HABILIDADES
SOCIALES
TEMA 1:
¿Qué son las habilidades
sociales?
ÍNDICE
1.1. Las habilidades sociales
1.1.2. Componentes de las habilidades sociales
1.2. Componentes conductuales de las habilidades sociales
1.2.1. La comunicación y la competencia comunicativa
1.2.2. Tipos de conducta. Asertividad
1.3. Componentes emocionales de las habilidades sociales
1.3.1. Las emociones
1.3.2. La inteligencia emocional
1.3.3. La empatía
1.4. Componentes cognitivos de las habilidades sociales
1.5. La personalidad y las habilidades sociales
1.5.1 Autoconcepto y autoestima
1.5.2. Mecanismos de defensa de la personalidad
1.1. LAS HABILIDADES SOCIALES
El hecho de que las personas vivamos organizadas en grupo y
seamos diferentes unas de otras explica la complejidad del
proceso de interacción humana.
La forma que tenemos de relacionarnos con los demás puede
ser una experiencia natural y agradable o convertirse en
una fuente de estrés.
1.1. LAS HABILIDADES SOCIALES
Todo dependerá de nuestra competencia social, de cómo y a
qué niveles sepamos comunicar, manifestar nuestros deseos y
sentimientos, controlar nuestras emociones, etc.
Por esta razón, es evidente que, tanto en el plano personal
como en el profesional, resulta imprescindible disponer de
habilidades sociales.
Importante:
Aunque a menudo utilicemos los conceptos de habilidades
sociales y competencia social como sinónimos, estrictamente
hablando la competencia sería la aptitud para comportarse
de una manera adecuada, y la habilidad, la manifestación de
esta competencia.
1.1. LAS HABILIDADES SOCIALES
De manera muy simplificada, podemos decir que las
habilidades sociales son el conjunto de destrezas y
aptitudes de que disponemos y que ponemos en práctica
para relacionarnos con los demás.
1.1. LAS HABILIDADES SOCIALES
Las personas habilidosas socialmente suelen vivir de una manera
placentera la interacción con los demás, y no les causará ninguna tensión
negativa enfrentarse a situaciones nuevas. Estas personas se sentirán
valoradas y respetadas y se encontrarán bien con ellas mismas.
Pero el alcance de las habilidades sociales va más allá de los aspectos
meramente comunicativos y relacionales, pues la calidad de la
interacción social, ya sea en los estudios, en el trabajo, en la vida
familiar o en cualquier otro ámbito, condicionará el bienestar emocional
y la autoestima de la persona y, en gran medida, afectará a su felicidad.
En cambio, las personas con déficit en esta faceta mostrarán cierto temor
en sus relaciones sociales y vivirán con gran estrés aquellas situaciones
que supongan el contacto con personas nuevas o la incorporación a
nuevos grupos. Algunos de los comportamientos que denotan esta
situación son, por ejemplo: tener dificultad para iniciar una
conversación, no saber qué decir o sentirse cohibido en una reunión, no
atreverse a pedir un favor, etc.
1.1. LAS HABILIDADES SOCIALES
En el campo profesional las habilidades sociales son clave en todos aquellos sectores
en los que se trabaja con personas, como son los ámbitos de la educación, la
asistencia e integración social, la animación sociocultural o la sanidad.
Educación y habilidades sociales. La actividad educativa transcurre básicamente
a través de la comunicación interpersonal; por lo tanto, las habilidades sociales
serán el recurso más potente en manos de educadores para desempeñar su trabajo
con eficacia y satisfacción.
Integración y habilidades sociales. En integración social es frecuente la
intervención con personas con un déficit o un deterioro muy acusado de
habilidades sociales. Para atender estas situaciones (comprender sus necesidades y
aspiraciones, prestarles la atención adecuada y ayudarles a desarrollar las
competencias adecuadas), el o la profesional han de disponer de un excelente
dominio del amplio repertorio de habilidades sociales.
Parece claro que las personas que quieran desarrollarse profesionalmente en estos
ámbitos deberán promover el entrenamiento y la ejercitación de sus habilidades
sociales, pues configurarán una de las competencias clave que deberán desplegar
en el ejercicio de su trabajo.
