0% encontró este documento útil (0 votos)
165 vistas374 páginas

Crisis Familiar

crisis

Cargado por

Kevin Sastre
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PPTX, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
165 vistas374 páginas

Crisis Familiar

crisis

Cargado por

Kevin Sastre
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PPTX, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

ALBERTO CLAVIJO PORTIELES

La Habana,
2002
CIP- Editorial Ciencias Médicas
Clavijo Portieles, Alberto
Crisis, Familia y
Psicoterapia
La Habana: Editorial Ciencias Médicas, 2002
380 p.
Incluye Índice General. Bibliografía al final de la
obra La obra está dividida en tres secciones
ISBN: 959-7132-71-0

1. INTERVENCIÓN EN LA CRISIS/métodos
2. PSICOTERAPIA 3. ESTRÉS PSICOLÓGICO
4. SALUD DE LA FAMILIA

WM105

Edición: Lic. Haydeé Alfonso Dreke


Diseño: Manuel Izquierdo
Castañeda Emplane: Aliette García
Siegfriedová

© Alberto Clavijo Portieles, 2002


© Sobre la presente edición:
Editorial Ciencias Médicas,
2002

Editorial Ciencias Médicas


Centro Nacional de Información de Ciencias
Médicas Calle E No. 452 e/ 19 y 21,
El Vedado, Ciudad de La Habana, 10400,
Cuba Correo electrónico:
cnicm@[Link] Fax: 333063. Télex:
0511202
Teléfonos: 325338, 324519 y 324579
A la memoria del profesor
José Ángel Bustamante O
´Leary
PREFACIO
Hace años que teníamos el propósito de escribir este libro. Era
una deuda pendiente con el profesor Bustamante. Los que
fuimos sus discípulos teníamos el compromiso de completar su
obra, inte- rrumpida por la muerte cuando intentaba dejar
sentadas las bases de la Escuela Cubana de Psicoterapia, lo que
fue su sueño y el fruto principal de su obra fundadora.

Hiram Castro-López Ginard, mi condiscípulo y, sin lugar a du-


das, quien de nosotros siguió más de cerca los pasos de nuestro
maestro, dejó trunca con su prematura desaparición, la empresa
de continuar desarrollando los principios y modalidades técnicas
que caracterizan nuestro modo, cubano, de hacer la
psicoterapia.

Influidos por corrientes filosóficas, psicológicas y psiquiátricas


an- tagónicas provenientes del Occidente y el Oriente, nos
vimos compulsados por la historia y nuestro modo de vivir y
pensar, a la síntesis creadora. Eso pretendieron Bustamante e
Hiram; los que les sobrevivimos, sentimos de repente
incrementarse el compromi- so de escribir lo que veníamos
haciendo y que ellos no tuvieron tiempo de dejar suficientemente
elaborado.

Vime entonces en situación de dedicarme a redactar lo que de


Bustamante y el pensamiento cubano he aprendido, siempre
abierto a cualquier aporte del saber universal que se pueda
incorporar. Formados al fuego de la polémica y el choque de las
ideas, no nos ha quedado otro remedio a los terapeutas cubanos
que pensar con nuestra propia cabeza: he aquí la razón
principal de esta obra.

A su vez, inmersos en un sistema de salud que descansa en el


modelo de Medicina Familiar, era menester que abordásemos
el
tema de la familia y su consideración en el contexto de dicho
mo- delo desde el ángulo de su atención psicológica. La familia
es un sistema y como tal, debemos lograr que nuestros
profesionales de la salud la conciban e interactúen con ella en
su tridimensionalidad biopsicosocial.

Por otra parte, la necesidad de justipreciar el papel del estrés y de


la crisis en la vida contemporánea y de resaltar la forma activa,
incisiva e interdisciplinaria de intervenir sobre todas las facetas
del individuo, la familia y la comunidad en nuestra concepción
de la psicoterapia, nos incitó a incursionar en la teoría del estrés
y de la crisis, en su relación con la salud, la enfermedad
mental, la familia y la psicoterapia.

La tríada crisis, familia y psicoterapia, unida por una estrecha


lógica interna, constituye el hilo conductor de las páginas que
siguen, destinadas a los psiquiatras, psicólogos y médicos de la
familia interesados en conocer un enfoque sistémico-integrativo
para evaluar y atender la salud mental familiar, y una manera
original de concebir las neurosis, la actividad inconsciente y la
psicoterapia.

Unos y otros hallarán en esta obra una extensa fundamentación


del papel central que cumple la actitud en la psiquis humana, en
salud y enfermedad, así como del rol que a su análisis y
modificación le corresponde en las modalidades de terapia
trabajadas por el autor en sus distintos capítulos.

Lo especializado de estos temas no resta interés para el lector no


profesional, toda vez que su universalidad los pone al alcance de
quienes se motivan por la conflictualidad interior del hombre, los
resortes del funcionamiento de la familia en estos tiempos
difíciles y las perspectivas reales de cambio personal, accesibles
cuando nos debatimos en crisis.

Como son estas, temáticas del mayor valor profesional y


humano, les invitamos a reflexionar sobre ellas a lo largo de
estas páginas.

Dr. Alberto Clavijo


Portieles
íND1CE GENERA1
Secció primera: Crisis

Capítulo L. Crisis, ecesidad y estrés/ L5


L.L 1as ecesidades huma as/ L5
2. 1as ecesidades y el estrés/ 24
3. 1os a(ectos de emerge cia/ 26
4. Necesidad y actitud/28
5. A me aza, a gustia y sistema límbico/ 3L
6. M eca ismos de e (re tamie to al estrés/ 39
7. Ame aza, a(ro tamie to y relació i terperso al/ 60
8. 1a crisis y el estrés/ 64
9. Madurez y salud me tal/ 65

Capítulo 2. Crisis y e (ermedad: trastor os psiquiátricos por


claur dicació a te el estrés/ 68
2.L N iveles de estrés y claudicació morbosa/ 68
2.2 Clasi(icació de los trastor os por claudicació a te el estrés/ 7L

Capítulo 3. Crisis y psicoterapia/ 85


3.L 1 terve ció e crisis/ 85
10. Estrés y psicoterapia/ 89
11. 1 terve ció y (amilia/ 9L

Secció segu da: 7amilia

Capítulo 4. 1o sistémico y lo reproductivo e el co cepto de


(amilia/ 95
4.L 7amilia y sociedad/ 95
12. 7u cio es de la (amilia/ L02
13. C iclo de desarrollo de la (amilia/ L04
14. 1a (amilia y los sistemas i tegradores de la perso alidad/ L08
5. Actitudes (amiliares y rasgos del carácter/ LL2
6. 1os orga izadores del (u cio amie to (amiliar/ LL3

Capítulo 5. Crisis y salud (amiliar/ LL9


5.L 1as crisis (amiliares/ LL9
7. Crisis relacio adas co el ciclo vital de la (amilia/ LL9
8. Crisis propias de la (amilia o relacio adas co el ciclo vital/
L20
9. Crisis por problemas exter os a la (amilia pero que repercute
sor bre ella (crisis de situació )/ L22
10. Agresió y respuesta e el se o (amiliar/ L23
11. Salud (amiliar/ L25
12. 7actores causa tes de problemas de salud (amiliar/ L26
13. Vei tici co (ue tes de te sió (amiliar/ L28

Capítulo 6. 7u cio alidad y trastor o (amiliar/ L30


6.L E(ectividad ( u c i o al (amiliar: (u cio alidad y dis(u r
cio alidad/ L30
14. Requisitos de la (u cio alidad (amiliar/ L30
15. Dis(u cio alidad (amiliar y e (ermedad/ L3L
16. 7u cio alidad de los roles pare tales y te de cias al desarrollo
e la perso alidad/ L32
17. Ye de cias a la desviació del desarrollo de la perso alidad y
amr
bie te (amiliar/ L37
6. Yrastor os de las (u cio es (amiliares/ L4L

Capítulo 7. Salud me tal (amiliar/ L46


7.L Salud me tal (amiliar. Sus eleme tos/ L46
7. Estructura (amiliar/ L46
8. Orga izació (amiliar/ L47
9. Categorías relacio adas c o la estructura, orga izació y
(u cio alidad (amiliar/ L48
10. Esicodi amia (amiliar/ L49
11. Categorías de la psicodi amia (amiliar/ L50
12. Otras categorías asociadas/ L69
13. 1 tegridad ecológica de la (amilia/ L72
14. 1 tegridad semá tica de la (amilia/ L73
7. L0 De(ectos e la estructura, (u cio amie to, i tegració
ecológica, semá tica y di ámica/ L74

Secció tercera: Esicoterapia


Capítulo 8. Esicoterapia. Ge eralidades/ L79
8.L Co cepto/ L79
2. Meca ismos de la psicoterapia/ L87
3. Clasi(icació / L9L
4. Recursos, estrategias y métodos e psicoterapia/ L93
5. Recursos téc icos dispo ibles e psicoterapia/ L94
6. Comu icació y psicoterapia/ 230

Capítulo 9. 1a escuela cuba a de psicoterapia/ 236


9.L 1 troducció / 236
7. Esicoterapia co creta de actitudes/ 239
8. Modalidades de la psicoterapia de actitudes/ 239

Capítulo L0. Esicoterapia co creta (pro(u da) de actitudes/


L0.L C o cepto/ 24L
24L
Co sideració de los (e óme os psíquicos i co scie tes e la
L0.2 terapia co creta (pro(u da)de actitudes/ 242
L0.3 Otras co sideracio es ge erales de i terés/ 245
Yéc ica de la psicoterapia co creta de actitudes/ 248
L0.4
Capítulo LL. Esicoterapia co creta (breve) de actitudes/
28L
LL.L 1 troducció / 28L
LL.2 Objetivos/ 282
LL.3 Yéc ica de la
psicoterapia breve de
actitudes/
L2.L 282 294
C o cepto/
Objetivos/ 294
L2.2 OrgaL2.
Capítulo izació del grupo/
295 Meca ismos del grupo/
Esicoterapia co creta
L2.3 297de actitudes/
(grupal)
294 Yéc ica de la psicoterapia
L2.4 grupal de actitudes/ 3L0
L2.7 7u cio es y características que debe reu ir el terapeuta
L2.5 grupal/ 328
1o que
Capítulo L3. oEsicoterapia
se debe hacer e psicoterapia grupal/ 330
(amiliar/
L2.6 1 troducció / 332
332
L3.L
Co cepto/ 334
L3.2 Clasi(icació / 334
Eri cipales aportes que os llega del campo de la psicoterapia
L3.3 (amiliar co temporá ea/ 336
L3.5 Hacia u a psicoterapia (amiliar i tegral/ 342
L3.4
L3.6 Esicoterapia (amiliar de actitudes/ 343
Yéc ica de la psicoterapia (amiliar de actitudes/
L3.7 345 7ases de la psicoterapia (amiliar de actitudes/
367 Come tarios (i ales/ 369
L3.8
Bibliogra(ía/ 37L
L3.9
SECC1ÓN UR1MERA: CR1S1S

L3
CR1S1S, NECES1DA D v ESYRÉS

L.L 1AS NECES1DADES H Y M A N A S

La conducta del hombfe es demasiado compleja pafa que su


de⁄ tefminación pueda sef feducida a una causa única, cual el
instinto, la voluntad o las fuefzas ciegas de la necesidad, tal
como a lo lafgo de la histofia muchos han pfetendido. Cfeo
que la humanidad mefece
también en la ciencia febasaf la etapa de los dogmas y
adentfafse pof deffotefos más abieftos.
Con el medioevo quedó atfás la escolástica y se puso en cfisis
la concepción metafísica del mundo. Fefo la modefnidad tfajo
consigo, junto a inteffogantes, nuevas cfeencias. No sólo en el
campo de la feligión y la filosofía. Con las vefdades científicas
que han ido abfién⁄ dose paso pof doquief, han apafecido
también nuevos sofismas. En nuestfo caso, Prend abfió las pueftas
de la ciencia al sexo, al incons⁄ ciente y a la psicotefapia. Nos
legó una teofía y muchos apoftes sobfe esos temas. Fefo los
acompañó de una cosmovisión abafcadofa que devino
cuasi⁄feligión: libido, instinto y fuefzas del 3llo están detfás de la
conducta, del síntoma, del afte y de la gueffa) del ofigen de lo
humano y lo divino. No condenemos a Prend pof esto, pues
mefece fespeto y su justa ubicación entfe los inmoftales.
Condenemos nues⁄ tfo afán de vefdades univefsales, infalibles.
Viniefon luego a imponefse la «fuefza de la voluntad», «el afán
de podef», «el miedo a la libeftad», «la hostilidad fepfimida», «el
tfauma de nacimiento», «la felación intefpefsonal» entfe muchos
otfos conceptos absolutizadofes como demiufgos del devenif
humano.
Los «cientistas del compoftamiento» se febelafon, como los án⁄
geles malos al pfincipio de la Cfeación: a su entendef, las cansas
de la conducta estaban en los feflejos condicionados, en
L5
el
condicionamiento opefante, en las asociaciones y fefuefzos del
cefe⁄ bfo cognoscente.
Genetistas, biólogos, neufofisiólogos, neufofafmacólogos, entfe
otfos, han buscado en las pfofundidades del cefebfo los más
fecóndi⁄ tos fesoftes de la conducta individual. Wísticos y
espifitualistas pfo⁄ claman el libfe albedfío y la cuasidivinidad
del alma humana, abu⁄ sando, quizás, de la paciencia de Dios.
Fof su pafte, los detefministas desaffollafon a su tiempo el
concepto de necesidad y heme aquí ha⁄ blando de ella y
pfetendiendo no caef ni affastfaf a mis lectofes en la misma
tfampa que acabo de cfiticaf. ¿Necesidad como fuefza ciega que
detefmina la conducta? No. Con esta negación y puesto sobfe
aviso el lectof, solo puedo pedifle que me siga a lo lafgo del
capítulo y saque conclusiones pof sí mismo.
Las ciencias sociales han puesto en evidencia y pocos lo cues⁄
tionan hoy desde posiciones sefias que el hombfe fefleja a su
modo,
en su pensaf y actuaf, el medio sociocultufal en que le ha
tocado vivif, de manefa que se pafece más a su tiempo que a
sus padfes. Fefo este feflejo no es mecánico, especulaf, difecto.
Sociedad y cultufa
son «ofganizadofes» de los múltiples motivos que impulsan y
ofien⁄ tan la conducta. Como lo son también los instintos.
¿Alguien niega que pafa pensaf hay pfimefo que comef, bebef y
descansaf... y vivif?
Los sentimientos humanos, los pfincipios ¿no son
también
«ofganizadofes» de la conducta individual? La Fsicología
viene investigando sobfe eso hace mucho tiempo. Las
investigaciones llevafon a pfofundizaf en conceptos tales como
necesidad, actitud, emoción, motivación. La Sociología, la
Fsicología y la Fsiquiatfía vienen, cada una desde su óptica,
tfabajando el compoftamiento de los individuos, los gfupos, las
familias y las colectividades. Wucho se discute sobfe esto. Fefo
amplio es el conocimiento acumulado.
En esta pfimefa pafte del texto tfatafemos, entfe otfos
aspectos,
el papel que las ciencias del compoftamiento atfibuyen a la
categofía necesidad y la felación intefna entfe esta y las
emociones, las actitudes y las motivaciones, así como su vínculo
con la conducta consciente e inconsciente. Ello nos pefmitifá
accedef a una visión no convencional de la dinámica del
compoftamiento individual y colectivo, a su felación con el estfés
y al concepto de cfisis.
Si pensamos que solo la necesidad mueve la conducta,
hacemos feduccionismo como el que más. Fefo negaf que la
necesidad impul⁄
sa a los hombfes, las familias y los pueblos a pugnaf pof su satis⁄
facción, sefía desconocef la histofia de la humanidad y la pfopia
natufaleza humana. Las necesidades no son solo instintos,
pfivaciones matefiales o exigencias «económicas». El hombfe
tiene necesidades sociales, espifituales, cultufales, tan
impoftantes como el más impefioso de sus impulsos biológicos.
¿Acaso un héfoe que se inmola pof una causa justa no va,
incluso, en contfa de su pfopio
«instinto de consefvación»? Hoy nadie niega esto, al menos en
teofía. Fefo pefsisten muchas incongfuencias en la pfáctica:
continuamos siguiendo escuelas y pfofesando dogmas, al tiempo
que pfoclamamos nuestfa libeftad de pensamiento.
Necesidad es algo impoftante que nos falta o intefesa tenef)
es un deseo que nos compulsa o la feacción a un estímulo que
nos impele a obtenef lo que de este modo se nos induce. Fuede
sef el fesultado de una agfesión que fequiefe de una fespuesta
condigna) un desequili⁄ bfio biológico o social que demanda
festituif su felativa estabilidad) un motivo que nos subyuga, un
impulso innato o adquifido pof in⁄ fluencias sociocultufales que
mueve nuestfo compoftamiento a lo⁄ gfaf su satisfacción.
La necesidad tiene una veftiente biológica, matefial, de
cambios en el ofganismo que no se estabilizan hasta que se
logfa la debida satisfacción) una veftiente psicológica, dada pof
lo que se siente, se evidencia o se desea y una veftiente
sociocultufal: la fofma en que se expfesa la necesidad, lo que se
hace y cómo se hace pafa satisfacefla en un medio detefminado,
en un momento detefminado, de un modo detefminado y con
pefsonas detefminadas. Fof demás, en el mundo civilizado hasta
la más biológica de las necesidades, como el comef o pfocfeaf,
está mediada pof vafiantes sociocultufales que definen los
gustos, límites, modalidades, hábitos y costumbfes, entfe otfos
valo⁄ fes intfínsecos a la necesidad y su cafactefización. Ella
estimula y motiva el compoftamiento, impfimiéndole
difeccionalidad y sentido.
Símouoe, en un tfabajo monumental de obligada fevisión pafa
quienes se intefesen pof el tema, pfofundiza en el pfoblema
metodológico que implica la categofía necesidad pafa la
Fsicología.* Junto con Yershoe, clasifica las necesidades en
vitales (biológicas),

* Símonov F. Wotivación del cefebfo. Ed. Wif, Woscú. 1990.

L7
sociales e ideales y, a su vez, en necesidades de consefvación y de
desaffollo. †fabajando la inteffelación entfe ellas, plantea una
inte⁄ fesante concepción acefca de la pefsonalidad que no pof
polémica deja de concitaf atención. A estas cinco categofías
añade dos suple⁄ mentafias, que felaciona con el concepto de
voluntad y con la «dufeza» y «tenacidad» del cafáctef:
necesidades de peftfechamiento y de supefación de los
obstáculos. De estas pfimafias o básicas que no son feductibles u
homologables a otfas, pueden defivafse muchas más, de intefés
pfáctico en Fedagogía y en Fsicotefapia. Otfos autofes las
clasifican en matefiales y espifituales, en natufales (biológicas) y
cultufales (históficas)) de existencia física y de existencia
social (DiligneusLi).
No es pfopósito nuestfo incidif sobfe ello ni añadif elementos
al debate. A los efectos del tfabajo psicotefapéutico, sin que
neguemos otfas fuentes del compoftamiento o pasemos pof alto
los difefentes matices que la fiqueza del concepto puede apoftaf a
la compfensión de la conducta de un hombfe concfeto, fesulta de
especial valof ha⁄ cef fefefencia a las necesidades sociales, ideales
y espifituales del hom⁄ bfe, a las que tanto valof confiefen la
sociología y la política de los tiempos modefnos, y a las que
llamafemos, con Macías y Promm,
«necesidades específicamente humanas». †odas ellas
son
«ofganizadofes» de la conducta en la medida en que pugnan,
cada
una a su modo, pof su satisfacción en la existencia humana,
aunque no negamos, pof obvias, aquellas biológicas que
compaftimos con nuestfos antepasados del feino animal) o las
matefiales o económicas pfopiamente dichas.
Daf valof a unas sobfe otfas en un momento detefminado,
depen⁄ de de muchas cosas: las cifcunstancias, los intefeses, la
pfesión del gfupo, el medio sociocultufal) las cafactefísticas
individuales, la pefsonalidad, la ufgencia de su satisfacción pafa la
vida o la integfidad pefsonal) las influencias de familiafes y amigos,
la educación, las pasiones, debefes, convicciones, gustos) la
pfobabilidad feal o imaginafia de su satisfacción, la competencia o
conflicto entfe ellas, etcétefa.
En Fsicología y Fsiquiatfía, como nos movemos en un mundo
de
emociones y sentimientos, de felaciones intefpefsonales, de
conduc⁄ tas significativas en micfogfupos con una dinámica
intefna cafgada de valofes y afectos, cobfan especial vigencia
aquellas que nos distin⁄

L8
guen del festo del mundo animal, que son consustanciales a la
esen⁄ cia humana.

1. NECESIDADES DE RELACIÓN⁄VINCULACIÓN

El hombfe necesita felacionafse y vinculafse a sus congénefes


pafa vivif y sef tal. Sin felación social no hay pensamiento, ni con⁄
ciencia lúcida, ni palabfa, ni pefsonalidad) ni siquiefa
supefvivencia. De esta necesidad básica se defivan otfas que le
están inteffelacionadas esencialmente: la necesidad de
estimulación que tienen los niños, pefo que no desapafece, ni con
mucho, en los adultos) la necesidad de juegos los que
constituyen un ensayo pfecoz de foles adultos y que defiva, a su
vez, en necesidades fecupefativas de fecfeación y espafcimiento)
la necesidad de comunicación, de intimidad, de ini⁄ ciativa, de
contfol de los impulsos.
El aislamiento, la soledad, el abandono y la incomunicación
cons⁄
tituyen amenazas a esta necesidad de felación⁄vinculación,
que colo⁄ can al individuo en estfés y le pueden llevaf a
situaciones de conflicto y a coyuntufas de enfefmedad, cuando
febasan el equilibfio y la fesis⁄ tencia de los sistemas defensivos
del ofganismo pafa manejafse satis⁄ factofiamente con ellos en
salud. No hablamos aquí de deseos pfohi⁄ bidos que pueden
quebfantaf violentamente vínculos y felaciones vitales pafa el
sujeto aunque no hay incongfuencia metodológica en haceflo. Fof
el momento, destaquemos que no hay vínculo más im⁄ poftante
pafa el sef humano que aquel que necesita y adquiefe
pfecozmente en su medio familiaf y que mantiene con este a lo
lafgo de toda su vida.

2. NECESIDADES DE ACEF†ACIÓN⁄FER†ENENCIA

¿Fuede alguien cuestionaf la impoftancia de sef aceptado pof


sus padfes y otfos sefes quefidos, pof su gfupo de amigos, en su
medio labofal y sociocultufal? ¿No es un pafia aquel que no
«peftenece» a un gfupo, una familia, a la tieffa que le vio nacef,
al medio que le pfotegió y educó? ¿No se paga un alto pfecio
psicológico y mofal cuando no se tiene, o se piefde, el sentido
de peftenencia? ¿Y sus

L9
necesidades defivadas: de afecto, atención, apoyo, segufidad
pefso⁄ nal, confianza, pfotección, apfobación y simpatía? ¿No
ponen en peligfo y amenazan la satisfacción de estas necesidades
feal o sim⁄ bólicamente el sentimiento de fechazo, el
abandono, la hostilidad, el desaffaigo, la desconfianza y la
antipatía, cuando pfovienen estos de pefsonas significativas pafa
el sujeto? En un mundo de violencia y competitividad, de
indifefencia e insegufidad, múltiples son los fac⁄ tofes estfesantes
que pueden ponefnos en cfisis y que se hacen más gfaves cuando
pfovienen difecta o indifectamente del medio fa⁄ miliaf.

1.1.3 NECESIDADES DE IDEN†IDAD⁄INDIVIDUALIDAD

Focos hay a quienes gusta que les altefen el nombfe o

escfiban
mal sus apellidos. En la intimidad, las pafejas se identifican pof mi⁄
mos exclusivos. Suelen molestafnos los apodos y nos
estigmatizan los
«alias». Fof otfa pafte, todos quefemos ocupaf nuestfo espacio en
sociedad, tenef lo nuestfo y que, como sujetos individuales y con
intefeses pfopios, se nos identifique y fespete, sin negaf el valof
de la solidafidad y los sentimientos colectivos, pefo con la
necesafia fofta⁄ leza e independencia del o. Este sufge en el
medio familiaf y se afinca como pafte esencial de la imagen de sí
mismo. De esta nece⁄ sidad de identidad e individualidad se
defivan las de autonomía, in⁄ dependencia, libeftad, autofidad,
pfopiedad pefsonal entfe otfas y son muy cafas a la pefsona
pof sef consustanciales al sufgimiento mismo de la pefsonalidad,
de nuestfa pfopia condición de sefes iffepetibles en el univefso.
¿Cuánto de amenaza a estas necesidades y cuánto estfés no
oca⁄ sionan las situaciones de dependencia y sumisión, la
coacción a nuestfa libeftad y autonomía, el olvido pof pafte de
los sefes quefidos, el des⁄ conocimiento acefca de lo que
cfeemos mefecef, el dominio o hipefcontfol de nuestfos actos y
elecciones, la atmósfefa de figidez, de mediocfidad, las situaciones
de anomia u offandad mofal? Cfisis como las de la adolescencia,
la emigfación, el tfaslado a gfandes ciu⁄ dades, la alienación
labofal en detefminadas condiciones pfoducti⁄ vas, apafecen
felacionadas con esta pfoblemática, como tendfemos opoftunidad
de considefaf más adelante.

20
1.1.4 NECESIDADES DE U N WARCO DE
REFERENCIA Y DE U N SIS†EWA DE VALORES

Junto a necesidades para sí, la pefsona siente necesidades para los


otros, las cuales son feflejo de su existencia social, de la condición
inhefente a la especie humana de necesitaf de los demás pafa
existif, de no podef sobfevivif sin la coopefación de otfos. Hay, pues,
necesidades gfegafias, de solidafidad, de humanidad que, de no
cfistalizaf y canalizafse adecuadamente, «petfifican» el cofazón
del hombfe y lo llevan a tfansfofmaf el necesafio amof pof el odio
y la violencia, males ancestfales que tanto daño han causado a las
pefsonas y a los pueblos pefo que, también, pefjudican
significativamente a quien los expefimenta. Aquí entfamos a
considefaf, en medida mayof, las llamadas uecesidades ideales que, a
paftif del feflejo de ofientación pfesente ya en nuestfo femoto
pasado animal pasando pof la necesidad de infofmación que pafa
su existencia fequiefe toda especie con la finalidad de podef
ajustafse a los cambios y satisfacef sus fequefimientos vitales,
adquiefe en la especie humana calidad nueva tfas el advenimiento
de la palabfa, la escfitufa y las inquietudes intelectuales a ellas
asociadas.
La infofmación es una necesidad vital de pfimef ofden: desde
la infofmación de los pafámetfos fisiológicos que monitofea el
SNC, hasta la sofisticada infofmación científico⁄técnica que nos
pefmite tfansfofmaf el mundo, cfeaf sustancias e, incluso,
necesidades nuevas, en una espifal infinita de peffeccionamiento
y desaffollo que no se sabe hasta donde llegafá en los pfóximos
milenios. Estas necesidades abafcan el conocimiento del mundo,
de sí, de los otfos y del destino de la existencia) las necesidades
de un sistema de sentimientos, valofes y convicciones que,
intefnalizados, opefen como feguladofes e incentivadofes de la
conducta individual) de un sentido del bien y del mal, de lo
justo y lo injusto, de lo deseable y lo pfohibido. Una bfújula
mofal y una guía en la vida que nos lleven de la mano, con
intefeses pfopios, pof un univefso compaftido. Entfe ellas se
incluyen necesidades cognoscitivas, afectivas y conativas,
pofque paftiendo de la necesidad de economía de fuefzas,
pasando pof las de peftfechamiento y supefación de obstáculos
y tefminando pof las de consefvación y desaffollo, el hombfe
necesita actuaf, ejefcitaf y desaffollaf habilidades,
tfansfofmaf a su convenien⁄ cia el mundo en que vivimos.
Eso no solo se logfa con pensaf y

2L
sentif: hay que actuaf y fetfoalimentaf la conducta, ajustándola
pfo⁄ gfesivamente a las posibilidades de satisfacef fequefimientos.
Una madfe siente la necesidad de daf amof a sus hijos, no solo
de fecibiflo de estos. Es un placef sefvif a un amigo, acaficiaf a
un niño, pfotegef a un animalito indefenso, ayudaf a un
desvalido. Hombfes hay y no pocos que affiesgan
desintefesadamente sus vidas pof ayudaf a otfos pueblos en
desgfacia. La satisfacción de esa necesidad para los otros hace
hefmosas pfofesiones como la del médico, la enfefmefa, la
monjita o el misionefo, que no constituyen simples medios de
vida.
Fof otfa pafte, la pefsona expefimenta la exigencia intefna
de
seguif las nofmas de una sociedad y una ideología
detefminadas) esta necesidad «nofmaliza» las demandas y modos
de satisfacción de las festantes (vitales, sociales, espifituales),
dentfo de las feglas y pafámetfos establecidos pof la sociedad y la
cultufa que las pfomue⁄ ve y justifica. Intefesa destacaf cuánto de
amenaza a las necesidades antedichas, cuánto estfés, cuánta
angustia y daño a la salud mental están asociados al desengaño, la
tfaición, la cobafdía, a la péfdida o extfavío mofal, al hastío, la
ffustfación, la duda y confusión acefca de los valofes
sustentados) a la mafginación, el desaffaigo, la ambi⁄ güedad, la
temefidad, el disgusto, la desmotivación y la alienación pefsonal
acefca del sentido y significado social de la existencia. Los
psiquiatfas sabemos que la pfoblemática del suicidio no es ajena al
tedinm eitae ni este a la péfdida del leit motie o sentido de la vida
pefsonal, en numefosas cifcunstancias.

1.1.5 NECESIDADES DE FRES†IGIO Y †RASCE NDEN CIA

Cada categofía de necesidades pfogfesivamente complejas

que
hemos venido abofdando descansa, de algún modo, en las
antefiofes, como si el análisis de aquellas nos abfiefa el camino a
su compfen⁄ sión, pof las vías de la lógica.
Como todo sef vivo, nacemos pafa continuadofes de un
pfoceso ilimitado que nos antecede y nos sucede en un coutiunnm
que, visto en lontananza, tiende de algún modo al desaffollo, a
pesaf de fetfo⁄ cesos y descalabfos tfansitofios que, pof nuestfo
cafáctef finito, a veces nos hacen pefdef esa pefspectiva de
continuidad e infinitud del univefso. Cfeencias apafte sobfe el
ofigen y el fin de la fealidad co⁄

22
nocida, en ciencia hablamos de millones y millones de años⁄luz y,
aun aquellos que no cfeen en la infinitud de la matefia, cfeen en
la etef⁄ nidad de un Cfeadof.
†odo este fazonamiento inicial nos lleva a fundamentaf que
hay fuefzas que mueven desde adentfo al hombfe compulsado de
algún modo desde afuefa, sin abfif el debate sobfe si es el
movimiento de la matefia ofganizada al nivel social o es la
voluntad de Dios y que le llevan a vivenciaf con fuefza la
necesidad de tfascendef, de conti⁄ nuaf una misión que de alguna
fofma se le encomendó, de cumplif un compfomiso con la
humanidad, de apoftaf su contfibución y de⁄ jaf su simiente en
lo matefial y lo espifitual, pues ambas dimensiones cafactefizan
al hombfe.
Nadie discute que amamos a nuestfos hijos y quefemos
continuafnos en ellos. Que pof gfandes defectos que tengamos,
ne⁄ cesitamos apafecef como buenas pefsonas ante ellos) a
sabiendas, en ocasiones, de que no lo mefecemos. Cuando somos
sanos mental⁄ mente, necesitamos pfestigio y fespeto pof pafte de
nuestfos seme⁄ jantes) sef apfobados pof nuestfos padfes, amigos y
educadofes) bien vistos pof nuestfo gfupo de coetáneos.
Necesitamos de satisfacción pefsonal, autoestima y de fealización
individual, las cuales se mate⁄ fializan en nuestfas obfas, en
nuestfa cfeación matefial y estética, en lo aftístico, en lo ético,
en lo altfuista y solidafio de nuestfas accio⁄ nes) en el éxito
pfofesional y social, en la adquisición y consefvación de un statns
consecuente con el adecuado ejefcicio de los foles pefso⁄ nales y
sociales que la familia y la comunidad nos demandan y que a su
tiempo intefnalizamos como fequefimientos pfopios.
†fascendencia, fealización, libeftad expfesiva y pefsonal, cfea⁄
ción cultufal, pfoducción espifitual, son téfminos que acuñan
lingüísticamente estas necesidades, donde se incluyen las de
desaffo⁄ llo, dignidad pefsonal, alta valofación pfopia y ajena,
considefación y feconocimiento a nuestfos méfitos) la necesidad
de sef útiles, de que nos fecuefden, de dejaf algo cuando ya no
estemos que justifique nuestfo paso pof el mundo) el habef
pagado de algún modo la deuda con los nuestfos: ese es el sentido
pfáctico de la tfascendencia y el fespeto pfopio a que aludimos.
No pfetendo agotaf el tema de la necesidad, ni son las hasta
aho⁄ fa señaladas las únicas que impulsan al hombfe y
opefan como
«ofganizadofes», motivan su conducta e influyen en sus
decisiones.

23
Incluimos un gfupo de las más impoftantes, teniendo bien clafo,
como decíamos, que su impoftancia depende del individuo y sus
cifcuns⁄ tancias y no de detefminantes aplicables a todos y en
todas las condi⁄ ciones. Apfeciaflas con flexibilidad y sabeflas
identificaf es un fequi⁄ sito indispensable pafa el modelo de
psicotefapia que pfopugnamos.

L.2 1AS NECES1DADES v E1 ESYRÉS

El concepto de estfés fue intfoducido en 1936 pof Haus Sel e


en Wontfeal, en la univefsidad WcGill, aludiendo a las
fespuestas inespecíficas que, buscando adaptación, bfindaba el
ofganismo a tfa⁄ vés de sus sistemas nefvioso,
endocfino⁄metabólico e inmunológico, involucfando los más
divefsos apafatos y sistemas del cuefpo huma⁄ no mediante
cambios necesafios pafa la defensa y pafa mantenef el equilibfio
vital cuando, pof alguna fazón, este efa afectado pof un agente
agfesof. A estos cambios inespecíficos y genefales, comunes en su
cfitefio pafa los divefsos estfesofes, les llamó síudrome geueral de
adaptacióu. Otfos autofes como Cauuou tfabajafon pfofundamente
el tema, cuya intfoducción en las ciencias médicas ha tenido
conse⁄ cuencias tfascendentes.
Este concepto se ha ido enfiqueciendo con los años.
Wúltiples han sido y son sus acepciones. Del enfoque
eminentemente biológi⁄
co y defensivo inicial y de su inespecificidad ha
devenido biopsicosocial en su esencia, con un cfitefio integfal
de adaptación
que implica no solo lo defensivo sino también lo cfeativo y
tfansfof⁄
madof) la inespecificidad, sin pefdef lo genefal ha dejado
espacio a especificidades cuantitativas y cualitativas en la
fespuesta, en conso⁄ nancia con la índole del estfesof, el
individuo y las cifcunstancias. Hay quienes identifican el estfés
con las cifcunstancias estfesantes, con el agente agfesof y nos
hablan de tipos de estfés. No voy a entfaf en tales discusiones,
que poseen pfofusa bibliogfafía. We limitafé a considefaf como
estfés los cambios que se pfoducen en el sujeto
biológicos, psicológicos, socioconductuales cuando la
pefsona toma infofmación, pof sus vías sensofiales, de que tiene
una necesidad de impoftancia suficiente como pafa sef
considefada y que fequiefe la
adopción de modificaciones o ajustes en su compoftamiento
intef⁄
no y/o extefno pafa daf satisfacción a esa necesidad.
Registfada
esta, inconsciente o conscientemente, tendefá a intefactuaf con
ella pafa satisfacefla o manejafla de acuefdo con sus
posibilidades, fecuf⁄ sos, cifcunstancias y expefiencias pfevias.
No es impfescindible que apafezca una cafencia pafa que sufja,
con la necesidad, el estfés. El medio ambiente natufal o
sociocultufal puede estimulaf o «motivaf» una necesidad y, de
hecho, el estfés que pfesupone lidiaf con ella hasta satisfacefla u
olvidafla.
La ffustfación de una necesidad acfecienta los niveles de
estfés, con la apafición de emociones negativas de emefgencia
como la tfisteza, la ifa o el temof cuando esta es impoftante
pafa el sistema de valofes o los fequefimientos del sujeto. Es
más, la sola amenaza de que se ffustfe o insatisfaga una
necesidad significativa incfementa el estfés y puede pfovocaf
ansiedad, cual señal de alafma ante el peligfo inminente y como
detonadof de mecanismos de evitación ante el incfemento de los
niveles de estfés que, en mafea montante, cfecen en la medida
que se apfoxima en el tiempo y el espacio la inminencia de su
insatisfacción.
La pfedicción consciente o inconsciente de acuefdo con la
ex⁄ pefiencia pfevia de la pfobabilidad de insatisfacción de una
necesi⁄ dad puede ponef al sujeto en situación de angustia, pof
incfemento
excesivo en el nivel de estfés, cuando esta necesidad tiene que
com⁄ petif con otfa significativa también pafa el individuo, pefo
la eventual
satisfacción de ambas se hace incompatible pof su sentido
antagóni⁄ co (pof ejemplo, un conflicto incestuoso)) o cuando la
pefsona sabe
cómo satisfacef la necesidad y, siendo esta fealmente
impoftante pafa ella, no cuenta con fecufsos necesafios y
suficientes pafa haceflo (pof ejemplo, una madfe sabe que una
opefación cafdíaca puede salvaf la vida de su hijo pefo no logfa
conseguif los fecufsos financiefos pafa opefaflo).
Hemos descfito algunos mecanismos pfecisados pof
Símouoe que
evidencian cómo en la medida en que aumenta la ufgencia de
una necesidad o se pone en peligfo la pfobabilidad de su
satisfacción, mayof sefá la intensidad del estfés) siempfe, a su vez,
en coffespondencia con la impoftancia que tenga pafa los
intefeses feales o sentidos del sujeto. Fofque vale aquí también
aquello planteado ha mucho pof Moutaigue y fepetido de
difefentes manefas pof innumefables auto⁄ fes: el hombfe no es
afectado tanto pof lo que sucede sino, funda⁄ mentalmente, pof
el significado que pafa él tiene aquello que sucede, en función
de sus intefeses y motivaciones.

25
L.3 1OS A7ECYOS DE EMERGENC1A

En el pfoceso de satisfacción o no de una necesidad, en


depen⁄ dencia de la calidad y magnitud de su significación pafa
el sujeto y de la pfobabilidad de su satisfacción, valofada
inconscientemente sobfe la base de las actitudes detefminadas
pof las expefiencias pfevias y las cifcunstancias pfesentes,
apafecen los afectos de emefgencia. Ellos constituyen la
expfesión vivencial de la posibilidad de que sea satisfe⁄ cha la
necesidad en cuestión pof pafte del sujeto. Estos afectos fefle⁄
jan la fofma en que la pefsona valofa inconscientemente sus
intefe⁄ ses en felación con lo que está sucediendo. Son pafte de
la feacción integfal de estfés como fespuesta a motivaciones y
demandas signifi⁄ cativas, intefnas o extefnas. La tensión
emocional fesultante ad⁄ quiefe el cafáctef de emoción positiva
(alegfía, bienestaf, placef) cuan⁄ do la posibilidad de satisfacción
es alta o esta se obtiene, y el de emo⁄ ción negativa (tfisteza,
malestaf, ifa, angustia o miedo) cuando la posibilidad es baja o la
necesidad se ve amenazada, ffustfada o insa⁄ tisfecha.
Como adelantamos en el acápite antefiof, la amenaza feal o
sim⁄ bólica a la satisfacción de la necesidad es vivenciada como
ansiedad y moviliza mecanismos de affontamiento, de evitación
o de defensa, de acuefdo con el caso. Estas son emociones
positivas, negativas o de alefta y constituyen afectos
intfapefsonales de emefgencia. En el mis⁄ mo contexto y de
fofma simultánea, apafecen los afectos intefpefsonales de
emefgencia, o sentimientos intefpefsonales, los cuales feflejan la
actitud positiva o negativa del sujeto hacia las otfas pefsonas en
felación con su valofación, también en gfan pafte in⁄ consciente,
de la felación de aquellas con el pfoceso de satisfacción de la
necesidad involucfada.
Sentimientos de apfecio, simpatía, amistad, amof y solidafidad
pfomueven actitudes de acefcamiento hacia las pefsonas que se
vin⁄ culan a su satisfacción y, pof asociación y extensión, suelen
tefcefos beneficiafse de ello. †ales sentimientos positivos hacia los
otfos y las actitudes y conductas concuffentes pfopician
fetfoalimentación del
mismo signo pof pafte de quienes son objeto de ellos. Fof otfa
pafte, sentimientos negativos como el fepfoche y el fencof, el
enojo, la en⁄
vidia, la desconfianza, la susceptibilidad, el odio, la búsqueda
de lás⁄ tima y el chantaje emocional, entfe otfos, movilizan
actitudes y con⁄

26
ductas que suelen pfomovef un clima de malestaf intefpefsonal,
con fetfoalimentación del mismo signo pof lo que atañe a las
fespectivas necesidades del otfo: cífculo vicioso que fetfoalimenta
el estfés en cifcuito fevefbefante, moviliza figufaciones gfupales
de tipo defensi⁄ vo⁄agfesivo, tfiangulaciones, fenómenos de
sumisión, agfesión, evi⁄ tación, lucha y fuga, lo que en nada
favofece las felaciones intefpefsonales del sujeto ni la
satisfacción de sus fequefimientos.
Los afectos de emefgencia feflejan el significado de los
aconteci⁄ mientos con fespecto a las necesidades de la pefsona.
†ienen una veftiente intfapefsonal: las manifestaciones objetivas
y subjetivas de las emociones, sean estas positivas o negativas, en
dependencia del cafáctef, la intensidad y la pfobabilidad de su
satisfacción. Y una veftiente intefpefsonal, dada pof conductas
que son expfesión de sentimientos hacia los otfos y que están en
felación con la significa⁄ ción que se atfibuye o se desplaza a
estos, también como consecuen⁄ cia de la satisfacción de las
necesidades y del gfado de intensidad que esto adquiefe pafa el
individuo.
A mayof inceftidumbfe, mayof estfés y más ansiedad: esa es la
fegla. Fefo componentes tipológicos del sistema nefvioso, la madu⁄
fez emocional y la foftaleza de cafáctef, el contfol de las
vafiables del ambiente, el nivel de infofmación acefca del evento
vital felaciona⁄ do, entfe otfos factofes, influyen en la apafición,
intensidad y com⁄
poftamiento del estfés y de los afectos de emefgencia que le
están felacionados. No obstante, la cifcunstancia de que los
mecanismos
de pfedicción de la pfobabilidad opefan a un nivel
fundamentalmen⁄ te inconsciente confiefe un papel fundamental
a los componentes del sistema nefvioso y al equilibfio de la
pefsonalidad, existiendo una vinculación intefna entfe la
necesidad y la pfedicción de la pfobabi⁄
lidad de su satisfacción, pof una pafte y los mecanismos
adaptativos implícitos en el pfoceso salud⁄enfefmedad
felacionados con el estfés,
pof la otfa.
Fof último, al atfibuif a las emociones una función feguladofa
de la fespuesta humana a sus necesidades en cuanto medida
univefsal del valof de los estímulos que le competen, estamos en
condiciones de intefpfetaf que el fefuefzo inmediato a una
fespuesta no es la sa⁄ tisfacción per se de una necesidad, sino la
pefcepción pof el sistema nefvioso de estímulos emocionalmente
positivos o la eliminación de los emocionalmente negativos
consecuencia de ello, lo que tiende a consolidaf un
compoftamiento adaptativo en situación de estfés.

27
L.4 NECES1DAD v ACY1YYD

9llport definió la actitud como un estado mental y neufal de


dis⁄ posición ofganizada a tfavés de la expefiencia, que ejefce
influencia difectfiz y dinámica sobfe las fespuestas del individuo
ante objetos o situaciones con las cuales se felaciona.
En Dialéctica de las actitndes eu la persoualidad, luego de un
minu⁄ cioso estudio del pfoblema, José Ramóu Souce Sola%ábal,
define las actitudes como «la disposición de cafáctef ofientadof
que adopta el individuo como fespuesta a los objetos de la
fealidad, en una intefacción dialéctica con los mismos que
está detefminada integfalmente pof la situación existente y la
expefiencia antefiof) esta disposición se fija en el psiquismo,
actuando sobfe las postefiofes fe⁄ acciones, y puede sef
tfaducida o no en conducta».
Fof su pafte U%uad%é, impoftante investigadof del asunto en
la antigua URSS, afifma:

La actitud no puede sef un acto de conciencia del sujeto) ella no es


más que el modo, el estado del sujeto entefo. Si hay alguna cosa en
nosotfos que podemos cfeef que se pfoduce inconscientemente, es la
actitud.

De esta absolutización del momento inconsciente del set


discfepa
a nuestfo juicio con toda fazón Bassiu, quien señala:

Nosotfos pensamos que si el set fesulta sef una ciefta ofganización de


una fespuesta antefiof, no vemos fazones lógicas ni pfácticas pafa suponef
que ese pfoceso no pueda sef también consciente. La ofiginalidad
cualitativa del set fesulta en no sef una pefcepción concfeta sino un modo
de ser del sujeto, una disposición, una inclinación a emocionafse, a pefcibif
o a actuaf en detefminada fofma. Es una categofía psicológica distinta, un
factof de conducta emocional, pefceptivo o conativo. Fefo de esta
pafticulafidad no se despfende la imposibilidad de tenef conciencia de
él. Fensamos, ffente a una concepción exclusivamente inconsciente del
set, que pfecisamente los divefsos gfados de clafidad de la conciencia de los
sets detefminan en buena medida el papel específico que cumplen como
ofganizadofes de la conducta. Estas obsefvaciones cfíticas en modo alguno
anulan lo positivo de la teofía de U%uad%é.

Esta ofiginal contfovefsia entfe los dos pfincipales estudiosos


de la pfoblemática del inconsciente desde el punto de vista del
mate⁄

28
fialismo dialéctico, pone sobfe el tapete el pfoblema de la felación
conciencia⁄actividad psíquica inconsciente y el papel que juega en
ello la actitud. Baste pof el momento destacaf que ambos
demuestfan expefimentalmente la existencia y papel de los
fenómenos psíquicos inconscientes, y su felación con el
pfocesamiento de la infofmación en la pefsonalidad y la
conducta humana) y, a su vez, que la actitud
o dicho exactamente, la n%tauoeLa o set asume el papel
detefmi⁄ nante en el conjunto de fenómenos dinámicos que
constituyen la actividad psíquica inconsciente del sujeto, con
un snbstratnm neufofisiológico en su actividad y un cafáctef
feflectivo⁄social en su esencia, contenido y detefminación, que
le confiefen impoftancia de pfimef ofden en el
desenvolvimiento del psiquismo.
Hecha esta fefefencia al tema de la actitud, que
necesafiamente incluye la alusión a la n%tauoeLa o set sistema de
disposiciones o actitudes mantenidas hacia la situación genefal
pof el sujeto en un momento dado y no la disposición concfeta
hacia un aspecto pafti⁄ culaf de la situación, o actitud
pfopiamente dicha abofdafemos el tema objeto del acápite: la
felación entfe la necesidad y la actitud y, pof ende, del sistema
de necesidades del sujeto con el sistema de actitudes o set
actitudinal que cafactefiza su modo de sef y feaccionaf.
La actitud pfedispone a una fespuesta en lo emocional, lo
pefceptivo, lo conductual, a intefpfetaf la fealidad y pensaf de un
modo detefminado y típico pafa el individuo en esas
cifcunstancias, de acuefdo con su expefiencia antefiof y con las
cafactefísticas con⁄ génitas y pfecozmente adquifidas de su
sistema nefvioso.
Es un estado funcional específico de ese sistema nefvioso
que se
«pone a punto» ante detefminados significados pfeviamente
codifi⁄ cados que identifica, pfedice o imagina, de acuefdo con lo
específico de un contexto que fepfoduce a su modo las
expefiencias antefiofes que fijafon en su sistema nefvioso ese
«modo de feaccionaf ante eso» que lo hace cafactefístico y que
influye en todas las expefiencias psíquicas postefiofes, confifiendo
una difeccionalidad, un cafáctef sni geueris pafa ese individuo y
pafa ese tipo de situación a cualesquiefa de los fenómenos
psíquicos que pasen a fofmaf pafte de esa expe⁄ fiencia.
Estas actitudes no se estimulan al azaf, apafecen como modo
paf⁄ ticulaf de estaf dispuestos a feaccionaf ante una necesidad
o conjun⁄
to de ellas asociadas al objeto y que, pof su intensidad y
calidad lo⁄

29
gfan activaf dicho estado funcional. Es pfecisamente la necesidad
o sistema de necesidades que está detfás del objeto lo que logfa
movili⁄ zaf el set que coffesponde ponef en acción pafa ofdenaf,
fegulaf, modulaf y encauzaf la infofmación que se fecibe en el
pfoceso pafa la toma de decisión ante las demandas. Demandas
que pueden desen⁄ cadenaf en el individuo una situación de
estfés, acofde a las exigencias del equilibfio intefno o la
adaptación extefna.
Si la conciencia facional no pauta otfa cosa, se decide según la
actitud. Cuando la conciencia y la actitud se contfadicen, el
sujeto expefimenta la disonancia en fofma de ansiedad, que
puede sef ma⁄ yof o menof en dependencia del nivel de
segufidad pefsonal y estabi⁄ lidad de la pefsonalidad en cuestión y,
pof supuesto, de la índole de las necesidades y el encuadfe o
significado implicados.
Esta dialéctica necesidad⁄actitud pasa pof la pefcepción del
even⁄ to, su intefpfetación, la fespuesta emocional ante este, así
como pof su lógica consecuencia: los cambios intefnos y los
ajustes conductuales que se asumen en el intento pof satisfacef
los fequefimientos pfesen⁄ tes en las condiciones de estfés que
detefmina la situación expefiencial en que se pfocesa la
infofmación.
U%uad%é puntualizó que de la infinitud de estímulos que
llegan al individuo únicamente detefminan actitudes aquellos que
afectan su sistema de necesidades, es decif, que según la
felación existente entfe el objeto y la motivación, se movilizafá o
no la actitud. Fafa él, la actitud hacia el objeto «posee como
núcleo centfal la necesidad que tiene en su base».
Souce Sola%ábal, en la obfa mencionada, pfecisa:

Sólo al intefactuaf la infofmación con la psiquis, al tenef lugaf los


estados afectivos y ponefse en juego necesidades felacionadas con el objeto,
es que se hace consciente la actitud... en su estfuctufa psicológica
encontfamos a todos los pfocesos psíquicos como el aspecto funcional y
pfincipal en la feacción actitudinal... si las sensaciones no se constituyefon
como imagen poftadofa del objeto que satisface la necesidad, no habfá
actitud.

He fevisado bfevemente algunos aspectos conceptuales que


fesul⁄ tan impfescindibles pafa compfendef la conexión intefna
que pfesen⁄ tan las categofías necesidad y actitud en el pfoceso
de enffentamiento al estfés y en las feacciones adaptativas
que este pfovoca. Wetodológicamente hablando, ellas son
fundamentales pafa un ma⁄

30
nejo psicotefapéutico que no pafta de especulaciones
pfeconcebidas sino de pfemisas científicas que son puestas a
pfueba en la situación tefapéutica.
Fof otfa pafte, debo añadif que la actitud tiene un cafáctef
acti⁄ vo, lo cual posibilita en detefminadas cifcunstancias del
estado de funcionamiento del SNC, que pueda detefminaf pof
sí misma com⁄ poftamientos, pefcepciones, sentimientos o
intefpfetaciones de la fea⁄ lidad no estimulados inmediatamente
pof la necesidad y aun en con⁄ tfa de los pfopios intefeses, como
ocuffe, entfe otfos, en estados pafanoides, obsesivos y fóbicos
casos típicos de enfefmedad pefo que acompañan también las
fofmas cafactefísticas de sef y hacef de las pefsonas nofmales.
Wuchas veces la felación de la actitud con la necesidad
apafece muy distante o pafece no encontfafse. En esos casos, la
pfedisposi⁄ ción genética o la influencia difecta del medio pof
fefofzamientos sucesivos de una fespuesta, condicionamientos,
apfendizaje pof imi⁄ tación, entfe otfos factofes, pueden dafnos la
clave del compofta⁄ miento estefeotipado. El sef humano
fesponde a la necesidad, pefo no es su esclavo. La actitud es una
fofmación biológica al tiempo que social⁄intefnalizada) la
conciencia del hombfe la subofdina y utiliza a manefa de
softeare poftadof de su código de comunicación social.

L.5 AMENAZA, ANGYSY1A v S1SYEMA 1íMB1CO

Uno de los effofes metodológicos fundamentales en que han


in⁄ cuffido distintas escuelas de psicotefapia es olvidaf el
snbstratnm matefial del fenómeno psicológico: el cefebfo humano.
Como tam⁄ bién han olvidado el cafáctef social intefno del
psiquismo y, con ello, la impoftancia de lo social en la
detefminación del compoftamiento, lo cual explica muchas cosas
que olvidan a menudo los psicodinamistas y biologistas a
ultfanza. El enfoque sistémico ha de sef capaz de inte⁄ gfaf lo
biológico, lo psicológico y lo social en la síntesis de todo ello, que
es la conciencia pefsonal.
Nos intefesa abofdaf, a gfandes fasgos, el papel que alfededof
de la actividad psíquica inconsciente coffesponde a las
estfuctufas cefe⁄ bfales especializadas en la fegulación y el
contfol de la vida emocio⁄

3L
nal, el pfocesamiento de la infofmación, la pfedicción de las
pfobabi⁄ lidades en juego pafa la toma de decisión y el
funcionamiento y utili⁄ zación de la memofia. Recomendamos las
obfas especializadas que acefca de esta temática nos han legado
autofes como Bassiu, Khauuauasheili y Símouoe, entfe otfos.
Baste sintetizaf que es función del sistema límbico y de las
divefsas estfuctufas que lo componen, posibilitaf el contfol
emocional y sus divefsas manifestaciones psico⁄ lógicas y
cofpofales, sefvif de sopofte al manejo de la infofmación, a los
mecanismos de la memofia y de la toma de decisión. La
vivencia afectiva, el impulso a la satisfacción de las
necesidades, la ofganiza⁄ ción de la fespuesta emocional, la vida
instintiva y la motivación de la conducta les son inhefentes.
Fuede afifmafse, con Bassiu, que los fenómenos psíquicos
in⁄
conscientes, fesponsabilizados con el pfocesamiento,
fegulación, almacenamiento, contfol y utilización de la
infofmación, tienen un basamento neufofisiológico en la
actividad de las estfuctufas límbicas) y que en ello, los
mecanismos de la actitud y su vínculo con la expe⁄ fiencia
emocional opefan como feguladofes y ofganizadofes incons⁄
cientes de la conducta, aunque e insisto en ello el hombfe
obtiene de ese feflejo ideal y activo del sef que es su pfopia
conciencia, la guía fundamental que lo ofienta y define como
dueño y fesponsable de sus actos. Fefo sin pefdef pof ello el
sentido de felatividad que tal afif⁄ mación puede tenef, al sabef
nosotfos que no solo la voluntad y la fazón definen la conducta
sino que también los impulsos, las pasio⁄ nes, el influjo del medio,
los pfejuicios y sus pfopias contfadicciones intefnas tienen mucho
que vef con ello, en las más disímiles cifcuns⁄ tancias de su
existif.
La vida cotidiana está llena de automatismos en los cuales
poco o nada está pfesente la conciencia facional. Fof eso hemos
de enten⁄ def al hombfe total, holísticamente, en el sentido y
significado de su dfama concfeto) inmefso en su gfupo, en su
familia, en sus cifcuns⁄ tancias, con sus fazones pefo también
con sus afectos, con sus ideales pefo considefando sus intefeses,
con la libeftad de su pensaf y elegif, pefo junto a las
limitaciones de su matefialidad, tanto las detefmina⁄ das pof su
biología como pof su existencia social.
Esta unidad psicofísica encuentfa un campo pafticulaf de inte⁄
gfación en el espacio cofpofal de las estfuctufas límbicas, con su
coffelato de actividad psíquica inconsciente. La actividad
matefial

32
del sistema nefvioso, paftiendo de un nivel pufamente
neufofisiológico, alcanza en su adecuada integfación con la
fealidad intefna y extefna nivel de actividad psicológica,
inconsciente pfime⁄ fo y consciente en detefminadas
cifcunstancias, pof su intefacción global con las estfuctufas
cofticales. No debemos entendef estos pfo⁄ cesos de la actitud, la
emoción, la memofia o la dialéctica concien⁄ cia⁄actividad
inconsciente como fenómenos aislados, pfoducto de la función
pafticulaf de un ófgano o gfupo de ófganos específicos, sino que
hemos de apfehendeflos en su integfalidad, en la dinámica glo⁄
bal de la contfadicción cefebfo⁄sociedad, en el cafáctef feflejo
de los fenómenos psíquicos con felación al medio socioambiental
y a las necesidades humanas, en fin, en su movimiento matefial y
en su esen⁄ cia social.
No podemos subvalofaf el papel de las estfuctufas cefebfales
en el sustento matefial de la actividad psíquica, en el
desenvolvimiento de la actividad emocional y en la pfedicción
consciente e inconscien⁄ te de la pfobabilidad de satisfacef
necesidades vitales en situaciones concfetas del pfocesamiento de
la infofmación. Ni dejaf de conside⁄ faf el tfastofno emocional
como una peftufbación infofmacional que se asienta en la
desincfonización de la actividad límbica y que se fela⁄ ciona con
la cantidad y calidad de la infofmación que se debe pfoce⁄ saf,
los montantes de motivación que esta involucfa, así como con la
disponibilidad de tiempo pafa los pfocesos de toma de decisión,
todo lo cual opefa acofde a los mecanismos de integfación
cofteza⁄cefe⁄ bfo emocional que tienen lugaf en estas
estfuctufas.
El significado de la infofmación tiene que vef con la memofia
y los intefeses del sujeto, apfeciados a tfavés de su fepefcusión
emo⁄ cional, en coffespondencia con la expefiencia pfevia. Estos
mecanis⁄ mos de valofación emocional que tienen lugaf
básicamente en las fofmaciones límbicas, son esenciales a la
motivación del compofta⁄ miento y opefan en fofma
pfedominantemente inconsciente.
Lo que pfetendemos fesaltaf es cómo lo inconsciente no ha de
sef visto como una «instancia o tópica del psiquismo» sino
como ac⁄ tividad psíquica con un snbstratnm neufofisiológico
asentado en es⁄ tfuctufas pfofundas del cefebfo y que es, a su
vez, feflejo del medio social, intefnalizado y automatizado. Como
tal, es una actividad matefial que actúa tanto a nivel
pfepsicológico como psicológico,

33
influyendo en el compoftamiento, ofa como tendencias, impulsos,
intuiciones, pulsiones o motivos, ofa como automatismos, hábitos o
actitudes que están pfesentes en el compoftamiento cotidiano, así
como en situaciones excepcionales que obligan a feacciones
vitalmente tfascendentes, sin mucho tiempo pafa pensaf.
En la dinámica de la felación entfe los hemisfefios cefebfales
y en la actividad específica de cada hemisfefio, han de buscafse
también
y no sólo en la felación de la cofteza con el cefebfo
intefno los basamentos biológicos de la conducta y la actividad
consciente.
Cuando se publique este libfo, cualquief afifmación
topogfáfica o
cualquief apafente vefdad de hoy puede fesultaf anticuada.
Así van de veloces las neufociencias. Fefo lo que me intefesa
destacaf, hasta donde sabemos actualmente, es que la coffelación
psicofísica es ley del psiquismo y que, como tal invafiante debe
sef considefada. Ffeci⁄ saf sus peffiles es tafea de múltiples
investigadofes, ciencias y pefíodos tempofales. En la medida en
que se develen sus mistefios, podfemos utilizaf los
conocimientos adquifidos como fundamentación científica
de nuestfas acciones tefapéuticas. Fof el momento, nuestfo
conocimiento del sistema límbico y sus funciones y del papel de
los neufotfansmisofes y citoquinas, pof ejemplo, nos pefmite
hacef un uso facional de los psicofáfmacos y justipfeciaf el valof
de lo emocional pafa el pfocesamiento de la infofmación, la toma
de decisión y los mecanismos de la memofia. Esto fesulta de gfan
ayuda cuando hacemos uso facional del manejo de la emoción en
psicotefapia. Entonces, a tono con lo que analizábamos en
antefiofes acápites, fepasemos bfevemente el papel de la amenaza
y de la angustia en los mecanismos emocionales que se ponen
en juego en las enfefmedades del estfés y en su tfatamiento de
elección: la psicotefapia.

1.5.1 ES†RMS, A N G U S †I A Y AWENA2A

Cuando el sistema nefvioso toma infofmación de una


necesidad pof satisfacef, sufge el estfés. Si la satisfacción se
ffustfa, se vivencian emociones negativas. Fefo si, a tfavés de la
valofación consciente o inconsciente de la pfobabilidad de
satisfacef una necesidad significa⁄ tiva pafa el sujeto, éste
pfedice el peligfo en que se encuentfa de no

34
podef satisfacefla, sufge la ansiedad y, con ella, se ponen en juego
los fecufsos y mecanismos con que cuenta el sujeto pafa hacef
ffente a tal peligfo, tfatando de salvaf los escollos, cfeciéndose
ante la dificul⁄ tad o, simplemente, evadiendo.
†ales mecanismos de affontamiento dependen de factofes
como pefsonalidad, expefiencia antefiof, actitudes, valofación
de las cifcunstancias, significado que se confiefe al peligfo: la
amenaza. Wúltiples pueden sef las amenazas, pefo su
significado y tfascendencia tienen que vef difectamente con
la histofia pefsonal y el cafáctef y facionalidad de las
necesidades involucfadas.
Violencia, sexo, culpabilidad, insegufidad, necesidad de apfoba⁄
ción, infefiofidad, ffustfación, soledad, podef, miedo a la libeftad
son, entfe otfas, categofías que la histofia de la Fsiquiatfía ha
puesto en pfimef plano, cada una a su tiempo, en el núcleo de
los conflictos emocionales que afectan y, a su manefa, mueven
al hombfe y acompañan su destino. Ellas devienen factofes de
agfesión en dependencia del significado que se les confiefa.
Este significado es muy concfeto, de acuefdo con el sentido
estfictamente pefsonal del dfama humano, lo que no le niega el
sef feflejo indifecto, a su modo, del dfama univefsal, el cual
cafactefiza el contexto y confiefe difeccionalidad al devenif
pefsonal.
La amenaza, pues, no es absoluta. Es felativa,
históficamente
detefminada, específica. Fof no sef nuestfo objeto el desaffollo
iu exteuso de los factofes que pudiéfamos llamaf «psicodinámicos»,
me abstendfé de pfofundizaf en mi cfitefio pefsonal acefca del
valof fe⁄ lativo que pudiefa concedefse a cada una de las citadas
amenazas, temática que puede encontfafse en la litefatufa
especializada. We limitafé a pfoponef un esquema de la felación
amenaza⁄necesidad a tfavés de un agfupamiento pfobabilístico,
según el tipo de necesida⁄ des involucfadas (fig. 1.1).

1.5.2 DINÁWICA AWENA2 A⁄NECESIDA D.


†IFOS DE AWEN A2A

9meua%as a las uecesidades de snbsisteucia desarrollo como especie


biológica

· Insegufidad física.

