Técnica y sistemática de la preparación
y
construcción de carillas
González Olivares Zuleydy
Las carillas de porcelana son un tratamiento restaurador que ha
probado su bondad después de muchos años de uso clínico,
Introducción especialmente en el sector anterior por sus implicaciones
estéticas, con porcentajes de éxito próximos al 95% a los 15
años.
1. Técnica de dificultad media. Las destrezas y habilidades necesarias para poder
llevar a cabo un tratamiento por medio de carillas de porcelana son asequibles a
todos los odontoestomatólogos con un entrenamiento de dificultad media, en
relación a la mayor facilidad del composite y dificultad de la corona.
2. Preparación dentaria muy conservadora. La cantidad de estructura dentaria a
eliminar para conformar un diente como receptor de una carilla de porcelana es
escasa en comparación con la preparación necesaria para una corona de
recubrimiento total. En los casos menos conservadores se elimina en torno al 30%
de la estructura dentaria. Esto es de 2,4 a 4,3 veces menos que para una corona de
recubrimiento total10.
3. Estética muy elevada. La ausencia de metal en la preparación protésica junto
Ventajas con el grosor de la cerámica empleada permite una transmisión óptima de la luz,
que se va a reflejar en la dentina subyacente de manera similar a la del diente
sano. El resultado estético es óptimo. Su color parece natural y es estable a largo
plazo pues no se altera por ninguna circunstancia mientras no se fracture. Por otro
lado, el color es parcialmente modificable si empleamos maquillajes cerámicos o
bien tintes internos incorporados al composite cementante.
4. Resistencia elevada a las fuerzas. Una vez cementadas son capaces de soportar
fuerzas de tracción, tensión y cizalla importantes pues la adhesión que consiguen
al esmalte es elevada7**.
5. Biocompatibilidad local y general: de todos los materiales de recubrimiento dental
que poseemos, la cerámica es junto con el oro, el que menos reacciones biológicas
desencadena. Su superficie lisa no retiene placa.
6. Resistencia al desgaste. Las fuerzas oclusales y de masticación no las desgastan,
aunque puedan llegar a fracturarlas.
7. Resistencia a la tinción. La superficie glaseada no permite la incrustación de
tinciones, al no presentar microporosidad. Este glaseado permite el mantenimiento del
brillo superficial durante todo el tiempo de vida de las carillas. Sólo en la interfase de
cemento pueden formarse tinciones con el tiempo.
8. Resistencia al ataque químico. Diferentes sustancias químicas, como ácidos (cítrico
y otros), disolventes (alcohol), medicaciones (antibióticos) y cosméticos (colutorios)
pueden producir alteraciones tanto en el esmalte dentario como en las carillas de
composite. Sin embargo las carillas de porcelana son inalterables ante estas agresiones.
9. Radiopacidad. Su densidad las hace similares al esmalte en cuanto a la
penetrabilidad por los rayos X. Esto permite que el diente situado por debajo sea
asequible a la exploración radiográfica, aún recubierto por la carilla.
10. Costo aceptable. Los costes y los tiempos de tratamiento son inferiores a los de
coronas de recubrimiento total.
1. Técnica clínica más compleja que para las carillas de composite y mucho más que
para una corona. Requiere varias sesiones clínicas.
2. Técnica de laboratorio compleja. El laboratorio dental necesita llevar a cabo
técnicas de gran precisión para lograr un ajuste exacto de la carilla. Los márgenes son
lugares de gran dificultad para su ajuste. Además deben ser muy delgadas, y en
consecuencia muy frágiles.
3. Fragilidad relativa. La construcción de finas láminas de porcelana da una fragilidad
inherente a las carillas lo que hace que, con alguna frecuencia, se produzcan fracturas
de las mismas. Una vez cementadas esta fragilidad se atenúa grandemente.
Incovenientes 4. Dificultad para la reparación. La carilla fracturada es de difícil reparación, aunque
en ocasiones se puede llevar a cabo. El problema es que, con el tiempo aparecen
tinciones, en la interfase reparada.
5. Técnica adhesiva compleja. La técnica de adhesión es muy minuciosa y requiere
una preparación importante, que consume tiempo y esfuerzos en un grado muy
superior al del cementado no adhesivo de las coronas de recubrimiento total.
6. Tratamiento irreversible: una vez tallado el diente no lo podemos recuperar, aunque
su invasión sea mínima.
7. Imposibilidad de cambiar el color una vez cementada la carilla.
Las principales indicaciones de las carillas de porcelana son problemas estéticos de una u otra
etiología, aunque también pueden tener indicaciones para solucionar algunas alteraciones
anatómicas y funcionales. En estos dos supuestos, hemos de decir que los mejores resultados
se consiguen con coronas de recubrimiento total.
1. Estéticas
a. Cambios de coloración dentaria: las discromías y tinciones intrínsecas (tetraciclinas,
fluorosis, dientes desvitalizados, tinción por amalgama, envejecimiento natural, etc.) pueden
ser modificadas por medio de carillas de porcelana. Cuanto más intensa sea la coloración
patológica más profundo será necesario tallar el diente, para poder enmascarar el color.
b. Cambios de posición dentaria: Dentro de unos límites se pueden recolocar dientes con
Indicaciones rotaciones por medio de carillas de porcelana que los coloquen en una posición más ideal;
ello obligará en la mayoría de los casos a tallados dentarios que se salen de la ortodoxia, en
función de la posición y/o rotación del diente.
c. Cambios en la textura superficial dentaria. En ocasiones, el esmalte presenta una rugosidad
excesiva, u oquedades que retienen placa con la consiguiente facilidad de tinción. La
colocación de carillas de porcelana que restauren una anatomía lisa superficial conlleva la
corrección anatómica y la no retención de placa bacteriana, solucionando así el problema.
d. Cierre de diastemas. El ensanchamiento del diente por medio de carillas permitirá el cierre
de pequeños espacios interdentarios de un modo conservador. No aconsejable si superan 1
mm de anchura.
