Ecosistema
Un ecosistema es un conjunto de organismos vivos
que comparten un mismo hábitat o biotopo.
Tipos de ecosistemas
Aparte de diferenciar cada uno de los grupos de
organismos que viven en un ecosistema, también
podemos elaborar una clasificación por tipos. Así
encontramos que existen distintos tipos de
ecosistemas atendiendo a su naturaleza:
Ecosistema terrestre
Dependiendo del sustrato en el que se encuentre,
un tipo de ecosistema es el ecosistema terrestre.
Sus características vienen dadas por la tierra en la
que se desarrolla toda la actividad de los
organismos vegetales y su fauna.
Dentro de este, podemos distinguir a su vez varios
tipos de ecosistemas terrestres, cada uno definido
por el suelo y el clima en el que se encuentran,
condicionando toda la vida que se desarrolla en él
Ecosistema desértico
Se caracteriza por ser un terreno extremadamente inhóspito en
donde no existe prácticamente vegetación ni fauna, ya que solo
las especies más duras son capaces de sobrevivir en este
entorno tan hostil.
Según el tipo de suelo podemos distinguir entre desiertos
arenosos y rocosos. Los primeros se caracterizan por la
formación de dunas debido al desplazamiento de la arena por el
viento y los segundos por estar formados, como su propio
nombre indica, por rocas. Existen tanto desiertos cálidos como
desiertos fríos y en ambos sus temperaturas son extremas,
habiéndose registrado en ocasiones temperaturas máximas de
casi 60ºC y mínimas que rondan los – 50ºC.
Selva
La selva es conocida por diversos nombres,
como jungla y bosque lluvioso. Se caracteriza
principalmente por albergar árboles de gran
altura y una extensa cantidad de especies de
fauna y flora. Se cree que es el bioma más
antiguo de la Tierra, y que su aspecto no ha
cambiado mucho durante los últimos 70
millones de años.
La selva más importante y con mayor riqueza
natural se encuentra en Sudamérica, y es
mundialmente conocida como la selva del
Amazonas o la Amazonia. La selva del Congo es
la segunda más importante del mundo; sin
embargo, cada una de las selvas ubicadas en el
mundo es de gran importancia para el equilibrio
natural de la Tierra. Otras selvas se encuentran en
Nueva Guinea, Madagascar, Argentina,
Guatemala y México, siendo la selva Lacandona la
más importante para estas dos últimas naciones.
Clasificación de la Selva
Este bioma usualmente se divide de acuerdo con su
ubicación. Por mencionar algunas, está la selva
ecuatorial, tropical, subtropical, montana, tropófila y de
tierras bajas. Desde un punto de vista básico, la selva
puede ser tropical o templada.
Selva tropical.
Prospera en ambientes cálidos y húmedos de clima
ecuatorial, generalmente entre los 10 º norte y sur con
respecto al ecuador. La temperatura puede variar a lo
largo del año entre los 21 y los 30 ºC, pero el promedio
mensual suele ser mayor de 18 ºC. Las precipitaciones
rondan los 200-1,000 centímetros al año.
Selva templada.
Es menos común que la selva tropical. Como su nombre
sugiere, se ubica en regiones templadas de temperaturas más
suaves y frescas, especialmente en aquellas de clima húmedo
oceánico, pero también en las de clima húmedo subtropical. Se
le encuentra mayormente en las costas y en las zonas
montañosas. En promedio, las temperaturas de las selvas
templadas están entre los 10 y los 21 ºC, y las precipitaciones
oscilan entre los 150 y 500 centímetros al año.
Dónde encontrarla: Nueva Zelanda, sur de Australia, Japón,
Reino Unido, Noruega, Chile y costas noroeste del océano
Pacífico en Norteamérica.
A pesar de sus pequeñas diferencias, ambos tipos de selva se
encuentran en regiones que presentan numerosas
precipitaciones, pues esto es lo que permite el crecimiento de la
exuberante vegetación.
El clima es en su mayoría muy húmedo con temperaturas entre
los 18 y los 29 °C. Los suelos son antiguos, poco profundos,
pobres en nutrientes, escasamente fértiles y constituidos por
materia orgánica descompuesta, por lo que no son aptos para la
agricultura.
La selva es sumamente rica en flora: tan solo 10 km2 de selva
alojan unas 1,500 plantas con flores y 750 especies de árboles.
El 70 por ciento de la vegetación selvática está compuesta por
árboles tanto altos como enanos. De algunos se obtienen
materiales como látex y resinas.
