El curriculum en la sociedad de la globalización y del conocimiento
Todo currículo es una selección cultural y, por tanto, pone de manifiesto la relación entre el
desarrollo político, socioeconómico y la educación.
En la actualidad, nuestra sociedad tiene que dar un giro de 180 grados buscando un nuevo currículo
para poder enfrentarse a las necesidades de la época, tanto en el ámbito económico como en el
social y educacional. De esta manera, se logrará un proceso de enseñanza-aprendizaje efectivo y
significativo para todos los participantes involucrados en esta experiencia.
¿Qué es el currículum educativo?
Zais (1976) señala que el término “currículum” es usado ordinariamente por los especialistas
de dos maneras: 1) para indicar un “plan” para la educación de los alumnos/as; y 2) para
identificar un campo de estudios; y añade: “El currículum como un plan para la educación es
calificado como un Currículum o el Currículum... Pero como campo de estudio, al igual que
muchos campos especializados, es definido tanto por el aspecto concreto del que versa (su
estructura semántica), como por los procedimientos de investigación y práctica que utiliza
(estructura sintáctica)” (Zais, 1976, 3-4)
Tyler (1973) señala, por otro lado, que una definición bastante limitada del mismo es la que
lo equipara con un curso de estudio; en el otro extremo, el currículum también puede ser
considerado como “todo aquello que transpira en la planificación, la enseñanza y el
aprendizaje de una institución educativa”; sin embargo, Tyler (1973, 239) añade que para sus
propósitos el currículum comprende solamente los planes para un programa educativo.
¿Qué es la planeacion didactica Según Díaz Barriga? Se entiende a la planeación didáctica
como la organización de un conjunto de ideas y actividades que permiten desarrollar un
proceso educativo con sentido, significado y continuidad.
4 Pilares de la educación
Jacques Delors (1998), el pionero de la teoría de los cuatro pilares de la educación,
define que: “la educación debe estructurarse en torno a cuatro aprendizajes
fundamentales que en el transcurso de la vida serán para cada persona, en cierto
sentido, los pilares del conocimiento” (Delors,1998, p.105- 106)
Aprender a conocer insta al ser humano a que aprenda a comprender y a
interpretar el mundo en el que vive. Entender y practicar este pilar, le permitirá
vivir con dignidad, desarrollar sus capacidades profesionales y comunicarse
efectivamente con los demás.
Aprender a hacer: ¿Cómo enseñar al alumno a poner en práctica sus conocimientos y,
al mismo tiempo, cómo adaptar la enseñanza al futuro mercado de trabajo, cuya
evolución no es totalmente previsible?” (Delors, 1998, p. 109)
Aprender a vivir juntos: Aprender a vivir juntos es vivir en sociedad; es respetar las
normas, valores y principios que existen en esta; es poner límites racionales; es hacer
algo positivo para uno mismo y para el hermano; es respetarse a sí mismo y respetar a
otros; es incluirse en espacios sociales sanos e incorporar a los demás sin anteponer
prejuicios o racismos.
Aprender a ser: Finalmente, este principio se refiere a conocer nuestro ser interior
para tomar conciencia de nuestras emociones, comprender los sentimientos de los
demás, tolerar las presiones y frustraciones que soportamos en el trabajo, acentuar
nuestra capacidad de trabajar en equipo y adoptar una actitud empática y social que
nos brindará mayores posibilidades de desarrollo personal.
Todo sistema educativo debe estandarizarse con lineamientos estructurados
claramente, analizados y dictados por una entidad superior, tarea que
actualmente le corresponde al Ministerio de Educación Pública en casi todas
las sociedades.
La Comisión Internacional sobre la Educación para el Siglo XXI, presidida por
Delors, analiza lo siguiente:
[…] es imperativo que todos los que estén investidos de alguna
responsabilidad presten atención a los objetivos y a los medios de la
educación. Las políticas educativas como un proceso permanente de
enriquecimiento de los conocimientos, de la capacidad técnica, pero
también, y quizás sobre todo, como una estructuración privilegiada de la
persona y de las relaciones entre individuos, entre los grupos y las naciones.
(Delors, 1998, p.14)
Lo argumentado nos indica que la relación educación-sociedad y desarrollo son los
ejes centrales desde los cuales se tienen que orientar los procesos educativos.
Además, denota que todo proceso educativo responde a determinadas necesidades
sociales. Así, los fines generales y específicos y los medios para alcanzar ideales
educativos explícitos están enmarcados, inevitablemente, en el contexto histórico y
social que les haya tocado.
Desde este punto de vista, Zabalza (2012) define el currículo como selección
cultural, es decir, como una manera de sistematizar e interpretar las inspiraciones
más preciadas de un grupo social que se materializan en los procesos educativos.
La escuela o el sistema educativo, como decimos hoy en día, nace en el
contexto de la Revolución Francesa; concretamente, con el Plan Condorcet
de 1792, diseñado por Nicolás de Caritat (citado por Araujo, 2000), en el que
se establecía una escuela única, laica, gratuita, pública y financiada por el
Estado.
