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Política Publica, Gestión Publica y Nueva Gestión

El documento describe la política pública, la gestión pública y la nueva gestión pública. Explica que la política pública define los objetivos del Estado, mientras que la gestión pública se encarga de asignar los recursos y coordinar a los agentes involucrados para implementar dichos objetivos. También introduce la nueva gestión pública, que adopta modelos organizativos más flexibles y descentralizados con el objetivo de mejorar la eficiencia y calidad de los servicios públicos.
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Política Publica, Gestión Publica y Nueva Gestión

El documento describe la política pública, la gestión pública y la nueva gestión pública. Explica que la política pública define los objetivos del Estado, mientras que la gestión pública se encarga de asignar los recursos y coordinar a los agentes involucrados para implementar dichos objetivos. También introduce la nueva gestión pública, que adopta modelos organizativos más flexibles y descentralizados con el objetivo de mejorar la eficiencia y calidad de los servicios públicos.
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Política publica,

gestión publica y
nueva gestión publica
Política publica y Gestión
publica

que hacer y como hacerlo


Objetivo de la gestión publica
Objetivo: gestionar los recursos del Estado, tanto humanos como logísticos, para
alcanzar los objetivos trazados por la política pública. Su campo de acción se
circunscribe a la asignación y distribución de los recursos públicos, así como la
coordinación de los agentes involucrados en la ejecución de los proyectos.

En la gestión también hay tomas de decisiones, pero el centro está en la


operación de la maquinaria estatal, es decir, cómo lograr que los objetivos y las
estrategias definidos en la política pública se lleven a cabo. Durante la gestión se
decide cuáles son los recursos humanos y logísticos que vamos a necesitar y
cómo vamos a hacer uso de ellos.
Dos caras de la misma moneda
Como vemos, las políticas públicas y la gestión van de la mano. Aunque no
significan lo mismo, tanto en la fase de decisión estratégica como en la
operación se requiere de personal altamente calificado. En ambos casos deben
establecerse indicadores que den cuenta de los resultados tanto de una política
pública como de su gestión.
Las administraciones públicas
La administración publica puede definirse como una organización integrada por
personal profesionalizado, dotada con medios materiales y económicos de
titularidad publica para llevar a la practica las decisiones del ejecutivo.
Este personal existía ya en las formas pre-estatales de la política (eclesiásticos,
juristas etc.)
La forma moderna de la administración es llamada administración burocrática y
fue descrita por Max Weber (1864-1920).
Características de la administración
burocrática
Reclutamiento del personal.
Definición clara de las tareas confiadas a cada miembro.
Propiedad publica de los medios materiales y
económicos utilizados.
Actuación conforme a normas escritas y publicadas
aplicadas con criterio de imparcialidad.
Organización jerárquica o piramidal.
Las funciones actuales de la
administración pública
1. Aplicación de reglas
2. Prestación de bienes y servicios
3. Captación y gestión de recursos
4. Acumulación de información y asesoramiento experto