Algunas plantas encontradas son orquídeas,
bromelias, lianas y arbustos entre otros miles
de especies. En la capa emergente prosperan
árboles como las ceibas; en el dosel se hallan
varias especies del género Ficus y en el
sotobosque es común ver palmeras y
filodendros (Philodendron).
Entre la gran variedad de fauna también hay
anacondas, guacamayas, monos, caimanes,
tapires, tucanes, tortugas, jaguares, boas,
panteras, perezosos, murciélagos, nutrias,
tigres, ciervos, ratas, patos, águilas,
camaleones, cocodrilos, ranas y tarántulas,
entre muchos otros.
Sabana
La sabana es un tipo de ecosistema donde hay escasos
árboles dispersos. Una sabana se encuentra ubicada en
zonas tropicales y subtropicales. No obstante, hay
sabanas que presentan cierta cantidad de vegetación
arbolada, por lo que el paisaje en este tipo de
ecosistemas es seco; entre semidesierto y selva.
La sabana se caracteriza porque su suelo, carente de
nutrientes, se viste de pastizales, pero, por las escasas
lluvias, estos se tornan de un color verde claro o
amarillo.
Existen cuatro tipos de sabanas:
Sabana intertropical. En este tipo de sabana existen dos estaciones bien
contrastadas: una con precipitaciones y otro período seco.
Sabana intertropical también recibe el nombre de llanura, chaparral,
pampas, prados o pastizales. El suelo, cuando es época de precipitaciones,
puede formar zonas pantanosas. Como característica diferente, el suelo
tiene cierto color rojizo por su riqueza en hierro.
Sabana templada. Presenta un clima húmedo, aunque en invierno es seco
y frío.
Sabana mediterránea o semiárida. Su suelo es muy pobre, aunque
existen cierta cantidad de animales que habitan este tipo de ecosistema.
Sabana montañosa. Este tipo de sabana se encuentra en zonas muy
elevadas (alpinas y subalpinas). Las condiciones climáticas especiales que
ha evolucionado en este tipo de sabana, permite gran cantidad de especies
endémicas.
El clima de la sabana está marcado por dos estaciones;
una con muchas precipitaciones y otra de grandes
sequías, lo que puede producir incendios de forma
natural.
Esta última estación es la que predomina durante 5
meses cuyas precipitaciones promedio son de 750 a
1300 milímetros anuales.
Además, la sabana tiene una temperatura bastante
cálida durante todo el año, teniendo una de 17º C.
El tipo de suelo en la sabana es de tipo arenoso. En
otras palabras, carente de nutrientes.
Los animales de la sabana varían en función del tipo de sabana
de la que se trate, la mayoría de los mamíferos presentan patas
largas y fuertes.
En el caso de las aves, sus alas son amplias para poder recorrer
grandes distancias a baja altura. En la sabana abundan muchos
depredadores ya que, los pastizales permiten que estos tengan
una visión amplia. En consecuencia, hay pumas, chitas, leones,
guepardos, hipopótamos, ciervos, cocodrilos.
Muchos de estos animales, migran a los límites de la sabana en
busca de climas más propicios para su supervivencia.
Por último, en la sabana hay muchas criaturas pequeñas que se
refugian debajo de la tierra como los escarabajos, saltamontes o
termitas, víboras, culebras, arácnidos, etc.
En cuanto a la vegetación, abundan los arbustos,
espinosas y matorrales con escasa cantidad de
árboles que pueden ser acacias (acacia arábica,
acacia Senegal, acacia catechu), palmeras y/o
abobad.
Sabana africana
Esta sabana se extiende en la parte central de
África abarcando los países de Kenia, Tanzania,
Zambia, Chad, Sudán, Etiopía, Somalia,
ZimbaWue, Mozambique, Botswana y Sudáfrica.
El clima en la sabana africana oscila alrededor de
los 23º C. Aquí no hay una línea fronteriza que
distinga bien la separación entre el bosque y la
sabana. La vegetación típica de la sabana africana
consta de herbáceas, pastos y gramíneas.
El tipo de suelo de la sabana africana no es muy
profundo y se distinguen dos tipos de capas: una
capa que recibe el nombre de horizonte A donde el
suelo se mezcla con materia orgánica en
descomposición; y una segunda capa, denominada
horizonte B donde prevalecen los minerales.
Por último, la fauna de la sabana africana es
abundante: antílopes, jirafas, cebras, elefantes,
rinocerontes, búfalos, carroñeros, leones,
guepardos, hienas, entre otros.
Bosque templado
Los bosques templados son, como su nombre
lo indica, los bosques característicos de las
regiones de clima templado de los dos
hemisferios del planeta. Su clima se
caracteriza por una temperatura media anual
de 18 °C y precipitaciones medias entre 600
mm y 2000 mm anuales.
