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Cosmovisión Andina: Hawa y Hanan Pacha

El documento describe la cosmovisión andina sobre el universo. Según esta cosmovisión, el universo está compuesto de cuatro mundos interconectados: Hawa Pacha (mundo exterior invisible), Hanan Pacha (cielo visible), Kay Pacha (mundo terrenal), y Ukhu Pacha (mundo subterráneo). Cada mundo tiene un significado espiritual y está vinculado a aspectos como el ciclo diario del sol y la organización política y social de los incas.

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Cosmovisión Andina: Hawa y Hanan Pacha

El documento describe la cosmovisión andina sobre el universo. Según esta cosmovisión, el universo está compuesto de cuatro mundos interconectados: Hawa Pacha (mundo exterior invisible), Hanan Pacha (cielo visible), Kay Pacha (mundo terrenal), y Ukhu Pacha (mundo subterráneo). Cada mundo tiene un significado espiritual y está vinculado a aspectos como el ciclo diario del sol y la organización política y social de los incas.

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Andes

Cosmovisión

Incensario Tiwanaku, AD 600–900. Tiwanaku, Bolivia. Cerámica.


Foto de Ernest Amoroso, NMAI.
(20/6313)[Link]
eginningsoftheroad/[Link]
El Universo
El universo es la Pacha: significa
indistintamente mundo material y tiempo=
cosmos.

Espacio y tiempo son el anverso y reverso


de la misma moneda, partes indisolubles de
la realidad

El universo está conformado por cuatro


mundos, estrechamente vinculados entre sí:

● Hawa Pacha (mundo de afuera)


● Hanan Pacha (mundo de arriba)
● Kay Pacha (este mundo)
La puerta del sol, Tiwanaku, Bolivia, 2009. Foto de Wayne Smith, NMAI.
● Ukhu Pacha (mundo de abajo). (García [Link]
/[Link]
y Roca, 2017, p. 23)
● Es el primer mundo
Hawa Pacha ● Gran océano del cosmos donde vibran los tiempos y los grandes sistemas
galácticos que no se ven, pero existen.
● Es el universo invisible que ocupa un espacio y un tiempo diferentes.
● Está más allá de nuestros sentidos y existe, aunque los ojos humanos no
sean capaces de percibirlo.
● El proceso de conquista y colonización hizo desaparecer este mundo
uránico para imponer la trilogía religiosa del cristianismo y toda su
cosmogonía.
● Sigue existiendo en práctica rituales: Danzantes de Tijeras, vinculado con el
Taki Onqoy, movimiento religioso milenarista que fue erradicado
(aparentemente) en el siglo XVI, y los danzaq de Huancavelica invocan a los
4 mundos en sus rituales de iniciación. (García y Roca, 2017, p. 23-24)

Su existencia fue establecida por Rafael Aguilar a partir de las aproximaciones


de Bertonio, en haqe aru4 , y de González Holguín en quechua. Huillca y
Aparicio Masías nos confirmaron su existencia con una afirmación categórica:
Hawa pachapi yuyanchispas chinkapun, chaypi intikuna, killakunapas phullpurin.
“En el mundo de afuera nuestra imaginación se extravía; allí hierven los soles y
las lunas”. Años después realizamos una película documental sobre los
Danzantes de Tijeras, cuya expresión cultural entronca con el Taki Onqoy,
movimiento religioso milenarista que fue erradicado (aparentemente) en el siglo
XVI, y pudimos comprobar que los danzaq de Huancavelica, todavía invocan a
los cuatro mundos durante sus ritos de iniciación p.23-24
Vasija Wari pintada y modelada con motivo de serpiente, AD 800–1000.
Valle Chancay, Perú. Cerámica. Foto de Ernest Amoroso, NMAI. (23/1070).
[Link]
road/[Link]
[Link]
[Link]
Hanan Pacha

es el cielo visible, donde habitan Ti, el Sol; Mama Killa, la Luna; las constelaciones y los
astros.

