LA POSESIÓN
Y PRESCRIPCIÓN.
DOCENTE: [Link] LA LUZ MUÑOZ COSME
CARACTERISTICAS GENERALES DE LA POSESIÓN Y
PRESCRIPCIÓN.
La prescripción es un medio de adquirir bienes o de librarse de obligaciones, mediante el
transcurso de cierto tiempo y bajo las condiciones establecidas por la ley.
La adquisición de bienes en virtud de la posesión, se llama prescripción positiva; la liberación
de obligaciones, por no exigirse su cumplimiento, se llama prescripción negativa.
Sólo pueden prescribirse los bienes y obligaciones que están en el comercio, salvo las
excepciones establecidas por la ley.
Pueden adquirir por prescripción positiva todos los que son capaces de adquirir por cualquier
otro título; los menores y demás incapacitados pueden hacerlo por medio de sus legítimos
representantes.
Se dice legalmente cambiada la causa de la posesión, cuando el poseedor que no poseía a título
de dueño, comienza a poseer con este carácter y, en tal caso, la prescripción no corre sino desde
el día en que se haya cambiado la causa de la posesión.
LA POSESIÓN
La posesión es el poder efectivo sobre una cosa por parte de una persona, sin
saber si es el verdadero titular de esa cosa.
Es decir, la posesión es la tenencia de una cosa, es un fenómeno jurídico que es
un hecho, o se tiene o no se tiene la posesión de algo.
Por ejemplo, si alguien utiliza un coche, esa persona es poseedor del coche. Pero
esto no significa que sea el propietario del coche.
Lo que hace el poseedor es el ejercicio de facultades que corresponderían ejercer
al titular de un derecho real, pero sin necesariamente ser el verdadero titular de
este derecho.
LAS PRINCIPALES CARACTERÍSTICAS QUE
DEFINEN LA FIGURA DE LA POSESIÓN SON:
Esta figura jurídica, que a su vez es un hecho, significa que la ley presume que las personas que poseen una cosa
son los verdaderos titulares de ese derecho.
La posesión da apariencia a una persona de ser el titular de un derecho real.
Se regula en el Código civil.
Cualquier persona física o jurídica puede ser poseedor, ya que una persona no se erige poseedor al
cumplir requisitos, sino que es una situación de hecho.
La posesión puede ser ejercida por varios poseedores.
El ordenamiento jurídico da protección a la posesión, es decir, prohíbe que nadie (ni siquiera el que tenga
el derecho legítimo a poseer por ser propietario) pueda arrebatar la posesión por la fuerza.
Puede recaer sobre cosas y derechos susceptibles de apropiación, como la servidumbre.
ANTECEDENTES DEL DERECHO ROMANO
El Derecho Romano es el nombre que damos al conjunto de normas que rigieron la vida de la Antigua
Roma durante los catorce siglos que el Imperio se mantuvo en pie. En la actualidad, entendemos por
Derecho Romano el ordenamiento jurídico que reguló las actividades de los ciudadanos del
Imperio, desde su fundación—en el año 753 a. C.—hasta su caída en el siglo V d.C., siendo un cuerpo
legal vivo que se adaptó para cubrir las necesidades sociales de cada momento histórico.
El compendio de normas de la Antigua Roma siguió vigente hasta la caída del Imperio bizantino, en el
año 1453, pero sus fundamentos se han mantenido vivos a lo largo de los últimos siglos.
Primero, a través de su inclusión en los textos jurídicos germánicos y, después, como
parte del ius commune y de los diversos derechos nacionales. Ha servido de base no solo para
el desarrollo de la legislación civil de gran parte de Europa y de toda América Latina, sino también
para el desarrollo de múltiples instituciones y principios de derecho público como la separación de
poderes, la regulación de los bienes públicos, crímenes, la organización administrativa, la materia
urbanística o el sistema impositivo, entre otros.
Los más de mil años de legislación y formas de entender la ley del
Imperio romano abarcan desde el primer código de leyes de la Antigüedad, la Ley de las XII Tablas, hasta
la compilación jurídica que realizó el emperador Justiniano en el siglo VI d.C., conocida como Corpus Iur
is Civilis.
Para construir el ordenamiento jurídico que forma el Derecho Romano se tomó como base la costumbre,
es decir, los actos socialmente aceptados y que a través de
la repetición quedaban validados como una forma de actuar legítima para responder
a una necesidad jurídica.
Situaciones que hoy en día han quedNado reflejadas en nuestro ordenamiento en el Código Civil,
Código Penal y en el Código de Comercio, entre otras normas que constituyen la base del
sistema jurídico.