El suelo de este tipo de bosques suele ser
fértil y rico en nutrientes, dada la caída
abundante de hojas, ramas y otra materia
orgánica que luego se descomponen.
Estos bosques ocupan extensas áreas de
abundante y uniforme precipitación. Sus
temperaturas siguen el patrón estacional, ya
que las estaciones están claramente
diferenciadas unas de las otras.
Por otro lado, existe un importante número de
aves, insectos y roedores, así como grandes
herbívoros (venados, alces, jabalíes, ciervos),
feroces cazadores y omnívoros (osos, zorros,
lobos, gatos monteses). También son
frecuentes las ardillas, salamandras y pájaros
carpinteros.
El relieve de estos bosques es muy diverso.
Puede darse en llanuras, valles o montañas
indistintamente, dependiendo de su región
geográfica. En las regiones más planas es
donde se halla la mayor concentración
humana del planeta, probablemente para
aprovechar la riqueza del suelo para labores
agrícolas.
Taiga
La taiga o bosque boreal es uno de los biomas en los que reside la
mayor masa forestal del planeta, compuesta casi enteramente por
bosques de coníferas. Su nombre proviene del ruso тайҕа, que
significa “tierra de palos pequeños”.
Las taigas se ubican en las regiones frías del norte del hemisferio
norte, en las inmediaciones del círculo polar ártico, en el norte de
Rusia (Siberia incluida), Europa, Canadá y Alaska (EEUU),
constituyendo un bioma intermedio entre la estepa y la tundra. En el
hemisferio sur no existen taigas, pero su equivalente sería el bosque
subpolar magallánico.
Se trata de un bioma muy importante para la oxigenación y fijación
del carbono del planeta (es decir, su enfriamiento), dado que las
enormes extensiones de bosques de la taiga absorben grandes
cantidades de CO2, uno de los principales gases de efecto
invernadero.
La taiga es uno de los pulmones del planeta, junto con
las selvas lluviosas tropicales. Pero a diferencia de
éstas, no cuenta con una gran biodiversidad vegetal y
animal, sino que es un ejemplo de la vida adaptada a un
clima frío, seco y hostil, preludio del desierto helado de
las regiones polares. Sin embargo, es una importante
fuente de madera para uso industrial.
El clima de la taiga presenta una temperatura media de
19 °C en verano, y una mínima de -30 °C en invierno. Es
decir, es un clima helado en el que predomina el
permafrost. La precipitación promedia los 450mm
anuales.
Por estas razones, las especies que viven en estas
regiones están adaptadas al frío y la sequía. Por
ejemplo, la vida de las plantas dispone de una ventana
de condiciones óptimas de apenas cuatro meses de
duración.
La vegetación dominante en la taiga son las coníferas,
en ocasiones de un mismo tipo, formando largas
extensiones de bosque. Sus hojas en forma de aguja
lidian bien con las temperaturas heladas, que pierden
poca agua. Además, al ser perennifolios (no pierden las
hojas en otoño), pueden hacer fotosíntesis de manera
continua e inmediata apenas el Sol aparezca.
Sus alturas rondan los 40 metros, con copa
piramidal. Debido a sus ramas tupidas, hay poco
impacto de la luz solar en el sotobosque y poca
vida a su alrededor, como no sean helechos,
líquenes y musgos. En líneas generales la taiga es
un bioma de poca biodiversidad vegetal.
Sin embargo, en las regiones más al sur, donde el
clima se hace más benévolo, es usual que
aparezcan árboles caducifolios de distinta
naturaleza (álamos, abedules, sauces, etc.)
formando bosques mixtos.
De manera semejante a la flora, la fauna de la
taiga es poco variada y poco abundante. Está
compuesta casi íntegramente por especies
adaptadas al clima frío, con abundante pelaje,
como zorros, alces, visones, linces, comadrejas y
los máximos depredadores de la ecorregión, los
osos.
Abundan pequeños roedores, como ratones, y los
conejos o liebres, así como varias especies de
aves. Durante el verano el clima mejora bastante y
entonces aparecen los insectos y gusanos
excavadores
Tundra
La tundra es un conjunto de ecosistemas o
bioma que se caracteriza por presentar un
subsuelo helado y falta de vegetación de
árboles naturales (aquellos que se encuentran
en la tundra han sido sembrado de forma
artificial por la acción del hombre). De
hecho, su nombre quiere decir “llanura sin
árboles”.
