El carácter
de Jesús
Mat 11:29
Acepten el yugo que les
pongo, y aprendan de mí, que
soy paciente y de corazón
humilde; así encontrarán
descanso.
¿ Qué necesitamos
aprender de él?
Imitar su carácter
AMOR
Juan 11:1-6
Jua 11:2 Esta María, que era hermana de
Lázaro, fue la que derramó perfume sobre los
pies del Señor y los secó con sus cabellos.[c]
Jua 11:3 Así pues, las dos hermanas
mandaron a decir a Jesús:
—Señor, tu amigo querido está enfermo.
Jua 11:4 Jesús, al oírlo, dijo:
—Esta enfermedad no va a terminar en muerte, sino
que ha de servir para mostrar la gloria de Dios, y
también la gloria del Hijo de Dios.
Jua 11:5 Aunque Jesús quería mucho a Marta, a su
hermana y a Lázaro,
Jua 11:6 cuando le dijeron que Lázaro estaba
enfermo se quedó dos días más en el lugar donde se
encontraba.
Jua 11:7 Después dijo a sus discípulos:
—Vamos otra vez a Judea.[d]
Jua 11:32 Cuando María llegó a donde estaba Jesús, se
puso de rodillas a sus pies, diciendo:
—Señor, si hubieras estado aquí, mi hermano no habría
muerto.
Jua 11:33 Jesús, al ver llorar a María y a los judíos que
habían llegado con ella, se conmovió profundamente y se
estremeció,
Jua 11:34 y les preguntó:
—¿Dónde lo sepultaron?
Le dijeron:
—Ven a verlo, Señor.
Jua 11:35 Y Jesús lloró.
Jua 11:36 Los judíos dijeron entonces:
—¡Miren cuánto lo quería!
CONVICCIÓN
Juan 2:13-17
Jua 2:13
Jesús purifica el templo
(Mt 21.12–13; Mc 11.15–18; Lc 19.45–46)
Como ya se acercaba la fiesta de la Pascua[l] de
los judíos, Jesús fue a Jerusalén.
Jua 2:14 Y encontró en el templo a los
vendedores de novillos, ovejas y palomas, y a
los que estaban sentados en los puestos donde
se le cambiaba el dinero a la gente.[m]
Jua 2:15 Al verlo, Jesús tomó unas cuerdas,
se hizo un látigo y los echó a todos del
templo, junto con sus ovejas y sus novillos. A
los que cambiaban dinero les arrojó las
monedas al suelo y les volcó las mesas.
Jua 2:16 A los vendedores de palomas les
dijo:
—¡Saquen esto de aquí! ¡No hagan un
mercado de la casa de mi Padre!
Jua 2:17 Entonces sus discípulos se
acordaron de la Escritura que dice: “Me
consumirá el celo por tu casa.
AUTORIDAD
Marcos 1:21-28
Mar 1:21
Un hombre que tenía un espíritu impuro
(Lc 4.31–37)
Llegaron a Cafarnaúm,[z] y en el sábado[a] Jesús entró
en la sinagoga[b] y comenzó a enseñar.
Mar 1:22 La gente se admiraba de cómo les enseñaba,
porque lo hacía con plena autoridad y no como los
maestros de la ley.[c]
Mar 1:23 En la sinagoga del pueblo había un hombre
que tenía un espíritu impuro,[d] el cual gritó:
Mar 1:24 —¿Por qué te metes con nosotros, Jesús de
Nazaret? ¿Has venido a destruirnos?[e] Yo te conozco, y sé
que eres el Santo de Dios.[f]
Mar 1:25 Jesús reprendió a aquel espíritu, diciéndole:
—¡Cállate y deja a este hombre!
Mar 1:26 El espíritu impuro hizo que al hombre le diera
un ataque, y gritando con gran fuerza salió de él.
Mar 1:27 Todos se asustaron, y se preguntaban unos a
otros:
—¿Qué es esto? ¡Enseña de una manera nueva, y con
plena autoridad! ¡Incluso a los espíritus impuros da
órdenes, y lo obedecen!
Mar 1:28 Y muy pronto la fama de Jesús se extendió por
toda la región de Galilea.
SERVICIO
Juan 13:1-17
Jua 13:1
Jesús lava los pies de sus discípulos
Era antes de la fiesta de la Pascua,[b] y Jesús sabía que
había llegado la hora[c] de que él dejara este mundo para
ir a reunirse con el Padre. Él siempre había amado a los
suyos que estaban en el mundo, y así los amó hasta el fin.
[d]
Jua 13:2 (2–4) El diablo ya había metido en el corazón de
Judas, hijo de Simón Iscariote, la idea de traicionar a
Jesús. Jesús sabía que había venido de Dios, que iba a
volver a Dios[e] y que el Padre le había dado toda
autoridad;[f] así que, mientras estaban cenando,[g] se
levantó de la mesa, se quitó la capa y se ató una toalla a
la cintura.
Luego echó agua en una palangana y se puso a lavar los
pies de los discípulos[h] y a secárselos con la toalla que
llevaba a la cintura.
Cuando iba a lavarle los pies a Simón Pedro, este le dijo:
—Señor, ¿tú me vas a lavar los pies a mí?
Jesús le contestó:
—Ahora no entiendes lo que estoy haciendo, pero
después lo entenderás.
Jua 13:8 Pedro le dijo:
—¡Jamás permitiré que me laves los pies!
Respondió Jesús:
—Si no te los lavo, no podrás ser de los míos.
Simón Pedro le dijo:
—¡Entonces, Señor, no me laves solamente los pies, sino
también las manos y la cabeza![i]
Pero Jesús le contestó:
—El que está recién bañado no necesita lavarse más que
los pies,[j] porque está todo limpio. Y ustedes están
limpios,[k] aunque no todos.
Dijo: “No están limpios todos”, porque sabía quién lo iba
a traicionar.
Después de lavarles los pies, Jesús volvió a ponerse la
capa, se sentó otra vez a la mesa y les dijo:
—¿Entienden ustedes lo que les he hecho?
Ustedes me llaman Maestro y Señor, y tienen razón,
porque lo soy.
Pues si yo, el Maestro y Señor, les he lavado a ustedes los
pies, también ustedes deben lavarse los pies unos a otros.
[l]
Yo les he dado un ejemplo, para que ustedes hagan lo
mismo que yo les he hecho.[m]
Les aseguro que ningún servidor es más que su señor,[n] y
que ningún enviado es más que el que lo envía.
Si entienden estas cosas y las ponen en práctica, serán
dichosos.
GRATITUD
Juan 6:10-11
Jesús respondió:
—Díganles a todos que se sienten.
Había mucha hierba en aquel lugar, y se
sentaron. Eran unos cinco mil hombres.
Jua 6:11 Jesús tomó en sus manos los
panes y, después de dar gracias a Dios,[e]
los repartió entre los que estaban
sentados. Hizo lo mismo con los
pescados, dándoles todo lo que querían.
Colosenses 3:15
Y que la paz de Cristo reine en sus
corazones, porque con este
propósito los llamó Dios a formar un
solo cuerpo. Y sean agradecidos.
¿Cuál de estas te costará
más trabajo?