LA REALIDAD DEL PECADO
Por: Fernando Lugo
Consideraciones bíblicas sobre el pecado
En general, el pecado es falta de conformidad
al carácter de Dios. La única unidad de medida
para medir el pecado es el carácter santo de
Dios.
El pecado es tan terrible que una acción de
Adán y Eva trajo degeneración, depravación y
sufrimiento insondable a toda la humanidad.
El pecado es tan terrible que el Hijo perfecto
de Dios sufrió al máximo sobre la cruz para
redimir a la humanidad.
Las tres clases de pecados y la
solución de Dios
• Pecado imputado: es el pecado de
Adán puesto en la cuenta de cada uno de
sus descendientes (Romanos 5.12). Por
causa del pecado imputado, todo
miembro de la raza humana nace
espiritualmente muerto y bajo
condenación (Juan 3.17).
• Pecado inherente: es la naturaleza
pecadora que todo ser humano hereda de
sus padres (Juan 3.6; Gálatas 5.17).
Nuestras áreas de debilidades naturales y
puntos fuertes naturales, así como
nuestras características físicas, son
combinaciones de las tendencias de
nuestros padres.
• Pecado personal: es el resultado de las
elecciones que hacemos. El Pecado es la
evidencia externa de que toda persona tiene
una naturaleza de pecado (Romanos 3.23).
El pecado personal es a lo que se refiere por lo
general la Biblia cuando menciona la palabra
"pecados".
Esos pecados se agrupan dentro de tres
categorías: mentales (pensamientos),
verbales (palabras) y manifiestos (acciones).
En la cruz se encuentra la solución a
los tres tipos de pecado
• El pecado imputado: es solucionado
por el hecho de que somos puestos en
Cristo en el momento de ser salvos.
Mientras que en Adán éramos culpables,
ahora somos considerados inocentes en
Cristo. (1ra Corintios 1.30; 15.21, 22;
Romanos 4.22-25; Filipenses 3.9).
• El pecado inherente: es
solucionado por el hecho de que
cuando creemos en Jesucristo,
nos es dada una nueva
naturaleza, un nuevo espíritu que
no práctica el pecado. (2da
Corintios 5.17).
• El pecado personal: es solucionado por
el hecho de que Jesucristo pagó por
todos los pecados que han sido o serán
cometidos (2da Corintios 5.21; 1ra Pedro
2.24; Isaías 53.6).
Debido a que El pagó el castigo de todos
los pecados, cuando pecamos y
quebrantamos la comunión con Dios,
podemos confesárselo y ser perdonados
(1ra Juan 1.9).