¿POR QUÉ EN OCASIONES SE HACE
DIFICIL HALLAR TIEMPO PARA LA
ORACIÓN?
Aguarda a Jehová; Esfuérzate, y
aliéntese tu corazón; Sí, espera a Jehová.
Salmos 27:14 Reina-Valera 1960 (RVR1960)
La necesidad de velar: “Es preciso que veléis para que el ajetreo de
la vida no ocasione el descuido de la oración cuando más necesitáis la
fuerza que ella os proveería. La santidad está en peligro de ser forzada
fuera del alma por el afán excesivo de los negocios. Es un gran mal
negarle al alma la fuerza y la sabiduría celestiales que esperan ser
reclamadas por vosotros. Necesitáis esa iluminación que sólo Dios es
capaz de dar. Nadie está capacitado para atender sus negocios a
menos que tenga esta sabiduría”. Testimonios para la iglesia, tomo 5,
p. 529.
SIN DIOS TODO LO QUE HACEMOS ESTA HUECO
La oración es fuente de fuerza: “Recordemos que la oración es la fuente
de nuestra fuerza. Un obrero no puede tener éxito mientras repite
apresuradamente sus oraciones, para precipitarse luego a atender algo que teme
pueda quedar descuidado u olvidado. Dedica solamente unos pocos
pensamientos apresurados a Dios, no toma tiempo para meditar, orar y aguardar
del Señor una renovación de la fuerza física y espiritual. Pronto se cansa. No
siente la influencia elevadora e inspiradora del Espíritu de Dios. No
queda vigorizado por una vida nueva. Su cuerpo y cerebro cansados no son
aquietados por el contacto personal con Cristo”. Ibíd., tomo 7, p. 231.
Mantenemos cansados, pero cuando gastamos al
menos 15 minutos en la oración, experimentamos
una fuerza espiritual que nos empieza a vigorizar..
• Dios nos da nuevas fuerzas
• Parte de la actividad es la espera en dios
• Esperar en dios forma parte de la actividad
La oración es descuidada por el bullicio y la ostentación: “A medida
que nuestro número aumenta, deben hacerse planes más amplios para satisfacer las
demandas de los tiempos; pero no vemos aumento especial de la ferviente piedad, de
la sencillez cristiana y de la devoción sincera. La iglesia parece conformarse con
dar tan sólo los primeros pasos en la conversión. Sus miembros están más listos
para la labor activa que para la devoción humilde, más listos para dedicarse al
servicio religioso externo que a la obra interna del corazón. La meditación y la
oración son descuidadas por el bullicio y la ostentación. La religión debe empezar
vaciando y purificando el corazón, y debe ser nutrida por la oración diaria”. Ibíd.,
tomo 7, p. 526.
SI ORARMOS MÁS, LO QUE HAGAMOS VA A DAR MEJORES RESULTADOS
Omitir la oración ocasiona nuestros mayores errores: “Si
permitimos que el exceso de trabajo nos aleje de nuestro propósito de
buscar diariamente al Señor, cometeremos los mayores errores;
incurriremos en pérdidas, porque el Señor no está con nosotros; así
hemos cerrado la puerta para que él no tenga acceso a nuestras almas.
Pero si oramos aun cuando tenemos las manos ocupadas, los oídos del
Salvador están abiertos para escuchar nuestras peticiones.
Si estamos decididos a no separarnos de la fuente de nuestra fortaleza,
Jesús se pondrá decididamente a nuestra mano derecha para ayudarnos,
a fin de que nuestros enemigos no nos avergüencen. La gracia de
Cristo puede cumplir por nosotros todo lo que nuestros esfuerzos
fallarán en hacer. Los que aman y temen a Dios pueden estar rodeados
por una multitud de cuidados, y sin embargo no fallar ni hacer sendas
torcidas para sus pies. Dios se ocupa de vosotros en el lugar donde
desempeñáis vuestro deber. Pero aseguraos de ir con frecuencia al
lugar donde se acostumbra a orar”. Consejos sobre la salud, p. 421.
EL SECRETO DE LA VIDA CRISTIANA ES LA
ORACION
Que nada desvíe del estudio de la Biblia y de la
oración: “Que ninguna cosa, por preciada que sea, por
amada que sea, absorba vuestra atención y vuestros afectos,
os desvíe del estudio de la Palabra de Dios o de la oración
sincera”. Testimonios para la iglesia, tomo 8, p. 60.
Martín Lutero reconoció esto, y afirmó:
“A menos que pase dos horas cada mañana en oración,
el diablo logra la victoria durante el día”.
Debemos orar para obtener la victoria en Jesús, y al vencedor
recibirá como recompensa:
• Apocalipsis 2:7: El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias.
Al que venciere, le daré a comer del árbol de la vida, el cual está en medio del
paraíso de Dios.
• 11; El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias. El que venciere, no
sufrirá daño de la segunda muerte.
• 17; El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias. Al que venciere,
daré a comer del maná escondido, y le daré una piedrecita blanca, y en la
piedrecita escrito un nombre nuevo, el cual ninguno conoce sino aquel que lo
recibe.
• 3:5; El que venciere será vestido de vestiduras blancas; y no borraré su nombre del
libro de la vida, y confesaré su nombre delante de mi Padre, y delante de sus ángeles.
• 12; Al que venciere, yo lo haré columna en el templo de mi Dios, y nunca más saldrá de
allí; y escribiré sobre él el nombre de mi Dios, y el nombre de la ciudad de mi Dios, la
nueva Jerusalén, la cual desciende del cielo, de mi Dios, y mi nombre nuevo.
• 20; He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré
a él, y cenaré con él, y él conmigo.
• 21; Al que venciere, le daré que se siente conmigo en mi trono, así como yo he vencido,
y me he sentado con mi Padre en su trono.