Apoc.
14:6 “Vi a otro ángel que volaba en medio
del cielo, que tenía el evangelio eterno para
predicarlo a los que habitan en la tierra: a toda
nación y raza y lengua y pueblo”.
Apoc.14:8 Otro ángel le siguió, diciendo: “¡Ha
caído, ha caído la gran Babilonia!”, la que ha
dado a beber a todas las naciones del vino del
furor de su fornicación.
Apoc.14 9-10: Y el tercer ángel los siguió
diciendo a gran voz: Si alguno adora a la bestia
y a su imagen, y recibe la marca en su frente o
en su mano, este también beberá del vino de la
ira de Dios, vaciado puro en la copa de su ira; y
será atormentado con fuego y azufre ante los
santos ángeles y ante el cordero.
El apocalipsis fue escrito cuando Juan estaba
exiliado en la isla de Patmos.
Apoc.12:7 registra la guerra en el cielo y la
expulsión de satanás y sus ángeles, que fueron
lanzados del cielo a la tierra.
Sin embargo, asi como satanás sus ángeles fallaron
en su guerra en el cielo y finalmente fueron
expulsados, también fallaron en el intento de
destruir al bebé Jesús.
Satanás intenta destruir a la mujer; la iglesia de Dios,
pero falla. Por ejemplo, la huida de la mujer al desierto
alude al antiguo Israel, que vivió en el desierto y fue
protegido por Dios de los enemigos y de la destrucción.
Históricamente, después que Jesús ascendió al
cielo, la iglesia cristiana enfrentó persecución por
parte de Roma.
CONCLUSION:
Entonces el Dragon se lleno de ira contra la mujer,
Y se fue a hacer guerra contra el resto de la
descendencia de ella, los que guardan los
mandamientos de Dios y tienen el testimonio de
Jesucristo (Apocalipsis 12:17.)
La perspectiva de persecución religiosa mundial no es
agradable ni contiene esperanza. Pero mediante los tres
mensajes angélicos es que se revela dónde se encuentra
nuestra esperanza.