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Miedo Oratorio: Prof. Yonny Antony Quispe Levano

Este documento describe el miedo oratorio y proporciona consejos para reducir el miedo antes, durante y después de una presentación oral. Antes de una presentación, se recomienda prepararse bien, cuidarse física y mentalmente, y practicar técnicas de relajación. Durante la presentación, se debe enfocarse en el público y en la presentación. Después, se debe analizar la presentación de manera positiva. El objetivo general es aprender a dominar el miedo y las emociones para dar presentaciones de manera efectiva.
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Miedo Oratorio: Prof. Yonny Antony Quispe Levano

Este documento describe el miedo oratorio y proporciona consejos para reducir el miedo antes, durante y después de una presentación oral. Antes de una presentación, se recomienda prepararse bien, cuidarse física y mentalmente, y practicar técnicas de relajación. Durante la presentación, se debe enfocarse en el público y en la presentación. Después, se debe analizar la presentación de manera positiva. El objetivo general es aprender a dominar el miedo y las emociones para dar presentaciones de manera efectiva.
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Miedo Oratorio

Prof. Yonny Antony Quispe Levano


¿Que es el Miedo Oratorio?
Imagina una situación que puedas considerarla generadora de
un alto nivel de estrés, una vez que has imaginado la situación,
por ejemplo, tener que hacer un discurso o exposición en
público, vamos a exponer algunas pautas para lograr que tu
como orador disminuyas tu miedo a hablar en público, en tres
momentos del proceso:
ANTES, DURANTE, Y DESPUÉS DE LA EXPOSICIÓN ORAL.
Algunas de estas pautas pueden parecer obvias pero no por
ello menos importantes, siendo imprescindible el llevarlas a
cabo para obtener mejores resultados en nuestra exposición
oral
El gran enemigo del orador –dice Loprete- es el temor o miedo al público; éste
paraliza la lengua, seca la boca y la garganta, produce transpiración, engendra
movimientos torpes del cuerpo (brazos y piernas), traba la articulación, la voz y
lo que es peor, obnubila la mente. 
El miedo se origina en un estado físico de nerviosidad patológica; es un
complejo de inferioridad permanente o transitorio, es una sobrestimación
excesiva del propio yo, que lo torna sumamente celoso e intolerante con el
mínimo fracaso.
El origen del miedo lo encontramos en la falta de confianza y seguridad
personal, en la insuficiente preparación académica o en la natural reacción que
experimenta toda persona al internarse en una situación inhabitual. Pero, al
margen de todas estas disquisiciones “psicológicas” hay que comprender que
el miedo es algo natural y parte inherente del ser humano.
El miedo se puede vencer
Los especialistas manifiestan que el miedo es un mecanismo de defensa, que nos sirve de protección
para no recibir daño; nos mantiene alertas en situaciones de peligro para reaccionar ante las
circunstancias amenazadoras, no es un enemigo, sino un aliado leal. 
Lo importante es aprender a canalizarlo y a utilizarlo constructivamente. “Sentir temor de manipular los
cables de electricidad –nos dice Orbegozo- nos ayudará a cogerlos con cuidado y respeto... en estos
casos el miedo es para protegernos”. “En cambio, sentir miedo de pedir un aumento cuando uno cree
que se lo merece, no nos ayudará de ninguna manera... en estos casos el miedo esta perjudicándonos
gravemente”.
No existe persona alguna sobre la tierra, que pueda decir: ¡Yo no tengo miedo! Y si lo
hubiera, de seguro sería un habitante del manicomio, del cementerio o de otro planeta
(extraterrestre). Todos las personas por naturaleza experimentamos el miedo, es parte
integrante de nuestro ser. Pero, eso sí, hay muchas personas que pueden afirmar: ¡Yo
puedo dominar el miedo! ¡Yo domino mis temores!
Estas personas han aprendido a controlar sus emociones, a dominar el miedo y temor
oratorio, de tal forma que cuando salen a hablar frente al público, lo hacen como si
fueran inmunes a este fenómeno. ¿Pero cómo lo logran? Eso es lo que vamos a
analizar a continuación, sólo recordemos que, ¡Si ellos pudieron hacerlo, nosotros
también podremos hacerlo!
LOS MECANISMOS DEL MIEDO.
El miedo es una respuesta natural del organismo. La reacción que
se produce en el organismo tiene como fin prepararnos para huir
del objeto o situación potencialmente agresiva o enfrentarnos a él.
Cuando experimentamos este fenómeno psíquico paralizante,
ocurre el siguiente proceso:
1. Recibimos el estímulo (una imagen o sonido)
2. En el cerebro el sistema límbico (que controla las emociones)
procesa el estímulo.
3. Como respuesta, las glándulas suprarrenales segregan la
hormona adrenalina.

