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El Patito Feo

El patito feo nació feo y fue rechazado por su madre y los otros patitos. Se escapó y pasó por muchas dificultades hasta que encontró un grupo de cisnes hermosos que lo aceptaron. Cuando se miró en el agua, se dio cuenta de que había crecido y se había transformado en un hermoso cisne como los demás.

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El Patito Feo

El patito feo nació feo y fue rechazado por su madre y los otros patitos. Se escapó y pasó por muchas dificultades hasta que encontró un grupo de cisnes hermosos que lo aceptaron. Cuando se miró en el agua, se dio cuenta de que había crecido y se había transformado en un hermoso cisne como los demás.

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El patito feo

El patito feo
Érase una vez, una Señora Pata, que como de costumbre, en
los meses más calurosos del año empollaba sus preciados
huevos a la espera de que nacieran sus hermosos hijos.
Pero no solo la mamá pata estaba a la espera del nacimiento,
las demás mujeres pato también anhelaban que llegara el
momento en el que los bebes rompieran el caparazón, pues
siempre tenía a los patitos más hermosos del estanque.
Por fin, aconteció el momento que tanto deseaban,
provocando un gran revuelo entre todos los patos. Poco a
poco los bebes iban saliendo del huevo y los patos del
estanque recibían con gran júbilo a los nuevos integrantes,
tan grande fue el alboroto y la alegría, que no se dieron
cuenta de que faltaba uno por romper la cáscara del huevo.
El patito feo
El último huevo gozaba de un tamaño superior a los demás,
pero aún se mantenía sin una sola grieta en su cascarón.
Pasadas unas horas, el pico del pato comenzaba a picotear
y agrietar la cáscara ¡Él bebe pato estaba a punto de
nacer! 
Y así fue, el bebé pato no tardó mucho en salir, aunque
para sorpresa de todos los animales expectantes del
nacimiento, este pato era realmente feo, de color gris y
mucho más grande que los demás, quedaron espantados.
La mamá Pata quedó verdaderamente sorprendida, pues
jamás había tenido un hijo como ese. Comenzó a sentir
vergüenza de su bebé, por lo que, desgraciadamente, no lo
trataba igual que al resto de patitos recién nacidos.
Pero el patito feo no solo fue rechazado por su mamá,
también por cada uno de los miembros que componían el
corral y por sus hermanos.
El patito feo
El patito, se sentía feo y solo, pero estaba convencido de que
dejaría de ser feúcho cuando creciera y no fuera un bebé.
Pasaban los días, y poco a poco, el patito feo se hacía más
larguirucho y alto, sin embargo, seguía siendo feo.
Además de feo, era mucho más torpe que el resto de los
patitos, constantemente se caía al suelo al caminar. Acabó
convirtiéndose en el foco de burlas y risas de todo el corral.
Acomplejado y triste, decidió que lo mejor para todos era
escapar de ese horrible lugar, nadie lo quería y él no era
feliz. El patito feo comenzó a buscar la forma de huir, y le fue
realmente fácil, pues encontró un pequeño hueco por el que
escapar.
Una vez fuera, emprendió un largo viaje en busca de una
nueva vida rodeada de felicidad y alegría, un lugar en el que
fuera amado por aquello que era y no juzgado por cómo se
veía.
El patito feo
Tras largos días de búsqueda, el patito feo vio una granja
a lo lejos, y decidió acercarse. Allí vivía una abuelita que,
sin dudar, decidió abrirle las puertas de su hogar.
El patito, ilusionado y feliz, pensó que dejaba el
sufrimiento atrás, pero al contrario, comenzaba una
nueva pesadilla. Se dio cuenta de que la abuelita era
realmente una malvada bruja que deseaba comérselo.
Por suerte, pudo huir de allí.
Los días corrían y el pequeño patito feo seguía vagando
por los caminos sin encontrar un hogar. A lo largo del
tiempo se enfrentó a una innumerable cantidad de
problemas, como ser perseguido por cazadores, e incluso
el frío invierno cayó sobre él, dificultándole encontrar
alimento.
Poco a poco la nieve comenzó a derretirse y la cálida
primavera comenzaba a asomarse. Durante uno de sus
recorridos, vio a lo lejos un grupo de hermosas aves
volando. Eran elegantes, llenas de belleza y con un porte
realmente exuberante, definitivamente eran cisnes.
El patito feo
Lo primero que pensó el patito feo era la gran diferencia que
había entre él y aquellos hermosos cisnes, lo cual le acomplejó
enormemente, aun así, decidió acercarse a ellos y preguntarles
si podía unirse a su familia.
«¡Por supuesto, cómo uno de los nuestros no va a poder disfrutar
de este extraordinario lago!» – Respondieron los cisnes.
El patito feo se ofendió con aquellas palabras y contestó:
«No os burléis de mí. Sé que carezco de vuestra hermosura y
elegancia.»
«¿Por qué nos íbamos a reír de ti? Mira tu reflejo en el lago y
verás que eres tan hermoso como nosotros.»
Sorprendido por las palabras de los cisnes, el patito feo se
dirigió con gran temor a ver su propio reflejo en las aguas del
estanque.
Cuando vio su reflejo quedó asombrado, no podía creer lo que
sus ojos veían, su rostro y porte era hermoso como el de los
demás cisnes.
El patito feo
Entonces entendió, que a lo largo del camino
él había crecido y se había convertido en un
animal adulto. Ya no era ese bebé feo, sino que
se había transformado en una hermosa ave
llena de elegancia y sutileza.
Aquella señora pata que lo ignoró no era su
mamá, ni los patitos sus hermanos,
seguramente su huevo quedó extraviado, él
era un hermoso cisne. Y no solo eso, sino que
era el cisne más hermoso jamás visto.
Desde ese momento, comenzó una nueva vida
en el estanque, una vida feliz junto a una
familia de cisnes que lo querían y valoraban
por lo que era, no por su aspecto.
La enseñanza o moraleja de El patito feo es
algo que no debes olvidar nunca: no se debe
juzgar a alguien por su apariencia, la belleza
reside en el interior.

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