Las administraciones se han ido estructurando en torno a cuatro grandes


criterios: el territorio, el sector de intervención, los destinatarios de su actuación
y sus propias necesidades de apoyo.
El papel creciente de las
administraciones
Las administraciones no siempre se limitan a un papel de meros ejecutores de
las decisiones políticas adoptadas por los gobiernos o los parlamentos. Tienen
capacidad para seleccionar las cuestiones que deben ser debatidas en la escena
política (control de agenda), disponen de la más amplia información y capacidad
técnica para elaborar alternativas de intervención, están en posición privilegiada
para aconsejar a los políticos, pueden obstruir o bloquear la aplicación de otras.
En determinadas circunstancias, una administración fuerte y competente puede
representar una garantía de cohesión de la comunidad política. Por eso se
necesita también un cierto grado de control de su actuación.
Gerencialismo clásico
Tradicionalmente se entendía a la gestión pública como un proceso guiado por
la ley, donde la continuidad y regularidad de los servicios ofrecidos se basaban
en la rutina y en el profesionalismo de funcionarios técnicos y estables,
neutrales, basados en estatutos específicos y en la fijación de competencias
debidamente jerarquizadas donde cada uno cumplía una función precisa.
Mayores responsabilidades, complejización y tecnificación de los servicios que el
Estado presta a la ciudadanía a partir del desarrollo del Estado del Bienestar,
provocan una crisis del modelo burocrático clásico.
Hacía una administración pos-burocrática
Las ineficiencias burocráticas son nuestro pan cotidiano.
Una solución propuesta es reducir el tamaño y el campo de intervención de las administraciones porqué su
expansión desmesurada es la causa principal de estas ineficiencias. Por eso se recomienda una mayor
privatización de funciones y servicios.
Se necesita una reforma:
1. La selección de personal más polivalente, en contraste con el recurso a personal especializado;
2. La renovación y la movilidad, en contraste con la estabilidad y el carácter vitalicio de los empleos;
3. La organización de unidades administrativas en red, en contraste con la jerarquía piramidal;
4. El estímulo a la innovación y a la iniciativa, frente al cumplimiento automático de reglas preexistentes;
5. El control sobre los resultados obtenidos y sobre su calidad, en lugar del control previo sobre los
procedimientos empleados;
6. La competencia interna entre servicios y unidades que desarrollan tareas similares, en lugar de concederles
una posición monopolística.
La Reforma de gestión de la administración
pública abarca tres dimensiones:
1. Una dimensión institucional-legal: Leyes de ministerios- estructuras
orgánicas, y demás normas que rigen el quehacer de la burocracia.
2. Una dimensión cultural, basada en el cambio de los valores burocráticos
hacia los gerenciales, de autorresponsabilidad y de trabajo en equipo.
3. Poner en práctica esas ideas gerenciales nuevas, y ofrecer a la sociedad un
servicio público de mejor calidad, en el que el criterio de éxito sea siempre el
de la mejor atención al ciudadano-cliente y obtener esto al menor costo,
posible para el resto de los miembros de la sociedad (Krieger, 2005).
La Nueva Gestión Pública
Consiste en la adopción de modelos organizativos flexibles, descentralizados, la
introducción de mecanismos de competencia entre organismos públicos y
contrataciones externas con el sector privado.
Transferencia de la lógica de gestión privada a las organizaciones públicas.
Búsqueda de una reducción de costos de los servicios a través, por ejemplo, de
la contratación y cogestión, también el redimensionamiento de las instituciones
públicas e introducción de nuevas fórmulas de gestión, generar prácticas de
evaluación del desempeño y mejoramiento del control social de la gestión,
promover procesos de descentralización/transferencia de responsabilidades del
gobierno.
Mejora de la información al público y un mayor control ciudadano de la gestión.
La experiencia de Nueva Zelandia fue
la más exitosa
Para conseguir las metas trazadas se practicaron distintos instrumentos tales
como la privatización-comercialización de los servicios públicos, medición de
resultados, definición de responsabilidades gerenciales en el sector público y
contratación de terceros (privados) para la prestación de servicios públicos.
Sometiendo la gestión pública a una lógica tecnicista y economicista, propia del
sector privado.
Limites de la Nueva Gestión Publica
Reflejando la primacía de los valores de mercado en las instituciones del sector
público, no promueve otros valores como equidad, sostenibilidad, ética y
democracia participativa.
No necesariamente cumple con su promesa de democratizar la función pública,
pues tiene una visión instrumental y despolitizada de la participación, de esta
forma no logra poner límites al predominio de la lógica de intereses particulares
y la pugna de grupos de interés.
Cuatro nuevos tipos de control
El control gerencial de los organismos públicos deja de ser principalmente un control burocrático, de
procedimientos, realizado por los propios administradores y por instituciones de control interno y
externo para ser, adicionalmente, la combinación de cuatro tipos de control:
1. El control de resultados, evaluados partir del cumplimiento de metas, realizado a partir de
indicadores de desempeño estipulados de forma precisa en los contratos de gestión;
2. El control contable de costos, que puede ser también pensado como un elemento central de
control de resultados;
3. El control externo del legislativo;
4. El control social, a través del cual los ciudadanos ejercen formas de control directo;(audiencias
públicas, control por parte de clientes, control por parte de la comunidad y otras formas de
control previstas en el ejercicio de la democracia directa (Krieger, 2005). La participación
ciudadana se relaciona con la exigencia de accountability, es decir con la rendición de cuentas y
transparencia, monitoreo, evaluación y generación de aprendizaje.
Un nuevo actor institucional: las
administraciones independientes
Se trata de organismos públicos, a los que se encomiendan la supervisión, regulación y, en
algunos casos, ejecución de determinadas políticas en diferentes ámbitos.
Suelen recibir el nombre de agencias independientes para subrayar su autonomía relativa
frente al ejecutivo y al parlamento. Esta autonomía se asegura confiando su dirección a
personas expertas, no vinculadas a partidos políticos.
Sus dirigentes pueden ser nombrados por el ejecutivo, por el parlamento o por ambas
instituciones. No se someten al control jerárquico de un ministerio determinado, a diferencia
de las administraciones ordinarias. En algunos casos dan cuenta de su actuación ante el
parlamento.
Por esta razón han recibido críticas desde posiciones democráticas que ven estas
administraciones «independientes» como un modo de escapar al control de la voluntad de la
mayoría ciudadana.

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