LAS PASIONES EN
PARTICULAR
Clasificación de las pasiones:
Se trata de una clasificación que muestra claramente cómo las pasiones
nacen y se diversifican partiendo del apetito.
Hay que distinguir primero los movimientos del apetito concupiscible y
los del apetito irascible.
1.- Movimientos del apetito concupiscible:
En relación con un bien considerado en sí mismo, existe el amor. Si no
poseemos el bien, o si esta ausente, el amor es deseo. Si el bien esta
presente, poseído, hay delectación, goce. El amor es el fundamento del
goce; la posesión de un bien que se ha dejado de amar no proporciona
ningún goce.
En relación con un mal considerado en sí mismo está el odio. Si el
mal esta ausente, lo contrario del deseo es la aversión. Si el mal esta
presente, lo contrario del goce es el dolor o la tristeza.
Las pasiones del apetito concupiscible:
1. El amor:
La raíz primera de todas las pasiones es el amor.
En sentido estricto el amor es un acto del apetito
elícito, que se refiere al bien presente o ausente.
El amor-pasión es un acto del apetito sensitivo
“concupiscible”, mientras que el amor-volición es
un acto del apetito racional.
El amor es un acto libre de la voluntad, consciente y
responsable. Frecuentemente va acompañado de
emociones y sentimientos.
1.1) Diferentes clase de amor:
a.- Eros: Es una pasión sensual, biológico y
emocional. Es amor de concupiscencia. El
dinamismo del eros va de la necesidad a la
satisfacción, una vez satisfecho se acaba.
b.- Filia: Es el amor de benevolencia o de
amistad, este amor se funda sobre la cualidades,
ideales, valores de otra persona. Se fundamenta
en la reciprocidad.
c.- Ágape: Amor incondicional, abnegado y de
donación que no demanda ser correspondido
por la otra persona. Es un amor totalmente
desinteresado.
2.- El Odio
Pasión antagónica del amor. El odio es cierto rechazo
del apetito hacia aquello que es aprehendido como
repugnante y nocivo. El objeto y su causa es el mal.
El odio nace del amor. Así como el amor consiste en
cierta conveniencia del que ama con el amado, el
odio es cierta repugnancia o falta de
correspondencia. El motivo por el cual algo repugna
es que impide lo que es conveniente para uno.
ABOG. JOSÉ L. BEGAZO DE LA TORRE
3.- El deseo:
El deseo es el acto del apetito concupiscible que tiende
al bien ausente.
El objeto propio del deseo es únicamente el bien
ausente o no poseído.
El deseo se puede tomar en dos sentidos:
Sentido amplio, es la apetición de cualquier clase de
bien, sea este poseído o no poseído, fácil o arduo.
Sentido estricto, es la apetición del bien no poseído y no
arduo.
4. La aversión:
La pasión de la aversión o fuga es apartarse del mal
ausente para que no llegue hasta nosotros.
Esta es una pasión directamente opuesta al deseo, y
corresponde al mismo en la línea del mal. El deseo versa
sobre el bien ausente, y la aversión sobre el mal ausente.
Así decimos que el enfermo desea la salud, y que el sano
aborrece la enfermedad.
La aversión es la acción de apartarse de algún objeto
bueno o malo. Así nos apartamos del bien o del mal, de
la virtud o del vicio.
.
5. El gozo:
El afecto sensitivo o intelectivo cuyo objeto propio es el bien
presente o poseído se le denomina gozo, deleite o alegría.
La delectación es el acto típico del apetito concupiscible que
tiene como objeto el bien presente que implica un acto de
complacencia en el bien amado y poseído. Pues cuando un
sujeto consigue un bien deseado y se delita en él, cesa el
movimiento afectivo tendente hacia ese fin, y surge el
contento o la complacencia en el bien conseguido.
El gozo se refiere estrictamente al bien amado y realmente
poseído. Pero los hombres también podemos deleitarnos en
los bienes pasados o futuros en cuanto que están presentes en
nuestra mente.
6. La tristeza:
El dolor o tristeza es el quebrantamiento del
apetito ante la presencia de un mal.
La tristeza es el dolor producido por la
aprehensión interior; en cambio se dice
estrictamente dolor al que es percibido por los
sentidos exteriores.