2. Anatómicas
La indicación de carillas para solucionar anomalías de forma, tamaño o volumen dentario, tanto
congénitos como adquirido debe tomarse con cierta reserva. No obstante, cualquiera de ellos, siempre y
cuando sean de pequeña intensidad/severidad podría ser restaurada con carillas sin perjuicio de otro
tipo de tratamientos como coronas de recubrimiento total, en principio más adecuadas. Así podrían
solucionarse tanto anomalías congénitas (hipoplasias del esmalte, microdoncias y dientes conoideos,
etc.) como adquiridas (fracturas, atriciones, abrasiones, etc.) e incluso las ocasionadas por trastornos
alimentarios (bulimias, etc.) con el fin de reponer la estructura dentaria perdida por la erosión
ocasionada por los vómitos/regurgitaciones repetitivas de estos pacientes.
3. Funcionales
Al igual que en las indicaciones anatómicas y con las mismas limitaciones, las carillas de porcelana
pueden solucionar alteraciones funcionales tales como restauración de las guías anterior y canina
colocándolas sobre la cara palatina de los dientes anterosuperiores, más que a expensas de la cara
vestibular de los inferiores.
4. Otras indicaciones
Otra posible indicación de las carillas de porcelana es la restauración de problemas derivados de la
porcelana de una corona metal-cerámica, bien por fractura de la porcelana, por necesidad de modificar
su color, modificar su morfología u otras. Debido a que las carillas de porcelana pueden unirse a la
cerámica de la corona metal-cerámica por medios adhesivos micromecánicos y químicos de suficiente
resistencia físico-mecánica. No obstante, estas indicaciones tienen sus limitaciones centradas en el
espacio suficiente y no sobrecontorneado del diente.
Aunque las carillas pueden solucionar muchos problemas, no están exentas de
contraindicaciones derivadas de su fragilidad y facilidad de descementación, tanto
más cuanto no se siga una técnica e indicación rigurosa.
1. Estéticas
Alteraciones muy importantes del color dentario pueden ser imposibles de
esconder de manera suficiente con las carillas de porcelana pues su transparencia
hace muy difícil el total enmasacaramiento de la discromía, incluso si se usan
opacificadores y se incrementa el grosor al máximo permitido.
Contraindicaci 2. Funcionales
ones Las situaciones de carga excesiva sobre las carillas de porcelana o sobre los
dientes soporte de las mismas causarán fuerzas inadecuadas que redundarán en la
fractura o descementado de la carilla. Entre estas situaciones de sobrecarga
habremos de citar el bruxismo y los hábitos parafuncionales, que pueden causar
fracturas y descementados continuos. En esta línea, un caso particular es el
formado por un diente antagonista de un implante. Durante la función, normal o
parafuncional, el resto de la dentición natural se intruirá con lo que el diente
antagonista sufrirá toda la carga. Si es portador de una carilla, la fatiga acabará
con ella o con su cemento.
3. Otras
Hábitos inadecuados, higiene insuficiente o
elevado índice de caries son otras importantes
contraindicaciones
a. Hábitos inadecuados tales como el mordisqueo
de bolígrafos, la onicofagia, la sujeción de clavos
y objetos con los dientes y cualquier otro que
implique una actividad dentaria incorrecta
contraindicará el empleo de carillas de porcelana
como método restaurador, por el incremento del
riesgo de fracturas.
b. Higiene insuficiente. El acúmulo de placa
bacteriana sobre la interfase diente/restauración
cerámica conducirá a la tinción de la misma con
la consiguiente alteración estética.
c. Un índice de caries elevado, asociado o no a
higiene insuficiente hace aparecer caries con
mayor facilidad en la interfase cementante,
elevando los riesgos de fracaso.
Reducción dentaria
Sin reducción dentaria. En aquellos casos en los que la indicación de carillas sea por la
necesidad de lograr un cambio volumétrico o morfológico del diente, como puede ser
el posicionamiento lingual o palatino de un diente, buscando un efecto visual de
alineamiento con los dientes vecinos, o bien en casos de rotación, microdoncia o
dientes conoideos, no será necesario efectuar reducción alguna, salvo un pequeño
tallado para rectificar levemente la línea de inserción, eliminando sobrecontorneados o
retenciones naturales, perfilar el margen o dejar expuesto el esmalte para la
retención. Con reducción dentaria. No obstante la reducción será lo más conservadora
posible, compatible con el aspecto final del diente, grosor y resistencia de la carilla y
adhesión recordando que, por lo menos, el 50% de la superficie tiene que ser esmalte
para lograr una buena adhesión.
Para lograr que la reducción sea la mínima es de gran ayuda hacer previamente un
encerado de estudio seguido de una llave de silicona que sirva siempre de referencia
para controlar la profundidad del tallado. Reducción estándar. La reducción estándar
inicial varía de 0,5 a 0,7 mm de profundidad, con un mínimo de 0,3 mm, para la zona
axial del diente, llegando a 1,5 mm en el borde incisal. Reducción o tallado vestibular.
Gracias por su atención
Referencias: Peña Lopez, J. M. (2003, 5 diciembre). Técnica y sistemática de la preparación
y construcción de carillas de porcelana. https://scielo.isciii.es/scielo.php?
script=sci_arttext&pid=S1138-123X2003000600005. Recuperado 22 de mayo de 2022, de
https://scielo.isciii.es/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1138-123X2003000600005