Por su parte, en los Estados Unidos, la escuela del siglo XIX atravesó un largo
periodo de construcción que Herrera (2013) mencionó en su artículo
“Historia de la Educación en Colombia. La República Liberal y la
Modernización de la Educación: 1930-1946”. Las características más
importantes de este periodo fueron:
1. Crecimiento rápido al calor de la obligatoriedad y gratuidad de la
educación.
2. Esfuerzos por brindar una educación que le diera unidad a una población
caracterizada por la multiculturalidad.
3. Necesidad de tener maestros capacitados para llevar a la práctica estas
tareas.
4. La visión de tantos inmigrantes europeos que veían la escuela como un
instrumento de ascenso social
Carnoy (citado por Mejía, 1998) en el año 1867 también compartía la idea de darle unidad a una
nación conformada por tantas culturas; él vio los inicios del currículo escolar en los Estados Unidos.
En 1867, en la Secretaría de Educación de Massachusetts, se preguntan qué deben enseñar los
profesores de la escuela y si a esta deben acudir por igual ricos y pobres. La conclusión es que la
escuela debe ser única, sin discriminación.
Según lo cita Sanz (2004), en el siglo XX, autores como Contreras (1990), Barriga (1993), de Alba
(1994) y destacados miembros de la Unesco (1995), entre otros, centraron las discusiones en el
educador y sus virtudes para el aprendizaje y el logro de los objetivos propuestos. En este marco, el
educador de hoy se convierte en la figura principal; entre sus cualidades se debe destacar:
convertirse en modelo de vida, de sobriedad, de diligencia, de castidad y de moderación. Todo lo
anterior en cuanto que la educación tiene que ayudar en el tránsito de la juventud a la adultez.
Ralph Tyler (1973) le va a dar un primer acabado al currículo desde las siguientes preguntas:
1. ¿Qué fines desea alcanzar la escuela?
2. De todas las experiencias educativas que pueden brindarse, ¿cuáles ofrecen mayores
posibilidades de alcanzar estos fines?
3. ¿Cómo se pueden organizar de manera eficaz esas experiencias?
4. ¿Cómo podemos comprobar si se han alcanzado los objetivos propuestos? (Tyler, 1973, p.7-8)
Especialistas en currículo educativo llevaron a cabo diversas investigaciones con el fin de
contribuir con el desarrollo y aplicación del concepto de currículo. Entre los autores del siglo XX
más representativos tenemos “las obras de Bobbit (1918), Tyler (1949), Beauchamp (1961), Taba
(1962) y Johnson (1967).
En la actualidad, podemos citar a Kliebart (1983), Popkewittz (1984), Carr y Kemmis (1988),
Gimeno (1988), Hemayer (1989), Doyle (1992), y Eisner (1992)” (Roman y Díez, 2000, p.154). El
análisis de la reseña histórica anterior permite observar que el currículo incluye elementos
internos como: especificación de contenido, métodos de enseñanza, secuencia de instrucción,
objetivos, evaluación, programas, planes, relación maestro-alumno, recursos, materiales y
horarios
A través de los años, cuando se empezaron a dar las corrientes metodológicas
innovadoras, el concepto del profesor en nuestra cultura y su autoridad dentro del
aula cambiaron paulatinamente. Así, hoy se puede ver cómo en muchos casos más
bien es el profesor el que es agredido, irrespetado y desautorizado, a tal extremo que
no se defiende para evitar confrontaciones legales o familiares.
¿Cómo formar al hombre ideal en esta cultura? (Actual)
Por otro lado, no se puede dejar de mencionar que en este contexto novedoso en que nos
encontramos hay tres elementos, entre otros, que están sufriendo cambios cualitativos
El primero es el concepto de autoridad (un cambio en los roles del maestro-estudiante).
Segundo La idea del cambio (al pasar de un mundo estable en el que todos sus componentes
eran predecibles a otro abierto, cambiante, relativo, se necesita un planificador descubridor y
creador de significados).
Por último, el tercer elemento es la urgencia de plantear modalidades novedosas de evaluación
para procesos de conocimiento y valoración en permanente ebullición.
El desafío de forjar una educación superior que pueda transformar, innovar, crear y
competir en ámbitos internacionales es lo que buscamos para alcanzar nuestros objetivos.
Sin embargo, para que la educación superior juegue ese rol estratégico que hoy se le
reconoce, necesita emprender, como lo advirtió la Declaración Mundial de París (siglo XIX),
una transformación a fin de que sea más pertinente a las necesidades reales del país y eleve
su calidad a niveles internacionales aceptables.
Los especialistas de la Conferencia Mundial sobre la Educación Superior (Unesco) discuten que la
educación superior y sus sistemas:
[…] deberían aumentar su capacidad para vivir en medio de la incertidumbre, para transformarse y
provocar el cambio, para atender las necesidades sociales y fomentar la solidaridad y la igualdad;
preservar y ejercer el rigor y la originalidad científicos con espíritu imparcial por ser requisito previo
decisivo para alcanzar y mantener un nivel indispensable de calidad; y colocar a los estudiantes en
el primer plano de sus preocupaciones en la perspectiva de una educación a lo largo de toda la vida
a fin de que se puedan integrar plenamente en la sociedad mundial del conocimiento del siglo que
viene. (Declaración Mundial sobre la Educación Superior en el Siglo XXI, Unesco, 1998, p.129-130