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Teorías Socio-Psicológic AS: Integrantes

Este documento resume las teorías de varios autores sobre la crisis de la personalidad y su relación con la sociedad. Wilhem Reich y Herbert Marcuse afirman que los cambios objetivos influyen en la identidad. Richard Sennett describe cómo la cultura capitalista afecta la experiencia de la personalidad. Christopher Lasch argumenta que el desarrollo cognitivo supera el emocional, creando mecanismos de defensa que impiden la voluntad grupal.

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Teorías Socio-Psicológic AS: Integrantes

Este documento resume las teorías de varios autores sobre la crisis de la personalidad y su relación con la sociedad. Wilhem Reich y Herbert Marcuse afirman que los cambios objetivos influyen en la identidad. Richard Sennett describe cómo la cultura capitalista afecta la experiencia de la personalidad. Christopher Lasch argumenta que el desarrollo cognitivo supera el emocional, creando mecanismos de defensa que impiden la voluntad grupal.

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Integra

TEORÍAS
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PSICOLÓGIC
AS
Perspectiva Teórica
La premisa de este punto es que el nivel más concreto de la
vida social consiste en las experiencias vividas día a día
por los individuos sociales reales. Se dice que la
organización de la personalidad incluye formas de
represión psicológica que impiden el auto- conocimiento
del individuo y también, por vías más transparentes, de
alienación, explotación y reificación capitalistas. La crisis
de la personalidad es esencial para el desarrollo de una
individualidad y social y las redeficiones del sí mismo
(self) como un ser social presuponen una resolución exitosa
de la crisis de la personalidad. Esto sugiere que la lucha
política y su relación con la lucha de la personalidad
deberían definirse como fines en sí y para sí mismos.
Diferentes Autores
Wilhem Reich y Herbert Marcuse afirman:

así como de las posturas situacionistas y críticas


sesentayochistas: si afirman que los cambios
de las condiciones objetivas pesan con
fuerza sobre la identidad, sin embargo, todo
el problema teórico de la crisis de la
personalidad y su relación con la crisis
económica y social gira en torno a la
contradicción entre el self en la historia y la
historia en el self; es decir, el hecho de que
somos y no somos, al mismo tiempo, seres
sociales y cuerpos/mentes irreductibles.
(p.18)
D. Bell (1985) propone:

la existencia de una estructura tecno-económica que es


burocrática y jerárquica; frente a ello, una
constitución política que cree formalmente en la
igualdad y la participación. Bell presupone también
la existencia de una cultura de la "modernidad" en la
cual ciertos valores laicos han reemplazado a los
valores religiosos, generando una estructura de
carácter burgués clásico de auto-control, concepto
del trabajo como valor y gratificación postergada
(ahorro). Una cultura que convive con otra
"posmoderna" donde se mantiene un énfasis en la
autoexpresión, la autogratificación y un acento en la
persona. (p.18)
Richard Sennett afirma:

cuya expresión "la comunidad destructiva" deduce las formas


particulares de la crisis de la personalidad de una teoría de la
cultura. Para Sennett dificultades y las crisis de la personalidad
son universales, pero la forma en que las personas
experimentan los elementos conflictivos en sus personalidades
puede explicarse en función de los cambios en la cultura
capitalista dominante. En concreto, el cambio a partir de una
personalidad victoriana hacia una cultura moderna de la
colectividad destructiva: en esta última, la expresión de la
personalidad se produce a través de las otras personas
entendiendo éstas meramente como espejos de una mismo y
viceversa; dicho de otra forma, el mundo es un espejo del self y
yo soy un espejo del mundo. (pp.18-19)
Christopher Lasch afirma:

