SANTO TO MAS DE AQUINO
San Alberto de Magno (1200-1280 d.C.)
• Llamado “Doctor Universalis” y Magno.
• Nació en Lavingen y falleció en Colonia.
• Obras: Summa Theologicae; Los Comentarios a las Sentencias de
Pedro Lombardo y a la Ética a Nicómaco.
• Derecho Natural: En cuanto orden de la razón práctica paralelo al de la razón especulativa,
es un orden ético innato del que se desprenden los primeros principios del obrar con una
necesidad lógica que excluye ignorancia o error en cuanto a su núcleo fundamental.
• Ley humano positiva: No puede oponerse al derecho natural sin dejar de ser tal.
• Derecho => Justicia.
• Hombre: animal conyugal / animal civil.
• Sociedad Política = Sociedad Perfecta.
• Formas de Gobierno = Aristóteles.
Santo Tomás de Aquino (1224/25-1274)
• Filosofía tomista: culminación del pensamiento cristiano medieval.
• Nació en el castillo de Roccasea y falleció en el Monasterio Cisterciense de Fossanuova, en
Terracina.
• En Nápoles fundó el studium generale de Teología.
• Su vida fue el exponente del ideal cristiano, del sabio y del santo.
• Obras: Summa contra los gentiles; los Comentarios a las sentencias de Pedro Lombardo, a
la Ética y la Política de Aristóteles; De Regimine Principium y de Regimme judaeorum.
• Teoría de la Ley Eterna y Natural: Tributario de San Agustín.
DIOS
LEY UNIVERSO
ETERNA
X X X
Ley Natural
• Ley Eterna: “Razón de la divina sabiduría en cuanto dirige toda acción, todo movimiento”.
“Así como en cualquier artífice preexiste la razón de cuanto produce con su arte, así en el gobernante
tiene que preexistir la razón directiva de lo que han de hacer los que están sometidos a su gobierno.
Y al igual que la razón de lo que se produce mediante el arte se llama precisamente arte
o idea ejemplar de la obra artística, así la razón directriz de quien gobierna los actos de
sus súbditos es lo que se llama ley, habida cuenta de las demás condiciones que el concepto
de ley entraña, según ya vimos (q.90). Ahora bien, Dios es creador de todas las cosas por su
sabiduría, y respecto de esas cosas guarda una relación semejante a la del artífice respecto
de sus artefactos, según expusimos en la Parte I (q.14 a.8). El es además quien gobierna
todos los actos y movimientos de cada una de las criaturas, como también dijimos en
la misma Parte I (q.103 a.5). Por consiguiente, la razón de la sabiduría divina, al igual que tiene la
condición de arte o de idea ejemplar en cuanto por medio de ella son creadas todas las cosas, así tiene
naturaleza de ley en cuanto mueve todas esas cosas a sus propios fines.
Y según esto, la ley eterna no es otra cosa que la razón de la sabiduría divina en cuanto principio
directivo de todo acto y todo movimiento”. (Suma teológica - Parte I-IIae - Cuestión 93)
• Ley: “Ordenación de la razón al bien común promulgada por quien tiene a su cargo el
cuidado de la comunidad”.
“La ley es una regla y medida de nuestros actos según la cual uno es inducido a obrar o dejar de obrar;
pues ley deriva de ligar; porque obliga en orden a la acción. Ahora bien, la regla y medida de nuestros
actos es la razón, que, como ya vimos (q.1 a.1 ad 3), constituye el primer principio de los actos humanos,
puesto que propio de la razón es ordenar al fin, y el fin es, según enseña el Filósofo, el primer principio
en el orden operativo. Pero lo que es principio en un determinado género es regla y medida de ese
género, como pasa con la unidad en el género de los números y con el movimiento primero en el género
de los movimientos. Síguese, pues, que la ley es algo que pertenece a la razón”.
(Suma teológica - Parte I-IIae - Cuestión 90)
• Ley Natural: “Semejante participación de la ley eterna en los seres racionales es lo que se
llama ley natural”. A su vez, es fundamento de las leyes humanas.
Razón práctica Primeros principios
Ley Natural Ley Natural
Orden especulativo Principios secundarios
“Como ya dijimos (q.91 a.3), los principios de la ley natural son en el orden práctico lo que los primeros
principios de la demostración en el orden especulativo, pues unos y otros son evidentes por sí mismos.