1.1.2. COMPONENTES DE LAS
HABILIDADES SOCIALES
Las personas nos comportamos movidas
por la interacción entre tres
dimensiones fundamentales:
El pensamiento o interpretación que
cada persona hace de un
acontecimiento desde su propia
perspectiva.
Las emociones o sentimientos que
recibimos ante un estímulo y que
generan una respuesta.
La acción o comportamiento que se
adopta a partir de lo que se piensa y
lo que se siente.
1.1.2. COMPONENTES DE LAS
HABILIDADES SOCIALES
Estas tres dimensiones son interdependientes, en el sentido que la
percepción de los acontecimientos influye en el pensamiento,
este hace experimentar unas emociones determinadas que
generan una acción que, a su vez, influye en el pensamiento y las
emociones, de forma que se realimenta el ciclo.
Partiendo de esta perspectiva, el anterior esquema es totalmente
válido para analizar la composición de los diferentes elementos
que forman las habilidades sociales. Estos son:
Componentes conductuales o de acción.
Componentes emocionales.
Componentes cognitivos o de pensamiento.
La personalidad, entendida como la manera en que los otros tres
componentes se integran y definen a la persona en su conjunto
como un ser único.
1.2. COMPONENTES CONDUCTUALES
DE LAS HABILIDADES SOCIALES
Como su nombre indica, estos componentes contemplan todas
aquellas manifestaciones relacionadas con la conducta.
Entendemos la conducta como la manera particular que tiene
una persona de comportarse, actuar o dar una respuesta en
una situación determinada.
Ejercicio de clase:
Por parejas establecer relaciones con el resto del grupo
utilizando diferentes tipos de conductas sociales: agresiva,
dubitativa, segura, asocial, etc.
1.2. COMPONENTES CONDUCTUALES
DE LAS HABILIDADES SOCIALES
La conducta es producto de la interacción de dos tipos de
factores: unos internos (como la personalidad, la confianza, la
inteligencia o las creencias), y otros externos o contextuales
(como el momento en que se encuentra el individuo, las
personas que presencian la conducta, etc.).
Los componentes conductuales de las habilidades sociales más
destacados están relacionados con la competencia comunicativa
de la persona y el tipo de conducta predominante que muestra.
También conviene referirse a ciertas reacciones fisiológicas que se
pueden activar en ciertas situaciones de interacción social
(suelen ser involuntarias o difícilmente controlables). Entre
estos comportamientos, los más habituales son la aparición de
sonrojo, temblores, sudoración, aceleración de la frecuencia
cardíaca o respiratoria, angustia, etc.
1.2.1. LA COMUNICACIÓN Y LA
COMPETENCIA COMUNICATIVA
Interacción y comunicación son dos
conceptos inseparables, parece obvio que
la comunicación, y por tanto la
competencia comunicativa, sea un
componente clave de las habilidades
sociales.
Podemos definir la comunicación como el
acto de poner en común o compartir con
otra u otras personas mensajes, ideas,
sentimientos o cualquier otro tipo de
información.
Para mejorar nuestra competencia
comunicativa será esencial conocer los
elementos que la componen y entender
cómo actúan para producir el proceso
comunicativo.
1.2.1. LA COMUNICACIÓN Y LA
COMPETENCIA COMUNICATIVA
Elementos del proceso comunicativo:
Para que se desarrolle cualquier tipo de comunicación deben existir, al
menos, los elementos siguientes: una parte emisora, que transmite la
información; una parte receptora, que la recibe; un mensaje o contenido;
un código o lenguaje, y un canal, por donde transcurre. Toda comunicación
tiene lugar en un contexto determinado.
El proceso que se sigue es el siguiente:
La parte emisora quiere transmitir un conjunto de ideas, hechos o
pensamientos, para lo cual deberá seguir un proceso llamado codificación.
Utilizando los signos de su código lingüístico, traduce todo este conjunto de
ideas, hechos o pensamientos y elabora un mensaje.
La parte receptora, por su lado, tendrá que interpretar el mensaje
descodificándolo en función de lo que cree que significan los símbolos que
se le han transmitido.
1.2.1. LA COMUNICACIÓN Y LA
COMPETENCIA COMUNICATIVA
1.2.1. LA COMUNICACIÓN Y LA
COMPETENCIA COMUNICATIVA
El feedback completa la comunicación:
Pero el proceso no se ha acabado con la interpretación del mensaje. Para que la
comunicación se complete es necesario que este mensaje no deje indiferente a
la persona receptora, sino que la predisponga a una respuesta.