Por tanto, los romanos regulaban tanto la esfera pública del ciudadano—su relación con el Estado—
como la privada—entre los propios ciudadanos—apoyándose en las soluciones similares que
habían resuelto de forma exitosa: conflictos de propiedad, compraventas viciadas, adquisición por
posesión continuada en el tiempo, hurtos, delitos violentos…
A pesar de ser una legislación tan antigua, su influencia en diferentes factores sociales, políticos y
económicos ha trascendido en el tiempo. Esto se debe a que los romanos supieron elaborar un cuerpo
legislativo sencillo, capaz de dar respuesta a los conflictos que surgían entre los ciudadanos de la
manera más simple.
POSESIÓN DE DERECHOS REALES
El derecho de posesión es un derecho real.
Además la posesión entra bajo protección constitucional y
civil. El poseedor tiene la facultad de conservar el bien hasta en tanto otro demuestre ante órganos jurisdicci
onales que tiene mejor derecho para poseer.
El derecho de posesión se encuentra
protegido por la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos y alcanza el rango de garantía
constitucional al establecer el artículo 16 que: “Nadie puede ser molestado en su persona, familia,
domicilio, papeles o posesiones, sino en virtud de mandamiento escrito de la autoridad competente, que
funde y motive la causa legal del procedimiento...”. Es decir las personas no pueden ser molestadas en su
derecho de posesión de forma arbitraria.
La posesión es el poder de hecho que una persona tiene sobre un bien o sobre un derecho y realiza actos
materiales que manifiestan las facultades que ese bien o derecho confieren.
Cuando una persona adquiere la posesión de una cosa en virtud de un contrato de arrendamiento
por ejemplo, se dice que es un poseedor derivado y podrá gozar y disfrutar de la cosa pero no podrá
enajenarla o gravarla.
La posesión puede ser originaria o derivada. En el caso de que una persona adquiera la posesión
de una cosa en virtud de un contrato de compraventa por ejemplo, se dice que es poseedor
originario y podrá gozar, disfrutar y disponer de la cosa pudiendo incluso enajenarla o gravarla.
Por ejemplo, una persona puede poseer un terreno en virtud de un contrato de arrendamiento, en este
caso es un poseedor de buena fe, sin embargo si el contrato de arrendamiento se encuentra viciado y
el arrendatario lo sabía y no dijo nada, entonces será poseedor de mala fe.
La posesión también puede adquirirse como consecuencia de un hecho o acto violento, de un delito,
como por ejemplo a través del delito de robo de un bien mueble o del despojo de un bien inmueble.
Una persona puede ser poseedor mediante un título esto es, mediante un acto jurídico que le de
origen y puede hacerlo de buena o mala fe.
LA POSESIÓN DE LOS DERECHOS PERSONALES
Esta posesión se presenta también en dos formas:
Poseer una cosa por virtud de un derecho personal:
A qui tenemos todos aquellos casos en que se confiere el uso, el goce, la custodia
o administración de una cosa ajena, por virtud de un derecho personal, dado
que el uso o goce también pueden conferirse por virtud de un derecho real.
Poseer un derecho personal en sí:
Se presenta cuando se posee en sí un derecho de crédito, es decir, un derecho
personal. Cuando se ejecutan todos los actos que constituyen el ejercicio de ese
derecho, ya se trate de obligaciones de dar, de hacer o de no hacer. Estos actos que implican el ejercicio del derecho
personal suponen que alguien se conduzca como acreedor; que posea el título de crédito cuando conforme a
derecho es necesario.
LOS BIENES OBJETO DE POSESIÓN,FORMAS DE
POSESION,FORMAS DE AQUISICION Y PERDIDA DE LA
MISMA
Es poseedor de una cosa el que ejerce sobre ella un poder de hecho, salvo que lo haga en
cumplimiento de las instrucciones de su propietario. Posee un derecho el que goza de él.
Cuando en virtud de un acto jurídico el propietario entrega a otro una cosa, concediéndole el
derecho de retenerla temporalmente en su poder en calidad de usufructuario, arrendatario,
acreedor pignoraticio, depositario u otro título análogo, los dos son poseedores de la cosa. El que
la posee a título de propietario tiene una posesión originaria; el otro, una posesión derivada.
Igual regla se aplicará para el caso de que persona diferente del propietario adquiera
temporalmente la tenencia de la cosa en virtud de precepto legal o mandamiento de autoridad que
así lo disponga.
En caso de despojo, tanto el poseedor originario como el derivado gozan del derecho de pedir que
sea restituido el que tenía la posesión derivada y si éste no puede o no quiere recobrarla, el
poseedor originario puede pedir que se le dé la posesión a él mismo.
