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Llamó A Los Que Él Quiso

Jesús elige a doce discípulos a los que llama apóstoles. Entre ellos están Pedro, Santiago, Juan, Andrés, Felipe, Bartolomé, Mateo, Tomás, Santiago el Menor, Simón y Judas Iscariote. Jesús los elige para que lo acompañen, aprendan de él y continúen su misión de predicar el Reino de Dios después de su muerte. Cada apóstol desempeña un papel importante en la historia del cristianismo y muchos mueren como mártires.
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Llamó A Los Que Él Quiso

Jesús elige a doce discípulos a los que llama apóstoles. Entre ellos están Pedro, Santiago, Juan, Andrés, Felipe, Bartolomé, Mateo, Tomás, Santiago el Menor, Simón y Judas Iscariote. Jesús los elige para que lo acompañen, aprendan de él y continúen su misión de predicar el Reino de Dios después de su muerte. Cada apóstol desempeña un papel importante en la historia del cristianismo y muchos mueren como mártires.
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Llamó a los

que Él quiso

Mc 3, 13-19
Jesús
subió a
la
montaña
y llamó a
su lado a
los que
quiso.
Jesús los elige para que lo
acompañen, y en esa compaña
él los forma para enviarlos a
predicar el Reino, y les da poder
de expulsar demonios.
Cuando se hizo de día, llamó a sus discípulos y eligió a doce de ellos, a
los que dio el nombre de Apóstoles: Simón, al que puso el
sobrenombre de Pedro; Santiago, hijo de Zebedeo, y Juan, hermano de
Santiago, a los que dio el nombre de Boanerges, es decir, hijos del
trueno; luego, Andrés, Felipe, Bartolomé, Mateo, Tomás, Santiago, hijo
de Alfeo, Tadeo, Simón, el Cananeo, y Judas Iscariote.
Jesús, al elegir a estos doce
amigos íntimos como sus
discípulos, establece los
cimientos del nuevo Israel o
pueblo de Dios. Ahora estos
discípulos, acompañaran y
aprenderán el modo de vida de su
maestro, y le darán su apoyo, le
tendrán fe, le entregarán su
adhesión total, para luego ser los
apóstoles, que como enviados
han de continuar la misión
entregada por Jesús.
“El discípulo amado", autor del
Cuarto Evangelio, tres Cartas, y el
Apocalipsis. Pescador, hijo de Zebedeo,
hermano de Santiago, apodado "hijo del
trueno", participó con Pedro y Santiago
de los episodios más significativos de la
vida de Jesús, y en la Última Cena
recostó su cabeza en el pecho del Señor
(por ello es llamado en griego
"Epistehios": el que está sobre el
pecho).
Estuvo con María "junto a la cruz"

SAN
(Jn. 19, 25-27), y fue testigo junto a
Pedro del sepulcro vacío: "vio y creyó"
(Jn. 20, 8). Los Hechos lo nombran
nuevamente junto a Pedro, y San Pablo