Al propiciar esta respuesta estaremos hablando de uno de los procesos esenciales
de la comunicación: el feedback o retroalimentación, entendiendo como tal la
comunicación en dos direcciones o, dicho de otra manera, la información que
le llega de regreso al emisor.
Efectivamente, si existe feedback podremos saber cómo se ha recibido el
mensaje que hemos emitido, si se ha entendido, si es necesario repetirlo o si
conviene hacer matizaciones para que la parte receptora capte con mayor
claridad el contenido del mensaje y pueda interpretarlo correctamente.
Si no se diera la retroalimentación, la comunicación no se establecería
plenamente y solo se quedaría a nivel unilateral, como un proceso meramente
informativo.
1.2.1. LA COMUNICACIÓN Y LA
COMPETENCIA COMUNICATIVA
1.2.1. LA COMUNICACIÓN Y LA
COMPETENCIA COMUNICATIVA
Comunicación verbal y no verbal:
En cualquier situación de nuestras vidas nos
comunicamos por varios canales a la vez, a
través de los cuales emitimos varios
mensajes:
Mensajes emitidos a través de palabras y
frases, es decir, de la comunicación verbal.
Acciones (gestos, entonación, postura, etc.)
ejecutadas, de manera consciente o
inconsciente, a través de lo que se conoce,
en su conjunto, como comunicación no
verbal.
Todo este conjunto de señales son recibidas de
manera simultánea e inseparable para crear
un único mensaje, que la persona receptora
tendrá que descifrar e interpretar.
1.2.2. TIPOS DE CONDUCTA.
ASERTIVIDAD
El tipo de conducta o estilo de comportamiento que muestra una persona
afectará de manera determinante a la configuración de sus habilidades
sociales. La aspiración, en este sentido, será procurar una conducta asertiva.
La asertividad es «la conducta que permite a una persona actuar con base a sus
intereses más importantes, defenderse sin ansiedad, expresar cómodamente
sentimientos honestos o ejercer los derechos personales, sin negar los
derechos de los otros».
Las personas asertivas se expresan con seguridad y tienen una gran confianza en
sí mismas, lo cual les dota de una capacidad especial para hacer valer sus
argumentos u opiniones (aunque sean divergentes) ante los de los demás, sin
herir sensibilidades.
1.2.2. TIPOS DE CONDUCTA.
ASERTIVIDAD
Si bien parece sencillo e incluso evidente que deberíamos interactuar normalmente de
esta manera, lo cierto es que no es tan fácil y en la mayoría de ocasiones no lo
hacemos así. De hecho, existen otros tipos de conducta o formas de relacionarse, no
asertivas, que suponen un obstáculo importante para el desarrollo de habilidades
sociales. Las más representativas son:
La conducta pasiva. Es el tipo de conducta que suelen mostrar muchas personas
tímidas o con poca seguridad en sí mismas. Son personas que no saben decir No, que
ceden ante todo, que no expresan abiertamente sus sentimientos y opiniones, o que
anteponen las ideas e intereses de los demás a los propios.
Actúan de esta manera por temor a perder a sus amistades o a que los demás se
enfaden con ellas, lo cual supone la trasgresión de los propios derechos. Su expresión
suele tener autoderrotismo y falta de confianza, y frecuentemente recurren a las
disculpas y la justificación.
La conducta agresiva. Va de la mano con el atropello y la violación de los derechos
de otras personas. Las personas que exhiben esta conducta defienden sus derechos
imponiéndose, y expresan pensamientos y opiniones de manera inapropiada.
Aunque la agresividad no equivale a violencia, puede llegar a convertirse en ella. La
agresión verbal puede manifestarse de manera directa (ofensas, insultos, amenazas) o
indirecta (comentarios sarcásticos, irónicos o maliciosos).
1.2.2. TIPOS DE CONDUCTA.
ASERTIVIDAD
Importante:
Como profesionales de la intervención con
personas, debéis estar pendientes de las
manifestaciones de conducta agresivas, ya
que, de algún modo, en muchos casos no
dejan de ser llamadas de ayuda para poder
aprender a expresar correctamente las
emociones.
