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Corriente Filosofica Epicureos

El documento resume la filosofía epicúrea, fundada por Epicuro en el 306 a.C. en Atenas. El epicureísmo promovía la búsqueda del placer como el bien supremo, aunque entendido como un placer moderado y duradero como la tranquilidad y ausencia de dolor. Los epicúreos buscaban eliminar los deseos innecesarios y los miedos principales como la muerte para alcanzar la felicidad.

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Corriente Filosofica Epicureos

El documento resume la filosofía epicúrea, fundada por Epicuro en el 306 a.C. en Atenas. El epicureísmo promovía la búsqueda del placer como el bien supremo, aunque entendido como un placer moderado y duradero como la tranquilidad y ausencia de dolor. Los epicúreos buscaban eliminar los deseos innecesarios y los miedos principales como la muerte para alcanzar la felicidad.

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Antecedentes

La escuela epicúrea fue fundada en Atenas alrededor del 306 a. C., año en que su fundador, Epicuro, se estableció en la ciudad.
De él es de quien toman su nombre los epicúreos, sus seguidores. Que a esta corriente se la llame epicureísmo indica, por el
sufijo “-ismo”, que es una doctrina filosófica. También se conoce a sus seguidores como “los filósofos del jardín”.
Epicuro fundó su escuela en las afueras de Atenas, en el camino del puerto de El Pireo. Se le conoció públicamente como
Jardín, o kêpos en griego clásico (κῆπος). El Jardín estaba compuesto por varones y mujeres, lo cual fue una novedad en la
época. Allí se promulgó una forma de vida sencilla, aislada de la vida política y social, y que alentaba sobre todo la práctica de
la amistad.
El Jardín era en realidad un gran espacio rural, ajeno a la ciudad, cuya vida práctica y oculta desafiaba
las ideas y enseñanzas de la Academia platónica e incluso del Liceo aristotélico, ambas escuelas con las que coexistió. En sus
puertas, según Séneca en sus Epistolae morales ad Lucilium, estaba inscripto lo siguiente: “Extraño, tu tiempo será agradable
aquí. En este lugar el mayor bien es el placer”.
La escuela abría sus puertas a personas de todo tipo, ya fueran hombres libres, mujeres o esclavos. Hacia adentro, se
organizaba según una estricta jerarquía, cuyos principales cargos o estratos son los siguientes:
• Los filósofos o philosophoi.
• Los escolarcas o philologoi.
• Los profesores o kathegetai.
• Los imitadores o synetheis.
• Los alumnos “en vías de preparación” o kataskeuazomenoi.
¿Que es el epicureísmo?

El epicureísmo es una corriente filosófica cuyo máximo objetivo es buscar un placer modesto y duradero. Fundado por Epicuro
de Samos (341-270 a. C.) en las afueras de Atenas, el epicureísmo es a menudo confundido con un mero hedonismo (doctrina
filosófica que identifica el placer con el bien). Esto se debe al hecho de que Epicuro y sus seguidores, los epicúreos,
propagaban una filosofía basada en la búsqueda del placer.

Aunque es cierto que Epicuro, como Aristipo (435-350 a. C.), fue un hedonista, no debe reducirse su doctrina a un placer banal
y egoísta. El placer perseguido por los epicúreos es uno modesto y sostenible a lo largo del tiempo, cuya forma es la de la
ataraxia (tranquilidad y libertad del miedo) y la aponía (ausencia de dolor corporal).

La escuela epicúrea tuvo un importante desarrollo en la Grecia antigua, ya fuera en su oposición al platonismo o su posterior
rivalidad con el estoicismo. Su mayor desarrollo se dio en la etapa tardía del helenismo y durante la era romana.