En quechua la palabra Ti significa Sol, no Inti como equivocadamente se dice. El Sol es An-
Ti, cuando nace; In-Ti cuando llega al cenit; Qon-Ti, cuando se oculta en el océano; y Wa-
Ti, cuando permanece invisible al otro lado del mundo.

Así, An-Ti-Suyu, una de las cuatro regiones en que se dividía el sistema político social de
los incas, expresa la región del oriente, orto del sol; y, Qon-Ti-Suyu, la región que colinda
con el poniente, es decir, donde el Sol se pone.

El error de designar al Sol únicamente por su posición dominante de In-Ti, es atribuible


también al afán de los españoles por ocultar un conocimiento preexistente entre los indios,
sobre la forma y movimiento de los astros, contrario al dogma católico.

Para los quechuas las distintas posiciones del astro orientaron el sistema de las cuatro
regiones o Tawantinsuyu, cuyo centro es la ciudad del Qosqo (Cusco en español), y la
persona, igualmente sagrada, del inca.

Los incas expresaban con la palabra Tawantinsuyu una aglutinación semántica en el orden
natural. En rigor idiomático, el vocablo sintetiza la unidad de las cuatro regiones cuyo
sistema trataban de representar, adecuando su organización política, su régimen social, su
ciencia y su técnica, a las grandes leyes que rigen el universo.

Qollasuyu, la región del antiguo Tiwanaku, habitado entonces por qollas, lupakas y otras
etnias lacustres como los urus, estaba situada al sur

Chinchaysuyu, al norte de la línea imaginaria que traza el Sol en su trayectoria, coincidente,


esta última, con la posición que ocupa la constelación del Chinchay (las siete cabrillas) en
el mapa del cielo. An-Ti-Suyu significa, literalmente: “Región donde el sol nace”, y expresa
las diversas manifestaciones del cosmos que ocupan el Oriente. La palabra Andes es la
castellanización de An-ti, es decir, el orto del Sol, la posición que ocupa en ese momento
del día y las infinitas variaciones y formas que ofrece el universo (incluida la Tierra) durante
las primeras horas de la mañana. Es el tiempo en que se ocultan los astros, brilla el sol
naciente y medran a su amparo las criaturas de la luz.

Qon-Ti-Suyu, es la región donde se oculta el astro. Expresa las horas crepusculares, el


Occidente que abarca otra infinidad de mundos y de seres que termina en la vastedad del
océano Pacífico. A este mundo pertenecen las horas apacibles, el descanso, la meditación
y el encuentro con los espacios interiores, tan grandes como los que rigen el universo
exterior. (García y Roca, 2017, p. 24-26)

Botella Chimú con asa-estribo y gollete tubular, en forma de pato, AD 1100–1400. Costa norte del
Perú. Cerámica. Foto de R.A. Whiteside, NMAI. (23/6883).
[Link]
Chinchaysuyo

Región
agrícola
Abarcaba
lo que hoy
es Perú,
Ecuador y
parte de
Colombia

Colcas (depósitos) Inka en el valle de Mantaro, Jauja, Perú, 1975. Foto de Jeffrey Parsons.
[Link]
Botella silbadora Chimú–Inka, AD 1450–1532. Región de
Puente colgante
Lambayeque, Perú. Cerámica. Foto, NMAI. (14/4405).
Q’eswachaka, río [Link]
Apurímac, provincia de yus/[Link]
Canas, región de
Cusco, Perú, 2014.
Foto de Doug
McMains, NMAI.
[Link]
[Link]/caminoinka/img/
inkauniverse/suyus/chi
nchaysuyu-
[Link]
Felipe Guaman Poma de Ayala (Quechua, ca. AD 1535–
1616). Un chakacamayuc (experto en puentes), 1615. El
primer nueva corónica y buen gobierno, Biblioteca Real,
Copenhague, GKS 2232 4°..
[Link]
yus/[Link]
Antisuyu

Se ubica en la
cuenca superior del
Amazona.
Proveía de
elementos como
coca, plantas
medicinales, oro,
pluma exóticas.

