MARIHUANA Y/O CANNABIS
La marihuana (también conocida como "hierba", "hachís" o "costo") es una mezcla de flores, hojas y tallos secos y triturados de la planta del
cáñamo (Cannabis sativa). El THC (tetrahidrocannabinol) es el ingrediente de la marihuana que causa los "subidones".
Antes, la mayoría de la gente usaba la marihuana para liarla y fumarla, como si fuera un cigarrillo (porros o canutos), o bien la fumaba en
distintos tipos de pipas. Ahora, es mucho más frecuente inhalar marihuana usando vaporizadores (lo que se conoce como "vapear"). También
es frecuente usarla mezclándola con alimentos, como pasteles o gominolas, beberla en forma de infusión o tomarla con alcohol. Algunas
personas usan un vaporizador o "dap-pen" para inhalar el aceite u otros extractos de la planta del cáñamo. Esta manera de consumirla permite
que se liberan altas concentraciones de THC.
También existe la "marihuana sintética", "falsa marihuana" o "falsa hierba", que se fabrica en laboratorios. No contiene el THC propio de la
planta de la marihuana, pero se comercializa como si tuviera los mismos efectos. Los comerciantes suelen pulverizar marihuana sintética
sobre hierba real para dar la impresión de que se trata de la planta natural sin serlo. Los productos derivados de la falsa hierba apenas están
regulados, por lo que hay muy poca información sobre si son o no seguros. Y parece ser que sus efectos pueden ser impredecibles y
peligrosos. Y el síndrome de abstinencia con respecto a la marihuana sintética es más grave y duradero que el síndrome de abstinencia con
respecto a productos que contienen THC.
¿Cuáles son los efectos de la marihuana?
La marihuana tiene tanto efectos a corto plazo como a largo plazo. Los efectos varían de una persona a otra, dependiendo de la cantidad de
marihuana que se haya consumido. La marihuana fumada tiene efectos casi inmediatos, mientras que la marihuana ingerida tarda más en
hacer efecto.
Efectos a corto plazo
Después de consumir marihuana, una persona se puede sentir más relajada, hambrienta o somnolienta o tener un sentido diferente de la realidad
(por ejemplo, puede ver los colores más vivos). Algunas personas se pueden sentir más ansiosas y desconfiar más de los demás. En contadas
ocasiones, la marihuana puede causar psicosis a corto plazo acompañada de alucinaciones visuales (ver cosas que no existen) y paranoia
(sentirse muy amenazado por los demás). Afecta negativamente a las habilidades necesarias para conducir, por lo que es fácil tener accidentes
de tráfico si se conduce bajo sus efectos.
Efectos a largo plazo
La gente que consume marihuana durante largos períodos de tiempo puede:
•Costarle más recordar, implicarse en varias tareas a la vez y prestar atención.
•Toser más y tener una mayor cantidad de infecciones y lesiones pulmonares.
•Tener más probabilidades de deprimirse, tener ansiedad e ideas suicidas.
•Volverse adicta a la marihuana y desarrollar un trastorno por consumo de cannabis. Esto significa que no puede dejar de consumir
marihuana aunque le cause problemas de salud, sociales, laborales o académicos. El trastorno por consumo de cannabis puede hacer que una
persona:
• tenga problemas en situaciones sociales
• tenga problemas de memoria
• tenga dificultades académicas
Así mismo, la marihuana no solo afecta a las personas que la consumen. Exponerse al humo o al vapor de la marihuana puede:
•causar irritación pulmonar y crisis asmáticas
•causar subidones debido a su contenido en THC
La marihuana y el cerebro del adolescente
En los adolescentes el cerebro se está desarrollando activamente y se seguirá
desarrollando hasta aproximadamente los 25 años. Consumir marihuana durante la
adolescencia y los primeros años de la adultez puede dañar el cerebro en desarrollo.3,4
Los efectos negativos del consumo de marihuana en adolescentes incluyen:
•Dificultad para pensar y resolver problemas
•Problemas con la memoria y el aprendizaje
•Coordinación reducida
•Dificultad para mantener la atención
•Problemas con la escuela y la vida social
Cómo puede afectar la marihuana la vida de un adolescente:
•Mayor riesgo de tener problemas de salud mental. El consumo de marihuana se ha vinculado
a una variedad de problemas de salud mental, como la depresión y la ansiedad social. 3 Las
personas que consumen marihuana tienen más probabilidades de presentar sicosis temporal (no
saber qué es real, alucinaciones y paranoia) y trastornos mentales de larga duración, que
incluyen esquizofrenia (un tipo de enfermedad mental en la que la persona podría ver u oír cosas
que no están allí).5 La asociación entre la marihuana y la esquizofrenia es más fuerte en las
personas que comienzan a consumir marihuana a una edad más temprana y las que consumen
marihuana con más frecuencia.