Ahora bien, esta evidencia puede entenderse en dos sentidos: en absoluto y en relación a nosotros. De
manera absoluta es evidente por sí misma cualquier proposición cuyo predicado pertenece a la esencia
del sujeto; pero tal proposición puede no ser evidente para alguno, porque ignora la definición de su
sujeto. Así, por ejemplo, la enunciación «el hombre es racional» es evidente por naturaleza, porque el
que dice hombre dice racional; sin embargo, no es evidente para quien desconoce lo que es el hombre.
De aquí que, según expone Boecio en su obra De hebdomad., hay axiomas o proposiciones que son
evidentes por sí mismas para todos; y tales son aquellas cuyos términos son de todos conocidos, como
«el todo es mayor que la parte» o «dos cosas iguales a una tercera son iguales entre sí». Y hay
proposiciones que son evidentes por sí mismas sólo para los sabios, que entienden la significación de sus
términos. Por ejemplo, para el que sabe que el ángel no es corpóreo y entiende lo que esto significa,
resulta evidente que el ángel no esta circunscrito a un lugar; mas no así para el indocto, que desconoce
el sentido estricto de estos términos”.
“Ahora bien, entre las cosas que son conocidas de todos hay un cierto orden. Porque lo primero que
alcanza nuestra aprehensión es el ente, cuya noción va incluida en todo lo que el hombre aprehende. Por
eso, el primer principio indemostrable es que «no se puede afirmar y negar a la vez una misma cosa»,
principio que se funda en las nociones de ente y no-ente y sobre el cual se asientan todos los demás
principios, según se dice en IV Metaphys. Mas así como el ente es la noción absolutamente primera del
conocimiento, así el bien es lo primero que se alcanza por la aprehensión de la razón práctica, ordenada a
la operación; porque todo agente obra por un fin, y el fin tiene razón de bien. De ahí que el primer
principio de la razón práctica es el que se funda sobre la noción de bien, y se formula así: «el bien es lo
que todos apetecen». En consecuencia, el primer precepto de la ley es éste: «El bien ha de hacerse y
buscarse; el mal ha de evitarse». Y sobre éste se fundan todos los demás preceptos de la ley natural, de
suerte que cuanto se ha de hacer o evitar caerá bajo los preceptos de esta ley en la medida en que la razón
práctica lo capte naturalmente como bien humano”.
(Suma teológica - Parte I-IIae - Cuestión 94; a.2)
• Ley Humana: Obligan por su congruencia con la ley natural, hasta el punto de que, en aquello en
los que se separan de esta, dejan de ser leyes para transformarse en una corrupción de la ley.
“Pero hay que advertir que una norma puede derivarse de la ley natural de dos maneras: bien como una
conclusión de sus principios, bien como una determinación de algo indeterminado o común. El primer
procedimiento es semejante al de las conclusiones demostrativas que en las ciencias se infieren de los
principios; el segundo se asemeja a lo que pasa en las artes, donde las formas comunes reciben una
determinación al ser aplicadas a realizaciones especiales, y así vemos que el constructor tiene que
determinar unos planos comunes reduciéndolos a la figura de esta o aquella casa. Pues bien, hay normas
que se derivan de los principios comunes de la ley natural por vía de conclusión; y así, el precepto «no
matarás» puede derivarse a manera de conclusión de aquel otro que manda «no hacer mal a nadie». Y hay
otras normas que se derivan por vía de determinación; y así, la ley natural establece que el que peca sea
castigado, pero que se le castigue con tal o cual
pena es ya una determinación añadida a la ley natural”.
(Suma teológica - Parte I-IIae - Cuestión 95; a.2)
• Justicia: aquella virtud de la voluntad que ordena al hombre en las cosas relativas a otro.
Implica cierta igualdad que se establece en relación a otro (alteridad).
Igualdad + Débito.
“Como ya se ha expuesto (a.8.10), la materia de la justicia es la operación exterior, en cuanto que esta
misma, o la cosa que por ella usamos, es proporcionada a otra persona, a la que estamos ordenados por
la justicia. Ahora bien: se dice que es suyo – de cada persona – lo que se le debe según
igualdad de proporción, y, por consiguiente, el acto propio de la justicia
no es otra cosa que dar a cada uno lo suyo”.
(Suma teológica - Parte II-IIae - Cuestión 58. a.11)
• Justicia: “hábito según el cual, con constante y perpetua voluntad, da a cada cual su derecho”.
“La virtud humana es la que hace bueno el acto humano y bueno al hombre mismo, lo cual, ciertamente,
es propio de la justicia; pues el acto humano es bueno si se somete a la regla de la razón, según la cual se
rectifican los actos humanos.
