CURSO DE VERANO – DINEC DURANGO – 1er NIVEL
DIOS ME AMA Y
VIENE A MI
ENCUENTRO
“Creo en Dios” Esta es la primera afirmación de la profesión de fe y es la más
fundamental. Nuestra profesión de fe comienza porque Dios es “el Primero y el
Ultimo” (Is 44,6), el Principio y el Fin de todo.
A Israel, su elegido, Dios se reveló como el único “Escucha Israel: el Señor
nuestro Dios Es el único Señor. Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón,
con toda tu alma, con toda tu fuerza” (Dt, 4-5). Dios se reveló a su pueblo Israel
dandole a conocer su Nombre. El nombre expresa la esencia, la identidad de la
persona y el sentido de su vida. Dios tiene un nombre. No es una fuerza
anónima, comunicar su nombre es darse a conocer a los otros.
La revelación del Nombre Divino, hecha a Moises en la teofanía de la zarza
ardiente, en el umbral del Exodo, demostró ser la revelación fundamental
tanto para la Antigua como para la Nueva Alianza. Moisés dijo a Dios: «Si
voy a los hijos de Israel y les digo: "El Dios de vuestros padres me ha
enviado a vosotros"; cuando me pregunten: "¿Cuál es su nombre?", ¿qué les
responderé?» Dijo Dios a Moisés: «Yo soy el que soy». Y añadió: «Así dirás
a los hijos de Israel: "Yo soy" me ha enviado a vosotros [...] Este es ni
nombre para siempre, por él seré invocado de generación en generación»
(Ex 3,13-15).
Al revelar su nombre misterioso de YHWH, "Yo soy el que es" o "Yo soy el
que soy" o también "Yo soy el que Yo soy", Dios dice quién es y con qué
nombre se le debe llamar. Este Nombre Divino es misterioso como Dios es
Misterio.
Dios, "El que es", se reveló a Israel como el que es "rico en
amor y fidelidad" (Ex 34,6).
Estos dos términos expresan de forma condensada las
riquezas del Nombre divino. En todas sus obras, Dios muestra
su benevolencia, su bondad, su gracia, su amor; pero también
su fiabilidad, su constancia, su fidelidad, su verdad. "Doy
gracias a tu Nombre por tu amor y tu verdad" (Sal 138,2;
cf. Sal 85,11).
Él es la Verdad, porque "Dios es Luz, en él no hay tiniebla
alguna" (1 Jn 1,5); él es "Amor", como lo enseña el Apóstol Juan
(1 Jn 4,8).
DIOS ES AMOR
A lo largo de su historia, Israel pudo descubrir que Dios sólo tenía una razón
para revelársele y escogerlo entre todos los pueblos como pueblo suyo: su
amor gratuito (Dt 4,37; 7,8; 10,15). E Israel comprendió, gracias a sus profetas,
que también por amor Dios no cesó de salvarlo (Is 43,1-7) y de perdonarle su
infidelidad y sus pecados (cf. Os 2).
El amor de Dios a Israel es comparado al amor de un padre a su hijo (Os 11,1).
Este amor es más fuerte que el amor de una madre a sus hijos (Is 49,14-15).
Dios ama a su pueblo más que un esposo a su amada (Is 62,4-5) este amor
vencerá incluso las peores infidelidades (cf. Ez 16; Os 11) llegará hasta el don
más precioso: "Tanto amó Dios al mundo que dio a su Hijo único" (Jn 3,16).
El amor de Dios es "eterno" (Is 54,8). "Porque los montes se correrán y las
colinas se moverán, mas mi amor de tu lado no se apartará" (Is 54,10). "Con
amor eterno te he amado: por eso he reservado gracia para ti" (Jr 31,3).
Pero San Juan irá todavía más lejos al afirmar: "Dios es Amor" (1 Jn 4,8.16); el
ser mismo de Dios es Amor. Al enviar en la plenitud de los tiempos a su Hijo
único y al Espíritu de Amor, Dios revela su secreto más íntimo. Él mismo es una
eterna comunicación de amor: Padre, Hijo y Espíritu Santo, y nos ha destinado
a participar en Él.
DIOS ES AMOR
Esta palabra resume todo el misterio de Dios y su relación con nosotros.
Dios es un misterio de amor: es un Padre amoroso, es un Hijo que por
amor vino al mundo, es el Espíritu que comunica su amor a todas las
criaturas. Dios que nos ama, por amor nos creó.
El libro de la Sabiduría dice que si Dios hubiese
aborrecido algo, no lo hubiera creado. (Sab. 11,24)
Fué Jesús quien enseñó a sus discípulos a decir la palabra ABBA.