•Conducción bajo los efectos de sustancias. Conducir bajo los efectos de cualquier sustancia,
incluida la marihuana, es peligroso e ilegal. La marihuana afecta negativamente varias destrezas
necesarias para conducir de manera segura, como tiempo de reacción, coordinación y
concentración.3,6
•Potencial de adicción. Aproximadamente 3 de cada 10 personas que consumen marihuana tienen
trastorno por consumo de marihuana.7 Algunos signos y síntomas trastorno incluyen intentar dejar
de consumir marihuana pero no lograrlo o renunciar a actividades importantes con amigos y
familiares por preferir consumir marihuana.8 El riesgo de presentar trastorno por consumo de
marihuana es mayor en las personas que comienzan a consumirla durante la juventud o la
adolescencia y que la consumen con mayor frecuencia.
Los devastadores efectos del cannabis en los jóvenes
Psicosis, esquizofrenia, cambio de carácter… Una psiquiatra experta en drogadicciones explica los peligros que conlleva
para la salud el consumo de una droga que gana adeptos entre los menores.
"Tranquila mamá, es sólo marihuana: no es
malo para la salud y no engancha. Todos mis
amigos fuman". Es el cuento que muchos
adolescentes sueltan a sus madres después de
que estas les encuentren un librillo de papel en
la mochila del colegio. Pero no son los únicos
que flipan con el porro. Las creencias de estos
chavales son compartidas por un amplio núcleo
de la población. Su módico precio, la facilidad
para conseguirlo, una imagen amable pese a sus
nocivos efectos y la permisividad social
convierten el cannabis en una droga de consumo
sencillo e iniciático. Casi uno de cada cinco
jóvenes de entre 15 y 34 años admite haber
fumado porros durante el último año.
Sin embargo, el efecto de su consumo, resulta devastador para la salud. Puede provocar adicción y
aumenta el riesgo de caer en sustancias aún más peligrosas o sufrir una enfermedad mental. Estas
son algunas de las consecuencias que arrastran la ‘mari'.
-Trastorno en el conocimiento: El consumo de cannabis en personas menores de 18 años, con un
sistema nervioso aún en desarrollo, suele tener graves consecuencias sobre la salud mental, porque
afecta directamente a la cognición, que es la capacidad del ser humano para conocer a través de los
órganos de percepción. "Esta droga produce un efecto inmediato en la memoria, la atención y el
rendimiento, incluido el escolar",. Otro reciente trabajo sobre esta cuestión realizado en el Centro
para la Salud Cerebral de la Universidad de Texas concluyó -en línea con otros muchos anteriores-
que fumar esta sustancia provoca al principio una mayor actividad cerebral, que comienza a
degradarse muy rápidamente. El deterioro va acompañado de una paulatina pérdida de materia gris,
que podría ser la explicación de la reducción del coeficiente intelectual que padecen los
consumidores habituales.