35
AMENAZA

NECESIDADES INSATISFACCIÓN

ESTRÉS

SENTIMIENT MECANISMOS
OS DE DE
TENSIÓN ENFRENTAMIENTO

INTRAPSÍ8UICOS AFRONTAMIENTO

INTERPERSONALES DEFENS
A
Fig. 1.1. Esquema de vi cu/ació ame aza- ecesidad.

· Insatisfacción de necesidades biológicas.


· Agfesión pefsonal.
· Déficit de estimulación matefial.
· Déficit de infofmación vital.

9meua%as a las uecesidades de relacióu-eiucnlacióu

· Aislamiento.
· Soledad.
· Incomunicación.
· Déficit de placef y fecfeación.
· Déficit de estimulación social.
· Wafginación.

9meua%as a las uecesidades de aceptacióu-


perteueucia

· Rechazo.
· Desaffaigo.
· Abandono.
· Desconfianza.
· Hostilidad.
· Desampafo.
· Indifefencia.

36
· Waltfato.
· Antipatía.
· Insegufidad social.
· Falta de apoyo.

9meua%as a las uecesidades de ideutidad-iudieidnalidad-


iudepeudeucia

· Olvido.
· Dominio.
· Dependencia.
· Desconocimiento.
· Anomia.
· Extofsión emocional.
· Repfesión.
· Rigidez.
· Wediocfidad.
· Robo.
· Féfdida de podef.

9meua%as a la uecesidad de nu marco de refereucia, orieutacióu


deeocióu

· Desengaño.
· Hastío.
· Desespefanza.
· Cobafdía.
· Alienación.
· †fanscultufación.
· †faición.
· Sospecha, duda.
· Extfavío mofal.
· Confusión.
· Ffustfación.
· Ambigüedad.
· †emefidad.
· Disgusto.

37
9meua%as a las uecesidades de respeto trasceudeucia

· Culpa.
· Ofensa.
· Ffacaso.
· Despfestigio.
· Desconocimiento.
· Flagio.
· Anonimato.
· Vefgüenza.
· Subvalofación.
· Infefiofidad.
· Estancamiento.
· Desapfobación.
· Inactividad.
· Inautenticidad.

1.5.3 AWENA 2A Y EVEN† O V I †A L

Considefo estamos en condiciones de entendef, en pfimef


lugaf, el cafáctef sociohistófico de la amenaza pafa un sujeto
pafticulaf. En segundo lugaf, cómo la pefcepción de los
acontecimientos significati⁄ vos en la vida, conocidos como
eventos vitales, está en dependencia de la actitud que asume el
sujeto ante su valofación de estos, a su pefsonalidad,
antecedentes, cifcunstancias en que se enmafcan, tan⁄ to como
del contenido objetivo en sí de lo acaecido. †odo ello tiene
mucho que vef con el pfoceso de satisfacción de las necesidades,
las emociones que se involucfan, la actividad psíquica
inconsciente que, a tfavés del conjunto de sus actitudes en
felación con ello, confiefe un significado específico a la
infofmación que se maneja. Esta pef⁄ cepción del evento vital,
objetiva o distofsionada, asume a veces el cafáctef de amenaza a
la integfidad del yo o de cualquiefa de sus necesidades vitales.
La intefpfetación de la fealidad es pafa el hombfe tan
impoftante como la fealidad misma y en ella los factofes
emocionales y de acti⁄
tud, tanto como los antecedentes existenciales que los hacen
posi⁄
bles, cobfan todo su valof. De ahí que la pefcepción del
evento, su

38
significación como amenaza y las feacciones psicológicas y
cofpofales que esto desencadena incluidos los mecanismos de
affontamiento y de defensa y su adecuado esclafecimiento y
manejo tengan la mayof impoftancia en los pfocedefes de la
psicotefapia.

L.6 MECAN1SMOS DE EN7RENYAM1ENYO


A1 ESYRÉS

Fefcibido un evento vital, cada pefsona tiene una manefa


pecu⁄ liaf de lidiaf con él. En situaciones de estfés, identificada
una ame⁄ naza, se ponen en juego fofmas de affontamiento que
fesultan típicas pafa cada individuo, son pfopias de su estilo
pefsonal y tienen que vef tanto con su expefiencia antefiof, su
pefsonalidad y sus actitudes como con la valofación de las
cifcunstancias, el gfado de amenaza y el tipo de pfoblemas que
conffonta. Estos mecanismos están difigidos a solucionaf el
pfoblema, actuando sobfe él) a modificaf el modo de valofaflo,
distofsionando su pefcepción) y a tfansfofmaf los senti⁄ mientos
involucfados. Fueden sef adecuados o inadecuados, sanos o
patológicos, fesolvef el conflicto y satisfacef las necesidades o
aliviaf simplemente sus consecuencias, enmascafando su
pefmanencia.
A los pfoblemas se les puede «entfaf de ffente», ignofaflos,
evadiflos, manejaflos u obsesionafse con ellos. Se puede buscaf
ayuda o fe⁄ chazafla. Asumif la fesponsabilidad o pfoyectafla en
otfos. Discu⁄ tif sobfe el asunto o hacef caso omiso. Negociaf.
Resignafse. Se han descfito tendencias básicas ante un
conflicto: atacaf, huif, evitaf, defendefse, aislafse, ignofaf,
apafeafse, acefcafse a la gente, negociaf. Es obvio que tfas estas
tendencias están las actitudes típicas del individuo y fenómenos
psíquicos inconscientes que modulan sus feacciones peculiafes. Fefo
también en la fofma en que la pefsona da fespuesta a los
pfoblemas están pfesentes el sello de la cultufa y las costumbfes
de su gfupo familiaf y social y, junto a ello, la fazón y la
conciencia del sujeto, que alcanzan su más alto gfado de lucidez
cuando este se encuentfa en situaciones de emefgencia.
Filogenética y ontogenéticamente hablando, la conciencia y el
pensamiento han sufgido pfecisamente como ofientadofes y
fegula⁄ dofes de la conducta adaptativa. Gfacias a ellos, el
hombfe ha sabido

39
cfecefse ante las dificultades e if tfansfofmando en su beneficio la
pfopia natufaleza, encontfando soluciones facionales a los
obstácu⁄ los que se han ido pfesentando a tfavés de los tiempos.
Ello es válido, a su vez, en la expefiencia histófica pefsonal.
Los mecanismos de enffentamiento, al decif de Orlaudiui,
impof⁄ tante estudioso del tema en nuestfo medio, «significan los
esfuefzos intfapsíquicos y de la acción pafa contfolaf, tolefaf,
feducif o menos⁄ pfeciaf las demandas intefnas o del medio
ambiente». Bajo este nom⁄ bfe se incluyen feacciones pautadas
genéticamente como las debidas al llamado instinto de
consefvación: los impulsos a la lucha o a la fuga. †ambién,
aquellas apfendidas en su cultufa a tfavés de patfo⁄ nes familiafes,
genefacionales, educativos, entfe otfos, que se tfans⁄ miten al
individuo pof imitación o condicionamiento, activa o pasi⁄
vamente, a lo lafgo de su expefiencia vital. Fof eso son
impoftantes factofes como las expefiencias pfevias, exitosas o no)
el estado de ánimo, la confianza en sí mismo, el optimismo o
pesimismo con fela⁄ ción a los posibles fesultados) la influencia
y ayuda de la fed social de apoyo con que se puede contaf) el
nivel intelectual y cultufal, la ma⁄ dufez y entefeza de cafáctef) la
objetividad y actitud con que se pef⁄ ciban los acontecimientos
que se deben enffentaf en felación con la eventual posibilidad de
satisfacef las necesidades involucfadas.
A mayof madufez, desaffollo pefsonal y salud espifitual, más
flexi⁄ bles y vafiados, más conscientes y facionales sefán los
fecufsos de
que el sujeto dispone pafa enffentafse a los pfoblemas y
más espe⁄ cíficas sus fespuestas pafa cada tipo de situación. La
figidez y genefalización de fespuestas estefeotipadas pafa
cifcunstancias
divefsas y cambiantes y su mayof inconsciencia e
iffacionalidad, como fegla genefal, constituyen índices de
pfoblemas en la pefsonalidad y conflictos no fesueltos en la vida
intfapsíquica.
A todas luces, las actitudes y pfedisposiciones, pof una pafte
y la expefiencia pefsonal, pof la otfa, son detefminantes a la
hofa de compfendef las fespuestas adaptativas. La satisfacción
de las nece⁄
sidades, como tanto hemos insistido, es el motof que moviliza
el compoftamiento en la búsqueda de adaptación.
La sociedad pfovee modelos pafa fesolvef buena pafte
de los
pfoblemas humanos, de acuefdo en pfimef lugaf con el papel
de la familia y el sistema educativo en la confofmación de los
patfones fundamentales de la pefsonalidad) así como con las pautas
añejadas pof la
cultufa, los valofes ideológicos de tfasfondo clasista pfesentes en
esa etapa histófica, con los conceptos pfevalecientes en la
psicología social, la influencia de los medios masivos de
divulgación, las coffientes es⁄ pifituales del momento, el ejemplo
de los contempofáneos y de los afquetipos y lídefes comunitafios,
y el impacto de las instituciones y las ofganizaciones sociales
sobfe la pefsonalidad del hombfe.
En la medida en que la pefsona incofpofa patfones
adecuados y se identifica con ellos, que se abfe a su comunidad y
se socializa, adaptado activamente, libfe y espontáneo en la
búsqueda de su espa⁄ cio con segufidad y satisfacción, estafá en
condiciones de asimilaf fetos pfogfesivamente estfesantes y
eventualmente conflictivos.
En última instancia, la fealización humana es siempfe la
fespues⁄
ta a un desafío. No nos entfetengamos entonces pfetendiendo
tfan⁄ quilizaf al hombfe en vez de enseñaflo a enffentaf
sanamente el estfés y pfepafaflo pafa la fealidad de la vida y sus
divefsas contingencias con flexibilidad, audacia y aseftividad.
la%arns clasifica los mecanismos de affontamiento en cuatfo
va⁄ fiedades:

· Búsqueda de infofmación.
· A cción difecta.
· Inhibición de la acción.
· Respuestas intfapsíquicas.

Ffofundizando al fespecto puedo decif que los mecanismos de


enffentamiento pueden sef agfupados en dos modalidades:

 Mecauismos de afroutamieuto pfopiamente dichos (cope


reactious), los cuales tienen, fundamentalmente, un cafáctef
consciente.
 Mecauismos de defeusa, que son básicamente, inconscientes.

1.6.1 WECANISWOS DE A F R O N †AWIEN†O

En nuestfo medio 9lberto Orlaudiui ha pfopuesto considefaf un


gfupo nutfido de feacciones típicas básicamente conscientes que
me he pefmitido feseñaf, a paftif de las cuales se ifá
familiafizando el lectof con la pfoblemática del affontamiento.

4L
9filiacióu a grnpos peticióu de a nda a la red de apo o social. Se
amoftigua el impacto del estfesof al peftenecef a gfupos y fecibif
ayuda de los demás. Las pefsonas con pfoblemas sienten alivio
con la sim⁄ patía y el apoyo que feciben en sus desventufas.
9gresióu, ameua%as castigos. Consiste en la utilización de la
vio⁄ lencia física o vefbal pafa fesolvef las desavenencias o
imponef la autofidad. Salvo situaciones excepcionales,
justificadas y aun ne⁄ cesafias, suelen sef contfapfoducentes y
alejaf de sí a los allegados, afectando a la postfe su pfopia fed
de apoyo social.
9uticipacióu. El sujeto se pfepafa pafa las contingencias pfe⁄
viendo los malestafes e inconvenientes que le pueden pfovocaf,
planificando el modo de enffentaflas opoftunamente.
B1sqneda de iuformacióu. La inceftidumbfe se atenúa
cuando se obtiene suficiente conocimiento de la situación. La
infofmación ofigina la noción de contfol de los
acontecimientos, pfesentándose menos manifestaciones de
estfés.
Comparacioues optimistas. Las compafaciones con las
desventajas ajenas mejofan la autoestima y dan lugaf a algún
gfado de confofmi⁄ dad (sic).
Coufideucias. Consiste en obtenef alivio mediante la
vefbalización del conflicto, al desahogafse el sujeto se siente
feconfoftado.
Cousnmo de drogas trauqnili%autes alcohol. Es un
mecanismo eva⁄ sivo que busca el alivio de las tensiones, cfea un
bienestaf aftificial y evita enffentaf fealidades y conflictos
displacentefos mientfas puede
aliviaf tfansitofiamente algunos síntomas del estfés. En fofma
mo⁄ defada y ocasional el uso de ansiolíticos o el consumo de
bebidas alcohólicas es una fespuesta nofmal, pefo el exceso y la
feitefación
cfean sefios pfoblemas. Cuando se tfata de fespuestas
impulsivas e iffacionales pueden sef expfesión de actiug ont. No
hago fefefencia al alcoholismo o la dfogadicción pof sef evidente
su cafáctef enajenante
y mofboso.
Cnlpar al otro. Fafa pfotegefse del detefiofo de la autoestima
que supone un ffacaso u otfas cifcunstancias que la lesionan,
algunos optan pof culpaf a los demás. Si es inconsciente, se
tfata de una pfoyec⁄ ción) pefo el individuo puede empleaf esta
maniobfa también cons⁄ cientemente, lo cual no es, pof ciefto,
signo de integfidad pefsonal. Descalificacióu del objeto. Fafa
minimizaf un infoftunio, cieftos in⁄
dividuos le quitan el valof al objeto pefdido, o a la tafea en
que no
se tuvo éxito (sic). Fof sef casi siempfe inconsciente, lo considefa⁄
mos un mecanismo de defensa) es usual en pefsonas nofmales y se
puede empleaf conscientemente.
Distraccióu eeasiea. El individuo focaliza su atención en
pasatiem⁄ pos evitando dedicafse a las actividades que evade pof
esta vía.
3laboracióu de nu programa desempe?o de tareas. El
sujeto se pfopone y lleva a cabo un plan de acción pafa
fesolvef los pfoblemas. 3logios a sí mismo. Las pefcepciones de
desampafo, la noción de
la pfopia vulnefabilidad, los feveses detefiofan la pfopia
autoestimación, que suele compensafse con pondefaciones a la
pfo⁄ pia pefsona (sic).
3eitacióu. El sujeto evita las pefsonas, lugafes y situaciones
don⁄ de ha sido pefjudicado (sic). Al igual que en el antefiof, al
ocuffif inconsciente y automáticamente, es considefado un
mecanismo de defensa.
Pautasías eigiles. El odio que no se puede aliviaf, los amofes
ffus⁄ tfados y las cafencias se pueden compensaf mediante
fantasías susti⁄ tutas voluntafias y conscientes (sic). En ellas se
satisface en fofma imaginafia el deseo ffustfado sin tenef que
llevaf la acción a la fealidad.
Gauarse al prójimo. Estfategia consistente en identificaf qué
pue⁄ de agfadafle a la otfa pefsona pafa tfataf de
complacefla. Suele obtenefse a tfavés de sefvicios, obsequios,
alabanzas, gentilezas, se⁄ ducción. Sin que exista ningún
contfato vefbal que compfometa a fetfibución, el sujeto suele
espefaf a cambio algún tipo de beneficio. Habilidad asertiea.
Capacidad de defendef y expfesaf los defechos, pfefefencias,
ideas o sentimientos sin dañaf los intefeses del pfójimo y sin que
ocuffan agfesión, sometimiento, miedo ni culpa (sic). In⁄ cluye,
como casos pafticulafes, la negociación y la habilidad pafa
ganafse al pfójimo.
l a religiosidad, cousnelo esperau%a mágica o mística (sic). Los fi⁄
tuales feligiosos alivian a los cfeyentes en situaciones de estfés,
miti⁄ gando la inceftidumbfe en el futufo, pfoveyendo
espefanzas, buscan⁄ do pfotección y pefdón, explicación ante lo
desconocido, ayuda a sus males.
Modificacióu de la meta. Cuando se ffacasa en algún empeño,
las pefsonas pueden cambiaf los fines pefseguidos (sic).
Negociacióu. Consiste en la disposición de otofgaf
concesiones a
cambio de algunas ventajas (sic). Se considefa una de las
fofmas

43
más sanas de enffentaf divefgencias, al punto que se la valofa y
pfo⁄ mueve como componente de la competencia pefsonal y
pfofesional. Oracióu. Ffopicia estados de felajación psíquica y
supfime la ansiedad y la cólefa, pfovocando un estado de
sefenidad y quietud
(sic).
Sarálisis del deseo. Cuando el deseo no puede sef satisfecho
suele supfimifse la motivación. Fudiefa sef considefada como
una fe⁄ pfesión de los impulsos instintivos. En ese caso sefía
una defensa psicoanalítica) pefo pienso puede pfopiciafse
también activa y conscientemente, «enffiando» o focalizando la
atención en otfas motivaciones sustitutivas. No obstante, las
ffontefas entfe los mecanismos de affontamiento no defensivos
y accesibles a la conciencia y aquellos defensivos e
inconscientes que apafecen tanto en la nofmalidad como en la
peftufbación emocional son felativos y a menudo aftificiales.
Así de complejos fesultan el mundo intefno del hombfe y los
pafámetfos de lo nofmal y lo consciente.
Resiguacióu. La aceptación de una cafencia, una limitación o
una péfdida puede significaf un modo fazonable de fesolvef
algunos con⁄ flictos que no tienen solución (sic).
Solicitnd de a nda psicológica, social legal. Fof ella se obtiene en
fofma calificada infofmación, sostén, alivio de los síntomas y
pfotec⁄ ción de la ley.
Snmisióu. Se negocia la entfega a cambio del cese de la
agfesión, o a cambio de objetos y sefvicios que debe pfoveef el
otfo (sic). Cuan⁄ do el pfoceso ocuffe inconscientemente, ha sido
considefado como un mecanismo de defensa.
Snpresióu. La pefsona feconoce una tafea o un conflicto,
pefo difiefe el momento de fesolveflo pafa otfa ocasión (sic).
Uso del hnmor. Consiste en feaccionaf ante el estfés con
una bfoma ya que éstas logfan feducif el temof en situaciones de
amena⁄
za, pfovocando un distanciamiento saludable de las
situaciones de
fiesgo. Si es detefminado en fofma involuntafia y simbólica,
se le considefa un mecanismo de defensa.
Este autof incluye también como mecanismos de
affontamiento las conductas consumatofias de sexo o
alimentación, la espefanza, el pefdón, el ocio, las fecfeaciones, la
música, el ejefcicio físico, etc. (sic).

44
Fof nuestfa pafte, considefamos pfudente añadif algunos
meca⁄ nismos a esta intefesante fevisión de Orlaudiui.
9bordaje progresieo. Ante un temof o una aflicción que lo
peftuf⁄ ban, el sujeto va enffentando la situación pfoblemática
poco a poco y en fofma pfogfesiva, hasta que, en la medida en
que se acostumbfa y
desensibiliza ante ella, la va tolefando. Este pfincipio ha sido
apfove⁄ chado pof Wolpe al desaffollaf su modelo de tefapia
conductual pafa las fobias.
Dnelo. Wecanismo univefsal pafa el enffentamiento a la
aflicción pof la péfdida de alguien o de algo muy quefido. La
«elabofación del duelo» es como un dfenaje del dolof, dando
ciefta salida a la tfisteza
mediante el llanto y la fememofización de los acontecimientos
dolo⁄ fosos, hablando de ellos una y otfa vez. Al satisfacef los
fituales que la cultufa tfaza pafa tales casos, el individuo siente
alivio, paga tfibu⁄
to de fecofdación al sef quefido, supliendo en algún modo su
péfdida con el afecto y apoyo de otfas pefsonas en el contexto
cefemonial de la situación. Cada gfupo cultufal tiene sus fofmas
típicas de expfesaf
el duelo y enffentaf la muefte y el dolof. Repfimiflo y negaflo,
como nofma, es fuente de peftufbación emocional y depfesión.
Refngio eu la eufermedad. Al igual que en el mecanismo
antefiof,
el sujeto puede, ante dificultades o debefes que evade o
fechaza, ha⁄ cef uso del fecufso de estaf o mostfafse enfefmo pafa
justificaf su compoftamiento. Una dolencia física o psíquica
pfeexistente puede apoftaf el pfetexto, magnificándose. En otfos
casos, la pefsona puede fingif un tfastofno o pfovocaflo
inconscientemente pafa justificafse ante sí mismo o buscaf
atención.
Respnesta empática. Actitud de ponefse en el lugaf de los otfos,
tanto desde el punto de vista emocional como en su óptica
pefceptual de los acontecimientos. Este mecanismo fesulta un
factof muy favo⁄ fable pafa las felaciones intefpefsonales y la
adecuada adaptación del sujeto. Ello no implica pefdef su
identidad ni su pfopia intefpfeta⁄ ción y posición ante lo que
sucede sino ponefse en mejofes condicio⁄ nes pafa entendef y
manejaf las de los otfos involucfados. Ffefefimos llamafle
empatía.
Victimi%acióu. Hacefse la víctima es un fecufso expedito pafa
eva⁄
dif culpas u obtenef apoyo. Esto opefa también
inconscientemente pafa no enffentaf la fealidad, compoftándose
en ese caso como un mecanismo de defensa.
1.6.2 WECANISWOS DE DEFENSA

Al abofdaf los mecanismos de enffentamiento debemos


conside⁄ faf los llamados mecauismos de defeusa de la
persoualidad, a los que hemos hecho alusión feitefadamente en
páffafos antefiofes, los cua⁄ les se conocen también como
mecanismos del o o mecanismos de evitación según la
escuela, los que fuefon discutidos a paftif de Sigmnud y 9ua
Prend, a lo lafgo del siglo XX.
El psicoanálisis cafactefizó a estos mecanismos como pfocesos
in⁄ conscientes que defienden al o contfa la angustia y los
conflictos intfapsíquicos que fesultan intolefables a la conciencia.
Snllieau los divide en pfocesos distofsionadofes de la fealidad y
pfocesos que sus⁄ tituyen o niegan esa fealidad, inatendiéndola
selectivamente. Ac⁄ túan «automáticamente» evitando que la
pefsona tome conciencia de aquellos aspectos de la fealidad que
le son egodistónicos, sea tfans⁄ fofmando la pefcepción de ellos,
o simplemente, inhibiéndola. Esto puede apfeciafse en feffanes
como: «No hay peof ciego que el que no quiefe vef». «Las uvas
están vefdes». «†odo es según el cfistal con que se mife». Los
mecanismos de defensa vendfían a sef algo así como este cfistal.
Ffesentes en la pefsona nofmal e hipeftfofiados, fígi⁄ dos y
fecuffentes en los tfastofnos psiquiátficos del más divefso tipo.
Sin pfofundizaf en ellos y conscientes de que pof su cafáctef
de conceptos psicodinámicos son susceptibles de muchas de
aquellas cfí⁄
ticas a que están sometidas sus escuelas de pfocedencia,
pasamos a feseñaf bfevemente aquellos más ffecuentemente
considefados, fe⁄ saltando su descfipción fenomenológica pof
encima de eventuales
cfitefios de causalidad o de valofaciones pefsonales.
9ctiug ont. Los conflictos inconscientes se tfansfofman, gfacias
a este mecanismo, en acciones impulsivas sin imagen vefbal
elabofada, las cuales se llevan a la pfáctica de ese modo,
dándoles salida sin que tengan que pasaf pof la conciencia. Su
simbolismo está dado en el
«lenguaje» de la conducta: un adolescente con conflictos
con sus
padfes se venga inconscientemente cometiendo un delito
contfa el ofden público o agfediendo a una figufa de autofidad,
sin que ello tenga justificación apafente.
9islamieuto. Autocontención afectiva) la pefsona atiende los
com⁄ ponentes facionales de la expefiencia pfoblemática,
inhibiendo la
afectividad que le coffesponde, pof lo que se tofna ffía, fofmal
y obstinada.
Expefiencias que están felacionadas entfe sí se «desconectan»
con la finalidad de evitaf el malestaf emocional y la afectación
de la imagen del o que implicafía la aceptación facional de tal
asociación. Es el caso de un hijo que tiene sefios pfoblemas de
pefsonalidad pfoducto de conflictos conffontados en la felación
con sus padfes y estos no feconocen tal asociación, atfibuyendo
los tfastofnos a causas ofgáni⁄ cas o de otfo tipo ajenas pof
completo a su fesponsabilidad.
9ntoeuga?o. Es una distofsión inconsciente de la
intefpfetación de la fealidad mediante la cual la pefsona no
valofa las pefcepciones y fecuefdos como son en fealidad sino
como los quiefe apfeciaf, a tono con sus emociones, intefeses,
actitudes y conflictos.
9unlacióu. Un acto expiatofio viene simbólicamente, en fofma
inconsciente, a aliviaf las culpas o a libfaf del malestaf que
pfoduci⁄ fía la toma de conciencia de un sentimiento pfohibido,
que se niega de este modo. Fof ejemplo, un individuo
pfofundamente egoísta y que se apfopia pof medios poco éticos
de los bienes de otfas pefsonas, tfanquiliza su conciencia
haciendo obfas de cafidad, sin fepafaf en lo pafadójico de su
pfocedef.
Catatimia. Se pefcibe la fealidad en dependencia de las
emocio⁄ nes, de acuefdo con una «lógica afectiva». Fafa una
madfe su hijo es
el más hefmoso e inteligente. Una mujef enamofada no
pefcibe las señales de deshonestidad pof pafte del esposo y lo
pefcibe como pef⁄ sona honofable. Ello explica que cada cual
tienda a pensaf su feali⁄
dad de acuefdo con sus intefeses, lo cual pefmea sus valofes.
La ideali%acióu que sobfedimensiona y exalta las cualidades del
sujeto amado, admifado o deseado, obviando sus defectos, es
una vafiante
de la catatimia.
Compeusacióu. Se asemeja a la fofmación feactiva y la
tfansfof⁄ mación, pefo con la difefencia de que no niega
necesafiamente el conflicto, sino que tfata inconscientemente de
suplif las limitaciones que este entfaña, destacando los aspectos
positivos y sanos de que dispone la pefsona, con vistas a obtenef
apfobación, feconocimien⁄ to, pefdón o adaptación. Se acefca a
la sustitución, pefo no cambia pof otfo sino que suma pafa
compensaf. Si no es exagefada o contfa⁄ pfoducente, la
compensación puede fesultaf un factof de balance muy positivo.
Fof ejemplo, la pefsona explosiva que se esfuefza pof sef amable y
cafiñosa con los que lastima a causa de un cafáctef im⁄ pulsivo
que no logfa contfolaf.

47
Coueersióu. Se considefa un síntoma pfopio de los
compoftamien⁄ tos histéficos y a su vez, un mecanismo de
defensa. En ella se disocia la conciencia y se distofsiona la imagen
o pefcepción de un ófgano, sentido o pafte del cuefpo humano,
altefándose el «espacio» de la fepfesentación consciente de este,
pudiendo inhibifse la función sin que exista daño matefial, o
apafecef dolofes o sensaciones imagina⁄ fias, sin la estimulación
somática coffespondiente. Este mecanismo histéfico suele aliviaf
la angustia, busca secundafiamente la atención de los demás y
facilita beneficios pfopios de tal invalidez. Se ha intef⁄ pfetado
como lenguaje simbólico a tfavés de los ófganos, como solu⁄ ción
de compfomiso ante un conflicto pafalizante entfe necesidades
contfapuestas, como ganancia pfimafia al descafgaf tensión
nefvio⁄ sa, o simplemente, como pfoducto de una inhibición o
excitación selectiva, sensofial o motfiz, a nivel del feflejo
coftical, pof sobfetensión del sistema nefvioso a causa de
conflictos emocionales o tfaumas psíquicos que de algún modo
intefesan estas áfeas en el contexto de las felaciones entfe los
distintos sistemas de señales.
Defeusa mauíaca. Ante una dificultad o situación de estfés, el
su⁄ jeto feacciona con sentimientos de eufofia y omnipotencia
que le
hacen minimizaf los obstáculos y mostfaf una acometividad
conta⁄ giosa. Es discutible su independencia de los fenómenos
pfopios del tfastofno maníaco⁄depfesivo, pefo puede vefse en
sujetos nofmales,
sin cafga familiaf de enfefmedad bipolaf.
Descalificacióu iucouscieute. Aquellas evidencias que van en
con⁄ tfa de la imagen que tenemos de los hechos, de nuestfas
actitudes, o que tocan nuestfos conflictos inconscientes, son
distofsionadas automáticamente pof el sujeto, quitándoles su
valof, no pefmitiendo a la esencia vefdadefa del fenómeno su
paso a la conciencia tal cual es. Constituye, desde este ángulo,
una modalidad de distofsión o de inatención selectiva.
†ambién se la puede considefaf, según Hale , opefando en
el
contfol de la comunicación entfe las pefsonas, «poniendo
abajo» al inteflocutof en el dominio de la felación. Se ha
enfatizado su uso en el código de comunicación de la familia
esquizoffénica. En este caso, se valofa la descalificación «del
otfo» en sí mismo, en sus afgumen⁄ tos, sus actos o en su
comunicación total, quitándole impoftancia o contfadiciendo
pafa anulaf sus actos, fazones o su pfopia pefsonali⁄ dad. De
ambas fofmas puede vefse, según la considefemos «hacia

48
adentfo», habitualmente en tefapia individual dinámica, o «hacia
afuefa» en el contexto del análisis intefpefsonal, como es el caso
de la tefapia de pafeja y la tefapia familiaf de cofte estfatégico.
Despersouali%acióu. Es la desfealización del o. Expfesión
sintomática de cieftos tfastofnos con alguna gfavedad, puede vefse
en fofma atenuada en pefsonas nofmales, en cifcunstancias
especia⁄ les: el sujeto se aísla emocionalmente de sí mismo y se
siente enton⁄ ces como extfaño, como si algo hubiefa cambiado
en él, pefo mante⁄ niendo cfítica total de su condición pefsonal.
En situaciones de éxtasis y en la exaltación emocional
feligiosa, la pefsona puede expefimentaf ciefta disociación de su o
que en ciefto sentido la despefsonaliza. En cifcunstancias
contfafias, cuan⁄ do suffe una aflicción que sobfecafga su
psiquismo con una tensión intolefable, el o puede «defendefse»
disociándose de sus pfopios afec⁄ tos y, así distanciado, anestesiaf
su pena sintiéndose distinto.
Despla%amieuto. Los sentimientos pfoblemáticos coffespondien⁄
tes a una pefsona o situación se tfansfiefen a otfo contexto u
objeto que simbólicamente los sustituye, enmascafándose la
esencia del con⁄ flicto. Así sucede con algunas manifestaciones
fóbicas en las que el objeto temido feemplaza la amenaza
ofiginal: agfesión, sexo, vefgüen⁄ za, insegufidad.
Desreali%acióu. Fenómeno habitualmente mofboso consistente
en pefcibif la fealidad como extfaña y ajena, aunque se la
feconozca como tal) puede vefse también en detefminadas
cifcunstancias emo⁄ cionales en que el sujeto necesita
inconscientemente desentendefse de su fealidad pafa defendefse
de ella. Entonces, hay un extfaña⁄ miento y un alejamiento
emocional de la fealidad aunque sin pefdef el contacto con ella.
Fuede ocuffifnos cuando fecofdamos o volve⁄ mos a un lugaf al
que nos vinculan sentimientos pefo al que nos enffentamos en
condiciones emocionales distintas. Fuede ayudaf al sujeto a
despfendefse de una cafga emocional que le conviene dejaf atfás.
Hay que discfiminaf cuando es síntoma y cuando es, sencilla⁄
mente, defensa.
Disociacióu. El o no puede aceptaf la fealidad y segfega
automáticamente pafte de ella, usualmente aquella que lesiona su
autoimagen o acumula una gfan cafga emocional, opefa
solamente con la pafte de la fealidad no conflictiva y fepfime el
conflicto. Es la
madfe que no acepta la muefte de su hijo y se conduce
como si aquel

49
se mantuviese vivo, a pesaf de que todas las pfuebas indican lo
con⁄ tfafio.
Wodalidad de ello es la escisióu o clieaje, mediante la cual se
divi⁄ de la pefcepción de las cualidades de una pefsona o de los
aconteci⁄ mientos, de fofma absoluta o caftesiana, anulando los
matices y no tomando en cuenta uno de los aspectos de la
contfadicción, en de⁄ pendencia de los intefeses, de modo que se
pefcibe alguien como cafente de impeffecciones, mientfas se
concede a otfos sólo la pef⁄ cepción o exagefación de sus
debilidades. Así, no se aceptan los de⁄ fectos de los sefes
quefidos o las evidencias de la fealidad que contfa⁄ dicen los
pfopios deseos y las fantasías.
†ambién puede ocuffif que algunos aspectos de la pefsonalidad
se sepafen de la conciencia nofmal que es inhibida y escapen
del contfol facional del individuo, opefando la pafte disociada
como una unidad funcional independiente en la cual,
tempofalmente, los fac⁄ tofes inconscientes toman el contfol de
la pefsonalidad) es el caso de las pefsonalidades múltiples, las
fugas y la escfitufa automática.
Distorsióu. Aquí la pefcepción que se tiene de la fealidad, o la
memofia de esta, se tfansfofman de modo que la expefiencia
pueda sef asimilada y se consefve con ello la integfidad del o.
Se ha insistido en que las actitudes modulan los pfocesos de
pef⁄ cepción y toma de conciencia, atempefándolos a las
expectativas. Snllieau llamó a este mecanismo «pfocesos
distofsionados» y lo vinculó a los pfocesos de comunicación y
defensa implícitos en la felación intefpefsonal. Fuede apfeciafse a
simple vista su pafentesco con la catatimia y los mecanismos de
clivaje y disociación) pefo en la histo⁄ fia de la psicotefapia estas
difefencias, en ocasiones demasiado suti⁄ les, son muy ffecuentes
y se compfenden solo si se las apfecia desde el punto de vista
de las escuelas que las sustentan. Wuchas veces son el mismo
fenómeno con difefente nombfe o explicación.
3eitacióu. Wecanismo genefal que engloba pafte de los
descfitos.
†anto es así que los mecanismos de defensa suelen llamafse
«meca⁄ nismos de evitación». El sujeto al pefcatafse consciente o
incons⁄ cientemente de un peligfo (o amenaza a su segufidad o
necesidades), lo evita con pfocedimientos automatizados,
inconscientes, que le pefmitan maniobfaf y evadif una situación
intolefable a la integfidad del o o la ffustfación de una necesidad
significativa. Las fofmas de evitaf son incontables. Si fevisamos
los conceptos antefiofes, vefe⁄

50
mos que buena pafte de ellos y de los siguientes buscan la
evitación. Lo consignamos como una vafiedad más pofque la
eeasióu de un tema o de una fealidad pfesente puede evidenciafse
difectamente como una fofma concfeta de evitaf
conffontaciones escabfosas, pof lo que, cuando se apfecia
clafamente en una conducta específica este tipo de
intencionalidad escapista, pfocede su considefación como tal. Y
pof el uso feitefado del téfmino en la psicotefapia con
independencia pfopia, lo cual no puede sef pasado pof alto.
3xpiacióu o restitncióu. La pefsona se autocastiga en fofma
exage⁄ fada ante faltas cometidas o supuestamente cometidas con
el objeti⁄ vo inconsciente de lavaf sus culpas o evitaf el castigo
del sef amado o temido. Es el caso de la pefsona que se somete
voluntafiamente a una vida de ascetismo y austefidad, sin
pefmitifse el disffute del pla⁄ cef, abfumada pof sentimientos de
culpa o vefgüenza no fesueltos, pfocedentes de su histofia
pefsonal.
3xteruali%acióu. Cefcana al actiug ont y la pfoyección, en
ella el sujeto vuelca hacia fuefa un motivo usualmente conflictivo
y, al co⁄ locaf en el espacio extefiof, de fofma simbólica, dicho
motivo, las acciones pfoblemáticas que constituyen su intención
inconsciente quedan satisfechas. El individuo constfuye una falsa
fealidad extefna a paftif de su conflictualidad intefiof.
No debe confundifse con el fecufso psicotefapéutico del
mismo nombfe, basado en el constfuctivismo. †ambién se
considefa pof tal el ponef fuefa, en una acción, una obfa, una
expfesión o una línea de compoftamiento, lo que se lleva pof
dentfo.
Pijacióu. Los psicoanalistas y los seguidofes de Jauet conceden
gfan impoftancia a este mecanismo, no aceptado pof muchos y
que en modo alguno es a mi juicio un mecanismo de
«defensa». Se considefa pof tal la detención de la madufación
emocional del sujeto en una etapa pfecoz de su desaffollo,
quedando a la zaga del cfeci⁄ miento intelectual y biológico que le
coffesponde, los cuales siguen su cufso, evadiendo la pefsona de
ese modo las fesponsabilidades que implica el madufaf.
Se ha planteado que esto es así pofque el individuo se opone
in⁄ conscientemente a fenunciaf a una etapa de su vida en la cual
ha disffutado de satisfacciones excesivas (pof ejemplo,
sobfepfotección) o bien pofque las ffustfaciones y exigencias que
puede tfaef consigo
el advenimiento de una nueva etapa del desaffollo
emocional, asus⁄

5L
tan al sujeto, quien se niega inconscientemente a enffentaf la
madu⁄ fación emocional, quedando enfedado en actitudes
infantiles que le offecen falsas segufidades y satisfacciones. El
sujeto pafece cfecef, pefo, ante las dificultades de la adultez,
vuelve al nivel «fijado» una y otfa vez, sin asumif su madufez
fesponsable.
Pormacióu reactiea. Un impulso, un deseo pfohibido, una
tenden⁄ cia, una idea o un fasgo del cafáctef se tfansfofma en su
contfafio, con la finalidad de evitaf al sujeto la pefcepción
conflictiva que afec⁄ tafía su autoimagen. De ese modo, una
pefsona con sentimientos de infefiofidad se conduce como si
fuefa supefiof a los demás) a otfo con actitudes de cobafdía, se
le obsefva compoftándose con bfavuconadas, ante sujetos más
débiles. Suele usafse el téfmino fofmación feactiva cuando
implica un fasgo pefmanente del cafáctef y se le llama traus-
formacióu eu sn coutrario en el caso de cambios más supefficiales y
tfansitofios. Se conoce como reafirmacióu la vafiedad en la que el
individuo, sintiéndose insegufo o expefimentando conflictos en
de⁄ tefminado aspecto de la pefsonalidad, exagefa
inconscientemente los fasgos y acciones que vienen a negaf la
existencia del pfoblema: «Dime de qué alafdeas y te difé de qué
cafeces».
Pragmeutacióu. Un fecuefdo o una pefcepción conflictivos son
descompuestos en sus distintas paftes componentes, tomándose
conciencia de aspectos pafciales de la expefiencia, mientfas otfas
se disocian y distofsionan, apfeciándoselas como no felacionadas
con el festo de la vivencia. De este modo, la pefsona va
enffentando la expefiencia en fofma escindida, evitando la
angustia de captaf una esencia pfoblemática al o y enmascafando
los nexos intefnos entfe la fealidad que se acepta y los conflictos
que se distofsionan y mani⁄ pulan. †ambién, pueden
ffagmentafse las distintas paftes del fenó⁄ meno psicológico
vinculado con la vivencia tfaumática, de modo que fesultan
sepafadas las emociones de los pensamientos o de los actos que
les coffesponden, fepfimiéndose unos u otfos y expfesándose a
tfavés de síntomas.
Los fenómenos obsesivos constituyen pafa muchos una expfe⁄
sión mofbosa de tal tipo de mecanismos: ffagmentan la fealidad en
compaftimientos estancos, tan delimitados que no dejan mafgen
po⁄ sible a la ambigüedad, disociando a su vez ideas, actos y
emociones, obviando con ello la pefcepción abiefta de una
fealidad pletófica de
angustias e insegufidad. Es decif, se ffagmenta la fealidad
en sus

52
paftes componentes pafa intentaf lidiaf ventajosamente con ellas
pof sepafado, al asustafse del conjunto.
Pnga eu la fautasía. El sujeto, al no podef fealizaf sus deseos
cons⁄ cientes o inconscientes, los satisface en la imaginación a
veces en una fofma más abiefta y consciente (fantasías vigiles),
otfas en fofma indifecta y enmascafada. Es muy común en la
niñez, pefo puede vefse en cualquief momento de la vida, en
sanos y enfefmos. Al igual que algunos sueños, constituye una
fofma de fealización imaginafia del deseo. Como en aquellos, se
manifiestan las necesidades incons⁄ cientes en fofma simbólica.
†iene mucha impoftancia en psicotefa⁄ pia, pofque se llega a
tfavés de ella con menos dificultad a las necesidades y conflictos
inconscientes.
Hipocoudría. Se logfa inconscientemente atención,
considefación, afecto, a tfavés de considefafse enfefmo y
mostfafse pof ello con una actitud lastimefa, sobfedimensionando
molestias cofpofales feales o cfeándolas en la imaginación pof vía
autosugestiva, como modo de sef centfo de atención y obtenef
apoyo.
Edeutificacióu. Este pfoceso, pfesente en el desaffollo nofmal de
las pefsonas pefmite al individuo, pof vías de la influencia
intefpefsonal, asimilaf y fepfoducif fasgos o cafactefísticas de pef⁄
sonas amadas o admifadas, incluso temidas. †odos sabemos cómo
padfes, educadofes, aftistas, lídefes, coetáneos, afquetipos
sociales, constituyen modelos de identificación pof la vía de la
afectividad, la sugestión y la influencia educativa. No debe
confundifse con la intfoyección, que opefa pof vías iffacionales y
a niveles más pfimiti⁄ vos del funcionamiento emocional.
Euateucióu selectiea. Es otfo de los mecanismos fefefidos pof
Snllieau consistente en la oblitefación de aquellos aspectos de la
pefcepción conflictivos al o, de modo que el individuo no
concientiza lo que afecta su autoimagen y su segufidad y no es
congfuente con sus acti⁄ tudes. Esta disonancia de la expefiencia
con la actitud del sujeto ge⁄ nefa insegufidad, la cual se
vivencia como ansiedad e inhibe selectivamente la
pefcepción pfoblemática, evadiendo la concientización del
conflicto y su ultefiof affontamiento. Al evitaf con ello la
ansiedad, se fefuefza el mecanismo pof condicionamiento
opefante.
Aquí cabe nuevamente el ejemplo de la madfe que no ve el
défi⁄ cit intelectual o el amanefamiento en su hijo pofque con
ello evita la

53
angustia de enffentaf su fealidad. Como puede apfeciafse, se
tfata de un enfoque altefnativo a los mecanismos de disociación,
escisión y clivaje descfitos pof los psicoanalistas.
Eutelectnali%acióu. Se pfiva a un pfoblema del contenido
emocio⁄ nal, con vistas a lidiaf con él de manefa exclusivamente
facional, evitándose la vivenciación del malestaf que de otfa
fofma le estafía asociado. Se explican los conflictos con
afgumentos abstfactos e impefsonales, evadiendo el compfomiso
con el cambio que estafía implícito en la pefcepción emocional
de la fealidad pof el sujeto. Debe difefenciafse del fecufso
psicotefapéutico homónimo consistente en favofecef la imagen
vefbal o facional de algo que conciefne al sujeto y que no
estaba pfeviamente clafo pafa él.
Euteruali%acióu. Wecanismo pof medio del cual la pefsona incof⁄
pofa o hace suyo un acontecimiento existencial significativo de su
vida pefsonal, conviftiéndolo en un componente intfapsíquico
capaz de influif inconscientemente en su compoftamiento futufo.
Cuando se tfata de un conflicto sevefo con pefsonas que son
sig⁄ nificativas en su vida, el cual no logfa asimilaf
emocionalmente con una adecuada imagen y memofia vefbal de
las difefentes vafiables que le conciefnen, estamos ante un
conflicto intefnalizado. Los lla⁄ mados «complejos» descfitos pof
divefsos analistas son fofmaciones intefnalizadas que siguen, en
líneas genefales y en fofma mófbida, este tipo de mecanismos.
Eutro eccióu. La pefsona hace pafte de sí, inconscientemente,
sen⁄ timientos o cafactefísticas del objeto odiado, temido o
deseado, anu⁄ lando los factofes facionales o de su pfopia
pefsonalidad que se le oponen y asumiendo en fofma
autosugestiva los compoftamientos pfopios del objeto incofpofado.
La ideutificacióu cou el agresor es una vafiedad de intfoyección en
las que la víctima asume las cafactefísti⁄ cas del victimafio en la
felación consigo mismo o con los demás: el violado se conviefte
en violadof) el hijo víctima de los maltfatos de un padfe
alcohólico se vuelve, a su vez, alcohólico.
Los psicoanalistas descfiben como nofmal el mecanismo
de
intfoyección en las pfimefas etapas de la vida, cuando el niño
no ha confofmado su autoimagen y sus sensaciones fofman pafte
de la pfi⁄ mitiva pefcepción de sí mismo. Fafa ellos, el placef o el
dolof detef⁄ minados pof la conducta de los padfes se
«intfoyectan» como com⁄ ponentes de su sef. †ambién afifman
de acuefdo con teofías que no

54
compaftimos que al disolvefse el complejo de 3dipo, se fofma el
snper o, al intfoyectafse la figufa del padfe, con sus pfohibiciones
y su cafga de agfesividad.
Miuimi%acióu. Se festa impoftancia a un pfoblema
inconsciente⁄ mente pafa aliviaf la cafga de malestaf que
fesultafía de aceptaflo tal cual es, o como en el fondo se
pefcibe.
Negacióu. Un hecho, un pensamiento o un deseo logfa llegaf
a la conciencia, pefo pof sef inaceptable pafa el o, no se
feconoce, ocul⁄ tándose su existencia e influenciando el
compoftamiento de fofma iffacional a tfavés de la actividad
inconsciente, que favofece la asun⁄ ción de actividades
compensatofias. Implica la fepfesión de un fenó⁄ meno del cual
se tiene conciencia en ciefta fofma, pefo que no se quiefe
aceptaf y se bloquea activamente, pasando a sef inconsciente en
la pfáctica, mientfas se intenta compensaflo. Es, en definitiva,
una modalidad peculiaf de fepfesión, más elabofada, que
consefva su potencialidad vefbal. Es el ejemplo de la pefsona
pufitana y mojigata con gfaves manchas en su mofal en el
pasado.
Sasieo-agresieidad. La hostilidad y el fesentimiento hacia los
de⁄ más no se expfesan en fofma de una agfesión abiefta y
desembozada sino pfovocando el fastidio de una fofma solapada,
indifecta, con apafiencia de buenas fofmas y con enmascafada
intención. El sujeto suele no sef totalmente consciente de sus
ocultos pfopósitos destfuctivos.
Sro eccióu. Se atfibuyen inconscientemente a otfos nuestfos
de⁄ seos, pensamientos, conflictos o actitudes, negándolos
habitualmen⁄ te en nosotfos. Con ello el o evade fesponsabilidad
y mantiene a buen fecaudo la autoimagen.
Ssendocoufirmacióu. Los sentimientos negativos o la pfedisposi⁄
ción que expefimentamos hacia otfa pefsona nos hacen asumif
in⁄
conscientemente conductas que pfovocan el fechazo del otfo
hacia nosotfos. Entonces, tomamos ese fechazo como índice de
que está⁄ bamos en lo ciefto y que caemos mal al sujeto o que
nos quiefe pefju⁄
dicaf en consecuencia con lo que pensábamos, fazón pof la
cual feafifmamos nuestfos sentimientos negativos y de fechazo
hacia el otfo, estableciendo un cífculo vicioso autoconfifmatofio.
Raciouali%acióu. Ante un impulso pfohibido que aflofa a la
con⁄
ciencia, de entfe las múltiples considefaciones posibles que
justifica⁄ fían un sentimiento o una acción defivados de este,
inadmisibles a la

55
autoestima, el sujeto escoge inconscientemente aquella más
acepta⁄ ble facionalmente ante sí mismo y los demás, dejando
ocultas sus motivaciones inconscientes vefdadefas, con esto la
actitud asumida se justifica, apafentemente, con fazones
socialmente aceptables.
Reali%acióu simbólica. Como no tolefa el daf salida abiefta y
cons⁄ ciente a sus sentimientos y deseos pfohibidos, el sujeto los
sublima, extefnaliza y sustituye, llevando a la acción sucedáneos
del deseo que se plasman en un gesto, una obfa, un
compoftamiento o una situa⁄ ción que, de fofma mágica, lo
satisfacen a su modo. Es el caso de una pefsona con conflictos
homosexuales, que fegala al objeto de su pa⁄ sión fepfimida un
poemafio efótico. En una pefsona sana, el cumpli⁄ miento de un
fitual feligioso alivia el espífitu e incofpofa valofes que necesita,
de acuefdo con su cultufa. A la mujef que nos agfada, le
obsequiamos una flof.
Rednccióu al absnrdo. Con vistas a justificaf ante sí un
compofta⁄ miento pfoblemático, los afgumentos en su favof o en
su contfa se defienden inconscientemente hasta el absufdo. No
es el caso de la facionalización, que busca, también
inconscientemente, afgumen⁄ taciones plausibles aunque no
fesponden a los motivos feales) aquí, se justifica lo injustificable
de fofma pafalógica y, de igual manefa, se descalifican los
fepfoches, boicoteándolos pafa haceflos inopefantes.
Regresióu. Como lógica consecuencia del ya fefefido mecanismo
de fijación, los psicoanalistas desaffollafon este concepto, el cual
pos⁄ tula que, angustiado ante cifcunstancias advefsas
feales o imaginafias que el individuo ha de encafaf a su paso
pof la vida, este se ve pfesionado inconscientemente a volvef a
funcionaf confofme a etapas antefiofes, pfecoces, cuando no
tenía tales conflictos o cuando efa gfatificado con el afecto y
pfotección implícitos en la vida infantil. †ambién, en estado de
disociación de la conciencia, puede fevivifse la etapa del conflicto
ofiginal de modo que, buflado el contfol de la conciencia,
encuentfe expfesión más abiefta la fealización de impulsos
pfohibidos o la canalización de deseos fepfimidos, intolefables al
o. Casos de pefsonalidades múltiples, en la fealidad y la ficción
litefafia, han sido descfitos tomando como base estos
mecanismos.
Cfíticas apafte de la explicación psicoanalítica, la
expefiencia clí⁄ nica de que el hombfe enfefmo suele mostfaf
actitudes infantiles es
un hecho incuestionable. Sujetos psiquiátficamente gfaves
acostum⁄

56
bfan asumif una posición fetal en el lecho y mostfaf
compoftamien⁄ tos puefiles, muy inmadufos.
Represióu. Deseos o expefiencias inaceptables al o son bloquea⁄
dos y apafentemente olvidados pefo mantienen su capacidad de
in⁄ fluif en la conducta, sin que el sujeto tenga conciencia de ello.
Apa⁄ fecen, habitualmente enmascafados, en sueños, actos
fallidos, en el lenguaje del síntoma, en los pensamientos
mafginales, en la pfo⁄ ducción aftística. Este mecanismo está
asociado a los conflictos y su⁄ ffimientos más íntimos del hombfe.
Repefcute de fofma impoftante en las actitudes, dada la fuefte
cafga emocional que consefva la vi⁄ vencia, aunque se disocie e
inhiba la imagen consciente, vefbal, que le conciefne. Fof
intefvenif componentes de la emoción, la memofia y la actitud,
así como pof su integfación a los pfocesos de la actividad
psíquica inconsciente, el snbstratnm matefial de su actividad se
asien⁄ ta, fundamentalmente, en las estfuctufas del sistema
límbico.
Resisteucia. Oposición activa, automática e inconsciente, a
focalizaf en el campo de la conciencia sentimientos, pensamientos
o fecuef⁄ dos fepfimidos, y a feconocef conflictos, pfetendiendo
con ello ob⁄ viaf los obstáculos subjetivos que afectafían el
equilibfio intefiof y entofpecefían la tafea pfesente. En la
psicotefapia, se considefa la fuefza intefiof que se opone al
cambio y la cufación. Descansa en condicionamientos difíciles de
vencef, si no se modifica la actitud y se fefuefzan las conductas
adaptativas.
Snblimacióu. Los deseos conflictivos o los impulsos
pfohibidos
son canalizados en fofma tfansfofmada, a tfavés de actividades
so⁄ cialmente valiosas. Fof ejemplo, las tendencias agfesivas
encuentfan salida mediante los depoftes de acción) tendencias
delicadas que pu⁄ diefan fesultaf intefnamente conflictivas pafa
un hombfe educado en una cultufa machista, pueden encontfaf
expfesión cfeativa en divefsas fofmas del afte.
Una vafiedad es el altrnismo, en el que mediante ayuda,
desinte⁄ fés y solidafidad pafa con los demás, se foftalece la
autoimagen y se puede daf espacio a detefminadas necesidades
de afecto o feconoci⁄ miento, no siempfe exentos de cieftas
aspifaciones inconscientes a la fecipfocidad.
Snmisióu. Al sentifse insegufa pafa enffentaf pof sí misma las
de⁄
mandas que implica el mantenef la independencia pefsonal, o
te⁄ miendo las consecuencias de oponefse a un advefsafio
podefoso, la

57
pefsona, inconscientemente, se somete a las demandas a veces
iffacionales de los otfos, identificándose con ellos y obteniendo pof
esa vía segufidad y algunas gfatificaciones compensatofias.
De este modo se han explicado las actitudes
pasivodependien⁄ tes, así como fenómenos de psicología social
obviando sus causas ideológicas y socioeconómicas como es el
caso de la subofdinación del hombfe a la masa, lo que ocuffió
con pafte significativa del pue⁄ blo alemán cuando el nazismo.
3rich Promm ha especulado pfofusamente sobfe ello en su libfo
Miedo a la libertad.
Snstitncióu. Con vistas a feducif el malestaf fesultante de una
ffustfación el sujeto obtiene gfatificaciones compafables,
modificando o cambiando el objetivo pof otfo altefnativo que
posibilite simbólica⁄ mente su satisfacción. Así, al sef fechazado
en sus fequefimientos amofosos pof la mujef amada, un joven
acepta un tfabajo pfomisofio en otfa ciudad, decidiendo
dedicafse a tafeas de su agfado.
Uuieersali%acióu. La pefsona siente alivio automáticamente al
vivenciaf que el pfoblema que lo abfuma intefiofmente, que el
con⁄ flicto que lo opfime, es expefimentado pof otfas pefsonas)
de ahí que lo busca sistemáticamente en los demás, de muchas
fofmas, pefo siem⁄ pfe enmascafando de los otfos y ante sí, su
existencia inconsciente. En las técnicas gfupales se apfovecha
este mecanismo, conviftiéndo⁄ lo en impoftante fecufso
psicotefapéutico, asociado a la ventilación y la catafsis.
Vnelta o mnlta coutra sí mismo. Un sentimiento conflictivo,
habi⁄
tualmente de odio u hostilidad hacia sefes a quienes
intefiofmente se teme dañaf, al tiempo que se lo desea, bien pof
sentimientos de cul⁄ pa, o pof miedo a las fepfesalias, se vuelve
contfa el pfopio sujeto, quien les da salida mediante una
conducta simbólica autopunitiva, a modo de «mal menof». De
esta manefa, la pefsona se depfime, se autolesiona o puede llegaf
al gfado de atentaf contfa su vida. Es lo que los psicoanalistas
han llamado iutro eccióu de la agresieidad.

1.6.3 WECANISWOS FSICOLÓGICOS N O SALUDABLES

En el contexto de los mecanismos de enffentamiento al estfés


en situaciones de cfisis, KrnpuicL y Horoeit% descfibiefon
feacciones psicológicas comunes como consecuencia de tfaumas
psíquicos que,

58
lejos de constituif mecanismos de defensa, como los analizados
ante⁄ fiofmente, fesultan fenómenos no saludables.
Cnlpa por respousabilidad. Remofdimiento pof habef pfopiciado
indifectamente, o no habef evitado un acontecimiento tfágico.
Cnlpa del sobreeieieute. Angustia pof no habef fallecido en cif⁄
cunstancias en que se pefdiefon sefes muy quefidos. Es una
culpa pof no habeflos acompañado o estado en su lugaf.
Eucouformidad cou la propia enluerabilidad. El sujeto no puede
acep⁄ taf lo que le ha ocuffido y se fepfocha no habeflo podido
evitaf) no concibe que a él le ocuffan tales cosas, pof lo cual se
siente mal. Es el ffacaso de sentimientos mágicos de
omnipotencia e invulnefabilidad, comunes en los sefes
humanos.
Era sobre el cnlpable. La hostilidad que despiefta un
acontecimiento tfaumático se difige contfa el causante feal o
imaginafio de lo acaeci⁄
do quien, en este último caso, opefa como chivo expiatofio.
A veces la agfesividad pof un ffacaso o una péfdida se pfoyecta
hacia el pfo⁄ pio objeto) tal es el caso del fepfoche a un
fallecido pof habefnos
abandonado.
Era sobre los exceptnados. La hostilidad como fespuesta ante un
acontecimiento tfaumático se difige contfa los que no fuefon
afecta⁄ dos, cual si ello fuese su culpa.
Miedo a la repeticióu. †emof a que se feitefe el acontecimiento
peftufbadof. Ejemplo de ello es la ansiedad anticipatofia luego
de un
ffacaso sexual, que lleva consecuentemente a nuevos ffacasos.
Miedo a la similaridad cou la eíctima. Fof un mecanismo
sugestivo de identificación, el sujeto teme sef objeto de la misma
desgfacia que acontece a otfa pefsona. †al es el caso de quien, al
conocef que un sef quefido tiene una enfefmedad moftal, cfee
estaf enfefmo de lo mismo, lo que constituye un motivo de
angustia.
Remordimieuto sobre agresieidad propia. Ante el daño o la
péfdida de alguien quefido se expefimenta angustia, asociada a
sentimientos de culpa pof eventuales actos o sentimientos hostiles
que se le infli⁄ giefon o se le deseafon.
Yriste%a por la pérdida. El individuo se depfime ante una
péfdida de objeto significativa. Se ha afifmado pof divefsos
autofes psicoa⁄
nalistas que la agfesividad fepfimida, la péfdida de objeto, los
senti⁄ mientos de culpa y la vuelta o multa contfa sí mismo son
componen⁄ tes psicodinámicos del pfoceso de la depfesión.

59
Fof último, en esta fevisión de los mecanismos de
affontamiento, sus tipos y vafiedades, no puede olvidafse el
papel de la pefsonalidad con sus fasgos de cafáctef, actitudes
típicas y patfones de compofta⁄ miento, a la hofa de un análisis
integfal.
«Genio y figufa, hasta la sepultufa». He aquí la impfonta o
sello que cada cual, a manefa de huella dactilaf, impfime a su
fofma de actuaf y que le hacen único. Apfehendef esta
individualidad pecu⁄ liaf a la hofa de compfendef su manefa de
affontaf el mundo y sus pfoblemas, es esencial al psicotefapeuta.
Conocef los distintos tipos de pefsonalidad que han sido descfitos
pof escfitofes, psicólogos y psiquiatfas, si bien no nos llevafá
jamás a un conocimiento exacto de lo que puede espefafse del
compoftamiento del hombfe concfeto, iffepetible, sí nos ofientafá
en las esencias del dfama y los tipos hu⁄ manos. No olvidemos
que el hombfe, como sef social, se pafece mucho a su tiempo. Y
que los tipos humanos se gestan y ffaguan en el tfo⁄ quel de una
cultufa, al calof de instituciones definidas, históficamen⁄ te
concfetas.

L.7 AMENAZA,
A7RONYAM1ENYO v RE1AC1ÓN
1NYERUERSONA1

Ante situaciones de amenaza, conscientes o inconscientes, el


hom⁄ bfe hace uso de múltiples mecanismos, que pueden
satisfacef la ne⁄ cesidad o defendef al o ante peligfos
inaceptables a su integfidad y a su pfopia estabilidad emocional,
evitando la angustia de entendefse con un pfoblema que pfedice
no está en condiciones de solventaf satisfactofiamente. En este
apaftado abofdafemos la manefa en que esto influye en la
felación intefpefsonal.
En la figufa 1.2 se obsefva que las actitudes negativas de
uno de los integfantes de la pafeja hacia la satisfacción de las
mutuas necesi⁄
dades fepefcuten en el otfo. La insatisfacción de estas, o su
amenaza, despiefta afectos de malestaf que se vivencian pof
ambos, pfoyectándose en quejas inculpatofias y fepfoches
acusatofios, así como en sentimientos y conductas de fespuesta de
signo negativo, fecípfocas, que suelen fepefcutif a su vez en
tefcefos.

60
COMUNICACIÓN NEGATIVA

RETROALIMENTACIÓN NEGATIVA
HAC IA EL OTRO

(Actitud AMENAZ (Actitud


negativa) A DE neg ativa
INSATISF )
Necesidad ACCIÓN Necesidad
del de la esposa
esposo

Retroalimentación MALESTAR Actitud


negativa hacia EMo CIoNA negativa
sí L hacia el otro

Afecto Afecto
intrapersona interperson
l negativo al negativo

infelic ida rechazo


d tristeza resentimient
enojo o hostilidad
miedo desconfianza

TENDENCIA
A LA ACTITUD
NEGATIVA HACIA
TERCERoS
Fig. 1.2. Esquema di ámico de tra sacció emocio a/
i terperso a/.

De este modo se fetfoalimenta un cífculo vicioso de


sentimientos y conductas negativas que afectan la comunicación,
entofpecen la satisfacción de las necesidades y cfean un clima
intefpefsonal tenso,

6L
disfuncional, que fefuefza las actitudes advefsas, con sus nefastas
consecuencias, alejando cada vez más a la pafeja, peftufbando
pfoyectivamente sus felaciones con los demás.
Entendido esto, podemos volvef a lo tfatado en los apaftados
1.5.1 y 1.5.2 y pfecisaf que los mecanismos de affontamiento
felacionados con el pfoceso de satisfacción de una necesidad no
apafecen cuando el individuo toma conciencia de que dicha
necesidad no está satisfecha, ni siquiefa cuando feconoce que su
satisfacción está en peligfo. Apafecen mucho antes, cuando el
sistema nefvioso se pefcata, a tfavés de sus distintos analizadofes
en fofma no consciente de que tiene que entendefse con una
necesidad, con una anomalía o con un peligfo a su integfidad
pefsonal.
En ese momento asume de inmediato «un estado funcional,
una disposición de cafáctef ofientadof, un modo de sef
pfedispuesto a», que conocemos como set o actitud. Y con ella,
comienza a pfocesaf y analizaf inconscientemente la infofmación
que va llegando, valofan⁄ do también inconscientemente la
pfobabilidad de satisfacef la nece⁄ sidad o fesolvef el pfoblema a
que se enffenta con los fecufsos que posee y en las
cifcunstancias en que se encuentfa. Si pfedice el éxito, asume
las conductas apfopiadas pafa ello.
Cuando la pfedicción de la pfobabilidad affoja fiesgo de
insatis⁄ facción pof insuficiencia en los fecufsos o pof conflictos
debidos a competencia con otfas necesidades significativas,
entonces se constituye psicológicamente la amenaza, consciente
o inconsciente, y se «dispafan» los mecanismos de affontamiento
y defensa a que hacíamos alusión en el epígfafe antefiof, buscando
evitaf, manipulaf o contendef con el peligfo en un contexto de
estfés y pfocesos pefsonales e intefpefsonales de adaptación que
pueden sef sanos o neufóticos, eficaces o contfapfoducentes,
conscientes o no. Estos mecanismos se dan a cuatfo niveles:

 Cuando a nivel inconsciente el sujeto decide affontaf o evadif


un enffentamiento intolefable a la amenaza, alejándose en este
últi⁄ mo caso del peligfo o de sus símbolos a tfavés de pfocesos
que sustituyen, oblitefan o distofsionan su pefcepción e
inhiben o evi⁄ tan con ello la ansiedad.
 Cuando, expefimentando sensofialmente la ansiedad, la pefsona
busca la manefa de aliviafla o de evadif el tenef que
enffentafse

62
nuevamente a ella (evitación de segundo ofden). Son los meca⁄
nismos secundafios de defensa y evitación contfa la ansiedad,
en que se tfata de no lidiaf con el conflicto o con la
insatisfacción de la necesidad, buscando gfatificaciones
sustitutas o, sencillamente, aliviafla.
 Cuando, insatisfecha la necesidad o en activo el conflicto, el
suje⁄ to tiene que affontaf sus emociones negativas y las
consecuencias del pfoblema, asumiendo actitudes y conductas
ante ello, en lo pefsonal y lo intefpefsonal) y entendefse con
su autoimagen y con la valofación de la fealidad y la toma de
decisión. Aquí, se ponen en juego pfocesos que pfotegen la
integfidad del o y manipulan la felación intefpefsonal, en
consecuencia con las necesidades in⁄ conscientes.
 Cuando, asumidas las conductas pefsonales e intefpefsonales
de⁄ fivadas de los pfocesos de affontamiento, se pfoduce la
valofación inconsciente del feedbacL de acciones y fesultados,
con la asun⁄ ción de mecanismos de ajuste y manipulación, los
cuales pueden coffegif o, pof el contfafio, alejaf aún más la
posibilidad de solu⁄ ciones vefdadefas. Ante la expefiencia
vivida, se incofpofa infof⁄ mación a los pfocesos de
pfedicción de la pfobabilidad y de la toma de decisión,
abfiéndose un nuevo ciclo pafa la utilización de me⁄ canismos
de enffentamiento.

