OSTEOMIELITIS
DOCENTE: Dra. Biamonte Leguia Marizol
ALUMNA: Ccopa Limachi Xiomara Luana
CONCEPTO
Las infecciones de los huesos en la infancia son
relativamente frecuentes. El diagnóstico
precoz de la osteomielitis en pacientes jóvenes
es de importancia crítica; la instauración
inmediata de los tratamientos médico y
quirúrgico apropiados antes de que se
produzca una diseminación de la infección
reduce al mínimo el riesgo de lesión
permanente. El riesgo es mayor si está
lesionada la fisis (placa de crecimiento del
hueso).
ETIOLOGÍA
Las bacterias son los patógenos más frecuentes en las infecciones esqueléticas agudas.
Staphylococcus aureus es el microorganismo más frecuente en la osteomielitis en todos los
grupos de edad, incluidos los neonatos
En neonatos también son frecuentes las infecciones por estreptococos del grupo B y por
bacilos entéricos gramnegativos (Escherichia coli,); los estreptococos del grupo A
constituyen menos del 10% de todos los casos.
Después de los 6 años de edad, la mayoría de las osteomielitis está causada por S. aureus,
estreptococo del grupo A, o por Pseudomonas aeruginosa . Las infecciones por
Pseudomonas están relacionadas casi exclusivamente con heridas punzantes en el pie, con
inoculación directa de P. aeruginosa desde la plantilla del zapato al hueso o cartílago, lo
que provoca una osteocondritis.
Salmonella spp. y S. aureus son las dos causas más comunes de osteomielitis en niños con
anemia falciforme.
Streptococcus pneumoniae es la que produce con más frecuencia osteomielitis en niños
menores de 24 meses y en aquellos con anemia de células falciformes, pero su frecuencia
ha disminuido debido a las vacunas conjugadas de neumococos.
Bartonella henselae puede producir osteomielitis de cualquier hueso, pero especialmente
en las vértebras y los huesos de la pelvis.
Kingella kingae es la segunda causa más frecuente de osteomielitis en niños menores de 4
años.
EPIDEMIOLOGÍA
La media de edad de los niños con infecciones musculoesqueléticas es de unos 6 años.
Estas infecciones son más frecuentes en los niños que en las niñas; la conducta de los niños puede predisponer a
accidentes traumáticos.
Parece que no existe predilección por ninguna raza, pero sí una mayor incidencia de estas infecciones en los pacientes
con anemia de células falciformes.
Muchas de las infecciones en niños, por lo demás sanos, son de origen hematógeno.
Los traumatismos leves cerrados constituyen un antecedente frecuente en los casos de osteomielitis en alrededor del
30% de los pacientes.
La infección ósea también puede producirse tras una lesión penetrante o tras fracturas abiertas. Las infecciones
secundarias a intervenciones ortopédicas se asocian con poca frecuencia a la implantación de dispositivos quirúrgicos.
El deterioro de las defensas del huésped aumenta también el riesgo de infección esquelética.
CLASIFICACIÓN
PATOGENIA
La anatomía y la circulación peculiar de los extremos de los huesos largos
condicionan la predilección de la localización de las bacterias transmitida por la
sangre.
En la metáfisis, las arterias nutricias se ramifican en capilares sin anastomosis bajo la fisis,
que forman un asa aguda antes de entrar en los sinusoides venosos que drenan en la médula
ósea. El flujo sanguíneo lento en esta región predispone a la siembra de bacterias.
Cuando se ha establecido un foco bacteriano, los fagocitos emigran hacia él y producen un
exudado inflamatorio (absceso metafisario). La generación de enzimas proteolíticas,
radicales de oxígeno tóxicos y citocinas provoca una disminución de la presión parcial de
oxígeno, un descenso del pH, osteólisis y destrucción tisular. Al progresar el exudado
inflamatorio, el aumento de presión se extiende a través del espacio metafisario poroso vía el
sistema haversiano y los canales de Volkmann hacia el espacio subperióstico.
El material purulento bajo el periostio puede levantar la membrana perióstica de la
superficie ósea, lo que deteriora todavía más la vascularización de la cortical y la metáfisis.
MANIFESTACIONES CLÍNICAS
Los primeros signos y síntomas suelen ser poco llamativos y no específicos.
Los neonatos pueden presentar una seudoparálisis o dolor con el movimiento de
la extremidad afectada (p. ej., cambios del pañal). La mitad de ellos no presenta
fiebre y puede tener un aspecto saludable.
Los lactantes de más edad y los niños presentan con más frecuencia dolor, fiebre y
signos de localización como edema, eritema y calor. Si está afectada la extremidad
inferior, la mitad de los pacientes presenta cojera o se niega a andar.
El dolor a la palpación sobre un hueso largo puede ser un hallazgo bastante significativo.
Los edemas y eritemas locales en la osteomielitis pueden indicar que la infección se ha propagado
más allá de la metáfisis llegando al espacio subperióstico, lo que representa una respuesta
inflamatoria secundaria de las partes blandas.
