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Clausula Penal

El documento define la cláusula penal como un pacto accesorio mediante el cual las partes establecen una penalidad en caso de incumplimiento de la obligación principal. Puede ser compensatoria, en cuyo caso sustituye la prestación incumplida, o moratoria, en cuyo caso se aplica por retraso en el cumplimiento. La cláusula penal tiene funciones como garantizar el cumplimiento, indemnizar daños y perjuicios, y en algunos casos sancionar o resolver la obligación principal.
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Clausula Penal

El documento define la cláusula penal como un pacto accesorio mediante el cual las partes establecen una penalidad en caso de incumplimiento de la obligación principal. Puede ser compensatoria, en cuyo caso sustituye la prestación incumplida, o moratoria, en cuyo caso se aplica por retraso en el cumplimiento. La cláusula penal tiene funciones como garantizar el cumplimiento, indemnizar daños y perjuicios, y en algunos casos sancionar o resolver la obligación principal.
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Artículo 1341 del 

C.C.- CLAUSULA PENAL COMPENSATORIA 

El pacto por el que se acuerda que, en caso de


incumplimiento, uno de los contratantes queda obligado al
pago de una penalidad, tiene el efecto de limitar el
resarcimiento a esta prestación y a que se devuelva la
contraprestación, si la hubiere; salvo que se haya
estipulado la indemnización del daño ulterior. En este
último caso, el deudor deberá pagar el íntegro de la
penalidad, pero ésta se computa como parte de los daños
y perjuicios si fueran mayores.
De la definición legal resulta que la cláusula
penal puede ser pactada para los casos de
retardo o incumplimiento de la obligación. En el
primer caso será moratoria, en el
segundo compensatoria. Siendo posible que la
cláusula penal se estipule en el contrato o con
posterioridad siempre que no se hayan
producido los perjuicios.
Según una doctrina brasileña, la cláusula penal es la obligación
accesoria por la cual se estipula una pena o multa para estimular el
cumplimiento de la obligación principal y evitar su demora. También se
le puede llamar pena convencional o multa contractual.

La multa referida puede integrar a los contratos en general y a los


negocios jurídicos unilaterales (el testamento, por ejemplo). Puede
establecerse conjuntamente con la obligación principal, o en un acto
posterior, según lo autorizado por el art. 409 del CC brasileño. La
mayoría de las veces, corresponde a un valor en dinero, pero nada le
impide representar la entrega de otro bien o la abstención de un hecho.
La cláusula antes mencionada se puede destinar al cumplimiento de
toda la obligación, de alguna cláusula especial o simplemente a la mora
(art. 409 del CC).
De acuerdo con una doctrina española,
la cláusula penal puede definirse como la
«obligación accesoria que las partes agregan a
una obligación principal, al objeto de asegurar el
cumplimiento de esta, imponiendo a cargo del
deudor una prestación especial (generalmente
consiste en pagar una suma de dinero) para el
caso de que incumpla su obligación o no la
cumpla de modo adecuado».
La cláusula penal puede sancionar todas las
clases de incumplimiento: el total, el parcial, el
defectuoso o el moroso. La
denominación cláusula penal presupone que
esta consiste en una estipulación que forma
parte de un contrato principal. Esta figura
también se utiliza en el tráfico jurídico como un
negocio separado del principal, en cuyo caso
recibe el nombre de pena convencional.
La cláusula penal puede definirse como un pacto anticipado de
indemnización. En ella se dispone que si el deudor incumple, va a tener
que pagar una indemnización de daños y perjuicios, cuyo monto
también se especifica en el pacto.

La cláusula penal es la estipulación en un contrato que se


refiere a la pena o penalidad convenida para el caso de
incumplimiento.
Si las partes pacten una penalidad, lo harán a través de una
cláusula en la que se refieran a ella, independientemente de
si dicha cláusula solo aluda a tal penalidad o si incluye,
además, disposiciones de otra naturaleza.
DEFINICION:
De las doctrinas expuestas podemos definir a
la CLÁUSULA PENAL como aquel pacto accesorio por
el cual se prevé el cumplimiento de una prestación de
dar, de hacer o de no hacer, a título de indemnización,
en caso de incumplimiento o retraso de una obligación
principal. En el primer caso se tratará de una cláusula
penal compensatoria y en el segundo de una
moratoria.
DE LAS FUNCIONES DE LA PENALIDAD
1. FUNCIÓN COMPULSIVA

Si la cláusula penal fuere compensatoria, el carácter compulsivo


estaría dado en conducir a que el deudor no incumpla con la
prestación debida y a que no la cumpla de manera parcial o
defectuosa. La cláusula penal compensatoria buscará que el deudor
no deje de cumplir de manera íntegra e idónea.