JUAN
lo menciona entre las “Columnas de la
Iglesia" (Gal. 2, 9). Es llamado "el
Teólogo" por la profundidad de su
Evangelio, que difiere en no pocos
aspectos de los sinópticos.
Pedro figura en primer lugar
en todas las enumeraciones
de Apóstoles que aparecen
en el Nuevo Testamento, y
tiene entre los Doce, un
lugar absolutamente
singular, siendo
protagonista de numerosos
episodios en el Evangelio.
Por ello, tenemos
abundantes datos acerca del
Príncipe de los Apóstoles.
FELIPE
Nacido en Betsaida (Galilea), junto al Lago de
Genesaret. Era del mismo pueblo que Andrés y
Pedro. Felipe también era seguidor de Juan el
Bautista y estaba con él cuando lo señaló a
Jesús como el Cordero de Dios. Luego llevó
ante Jesús a su amigo Bartolomé (Natanael). La
tradición cuenta asimismo que murió
crucificado tras haber sido lapidado. Se lo
suele representar llevando una cruz en forma
de "T", instrumento con el que, según la
leyenda, obró durante su vida muchos
milagros. También se suele representar su
crucifixión.
MATEO
 Fue muerto a filo
de espada, según la
tradición, cuando
oraba después de
misa al pie del
altar.
SANTIAGO EL MAYOR
Santiago, hijo de Zebedeo y Salomé (Mc 15,40;
Mt 27,59), es llamado "el Mayor" para
distinguirlo del otro Santiago, hijo de Alfeo. A
él y a su hermano por su carácter impetuoso,
Jesús los llamaba "Hijos del Trueno". Según
una antigua tradición, Santiago el Mayor se
fue a España, concretamente en Zaragoza. Las
enseñanzas del Apóstol no fueron aceptadas y
solo siete personas se convirtieron al
Cristianismo. Estos eran conocidos como los
"Siete Convertidos de Zaragoza".  Las cosas
cambiaron cuando la Virgen Santísima se
apareció al Apóstol en esa ciudad, aparición
conocida como la VIRGEN DEL PILAR. Desde
entonces la intercesión de la Virgen hizo que
se abrieran extraordinariamente los corazones
a la evangelización de España. Murió
asesinado por el rey Herodes Agripa I, el 25 de
marzo de 41. Sus restos mortales están en la
basílica edificada en su honor en Santiago de
Compostela. 
SANTIAGO EL MENOR
"Santiago, hijo de Alfeo" (Mc. 10,3); apodado
también: “El Menor” (Mc 15,40). La tradición
cristiana siempre lo ha identificado con el "hermano
del Señor" (Mc. 6,3). Era pariente cercano, de Jesús y
por ello, se le suele representar con rasgos parecidos
a él. Se entrevistó con Pablo (Gál. 1, 19). Se quedó a
cargo de la Iglesia de Jerusalén cuando la dispersión
de los apóstoles por el mundo y fue su primer
Obispo. Autor de una Carta. La tradición dice que el
sumo sacerdote Anás II le ordenó renegar de Jesús,
pero Santiago, que estaba en lo alto del templo,
aprovechando la concurrencia se puso a predicar el
Evangelio. Al escuchar esto los fariseos y escribas se
Su fiesta se celebra el 3 de mayo, junto llenaron de furor y uno de ellos lo empujó desde lo
con la del Apóstol San Felipe. Se le alto. Santiago no muere de golpe, sino que es
representa con un libro por haber sido apedreado mientras rogaba a Dios de rodillas por sus
autor de una epístola, y también con
ornamentos episcopales por haber asesinos. Como tardaba en morir, es golpeado en la
sido el primer obispo de Jerusalén cabeza con un mazo por un batanero.
ANDRÉS
Nació en Betsaida al igual que su hermano Pedro.
Se sabe por la Escritura, que tenían una casa en
Cafarnaúm y en ella se alojaba Jesús cuando
predicaba en esa ciudad. Su martirio fue también
terrible; como no fue clavado a la cruz, sino
simplemente atado, pudo predicar al pueblo
durante dos días antes de morir. Existe un
documento muy viejo: Carta de los presbíteros
de la iglesia de Acaya (ciudad situada en Grecia),
en ella, cariñosa y largamente, se narra su
martirio. Fue colgado en una cruz en forma de
equis, pero antes, fue azotado cruelmente. Fue "PROTOCLETOS“
atado con fuertes cordeles por las extremidades, (EL PRIMER LLAMADO)
a fin de prolongar su agonía y hacer su muerte
más dolorosa. El deseo de la cruz lo devoraba, al
grado que dice la narración de su martirio, que
más tardó el verdugo para ponérsela en los
hombros que el Santo para abrazarse con ella.
Al ver la cruz donde iba a ser martirizado,
su corazón ardía de gozo y le da una