Cuando se demuestre que una persona tiene en su poder una cosa en virtud de la situación de
dependencia en que se encuentra respecto del propietario de esa cosa y que la retiene en provecho
de éste, en cumplimiento de las órdenes o instrucciones que de él ha recibido, no se le considera
poseedor.
Sólo pueden ser objeto de posesión, las cosas y derechos que sean susceptibles de apropiación.
Puede adquirirse la posesión por la misma persona que va a disfrutarla, por su representante legal,
por su mandatario y por tercero sin mandato alguno; en este último caso, no se entenderá
adquirida la posesión hasta que la persona a cuyo nombre se haya verificado el acto posesorio la
ratifique
Cuando varias personas poseen una cosa indivisa, podrá cada una de ellas ejercer actos posesorios
sobre la cosa común, con tal que no excluya los actos posesorios de los otros coposeedores.
La posesión da al que la tiene, la presunción de propietario para todos los efectos legales. El que
posee en virtud de un derecho personal o de un derecho real distinto de la propiedad, no se presume
propietario; pero si es poseedor de buena fe, tiene a su favor la presunción de haber obtenido la
posesión del dueño de la cosa o derecho poseído.
El poseedor de una cosa mueble perdida o robada no podrá recuperarla de un tercero de buena fe
que la haya adquirido en almoneda o de un comerciante que, en mercado público, se dedique a la
venta de objetos de la misma especie, sin reembolsar al poseedor el precio que hubiere pagado por
la cosa. Recuperado el bien, el poseedor tiene derecho de repetir contra el vendedor.
Para que el poseedor tenga derecho al interdicto de recuperar la posesión, se necesita que no haya
pasado un año desde que se verificó el despojo.
Es poseedor de buena fe, el que entra en la posesión en virtud de un título suficiente para darle
derecho de poseer. También lo es el que ignora los vicios de su título, que le impiden poseer con
derecho. Es poseedor de mala fe, el que entra a la posesión sin título alguno para poseer; lo mismo
que el que conoce los vicios de su título que le impiden poseer con derecho.
LA POSESIÓN SE PIERDE:
I. Por abandono;
II. Por cesión a título oneroso o gratuito;
III. Por la destrucción o pérdida de la cosa o por quedar ésta fuera del comercio;
IV. Por resolución judicial;
V. Por despojo, si la desposesión dura más de un año;
VI. Por reivindicación del propietario;
VII. Por expropiación, por causa de utilidad pública;
VIII. Por resolución judicial dictada en un procedimiento de extinción de dominio
Se pierde la posesión de los derechos cuando es imposible ejercitarlos o cuando no se ejercen por el tiempo que baste para que
queden prescritos.
LA PRESCRIPCION POSITIVA Y LA NEGATIVA
La prescripción es un medio de adquirir bienes o de librarse de obligaciones, mediante el transcurso de cierto tiempo y bajo las
condiciones establecidas por la ley.
La adquisición de bienes en virtud de la posesión, se llama prescripción positiva; la liberación de obligaciones, por no exigirse su
cumplimiento, se llama prescripción negativa.
Sólo pueden prescribirse los bienes y obligaciones que están en el comercio o, salvo las excepciones establecidas por la ley.
Pueden adquirir por prescripción positiva todos los que son capaces de adquirir por cualquier otro título; los menores y demás
incapacitados pueden hacerlo por medio de sus legítimos representantes.
La prescripción negativa aprovecha a todos, aún a los que por sí mismos no pueden obligarse.
Las personas con capacidad para enajenar pueden renunciar la prescripción ganada, pero no el derecho de prescribir para lo sucesivo.
PRESCRIPCIÓN POSITIVA
La posesión necesaria para prescribir, debe ser:
I. En concepto de propietario;
II. Pacífica; III. Continua; y
IV. Pública
Los bienes inmuebles se prescriben:
I. En cinco, años cuando se poseen en concepto de propietario con buena fe, pacífica, continua y
públicamente;
II. En cinco años, cuando los inmuebles hayan sido objeto de una inscripción de posesión;
III. En diez años, cuando se posean de mala fe, si la posesión es en concepto de propietario, pacífica,
continua y pública;
IV. Se aumentará en una tercera parte el tiempo señalado en las fracciones I y III, si se demuestra, por quien
tenga interés jurídico en ello, que el poseedor de finca rústica no la ha cultivado durante la mayor parte del
tiempo que la ha poseído o que por no haber hecho el poseedor de finca urbana las reparaciones necesarias,
ésta ha permanecido deshabitada la mayor parte del tiempo que ha estado en poder de aquél.
