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Dogmatismo Ingenuo y Epistemología

El documento describe diferentes perspectivas epistemológicas sobre el conocimiento. Explica que el dogmatismo supone que el sujeto puede conocer la realidad de forma directa, mientras que el escepticismo niega que el sujeto pueda aprehender el objeto. También distingue entre el escepticismo pirrónico radical y el académico moderado.

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Dogmatismo Ingenuo y Epistemología

El documento describe diferentes perspectivas epistemológicas sobre el conocimiento. Explica que el dogmatismo supone que el sujeto puede conocer la realidad de forma directa, mientras que el escepticismo niega que el sujeto pueda aprehender el objeto. También distingue entre el escepticismo pirrónico radical y el académico moderado.

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objetivo

Aproximarnos ante las diferentes perspectivas


epistemológicas acerca de la génesis del
conocimiento, sus diferentes planteamientos y
posibilidades, que permitan tener una visión
más cercana de nuestros propios saberes;

Zamudio 2012
dogmatismo
• Entendemos por dogmatismo una posición
epistemológica para la cual no existe el
problema del conocimiento. El dogmatismo
establece como un supuesto la posibilidad de
la realidad y el contacto entre el sujeto y el
objeto. En esta posición, es comprensible que
el sujeto, esto es, la conciencia cognoscente,
aprehende su objeto, sustentando esta opinión
en una razón humana no alterada por la duda.
Zamudio 2012
• La relación entre el sujeto y el objeto puede no parecer
problematizante si no se entiende que el conocimiento es
en sí mismo un fenómeno de relación, y esto es lo que
sucede al dogmático, quien no distingue que el
conocimiento surge del enlace entre el sujeto y el objeto,
imagina que los objetos de conocimiento pasan a
nosotros de manera absoluta, sin entender que esto es
causado por la mera función intermediaria del
conocimiento. El dogmático no atiende a esta función;
esto pasa no solamente en el terreno de la percepción,
sino también en el del pensamiento.
• Como una actitud normal en el hombre ingenuo, el
dogmatismo es la posición primera y más antigua, tanto en
un sentido psicológico como histórico. En el proceso de
formación de la filosofía griega, este punto de vista
prepondera de un modo casi general. Entre los presocráticos
no son usuales las reflexiones epistemológicas; sistemas de
pensamiento como de los jonios, eleáticos, o los pitagóricos,
se encuentran todavía animados por una confianza ingenua
en la capacidad de la razón humana y vuelcan toda su
atención hacia el ser en sí mismo, hacia la naturaleza, sin
percibir al conocimiento como un problema.
• El conocimiento como un problema se plantea
hasta los sofistas; quienes por primera vez
atienden a la relación entre sujeto y objeto,
haciendo que el dogmatismo, en un sentido
estricto, desapareciera para siempre de la
filosofía; desde entonces encontramos en
todos los filósofos reflexiones epistemológicas
en diferentes perspectivas.
• Kant creyó prudente aplicar la denominación
de “dogmatismo” a los sistemas metafísicos
del siglo XVII (Descartes, Leibnitz, Wolff); pero
en él, este término tiene un significado
restringido, como se comprende en su
definición del dogmatismo en su obra Crítica
de la razón pura: “El dogmatismo es la
conducta dogmática de la razón pura, sin que
suceda la crítica de su propio poder”.
• Así, el dogmatismo es para Kant una posición que se
cultiva en la metafísica sin que se examine previamente la
capacidad de la razón humana para este producto. En este
sentido, los sistemas prekantianos en la filosofía moderna
son, en efecto, dogmáticos; lo cual no significa carezcan
de toda reflexión epistemológica o que aún no se
presente en ellos el problema del conocimiento, lo que se
prueba en las discusiones entre Descartes y Leibniz; por
tanto, no puede hablarse de un dogmatismo general y
fundamental, sino de uno especial; no se trata de un
dogmatismo lógico, sino metafísico
Dogmatismo
Es el convencimiento de que la inteligencia humana puede conocer siempre la
verdad,
con facilidad y plena certeza, sin necesidad de fundamentarla ni tampoco
confrontarla con la realidad.
Una persona cae en el dogmatismo cuando atropella los principios que el
sentido común otorga a la observación de la realidad por nuestra inteligencia;
cuando se sobrevalora la propia capacidad intelectual y se considera que es
fácil conocer la verdad, y al mismo tiempo se desconoce la propia limitación
intelectual; cuando se desconoce que la realidad puede ser compleja; cuando
se tiende a reducir y simplificar su contenido, empobreciendo su riqueza;
cuando se piensa que la verdad está en el pensamiento antes que en las cosas,
lo cual es un mal uso de la razón, y a esa actitud se le llama indebidamente
racionalismo.