El Qhapaq Ñan en Antisuyu cerca


de Machu Picchu, Perú, 2012. Foto
de Ramiro Matos, NMAI.
[Link]
noinka/img/inkauniverse/suyus/an
[Link]
Vista de Machu Picchu y Huayna Picchu,
Machu Picchu, Perú, 2012. Foto de F.M.
Swindull.
[Link]
ka/img/inkauniverse/suyus/antisuyu-
[Link]
Qero (vaso) Inka colonial
(anverso y reverso), AD 1550–
1800. Región de Cusco, Perú.
Madera, resina, pintura. Foto de
Ernest Amoroso, NMAI.
(15/2412).
[Link]
minoinka/img/inkauniverse/suyu
s/[Link]
Collasuyu

Abarcaba el sur de
Perú y parte de
Bolivia, Argentina y
Chile.
Extensa puna para la
cría de llamas uy
alpacas
Zona rica en sal,
papas, oro, plata y
cobre

Alpacas pastando sobre una


ladera, Marcapata, región de Canopas (vasijas para ofrendas) inkaicas en
Cusco, Perú, 2014. Foto de Doug forma de llama, AD 1250–1532. Perú. Piedra.
McMains, NMAI. Foto de R.A. Whiteside, NMAI. (24/2422, 9/4839,
[Link] 21/6979, 19/501, 20/1602, 18/2876, 14/5500)
minoinka/img/inkauniverse/suyu [Link]
s/[Link] kauniverse/suyus/[Link]
Alpacas, Saqsaywaman, Perú, 2014. Foto de Doug McMains, NMAI.
[Link]
[Link]

Líder de una caravana de llamas. Cerrillos, Sud Lipez, Bolivia, 1995. Foto de Axel E.
Nielsen. [Link]
[Link]
Paqcha (vaso ceremonial)
inkaico con cabeza de
llama, AD 1470–1532.
Región de Cusco, Perú.
Cerámica pintada. Foto de
Ernest Amoroso, NMAI.
(16/4835).
[Link]
du/caminoinka/img/inkau
niverse/suyus/collasuyu-
[Link]

Felipe Guaman Poma de


Ayala (Quechua, ca. AD
1535–1616). Pastor de
llamas, 1615. El primer nueva
corónica y buen gobierno,
Biblioteca Real, Copenhague,
GKS 2232 4°.
[Link]
u/caminoinka/img/inkaunive
rse/suyus/collasuyu-llama-
Contisuyu

Región más
pequeña de los
suyus
Abarca desde el
piedemonte de los
Andes
occidentales hasta
las costas y el mar.

Jarra Chuquibamba con


decoración de llamas, AD
1100–1600. Región de
Arequipa, Perú. Cerámica.
Foto de Ernest Amoroso, Vasija Chimú–Inka en forma de balsa, AD 1400–1532.
NMAI. (14/5496) Chan Chan, Perú. Cerámica. Foto de Ernest Amoroso,
[Link] NMAI. (24/3474).
/caminoinka/img/inkaunivers [Link]
e/suyus/[Link] iverse/suyus/[Link]
Alfiler de chal Quechua, 1880–
1920. Bolivia. Plata, vidrio.
Foto de Ernest Amoroso,
NMAI. (13/3401).
[Link]
aminoinka/img/inkauniverse/s
uyus/[Link]
Kay Pacha

Es la superficie de la tierra y el mar

región habitada por el hombre y por seres vivientes e inanimados, visibles e


invisibles, y que están en permanente proceso de transformación.

Es el espacio-tiempo poblado por plantas, animales, cerros, lagunas, ríos y


fuerzas naturales que comparten el mundo de los seres vivientes en el
planeta.

Es el medio natural que los científicos denominan biosfera, por ser el ámbito
donde se desarrolla la vida.