Ser Discipulo de Jesús es atreverse a tratar a Dios como PADRE.
CARACTERISTICAS DEL AMOR DE DIOS
El amor de Dios es personal. Nos ama de manera individual tal
como somos, no en masa. Nos ama como cada uno de nosotros
necesita ser amado.
Eterno. Su amor es para siempre.
Incondicional. Para amarnos no nos pone condiciones.
El tomó la iniciativa. Nosotros no lo buscamos a El, sino que fue
él quien nos busca a nosotros. El primer paso que Dios realiza en
nosotros, es un amor que se anticipa, incondicional. Dios siempre
ama él primero. Dios no nos ama porque en nosotros hay motivos
para ser amados. Dios nos ama porque El mismo es amor, y el
amor por su propia naturaleza tiende a difundirse, a darse.
Tiene un plan perfecto para cada uno de nosotros.
La verdad de todo está en esa relación de amor que liga al Padre con
el Hijo mediante el Espíritu Santo, relación en la cual, nosotros somos
acogidos mediante la Gracia.
En El, en Cristo Jesús, hemos sido queridos, amados, deseados. Es
El quien ha impreso en nosotros una belleza primordial, que ningún
pecado, ninguna elección equivocada podrá nunca borrar del todo.
Nosotros, ante los ojos de Dios, somos siempre pequeños
manantiales hechos para dejar brotar agua buena. Lo dijo Jesús a la
samaritana: “ El agua que yo te daré, se hará en ti una corriente de
agua, de la que fluye la vida eterna”. (Jn. 4,14)
Para cambiar el corazón de una persona infeliz, ¿cuál es la
medicina?. . .
El amor llama al amor, de un modo mucho más fuerte de cuanto el
odio llama a la muerte.
Jesús no murió y resucitó para si mismo, sino por nosotros, para que
nuestros pecados sean perdonados. Así que es tiempo de
Resurrección para todos: tiempo de levantar a los pobres de la
desesperanza, sobre todo a aquellos que yacen en el sepulcro
mucho mas de tres días. Sopla aquí, sobre nuestros rostros, un
viento de liberación. Haz que germine aquí, el don de la esperanza.
Y la esperanza es la de Dios Padre que nos ama como somos: nos
ama siempre, a todos..
Es reconocer la grandeza y la majestad de Dios: "Sí, Dios es tan grande que
supera nuestra ciencia" (Jb 36,26). Por esto Dios debe ser "el primer servido"
(Santa Juana de Arco).
Es vivir en acción de gracias: Si Dios es el Único, todo lo que somos y todo lo
que poseemos vienen de Él: "¿Qué tienes que no hayas recibido?" (1 Co 4,7).
"¿Cómo pagaré al Señor todo el bien que me ha hecho?" (Sal 116,12).
Es reconocer la unidad y la verdadera dignidad de todos los hombres: Todos
han sido hechos "a imagen y semejanza de Dios" (Gn 1,26).
Es usar bien de las cosas creadas: La fe en Dios, el Único, nos lleva a usar de
todo lo que no es Él en la medida en que nos acerca a Él, y a separarnos de ello
en la medida en que nos aparta de Él (cf. Mt 5,29-30; 16, 24; 19,23-24):
«¡Señor mío y Dios mío, quítame todo lo que me aleja de ti! ¡Señor mío y Dios
mío, dame todo lo que me acerca a ti! ¡Señor mío y Dios mío, despójame de mí
mismo para darme todo a ti (San Nicolás).
Es confiar en Dios en todas las circunstancias, incluso en la adversidad. Una
oración de Santa Teresa de Jesús lo expresa admirablemente:
Nada te turbe, / Nada te espante
Todo se pasa , / Dios no se muda
La paciencia, / Todo lo alcanza;
Quien a Dios tiene, / Nada le falta:
Sólo Dios basta. (Poesía, 30)
Hemos creído en el amor de Dios:
así puede expresar el cristiano la opción
fundamental de su vida. “No se comienza a ser
cristiano por una decisión ética o una gran idea,
sino por el encuentro con un acontecimiento,
con una Persona, que da un nuevo horizonte a la
vida y, con ello, una orientación decisiva”.
REFLEXION PERSONAL
1. Cuál es la imagen que tienes de Dios?
2. Eres consciente de todo el amor que Dios
te ha tenido desde siempre?
3. Te sientes amado, amada por Dios?
4. Cómo has experiementado el amor de Dios
en tu vida?