EL ANÁLISIS LITERARIO: ANÁLISIS
Y COMENTARIOS DE TEXTOS
LÍRICOS
La lírica
LO POÉTICO Y LO
ESTÉTICO
CAHIERS
DE DOUAI
1870
Tener 30 años no cambia nada salvo aproximarse al ataque cardíaco o al vaciado uterino.
Dolencias al margen nuestros intestinos fluyen y cambian del ser a la nada.
He vuelto a despertar en Lima a ser una mujer que va midiendo su talle en las vitrinas
como muchas preocupada por el vaivén de su culo transparente.
Lima es una ciudad como yo una utopía de mujer.
Son millas las que me separan de Lima reducidas a sólo 24 horas de avión como una vida
se reduce a una sola crema o a una sola visión del paraíso.
¿Por qué describo este placer agrio al amanecer?
Tengo 30 años (la edad del stress).
Mi vagina se llena de hongos como consecuencia del primer parto.
Este verano se repleta de espaldas tostadas en el Mediterráneo.
El color del mar es tan verde como mi lírica verde de bella subdesarrollada.
“abierta provocación en un
lenguaje sexualizado y des-
romantizado, duro y sarcástico,
"impropio" de una boca
femenina”.
S. Reisz
“En 1981 los corrillos literarios
de Lima fueron sacudidos, desde
sus cimientos, por un poemario
titulado Noches de adrenalina.”
José Güich
EL POEMA Y SUS
AVATARES
1
Con las últimas lluvias te largaste
y entonces yo creí
que para la casa más aburrida del suburbio
no habrían primaveras
ni otoños ni inviernos ni veranos.
Pero no.
Las estaciones se cumplieron
como estaban previstas en cualquier almanaque
Y la dueña de la casa y el cartero
no me volvieron a preguntar
por ti.
Para olvidarme de ti y no mirarte
miro el viaje de las moscas por el aire
Gran Estilo
Gran Velocidad
Gran Altura
Para olvidarte me agarro al primer tren y salgo al campo
Imposible
Y es que tu ausencia
tiene algo de Flora de Fauna de Pic Nic.
No me aumentaron el sueldo por tu ausencia
sin embargo
el frasco de Nescafé me dura el doble
el triple las hojas de afeitar.
CARACTERÍSTICAS DEL TEXTO
LÍRICO
Predominantemente, uso de verso (libre o no)
Elaboración particular del ritmo (y de otros recursos del lenguaje)
Empleo predominante de figuras literarias
Multiplicación de sentidos (connotaciones)
Distancia entre el autor y la voz que habla en el poema (no siempre)
Función estética (predominante)
Lenguaje poético: prosaico o culto
Transgresión
En algunos casos, podemos advertir también que el poema rompe con las expectativas
del lector.
Connotación
ROMPECABEZAS – LORENZO
HELGUERO
Toda la mañana he intentado armar este rompecabezas de colores lejanos. El
modelo, una vieja fotografía en la que estamos abrazados como esquimales
muriéndose de frío.
Empecé por lo más simple. Uní algunas piezas azules con otras azules para
formar un cielo salpicado de palomas. Las piezas verdes descubrieron árboles y
plantas sacudidas por el viento. Las amarillas, un sol o más bien un inmenso
globo de cumpleaños flotando en medio de la tarde.
Sobre la mesa del comedor, el rompecabezas parecía tomar forma. Pero
cuando intenté unir las piezas que llevaban nuestros nombres, permaneció el
vacío. Mi cuerpo ya no cabía en tu cuerpo. Tu sonrisa ya no calzaba con la mía.
Por eso ahora que nuestras imágenes están separadas por la tarde, sólo me
queda olvidarte para siempre o mirarte de lejos en este inútil rompecabezas de
palabras.
¿QUIÉN HABLA EN EL
POEMA?
Amo la costa, ese espejo muerto en donde el aire gira como loco, esa
ola de fuego que arrasa corredores, círculos de sombra y cristales
perfectos. Aquí en la costa escalo un negro pozo, voy de la noche hacia
la noche honda, voy hacia el viento que recorre
ciego pupilas luminosas y vacías, o habito el interior de un fruto muerto,
esa asfixiante seda, ese pesado espacio poblado de agua y pálidas
corolas.
En esta costa soy el que despierta entre el follaje de alas pardas, el que
ocupa esa rama vacía, el que no quiere ver la noche.
Aquí en la costa tengo raíces, manos imperfectas,
un lecho ardiente en donde lloro a solas.
¿QUIÉN HABLA EN EL POEMA?
Unos soldados que bebían aguardiente me han dicho que
Ahora este país es nuestro.
También dijeron que no espere a mis hijos. Debo entonces
Cambiar las sillas de madera por un poco de aceite y unos Panes.
Negra es la tierra como muertas hormigas, los soldados
Dijeron que era nuestra.
Sin embargo cuando empiecen las lluvias
He de vender el poncho y los zapatos de mis muertos,
Guardarme del halcón.
Antonio Cisneros
HERMANO, HOY ESTOY EN EL POYO DE LA CASA.
DONDE NOS HACES UNA FALTA SIN FONDO!
ME ACUERDO QUE JUGÁBAMOS ESTA HORA, Y QUE MAMÁ
NOS ACARICIABA: “PERO, HIJOS...”
AHORA YO ME ESCONDO,
COMO ANTES, TODAS ESTAS ORACIONES
VESPERTINAS, Y ESPERO QUE TÚ NO DES CONMIGO.