La adrenalina estimula el sistema nervioso simpático, aumenta la


presión arterial, produce dilatación de las pupilas y ocasiona
temblor.
Cuando se siente miedo en la práctica oratoria -nos dicen los especialistas y lo corroboramos con nuestra
experiencia, se reflejan un conjunto de síntomas que nos impiden expresarnos con claridad y facilidad. 
Uno siente que el cuerpo se paraliza, la lengua se inmoviliza, se produce una transpiración excesiva, se seca
la garganta, se traba la articulación y la voz, los músculos del rostro se crispan, tratamos de refugiarnos
sobre nosotros mismos y se genera un vacío cerebral.
Es decir, nos aborda una neurosis pasajera, pero intensa. Uno se siente angustiado, existe una gran
dificultad para conexionar ideas y encontrar palabras; se encuentra uno invalido por una sensación de vacío
cerebral.
MEDIOS PARA LOGRAR QUE EL ORADOR DISMINUYA SU
MIEDO A HABLAR EN PÚBLICO ANTES DE LA
EXPOSICIÓN.
1. Preparar la ponencia o exposición
a) Tener suficientes conocimientos sobre el tema que se va a exponer.
b) Preparar concienzudamente la exposición, teniendo en cuenta los principios de :
claridad, concisión, sencillez, naturalidad y originalidad.
c) Estar interesado en comunicar el tema al auditorio. Cuanto mayor sea el interés,
menor será el miedo a hacerlo.
d) Ensayar las veces que sea necesario hasta sentirnos seguros. La originalidad del
estilo radica de modo casi exclusivo en la sinceridad.
e) Preparar especialmente el inicio, un buen inicio favorece una buena continuación. Se
recomienda comenzar con una anécdota, ser sorprendente sin ser disparatado,
porque disminuirá la tensión del inicio, y generará una corriente automática de
simpatía o bienestar entre orador y auditorio. Si el orador no se siente cómodo
utilizando el sentido del humor tampoco debe forzarse a hacerlo. Ante todo
debemos procurar sentirnos lo más cómodos posible.
f) Anticipar posibles preguntas o intervenciones del auditorio y preparar respuestas
pertinentes.
2.- Cuidarnos físicamente:

Hacer ejercicio con regularidad, llevar una dieta sana y un estilo de vida
saludable son estrategias de afrontamiento ante el estrés, que nos
facilitarán el estar en el mejor estado físico posible el día de la exposición.
Encontrarse descansado, haber dormido suficientes horas, comer y beber
con moderación. No ingerir alcohol como una forma de tranquilizarse, ya
que interfiere en los procesos cognitivos y en la expresión. De igual forma
se desaconseja la cafeína y los estimulantes ya que intensificarán la
activación del sistema nervioso autónomo pudiendo activar en exceso las
reacciones corporales y el nerviosismo.
3.- Cuidarnos mentalmente:

Estar en el mejor estado psicológico posible el día y en el momento


de la charla. A continuación vamos a exponer una técnica para
sustituir los pensamientos negativos por otros más adaptativos,
denominada reestructuración cognitiva o reestructuración de los
pensamientos. Esta técnica se basa en tomar conciencia de la
importancia que tienen los pensamientos, y cómo interpretamos la
realidad a la hora de determinar como nos sentimos: llevándola a
cabo serás consciente de cómo tus pensamientos pueden potenciar
y mantener el estrés.
Sustituye los pensamientos irracionales por otros pensamientos más adaptativos.
Para ello tienes que cuidar los siguientes aspectos:
- Utilizar un lenguaje descriptivo, no interpretar
- Evitar exageraciones (esto es terrible, horrible, me voy a morir).
- Evitar términos como nunca/siempre, todo/nada
- Buscar aspectos positivos
- Ser objetivo
- Huir de los “debería”
- Pensar en posibles soluciones, ideas para superarlo en el futuro
Mediante estos pensamientos alternativos las dificultades se convertirán en retos, te recordarás a ti mismo
que puedes afrontarlo (”qué es lo peor que puede pasar?” ”podré con ello, he pasado situaciones peores” ”es
una oportunidad”)
Observa cómo te sientes después y cómo actúas. Puedes utilizar la técnica de las dos columnas: anota en la
columna de la izquierda la idea irracional y en la de la derecha el pensamiento alternativo.
SUSTITUCIÓN DE LOS PENSAMIENTOS