En cambio, la cláusula penal moratoria tendrá como función


compulsiva el hacer que el deudor no deje de cumplir en tiempo
oportuno, pues se vería expuesto a incurrir en mora y a que se
desencadene la sanción correspondiente.
EJEMPLO: para el acreedor que ha calculado que los daños y
perjuicios que se le pueden derivar del incumplimiento de la
obligación ascienden a € 1,000, supone una ventaja el
establecer una cláusula penal de € 2,000, para el caso de
incumplimiento, de ese modo la cantidad fijada como pena
supera en realidad la cuantía de los daños.

En otras palabras, el monto o valor de la obligación accesoria


a ejecutarse, en caso de incumplimiento o retraso de la
obligación principal, deberá resultar superior para así reforzar
y garantizar el cumplimiento de esta, por parte del deudor.
2. FUNCIÓN INDEMNIZATORIA
La cláusula penal siempre cumplirá una
función indemnizatoria, tanto cuando ella pudiera
corresponder en su monto a la cuantía de los daños y
perjuicios verdaderamente causados, como cuando resultare
diminuta o excesiva.
Si la cláusula penal fuera diminuta y no se hubiera pactado la
indemnización del daño ulterior, el acreedor no podría demandar el
aumento de la pena estipulada, y aquello que cobre, sólo indemnizará
parcialmente los daños y perjuicios causados. En tal sentido, por más que
la indemnización de los daños y perjuicios fuera solo parcial, resulta
indudable que la cláusula penal seguiría teniendo función indemnizatoria.
Si la cláusula penal fuese excesiva en comparación con los
daños y perjuicios causados, pero el deudor, por los motivos
que fuere, no solicitara su reducción, quedaría obligado a
pagarla en su integridad.

En este caso, si bien es cierto que el deudor pagaría una


indemnización mayor que los daños y perjuicios realmente
causados; este constituirá el pago por los daños y
perjuicios realmente causados, pero también, servirá para
resarcir a los daños y perjuicios no causados, pues la
cláusula penal constituye un pacto anticipado de
indemnización ante un eventual incumplimiento del deudor.
En otras palabras, el carácter indemnizatorio es
inherente a toda cláusula penal ya que esa obligación
accesoria pactada de dar, de hacer o de no hacer es a
título de indemnización, es decir, compensará los
daños y perjuicios derivados del incumplimiento de la
obligación principal. Resultando indiferente en que el
monto o valor de la obligación accesoria sea inferior,
igual o excesiva al de la obligación principal.
3. FUNCIÓN PUNITIVA O SANCIONATORIA
Si tenemos en cuenta que el Código Civil otorga al deudor la
facultad para solicitar judicialmente la reducción de la penalidad,
por estimarla manifiestamente excesiva, y si el deudor lograse
que esta se redujera, ello nos demostraría que el sistema
adoptado por el Código puede conducir a que la cláusula penal
carezca de función punitiva.

Ahora bien, si se mantiene vigente esta medida y el deudor, a pesar de


que los daños y perjuicios sean menores que la penalidad pactada, no
reclame su reducción. En estos casos, se debería entender que dicho
deudor estaría aceptando tácitamente ser sancionado con la penalidad
pactada.
En otras palabras, el hecho que se permita la revisión
del monto o valor de la cláusula penal por el juez
cuando se alegue que resulta manifiestamente
excesiva, desnaturaliza la función punitiva o
sancionatoria en la medida en que justamente ese
“exceso” es el castigo, multa o penitencia que se
impone a aquel que incumple o cumple tardíamente
una obligación principal.
4. FUNCIÓN RESOLUTORIA
La cláusula penal compensatoria tiene por finalidad sustituir la
prestación incumplida. En tal sentido, si el acreedor perjudicado
decidiera ejecutar la penalidad pactada, es evidente que ya no podría
subsistir la obligación principal; o, dicho en otras palabras, el deudor no
podría continuar obligado a cumplir la prestación principal.

Dentro de tal orden de ideas, si en los hechos ese deudor ya no está


obligado a cumplir con la prestación principal, tal situación configuraría
un caso muy similar al de la resolución de los contratos, pues la
resolución tiene por finalidad dejar sin efecto un contrato por la
existencia de un vicio sobreviniente al tiempo de su celebración.
En este caso, analógicamente, dicho vicio se configuraría por el
incumplimiento de la obligación principal del deudor.
La conclusión es distinta, sin duda, cuando la cláusula penal
es moratoria. Aquí no se resuelve contrato alguno y el deudor, además
de la penalidad por mora, deberá cumplir la prestación principal.

En otras palabras, en el caso de las cláusulas penales


moratorias al mantenerse la prestación debida (obligación
principal) y la penalidad por mora (obligación accesoria) no
podría hablarse de la existencia de una función resolutoria. En
cambio, en el caso de las cláusulas penales
compensatorias al ser la prestación incumplida (obligación
principal) reemplazada por la cláusula penal (obligación
accesoria) originaría en este caso la extinción y por tanto la
resolución de aquella.

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