1.3. COMPONENTES EMOCIONALES DE
LAS HABILIDADES SOCIALES
Los componentes emocionales incluyen todos aquellos
elementos relacionados con las emociones y que tienen
que ver con el complejo mundo de los sentimientos, los
afectos, el estado de ánimo, la confianza, etc.
1.3.1. LAS EMOCIONES
La emoción se puede definir como una reacción psicofisiológica involuntaria, ante
estímulos reales o imaginarios, que desencadena conductas de reacción
automática. La emoción es un impulso que nos induce a la acción y que se
manifiesta externamente con una respuesta automática (sobresalto, sonrojo, risa,
etc.).
Las personas continuamente experimentamos emociones, ya sean positivas o
negativas, aunque no siempre seamos consciente de ello. Es más, el estado
emocional varía a lo largo del día en función de los acontecimientos que vemos o
los pensamientos que tenemos.
De la gran variedad de emociones existentes, si atendemos a su complejidad
identificamos:
Seis emociones básicas: la alegría, la ira, la tristeza, el miedo, la aversión y la
sorpresa. Estas son las primeras que aparecen y constituirán el repertorio
emocional de las niñas y los niños en su primera infancia.
Con los años aumentará la complejidad y aparecerá una mayor diversidad
emocional: el orgullo, la culpabilidad, la vergüenza, la satisfacción, el desprecio,
la envidia, etc.
1.3.1. LAS EMOCIONES
Estímulos y respuesta emocional:
Los estímulos que provocan las emociones pueden ser externos o internos.
Estímulos externos. Son los que provienen del ambiente o del mundo exterior, a
los cuales se reacciona con miedo, alegría o ira.
Estímulos internos. Son aquellos que se producen en el plano cognitivo, cuando se
imagina alguna situación agradable o desagradable.
Los procesos cognitivos serán los que determinarán las emociones en función de lo
que cada estímulo signifique para cada persona o de lo que esta crea que significa
(son subjetivos).
Por ejemplo, ver un ratoncillo correteando por la clase puede resultar gracioso y
simpático para unas personas, pero repugnante e insoportable para otras.
Esta respuesta diferente se debe a que el organismo sabe, consciente o
inconscientemente, si una situación es más o menos favorable para su
supervivencia y responde en consecuencia.
1.3.1. LAS EMOCIONES
El control emocional:
Debido a los mecanismos que las generan, las
emociones no se pueden controlar, ya que
surgen sin más, ante la presencia de los
estímulos. En cambio, lo que sí se puede
controlar es la manifestación externa de estas
emociones.
Por ejemplo, se puede sentir ira o cólera ante un
hecho que nos parece injusto y no actuar de
inmediato en consecuencia, pero también se
puede transformar esa ira en un acto agresivo si
la persona se deja llevar por sus emociones
primarias.
En este caso, la educación, los conocimientos y la
inteligencia emocional nos ayudarán a delimitar
nuestras acciones y regular nuestra conducta.
1.3.2. LA INTELIGENCIA
EMOCIONAL
La inteligencia emocional se define como la capacidad de reconocer y
manejar adecuadamente las propias emociones y las ajenas.
La inteligencia emocional está relacionada con la capacidad de percibir
las emociones, de entender y asimilar los sentimientos a través de la
información que estas emociones nos producen, y de manejarlas y
utilizarlas. Y estos procesos integran tanto la inteligencia
intrapersonal (sobre la propia persona) como la interpersonal (sobre
las demás).
1.3.2. LA INTELIGENCIA
EMOCIONAL
En el cuadro siguiente vemos, de manera sistematizada, los distintos niveles en
que se descompone la inteligencia emocional.
De todas maneras, el concepto de inteligencia emocional no deja de ser un
concepto teórico. En el contexto actual, se hace necesario el desarrollo del
concepto de competencia emocional, más centrado en los componentes de
desarrollo y aprendizaje.
1.3.3. LA EMPATÍA
La empatía se entiende como una actitud o capacidad de
una persona para ponerse en el lugar de otra o, dicho de
otra manera, para ver el mundo como la otra lo está
viendo.
La empatía es la facultad de adentrarnos en la realidad
personal de los demás y de entender sus necesidades,
motivaciones, sentimientos y problemas; por eso decimos
que forma parte de la inteligencia emocional.