La tundra ocupa alrededor de una quinta parte
de la superficie terrestre y se encuentra,
mayormente, en el hemisferio norte
abarcando la zona de Alaska, Islandia,
Siberia, sur de Groenlandia, la parte norte de
Rusia, Escandinavia, norte de Canadá y de la
Antártida, zonas de cumbres entre Chile y
Argentina y varias islas subantárticas.
La tundra no tiene más que dos estaciones al año,
siendo el invierno más largo que el verano (por la
ubicación donde se encuentran). Sus temperaturas
son frías durante todo el año (lo que genera
permafrost, es decir suelo permanentemente
helado) y pueden llegar a tener un promedio de 5º
C en los meses cálidos y los meses fríos por
debajo de los -20º C. No obstante, en verano la
amplitud térmica puede ser entre 15º C y hasta
20º C (aunque la temperatura varía de un tipo de
tundra a otro).
Debido al tipo de clima, los animales de la tundra han
desarrollado una adaptación al clima frío y duro, por lo que
presentan capas de grasa debajo de la piel, pelaje tupido pelo
corto.
Los animales de la tundra más comunes son: liebre blanca,
lobo, zorro ártico, oso polar, reno, buey, lobos marinos y focas.
Debido sus fuertes vientos, la vegetación de la
tundra es de estructura sencilla y mayormente
baja.
En muchas partes de la tundra, el suelo se cubre
de musgo, líquenes, ciperáceas y ericáceas.
Además, es posible encontrar muchas zonas
pantanosas. Algunas tundras pueden tener sauces
del ártico.
Aunque la vegetación alta es escasa o nula, sí
presenta vegetación con flores; alrededor de 400
especies de vegetación, entre las que se destacan
las hepáticas y los pastos con flores.
Tundra ártica
Se encuentra localizada en el hemisferio
norte, en buena parte de Canadá y Alaska
debajo de las capas de hielo ártico.
Particularmente la tundra ártica presenta
temperaturas a veces por debajo de los -70º
por lo que no es común que haya árboles,
pero sí es posible ver variedad de musgos,
pastos, plantas y flores.
Frente a las temperaturas muy bajas, las plantas crecen una al
lado de la otra y son de baja altura para su propia protección de
los vientos.
Al llegar el verano, el clima puede superar la temperatura de
congelación (0º C) por lo que el suelo comienza a
descongelarse.
Tundra alpina
Se localizan en las montañas de cualquier parte
de la Tierra y recibe el nombre también de
Taiga. Debido a la inclinación de la montaña
donde se halla la tundra alpina, esta tiene un
buen drenaje por lo que el subsuelo no se
encuentra helado, a diferencia de la tundra
ártica.
Aquí las temperaturas oscilan entre los 5º C y
7º C en verano y los -40 º C en invierno.
Tundra antártica
Este bioma se encuentra únicamente en las islas
Georgias del sur, Sandwich del sur y la península
Antártica. Allí, se pueden hallar líquenes, plantas
hepáticas, especies de algas terrestres y acuáticas.
Específicamente se pueden encontrar dos tipos de
plantas: el pasto y la oruga antárticos.
A diferencia de la tundra ártica, aquí existe
carencia de mamíferos. Esto se debe a que dicho
continente e islas se encuentran alejados del resto
de los continentes.
Ecosistema acuático
Un ecosistema acuático es todo aquel ecosistema que se
desarrolla en un cuerpo de agua de diverso tamaño y naturaleza,
lo cual incluye mares, lagos, ríos, pantanos, arroyos, lagunas y
costas. En ellos juega un rol vital la naturaleza del agua, sus
ciclos, así como el contenido orgánico presente en ella, tanto de
fuentes naturales como sedimentarias (los suelos).
Los ecosistemas acuáticos se dividen a grandes rasgos en
ecosistemas marítimos (los pertenecientes al océano y a sus
costas) y ecosistemas de agua dulce (ríos, lagos, lagunas y
arroyos), pues de acuerdo a las características físicas y químicas
de cada uno, tendrán una fauna y flora distinta, adaptada a las
condiciones vitales lo mejor posible.
Los ecosistemas marinos son sumamente
variados y ricos en fauna y flora, en un rango
amplio desde microorganismos, mamíferos
marinos, peces, moluscos, hasta grandes
depredadores y formas vegetales estáticas y
móviles. Recordemos que de allí proviene la
vida en el planeta. Estos ecosistemas se
adaptan a la profundidad a la que se
encuentren, y que a groso modo podemos
clasificar en cuatro zonas:
Intermareas. La zona en que el mar se conecta
con la tierra firme sea por la superficie o
subterráneamente, es una zona de mucho cambio y
gran movimiento y erosión.