Los andinos consideran el Kay Pacha como una suerte de lugar privilegiado
donde la energía del kamaqen, proveniente del cosmos, logra animar a los
seres inertes y forma la infinita variedad de seres vivos que lo pueblan. Incensario Tiwanaku, AD 600–900. Tiwanaku, Bolivia.
Cerámica. Foto de Ernest Amoroso, NMAI. (24/4450).
También es el espacio donde se manifiestan otras formas de la energía como [Link]
los fenómenos atmosféricos, las estaciones, el ir y venir de fuerzas naturales rs/beginningsoftheroad/[Link]
que, a través del discurrir perpetuo del tiempo, dan lugar a la continuidad del
orden cósmico. (García y Roca, 2017, p. 26)
Ukhu Pacha
Es aquel mundo que ocupa el interior del planeta

universo proteico donde se concentran las energías del caos para


generar eternamente el espectáculo de la vida y de la muerte.

Es el gran vientre de la naturaleza, la fuente nutricia, pero también el


lugar donde concluyen los seres vivos luego de su breve paso sobre la
tierra.

Es, pues, el principio y el fin, la madre y el desmadre, la cuna y el


sepulcro.

Lo habitan igualmente seres de la noche que, en el imaginario indio, son


la materialización de las energías perversas y los administradores del
caos, como los mukis, los soqas y los machulas.

Es también el mundo donde se acumulan las energías del planeta para


su constante diálogo con el cosmos.

Los seres que hunden sus raíces en el “mundo de adentro” (o de abajo),


Botella Chavín con asa-estribo y gollete tubular, 800–100 AC. Tembladera, Perú. crecen de cara al sol, orientados al “mundo de arriba” para intercambiar
Cerámica. Foto de R.A. Whiteside, NMAI. (23/7099). energía e información, como los árboles, las montañas, la infinita
variedad de formas animadas e inanimadas que pueblan el Kay Pacha.
[Link]
[Link] Las montañas y los árboles —que apuntan al cielo— son, pues, una
suerte de lengua que utiliza la Tierra para su diálogo perpetuo con el
cosmos (García y Roca, 2017, p. 27)
[Link]
En esta nueva etapa histórica,
la wiphala expresada como una
matriz de 7 x 7 (72), haciendo
un total de 49 cuadrados con
los siete colores del arco iris
(kurmi), simboliza el
renacimiento de los pueblos
originarios. El cuadrado es el
símbolo de la igualdad y de la
armonía.
[Link]
[Link]
Whipala

Collasuyu: blanca Antisuyu: verde

Chinchasuyu: roja Cuntisuyu: amarilla

imágenes tomadas de: [Link]


Rojo: El planeta tierra (aka pacha), es la expresión del hombre andino, en el desarrollo intelectual, es la filosofía cósmica.

Naranja: Representa la sociedad y la cultura, es la expresión de la cultura, la preservación y procreación de la especie humana;
es la salud y la medicina, la formación y la educación, la práctica cultural de la juventud dinámica.

Amarillo: Es la energía y fuerza (cha'ama pacha), expresión de los principios morales, es la doctrina del Pachakama y
Pachamama: la dualidad (chacha wami), las leyes y normas, la práctica colectivista de hermandad y solidaridad humana.

Blanco: El tiempo y la dialéctica (jaya pacha), es la expresión del desarrollo y la transformación permanente del Qullana Marka
sobre los Andes, el desarrollo de la ciencia y la tecnología, el arte, el trabajo intelectual y manual que genera la reciprocidad y
armonía dentro de la estructura comunitaria.

Verde: Representa la economía y la producción andina, riquezas naturales de la superficie y el subsuelo, la flora y fauna que son
un don.

Azul: Espacio cósmico, el infinito (araxa pacha), es la expresión de los sistemas estelares y los fenómenos naturales.

Violeta: La política y la ideología andina, es la expresión del poder comunitario y armónico de los Andes; el instrumento del
estado como una instancia superior, las organizaciones sociales, económicas y culturales, la administración del pueblo y el país.
[Link]
[Link]
content/uploads/2019/01/cruz-andina-
[Link]
La Pacha
La cosmovisión andina es evolucionista.