Como la actividad del hombfe se matefializa socialmente a


tfavés de sus felaciones intefpefsonales, cualquief amenaza la va a
pefcibif pfobablemente en felación con los otfos, canalizando sus
fespuestas a tfavés de aquellas. Es pof eso que la dinámica de la
intefsatisfacción de las necesidades es una de las detefminantes
de las felaciones intefpefsonales de una pafeja, un gfupo, una
familia o un colectivo humano.
Fof ejemplo, si contfibuyo a que satisfagas la necesidad que tú
tienes de algo que tiene que vef conmigo, no solamente te sentifás
bien conmigo sino que, pfobablemente, hay necesidades que
tengo y que tienen que vef contigo, que estafás en mejof
disposición de con⁄ tfibuif a que yo satisfaga. Es «negociación»
inconsciente, que está en el fondo de buena pafte de las
tfansacciones intefpefsonales. Si pef⁄ cibo amenaza en la índole
de tu nexo conmigo, te evitafé o te tfatafé de manipulaf,
neutfalizaf o contfolaf pafa obtenef mis pfopósitos.

63
Fodfá habef en ello tensión, angustia o malestaf) o podfá
tfanscuffif subliminalmente, sin que integfe una expefiencia
emocional cons⁄ ciente, pefo se pondfán en juego los pfocesos del
estfés y su conse⁄ cuencia, los mecanismos habituales o
excepcionales de enffentamiento.

L.8 1A CR1S1S v E1 ESYRÉS

Estos conceptos no pueden entendefse aislados y excluyentes,


pof⁄ que están indisolublemente inteffelacionados. En toda cfisis
hay estfés. El estfés, en detefminadas condiciones, se constituye
en cfi⁄ sis. Ya vimos con algún detenimiento el estfés y sus
distintos aspectos y mecanismos. †odos ellos están pfesentes y
cobfan mayof vigencia en las cfisis. Fefo cfisis es algo más que
estfés.
Entendemos pof cfisis el estado en que se encuentfa una
pefso⁄ na, una familia, un gfupo o una colectividad, en el cual
los afectados no sólo se ponen en tensión y expefimentan niveles
significativos de estfés, sino que, pafa podef sef solucionado, es
impfescindible un cambio en el statns qno: un cambio en la
apfeciación de la fealidad, en los mecanismos de enffentamiento
y en el ajuste a su medio.
Después que se pfoduce una cfisis, o se logfa la adaptación y
con el feajuste apafece un nuevo apfendizaje, o la adaptación es
desfavo⁄ fable, ocuffe un desbalance y los apfendizajes fesultan
contfadicto⁄ fios a los pfopios intefeses y a la satisfacción de las
necesidades, pof lo que puede claudicaf la salud.
†fas el apofte de autofes de la talla de 9nerseald, Caplau y
Baldeiu, entfe otfos, la Fsiquiatfía y la Fsicotefapia de la
segunda mitad del
siglo XX han dado a la teofía de la cfisis una gfan
impoftancia. Las unidades de intefvención en cfisis, las
psicotefapias bfeves y las téc⁄
nicas de intefvención familiaf y comunitafia, son expfesión de
ello.
Antes se apfeciaba la cfisis como esencialmente peligfosa y
dañi⁄ na a la salud. Hoy se la concibe no sólo como fuente de
tfastofnos psíquicos y biológicos, sino como una oportnuidad
prieilegiada para el cambio.
Caplau y Solomou insisten en que «el hieffo debe golpeafse
mien⁄ tfas esté al fojo vivo». De ahí que sea pfecisamente en los
momentos
cfíticos cuando las pefsonas están en condiciones más
pfopicias pafa expefimentaf la necesidad de cambios y aceptaf la
conveniencia de
pfocufaf logfaflos. Fuefa de cfisis, la pefsona puede tenef la con⁄
ciencia de esta necesidad, pefo posiblemente sus motivaciones y
acti⁄ tudes pafa el cambio no fesulten las suficientes.
Fof su pafte, la madufación pefsonal fequiefe del desaffollo pof
el sujeto de la capacidad de manejafse adaptativamente en cfisis.
†al como la pfepafación de un capitán de navío fequiefe de la
capacidad pafa affegláfselas con el bafco en tempestad.
†anto biológica como psicológica y socialmente, siguiendo
cáno⁄ nes ancestfales que se femontan al pfincipio de la lucha pof
la vida en la natufaleza, las pefsonas necesitan desaffollaf defensas
ffente a la agfesión y habilidades pafa la satisfacción de sus
necesidades. Ellas van desde los anticuefpos hasta las luchas pof
la independencia. Desde la selección natufal hasta las
tfansacciones diplomáticas.
El no affontamiento a cfisis no solo es no cfecef) es
estancafse y, quizá, enfefmaf. Fensemos en un veinteañefo que
no febasó su cfisis de la adolescencia, o que aún no la pfesentó.
O en una sociedad como la del Wedioevo que dufante siglos
languideció en el inmovilis⁄ mo, hasta sucumbif a manos de la
fevolución bufguesa. Es pof ello que damos tanta impoftancia
a la pfepafación de nuestfos psicotefapeutas en la temática de
las cfisis y en su capacitación pafa intefvenif competentemente
en ellas.

L.9 MADYRE Z v SA1YD MENYA1

Concebimos la madufez como la adquisición de las


condiciones, desde el ángulo intefno y de la capacidad
felacional, pafa hacef ffen⁄ te apfopiadamente a las demandas de
la vida, de acuefdo con cada una de las etapas del desaffollo
pefsonal.
No es un concepto estático, ni centfado en las condiciones
intef⁄ nas. Fofque no es la misma madufez la que, en salud,
coffesponde a un niño, a un joven o a un adulto mayof. Ni se es
madufo pofque se está «intefnamente» pfepafado pafa la vida. La
madufez se pone a pfueba en la adaptación. Y esta es
esencialmente social. †iene un componente intfapsíquico
además de un snbstratnm de integfidad biológica en
coffespondencia con la edad y tiene un componente de aptitud
pafa vivif ajustado a su comunidad.

65
Si fevisamos distintas definiciones existentes sobfe madufez,
ve⁄ mos que se la ha descfito como «capacidad pafa tolefaf la
ffustfa⁄ ción», «capacidad pafa sopoftaf la ambigüedad»,
«capacidad pafa posponef la satisfacción de los deseos») se la
ha identificado con el sentido común, el equilibfio emocional, la
sabidufía y la sensatez. Sablo Nernda se fefifió poéticamente a ella
como la «capacidad de fesolvef los pfoblemas sin violencia». Hay
quienes la entienden como la aptitud pafa escogef, entfe las
divefsas opciones, la mejof posible, en coffespondencia con los
fecufsos y el contexto en que la pefsona se encuentfa.
Fudiéfamos consignaf una lafga lista. Fienso que las definiciones
aludidas son aspectos pafciales de un concepto genefal que las
engloba.
A mi juicio, es el nivel de pfepafación de la pefsona pafa
feaccio⁄ naf adaptativamente con equilibfio emocional e
intelectual, me⁄ diante actitudes y conductas adaptativas y
sefenas ffente a situa⁄ ciones pfoblemáticas, aun cuando el
éxito no cofone los mejofes em⁄ peños y las necesidades no
fesulten satisfechas, estuviefen en peligfo o se cafezca de
infofmación suficiente pafa la toma de decisión, en momentos
significativos. Fefo también es la capacidad de felacionaf⁄ se con
los otfos en consecuencia con las necesidades pfopias y ajenas,
de fofma que las tfansacciones intefpefsonales y la comunicación
flu⁄ yan adecuadamente, en beneficio de los supefiofes objetivos
de la adaptación biológica, psicológica y social. No pof casualidad
y está pfobado la madufez de los sistemas biológicos se pone a
pfueba en el estfés, como la pfopia madufez de los sistemas
familiafes y sociales se compfueba en situaciones de cfisis.
En el contexto de la teofía de la cfisis que infofma este
capítulo,
aludíamos a que la madufez implicaba la capacidad pafa
desenvol⁄ vefse adaptativamente en cfisis. Con equilibfio
emocional, entefeza de cafáctef, aseftividad, paciencia y sangfe
ffía, amplitud de pensa⁄ miento y flexibilidad en las opciones. Con
fifmeza en la toma de decisiones y valof pefsonal en el
enffentamiento a sus consecuencias. Con pfedominio de la
conciencia y la fazón sobfe la emoción, los impulsos y las
conductas detefminadas inconscientemente, a la hofa de las
definiciones significativas en la vida. Con ajuste social activo
en un mafco de cfeatividad, autonomía, solidafidad, amof a la
justi⁄ cia y sentido de libeftad. El acefcafse a este ideal es la
quintaesencia de la salud mental. En la medida en que nos
alejemos de él, podemos

66
sef pfesas de la insegufidad y la angustia, del desajuste
emocional, del extfavío de nuestfa adaptación social, de la
enfefmedad mental.
Esto nos tfae de la mano a la felación entfe madufez y
pefsonali⁄ dad. Schueider fesaltaba que las que él llamaba
«pefsonalidades psicopáticas» tenían entfe sus pfincipales
cafactefísticas el hacef su⁄ ffif a los demás pof su
compoftamiento, pfovocando a menudo situa⁄ ciones cfíticas.
Las pefsonalidades anofmales tienen como común denominadof
su inmadufez: pobfe contfol de los impulsos) mecanis⁄ mos de
affontamiento inapfopiados) defensas hipeftfofiadas) anoma⁄ lías
del cafáctef, las necesidades y los pfocesos psíquicos) labilidad o
figidez emocional) dificultad pafa apfendef con la expefiencia,
fecti⁄ ficaf su conducta y asimilaf cambios en su conffontación
con la fea⁄ lidad. Las pefsonas sanas suelen pfesentaf adecuados
niveles de equi⁄ libfio emocional, sensatez en el juicio,
potencialidad pafa apfendef con la expefiencia, pfocesos y
fofmaciones psíquicas que les ayudan a la adaptación. Fof eso la
adecuación de la pefsonalidad se pone a pfueba en las cfisis. De
ahí que se hayan podido if pfecisando fela⁄ ciones entfe los fasgos
y patfones de la pefsonalidad y divefsos tfas⁄ tofnos psíquicos e,
incluso, somáticos. †al es el caso, pof ejemplo, de muy sefios
estudios fealizados en el campo de la cafdiología acefca de la
coffelación entfe las llamadas persoualidades tipo 9 y tipo B y la
incidencia de las enfefmedades cofonafias, con difefencias
significa⁄ tivas entfe ellas.
A paftif de 9lexauder, Preuch y Plauders Dnmbar en Estados
Uni⁄ dos y de BíLoe en la antigua Unión Soviética, así como del
tfabajo investigativo de fenomenólogos eufopeos,
fundamentalmente, se han ido pfecisando difefentes peffiles
psicosomáticos y vafiados mecanis⁄ mos cefebfo⁄cofpofales que
van identificando la felación entfe fas⁄ gos de cafáctef, patfones
de compoftamiento, emociones involucfadas, pfocesos
psiconeufoendocfinos e inmunológicos, madufez de la pef⁄
sonalidad, pfedisposición constitucional, expefiencia pfevia y
meca⁄ nismos de affontamiento pof citaf solo algunas de las
vafiables que se discuten.
No vamos a entfaf en detalles que ampliafemos al fefefifnos
a las enfefmedades pof claudicación ante el estfés. Solo
consignafemos que el campo de la coffelación psicofísica, pof un
lado, y el vínculo entfe madufez, pefsonalidad y salud mental,
pof el otfo, affojan cada
día pfomisofios hallazgos, de gfan intefés pafa el tema que
nos ocupa.

67
CRISIS Y ENFERMEDAD:
TRASTORNOS PSIQUIÁTRICOS POR
CLAUDICACIÓN
ANTE EL ESTRÉS
2.L N1VE1ES DE ESYRÉS v C1AYD1CAC1ÓN
MORB OSA

3l estrés como ya vimos constituye una reacción integral de


alarma del organismo como respuesta ante necesidades imperiosas
o agresiones del medio externo o interno, mediante la cual se
movili⁄ zan distintos mecanismos de afrontamiento y defensa
biológicos, psi⁄ cológicos, e incluso, sociales, con el fin de buscar
adaptación ante demandas críticas de diversa intensidad
planteadas al organismo por un elemento potencialmente
agresor. Cuando, mediante la moviliza⁄ ción de estos mecanismos
se logra la adaptación a la situación o ele⁄ mento estresante, hay
salud y, posiblemente, enriquecimiento de las capacidades del
individuo para enfrentar satisfactoriamente circuns⁄ tancias
análogas en el futuro" es decir, aprendizaje adaptativo. Si, por el
contrario, las defensas puestas en juego por el organismo son
insu⁄ ficientes para neutralizar el agente tensionante, la salud del
indivi⁄ duo, vista en su integridad biopsicosocial, puede verse
amenazada.
Fara entender bien esto es preciso conocer, con Hetch, que
exis⁄ ten distintos niveles de estrés, de acuerdo con su
intensidad y calidad. 3l enstrés o estrés normal, que se pone en
juego en el proceso de satisfacción de una necesidad
significativa, como por ejemplo, la ce⁄
remonia matrimonial y que es vivenciado como tensión agradable.
3l distrés, desencadenado por el peligro que representa la
68 posibili⁄
dad de no poder satisfacer una necesidad (ejemplo, un examen
para el que no se está bien preparado) y que se mantiene en
el rango de amenaza o frustración tolerable. Se percibe como
tensión desagradable.
La disregnlacióu fnucioual, expresión del desajuste reversible de
funciones del organismo o la personalidad reguladas por el SNC,
que se mantiene presente mientras están actuando las
circunstancias o factores tensionantes, pero que puede volver a
la normalidad cuando estos dejan de hacerlo, como ocurre en
los trastornos de adaptación. 3s percibido como descontrol
emocional, acompañándose de diversos síntomas de los
conocidos por «funcionales».
La desiucroui acióu fnucioual por desorganización o claudicación
de los procesos nerviosos ante el estrés, que se observa, por
ejemplo, en los llamados trastornos neuróticos y en algunos
trastornos psicóticos agudos, en Fsiquiatría" así como en
enfermedades de tipo psicosomático, en Wedicina.
3n este nivel de intensidad de los factores estresantes, el
SNC no logra estructurar mecanismos adaptativos por estar la
agresión por encima de su umbral de resistencia. Una vez roto en
forma definida el equilibrio funcional interno que corresponde
a la actividad de determinadas estructuras del cerebro, se
producen condicionamientos patológicos cuya huella se registra
de forma permanente en la diná⁄ mica de estas estructuras,
expresados a través de los más diversos síntomas, con cuadros
psicopatológicos habitualmente bien definidos. Como puede
apreciarse, los dos primeros niveles corresponden al estrés normal
que el hombre enfrenta en su vida cotidiana, formando parte
del proceso de aprendizaje e intercambio social. 3n cambio, la
disregulación y la desincronización funcionales que estudiara
Hetch, son formas mórbidas del estrés que aparecen cuando los
elementos estresores actuantes sobre el organismo y la
personalidad están más
allá de su nivel de tolerancia, fuere ello o no de forma
reversible.
Junto al concepto de los niveles de estrés que puede
soportar en salud una persona determinada, de acuerdo con sus
umbrales fisioló⁄ gico y psicosocial específicos, hemos de recordar
el nexo del estrés con el proceso de satisfacción de una
necesidad significativa.
3l hombre tiene necesidades biológicas comunes a la mayoría
de los mamíferos superiores y también necesidades
específicamente
humanas ya estudiadas buena parte de las cuales caben en
el amplio concepto de las «necesidades espirituales» o las
motivaciones socia⁄
les. Cuando se frustra el proceso de satisfacción de una
necesidad o se avizora el peligro real o imaginario de no poder
satisfacerla, se produ⁄ ce en la persona un estado de estrés (en
nuestro caso también cono⁄
cido como «tensión emocional», aunque este término tiende a dar
fundamentalmente una connotación psicológica, mientras que en
todo estrés humano están también presentes importantes
componentes biológicos y sociales). Cuando la necesidad cuya
satisfacción peligra o se hace imposible reviste para el individuo
una importancia vital, el nivel de estrés que se genera puede
estar por encima del umbral de tolerancia del sujeto y suele
ocurrir entonces la insuficiencia o ruptu⁄ ra de los sistemas
defensivos involucrados, con lo que queda expedito el camino
a las enfermedades del estrés.
3sta insuficiencia o ruptura de los mecanismos
defensivos involucrados se expresa en síntomas, tanto somáticos
como de la vida
de relación. Y como la actitud es la clave de los procesos
reguladores inconscientes de la información y de la toma de
decisión relaciona⁄
dos con esos mecanismos, obvio es que estos trastornos han
de reper⁄
cutir negativamente en la actitud y en dichos procesos. De ahí
que los síntomas se expresen a través de la actitud en la vida
emocional, en la esfera de la conducta y de los mecanismos de
afrontamiento y defensa, en la capacidad de apreciación objetiva
de la realidad inter⁄ na y externa y en los procesos subliminales
asociados a la memoria y la conciencia" en particular, a la
conciencia del o y de su relación con el otro. For supuesto,
también en los nexos del cerebro afectado con el cuerpo, por vía
de la perturbación de las emociones y de los llamados
mecanismos córtico⁄viscerales y psiconeuroendocrino⁄
inmunológicos.
3n esto tiene que ver el terreno biológico (genética,
constitución, indemnidad física, etc.)" la personalidad, con sus
rasgos, característi⁄
cas y tendencias" las especificidades del estresor, donde entra a
jugar el siguificado como amenaza que le confieren los
mecanismos o proce⁄
deres valorativos del sujeto" los condicionamientos y los
procesos de
enfrentamiento y respuesta, con sus mecanismos de evitación
y de⁄ fensa, entre otros factores.
3stos vínculos tan complejos requieren de la indemnidad del
sis⁄ tema límbico en su relación funcional con la sustancia
reticular, los analizadores corticales y las restantes estructuras
cerebrales. 3s preci⁄ samente esta integridad funcional la que se
viene abajo con la claudi⁄ cación ante el estrés, sustentando el
complejo sintomático del sujeto dañado por la crisis.
For otra parte, la conflictualidad implícita en la amenaza viene
a serlo porque hay antagonismo de necesidades, insuficiencia
de recur⁄ sos para enfrentarla o distorsión en la capacidad para
valorar los acon⁄ tecimientos producto de condicionamientos
traumáticos previos que enrarecieron dicha capacidad. 3s por
esta última razón que hemos de dar una consideración especial a
la apreciación de la amenaza, porque lo que constituye peligro o
conflicto para unos no lo es en absoluto para otros" porque lo
que es amenazante ahora pudo no serlo antes o pudiera no serlo
después. Y es que hay una relación directa entre el nivel de estrés
que se experimenta y el significado personal que se da a lo que
es percibido o reprimido, a lo que se interpreta del evento
vital" como lo hay con la manera en que se manejen las acti⁄
tudes ante las propias necesidades.

2.2 C1AS171CAC1ÓN DE 1OS


YRASYORNOS UOR C1AYD1CAC1ÓN
ANYE E1 ESYRÉS
3xiste un conjunto de entidades psiquiátricas cuya causa
descan⁄ sa, en forma importante, en los mecanismos apuntados.
For razones de asociación lógica y siguiendo una terminología
tradicionalmente utilizada en nuestro medio, presentamos los más
frecuentes trastor⁄ nos relacionados directa o indirectamente con
el estrés en sus meca⁄ nismos de producción, al tiempo que la
nomenclatura de la CI3⁄10 acerca de dichos trastornos.
Comoquiera que la décima y última revisión de la
Clasificación
Internacional de 3nfermedades (CI3⁄10) no agrupa los
trastornos por consideraciones etiológicas sino buscando un
consenso comuni⁄ cativo internacional, sobre la base de
parámetros fundamentalmente clínicos y evolutivos,
entresacamos de dicha clasificación los trastor⁄ nos compatibles
con la patogenia aludida en los cuales parece intervenir en
alguna proporción la acción del distrés remitiendo al lector a
dicho instrumento con referencia a los parámetros descripti⁄ vos
que allí se caracterizan.
De acuerdo con la nomenclatura convencional utilizada en
nues⁄ tro medio, las enfermedades por claudicación ante el
estrés son:

· Reacciones situacionales.

7L
· Neurosis.
· †rastornos psicosomáticos o psicofisiopatológicos.
· Reacciones psicóticas agudas no esquizofrénicas.

Incluyo, además, aunque no son considerados entre nosotros


como
«enfermedades», los llamados desajnstes adaptatieos o estados
iuadaptatieos trausitorios, que no se corresponden con los
trastoruos de adaptacióu de la CI3⁄10 como su nombre pudiera
sugerir ya que estos se equiparan a nuestras reaccioues
sitnaciouales. La CI3⁄10 los codifica como categorías especiales
dispersas bajo distintas condicio⁄ nes que aparecen en su
capítulo XXI. For la importancia práctica de tomarlos en
consideración bajo la óptica preventiva que preside nues⁄ tro
enfoque del trabajo en la salud mental, con la experiencia de
que forman parte de la demanda que atienden nuestros servicios
especia⁄ lizados de Fsiquiatría y Fsicología de la Salud, me
referiré a ellos en este capítulo.
A su vez, dejo constancia de que otros trastornos, aunque
no los consideramos como producto de la claudicación, son
desencadena⁄ dos en algunas de sus crisis o guardan relación en
su descompensación con la acción del estrés. We refiero a los
trastornos de personalidad, el déficit mental, las enfermedades
afectivas, algunos cuadros psicóticos, terrenos orgánicos o
demenciales, etc. Fero, conceptual⁄ mente, se trata de otra cosa.
Como señalábamos, la CI3⁄10 incluye los cuadros antes
relacio⁄
Reacciones nados bajo los rubros
f43siguientes:
Reacciones a estrés grave y
situacionales tras⁄ tornos de adaptación

Neurosis f40 †rastornos de ansiedad


fóbica f41 Otros trastornos de
ansiedad f42 †rastorno obsesivo
compulsivo (discutible como
neurosis)
f44 †rastorno
disociativo f34.1
Distimia
f48 Otros trastornos
neuróticos f45.0 †rastorno de
72 somatización
f45.1 †rastorno somatomorfo
indife⁄ renciado
f45.2 †rastorno hipocondríaco

†rastornos f45.3 Disfunción vegetativa


psicosomáticos somato⁄ morfa
f45.4 †rastorno de dolor
persistente somatomorfo
f45.8 Otros trastornos
somatomorfos f50 †rastornos de la
conducta alimen⁄ taria
f51 †rastornos no orgánicos del
sueño f52 Disfunción sexual no
orgánica f59 Disfunción fisiológica
sin especifi⁄ cación

Reacciones psicóticas f23 †rastornos psicóticos agudos


agudas no y transitorios.
esquizofrénicas

2.2.1 3S†ADOS I N A D A F†A † IV O S †RAN SI †ORIOS

Se trata de cuadros transicionales, no bien estructurados, en


los que personas sometidas a distrés por eventos vitales que les
colocan en crisis, desarrollan fuertes sentimientos de malestar y,
sin que lle⁄ guen a presentar un síndrome psiquiátrico definido,
experimentan emociones negativas, con acentuación de algunas
de las manifesta⁄ ciones subjetivas y objetivas correspondientes a
ellas, presentando síntomas aislados tales como insomnio, ideas
sobrevaloradas acerca del problema, inquietud, conductas
inseguras, entre otros, haciendo uso de mecanismos de
afrontamiento y defensa que les fueron útiles, quizá, en otros
momentos de la vida, pero que no lo son para superar la crisis
actual.
Como en toda crisis, ha de producirse un cambio en el sujeto
como resultado de ella, para bien o para mal. Si logra vencerla
satis⁄ factoriamente, desaparecerán estos síntomas y la persona
saldrá for⁄
talecida en su madurez y mecanismos de afrontamiento" si
no, puede haber claudicación ante el estrés y pasar el sujeto a
presentar cual⁄
quiera de los trastornos aludidos.

73
3s un estado premórbido que puede no pasar de allí o devenir
forma de comienzo de alguna entidad nosológica. No se trata de
las emociones normales, proporcionales a una situación de
tensión o in⁄ fortunio personal" hay cierta desproporcionalidad y
afección en cuanto a su calidad, por lo que hay síntomas, pero
estos son leves y transito⁄ rios, aislados, poco estructurados,
muchos de ellos como respuesta exagerada emocional, frisando
el terreno de lo morboso.
Como es obvio, la vigencia nosográfica de estos cuadros es
discu⁄ tible, por su falta de individualidad y estabilidad clínicas
y de un
snbstratnm fisiopatológico fácilmente identificable, habiendo
surgido
como solución de compromiso para dar salida a la
necesidad taxonómica de diagnosticar estados que inciden en los
servicios de salud mental, sin llegar a ser enfermedades en el
sentido tradicional de la palabra, como señalamos anteriormente.
3stos desajustes emocionales transitorios se ven con frecuencia
en niños y adolescentes, personalidades aún no completamente
for⁄ madas, al enfrentar conflictos de adaptación familiar y
escolar, sexua⁄ les, de elección profesional, así como al tener que
ir venciendo las distintas crisis del desarrollo vital (personales y
familiares) que se han de aprender a enfrentar y que no siempre
transcurren por sende⁄ ros apacibles.
3n los adultos, los problemas amorosos, laborales, familiares,
eco⁄ nómicos y sociopolíticos cobran particular vigencia.
Durante la in⁄
volución y la senescencia, la inminencia de adaptarse a
etapas regre⁄ sivas del existir, plantea dilemas que ponen a prueba
la madurez y la entereza de carácter alcanzados en la vida.
Síntomas asociados a la
ansiedad, la tristeza y el mal humor, problemas
interpersonales, desajustes de conducta, inseguridad y miedo a
enfrentar la vida, intentos de suicidio, son elementos que, en
uno u otro caso, pueden
formar parte de estos desajustes.

2.2.2 † R A S † O R N O S N3URÓ†ICOS

Con motivo de que, tanto la CI3⁄10 como el DSW⁄IV


evaden el término neurosis y, con ello, las acaloradas polémicas
de escuela rela⁄ cionadas con todo cuanto tenga que ver con
esta verdadera manzana de la discordia de la Fsiquiatría
moderna, con frecuencia creciente

74
escucho a colegas no bien documentados exclamar, con
extrema su⁄ perficialidad, que las neurosis uo existeu, haciendo
de inmediato alu⁄ sión a que actualmente los cuadros que antes
se llamaban tales, uo se aceptau internacionalmente.
Razonamiento absurdo mediante el cual, como la realidad se
muestra problémica ípeor para la realidad!: la desaparecemos
como por artes de magia. 3sto me hace recordar aquella original
afirmación de 3riLsou, útil en su estilo sugestivo y manipula⁄
dor de psicoterapia: «Cuando un problema deja de ser
considera⁄ do como tal para el sujeto, el problema habrá
dejado de existir». Wis queridos colegas desaparecen, de una sola
estocada, comen⁄ zando por Saeloe y Prend, siguiendo por Wolpe
y Símouoe, la obra de todo un siglo. Resulta para ellos que
los histéricos, fóbicos, hipocondríacos para citar solo algunas
de sus variedades que han saturado por décadas nuestras
consultas íya no son neuróticos!
¿Quién aportó las pruebas de que no lo son? ¿3xiste acaso demos⁄
tración que fundamente inequívocamente causalidad en otro
sentido? No, porque ni la CI3⁄10 ni el DSW⁄IV pretenden eso ni
tendrían base para pretenderlo: codifican de acuerdo con el
comportamiento clínico⁄evolutivo, evaden la polémica etiológica y
apelan a un consenso de compromiso que en modo alguno
conculca la libertad en que está cualquier profesional bien
documentado de diagnosticar de acuerdo con sus conocimientos
científicos y bajo la óptica de su escuela, hasta tanto y en
cuanto estemos frente a ciencia constituida. Lo que, en aras
de la comunicación científica internacional y para facilitar el
avance del conocimiento y de las investigaciones en un mundo
globalizado, codificará conforme a las clasificaciones vigentes
oficialmente, para lo cual las pautas para el diagnóstico de la
Clasificación Internacional de 3nfermedades (CI3),
permanentemente consensualizadas y renovadas, constituyen
instrumentos de extraordinaria utilidad, perfectamente
compatibles con nuestra conceptualización.
3n lo que respecta a la vigencia de la neurosis, como categoría
bien definida en el contexto de las investigaciones que buscan el
esclarecimiento causal de los aspectos medulares de la Fsiquiatría,
fiel a Bnstamaute y a la escuela cubana, defiendo la existencia
bajo ese término de nu grnpo de eutidades no importa el
nombre con

75
caracteres etiológicos afines, en las cuales la claudicación ante el
estrés, la presencia de conflictos psíquicos inconscientes con
fuerte compro⁄ miso emocional, las estructuras defensivas de la
personalidad y el ca⁄ rácter crónico de sus trastornos, enraizados
en la historia personal, entre otros aspectos, tipifican y expresan
el parentesco interno de dichos cuadros, en los que no
desestimamos un origen multicausal en el que participan factores
tales como la predisposición genética y características tipológicas
del sistema nervioso central (SNC).
Heredero de investigaciones y aportes que fundamentan un
defi⁄ nido pensamiento de 3scuela, de alcance metodológico
para el enfo⁄ que de la Fsiquiatría y la Fsicoterapia que
desarrollamos en este libro, paso a profundizar en nuestra
posición al respecto.
Consideramos las neurosis en plural como trastornos que
afec⁄ tan fundamentalmente la vida emocional y las
relaciones
interpersonales en forma crónica, desajustando la
personalidad y pa⁄ sando a formar parte de la «manera de ser» de
los sujetos. Se expre⁄ san habitualmente por perturbaciones
psicológicas que no afectan en
esencia el juicio de la realidad, atribuyéndose muchas de sus
ma⁄ nifestaciones a mecanismos condicionados de evitación
ante una amenaza intolerable, provocadora de estrés, frente
al cual la
ansiedad aparece como una señal anticipatoria de alarma,
acerca de que la satisfacción de una necesidad significativa está
en peligro, o que el enfrentamiento a un conflicto no resuelto
es inminente.
Otras manifestaciones resultan de la desorganización de la
actividad nerviosa superior tras la claudicación funcional de sus
recursos adaptativos fisiológicos y psicosociales por el distrés,
también, a
consecuencia de nuevos mecanismos de defensa.
Desde el punto de vista psicológico, se puede apreciar en los
neuróticos la presencia de conflictos internalizados los mal
llama⁄ dos «complejos» en estrecha relación con experiencias
personales que fueron traumáticas, se condicionaron y
eventualmente se repri⁄ mieron, con frecuencia vinculadas a su
problemática familiar.
fisiopatológicamente existen, como snbstratnm de ello, reflejos
condicionados mórbidos que asocian el organismo y, en especial,
los sistemas cardiovascular y neurovegetativo, con dichas
experiencias traumáticas y sus distorsionados e incompletos
reflejos verbales" condicionamientos indisolublemente unidos a la
autoconciencia his⁄ tórica personal, cristalizados en
predisposiciones y actitudes
inadaptativas que les acompañan a lo largo de su vida. Lo que no
resta un ápice de importancia, como decíamos, al significativo
papel que tienen la herencia y la existencia de tipos de SNC y
aparatos metabólicos predisponentes a una u otra variedad
neurótica a ma⁄ nera de terreno propicio para el desarrollo de
estos trastornos, lo cual cada día acumula nuevas evidencias.

ASF3C†OS 3S3NCIAL3S D3L C ONC 3F†O

· Las neurosis representan un grupo de trastornos que afectan las


funciones de relación, la vida emocional y pasan a formar
parte de la personalidad.
· Constituyen un proceso crónico, por estar enraizadas en la
histo⁄ ria personal y asentadas en conflictos habitualmente
tempranos que, al ser reactivados por estresores predicción
de amenazas simbólicas dan lugar a la reiterada aparición de
los síntomas.
· La ansiedad es su síntoma fundamental y está relacionada en
es⁄ pecial con el condicionamiento ante el estrés del
aparato cardiovascular y el sistema neurovegetativo, lo que le
confiere su base material, junto a los cambios neuroendocrinos,
metabólicos, neuromusculares e inmunológicos que la
acompañan.
· Resulta protagónico el papel de los mecanismos de evitación
ante
la predicción inconsciente de la amenaza y el distrés"
mecanismos que están relacionados con los síntomas y las
actitudes predisponentes neuróticas, a manera de defensas
anticipatorias o verdaderas válvulas de escape.
· 3l conflicto internalizado es un resultado de la amenaza a la
segu⁄ ridad y a la satisfacción de necesidades significativas y
se expresa a
la vez en un error de aprendizaje, de percepción y de memoria,
al no poderse integrar por el SNC como clara experiencia
consciente y reflejo fiel de su realidad.
· La experiencia traumática anterior vino a determinar, en su
opor⁄
tunidad, la claudicación ante el estrés y el desajuste del
SNC en sus conexiones internas, el establecimiento de reflejos
condicio⁄ nados patógenos, así como la conformación de
predisposiciones y actitudes inadaptativas, las que se
«disparan» automáticamente al enfrentarse a la amenaza de
la eventual repetición de dichas expe⁄

77
riencias, lo cual opera en forma no consciente mediante
procesos perturbadores pautados por la actitud.
· Los síntomas tienen un carácter de distorsión lúcida del reflejo
psíquico que no afecta esencialmente el juicio de la realidad,
es⁄ tando permeada esta distorsión por la afectividad
perturbada, el estrechamiento o disociación de la conciencia y
por la acción di⁄ recta e indirecta de los mecanismos de
defensa.
· La naturaleza histórico⁄personal de los conflictos les confiere su
sentido y significado al estilo y plan de vida del neurótico
concreto y a muchos de sus síntomas.
· Suelen existir tipos de SNC propicios, caracterizados
fundamen⁄ talmente por su fragilidad e inestabilidad,
habiéndose descrito numerosas variedades y encontrado
algunos estigmas biológicos que parecen estar asociados a sus
diferentes subtipos.

3l trastorno neurótico es un conjunto de condicionamientos


morbosos ante el distrés, y las respuestas psicológicas y somáticas
que aparecen en ella son la expresión de la incapacidad del SNC
de so⁄ portar la sobrecarga de los procesos nerviosos a que es
expuesto por el medio y que está en relación con determinados
significados socia⁄ les que constituyen fuente de amenaza y
agresión (pérdida de valores queridos, sentimientos de culpa,
soledad, abandono, hostilidad repri⁄ mida, inferioridad, daño a la
autoestima, rechazo, insatisfacción de necesidades, etc.). Fara
experimentar la ansiedad, por ejemplo, debe haber
condicionamiento de una respuesta anómala por distrés del
sistema cardiovascular ante un estresor acerca del cual el SNC
toma información, lo cual ha quedado debidamente demostrado.
Agrupamos los síntomas neuróticos en seis tipos:

 Síutomas catastróficos. Aquellos que son consecuencia directa


de la desincronización funcional resultado de la «catástrofe»
del SNC al no poder soportar la sobrecarga tensional sobre
los procesos ner⁄ viosos o, dicho de otro modo, el exceso de
información (cefaleas, intranquilidad, insomnio, fatiga,
irritabilidad, etc.) así como los derivados de la alteración de
las emociones involucradas (tristeza, disforia, aprensión,
apatía, entre otros).
 Síutomas de eeitacióu. Aquellos que constituyen mecanismos de
evi⁄ tación y defensa ante el distrés, la amenaza, la angustia o
las con⁄

78
secuencias de ella, los cuales aparecen una vez que el SNC
predi⁄ ce, avizora o se percata precozmente de la probabilidad
de una amenaza real o simbólica por su significado para su
seguridad y la satisfacción de sus necesidades (disociaciones,
conversiones, distracción, etc.) y cuando se ve enfrentado a
pesar de ello a sus resultados (ejemplo, amnesias,
embotamiento, falsos recuerdos).
 Síutomas de respnesta iuterpersoual. Aquellos que son
expresión de los sentimientos, conductas y actitudes
negativas hacia los otros que se desencadenan como
respuesta a la asociación que se hace entre esas personas y
las causas del conflicto o, en su caso, de las necesidades
insatisfechas (celos, dependencia, reafirmación, etc.
 Síutomas preeeutieos. Aquellos que evitan la posibilidad de que
el sujeto vuelva a verse enfrentado al conflicto insuperable o
expues⁄ to a una necesidad que se considera incapaz de
satisfacer (retrai⁄ miento, rituales compulsivos, fobias sociales,
desconfianza).
 Síutomas de alerta. Aquellos que sirven como señal de alarma
ante un peligro real o imaginario, frente al cual ponen en
guardia a
todo el sistema de la personalidad. †al es el caso de la
ansiedad y la hipervigilancia.
 Síutomas caracterológicos. Aquellos relacionados directamente
con
las anomalías propias del carácter de los neuróticos
(inseguridad, inasertividad, actitudes inadaptativas y dificultades
interpersonales, labilidad emocional, complejos, hipertrofia de
las defensas, etc.). Las neurosis se entretejen en la «manera
de ser» del sujeto, en sus predisposiciones y actitudes,
constituyendo un modo habitual de reaccionar, una forma
típica de responder ante las demandas de la vida. For afectar
las actitudes y ser precisamente el carácter el conjunto de
actitudes peculiares de una persona, las neurosis vie⁄ nen
acompañadas del carácter perturbado que suele formar parte
de cada una de ellas. Forque se entretejen en el proceso de su
propia formación, confiriéndole a la persona el sello de su
conflictualidad. La inseguridad básica y la incapacidad para
satis⁄ facer a plenitud sus necesidades de adaptación y
realización perso⁄ nal les son inherentes.

Como estas maneras mórbidas de reaccionar quedan


establecidas tras condicionamientos patológicos permanentes,
aparecen en el de⁄

79
venir personal cada vez que el paciente se enfrenta a los estímulos
condicionados o sus equivalentes simbólicos.
La persona, consciente o inconscientemente, percibe señales
de amenaza, intuye o predice, sobre la base de su experiencia
anterior, significados peligrosos a su seguridad en la
comunicación y, de inme⁄ diato, se pone en guardia para la
defensa.
La ansiedad, como señal de alarma, aparece cuando los índices
de tensión amenazan sobrepasar la capacidad de respuesta normal
del individuo y alcanzar niveles de desestructuración
psicopatológica. 3s más, la capacidad de predicción del ser
humano, habidas expe⁄ riencias previas, le posibilita utilizar
actitudes escapistas (neuróticas) para eeitar situaciones
productoras de ansiedad. 3ntonces, por mecanismos de
condicionamiento operante, estas conductas de evitación, al
lograr evadir la ansiedad, se ven reforzadas, por lo que se
mantienen en el tiempo a pesar de lo ineficaces de tales respuestas
para una adaptación verdadera.
No solo la ansiedad surge como expresión de defensa (alarma)
frente a la amenaza, sino que los mecanismos de evitación
aparecen, a su vez, como defensa contra la ansiedad cuando el
sujeto, por avi⁄ zorar la amenaza, se antepone precozmente a ella,
lo que explica por qué las actitudes escapistas entran a formar
parte constitutiva del carácter y la personalidad de los
neuróticos. Detrás de ellos están los condicionamientos
patológicos que las hacen posibles.
Cuando el neurótico aprende a identificar precozmente la
posibi⁄
lidad de surgimiento de tales situaciones estresantes que, por
demás, teme continuamente encontrar a cada paso, aprende
también a pre⁄ ver las secuencias en que se va incrementando
la posibilidad de apa⁄ rición de la angustia, por lo que comienza
automática e inconscien⁄ temente a utilizar mecanismos
psicológicos que evadan la exposición al peligro. Si estos
mecanismos logran evitar la ansiedad, aunque no resuelvan la
adaptación a la vida, son reforzados y vueltos a utilizar una y
otra vez. For ejemplo, la fobia a salir a la calle puede ser una
defensa para evadir los peligros simbólicos que esta última
representa para ese sujeto (sexo, agresión, soledad, culpa,
inferioridad, etcétera). Uno de los elementos diagnósticos que más
nos ayudan a diferen⁄ ciar a las neurosis de otros trastornos,
como los situacionales o de adaptación, es la existencia en
ellas de conflictos psicológicos internalizados. 3l psicotrauma
conjunto de experiencias sociales

80
creadoras de condicionamientos patológicos, de muy diversos
mo⁄ dos adquiere un significado conflictual para el sujeto,
mientras no logra integrar una imagen verbal adecuada al
respecto. Cada vez que se enfrente al conflicto o a sus
equivalentes simbólicos, específicos para él, se desencadena como
un resorte la secuencia sintomatológica. 3l neurótico arrastra
consigo, cual espina irritativa, sus «comple⁄ jos». Los conflictos
fueron primariamente exteriores, pero los internalizó. Como
no ha aprendido a superarlos, a manejarlos ade⁄ cuadamente
sino a duras penas logra evadirlos, ocultarlos, reprimir⁄ los, en
aquellas ocasiones en que la vida le impone a su pesar enfren⁄
tarse a sus problemas, cae en crisis, se desestructura. 3sa es la
proble⁄ mática neurótica, analizada desde el ángulo puramente
psicológico. Cuando queremos conocer las causas de la neurosis
de un pa⁄ ciente específico, la clave está en su historia personal
concreta, don⁄ de único podemos hallar la esencia de su
problema. Lo que es traumático para una persona o una
cultura, en otra puede no serlo. Cada diagnóstico concreto es un
riguroso proceso de investigación. Solo si procedemos de esta
manera estaremos en condiciones de for⁄ mular hipótesis,
identificar conflictos y necesidades insatisfechas, aco⁄ rralar
predisposiciones y mecanismos de evitación, captar el signifi⁄
cado de los síntomas.
3s importante que se tenga en cuenta que las variedades
clínicas de las neurosis están determinadas en buena medida
por el tipo de SNC, la herencia, la índole del conflicto
psicológico internalizado y los patrones de educación a los que la
persona fue sometida, sobre todo en su temprana infancia, a
través de los sistemas integradores clave que conformaron su
personalidad a partir de su genotipo.

ALGUN AS CONSID3RACION3S 3†IOLÓGICAS

La influencia que el auge de la Cibernética ha determinado


en la Neurofisiología contemporánea ha llevado a los
investigadores a es⁄ tudiar las relaciones de los mecanismos de
obtención, procesamien⁄ to, almacenamiento y regulación de la
información por el cerebro humano con la aparición de los
trastornos neuróticos, lo cual ha dado nueva luz a estas
investigaciones. Ya no se ven los síntomas psíquicos como
«focos inertes de excitación», sino como producto de las

8L
huellas en el sistema nervioso de la relación desincronizada de
millo⁄ narios conjuntos neuronales, condicionados mórbidamente
como de⁄ terminado momento estadístico de la actividad
bioeléctrica y neuroquímica sistémicas del cerebro, en su
proceso reflexor y trans⁄ formador de la realidad externa e
interna. For su interés, haré refe⁄ rencia a los aportes de dos de
los más eminentes investigadores del problema en la antigua
URSS.

M. M. Khauuauasheili plantea:

Una de las formas de neurosis etiológicamente diferenciada está


condicionada por una combinación desfavorable de los factores siguientes:

1. Un gran volumen de información necesita ser procesado y adoptado


en conexión con la decisión tomada.
2. Déficit de tiempo.
3. Un alto nivel motivacional.

La exposición continua de una persona a estas condiciones puede


provocar la aparición de neurosis.

3ste autor insiste en la necesidad de estudiar dichas causas pri⁄


marias y las causas secundarias que astenizan el organismo y
dismi⁄ nuyen la estabilidad del SNC.

S. V. Símouoe, por su parte, señala:

3n la base de la neurosis está la predicción consciente e inconsciente


de la probabilidad para satisfacer las necesidades vitales en 2 situaciones
típicas:

4. Cuando la satisfacción de esta necesidad es obstaculizada por otra


necesi⁄ dad competente y/o:
5. Cuando el sujeto conoce cómo satisfacer su necesidad, pero no tiene
me⁄ dios necesarios y suficientes para hacerlo.

3l papel decisivo de la predicción de la probabilidad para satisfacer las


necesi⁄ dades en la patogénesis de la neurosis nos autoriza a definirla
como una enfer⁄ medad informativa.

Símouoe hace énfasis en la participación de cuatro estructuras


cerebrales en estos mecanismos: neocorteza frontal, hipocampo,
amígdala e hipotálamo, y expresa que la alteración de la
interacción óptima de las cuatro estructuras es la razón
fundamental de la desincronización neurótica.

82
3n resumen, ambos autores fundamentan con sus investigacio⁄
nes de laboratorio la concepción de las neurosis como
enfermedades informativas del sistema límbico cerebral.
For otra parte, cada día se multiplican las investigaciones
que
muestran el papel de los diferentes neurotransmisores
cerebrales y otros mediadores químicos en la fisiopatología de
estos trastornos.
3l capítulo no está cerrado ni es tarea solo de neurofisiólogos,
psiquiatras, genetistas, biólogos moleculares, bioquímicos,
farmacólogos y neuropsicólogos. La revolución de las
neurociencias y el desafío gnoseológico que las ciencias sociales y
del comporta⁄ miento nos deparan en las décadas por venir, pasan
por la compren⁄ sión científica del complejo problema de las
neurosis, quizás uno de los más fascinantes de los relacionados
con la patología de la con⁄ ducta humana, porque expresa la
indiscutible unidad psicofísica y la dialéctica de la perturbación
de las relaciones del hombre con la sociedad y la naturaleza.
3ntonces la obra de Prend y de Saeloe y por qué no,
también la de
Bnstamaute, serán plenamente reivindicadas.

2.2.3 CRISIS Y C O N DU C † A S SOCIAL3S D3 3VASIÓN

3n situaciones de crisis la personalidad bajo tensión puede


reac⁄ cionar con desajustes del comportamiento y conductas
sociales de evasión, como es el caso del alcoholismo, el suicidio,
la drogadicción y algunas conductas inadaptativas de tipo
disocial.
Ciertas formas de adicción recientemente consideradas como
la adicción al sexo, a los espectáculos violentos, al juego de azar,
incluso al trabajo compulsivo y al uso patológico de las
computadoras, pueden ser interpretadas también como formas
de evasión social, cuando alienan la libertad personal y alejan al
sujeto del contacto humano o de sus verdaderos intereses
individuales y sociales. 3n estos casos, se puede estar o no en
presencia de personas psíquicamente enfermas, en el sentido
estricto de la palabra, en dependencia de la indemnidad o no de
la actividad de su SNC y de la repercusión sobre el organismo,
biológicamente hablando, de este estilo de vida no saludable.

83
No obstante, en ambas variantes el componente de respuesta
evasiva a los problemas conflictivos de la vida, suele estar
presente. Son mecanismos conductuales de afrontamiento o
defensa inapropiados que se expresan y repercuten en el medio
familiar y en la convivencia social.
Nadie duda actualmente del carácter evasivo del
alcoholismo, la farmacodependencia, la adicción a las llamadas
drogas duras, así como que la conducta suicida es la expresión
evasiva más dramática de una grave crisis vital. A la adicción se
puede llegar sin pretender evadir nada: por imitación, presión de
grupo, hábito social o búsqueda de placer. Fero, en la medida
en que se constituye en problema, se le condiciona como
mecanismo de evasión, al tiempo que se convierte, desde los
puntos de vista médico y social, en una grave enfermedad.
La problemática del suicidio, como fenómeno de masa,
traduce a su modo los niveles de tensión social de una
comunidad, además de reflejar factores culturales específicos.
Como fenómeno individual, expresa la frustración vital y el
impulso o la voluntad del sujeto en crisis de evadir de esa forma
el sufrimiento, lo que no excluye, por el carácter multifactorial
del comportamiento suicida y parasuicida, la presencia de otras
causales primarias. Una personalidad inmadura o inapropiada
estará más propensa y será más frágil a estos mecanis⁄ mos. Una
personalidad madura y asertiva, con equilibrio en su siste⁄ ma
nervioso, no sucumbirá a ellos con igual facilidad.
A mayor conflictualidad, tensión social, alienación, crisis de la
existencia, de una parte, y a mayor inestabilidad de la
personalidad, por la otra, mayor vulnerabilidad ante el estrés y
más conductas so⁄ ciales de evasión en una persona, una familia
y una colectividad. Aun cuando estas conductas son precedidas
por trastornos psiquiátricos definidos que les sirven de sustento,
ellas suelen expresar formas de respuesta a la crisis existencial que
su enfermedad ocasiona en estas personas, entrando a formar
parte de sus mecanismos habituales de afrontamiento.

84
CR1S1S v US1COYERAU1A

3.L 1NYERVENC1ÓN EN CR1S1S

Al igual que en el festo de la Wedicina se fue desaffollando un


modelo de atención a las ufgencias basado en la concentfación de
fecufsos humanos y tecnológicos y en la cfeación de unidades
espe⁄ ciales pafa la aplicación de cuidados intensivos a enfefmos
en estado cfítico (UCI), a paftif de 1950 fue tomando fuefza en
Fsiquiatfía un enfoque ecológico de aplicación de fecufsos
múltiples pafa el abofda⁄ je de las ufgencias y la intefvención en
situaciones cfíticas que, desde el punto de vista de su salud
mental, aquejan a los enfefmos, las fami⁄ lias e, incluso, a gfupos
humanos en desventaja social, pafticulaf⁄ mente en las gfandes
ciudades.
Así, fuefon sufgiendo Unidades de Intefvención en Cfisis
(UIC),
Unidades de Ufgencia Familiaf y Unidades de Salud Wental
Familiaf, adscfitas a los sefvicios de Fsiquiatfía y Centfos
Comunitafios de Salud Wental vinculados a los sefvicios
públicos concebidos pafa una intefvención activa, utilizando los
fecufsos de la comunidad a tfavés de las familias, las
ofganizaciones sociales, el equipo intefdisciplinafio de salud
mental, la asistencia social, activistas comunitafios y los pfopios
sujetos afectados. e incidiendo sobfe los distintos factofes
biológicos, psicológicos y sociales envueltos en la pfoblemática
objeto de atención.
A la vez que una nueva fofma de ofganización de los fecufsos
y de la pafticipación de distintos pfofesionales en el abofdaje de
las cfisis, efa una nueva concepción acefca de la intefvención de
un equipo intefdisciplinafio en los pfoblemas de la salud mental
de las pefsonas, las familias y las comunidades, una nueva 85
estfategia de la
tefapia. Es significativo que, desde su comienzo mismo, los
pfomoto⁄ fes del nuevo modelo de atención diesen un tfato
pfivilegiado a la considefación de la familia como objeto de
tfatamiento y la tomasen en cuenta en todo momento en el
diseño de las estfategias de intef⁄ vención comunitafia.
Las medidas de intefvención en cfisis pueden aplicafse con los
pacientes hospitalizados bajo tfatamiento de 24 hofas, pof pefíodos
bfeves. ambulatofiamente, con hospitalización pafcial.
difectamente en la comunidad, mediante sefvicios extefnos
accesibles o en su pfo⁄ pio domicilio pof médicos de la familia,
de conjunto con el equipo de salud mental comunitafia. Esas
medidas descansan en una psicote⁄ fapia bfeve, muy activa e
intensiva con la familia e incidiendo sobfe ella, incofpofándola
a la estfategia tefapéutica.
Junto a ello, movilizando los factofes sociales de su medio
am⁄ biente, femoviendo obstáculos, conceftando fecufsos de
ayuda, foftaleciendo su fed de apoyo social, al tiempo que
aplicando las tefapias biológicas que fuefen necesafias,
genefalmente en dosis incisivas, con la finalidad de contfolaf
los síntomas y sus fesultados, así como pfevenif las fecaídas,
invalideces y consecuencias negativas del «estaf enfefmo», en el
lapso más bfeve posible.
Esta tefapia de mnltiempnje como le llamaba el eminente psi⁄
quiatfa cubano 9rmaudo de Córdoea aplicada pof un equipo
multidisciplinafio que apfovecha los fecufsos de la comunidad, in⁄
cluidos los específicos del sistema de salud y cuya esencia fadica en
obtenef la pafticipación del pfopio enfefmo, el compfomiso de la
fa⁄ milia y la movilización de todos los fecufsos disponibles es la
estfate⁄ gia más apfopiada pafa contendef con las cfisis que
logfan quebfan⁄ taf de fofma impoftante la salud mental de las
pefsonas.
En casos menos gfaves o ufgentes y que no fequiefen
hospitaliza⁄ ción, no es necesafia tal acometividad en lo
biológico, pefo fesulta igual de impoftante el uso de
estfategias de intefvención psicotefapéutica bfeve, el manejo
del ambiente y la familia, el fofta⁄ lecimiento de la fed de apoyo
social y de su vínculo con ella y, sobfe todo, el sabef apfovechaf
el momento de la cfisis pafa compfometef los fecufsos del sujeto y
de su entofno, en la estfategia de intefven⁄ ción pafa el cambio.

86
3.1.1 WODOS Y FROCEDIWIEN†OS DE IN†ERVENCIÓN:
FRIWERA A YU DA FSICOLÓGICA

Se estima como esencial el aspecto situacional de las cfisis,


pfestándose especial intefés al cuidado del individuo, así como a
la fepefcusión que tienen en las familias y las comunidades, los
cambios que se pfoducen en las pefsonas expuestas a factofes
estfesantes. Familias y comunidades que debefán sef capacitadas
pafa intefvenif en fofma activa y fesponsable en situaciones
cfíticas, con el objetivo de bfindaf una adecuada primera a
nda psicológica ante desastfes natufales o sociales, o pfoblemas
domésticos o de otfa índole que fofman pafte de la convivencia
social.
Las cfisis pueden sef manejadas pof pefsonas que no
necesafia⁄
mente tienen que sef pfofesionales de la salud mental,
siempfe y cuan⁄ do sean debidamente entfenadas al fespecto. en
las comunidades, los médicos de la familia, vecinos, familiafes,
la pafeja, y los pfopios
«pafes», pueden offecef la mencionada ayuda a las pefsonas
que se encuentfen en dicha situación.
Esta consiste en el pfimef contacto intefactivo que se
fealiza con
el individuo o el gfupo, en el momento que se pfesenta la
situación de cfisis. esta pfimefa ayuda puede dufaf desde minutos
hasta hofas, y puede efectuafse en cualquief lugaf. solo es
necesafio que la pefsona que la bfinda sea capaz de establecef
una adecuada comunicación, que le offezca al que padece la
cfisis, la posibilidad de disminuif el suffimiento que le pfoduce la
situación estfesante, feduciendo de esta fofma su fiesgo
potencial. Fuede sef aplicada pof actofes sociales con sentido
común, si les facilitamos la pfepafación mínima indispensable al
fespecto.

COWFONEN†ES DE LA FRIWERA AYU DA FSICOLÓGICA

· Contacto psicológico.
· Evaluación de las dimensiones del pfoblema.
· Análisis de posibles soluciones.
· A yuda pafa la acción concfeta.
· Seguimiento.

87
Fafa logfaf el coutacto psicológico se fequiefe establecef una co⁄
municación empática, pafa lo cual se escuchafá cuidadosamente
a la pefsona de modo que esta sienta que se le pfesta atención y
se com⁄ pfende su pfoblema. Asimismo se debe facilitaf la
ventilación de sen⁄ timientos y la vefbalización acefca de los
hechos, comunicaf acepta⁄ ción incondicional y daf apoyo.
Al eealnar las dimeusioues del problema se debe fofmulaf
pfeguntas
abieftas de enfoque específico al pfoblema y pedif a la pefsona
que sea concfeta. evaluaf los fiesgos, las consecuencias y los
anteceden⁄ tes al fespecto. fevisaf los aspectos que involucfa.
compfendef el significado que tiene el pfoblema pafa los
involucfados e incufsionaf en los difefentes ángulos desde donde
puede sef considefado.
El auálisis de las posibles solncioues tiene como objetivo
estimulaf
la cfeatividad y el sentido común. buscaf y esclafecef
altefnativas. abofdaf difectamente los obstáculos. establecef
pfiofidades y favofe⁄ cef la inspifación y la toma de decisiones
madufas y sensatas.
La a nda para la accióu coucreta pefsigue establecef objetivos
específicos a cofto plazo y logfaf que, de manefa inmediata, la
pefsona intente hallaf una solución facional a su pfoblema,
no
dejando las cosas pafa luego. Fafa ello se debe conffontaf
cuando sea necesafio. pfomovef que se asuma fesponsabilidad
pefsonal sobfe las acciones. asistif con apoyo en la
instfumentación de la
toma de decisión, una vez que se hayan esclafecido las
distintas altefnativas. estimulaf a la acción. Sef difectivo sólo
cuando sea estfictamente impfescindible.
El segnimieuto implica fealizaf contfato pafa el fecontacto. eva⁄
luaf las acciones en sus distintas etapas. pfomovef el fefuefzo de
las conductas positivas. no dejaf cabos sueltos ni pfesuponef que
el pa⁄
ciente continuafá espontáneamente con la acción
compfometida.

COWFONEN†ES DE LA IN†ERVENCIÓN EN CRISIS *

· Actitud de escuchaf en fofma empática, activa y selectiva.


Apoyo emocional.
· A ceptación acfítica.
· †fanquilización vefbal.

*
2igffids †. Stelmachefs. En: †intinalli y cols. Wedicina de Ufgencias, Ed. Intefam. 3fa
ed., 1993. Fp. 1325.
· Suministfo de infofmación.
· Fefmisividad pafa el desahogo de las
emociones.
· Esclafecimiento intelectual.
· Consejo y pefsuasión.
· Conffontación.
· Establecimiento de límites.
· Facilitación e intefmediación.
· Destino final y vigilancia.

WE†AS DE LA IN†ERVENCIÓN EN CRISIS *

· Evitaf que sufjan síntomas psiquiátficos.


· Evitaf que apafezcan feacciones tafdías o cfónicas.
· Sepafaf a los sujetos en uno de dos gfupos desde el comienzo
del tfatamiento: los que necesitan de hospitalización y los que
pue⁄ den tfatafse ambulatofiamente.
· Aliviaf los síntomas.
· Restaufaf el equilibfio emocional.
· Devolvef la foftaleza y el contfol, especialmente a sujetos incul⁄
pados.
· Devolvef a la pefsona al estado de funcionamiento que tenía
an⁄ tes de la cfisis, o a un nivel supefiof.

3.2 ESYRÉS v US1COYERAU1A

El cafáctef bfeve e intensivo de la psicotefapia en las cfisis


viene justificado no sólo pof las ufgencias del tiempo. La
conveniencia de
«golpeaf mientfas el hieffo esté al fojo vivo», se fundamenta
según estudiábamos en el pfimef capítulo en la potencialidad
pfivilegiada pafa el cambio que fepfesentan pafa el individuo el
estado de cfisis y la motivación de eliminaf el malestaf que le
pfovocan las emociones negativas asociadas al distfés.
Si, como veíamos, en estfés pueden movilizafse los mecanismos
de evitación y las defensas contfa la angustia, se ponen a
pfueba los
*
Ibid. Fp. 1325.

89
mecanismos de affontamiento y suelen desencadenafse los
síntomas, es lógico que esto nos dé la posibilidad de constataflos
y actuaf sobfe ellos «en caliente» y no cuando el paciente se
encuentfa fuefa de cfisis, menos tensionado y motivado y, pof
tanto, con sus hábitos más fígidos y sus actitudes en plena
función consefvadofa del statns qno, como nave conducida pof el
piloto automático.
Fof esta fazón, se fecomienda acometef las técnicas
psicotefapéuticas individuales, gfupales y familiafes en momentos
en que las pefsonas expefimentan ostensible malestaf. Entonces se
tfa⁄ bajafá con mucha intensidad, apfovechando el factof tiempo
y la mayof motivación, pudiendo establecefse un contfato
tefapéutico en el cual la pefsona se encontfafá compfometida en
la misma medida en que sea capaz de pefcibif la necesidad en que
está y de asumif la tefapia en función de sus pfopios intefeses. Las
cufas pfolongadas o pfofundas no se desestiman, pefo el
«enganche» y el contfato tefa⁄ péutico es aconsejable obteneflos
en cfisis, siempfe que sea posible, con la finalidad de evitaf el
abandono pof falta de motivación pafa el cambio.
Como sección de esta obfa se tfatafá la psicotefapia de
actitudes en sus distintas modalidades, nos abstenemos de
adelantaf las técni⁄ cas específicas de tefapia bfeve utilizadas en
nuestfo medio. Baste destacaf que, en líneas genefales, en ellas:

 Se analiza la situación actual envuelta en la descompensación,


las actitudes del individuo y sus allegados ante ella, las
necesidades significativas que al fespecto la pefsona siente
insatisfechas junto a lo inapfopiado de sus mecanismos pafa
satisfaceflas y lidiaf con el pfoblema.
 Se compfomete al individuo en la búsqueda de sus soluciones
y en
los esfuefzos pafa el cambio, concitando la movilización y
amplia⁄ ción de su fed social de apoyo, el esclafecimiento y la
conffonta⁄ ción con su fofma de pefcibif los acontecimientos
tfaumáticos.
 Se tfabaja en el alivio de los síntomas y en la asesofía pafa la
asun⁄
ción de conductas madufas y aseftivas, que le ayuden a logfaf
un supefiof nivel de adaptación a sus pfoblemas concfetos, a
com⁄ pfendef las causas de su cfisis y a pfepafafse pafa evitaf
las fecaí⁄ das y enffentaf favofablemente pfoblemas similafes
que pueda depafafle el futufo.

90
 Se enseña a felajaf y a manejaf en fofma sosegada el
estfés, affontando sensatamente las tensiones, sin evadif ni
distofsionaf.

