Verrugas virales.
Verrugas virales.
Neoformaciones epiteliales benignas, muy frecuentes, pero
poco transmisibles y producidos por el virus del papiloma
humano (VPH); afectan la piel y mucosas de los niños y
adultos; se caracterizan por lesiones sobreelevadas,
verrugosas o vegetantes que se clasifican en planas,
vulgares, plantares o acuminadas; son autolimitadas y curan
sin dejar cicatriz.
Tipos de verrugas.
Hay cinco tipos clínicos de
verrugas: vulgares, planas,
plantares, acuminadas y
filiformes de los pliegues.
Verrugas vulgares.
Conocidas comúnmente como
“mezquinos”. Son
neoformaciones verrugosas
solitarias o múltiples, de
superficie anfractuosa, secas,
duras, del color de la piel o
más oscuras, semiesféricas y
bien limitadas, presentan en
su superficie un fino puntilleo
oscuro.
Verrugas planas o juveniles.
Son muy pequeñas y numerosas, no
miden más de 1 mm y son muy
aplanadas, apenas se levantan de la
superficie, así es que a primera vista
parecen manchas Son del color de la
piel, llegan a sumar más de 100, se
localizan principalmente en las
mejillas, aunque también pueden verse
en extremidades superiores: dorso de
manos o antebrazos mezcladas con las
verrugas vulgares.
Verrugas plantares.
También conocidas como “ojos de
pescado”, se presentan en las plantas de
los pies, aunque en ocasiones están en la
cara interna de los dedos. La presión del
peso del cuerpo las hunde en la gruesa
capa córnea de las plantas, por lo que
sólo se ve la “base de la pirámide”, se
disponen en mosaico y con pequeñas
hemorragias postraumáticas en su
superficie que le dan cierto tono de
pseudopigmentación.
Verrugas acuminadas.
Conocidas también como condilomas
acuminados o papilomas venéreos
porque en la mayor parte de los casos
se adquieren por relación sexual, pero
se da el caso de personas, aun de niños
pequeños, que las presentan tal vez
sólo por desaseo. Asientan en sitios
húmedos y calientes, alrededor de
orificios naturales: glande, labios
mayores y menores, ano, recto, boca.
Los condilomas acuminados no
tienden a la involución, persisten y
crecen.
Verrugas filiformes.
Se presentan en los pliegues: cuello,
axilas, ingles en forma de
neoformaciones alargadas como hilos
oscuros, algunas pediculadas, o con
prolongaciones transparentes.
Se deben diferenciarlas de los tumores
fibroepiteliales o acrocordón, que suelen
tener la misma topografía y se presentan
en los ancianos.
Diagnóstico.
Son suficientes los estudios clínicos e histopatológico o el
Papanicolaou; en lesiones genitales la aplicación de ácido acético al 5%
las hace más evidentes, especialmente en la colposcopia.
También pueden ser útiles la microscopia electrónica, hibridación de
DNA y reacción en cadena de la polimerasa PCR.
Tratamiento.
Al considerar que se trata de neoformaciones epiteliales virales,
claramente orgánicas, la conclusión lógica es que el mejor tratamiento
es su destrucción por cualquier medio: físico, químico o quirúrgico.
Las verrugas acuminadas requieren soluciones de podofilina al 20% o
40% en solución alcohólica o aceite, protegiendo los tejidos vecinos
con vaselina o colodión, y aplicando el mismo médico el tratamiento
debido al peligro que existe de que la podofilina se extienda a zonas
vecinas y produzcan intensas quemaduras muy molestas.
Tratamiento.
En las verrugas vulgares y plantares se usan queratolíticos como el
ácido salicílico al 40% en colodión elástico, el cual se aplica oclusivo
por la noche y se lava por la mañana hasta que se logra la irritación de
la verruga, se suspende entonces su uso y se reinicia el tratamiento
cíclicamente hasta que se elimina la neoformación.
Desde hace tiempo se utiliza el imiquimod tópico, un ligando del
receptor tipo Toll 7, que induce la producción local de interferón α, en
el manejo de diferentes tipos de verrugas, en especial los condilomas
acuminados.
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