- Adicción: Otra de las principales preocupaciones por su uso es la adicción. "Un 12% de los consumidores
de cannabis se hacen dependientes y son los jóvenes quienes más riesgos corren de acabar enganchados",
detalla la psiquiatra de Osakidetza. Un 16,5% de quienes empiezan a tomarlo durante la adolescencia
desarrollan una adicción, según el investigador Wayne Hall, de la Universidad de Queensland, en
Australia, que ha realizado una recopilación de veinte años de trabajos científicos sobre el cannabis. Estos
datos indican que esta droga es, en cualquier caso, menos adictiva que otras sustancias de uso frecuente,
como la nicotina, que tiene una tasa de adicción del 32%; la heroína, con un 23%; la cocaína, un 17%, y el
alcohol un 15%.
- Síndrome amotivacional: Hay un porcentaje de personas que, fumando a diario, desarrollan el síndrome
amotivacional; es decir, el típico 'paso de todo'. "Se caracteriza por la apatía, la falta de ganas y el poco
interés que tiene el joven en relacionarse con los amigos y la familia", explica González Pinto. Este
trastorno está relacionado con el consumo. "Se mantiene inmediatamente después de dejar de fumar, pero
no ocasiona un daño permanente", puntualiza la experta en drogodependencias.
- Mayor riesgo al volante: Ponerse a los mandos de un vehículo después de haber consumido cannabis puede tener
consecuencias fatales. Se ha demostrado que esta substancia altera la percepción del entorno, provoca somnolencia,
aumenta el tiempo de reacción y disminuye la capacidad de reconocer los riesgos en la carretera. "Con el consumo
combinado de cannabis y alcohol, algo habitual, los efectos son una suma tremenda y la conducción se vuelve mucho más
peligrosa", explica González Pinto.
- Cambios de carácter: El consumo frecuente de hachís provoca cambios de carácter, principalmente en menores, y, por
consiguiente, deteriora la convivencia en el hogar. "Los jóvenes se aíslan en casa, se vuelven más irritables, más ansiosos
e, incluso, pueden ponerse agresivos con sus propios padres", observa la psiquiatra.
- Psicosis: El consumo habitual de esta droga también favorece la aparición de fenómenos psicóticos, sobre todo, en aquellas
personas que han comenzado a fumar marihuana durante la adolescencia o tienen familiares con trastornos de este tipo.
"El cannabis duplica en personas vulnerables el riesgo de desarrollar esta enfermedad mental", apunta la experta, que
insiste en que "entre el 55% y el 67% de los pacientes que ingresan por primera vez en un hospital con un cuadro
psicótico son consumidores de esta substancia". Una complicación caracterizada por la ansiedad, delirios paranoides o de
persecución e ideas de suicidio, que suele estar acompañada de pánico, paranoia, depresión y desorientación en el tiempo
y en el espacio.
- Esquizofrenia: El consumo de cannabis favorece el inicio precoz
de la esquizofrenia, que es la forma más grave de pérdida de
contacto con la realidad. "Los menores de 18 años son quienes
más posibilidades tienen de desarrollarla. Los efectos dependen de
la dosis, pero fumar habitualmente ya es un factor de riesgo
incluso en pequeñas cantidades", detalla la psiquiatra de
Osakidetza. Para los especialistas es fundamental combatir el
consumo de cannabis para retrasar la aparición de la enfermedad.
"El consumo en adultos es una decisión individual, pero en los
menores debe evitarse", opina una profesora.
- Provoca hambre y sueño: Uno de los efectos mejor conocidos de la
marihuana, es el hambre voraz que suscita poco después de
consumirla, provocando un antojo especial por los dulces. Pero,
¿por qué abre el apetito? Un nuevo estudio realizado por
científicos internacionales ha revelado la explicación neuronal.
Según esta nueva investigación realizada en ratones, las células
encargadas de reducir la sensación de hambre funcionan de forma
diferente a la habitual al activarse el receptor cannabinoide. Es
decir, la estimulación del apetito está conducida por las mismas
neuronas que se encargan de generar la sensación de saciedad,
conocidas como proopiomelanocortinas (POMC), por lo que esta
impresión de "estar lleno" desaparece.