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Este documento discute la perspectiva reformada sobre la escatología y la historia. Presenta cinco puntos principales: 1) La historia cumple los propósitos de Dios. 2) Dios es el Señor de la historia. 3) Cristo es el centro de la historia. 4) La nueva era ha sido introducida. 5) Toda la historia se dirige a la consumación final de los nuevos cielos y la nueva tierra.
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Este documento discute la perspectiva reformada sobre la escatología y la historia. Presenta cinco puntos principales: 1) La historia cumple los propósitos de Dios. 2) Dios es el Señor de la historia. 3) Cristo es el centro de la historia. 4) La nueva era ha sido introducida. 5) Toda la historia se dirige a la consumación final de los nuevos cielos y la nueva tierra.
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LA ESCATOLOGÍA Y LA HISTORIA

Veremos a continuación algunos puntos fundamentales que la fe reformada establece


para la historia en la escatología.
1. La historia es el desarrollo de los propósitos de Dios. Dios lleva a cabo sus
propósitos en la historia. Especialmente en la así llamada "historia sagrada" o
"historia Santa“
La redención tiene una dimensión histórica sus raíces en promesas, tipos y ceremonias
del A.T., su cumplimiento en la vida, muerte y resurrección de Cristo y su consumación
en los nuevos cielos y la nueva tierra.
Involucra la historia de la humanidad, la historia de una nación
(Israel ), la historia de una persona (Jesús de Nazaret) y la
historia de un movimiento (el cristianismo del Nuevo
Testamento) Puesto que, sin embargo, la 'historia sagrada' es
la clave para el significado de toda la historia (debido a que
está en el centro de los tratos de Dios con el hombre), y
puesto que toda la historia está bajo el control y dirección de
Dios, podemos decir que toda la historia es una revelación de
Dios.
2. Dios es el Señor de la historia.
Esto se enseña claramente en las Escrituras. Los escritores del
A.T, afirmaban que el reino de Dios domina sobre todos (Sal.
103:19). incluso sobre los reinos de las naciones (2ª Cr. 20:6), y
que él cambia el corazón del rey cuando Él quiere (Prov, 21:1) Los
escritores del N,T. nos dicen que Dios realiza todas las cosas de
acuerdo al consejo de su voluntad (Efes l:11) y que El ha
determinado los tiempos y lugares para la existencia de las
naciones sobre la tierra (Hech. 17: 26) “Dios es Rey y actúa en la
historia para llevarle a una meta dirigida divinamente.” 15
El hecho de que Dios está en control de la historia no significa que El
manipula a los hombres como si fueran robots, pues siempre preserva su
libertad en sus decisiones y su responsabilidad por ellas, pero significa que
Dios gobierna incluso las malas obras de los hombres con el fin de que
sirvan a su propósito (Gen. 50: 20; Hech. 4:27-28) El hecho de que Dios es
el Señor de la historia implica que todo lo que ocurre sirve a su propósito,
de un modo o de otro (Is. 10:5,12,24-27; 44:28; 45:1)

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15 Ladd, G. E., La presencia del futuro, p. 331
Toda la historia cumple los propósitos soberanos de Dios,
tanto para las naciones como para los individuos (Romanos
2:5; 8:28) Debido a que Dios es el Señor de la historia, la
historia tiene significado y dirección. Puede que no siempre
seamos capaces de discernir el propósito de Dios en la
historia, pero de que hay tal propósito es un aspecto cardinal
de nuestra fe cristiana.
3. Cristo es el centro de la historia.
“La diferencia primaria entre el entendimiento veterotestamentario y
el entendimiento neotestamentario de la historia es que el punto
medio de ella se ha movido desde el futuro al pasado. Para el
creyente del N.T. la venida de Cristo es ese punto medio, y él está
por lo tanto consciente de vivir entre el punto medio de la historia y
su culminación. la Parusía de Jesucristo.”16
Esto significa que en este suceso central no solamente es cumplido
todo lo que está antes, sino también que está decidido todo lo que
es futuro.
La Biblia por lo tanto nos enseña a ver la historia humana como
completamente dominada por Cristo. La historia es la esfera de la
redención de Dios, en la que él triunfa sobre el pecado del hombre a
través de Cristo y una vez más reconcilia al mundo consigo mismo
(2ª Cor 5:19) A través de Cristo, Dios ha ganado de una vez para
siempre la victoria sobre la muerte (1 Cor. 15:21-22), sobre Satanás
(Juan 12:31), y sobre todos los poderes hostiles (Col. 2:15)
La centralidad de Cristo en la historia es descrita
simbólicamente en el quinto capítulo del libro de Apocalipsis.
Sólo el Cordero es digno de romper los siete sellos del rollo,
lo cual significa no sólo la interpretación de la historia sino la
ejecución de los sucesos de la historia (como lo muestran los
capítulos que siguen)

