HONGOS OPORTUNISTAS
Hongos oportunistas condiciones:
Soportar una temperatura de 37 °C o más.
Realizar un cambio bioquímico, debido a que las condiciones del huésped son por lo
general más ricas, razón por la cual se requiere la inducción de nuevas enzimas; la
adaptación a un medio que sobre todo presenta un menor potencial de reducción, así
como variabilidad de pH, de acuerdo con la región anatómica que afecte.
Realizar un cambio morfológico, casi siempre con tendencia a la reducción.
Factores de virulencia propios del hongo, como son diversas enzimas (proteasas,
hialuronidasas, etc.), producción de melanina, toxinas y distintas sustancias que
favorecen la adaptación fúngica, como la adherencia celular o la organización de
grandes conglomerados de microorganismos como las películas o biofilms.
Contacto con el hospedero. Hay algunos casos en los que no se requiere un contacto
exógeno debido a que ciertos hongos pertenecen a la flora habitual del cuerpo; por
tanto, estos tipos de enfermedades son endógenas, por ejemplo: candidosis,
actinomicosis, geotricosis.
Condiciones de predisposición del hospedero (paciente)
Enfermedades o procesos debilitantes. Entre las enfermedades con predisposición más
comunes se encuentran diabetes, tuberculosis, hepatitis, etc. Entre los procesos o estados
debilitantes se hallan prematurez, embarazo, senectud y desnutrición.
Inmunodeficiencias primarias o adquiridas. Son importantes sobre todo las que
comprometen o debilitan la inmunidad celular; por ejemplo, leucemia aguda o crónica,
linfoblástica o mieloblástica, linfomas, enfermedad de Hodgkin, sarcomas,
agammaglobulinemias, algunos síndromes como el de Di George y Cushing, así como la
infección por HIV-SIDA.
Factores iatrogénicos. Tratamiento con antibióticos de amplio o de corto
espectro, pero por largos periodos, debido a que disminuyen la flora habitual
(bacteriana) y como consecuencia rompen el equilibrio de los
microorganismos. Corticoterapia (esteroides) y quimioterapia (citotóxicos).
HONGOS SISTEMICOS
Las micosis sistémicas aumentaron su incidencia y se asocian
con mortalidad significativa. Los nuevos antimicóticos son el
voriconazol, el posaconazol y la caspofungina.
Las micosis profundas o sistémicas son enfermedades frecuentes en países en vías de
desarrollo y en países desarrollados con áreas en las que las circunstancias
ambientales facilitan el desarrollo de los hongos que las producen. Estas
enfermedades son especialmente frecuentes en toda América y determinadas zonas de
África.
Su incidencia no es demasiado alta en comparación con las enfermedades bacterianas,
virales o parasitarias, pero al igual que éstas, su propagación puede ser facilitada por
los viajes internacionales, emigrantes o la adopción de niños por familias de países
europeos
Histoplasmosis
Esta enfermedad está producida por Histoplasma capsulatum, hongo
dimórfico que crece como un moho en la naturaleza o en agar de Sabouraud
a temperatura ambiente y en los tejidos humanos como levadura.
Las hifas poseen dos clases de esporas: grandes y pequeñas, que permiten su
identificación. También pueden ser identificadas mediante hibridación del
ácido nucleico. H. capsulatum crece por gemación como una pequeña
levadura en los tejidos y en agar enriquecido con glucosa, cisteína y sangre a
37 °C. A pesar de su nombre, el hongo no posee cápsula
Las manifestaciones típicas
son fiebre, cefalea, tos, dolor torácico y disnea, malestar y el hallazgo
radiográfico de adenopatías hiliares con o sin una o más áreas de neumonitis.
En algunas epidemias se han encontrado eritema nudoso, eritema
multiforme y artritis.
En los niños y en adultos jóvenes las adenopatías hiliares pueden producir
temporalmente compresión del bronquio del lóbulo medio derecho. Puede
aparecer también una mediastinitis fibrosa y, como consecuencia,
pericarditis subaguda. Las estructuras mediastínicas quedan bloqueadas por
la fibrosis progresiva que, al cabo de los años, puede producir compresión de
las venas pulmonares, de la vena cava superior, las arterias pulmonares y el
esófago
Blastomicosis
La blastomicosis es una micosis producida por Blastomyces dermatitidis,
hongo dimórfico que crece a temperatura ambiente como un moho blanco o
bronceado, mientras que en el huésped o en temperatura a 37 °C adopta
forma de células levaduriformes redondas y con gemación. Su identificación
se lleva a cabo por su dimorfismo, su aspecto, las pequeñas esporas
vehiculadas por las hifas del moho o por los resultados de la hibridación del
ácido nucleico.
Coccidioidomicosis
Esta micosis, también denominada fiebre del valle de San Joaquín,
reumatismo del desierto y granuloma coccidioide, está producida por
Coccidioides immitis. Se presenta en dos formas: como un moho velloso de
color blanco en la mayoría de los medios de cultivo y en forma de esférulas
sin gemación en los tejidos del huésped o en ciertas condiciones especiales.
Este microorganismo se reproduce en los tejidos del huésped formando
pequeñas endosporas dentro de las esférulas adultas. Al romperse, las
endósporas que quedan libres aumentan de tamaño, forman esférulas y se
repite el ciclo. El hongo se identifica por su aspecto y por formar esporas con
forma de tonel de pared gruesa, llamadas artrosporas, en las hifas del moho.
Manifestaciones clínicas
La infección humana adopta tres formas: una infección primaria, benigna y
que cura espontáneamente; lesiones pulmonares residuales, y forma
diseminada, rara y a veces mortal. Esta enfermedad es más leve en los niños,
aunque la incidencia de las complicaciones es como en los adultos. Se ha
comunicado la transmisión de la infección de la madre al feto y de la madre
al recién nacido
Los síntomas
de primoinfección pulmonar aparecen tras un período de incubación de 1 a 4 semanas, con
una media de 10 a 16 días y consisten en fiebre, tos, dolor torácico, malestar y, a veces,
reacciones de hipersensibilidad, como las enumeradas anteriormente
Paracoccidioidomicosis
Esta micosis también denominada granuloma paracoccidioide, enfermedad
de Lutz y blastomicosis Suramericana, está producida por Paracoccidioides
brasiliensis, hongo dimórfico que crece por gemación como una levadura en
los tejidos y como una levadura o moho en un medio de cultivo. Este
microorganismo puede ser identificado tanto por su aspecto macroscópico
como microscópico. A veces se confunde con Blastomyces dermatitidis.
Manifestaciones clínicas
Inicialmente la infección pulmonar produce escasos síntomas y puede pasar
inadvertida. La diseminación del hongo por la sangre hasta las mucosas de la
boca, la nariz y otras zonas hace que el paciente acuda al médico. La clínica
consiste en úlceras induradas y lesiones granulomatosas de la boca, la
orofaringe, la laringe y la nariz. También existen adenomegalias con
supuración, lesiones cutáneas y de los genitales, además de tos productiva,
pérdida de peso, disnea y fiebre.