POR LA SALA, EL ZAGUÁN, LOS CORREDORES.
DESPUÉS, TE OCULTAS TÚ, Y YO NO DOY CONTIGO.
ME ACUERDO QUE NOS HACÍAMOS LLORAR,
HERMANO, EN AQUEL JUEGO.
MIGUEL, TÚ TE ESCONDISTE
UNA NOCHE DE AGOSTO, AL ALBOREAR;
PERO, EN VEZ DE OCULTARTE RIENDO, ESTABAS TRISTE.
Y TU GEMELO CORAZÓN DE ESAS TARDES
EXTINTAS SE HA ABURRIDO DE NO ENCONTRARTE. Y YA
CAE SOMBRA EN EL ALMA.
OYE, HERMANO, NO TARDES
EN SALIR. BUENO? PUEDE INQUIETARSE MAMÁ.
EL LENGUAJE EN POESÍA Y LA
VOZ POÉTICA
El uso del lenguaje en poesía, en principio,
supone modificar la expresividad natural de la
lengua cotidiana (escribir en verso, rimar, hacer
metáforas valiosas).
Por ello, la voz que habla en el poema no
corresponde a la persona del poeta, sino a una
fuente del lenguaje adaptada para producir
poesía. Se le llama voz poética y ella es la que
habla en el poema.
SOBRE LA IMAGEN POÉTICA
En opinión de Aristóteles la metáfora, al igual que las demás figuras
extrañantes que él asoció a la poesía, no es un medio de “embellecimiento” del
mensaje, como tal prescindible, sino la manifestación verbal de un modo no
rutinario de aprehender la realidad.
Susana Reisz, Teoría Literaria
Conviene advertir, pues, que designamos con la palabra imagen toda forma
verbal, frase o conjunto de frases, que el poeta dice y que unidas componen
un poema. Estas expresiones verbales han sido clasificadas por la retórica y
se llaman comparaciones, símiles, metáforas, juegos de palabras,
paronomasias, símbolos, alegorías, mitos, fábulas, etc. Cualesquiera que sean
las diferencias que las separen, todas ellas tienen en común el preservar la
pluralidad de significados de la palabra sin quebrantar la unidad sintáctica de la
frase o del conjunto de frases. Cada imagen -o cada poema hecho de
imágenes- contiene muchos significados contrarios o dispares, a los que
abarca o reconcilia sin suprimirlos. Así, San Juan habla de ‘la música callada’,
frase en la que se alían dos términos en apariencia irreconciliables.
Octavio Paz, El arco y la lira
A media voz (Blanca Varela)
la lentitud es belleza
copio estas líneas ajenas
respiro
acepto la luz
bajo el aire ralo de noviembre
bajo la hierba
sin color
bajo el cielo cascado
y gris
acepto el duelo y la fiesta
no he llegado
no llegaré jamás
en el centro de todo
está el poema intacto
sol ineludible
noche sin volver la cabeza
merodeo su luz
su sombra animal
de palabras
husmeo su esplendor
su huella
sus restos
todo para decir
que alguna vez
estuve atenta
desarmada
sola casi
en la muerte
casi en el fuego
SOBRE EL RITMO
Las palabras se relacionan por la ley de atracción y
repulsión del ritmo.
La función predominante del ritmo distingue al poema
de todas las otras formas literarias. El poema es un
conjunto de frases, un orden verbal, fundado en el ritmo.
(Octavio Paz, El arco y la lira)
MADONNA COL BAMBINO COL SCENE DELLA
VITA DI SANT'ANNA
OBRA CONJUNTA DE MASSACCIO Y MASOLINO
MADONNA (VARELA)
La que había visto todo se volvió de perfil, orgullosa y fortalecida. Sobre el lecho se incorporó
la madre y ofreció el hijo, envuelto como una crisálida, a los postreros rayos del sol. Al mismo
tiempo el ama acercaba el seno henchido y moreno al labio virgen del recién llegado, pero él
dormía, indiferente al calor del sol y al misterio del primer beso.
Un crítico severo hubiera reclamado un fulgor de sangre en el entarimado de porcelana, y
que el triángulo de cielo de la ventana hubiera sido más azul, más cielo.
Y además, aquel niño ya crecido, al centro de todo, oraba de una manera extraña, uniendo las
plantas de los pies como un simio.
La arquitectura era limpia pero banal, con algo de templo y de mercado. Escaleras inútiles,
ventanas que aspiraban la oscuridad a borbotones, arcos bajos como tumbas, escaños
desocupados y cortinajes anudados con ira.
Y luego, cruzando el tiempo, el cortejo de mujeres con sus dones y secretos a cuestas.
Estaban todas. La que lucía el vientre como una hogaza dura y rubia bajo la gasa mortecina. La
madre de aquel párvulo que se protegía del milagro a la sombra de la cadera familiar y opulenta.
La dueña de la trenza todavía infantil y del seno obviamente maduro. Y entre ellas, apartada, la
célibe: sabia como una abuela, poderosa de brazos y ensimismada frente a la ventana.
De espaldas a la escena la más grave, la más dulce de todas. Con el niño extraño y crecido
entre los brazos parecía saberlo todo. Amor en sus ojos extraviados, ceguera y luz en el rostro
del infante rollizo.
Al fondo, huyendo del lugar, un anciano trepa penosamente las escaleras. En lo alto lo
esperaba una dama, noble de porte y vestido, que lo ayudaba gentilmente a transponer el umbral
que le correspondía.