cordial bienvenida. Como al niño a quien
su sueño más bonito se le convirtiera en
una realidad. Este es el saludo: "Me
acerco a ti, ¡oh cruz!, seguro y alegre;
recíbeme tú también con alegría.
Acuérdate que soy discípulo de Aquel que
pendió de ti. Siempre me has guardado
fidelidad y yo ardo en deseos de
abrazarte. ¡Oh cruz, llena de bienes!, tú
has robado la belleza y esplendor de los
miembros del Señor, que eran las piedras
preciosas que te adornaban. ¡Cuánto
tiempo te he deseado, con qué ansiedad y
constancia te he buscado, y por fin mi
espíritu, que te añoraba dulcemente, te
ve delante de mí! Líbrame de los hombres
y llévame a mi Maestro, para que de tus
brazos me reciba quien en tus brazos me
salvó". En esta cruz tan ardientemente
apetecida estuvo cuatro días y cuatro
noches.
SAN JUDAS TADEO
El sobrenombre de Tadeo, que en sirio quiere decir
bondadoso. Es reconocido como el autor de una pequeña
carta (apenas 24 versículos). Lo que más censura en su
carta, aparte de la impiedad y desenfreno moral, son las
blasfemias contra Nuestro Señor Jesucristo.  Dice en su
carta que los que tienen fe pero no hacen obras buenas
son como nubes que no tienen agua, árboles sin fruto, y
olas con sólo espumas… Se le representa con una imagen
de Cristo en el pecho, a causa de su parentesco con el
Señor, de quien la tradición cuenta que era muy parecido.
También se le representa con una llama de fuego situada
sobre su cabeza, que significa que estuvo en Pentecostés
y escribió un libro canónico. El garrote que lleva en la
mano es para señalar que así le dieron muerte, de un
golpe en la cabeza, para luego cortársela con un hacha.
Trasladaron su cuerpo a Roma y sus restos se veneran
ahora en la Basílica de San Pedro.
BARTOLOMÉ
Bartolomé es la misma
persona que Natanael,
mencionado en el
Evangelio de San Juan,
donde nos dice que era
de Caná. (Jn 21,2).
Murió martirizado…
Todavía con vida le
arrancaron la piel  y fue
decapitado en territorio
actual de la India. Sus
reliquias están en Roma
en la Iglesia de San
Bartolomé. Se le
representa con un
cuchillo.
TOMÁS
La tradición antigua dice que Santo
Tomás Apóstol fue martirizado en
la India el 3 de julio del año 72.
Importa mucho su decisión de
seguir a Jesús hasta las últimas
consecuencias: «Vayamos también
nosotros a morir con él» (Juan 11,
16).
SIMÓN CANANEO
Mateo y Marcos le llaman «cananeo», Lucas
le define «Zelota». Los judíos, agobiados
por el peso de la opresión romana, se
esfuerzan desesperadamente por lograr la
libertad y forman una fuerza de resistencia.
 Los miembros que integran el partido
toman el sobrenombre de zelotes. Simón
fue un zelote. Pero un día, venturoso para
él, se encontró con la mirada del Maestro y
se convirtió sinceramente al Evangelio.
Predicó con Judas Tadeo. Fue martirizado
con él. Se sabe que lo mataron con una
sierra, porque se dice que su cuerpo fue
aserrado hasta hacerlo pedazos.
JUDAS ISCARIOTE
Los tres sinópticos narran sus
relaciones con el Sanedrín (Mt 6, 14-16;
Mc 14,10-11; Lc 22,3-6): su intervención
en la última Cena (Mt 26,25) y el beso en
el huerto de Getsemaní (Mt 26,48-50;
Mc 14,43-52; Lc 22,47-52). Solamente
Mateo (27,3-10) cuenta el
arrepentimiento y suicidio de Judas.
Según Benedicto XVI, “es un error
pensar que el gran privilegio de vivir en
compañía de Jesús es suficiente para que
una persona sea santa”. Hace falta
responder a la gracia.
A diferencia de otras
formas de discipulado
en aquella época, el
discipulado de Jesús
implicaba una
convivencia
continuada, porque
los discípulos no sólo
tenían que aprender
unas enseñanzas, sino
que tenían que ser
testigos de las
acciones de Jesús.
JESÚS: EL ÚNICO SALVADOR
(Mc 4,35-5,43)
Ahora Mc continuará narrándonos
una serie de milagros en los que
tiene la intención de que
Dos preguntas dominan nosotros, sus oyentes,
todo su relato: a) ¿Cómovayamos
reaccionan
entendiendo
los discípulos ante la revelación a Jesús como
que va haciendo Jesús?; b)
¿Cuál es el comportamiento de la multitud
Salvador. respecto
Los temas quea nos
Jesús?
ofrece Mc en la narración de estos
cuatro milagros son dos: la fe y la
salvación.
I.- Jesús dominador de la naturaleza (Mc 4,35-41)