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16 Cullmann, O., Tiempo, pp. 81-83
4. La nueva era ya ha sido introducida.
El creyente del N.T. estaba consciente de que él estaba
viviendo en los últimos días y los últimos tiempos (Lucas
7:28) La implicación aquí parece ser que Juan, el precursor
de Cristo, aún pertenecía a la antigua era en vez de la nueva
era del reino que Cristo estaba ahora introduciendo
(Col. 1:13; Cp. Gál. 1:4; Efe. 2: 5,6; Ro. 12:2)
El contraste paulino común entre "carne" y “espíritu” no es
tanto un contraste psicológico entre dos aspectos de nuestro
ser como un contraste entre estilos de vida que pertenecen a
dos esferas de poder o dos “eones”, el viejo y el nuevo. Lo
mismo puede decirse del contraste entre el "viejo hombre” y
el “nuevo hombre” en los escritos de Pablo.
5. Toda la historia se está moviendo hacia una meta:
los nuevos cielos y la nueva tierra. Aunque Cristo ha introducido la
nueva era, la consumación de la nueva era es aún futura. Lo que los
escritores del A.T. habían descrito como un solo movimiento 17, fue
visto por los escritores del N.T. como involucrando dos etapas: una
era mesiánica presente y una era que todavía era futura. La primera
venida de Cristo había de ser seguida por una segunda venida. El
reino de Dios que ha sido establecido no ha llegado aún a su
consumación final.
Puesto que los nuevos cielos y la nueva tierra serán la culminación
de la historia, podemos decir que toda la historia se está moviendo
hacia esta meta. Puesto que la expresión "cielo y tierra" es una
descripción bíblica del cosmos total, podemos decir que la meta de
la redención es nada menos que la renovación del cosmos, de lo
que los científicos actuales llaman el universo. Esta dimensión
cósmica de la redención se enseña claramente en pasajes tales
como Efesios 1:9-10 y Colosenses 1:19-20.

_______________________________________________
17 A esto se le llama “perspectiva profética”
IMPLICACIONES DE LA INTERPRETACIÓN REFORMADA
DE LA HISTORIA

1. La actividad característica de la era presente son las


misiones. (Mat. 28:19-20; 24:14; 2ª Ped. 3:9) Oscar Cullmann
lo expresa de la siguiente manera: "La proclamación
misionera de la Iglesia, su predicación del evangelio, da al
período entre la resurrección de Cristo y Su Parousia su
significado para la historia redentora y tiene este significado a
través de su conexión con el Señorío presente de Cristo.” 18
2. Vivimos en una continua tensión entre el "ya” y el "todavía no”.
El creyente del N.T. vive en los últimos días, pero el último día no ha
llegado. El se encuentra en la nueva era, pero la era final no ha
llegado aún. Aunque él goza de los "poderes de la era venidera",
aún no se halla libre del pecado, del sufrimiento, y de la muerte.
Aunque goza de las primicias del Espíritu, aún gime internamente
mientras espera su redención final.
Puesto que Cristo ha ganado la victoria, hemos de ver evidencias de esa
victoria en la historia y en el mundo a nuestro alrededor. Pero, puesto que la
consumación final de la victoria no ha tenido lugar todavía, continuará
habiendo mucho en la historia que no entendemos, lo que no parece reflejar
la victoria de Cristo. Hasta el Día del Juicio Final, la historia continuará
estando marcada por una cierta ambigüedad. 19

______________________________________________________________
18 Op. Cit. P.157 19
Hoekema, Op. Cit., p. 34
3. Hay dos líneas de desarrollo en la historia. La tensión entre el ya y el
todavía no, implica que junto con el crecimiento y desarrollo del reino de
Dios en la historia del mundo desde la venida de Cristo, vemos también el
crecimiento y desarrollo del reino del mal (Mat. 13: 24-30, 36-43)

"Las dos líneas reveladas en la cruz y la resurrección, la línea de la


rebelión del hombre y la línea del poder superior de Dios, ambas
continuarán y se profundizarán y fortalecerán hasta que ellos alcancen un
punto culminante y una crisis.” 20
Aquí nuevamente vemos la ambigüedad de la historia. La historia no revela
un simple triunfo del bien sobre el mal, ni una victoria total del mal sobre el
bien. El mal y el bien continuarán existiendo lado a lado. El conflicto entre los
dos continúa durante la era presente, pero puesto que Cristo ha ganado la
victoria, el desenlace final del conflicto nunca está en duda. El enemigo está
peleando una batalla perdida.