Tener empatía requiere en primer lugar una actitud de
predisposición, pero además una sensibilidad especial y
una alta capacidad de comprensión. Sin lugar a dudas, las
personas empáticas disponen de un alto reconocimiento
social y de popularidad, pues son capaces de identificar
las necesidades reales de los demás y proporcionarles
respuestas adecuadas, incluso antes de que estas
personas sean conscientes de dichas necesidades.
1.4. COMPONENTES COGNITIVOS
DE LAS HABILIDADES SOCIALES
Cuando hablamos de componentes cognitivos nos referimos
globalmente a aquellos relacionados con los procesos mentales
de las personas y a la forma en que intervienen en el desarrollo
de las habilidades sociales.
Dentro de este punto veremos qué capacidades cognitivas son
necesarias para aprender habilidades sociales, cómo las
habilidades cognitivas interpretan la información y cómo una
inadecuada interpretación genera distorsiones cognitivas.
1.4. COMPONENTES COGNITIVOS
DE LAS HABILIDADES SOCIALES
La capacidad cognitiva:
Para aprender ciertas habilidades sociales es imprescindible que la persona disponga de
suficientes recursos o destrezas cognitivas para adquirir y desarrollar estos
aprendizajes.
Existen diferentes variables o componentes cognitivos de las habilidades sociales, que
se organizan en dos grupos:
Variables relacionadas con la potencialidad de la conducta, es decir, a las
conductas que la persona es capaz de mostrar (lo que puede hacer). Las variables
que incluye este grupo están relacionadas con el saber qué hacer en cada momento,
el cómo comportarse de manera adecuada, el percibir correctamente las
situaciones, etc.
Variables relacionadas con la ejecución de la conducta. Incluye todas las variables
que intervienen en la concreción de la conducta que finalmente la persona ejecuta
(lo que hace). Tiene que ver con las consecuencias que prevé que tendrá su
conducta, la valoración de estas consecuencias, los mecanismos autorreguladores,
etc.
1.4. COMPONENTES COGNITIVOS
DE LAS HABILIDADES SOCIALES
Habilidades cognitivas:
La inteligencia y el pensamiento intervienen en el procesamiento de la
información y, por tanto, serán habilidades que contribuirán a la mejora
de la competencia social.
Las habilidades cognitivas son las facultades que se ponen en
funcionamiento para analizar y comprender la información recibida.
Se distinguen 5 maneras de pensar (D. Spivack y M. B. Shure):
1.4. COMPONENTES COGNITIVOS
DE LAS HABILIDADES SOCIALES
Las distorsiones cognitivas:
En una situación saludable, las personas interpretan de manera ajustada
sus pensamientos a los acontecimientos y situaciones que ocurren en su
vida. El problema surge cuando el pensamiento distorsiona la
interpretación de estos acontecimientos dando lugar a pensamientos
irracionales que pueden llegar a ser obsesivos.
Las distorsiones cognitivas o pensamientos irracionales son esquemas
equivocados a la hora de interpretar los hechos, que dan lugar a una
visión simplista o negativa, que influye en el comportamiento de la
persona.
Estas distorsiones llevan a la persona a una percepción inadecuada de ella
misma, de las demás y, en general, de todo lo que le rodea, dando
lugar a un sufrimiento emocional excesivo que genera problemas de
autoestima, aislamiento, ansiedad, depresión, etc.
1.5. LA PERSONALIDAD Y LAS
HABILIDADES SOCIALES
La personalidad es un conjunto de rasgos psicológicos, emocionales y
conductuales que definen globalmente a una persona y que se
mantienen más o menos estables a largo de su vida.
Estos rasgos se traducen en la forma en que la persona piensa e
interpreta la realidad y se manifiestan en la manera en cómo siente y
actúa.
Se considera que la personalidad es producto de la herencia y del
medio ambiente. Los rasgos biológicos están definidos desde antes
del nacimiento, en el código genético del individuo, mientras que el
ambiente es el conjunto de influencias que recibe el individuo del
medio que lo rodea.
Puesto que no existen dos personas que tengan el mismo código
genético ni que hayan vivido las mismas experiencias ambientales, se
puede decir que la personalidad es algo único e irrepetible.