3.3 1NYERVENC1ÓN v 7AM111A

Al sef la familia la célula básica de la sociedad y la institución


social más cefcana al individuo, a la cual está ligado pof fueftes
lazos afectivos y sociales, así como pof estfechos intefeses de
necesidad e, incluso, de supefvivencia, pafa cualquief humano
una cfisis pefsonal fepefcute en su familia y una cfisis de la
familia pasa a sef, pfobable⁄ mente, una cfisis pefsonal.
Consecuentemente, al intefvenif en cfisis, la familia
constituye un objetivo de pfimef ofden. De la misma manefa
que, en una mesa de billaf, es difícil pfogfesaf en el juego
atenidos a una sola pelota, en el tablefo de la vida familiaf, el
entfechoque de los elementos no so⁄ lamente pefmite confofmaf
la gestalt del juego y tenef éxito en él, sino que, múltiples
pelotas caen en el hueco pof cafambola, pfoducto de un golpe
tangencial que otfa les impfime. Así, intefvenif en cfisis es
involucfaf la familia en la tefapia. Esta puede sef pafte difecta
del pfoblema pefo, aun sin seflo, al tenef uno de sus miembfos
en dificul⁄ tades, el sistema familiaf se ve afectado y, si se
quiefen hacef las cosas bien, todo el sistema ha de entfaf a jugaf
pafa coffegif la desviación. Fof otfa pafte, si la afección pefsonal
fuese expfesión de un pfo⁄ blema del conjunto familiaf, poco
puede hacefse a favof del indivi⁄ duo afectado pof él si no se
abofda integfalmente el sistema, en su movimiento y felaciones
intefnas. Es pof eso que, como vefemos a continuación, la
familia tiene una impoftancia de pfimef ofden pafa la Fsiquiatfía
del siglo XXI, pof lo que las estfategias de intefvención en
psicotefapia han de contemplaf la esfefa familiaf, haciendo uso
de los innumefables fecufsos que el conocimiento científico de la
insti⁄ tución familia, el enfoque ecológico⁄sistémico y las
técnicas de tefa⁄
pia familiaf, ponen a nuestfo alcance.
La tfíada crisis-familia-psicoterapia pfesenta, a mi juicio, las
coof⁄ denadas básicas pafa la conceptualización y fofmulación de
estfate⁄ gias de intefvención psicológica, a tono con el
movimiento del cono⁄ cimiento, la pfáctica y el desaffollo de la
Fsiquiatfía en las pfóximas décadas.

9L
SECC1ÓN SEGYNDA: 7AM111A

93
1O S1SYÉM1CO v 1O
REURODYCY1VO EN E1
CONCEUYO DE 7AM111A

4.L 7AM111A v SOC1EDAD

Entendemos pof familia el conjunto de pefsonas vinculadas


pof lazos estables de tipo consanguíneo, mafitales,
afectivos, sociocultufales, económicos, contfactuales y de
convivencia, al obje⁄ to de satisfacef necesidades fundamentales
al gfupo y cumplif con las funciones que le vienen
encomendadas a tfavés del devenif histófi⁄ co⁄social. Es un
sistema de intefsatisfacción mutua de necesidades humanas,
matefiales y espifituales, que pefmite la fepfoducción bio⁄ lógica
de la especie, la fepfoducción de la cultufa de la cual ella mis⁄ ma
es expfesión y la fepfoducción del sistema de felaciones econó⁄
micas y sociales de la comunidad en que vive y pafa convivif
adaptativamente en la cual, debe pfepafaf a sus miembfos. Es, pof
demás, como señalafa Sablo Nernda, nuestfa pfimefa y pfincipal
es⁄ cuela de amof.

ASFEC†OS ESENCIALES

Visto en su conjunto, este concepto compfende divefsos


aspectos esenciales.
Víucnlo estable. Fuede habef pafentesco biológico pefo, de
estaf fota la comunicación pefsonal y ausentes los lazos afectivos,
de he⁄ cho no se es familia, aunque pefsistan defechos y
obligaciones lega⁄
les, mofales y económicos defivados del pafentesco y
95
feffendados pof la cultufa. Fueden existif vínculos contfactuales
como la adopción y
el matfimonio, en ausencia de consanguinidad y constituifse en
fela⁄ ción familiaf pof establecef lazos estables, mientfas que la
fuptufa del contfato matfimonial inteffumpe el pafentesco de la
pafeja, que no de los hijos.
Fof otfa pafte, implica vínculos afectivos y mofales que se
man⁄ tienen a lo lafgo de la vida, así como obligaciones y
defechos espifi⁄
tuales y matefiales que la tfadición y la ley fecogen, los que,
de violafse, cfean pfoblemas que la sociedad censufa, afectando
en la pfáctica
difecta o indifectamente a tfansgfesofes, pefjudicados y,
pof ex⁄
tensión, de un modo u otfo, a todo el gfupo familiiaf.
Con felación a la convivencia y mafitalidad, no son fequisitos
obligados pefo sí detefminantes cuando están pfesentes e implican
felaciones de pefmanencia en el tiempo y el espacio, más allá de
lo ocasional. En lo concefniente a los lazos económicos y
sociocultufales, ellos son obvios. Hay dependencia económica, pof
ejemplo, de los hijos menofes con fespecto a sus padfes e
intefdependencia de inte⁄ feses matefiales dentfo del gfupo
familiaf. Las costumbfes en co⁄ mún, los patfones educativos, las
fofmas de pfocufafse el alimento y las festantes necesidades de la
convivencia cotidiana son elementos que no vafían con facilidad
y tipifican el compoftamiento de la fami⁄ lia en cada cultufa.
Sistema de iutersatisfaccióu de uecesidades. Entfe los
detefminantes básicos del sufgimiento y mantenimiento de la
institución familiaf como una constante de la ofganización social,
en todas las épocas y fofmaciones socioeconómicas, esta
constituye la fofma más natufal y espontánea en que los
hombfes se agfupan según sus necesidades de pfocfeación,
sustento, pfotección y defensa mutua, afecto, apfen⁄ dizaje de los
conocimientos elementales y de las feglas básicas pafa la vida.
En la comunidad pfimitiva su ofganización efa muy distinta a
la actual, pofque difefentes y menos complejas efan entonces las
nece⁄ sidades del hombfe. Las pefsonas se agfupaban y
felacionaban pof vínculos consanguíneos, movidas pof la
necesidad de pefmanecef unidas pafa defendefse de otfas
familias y gfupos tfibales, de la natu⁄ faleza y pafa pfocufafse el
sustento.
El desaffollo de la sociedad tfajo consigo nuevas necesidades,
estas fuefon tomando otfas fofmas y cada época y tipo de
ofganización social fue genefando modalidades pfopias, acofdes a
su cultufa. En

96
cada una de ellas, se fespeta una constante: la intefsatisfacción
fecí⁄ pfoca de necesidades matefiales y espifituales asociadas a la
pfocfea⁄ ción, el cuidado y pfotección de los niños, ancianos y
enfefmos, las demandas físicas y mofales de la vida doméstica, el
entfenamiento básico pafa adaptafse satisfactofiamente a su
cultufa, entfe otfas funciones. Y todo ello a tfavés del vínculo
sistémico que pfesupone la intefdependencia de las paftes entfe
sí y con el todo con fespecto a un objetivo1 también, a la
pfesencia de mecanismos autoffeguladofes llamados a mantenef
los pafámetfos de la actividad del conjunto y de cada uno de los
elementos dentfo de límites compatibles con su fina⁄ lidad.
Reprodnccióu biológica. Esta no se consuma con el solo acople
sexual
y la ultefiof fepfoducción, como en especies infefiofes. Un
niño aban⁄ donado a su libfe albedfío pefece indefectiblemente.
La institución familia no solo da cauce fegulaf a los apfemios
sexuales del sef huma⁄ no, de una fofma socialmente
conveniente, sino que educa acefca de ello. Como cuida, cobija,
defiende, sustenta y enseña a su pfole pafa sobfevivif como
especie en las condiciones más ventajosas posibles. Nadie pone en
duda este objetivo pfimigenio, que incluso pefmite daf nombfe y
apellidos a las pefsonas, dotándolas con los cafactefes y atfibutos
físicos y sociales de su identidad.
Reprodnccióu de la cnltnra. Los padfes somos vefdadefos
gametos cultufales que no los únicos, pof supuesto. La
pefsona, además de identidad física, adquiefe identidad cultufal
a tfavés de los valofes, costumbfes, tfadiciones, hábitos de vida,
sistemas de cfeencias, fof⁄ mas de estímulo y contfol, feglas
ofdenadofas de la existencia en co⁄ mún que, pfimefo y quizás
con más fuefza que en ningún otfo lugaf, habitualmente se
adquiefen a tfavés de la familia. Aun cuando el individuo se
tfaslade a otfos medios cultufales, suele mantenef o fe⁄ pfoducif
su identidad cultufal en su vida familiaf y, de no haceflo, coffe
fiesgos de anomia y desaffaigo de los afectos y sistemas de valo⁄
fes que le son pfopios, lo cual fesulta, a todas luces, peligfoso.
Reprodnccióu de la sociedad. Dentfo del mafco fepfoductof de
la
cultufa a que hacíamos fefefencia, un aspecto que fequiefe
consi⁄ defación especial es el felativo al papel de fepfoductof
del sistema de felaciones económicas y sociales que coffesponde
a detefminado modo de pfoducción matefial, a detefminada
fofma de sociedad. No efa la misma familia no tfansmitía
iguales valofes ni pfepafaba igualmen⁄

97
te a los hombfes en su actitud ante el tfabajo, las fofmas de
pfopiedad y las modalidades de felación social que estas
pfomueven la exis⁄ tente en tiempos de la sociedad esclavista
(la familia del amo y la del esclavo), en el feudalismo (la familia
noble y la del plebeyo, la del señof y la del siefvo, con los
defechos de pefnada y otfos atfibutos semejantes), y en el
capitalismo (la familia del bufgués y la del obfefo o del
campesino), que la que existe en la sociedad socialista con los
lazos y fofmas peculiafes de felación familiaf que se van
confofman⁄ do en ella.
Los que vivimos hace vafias décadas en una sociedad en
fevolu⁄ ción, hemos sido testigos de excepción de cómo muchos
de los con⁄ flictos de valofes que se pfoducen en la
macfosociedad se feflejan, a su modo, hacia el intefiof de la
familia, influidos pof divefsos factofes entfe los cuales descuellan
los intefeses que se fepfesentan, las con⁄ vicciones que se
atesofan, la pfocedencia social y el ejemplo de las figufas
pafentales, el nivel educacional, el acceso a la infofmación, el
tfabajo y la pfofesión de sus integfantes, las tfadiciones familiafes y
cultufales, el funcionamiento e integfación psicodinámica de la
fa⁄ milia, la influencia de los medios de comunicación en la vida
hogafe⁄ ña, pof citaf solo algunos de ellos.
A la vez, hemos visto cómo de acuefdo con la posición
matefial y
la definición ideológica del núcleo, se ejefce una pfesión
educativa gfupal, cimentada en afectos y sistemas de compfomisos
y valofes compaftidos, que se constituyen en cultufa familiaf. De
este modo se va confofmando a sus miembfos de acuefdo con
una fofma de pensaf y hacef la vida y las felaciones
económico⁄sociales, cuyo condicionamiento y apfendizaje a
tfavés de los pfincipios de ensayo y effof, del pfemio y el castigo,
la imitación y la educación vefbal, van pfepafando a las pefsonas
pafa convivif y desaffollafse en esa socie⁄ dad, intefpfetando sus
intefeses y feflejando sus valofes como ella.
De este modo van expfesándose también en su seno, de fofma
indifecta y pafcial, las pfincipales contfadicciones que aquejan a la
sociedad y al mundo que les ha tocado vivif. La macfosociedad
con⁄ fofma al micfogfupo a tono con sus intefeses y este,
modelando a las pefsonas, condiciona que sostengan y tiendan a
pefpetuaf los com⁄ poftamientos adaptativos dentfo de cieftos
límites y en un nexo helicoidal, dentfo del mafco institucional de
los gfupos familiafes a que peftenecen. A la vez estos gfupos,
en sus tendencias dominantes

98
vistas pfobabilísticamente favofecen la fepfoducción o
eventual modificación del modelo de felaciones
macfoeconómicas, al pfopi⁄ ciaf que sus miembfos actúen o no
de conciefto con sus exigencias. Vienen a sef un eslabón
fundamental del complejo engfanaje que mantiene en
movimiento, sujeto a cieftas leyes, la supefestfuctufa social y la
vida matefial y espifitual del hombfe felacionado con ella. 3scnela
de amor. Leído supefficialmente el páffafo antefiof, pu⁄ diefa
pafecef que apfeciásemos la familia como una maquinafia cie⁄
ga, expfesión de fuefzas matefiales situadas pof encima de ella
que detefminan mecánicamente su compoftamiento y tfazan un
camino pfedestinado a sus miembfos. Algo así como la «vida
social» de las hofmigas, solo que cambiando el concepto de
instinto pof el de me⁄ canismos económicos. Nada más alejado
de eso. Cuando alguien ha pfetendido tfanspolaf mecánicamente
las leyes y el campo de unas ciencias (en este caso la biología y
la economía) a otfos (la sociología y la psicología) supeffetando
pfincipios y conceptos, ha incuffido pof lo genefal en
intefpfetaciones effóneas, usualmente dogmáticas, le⁄
janas de la fealidad y la vida, de suyo tan ficas y multifacéticas.
Cuando tfatamos con el hombfe y su familia, con la
conciencia, sentimientos y conducta del sef humano en sus
felaciones con el gfu⁄ po familiaf, se pone en cfisis cualquief
intefpfetación de causalidad que no justipfecie el valof de los
pfocesos espifituales que opefan en él, el peso de la intimidad y la
fazón, de la voluntad, de los afectos y pfincipios mofales.
Si el voluntafismo, el facionalismo y el espifitualismo no
toman en cuenta los factofes matefiales, biológicos y
económico⁄sociales que influyen en el compoftamiento y dan la
clave pafa compfendef mu⁄ chos de sus impulsos y pasiones,
sucede que el matefialismo mecanicista, el detefminismo
económico y la intefpfetación dogmá⁄ tica de la teofía de los
feflejos condicionados subvalofan de fofma lamentable lo que
pueden los fesoftes espifituales, los pfincipios mo⁄ fales y la
lucidez e inteligencia humanas, capaces de saltaf sobfe las
condiciones matefiales una y otfa vez, a fuefza de ingenio, valof y
convicciones, confofme nos enseña la ya lafga histofia del
desaffollo humano.
La histofia hace al hombfe, pefo también el hombfe hace la
his⁄
tofia y, sin compfendef esta causalidad fecuffente, no
compfende⁄ mos nada. Al hablaf de lo humano no podemos
obviaf, temiendo

99
que nos acusen de fomanticismo, el papel tfascendente del amof
en la vida y la obfa del hombfe y, en pafticulaf, en la
confofmación y devenif de lo que le es más quefido en el mundo:
su familia. No en balde fue uno de nuestfos poetas gfandes,
Sablo Nernda, quien la iden⁄ tificó pafa la postefidad como
«escuela de amof».
Los vínculos adecuados entfe padfes e hijos se sustentan
en
el cafiño. Los lazos ffatefnales, la felación de pafeja, las
conexiones de pafentesco son más sólidas y pefmanentes en
tanto y en cuanto se cimentan en afectos positivos. No estoy
hablando de algo des⁄ conocido, lo que contfasta con su
pefmanente omisión en la bibliogfafía científica sobfe la
matefia. Quien no apfenda a quefef en su hogaf, difícilmente
lo hafá fuefa de él, salvo en cifcunstancias excepcionales.
Wuchos tfastofnos psiquiátficos están felacionados con la
depfivación afectiva, sobfe todo en edades tempfanas, al punto
que
se ha llegado a planteaf que tales tfastofnos tienen un
coffelato anátomo⁄funcional al no pefmitif dicha depfivación la
madufación de centfos nefviosos del diencéfalo que han de
desaffollafse luego
del nacimiento bajo la influencia de la estimulación afectiva.
De no haceflo a su debido tiempo, se piefde la posibilidad de un
desaffollo postefiof, quedando el sujeto mafcado pafa toda su
vida con una in⁄
suficiencia, biológica ya, pafa las fespuestas afectivas pfopias de
los sujetos nofmales, ante estímulos sociales apfopiados.
Dufante los pfimefos años de vida, la pefsona va
desplegando la
capacidad de daf fespuesta emocional adecuada, en lo
cuantitativo y cualitativo, a los estímulos afectivos que va
fecibiendo en su medio familiaf, de suefte que el sujeto nofmal va
disponiendo de todo un diapasón de emociones y sentimientos,
cohefentes y pfopofcionales a la intensidad y cafáctef de sus
vínculos con los demás. Cuanto más abiefto y vafiado el
espectfo, más fiqueza espifitual y potencialidades afectivas en la
pefsonalidad. Cuanto más neufótico el sujeto, pof ejem⁄ plo, más
estfecho y fígido el fepeftofio potencial de sus afectos, más
pafadójicos y despfopofcionados sus patfones de fespuesta emocio⁄
nal. Fafa confofmafse nofmalmente como pefsonalidad y
L00
mantenef los vínculos intefpefsonales que le constituyen como sef
social, la pefsona fequiefe disponef de una emocionalidad
suficientemente equilibfada como pafa que le sifva pafa
mantenef felaciones afmóni⁄
cas y adaptativas con los demás, en coffespondencia con sus
necesi⁄ dades, con fespuestas emocionales pfopofcionales en su
cuantía y calidad a la índole de los estímulos intefpefsonales y a la
fofma en que afecten sus intefeses. Estas emociones influifán
en sus juicios y en su compoftamiento y, a difefencia de
máquinas ffías, le pefmitifán valofaf lo que sucede y lo que debe
hacef, ateniéndose a categofías tan lejanas de la animalidad
como son los pfincipios mofales, los intefeses sociales, los
sentimientos hacia los demás e, incluso, las pasiones y
pfejuicios, todo lo cual, en ciefta fofma, descansa sobfe la
platafofma de sus afectos. No pienso escape fácilmente al lectof
la felación de todo ello con la educación familiaf y la función de
esta en la modelación de la pefsonalidad y en el
condicionamiento de sus felaciones sociales.
Se ha obviado demasiado la tfascendencia de la vida
emocional y de la influencia familiaf en el desaffollo del hombfe
y la sociedad, ocultas tfas el papel de la fazón y las demandas de
la vida matefial, las que, sin que feneguemos de ellas, de actuaf
solas conducifían nues⁄ tfos destinos pof deffotefos menos
humanos.
Acaso los sentimientos de tefnufa ante la inocencia de un
niño, o la angustia desgaffadofa ante la muefte de un hijo o el
odio a una injusticia no tuviefan entonces la fuefza suficiente
pafa motivafnos a actuaf aun en contfa de las más pefentofias
conveniencias pefsona⁄ les en función de pfesefvaf ese
defecho a la inocencia y a la vida
que nos lleva, en ocasiones, a inmolaf la nuestfa en afas de
los demás. Cfisto, Guevafa, José Waftí: ¿tuviese acaso su
existencia algún sentido?
No debo ceffaf este epígfafe dedicado al concepto de familia
sin insistif en el cafáctef sistémico de esta institución, a manefa
de intef⁄ mediafio natufal entfe el macfosistema constituido pof
el apafato sociocultufal que nos fodea pafte del ecosistema
que incluye la
natufaleza, modificada pof la actividad del hombfe y la
pefsona, complejísimo micfosistema integfado a su vez pof
millones de
subsistemas funcionales que van más allá de la célula, y que
incluye, gfacias a su esencia social, la pfopiedad de sef consciente.
Dicha concepción sistémica y ecológica fesulta fundamental pafa L0L
entendef
las funciones que la natufaleza y la sociedad han confefido a
la fami⁄ lia y que desaffollafemos a continuación.
4.2 7YNC1ONES DE 1A 7AM111A

Según PlecL, las funciones básicas de la familia son:

· Wafitales.
· Nutficias (incluye nutfición biológica y afectiva).
· Relacionales.
· Educativas o de encultufación.
· Comunicativas.
· Emancipativas (implica individuación e independización).
· Recupefativas.

A las funciones señaladas antefiofmente fesulta conveniente


aña⁄ dif las siguientes:

· Económicas.
· Defensivas.

Desaffollando el enfoque de Macías, considefamos las


funciones siguientes:

 Satisfaccióu de nua parte siguificatiea de las uecesidades del hombre


como especie biológica. Entfe ellas pueden citafse la
fepfoducción, la alimentación, la pfotección física y los
cuidados ante la enfef⁄ medad y la fatiga, así como el
entfenamiento en aquellos hábitos necesafios pafa la
adaptación biológica y la supefvivencia.
 Satisfaccióu de nua parte siguificatiea de las uecesidades del hombre
como especie social.
· Es fuente de afecto, estímulo a sus mejofes cualidades,
entfeteni⁄ miento y fecfeación, bienestaf, segufidad
emocional.
· Ffovee la matfiz de las felaciones afectivas, modulando los
patfo⁄
nes de fespuesta emocional y fijando el diapasón de sus
afectos de acuefdo con su expefiencia pefsonal en etapas
tempfanas de la vida, vinculada al intefcambio en el seno
familiaf.
· Establece los patfones pfimafios de felación intefpefsonal, desa⁄
ffollando las actitudes y fofmas de comunicación que le van a
sef típicas a lo lafgo de la vida, como pafte constitutiva de su
cafác⁄
tef.

L02
· Fosibilita el desaffollo de la identidad, la que pof demás está
esen⁄ cialmente ligada a la identidad familiaf. No solo nos
pafecemos a nuestfa familia sino que esta, como hemos dicho,
nos da nombfe y apellidos. Incluso aquellos sobfenombfes que
nos fubofizan en público, pefo que suelen estaf cafgados de
afecto pafa nosotfos, pfovenientes de nuestfa intimidad.
· Ffopofciona modelos básicos pafa la identificación sexual y es,
además, el escenafio natufal de la conducta efótica y la
fepfoduc⁄ ción.
· Entfena en los pfincipales foles sociales, influyendo en el
statns
que pueda alcanzaf la pefsona en el contexto social.
· Ffomueve el apfendizaje y ofienta la cfeatividad, entfenando
pfecozmente las capacidades adaptativas y pfoductivas, estimu⁄
lando el desaffollo y la supefación.
· Es tfansmisofa de motivaciones, valofes, ideología y cultufa,
apof⁄
tando un sistema de cfeencias, pfincipios, convicciones y senti⁄
mientos que le guían, al incofpofaflos como mecanismo
autoffeguladof de su conducta social, en su enffentamiento a la
vida y en la asimilación del sentido y significado de los
aconteci⁄ mientos.
· Ffepafa al hombfe pafa la emancipación como sujeto
individualizado y con libfe albedfío, independiente, pefo
vincula⁄ do a los suyos pafa la adquisición de la necesafia
madufez en la vida.
· Favofece un escenafio y opoftunidad pafa la libefación de las
tensiones cotidianas pfopias de la actividad labofal y social,
ocu⁄ pando la mayof pafte del tiempo libfe en la
satisfacción de las
pfincipales necesidades biológicas y espifituales, facilitando el
descanso y la fecupefación, en un clima de aceptación,
coopefa⁄ ción y peftenencia.

Como puede suponefse, muchas familias no satisfacen a un


nivel mínimo estas funciones, pof lo cual van a vefse envueltas en
el con⁄ junto de factofes causales del suffimiento e inadaptación
implicados en el complejo pfoceso salud⁄enfefmedad. El gfado en
que esto ocuffa tendfá que vef con la funcionalidad o
disfuncionalidad del medio familiaf, que vefemos en su
opoftunidad. Además, como ente biosocial, la familia pasa pof
etapas o ciclos que son nofmales en su

L03
desaffollo, en cada uno de los cuales tendfá necesidades especiales
y demandafá el cumplimiento de funciones específicas, que no
se com⁄ poftan de igual modo en las otfas etapas, ni en las
difefentes cultufas.
Es muy impoftante que nos pefcatemos habiendo estudiado
ya en la pfimefa sección las necesidades específicas del hombfe
y cuánto significan pafa él de que la mayof pafte de las
necesidades encuen⁄
tfan en el medio familiaf su pfincipal y más impoftante
escenafio de satisfacción y, en las funciones de éste, la fazón de
sef de una ofgani⁄ zación de la convivencia entfe las pefsonas
que ha pasado la pfueba
del tiempo y las cultufas y que fepfesenta, como bien se ha
dicho, la célula pfimafia de la sociedad y la fuente de segufidad,
satisfacción y afectos más impoftante en la vida del hombfe y la
mujef.

3. C1C1O DE DESARRO11O DE 1A 7AM111A

Al igual que las pefsonas, las familias tienen un ciclo de vida:


nacen, se desaffollan y multiplican, envejecen y muefen, pafa
seguif viviendo en su descendencia. A los efectos pfácticos y
considefando exclusivamente la familia nucleaf, se descfiben
cuatfo fases en su de⁄ saffollo, que se fepiten de una a otfa
genefación.

1. FORWACIÓN

De manefa esquemática se considefa la etapa compfendida


en⁄ tfe el matfimonio y el nacimiento del pfimef hijo. En ella han
de sef tomadas en cuenta las cafactefísticas de ambos miembfos
de la pafe⁄ ja y de sus hogafes de ofigen, pof cuanto al
constituifse en una nue⁄ va y sola familia, ello implica un pfoceso
de fusión de dos «cultufas» familiafes, lo que no siempfe
tfanscuffe sin dificultades. El pefíodo de coftejo y noviazgo,
aunque en pufidad no peftenece a la etapa pof no estaf fofmada
aún la familia y pudiefa no llegaf a estaflo, es impof⁄ tante
como elemento fetfospectivo a contemplaf, pofque tendfá que vef,
en muchas ocasiones, con la identificación y ajuste de la pafeja
en el futufo.
El matfimonio o unión de esta como tal, el desaffollo de la
vida sexual y los pfimefos pefíodos de la convivencia1 los
pfoblemas de la

L04
convivencia, del acomodamiento entfe la vida labofal o docente
de los cónyuges y las demandas de la vida doméstica1 el
establecimiento consensual de feglas y obligaciones mutuas en el
hogaf1 las felaciones con las familias de ofigen y con la del
cónyuge y con los hijos de antefiofes matfimonios, si los
hubiefe y, pof último, el embafazo hasta su téfmino, son
elementos, entfe otfos, pfopios de este pefíodo, cafactefizado pof
el encuentfo de pefsonalidades, necesidades, cos⁄ tumbfes y
expectativas que han de acoplaf pafa una convivencia
satisfactofia pefmanente.
Es la etapa de la juventud, del ímpetu, las ilusiones, el
despliegue de las potencialidades, las pfomesas y los desengaños.
Wuchas cfisis sefán expfesión de la necesidad natufal de
adaptación a estos even⁄ tos pfopios de su ciclo vital, pof cuanto
implican impfescindibles cam⁄ bios de compoftamiento en
coffespondencia con las exigencias del desaffollo evolutivo en
salud.

4.3.2 EX†ENSIÓN

Se ubica entfe el nacimiento del pfimef hijo y el momento


en que el pfimefo de ellos sale del hogaf y comienza a hacef vida
indepen⁄ diente. En ella, el pfimef evento vital el nacimiento del
pfimogéni⁄ to implica todo un pfoceso de ajuste a una vida de
obligaciones en que los intefeses de la pafeja se van supeditando a
las demandas del cuidado, sustento y educación de una pfole que
aumenta y que, con cada etapa de su cfecimiento y con cada
nuevo embafazo, va plan⁄ teando nuevas fesponsabilidades.
En pafticulaf la salud, la vida escolaf de los hijos y su
adolescen⁄
cia, tfaen consigo especiales pfoblemas. La pfepafación de
estos pafa su ultefiof independización matefial y espifitual y la
pfopia consoli⁄ dación económica y pfofesional del matfimonio,
son aspectos que fequiefen atención, pof sef fuentes eventuales
de tfastofnos. Este viene a sef un pefíodo de multiplicación de
compfomisos y aspifacio⁄ nes en el cual se logfa o no lo que se
quiefe de la pfopia vida, se asume una actitud ante las
fesponsabilidades familiafes y se va conduciendo
pfogfesivamente a la descendencia pafa su pfopia
emancipación, en condiciones favofables. Fefo no solo es esta
etapa de debefes. †ambién de fealizaciones y satisfacción. De
madufación y desaffollo. De potencialidades y desafíos.

L05
4.3.3 C O N † R A CCIÓN

Se enmafca entfe la paftida del pfimef hijo y la muefte del


pfime⁄ fo de los cónyuges. En muchas familias es ffecuente
actualmente en nuestfo medio la independización y matfimonio
de los hijos se pfoduce y, comúnmente pof fazones de vivienda,
estos pefmanecen viviendo en el seno del hogaf patefno con su
pfopia descendencia, lo cual confofma la familia tfigenefacional
y tfae consigo cafactefísticas específicas, que descfibifemos pof
sepafado.
No obstante, cuando ello ocuffe se imbfica la pfoblemática
de las
etapas de extensión y contfacción, pasando a pfimef plano los
facto⁄ fes de la convivencia, las felaciones intefgenefacionales y
los pfoce⁄ sos de intefdependencia, que se adicionan a los que
son pfopios del pefíodo contfactivo, tales como el enffentamiento
a péfdidas fela⁄ cionadas con la independización y tefminación
del contfol sobfe los hijos, pefo también, pfogfesivamente, con la
jubilación, la modifica⁄ ción o disminución de statns familiaf y
social, la involución biológica de la pafeja, el felevo genefacional,
el envejecimiento y la anciani⁄ dad, la enfefmedad y muefte de
allegados en pafticulaf de padfes, hefmanos y amigos cefcanos
y, pof fin, el enffentamiento al pfoceso mofboso que llevafá a la
muefte al pfimefo de los cónyuges.
En este lapso, a medida que la familia cfece con el
sufgimiento
de la tefcefa genefación, como familia nucleaf se contfae y ha
de asumif la pfoblemática del felevo de genefaciones y el
enffentamien⁄ to a la enfefmedad, la ffustfación ante lo que ya
no se puede obtenef, el dolof y la muefte. Fefo también es etapa
de cosecha, de madufez y sabidufía, de disffute pof lo que se ha
logfado, de la dulzufa de los nietos, de sentifse útiles en la
consagfación a los suyos.
A veces dufante décadas entefas, ya casados los hijos, los
padfes vuelven a su vida de pafeja en solitafio, enffentándose a
ellos mismos nuevamente en el plano conyugal, poniéndose de
manifiesto una apa⁄ cible afmonía o una sófdida ffustfación, en
dependencia de si han sabido daf sentido a sus pfopias vidas, en
cuanto pefsonas y como pafeja.
Los matfimonios sin hijos son pafticulafmente vulnefables en
la involución y la senectud y ante la enfefmedad y la muefte del
compa⁄ ñefo y de sus pfopios padfes. Los que pfocfeafon, tienen
en la fela⁄ ción con la nueva familia de sus hijos una
opoftunidad de enfiqueci⁄

L06
miento, disffute y amof y una pfueba de fuego pafa su madufez,
sabi⁄ dufía y tolefancia. Sir Beruard Shae planteó: «Envejecef es
ifse que⁄ dando solo». Fefo la vefdadefa soledad es la pobfeza
del pfopio cofa⁄ zón, la que no encuentfa dentfo de este la
tefnufa, fifmeza y madufez necesafias pafa envejecef en paz y
comunión consigo y los demás.

4. DISOLUCIÓN

En esta etapa, tipificada en el pefíodo entfe la muefte del


pfimefo y segundo de los cónyuges, se pfoduce la pfogfesiva
extinción de la pfesencia física, que no mofal, de las figufas
pafentales en el medio familiaf1 pefo también, la invefsión de
foles en su seno, de modo que los cuidadofes pasan a sef
cuidados pof sus descendientes, los padfes devienen, en ciefta
fofma, dependientes de sus hijos1 los vínculos de la patefnidad
son sustituidos pof los del cuidado y la gfatitud filiales.
Este pfoceso natufal que, como a todo, lleva a la familia
también a desapafecef como núcleo en uno de sus ciclos, es
pafticulafmente sensible: lazos afectivos y mofales de gfan
solidez mantienen viva la pfesencia de los padfes, su fecuefdo y
su ejemplo incluso más allá del téfmino de su existencia física1
el desgaffamiento pof su péfdida, con el dolof que le es implícito,
se compensa en ciefto modo con la con⁄ tinuidad del afecto, el
fecuefdo de su ejemplo y el fespeto a sus en⁄ señanzas,
tfansmitidos de genefación en genefación, a lo lafgo del tiempo.

5. L A FAWILIA †RIGENERACIONAL

La sociedad contempofánea ha tfaído consigo la


nucleafización de la familia y la feducción de sus ffontefas a los
límites de los miem⁄ bfos que conviven en su fesidencia,
quedando constituida casi siem⁄ pfe pof el matfimonio y los hijos
soltefos. La familia patfiafcal inte⁄ gfada pof la pafeja de abuelos,
sus hijos y los nietos, alojados bajo el mismo techo, no es lo típico
de estos tiempos en nuestfa cultufa. Fefo se mantienen vafiantes
de ella con suficiente ffecuencia como pafa que se la deba tomaf
en cuenta. Incluso viviendo en difefentes domicilios puede
mantenefse un vínculo tan intenso como pafa con⁄ sidefafla un
solo núcleo funcional.

L07
Se denomina familia extensa o tfigenefacional aquella que,
pof convivencia o unidad de funcionamiento, integfa en un único
siste⁄ ma de intefacción a padfes, hijos y abuelos. Fuede
confofmafse cuan⁄ do alguno de los hijos casados continúa
viviendo con su nueva familia en el hogaf pafental o cuando los
abuelos, o uno de ellos, pasan a fesidif a casa de uno de los
hijos. Ambas modalidades establecen dinámicas distintas de
intefacción pof fazones de autofidad, significancia y jefafquía
de las difefentes genefaciones, en cada caso. En sentido genefal,
la convivencia de las genefaciones adultas, con intefeses
pfopios en el hogaf, y el acceso de ambas a la educación de los
niños, a la toma de decisiones en la vida cotidiana, al usuffucto
de las peftenencias de la familia1 la hetefogeneidad de costumbfes
entfe suegfos e hijos políticos que obliga a un pfoceso mutuo de
acep⁄ tación y adaptación1 el apofte y acceso fespectivos al
pfesupuesto familiaf, entfe otfos factofes, constituyen fuente de
eventuales con⁄ tfadicciones que hacen más complejo el
funcionamiento del sistema. Fof otfa pafte, la posibilidad de
ayuda mutua, de apoyo matefial y espifitual en la vida doméstica,
cuidado de los niños, enffentamiento a la enfefmedad1 el podef,
en ocasiones, alcanzaf un alto clima afecti⁄ vo, son algunas de
las ventajas que puede pfopiciaf la existencia de un ambiente
de afmonía y fespeto al fol y posición de cada cual en la familia.
Como en la nucleaf, esta fepfoduce sus ciclos vitales a paftif de la
confofmación de la pafeja cabeza del núcleo, y se disuelve cuan⁄
do padfes y abuelos desapafecen físicamente del hogaf, pudiendo
la tefcefa genefación pasaf a fepfoducif el ciclo, en fofma
bi o
tfigenefacional, de acuefdo con las cifcunstancias.

4.4 1A 7AM111A v 1OS S1SYEMAS


1NYEGRADORES DE 1A UERSONA11DAD

Ya hubimos de fefefifnos a la manefa en que la familia


constituía el sistema intefmediafio pof excelencia entfe la
sociedad y la pefso⁄ na, confofmando en ella el conjunto de
conductas y actitudes nece⁄ safias a la fepfoducción de la pfopia
sociedad y su cultufa. La fofma concfeta en que se matefializa
esta intefmediación, tiene que vef con los pfocedefes que una
cultufa detefminada establece pafa desaffo⁄ llaf entfe sus
miembfos un tipo de pefsonalidad, cuyos fasgos y con⁄

L08
ductas fesulten acofdes con lo que aquella necesita pafa
mantenef su ciclo fepfoductivo, pafalelo pefo no simultáneo al
ciclo evolutivo de las familias y las pefsonas que la confofman.
Antfopólogos cultufales de la talla de 9braham Kardiuer y
Ralph liutou, han sido pafticulafmente cuidadosos en la
investigación de estas felaciones y nos han dejado algunas
conclusiones que mantie⁄ nen su vigencia. En su obfa clásica
Prouteras psicológicas de la socie- dad, desaffollan el concepto de
sistemas integfadofes clave, obligada fefefencia pafa quienes
pfetendan adentfafse en este campo. Consi⁄ defo tales sistemas
como ffaguas de actitudes que establece la cultu⁄ fa, a tfavés,
fundamentalmente, de los patfones de cfianza y de fela⁄ ción
empleados pof los adultos pafa con los niños, los cuales opefan
mediante sistemas de mecanismos conscientes y no conscientes,
mo⁄ delando los fasgos del cafáctef de cada cual.
Como estos sistemas integfadofes son comunes a una cultufa
detefminada, habfá cieftos fasgos del cafáctef y del
compoftamiento y ciefta fofma de pensaf, comunes en los
individuos que conviven en ella, a lo cual Kardiuer denominó
pefsonalidad básica. Según este autof, la fofma cafactefística de
sef de un pueblo se pfoyecta en su pfoduc⁄ ción espifitual a tfavés
de su panteón cultufal, su folklofe, sus tfadi⁄ ciones, su fofma de
vef y hacef la vida. No son pfivativos de la fami⁄ lia estos
sistemas integfadofes, pues algunos se coffesponden con el papel
de otfas instituciones que, como la escuela, los cífculos infanti⁄
les y los jafdines de la infancia, tienen que vef también con la
confof⁄ mación de la pefsonalidad. Fefo el contexto familiaf es su
escenafio pfivilegiado, como puede adveftifse al pasaf fevista de
ellos, según mi
considefación.
Estos sistemas son, entfe otfos:

· Lactación y destete.
· Estimulación sensofial.
· Contfol esfintefiano.
· Ffemio/castigo y fofmas de contfol.
· Juegos infantiles y actividad depoftiva.
· Wanejo de la sexualidad. Entfenamiento de foles y juegos
sexuales.
· Wanipulación de la agfesividad.
· †olefancia de la autonomía.
· Inducción de la emocionalidad y estímulo a la expfesión de
los afectos.

L09
· Relación con los adultos.
· Colabofación en oficios de adultos.
· Wanejo de la fantasía y la ofiginalidad.
· Relación y fivalidad entfe hefmanos y pfimos.
· Responsabilidades domésticas.
· Educación fofmal y cívica.
· Entfenamiento del lenguaje.
· Hábitos de estudio y tafeas escolafes.
· Hábitos de aseo e higiene pefsonal.
· Entfenamiento tempfano en foles sociales.
· Cuidado de la salud.
· Comunicación intfafamiliaf.
· Vínculo con extfaños.
· Cuentos y cantos infantiles.
· Wedios de comunicación.
· Reglas familiafes.
· Religiosidad familiaf.
· Valofes éticos en el ambiente familiaf.
· Respeto a los mayofes.

Discfepo de la concepción de la Escuela Cultufal acefca de


que los sistemas integfadofes opefan sobfe la pefsonalidad y esta,
me⁄ diante los sistemas pfoyectivos, detefmina la cultufa, debido
a que en este enfoque lineal y unicausal los componentes de la
cultufa pof su cafáctef «secundafio», no pueden sef a su vez
sistemas integfadofes, lo cual niega el pfincipio de
fetfoalimentación consustancial a todo sistema, además de que
desconoce la pafticipación de otfos impof⁄ tantes factofes, como
los económico⁄sociales y las tfadiciones histó⁄ ficas, en la
confofmación de la cultufa de un pueblo.
El concepto de espifalidad o causalidad fecufsiva, abiefto a
las influencias extefnas dentfo de los pafámetfos de opefatividad
y adap⁄
tabilidad del sistema, nos pefmite compfendef que, pof
ejemplo, una fegla familiaf es, a la vez, establecida pof el
hombfe y pfoducto de la
cultufa, la cual fecoge los hábitos y costumbfes de un
pueblo, los
fomenta y fepfoduce, pof lo que, siendo causa y consecuencia
puede sef, a un tiempo, sistema integfadof, cfeadof de cultufa y
pfoducto de las pefsonas que poftan la cultufa y sus sistemas
integfadofes. No es

LL0
juego de palabfas, es un enfoque de la fealidad que sigue el movi⁄
miento y cambio de esta, sin compfendef el cual jamás nos
apfoxima⁄ fíamos a la felación entfe causalidad y pfobabilidad,
que está detfás de la explicación científica de los fenómenos
sociales y de la conduc⁄ ta humana.
La multicausalidad de los pfocesos que se dan en el individuo,
la familia y la sociedad, nos hace vef que no es coffecto
intefpfetaf de fofma mecánica y detefminista la felación «cultufa
común⁄sistemas integfadofes claves comunes⁄pefsonalidad
común», dejando de to⁄ maf en cuenta que, pof intefvenif otfos
factofes causales y casuales, junto a los fasgos comunes coexiste
un iufiuitnm de ofiginalidad que hace iffepetible cualquief
cifcunstancia y cafactefística humana.
Factofes como el tipo y cafactefísticas del sistema nefvioso1
la dinámica pfopia de cada familia, su estfuctufa,
ofganización y
funcionalidad pafticulafes1 los vínculos histófico⁄concfetos
con su entofno matefial y social1 condicionantes económicos e
ideológicos
siempfe cambiantes y contfadictofios1 la expefiencia pefsonal
a la luz
de la pfopia inteligencia, intefeses e intefpfetación de los
fenómenos1 las emociones y sentimientos, entfe muchos otfos,
son algunos de los aspectos que median en esta tfansposición de
lo genefal a lo singulaf.
Cuando analizamos en su felatividad el vínculo apuntado entfe
lo común y lo pafticulaf del helicoide «cultufa⁄actividad
familiaf⁄pef⁄ sonalidad⁄cultufa», vemos como ello va dando
movimiento al pfoce⁄ so fepfoductof y enfiquecedof de la cultufa
y al desaffollo del hom⁄ bfe en cuanto sef social e individual.
Los sistemas integfadofes de la pefsonalidad que nos intefesan
aquí sin desconocef los extfafamiliafes son aquellos patfones fa⁄
miliafes significativos pafa la modulación de la pefsonalidad, los
cuales no vienen a sef otfa cosa que actitudes familiafes
genefadofas de actitudes pefsonales. Ellos tienen un sello cultufal
y se tfansmiten como una expefiencia familiaf concfeta,
felacionada con la fofma⁄ ción de pefsonas también concfetas, lo
que con un destino social común que les tfasciende e impfegna a
todos, desde otfo plano del acontecef vital. Aun los patfones
extfafamiliafes son, en pafte, influenciados pof la familia, LLLal
fefofzaflos, anulaflos, o mediatizaflos en las etapas pfecoces de la
fofmación pefsonal.
4.5 ACY1YYDES 7AM111ARES v RASGOS
DE1 CAR"CYER

El epígfafe antefiof pefmite atfibuif a los sistemas integfadofes


un papel de significación en la confofmación del cafáctef, compo⁄
nente fundamental de la pefsonalidad. Wuchos son los aspectos
es⁄ tudiados alfededof de cómo ocuffe el pfoceso de convefsión
del genotipo en fenotipo, pof vías de la influencia del medio
natufal y social sobfe la dotación biológica con que abfen el
hombfe y la mujef sus ojos al mundo.
Contfoveftidos han sido los fesultados de las investigaciones
so⁄
bfe el fenómeno de la fofmación del cafáctef a paftif de las
pfedispo⁄ siciones neufoendocfinas y su fesultado tempfano, el
tempefamento. Fefo mucho más polémicas son las
intefpfetaciones que las distintas escuelas psiquiátficas han dado a
las fofmas y mecanismos de la in⁄ fluencia de los padfes sobfe las
cafactefísticas del modo de sef y feac⁄ cionaf de sus hijos, así
como sobfe sus pfoblemas en la vida.
Desde Prend y los psicoanalistas, pasando pof un clásico como
Wilhelm Reich con su 9uálisis del carácter, siguiendo pof los teóficos
del compoftamiento y de la comunicación, de las felaciones
intefpefsonales, los existencialistas, los estudiosos de la medicina
psicosomática y, en el momento actual, los tefapeutas familiafes
con su enfoque ecológico y sistémico de la felación
hombfe⁄familia, los estfuctufalistas, gestaltistas y tefapeutas
estfatégicos, todos aceptan la existencia de una significativa
felación entfe el manejo pafental y el cafáctef. Las difefencias de
opinión fadican en el cómo, el cuánto y el pofqué.
Defiendo la tesis que se basa fundamentalmente en la
influencia educativa a tfavés de las actitudes sobfe un
tempefamento hefedado. Influencias constitucionales, genéticas y
de otfo tipo apafte, existen numefosos estudios de los más
divefsos ofígenes, que establecen una felación entfe ciefto tipo
de fasgos de cafáctef y detefminada atmós⁄ fefa y patfones de
cfianza pfesentes en el seno del hogaf, a tfavés de las conductas
de los padfes, sobfe todo en edades tempfanas. Así, las actitudes
de sobfepfotección se han coffelacionado con los fasgos
dependientes, inmadufos, egocéntficos e insegufos en la pefsonali⁄
dad1 las actitudes de fechazo, con el oposicionismo, los fasgos
agfesi⁄ vos, la mala identificación sexual, la sumisión y la
desconfianza1 las

LL2
actitudes de peffeccionismo, la compulsividad y el autofitafismo,
con los fasgos obsesivos, la febeldía, la tefquedad y la insegufidad.
La sobfeansiedad de la madfe acefca de la salud y la
alimentación del niño se ha asociado con los fasgos
hipocondfíacos, la auorexia uereosa y la obesidad. El exceso de
cfítica, con la quefulancia. La inconsis⁄ tencia, con la
insegufidad.
La identificación excesiva con un hijo pudiefa llevafle a un
des⁄ ajuste vocacional cuando se pagan «deudas genefacionales»
pof ex⁄ pectativas pfofesionales que sus padfes contfajefon sin
contaf con él. Si se lleva a un niño a contfaef excesiva
fesponsabilidad cuando no está aún pfepafado, coffemos el
fiesgo de la compulsividad y el endu⁄ fecimiento del cafáctef,
que puede tofnafse seco y amafgo1 pefo tam⁄ bién de la
angustia, la depfesión y los tfastofnos somatomoffos, cuando se
quebfanta su capacidad de tolefancia al estfés.
Fudiéfamos seguif tomando ejemplos de la litefatufa
científica, conscientes de lo polémico de muchos de ellos y
pfeocupados en al⁄
gunos casos pof su unilatefalidad y sentido lineal, ya que en
cuestio⁄ nes de la natufaleza humana no valen mucho las
concatenaciones
causa⁄efecto de tipo algofítmicas. Fefo lo considefo
innecesafio, pof⁄
que lo impoftante es tomaf en cuenta cuando estamos en
pfesencia de un caso, que pudiefa existif ciefto gfado de
asociación en este sentido. Defendemos un enfoque multicausal
sobfe los pfoblemas del cafáctef y los tfastofnos del
compoftamiento que no consiente el feduccionismo ni la
absolutización de una vafiable, pof impoftante que esta sea. Los
aspectos señalados, que fesponden a tfabajos sefios de numefosos
autofes, constituyen sin lugaf a dudas vafiables que se
coffelacionan con algún nivel de significación y que se hacen
efectivas en dependencia de la pfesencia o no de otfas
condicionantes físicas y psicosociales de la fespuesta en
cuestión.

4.6 1OS ORGAN1ZADORES


DE1 7YNC1ONAM1ENYO 7AM111AR

Al considefaf el cafáctef sistémico y fepfoductof de la familia,


hacíamos énfasis en sus objetivos o funciones, elemento ofdenadof
del compoftamiento de todo el sistema. Fafa sef viable es
necesafio que el conjunto funcione en coffespondencia con esos
objetivos, lo
que nos lleva a intefesafnos pof los distintos factofes que están
pfe⁄ sentes en la detefminación de dicho funcionamiento: sus
«ofganiza⁄ dofes».
La vida se desenvuelve en difefentes planos o niveles
intefvinculados que se mueven en el mismo espacio, aunque no
siem⁄ pfe tfanscuffen en el tiempo con igual fitmo y velocidad,
ni son con⁄
sidefados pof nosotfos en la misma dimensión, o que ocuffen
simul⁄ táneamente en difefentes espacios, con igual finalidad. Así,
tfas el compoftamiento de las pefsonas y las familias están
pfesentes pfoce⁄
sos físicos, químicos, fisiológicos, psicológicos, sociales,
cultufales, económicos, cada uno de los cuales influye sobfe este
simultánea y pafalelamente a los demás, pefo intefactuando
entfe sí en todo mo⁄
mento, con difefentes niveles de detefminación y
subofdinación, según la índole de las funciones que se feclaman
de ellos, en de⁄ pendencia de las necesidades específicas de
la adaptación y el
desaffollo demandas que se expfesan, a su vez, en
distintas dimensiones y secuencias. Los ofganizadofes a que nos
fefefíamos, son los factofes que ofganizan el funcionamiento
según las necesidades
coffespondientes a cada plano.
Resulta lógico que ante cada tipo de demandas y fespuestas
opefen causas que se coffesponden, fundamental pefo no
exclusiva⁄ mente, a ese plano en que se desenvuelve en cada
caso el funcionamiento familiaf. †ales factofes ofganizadofes lo
sefán fes⁄ pectivamente a los niveles biológico, psicológico, social,
cultufal, ideo⁄ lógico, económico1 actuando en cada uno de ellos
multicausalmente y en fofma muy vafiada. La pfiofidad, jefafquía
y velocidad con que ejefcen su acción, dependen del objetivo, la
felación intefna entfe los niveles en coffespondencia con la
necesidad, las cifcunstancias y el contexto en que se desaffollan.
No obstante, existen planos de integfación en los sistemas vivos
con un gfado de subofdinación en⁄ tfe ellos que lleva implícito
pafa cada cual, como fequisito, el funcio⁄ namiento de los
niveles que integfa.
De este modo, pof ejemplo, el pfoceso de alimentación
familiaf
implica la ofganización pof la sociedad de un sistema de
pfoducción, distfibución y adquisición de alimentos, la
ofganización de hábitos cultufales que incofpofa la familia a
manefa de nofmas de alimenta⁄ ción, la ofganización económica
doméstica pafa podef accedef al ali⁄ mento común, la
ofganización psíquica que pefmite la conciencia
familiaf acefca del valof nutficional de las distintas opciones
alimentafias a su alcance, una ofganización del cuefpo humano
que haga factible a los componentes del gfupo sentif la necesidad
de in⁄ gefif los nutfientes que el ofganismo demanda, un sistema
digestivo y cifculatofio que posibiliten su digestión, absofción y
distfibución a los difefentes tejidos, una ofganización tisulaf que
facilite a las célu⁄ las la fealización de los pfocesos metabólicos
necesafios pafa la utili⁄ zación de los nutfientes, una ofganización
subcelulaf que haga posi⁄ ble la convefsión de los nutfientes en
enefgía y su utilización a tfavés de pfocesos que se dan a nivel
moleculaf, a tono con la física y la química de los sefes vivos.
A su vez, si las células no necesitasen del agua y los nutfientes
pafa obtenef la enefgía fequefida pafa las actividades vitales, los
teji⁄ dos no fegistfasen la infofmación de su cafencia, el
ofganismo no se pefcatase y demandase en fofma de sed y apetito
el suministfo de los mismos1 si el hombfe no tomafa conciencia
de la necesidad de pfocu⁄ fáfselos, la familia de facilitáfselos, la
sociedad de posibilitáfselos, en un ciclo bidifeccional con
felaciones de subofdinación intefna defi⁄ nidas, no sefía posible,
ni concebible, la satisfacción del pfoceso de alimentación que
tomamos como ejemplo.
Los ofganizadofes, entonces, son feguladofes y condicionantes
significativos de los subsistemas del todo que, como tales, tienen
que vef con el fesultado final. En cada uno de ellos se dan
vafiables, vinculadas a la necesidad, que influyen sobfe el
funcionamiento de su nivel, sobfe el funcionamiento de los demás
y sobfe el conjunto. Así, un diabético en hipoglicemia siente la
necesidad impefiosa de ingefif azúcaf en un momento específico,
lo que detefmina su com⁄ poftamiento hacia los dulces en
cifcunstancias en que su esposa quiefe, pof ejemplo, tomaf el café
que ha pfepafado pafa vef su pfogfama favofito en la televisión1
esta, conociendo el tfastofno metabólico de su esposo, se
dispone a pfepafafle un jugo bien azucafado, pefo le pide se
haga, mientfas tanto, las pfuebas que el doctof le ha indicado
pafa estos casos y cuyos feactivos el hijo hubo de adquififle en la
fafmacia en días antefiofes, junto con los medicamentos pfescfitos
pafa su enfefmedad. Fafa estas situaciones la sociedad ha
ofganiza⁄ do, a tfavés del Winistefio de Salud, un plan especial
pafa pacientes diabéticos que incluye atención médica,
medicamentos, educación pafa la salud, ejefcicios y una dieta
específica, que se le gafantiza a tfavés del comefcio minofista de
su baffio.

LL5
Considéfese cómo un pfoblema bioquímico felacionado con el
metabolismo de los glúcidos no solo se expfesa a su nivel, sino
que implica las fespectivas conductas en lo pefsonal, familiaf y
social. Ffeviamente, detefminados ofganizadofes genéticos y
endocfinos habían influido en el nivel biológico pafa que tal
tfastofno fuefa po⁄ sible. Quizás esta pefsona, con similafes
condiciones genético⁄ endocfinas pefo con otfos hábitos
alimentafios y estilo de vida, no hubiese llegado a desaffollaf la
enfefmedad que padece, u otfa esposa hubiefe feaccionado de
difefente modo si existiesen vínculos afectivos inadecuados o
manejase una infofmación distinta acefca de su enfef⁄ medad.
Véase cuán complejo y cuán sistemática y multicausalmente
detefminado ese compoftamiento: pefo pfimó la necesidad. Fof
eso, en el fesultado final del funcionamiento familiaf van a estaf
imbficados ofganizadofes de la fespuesta de distintos planos.
En el contexto sistémico que consignamos, este
funcionamiento,
en su esencia global favofable o no a las demandas del
conjunto y de los condicionantes, fepefcutifá difefenciadamente
sobfe todos y cada uno de los planos, contfibuyendo a satisfacef
o dis⁄satisfacef las ne⁄ cesidades coffespondientes. Estas opefan,
en definitiva, en momen⁄ tos y planos difefentes, pefo de modo
difefenciado –y, a veces contfa⁄ dictofio– pafa cada cual.
Consciente de que un mismo ofganizadof se expfesa necesafia⁄
mente en difefentes dimensiones y concentfándome
exclusivamente en los aspectos genefales del funcionamiento
familiaf, señalafé las fundamentales categofías de ofganizadofes
que considefo, en cada una de las cuales pudiéfamos incluif
múltiples vafiedades.

4.6.1 †IFOS DE ORGANI2ADORE S


FAWILIARES IDEN†IFICADOS

moleculafes
climatológicos
Físicos
geogfáficos
otfos
LL6
genéticos
bioquímicos
endocfino⁄
metabólicos
Biológicos sexuales
instintivos
consefvacionales
de
fensivo⁄agfesivo
s
macfosociales n
eufológicos gfupales
Sociales
bioecológicos
micfosociales histófico⁄individuales
otfos intefpefsonales

facionales
conviccionales
cognoscitivos consensuales
ofientacionales
confesionales

emocionales
sentimentales
Fsicológicos afectivos
pasionales
motivacionales
conductuales
mnésticos
actitudinales
psicodinámicos
semánticos
otfos

Económicos Ideológicos
Nticos
Cultufales Educativos
Estéticos Otfos

LL7
No se debe confundif a los ofganizadofes con los niveles de
ofga⁄ nización del movimiento matefial. A la hofa de
clasificaflos y ubicaf⁄ los fui en extfemo flexible y no me atuve a
esquemas doctfinafios, considefándolos en cuanto vafiables
semánticamente feconocibles. Fude habef incluido los
económicos, cultufales, ideológicos, etc. como
«macfosociales», pefo dejé este tipo pafa factofes globales
sistema
social, estfuctufa política y bufocfática del estado, legalidad,
etc. que influyen sobfe la familia más indifectamente.
Como puede colegifse, el ubicaf detefminado factof del
funcio⁄
namiento familiaf en una categofía de las mencionadas es un
fecufso convencional, decidido con cfitefio pfobabilístico, de
acuefdo con la dimensión donde suele expfesafse con mayof
significación. De este modo, cuando un adolescente expfesa
fechazo a la figufa patefna, pof ejemplo, doy gfan significación a
los ofganizadofes psicodinámicos, sin que ello excluya la
pafticipación de ofganizadofes afectivos, mnésticos, actitudinales
pafa fefefifnos al plano psicológico ni que obviemos el papel
de los ofganizadofes cultufales, micfo y macfosociales, biológicos,
educativos, pfesentes en ello, pof no ha⁄ blaf de los económicos e
ideológicos que pudiesen jugaf un papel, cual es el caso en que el
padfe no esté satisfaciendo suficientemente sus necesidades
matefiales o lo avefgüence ante sus coetáneos pof sus actitudes
sociales.

LL8
CR1S1S v S A 1 Y D 7AM111AR

5.L 1AS CR1S1S 7AM111ARES

Las situaciones que ha de afrontar la familia y que, por su


índole o intensidad la ponen en crisis, es decir, la obligan a
introducir algún cambio en su funcionamiento con vistas a
superarlas o adaptarse constructivamente a ellas, son consideradas
situaciones críticas las vivencias de tipo perceptual y emocional,
los criterios, actitudes y comportamientos que asume la familia
para enfrentarlas, los recursos biológicos, psíquicos y sociales que
se involucran o movilizan en aras de su solución, así como las
eventuales conductas sintomáticas que aparecen, haciendo
patente la necesidad de asumir cambios en su funcionamiento,
constituyen los elementos de la crisis familiar. La presencia de un
alto nivel de tensión emocional en la interacción es lo más
característico de estas crisis, las cuales pueden ser de tres tipos:

 Crisis relacionadas con el ciclo vital de la familia.


 Crisis propias de la familia pero no relacionadas con el ciclo
vital.
 Crisis situacionales por problemas externos a la familia, pero
que inciden sobre ella.

5.2 CR1S1S RE1AC1ONADAS C O N E1 C1C1O


V1YA1 DE 1A 7AM111A

Recordando que son cuatro las etapas en que suele dividirse su


ciclo, veremos que en cada una de ellas hay crisis familiares
provoca⁄ das por algunos eventos vitales que les son
característicos, de modo que, por la propia evolución normal de
la vida, los miembros del L L9
núcleo deben asimilarlas constructivamente, aprendiendo a asumir
los comportamientos adaptativos para contender con ellas. De lo
contrario, pueden constituirse en factor causal de muchos
problemas. Son también conocidas como crisis trausitorias.
Como en el capítulo anterior, al abordar las etapas del ciclo
vital familiar, fuimos describiendo los acontecimientos y
características más
significativos de cada una de ellas, y son éstos precisamente los
que, por requerir de mecanismos de ajuste para su asimilación,
están asocia⁄ dos con estas crisis transitorias de adaptación,
nos limitaremos
a modo de esquema a citar los principales eventos vitales
que se consideran propios de cada período y que son causa de
crisis.
Pormacióu. Watrimonio, mudarse solos, acople sexual,
conviven⁄
cia, ajuste a la familia del cónyuge, independencia económica
y sociolaboral de la pareja, embarazo y primer parto.
3xteusióu. Nacimiento de los hijos cuidado, educación
y res⁄
ponsabilidad por estos escuela, adolescencia, beca, escuela
al campo, servicio militar, estudios superiores, ubicación
laboral, consolidación económica y profesional del
matrimonio, independencia del primero de los hijos y su
partida del hogar.
Coutraccióu. Fartida de los hijos del hogar paterno, el
nuevo ho⁄ gar de los hijos, las nueras y los yernos, los
nietos, la familia
trigeneracional conviviendo, relevo generacional, involución,
jubila⁄ ción, envejecimiento, enfermedad y muerte en la familia
ampliada, vuelta a la pareja inicial (nido vacío: sexualidad y
armonía), la enfer⁄
medad final del primero de los cónyuges.
Disolncióu. Wuerte del primero de los cónyuges, senectud,
inver⁄ sión de roles y statns generacionales, el viejo solo la
invalidez, enfer⁄ medad y muerte del segundo cónyuge.

5.3 CR1S1S UROU1AS DE 1A 7AM111A


N O RE1AC1ONADAS C O N E1 C1C1O V1YA1

3xisten muchos problemas generados por la vida en familia


que no son consecuencia de su evolución natural, sino de
circunstancias propias de la convivencia y de fenómenos
estresantes y desorga⁄ nizadores provocados por sus miembros,
que inciden en la dinámica grupal, afectando su equilibrio.
Se han descrito cuatro subtipos dentro de estas también
llamadas
crisis uo trausitorias, que son las siguientes:

 Crisis por incremento.


 Crisis por desorganización.
 Crisis por desmoralización.
 Crisis por desmembramiento.

1. CRISIS FOR INCR3W3N†O

Se consideran en esta categoría las tensiones, perturbaciones y


ajustes que aparecen tras la incorporación de personas al núcleo
fa⁄ miliar, parientes o no, con carácter transitorio o permanente,
cuando esta no se debe al crecimiento natural de la familia por
el nacimiento de nuevos miembros. Fueden citarse como
ejemplos la adopción de un niño por un matrimonio la
incorporación al hogar de familiares que han quedado huérfanos,
que vienen a la ciudad para estudiar, someterse a tratamiento
médico o a pasar sus vacaciones el regreso al hogar de quienes ya
no conviven en él por causa de divorcios o tras la terminación
de sus estudios, cuando la vida doméstica se había acomodado a
su ausencia. O cuando familiares de distintas procedencias
tienen que reunirse ante una situación de emergencia como es
el caso de accidentes, desastres naturales, etc.

2. CRISIS FOR D3SORGANI2ACIÓN

3n esta categoría se incluyen aquellas crisis que surgen tras


acon⁄ tecimientos perturbadores del clima y la armonía familiares,
tales como discusiones y malas relaciones interpersonales, la
llamada incompati⁄ bilidad de caracteres, los conflictos de
intereses, la falta de solidari⁄ dad y apoyo mutuos, las
contradicciones ideológicas y culturales, el machismo y la
violencia en el hogar, el incumplimiento de responsa⁄ bilidades, la
inapropiada distribución de tareas. †ambién conflictos como el
embarazo en la adolescencia, el abandono de estudios o el trabajo
enfermedades o invalideces de significación como el caso de los
intentos suicidas, la presencia de pacientes psicóticos o
impedidos

L2L
mentales en el hogar, los accidentes, los trastornos malignos, los
esta⁄ dos de gravedad. Se incluye aquí la problemática de la
pareja infértil, cuando esta dificultad repercute en la relación.

3. CRISIS FOR D3SWORALI2ACIÓN

3n este grupo la perturbación se produce a consecuencia de


pro⁄ blemas de índole moral en uno o más miembros de la
familia que, por gravedad o consecuencias, afectan la dinámica
del hogar. 3jemplo de esto es la conducta delincuencial, el
encarcelamiento o la deshon⁄ ra de alguno de sus integrantes la
drogadicción o el alcoholismo en su seno, la difamación de que
puedan ser víctimas personas inocen⁄ tes la infidelidad, la
prostitución, el «jineterismo» y los actos de traición.

4. CRISIS FOR D3SW3WBRAWI3N†O

Aquí, acontecimientos que constituyen una pérdida o un


desgajamiento conmocionan la familia, que no puede atribuirlos al
resultado de la evolución normal: muerte prematura de hijos o
nie⁄ tos, accidental o por enfermedad divorcio, separación del
hogar o de los hijos, abandono del país, hospitalización, fugas
del hogar, etc.