ABOG. JOSÉ L. BEGAZO DE LA TORRE
La tristeza puede subdividirse en cuatro especies:
-La compasión, que es la tristeza del mal ajeno estimada
como mal propio.
-La envidia, que es la tristeza del bien ajeno estimada
como mal propio.
-la angustia o ansiedad, es la tristeza que nos oprime de
tal modo que el ánimo llega a impedirnos la huida.
-la acedia, que es la tristeza u opresión que por su
magnitud nos inmoviliza para obrar.
ABOG. JOSÉ L. BEGAZO DE LA TORRE
6.1. Efectos de la tristeza:
-Impide el aprendizaje, la meditación y la
contemplación. Como el estudio y la
contemplación requieren un esfuerzo muy grande,
el hombre no lo puede realizar por debilidad. Un
dolor sumamente intenso puede hacer olvidar lo
que uno ya sabía.
- La tristeza puede perjudicar el cuerpo. La
tristeza es entre todas las pasiones la que más daña
el cuerpo humano.
ABOG. JOSÉ L. BEGAZO DE LA TORRE
6.2. Remedios contra la tristeza y el dolor
Con gran percepción psicológica los antiguos
determinaron algunos remedios para vencer la
tristeza.
1.- El dolor se mitiga con cualquier delectación.
2.- El llanto puede dar algún alivio. Por el llanto se
derrama al exterior la congoja interior, con lo cual la
concentración del alma se disgrega en las cosas
exteriores disminuyendo el dolor interno.
3.- La compasión de los amigos.
ABOG. JOSÉ L. BEGAZO DE LA TORRE
2.- Movimientosdelapetitoirascible:
Ante un bien difícil de obtener, que está ausente. Si el bien aparece como
posible de alcanzar, esta la esperanza, y si aparece como imposible, la
desesperación.
Ante un mal difícil, las cosas se complican. Este mal puede estar presente o
ausente, y si esta ausente puede aparecer como posible o como imposible de
vencer.
Tendremos, pues, las pasiones siguientes.
En el primer caso, cólera: luchamos contra el mal presente.
En el segundo caso, audacia: vamos al encuentro del mal porque lo
consideramos vencible.
En el tercer caso, temor: nos alejamos de él porque lo creemos invencible.
1. La esperanza y la desesperación:
La esperanza es el movimiento apetitivo que se dirige
hacia un bien futuro cuya consecución reviste cierta
dificultad pero no imposibilidad; es decir, tiende al bien
sensible que impulsan a la lucha y a alcanzar el bien
arduo venciendo los males que obstaculizan su
consecución.
La desesperación significa el apartamiento de la
esperanza, el desesperado abandona toda lucha, ha
perdido la esperanza del triunfo, y por eso se aleja de él.
2.- La audacia:
Es una pasión especial que surge de la esperanza, y
tiende al gozo de la victoria. Es un acto del apetito
irascible, que implica el acercamiento al mal arduo
ausente para superarlo, y conseguir finalmente el bien
arduo esperado, el soldado audaz ataca al enemigo para
vencerlo.
La audacia se refiere al mal arduo acercándose a él,
la esperanza implica acercamiento al bien arduo, y
el temor incluye alejamiento del mismo mal arduo.
3. El temor:
El temor, o miedo, es la pasión del apetito irascible que nos
aleja del mal sensible futuro y arduo, al que apenas se puede
resistir. Según Aristóteles procede de la "fantasía del mal
futuro corruptivo".
El temor produce la pusilanimidad: «el temor de no poder
realizar las cosas que cree falsamente superiores a las propias
posibilidades».
El objeto general del temor es el mal futuro arduo, es decir,
como amenaza.
Son objetos particulares de temor:
a) La muerte:
b) El mismo temor.
c) Las cosas repentinas.
ABOG. JOSÉ L. BEGAZO DE LA TORRE
4. La ira:
La ira es el acto del apetito irascible acerca del mal
arduo presente con esperanza de ser vencido o de
venganza.
El objeto de la ira es aquello que mira como algo
contrario y nocivo, lo cual pertenece a la razón de mal.
La ira se divide en tres especies:
a. Cuando se inflama rápidamente, se llama cólera.
b. Cuando permanece mucho tiempo en la memoria se
dice manía (de manere, permanecer).
c. Cuando el apetito nunca descansa hasta que castiga a
aquél de quien quiere vengarse, se llama furor, porque no
descansan si no castigan.