Los bienes muebles se prescriben en tres años, cuando son poseídos con buena fe, pacífica y
continuamente. Faltando la buena fe, se prescribirán en cinco años.
Cuando la posesión se adquiere por medio de violencia, aunque ésta cese y la posesión continúe
pacíficamente, el plazo para la prescripción será de diez años para los inmuebles y de cinco para
los muebles, contados desde que cese la violencia.
La posesión adquirida por medio de un delito se tendrá en cuenta para la prescripción, a partir de
la fecha en que haya quedado extinguida la pena o prescrita la acción penal, considerándose la
posesión como de mala fe.
El que hubiere poseído inmuebles por el tiempo y con las condiciones exigidas por este Código
para adquirirlos por prescripción, puede promover juicio contra el que aparezca como propietario
de estos bienes en el Registro Público de la Propiedad y del Comercio, a fin de que se declare
que la prescripción se ha consumado y que ha adquirido, por ende, la propiedad.
La sentencia ejecutoria que declare procedente la acción de prescripción, se inscribirá en el
Registro Público de la Propiedad y del Comercio, y servirá de título de propiedad al poseedor.
PRESCRIPCIÓN NEGATIVA
La prescripción negativa se verifica por el solo transcurso del tiempo fijado por la ley.
Fuera de los casos de excepción, se necesita el lapso de diez años, contados desde que una obligación pudo exigirse, para que se
extinga el derecho de pedir su cumplimiento.
La obligación de dar alimentos es imprescriptible.
Prescriben en dos años:
I. Los honorarios, sueldos, salarios, jornales u otras retribuciones por la prestación de cualquier servicio, cuando no deban quedar
sujetos a las prescripciones de las leyes aplicables en materia laboral. La prescripción comienza a correr desde la fecha en que dejaron
de prestarse los servicios;
II. La acción de cualquier comerciante para cobrar el precio de objetos vendidos a personas que no fueren revendedoras. La
prescripción corre desde el día en que fueron entregados los objetos, si la venta no se hizo a plazo;
III. La acción de los dueños de hoteles y casas de huéspedes para cobrar el importe del hospedaje; así como la de éstos y la de los
fondistas, para cobrar el precio de los alimentos que ministren.
La prescripción corre desde el día en que debió ser pagado el hospedaje o desde aquél en que se ministraron los alimentos;
IV. La responsabilidad civil que nace del daño causado por personas o animales y que la ley impone al representante de aquellas o al
dueño de éstos; La prescripción comienza a correr desde el día en que se recibió o fue conocida la injuria o desde aquel en que se causó
el daño; y
V. La responsabilidad civil proveniente de actos ilícitos que no constituyan delitos. La prescripción corre desde el día en que se
verificaron los actos.
Las pensiones, las rentas, los alquileres y cualesquiera otras prestaciones periódicas no cobradas a su
vencimiento, quedarán prescritas en cinco años, contados desde el vencimiento de cada una de ellas, ya se
haga el cobro en virtud de acción real o de acción personal.
Respecto de las obligaciones con pensión o renta, el tiempo de la prescripción del capital comienza a
correr desde el día del último pago, si no ha fijado plazo para la devolución; en caso contrario, desde el
vencimiento del plazo.
Prescribe en cinco años la obligación de dar cuentas. En igual plazo se prescriben las obligaciones
líquidas que resulten de la rendición de cuentas. En el primer caso, la prescripción comienza a correr
desde el día en que el obligado termina su administración; en el segundo caso, desde el día en que la
liquidación es aprobada por los interesados o por sentencia que cause ejecutoria.
CONDIONES DE POSECIÓN PARA LA ADQUISICIÓN
La posesión se adquiere por la ocupación material de la cosa o derecho poseído, o por el hecho de
quedar éstos sujetos a la acción de nuestra voluntad, o por los actos propios y formalidades legales
establecidas para adquirir tal derecho.
La posesión se adquiere también "por los actos propios y formalidades legales establecidas para
adquirir tal derecho".
DEL CÓMPUTO PARA LA PRESCRIPCIÓN
El tiempo para la prescripción se cuenta por años y no de momento a momento, excepto en los casos en
que así lo determine la ley expresamente.
Los meses se regularán por el número de días que les correspondan.
Cuando la prescripción se cuente por días, se entenderán éstos de veinticuatro horas naturales, contadas
de las cero a las veinticuatro.
El día en que comienza la prescripción se cuenta siempre entero, aunque no lo sea, pero aquél en que la
prescripción termina, debe ser completo.
Cuando el último día sea feriado no se tendrá por completa la prescripción, sino cumplido el que siga, si
fuere útil.