Conducir
Conducir vs manejar
Parecen que tienen la misma intención y concepto pero tienen una gran diferencia:
• Manejar es capacidad de controlar alguna situación o tener los conocimientos con respecto a
algo.
• Manejar es subir al vehículo y hacerlo rodar.
• Manejar lo puede hacer cualquiera, pero no todos los que manejan saben conducir.
• Manejar implica mas conocimiento técnicos de manejo y de mantenimiento del vehículo.
• Conducir es direccionar ese vehículo, tomar el control, respetando las normas de tránsito.
• Conducir es la relación vehículo-individuo, acciones de control derivadas de una
integración rápida y continua de múltiples habilidades cognitivas aplicadas al procesamiento
de información que arroja el ambiente.
• Conducir es tener la habilidad, destreza, pero también cumplir con las normas de
comportamiento vial”
CONDUCIR
Es adquirir responsabilidad de una serie de situaciones, que cambian
y que exigen del conductor un estado de alerta permanente, y de las
condiciones adversas a su alrededor también implica adquirir una
actitud de cortesía y consideración con otros usuarios de la vía y así
evitar accidentes de tránsito.
Hay que tener muy presente que conducimos de acuerdo a nuestro
estado emocional (alegre, enfadado, deprimido, etc.)
EL FACTOR HUMANO Y LA CONDUCCIÓN
El Factor Humano hace referencia a las características generales de las personas. En este caso no se trataría de diferenciar a los
individuos unos de otros, sino de comprender las leyes que rigen el comportamiento humano en general.
Conducir puede causar, voluntaria o involuntariamente, daño a otros conductores, a peatones o al propio conductor. Muy pocos
conductores en su día a día se enfrentan a experiencias de este tipo. No hay muchas personas que tengan la impresión de que su
actividad puede causar daño físico a otras personas. Esta percepción puede:
• por un lado, hacernos reaccionar con una conducción más responsable o,
• por el contrario, favorecer la aparición de conductas peligrosas en contra de los principios de la Seguridad Vial
Cuando ocurre un suceso que puede ser considerado como evitable incurrimos en cierta responsabilidad si no ponemos los medios
preventivos para evitarlo.
De momento y a pesar de que los adelantos tecnológicos e informáticos van a hacer innecesaria la presencia de un conductor en un
vehículo, el manejo de un coche depende de la intervención de un ser humano. Hasta que no llegue el momento de la sustitución del
conductor por la inteligencia artificial, podemos afirmar que conducir es un acto individual pero con un altísimo componente social,
puesto que se producen gran cantidad de interacciones sociales en la conducción.
Los conductores no deberían conducir al límite de su capacidad de procesamiento (supone un gran esfuerzo), sino que tienen que
saber administrar sus recursos en función de las necesidades percibidas.
Los aspectos, que más adelante se tratarán en profundidad, y que influyen en las condiciones de los individuos que se manifestarán
en su comportamiento en la conducción son: alcohol, drogas, velocidad, fatiga, distracciones, estrés, la personalidad, las actitudes y
los factores sociales.
PRINCIPIOS BÁSICOS DE LA CONDUCCIÓN
• 1.Principio de responsabilidad
Todos los conductores y demás usuarios de la vía pública asumen la responsabilidad de cumplir la normativa
existente, evitando ser un peligro u obstáculo para los demás usuarios, adoptando un comportamiento adecuado
en cada momento y asumiendo las consecuencias de sus actos. Aunque todos los principios que vamos a tratar
son importantes, éste lo es posiblemente más, ya que si no somos conscientes de la responsabilidad que
asumimos cuando usamos las vías públicas y efectivamente la asumimos, la circulación sería un caos y
supondría un gran peligro para todos.
• 2. Principio de la confianza en la normalidad del tráfico
Todos los usuarios de la vía pública que se comporten siguiendo el principio de responsabilidad y, por tanto,
cumplan las normas de tráfico, tienen el derecho de esperar que los demás usuarios también las cumplan y, por
lo tanto, hagan uso adecuado de ellas. Este principio nos diría: «Ten confianza, que en general todos van a
cumplir lo establecido».
No obstante, a pesar de lo establecido por este principio, los usuarios deben prever los comportamientos
defectuosos de los demás, como veremos en el principio siguiente.
• 3. Principio de la conducción defensiva, conducción preventiva
En determinadas circunstancias, el principio de seguridad o de la defensa se antepone al de
confianza. Nadie debe confiar ilimitadamente en que los demás usuarios cumplan al pie de la
letra las normas reglamentarias; en casos excepcionales algún usuario puede tener un
inesperado cambio de actitud y un comportamiento contrario a las normas. Este principio, por
lo tanto, nos obliga a prever un comportamiento contrario a las normas de circulación para
evitar daños y a circular por las vías públicas defensivamente, es decir, contando con la
eventual imprudencia de los demás partícipes en el tráfico. Este principio es, pues, el
complemento del «de confianza» y de él se deriva una de las normas esenciales de la
circulación: la prudencia.
4. Principio de la integridad personal
Este principio se llama también de la seguridad personal. Nos dice que nadie está obligado a
cumplir una norma si al cumplirla está poniendo en peligro su integridad personal. Algunas
veces debemos actuar en contra de la norma, por causa mayor y para evitar un mal mayor.
. 5. Principio de señalización
La norma general de circulación indica que se debe circular por la derecha. Este
principio dice que si existe un obstáculo que impida el paso o altere o limite esta regla,
debe estar convenientemente señalizado.
Como se ve, este principio es complementario al de la confianza, ya que si no existe
ninguna señal que indique alguna alteración de la normal circulación, el conductor
circulará con la confianza de que no hay ningún obstáculo, y si lo hubiera, estaría
señalizado.
APTITUDES FÍSICAS DE UN CONDUCTOR
La información llega al conductor desde su entorno y de su mismo
cuerpo.
1. El tacto: Interviene cuando se sienten vibraciones derivadas del estado del pavimento y de las condiciones ambientales,
por ejemplo, el viento lateral.
2. El olfato: Puede indicar alguna avería en el sistema de frenado o de los neumáticos.
3. El oído: Interviene en el propio proceso de conducir: revoluciones del motor para cambiar de marcha el, vehículos de
emergencia que se aproximan, vehículos a alta velocidad, etc. El oído es fundamental para el empleo de señales acústicas,
tanto del propio vehículo (señalizadores), como de otros usuarios.
4. La vista: Es el sentido que tiene más importancia, puesto que es que más participa en la recogida de información, más del
85%.
Todo conductor debe tener una capacidad visual mínima que se mide durante un exámen físico y psíquico previo a la
obtención de la licencia, y se debe mantener durante todo el tiempo que esté autorizado para conducir. La agudeza visual se
deteriora, principalmente con la edad, por lo tanto se exigen controles periódicos para comprobar que se mantienen estas
condiciones, examinándose también la capacidad auditiva, el sistema locomotor, la percepción y el estado psicofísico general
que pudiera afectar a la conducción.