personas, todos los cristianos transitado el camino de
estamos llamados a confesar a seguimiento de Cristo por medio
Cristo ante el mundo “y a de la práctica de las virtudes. Y es
seguirle, por el camino de la por eso que han sido capaces de
Cruz, en medio de las llegar al punto de dar su vida por
persecuciones que nunca Cristo como Él lo hizo: “quien es
faltan a la Iglesia”. fiel en lo poco también es fiel en
(cfr. LG 42) lo mucho” (Lc 16,10).
Son numerosas las virtudes que destacan en ellos, principalmentelas
virtudes teologales -fe, esperanza y caridad- , que son don de Dios y
fundamento de los actos heroicos. Luego otras virtudes que distinguen a los
mártires son la justicia, porque no están dispuestos a renunciar a la verdad; la
fortaleza, que les permite resistir en defensa de la misma; y la magnanimidad,
porque elevan su mirada valientemente por encima de los obstáculos.
En definitiva, vivieron y murieron con “la esperanza cierta de que nada ni
nadie les podía separar del amor de Dios que nos ha sido donado en
Jesucristo”. (Papa Francisco, Audiencia 28-VI-2017)
SAN MANUEL
MORALES,
RUEGA POR
NOSOTROS
GRACIAS
SEMINARISTA TONY