Mar abierto. También llamada zona pelágica, es
la región más densamente poblada y de mayores
temperaturas, que descienden paulatinamente a
medida que se desciende en altura. Abarca la
superficie oceánica y los primeros cientos de
metros de profundidad.
Fondo oceánico. Zonas de mayor frialdad y menor
incidencia de luz, en las que impera la arena y la vida se
torna más feroz y silenciosa. Suele estar bajo cientos de
metros de profundidad.
Zona abisal o béntica. Es la región más profunda del
océano, ubicada en fosas y grietas del suelo oceánico que
conducen a regiones sin luz solar, baja presencia de
materia orgánica (aunque posee una lluvia constante de
residuos de las capas superiores), gigantescas presiones
acuáticas y una fauna adaptada a estas condiciones,
cuyas formas y mecanismos de supervivencia suelen ser
llamativos o sorprendentes.
Los ecosistemas de agua dulce, por otro lado, se subdividen de
acuerdo a los movimientos del agua, en tres tipos:
Humedales. Regiones terrestres que se inundan durante buena
parte del año, y que pueden enfrentar igualmente períodos
breves de sequía. Suelen propiciar el encuentro de ecosistemas
acuáticos con otros terrestres.
Lénticos. Aguas quietas o de poco caudal, como los lagos,
lagunas y estanques. Contienen mayor materia orgánica en
suspensión en el agua.
Lóticos. Sistemas de agua corriente como ríos, riachuelos,
arroyos, etc. Presentan mayor movimiento y mayor convivencia
de especies, entre peces, reptiles, anfibios, aves, etc.
Algunos ejemplos de ecosistemas acuáticos son:
Manglares. De aguas densas y oscuras, de poco movimiento, por lo general
suelos arcillosos cubiertos de materia orgánica en descomposición,
predominan peces pequeños y formas de vida anfibia, así como los mangles,
árboles cuyas raíces características sobresalen el agua.
Línea costera. Las costas de los mares cálidos son particularmente
abundantes en vida animal y vegetal, y por eso son las regiones de pesca
más usuales. Arrecifes coralinos, bancos de peces y diversas cadenas tróficas
integran sus aguas azules.
Estanques. Caracterizados por aguas de muy poco movimiento y alta
presencia de materia orgánica proveniente de árboles vecinos, suelen
albergar una enorme variedad de vida microscópica, así como pequeños
peces e insectos.
Océano polar. Las aguas heladas de los polos, abundantes en icebergs y
tierra congelada, albergan también una flora mínima (por lo general
bacteriana), y distintos animales adaptados al frío intenso, como mamíferos
acuáticos, peces de agua fría, etc.
Ecosistema urbano
Un ecosistema urbano es aquel ecosistema que se ha visto
notoriamente afectado por la actividad del ser humano y
que apenas conserva sus características naturales,
correspondiéndose con núcleos urbanos y ciudades. Es, en
este tipo de ecosistemas, en los que se concentra la mayor
parte de la población, dedicándose principalmente al sector
secundario y terciario en los que se incluyen actividades
comerciales, industriales y administrativas, entre otras.
Además, la maquinaria, herramientas y procesos son
modernos y se encuentran industrializados, suponiendo esto
un mayor consumo de recursos y aumento en la
degradación y contaminación del medio ambiente.
El estilo de vida en un medio urbano es agitado y a
veces se identifica o relaciona con el estrés, debido a la
gran densidad poblacional, sus aglutinamientos y
obstrucciones en el desplazamiento, como por ejemplo
sucede en los casos de tráfico. Por otro lado, la
población del ecosistema urbano apenas está
relacionada o tiene contacto con el medio ambiente.
Ventajas del ecosistema urbano
Las ventajas del ecosistema urbano hacen
referencia a las oportunidades que esta ofrece
a cualquier nivel ya existe un desarrollo en
infraestructuras elevado, lo que a su vez da
lugar a la creación de nuevos puestos de
trabajo y, por tanto, a una mayor tasa de
empleo.
Desventajas del ecosistema urbano
Sus desventajas afectan tanto al medio ambiente
como al ser humano. El medio ambiente se ve
afectado por la formación de basura, la
acumulación de residuos, la contaminación por
vertidos y emisiones de origen industrial,
contaminación acústica, la degradación del
entorno y con ello la pérdida de la biodiversidad.
El ser humano también se ve afectado por los
niveles de contaminación, pudiendo llegar a sufrir
tanto enfermedades como situaciones de estrés,
siendo el coste de la vida mayor.