Que, en la personalidad moderna, el desarrollo


cognitivo moral crece más que el desarrollo
emocional, y que esto a su vez crea la necesidad
de mecanismos de defensa que impedirán la
formación de la voluntad grupal. Es decir, que
crea un individuo "obstinado", con un concepto
grandioso del yo, con fantasías de omnipotencia,
riqueza, belleza, etc.; pero al mismo tiempo muy
débil. Aquí es útil la diferenciación del rol
existente entre el trabajo y la familia: no sólo el
individuo se comporta de diferente forma en
ambos ámbitos, es que cada uno de ellos ocupa
una parte distinta de su personalidad. (p.19)
Cristopher Lasch, con sus ensayos La cultura del
Narcisismo (1979) y El self mínimo (1984)
también hace una crítica al fenómeno social
del individualismo, pero se trata, a nuestro
modo de ver, de un enfoque genuinamente
social. Este autor, más allá de describir cómo
funciona este "self mínimo" contemporáneo y
analizar qué cómo se constituye la "cultura
del narcisismo", intenta explicar críticamente
la genealogía social de estos constructos
sociales.
[Link] describe "La cultura del narcisismo" como aquella en la que
la importancia de la figura del político es desplazada por la del
terapeuta, donde se da una conversión de las injusticias colectivas
en problemas personales, y en la qué se lleva a cabo un viaje con
resonancias liberadoras hacia el interior de uno mismo, a través
del culto a la salud física y mental, y del culto al cuerpo. Las
relaciones personales, para el sujeto narcisista, son un medio para
otros fines -salud mental, reconocimiento público y no un fin en sí
mismas. Frente a esta interpretación, Lasch, a través de la crítica
que realiza al planteamiento de [Link] en El declive del
hombre público (1978), plantea el concepto de narcisismo como
una exaltación del liberalismo burgués pero a través de una nueva
faceta de éste que es "su irracionalidad".
". Otros críticos del individualismo narcisista han considerado que
éste es ajeno a la modernidad por pensar la modernidad desde su
propio discurso ortodoxo, solo en sus aspectos racionales y
liberadores. El ideal de felicidad para este "self mínimo", tal
como señala [Link] es más la búsqueda de una paz interior que
exterior, entendiendo ambas como profundamente desligadas. El
"minimalismo moral" y el "supervivencialismo" aluden a una
emocionalidad indiferente, egocentrica y desenfocada. Pero el
autor postula explícitamente que no es el retiro voluntario al
ámbito privado o la perversión de éste lo que debemos criticar y
condenar sino la devastación-regulación de la vida personal por
extensión de lo público. De esta forma se hace más visible la
intima conexión existente entre los dominios público y privado, y
sus implicaciones para una teoría crítica feminista.
Para Sennett el movimiento del pragmatismo se ha dedicado durante
más de un siglo a dar sentido filosófico a la experiencia concreta.
El movimiento pragmatista comenzó a finales del siglo XIX como
reacción norteamericana a los males del idealismo europeo
representado por Hegel, tal como lo veía el primer pragmatista 
Charles Sanders Peirce. El valor de la experiencia y los hechos
concretos fueron reivindicados por William James. El
pragmatismo tuvo dos oleadas, la primera -entre finales del siglo
XIX y la primera guerra mundial- con representantes
norteamericanos como Charles S. Peirce, William James y John
Dewey (el primero que abordó la cuestión del animal laborans); la
segunda, después de una larga interrupción, y ya extendida por
Europa, está representada por Hans Jonas (Alemania), la escuela
de Dinamarca y los norteamericanos Richard Rorty, Richard
Bernstein y el propio Sennett.
Wilhelm Reich es un médico que pensaba que el estrés es la energía
eléctrica de base del sistema nervioso neurovegetativo. Pensaba que la
violencia social está vinculada a la pobreza emocional. Al aparecer el
término de "estrés" en los años 1930 en el ámbito medical y científico,
Reich le da el nombre de "orgón" a la energía vital.
Gran parte de las obras de Reich tiene su origen en la teoría psicoanalítica.
 Sus primeras aportaciones se basaban principalmente en sus conceptos
sobre el carácter y su coraza, los cuales desarrolló a partir del concepto