Ese día, al atardecer, les dice Jesús a sus discípulos: “Pasemos a la otra orilla”. Despiden
a la gente y le llevan en la barca, como estaba; e iban otras barcas con él. En esto, se
levantó una fuerte borrasca y las olas irrumpían en la barca, de suerte que ya se
anegaba la barca. Él estaba en popa, durmiendo sobre un cabezal. Le despiertan y le
dicen: “Maestro, ¿no te importa que perezcamos?”. Él, habiéndose despertado, increpó
al viento y dijo al mar: “¡Calla, enmudece!”. El viento se calmó y sobrevino una gran
bonanza. Y les dijo: “¿Por qué estáis con tanto miedo? ¿Cómo no tenéis fe?”. Ellos se
llenaron de gran temor y se decían unos a otros: “Pues ¿quién es éste que hasta el
viento y el mar le obedecen?”
Cuando Mc habla de “noche”, piensa siempre en el asedio demoníaco… pero
también nos prepara el evangelista para que cuando nos relate LA PASION y nos
haga contemplar que se oscurece, y en la cruz, Jesús está muriéndose, eso es
signo de que está venciendo al poder de los demonios.
Los protagonistas del relato
son Jesús y sus discípulos.
Este suceso se da cuando ha
caído la tarde. El punto de
partida: “Pasemos a la otra
orilla”. Fue un día pesado,
de mucho trabajo.
Terminado el discurso de las
parábolas (Mc 4,1-34), Jesús
dice: “¡Pasemos a la otra
orilla!” Le llevan en la barca
donde había hecho el
discurso de las parábolas. De
tan cansado que estaba,
Jesús se pone a dormir sobre
un cabezal. Este es el cuadro
inicial que Marcos nos pinta.
Un cuadro bonito, y bien
humano.
El sueño de Jesús que nos narra
Mc no obedece únicamente a
que el Señor se encuentre muy
cansado… Mc nos quiere dar a
entender que el sueño es un
símbolo de reposo en las
manos de Dios. En medio de la
tormenta, Jesús descansa en su
Padre. Mc nos quiere dar a
entender cómo nosotros
debemos sobreponernos a las
tormentas de nuestra vida. Si
en medio de nuestros temores,
nos recogemos en el interior de
nuestra alma y ahí
descansamos en Dios, entonces
las olas pasarán por encima de
nosotros y no nos podrán
devorar.
Jesús duerme.
Sólo los discípulos
aparecen
abrumados por la
noche (tinieblas) y
la furia de los
elementos. La
descripción
detallada que
hace Mc nos avisa
que no hay
esperanza alguna
para los
discípulos: “…las
olas saltaban por
encima de la
barca, de suerte
que estaba a
punto de llenarse”
Los discípulos sienten miedo porque se
creen y se experimentan solos… Jesús
está con sus discípulos… el Padre
celestial está con su Hijo. Los apóstoles
sienten miedo… Jesús no. Cuando
nosotros caemos en una situación de
necesidad, cuando las tormentas de la
vida nos agitan y amenazan con
hundirnos, entonces a menudo
tenemos la impresión de estar
absolutamente solos. Jesús duerme en
nuestra barca y no le sentimos y por
ello, no calma la tormenta que brama
en el interior de nuestra alma.
Entonces miran a Jesús que duerme y en tono de reproche lo
despiertan y le dicen: “Maestro, ¿no te importa que perezcamos?”.
Los discípulos no ven en el sueño de
Jesús su fe en Dios, sino que Él se ha
desentendido de ellos y sencillamente se
ha retirado. Le reprochan que su sueño sea
signo de su poco interés por ellos. Jesús no
reacciona ante el reproche. No se disculpa
y mucho más que eso, se levanta, increpa
al viento y le grita al lago: “¡Calla!
¡Enmudece!”.
Se dirige al viento y al lago como seres
vivos… se dirige igual que a los demonios a
los que expulsa con las mismas palabras…
Las palabras de Jesús son como un
exorcismo. Los discípulos contemplan que
Jesús no sólo tiene poder sobre los
demonios sino también sobre los
elementos de la naturaleza.
Cuando Jesús se
levanta en
nosotros y aparta
de nuestra alma a
los demonios de
las tinieblas,
entonces en
nosotros viene
una gran calma…
Los hombres no tienen poder para aquietar las tormentas… sólo
Dios es el que reduce la tempestad a suave brisa y calma las olas
(Sal. 107,29). Jesús, a diferencia de MOISÉS que alzó su bastón y
extendió la mano para dividir las aguas del Mar Rojo, obedeciendo
a Dios (Cfr. Ex 14,16 ss), y a diferencia de ELISEO que divide las
aguas del Jordán, invocando al Dios de Elías (Cfr. 2 Re 2,14) , el
Señor Jesucristo, actúa por iniciativa propia; con su propia fuerza
domina al mar y al viento, y salva.
Resulta casi imposible no recordar a
Jonás cuando Mc nos hace este relato.
Dios había desatado una gran
tormenta sobre el mar, que sacudía el
barco entre las rugientes olas ahí
donde Jonás se había embarcado
intentando huir de la misión que el
Señor le había encomendado. Los
marineros estaban atemorizados…
Los marinos había caído
de rodillas, y cada uno
oraba a su dios. El
capitán se fue luego a
busca a Jonás que estaba
descansando en la
bodega y le gritó
angustiado: «¿Cómo
estás durmiendo a estas
horas? ¡Levántate!, y
ruega a tu dios como
hemos hecho nosotros.
Quizá te oiga y podamos
salvarnos». Jonás oró,
pero la tormenta
continuó.
Jonás pidió
tranquilamente:
«Agarradme y
echadme al mar.
Haced esto, y la
tormenta
ciertamente cesará,
porque yo reconozco
que soy el culpable».
Cuando los marinos se consideraron sin esperanza,
agarraron a Jonás y lo echaron por la borda, y al punto, se
calmó el mar. Quedaron los marineros sobrecogidos de un
gran temor de YAHVÉH, y ofrecieron sacrificios y cumplieron
sus votos (1,16).
En el relato de Jonás, el profeta termina
obedeciendo a Dios en la misión encomendada.
Pero, tenemos la impresión con la narración de
Mc., que los discípulos no se apaciguaron en su
alma cuando el mar y el viento fueron
tranquilizados por Jesús. Nos relata el
evangelista que por el contrario, los discípulos se
quedaron ATERRORIZADOS.

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