Y ya que la justicia rectifica las operaciones humanas, es notorio que hace buena la obra del hombre; y,
como dice Tulio en I De offic., por la justicia reciben principalmente su nombre de bien. De ahí que, como
allí mismo dice, en ella está el mayor brillo de la virtud”.
(Suma teológica - Parte II-IIae - Cuestión 58; a.3)
“(…) Por eso se pone en primer lugar, en la definición de la justicia, la voluntad, para mostrar que el acto
de la justicia debe ser voluntario; y se añade lo de la constancia y perpetuidad para designar la firmeza
del acto. Por consiguiente, la definición predicha es una definición completa de la justicia, excepto que se
pone el acto en lugar del hábito, el cual es especificado por aquél, pues el hábito se dice para el acto. Y si
alguien quisiera reducir la definición a su debida forma, podría decir que la justicia es el hábito según el
cual uno, con constante y perpetua voluntad, da a cada uno su derecho. Y esta definición es casi igual a
aquella que pone el Filósofo en V Ethic., diciendo que la justicia es el hábito según el cual se dice que uno
es operativo en la elección de lo justo”.
(Suma teológica - Parte II-IIae - Cuestión 58; a.1)
• Derecho:
“Por consiguiente, se llama justo a algo, es decir, con la nota de la rectitud de la justicia, al término de un
acto de justicia, aun sin la consideración de cómo se hace por el agente. Pero en las otras virtudes no se
define algo como recto a no ser considerado cómo se hace por el agente. Y, por eso, el objeto de la
justicia, a diferencia de las demás virtudes, es el objeto específico que se llama lo justo. Ciertamente, esto
es el derecho. Luego es manifiesto que el derecho es el objeto de la justicia”.
(Suma teológica - Parte II-IIae - Cuestión 57; a. 1)
• El derecho o lo justo es algo adecuado a otro, conforme a cierto modo de igualdad.
Una cosa puede ser adecuada de dos maneras:
1° Atendida la naturaleza misma de la cosa => Derecho Natural / Justicia Natural.
2° Por convención o común acuerdo => Derecho Positivo / Justicia
Positiva.
• Justicia: General / Particular: Distributiva y Conmutativa.
• Equidad (Epieikeia):
“Como vimos anteriormente (1-2 q.96 a.6), al tratar de las leyes, por ser los actos humanos, sobre los
que recaen las leyes, singulares y contingentes, que pueden ofrecer ilimitadas formas, no fue posible
establecer una ley que no fallase en un caso concreto. Los legisladores legislan según lo que sucede en
la mayoría de los casos, pero observar punto por punto la ley en todos los casos va contra la equidad y
contra el bien común, que es el que persigue la ley. Así, por ejemplo, la ley ordena que se devuelvan los
depósitos, porque esto es normalmente lo justo; pero puede a veces ser nocivo: pensemos en un loco que
depositó su espada y la reclama en su estado de demencia, o si uno exige lo que depositó para atacar a
la patria. Por tanto, en estas y similares circunstancias sería pernicioso cumplir la ley a rajatabla; lo
bueno es,
dejando a un lado la letra de la ley, seguir lo que pide la
justicia y el bien común. Y a esto se ordena la epiqueya, que
entre nosotros se llama «equidad». Por tanto, es evidente
que la epiqueya es virtud”.
• Virtudes anejas: virtudes en las que nos referimos a otro,
pero sin realizar plenamente la razón de igualdad y de débito
que la caracterizan.
Virtudes como la religión, la piedad, la veneración, la
gratitud, la afabilidad, etc.
• El hombre es un ser social por naturaleza.
• El bien individual se somete al bien común sin ser absorbido
por este en lo que es irradiación de la personalidad que al hombre
confiere su naturaleza racional y su calidad de hijo de Dios.
• La propia naturaleza de la sociedad implica la existencia de una autoridad.
• El pecado original no destruye la naturaleza humana, sino que privó al hombre de los dones
que en el estado de inocencia le había añadido Dios.
• Acepta la teoría aristotélica de las formas de gobierno; pero distingue entre el poder
mediato e inmediato, de acuerdo a una perspectiva cristiana.
• Vida virtuosa del hombre => posesión eterna de Dios.
• Los bienes materiales no deben apetecerse en sí mismos, sino en cuanto son necesarios a la
beatitud. La economía queda sometida a la ética.
• El ser es bueno porque es creado por Dios.
• El conocimiento comienza por los sentidos y luego pasa por la inteligencia. En esta última,
Santo Tomás distingue entre el intelecto (intellectus) y la razón (ratio).