La Pacha (en singular), es el cosmos, síntesis de materia y energía en


perpetuo movimiento que da origen a los cuatro mundos.

La Pacha se transforma a partir de la oposición constante de dos principios


activos de signo contrario: el Kausay y el Supay, que significan vida y no
vida, en el orden natural.

Al no existir una palabra que represente al demonio, los españoles


nombraron Supay al diablo por encarnar el supremo principio contradictorio.

La misma oposición se denomina Hanan y Urin, es decir, arriba y abajo en el


orden cosmológico.

Para el hombre andino el universo siempre existió, no tiene principio ni fin y


está en constante transformación, debido a la existencia de estas fuerzas
generatrices en permanente oposición.

La evolución de la Pacha va de lo más simple a lo más complejo, sin pausa


ni retroceso.

El continuo movimiento conduce a tejidos cada vez más evolucionados y


perfectos ( Pacha Kumpi).

Los cuatro mundos que conforman la Pacha, coexisten, son


interdependientes e indesligables.

Precisan una comunicación constante y armónica, a riesgo de alterar el Botella Chimú con asa-estribo y gollete tubular, en forma de puma, AD 1100–1400.
orden natural y provocar el caos. Costa norte del Perú. Cerámica. Foto de R.A. Whiteside, NMAI. (23/190).
El tiempo es consubstancial a la materia, y por consiguiente, lleva el mismo
[Link]
nombre: Pacha. [Link]
La Pacha (cont.)
El tiempo es circular y eterno, no supone apresuramiento o
desorden como en el tiempo occidental, sino percepción de su
transcurso, goce místico de su vibración.

Por su naturaleza estática el tiempo puede ser penetrado por la


percepción sensorial. Es el fenómeno del Achinan, o facultad que
tienen los watoq (augures) de conocer lo sucedido en el pasado y
aproximarse a lo porvenir.

Los watoq son aquellos seres vivos —hombres, animales o cosas


— que pueden mirar hacia adelante y atrás con lucidez de
videntes.

Si el tiempo no tuviera esa connotación circular, no sería posible


otear el porvenir y la percepción de los seres vivos se limitaría al
recuerdo de los hechos pasados y a la fugacidad del presente.

La realidad sería una suerte de inexistencia por estar circunscrita


a un nicho del presente que en realidad no existe.

El tiempo no es mensurable porque es un simple transcurso entre


dos dimensiones que pertenecen al mundo irreal, uno porque se
ha transformado en recuerdo, y otro porque no acontece todavía.

La materialidad del tiempo (parte consubstancial de la


cosmogonía andina), permite asomar la percepción a sucesos no
realizados pero que asoman a la conciencia como las aguas de
un río que llegan al punto de encuentro en el momento justo.
Kashanmi se dice en quechua, manaraq chayamushaqtin (existe,
aunque no llegue todavía) (García y Roca, 2017, p. 27-28)

[Link]
Origen de la tierra, de la vida y del hombre

La Pachamama, es decir, la Madre Tierra, siempre existió. Es el


origen de la vida, la hembra poderosa, inicio y fin de todo lo que
existe.

Dos mundos la conforman: El UkhuPacha, lo que está debajo de


la superficie, tanto del mar como de la tierra firme, y el Kay
Pacha, región donde vivimos los runas, es decir, los hombres,
junto con los animales, plantas y seres visibles e invisibles que
lo pueblan.

La Tierra no siempre estuvo viva.

En el comienzo de los tiempos era un trozo de roca extraviado


en el espacio; luego despertó pero aún era estéril como una
hembra sin hijos.

A su debido tiempo sintió deseo de procrear, sus entrañas


hervían y la consumía el fuego de la ansiedad.

Entonces Ti Ti, el doble Sol que habitaba el Hanan Pacha, se fijó


en ella y le envió el kamaqen, es decir, su simiente, a través del
Aqo Chinchay, cometa que penetró su matriz y la fecundó.