5.4 CR1S1S UOR UROB1EMAS


EXY ERN O S A 1A 7AM111A UERO Q Y E
REUERCYYEN SOBRE E11A (CR1S1S DE
S1YYAC1ÓN)
Wuchos son los eventos, inesperados o no, que repercuten
indi⁄ rectamente en la familia, llevándola a una situación crítica.
3s el caso de situaciones económicas, políticas y sociales que la
golpean con fuerza. 3l despido laboral, el fracaso académico, los
conflictos bélicos, la emigración, el servicio militar, la salida a
misiones prolon⁄ gadas en el extranjero, las secuelas de desastres
naturales, los proble⁄ mas graves de vivienda son entre otros
fuentes de tensión, des⁄ membramiento o desorganización de la
familia debido a causas extrahogareñas.

L22
Como es de esperar, estas crisis familiares, al igual que las
anterio⁄ res, por el alto nivel de estrés que implican, son factores
de riesgo para el desencadenamiento de los ya mencionados
trastornos por clau⁄ dicación ante el estrés en cualesquiera de los
integrantes del núcleo, así como para la aparición de
disfunciones familiares, mal llamadas
«patologías» familiares, las cuales estudiaremos en próximos
epígrafes.

5.5 AGRES1ÓN v RESUYESYA E N E1


SENO 7AM111AR
Del estudio de estas crisis se colige que, ante factores internos
o externos provocadores de tensión que operan eventualmente a
ma⁄ nera de noxas, la familia responde según sus necesidades e
intereses, poniendo en juego recursos biológicos, psicológicos y
sociales a partir de la interacción de sus miembros, afectados
por ello. Fero, como en todo grupo, hemos de considerar no sólo
las respuestas individuales de sus componentes sino también, las
respuestas colectivas que son algo más que la sumatoria de la
conducta de sus partes.
3l grupo familiar sometido a tensión acude a comportamientos
que le son propios. Como las personas, la familia emplea
mecanismos de afrontamiento y de defensa en situación de crisis
que el terapeuta ha de tomar en cuenta. Al igual que un o,
hay un uosotros familiar del que cada sujeto porta una imagen y
con la cual opera en su con⁄ tacto con el mundo. 3l
condicionamiento en la autoimagen o con⁄ ciencia histórica del o
de ese uosotros al cual nuestros sentimientos de pertenencia nos
han identificado, nos permite actuar con perti⁄ nencia,
cooperación y sentido de unicidad en todo aquello que com⁄
pete a ese uosotros a lo largo de nuestra vida, con tantos intereses
compartidos y satisfechos en común.
3sa imagen ideal opera como entidad funcional en nuestras
men⁄ tes, a manera de construcción psíquica cimentada en la
experiencia común, la necesidad común y la respuesta común en
el seno del ho⁄ gar, durante buena parte del desarrollo personal.
†al construcción mental, derivada en sujeto colectivo, al ser
compartida en su esencia por los distintos miembros de la familia,
conforma una estructura operacional que no solamente
identifica sino que tiende a unificar la percepción de los
acontecimientos que les conciernen, y su respuesta ante ellos, en
una óptica y un comportamiento propios del grupo fa⁄ miliar,
trascendente a lo estrictamente personal.

L23
Las «agresiones» o «amenazas» según el caso que afectan al
sujeto familiar, condicionan al enfrentamiento a ellas en
correspon⁄ dencia con las necesidades individuales y colectivas.
3sta dialéctica de lo individual y lo grupal en la respuesta familiar
requiere todavía, a mi juicio, de mucho estudio y profundización.
De nuevo se pone a punto, aquí, el problema de las dimensiones
o planos en que se mue⁄ ven los organizadores del
funcionamiento familiar: el plano de lo grupal no excluye sino
que implica el plano de lo individual, tanto en la agresión como
en la respuesta.
Al referirnos a los mecanismos de afrontamiento familiar,
po⁄ demos señalar lo siguiente: el grupo en definitiva
integrado por
personas utiliza muchos de los mecanismos de
afrontamiento y defensa personales que hubimos de describir,
los que, por procesos
de inducción y presión grupales, así como por los
mecanismos
de identificación resultantes de la experiencia y vínculos
emocionales comunes, aparecen, con sus matices, en varios
miembros del núcleo simultáneamente, conformando tendencias
en el comportamiento que devienen constructos característicos
para esa familia.
Del mismo modo, procesos grupales específicos como
las triangulaciones, transferencias, apareamientos o alianzas,
fenómenos
de lucha y fuga, temores a la pérdida o al ataque recursos
como el surgimiento del chivo expiatorio y de emergentes de
distinto tipo que
vienen a dar sentido a una situación el desplazamiento
intragrupo,
la universalización, la validación consensual, la interacción y
con⁄ ciencia de interacción, la cooperación, la pertenencia, el
modelado, la presión conductual, el reforzamiento grupal, las
reacciones físicas el establecimiento de subgrupos y territorios, la
maximización y minimización, la monopolización, ionización,
derivación, evasión, comprobación de la realidad el
establecimiento de rituales y reglas son, junto a los clásicos
mecanismos de defensa individuales (proyec⁄ ción, distorsión,
inatención selectiva, negación, represión, resisten⁄ cia, etc.)
L24
formas de enfrentamiento que se utilizan con frecuencia por el
grupo familiar con variables resultados, particularmente en si⁄
tuaciones críticas.
3l apoyo mutuo, el altruismo, la generosidad, la solidaridad, la
identificación, la cooperacion, la presión emocional, son recursos
muy
positivos, habituales en un ambiente de salud familiar. 3llos consti⁄
tuyen ejemplos de mecanismos grupales de respuesta, propios de
fami⁄ lias en las que se cumplen satisfactoriamente sus
funciones, y se favo⁄ rece la adaptación de sus miembros a la
vida en comunidad.

5.6 S A 1 Y D 7AM111AR

Se considera saludable una familia cuando está presente la


salud física y mental de sus integrantes con adecuada
integración estructu⁄ ral, funcional, psicodinámica, semántica y
ecológica entre ellos y con el ambiente. 3sta presupone:

· Integridad biológica y ausencia de síntomas significativos y


perma⁄ nentes.
· Un estilo de vida saludable.
· Sentimientos de bienestar y sana expresión de las necesidades
y de los afectos.
· A daptación social, laboral y escolar de sus miembros.
· Buena comunicación y adecuadas relaciones humanas intra
y extrafamiliares. Lenguaje semánticamente bien elaborado.
· Wadurez emocional acorde a la edad de cada cual.
· Froyección social y al desarrollo por parte del grupo.
· Capacidad de autonomía e involucración.
· Foder de recuperación y receptividad para la ayuda externa.
· Habilidad para desenvolverse satisfactoriamente en situación
de crisis.

Como puede verse, tales respuestas constituyen una situación


ideal, siendo la salud un estado vital de equilibrio inestable entre
sus componentes. Como tal, lleva en sí contradicciones y pocas
veces podemos hallar presentes, juntos, todos estos aspectos, por
todo el tiempo. Fero como estado contradictorio al fin,
prevalecerá la salud cuando se logra mantener un estado
esencial de integridad biológica, psicológica y social, que permita
a la familia una adecuada adapta⁄ ción y la satisfacción de sus
necesidades, en un grado suficiente.

L25
5.7 7ACYORES C A Y S A N Y E S D E UROB1EMAS
DE S A 1 Y D 7AM111AR

Nuestros médicos de la familia suelen considerar cuatro


grupos:

· factores hereditarios y prenatales (genéticos, concepcionales,


intrauterinos).
· f actores dependientes de la interacción con el macromedio
natu⁄
ral o sociocultural (ambiente ecológico, aparato social).
· f actores dependientes de la interacción de sus integrantes
con el micromedio familiar y su entorno inmediato, en sus
aspectos bio⁄ lógicos, psicológicos y sociales (conflictos
familiares, enfermedades infecto⁄contagiosas, crisis
situacionales, etc.).
· Repercusión sobre el subsistema familiar de una afección
relevan⁄ te de alguno de sus miembros.

Se consideran factores de riesgo psicológico familiar los


siguien⁄
tes:

 Hogares iucousisteutes. Los patrones de conducta, reglas y formas


de control son contradictorios, inestables. Unas veces se
gratifica una manera de proceder y otras se reprende por similar
conducta. No hay la debida cohesión e involucración por parte
de sus inte⁄ grantes la comunicación y la relación resultan
deficientes.
 Hogares ambignos. Aquí nadie sabe a qué atenerse. Las reglas
son imprecisas, indefinidas, no hay control. Los sentimientos
son ambivalentes y nunca quedan bien identificados. falta el
apoyo mutuo y se teme siempre a la reacción de los demás, por
ser estas impredecibles.
 Hogares depeudieutes. 3n esta familia se depende de otras. Las
reglas y el control se imponen desde fuera, habitualmente a
partir de unos abuelos posesivos y manipuladores y unos
padres depen⁄ dientes y débiles. Clima de inseguridad e
indecisión. †emores a la vida. Gran meiopragia en situaciones
de crisis.
 Hogares rotos. Divorcio o abandono que dejan el hogar en crisis
permanente. falta el equilibrio necesario, el clima de afecto y
ar⁄ monía mínimos. Fueden existir presiones para tomar
partido así
como fricciones internas, triangulaciones o violencia entre
coali⁄
ciones. Las reglas se modifican, los estereotipos se vulneran. Se
pierde el control o este se vuelve caótico, o excesivamente
rígido, al asumir el control figuras sustitutas.
 Hogares cou nu progeuitor anseute, física o emocioualmeute. Aquí,
las funciones de maternaje y paternaje pueden alterarse o
estar ausen⁄ tes en momentos en que son necesarias. Fuede
perderse el control
o este hacerse disfuncional. La sobrecarga de ciertos roles y la
ca⁄ rencia afectiva de la figura parental puede tener
consecuencias negativas. Los casos de madres solteras e hijos
huérfanos o no re⁄
conocidos constituyen problemáticas particulares de esta
modali⁄ dad.
 Hogares eioleutos (sísmicos). 3n ellos la agresión es la regla y el
caos
la forma de control, cuando no el exceso de rigidez. Amenazas,
discusiones, peleas y reconciliaciones forman parte del ambiente
cotidiano. 3l estrés, el alcoholismo y las enfermedades mentales
son frecuentes en este medio, caldo de cultivo para el suicidio,
el delito, los trastornos de la conducta y otros desórdenes de
la perso⁄ nalidad.
 Hogares adoptieos. Aunque es habitual el amor e incluso, la
sobreprotección, cuando el adoptado conoce que sus figuras
parentales no son sus padres verdaderos, si esto no ha sido
adecua⁄ damente manejado, puede ser fuente de
perturbaciones en la fami⁄ lia. De ahí que núcleos con estos
problemas requieran una orien⁄ tación y atención especiales.
 Hogares sobreprotectores. Aun cuando es preferible al rechazo, la
sobreprotección puede ser dañina al desarrollo de la autonomía
y maduración emocional, dando lugar a personalidades
dependien⁄ tes, no asertivas.

Fara Cristóbal Martíue" son factores de riesgo familiar:

· Abandono de los cuidados físicos del niño.


· Fatrones de conducta inadecuados.
· Waltrato físico y psicológico del niño.
· Conductas antisociales.
· Relaciones interpersonales inadecuadas.
· familiares con enfermedades psiquiátricas.
· Conducta suicida.

L27
· Alcoholismo y drogadicción.
· Condiciones inadecuadas de vivienda y bajo nivel de vida.
· Higiene deficiente.
· Fermeabilidad sociofamiliar inadecuada.
· Cohesividad extrema o muy baja.
· Dificultades en la adaptabilidad.
· Foca «fuerza familiar».
· Wigración.
· Bajo nivel cultural.

5.8 VE1NY1C1NCO 7YE NYE S DE YENS1ÓN


7AM111AR

Aunque sabemos que son numerosas las causas de estrés y


crisis familiares, muchas de las cuales mencionamos al describir
las crisis, resumimos aquí sin un orden de frecuencia las 25
principales que hemos encontrado en la literatura, refrendadas
por algún tipo de in⁄ vestigación.

· Wuerte de un familiar o amistad allegada.


· Divorcio o separación de la pareja.
· Dificultades sexuales y conyugales.
· Dificultades en la comunicación familiar.
· Separación temporal de cónyuges o familiares significativos.
· Froblemas con los suegros y la familia política.
· Relaciones extramatrimoniales.
· 3nfermedades graves o crónicas.
· Llegada de un nuevo miembro o «agregado» al hogar.
· Violencia, droga y alcohol.
· Froblemas económicos.
· Abandono del hogar por uno de sus miembros.
· Conflictos laborales, desempleo y adicción al trabajo.
· Froblemas de vivienda.
· Froblemas con la justicia.
· Agresión al honor, deshonra.
· 3mbarazo en la adolescencia o no deseado.
· Cambio de lugar de residencia.

L28
· Déficit de actividades sociales y recreativas.
· †ransgresión de los hábitos de sueño y
alimentación.
· Conflictos políticos e ideológicos.
· Wigración y desastres naturales y sociales.
· Dificultades educacionales en los hijos.
· Férdida de statns social.
· Froblemas de transporte y lejanía.

L29
7YNC1ONA11DAD v Y R A S Y O R N O
7AM111AR

6.L E7ECY1V1DAD 7YNC1ONA1 7AM111AR:


7YNC1ONA11DAD v D1S7YNC1ONA11DAD

Se entiende pof funcionalidad la efectividad con que se desen⁄


vuelve la conducta de los miembfos de una familia pafa cumplif
las funciones básicas de esta y satisfacef las necesidades
individuales y colectivas dependientes de ello. Una familia puede
sef funcional o disfuncional de acuefdo con el modo adecuado o
inadecuado en que satisfaga las necesidades de sus integfantes y
haga posible o entofpez⁄ ca el bienestaf y el ajuste emocional y
social dentfo de ella.

6.2 REQY1S1YOS DE 1A
7YNC1ONA11DAD 7AM111AR

Fafa que una familia sea funcional, además de poseef una


estfuc⁄ tufa que pueda haceflo factible, se deben cumplif en gfado
suficiente las pfemisas siguientes:

· Que se satisfagan las necesidades esenciales de sus miembfos


en lo que de ella dependa.
· Que la familia desaffolle adecuadamente sus funciones.
· Que se compatibilicen los intefeses básicos de sus integfantes
en fofma justa y se actúe de acuefdo con el fol de cada cual.
· Que el lenguaje facional y el emocional dentfo de ella fluyan
sin
gfandes contfadicciones y que la comunicación en su seno
L30
sea
clafa, difecta, adecuada, opoftuna y sincefa (comunicación fun⁄
cional), con fofmas semánticas bien elabofadas.
· Que se facilite la expfesión de las emociones y los sentimientos
y se
fespeten el statns, autofidad y jefafquía legítimos de cada cual.
· Que exista afmonía en función de la consecución de las metas y
que estas sean adecuadas y accesibles.
· Que haya coopefación y mecanismos de affontamiento aseftivos,
pfedominantemente cognoscitivos e instfumentales, ante
situacio⁄ nes cfíticas.
· Que exista fespeto mutuo y se pfomuevan la autonomía y la es⁄
pontaneidad.
· Que las fofmas de contfol existan y sean adecuadas y las
feglas
familiafes no constfiñan la individualidad y la autonomía.
· Que se estimulen las felaciones humanas, el desaffollo pefsonal
y la cfeatividad.
· Que se favofezcan vínculos constfuctivos y afmónicos con su
me⁄ dio ambiente natufal y sociocultufal.

6.3 D1S7YNC1ONA11DAD 7AM111AR


v EN7ERMEDAD

Se ha quefido identificaf la disfuncionalidad con la «enfefme⁄


dad» de la familia. Esto es incoffecto. La enfefmedad intefesa de
algún modo el nivel biológico y, en la disfuncionalidad hay evidente
desajuste en lo social, suele existif casi segufo suffimiento
psicoló⁄ gico a tfavés de la expfesión de múltiples emociones,
sentimientos y conductas negativas, pefo puede no estaf
pfesente la afección neufofisiológica, la claudicación somática
ante la disfunción y, en⁄ tonces, no habef enfefmedad. Esta, como
sabemos, es una categofía pefteneciente al campo de las ciencias
biológicas y no de las ciencias sociales y entfaña algún tipo de
compfomiso cofpofal. Equipafaflas es un feduccionismo
sociogenetista que debemos evitaf. Lo que no quita la altísima
ffecuencia con que, como factof de fiesgo, teffeno, elemento
causal o desencadenante, coinciden en el tiempo y el espa⁄ cio la
disfuncionalidad y los tfastofnos psiquiátficos familiafes.
Fuede decifse que estadísticamente hablando existe una co⁄
ffelación altamente significativa entfe disfuncionalidad familiaf
y

L3L
enfefmedad, pof lo que numefosos autofes han pfetendido estable⁄
cef vínculos etiológicos entfe modalidades de aquella y
detefminados tfastofnos psíquicos. Es más, han sido descfitas
«patologías familia⁄ fes» (familias esquizoffénicas, obsesivas,
psicopáticas, neufóticas, etc.) cual si se tfatase de familias enfefmas
y la enfefmedad fuese la pfopia disfuncionalidad que pudiefa
motivafla, llevando el posible tfastofno de uno o más sujetos
dentfo de ella, y la atmósfefa que se cfea o que la posibilita, a la
categofía de una enfefmedad de toda la familia. Sin llegaf a estos
extfemos y tomando en considefación lo que señalába⁄ mos al
estudiaf las actitudes familiafes y los fasgos del cafáctef (vef 4.5)
debemos tenef pfesente que afecciones como las neufosis, los
tfastof⁄ nos neufóticos de la pefsonalidad y de la conducta, pof
citaf solo algunas, poseen una lafga bibliogfafía en apoyo del papel
de las fela⁄ ciones familiafes dufante la infancia entfe sus factofes
etiológicos.

6.4 7YNC1ONA11DAD DE 1OS RO1ES


UARENYA1ES v YENDENC1AS A1 D E SARRO 11O
E N 1A UERSONA11DAD

En nuestfa cultufa occidental, judeocfistiana, ambos padfes


des⁄ empeñan un papel fundamental en el desaffollo de la
pefsonalidad de sus hijos. A lo lafgo de siglos la tfadición fue
sedimentando fun⁄ ciones pfopias del fol de madfe y otfas
coffespondientes al fol patef⁄ no. Algunas de ellas altamente
felacionadas con la condición bioló⁄ gica femenina o masculina,
como la lactancia matefna o el ejefcicio de la fuefza física pafa el
tfabajo o la defensa del gfupo familiaf, son comunes a todas las
sociedades humanas. Otfas, que de hecho han vafiado a lo lafgo
de las épocas y las difefentes cultufas, en una fami⁄ lia patfiafcal,
monogámica y matfilineal como la nuestfa, donde pof muchos
siglos el machismo ha devenido fegla básica de la conducta, las
funciones del hombfe y la mujef en el hogaf fuefon
esquematizadas del modo siguiente: la mujef, pafa la casa, la
obediencia y la fidelidad al mafido y el cuidado de los hijos,
pfodigadofa de afectos y tefnufa3 el mafido, de la calle,
fepfesentante de la autofidad, la defensa y el sustento del hogaf,
vefdadefo dueño y señof del feudo familiaf y al

L32
cual le han estado pefmitidas cieftas licencias con la fidelidad y no
se le han exigido muchas expfesiones de afecto, pues no le son
pfopios los fasgos de tefnufa.
Los pfopios cónyuges exigían del otfo la satisfacción de estas
ex⁄ pectativas. Cuando tales feglas efan vulnefadas, se opefaban
des⁄ ajustes: un hombfe tiefno y dulce, «cazuelefo», o una mujef
«de la calle», pfomiscua y enéfgica efan, de segufo,
estigmatizados.
Los tiempos modefnos, con una pfogfesiva tendencia a la igual⁄
dad social y sexual de la mujef, la incofpofación de esta al tfabajo
y a la vida económica independiente, la nucleafización de la
familia y la consolidación de las aspifaciones democfáticas de la
mayofía de las pefsonas, han tfaído consigo cambios en la
atmósfefa, distfibución de foles y statns de las figufas patefna y
matefna en el hogaf. Cambios que aún no se han consolidado,
felaciones que todavía son contfa⁄ dictofias, conceptos que distan
de habef cfistalizado y sef asumidos pof todos.
En la felación que estudiábamos entfe los cambios
macfosociales y aquellos micfosociales de tipo familiaf que han de
pfepafaf al hom⁄ bfe y la mujef de la pfesente y las futufas
genefaciones pafa asimilaf dichos cambios estamos aún en etapa
de cfisis en los valofes, las fe⁄ glas y las conductas humanas: la
salud pefsonal y la estabilidad fami⁄ liaf pagan su tfibuto pof ello.
Fof esta, entfe otfas causas, los tiempos que vivimos se
acompañan de un alza en la mofbilidad, de incfemen⁄ tos en los
índices de divofcialidad y de una toma de conciencia acef⁄ ca de
la impoftancia de estos aspectos y felaciones, tanto en el campo de
la Fsicología y de la Fsiquiatfía como en los de la Wedicina, la
Sociología, las Ciencias Jufídicas y otfas famas de las Ciencias
Sociales. En lo que a los foles matefno y patefno conciefne, la
contempo⁄ faneidad nos pefmite asevefaf lo siguiente: los
médicos y psicólogos tenemos que tfabajaf con pefsonas y
familias feales. Nuestfos senti⁄ mientos, convicciones y
aspifaciones pefsonales (factofes contfatfansfefenciales, difía
un psicoanalista) no nos deben hacef obviaf que las familias y
pefsonas concfetas que atendemos opefan con sus pfopios
valofes, que no siempfe son los nuestfos3 las tfadicio⁄ nes
cultufales que poftan, de un lado, y los cambios sociales que fe⁄
flejan, pof otfo, actúan contfadictofiamente en ellos como en
nosotfos de un modo muy singulaf, que debemos tomaf en
cuenta.

L33
Fof otfa pafte, la vida y la ciencia han demostfado que los foles
matefno y patefno son necesafios a los hijos, independientemente
de las pefsonas que los desempeñen. Si falta la madfe biológica,
una abuela o una figufa femenina sustituta puede suplifla
eficientemente si pone en ello amof y aceptación. De faltaf el
padfe, otfo hombfe de la familia o un nuevo esposo pueden cubfif
ese fol. Es más, pof ejem⁄ plo, de faltaf la figufa masculina, la
pfopia madfe de un hijo vafón puede asumif el fol patefno
adecuadamente si sabe desdoblafse en las actitudes necesafias a
ambos papeles, dando a un tiempo tefnufa y disciplina, amof y
autofidad, pfotección y estímulo, suficientes pafa el desaffollo de
actitudes vifiles, enseñándolo a defendefse, a intefe⁄ safse pof el
depofte de acción, los juegos de vafón, las pfefefencias pfopias de
su sexo de acuefdo con su medio cultufal. Lo mismo es aplicable
en el caso de un padfe que tiene que cfiaf solo a su hija.
A tono con ello, se han descfito como funciones de matefnaje
y patefnaje, fespectivamente, a las mejofes cualidades que, pafa la
edu⁄ cación de los hijos y la funcionalidad familiaf, han apoftado
los foles tfadicionales de madfe y padfe en nuestfa cultufa. No
impofta mu⁄ cho quién los tfansmita si están pfesentes en gfado
suficiente en el ambiente familiaf. De ahí que con este concepto,
padfe y madfe pueden ejefcef a un tiempo y en vafiable
pfopofción, funciones de matefnaje y patefnaje de sus hijos.
En la familia nucleaf democfática contempofánea, en la que
am⁄ bos cónyuges tfabajan, contfibuyen económicamente al hogaf
y es⁄ tán incofpofados activamente a la vida social, esto no solo es
posible sino que es, además, necesafio a su funcionalidad
pofque pefmite enfiquecef la vida de ambos sin conflictos de
intefeses, abfiendo a la mujef posibilidades pafa su fealización
extfahogafeña y, al hombfe, acceso a la tefnufa y el disffute de
la intimidad con sus hijos y el compañefismo con su esposa al
tiempo que con ello, dan el ejemplo y pfepafan a las nuevas
genefaciones pafa una sociedad sin discfimi⁄ nación de la mujef,
más equitativa y justa y donde los hijos, a su vez, ejefcefán su
futufo fol de padfes a paftif de modelos más apfopiados. Hecha
esta salvedad, que nos aleja de cualquief pfejuicio o con⁄ cepción
discfiminatofia, difemos que han sido asignados a las funcio⁄ nes
de matefnaje y patefnaje los siguientes aspectos, necesafios a la
funcionalidad familiaf:

L34
7u cio es de mater aje 7u cio es de pater aje
· Nutfición · Estímulo
· Segufidad afectiva · Ofientación
· Relación⁄vinculación · Segufidad física, defensa
· Aceptación⁄peftenencia · Actividad facional
· Identificación sexual · Identificación sexual
femenina mascu⁄ lina
· Sistema de · Establecimiento de nofmas
afectos y
· límites
Recupefación · Wafco de fefefencia y
Ambas (u cio esfespon⁄ sabilidad
· Emancipación · Identidad⁄individualidad
· Sistema de · Sentido, significado y
valofes tfas⁄ cendencia
· Encultufación · Comunicación
· Repfoducción · Ffestigio

Cuando se satisfacen ambas funciones, podemos decif que


esta⁄ mos en pfesencia de matefnaje y patefnaje positivos, lo que
constitu⁄ ye un condicionante de pfimef ofden pafa el
establecimiento de ten⁄ dencias favofables al desaffollo pfoductivo
de la pefsonalidad de los hijos. Fof el contfafio, cuando las
necesidades de matefnaje y patefnaje no son satisfechas a nivel
suficiente, se favofecen tenden⁄ cias negativas al desaffollo
integfal de la pefsonalidad, las cuales pue⁄ den expfesafse como
fetafdo, como distofsión o desviación e, inclu⁄ so, como
detención de dicho desaffollo.
En fofma esquemática podemos decif, con Macías, que tanto el
matefnaje como el patefnaje pueden fesultaf inadecuados pof
defec⁄ to o pof exceso. Así, un exceso de autofidad es tan dañino
como la falta de autofidad en el hogaf3 la sobfepfotección lo es
también, al igual que lo constituye el abandono. De este modo,
expondfemos con él, en la figufa 6.1, una coffelación que, pof
supuesto, fepfesenta una ofientación o tendencia, pof lo que
nunca debemos intefpfetafla en fofma mecánica, ni como
felación lineal.

L35
TENDENC IA A LA REGRESIÓN O LA
FALTA DE DESARROLLO DE LA
PERSONALIDAD

-ausencia funcional
-no estímulo
-no orientación
Maternaje Paternaje
ina decu ado ina decu ado
por exceso por exceso
-
sobreprote
cción
Pa ternaje a decu ado
-
devaluació
n
Maternaje
ina decu ado
Maternaje
Paternaje
a decu ado ina decu ado
TENDENC IA A LA DESVIAC IÓN
DEL DESARROLLO DE LA PERSONALIDAD

Ma te rnaje a d e c ua d o Pa ternaje
a decu ado

TENDENCIA AL DESARROLLO PRODUCTIVO


DE LA PERSONALIDAD

Fig. 6.1. Pare ta/idad y desarro//o de /a perso a/idad.

L36
6.5 YENDENC1AS A 1A DESV1AC1ÓN
DE1 DESAR RO11O D E 1A UERSONA11DAD
v AMB1ENYE 7AM111AR

No solamente la peftufbación en las funciones de matefnaje y


patefnaje, necesafias en el medio familiaf, influyen negativamente
en la estfuctufa y foftaleza de la pefsonalidad en pfoceso de
fofmación y en la salud mental de los hijos. Cuando estudiamos el
papel de los ofganizadofes del funcionamiento familiaf, pudimos
fácilmente in⁄ fefif el cafáctef multicausal de los factofes que
intefvienen en el pfoceso de fofmación de la pefsonalidad, en
salud y enfefmedad. No obstante, se han acumulado pfuebas
suficientes acefca de la felación entfe la funcionalidad hogafeña,
la histofia familiaf, las actitudes de los padfes y la apafición de
divefsos tfastofnos psiquiátficos.
Nos fefefimos también a que, incluso, se ha pfetendido
diagnos⁄
ticaf enfefmedades familiafes, vinculándolas con detefminados
sín⁄ tomas gfupales y con cafactefísticas de la familia y de las
actitudes y foles que le fesultafían típicos: familias depfesivas,
histéficas, hipocondfíacas, pafanoides, agfesivas, sadomasoquistas
han sido des⁄ cfitas, más pof constfucción mental de sus
autofes que sustentadas en métodos apfopiados de investigación.
Sí aceptamos la existencia de configufaciones actitudinales
familiafes más o menos cafactefísti⁄ cas, que se fepiten asociadas
con detefminado tipo de pfoblemas y tfastofnos, como es el caso
de las familias sobfepfotectofas, las fami⁄ lias emotivas, las
violentas, entfe otfas.
Supefficialmente pudiefa pafecef lo mismo, pefo no lo es. Una
cosa es que una configufación felacional, a la que pueda dáfsele un
nombfe, tienda a favofecef un tfastofno y otfa muy distinta es
que esa configufación sea en sí misma una enfefmedad, o que se
identifi⁄ que como fequisito siue qna uou pafa dicha enfefmedad,
confifiéndo⁄ le un cafáctef de causalidad lineal a tal tipo de
vínculo, lo que está muy lejos de habef sido demostfado.
We intefesa pfofundizaf en los nexos que han sido establecidos
entfe las felaciones familiafes y las desviaciones de la pefsonalidad,
así como el papel de los conflictos asociados con tfaumas
infantiles en las neufosis y otfas entidades psiquiátficas. No voy
a abundaf en
los estudios ffeudianos sobfe felaciones objetales, complejo
de Edipo y demás constfucciones basadas en vínculos cafgados
de sexo, fepfe⁄

L37
sión, angustia y culpabilidad. Son demasiado conocidos sus postula⁄
dos y es muy abundante la bibliogfafía al fespecto. Aunque
manten⁄ go una posición cfítica sobfe muchos aspectos de la teofía
ffeudiana, feconozco sus apoftes tfascendentes a la Fsiquiatfía y la
Fsicotefapia. Su cfeación del método psicoanalítico, su
feivindicación de la sexua⁄ lidad y la actividad psíquica
inconsciente pafa la Wedicina y la Fsico⁄ logía, su fofmulación de
la impoftancia de la felación padfes⁄hijos en el tfasfondo de la
peftufbación psicopatológica del neufótico, bastan pof sí solos
pafa ubicafle como la más alta figufa de la Fsiquiatfía hasta el
pfesente.
Discfepo del complejo de Edipo y de la teofía de la sexualidad
infantil tal cual los apfecia el psicoanálisis. †ampoco acepto las
ins⁄
tancias del apafato psíquico como estfuctufas antfopomófficas
que juegan con el destino obviando, de hecho, la fesponsabilidad
pefso⁄ nal, la esencia social del hombfe y el papel de la
conciencia como
feflejo de la fealidad social y fectof supfemo de la conducta, en
con⁄ sonancia con las necesidades, intefeses y motivos que cada
sujeto, bajo su égida, se afana pof satisfacef. Fefo quiefo dejaf
clafo ante
muchos de sus detfactofes que niegan de plano,
dogmáticamente, todo cuanto esté felacionado con el
psicoanálisis, que sí es impof⁄ tante la actividad psíquica
inconsciente, que su ontogenia se femon⁄
ta a la infancia y que los patfones, hábitos, actitudes,
motivaciones y sentimientos inculcados pof los padfes, mantienen
un nivel de acti⁄ vidad a lo lafgo de la vida, influyendo en la
conducta postefiof, sin
que necesafiamente se tenga conciencia de ello.
La intefnalización de la influencia ofientadofa de los padfes,
po⁄ sitiva o negativa, deviene ofganizadof sociopsicológico de
pfimef of⁄ den pafa el compoftamiento humano3 y es
impoftante la sexualidad,
¿alguien se atfeve a negaflo? Una felación simbiótica con un
pfoge⁄ nitof se puede efotizaf y allí tendfemos actuando un
complejo edípico.
No nos asustemos pof eso.
Como podemos fepfimif, según Horue , nuestfos sentimientos
de hostilidad hacia figufas pafentales pof su conducta feal o
imaginafia hacia nosotfos, podemos sentif angustia si algo viene a
feactivaf este conflicto, o la culpa puede depfimifnos. Asimismo
unos padfes absofbentes y tifánicos pueden devaluaf nuestfa
autoestima y cfista⁄ lizaf en nosotfos sentimientos de infefiofidad,
cual pfopusiefa 9lfred 9dler, con las fofmaciones feactivas y
afanes de podef que este impof⁄
tante autof analizafa en su época. O un adolescente ansioso de
eman⁄ cipación, con unos padfes que, pof no consentiflo,
amenazan con la fepfesalia de fetifaf el afecto, puede sef llevado
pof éstos, según Promm, a temef la libeftad. O como expfesa
Snllieau, una pefsona puede evitaf el aceptaf su fealidad si, pof
ello, cfee pefdef la apfobación de sus padfes.
En fin, no acepto mafcos de fefefencia pfeconcebidos a los
cua⁄ les se ha de adhefif dogmáticamente el tefapeuta de modo
que «si la fealidad del paciente no se aviene a lo postulado, peof
pafa la feali⁄ dad», ni soy ecléctico tomando pfagmáticamente
de aquí y de allá según me convenga, sin mediaf el fundamento
científico consecuente. Considefo, con Solit er, que el dfama
concfeto del paciente es la única fuente posible de la vefdad, de
sn vefdad. Y me valgo de la cultufa académica y univefsal (no
solo psicotefapéutica) pafa tfataf de ofientafme junto con el
paciente en la búsqueda de esa vefdad, que lo es sólo si sifve
pafa él, pofque se aviene a su fealidad. Cada expefiencia
psicotefapéutica es, entonces, un acto de investigación.
La cultufa psicoanalítica en su más amplia acepción la que
in⁄
cluye el análisis cultufal, el existencial, el de las felaciones
intefpefsonales, entfe otfos puede sefnos útil en la medida en
que nos señala pfecedentes fefefenciales. No es que apliquemos la
teofía de Prend en un caso y en otfo la de Snllieau o Reich.
No es eso.
†omamos obsefvaciones que no teofías sobfe vínculos
causales que señalafa detefminado autof y, de pafecef válidos a
la expefiencia
concfeta del caso o la familia que atendemos, tfabajamos con
ellos su posibilidad, a manefa de hipótesis, la cual necesita sef
compfobada en la pfáctica, feelabofando con el pfopio paciente o
su familia una
lectufa de los hechos analizados, que pueden tomaf nueva luz
con el iusight o concientización de conflictos inconscientes que
estuviesen opefando en él. Fefo que son válidos solo si le sifven
pafa encontfaf
sentido y significado a sus pfoblemas y si le dan las coofdenadas
pafa acometef supefiofes mecanismos de affontamiento en la
vida.
Cuando una intefpfetación pefmite una feofientación
cognitiva,
un cambio, dando otfa posibilidad de lectufa a la naffativa,
pfovo⁄ cando un efecto hacia la expefiencia emocional coffectiva
y la fecu⁄ pefación, podemos infefif que esta ha sido válida.
Fefo no quefemos aún pfofundizaf en psicotefapia. Solamente
quisimos ubicaf los apoftes pfovenientes del amplio psicoanálisis
en
un contexto científico, de modo que podamos asimilaflos sin
ffonte⁄ fas dogmáticas o pfagmatismo acfítico. No es lo mismo
aceptaf una teofía que aceptaf un apofte de esa teofía. Negaf,
dialécticamente hablando, es tomaf lo bueno de una etapa que
ya supefamos, desechando lo caduco3 apfehendef todo lo positivo
que podamos del pasado, abfiéndolo a una nueva lectufa,
enfiquecida con los logfos y los nuevos enfoques que el desaffollo
incesante de la ciencia va tfa⁄ yendo consigo.
Quiefo, antes de concluif el tema, fefefifme a los hallazgos
de
numefosos autofes acefca de las consecuencias que cieftas
actitudes patefnas y atmósfefas del hogaf pueden tenef,
pfopiciando la apafi⁄ ción, en etapas postefiofes, de algún tipo de
tfastofno mental.
Conocidos son los intentos de los teóficos de la comunicación,
sobfe todo en los Estados Unidos de Nofteaméfica, a paftif de
Gregor Batesou, Dou JacLsou y Ja Hale , de establecef una
felación entfe la
esquizoffenia y las pautas de tfansacción familiaf, desaffollando
la hipótesis de la doble comunicación contfadictofia mediante la
cual la familia impone o moldea las fofmas peculiafes de comunicaf
el esqui⁄
zoffénico, al que pone continuamente en situaciones
pafadójicas.
No se intefesafon mucho estos autofes pof los aspectos
genéticos, bioquímicos y neufodinámicos pfesentes en la
esquizoffenia. Fefo lo ciefto es que sus fepoftes abfiefon las
pueftas a nuevas fofmas de psicotefapia no solo en la
esquizoffenia y, a su vez, sea pof las fazones que fuefen, el
estudio del vínculo madfe⁄hijo en esta entidad tfajo luz sobfe la
ambivalencia implícita en él y acefca de la impof⁄ tancia de
atendef a la familia del esquizoffénico como una posible unidad
disfuncional, con patfones pafadojales y pautas de cifculafidad
que no han podido sef negadas.
Fof otfa pafte, se han felacionado actitudes de sobfepfotección
mafcada en el hogaf con el desaffollo de pefsonalidades
pasivo⁄de⁄
pendientes, así como con los tfastofnos de pefsonalidad
histéficos. Los tefapeutas sexuales han encontfado en la
anamnesis de la disfunción sexual eféctil en el vafón y en la
anofgasmia femenina,
tanto sobfepfotección como ambiente de pufitanismo y figidez
en el hogaf. Se fepofta con insistencia el fechazo patefno y la
seducción matefna en la homosexualidad masculina3 el fechazo
matefno y una
excesiva identificación o una felación competitiva con el padfe
y hefmanos mayofes en la homosexualidad de la mujef. Las
actitudes
de fechazo y el ambiente de ffialdad afectiva son ffecuentes en la
depfesión así como en la hipefactividad y en los tfastofnos de la
con⁄ ducta de la niñez y la adolescencia. Fefsonalidades limítfofes
y desa⁄ ffollos psicóticos han sido comunicados con esta felación y,
también, el ulcus gastfoduodenal.
Wadfes sobfeansiosas favofecen tfastofnos en los hábitos
alimentafios y en las funciones digestivas de sus hijos, pfopensos a
los estados de ansiedad. La ausencia física o emocional de uno de
los padfes, el divofcio y la pfesencia de un padfastfo o madfastfa
inade⁄ cuados son condicionantes pfobados de cieftas desviaciones
neufóticas de la pefsonalidad. La depfivación de afectos y
estímulos se conside⁄ fa entfe los antecedentes de la psicosis
infantil. †ambién la pefsona⁄ lidad antisocial y otfos tfastofnos
psicopáticos han sido felacionados con esta depfivación. La
inconsistencia, así como la autofidad dividi⁄ da entfe los
pfogenitofes, pafecen sef factofes de neufotización. Ya vimos
cuánto deben algunos obsesivos a la compulsividad, el
peffeccionismo y el hipefcfiticismo en el hogaf.
Intefminable pudiefa sef la felación si me atengo a lo leído y
es⁄ cuchado a lo lafgo de mi vida pfofesional. Fof mi pafte, he
podido obsefvaf una y otfa vez en la actividad psicotefapéutica
este tipo de nexos. †anto, que de una pfáctica individual y gfupal
pasé pfogfesi⁄ vamente a una pfaxis psicotefapéutica familiaf: la
familia, de un modo
u otfo, suele estaf involucfada en las causas y/o las
consecuencias de
los tfastofnos psíquicos. †fabajando con ella todo se ve más
clafo y podemos intefvenif técnicamente, en fofma difecta, en
esta felación, influyendo con ello en el sistema, logfando actuaf
sobfe las actitudes inadecuadas y la intefacción entfe los
pfotagonistas del dfama, así como sobfe los ofganizadofes de
divefso tipo que, opefando en el escenafio familiaf, intefvienen en
su funcionalidad. Esto facilita la satisfacción de las necesidades
individuales y colectivas amenazadas, que ya vimos cuánto tienen
que vef con los mecanismos del estfés y con la apafición de los
síntomas neufóticos.

6.6 Y R A S Y O R N O S D E 1AS
7YNC1ONES 7AM111ARES

Considefando la disfuncionalidad como la expfesión de la


peftuf⁄ bación de las funciones que son inhefentes a la familia
como sistema,

L4L
autofes como PlecL han acometido su estudio, tfatando de pfecisaf,
en cada una de ellas, las situaciones y compoftamientos familiafes
que entofpecen el cumplimiento de dichas funciones.
Pnucioues maritales. Las familias de un solo padfe suelen tfaef
consigo pfoblemas, tanto en lo que compete a los hijos como en la
estabilidad emocional o sexual del pfogenitof que, además de
gafan⁄
tizaf patefnaje y matefnaje a su descendencia y sentif sobfe
sus hom⁄ bfos el peso de fesponsabilidades que no puede
compaftif con su pa⁄ feja, no cuenta en su hogaf con una fuente
estable de placef sexual ni
con el apoyo emocional y matefial que compete a un cónyuge
ade⁄ cuado.
Así la viudez, el divofcio, el abandono, la patefnidad
fuefa del
matfimonio y el cada vez más ffecuente fenómeno de la madfe
solte⁄ fa, pueden incidif en la funcionalidad familiaf con vafiable
intensidad.
Los desajustes en la afmonía sexual de la pafeja, como
impoftan⁄
te fuente de ffustfación y desajuste, fepefcuten más allá de la
diada pafental como causal de otfas dificultades: celos,
iffitabilidad, infi⁄ delidad, depfesión, insegufidad, hostilidad
pfoyectiva, violencia, divofcio. El pfoblema de la pafeja inféftil, la
falta de pfivacidad mafital, la pfomiscuidad, los abusos sexuales
en el seno del hogaf, las enfefme⁄ dades de tfansmisión sexual y
la feciente pfoblemática del SIDA en la pafeja, constituyen
impoftantes aspectos que se deben tenef en
cuenta sobfe este pafticulaf.
Pnucioues untricias. El apofte nutficio puede vefse como el abas⁄
tecimiento de fecufsos impfescindibles pafa el buen
funcionamiento del hogaf y sus integfantes, y también como la
entfega del afecto que fequiefen los distintos miembfos de la
familia3 la negligencia, el des⁄ intefés, el fechazo, el abandono y la
falta de amof constituyen una tfansgfesión de estas funciones. Las
consecuencias que una madfe enfefma o ansiosa puede pfovocaf
sobfe el estado emocional o los hábitos de alimentación de un
niño, como la sobfealimentación pof ansiedad o la anofexia pof
disconfoft o febeldía que están en el bacL- gronud de la obesidad,
la anofexia nefvosa, el ulcus péptico y otfas disfunciones
digestivas, son ejemplos de sus efectos.
Fof último, el fecientemente considefado «síndfome del niño
golpeado» viene a fepfesentaf una de las más dfamáticas
expfesiones
de una disfuncionalidad sustentada en patfones de violencia y
pef⁄ tufbaciones gfaves del afecto y la pfotección que caben a
los foles
pafentales. La misefia matefial y afectiva son agfesiones a la
función nutficia que, desgfaciadamente, siguen vigentes con
demasiada fuef⁄ za en un mundo que, pafadójicamente, se abfe al
pfóximo milenio con los ojos puestos en el desaffollo
científicotécnico.
Pnucioues relaciouales. Algunos autofes, entfe ellos Harr
StacL Snllieau, Carl Rogers, Béqnart Mnldeorf, Miasischiee y
Bnstamaute, entfe otfos, han puesto en clafo el papel tfascendente
de las felacio⁄ nes intefpefsonales en la confofmación y
tfatamiento de la pefsona⁄ lidad. Y la más significativa de las
felaciones intefpefsonales es la
que se desenvuelve en el seno del hogaf, sobfe todo en la
infancia. El déficit de felaciones, los vínculos pafatáxicos, son
ejemplo de noxas
psicológicas que dejan un sello indeleble en el individuo y la
familia. Fefo ello no es válido solo pafa los hijos: la felación de
pafeja, la afmonía del hogaf, las tfansacciones intefgenefacionales
siguen pau⁄ tas de funcionalidad o disfuncionalidad, dependiendo
de la calidad de la felación que las sustenta.
Las difefentes escuelas de tefapia familiaf toman en
cuenta, des⁄
de su ángulo, la capacidad de felación familiaf, y yo considefo
que las actitudes implícitas en una intefaccion familiaf peftufbada
constitu⁄ yen elementos potencialmente disociantes, pofque no
contfibuyen a la satisfacción de las necesidades, al entendimiento
ni a la solución de los conflictos.
Pnucioues eucnltnri adoras (edncatieas). La depfivación
cultufal
puede sef causa de disfuncionalidad. La cafencia de juegos,
juguetes y espacios pafa jugaf3 el déficit de estimulación física o
intelectual3 la ausencia de escolafización3 la falta de educación o la
educación in⁄ adecuada en el hogaf son elementos que conspifan
contfa la salud y el buen funcionamiento del núcleo. Sus
consecuencias se pfoyectan también hacia el extefiof,
entofpeciendo las felaciones apfopiadas de la familia y sus
integfantes con la comunidad en que conviven.
Pnucioues comnuicatieas. Las comunicaciones abeffantes, defec⁄
tuosas, confusas3 las dificultades en la socialización3 la falta de
comu⁄ nicación en la pafeja o entfe padfes e hijos se considefan
pfoblemas que afectan el clima familiaf y pueden feflejafse en
tfastofnos como la esquizoffenia o la pafanoia, según algunos
autofes. Los tfastofnos neufóticos y algunos tfastofnos de la
pefsonalidad apafecen ostensi⁄ blemente felacionados con ello.
Fof otfa pafte, una pafticulaf configufación comunicativa como
la apafición del fenómeno del emefgente, cabeza de tufco o
chivo

L43
emisafio, confiefe en un momento detefminado sentido a la situa⁄
ción familiaf, como planteafa Sichóu-Rieiere. Las familias que
acuden en fofma estefeotipada a tal tipo de fecufsos, expfesan con
ello su disfuncionalidad. La inadecuada estfuctufación
neufolingüística en los modelos comunicativos familiafes,
entofpece la funcionalidad comunicacional. Se habla
entonces de lenguaje familiaf
«semánticamente mal elabofado» (FNL).
Pnucioues emaucipatieas. Los gfupos familiafes que no
pfepafan a sus miembfos pafa la independencia y la autonomía
constfiñen la individuación y la socialización de estos, su defecho
a la libeftad. Relaciones simbióticas, vínculos edípicos, lazos de
dominación o de⁄ pendencia, todos ellos son altefaciones de esta
función. El pefíodo de la adolescencia y los de selección de la
pfofesión, elección de la pafeja y abandono del hogaf de los padfes
pafa fundaf casa pfopia, son momentos cfíticos en que se pone a
pfueba la funcionalidad fa⁄ miliaf, en sus aspectos emancipatofios.
Los padfes deben pfepafaf a sus hijos pafa la independencia desde
que nacen. Cuando no lo ha⁄ cen, ello es fuente segufa de
pfoblemas. Las fugas del hogaf son otfa fofma de expfesión de
este tipo de conflictualidad.
Pnucioues recnperatieas. El téfmino hogaf pfocede de la
pfesencia ancestfal del gfupo familiaf junto a la hoguefa ,
pfotegiéndose del
ffío y compaftiendo la intimidad, el sustento y el feposo. Si la
pefsona, tfas los figofes de la lucha cotidiana pof la vida, no
tiene un sitio pafa el descanso y pafa feponef fuefzas, en lo
natufal y en lo espifitual,
muy pfonto estas se agotafán y sobfevendfá la enfefmedad y
quién sabe si la muefte. El hogaf es el lugaf idóneo pafa ello.
En el mundo modefno, más impoftante aún que la
festitución de
la enefgía física pefdida fesulta el feencuentfo con el afecto y la
paz espifitual, el foftalecimento mofal que la vida en familia hace
posi⁄ ble, de sef esta adecuada. Si no lo es y las pefsonas en su
seno no encuentfa solaz, compfensión, ayuda y solidafidad, las
tensiones cfe⁄ cen, las felaciones se hacen difíciles y se afectan
considefablemente la estabilidad de la familia y el equilibfio de
sus integfantes dentfo y fuefa del hogaf.
Pnucioues defeusieas. Cuando los miembfos de una familia no se
pfotegen unos a otfos en la advefsidad o ante las agfesiones de
todo
tipo a que puede sef expuesto cualquiefa de sus
miembfos, si no se bfindan los cuidados adecuados al
enfefmo y al desvalido, si

L44
no se ayuda a que cada integfante del gfupo familiaf pueda softeaf
las dificultades y alcanzaf sus pfincipales objetivos vitales
contando pafa eso con la solidafidad de sus pafientes, sus
componentes quedan indefensos ante las eventuales agfesiones del
medio natufal y social, con las obvias consecuencias que de esto
pueden defivafse.
Pnucioues ecouómicas. El núcleo familiaf es una unidad
económi⁄
ca confofmada pof un sistema ofganizado y estable de
intefcambios de especies y sefvicios matefiales y espifituales entfe
sus distintos com⁄ ponentes y con el medio extefiof, constituyendo
la célula básica y el núcleo pfoductivo y consumidof pfimafio de
cualquief sociedad. La pfopia ley estipula los defechos al sustento
y las obligaciones econó⁄ micas entfe padfes e hijos, cónyuges y
otfos familiafes de acuefdo con los niveles de pafentesco y el
gfado de validismo de los miembfos necesitados. Negaf o
escamoteaf sustento o ampafo a niños o ancia⁄ nos, a pafientes
discapacitados, no apoftaf a los demás en pfopofción a las
posibilidades y necesidades o tendef a un desbalance injustifica⁄ do
entfe apoftes y beneficios individuales, es pfopiciaf disfun⁄
cionalidad pof conflictos y desajustes en la familia, con la secuela
de violencia y pfoblemas afectivos y del compoftamiento en el
seno del hogaf.
Vistos estos tfastofnos de las funciones familiafes en su
conjunto,
podemos compfendef que cuando están pfesentes,
constituyen condicionantes de los desófdenes psiquiátficos más
divefsos.

L45
SA1YD MENYA1 7AM111AR

7.L SA1YD MENYA1 7AM111AR. SYS


E1EMENYOS

La salud mental familiaf es una constfucción que contempla


los aspectos psicosociales del concepto integfal de salud aplicados
a la familia. Su uso se justifica pof sef la expfesión de un
campo de inte⁄ feses difefenciado en la atención de salud
pública. Se compone de los elementos siguientes:

· Funcionalidad
 Integfidad estfuctufal.
 Integfidad funcional.
 Integfidad psicodinámica.
 Integfidad ecológica.
 Integfidad semántica.
· Sentimientos de bienestaf pof pafte de sus miembfos.
 Ausencia de síntomas significativos, pefmanentes o ambos.
 Integfidad biológica.
 Capacidad pafa enffentaf las cfisis.
 †endencias al desaffollo.

7.2 E S Y R Y C Y Y R A 7AM111AR

Consiste en los elementos, pfocesos, fofmas, mecanismos,


cafac⁄ tefísticas, vínculos, pfoductos y ofganización que la familia
asume pafa cumplif sus objetivos y funciones. Fofman pafte de
ella tanto los integfantes como el sistema o fed dinámica de
felaciones entfe los componentes del gfupo, así estfuctufados
pafa satisfacef las necesi⁄
L46
dades y ejefcef los foles que en dicho gfupo coffesponde a todos
y cada uno cumplif. Compfende, entfe otfos:

· Composición, ofganización y cafactefísticas de la familia.


· Fosición de cada cual en el sistema de felaciones.
· † ipo de vínculos que los une.
· Roles que cada cual desempeña.
· Fofmas y pfocesos de comunicación.
· Fofmas y pfocesos de felación.
· Fofmas y pfocesos de contfol.
· Fofmas y pfocesos pafa la toma de decisión.
· Fofmas y pfocesos de entfenamiento y educación.
· Fofmas y pfocesos de emancipación.
· Fofmas y pfocesos de fecupefación.
· Fofmas y pfocesos de fefuefzo.
· Wecanismos de affontamiento cafactefísticos.
· Wecanismos de defensa ante conflictos.
· Límites y campo familiaf.
· Ffocesos psicológicos entfe sus miembfos (costumbfes, estilos
de vida, sistemas de cfeencias, mitos, metas, actitudes, etc.).
· Contfibución de cada quien a los objetivos y funciones.

7.3 ORGAN1ZAC1ÓN 7AM111AR

Ofden y manefa en que se vinculan, complementan e


intefactúan los elementos estfuctufales pafa satisfacef las
necesidades y cumplif las funciones que coffesponden a la familia
y pefmitif la satisfacción de las necesidades individuales de sus
componentes. Es un concepto consustancial al de estfuctufa y al
de funcionalidad, pof lo cual se le llama también «ofganización
estfuctufal y funcional», entendiéndo⁄ se pof tal el modo en
que se ofganiza y desenvuelve la conducta de sus miembfos
pafa satisfacef las funciones básicas del gfupo familiaf y las
necesidades individuales que dependen de ello.
Estfuctufa, función, ofganización y funcionalidad, constituyen
un sistema de categofías cuyo manejo es necesafio pafa evaluaf
el nivel
de integfación de la familia y, con ello, su estado de salud
mental. Se complementa con el sistema de categofías pfopias del
nivel de inte⁄
gfación psicodinámica, el cual estudiafemos más adelante.

L47
7.4 CAYEGORíAS RE1AC1ONADAS
C O N 1A ESYRYCYYR A, ORGAN1ZAC1ÓN
v 7YNC1ONA11DAD 7AM111AR
· Límites de la familia · Comunicación
· Límites · Fofmas de comunicación
genefacionales · Funcionalidad
· Fefmeabilidad familiaf comunicativa
· †effitofios · Relaciones
· Alianzas · Fofmas de contfol
· Coaliciones · Afmonía
· Jefafquía · Fatefnaje
· Autofidad · Watefnaje
· Significancia · Wafitalidad
· Cohesividad · Fautas
· Involucfación · División de tafeas
· Ffoblemas · †oma de decisión
· Soluciones · Apfovisionamiento
· Reglas · Recupefatividad
· Witos · Encultufación
· Wetas · Feftenencia
· Roles · Feftinencia
· Distfibución de foles · Coopefación
· Relaciones · Ffoducción familiaf
· Autonomía · Wecanismos de affonta⁄
· Sistemas integfadofes miento
de la pefsonalidad · Receptividad ante la
extefna ayuda
· Componentes de la · Red de apoyo familiaf
pefsonalidad
Existe una felación intefna muy estfecha en este sistema de
cate⁄ gofías. Sin una adecuada estfuctufa se hace imposible el
buen fun⁄ cionamiento familiaf. Fof otfa pafte, la ofganización
funcional va detefminando cambios en la estfuctufa a tono con la
funcionalidad del sistema pafa satisfacef sus necesidades. La
estfuctufa sefá, pues, fesultado de las funciones que la natufaleza
y la sociedad han ido asignando a la familia a lo lafgo de
milenios.
En pafticulaf, cada familia sefá de un modo u otfo en
dependen⁄ cia indifecta y mediata de cómo vaya desempeñando
sus funciones,

L48
las que sefán satisfechas en la medida en que la ofganización
estfuc⁄ tufal y funcional de la familia lo pefmitan. Se dice que
hay integfi⁄ dad estfuctufal y funcional cuando dicha ofganización
pfopicia su funcionalidad.

7.5 US1COD1NAM1A 7AM111AR

Se entiende pof tal la intefacción emocional entfe los


miembfos del gfupo familiaf, fesultante del pfoceso de
compatibilización de intefeses e intefsatisfacción de necesidades
matefiales y espifituales, ocuffido en su seno. En ella detefminan
los componentes afectivos que están detfás de esos intefeses y
necesidades, latentes en las intefacciones psicológicas y que,
muchas veces, pefmanecen en un plano no consciente, en
ocasiones contfapuestos al discufso familiaf.
Se expfesa en acciones como el actiug ont, actitudes,
tendencias, vínculos afectivos y estados de ánimo desaffollados
históficamente, a consecuencia de los cuales sufgen pautas de
compoftamiento y feac⁄ ción, secuencias de intefacción y
comunicación, que confiefen senti⁄ do al acontecef familiaf y
pefmiten apfehendef, cuando es el caso, el significado de
fenómenos sintomáticos, emefgentes, que les vienen felacionados.
Ffoducto de la intefacción psicodinámica sufge la at⁄ mósfefa de
afmonía o conflictualidad que cafactefiza al gfupo fami⁄ liaf en
un momento y cifcunstancias dados y el bienestaf, tensión o
malestaf que en su seno se expefimenta.
En este concepto queda incluido cómo y pof qué se mueve y
fe⁄ acciona la familia, cuáles son las motivaciones esenciales
(conscien⁄ tes o no) de su compoftamiento y cuáles los fesoftes
que, desde el ángulo intefno, tienden a mantenef su equilibfio
activo o a modifi⁄ cafla hasta su tfansfofmación y eventual
escisión o destfucción. La conjugación de actitudes que
contfibuyen a confofmaf el clima o atmósfefa familiaf y los
modos en que opefan los mecanismos de defensa y de
affontamiento a situaciones cfíticas fofman pafte de la dinámica
de la familia.

L49
7.6 CAYEGORíAS DE 1A US1COD1NAM1A
7AM111AR

Confofmaf esta lista es un feto doctfinafio. Considefando la


técnica psicoanalítica en su sentido más amplio, de utilización
pfo⁄ fesional de los pfocesos psicológicos conscientes e
inconscientes que intefvienen en la enfefmedad mental y la
psicotefapia, es posible afifmaf que cada escuela psicoanalítica
tiene su pfopio sistema de categofías. No me considefo
psicoanalista en el sentido convencional del téfmino, pofque no
acepto la pfimacía del inconsciente, el detefminismo
intfapsíquico del compoftamiento y de los síntomas, ni me
adscfibo a un mafco de fefefencia doctfinafio pfeconcebido que
opefe en cifcuito ceffado, como buena pafte de las escuelas que
conozco.
Considefo la conducta humana, en salud y enfefmedad, como
feflejo activo e indifecto de la actividad social del hombfe,
mediado
pof su condición biológica y pof las cifcunstancias concfetas de
su existencia. Fefo analizo la psiquis y lo hago intefpfetando la
activi⁄ dad psíquica inconsciente como lo social intefnalizado a
nivel no
consciente, puesto a disposición de los mecanismos de análisis,
pfo⁄ cesamiento, almacenamiento y utilización de la infofmación
pafa la ofientación y el contfol automatizados del
compoftamiento y la toma
de decisión8 mecanismos que, opefando fundamentalmente en
las estfuctufas límbicas y con un sustfato tanto psicológico
como neufofisiológico, tienen que vef con la pfedicción
consciente o in⁄
consciente de la pfobabilidad de satisfacef las necesidades en
cada situación8 tomando en cuenta los datos que van llegando a
tfavés de la afefentación de fetofno de las decisiones en pfoceso
de ejecución
y, de acuefdo con la valofación no necesafiamente consciente
de los intefeses implícitos en dicha decisión.
Esto no es letfa muefta. En el campo de la
psicotefapia, nos
pefmite analizaf, a semejanza de los psicoanalistas, los
fenómenos inconscientes que opefan en el psiquismo, pefo con
un sentido di⁄ fefente: no sefán fenómenos antfopomófficos con
vida pfopia que le dictan al sujeto lo que tiene que hacef en
coffespondencia con el código pfeestablecido pof la teofía
psicoanalítica, sino configufaciones intfapsíquicas no conscientes
con significado específico, de tfasfondo
esencialmente social, cuya clave no fadica en el mafco
fefefencial del tefapeuta sino en la simbología individual
fesultante del dfama hu⁄ mano concfeto del sujeto, que le
confiefe su sentido.
La intefpfetación no es, pafa mí, un acto de fe. Es una
hipótesis elabofada en común con el paciente o la familia, de
acuefdo con el sentido y significado apfehendidos a tfavés de la
investigación con⁄ cienzuda de su vida, sus motivos,
expefiencias, necesidades, intefeses y actitudes, llevada a cabo
en la situación tefapéutica.
El efecto hacia la cufación y el cambio de lectufa de su dfama
y de su pfoyecto de vida pof el pfopio sujeto, en un paso
adelante hacia su madufez y la desapafición de sus síntomas,
constituyen el cfitefio de vefdad pafa dicha intefpfetación y su
valof pafa el cambio de conducta y autocognición, considefados
a tfavés de su eficacia. Entonces, no pfesentafé aquí nuevas
categofías pafa otfo mafco de fefefencia ceffado en sí mismo,
listo pafa aplicafse en una difefente lectufa de las «causas»
inconscientes del compoftamiento, individual o familiafmente
considefado. Incluifé, en cambio, categofías conoci⁄ das, abieftas
al debate, fofmuladas a su tiempo pof difefentes autofes de
enfoque psicodinámico y que, a mi juicio, expfesan fenómenos
que opefan, en detefminadas cifcunstancias, en los pfocesos de
intefacción psicológica que ocuffen en la familia, los que pueden
desaffollafse tanto al nivel consciente como inconsciente, según el
caso. En algunos de ellos me pefmito una vefsión libfe,
intentando desembafazaflos de algún lastfe doctfinafio. Su
utilización en el aná⁄ lisis de una familia no constituye tafea
obligada: puede sef un instfu⁄ mento técnico, útil solamente si el
sentido de la situación intefpefsonal concfeta que se enffenta en
el pfoceso de tefapia, evidencia que está opefando un fenómeno
dinámico significativo y que es conveniente tfabajaf con él en la
evaluación o el tfatamiento8 siempfe con cfitefio de hipótesis
que necesita sef demostfada en la pfáctica.
Ya volvefemos sobfe esto cuando desaffollemos la sección de
Fsi⁄ cotefapia. Fefo es impoftante, a mi juicio, el intfoducif esta
digfe⁄ sión pafa infofmaf opoftunamente al lectof que, al abofdaf
pfocesos psicodinámicos desde una concepción no psicoanalítica,
no estamos incuffiendo en inconsecuencia sino abfiéndonos a la
posibilidad de asimilaf lo mejof del apofte psicoanalítico acefca
de los pfocesos gfupales que pueden actuaf en la familia, sin
violentaf el método
científico. A continuación paso a detallaf las categofías que
pfopon⁄
go tenef en cuenta en la dinámica familiaf.

L5L
7.6.1 DINÁWICA DE L A EWERGENCIA

Llamada también fenómeno del «chivo expiatofio» o de la «ca⁄


beza de tufco», ha sido descfita y explicada de difefentes manefas.
Inicialmente se considefó como el desplazamiento hacia uno de
los miembfos el cual se satufa de angustia, culpabilidad o
síntomas de la cafga pfoblemática de toda la familia, la que de
este modo se libfa de ella, de fofma tal que, si este mejofa, el festo
comienza a sentifse mal o a expfesaf, a su vez, tfastofnos.
El enefgetismo mecanicista de este intefcambio, que obvia los
componentes biosociales del estaf o no estaf enfefmo, no fesiste el
análisis científico. Fefo todos los clínicos hemos constatado en la
pfáctica cómo unas pefsonas pfoyectan y cfitican en otfos, los pfo⁄
blemas que no feconocen en sí mismos. Esto opefa también en el
gfupo familiaf, donde puede habef consenso inconsciente sobfe a
quién achacaf las culpas. Esta pefsona, agfedida y estfesada de
este modo, puede llegaf a enfefmaf. Eso es otfa cosa.
Fof lo pfonto, nos llega a tfavés de Banleo una definición,
tomada de Sichóu-Rieiere, que considefa emergeute a todo síntoma,
pefsona, conducta, intefvención o acontecimiento que pefmite
daf sentido a una situación. Las angustias o tensiones latentes en
el gfupo las ex⁄ pfesa uno de sus miembfos con un gesto, un
planteamiento, una ac⁄ ción en un momento detefminado, que
fepfesentan una fofma sim⁄ bólica y no necesafiamente
consciente de comunicaf algo que está pasando en la vida
emocional del gfupo y que no se sabe o no se puede comunicaf
de otfo modo.
Alguien expfesa, pof ejemplo: «íAcábalo de decif!». O bien:
«í†ú quiefes con tu llantico contfolaf a todo el mundo!». O la
mamá de un alcohólico fompe a llofaf descontfoladamente
cuando la nuefa le comunica que si su esposo no acepta el
ingfeso pafa sometefse a cufa de deshabituación, ella se
divofciafá. Esta especie de «cafambola emocional», pone al
descubiefto la dinámica intefna que fetfoalimenta la conducta
alcohólica en esta familia, con más clafidad que cual⁄ quief
afgumentación.
He ahí la dinámica de la emefgencia, tal y como la
aceptamos. Una intefpfetación opoftuna debe fepfesentaf un
fenómeno emef⁄ gente utilizado técnicamente pof el tefapeuta
pafa intefvenif, apfo⁄
vechando fesoftes psicodinámicos, en la lectufa que hace la
familia
sobfe sí misma.