Tanto Lucrecio como otros filósofos romanos recopilaron y unificaron las enseñanzas epicúreas hasta su casi desaparición en el
III d. C. Varios siglos después, la corriente epicúrea reapareció en la Ilustración y se mantuvo en boga incluso hasta la época
contemporánea.
El placer como dogma principal
Epicuro promulgaba por sobre todas las cosas una búsqueda constante del placer. Solo a través del placer se podía alcanzar la
curación del alma humana. Una vida feliz y placentera podía superar las barreras del dolor físico o el malestar espiritual. Así, la
filosofía debía servir para volver feliz al hombre: «la filosofía es una actividad que con palabras y razonamientos procura una
vida feliz» (fragmento 219 según recopila Esteban Bieda en Epicuro).
Sin embargo, la búsqueda del placer no debe entenderse como un abandono a la razón por una vida dedicada al ocio. Se trata
de dirigir la actividad intelectual a la obtención de placer y tranquilidad. No importa si en esta búsqueda se debe dejar de lado
las enseñanzas de antiguos maestros. Incluso podría darse el caso en que hubiera que corregirlas.
Lo importante para el epicureísmo era poder llegar al estado de ataraxia, y por eso, en uno de sus fragmentos sobrevivientes,
Epicuro dice: «Huye de toda educación, hombre feliz, desplegando las velas de tu barca» (fragmento 16 según recopila
Esteban Bieda en Epicuro).
En resumidas cuentas, el placer buscado estaba más inclinado a un placer mental que uno físico. Se debían suprimir los deseos
innecesarios, como el ansia de poder, el deseo de fama o aquellos que podían surgir en ocasión de la vida política.
Por otro lado, debían eliminarse aquellos miedos considerados como principales causas de conflicto en la vida. Según Epicuro,
estos eran el miedo a los dioses (castigo) y a la muerte (fin).
Epicuro considera que este abandono del contenido filosófico previo y anterior se da porque este estaba anidado en un
intelectualismo estéril y no podía dar cuenta del camino a la felicidad del hombre. El fragmento 221 en Epicuro dice:
«Vacía es la palabra de aquel filósofo por acción de la cual no se cura ninguna afección del hombre. Pues tal como no existe
ningún beneficio propio de la medicina si no expulsa las enfermedades de los cuerpos, del mismo modo ocurre con la filosofía
si no expulsa la afección del alma».
Los placeres desde el enfoque epicureísmo
Los placeres, según el epicureísmo, pueden diferenciarse en dos grandes categorías:
Placeres del cuerpo. Son aquellos que involucran sensaciones placenteras o de libertad respecto al dolor. Solo existen en el presente.
Placeres del alma. Son aquellos que requieren de un proceso y estado mental, tal como el sentimiento de alegría (khara), la ataraxia y la aponía.

Estos placeres, y también el sufrimiento, como su contrario, se vinculan a la satisfacción de los apetitos. Los apetitos según el epicureísmo
pueden ser:
• Apetitos naturales y necesarios (comer, abrigarse, dormir)
• Apetitos naturales y no necesarios (el goce sexual)
• Apetitos no naturales ni necesarios (la fama, el dinero, el poder)

La búsqueda y completitud del placer como bien supremo dependen de la satisfacción de los apetitos divididos en estos tres grandes grupos, y
su posterior equilibrio.
Aportes de conocimiento de esta filosofía

El epicureísmo se puede dividir en una física, una canónica y una ética.


• La física se dedicaba al estudio de la naturaleza desde una perspectiva atomista.
• La canónica, o criteriología, se ocupaba de los criterios por los cuales podemos diferenciar
lo falso de lo verdadero.
• La ética fue aquella rama del pensamiento epicúreo que desarrolló un hedonismo ético, y
en cuyo trabajo se podía ver la culminación de todo el sistema del pensamiento filosófico
epicúreo.
En nuestros tiempos como identificas a un adepto de esta filosofia

Se considera a una persona epicúrea a aquella que practica un amor o disfrute moderado,
honesto y sabio. Un epicúreo sabe de los distintos artes de la vida, del goce sexual en su
moderación, del estado de calma o ataraxia e incluso formas de la aponía como ausencia de
dolor y signo de felicidad.

Sin embargo, es frecuente dar con un mal uso del término, especialmente cuando se
confunde a una persona de prácticas epicúreas con una que practica el hedonismo y la
búsqueda de los placeres fugaces, tales como los excesos del cuerpo y la mente.
Cual es su papel en la historia del pensamiento
La filosofía entendida como “medicina del alma”, una suerte de hedonismo que consigue la liberación de los miedos que nos
esclavizan o la amistad considerada como el mejor placer de todos (así lo enseñaba Epicuro a los amigos en su Jardín)
atraviesan la historia del pensamiento y actualizan el epicureísmo sobre todo en épocas de crisis, esos periodos a los que
Bertolt Brecht se refería como aquellos en los que “lo viejo no acaba de morir y lo nuevo no acaba de llegar”. El epicureísmo
enlaza con los movimientos utópicos y vitalistas, con la pregunta por el sentido de la vida y de la vida como sentido. Cabe
recordar que la tesis doctoral de Marx se presentó bajo el título Diferencia de la filosofía de la naturaleza en Demócrito y
Epicuro.

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