La osteomielitis de la pelvis se puede manifestar con hallazgos poco pronunciados, como dolor de
la cadera, muslo, ingle o abdomen.
La osteomielitis vertebral se presenta típicamente con dolor lumbar con o sin sensibilidad a la
palpación sobre las apófisis espinosas vertebrales.
DIAGNÓSTICO
El diagnóstico de la osteomielitis comienza por la sospecha clínica y requiere
cultivos y estudios de imagen apropiados. Se deben obtener hemocultivos en todos No existen pruebas de laboratorio específicas para la
los casos en que se sospeche una osteomielitis. Dependiendo de los resultados de osteomielitis. El recuento y fórmula de leucocitos, la velocidad
las técnicas de imagen la aspiración o la biopsia de un absceso óseo o subperióstico de sedimentación globular (VSG) y la proteína C reactiva (CRP)
con tinción de Gram, el cultivo, la PCR para K. kingae y, posiblemente, el estudio suelen estar elevadas en niños con infecciones óseas, pero son
anatomopatológico óseo ofrecen las muestras óptimas para el cultivo para inespecíficos y no sirven para distinguir entre infección
confirmar el diagnóstico y aumentan significativamente la coste-efectividad, si se
compara con los hemocultivos por sí solos. esquelética y otros procesos inflamatorios. El recuento de
leucocitos y la VSG pueden ser normales durante los primeros
días de la infección, y esto no excluye el diagnóstico de
infección esquelética. No obstante, la mayoría de los niños con
osteomielitis hematógena aguda presentan elevación de la
A menudo, estas muestras son extraídas por el radiólogo intervencionista o en el VSG y/o la CRP.
momento del drenaje quirúrgico por el cirujano ortopédico. La inoculación directa de
las muestras clínicas en frascos de hemocultivos para aerobios puede mejorar la
detección de K. kingae, especialmente si se mantienen los cultivos durante una
semana.
La monitorización de la elevación de la CRP puede ser útil para
controlar la respuesta al tratamiento e identificar
complicaciones.
Para identificar K. kingae, la mejor técnica es la PCR, que permite la detección incluso
hasta 6 días desde el inicio del tratamiento antibiótico.
EVALUACIÓN RADIOLÓGICA
Radiografías simples
A las 72 horas del inicio de los síntomas de
osteomielitis, las radiografías simples del foco, con
técnica de partes blandas, comparadas si es necesario
con las de la extremidad opuesta, pueden mostrar el
desplazamiento de los planos musculares profundos
de la metáfisis adyacente causado por el edema de
los tejidos profundos. Los cambios óseos líticos no
son visibles en la radiografía hasta que se destruye el
30-50% de la matriz ósea. Los huesos largos
tubulares no presentan cambios líticos hasta los 7-14
días del comienzo de la infección. En los huesos
planos e irregulares puede tardar todavía más. Las
radiografías en niños con posible osteomielitis son
importantes para excluir otras causas posibles ([Link].,
fracturas) de los signos y síntomas que presentan.
Resonancia magnética y tomografía
computarizada
La RM es más sensible que la TC o la
gammagrafía en la osteomielitis aguda y es la
mejor técnica de imagen para la identificación
de abscesos, así como para diferenciar entre
infección ósea o de partes blandas. La RM
aporta
un detalle anatómico preciso del pus
subperióstico y de la acumulación de restos
purulentos en la médula ósea y en la metáfisis
para una posible intervención quirúrgica. En la
osteomielitis aguda, los restos purulentos y el
edema tienen una baja intensidad de señal
(color oscuro) en las imágenes potenciadas en
T1, mientras que la grasa aparece de color
claro En las imágenes en T2, el aspecto es el
opuesto. La señal de la grasa puede reducirse
con técnicas de supresión de la grasa para
mejorar la visión. La administración de
gadolinio realza las imágenes de la RM. La
celulitis y las fístulas aparecen como áreas con
intensidad de señal elevada en las imágenes
potenciadas en T2. La RM en secuencia STIR
es una modalidad de imagen rápida en la
osteomielitis .
TRATAMIENTO
Es fundamental obtener un hemocultivo antes de
administrar los antibióticos. La mayoría de los
pacientes con osteomielitis presenta una patología
insidiosa que no supone una amenaza vital, y en
estas circunstancias se puede retrasar el
tratamiento antibiótico hasta haber decidido si es
necesario obtener cultivos para el diagnóstico
adicionales (periostio, absceso, hueso). Un
pretratamiento de duración corta (menos de 24h)
para osteomielitis causada por S. aureus tiene un
impacto mínimo en la coste-efectividad del cultivo
de abscesos o de hueso. En pacientes en situación
crítica, la antibioterapia empírica se debe iniciar sin
demora.
REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS
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%20de%20origen%20infeccioso.
GRACIAS