Desde aquel tiempo remoto y todos los años, la Pachamama es


alcanzada por la simiente del nuevo Sol durante el tiempo del
Qapaq Sitwa, correspondiente al mes de agosto en el calendario
cristiano. De este modo continúa el ciclo infinito de las
reproducciones. (García y Roca, 2017, p. 29-31)
[Link]
Este orden cosmológico no es privativo de la Tierra.

El kamaqen es la energía ilimitada de la vida, existe en la vastedad del cosmos y va fecundando las pachamamas, es decir, los planetas, cuando
estos, que son hembras, tienen edad suficiente y condiciones para procrear.

Los aqo chinchay, es decir, los cometas, son los portadores de la simiente.

Para el hombre andino la Kallpa, o energía universal, es otra constante de la realidad. Es connatural a todo lo que existe y se manifiesta de muy
diversas maneras.

Existe el calor que es una forma de la Kallpa que trasmite el Sol y anida en el interior de la Tierra. Del modo como se distribuye dependen las
estaciones y el clima, también la existencia de formas determinadas de vida.

Otra forma de energía es la electricidad que se manifiesta en las tormentas en forma de relámpagos y rayos, también en los adelantos técnicos que
han logrado los humanos, y sirven para mover las máquinas e iluminar las ciudades.

Son formas de la Kallpa que no se ven y se conocen solo por los resultados. Los rayos se perciben por el ruido que producen y la luz que
desprenden, con fuerza suficiente para fulminar a los seres vivos que se pongan a su alcance.

Son pues distintas formas que encuentra la Pacha para manifestar su fuerza. El kamaqen es una forma muy peculiar y evolucionada de la Kallpa.
Es la fuerza capaz de producir la vida, de organizar las infinitas formas que presentan los seres inanimados, para darles el privilegio del movimiento,
y luego, a través del tiempo y la constante transformación, dotarles de conciencia.

Pacha ukhumpi rumipas yuyayrunaman t’ikrakunman, reza un aforismo quechua: “En el interior de la materia y el tiempo hasta las piedras pueden
convertirse en seres pensantes”. (García y Roca, 2017, p. 29-31)
El kamaqen dio inicio a la vida en las profundidades del Hatun Qocha (océano), que forma parte del Ukhu Pacha.

Este acontecimiento tuvo lugar en algún momento del pasado remoto, tiempo inicial que se denomina Pacha Paqarin.
Se dice que esta fuerza generatriz de vida llegó al planeta en alas del Aqo Chinchay, un cometa pretérito que se estrelló en la tierra
causando una gran conmoción.

El kamaqen transportado halló ambiente adecuado en el interior del océano —por entonces una masa de agua probablemente cálida
y aún hirviente—, y dio origen a los primeros seres vivos que no pasaban de ser cuerpos elementales pero ya dotados de movimiento
y capacidad de reproducción.

En otro momento de ese tiempo proteico, la vida emergió de las profundidades del mar hacia el Kay Pacha, la superficie del planeta.

Aquel memorable acontecimiento se denomina en lengua quechua Pacha Wiraqocha, es decir, tiempo de la grasa o espuma del mar.
A partir de entonces se desarrolla permanentemente en nuestro mundo o Kay Pacha y la fuerza cósmica que la origina es el
kamaqen, esperma de Ti, el padre Sol. (García y Roca, 2017, p. 29-31)
La humanidad
La humanidad Los hombres, es decir runakuna, son una forma más de la evolución de las especies que ocupan elKay Pacha. Tal vez una forma
más alta y especializada de la cadena de la vida, pero de ningún modo superior ni dominante en la infinita variedad de animales y plantas que
conforman el orden natural. Hay especies como las hormigas y algunos insectos que comparten una conciencia común, una forma especializada
de percepción sensorial, mucho más evolucionada que la de los humanos. Algunos peces y cetáceos poseen facultades de comunicación
igualmente más perfeccionadas que la limitada capacidad humana. Estas comprobaciones pueden tornarse dramáticas si se contrastan los
órganos de muchas especies, inclusive de formas aparentemente inconscientes como las plantas, y hasta los cerros y los accidentes naturales,
con los sentidos del hombre. La capacidad de energía y comunicación con el cosmos que poseen las grandes montañas –Ruwales y Apus– es
infinitamente superior a la que utilizan los humanos con el limitado concurso de su inteligencia. Estos seres —para el hombre andino son
entidades vivas, comparten un concierto infinito con otras formas evolucionadas y sensibles como los Orqos o cerros, las Qochas o lagunas, los
T’oqos o cavernas, que expresan igualmente la energía de la Pacha. Son por tanto necesarias y poderosas y administran la Kallpa o energía del
cosmos en el lugar donde existen y son, por consiguiente, igualmente sagradas y admirables.

