La luz de la vela
Cuento popular lituano
En una pequeña villa en Latvia, cerca de la capital de la ciudad de
Riga, vivía un padre que tenía tres hijo. Dos eran considerados como
chicos inteligentes, pero el tercero era muy simple y todos decían que
el muchacho era un tonto.
Un día, el padre decidió construir una cabaña en un lugar de sus tierras.
Cuando la pequeña casa estuvo terminada, llamó a sus hijos y dijo:
-Daré esta cabaña al que pueda llenarla completamente. Ni una esquina
puede quedar vacía.
Sin pensar dos veces, el hijo mayor dijo:
-Yo sé lo que haré-. Y salió al pueblo.
Fue a comprar un caballo.
A su regreso, metió al animal dentro de la nueva cabaña.
El caballo llenó solo una esquina del lugar.
De inmediato, el segundo hijo se apuro a decir:
-Sé exactamente lo que haré para llenar esta cabaña. Fue al campo y
regreso con una carga de paja, la cual llevó hasta dentro de la nueva casa.
Pero no logró ocuparla toda.
El hijo menor se rascó la cabeza con una mano. Y dijo lentamente:
-Supongo que es mi turno para tratar mi suerte-. Y se alejó de la villa. Ya
fuera de ella, camino el resto del día. Pensaba y pensaba hasta que cayó la
noche. Cuando las luces comenzaron a brillar desde las ventanas de las casas,
el muchacho tuvo una excelente idea y río con fuerza. Exclamó con alegría:
“Ahora sé justo lo que haré”.
Compró una vela muy gruesa y se apresuró a regresar hacia la nueva cabaña.
Una vez adentro, el muchacho encendió la vela y ……. ¡toda la cabaña se llenó
de luz! Cada esquina, escondrijo y grieta se iluminó.
Y así el hijo simplón, a quien todos creían un tonto, ganó la nueva cabaña