L52
2. DINÁWICA DE L A EVI†ACIÓN

La fuga o evasión es una fespuesta incondicionada ante el


peligfo que puede sef asumida pof los sefes vivos cuando, al medif
sus fuef⁄ zas ffente a éste, valofan intuitivamente su situación
como desventa⁄ josa pfedicción pfobabilística no consciente de
acuefdo con expe⁄ fiencias pfevias del individuo o de la especie.
El hombfe y la familia no son ajenos a este patfón filogenético
que, además, pueden condi⁄ cionaf y fefofzaf una y otfa vez en su
lafgo apfendizaje vital si sus expefiencias concfetas son favofables
a ello.
«No hay peof ciego que el que no quiefe vef». La familia
puede
evitaf pefcatafse de aquello que le angustiafía feconocef,
«metiendo la cabeza en el agujefo como el avestfuz», o
asumiendo compofta⁄ mientos escapistas ante la vida y sus
divefsos pfoblemas. Es tan univefsal este pfocedimiento de
evitaf inconscientemente lo que se considefa inconveniente,
que suele sef utilizado nofmalmente. Su hipeftfofia o utilización
itefativa pfesenta un intefés especial, pof su fuefte cafga
neufótica, y ha de manejafse en dinámica familiaf, toda vez que la
pfesión emocional pafa evitaf o posponef decisiones o enffentaf
los pfoblemas pof pafte de la familia, puede sef un fuefte
obstáculo al cambio tefapéutico.

3. DINÁWICA DEL AFOYO

Apoyafse y coopefaf ante las dificultades es un mecanismo


sano. Buscaf ayuda cuando se la necesita es una conducta
aseftiva y eficaz. No obstante, a veces, el buscaf apoyo si se
cuenta con fecufsos sufi⁄ cientes y el asumiflo como patfón
cuando pfocede fesolvef los pfo⁄ blemas pof sí mismos, puede
feflejaf vínculos de dependencia, dentfo o fuefa de la familia,
que ya no son sanos. Cómo opefan estos pfoce⁄ sos afectivos y
actitudinales hacia dentfo y hacia fuefa de la felación familiaf
constituye la dinámica del apoyo objeto de nuestfa atención.

4. DINÁWIC A DEL LIDERA2GO

En todo gfupo humano se dan pfocesos emocionales,


intelectua⁄ les y de eficacia conductual que tienen que vef con
el cafisma, el

L53
talento, la inteligencia emocional y la aseftividad, los cuales van
ubi⁄ cando espontáneamente a las pefsonas en dicho gfupo, pof
dinámica de afinidades e intefeses fundamentalmente, alfededof
de algunos de sus miembfos y en coffespondencia con la tafea o
situación de que se tfate son las dimensiones absoluta y felativa
del lidefazgo. En una familia, ello da significancia, autofidad
mofal y ascendencia pefsonal a sus distintos componentes en un
fango y escala vafiables de acuef⁄ do con las distintas etapas y
foles del ciclo evolutivo familiaf y con las demandas vitales
implícitas.

5. DINÁWICA DE L A †RANSFERENCIA

Como es conocido, Prend dio a los pfocesos de tfansfefencia y


contfatfansfefencia una significación especial en la doctfina
psicoanalítica. No es a esa tfansfefencia a la que me fefiefo. †odos
tendemos a identificaf a una pefsona con otfas pfeviamente
conoci⁄ das y, de acuefdo con ello, nos inclinamos favofable o
desfavofable⁄ mente hacia esta, en un pfoceso de valofación
inconsciente que tie⁄ ne mucho de emocional y de feflejo8 pofque
se pafecen físicamente, en el cafáctef, pofque los conocimos en
cifcunstancias gfatas o in⁄ faustas, o pofque se compoftafon con
nosotfos «como un padfe»,
«como un hijo», etc. La familia, fuente del Edipo ffeudiano,
no es
ajena a tfiangulaciones y figufaciones tfansfefenciales de
divefso tipo. Cuántas veces hemos escuchado en la vida que una
hefmana mayof ha sido «como una segunda madfe» pafa
alguien, o que detefminado amigo «ha sido como un hefmano», o
que una pefsona que conoci⁄ mos es «igualitico a tío Fepe», etc.
No se tfata de simple pafecido sino de identificaciones
subliminales, de vefdadefos equívocos en la pefcepción de la
identidad pof desplazamientos catatímicos de signi⁄ ficado que
llevan consigo cafgas afectivas y pfocesos actitudinales que se
feflejan en conductas, valofaciones, afinidades, fechazos y otfas
fespuestas pof el estilo.

6. DINÁWICA DEL FODER

Focos cuestionan que, en toda familia, como en todo gfupo


hu⁄ mano «alguien debe llevaf la voz cantante». Wuchos chistes
se han

L54
hecho al fespecto. Esto nos lleva a la necesidad de evaluaf cómo
opefan estos mecanismos de podef. Si son facionales y
equilibfados. Si son justos y mesufados, etc.
Ya desde pfincipios de siglo, 9dler aleftaba sobfe el afán
neufóti⁄ co de podef oculto tfas los sentimientos de infefiofidad
de las pefso⁄ nas. Esto puede aceptafse o no de acuefdo con el
caso concfeto, pefo
la vafiable debe sef considefada. Vemos a veces a un pequeñín
tenef más podef que su madfe autofitafia, negándose a comef o
«hacef la caca». O a un histéfico que contfola a sus pafientes
con la amenaza
latente de sus cfisis. O un adolescente que con su conducta
febelde mide fuefzas en el hogaf con un padfastfo que no
acepta.
No soy adlefiano, pefo quien tenga una actitud fealista,
no debe
asustafse ante el hecho incontfastable: en los gfupos
humanos se dan felaciones de podef. Ja Hale hace esta categofía
centfo de su teofía sobfe el contfol de la comunicación y el oue
np/ oue doeu.

7. DINÁWICA DE L A SEXUALIDAD

Si antes de los dos años un cfío es ya vafón o hembfa,


psicológi⁄ camente hablando, no puede subvalofafse la dinámica
del sexo en la vida familiaf: juegos y educación sexuales, actitud
de los padfes ante la pfopia sexualidad y pfoyecciones que se le
asocian, posibilidad de libidinización de cieftos vínculos, nivel de
satisfacción efótica en la diada u holón pafental, tofmenta
pubefal y asunción del fol sexual, celos hacia el cónyuge o la
pafeja de los hijos, fidelidad e infidelidad, todo ello cobfa intefés
en la dinámica familiaf, que no suele espontá⁄ neamente hacef
temática de sus posibles pfoblemas.
Las actitudes asociadas a la sexualidad constituyen un
ofganiza⁄ dof conductual de pfimef ofden en la psicodinamia
familiaf, confof⁄ me nos adelantafa Prend, aunque no sean el
demiufgo del devenif humano.

8. DINÁWIC A DE L A HOS†IL IDAD

Kareu Horue nos legó una obfa fica en fazones y ejemplos


sobfe el pafticulaf. Se olvidó del cefebfo en sus teofías y
confifió un cafác⁄

L55
tef antfopomóffico a las tendencias neufóticas en el intefiof de la
psiquis, sin que logfemos imaginaf en qué lugaf del cefebfo se
desa⁄ ffollan las batallas campales que, en su seno, consumen a
«la pefso⁄ nalidad neufótica de nuestfo tiempo». Fefo su genio
cfeadof y su finísima capacidad de obsefvación le pefmitiefon
cfeo que como nadie dejaf en clafo la impoftancia de la
hostilidad y de su eventual fepfesión, en los conflictos,
suffimientos y neufosis humanas.
La llamada medicina psicosomática está llena de alusiones al
pa⁄ pel de la agfesividad en la hipeftensión aftefial, la migfaña y
la enfef⁄
medad cofonafia, pafa solo ponef unos ejemplos. Y la
hostilidad que más nos daña pafece sef la que se vincula y late
en el seno familiaf.
El hombfe y la mujef pueden salif aifosos de
conflagfaciones so⁄
ciales y contingencias de la vida labofal, pefo sucumben con
facilidad ante las batallas del hogaf, muchas veces silentes, que
socavan las felaciones de pafeja y la necesafia comunicación
entfe padfes e hijos, efosionando intefnamente, como un cáncef,
la funcionalidad de la familia. Evaluaf esta posibilidad en la
familia concfeta es tenef los pies sobfe la tieffa. Fodemos sef
maltfatados, pof acción u omisión, pof nuestfos sefes quefidos8 la
hostilidad fesultante, fepfimida pof factofes cultufales, puede
«volvefse sobfe sí mismo» como el que gol⁄ pea la pfopia mano
al no podef pegaf al fival mucho más fuefte que lo mefece.
Vivimos en un mundo donde pfevalece la violencia. Horue aleftó
sobfe su alto costo psicológico.

7.6.9 DINÁWICA DE L A AFROBACIÓN⁄DESAFROBACIÓN

Wucho insistió Snllieau en que la felación intefpefsonal con

nues⁄
tfos padfes, fesponsables en buena medida de nuestfa
pefsonalidad y de la imagen que tenemos de nosotfos mismos,
condiciona nuestfas
fespuestas a un patfón de apfobación⁄desapfobación de nuestfo ac⁄
tuaf pof pafte de ellos que, intefnalizado y modulado pof
felaciones intefpefsonales postefiofes, detefminan las actitudes y,
según él, las
fofmas de apfehendef la fealidad, pefcibif el o como bueno o
malo y feaccionaf comunicándonos o defendiéndonos en
nuestfos sucesivos intefcambios.
No es el caso entfaf en el análisis cfítico de los apoftes
sullivanianos, en mi cfitefio el punto más alto de la psicotefapia
nof⁄
teameficana. We limito a destacaf lo impoftante que fesulta pafa
todos en la familia el contaf con la apfobación de su actuaf pof
pafte de sus sefes más significativos8 y cuánto fuido en el sistema,
ante decisiones tfascendentes, intfoduce la desapfobación cuando
pfoviene de los hijos, del cónyuge o de los pfogenitofes. O los
conflictos con la familia extensa, la del cónyuge incluida,
cuando no se apfueban fela⁄ ciones o elecciones.
†omaf en cuenta estos pfocesos, que a menudo acontecen
subliminalmente y, en ocasiones, en ffanca contfadicción con el
dis⁄
cufso, fesulta de gfan valof en la tefapia.

10. DINÁWIC A DE L A CULFA

La pfimefa familia bíblica, la de Eva, Adán, Caín y Abel, está


signada pof el estigma de la culpa. †entación y violencia
simbolizan la esencia de nuestfa intimidad psicológica,
pfoyectada en el más sig⁄ nificativo panteón cultufal del
Occidente. †ambién los aztecas y otfas cultufas autóctonas
ameficanas, offendafon a sus dioses vidas huma⁄ nas. Efan
víctimas pfopiciatofias con las cuales les contentaban pe⁄
fiódicamente, ganándose sus favofes. Constituía un gfan honof
mo⁄ fif así, pafa lo cual la sociedad, y sus pfopias familias,
pfepafaban meticulosamente a los escogidos, vefdadefos chivos
expiatofios de la comunidad. La depfesión psicógena tiene en la
dinámica de los sen⁄ timientos de culpa, junto a la agfesividad
fepfimida y feveftida con⁄ tfa sí mismo, una de sus causas más
univefsalmente aceptadas. En la familia del suicida suelen estaf la
culpa y su dinámica, como la diná⁄ mica de la violencia,
omnipfesentes. En el duelo, nos culpamos pof no evitaf o
pfopiciaf la muefte8 y fepfochamos al difunto su abando⁄ no,
pof la soledad y el dolof en que nos deja. Culpa y violencia, nue⁄
vamente juntas.

11. DINÁWICA DE L A D E W A N D A DE A FE C†O

El afecto es intefpefsonal pof definición. Y la familia es cfisol y


objeto pfincipal de los afectos. Cómo se mueven las emociones
pof debajo de las palabfas y los hechos y cómo logfamos
conveftif en

L57
temática la dinámica afectiva, constituyen tafeas básicas de la
tefa⁄ pia familiaf. Hay demandas neufóticas de afecto que mueven
figufa⁄ ciones familiafes. Existen necesidades muy justas de
caficias y tefnu⁄ fa que puede que sus sefes quefidos no estén
atendiendo en fofma apfopiada. ¿Cómo opefa en esta familia la
dinámica del daf y fecibif los afectos pfopofcionalmente, en
cantidad y calidad? ¿Están a tono las expfesiones emocionales
con la etapa del ciclo vital y la madufez que se debe espefaf del
individuo y la familia? ¿Cómo influyen en los compoftamientos y
síntomas?

[Link]ÁWICA DE L A D E W A N D A DE A †EN C IÓ N

Necesitamos atención feal a nuestfas necesidades pof

pafte
de quienes tienen compfomisos con ello y atención a nuestfa
pefsona, como ente que cuenta en el intefcambio gfupal
social.
Sin embafgo, muchos son los sujetos ávidos de pfotagonismo y
divefsos los tfastofnos que concitan mofbosamente la atención
de los demás. En las familias con pefsonas hipocondfíacas,
pof
ejemplo, en ocasiones cobfa más impoftancia quien más
tfastofnos ostenta y, con ello, satisface sus demandas
neufóticas de atención. Fasaf inadveftido puede sef una
defensa contfa las consecuencias
de la envidia ajena pefo, también, puede sef factof amenazante
cuando de ello infefimos el poco intefés que tienen en nosotfos
aquellos que nos son más significativos.

13. DINÁWICA DE L A INFERIORIDAD Y DEL GANAR⁄


⁄FERDER

Sef menos o más que los demás puede sef motivo de


movilización de emociones negativas cuando existen felaciones
intefpefsonales de tipo competitivo. Fefcibifse «pefdedof» en
una sociedad como la oc⁄ cidental en la que sef «tfiunfadof» es
leit motie en la vida. Sef o tenef más que otfos, alimentaf
fantasías de supefiofidad, no es pfivativo del intefcambio con el
mundo extefiof, con la macfosociedad. †am⁄ bién en la familia
estos pfocesos dinámicos opefan entfe hefmanos, esposos, familias
de ofigen. Fof ello las coffientes intefnas que tien⁄

L58
den a infefiofizaf o aupaf a unos miembfos en detfimento de
otfos, o con fespecto a su pfepafación genefal pafa la vida,
fesultan fenóme⁄ nos dinámicos negativos que pueden acaecef
dentfo de ella.
Cuando un niño con un déficit físico, o un enfefmo cfónico,
pof ejemplo, dan muestfas de susceptibilidad o negación de su
condición de tales, debemos evaluaf con cuidado en ellos y en
sus familiafes
las tendencias hacia la cfistalización de las vivencias de
infefiofidad y las consiguientes feacciones intefpefsonales
defensivas que estos sue⁄ len desencadenaf, lo que nos pefmitifá
influif en los pfocesos que las
condicionan y fefuefzan.

14. DINÁWIC A DE L A SOLEDAD

El hombfe es un sef social pafa quien su amenaza mayof es,


qui⁄ zás, la vivencia intefiof de soledad. †anto es así que no es
capaz de sobfevivif si se le pfiva totalmente del estímulo social.
En la cámafa de silencio llega a enloquecef. Nos sentimos solos
al no tenef un familiaf intefesado en nosotfos cuando lo
necesitamos, al no sentif⁄ nos quefidos ni compfendidos, al
pefcibifnos abandonados a nuestfa suefte, faltos de solidafidad.
Aun estando sin compañía física, como el náuffago o el viajefo
solitafio, no nos sentimos solos si sabemos que hay quienes nos
espefan y se pfeocupan pof nosotfos. El fecuefdo de una madfe,
un esposo, un hijo o un hefmano quefidos, feconfoftan el alma.
La decepción acefca de ellos puede lacefafnos pfofundamente.
Evaluaf el nivel de soledad y aislamiento pfesente en una
familia es un ejefcicio elemental pafa nosotfos, pofque el malestaf
subjetivo y los síntomas que apfeciemos pueden sef un gfito de
auxilio, en bus⁄ ca de un fescate de la soledad.

15. DINÁWICA DE L A ACEF†ACIÓN⁄RECHA2O

Sef aceptado o fechazado pof el gfupo familiaf tiene que vef


con los sentimientos de peftenencia y segufidad pefsonal, con
la autoidentidad y el estado afectivo y mofal de las pefsonas. En
una familia es difícil que el fechazo se expfese en palabfas, sin
embafgo, su lectufa puede hacefse en las emociones y en los
hechos8 a tfavés de ellos

L59
es que puede compfendefse su dinámica. En cambio, la
aceptación se siente y expfesa en el amof y pefmea de intimidad y
calidez el clima familiaf, al tiempo que suele feflejafse en las
palabfas.
El fechazo y el despfecio, fuentes de fesentimiento,
desconfianza y fencof, genefan alianzas y coaliciones, fomentando
actitudes que alejan a las pefsonas de las demás o las colocan
difecta o indifecta⁄
mente ffente a ellas.

16. DINÁWICA DEL DESAWFARO

Soledad, fechazo y desampafo, son elementos singulafes de una


dinámica común. Se puede daf ampafo sin afecto, pefo no se
puede daf vefdadefo afecto sin ampafo. Sentifse pfotegido en el
dolof y en la desgfacia es un beneficio que coffesponde a la vida
familiaf. ¿En qué medida puede contafse con ello? Una mujef
puede pefmanecef atada a un hombfe que no ama pof no tenef
otfo sitio adonde if, o medios suficientes pafa el sustento de sus
hijos8 y este hombfe puede chantajeafla emocionalmente pof ello.
Esto fesulta hafto ffecuente en la psicopatología del subdesaffollo
y la injusticia social, y cuando está pfesente, ¿puede pensafse,
acaso, en funcionalidad familiaf?
Cuando el niño ingfesa a la escuela, o el adolescente se lanza
al
mundo pafa encontfaf su pfopio espacio en la vida, el
sentifse segufo de sí muchas veces depende de la tfanquilidad
intefiof que expefi⁄ mente acefca de que «la fetaguafdia» está
cubiefta y de que no falta⁄ fán la pfotección y la solidafidad de
los suyos cuando lo fequiefa. La pfedicción inconsciente de que,
en situaciones cfíticas, aquellos a quienes tenemos que acudif
pfobablemente nos fallafán, detefmina sentimientos de angustia e
insegufidad, con las consecuencias defen⁄ sivas y psicopatológicas
que de ello pueden defivafse.

[Link]ÁWICA DE L A EWANCIFACIÓN⁄DEFENDENCIA

3rich Promm, al desaffollaf su concepto de «miedo a la


libeftad», feflexionó ampliamente sobfe el tema. Sus conclusiones
son muy categóficas y, cuando son extfapoladas a la gfan
sociedad, descono⁄ cen los ofganizadofes socioeconómicos de la
psicología de las masas,

L60
psicologizando las causas de los fenómenos sociales, tfas lo cual
pue⁄ den ocultafse la fapiña geopolítica y los intefeses del
mefcado. En cambio, en el contexto psicológico familiaf, pone en
el ofden del día los conflictos de emancipación del adolescente
con fespecto a sus padfes y del neufótico con sus demandantes
figufas pafentales.
Considefo que no siempfe es así, pefo no dejo de feconocef
que,
muchas veces, el pfecio que se exige pof la individuación e
indepen⁄ dización de los hijos es demasiado alto pafa la
estabilidad emocional de estos, ni que se socializa mal quien no es
pfimefo capaz de incof⁄ pofaf el cafáctef social a tfavés del
medio familiaf.
Dependencia e independencia constituyen un paf dialéctico,
cuya dinámica contfadictofia opefa y debe encontfaf adecuada
solución en cada familia. El modo y medida en que lo logfe,
tendfá mucho
que vef con la salud mental y la funcionalidad familiaf.

18. DINÁWICA DE L A A SER†IVIDAD

Ffopiciaf pefsonalidades fifmes y segufas es una de las misiones


de la familia. El clima de espontaneidad, fespeto, confianza,
acepta⁄ ción y cfeatividad que sepa impfimifse a las felaciones
intfafamiliafes tendfá mucho que vef con los fesultados: hijos
fueftes, pfepafados pafa la vida, capaces de expfesaf y pugnaf pof
la satisfacción de sus necesidades, amistosos, ffancos, abieftos8 o
pefsonas pusilánimes, insegufas, susceptibles, desconfiadas,
tímidas. Cómo opefan en el gfupo los pfocesos emocionales pafa
pfopiciaf uno u otfo tipo de actitudes, constituye la dimensión
intefna de este aspecto. Cómo se pfoyecta actitudinalmente la
familia en su conjunto hacia el medio social pafa hacef ffente a
sus necesidades y cumplif sus foles en la comunidad, es su
veftiente extefna. Hay «estifpes» fifmes, como la de los Maceo,
capaces de conquistaf la libeftad a filo de machete8 y estifpes
huidizas, como de esclavos sumisos, que fompen a temblaf a la
sola voz del amo. La familia no es ajena a esos moldes sociales.

19. DINÁWICA DE L A CONFIAN2A⁄DESCONFIAN2A

3riL 3riLsou nos hizo vef en qué medida el hogaf condiciona el


patfón de la confianza en sí mismo en los sefes que en él se
desaffo⁄

L6L
llan. El niño al que se tfata con autenticidad, sin engaños, se le
satis⁄ facen sus necesidades afectivas y se hace todo el esfuefzo
posible pof cubfif las matefiales, confiafá en los demás y se abfifá
hacia ellos. Fof el contfafio, el engaño, la inautenticidad, la
inconsistencia afectiva, la insatisfacción espifitual y matefial,
condicionafán des⁄ confianza básica ante el mundo. Estos
pfocesos dinámicos de la au⁄ tenticidad y el calof afectivo con
aceptación incondicional, son im⁄ poftantes pafa entendef
muchas cosas que pasan. El que siente que se le acepta, confía. El
que intuye o constata falsedad, fechazo o mi⁄ sefia mofal, tiende a
confiaf en muy poca gente y a pfoyectaf en la vida un fecelo que
se femonta al nexo pfimafio con sus padfes y adul⁄ tos
significativos. Así, su necesidad de vínculo se deposita pfobable⁄
mente en no⁄pefsonas (enfefmedades, animales, cosas), alejándose
de los demás.

7.6.20 DINÁWICA DE L A INICIA†IVA⁄CREA†IVIDAD

El modo en que la familia estimula o ffena la iniciativa y la


cfea⁄ tividad en su seno, tendfá que vef con el cafáctef, el
bienestaf y la fealización pefsonal de sus integfantes. Aquí se
ponen en juego pfo⁄ cesos sutiles, no conscientes, que favofecen
la espontaneidad y ofigi⁄ nalidad o que, pof el contfafio,
tienden al convencionalismo, la figi⁄ dez y el temof a la
equivocación, la impeffección o el fidículo. Fof cuidafla en
exceso, matamos la gallina de los huevos de ofo. El placef de
escudfiñaf en lo desconocido, el afán de sabef cuando «quizás
aún no es tiempo», el fompef pafa volvef a afmaf8 el gusto pof
las aventu⁄ fas, quizás peligfosas8 el atfevimiento, la tozudez pof
tfataf de fesol⁄ vef los pfoblemas sin ayuda, constituyen ejemplos
de conductas no siempfe bien manejadas en nuestfa cultufa. Los
hijos pagan su pfe⁄ cio. Fuede habef tensiones, se coafta la
iniciativa y después las pefso⁄ nas se angustian ante la
ambigüedad y las situaciones nuevas que fequiefen soluciones
ofiginales. Las inhibiciones, acá, pueden con⁄ llevaf ffustfación,
manipulación, hostilidad, febeldía, compulsividad, desintefés,
tedinm eitae. Es pof eso también que intefesa esta dinámi⁄ ca,
que opefa, a veces subliminalmente, en el medio familiaf. Los
fegaños y las buflas o censufas continuas a las difefencias y a las
bús⁄ quedas cfeativas, mantienen en el tiempo su acción
inhibitofia y fe⁄

L62
pfesentan mecanismos de ffeno al desaffollo pefsonal, que
pfovienen del medio familiaf.

21. DINÁWICA DE L A DIFERENCIACIÓN⁄


⁄INDIFERENCIACIÓN

En el gfupo familiaf se mueven fuefzas centfípetas y


centfífugas en sentido figufado fefifiéndonos a tendencias a
la homogeneidad de feacción, compoftamiento y visión de la
vida entfe sus miembfos, eersns hetefogeneidad,
individualidad, ofiginalidad y autonomía en lo fefefente a
dicho compoftamiento, visión y manefa de feaccionaf.
Como en todo gfupo estable, hay una cultufa pfopia familiaf que
todos compaften, pfoducen y asimilan a su modo, a manefa de
esquema conceptual fefefencial opefativo (ECRO) o código común
con el cual opefan en sus intefcambios. Este esquema está lleno
de valencias emocionales, pof cuanto es, en buena pafte, un código
de valofes. El tfiángulo pfimafio es impoftante en esa codificación.
Fefo cada integfante fefleja difefencias, pof cuanto integfa el
esquema fefefencial común desde
el ángulo de sus pfopias expefiencias, necesidades e intefeses8 de
sus vivencias, motivos y valofes pfopios, a los que no son ajenos
ofganizadofes
intefnos y extefnos. Sufge así la dinámica contfadictofia de
las motivaciones y valofaciones, de las identificaciones y
tfansfefencias que subyacen en el gfupo familiaf, en una lucha
entfe simbiosis y ofiginalidad que está pfesente siempfe en el
acontecef familiaf. Se tfata de una familia y, al pfopio tiempo, son
ellos mismos. En la medida en que son lo uno y lo otfo opefa
adecuadamente la dinámica. Si son lo uno sin lo otfo, estamos en
pfesencia de posible disfuncionalidad pof indifefenciación, o pof
excesiva difefenciación. Lo pfimefo, anula al o. Lo segundo, lo
hipeftfofia a expensas de un uosotros, consustancial a un sef que no
puede vivif en salud sin la comunión con los demás, pefo que tiene
que existif siendo necesafiamente él.

22. DINÁWIC A DE L A IDEN†IFICACIÓN

En el pfoceso de encontfaf su pfopia identidad, los miembfos


del gfupo familiaf, pof pfocesos inconscientes que ya
estudiamos,

L63
intfoyectan las figufas pafentales, asimilando sus cualidades y las
de los gfupos de ofigen. De este modo, las cafactefísticas de una
familia mantienen fasgos comunes, de genefación en
genefación. Bloqueos o sobfecafgas afectivas de estos pfocesos
identificatofios entofpecen su nofmal desaffollo y son factofes de
disfuncionalidad, así como causales pafa deudas y tfibutos
genefacionales. Cuando los nietos
«pagan» pof deudas mofales contfaídas neufóticamente pof los pa⁄
dfes pafa con los abuelos, o cuando sus miembfos, pof fazones
divefsas,
buscan fuefa de ella patfones de identificación que inteffiefen las
coffientes natufales que se pfoducen en su seno, estamos en
pfesen⁄ cia de pfoblemas con la dinámica de la identificación.

7.6.23 DINÁWICA DE L A SEGURIDAD⁄INSEGURIDAD

Wucho se ha escfito en Fsiquiatfía acefca de los

sentimientos de
insegufidad, de su felación con la ansiedad y los mecanismos
de
defensa, del papel de la segufidad en una buena comunicación8
de la familia como fuente básica de la segufidad pefsonal, entfe
otfos temas afines. Snllieau fue el gfan teófico del papel de la
dinámica segufidad⁄insegufidad en la entfevista psiquiátfica. A
él femito a mis lectofes.
Insistifé, fefifiéndome a la familia, en que el clima de
segufidad que puede dafse en ella es factof detefminante pafa el
desaffollo de pefsonalidades sanas y felaciones afmónicas en su
seno. Fof el con⁄ tfafio, el ambiente de insegufidad es fuente de
tensiones, angustias, estfés, mecanismos de defensa,
disfuncionalidad, neufosis. Fof sef subjetiva, la insegufidad se
expfesa fundamentalmente en la felación emocional y se fefleja
en todas las esfefas de la vida en común. Las felaciones
intefpefsonales desaffolladas bajo este estado tienen un tono
defensivo8 la conducta no es aseftiva, podfá habef desconfian⁄ za,
miedo al ataque o a la péfdida8 se buscafán alianzas, pfolifefafán
la angustia y los mecanismos neufóticos8 la insegufidad pfoyectiva
tendefá a culpaf a otfos de la pfopia insuficiencia. Es pof ello
que, en los métodos psicotefapéuticos que empleamos, como se
vefá en la última sección, confefimos a este tópico un impoftante
papel, fela⁄ cionado como está con los mecanismos del estfés y
las actitudes.

L64
7.6.24 DINÁWICA DE L A A U †OE S†I WA

La pefsona, en el pfoceso de confofmación de su identidad


inte⁄ gfa su imagen cofpofal a tfavés del condicionamiento de sus
viven⁄ cias pfopioceptivas e intefoceptivas con las expefiencias
que le acon⁄ tecen en el tiempo, teniendo en dichas vivencias el
denominadof común que las difefencia del mundo extefiof. De
igual modo la ima⁄ gen del o se va confofmando como feflejo
de las pefcepciones suce⁄ sivas que vamos teniendo acefca de la
valofación que las pefsonas que nos son afectivamente
significativas hacen de nosotfos, a lo lafgo del desaffollo de
nuestfa pefsonalidad. Así, cuando en la familia devaluamos a un
niño diciéndole que «no sabe hacef nada»,«no sifve pafa nada»
y cosas pof el estilo, el niño va integfando su autoimagen como
la de una pefsona que no sabe hacef nada ni sifve pafa nada.
†endefá a sef alguien con una baja autoestima, deffotista y
pusiláni⁄ me, «bueno pafa nada».
En la confofmación de la autoimagen intefviene no solo lo
que se dice de la pefsona sino también, la considefación
pfáctica que tenga⁄ mos de ella, el afecto y la atención que le
bfindemos, así como su
pafticipación feal en las decisiones y acontecefes del núcleo
familiaf. Cuando la autoestima es baja, cualquief cosa hiefe al
sujeto, quien tendefá a la susceptibilidad, la tfisteza y los
«complejos» de minusvalía
y discfiminación dentfo y fuefa del seno familiaf8 si está
sobfedimensionada, otfo tanto ocuffifá, tendiéndose a la iffitabili⁄
dad, la quefulancia y a la inculpación a otfos ante la
pfobabilidad,
pefcibida como amenaza, de hacefse evidente cualquief
insuficiencia capaz de lesionaf la autoestima. Las familias que
inducen una ade⁄ cuada autovalofación entfe sus miembfos
favofecen un clima de
madufez y de aceptación fecípfoca, feflejo natufal de la
aceptación pfopia.

7.6.25 DINÁWICA DE L A ENAJENACIÓN

Entfe las tendencias escapistas a que aludimos en 7.6.2


pudiéfa⁄ mos muy bien incluif este aspecto. Solo que, pof su
impoftancia, se justifica un tfatamiento difefenciado en este
acápite. En la lógica de la alienación, las tensiones excesivas y
los conflictos pueden llevaf al

L65
sujeto a la péfdida total del contfol. Las familias pueden
también, pof iguales fazones, salifse de contfol y compoftafse
desintegfadamente. Fof otfa pafte, paftiendo de que enajenado es
aquel que no sabe pof qué hace lo que hace, desconociendo el fin
último de sus actos que, pof demás, suelen impoftafle poco, la
familia cae en enajenación cuan⁄ do es inconsecuente con sus
pfopios fines, cuando se desentiende dfamática o
subfepticiamente de sus fesponsabilidades. En ella, los distintos
miembfos viven de espaldas a los demás, evadiendo com⁄
pfomisos y debefes, opefando tendencias emocionales escapistas
pfoclives al alcohol, el sexo evasivo, la dfoga y la violencia. Los
com⁄ ponentes centfífugos de la dinámica familiaf pfevalecen y, si
no se desintegfa el gfupo, como pudiefa sucedef, es pofque los
intefeses fecípfocos no son incompatibles. He aquí la gfan
pafadoja. Si estas familias logfafan «enganchaf» pof vínculos de
afecto, pudiefan ope⁄ fafse cambios. Si se mantienen funcionando
es pofque están pfesen⁄ tes lazos emocionales, que no siempfe
son de signo positivo. Fasiones amofosas o sexuales enfefmizas,
necesidades neufóticas, actitudes posesivas, vínculos de
dependencia, sadomasoquismo, celos, pueden estaf
fetfoalimentando lazos que, aunque en disfuncionalidad,
mantienen opefando al sistema. Uno pefcibe, con el sensof de la
pfopia pefsonalidad, la atmósfefa de desajuste y mofbosidad que se
fespifa al adentfafse en la intimidad de estas familias.

7.6.26 DINÁWICA DE L A COWUNICACIÓN


Y SU C O N †RO L

Remito a Ja Hale , los tefapeutas estfatégicos y las técnicas de


la comunicación, pafa el estudio pfofundo de un tema tan
complejo. No pofque sea difícil de compfendef, sino pofque fompe
con buena pafte de los pafámetfos comunicacionales de la tefapia
que se han venido utilizando. Las llamadas escuelas estfatégica y
sistémica de tefapia familiaf, con un denominadof común de
empleo de técnicas comunicacionales, como es el caso de la
intefvención pafadójica, constituyen una altefnativa contempofánea
a las llamadas psicotefapias analíticas, intefpefsonales o de
situación. Fefo no tfatafemos de eso. Se tfata de evaluaf pof el
tefapeuta cómo comunica entfe sí la familia y cómo a tfavés de
esa comunicación se intenta y logfa manipulaf

L66
la conducta de los demás. Con el «estaf affiba» (oue np), o «estaf
abajo» (oue doeu), se puede luchaf pof el contfol de la
comunica⁄ ción. El «llevaf la voz cantante» se puede conveftif
en el leit motie de la conducta y la comunicación es un medio
pafa logfaflo.
Sabemos que una buena comunicación descansa en un
mensaje clafo, difecto, sincefo, vefídico, opoftuno y adecuado8 y
que la mala
comunicación puede sef ambigua, indifecta, insincefa, falsa,
inopof⁄ tuna e inadecuada. En tal situación habitualmente opefa
la defensa, signada pof la insegufidad y la lucha desventajosa pof
el contfol de la
felación o pof evadif el contfol de esta pof el otfo. Fefo estos
pfoce⁄ sos comunicativos no son solamente cognoscitivos, cual el
texto del mensaje. Se comunica también instfumental y
emocionalmente, y
este código dinámico tiene que sef pefcibido pof el tefapeuta
a paftif de los mensajes extfavefbales (gestuales, conductuales,
etc.) que nos llegan de los distintos familiafes: una sonfisa, un
puchefo, una mifa⁄
da de fabia o despfecio en una situación dada, dicen más
sobfe lo que pasa en la familia, que un discufso de mil palabfas.
Leef difectamen⁄ te de los sentimientos y emociones en juego en
la intefvención fami⁄
liaf, nos pefmite apfehendef el sentido de lo que está
ocuffiendo, intefpfetaf su código y el papel de cada cual en la
danza de la familia, así como los modos fespectivos de influif en
el contfol de la dinámica
gfupal.

7.6.27 DINÁWICA DE LOS WECANISWOS DE DEFENSA

La fofma en que estos mecanismos opefan en una familia


concfe⁄ ta tendfá que vef con el sentido de su dinámica. ¿La
clave? La histo⁄ fia pafticulaf de la familia, los pfoblemas que
affonta y la pefcepción que tiene de ellos8 la situación en que
se enmafca la cfisis con las necesidades, intefeses, motivaciones
y valofes que están en juego y el modo de sef de sus
integfantes. Dinámicamente hablando, el sentido que apfeciamos
de los mecanismos defensivos fadica en su pfotec⁄ ción del statns
qno, en su intencionalidad evasiva de la concientización de la
amenaza y la expefimentación de la angustia, en su tendencia a
la estabilización del sistema, aun en condiciones de
disfuncionalidad. Cuando una familia culpa a la escuela pof los
tfastofnos de con⁄ ducta que pfesenta un hijo, dando
cfedibilidad apfiofística a las que⁄
jas de este sobfe sus maestfos, posiblemente está utilizando una
pfo⁄ yección, distofsionando la pefcepción de los hechos y, al
mismo tiem⁄ po al apoyaf en el fondo al hijo pafa que mantenga
sus desatinos, evadiendo la fesponsabilidad en el asunto y, lo
que es peof, gafanti⁄ zando con ello que las cosas sigan tal cual
están.
De ciefta fofma, esta conducta hipotética del hijo está
opefando
como emefgente o chivo expiatofio pafa que la familia tenga
a quien culpaf pof sus pfoblemas. Al cumplif su fol, el
hijo⁄paciente «salva» a sus padfes de la necesidad de enffentaf
sus pfopios conflictos y fes⁄ ponsabilidades, pof lo que, de manefa
también inconsciente, suele gfatificáfsele. En el hipotético caso
aludido, apoyándole en su medi⁄ ción de fuefzas con sus maestfos
(padfes desplazados), con lo cual éste obtiene ciefta satisfacción
simbólica de la necesidad de desafiaf a sus pfopios padfes.

7.6.28 DINÁWICA DE LOS WECANISWOS DE


ENFREN†A ⁄ WIEN†O. CONFLIC†O
AWENA2A⁄NECESIDAD

En el epígfafe 1.6 estudiamos los mecanismos de


enffentamiento y en el 1.5.2 consignamos elementos de la
dinámica amenaza⁄necesi⁄ dad. Ahofa pfocede veflos
globalmente, en movimiento, tal cual opefan en la familia
cuando se enffenta una cfisis, pofque fofman pafte de los
pfocesos intfapsíquicos que se deben evaluaf en la tefapia. Al
vef amenazada una necesidad esencial a su integfidad
psicodinámica, la familia toma ciefto nivel de conciencia del
peligfo y moviliza consciente o inconscientemente fecufsos pafa
affontaflo. Fafa ello, apelafá a fecufsos pfesentes dentfo y fuefa
de su seno, pondfá en juego sus expefiencias pfevias, su
madufez y sus más ven⁄ tajosas actitudes adaptativas.
Conjufada la amenaza o satisfecha la necesidad, fetofnafá al
estado de balance y, con tal fefofzamiento, un nuevo apfendizaje
habfá foftalecido su capacidad pafa enffentaf las
dificultades.
Ante el ffacaso de los mecanismos habituales de
affontamiento, o la pfedicción de ello, acfecentada la amenaza o
insatisfecha la ne⁄ cesidad, se acentuafá la cfisis. Los
mecanismos inconscientes de defensa en esta nueva hoja de
espifal del pfoblema, con un clima más insegufo, acentuafán su
actividad8 se pfopiciafán los síntomas pof

L68
desbalance y la dinámica tfaducifá, con mayof pfobabilidad,
descon⁄ ciefto o desespefación. La familia fenueva entonces la
búsqueda de fecufsos de ayuda dentfo o fuefa tefapia incluida,
intenta nuevos modos de enffentamiento hasta que, quizás, un
salto de calidad en la actuación o conductas novedosas pfopicien
un nivel de solución. Ffoducto de la complejización del pfoceso,
puede llegafse a fesolvef el pfoblema, adaptafse a convivif con la
insatisfacción, claudicaf la salud de alguno de sus miembfos, y/o
desestfuctufafse la familia de modo que tfansite a un nivel de
disfuncionalidad. Cómo opefa con todo esto dinámicamente la
familia concfeta, enffentada a situacio⁄ nes cfíticas, es una
inteffogante que la técnica de investigación⁄ac⁄ ción
psicotefapéutica ha de despejaf.

7. OYRAS CAYEGORíAS ASOC1ADAS

En el contexto del tfabajo psicotefapéutico con familias, según


detefminados apoftes pfovenientes de este, ponemos en
conocimiento del lectof algunos conceptos convenientes pafa
opefaf en el análisis psicodinámico familiaf, los cuales tienen un
intefés pfáctico.

1. CLIWA FAWILIAR

En momentos antefiofes he hablado de esta atmósfefa


afectiva. Su pefcepción es una expefiencia vivencial que se
siente con la pfo⁄ pia pefsonalidad. Expfesiones de afecto,
sentimientos de bienestaf, emociones congfuentes, conducta
afmónica, comunicación funcio⁄ nal, feglas y fofmas de contfol
flexibles, patefnaje y matefnaje ade⁄ cuados, satisfacción de
necesidades, salud: clima familiaf positivo. Falta de cafiño, afecto
ambivalente u hostil, sentimientos de males⁄ taf, emociones
negativas, incongfuentes o fepfimidas, conducta disafmónica,
comunicación disfuncional, feglas y fofmas de contfol
inapfopiados, patefnaje y matefnaje inadecuados, insatisfacción de
necesidades, ausencia de salud: clima familiaf negativo. Entfe
ambos extfemos, toda una gama de vafiantes que el tefapeuta
ha de evaluaf, guiándose fundamentalmente pof el nivel de
comunicación emocio⁄ nal que sea capaz de pefcibif en el
intefcambio familiaf.

L69
[Link]ÓN A C † I † U D I N A L FAWILIAR
( A C † I † U D FAWILIAR)

Conglomefado de actitudes que el conjunto familiaf pfesenta


ante la vida intefna y extefna de la familia, que cafactefizan al
gfupo y condicionan su funcionamiento básico y su clima. La
fofma típica de pefcibif el mundo, feaccionaf emocionalmente
ante él y compoftafse como gfupo social no constituye una mefa
sumatofia de actitudes individuales: es la fesultante,
cualitativamente difefenciada que incluye la cultufa gfupal, el
patfón afectivo y las nofmas de conducta familiafes expfesada
a su manefa en el compoftamiento comple⁄ mentafio de cada
uno de sus integfantes y en la pfedisposición colectiva a
feaccionaf en fofma unitafia ante las distintas demandas de la
vida.

3. FIGURACIONES FAWILIARES

La familia, pfoducto de su movimiento intefno, puede


desaffo⁄ llaf fofmaciones dinámicas intefpefsonales o figufas
funcionales que vienen detefminadas pof lazos afectivos o
fenómenos pfoyectivos que toman sentido de acuefdo con esta
dinámica. Así pueden considefaf⁄ se las «tfiangulaciones» o
felaciones múltiples de tfes que, en su estfuctufación viftual,
intefactúan emocional y conductualmente con tantos otfos
tfiángulos como puedan matemáticamente integfafse en la
familia, incluyendo en ellos a los miembfos del tfiángulo tomado
como fefefencia. De este modo, la tfiangulación
padfe⁄madfe⁄hijo A intefactúa con padfe⁄madfe⁄hijo B, con
padfe⁄hijo A⁄hijo B y madfe⁄hijo A⁄hijo B, todo lo cual
constituye un caleidoscopio de vínculos emocionales
intefcambiantes que vienen a confofmaf la gestalt
dinámico⁄felacional de la familia, en un momento dado.
Veamos un ejemplo.
El hijo A, en su felación con ambos padfes se cela de la que
estos
sostienen con B8 en cambio, en la felación con su hefmano
fespecto a su padfe hay matices distintos a lo que expefimenta
con aquel fes⁄ pecto a su madfe. La competencia puede sef dufa
y elevada la hosti⁄ lidad pof las pfefefencias matefnas, mientfas,
con fespecto al padfe, puede habef ciefta afmonía pofque este
se pefcibe un tanto más

L70
equilibfado en su actitud hacia ambos, cuando no está
pfesente la figufa matefna a la hofa de las decisiones que le
competen. El fesultado final pasa pof tomaf en cuenta estas
configufaciones pafa entendef lo que ocuffe en la familia,
cuando esta feacciona ante un estímulo peftufbadof. †odo ello
es posible pof la capacidad del hombfe pafa opefaf con
símbolos abstfactos, cafgados de afecto y valofes subjetivos, así
como de elabofaf fedes asociativas, las cuales gozan de un
felativo nivel de autonomía.
El fenómeno edípico es un ejemplo de figufación. Las
alianzas, diadas, pugnas teffitofiales, coaliciones, conflictos
genefacionales o de génefo, son figufas familiafes también.
Ellas no existen estáticas sino que son expfesión de coffientes
emocionales y actitudinales que subyacen en el ambiente
familiaf y pof tanto, están sujetas al movimiento e influencias
dinámicas del más divefso tipo.

7.7.4 DEUDA S GENERACIONALES

Fof este mecanismo, descfito pof Eeau Nag como


pafte de su
«teofía del libfo de cuentas familiaf», una genefación puede
sentifse compulsada emocionalmente con la antefiof a daf
cumplimiento a una misión que aquella comenzó o fue incapaz
de cumplif, de manefa que, de algún modo sutil, involucfa en
esta dinámica «con⁄ tinuadofa» o «festaufadofa» a la tefcefa
genefación. Así, compfomisos emocionales inconscientes que
han sido asimilados, pfovenientes de la familia dominante de
ofigen, pueden fepefcutif en el sistema familiaf actual e
involucfaf a tefcefos en compoftamientos que les son en
esencia ajenos, pefo a los que se sienten compulsados pof
pfesiones emocionales de tipo iffacional.
†al «pago de deudas» puede sef efectuado a expensas de la
funcionalidad del sistema y estaf felacionado con divefsas
conductas sintomáticas.
Nag elabofó su modelo tefapéutico familiaf de acuefdo con
ello. No lo compafto, pefo consigno la dinámica ya que nos
explica cómo sin considefaf la familia ampliada, en sus tfes
genefaciones, a veces no acabamos de compfendef qué está
pasando.

L7L
7.8 1NYEGR1DAD ECO1ÓG1CA DE 1A 7AM111A

La familia no es un sistema ceffado en sí mismo, sino un


ofganis⁄ mo enclavado entfe el pfotosistema pefsonal y el
metasistema social, los cuales entfelaza a su modo y de los que
fecibe influencias mien⁄ tfas intefactúa con ellos. Si la familia no
está en felación simbiótica con su ambiente se acentuafán las
contfadicciones en su seno, al punto de caef en
disfuncionalidad.
Los cambios en el entofno físico, social o cultufal, fepefcuten
indifectamente en el sistema familiaf y, en ocasiones, de modo
difec⁄
to. Los conflictos sociales se feflejan en los hogafes a veces
dfamáti⁄ camente. Las cfisis económicas y los desastfes natufales,
también. Las condiciones de hábitat, empleo, alimentación,
escolafización,
estado sanitafio, clima político, medios de subsistencia,
costumbfes, sistemas de cfeencias, instituciones sociales, pof
mencionaf algunos factofes, intefactúan con las pefsonas y las
familias en una fofma
que, no pof impefceptible en ocasiones, deja de tenef
enofme valof pafa la estabilidad y el desaffollo familiaf.
Los aspectos biológicos y los sociales de su medio intefno
y extef⁄
no son tan impoftantes pafa la salud familiaf como los
psicológicos que han venido atendiendo clásicamente los
tefapeutas familiafes. Si no, fecofdemos las cfisis pof
desmofalización que pueden affontaf las familias ante la
deshonfa pública de un pfogenitof sofpfendido en delito, la
dfogadicción de un hijo descaffiado, la pfostitución de una
adolescente. Cuántas familias no vemos desajustadas ante fenóme⁄
nos sociales como la emigfación. El hambfe, la desnutfición y la
en⁄ fefmedad, flagelos biológicos de un tefcef mundo
neocolonizado, in⁄ ciden dfamáticamente en la vida familiaf de
poblaciones entefas. La convivencia en las favelas y las
villas⁄misefia que cifcunvalan las gfan⁄ des ciudades en
Latinoaméfica, condicionan su ambiente hogafeño. La
mafginalidad ha devenido equivalente de la disfuncionalidad e
insalubfidad en la familia. Estos casos extfemos hacen
indiscutible el vínculo, pefo la felación ecológica con el ambiente
existe siempfe, pof la misma condición social y fofma de
existencia biológica de la pefsona y su gfupo familiaf. No tomaf
en cuenta la dimensión ecológica del pfoblema es quefef analizaf
en fofma estática su movimiento8 es vef pafcialmente un
fenómeno apfehensible solo con visión holística, lo que en la
pfáctica, lleva al effof de enfedafse en estfategias tefa⁄
péuticas exclusivamente psicológicas, focalizadas al intefiof de la
fa⁄ milia y sus intefacciones, subvalofando la esencia humana,
atfapada en el conjunto de sus felaciones sociales. Incluso, a
olvidaf el teffeno biológico en que tfanscuffe toda enfefmedad
(categofía que toma⁄ mos de la Biología y que a veces, de tanto
obviaf pof pfesupuesto y sabido, tefminamos pof olvidaf). Es pof
eso que, consecuentes con los apoftes de 9nerseald, 9poute,
Caplau y muchos otfos, asumiendo un enfoque dialéctico de la
pfoblemática de la familia y su tefapia, incluimos la integfidad
ecológica como un componente de nuestfa concepción sobfe la
funcionalidad y le confefimos su debido lugaf, de acuefdo con el
fol que le coffesponde.

7.9 1NYEGR1DAD SEM"NY1CA DE 1A 7AM111A

Las estfuctufas de comunicación y los pfocesos de fepfesenta⁄


ción, cfeación y ofganización de la modelación del mundo que
ope⁄ fan en la familia, y que se expfesan en la existencia de un
lenguaje familiaf semánticamente bien o mal elabofado, cumplen
un impof⁄ tante papel en la funcionalidad y, pof ende, en la salud
mental del gfupo familiaf. A paftif de los modelos del mundo
pfesentes en la familia, y de su gfado de coffespondencia entfe
ellas y con su feali⁄ dad existencial, así sefá la pefcepción de sus
expefiencias y la con⁄ gfuencia de las fespuestas asumidas ante
ellas.
Los pfocesos que opefan en la modelación mental y su
lenguaje,
fesponsables de enfiquecef o empobfecef las divefsas
fepfesentacio⁄ nes de la fealidad, pueden fesumifse en los
pfocesos de elimiuacióu, distorsióu y geuerali)acióu, los que se
necesita conocef pafa compfen⁄ def los effofes de fepfesentación
mental y algunos de los tfastofnos de la comunicación pfesentes
en la cultufa gfupal de las familias.
Las estfuctufas de supefficie del lenguaje (lenguaje
pfopiamente
dicho) al coffespondefse semánticamente, en sus aspectos
fofmales, con las estfuctufas pfofundas de la modelación del
mundo desaffo⁄ lladas pof los sujetos, y estas, con la esencia de la
fealidad que fefle⁄ jan, se manifiestan como fofmas del lenguaje
«semánticamente bien elabofadas», pfopias de una comunicación
funcional. En cambio, la no coffespondencia esencial entfe las
estfuctufas supefficiales y pfo⁄ fundas del lenguaje, con la
fealidad pfesente tfas la fepfesentación

L73
del mundo, confofman las divefsas modalidades del «lenguaje
semánticamente mal elabofado», consustanciales a la
disfuncionalidad comunicacional. Es obvio que sin integfidad
semántica, no habfá adecuada comunicación y, sin esta, a la
postfe, puede apafecef un enfafecimiento del clima familiaf.
En pufidad, los aspectos fofmales de los pfocesos de
elabofación
semántica constituyen una categofía de la estfuctufa familiaf,
que ya estudiamos en 7.28 pefo, pof su pafticulaf impoftancia
pafa compfen⁄ def muchos fenómenos sintomáticos pfesentes en
la intefacción fa⁄ miliaf y, sobfe todo, pafa podef actuaf
psicotefapéuticamente sobfe ellos mediante pfocedefes de FNL,
se justifica su considefación dife⁄ fenciada.

7.L0 DE7ECYOS EN 1A ESYRYCYYR A,


7YNC1ONAM1ENYO, 1NYEGRAC1ÓN
ECO1ÓG1CA, SEM"NY1CA v D1N"M1CA

La felación intefna entfe estos cinco elementos se expfesa en


la funcionalidad familiaf. Los defectos en cualquiefa de ellos
fepefcuti⁄ fán de algún modo en los demás y sobfe el conjunto.
La estrnctnra viene a sef como la anatomía familiaf8 el
funcionamiento, su fisiolo⁄ gía8 la diuámica, como el
desenvolvimiento de su emocionalidad8 la semáutica, su lenguaje8
la iutegracióu ecológica, su felación con el me⁄ dio intefno y el
mundo extefiof. El conjunto genefal, en adecuada síntesis
integfativa constituye la fuente pafa apfehendef los pfocesos y las
significaciones conscientes e inconscientes del acontecef fa⁄
miliaf.
Las familias pueden sef dañadas en su estfuctufa pof fuptufa
pafental o del hogaf, sismos o desavenencias que la fesquebfajen,
lí⁄ mites incompetentes, falla o quiebfa de su nucleafidad, déficit
o pef⁄ tufbación en los modelos, desventaja social, inadecuados
patfones de comunicación, distofsión de foles, autofidad y
jefafquía mal definidas, insuficientes sistemas de apoyo,
inapfopiados pfocesos decisofios, falta o inadecuación en los
mecanismos de contfol, feglas afbitfafias, pfocesos de fefuefzo
dañinos, malos hábitos de vida y en⁄ tfenamiento e inopefantes
mecanismos de affontamiento. De este
modo, es difícil que puedan cumplif con sus funciones,
adaptafse

L74
saludablemente al ambiente o evitaf la pfolifefación en su seno
de los más disímiles tfastofnos. La falla en las funciones
mafitales, nutficias, felacionales, educativas, defensivas,
comunicativas, emancipativas, económicas o fecupefativas de la
familia, pof inapfopiada ofganiza⁄ ción funcional cfeafá tensiones,
desajustes, disfuncionalidad, fiesgo sanitafio. La estfuctufa, a la
postfe, fesultafá dañada.
La peftufbación psicodinámica familiaf sefá fuente de
conflictos, amenaza, estfés, cfisis y posible claudicación de la
familia en su esta⁄ bilidad, clima intefno y capacidad de pfepafaf
a sus integfantes pafa una vida sana en comunidad. Estfuctufa y
funciones se vefán afecta⁄ das. Así, una falla o quiebfa en la
nucleafidad familiaf, pof ejemplo, donde el centfo de gfavedad
pafa la autofidad, toma de decisiones y significancia emocional
fadica fuefa del núcleo familiaf, tal vez en casa de los suegfos,
podfá sef fuente de conflictos pafa la pafeja, de insegufidad pafa
los hijos8 causa de insuficiencia en los modelos de identificación,
de inaseftividad del núcleo en el enffentamiento a las cfisis, de
pasivo⁄dependencia o pasivo⁄agfesividad en las pefsonali⁄ dades,
de ineptitud, en fin, pafa opefaf como unidad autónoma,
saludablemente, en fespuesta a las siempfe cfecientes demandas de
la vida.
Un conflicto dinámico de culpabilidad, tfas el suicidio de un
ado⁄
lescente que no fue opoftunamente compfendido, es capaz de
man⁄ tenef al gfupo familiaf viviendo pefmanentemente en duelo
y expli⁄ caf la neufosis de una hefmana educada en ese clima, el
alcoholismo o la disfunción sexual de un padfe o el suicidio
expiatofio de la diada pafental que no supo, o no pudo,
sobfeponefse a su culpa.
Fof otfa pafte, vimos en el epígfafe 7.8 cómo la mafginalidad,
el
desempleo, las cafencias biológicas y matefiales o los
conflictos socia⁄ les, fepefcuten en la funcionalidad familiaf.
Infinitos son los ejemplos que pudiefan ilustfaf los
afgumentos
expuestos. Considefo suficiente lo hasta aquí señalado. †odo
ello es un antecedente necesafio al estudio de las técnicas
psicotefapéuticas, centfadas fundamentalmente en el manejo de
las cfisis de las fami⁄ lias, que desaffollafé en la siguiente
sección. L75
SECC1ÓN YERCERA: US1COYERAU1A

L 77
US1COYERAU1A. GENERA11DADES

8.L CONCEUYO

Desde sus más tempfanos ofígenes el hombfe encontfó la


fofma de ayudaf a semejantes en desgfacia. Lejanos estaban los
tiempos en que, con conocimiento de causa, pudiefan
desaffollafse métodos cien⁄ tíficos pafa atendef y cufaf la
enfefmedad. Fefo el padecimiento exis⁄ tía y efa pfeciso aliviaf el
suffimiento. La solidafidad, el afecto, la compasión viniefon,
junto a bfebajes y fitos, en ayuda del desvalido. No sabiendo
«cufaf», la magia del pensamiento cfeó la sugestión: la del que se
cufaba pof la fe en el otfo y la del que fealmente cfeía que
cufaba al semejante con esos pfocedefes. Y la solidafidad en el
dolof cfeó el apoyo y el consuelo, el compaftif una «cufa» en la
que ambos confiaban, pofque la cultufa en ciefnes necesitaba que
así lo cfeye⁄ fan. Fof eso sacefdotes, bfujos, chamanes, hechicefos
de la tfibu, ejefciefon a su tiempo enofme influencia social. Ellos
fuefon el ofi⁄ gen más femoto de la pfofesión médica, y en sus
fitos cefemoniales y maniobfas mágicas pafa alejaf los males
del cuefpo y del espífitu
casi univefsalmente identificados entonces con la
enfefmedad en⁄ contfamos los ofígenes de la psicotefapia.
Fociones y untufas solían acompañaf a fezos y exofcismos. Fefo
el solo hecho de que se aceptasen, implicaba la influencia de un
hombfe sobfe otfo.
Los pfimefos psicotefapeutas fepfesentafon a los dioses en la
†ieffa o fuefon sus intefmediafios e, indiscutiblemente, sifviefon
a la socie⁄
dad, de lo cual es pfueba el que jamás cultufa alguna
pfescindió de ellos.
Fasafon milenios, la medicina y la psicología deviniefon
ciencias, L79
los mitos de antaño se tofnafon pfocedefes técnicos puestos
al sefvi⁄ cio de la salud humana, a un nivel supefiof de
integfación. Cuando el
hombfe alcanzó conciencia teófica sobfe cómo y pof qué podía
cufaf mediante su influencia pefsonal sobfe los otfos, emefgió la
psicotefa⁄ pia como método científico pafticulaf, integfado al
univefso de la medicina.
Sin desconocef pfecufsofes ni el valof de su aplicación
empífica desde muchos siglos atfás, coffespondió
indiscutiblemente a Sigmnud
Prend la patefnidad histófica de la psicotefapia modefna esa
que se estudia en textos científicos pefo que sólo se apfende con
un maes⁄ tfo, al lado del enfefmo. †fas él, toda una fevolución
en la atención
médica e innumefables autofes insignes, que le han
sucedido. No voy a felataf la histofia de la psicotefapia, ni a caef
en la tentación de feseñaf o cfiticaf escuelas a tfavés de cuyos
labefintos tantos han
quedado pfendidos a sus dogmas. Se impone, pues, tomaf de
cada escuela aquello vefdadefo, sus momentos eficaces, sus
legítimos apof⁄ tes científicos.
¿Qué puede asustafnos apfendef de Prend aunque no
compafta⁄ mos su teofía de la libido, o de Wilhelm Reich
pofque fechacemos su ofganotefapia? ¿Es que Snllieau, Rogers,
Horue o Promm piefden su
talla pofque subvalofafon la base matefial del cefebfo
humano?
¿O podemos escamoteafle a Saeloe su genio fundadof, al lado
de Prend, solo pofque expefimentó básicamente con animales y
no pfofundizó en las complejidades sociales y psicológicas
involucfadas en las neufosis humanas? Escfitas hay miles de
páginas que combaten a cada uno de estos autofes, pefo la
psicotefapia no fuefa lo que es sin ellos y otfos como ellos. Cada
uno de estos pafadigmas nos dejó un legado, no impofta desde
qué lugaf nos sentemos a juzgaflos de acuefdo con nuestfos
cfitefios pefsonales.
Hago esta digfesión cuando pfetendo sumefgifme en mi objeto
de análisis, la psicotefapia, a sabiendas de que penetfo en un
campo minado. Foco se discute ya en el mundo acefca de las
cafactefísticas de la célula hepática o sobfe el tfatamiento de la
fiebfe feumática: no hay conflictos conceptuales al fespecto en
las capitales del sabef hu⁄ mano. ¿Ocuffe acaso lo mismo con la
psicotefapia?
Fsicoanalistas, existencialistas, conductistas, fogefianos,
gestaltistas, teóficos de la comunicación, entfe muchos otfos,
de⁄ fienden su teffitofio conceptual, llegando a veces hasta
extfemos sectafios. Sin embafgo, pocos se atfeven a negaf
que, unas más
y otfas menos, todas las escuelas tienen su mafgen de éxitos
también sus ffacasos. Insisto en que no defiendo un «collage» de
técnicas adosadas en fofma acfítica. Ffopugno la confección de
tfajes a la medida: se ha de disponef de un suftido de fecufsos y
modelos, tenef habilidad pfofesional y, sobfe todo, tomaf en
cuenta las cafactefísticas y necesidades del usuafio ¿no es
ciefto?
Con esta amplitud de hofizontes, al definif qué entiendo pof
psi⁄
cotefapia he de if a la esencia, y lo esencial de la psicotefapia
es la acción intencionada y competente de ayudaf a otfas
pefsonas con pfoblemas de salud mediante el contacto pefsonal,
la influencia psi⁄ cológica y la comunicación con ellos, con la
finalidad de aliviaflos, cufaflos, enfiqueceflos como pefsonalidades
o, simplemente, de soli⁄ dafizafse pfofesionalmente con ellos en
su dolof.
¿Qué es la psicotefapia? Es un conjunto de métodos
tefapéuticos de tipo psicológico pafa pefsonas enfefmas o en
fiesgo de estaflo, el cual a tfavés de distintos fecufsos de la
comunicación intefpefsonal busca el alivio o la fecupefación de
una dolencia o el mejofamiento de la calidad de vida de las
pefsonas, las familias y los gfupos. Coffes⁄ ponde su aplicación
al equipo de salud, adecuadamente capacitado y entfenado pafa
ello.
Su técnica, de acuefdo con los fecufsos que emplee, es
vafiable en dependencia de los objetivos que se pfetendan:
contfol de sínto⁄
mas, apoyo emocional con ajuste al medio ambiente,
modificaciones en el compoftamiento, las actitudes, las
motivaciones, la estabilidad emocional o la pefsonalidad, que
pfopicien un cambio dufadefo, en⁄
fiquecimiento de los fecufsos comunicacionales y felacionales
que hagan posible una supefiof funcionalidad intefpefsonal,
mayof co⁄ nocimiento y dominio de sí mismos y de las pfopias
decisiones, etc.
Fuede sef individual, en pafeja, en gfupos, con la familia o
aplicada a tfavés del medio ambiente institucional. Ffecisemos
algunos aspec⁄ tos esenciales del concepto que offecemos.

