Universidad Nacional Experimental de los Llanos Centrales Rómulo Gallegos
PROCESO DE ENFERMERIA EN LA ETICA Y EL
DERECHO DEL CUIDADO HUMANO
Proceso de Enfermería
Es un término que se aplica en un sistema de intervenciones propias de enfermería para el cuidado de la salud
del individuo, familia o comunidad, implica el uso del método científico para la identificación de las
necesidades. El proceso de enfermería está integrado por cinco etapas: Valoración, Diagnostico, Planificación,
Ejecución y Evaluación, como todo método sus etapas son sucesivas y se relacionan entre sí, su ejecución
permite la integridad de los cuidados, cubrir los intereses y necesidades que el paciente manifiesta para el
cuidado de su salud, es un método flexible, adaptable y aplicable en todas las situaciones, en el proceso de
perdida de la salud o en el mantenimiento de la misma.
Valoración Diagnostico Planificación Ejecución Evaluación
Valoración
En la etapa de Valoración se identifican los signos y síntomas mediante la recopilación de datos del paciente
para conocer su situación, la fuente de información generalmente es el historial médico del paciente, los
familiares, el propio paciente o alguna persona relacionada con él. Estos datos son subjetivos o
la presunción de un diagnóstico definitivo (no hay seguridad ya que existen síntomas que inciden de manera
diversa en cada individuo y debemos tener en cuenta que cada paciente es único).
Signos y Síntomas
Recopilación de
datos del paciente
Historial Medico
del Paciente
Diagnostico
En la siguiente etapa, una vez terminada la valoración del paciente de acuerdo a los signos y síntomas
además de la información recopilada, se lleva a cabo el proceso Diagnostico que consiste en la identificación
de problemas y necesidades para enfermería basado en los patrones funcionales alterados.
Para la construcción de un diagnóstico de enfermería, la NANDA (North American Nursing Diagnosis
Asociación) que es una sociedad científica de enfermería de carácter internacional, cuyo objetivo es
estandarizar los diagnósticos de enfermería, recomienda utilizar el formato P.E.S.
Planificación
En la etapa de Planificación se elaboran estrategias diseñadas para reforzar las respuestas del paciente sano o
para evitar, reducir o corregir las respuestas de un paciente enfermo, identificadas en el diagnóstico de
enfermería. Esta fase comienza después de la formulación del diagnóstico y concluye con la documentación
real del plan de cuidados que consta de cuatro etapas:
Documentación
Elaboración del plan
Establecimiento de de objetivos. (evaluación de
prioridades generalmente (lo que se los pasos
basada en la jerarquía de espera) anteriores)
Desarrollo de
Maslow ( Necesidades intervenciones de
fisiológicas o vitales, enfermería (estrategias,
Necesidades de seguridad, indicaciones entre
Necesidades sociales, otros que lleva a cabo la
Necesidades de Estima o enfermera en pro de la
reconocimiento y evolución de la salud del
Necesidad de paciente)
autorrealización )
La planificación de enfermería puede ser:
c) Estandarizado con
a) Individualizada: modificaciones: permite
permite documentar los la individualización al
problemas del paciente, dejar abiertas opciones
los objetivos del plan de en los problemas del
cuidado y las acciones paciente, los objetivos
de enfermería para un del plan de cuidados y
paciente en concreto. las acciones de
enfermería.
b) Estandarizado: es un
protocolo específico de
cuidados, apropiado para
aquellos pacientes que
padecen ,los problemas
normales o previsibles
relacionados con el
diagnostico concreto o
una enfermedad
Ejecución
En la etapa de Ejecución se ejecuta el plan de enfermería descrito anteriormente, realizando intervenciones
definidas en el proceso de diagnóstico. Los métodos de implementación deben ser registrados en un formato
explícito y tangible de manera que el paciente pueda entenderlo si deseara leerlo. La claridad es esencial ya
que ayudara a la comunicación entre aquellos que se les asigna llevar a cabo los cuidados de enfermería.