psicoanalítico de la necesidad que tiene el ego de defenderse contra las
fuerzas del instinto.  Según la teoría de Reich, el carácter de un
individuo contiene patrones de defensa, consistentes y habituales.
 Primero analizó este patrón en términos psicológicos y, poco a poco,
fue asociando diferentes formas de la resistencia del carácter con
patrones específicos de coraza muscular.  Ponía mucho énfasis en la
importancia de aflojar y disolver la coraza muscular, además de tratar
analíticamente el material psicológico.
Wilhelm Reich fue un inventor, postulador de la teoría del orgón,1​ 
médico, psiquiatra y psicoanalista austriaco, de origen judío,
nacionalizado estadounidense. Es célebre por sus contribuciones a
la sexología, a la terapia psicoanalítica, su compromiso en favor de
la liberación sexual («la función del orgasmo») y sus
investigaciones sobre la «energía de orgón».
Fue miembro de la Sociedad Psicoanalítica de Viena hasta 1933, siendo
inicialmente discípulo de Freud. Sin embargo, sus teorías se
independizaron más tarde del psicoanálisis institucional. Sus tomas
de posición respecto al factor social como responsable de la
neurosis individual le alejaron de Freud.
De sus estudios de Freud, los puntos que más le interesaron fueron el 
inconsciente, la neurosis y la libido. Reich es uno de los primeros
pensadores de psicosociobiología y es cercano a Henri Laborit, a
Peter Levine y a Antonio Damasio en términos de conciencia
corporal y social.
Sus posteriores trabajos con la energía vital y la energía
orgónica se originaron, en gran parte, en el concepto de
Freud sobre la libido.  Los psicoanalistas teóricos
posteriores han tratado de restarle importancia al
concepto freudiano de la libido; para Freud,
especialmente en sus primeros escritos, la libido era una
energía psíquica real que se podía medir. (La libido)
posee todas las características de la cantidad (aunque no
tengamos forma de medirla), la cual es capaz de
aumentar, disminuir, desplazarse y descargarse y la cual
está dispersa, entre los vestigios del recuerdo de las
ideas, más o menos en la forma en que una carga
eléctrica se dispersa sobre la superficie de un cuerpo
El capitalismo avanzado (Marcuse, 1969/1971). Está de
acuerdo con el marxismo clásico en que la economía
determina en última instancia la estructura del todo
social, al menos en lo que a las sociedades capitalistas
occidentales se refiere, con lo que la teoría critica se
asimila a la critica de la economía, al punto de que
hoy mis que nunca antes, y en esto juzguen ustedes
hasta donde ese hoy marcusiano, y más allá, marxista
clásico, resulta actual:
lo verdadero y lo falso y lo bueno y lo malo se han vuelto
abiertamente categorías de la economía política,
puesto que definen el valor en el mercado de los
hombres y las cosas.
La cualidad de mercancía lo abarca todo, pero toma distancia de la máxima
marxista que formula que la contradicción central del modo de producción
capitalista se encuentra en la relación que se da entre la producción social y
la apropiación privada de la riqueza, para afirmar que tal contradicción es
desplazada por una nueva aquella que se da entre las tendencias crecientes
a la automatización de la producción y la contención social de sus
tendencias liberadoras. Según Marx consustancial al modo de producción
es el creciente antagonismo entre el proceso de producción social y su
sistema de apropiación privador, contradicción que convierte al
proletariado en la fuerza revolucionaria por excelencia ya que es éste quien
con su vitalidad constituye el principal insumo del proceso pro ductivo, a
la vez que se ve expulsado (enajenado) de toda posibilidad de apropiación
de su producto (exclusión del mercado de bienes); y todo ello en un
proceso de creciente pauperización que se hace biológica y
psicológicamente cada vez más insostenible. Pero es precisamente este
proceso de pauperización progresiva lo que ha sido modificado en las
sociedades industriales avanzadas, mediante
REFERENCIA

Domínguez, M. (2000). Distintos significados


de la crisis. Revista crítica de ciencias sociales
y jurídicas. Nómadas, núm 1. Universidad
Complutense de Madrid

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