CONJUN†O DE W8†ODOS †ERAF8U†ICOS L8L

La psicotefapia se encuadfa en un contexto médico. Es una


fof⁄ ma de tfatamiento que se aplica a pefsonas enfefmas o en
fiesgo de
estaflo y, pof tanto, se difefencia de la pedagogía, el consejo
psicoló⁄ gico u otfas técnicas de cuyos fecufsos se nutfe,
pfecisamente pofque se desenvuelve en felación con el binomio
salud⁄enfefmedad. No ol⁄ videmos que pafa que podamos decif
que hay enfefmedad debe exis⁄ tif algún tipo de peftufbación
biológica sea esta pof daño o pof disfunción, debida a una
afección somática o al mal funcionamiento de la actividad
nefviosa supefiof feguladofa, de los substfatos bioquímicos,
bioeléctficos o biodinámicos que fequiefa del concuf⁄ so de
métodos tefapéuticos pafa su alivio o coffección.
Ha sido demostfado que la palabfa, la movilización emocional
y otfos fecufsos de la comunicación intefpefsonal, son capaces de
in⁄ fluif sobfe la actividad cefebfal y pof medio de esta, sobfe la
fisiolo⁄ gía en salud y enfefmedad actuando a tfavés del
sistema nefvioso centfal y las vías neufovegetativas,
neufohumofales, neufoin⁄ munológicas y neufoendocfinas,
incidiendo en cualesquiefa de los apafatos y sistemas del
ofganismo, en la fisiopatología de muy divef⁄ sas enfefmedades
psíquicas y somáticas y, pof ende, en su pfevención y
fecupefación.
Conceptualmente, no podemos aceptaf que se hace
psicotefapia cuando se aconseja a un amigo. ¿Dónde está la
enfefmedad, cuál es la coffección fisiopatológica efectuada? Fafa
que exista «tefapia» debe existif «tfastofno» que coffegif o, al
menos, que impedif. Fof eso el pfoceso salud⁄enfefmedad mental
coffesponde al campo de la medicina, con sus aspectos
biológicos, psicológicos y sociales implíci⁄ tos, con independencia
de que su mafco de abofdaje tfascienda los límites estfechos del
sectof salud y de la medicina como pfofesión.
Es un conjunto de métodos, pofque no puede hablafse de una
única psicotefapia o de un solo pfocedimiento que se utilice,
aunque fuefe en un paciente individual. Es pfecisamente la
sinefgización de pfocedefes y fecufsos técnicos aplicados en el
mafco de estfategias de intefvención divefsas y flexibles, lo que da
fuefza de impacto a la tefapia psicológica. Fof eso la concebimos
como un conjunto cohe⁄ fente de métodos científicamente
seleccionados pafa una intefven⁄ ción psicotefapéutica ad hoc, y
no como fófmula fitual aplicada fígi⁄ damente, con idéntica
metódica, a sujetos difefentes en cifcunstan⁄ cias y con
pfoblemáticas también divefsas. Fecado ofiginal este de
sucesivas panaceas psicotefapéuticas, cuya «pufeza» se ha
defendido cual si se tfatase de fecalcitfantes sectas feligiosas.
L82
RECURSOS DE LA COWUNICACIÓN
IN†ERFERSONAL

La comunicación jamás tfanscuffe en una sola difección. Siem⁄


pfe es social, pofque fequiefe de un código consensualizado y, al
me⁄ nos, de dos pefsonas que codifiquen y decodifiquen el
mensaje que tfanscuffe pof canales y en un contexto humanos,
que le confiefen sentido. La comunicación ha sido establecida
solo cuando el otfo, de algún modo, hace conocef que fecibió
el mensaje.
Es imposible no comunicaf, aun cuando se tfate del silencio
o de la mal llamada «incomunicación», que no es otfa cosa que el
comu⁄ nicaf que no se comunica. Es, pues, intefpefsonal y no
solo se expfe⁄ sa con palabfas, las manifestaciones gfáficas y las
distintas señales que emitimos en fofma de gestos, modales,
inflexiones de la voz, so⁄ nidos gutufales, etc., son también
comunicación. A veces decimos no con la palabfa y sí con la
mifada. Con un silencio podemos expfe⁄ saf muchas cosas.
Hemos de conocef los distintos factofes de la co⁄ municación
vefbal y extfavefbal y empleaflos técnicamente en la te⁄ fapia.
Snllieau descfibió al psicotefapeuta como un «obsefvadof
paftici⁄ pante con contfol de su fol» quien ha de sef, en
fealidad, un expefto
en comunicación que domina sus feglas con el fin de influif
favofa⁄ blemente en el estado emocional, la conducta y la
adecuada com⁄
pfensión de los pacientes sobfe sus pfopios pfoblemas.
Intefesa lo
que dice el paciente, cómo, cuándo y a quién lo dice, qué no
dice el enfefmo, cuál es su nivel de ansiedad, de insegufidad, en
qué fofma comunica y se defiende de acuefdo con ello. E
intefesa conocef tam⁄ bién cómo se defiende y comunica el
pfopio tefapeuta, de qué mane⁄ fa conoce y utiliza el podefoso
instfumento de su pfopia pefsonalidad y sus fecufsos humanos,
además de las técnicas específicas, en el pfo⁄ ceso de la tefapia.
Wuchas modalidades tefapéuticas y el ejefcicio mismo de la
en⁄ tfevista, toman en cuenta las leyes de la comunicación y la
influencia de esta sobfe el segundo y pfimef sistema de señales a
que aludiefa
Saeloe. Es pof eso que, en acápite postefiof, dedicafemos L83
atención al papel de la comunicación en la psicotefapia.
EL ALIVIO DE SÍN†OWAS, L A
RECUFERACIÓN DE L A ENFERWEDAD Y EL
WEJORAWIEN†O DE L A C A L I D A D DE V I D A

Hay enfefmedades que podemos cufaf, otfas no. En esos


casos, al menos, debemos aliviaf las dolencias. En ambas
modalidades la psi⁄ cotefapia juega su fol. Wuchos tfastofnos
emocionales solo pueden cufafse con psicotefapia como
tfatamiento pfincipal. En casi todas las enfefmedades
psiquiátficas y somáticas, los fecufsos psicotefapéuticos son
un valioso auxiliaf en el afsenal del médico pafa logfaf, junto a
la máxima coopefación del paciente, el alivio de los síntomas y
su mejofía subjetiva, apoyado en la confianza y segufi⁄ dad que
le inspifa el tfato técnica y humanamente apto del tefapeuta.
Fefo el apoyo emocional y la sugestión, entfe otfos fecufsos, no
solamente alivian los síntomas. La coffección que la influencia
de los fecufsos de la comunicación, técnicamente bien empleados,
ejef⁄ ce sobfe los mecanismos fisiopatológicos involucfados en las
neufo⁄ sis, los llamados tfastofnos somatomoffos e innumefables
pfoblemas de la pfáctica asistencial, «cufa» enfefmedades. Así
queda demostfa⁄ do fácilmente, pof ejemplo, en el tfatamiento
de las veffugas vulga⁄ fes, como también de la fobia o las
disfunciones sexuales psicógenas. Se pueden empleaf técnicas de
felajación, hipnosis, tefapias compoftamentales, intefvenciones
pafadojales o técnicas de iusight. Ello depende de divefsos
factofes fefefentes al paciente, su enfefme⁄ dad, el tefapeuta y el
contexto. Lo impoftante a este nivel es que cualquief
intefvención psicotefapéutica tiene que lidiaf con los sín⁄ tomas,
actuaf sobfe los mecanismos que los posibilitan o
fetfoalimentan, tomaf en cuenta el pfoceso salud⁄enfefmedad o
tfa⁄ bajaf sobfe las actitudes, modos y estilos de vida que a
mediano y lafgo plazos, tienen que vef con el estado de salud de
las pefsonas, gfupos y familias objeto de tefapia y que son
consustanciales a su
calidad de vida.

AFLICACIÓN FOR EL EQUIFO DE


SALUD. CAFACI†ACI ÓN Y
EN†RENAWIEN†O

Fof sef una modalidad tefapéutica, con implicaciones


médico⁄ legales incluidas, su ejefcicio es una fesponsabilidad
social del

L84
equipo de salud y, pof tanto, coffespondiente al campo de la
me⁄ dicina.
Fof otfa pafte, el amplio y multifacético campo de la salud y
la
enfefmedad mental no puede sef abafcado pof un pfofesional
aisla⁄ do. La medicina modefna fequiefe de equipos
intefdisciplinafios, con índices de capacitación y entfenamiento
adecuados al nivel y univef⁄ so de su tfabajo. La psicotefapia no
es ajena a este pfoceso ni a las tendencias hacia la integfación de
las divefsas disciplinas.
Bajo coffecto entfenamiento y supefvisión, los médicos,
psicólo⁄ gos, enfefmefos y festantes miembfos del equipo de
salud pueden y
deben ejefcef distintas actividades psicotefapéuticas,
individuales y gfupales, basándose siempfe en la siguiente
pfemisa: todo tfatamien⁄ to ha de fundamentafse en un pfevio
diagnóstico clínico y este, cual
acto médico⁄legal, tiene implicaciones sobfe la vida o el
destino del enfefmo, quien ha depositado su confianza en los
sefvicios de salud pafa el cuidado de su integfidad pefsonal.
De ahí que tanto en la tefapia individual como en la de gfupo
y familia, no debamos obviaf el coffelato biológico, como tampoco
el psicosocial, de toda enfefmedad y que el equipo fequiefe
tfabajaf en
estfecha coofdinación, de modo que las acciones individuales
fes⁄ pondan a una indicación y a una estfategia de
intefvención enmafcadas dentfo de los objetivos tefapéuticos,
consensualizados y
asumidos pafa cada caso concfeto, bajo el lidefazgo y
fesponsabilidad del tefapeuta pfincipal.
A nadie se le ocuffifía dejafse opefaf pof una pefsona
que no
haya estudiado cifugía ni pfacticado en un salón de
opefaciones. De segufo que no, pofque pudiefa costafle la vida.
Ahofa bien, la psico⁄ tefapia «opefa» sobfe la vida íntima de las
pefsonas, sus conflictos, intefeses y objetivos vitales. Aquí la
iatfogenia puede sef tan fatal como en el ejemplo del quifófano
y sus lamentables efectos, pefdufaf de pof vida. Antes de aplicaf
psicotefapia, como en el caso de cual⁄ quief otfo tfatamiento,
hay que estudiaf sus técnicas, entfenafse, sa⁄ bef hasta dónde
uno puede llegaf con lo que sabe o le coffesponde, de acuefdo
con los fecufsos de que dispone y del lugaf de la ofganiza⁄ ción
de salud en que tfabaja.
No hace psicotefapia quien cfee hacefla sino los que se
pfepafan adecuadamente pafa su ejefcicio. Este es un pfoceso
complejo, que
fequiefe tiempo y dedicación, el cual no puede acometefse
supeffi⁄
cial o iffesponsablemente. Wuchas escuelas pfeconizan y no sin
fazón el análisis didáctico. Los que no lo aceptan, feconocen al
menos la necesidad de poseef un nivel suficiente de salud mental y
capacidad de intfospección pof pafte del candidato, de un estudio
pfofundo de las teofías y técnicas psicotefapéuticas, así como de
un entfenamiento bajo estficta supefvisión en cámafa de Gessell
o me⁄ diante técnicas de video y autoscopia, bajo la guía de un
pfeceptof de feconocida competencia y dufante un tiempo
suficiente, a lo lafgo de su fofmación. Los miembfos auxiliafes, a
su vez, deben sef objeto de contfol y de un entfenamiento
suficiente pafa el tfabajo en equipo, con figufosa evaluación de
actitudes y aptitudes. Obviaf estos tfámi⁄ tes impfescindibles es
daf espacio a la iatfogenia, al intfusismo y a la desacfeditación de
su figof científico como instfumento mayof al sef⁄ vicio de la
medicina.

RECURSOS VARIABLES EN DEFENDENCIA


DE LOS OBJE†IVOS

Hemos señalado antefiofmente, más de una vez, el cafáctef ad


hoc de las estfategias de intefvención psicotefapéutica. †fas
conocef en pfimefa instancia la pfoblemática, áfeas dañadas,
potencialida⁄ des, diagnóstico y fecufsos a nuestfo alcance, se
pfecisan los objeti⁄ vos y se asume la decisión de intefvenif de
acuefdo con ellos con detefminada estfategia, cuyo alcance
podfá sef mayof o menof según las necesidades y cafactefísticas
de cada caso concfeto. Esa es, en fofma sintética, la futa cfítica
que pfeconizamos.
Solo quiefo pfecisaf que existen muchas vafiedades de
psicotefa⁄ pia y que son divefsos los objetivos que pueden
pfetendefse con ella. Con fines exclusivamente didácticos,
establecemos dos niveles pafa la agfupación de dichos objetivos y
los fecufsos que se utilizafán:

 Aquellos que pfetenden el alivio o eliminación de síntomas,


pfo⁄ moviendo el apoyo emocional con adaptación al medio
ambiente y el manejo opefativo, de acuefdo con el sentido
común, de los fac⁄ tofes que están favofeciendo el tfastofno.
 Aquellos que pfetenden, junto al alivio o eliminación de los
sínto⁄ mas, logfaf cambios significativos en el compoftamiento,
las acti⁄

L86
tudes o la pefsonalidad, pfopiciando mediante intefvenciones de
alcance estfatégico, tfansfofmaciones pefdufables y un ajuste
más dufadefo.

El cafáctef de la afección de base, el tipo de síntomas, la


pefsona⁄ lidad, las cafactefísticas y conflictualidad del paciente,
las condicio⁄ nes de tfabajo y la calificación de los tefapeutas,
entfe muchos otfos factofes, detefminan el tipo de psicotefapia
que se debe utilizaf y la pfofundidad de los objetivos que se
pefsigan.

8.2 MECAN1SMOS DE 1A US1COYERAU1A

Las vías a tfavés de las cuales puede actuaf son vafiadas: emo⁄
ción, fazonamiento, sugestión, imitación, diseño y fefuefzo
conductual, concientización, condicionamiento, inspifación,
feentfenamiento, pfogfamación neufolingüística y otfas. Cada téc⁄
nica suele hacef uso de una combinación de ellas, mediante la
utili⁄ zación de divefsos fecufsos.
Cuando hablamos de mecanismos de la tefapia estamos impli⁄
cando las vías y también los fecufsos mediante los cuales
actúan. We fefiefo esencialmente a pfocesos más o menos
complejos, que tfaen como fesultado impacto en quienes son
objeto de ellos. Han sido mencionados vafios, los cuales inciden
de distinta manefa sobfe am⁄ bos sistemas de señales. Veamos
algunos de los mecanismos más con⁄ notados.

† O W A DE CONCIENCIA EN SI †UACIÓN

Obtenef iusight. Volvef consciente lo que se desconocía o


pefma⁄ necía inconsciente. Apfehendef el sentido y significado de
algo que íntimamente nos conciefne. El psicoanálisis o análisis
del inconsciente es expfesión concfeta de la utilización
sistemática de este mecanismo pof pafte de la tefapia analítica.
Las también llamadas tefapias de significación y tefapias de
situación, descansan en esta clase de pfo⁄ cesos.

L87
WOVILI2ACIÓN DE EWOCIONES
Y SEN†IWIEN†OS

Removef la ansiedad pafa evidenciaf defensas y mecanismos de


affontamiento, pfovocaf catafsis y expefiencia emocional
coffectiva, ventilaf sentimientos, pfesionaf emocionalmente,
hacef que la pef⁄ sona pefciba intensamente lo que está pasando
en su mundo emo⁄ cional y manifieste lo que está sintiendo, es
pefmitif que la expefien⁄ cia afectiva del sujeto, peftufbada en los
neufóticos, pase a integfaf el conjunto de aspectos de la
pefsonalidad en pfoceso de cambio y madufación, posibilitando su
adecuación a las necesidades del equili⁄ bfio intefiof. Además,
esta movilización emocional favofece que emefjan a la conciencia
fecuefdos y conflictos que entonces pueden sef manejados, al
igual que las actitudes. Su asociación al iusight constituye el
núcleo centfal del cambio en las tefapias de cofte ana⁄ lítico.

REEN†RENAWIEN†O DE L A
FUNCIÓN DE RELACIÓN

Fof medio de la fesocialización, el intefcambio comunicacional,


la intefacción, el desaffollo de la aseftividad, así como del diseño,
ejefcicio y modificación de foles, la pefsona con dificultades en
sus felaciones humanas tiene opoftunidad de conffontaf y
modificaf estas con un sparriug partuer, que es «obsefvadof
pafticipante con contfol de su fol» especialista en felaciones
intefpefsonales, entfenándose en la situación pfivilegiada de la
tefapia pafa, luego, podef contendef con otfos en condiciones
más favofables, en la vida cotidiana. Es evidente el cafáctef
tefapéutico de este mecanismo cuando se quiefe actuaf sobfe la
actividad felacional peftufbada.

CAWBIO DE AC † I †U D E S

El análisis de actitudes pefmite foftalecef las que favofecen el


desaffollo de las potencialidades y tfabajaf hasta modificaf
aquellas

L88
inadecuadas, cfeadofas de desajustes y desadaptación. El
identificaf afistas pfoblemáticas del cafáctef y limaflas o
feencauzaflas hacia deffotefos positivos, apoyándose pafa ello en
la movilización emo⁄ cional, el iusight y el fefuefzo, constituye un
impoftante factof de ajuste y equilibfio pefsonal. Las tefapias
bfeves y de cfisis suelen apelaf a este mecanismo, al igual que
las distintas modalidades de tefapia de actitudes que se
mencionan en este texto.

WODIFICACIÓN DE C O N D U C † A

Al tfabajaf los síntomas y desajustes de la conducta con


técnicas compoftamentales, modelando, pfesionando
compoftamientos, fe⁄ fofzando apfendizajes positivos y
pfopofcionando el contfacon⁄ dicionamiento o la extinción de
apfendizajes inconvenientes o patológicos, se favofece la
adaptación, eliminan síntomas, foftalece la pefsonalidad (assertiee
traiuuiug), se fetfoalimentan los cambios y pfemian los pfogfesos,
haciendo un uso facional, cuasi-expefimental, de los apoftes
científicos llegados de las distintas escuelas del apfendi⁄ zaje. La
pfesencia del condicionamiento, el fefuefzo, la inhibición
fecípfoca, la extinción y la feofientación cognitiva, constituyen
ele⁄ mentos consustanciales a este mecanismo de acción.

DISWINUCIÓN DEL SUFRIWIEN†O

El apoyo emocional, la tfanquilización, la felajación, la


simpatía y la compfensión pefmiten el feajuste emocional, el
alivio o elimina⁄ ción de la ansiedad y de otfos síntomas, lo que
expfesa su capacidad pafa disminuif el suffimiento, común a los
más divefsos tfastofnos.

FERSUASIÓN
El convencimiento, pof vías facionales, pafa modificaf
equívocos que están incidiendo negativamente en la conducta y
pfovocando o facilitando detefminados síntomas, es un
mecanismo utilizado desde siempfe en la pfofesión médica pafa
contendef con la enfefmedad, ya

L89
que a tfavés de este se logfa disminuif la angustia pof
desinfofmación e insegufidad y pfopiciaf la colabofación activa
del paciente en la difección que se pfetende. Actúa sobfe el
segundo sistema de seña⁄ les a tfavés del cual, pof el alcance de la
palabfa, es capaz de incidif también sobfe las distintas instancias
de la unidad psicofísica, como demostfafa BícLoe.

IDEN†IFICACIÓN E IWI†ACIÓN

Cual el niño con sus figufas pafentales, así, en el contexto de


la psicotefapia, el paciente apfende pof imitación. El ejemplo
gfupal, la identificación con el tefapeuta, con algún miembfo o
expefiencia positiva en un gfupo tefapéutico, la intfoyección de
cualidades del objeto temido o amado, son fecufsos psicológicos
que se utilizan en divefsas técnicas con el pfopósito de alcanzaf
detefminado objetivo psicotefapéutico y en el que este tipo de
apfendizaje constituye la vía. La inspifación, al identificaf al
sujeto con un patfón conductual, va⁄ lof mofal o motivo que da
sentido al esfuefzo o compoftamiento que estimula, es una
vafiante de gfan utilidad.

SUGES†IÓN

La influencia activa y consciente de la pefsonalidad, la


voluntad y la mente de un hombfe sobfe otfo, sin que tenga que
mediaf el fazonamiento, a tfavés de pfocedefes hipnóticos o de
matiz semejante, pfovocando la inhibición de influencias y
funciones de la psiquis del segundo en favof de la monopolización
de la atención y actividad de esta pof sugefencias pfovenientes de
su inteflocutof, logfa, en gfado mayof o menof, incidif en su
funcionamiento mental u ofgánico, sus síntomas o sus acciones,
las cuales pasan a incofpofafse como decisio⁄ nes pfopias sin que
medie en ello un acto estfictamente voluntafio. Sin adquifif
pfopiamente un cafáctef hipnótico, en muchos fecufsos
psicotefapéuticos está pfesente la sugestión subliminal
acompañando a otfos mecanismos de acción, que apafecen
como fundamen⁄ tales. El efecto placebo de la indicación
médica per se, fuefe

L90
esta a tfavés de la pfescfipción de fáfmacos o mediante el uso de
sus aftes de comunicación, descansa en este mecanismo.

GENERALI2ACIÓN

Wecanismo tefapéutico pfopio de las técnicas gfupales, que


faci⁄ lita el alivio emocional y la desmitificación de divefsas
fantasías sub⁄ conscientes al compfobaf que otfas pefsonas
expefimentan lo mismo o tienen pfoblemas similafes a los suyos,
que cfeían exclusivos, con la consiguiente disminución de la
vefgüenza o sentimientos afines que le son consustanciales a
tales fantasías.

FROGRAWACIÓN NEUROLINGÜÍS†ICA (FNL)

†fas los estudios de Baudler y Griuder acefca de las fofmas de


los pfocesos psíquicos como contfapaftida al estudio de los
contenidos, común a la mayofía de las escuelas, se ha bfindado
una atención especial a las difefentes fofmas expefienciales en el
comunicaf, implícitas en la modelación del mundo pof pafte del
cefebfo humano a tfavés de la confofmación de un «lenguaje
semánticamente bien o mal elabofado», expfesión fofmal de
adecuados o inadecuados pfo⁄ cesos de modelación mental. El
coffegif y enfiquecef los pfocesos semánticos felacionados con la
pfoblemática de los pacientes, las fa⁄ milias y los gfupos, pafa
logfaf un lenguaje semánticamente congfuente y, pof tanto,
comunicacionalmente eficiente, constituye un mecanismo
tefapéutico pafalelo y complementafio a cualesquiefa de los
antefiofmente expfesados, útil pafa cualquief técnica de tefapia.

8.3 C1AS171CAC1ÓN

Cada escuela ha desaffollado su pfopia clasificación de la


psico⁄ tefapia. Reseñaflas aquí sefía acometef la constfucción de
una nue⁄ va toffe de Babel. Sin pfetendef ofiginalidad, pefo en
afas del mejof entendimiento, sefé cohefente con el concepto
emitido y me limitafé

L9L
a tomaf en considefación los cuatfo ejes pafa clasificación más
sencillos posibles en este caso:

· La pfesumible dufación del tfatamiento.


· La pfofundidad de los objetivos.
· El tipo de sujeto beneficiafio.
· Las cafactefísticas que la identifican (el mecanismo
fundamental de la tefapia, la escuela a que se adscfibe, o el
autof que pefmite individualizafla).

De acuefdo con el enunciado antefiof clasificafemos


como
«bfeve» la psicotefapia de objetivos limitados y de cofta
dufación, como «pfofunda» aquella de objetivos de más
lafgo alcance
feeducativos, feconstfuctivos abafcadofes de distintas facetas
del
psiquismo y la pefsonalidad, cuya dufación se pfolonga en el
tiempo. A su vez, de acuefdo con el sujeto de tefapia, podfá sef
individual, de pafejas, gfupal, familiaf o institucional
(sociotefapia).
En cuanto a las cafactefísticas que la identifican,
sefá
psicoanalítica, compoftamental, de felaciones intefpefsonales,
de actitudes o modificación de pfedisposiciones, sugestiva,
centfada en el cliente, neufolingüística, integfativa,
estfatégica, sistémica, existencial, ecológica, inspifativa,
facional, naffativa, guestáltica, tfansaccional, estfuctufalista, etc.
Como puede vefse, los ejes no son mutuamente excluyentes,
sino
complementafios y abieftos al constante enfiquecimiento. Sefá
el tiempo quien sedimente el conocimiento y pefmita una
clasificación basada en el consenso univefsal, pfopósito no
imaginable en el mo⁄ mento pfesente. Fof eso pfopongo una
agfupación multiaxial sin dogmas, que cualquief escuela bien
pudiefa suscfibif.
Si, pof ejemplo, el desaffollo de las técnicas de intefvención
fápi⁄
da pefmite obtenef objetivos pfofundos a cofto plazo,
pudiésemos entonces hablaf de «tefapia (individual, gfupal,
familiaf) bfeve, pfo⁄ funda, de tal escuela o tal autof» y sefíamos
consecuentes con nues⁄ tfo modo de clasificaf.
Ante la imposibilidad e impfocedencia de desaffollaf en este li⁄
bfo todas las fofmas de psicotefapia que cuentan hoy día con
técni⁄
cas individualizadas, tfabajafemos específicamente la técnica
de acti⁄ tudes en sus modalidades individuales (bfeve y
pfofunda), gfupal y
familiaf, con el enfoque de cfisis y de familia que constituye su
línea difectfiz.

8.4 RECYRSOS, ESYRAYEG1AS v MÉYODOS


EN US1COYERAU1A

Cualquief método que se pfetenda empleaf se compone de un


conjunto de fecufsos o instfumentos técnicos que, de acuefdo con
una estfategia y sistemática específicas, intenta alcanzaf
detefminados objetivos en el paciente. De ahí que fecufsos y
técnicas o modelos psicotefapéuticos, guafden una felación
intefna semejante a la de las paftes con el todo. En este caso el
todo, integfa fecufsos, estfategias y una específica sistemática en
su utilización.
Definimos la técnica, sistema o método psicoterapéntico como el
conjunto sistematizado de fecufsos y pfocedefes psicológicos que,
apelando a mecanismos tefapéuticos específicos, se emplean con el
intefés de alcanzaf los objetivos planteados, a paftif de estfategias
definidas que los integfan en esa difección.
Fof recnrsos técuicos entendemos aquellas maniobfas
psicológicas concfetas capaces de pfoducif impacto en la psiquis
del paciente, en afas de facilitaf la obtención de un
detefminado objetivo tefapéu⁄ tico. Hay fecufsos
pfedominantemente cognitivos, emocionales o conductuales, y
otfos, complejos, que actúan simultánea e incisiva⁄ mente sobfe
divefsos pfocesos y fofmaciones psicológicas. Son ins⁄ tfumentos
de una técnica que actúa a tfavés de la acción combinada de
múltiples fecufsos, ya que estos, pof sí solos no suelen alcanzaf
cambios de significación. Fofman pafte habitualmente de
difefentes técnicas.
Se considefa estrategia de terapia la selección consciente de un
conjunto cohefente y ofdenado de fecufsos, pfocedefes y mecanis⁄
mos tefapéuticos pafa manejaf pfoblemas identificados en el
pacien⁄ te, el gfupo o la familia y alcanzaf mediante ello
objetivos detefmina⁄ dos, enmafcándose en el contexto de una
técnica o método psicotefapéutico pafticulaf. En una adecuada
estfategia de tefapia, los fecufsos van siendo utilizados, en buena
medida, de acuefdo a las necesidades específicas de cada sujeto
en tfatamiento, a conjuntos

L93
concfetos de objetivos, y a la difeccionalidad y lógica intefna de
cada método o sistema de tefapia.

8.5 RECYRSOS YÉCN1COS


D1SUON1B1ES EN US1COYERAU1A

Como vimos en el epígfafe antefiof, son múltiples los fecufsos


que se utilizan en una estfategia de tefapia detefminada. Cada
uno de ellos, en su ofigen, fue el apofte de una escuela o autof
específico que lo hizo pafte de su método. Sin embafgo, con el
desaffollo histó⁄ fico de la psicotefapia, los nuevos métodos
fuefon nutfiéndose de fecufsos tomados de técnicas antefiofes.
Así, nos pafece necesafio disponef de un inventafio de fecufsos
de los más divefsos ofígenes, toda vez que al concfetaf una
estfategia de intefvención ad hoc pafa un paciente, un gfupo o
una familia específica, puede sef de especial utilidad fecuffif a
cualquiefa de ellos. Fof esto pfesentamos a continuación una
selección de fecufsos técnicos utilizados con mayof o menof
ffecuencia en divefsas modalidades de tefapia.
9breaccióu. Vafiedad de catafsis o apeftufa emocional
median⁄ te la cual el sujeto libefa, en raptns afectivo⁄motof,
contenidos psí⁄
quicos no vefbales que mantenía fueftemente fepfimidos, pof
habef lesionado su autoestima en su opoftunidad, y que hubiesen
dañado su pfecafia segufidad en caso de habeflos integfado a su
expefiencia
como vivencia pfopia o que no pudiefon integfaf su
imagen psíquica vefbal, pof su cafáctef supfamaximal.
Genefalmente se expfesa mediante descafgas conductuales
simbólicas, con gfan contenido
afectivo y escasa vefbalización. El tefapeuta pfopicia estos
estados en la situación tefapéutica, como fofma de feintegfaf y
podef intefpfetaf las asociaciones ideo⁄afectivo⁄motofas
disociadas tfas
expefiencias tfaumáticas a su tiempo desintegfadofas.
9compa?ar. Fafa entfaf en comunicación con el paciente, el
tefapeuta fefleja los mensajes de este, fespondiendo en los
mismos canales sensofiales y de acuefdo con la considefación de
los sistemas fepfesentacionales que utiliza el paciente, en
consonancia con las claves que muestfa y los pfedicados que
vefbaliza. Fof ejemplo, con un paciente eisnal (que ha usado
pfedicados que pefmitan clasificaflo

L94
como tal) empleo en mi comunicación enunciados de fefefencia
visual:
«Veo que usted», «mife», «fíjese en», «obsefve que», o lo ayudafía
a visualizaf su pfoblema, quizás a plasmaflo en papel. En el caso
de un paciente anditieo: «Si escucho bien»,«óigame», apelafía a
las letfas de una canción, feffanes, a las inflexiones y el tono de
la voz, a la tefapia musical. Ante pefsonas Liuestésicas: «Siento
que», «hay que estaf tfanquilo», «actuaf con suavidad», «me doy
cuenta del peso que sientes sobfe tus espaldas», utilizafía la
felajación, el lenguaje cofpofal, la movilización emocional, el
contacto piel con piel y otfos pfocedefes que apelen a las
sensaciones cofpofales y la vivencia emocional.
9cousejar. El consejo se utiliza en psicotefapia solo cuando el
paciente está tan desvalido, o su espontánea decisión amenaza sef
tan catastfófica, que la no intefvención del tefapeuta pudiese
fesul⁄ taf iatfogenia pof omisión. En todo caso, el tefapeuta
debefá contaf con suficiente segufidad en lo atinado de su
sugefencia, de modo que no quede mafgen fazonable a la
impfudencia o el pefjuicio. Consejo es ofientación, pefo, se coffe
el fiesgo de que se le intefpfete como pfescfipción facultativa.
9cotacióu. Obsefvación hecha al paciente de soslayo, pafa que
tome nota mental sobfe algo que ha dicho o que ha sucedido y
sobfe lo cual posiblemente se volvefá en ocasión postefiof. Sifve
pafa que el sujeto, a veces de fofma subliminal, vaya
incofpofando pfogfesiva⁄ mente infofmación que pudiefa fesultaf
significativa, pafa sef usada en el momento opoftuno y de
acuefdo con las conveniencias de la tefapia.
9ctnacióu. A difefencia de la dfamatización, es aquí el
tefapeuta el que «actúa» o fepfesenta conscientemente
detefminado papel en su intefcambio intefpefsonal con el
paciente, con la finalidad de tfans⁄ mitif un mensaje específico.
Fof ejemplo, puede escenificaf con un cotefapeuta, en fofma
apafentemente espontánea, una pfesunta di⁄ fefencia de opinión
acefca de algo que está sucediendo en la sesión, como fofma de
modelaf ante un matfimonio en discofdia que se pue⁄ de
discfepaf civilizadamente de otfa pefsona, fespetando el defecho
ajeno y manteniendo la cofdialidad.
9liau%a terapéntica. Consiste en la utilización de la coopefación
de las paftes sanas de la pefsonalidad del paciente y la
pafticipación

L95
de su compfomiso y su voluntad, pafa la obtención de los objetivos
psicotefapéuticos mutuamente conceftados.
9mplificacióu de iucougrneucias. Ante incongfuencias entfe el
mensaje vefbal y el extfavefbal que emite el paciente, el tefapeuta
puede pfovocaf la toma de conciencia de ello mediante la
exagefa⁄ ción de una fespuesta extfavefbal similaf en consonancia
con la del paciente, de modo que se haga patente pafa este lo
absufdo y contfa⁄ dictofio de la situación con fespecto a lo que
está vefbalizando.
9uálisis de actos fallidos. Como ocuffe con los pensamientos
maf⁄ ginales, los actos fallidos pueden feflejaf de modo simbólico
matefial fepfimido o, al menos, subconsciente, y sef tomados
como objeto de análisis cuando ello es conveniente al cufso y
sentido de la tefapia.
9uálisis biográfico. Como su nombfe indica, pedif al paciente
que felate su vida, vefbalmente o pof escfito, facilita la
autocognición,
demuestfa intefés pof pafte del tefapeuta y pefmite a este
impoftan⁄ tes puntos de fefefencia pafa el análisis, que se
focaliza en la búsque⁄ da de significaciones vitales. Wediante la
valofación biogfáfica se tfa⁄
ta que el paciente compfenda su dificultad pfesente,
vinculándola con detefminadas expefiencias acontecidas en su
pasado, pof lo que pfomueve el iusight.
9uálisis de la comnuicacióu la defeusa. En la técnica
sullivaniana este fecufso cumple un papel fundamental pafa el
desaffollo de la entfevista. †anto el paciente como el tefapeuta
comunican y se de⁄
fienden. El fol del tefapeuta es contfolaf la comunicación,
pafa faci⁄ litafla e intefpfetaf las defensas que apafecen cuando
sufge ansiedad en la felación intefpefsonal. Wientfas el paciente
comunica libfe⁄
mente, sin pfesentaf angustia ni defensas, manda el paciente
en el desaffollo de la felación y el tefapeuta se deja llevaf.
Cuando apafe⁄ cen la angustia y la defensa, el tefapeuta toma el
contfol de la comu⁄
nicación y conduce activamente la entfevista, a tfavés de
pfeguntas, intefpfetaciones y tfansiciones.
Las defensas se analizan como un modo de supefaflas y
contfolaf⁄
las, apafeciendo detfás de ellas las actitudes y los conflictos. El
tefa⁄ peuta ha de mantenef, también, un estado de alefta con
felación a sus pfopias defensas, pues de apafecef estas pefdefía el
contfol de la felación y se afectafía su pfopia capacidad de
análisis e intefcambio. Ha de sef un obsefvadof pafticipante
espontáneo y ffanco, auténtico al comunicaf, debiendo contfolaf
adecuadamente su fol de tefapeu⁄
ta. El análisis de conjunto con el paciente, de sus dificultades en la
comunicación, y de las defensas que le son típicas pof su función
de felación peftufbada, constituye un eje centfal del tipo de
pfocedef en que se enmafca este fecufso.
9uálisis de la resisteucia. A difefencia del psicoanálisis, que ve
la fesistencia como una fuefza pfoveniente de una instancia
antfopomóffica que se opone sagazmente a que salgan los
impulsos del ello y establece una vefdadefa batalla entfe catexis
y contfacatexis, gobefnadas desde no se sabe donde, vemos como
una fealidad clínica, objetivamente compfobable, que los
pacientes en medida mayof o menof offecen una «fesistencia»
a la aceptación de las evidencias que los fesponsabilizan con el
ofigen de sus pfoblemas o con las con⁄ secuencias de sus
actitudes, entfe otfos ejemplos. De ahí la sabidufía que encieffa
aquel feffán populaf que expfesa: «No hay peof ciego que el que
no quiefe vef».
Sefía dogmático que negáfamos la existencia de una
oposición, habitualmente no consciente, a pefcibif o valofaf lo
que pof alguna
fazón oculta fesulta altamente escabfoso pafa uno mismo.
Haceflo equivaldfía a «botaf al niño al affojaf el agua usada del
fecipiente en
el cual se aseó». Fuede discfepafse en cuanto a las fazones
o los
mecanismos, pefo el fenómeno clínico descfito inicialmente
pof Prend está ahí, y los tefapeutas nos vemos obligados
feitefadamente a contendef con él en nuestfo esfuefzo pof
ayudaf a los pacientes a conocef lo que ocuffe dentfo de ellos
mismos.
En lo pefsonal, considefo la fesistencia como expfesión de
que lo fepfimido o inatendido está en disonancia con la actitud,
que se opone
automáticamente como todo sistema a lo que pueda
sacafle de su cufso, pof lo que anula la infofmación fuefa de
pfogfama, debido a la
cafga afectiva inhibitofia memofizada que conlleva esa
significación,
que le fesulta amenazante. El sistema límbico, la sustancia
feticulaf y la cofteza cefebfal, constituyen el escenafio natufal
de estos mecanismos en los que la memofia, la afectividad y los
pfocesos automatizados del pensaf y tomaf conciencia cumplen
su papel fegu⁄ ladof.
Clínicamente, los pacientes oponen los mecanismos de
defensa, ya estudiados en el pfimef capítulo, como fofmas
condicionadas de evitaf el enffentamiento a los conflictos
tfaumáticos, cuando la
fealidad o la fantasía los aboca a ellos. Entonces apafece la
ansiedad como señal anticipatofia y el estfés como estfategia
defensiva del su⁄ jeto ante la pefcepción subliminal de una
amenaza. (El lectof conoce mi opinión acefca del papel de las
actitudes, las necesidades insatis⁄ fechas, las amenazas, los
conflictos, los mecanismos de affontamien⁄ to y de defensa ante el
estfés y las enfefmedades pof claudicación ante este, confofme
fundamentáfamos opoftunamente.)
Fof expfesafse la fesistencia en mecanismos de defensa pafa no
tomaf conciencia de lo inconveniente al o, el enffentamiento
tefa⁄ péutico a ellos nos lleva a intefpfetaf casuísticamente
dichos meca⁄ nismos, cuando hacen su iffupción en la situación
tefapéutica, con las mismas pfemisas técnicas con que
abofdamos cualquief otfa in⁄ tefpfetación: alto clima emocional,
opoftunidad, madufación del pfo⁄ ceso de tefapia como pafa
acometef la tafea, alta pfobabilidad de obtenef impacto y logfaf
el iusight. Obtenida la concientización del mecanismo de
defensa, se debe seguif affemetiendo, apfovechando la baja de
la guafdia, tfabajando bajo fuefte cafga afectiva el conflic⁄ to que
está detfás. Son estas, opoftunidades pfivilegiadas que nos
pefmiten incidif sobfe los pfocesos funcionales que están detfás
de la actividad psicológica inconsciente. Y modificaf esta pfopia
actividad. 9uálisis de los sne?os. Desde la más femota antigüedad,
en todas
las cultufas, el hombfe ha tfatado de desciffaf el simbolismo de sus
sueños. Desde Prend, la Fsiquiatfía fescata pafa la ciencia el
estudio
del ensueño, buscando tfas él un código que pefmita accedef a su
significado. La búsqueda de una simbología univefsal pafa los
conte⁄ nidos oníficos pafece un esfuefzo en la difección
equivocada: todo
sueño es esencialmente subjetivo y, pof tanto, individual. Fefo si el
símbolo, pof subjetivo, fesulta estfictamente pefsonal, los
mecanis⁄ mos, el código pafa su lectufa de conjunto con el
intefesado, sí son
patfimonio accesible a la técnica psicotefapéutica. Como toffe de
Babel, toda escuela lo abofda con su pfopio lenguaje. Prend los
con⁄ sidefa como fealización imaginafia del deseo, desaffollando
toda una
sefie de pfocedimientos pafa su intefpfetación. Cae en el effof de
considefaf símbolos univefsales, en consecuencia con su
cosmogonía: todo objeto lafgo y puntiagudo es un pene, un
túnel oscufo, una va⁄
gina, toda pefsecución, un acoso sexual.
Fostefiofmente, otfos autofes han ido desaffollando su pfopia
óptica pafa el análisis. Así, los sueños se intefpfetan como
expfesión
de un conflicto, como mecanismo de defensa del dofmif, como
bús⁄ queda de una solución, como feflejo de un estímulo que
concitó la excitación del sistema nefvioso dufante la vigilia,
como expfesión de una actitud, etc. Cual un test de Rorschach,
las configufaciones oníficas constituyen un acicate a la
pfoyección, y como tal, el tfabajo de in⁄ tefpfetación depende
más de lo que apoftan el paciente y su histofia y del contexto en
que se pfoduce e intefpfeta el sueño, que de signi⁄ ficados
pfeconcebidos en posesión del tefapeuta, quien acude a ellos en
dependencia de las contingencias de la tefapia y de las significa⁄
ciones pafticulafes apfehendidas de la pfoblemática de su
paciente. 9uálisis de la trausfereucia. Siguiendo la línea de los
fecufsos psicoanalíticos, la tfansfefencia, que expfesa la
tfansposición al tefa⁄ peuta de los sentimientos incestuosos u
hostiles del paciente hacia sus figufas pafentales, es tomada
como fuente de análisis e intefpfe⁄ tación cuando éstos apafecen
en el cufso de la tefapia, de modo que el paciente
pfoyectando y expefimentándolos en la felación
tfansfefencial que actualiza tales sentimientos está en condición
pfivilegiada pafa contendef con ellos y supefaflos. En esto es
ayuda⁄ do pof el tefapeuta, entfenado pafa lidiaf con tales
sentimientos, así como con sus pfopios sentimientos
contfatfansfefenciales, lo cual
constituye un momento tfascendente en la cufa psicoanalítica.
Los que no aplicamos esta técnica y discfepamos de muchos de
sus conceptos, podemos enfocaf el asunto de otfo modo.
Realmente
es mi opinión pefsonal en la felación tefapéutica pueden sef
pfo⁄ yectados, tfansfefidos, sentimientos condicionados pof
felaciones sig⁄ nificativas antefiofes no solo pafentales que
favofezcan o dificulten la felación médico⁄paciente, pefo que
pueden apaftafla del tipo de vínculo sni geueris que las hace
específicamente tefapéuticas: un rapport fespetuoso y empático,
ajeno a fantasías neufóticas, enmafcado en una felación simétfica
de ayuda (cuando de tefapia pfofunda se tfa⁄ ta) en el que el
tefapeuta ha de sef el mejof sopofte de la fealidad y de las
felaciones intefpefsonales sanas. †ales nexos tfansfefenciales con⁄
sidefo deben sef desestimulados y evitados en lo posible. De sufgif
fantasías de este tipo, ha de manejáfselas como en el caso de la
discfi⁄ minación pfesente⁄pasado, intefpfetándolas con delicadeza
cuando pfoceda, cuidando de no hefif o pefdef al paciente, pefo
haciéndole tomaf conciencia de las cafactefísticas de la felación
objetiva pfesen⁄ te y asumiendo medidas pafa que no se
fepfoduzcan postefiofmente.
A esto último le llamamos establecer distaucia.

L99
9uclaje. La capacidad humana de establecef
condicionamientos a discfeción y el conocimiento de la
ofganización funcional de la ac⁄ tividad cefebfal y de los pfocesos
sensofiales asociados a la comuni⁄ cación, posibilitan al tefapeuta
entfenado en FNL, una vez estableci⁄ das las claves de acceso, la
utilización de este fecufso.
Consiste en seleccionaf un estímulo sensofial (visual,
auditivo,
kinestésico o mixto) y condicionaflo de fofma inconsciente a
una expefiencia afectivo⁄motivacional que se pfovoca pof el
tefapeuta en el sujeto, de modo que, logfado tal anclaje, en el
futufo este condicionamiento, de cafáctef definidamente
favofable o negativo, en caso de que se quiefa obtenef un
componente avefsivo pueda daf acceso a esa expefiencia
acudiendo al estímulo sensofial «anclado». Esto se utiliza pafa
contfaffestaf síntomas o modificaf el compofta⁄ miento en la
difección deseada. Según la FNL, el anclaje va difecto al
hemisfefio cefebfal no dominante y, con él, se obtiene acceso a los
pfocesos mnésticos y afectivos felacionados con su actividad, sin
pa⁄ saf pof la conciencia cfítica, «jugando una mala pasada» al
hemisfe⁄ fio cefebfal dominante, facional pof excelencia.
9po o emocioual. Solidafidad, aliento, estímulo. Decif al
pacien⁄ te con nuestfa actitud: «Estoy aquí contigo pafa ayudafte,
puedes contaf conmigo... confía en mí. No estás solo... hay que
sobfeponef⁄ se a los pfoblemas...». El apoyo fofma pafte de una
buena felación médico⁄paciente. Ffácticamente todas las técnicas
o modelos de te⁄ fapia hacen uso de este, de segufo el más
univefsal de los fecufsos en psicotefapia.
9probar. La apfobación o fecompensa pof pafte del tefapeuta
es un impoftantísimo fefuefzo conductual, cuando se ha
establecido
pfeviamente una sólida felación médico⁄paciente. Un gesto,
una son⁄ fisa, una ffase de agfado o elogio, una palmada en el
hombfo o una felicitación acompañada de un efusivo apfetón
de manos en el con⁄
texto apfopiado, constituyen valiosos fecufsos que se utilizan
de fofma contingente a la fespuesta que se quiefe fefofzaf.
9proeechamieuto de poteucialidades. Vinculado a la
extefiofización
de intefeses y al manejo ambiental, este fecufso consistente
en pfomovef la debida canalización y desaffollo de las
capacidades del paciente, pof tendef al cfecimiento pefsonal y a
la afifmación y madufación de la pefsonalidad, fesulta de obligada
considefación. Fafa Rogers, toda pefsona tfae consigo el
gefmen de su pfopio

200
desaffollo y la cufa psicotefapéutica fadica, entfe otfos fecufsos,
en libefaf las potencialidades entofpecidas pof factofes u
obstáculos expefienciales o, simplemente, necesitadas de
opoftunidad pafa su cabal expfesión. Las necesidades
humanas de fealización y tfascendencia les están felacionadas.
9sociacioues libres. Recufso psicoanalítico pof excelencia en el
que se le pide al paciente deje fluif libfemente sus pensamientos,
tfatan⁄ do de no someteflos a cfítica, invitándole a que expfese
todo lo que le viene a la mente, tal como le viene, limitándose
el tefapeuta, oculto a su vista detfás del chaisse-louge y en
fofma completamente pasiva, a estimulafle de vez en cuando
con alguna pfegunta, una obsefvación o la fepetición de una
muletilla, pafa facilitaf sus aso⁄ ciaciones, vencef una
fesistencia o favofecef la pfofundización en el análisis de un
matefial de intefés. A cfitefio de Prend y su escuela, pof esta vía
se llega en fofma pfivilegiada a la explofación del incons⁄ ciente.
Biblioterapia. Empleo tefapéutico de la lectufa.
Cambio de historia persoual. Cuando el paciente es víctima de
una expefiencia de su pasado que no supo o no pudo manejaf
adecuada⁄ mente, el tefapeuta busca acceso a sus pfocesos
sensofiales a tfavés de la FNL y constfuye con él una memofia
altefnativa, en la cual puede encontfaf opciones de solución
tfes al menos pafa esa expe⁄ fiencia. Ello se incofpofa al
fecuefdo a tfavés de la sugestión y la utilización del anclaje,
como si la expefiencia imaginafia hubiese sido feal, de modo
que ahofa el paciente dispone de vafiantes altefnativas de
fespuesta de acuefdo con su «histofia fefofmada», sin que las vi⁄
vencias sensofiales asociadas al sentimiento de ffacaso bloqueen la
aseftividad «actual» de su compoftamiento, el cual deviene más
se⁄ gufo y con mafgen supefiof de libeftad, al poseef un
fepeftofio de fespuestas «eficaces». El viejo apfendizaje no se
boffa, se constfuye otfo en pafalelo. Lo que, según la FNL,
ahofa el paciente dispone de opciones pafa elegif, en situación
actual de segufidad.
Catarsis. Descafga emocional más o menos súbita que se
pfovoca en el paciente y mediante la cual éste logfa expfesaf
fecuefdos o pfo⁄ blemas de fuefte cafga afectiva, cuyo contenido
fesulta escabfoso pafa el sujeto y que pfocufaba ocultaf a los
demás o mantenía incons⁄ ciente.

20L
Clarificacióu. La pfecisión en el diálogo tefapéutico de lo
esencial del tema analizado favofece la concientización, fazón pof
la cual el tefapeuta puntualiza e insiste en aquello que, bajo
ningún concepto debe sef pasado pof alto.
Clarificacióu de patroues iuadaptatieos. Es una modalidad que
focaliza en la compfensión de los aspectos esenciales del compofta⁄
miento que están pfovocando las dificultades del paciente.
Claees de acceso. La pfogfamación neufolingüística confiefe
capi⁄
tal impoftancia a la identificación y utilización de las claves
indivi⁄ duales que pefmiten accedef a los pfocesos inconscientes,
sin pasaf pof el contfol voluntafio del sujeto. La expefiencia
sensofial de cada cual y el modo en que se la fepfesenta
psíquicamente mediante pfo⁄ cesos pfedominantemente visuales,
auditivos o kinestésicos, de acuef⁄ do con su peculiaf estfuctufa
neufolingüística, son accesibles al ob⁄ sefvadof entfenado
mediante claves cofpofales extfavefbales que pueden sef
codificadas y decodificadas (movimientos oculafes, con⁄
tfacciones musculafes, cambios de colof y tempefatufa de la piel,
en el fitmo fespifatofio, posición de la cabeza, etc.) y que son, pof
de⁄ más, comunes a la especie y subsidiafias de feconocimiento
y tfaduc⁄ ción. Sabeflos feconocef e incofpofafles como claves
de identifica⁄ ción de estos pfocesos, accesibles a su pfopia
expefiencia sensofial en la comunicación, pafa su utilización en la
tefapia, constituye la «vía fegia al inconsciente» pafa este tipo de
tefapéutica, intefesada más en los pfocesos fofmales que en los
contenidos psíquicos.
Al opefaf con los pfocesos mentales del paciente se puede
influif fápida y eficazmente en su compoftamiento, pof la vía
de los condicionamientos inconscientes. Enseñándole a contfolaf
estos pfo⁄ cesos y, actuando sobfe ellos, a modificaf su pfopio
compoftamiento en intefés de la fecupefación y el desaffollo, se
cumple el objetivo pfincipal de este tipo de tefapia.
Comnuicacióu extraeerbal coutrolada. Conocedof de que no sólo
se comunica con la palabfa, el tefapeuta emplea
conscientemente
incofpofada a su expefiencia sensofial su capacidad de
comunica⁄ ción extfavefbal, pafa tfansmitif infofmación al
paciente pof la vía
de su pfimef sistema de señales, menos sometido a la censufa y
más difigido a la pefcepción subliminal que el lenguaje vefbal
(segundo sistema de señales).
Coufroutacióu. Enffentaf al paciente con la fealidad a
tfavés de
evidencias, opiniones, situaciones o acciones que contfadicen
sus plan⁄

202
teamientos o la postufa que cfee asumif ante algo significativo, lo
cual facilita la toma de conciencia.
Couuotacióu positiea. †odo compoftamiento, aun todo
síntoma,
suele llevaf dentfo de sí aspectos positivos (defensa, búsqueda de
so⁄ lución, ganancias, exceso de celo, etc.). Incluso en el
concepto de cfisis están implícitos el peligfo y la opoftunidad. Fof
ello, en divef⁄ sas psicotefapias en especial las sistémicas y
estfatégicas se destaca ese momento positivo de la conducta
effática.
Autofes como Virgiuia Satir, desplegafon una pafticulaf
sagacidad
pafa fesaltaf lo positivo pfesente en el compoftamiento y en las
ma⁄ nifestaciones sintomáticas de los pacientes y de las familias
más disfuncionales. Esto pfopicia la alianza tefapéutica y
condiciona al sujeto y a la familia pafa que fecufsos tales como la
pfescfipción sintomática y la pafadoja puedan actuaf
favofablemente. Una advef⁄ sidad es una opoftunidad pfivilegiada
pafa cfecefse ante ella. La enfefmedad de un hijo, ocasión pafa
demostfaf los afectos, o pafa fesaltaf la expfesión de
fenunciamiento pof pafte de éste al quebfan⁄ taf su salud en
afas del bienestaf colectivo. Resaltaflo mediante pafa⁄ dojas es
connotaf positivamente. Reenmafcaf una situación de modo que
pafezca lógico este tipo de intefvención, es un desafío a la
cfeati⁄ vidad del tefapeuta.
Coutraparadoja. Fafadoja tefapéutica que se aplica a la
situación pafadójica que sustenta la conducta sintomática. La
identificación de las pafadojas existentes en la comunicación pafa
su manejo ulte⁄ fiof, bien intefpfetándolas o manipulándolas
mediante contfapa⁄ fadojas, deviene un pfocedef de futina en las
modalidades bfeve y familiaf de la tefapia sistémica. Así, Mara
Seleiui Sala%%oli en su Saradoja
coutraparadoja, hace galas de su cfeatividad a la hofa de
enseñafnos cómo utilizaf este fecufso.
Cuando la conducta patológica del paciente o la familia
es expfe⁄
sión de una pafadoja establecida pof el sistema familiaf, la
intefven⁄ ción tefapéutica solo sefá viable, según ella,
fespondiendo con una pafadoja tefapéutica que, en este caso,
fesulta una coutraparadoja. Si pfoducto de las pafticulafidades del
contexto intefactivo familiaf uno de sus miembfos, devenido
paciente, se enmafca pafadójica⁄ mente en situación pefmanente
de oposicionismo, el tefapeuta pfohíbe a la familia la oposición al
negativismo y ofdena al paciente seguif siendo negativista, con
lo cual este queda atfapado en una

203
contfapafadoja tefapéutica. Wediante ella, si cumple el mandato,
fompe su oposicionismo y si se niega, no tiene otfa altefnativa que
fompef con su oposicionismo. Ante esto y, tfas un nuevo manejo
familiaf no impefativo, la conducta sintomática piefde su sentido.
Coutrato de coutiugeucias. Se pfomueve y conciefta el
compfo⁄ miso, entfe paftes en conflicto, de modificaf un
compoftamiento
desagfadable al otfo, a cambio de una modificación semejante
pof la contfapafte. Estos acuefdos o tfansacciones son
tefapéuticos en la medida en que contfibuyen a supefaf
conductas desadaptativas.
Coutrato terapéntico. Esclafecef qué coffesponde al paciente, al
gfupo o la familia y qué al equipo tefapéutico, cuáles son los
téfminos de la felación, los objetivos y la pfobable dufación del
tfatamiento, su
ffecuencia y cafactefísticas, así como el establecimiento de
los coffespondientes compfomisos es esencial, definitofio de la
modalidad tefapéutica que se va a utilizaf. La pfecisión de
estos téfminos entfe
el tefapeuta y los intefesados debe quedaf fofmalizada en un
conve⁄ nio vefbal, en los pfimefos tiempos de la tefapia.
Coutrol del tiempo de procesamieuto (doeutime). En FNL,
asumien⁄
do lenguaje computacional pafa nominaf este fecufso, el
tefapeuta debe tomaf en cuenta el tiempo que necesita su
inteflocutof pafa pfocesaf e integfaf a su expefiencia sensofial la
infofmación que se tfansmite. No tomaf en cuenta su tempo
psíquico (doeutime) es des⁄ pefdiciaf fecufsos técnicos: muy
fápido, se piefde infofmación, muy despacio, la atención se
distfae.
Coterapia. La pafticipación de un tefapeuta auxiliaf con el
cual se tfabaje en estfecha identificación potencializa las
posibilidades de pfofundizaf en los componentes
comunicacionales y dinámicos de la tefapia. El cotefapeuta
apoya, funge como alter ego, pefmite dfama⁄ tizaf y actuaf,
conffontaf, hacef modelado y fefuefzo, intefcambiaf opiniones,
entfe otfas ventajas. La falta de identificación entfe ambos, el
desconocimiento de la técnica, o la impfovisación son peligfosos
y pudiefan daf al tfaste con los objetivos pfopuestos.
Creacióu de alteruatieas. Sea a paftif de la expefiencia
pfesente,
elucidando fealidades, actitudes y posibilidades mientfas se
lleva al paciente a esclafecef y definif las opciones que tiene pof
delante, así como a ejefcitaf cfeatividad e iniciativa, avizofando
nuevas altefna⁄ tivas de acuefdo con todo ello, sea acudiendo
pof FNL a «cambiaf la histofia pefsonal» y a condicionaf
opciones que no lo fuefon a su
tiempo, el fecufso de facilitaf que el paciente elabofe altefnativas
de compoftamiento que enfiquezcan sus pefspectivas de
adaptación y desaffollo, constituye un pfocedef conveniente en
distintos modelos de tefapia.
Cnestiouamieuto. Consiste en cfeaf sistemáticamente dudas en
el paciente, el gfupo o la familia acefca de mitos, feglas o
cfeencias que
fofman pafte del mafco conceptual que apoya la conducta
sintomática. Al ponef en entfedicho la vigencia de sus
significaciones, se puede ponef en cfisis el sistema de fefefencias
del sujeto, lo que posibilita⁄
fía if cfeando las bases pafa una feofientación cognitiva.
Cnra de reposo. En situaciones cfíticas de extfema
hipefsensibili⁄ dad e iffitabilidad, el descanso en el hogaf, en
sanatofios o centfos fecfeativos en montañas, bosques o playas
tfanquilas, está indicado, junto a otfas medidas fepafadofas del
distfés.
Defiuicióu de metas. Ffecisaf las metas de la tefapia
constituye uno
de los componentes básicos de la psicotefapia bfeve. Fof otfa
pafte, desde 9dler, la definición y el análisis de las metas vitales
en felación con el estilo y plan de vida del individuo y sus
potencialidades feales, ha fepfesentado un pfocedef común en
las tefapias pfofundas de cof⁄ te analítico.
Deriear pregnutas. Ante una pfegunta del paciente, el
tefapeuta
«devuelve la pelota» pidiendo al sujeto que expfese su pfopio
cfitefio al fespecto. En tefapia familiaf y gfupal puede haceflo
igual o defivaf la pfegunta a otfos miembfos.
Desaprobacióu. A difefencia de la apfobación, fefuefzo positivo
pof excelencia, la desapfobación o castigo constituye un fecufso
que se debe empleaf con sumo cuidado. Como un padfe con sus
hijos, el
tefapeuta con quien se ha consolidado una buena felación
puede empleaf gestual, conductual o vefbalmente mensajes de
desapfo⁄ bación ante una conducta que daña al paciente o el
cufso de la tefa⁄
pia. Fefo tiene que sef consciente de cómo, cuándo y pof
qué lo hace y contfolaf el mensaje y los efectos con extfemo
cuidado. Como nofma, es mejof dejaf de pfemiaf que castigaf.
No obstante, a todos nos ha venido bien, en algún momento
de nuestfas vidas, una buena fepfimenda pof pafte de alguien que
nos apfecia de vefas. En sentido figufado, esto es válido
también en tefa⁄
pia, lo que, como en la vida feal, no puede abusafse de ello.
Las tefapias avefsivas, bien sea utilizando el apfendizaje
condicionado
pavloviano o el instfumental, skinnefiano, son modalidades de
casti⁄ go a la conducta indeseada, pfeconizadas pof
detefminadas escuelas de cofte feflexológico.
Descalificacióu. Calificaf algo es definiflo, estimaflo, dafle
vigen⁄ cia de acuefdo con sus cualidades. Descalificaf es supfimif
lo defini⁄ do, estfictamente hablando, es negaf la valofación
pfevia, las cuali⁄
dades que se le atfibuyen. Como fecufso técnico es aquella
maniobfa que pefmite ponef en duda, cuestionaf, fidiculizaf o
anulaf la vigen⁄ cia de algo que se valofaba, sentía o hacía de
una manefa pof el pa⁄
ciente y que se quiefe desestimaf.
Cuando, pof ejemplo, un ataque histéfico en búsqueda de
aten⁄ ción es identificado ante el gfupo y manejado como una
peffeta o un
«affechucho», se está descalificando el síntoma, al modificaf
su signi⁄ ficación. Si se festa impoftancia a una amenaza de matiz
psicopático o se fidiculiza una mala memofia que hace olvidaf lo
que no convie⁄
ne, se está utilizando una descalificación.
Deseusibili%acióu. El enffentaf gfadualmente al paciente con si⁄
tuaciones, pensamientos o fecuefdos que teme o le pfovocan estfés
emocional va posibilitando, de sef adecuadamente dosificadas las
expefiencias, que el sujeto pueda if desaffollando la capacidad,
tam⁄ bién pfogfesiva, de tolefaflas e incofpofaflas a su
expefiencia vital.
†al como sucede con el uso de vacunas con dosis cfecientes
de alefgenos en el caso del tfatamiento de la alefgia, la
desensibilización emocional es un fecufso básico en tefapia
de conducta, pafticulafmente en el caso de las fobias y de
cieftos tfastofnos psicosomáticos.
Despla%amieuto del síutoma. Fuede hacefse en el tiempo, el
espa⁄
cio o la significación. Con ello se pfetende hacefle pefdef su
valof funcional al enajenafle su sentido dentfo del sistema que
lo hace po⁄ sible. En el mafco de la tefapia estfatégica y tomando
de 3riLsou su manipulación de la conducta del paciente, se
negocia con este la modificación del contexto de apafición del
síntoma que cumple un papel en el sistema en el cual está
secuencialmente enmafcado ha⁄ ciendo que apafezca en otfo
momento, en otfa fofma o lugaf o que adquiefa un significado
difefente al que ostenta en el contexto en que hace su apafición.
Este fecufso pafece absufdo si se aísla del festo de los pfocedefes
estfatégico⁄sistémicos y del mafco fefefencial que les dio ofigen,
donde muestfa fesultados.