1.5.1 AUTOCONCEPTO Y
AUTOESTIMA
Un aspecto determinante de la personalidad es la percepción que la persona
tiene de sí misma, es decir, su autoconcepto. La valoración de este
autoconcepto es la autoestima, y esta va a ser muy importante en el desarrollo
de las habilidades sociales y en el futuro de cualquier persona.
Branden establece dos actitudes que caracterizan la autoestima de una persona:
La eficacia personal. Hace referencia a la confianza en la propia capacidad de
pensar y de enfrentarse a los desafíos básicos de la vida.
El respeto hacia sí misma, como actitud positiva hacia el derecho de vivir y ser
feliz, lo cual incluye: tener confianza en alcanzar sus logros, satisfacción por la
vida, valoración de la propia validez, etc.
Como criterio general, es importante mantener un equilibrio entre el
autoconcepto (lo que la persona piensa de ella misma) y la realidad (lo que
realmente es), pues tendemos a sobrevalorar o minusvalorar nuestra propias
capacidades e imagen. Cuando una persona se minusvalora de manera
excesiva, decimos que tiene un bajo nivel de autoestima.
1.5.2. MECANISMOS DE
DEFENSA DE LA PERSONALIDAD
La personalidad cuenta con unos mecanismos de protección que se activan,
inconscientemente, ante la percepción de amenazas psico-emocionales.
Los mecanismos de defensa de la personalidad actúan como una estrategia
de seguridad que la persona acciona, para minimizar las consecuencias de
acontecimientos o pensamientos que pueden amenazar sus defensas
psicológicas.
Estos mecanismos permiten acomodar los deseos, sentimientos o
pensamientos molestos en manifestaciones con menor peligro para el
equilibrio psicológico. Según como ejerzan su acción, podremos
diferenciar entre mecanismos de adaptación, de evitación y de distorsión
de la realidad.
1.5.2. MECANISMOS DE
DEFENSA DE LA PERSONALIDAD
Mecanismos de adaptación:
Tienen como finalidad la búsqueda de estrategias adaptativas ante los
acontecimientos estresantes. Algunos de los más habituales son los
siguientes:
Afiliación. La persona busca ayuda y apoyo en los demás.
Altruismo. Consiste en enfrentarse a conflictos emocionales dedicándose a
satisfacer las necesidades de los demás.
Anticipación. Consiste en prever las consecuencias de ciertas amenazas y
anticipar soluciones alternativas.
Sublimación. La persona canaliza sentimientos o impulsos potencialmente
desadaptativos hacia comportamientos socialmente aceptables (por
ejemplo, a través de los deportes).
Sentido del humor. Se basa en afrontar la situación haciendo hincapié en los
aspectos divertidos e irónicos de las situaciones estresantes.
Supresión. Consiste en evitar intencionadamente pensar en los problemas o
sentimientos que producen malestar.
1.5.2. MECANISMOS DE
DEFENSA DE LA PERSONALIDAD
Mecanismos de evitación:
Las situaciones estresantes se afrontan desde la inhibición de la
situación, es decir, evitándolas para que no causen malestar.
Algunos son:
Negación. Consiste en negarse a reconocer el problema, lo cual
supone rechazar todos aquellos aspectos desagradables o
inaceptables.
Proyección. La persona atribuye erróneamente a los demás
sentimientos o pensamientos propios que le resultan inaceptables.
Racionalización. Consiste en buscar explicaciones tranquilizadoras
pero encubiertas para esconder la realidad.
Desatención relativa. Se basa en borrar de la experiencia aquellos
elementos que pueden resultar inquietantes si se llegara a tomar
conciencia de ellos.
1.5.2. MECANISMOS DE
DEFENSA DE LA PERSONALIDAD
Mecanismos de distorsión de la realidad:
Consisten en distorsionar la realidad para adecuarla a una
situación tolerable. Algunos de estos mecanismos son:
Idealización. Consiste en atribuir cualidades
exageradamente positivas a los demás.
Devaluación. Consiste en atribuir cualidades
exageradamente negativas a los demás.
Omnipotencia. La persona actúa ante el conflicto como si
fuera superior a los demás.
Fantasía. La persona se enfrenta a la situación estresante
mediante la creación de fantasías que sustituyen la
resolución del problema.