A diferencia de otras concepciones filosóficas, para la cultura andina el hombre no es el “Rey de la creación”, y por consiguiente, dueño absoluto
de todo lo que existe. Es uno más, ni superior ni inferior a la infinita variedad de formas que adopta la vida en el Kay Pacha. No puede, por tanto,
alterar el orden natural en su provecho, so pena de negarse a sí mismo, excluirse de la Pacha y transformarse en waqcha, es decir, en huérfano, [Link]
en pobre, en nada existencial. Esta diferencia con el pensamiento occidental —homocentrista— es uno de los puntos antitéticos que diferencian a q=tbn:ANd9GcRLnlB_c0Da5INV-
ambas culturas. Es también base para una diferencia raigal en el orden religioso. Ñaupa runakuna significa en lengua quechua “Hombres del
pasado”, y designa la existencia de distintas humanidades que poblaron la Tierra en el dilatado tiempo de su existencia. Todas ellas fueron
TBD3RaNtVukBhaDO1rAfQ&usqp=CAU
aniquiladas sucesivamente debido a grandes catástrofes naturales (Hatun Pachakuteq) y reemplazadas por otras manifestaciones de la especie
hasta llegar al hombre actual que se conoce simplemente como runa. Los gentiles, en español, o wari wiraqocha runas en quechua, formaron la
primera humanidad, a decir del cronista indio Huamán Poma de Ayala. Los hombres de esta humanidad eran sabios, podían ver arriba, abajo,
adelante y atrás. Su tiempo se contaba por centurias y no por años, y, según testimonio de Saturnino Huillca, durante una memorable velada al
inicio del rodaje de Kuntur Wachana, fueron los constructores de Saqsaywaman, Machu Picchu y los grandes restos líticos que todavía existen
diseminados en el antiguo territorio del Tawantinsuyu. De acuerdo a otro mito, esta humanidad existió cuando en el Hanan Pacha alumbraban dos
soles. Memoria de ese tiempo remoto es la isla del Sol, o Titiqaqa que, en lengua quechua significa: “Peñasco de los dos soles”. Estos wari
wiraqocha runas gentiles fueron aniquilados por el fuego, luego de un dilatado período en que poblaron la Tierra y compartieron sus recursos con
bestias grandes y feroces (amarus) cuyos restos todavía pueden hallarse en algunos parajes de la cordillera.
La segunda humanidad la constituyeron los wari runas, al decir del notable cronista indio. Eran hombres de la oscuridad. Vivían en las partes altas de los
cerros, en cuevas que los ponían al abrigo de sus enemigos naturales, en una tierra totalmente cubierta por las nubes y el humo del gran incendio que
consumió a la primera humanidad. En aquel tiempo no salía el Sol y los hombres deambulaban en la noche perpetua, eran salvajes, comían carne cruda, y
con frecuencia se devoraban unos a otros. El “Apacho” Masías nos llevó a las alturas de Ch’uro, comunidad indígena del Valle Sagrado de los incas para
mostrarnos unas necrópolis cavadas en los cerros, y restos líticos rudimentarios, que daban cuenta del extraño modo de vida que tenían. Los wari runas
fueron aniquilados por el nuevo Sol que apareció de pronto y calcinó hasta las piedras de la tierra. Los sobrevivientes huyeron a los bosques escapando
de la luz y el calor porque se habían acostumbrado a la oscuridad y al frío. Los salvajes (sallqas) que pueblan actualmente los bosques amazónicos son,
de acuerdo con este mito, descendientes directos de estos hombres. Los auqa runas constituyeron la tercera humanidad, vivían deambulando por la
Tierra, comiendo lo que buenamente encontraban y cazando animales que, por entonces, caminaban en grandes manadas por los campos. Conocían
técnicas rudimentarias de cultivo, como el aplicado a la papa que cultivaban aporcando las plántulas y cubriéndolas de tierra, a fin de que el frío no
quemara las hojas. Existen en Ch’uro, Qanqan, Kancha Kancha y otras comunidades altoandinas (4 mil msnm), caminos enlajados que se cortan
abruptamente al pie de los grandes apus como el Pitusiray y el Wanakaure, en la cadena montañosa del Urubamba. Estos auqas eran sobrevivientes de la
gran catástrofe que terminó con la humanidad anterior, buscaron refugio en los bosques tropicales y junto al mar, donde crecieron y se multiplicaron. Eran
guerreros primitivos y vivían aniquilándose mutuamente pero ya ocupaban territorios propios, tenían jefes y organizaciones, y los más avanzados
conocieron el maíz y algunos tubérculos como la papa y la quinua. El Kay Pacha que habitaban estaba iluminado por el Sol que conocemos.