ABOG. JOSÉ L. BEGAZO DE LA TORRE
3. Encadenamiento de las pasiones:
Un bien arduo, separado de nosotros por un obstáculo.
El primer movimiento es el amor del bien considerado en sí mismo. Por el
hecho mismo de que el bien es amado, el obstáculo que de él nos separa
aparece como un mal y se convierte en objeto de odio. Simultáneamente se
despiertan el deseo del bien y la aversión hacia el obstáculo.
Según que el obstáculo aparezca como superable o insuperable, nace la
esperanza o la desesperación. Cada una de ellas da lugar a un desarrollo
paralelo.
La esperanza engendra la audacia: salimos
al paso al obstáculo; después la cólera, en el
momento en que lo abordamos, y por último
la delectación, cuando hemos vencido el
obstáculo y poseemos el bien.
Paralelamente, la desesperación engendra el
temor: retrocedemos ante el obstáculo. No
hay movimiento de cólera porque no
llegamos a estar en contacto con el
obstáculo. El temor engendra directamente
la tristeza porque no poseemos el bien
deseado.
4. Moralidad de la pasiones:
Experimentar pasiones no es en sí mismo malo. Las pasiones responden a la tendencia
de la naturaleza sensible hacia los bienes que le son propios. Las pasiones humanas
son buenas o malas según que su objeto y el modo de actuarse sea conforme o no a
la recta razón.
Por lo tanto, la moralidad de las pasiones depende de la moralidad de su objeto. El
placer y el dolor no son en sí mismos ni buenos ni malos. Gozarse en el bien dolerse
en el mal es bueno; gozarse en el mal moral y dolerse en el bien es malo. También se
puede juzgar la moralidad de las pasiones atendiendo a la moralidad del acto a que
impulsan y al modo en que impulsan. El deseo sensible que lleva a comer lo necesario
no es malo; el deseo de un acto deshonesto es en cambio intrínsecamente malo.
La tarea moral del hombre no es extinguir las pasiones, sino moderarlas,
dirigiéndolas hacia el bien y haciendo que se actúen en la forma debida.
5. Temperamento, carácter y personalidad.
El estado de ánimo añade, con respecto a la emoción y al sentimiento, el
carácter de duración o permanencia en el sujeto que lo padece, hasta el punto
de que el estado de ánimo fundamental es el ingrediente afectivo que
«colorea» toda la actividad consciente de la persona.
a) Temperamento.
Es el conjunto de inclinaciones innatas, no cambia, propias de un individuo,
resultantes de su constitución psicológica, íntimamente ligadas a factores
bioquímicos, endocrinos y neurovegetativos, que imprimen unos rasgos
distintivos al individuo. En definitiva, es la base genética heredada, que resulta
bastante estable, no es educable y solo indirectamente o mediante fármacos
podría ligeramente modificarse.
1) Colérico
2) Sanguíneo
3) Flemático
4) Melancólico
b) Carácter.
Es el conjunto de cualidades que cada
uno tiene en base al temperamento
recibido de la naturaleza.
Los factores ambientales, culturales y
educativos van perfilando un modo de
ser propio y peculiar. Es más flexible y
fácil de modificar, puede perfeccionarse
o empeorar.
c) Personalidad.
Sobre el carácter y el temperamento, la persona se
va configurando a través de sus decisiones libres,
adquiriendo unos hábitos que la definen como esta
persona singular. La personalidad se refiere a lo
propio y característico de cada individuo, y
relacionado con aspectos biológicos, psicológicos,
sociales, culturales, educacionales, etc.
En la configuración de la propia personalidad intervienen una serie de
factores. En términos generales, se puede decir que la personalidad se
construye partiendo de una base genética heredada, con una
educación determinada y, sobre todo, con la propia actividad libre.
BIBLIOGRAFÍA
García Cuadrado, José. Antropología Filosófica. Eunsa: Pamplona.
Lucas Lucas, Ramón. Explícame la persona. EdizioniART: Roma.
Verneaux, Roger. Filosofía del Hombre. Herder: Barcelona.
Manzanedo, Marcos. Las pasiones según Santo Tomás. San Esteban:
Salamanca.