Ayala Fuentes 2008


• Dogmatismo: Es la posición propia del llamado realismo ingenuo, que admite
• la posibilidad de conocer las cosas en su ser verdadero o en sí, y también la
realidad de
• este conocimiento en el trato diario y común con las cosas. Se da por supuesta la
• posibilidad del conocimiento, no hay problema alguno en el hecho de conocer,
debido a
• la confianza ilimitada en la capacidad cognoscitiva del sujeto. Ej. Los
presocráticos, al
• estar centrados en el problema de la naturaleza no encuentran problema alguno
en su
• conocimiento. Serán los sofistas los que entiendan la relación entre sujeto-
objeto en el
• conocimiento como problemática, y negarán todo conocimiento objetivo.
Actualidad y causas
• Sobrevaloración de la inteligencia. Esto acarrea
una exagerada seguridad subjetiva de conocer la
verdad. Las consecuencias para la persona son:
autosufi ciencia
• que hace que se prescinda de la opinión de los
demás
• y se aisle del mundo; quien actúa así con
frecuencia se
• hace infl exible y rígido.
• Reducción o simplifi cación de la realidad. La mente
• lleva a cabo una operación reductiva que empobrece
• la realidad, y el conocimiento se hace fácil. Las
consecuencias
• para la persona son: una tendencia a hacer juicios
• parciales incompletos, sin matices, por tanto falsos
• al ser incompletos; se suelen simplifi car los problemas,
• la simplifi cación acarrea superfi cialidad en el juicio y
• en la pretendida solución al problema.
Consecuencias para las relaciones con los demás

• No ofrece soluciones efi caces. Hace clasifi caciones


simplistas
• y bipolares de los grupos humanos. Muestra
• incapacidad para el trabajo en equipo; por carecer de
• condiciones para dirigir, pierde autoridad moral.
• Actitud racionalista. Se caracteriza por prescindir de la
• realidad en el proceso de conocimiento (30); al apoyarse
• prioritariamente en la razón da origen al error, al no
• contrastar la opinión personal con los hechos.
Consecuencias para la persona