Esto nos conduce a considerar la cuestión del significado del progreso. ¿Está
la historia exhibiendo un verdadero progreso? Enfrentamos con esta
pregunta la cuestión de la ambigüedad de la historia. Por cada avance,
parece haber un retroceso (Ej. automóvil ---- contaminación y aumento de
accidentes) Al parecer el progreso lleva en cierto modo implícito el retroceso.
Aunque reconocemos estas dos líneas de desarrollo en la historia,
sin embargo la fe siempre ve el reino de Dios controlando,
gobernando, y finalmente conquistando al reino del mal. Es en el
reino de Dios que debemos ver el significado real de la historia. 21

__________________________________________________
20 Berkhof, H., La esperanza bien fundada. P. 79
21 Hoekema, Op. Cit., pp. 36-37
4. Todos nuestros juicios históricos deben ser provisorios. Esta es otra
implicación de la ambigüedad de la historia. Esto significa que todos nuestros
juicios históricos deben ser relativos, tentativos y provisorios. Nunca
podemos estar absolutamente seguros si un evento histórico específico es
bueno o malo, o en caso de participar de ambos, predominantemente bueno
o predominantemente malo.
"Hasta el fin de todo, ningún fenómeno de la historia es absolutamente bueno o
absolutamente malos” 22
Hoekema hace el siguiente comentario al respecto:
"A menudo tendemos a ver los movimientos y fuerzas históricos simplemente en
términos de negro y blanco: La iglesia es buena, el mundo es malo. En realidad las
cosas son mucho más complicadas que eso. Hay mucho que es malo en la iglesia y
hay mucho que es bueno en el mundo” 23
Aunque reconocemos que los juicios históricos son
provisorios ello no nos debe impedir hacerlos y tomar
decisiones que están conectadas con determinados sucesos.
La historia es el contexto o escenario de las decisiones y
acciones humanas.
5. El entendimiento cristiano de la historia es básicamente optimista. Aunque el
cristiano es suficientemente realista para reconocer la presencia del mal en el
mundo y la presencia del pecado en los corazones de los hombres, él es
básicamente un optimista. El cree que Dios está sentado sobre el trono, y que
Dios está realizando sus propósitos en la historia. Así como el cristiano debe
creer firmemente que todas las cosas obran para bien en su vida, a pesar de
evidencias contrarias, así el debe creer también que la historia se está moviendo
hacia la meta de Dios, aún cuando los sucesos mundiales a menudo parecen
llevar una dirección contraria a la voluntad de Dios. 24

_________________________________________________________
22 Idem
23 Idem
Por último debemos tener presente que la historia es depravada, es
hecha por una humanidad depravada. Esto tiene que ver con uno de
los cinco puntos del calvinismo, o los Cánones de Dort, esto es “La
depravación total” o “Incapacidad total” 25
Para entender mejor lo dicho, hay que establecer primeramente que
el Evangelio es la suma de los actos redentores de Dios en la
historia, es decir, apunta a una meta para la historia como el objetivo
final de los actos redentores de Dios. En segundo lugar, lo anterior
no quiere decir que la redención histórica final sea alcanzada por la
historia, por el contrario la historia no puede salvarse a sí misma. Por
ello es necesaria la venida de Cristo. El mal es una realidad
(Depravación total), el mal es más grande que el hombre, más
grande que toda la humanidad caída, más fuerte que toda la historia.
Sólo un acto vigoroso de Dios irrumpiendo en la historia, puede
salvarla. 26
El hombre no puede redimirse a sí mismo, y la historia no puede producir el Reino de
Dios, o la venida de Cristo por sí misma. En la escatología reformada, la venida de
Cristo no es el resultado de sucesos históricos, sino más bien una irrupción de lo divino
(fuera de la historia) en lo humano (dentro de la historia) Esto lo vemos en la dramática
irrupción apocalíptica del reino de Dios, descrita por Daniel. Nabucodonosor vio una
piedra cortada, no con mano, que hirió a la imagen en sus pies desmenuzándola y
haciéndola polvo que arrastró el viento. Entonces la piedra que hirió a la imagen creció y
fue hecha un gran monte que llenó toda la tierra (Daniel 2:31-35) La venida de Cristo no
sobrevendrá gradualmente en el devenir de la historia, por un lento proceso de
crecimiento o de evolución, o resultado
__________________________________________________________________
24 Hoekema, A., Op. Cit. P. 38
25 Palmer, H. E., Doctrinas claves, pp. 11-32
26 Ladd, Op. Cit., p. 83
de procesos históricos, sino que se llevará a cabo
súbitamente, catastróficamente, por un acto vigoroso de Dios
para consumar tanto el juicio como la salvación final. En otras
palabras, el reino de Dios y su Rey Jesucristo, se
incorporarán a la historia, pero lo hará desde afuera de la
historia.

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