Reflexionando sobre lo anterior sustituye los pensamientos irracionales por los


pensamientos positivos. Comprobarás cómo siguiendo estos pasos,
restructurando tus pensamientos, puedes influir en tus emociones, en tu estado
fisiológico y en tu comportamiento. Aprenderás a dialogar contigo mismo,
buscando formas de afrontar las situaciones de forma mas adecuada.
Ejemplos de ideas alternativas que te permitan cambiar tus pensamientos
irracionales:
• “ Puedo interpretar la situación de otra forma”
• “No tengo pruebas de que vaya a suceder lo que temo”
• “Estoy nervioso por mis pensamientos no por la situación. Intentaré verlo de
otra manera y me sentiré mejor”
• “Voy a concentrarme en encontrar dos aspectos positivos de esta situación”
Los días previos a una exposición en público dialoga contigo mismo y recuérdate
las siguientes ideas, que posiblemente coincidirán con algunos de los
pensamientos alternativos que has encontrado para sustituir tus ideas
irracionales:

• El miedo que experimento es normal. Casi todas las personas, experimentan


miedo a hablar en público. Incluso los oradores muy experimentados
durante los primeros minutos de su exposición sienten algo de temor.
• Es imposible no sentir ansiedad (hablar en público es una situación exigente
y el organismo reacciona para ayudarme a afrontarlo).
• El miedo que siento me va a ayudar a preparar mejor mi exposición y a ser
más dinámico.
• “Lo perfecto es enemigo de lo bueno”, voy a intentar hacerlo bien, voy a vivir
la experiencia y, como tal, ya es un hecho positivo.
• Me pregunto a mi mismo ¿qué es lo peor que me podría pasar?..tropezar,
quedarme en blanco, tartamudear…son anticipaciones producto de la
ansiedad y son mucho menos frecuentes de lo que se imagina
• Estar firmemente convencido de que: “puedo hacerlo y lo haré bien”. Pensar
en las consecuencias positivas de mi intervención exitosa, sobre mi mismo y
sobre los otros ¿cómo me sentiré después?
• El auditorio: son personas que quieren aprender; piensa en lo que tú puedes
aportarles. No son enemigos amenazantes.
• Tienes derecho a no saberlo todo a pesar de que seas el orador. Nadie sabe
todas las respuestas a todas las preguntas.
4.- Practicar técnicas de relajación.

Intentar relajarse en el momento de comenzar. Realizar


respiraciones profundas, conseguir una respiración regular y
abdominal. Realizar movimientos de extremidades,
estiramientos, inclinación y giros de cabeza.

a) Técnicas de respiración:
Respiración profunda: Inspira lenta y profundamente por
la nariz durante 5 segundos (contar hasta 5), retén el aire
durante 5-7 segundos y espira durante 10 segundos:
concéntrate en el alivio de tensión producido. Sigue con
respiración lenta y costoabdominal.
b) Darse autoinstrucciones de calma cuando se exhala el aire, por ejemplo repetirse
palabras como “tranquilo”, imaginar una escena agradable...
c) Si las técnicas de respiración no son suficientes, pueden utilizarse técnicas de inervación
vagal que permiten una disminución rápida de la tasa cardiaca:

- Presionar sobre un ojo durante la espiración


- Masajear la carótida
- Tensar los músculos abdominales e intracostales después de la inhalación profunda
GRACIAS
Tarea semanal:

Realizar un organizador visual sobre ¿Cómo superar el


miedo escénico? Agregar ejemplos.

Foro 9:

Redacta una experiencia sobre el miedo escénico.

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