Construyeron sus casas en lo alto de los cerros para escapar de la acción destructora de torrenteras y ríos que, en ese tiempo, eran de curso catastrófico.
Esta humanidad fue aniquilada por el agua y su paso por la Tierra estuvo marcado por tumbas en los cerros, osamentas que hoy despiden gases letales
que se denominan soqas y que afloran en cavernas y necrópolis diversas, que existen tanto en la costa como en la sierra y la región yunga (ceja de selva).
Los indios del Valle Sagrado confunden esta humanidad con los ñaupamachus y hasta sugieren que pueblos antiguos como los urus del altiplano y los
sayaqmarkas que habitan algunos parajes remotos de la meseta andina, son descendientes directos de estos hombres. Nosotros constituimos la
humanidad de los Purun runas o simplemente runas, y somos la cuarta raza de hombres que habita la Tierra. Durante los primeros tiempos aprendimos a
cultivar el maíz, la papa, la quinua, la kiwicha, los frijoles y muchas especies comestibles, gran parte de las cuales dan sustento a la humanidad hasta el
día de hoy. Todavía existimos y estamos a punto de desaparecer por el mal uso que el hombre moderno ha hecho de la naturaleza, violentando el código
inmemorial que entrelaza la Pacha y los seres vivos, en un solo y gran tejido. En tiempos históricos y cumpliendo un ciclo ineluctable de 500 años, los
runas ocuparon diversas áreas de la Pacha, tanto en la vertiente oriental de los Andes como en la propia sierra y las grandes planicies de la costa. El
punto más alto de esta evolución son los incas, quienes hicieron un mundo organizado y apacible donde no habían pobres ni marginados y que terminó
con la llegada de los españoles. Estos vinieron por el mar y su llegada coincidió con la aparición del décimo Pachakuteq. Cuando concluya este ciclo —tal
vez por la violencia y el desorden—, vendrá Inkarri y dará inicio a una nueva etapa donde el hombre volverá a ocupar el lugar que le corresponde y vivirá
finalmente en paz con la naturaleza.p. 31-34

Vasija Wari pintada, AD 800–1000. Región de


Nazca, Perú. Cerámica. Foto de R.A. Whiteside,
NMAI. (16/9700).
[Link]
estors/beginningsoftheroad/[Link]
García Federico y Roca, Pilar. 2017. Pachakuteq Una aproximación a la
cosmovisión andina. Fundación Editorial El perro y la rana, Caracas.

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