• Se hace “cerrado”. Pierde capacidad de


admiración.
• Justifi ca (racionaliza) con razones –o sin ellas–
su falta
• de efi cacia. Evade la realidad con esquemas
operativos
• inútiles e inefi caces.
Antídoto: El realismo
• ASUMIR EL REALISMO SIGNIFICA
• NO SOBREVALORAR LA PROPIA INTELIGENCIA,
• SINO ADMITIR SU LIMITACIÓN.
• NO REDUCIR NI SIMPLIFICAR LA REALIDAD,
• SINO RECONOCER SU RIQUEZA
• Y COMPLEJIDAD. NO PRESCINDIR
• DE LA REALIDAD PARA FUNDAMENTAR
• LA VERDAD, Y RECORDAR QUE LA VERDAD
• ESTÁ EN LAS COSAS, ANTES QUE
• EN LA INTELIGENCIA.
Dogmatismo
EL ESCEPTICISMO
• Contrario al Dogmatismo
• Mientras el dogmatismo considera la
posibilidad de un contacto entre el sujeto y el
objeto, tomando esta relación como un hecho
comprensible; el escepticismo simplemente la
niega, pues considera que el sujeto no puede
aprehender al objeto.
• Mientras que el dogmatismo, en cierto modo, desconoce al sujeto,
el escepticismo no reconoce al objeto; su atención se concentra
exclusivamente en el sujeto, mismo que se desliga totalmente de las
manifestaciones del objeto, ignorando la significación del mismo.
• Su atención se concentra en los aspectos subjetivos del
conocimiento humano, considerando que todo conocimiento está
influido por el sujeto observador y las características de sus órganos
de observación, así como por circunstancias exteriores (medio
ambiente, círculo cultural); gracias a ello, el objeto escapa a su vista.
Sin embargo, es necesario para que suceda el conocimiento, pues
éste representa una relación entre sujeto y objeto.
• Debemos distinguir entre el escepticismo metódico y
el sistemático. El primero, indica un método; el
segundo, designa una posición de principio. Estas
clases de escepticismo que hemos enumerado, sólo
son diversos aspectos de una misma posición. El
escepticismo metódico se fundamenta en la
perspectiva de la duda acerca de todo lo que se
presenta a la conciencia natural como verdadero y
cierto, rechazando por eliminación todo lo falso, para
llegar a un conocimiento absolutamente seguro.
• El escepticismo se puede descubrir, principalmente, en la
antigüedad; su fundador fue Pirron de Elis (360-270). Él
afirma que no puede establecerse una relación entre un
sujeto y un objeto; la conciencia cognoscente está
imposibilitada para aprehender su objeto.
• Consecuentemente, si se presentan dos juicios
contradictorios, el uno es tan absolutamente verdadero
como el otro. Este razonamiento significa una negación de
las leyes lógicas del pensamiento, en especial del principio
de no contradicción. En vista de que no existe conocimiento
ni juicio verdadero, Pirrón recomienda el silencio.
• El escepticismo medio o académico cuyos principales
exponentes son Arcesilao (241 d.C.) y Carnéades (129 d.C.),
no es tan radical como el escepticismo antiguo o pirrónico. El
escepticismo académico considera posible el conocimiento
exacto; no obstante, nunca tendremos certeza de que
nuestros juicios concuerden con la realidad. Nunca podemos
afirmar que tal proposición es verdadera; pero sí podemos
afirmar “parece verdadera”, es probable. No hay, por tanto
certeza rigurosa, sino sólo probabilidad. La diferencia entre el
escepticismo medio y el antiguo, reside precisamente en que
éste afirma la posibilidad de alcanzar una opinión probable.
• E l escepticismo se encuentra también en la filosofía moderna;
pero el que aquí se practica raras veces es radical y absoluto;
más bien se trata de un escepticismo especial. El filosofo francés
Montaigne (1592), nos ofrece un escepticismo principalmente
ético. Por su parte, David Hume un escepticismo 88

• metafísico. Respecto a Bayle, no podríamos hablar de


escepticismo a la manera de Pirrón, sino a lo sumo como un
escepticismo medio. Del filósofo Descartes, quien proclama el
derecho a la duda metódica, no existe un escepticismo de
principio, sino justamente un escepticismo metódico.
• El escéptico podría recurrir a la duda como un
escape, podría formular el juicio: “el conocimiento
es imposible”, como algo dudoso; y en vez de decir
esto: “el conocimiento no existe; pero lo que pienso
también podría ponerse en duda”. De cualquier
manera, estaría expresando un conocimiento, el de
que es dudoso que haya conocimiento; en
consecuencia, el escéptico afirma y duda al mismo
tiempo acerca de la posibilidad del conocimiento,
con lo cual se ubica en la misma contradicción.
• Como ya habían visto los escépticos antiguos, sólo absteniéndose de juicio
puede el escéptico escapar de la contradicción. Sin embargo, eso no es
suficiente; tomando las cosas con todo rigor, el escéptico no podría realizar
ningún acto de pensamiento, pues en cuanto lo realiza, se supone la
posibilidad del conocimiento y se va enmarañando en las contradicciones
antes señaladas (desde el punto de vista de un riguroso escepticismo). La
aspiración al conocimiento de la verdad carece de sentido. Pero nuestra
conciencia de los valores morales se opone a esta concepción. El
escepticismo que no se puede refutar lógicamente mientras se abstenga de
todo juicio y de todo acto de pensamiento –cosa por cierto imposible en la
práctica-, sufre su derrota total en el terreno de la ética. Si rechazamos
radicalmente el escepticismo, no es porque pueda ser refutado
lógicamente, sino porque repugna a nuestra conciencia de los valores
morales, que tiene en alta estima la aspiración a la verdad.
• El escepticismo empezó propiamente en el
siglo III a.C. con Pirrón de Elis y los pirronáicos
que fueron llamados escépticos. Pirrón fue
influenciado durante su expedición militar por
la silenciosa sabiduría de los orientales.

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