Evaluación
En la última fase del Proceso de Enfermería llamado de Evaluación se evalúa el progreso hacia las metas
identificadas en los estadios previos. Si el progreso hacia la meta es lento o si ha ocurrido regresión, el
profesional de enfermería deberá cambiar el plan de cuidados de acuerdo a ello. En cambio si la meta ha sido
alcanzada, entonces el cuidado puede cesar. Se pueden identificar nuevos problemas en esta etapa, y así el
proceso se reiniciara otra vez. Es parte de esta etapa que se deba establecer metas mensurables, el fallo al
establecer metas mensurables resultara en evaluaciones pobres.
Actualmente estamos atravesando una situación de pandemia arribando a la
cuarta ola de un virus altamente contagioso y con diversas variantes que ponen
cada vez más en riesgo la salud de toda la población entre estos el personal
sanitario aunado a esto y no menos importante existe una crisis hospitalaria a nivel
de nuestro país.
La enfermera tiene un papel protagonista en una pandemia como la provocada por el nuevo virus SARS-
Cov-2. Ella es la que, como prestadora principal de los cuidados de salud, pasa más tiempo junto al
paciente. En consecuencia, su riesgo de contagio es igual o incluso superior al de otros profesionales
sanitarios. En la medida en que muchos de los pacientes contagiados de la Covid-19 no pueden ser
acompañados por familiares, para evitar el riesgo de contagio, la enfermera se convierte en muchos casos
en la persona más próxima a ellos en unos momentos cruciales de sus vidas. A continuación, identifico los
principales retos éticos a los que la enfermería se ha tenido que enfrentar en un contexto de máxima
dificultad para la prestación de los cuidados de salud, por el enorme riesgo de contagio y la escasez de
recursos para prestarlos en los momentos en los que el sistema de salud ha llegado a saturarse
Cuando las demandas desbordan la capacidad de un determinado servicio, es posible que se requiera el refuerzo
de enfermeras procedentes de otros servicios o de otros centros. Existen dos modos adecuados de proceder.
Primero, trasladar a esos servicios a enfermeras capacitadas que, en ese momento, trabajan en otros servicios en
los que, a su vez, pueden ser más fácilmente reemplazadas. Segundo, formar aceleradamente a enfermeras en
determinadas técnicas de modo que puedan prestar, con las debidas garantías, los cuidados en el servicio
saturado. Si no se puede cumplir con ninguna de estas condiciones, no se deberían destinar nuevas enfermeras a
esos servicios. Únicamente incrementará los problemas en la asistencia, el daño moral y emocional de la
enfermera, y los riesgos de demandas y denuncias. Afortunadamente ese escenario es sumamente improbable
que acontezca. Solo en situaciones extremas se podrá ponderar entre dejar de hacer, con el consiguiente
perjuicio directo para el paciente, y actuar sin la suficiente cualificación, con el incremento de los riesgos
asociados a la intervención.
Garantizar las condiciones de seguridad frente a contagios y los derechos del paciente al
acompañamiento y a la ayuda espiritual o religiosa es importante cuando su salud se encuentra
deteriorada, puesto que en la mayoría de los casos la parte emocional en momentos de aislamiento,
enfermedad y depresión se ve afectada negativamente, y en estos casos los valores que ponen en
práctica el personal de enfermería, como la Empatía, la Solidaridad, la Compasión y el Respeto ayuda
mucho en el proceso de cuidado en la salud
Los pacientes tienen el derecho a ser cuidados y acompañados, tanto en su proceso asistencial
como al final de la vida. La necesidad de documentarnos sobre la atención al final de la vida,
además del derecho del paciente a recibir una asistencia espiritual o religiosa conforme a sus
creencias y valores. Al tratarse de derechos, los pacientes pueden ver limitado, pero no
completamente anulado, su ejercicio por razones de seguridad frente al riesgo de contagio. En
todo caso, más allá de su consideración como derechos, acompañamiento y ayuda espiritual son
dos expresiones fundamentales de una asistencia humanizada. Las enfermeras, como defensoras
de paciente, deben proponer modos que faciliten el ejercicio de estos derechos sin que pongan en
riesgo la salud de nadie. El ser humano no tiene como fin último de su existencia la mera
supervivencia, sino disfrutar de una vida con sentido. La compañía en la enfermedad, y
especialmente en la muerte, así como la asistencia espiritual son dos fuentes portentosas de
sentido de las que no se puede privar a la persona.