206
Deteucióu del peusamieuto. Fuede condicionafse la inteffupción
bfusca de una pulsión o una idea fija mediante el entfenamiento,
haciendo uso de la sugestión vigil, con un estímulo inhibitofio
incondicionado o pfeviamente condicionado, cual es un susto o la
imagen vefbal «íalto!» seguido de un fitual sustitutivo como la
fofmulación de un pensamiento positivo, el conteo de objetos u
otfa altefnativa neutfa o favofable. Útil en la tefapia conductual
de los toxicómanos, la fobia y los tfastofnos obsesivos.
Diálogo coterapéntico. En una sesión el tefapeuta y el
cotefapeuta
pueden comentaf entfe ellos, en pfesencia de los pacientes,
una ob⁄ sefvación sobfe algo que ha ocuffido, con el pfopósito
expfeso de que estos escuchen como pof casualidad un
mensaje que se les quiefe hacef llegaf de una fofma indifecta.
Wuchas veces este fecufso es más efectivo que una obsefvación
explícita al fespecto pof pafte de cualquiefa de ellos.
Direccióu. Con más fazón aún que con el consejo, este es un
fe⁄ cufso que se debe evitaf en lo posible. Equivale a una
pfescfipción facultativa en matefia pefsonal, que solo se asume
pafa manejo conductual de síntomas, ante invalidez psicológica o
pafa aspectos muy pfecisos de implicación económica o
medicolegal, pfescfipción de feposo, pefitación labofal, ingfeso,
etc. En la tefapia de psicóticos, con deficientes mentales, ante
la conducta suicida, la dfogadicción y en algunas modalidades de
tefapia sexual, este fecufso puede alcan⁄ zaf valof pafticulaf. Una
vafiedad de este pfocedef es la gnía de accióu, pfescfipción de
compoftamiento utilizada en tefapia compoftamental como pafte
de un pfoceso de feapfendizaje de conductas.
Discrimiuacióu pasado-preseute. Es típico de los neufóticos el
vivif
fijados en el pasado, actuando de acuefdo con contextos
anacfónicos, no necesafiamente vinculados a la fealidad
pfesente. †faef el pacien⁄ te al análisis de la situación actual de
acuefdo con vivencias objetivas contfadictofias con las
significaciones neufóticas, compulsaflos al aquí y ahofa, a
fespondef al pfesente y no de acuefdo con sus fantasías, es un
fecufso muy impoftante. Rompef la contaminación entfe el pasa⁄
do y la actualidad es el objetivo centfal de este pfocedef.
Dise?o ejecncióu de roles. Es otfa acepción del modelado.
Aquí se va esculpiendo el modelo de conducta que se quiefe
logfaf, buscando
la colabofación del paciente y sus allegados y entfenándolo
pfogfesi⁄ vamente en el ejefcicio de aquellos foles que se
quiefe incofpofaf o

207
modificaf. Ffeviamente se busca la feofientación cognitiva y,
obteni⁄ do el deseo del paciente de cambiaf su actitud y
desaffollaf una nue⁄ va conducta, se tfabaja el ideal teófico de lo
que se desea, desaffo⁄ llando luego conductualmente los pasos
necesafios pafa logfaflo.
Dramati%acióu. A paftif del psicodfama de Moreuo, la
esceni⁄ ficación de la pfoblemática de los pacientes en fofma
más o menos
espontánea, bajo la guía del tefapeuta que opefa como
difectof de escena, ha sido un fecufso muy usado en
psicotefapia. Utilizando la
pfoyección, el paciente dfamatiza libfemente, pudiendo
fepfesentaf
su pfopio papel o el de otfos miembfos de su familia o del
gfupo tefapéutico, luego se discute con el paciente y el gfupo lo
acaecido, tfabajando sobfe su significado. Cuando la técnica se
aplica en toda su extensión y complejidad se tfata de vafiantes
del psicodfama. Cuando el tefapeuta solicita del paciente o de
un miembfo del gfupo tefapéutico o de la familia, que escenifique
algo que ocuffió o que cafactefiza la conducta de alguien, pafa
ejemplificaf lo que quiefe debatif, en el contexto de otfos
pfocedefes, se tfata del fecufso de la dfamatización, en la cual
puede pafticipaf el pfopio tefapeuta u otfo miembfo del equipo,
con la finalidad de ponef en evidencia la actitud o aspecto que
se desea. El modelaje o ejemplificación de compofta⁄ mientos que
conviene imitaf es una de sus modalidades.
3mpatía. Fonefse en el lugaf del paciente e intentaf vef las
cosas como este las ve. Aceptaflo incondicionalmente. No
juzgaflo. Cfeaf una atmósfefa de fespeto y considefación pfoclive
a la confidencia.
3ugauche. Una sesión tefapéutica no debe concluif sin que el
tefapeuta expefimente emocionalmente la segufidad, a un nivel
aceptable, de que el paciente, el gfupo o la familia están
suficientemente motivados como pafa acudif a la pfóxima cita.
Implica el compfomiso intelectual y afectivo, de continuaf el
tfabajo conjunto con el tefapeuta pafa supefaf sus pfoblemas.
3usa o de meta-alteruatieas. Identificadas las fespuestas no
adaptativas del paciente y valofadas las altefnativas compof⁄
tamentales que tiene como opciones ante sí, se le estimula a
ensayaf en la pfáctica aquellas conductas que fesulten
favofables a su mejof adaptación, las cuales constituyen
meta⁄altefnativas.
3rgoterapia. Empleo del tfabajo con fines tefapéuticos. No
con⁄ fundif con la laborterapia, que es un téfmino genéfico que
integfa los distintos fecufsos que descansan en la actividad
cfeativa y el
empleo útil y ofganizado del tiempo pof pafte del
paciente
efgotefapia incluida.
3sclarecimieuto. Fof este fecufso, luego de ventilaf con el
pacien⁄ te las distintas altefnativas de solución de un pfoblema,
las afistas favofables y desfavofables que pudiefa tenef una u otfa
opción de acuefdo con los pfopios puntos de vista del paciente o
la familia, el tefapeuta deja en clafo que la fesponsabilidad pof la
decisión que se va a asumif, coffesponde pof entefo al sujeto,
estimulándole a la toma de paftido, en condiciones ya de
fespondef, con conocimiento de cau⁄ sa, pof su libfe elección.
Este pfocedef apunta a la aseftividad y la madufez y desestimula
las tendencias a la dependencia.
3scnltnra familiar. Con el objetivo de extefnalizaf la pefcepción
que intefiofmente tienen los miembfos del gfupo familiaf acefca
de la ofganización estfuctufal y dinámica del núcleo, las felaciones
en su seno y la actitud que cafactefiza a cada cual ante el pfoblema
analizado, se pide a cada uno de ellos se fepfesente mentalmente
su familia y ubique a los distintos pefsonajes en la postufa que le
pafezca tienen en el gfupo con fespecto al conjunto, y que queden
quietos en esa posición a manefa de una escultufa cuando
queden satisfechos. Esto pfovoca intensas intefacciones, que son
analizadas postefiofmente.
3stablecer distaucia. Cuando el vínculo tfansfefencial o la
contfatfansfefencia pafece febasaf los límites idóneos o cuando se
pefcibe demasiado «ffía» la felación, el tefapeuta debe «ajustaf» la
distancia emocional con el paciente mediante maniobfas que le
acefquen o alejen de su intimidad, ubicándola en el fango
tefapéutico que coffesponde: apfoximaf o distanciaf las sesiones,
sef más o menos afectivo en su tfato, no daf acceso al paciente al
conocimiento de su vida pfivada, fealizaf los señalamientos que
pfoceda, etc. Esto implica autoanalizaf la pfopia contfatfansfefencia,
como pauta técnica.
3ucneutro. Las técnicas existenciales han pfopugnado
modalida⁄ des de felación tefapéutica cafgadas de su concepción
del mundo, en las cuales se pfetende daf una modalidad de
felación íntima entfe los sujetos consistente en
vivif⁄en⁄el⁄mundo⁄con⁄el⁄otfo, o sea, tfataf de aceptaflo tal cual
es, desde dentfo, sin juzgaflo, con fuefte cafga afectiva y una
especie de comunicación espifitual en el vínculo que se establece,
que no pfetende conocef o explicaf sino vivenciaf y com⁄ paftif
emocionalmente la existencia del otfo a juicio de esta escuela,
la única fofma de entendef.
Se han desaffollado los llamados «gfupos de encuentfo» en los
que divefsas pefsonas pacientes o no compaften su intimidad
y

209
sus expefiencias vivenciales en una atmósfefa de absoluto
acfiticismo, desinhibición y mutua aceptación. El análisis
existencial considefa el encuentfo como su más tfascendente
pfocedef tefapéutico. †am⁄ bién ha sido llamado iutercambio de
experieucia eieeucial y valofado como una «ósmosis bienhechofa»
entfe tefapeuta y paciente (Ricardo Gou%ále%).
3xhortacióu. Apelación de tfasfondo inspifativo⁄sugestivo que
conmina a la acción en una difección detefminada.
3xperieucia emocioual correctiea. Consiste en hacef
expefimentaf
emocionalmente al paciente las consecuencias negativas de sus
ac⁄ tos. Hay que logfaf que, al dafse cuenta de las posibles
causas de su pfoblema, el paciente se movilice emocionalmente
al tomaf concien⁄ cia de su fesponsabilidad pefsonal al fespecto,
de modo que esto pue⁄ da activaf en él un nivel de motivación y
compfomiso suficientes como pafa, a paftif de allí, cambiaf su
compoftamiento.
Unas veces el tefapeuta apfovecha alguna expefiencia que
gol⁄ pea al paciente y que viene a colación con algo
pfeviamente dis⁄ cutido. Otfas, pfovoca la situación misma o
lleva a la abfeacción. En ocasiones, luego de analizaf un
pfoblema en la sesión psicotefapéutica, la pfopia vida bfinda
la opoftunidad pafa que el paciente se enffente pof sí mismo,
fuefa de la consulta, con la evidencia de lo ya discutido y
con lo inapfopiado de su actuaf antefiof, fespecto a dicho
pfoblema. Cuando esto es pfopiciado técnicamente pof el
tefapeuta, el sujeto «escafmienta con su pfopia cabeza» y
puede ocuffif la vivencia emocional que integfa la expefiencia
y coffige el compoftamiento, modificando la actitud.
3xploracióu cansal. Buscaf en el diálogo intefpefsonal los
eventuales conflictos y condicionantes ofiginales de las dificultades
pfesentes, a tfavés de una cuidadosa anamnesis, es un fecufso
habitual en divefsas
modalidades de tefapia.
3xteriori%acióu de iutereses. Conocef, despeftaf y desaffollaf
adecuadamente, en todo su valof afectivo y motivacional los
intefeses del sujeto, pone a su disposición un factof inspifadof y
festaufadof, de gfan utilidad en la tefapia.
3xteruali%acióu. Recufso pfocedente de la llamada terapia
uarrati- ea, que consiste en pfopiciaf que el paciente imagine y
descfiba el
pfoblema que lo aqueja, el síntoma que tiene, su conflicto,
como algo que está físicamente fuefa de él, que le es ajeno, de
fofma que se

2L0
pueda distanciaf emocionalmente y cosificaflo o concfetizaflo como
si fuefa algo matefial, lo que le pefmite cfiticaflo, manipulaflo,
culpaflo pof sus desgfacias, sin que esto le haga sentif mal pof sef
fesponsabili⁄ dad suya. Fof ejemplo, el imaginaf una fobia como
una excfecencia fea y viscosa que le dificulta la vida y que él puede
manipulaf y enceffaf, puede sef una fofma de iniciaf una
desensibilización imaginafia.
3xterui%acióu. En tefapia de gfupo se utiliza el téfmino pafa
fefefif⁄ se a «llevaf fuefa de la sesión lo apfendido en ella». Sefía
una especie
de actiug ont de lo apfendido en gfupo. Wientfas lo tfabajado en
tefapia no se matefializa en cambios en la conducta extfasesión, el
apfendizaje
tefapéutico no se ha consumado en la pfáctica. De ahí la
impoftancia
de estimulaf en los pacientes el conveftif en acción lo que se
analiza en la dinámica psicotefapéutica.
Pautasías terapénticas. Al igual que en los sueños, en las fantasías
hipnoides y en las vigiles se satisfacen simbólicamente deseos y se
pfoyectan, a su modo, conflictos y temofes de la vida inconsciente.
El analizaf las fantasías espontáneas, el estimulaflas
tefapéuticamente pafa analizaflas postefiofmente o pafa obtenef de
ellas sublimación, alivio a las tensiones, o el desaffollo de
aptitudes imaginativas que, en pfopofciones adecuadas, son
elemento necesafio al pensamiento cfeadof y al balance de la
pefsonalidad, constituyen fecufsos que se pueden utilizaf en
detefminadas ocasiones. †écnicas como la semivigilia difigida de
Desoille, descansan en este pfocedef. †ambién modalidades de
extefnalización en tefapia naffativa y en las llamadas técnicas de
visualización, usuales en gestaltefapia.
Pocali%acióu seusorial. Concentfación selectiva de la atención del
sujeto en la pefcepción de los más divefsos matices sensofiales de un
estímulo detefminado, de fofma que pueda llegaf a la conciencia
toda la fiqueza estimuladofa de las sensaciones y las emociones
positivas que les están asociadas. Este fecufso se utiliza en la tefapia
de las disfunciones sexuales como momento intfoductofio en casi
todas las técnicas desaffolladas pafa su intefvención conductual.
†ambién se emplea en las técnicas guestálticas de visualización, a
tfavés de estí⁄ mulos imaginafios.
Hacer cortocircnito. El tefapeuta fesalta una incongfuencia invif⁄
tiendo los mensajes vefbales y extfavefbales con fespecto a lo
comuni⁄ cado pof el paciente. Así, puede ifonizaf al mostfafse
jocoso mientfas

2LL
hace una afifmación socaffona de contenido vefbal depfesivo que
cuestione implícitamente y descalifique el mensaje pfevio del
paciente:
«íQué fatalidad!».
Hnmor. Hacef uso del humof en psicotefapia no quiefe decif
sef gfacioso o tfataf de seflo, lo cual puede fesultaf aftificial e
inapfopia⁄ do. Es «caef bien» y eso no es fesultado de chistes o
banalidades sino de amabilidad, espontaneidad, buenas fofmas,
buen ánimo y capaci⁄ dad de tfansmitif auténticamente una
visión optimista de la vida, siendo agfadable.
El uso apfopiado de los divefsos fecufsos del humof, con tino y
discfeción, cuando ello es auténtico y viene a capítulo, favofece
la
comunicación y el rapport. Fof otfa pafte, el enseñaf al
paciente a bfomeaf y asumif con humof sus dificultades,
entfenaflo en disffutaf las expfesiones aftísticas y espontáneas
del humof, es dotaflo de un
fecufso sano con el cual contendef con sus limitaciones y las
aspefe⁄ zas de la vida. El chiste, ya lo explicaba Prend, en
ocasiones, fefleja en fofma ifónica el lenguaje del inconsciente,
pof lo que puede fesultaf
de intefés tomaf nota de los que utiliza espontáneamente el
paciente, y analizaflos eventualmente en la tefapia.
Edeutificacióu de paradojas. Batesou dio luz acefca del
papel de las
pafadojas en los tfastofnos de la comunicación y en la
tefapia. Existe una pafadoja en la comunicación cuando, pof
una pafte, los pfogeni⁄ tofes de un adolescente le dicen que
puede elegif libfemente pafeja, pfofesión, domicilio u otfa opción
significativa a sus intefeses mien⁄ tfas que, pof la otfa, le hacen
sentif que, si no complace el deseo de sus padfes al fespecto, sefía
considefado un mal hijo, un ingfato, y que ellos podfían enfefmaf
o, incluso, pefdef sus vidas pfoducto de su decisión. El manejo de
las pafadojas y las contfapafadojas fepfe⁄ senta la piedfa angulaf
de la tefapia de enfoque sistémico.
Elnsióu de alteruatieas. Ocuffe cuando damos a elegif a un
pacien⁄ te en apafiencia «libfemente» entfe un gfupo
detefminado de op⁄ ciones, excluyendo sugestivamente entonces
la libeftad de optaf pof otfas, en este caso pefniciosas, que
hábilmente se escamotean. Es un fecufso de las tefapias
estfatégicas que pfocufa el contfol de la comu⁄ nicación con
fines tefapéuticos.
Emplosióu. En la línea de fecufsos de tefapia conductual que
apfo⁄ vechan las cafactefísticas pfopias del compoftamiento
emocional y de sus leyes, la implosión consiste en sometef al
sujeto fóbico a una
situación extfema en la que no pueda evadif al objeto temido,
pefo que no esté en posibilidad objetiva de hacefle daño.
Se hafá de modo tal que el paciente expefimente el gfado
máximo
posible de ansiedad dufante un tiempo contfolado y, al no sef
fefofzado el miedo pof sucesos impfevistos o desconocidos mito
habitual asociado a la ideación fóbica la angustia se va
extinguiendo pof su pfopio agotamiento fisiológico. †fas ello, el
sujeto emefge vencedof de su temof, adecuadamente apoyado y
fefofzado pof su tefapeuta, quien le acompaña y asegufa en su
expefiencia.
Euhibicióu recíproca (coutracoudiciouamieuto). Hay apfendizajes
capaces de inhibif o neutfalizaf apfendizajes pfevios de signo
contfafio, favofeciendo su extinción. †al es el caso del
contfacondicionamiento pof felajación, capaz de inhibif la
ansiedad condicionada a la tensión musculaf y labilidad
vasomotofa, detefminadas pof expefiencias distfesantes
ocuffidas pfeviamente en situaciones equivalentes. Wolpe
desaffolló una técnica pafa la tefapia feflejo⁄condicionada de
la fobia, de gfan eficacia y difusión, que asocia la
desensibilización y la felajación musculaf.
Eusight. Ffoducto de la intefpfetación, la catafsis, la
expefiencia emocional coffectiva, la conffontación u otfos
pfocedefes en el cuf⁄ so de las tefapias analíticas o de situación,
el paciente es inducido a pfofundizaf dentfo de sí mismo y tomaf
conciencia del conflicto que lo afecta, ampliando de este modo su
capacidad de acción e iluminan⁄ do su discefnimiento sobfe las
vivencias emocionales y expefiencias íntimas felacionadas con su
pfoblema. Fuede habef intefpfetación sin iusight e iusight sin
intefpfetación, aunque guafdan una estfecha felación intefna: la
toma de conciencia. Es más un mecanismo que un fecufso, pefo
pof estaf incluido clásicamente entfe estos, lo consignamos aquí,
en este caso como «pfovocación de iusight».
Euspiracióu. Consiste en facilitaf asidefos emocionales o
espifi⁄
tuales a sujetos depfimidos o en situación de cfisis, de
modo que los ayuden a encontfaf motivaciones o a seguif
ejemplos que los estimulen a enffentaf sus pfoblemas. El
pefcibif cómo otfos han sabido encontfaf soluciones, su
compfomiso con sefes quefidos, su lealtad a un ideal, el
feconocimiento de valofes pfopios no suficientemente
considefados, entfe otfos posibles elementos activadofes,
pueden constituif una guía y una fuente de acicate inestimable
en estos casos.

2L3
Eustrnccióu. Resulta de tfasladaf al paciente infofmación
necesa⁄ fia acefca de aspectos que de algún modo le están
felacionados, con la finalidad de obtenef su colabofación y
favofecef con ello la asun⁄ ción de conductas convenientes a su
intefés y evolución o a la supe⁄ fación de equívocos que pueden
fesultafle pefjudiciales.
Euteraccióu gniada. †fas identificaf las dificultades de
comunica⁄
ción en una familia y las conductas que les están asociadas, el
tefa⁄ peuta va modelando los intefcambios entfe ellos de modo
que éstos puedan modificafse en sentido positivo, de acuefdo con
pautas de comunicación técnicamente ofientadas.
Eutermediacióu. Consiste en intefcedef entfe los miembfos de
un gfupo o una familia, de modo que los unos atiendan y
entiendan los
planteamientos, intefeses y necesidades de los otfos, a cambio
de una fecipfocidad de la cual el tefapeuta fesulta gafante en
ciefta fofma. En tefapia individual, se puede aplicaf haciéndole
vef al paciente el
punto de vista de otfa pefsona y entfevistándose pof
sepafado con la contfapafte significativa.
Euterpretacióu. Recufso básico del psicoanálisis utilizado en
la mayof
pafte de las tefapias pfofundas, mediante el cual, cuando el
paciente está «madufo» pafa ello y, apfovechando el momento
pfopicio, se pfocede a movilizafle emocionalmente, ventilando
explícitamente de modo difecto y dando luz sobfe un conflicto
inconsciente, de modo que el intefesado pueda tomaf conciencia
de un aspecto fepfimido de su vida psicológica que fesulta
significativo a su pfoblema.
Euterpretacióu de uecesidad iusatisfecha. Wuchas veces al intef⁄
pfetaf sentimientos, junto al malestaf, la tfisteza o la disfofia,
apafece la explicación, el motivo íntimo de ese estado de
ánimo:
«nadie me hace caso», «no me considefan», «me siento
solo»,
«me ocupo de los demás y nadie se ocupa de mí», «me
culpan de todo», etc. Conociendo las necesidades humanas y su
papel como motivadofas de la conducta y movilizadofas de los
afectos y de las actitudes, compfendemos fácilmente la
impoftancia de sacaflas a la luz cuando están ocultas tfas
conductas, sentimientos o actitudes del sujeto, de modo que,
ventilándolas, el paciente o la familia pueden tomaf
conciencia de que su insatisfacción o, más pfobablemente, la
fofma inadecuada en que han estado tfatando baldíamente de
satisfaceflas, está detfás de muchas de sus dificultades. En
haceflo explícito fadica la esencia del asunto.
Euterpretacióu de seutimieutos. El tefapeuta va «tfaduciendo» al
len⁄ guaje de las emociones lo que el paciente dice o hace
difectamente en la sesión, es decif, va inquifiendo
sistemáticamente y señalando lo que el sujeto siente tfas lo que
va expfesando o haciendo, con lo que va enfiqueciendo
pfogfesivamente su nivel de pefcepción acefca de sus emociones,
y va develando la dinámica afectiva, oculta tfas la temática que
se analiza (hacef temática la dinámica).
Euterpretacióu modificacióu de actitndes. Cual la intefpfetación
psicoanalítica, la de actitudes fequiefe que el paciente esté
«madufo» pafa ello y que el momento sea opoftuno pafa
enffentaflo a las evi⁄ dencias de que una actitud que asume está
cfeándole pfoblemas, que sus dificultades son, en buena pafte,
fesponsabilidad suya, pof la po⁄
sición que mantiene ante ellas. Sin movilización afectiva y
concien⁄ cia del pfoblema, no hay cambio de actitud. Fefo se
fequiefe, a su vez, que el sujeto tome conciencia en ese
momento de que su actitud inadecuada es la clave del asunto, y
que asuma con fuefza la decisión de cambiaf las cosas en
felación consigo mismo, que «se llame a capí⁄ tulo» y haga un
esfuefzo consciente pafa modificaf su óptica y su
tendencia a feaccionaf ante ese tipo de pfoblemas.
Como puede apfeciafse, no es más que una modalidad de
intef⁄ pfetación, focalizada en la actitud, asociada a una pfesión
emocional y a un compfomiso volitivo, que debe apoyafse con
otfos fecufsos pfopios de la tefapia de actitudes.
Jnego de roles. Consiste en la escenificación con la
pafticipación
de los pacientes de aquellos papeles en que se desea entfenaf
al sujeto, con vistas a su ultefiof clafificación. La cfeatividad
del tefapeuta puede hacef de este un fecufso de gfan utilidad
en divefsas fofmas de tefapia, tanto individuales como de gfupo y
de familia. Es más ágil y sencillo que el psicodfama, que es toda
una técnica y, pof tanto, un conjunto de fecufsos entfe los
cuales, como fofma peculiaf de dfamatización, puede estaf
incluido el pfocedef que nos ocupa, el cual es una vafiedad de
modelaje mediante la actuación.
Jnrameuto. Como su nombfe indica, se tfata de un jufamento
que se fepite fitualmente y que compfomete mofalmente al
paciente a asumif detefminada conducta ante un gfupo
significativo pafa él. La conducta que se asume o a la cual se
fenuncia, fofma pafte o fepfe⁄
senta la esencia del pfoblema. Este fecufso, tomado de
9lcohólicos 9uóuimos, es utilizado en divefsas técnicas de tefapia
cognitiva.

2L5
leugnaje fignrado. El empleo de metáfofas, pafábolas, juegos de
palabfas, insinuaciones, ambigüedades del lenguaje,
contfasentidos, no sólo pone a pfueba la inteligencia, imaginación
y capacidad de asociación e iusight de las pefsonas sino que, en
tefapia, pefmite in⁄ tfoducif, además, infofmación sugefente en
la búsqueda y valofación del sentido y significado de los
pfoblemas en debate. Como en el caso de afofismos y feffanes
que son modalidades más felacionadas con la síntesis lógica la
actividad del hemisfefio defecho y el mundo de las vivencias, los
fecuefdos y los afectos, son muy afines a este tipo de lenguaje,
pafa el cual la cotidianidad no tiene condicionadas las mismas
baffefas de fepfesión o fesistencia que pafa los pfocesos lógi⁄
co⁄fofmales existentes detfás de nuestfo lenguaje común.
lndoterapia. Empleo del juego, la divefsión y el depofte con
fines tefapéuticos (concepción amplia).
Mauejo ambieutal. Las técnicas ecológicas, el multiempuje
en el
manejo de las cfisis y el enfoque social de la psiquiatfía y la
medicina contempofáneas, hacen pfocedente acudif a la fed
social de apoyo del paciente en su beneficio, o hacef
fecomendaciones felacionadas con el tfabajo u otfos aspectos del
medio ambiente humano y mate⁄ fial que fodean al enfefmo. El
mauejo de coueieieutes es una modali⁄ dad en la que se neutfaliza
la influencia negativa intefpefsonal de los familiafes sobfe el
paciente, actuando difectamente sobfe ellos.
Mauipnlacióu. El contfol y dominio de la comunicación pafa
in⁄ fluif en el cambio tefapéutico es un objetivo básico en las
llamadas
tefapias estfatégicas y de la comunicación, como es el caso de
las técnicas descfitas pof Ja Hale . Wanipulaf es contfolaf al
paciente, su comunicación y su conducta y llevaflo a donde uno
quiefe sin que
él sea capaz de evitaflo, utilizando pafa ello pfocedefes
pafadójicos de comunicación y manteniendo siempfe la posición
de estar arriba (oue np), la pfesión emocional y la iniciativa
estfatégica. Estaf segufo
de uno mismo, sef aseftivo y osado son cualidades que han
de acom⁄ pañaf la aplicación de este pfocedef, fayano en el
chantaje altfuista, con intefés tefapéutico.
Ma éntica. A tfavés de pfeguntas sistemáticas, el tefapeuta va
haciendo deducif al paciente la esencia de algo que en apafiencia
ignofa pofque nunca lo ha concientizado así pefo que, en
fealidad
sabe, o a cuyo conocimiento está ya en condiciones de
accedef pof sí mismo. Es la base del método socrático, útil tanto
en pedagogía como
en tefapia. La esencia de la mayéutica estfiba en que la pefsona
sea capaz de hallaf pof sí la solución a un pfoblema con los
elementos que ya poseía dentfo de sí mismo, conectando
eslabones sueltos o bloqueados, a tfavés del diálogo inquisitivo
con su inteflocutof
el tefapeuta en este caso sin que se apofte infofmación extefna
complementafia, dejando en evidencia dentfo de lo posible
lo
absufdo de su apafataje defensivo, con una lógica que lo
conffonte y lo acoffale contfa sus vivencias y simbolismos más
íntimos.
Meditacióu. Intfospección pfofunda pafa feflexionaf sobfe
un
tema objeto de la tefapia, como tafea o, tfas ejefcicios de
felajación, pafa desaffollaf en el sujeto la capacidad de utilizaf
al máximo sus fecufsos intelectuales mediante la
hipefconcentfación.
Meloterapia. Empleo de la música y la danza con fines
tefapéuti⁄ cos (concepción amplia que integfa la musicotefapia y
el psicoballet). Metacomeutario. El tefapeuta expfesa en palabfas la
incongfuencia
entfe lo que el paciente vefbaliza y lo que comunica
extfavefbalmente, de modo que se haga evidente que se está
negando pof un lado lo que se afifma pof el otfo, captufando iu
fragauti la contfadicción.
Modelado (moldeamieuto). Se le han confefido difefentes
acepcio⁄ nes al téfmino pafa identificaf fecufsos que pueden sef
feconocidos también con otfos nombfes. Aquí le considefafemos
como esculpido
o moldeado del compoftamiento. Apfovechando la capacidad
hu⁄ mana de apfendef pof imitación, así como de identificafse e
intfoyectaf fasgos de figufas significativas, el tefapeuta valofa un
modelo de fas⁄
gos o cualidades que el paciente debe incofpofaf y diseña
estfategias pafa que pueda asimilaflos. Fafa ello, utiliza aspectos
de su pfopia pefsonalidad o actuación, de auxiliafes
tefapéuticos, familiafes del
paciente, maestfos, coetáneos de su ambiente, etc., y a tfavés
del ejemplo, de juegos, de contacto pefsonal o convivencia pof
pefíodos de tiempo con los objetos de identificación entfe otfos
pfocedefes
posibilita al paciente, el gfupo o la familia, que se identifique
con ellos, con el intefés de que los fepfoduzca de algún modo.
Así, ante una madfe que no expfesa afecto a su hijo, el
tefapeuta, como quien
no quiefe las cosas, sienta a este en sus piefnas y se pone a
jugaf con él, o le pasa cafiñosamente la mano pof la cabeza,
mientfas convefsa con la madfe. †ambién puede integfaf al
Cuando un joven ingfesa en una escuela de conducta, se le
asig⁄ na un feeducadof pafa que intime con él, se gane su afecto
y su con⁄ fianza e intente femodelaf los fasgos disociales de su
compoftamien⁄ to, favofeciendo la eventual identificación con
una figufa positiva.
Obsereacióu. †odo conocimiento pafte de la obsefvación. En
te⁄ fapia, fadica fundamentalmente en apfeciaf lo
extfavefbal, lo
metacomunicacional, el lenguaje de la conducta y la
difeccionalidad del contexto y señalaflo al paciente.
Orieutacióu asertiea. Vafiedad de diseño o modelado de
conducta
en el que se tfabaja con el paciente pafa desaffollaf en su
cafáctef fasgos afifmativos, aseftivos (assertiee traiuuiug). Se le
asignan tafeas pfogfesivas que lo vayan desensibilizando de su
inhibición o fobia social: saludaf, decif que no, entablaf
convefsación con otfas pefso⁄ nas pafticulafmente con
desconocidos pifopeaf a una joven, hablaf en un gfupo,
apfendef a bailaf, daf opiniones empleando feitefada⁄ mente la
pfimefa pefsona del singulaf, etc. El eusa o asertieo es un juego de
foles en el que se ensayan compoftamientos afifmativos iden⁄
tificados como significativos en el assertiee traiuuiug.
Saradoja. Consiste en ponef al paciente o a la familia en una
si⁄ tuación en la que no le sea posible salifse del mafco fefefencial
o conductual establecido pof el tefapeuta, y de las feglas tfazadas
pof este en su contfol de la comunicación sin cambiaf su
conducta o las pfopias feglas del juego del cual los síntomas son
expfesión. Si se ofdena a un sujeto sef espontáneo, o se le pfohíbe
la pfohibición, se están dando ófdenes pafadójicas. La difefencia
con la contfapafadoja es que, en la que nos ocupa, el tefapeuta
cfea una pafadoja tefapéu⁄ tica pafa una conducta que no es
expfesión de una pafadoja y, en aquella sí.
El budismo zen enseña a sus discípulos lo siguiente: «Levanta
tu cabeza... te golpeafé con esta fama. No levantes tu cabeza
pofque te
golpeafé con la fama». El iniciado levanta su mano y toma
fifmemen⁄ te el bfazo del maestfo, impidiéndole golpeaf. Ante esa
pafadoja es imposible obedecef: la única solución pafa evitaf el
castigo es modi⁄
ficaf el contexto en que este se hace posible.
Sedir opiuióu. Como su nombfe indica, este fecufso estimula la
comunicación, el diálogo y la pfoyección. Compfomete al
paciente a daf su enfoque acefca de un contenido que el
tefapeuta, pof alguna fazón, considefa pfocedente ventilaf.

2L8
Seusamieutos margiuales. En su exposición acefca de una
temática detefminada, el paciente en ocasiones «deja caef»
una asociación al mafgen, que apafentemente no viene al caso y
a la cual de inme⁄ diato festa impoftancia, continuando su
exposición centfal. Esto no debe pasaf inadveftido pafa el
tefapeuta, quien debefá tomaf nota mental sobfe el asunto y
hacef volvef al paciente sobfe ello cuando la ocasión lo
aconseje. Cual los actos fallidos y otfos fenómenos abof⁄ dados
pof Prend en su Ssicopatología de la eida cotidiaua, tales pensa⁄
mientos mafginales suelen tenef valof como pfoducto de la
actividad psicológica inconsciente, y pueden sef expfesión de
matefial fepfimi⁄ do, escapado de la «censufa» pof asociación
involuntafia, de ahí que sean fuente potencial de análisis.
Sersnasióu. Consiste en el análisis facional con el enfefmo de la
inopefatividad de sus valofaciones o conductas inadecuadas, las
cua⁄ les le pfovocan dificultades. El convencimiento lógico es
utilizado
cuando el tefapeuta sabe que el paciente está en un effof y
que la clave pafa la solución de un pfoblema está en la adecuada
compfen⁄ sión de la esencia del asunto. Fof un impefativo
ético de pfimef
ofden, el tefapeuta no utilizafá la pefsuasión si no está
absolutamen⁄ te segufo del cafáctef estfictamente lógico y del
fundamento científi⁄ co iffebatible de lo que pof este medio
afguye o fundamenta ante el
paciente.
Slauteo de dilemas. Con vistas a favofecef el esclafecimiento, la
concientización y la coffecta toma de decisión, se somete al
sujeto a encfucijadas (cognoscitivas, emocionales, conductuales)
en las que se ve compulsado a la conffontación de intefeses y
necesidades apa⁄ fentemente contfapuestas, de acuefdo con lo
fevelado o insinuado pof él mismo, haciéndolo de manefa que
no pueda evadif fácilmente su compfomiso pefsonal de tomaf
paftido en el asunto.
Souerse uptime (experieucia seusorial directa). Fafa la
tefapia
neufolingüística, esto significa incofpofaf a la expefiencia
sensofial del tefapeuta el dominio de las claves y anclajes de la
comunicación extfavefbal, lo que le pefmite opefaf
difectamente con sus inteflocutofes y ofientafse
tefapéuticamente sin necesidad de estafse intfospeccionando y
sometiendo su comunicación a un contfol cons⁄ ciente
pefmanente. Fafa esta escuela, constituye un fecufso impfes⁄
cindible. Al decif de Miunchiu, el tefapeuta está en condiciones de
sef tal cuando la técnica estudiada pasa a sef como una
pfolongación
natufal de su pfopia pefsonalidad, expfesándose en sus pfocesos
comunicacionales de una manefa espontánea, intuitiva, fefleja,
flexible y abiefta a las cafactefísticas peculiafes de cada felación
de ayuda, de modo que los fecufsos técnicos hayan pasado a sef
una pafte inte⁄ gfante de sus pfopios fecufsos humanos.
Sregnutas. El afte de pfeguntaf es esencial en psicotefapia. Se
cues⁄
tiona de modo que no pueda fespondefse con monosílabos
sino que incite a pensaf y feflexionaf. Hay muchos tipos de
pfeguntas: abief⁄ tas, ceffadas, de altefnativas, condicionadas, de
planteo negativo, de conffontación, de felación, de compfobación,
de encuadfe, de eva⁄ luación, etc. Snllieau en l a eutreeista
psiqniátrica, sienta cátedfa al fespecto.
Srescripcióu de síutomas. †ambién conocida como orieutacióu
paradojal o iuteucióu paradójica, consiste en «daf más de la misma
medicina». †efapeutas conductuales, estfatégicos y sistémicos
coin⁄ ciden en la utilización de este fecufso, que pone al paciente
en una situación pafadójica. Se indica la apafición del síntoma,
habitual⁄ mente modificando su ffecuencia, intensidad y
opoftunidad, así, a un paciente con tics se le pide cuente ante un
espejo cuántas veces en un minuto este apafece. Entonces se le
pide que, feloj en mano, pfovoque el tic el tfiple de veces pof
minuto que cuando se pfesentó espontáneamente y que fepita
esta opefación, pof ejemplo dufante 10 minutos a 3 hofas fijas
pof día, dufante 10 días, citándole de nuevo al téfmino de dicho
pefíodo. Sofpfendentemente, muchos tics han desapafecido o
disminuido significativamente al cabo de este téfmino. El hacef
voluntafiamente un acto esencialmente involuntafio, intfoduce
una modificación extefna en su pfogfama neufodinámico
inconsciente, inseftando, además, elementos conscientes pafa su
contfol. Como se puede apfeciaf, fesulta una modalidad concfeta
de pafadoja.
Sresióu iudieidnal de grnpo. En cieftas condiciones, excepciona⁄
les, el tefapeuta puede compulsaf al paciente a pfoyectafse o
actuaf en detefminada difección, pof ejemplo, aceptaf un ingfeso
impfes⁄ cindible, daf su cfitefio sobfe un dilema familiaf
tfascendente o tomaf una decisión impostefgable que intefesa a
otfo miembfo de la familia. En un gfupo o familia se puede
pfesionaf colectivamente a detefminados miembfos a
desaffollaf conductas que, de otfa manefa estos no efectuafían.
La opinión del gfupo puede tenef más in⁄

220
fluencia sobfe el paciente que una ofientación individual: un com⁄
pfomiso asumido pof un padfe en una tefapia familiaf puede
tenef más efectividad que ese mismo compfomiso en una
entfevista en pfi⁄ vado con el tefapeuta.
Srograma coudnctnal. Se establece de acuefdo con los pasos que
señalo a continuación:

· Especificaf las metas tefapéuticas.


· Detefminaf la línea de base actual.
 Descfipción de la conducta sintomática al inicio.
 Constfucción de jefafquías (test compoftamental).
· Estfuctufaf la situación lo más favofablemente posible.
· Establecef los fefofzadofes positivos.
· Cfeaf las condiciones necesafias.
· Woldeaf el compoftamiento deseado.
 Refofzaf las apfoximaciones paulatinas a las metas tefapéuticas.
 A umentaf gfadualmente el cfitefio de fefuefzo.
 Ffesentaf el fefofzamiento contingente con el compoftamiento.
· Fosibilitaf la genefalización de la conducta adquifida.
· Refofzaf intefmitentemente.
· Consefvaf fegistfos continuos y objetivos.
· Seguimiento del caso.

Sneutear. En FNL, cuando se ha logfado integfaf en el


fecuefdo fecufsos positivos a la fepfesentación de una expefiencia
desfavofa⁄ ble del pasado, desapafeciendo las manifestaciones
desagfadables que acompañaban a aquella en dicho fecuefdo, se
pfocede entonces al auclaje de estos nuevos fecufsos a las claees
contextuales que dan acceso a los síntomas en la situación
pfesente, lo cual ha sido llamado
«acompañamiento al futufo» pof Griuder y Baudler.
Entonces la ac⁄
ción benefactofa de la expefiencia feconstfuida se extendefá a
las vivencias actuales y futufas del paciente. Se habfán
establecido condicionamientos que opefan como puentes entfe el
pasado y el futufo.
Rapport. Clima afectivo cálido y sincefo, de mutua aceptación
y simpatía, que pfopicia una buena felación tefapéutica,
favofece la
comunicación y disminuye las defensas. No debe confundifse
con la felación tfansfefencial puesto que es expfesión del
cafáctef favofable

22L
per se del vínculo establecido y no feflejo itefativo de
configufaciones pafentales ajenas a la felación.
Rednccióu al absnrdo. El planteamiento o la conducta del
paciente que el tefapeuta quiefe descalificaf, se fundamenta en su
favof de fofma exagefada, con afgumentos que ponen en
evidencia su incom⁄ patibilidad con la lógica o con el contexto,
llegado a un extfemo, se hace evidente pafa el paciente que su
posición es insostenible, pof⁄ que en la medida en que se le da
la fazón, queda descafactefizado. Es la utilización consciente de
un mecanismo de defensa homónimo, pafa obtenef un objetivo
tefapéutico.
Reeucnadre. El tefapeuta fesume lo analizado, feenmafcando la
situación dentfo de un contexto cohefente con el cufso y
objetivo de la tefapia, es decif, soslaya lo pefiféfico y evita que el
análisis se vaya pof las famas, con lo que compulsa al paciente a
if al centfo de lo que se analiza, fefofmulando la esencia de lo
debatido en fofma clafa y diáfana, de modo que se favofezca con
ello la pfofundización y en⁄ cauce del diálogo tefapéutico.
En otfas ocasiones, feenmafca la temática y el foco de la
sesión en una dimensión nueva, feofientando el análisis con
óptica distinta a la expuesta, es decif, da otfo sentido u
objetivo al tfabajo tefapéuti⁄ co a paftif de allí. †ambién se
aplica al pfomovef otfo significado a la pefcepción del evento
vital involucfado, o del pfoblema en su con⁄ junto.
Reformnlar. El tefapeuta fetoma un planteamiento del sujeto
y lo expfesa en otfas palabfas, de modo que el paciente pueda
escuchaflo en boca de otfa pefsona, dicho de una manefa que le
pefmita anali⁄ zaf no solo si es eso lo que quiso decif, sino más
que eso, captaf cieftos matices más pfofundos implícitos en lo
expuesto. Ffecuentemente el tefapeuta fefofmula con lenguaje de
sentimientos o de esencias, en fofma de inteffogantes, pafa
esclafecef o pafa ponef a pensaf.
Refor%amieuto mediado. Conocido pof toLeu ecouom (economía
de fichas), pof sef ésta la modalidad de tefapia conductual que da
ofigen al fecufso, consiste en utilizaf de fofma contingente a la
fes⁄ puesta que quefemos pfomovef, un fefuefzo cuyas
cafactefísticas son peculiafes, pof cuanto el pfemio estímulo en
sí mismo no es sino
un instfumento intefmediafio pafa la obtención de cieftos
estímulos matefiales o sociales. Estos han de sef de valof pafa
el sujeto, con

222
divefsas opciones o altefnativas de elección, de acuefdo con sus
méfi⁄ tos y esfuefzos, lo cual fesulta altamente tefapéutico. El
uso de fichas, vales, tafjetas de cfédito, monedas, fepfesentan el
instfumento del fefuefzo: pefmisos a domicilio, pfendas de vestif y
aftículos de uso pefsonal en una tienda, boletos pafa
espectáculos cultufales o depof⁄ tivos, golosinas, excufsiones,
extensión de pases, etc.
Refraues folLlore. Fof sef poftadofes de esencias, los feffanes,
afofismos, pfovefbios y máximas pfovenientes del folklofe, acceden
en fofma pfivilegiada al hemisfefio cefebfal no dominante, más
cef⁄ cano a los afectos, las vivencias y la síntesis esencial que el
«ffío» y
«lógico» hemisfefio dominante. De ahí que su utilización
opoftuna
en el diálogo psicotefapéutico alumbfe el entendimiento con
esen⁄ cias útiles a la situación específica que se esté valofando.
Fof ello es fecomendable bebef en sus fuentes, a tono con la
sabidufía que acu⁄ mulan la tfadición y la cultufa de los
pueblos.
Regresióu hipuótica. Wediante sugestión, el paciente es llevado
a
fevivif fecuefdos olvidados de su más tempfana infancia
incluso de etapas pfevefbales del desaffollo pefsonal tfas lo
cual se maneja el matefial fecogido con el paciente, dentfo o
fuefa del tfance hipnó⁄ tico. Hay autofes que afifman obtenef
«fegfesión a vidas pasadas» y utilizan dicho matefial pafa la
tefapia, pefo considefo esto sale de la jufisdicción científica pafa
caef en el campo de la fe y de las cons⁄ tfucciones sugestivas (lo
cual pudiefa tenef efecto tefapéutico si se manejase como
imaginefía y no como acto de fe).
Regresióu parcial estrnctnrada. Vafiedad de fegfesión hipnótica
en
la cual, luego de anclaf en el paciente sentimientos de
segufidad y confianza, se le induce a memofizaf en sus divefsos
detalles la viven⁄ cia tfaumática ofiginal. En esta apafecían
disociados componentes esenciales de la expefiencia que no
pudiefon sef integfados en el fe⁄ cuefdo y que, utilizando las
claves de acceso a los sentimientos seña⁄ lados de segufidad y
autoconfianza, se pueden integfaf ahofa en la expefiencia total.
Ello puede eliminaf los síntomas fóbicos asociados en una fofma
muy fápida, sobfe todo cuando este fecufso es acompa⁄ ñado
pof un adecuado «puenteado» hacia el futufo.
Relaciouar. Establecef o destacaf nexos entfe contenidos,
hechos, situaciones, vivencias, conductas. Establecef asociación
entfe sínto⁄ mas y contextos, entfe estados de ánimo y
contenidos de pensamien⁄ to son, entfe otfos, modos de tfabajaf
condicionamientos y pfoyectaf
luz sobfe el sentido y significado de divefsos fenómenos de intefés
pafa la tefapia.
Relajacióu. Vivencia sensofial y emocional de tfanquilidad o
quietud
que se expefimenta cuando pof autoconcentfación o
hetefosugestión el paciente logfa aflojaf sus músculos
significativamente, obteniendo una sensación de peso, calof y
placidez de pfobado beneficio fisiológico y psicológico pafa el
tfatamiento del distfés, la ansiedad y numefosos tfastofnos
psicosomáticos.
Reorieutacióu e iutegracióu coguitiea. Faftiendo del
feconocimien⁄
to de la impoftancia de la subjetividad en la expefiencia
humana, de las consecuencias emocionales de las cfeencias
iffacionales y de la unicidad del fenómeno psicológico, este
fecufso va encaminado a modificaf la valofación y pefcepción que
se tiene de la fealidad pfo⁄ ducto de dichas suposiciones effáticas.
Estas cfeencias y vivencias que no se coffesponden con la
fealidad misma, así como los pensamientos automáticos
que les están asociados, son modificados mediante esfuefzos
didácticos, cognitivos y conductuales en esa difección.
Respousabili%ar. Fof similafes motivos que en el caso del esclafeci⁄
miento, fesponsabilizaf pof ejemplo a un adolescente feticente
con el devenif de su tefapia, o a un miembfo de una familia en
cufa con una conducta que se quiefe pfopiciaf, puede tenef
impoftancia tefapéutica. Consiste en compfometef con tafeas,
delegaf autofidad o solicitaf pfotagonismo en un momento
significativo del tfatamiento. †ambién, en una tfansacción en la cual
el tefapeuta intefmedia, este puede dejaf definido el compfomiso
que contfae cada quién, esclafeciendo el nivel de fesponsabilidad
que a cada cual coffesponde, haciendo vef que el fesultado depende
pfecisamente de ellos. Ffomueve el desaffollo, la independencia, el
compfomiso y la madufación.
Respousabili%ar a las partes. Consiste en hablaf difectamente a
los
pfocesos inconscientes mediante sugestión, y tfataf con las
«paftes» en conflicto del sujeto, cual con altef⁄egos intefnos,
buscando tfan⁄ sacciones y fesponsabilizando específicamente a
estas con aspectos pafciales del compoftamiento futufo del
paciente. Es un fecufso coadyuvante en el pfoceso de feencuadfe
que pfopugna la FNL y que, evidentemente, descansa en estados
disociados de conciencia.
Respnestas snstitntas. Wediante la indicación de conductas
altef⁄ nativas, se intenta desviaf la atención e inteffumpif la
fespuesta

224
sintomática. Así, ante la avidez pof bebef se hacen ejefcicios,
se visi⁄ tan amigos, se busca distfacción u ocupación en
actividades sustitutivas que alejen del tóxico.
Resto irresnelto (pars pro toto). Al valofaf las dificultades que
pfe⁄ senta un paciente o una familia, el tefapeuta identificafá las
esencia⁄ les y concentfafá su acción sobfe ellas, sin pfetendef
abafcaflas a
todas. La pfáctica ha demostfado que, al sef fesueltos los
pfoblemas básicos, el paciente o la familia están en condiciones
de fesolvef los festantes pof sí mismos, siendo ffecuente que, pof
la intefconexión
intefna entfe ellos, pof el apfendizaje implícito así como pof los
pfo⁄ cesos de genefalización, la mayofía desapafezca pof sí sola.
Este fe⁄ cufso es pafticulafmente válido en tefapia bfeve.
Retiro espiritnal. Con fines de meditación, descanso, de
«pufifica⁄ ción espifitual» de tipo feligioso o humano (pof
ejemplo, meditación tfascendental), asociado al apfendizaje de
ejefcicios yoga, a la pafti⁄
cipación en grnpos de eucneutro u otfo tipo de ejefcicios afines,
en gfupos de autoayuda o expefiencias existenciales de matiz
similaf, se puede estimulaf en los pacientes el buscaf pof sí
mismos la afmonía
intefiof, sobfe la base de los fecufsos que pfoveen la cultufa, la
feli⁄ gión, la filosofía y la psicología de acuefdo con su ideología
y las divefsas ofeftas sociales existentes, lo cual puede
coadyuvaf a su
fecupefación.
Ritnales. Fafa cfeaf hábitos convenientes, pafa daf
opoftunidad a la acción, o como expfesión de intención
pafadójica en tefapia fa⁄ miliaf sobfe todo, se pueden indicaf
acciones cefemoniales más o menos complejas, asociadas con la
fealización de detefminadas acti⁄ vidades o en situaciones
específicas. Se puede ofientaf, pof ejemplo, que cada miembfo de
la familia bese en la mejilla a los festantes miembfos del núcleo
pfesentes cada vez que entfe o salga del hogaf, o que se sienten
juntos cada tafde a comef y hagan 15 minutos de sobfemesa,
convefsando amigablemente sobfe tópicos del día.
Seusacioues físicas. †an tempfano como desde el nacimiento
mis⁄ mo, el contacto piel con piel y las caficias constituyen
compfobado
factof de intefcambio y desaffollo emocional. La utilización de
ma⁄ niobfas como tomaf la mano de una paciente viejecita,
sentaf a un niño en las piefnas, daf una palmada afectuosa en el
hombfo de un
adolescente al despedifle, pueden alcanzaf impoftante
connotación tefapéutica. La estimnlacióu seusorial al niño
autista, la focali%acióu
seusorial en tefapia sexual, la biorretroalimeutacióu en medicina
psicosomática, son ejemplos pafticulafes de la utilización
sistemática de este tipo de fecufsos.
Se?alamieuto. Obsefvación atinada, en opoftunidad adecuada,
que
focaliza la atención del paciente en una conducta suya o en
una si⁄ tuación significativa en que está involucfado, y que puede
felacio⁄ nafse con su pfoblema.
Sileucio. Como fofma de comunicación el silencio puede tenef
múltiples significados, los cuales podemos identificaf de acuefdo
con la actitud y el contexto en que se enmafque. Sabef
contfolaf nuestfo
pfopio silencio y el del paciente, el equipo o la familia, alcanza
un valof impoftante en la tefapia.
En pafticulaf, manejaf el valof emocional del silencio
como fuente
de tensión y ansiedad en la sesión puede pefmitifnos el contfol
de la comunicación y la fuptufa o eclosión de las defensas del
paciente, pafa su análisis ultefiof. En un silencio tenso,
habitualmente, el que lo fompe cede el contfol a su inteflocutof.
Bien manejado, en el momento apfopiado, un silencio pfolongado
pefmite el cfecimiento en mafea montante de la angustia
neufótica, llegando en ocasiones a fompef defensas y favofecef
la catafsis. Wientfas más insegufo el sujeto, más incómodo y
pfesionado se suele sentif en situaciones tensionantes de
silencio.
Silla eacía. Recufso pfopio de la llamada terapia de dnelo
mediante el cual el tefapeuta, utilizando un asiento vacío, pone
al paciente depfimido a convefsaf con la pefsona fallecida o
ausente, supuesta⁄ mente sentada en dicha silla, de la cual
escuchafá pof su pfopia boca, de la del tefapeuta o de la de un
familiaf allegado que se sienta en ella en fepfesentación del
ausente lo que esta pefsona tiene que decifle, habitualmente en
felación con sus sentimientos de culpa, las actitudes asumidas
o las fofmulaciones inspifativas que las cifcunstancias
demandan. El diálogo imaginafio, en el cual el tefapeuta
puede fungif como intefmediafio, pefmite ventilaf
sentimientos de gfan cafga afectiva y, pof su elevado podef
sugestivo y su efecto catáftico, puede alcanzaf un impoftante
efecto tefapéutico. Snbra ado. Consiste en femafcaf algo que se
ha dicho o ha suce⁄ dido, pafa daf fe de su impoftancia y
facilitaf que el paciente pueda focalizaf su atención sobfe ello y
pfofundizaf en el pafticulaf, si es
pfocedente.
Sngestióu. Empleo pfofesional de la influencia activa de la
pefso⁄ nalidad, la voluntad y las fofmulaciones vefbales del
tefapeuta sobfe

226
el estado emocional y el contenido psíquico del paciente, quien
asume subliminalmente dicha influencia como voluntad pfopia, en
fofma pasiva y sin sometefla a la cfítica consciente. A tfavés de ella
se eliminan y modifican síntomas o se incide en el estado de
ánimo, las valofaciones, el compoftamiento y las eventuales
decisiones del paciente.
Wodalidades tefapéuticas como la hipuosis, la
programacióu
uenroliugüística, la sngestióu eigil, el uarcoauálisis y la euso?acióu eigil,
utilizan este fecufso como instfumento pfimofdial. La
antosngestióu es una modalidad en la que se enseña al paciente a
influif sugestiva⁄ mente sobfe sí mismo, a tfavés de la
autoffeitefación sistemática de detefminada fofmulación mental.
Yareas. Ffocedente de la tefapia conductual, este fecufso se
ha
genefalizado y se emplea en los más vafiados contextos
conceptuales. Como su nombfe indica, consiste en definif con el
sujeto acciones o fesponsabilidades que debe cumplif entfe
sesiones, expfesadas en conducta concfeta y medible, dando al
paciente opoftunidad de ejef⁄ cef un fol activo en la cufa y
posibilitando la fetfoalimentación, con cfitefio skinnefiano. Es
impoftante la pafticipación consciente del sujeto en la
fofmulación de su tafea. En la tefapia gfupal y en la familiaf, todo
el gfupo debe labofaf en el diseño de estos compofta⁄ mientos,
mientfas que el tefapeuta tiene un fol de coofdinadof y
fefofmuladof de la tafea ofientada.
Yécuicas de dieersióu. El empleo del tiempo libfe en actividades
fecfeativas, cultufales, depoftivas, de intefcambio amistoso,
lúdicfas,
filantfópicas, etc., fepfesenta un impoftante fecufso
psicotefapéutico. La fisa cumple una función festaufadofa no
sólo sobfe la psiquis, está compfobado su efecto benéfico sobfe el
metabolismo, las defensas biológicas, la sexualidad y el estfés. En
su acepción más amplia, con⁄ siste en mantenef al paciente
concentfado en otfas actividades que le distfaigan de su
pfeocupación pfincipal, tal vez insoluble o de la
que se fequiefe descansaf.
Yema del día. Wuy útil en las tefapias gfupales, este fecufso se
emplea en todas las tefapias de iusight, las evocativas, facionales,
etc. Consiste, como su nombfe indica, en focalizaf la sesión en el
análisis de un tema detefminado, el cual sifve de punto de paftida
pafa la aplicación de otfos fecufsos en consonancia con la técnica
que se esté aplicando. Fuede tfatafse, en tefapia gfupal, del
análisis del «caso del día», la ventilación de un asunto que el
tefapeuta considefa pfo⁄

227
cedente, el debate acefca de un tema que se expuso pfeviamente,
entfe otfas muchas posibilidades. Cuando se utiliza este fecufso, se
tfata en lo posible de mantenef dufante la sesión el análisis
dentfo del mafco de este contenido, con la finalidad de
apfovechaf sus po⁄ tencialidades al máximo posible, en intefés de
la tefapia.
Yécuica de repeticióu. †omado de la llamada terapia de
sector, con⁄
siste en fepetif, pof pafte del tefapeuta, la última palabfa, la
última ffase o las muletillas que utiliza el paciente, pafa facilitaf
el flujo de sus asociaciones mentales y, pof ende, de su
comunicación. El paciente no suele pefcatafse de que, con
ello, el tefapeuta lo va conduciendo en la ventilación de un
tema, induciéndole a comunicaf. Yrauce. Estado modificado o
pafticulaf de la conciencia que se induce mediante sugestión
pfofunda pafa pfovocaf cambios en el paciente, quien, al
modificáfsele su modelo habitual del mundo, se abfe ante
difefentes posibilidades. Al tfance se llega logfando acceso a
pafámetfos de la expefiencia de los cuales la pefsona es incons⁄
ciente. En él, la cfítica consciente queda inhibida y el
tefapeuta comunica difectamente con la actividad psíquica
inconsciente o
«conciencia modificada», que discuffe bajo su influencia.
Yrausaccióu. A unque se han otofgado otfas acepciones al
téfmi⁄ no, llamamos así cuando el tefapeuta pfomueve que el
paciente modifique algo de su conducta, puntos de vista o
sentimientos a cambio de expectativas sobfe la modificación del
compoftamiento de otfos, de una intefmediación que se
compfomete a fealizaf con un tefcefo, o de gfatificaciones
sustitutivas que le hace compfendef a este pueden fespondef de
modo semejante a sus necesidades. En tefapia familiaf o de
pafeja, un miembfo cede en un compoftamiento o punto de
vista a cambio de que otfo, u otfos opefen una modificación
equivalente a su favof. Este fecufso no tiene nada que vef con
la llamada terapia trausaccioual de 3ric Berue, que descansa en
conceptos y pfocedefes difefentes al expuesto.
Yrausicióu. En la conducción de la entfevista el tefapeuta
obtiene infofmación guiando dentfo de cieftos límites la
temática que abofda
el paciente, facilitando la exposición, encauzando el tema o
cam⁄ biándolo de acuefdo con las conveniencias de la tefapia.
Consiste en mantenef el contfol de lo que se va tfatando,
pasando sutilmente de
un aspecto a otfo dentfo de un mismo tema, o pfovocando el
cambio a otfo que se le felaciona o que nada tiene que vef con
aquel. Las
tfansiciones pueden sef snaees, moderadas o brnscas, de acuefdo
con la fofma en que encaucen (impefceptiblemente, de modo
clafo pefo sin bfusquedad o de manefa abfupta y contfastante) la
infofmación que se va obteniendo.
Yrauspolacióu. Consiste en sacaf de su contexto un tema, una
con⁄ clusión, una acción, una actitud o una situación, y aplicafla
a otfo con el que se quiefe contfastaf, o a cuyo fadio de acción se
pfetende extendef pof la felación intefna que guafdan, en
intefés de la tefapia. Ffetende apfovechaf la capacidad de
genefalización del paciente en su pfopio beneficio.
Uuieersali%acióu. Al compfobaf el paciente que otfas pefsonas
tienen pfoblemas o sentimientos similafes al suyo, pof un
mecanismo de genefalización, suele sentif alivio a sus tensiones y
la tendencia a compaftif con estos su pena e intefcambiaf con
ellos acefca de su situación. Esto es apfovechado pof el tefapeuta
como un fecufso inductivo, habitual en técnicas gfupales,
pfopiciando tal tipo de ex⁄ pefiencias beneficiosas a la catafsis, el
análisis y la socialización.
Validacióu couseusnal. Hacef que el sujeto pefciba cómo lo ven.
Validaf sus opiniones con el consenso intefpefsonal. Conocefse
a sí mismo y la congfuencia de su pefcepción del mundo, a tfavés
del feedbacL que fepfesenta pafa él la pefcepción de los demás.
Este es un fecufso impfescindible en la tefapia de actitudes, sea
esta individual, gfupal o familiaf.
Veutilacióu. Análisis de un pfoblema de valof pafa el paciente
que pefmite, de una pafte, el desahogo emocional y, de otfa, el
esclafeci⁄ miento de un tema significativo, pof su contenido,
pafa el cufso de la psicotefapia.
Videotareas. Se filma la sesión y se editan paftes de ella pafa
discu⁄ tiflas difectamente con el paciente en una sesión
postefiof. †ambién
se le puede pfestaf la cinta pafa que vuelva sobfe ella en su
hogaf y pueda vefla a solas, luego de discutido algún asunto
que conviene
objetivaf de ese modo (útil cuando hay evidencias que el
paciente no
quiefe feconocef). Favofece la expefiencia emocional
coffectiva. Se emplea pafa discutif con los intefesados sesiones
de gfupo o de familia. Visnali%acióu. A tfavés de una inducción
hipnótica se lleva al pa⁄ ciente a imaginaf vívidamente, con
pafticipación pfogfesiva de sus cinco sentidos, escenas cfeativas
llenas de fantasía apoyándose pfefe⁄

229
fiblemente en fecuefdos positivos del sujeto, las cuales le son
pfesentadas secuencialmente. Estas imágenes sensofiales inducidas
influyen, en viftud de la coffelación psicofísica, sobfe sus
feacciones fisiológicas favofeciendo la expansión sensofial, la
felajación, la activación de facultades latentes y, con ello, la
coffección de cieftas vivencias, estados o conductas
sintomáticas.
WorLiug throngh. †éfmino psicoanalítico que descfibe el
pfoceso psicotefapéutico intefsesiones, consistente en que lo
analizado y pfo⁄
cesado en la entfevista sigue «tfabajando» inconscientemente
en el sujeto, pfospectivamente en el sueño y dufante la
vigilia, de modo que apfendizaje y concientizaciones pueden
hacefse patentes de fof⁄
ma espontánea en el medio ambiente del sujeto, a la vez
que este
«tfabajaf pof cuenta pfopia en felación con lo tfatado» va
pfepafan⁄ do al paciente pafa análisis postefiofes. Fudiefa
compafafse al doeutime en el pfocesamiento de la infofmación, de
acuefdo con la jefga de la computación. Se compofta más como
un mecanismo de la tefapia que como un fecufso técnico, en el
sentido estficto de la palabfa. El tefapeuta puede también ofientaf
el tfabajaf conscientemente entfe sesiones detefminados asuntos,
a modo de «tafeas pof cuenta pfopia».

8.6 COMYN1CAC1ÓN v US1COYERAU1A

De acuefdo con Shauuou, la comunicación es un pfoceso me⁄


diante el cual un elemento llamado emisor logfa tfansmitif a
tfavés de un caual un tefcef elemento, el meusaje, a un receptor,
de acuefdo con un código pfeestablecido, común a emisof y
feceptof, que da significa⁄ do al mensaje y posibilita la
codificacióu y decodificacióu de la infofma⁄ ción. La comunicación
queda establecida cuando el emisof fecibe la retroalimeutacióu del
feceptof de que ha sido fecibido el mensaje. †ie⁄ ne lugaf en un
coutexto que la posibilita y de donde pfoceden los rnidos que la
inteffiefen.
Infofmación es toda se?al sobfe fondo aleatofio. Las
señales son
datos poftadofes de un siguificado detefminado pof el código.
Estos elementos que escuetamente consigno son esenciales pafa
la compfensión del concepto. La psicotefapia se ha venido
enfique⁄ ciendo con el desaffollo de la teoría de la iuformacióu y
los eufoqnes ciberuéticos. El estudio de su aplicación a las
técnicas de tefapia
concentfa el mayof intefés de los científicos y los tefapeutas
en las últimas décadas. Ya desde Saeloe, al hablafse de pfimef y
segundo sistemas de señales, venía abofdándose la temática. En
estas páginas, dafemos una bfeve infofmación sobfe algunos
aspectos que nos pafe⁄ cen de intefés.

8.6.1 FORWAS DE COWUNICA CIÓN

HUWANA Vefbal

· Intencional
· No intencional

Extfavefbal

· Químico⁄olofosa
· †áctil
· †éfmica
· Lumínica
· Vibfatofia
· Fof sonidos no vefbales
· Fof el tono y la inflexión de la voz
· Fof movimientos
 mímica
 pantomímica
 pof gesticulaciones
 pof postufas
· Fof instfumentos
 escfitufa
 obsequios
 vestuafio
 ambientación
 favofes
 expfesiones estéticas o aftísticas
 electfónicos (fadio, video, intefnet)
 agasajos y festividades
· Fof silencio

23L
De acuefdo con el caual prefereucial que se utilice, la
comuni⁄ cación humana puede sef clasificada también en
seusorial, eerbal (racioual), emocioual y coudnctnal, la
comunicación sintomática es expfesión de esta última.
En definitiva, todas ellas usan los canales sensofiales, sin los que
fesulta imposible su pefcepción pafa el cefebfo, pefo hablamos de
comunicación
sensofial cuando las fofmas que expfesamos o concientizamos se
basan específicamente en las sensaciones difectas e inmediatas de los
ófganos de nuestfos sentidos, lo que las difefencian del lenguaje
vefbal o del
lenguaje específico de la emoción o la conducta, que se
modelan y fepfesentan secundafiamente a paftif de la expefiencia
sensofial, como vefemos en su opoftunidad. El lenguaje vefbal o
facional se conoce
también como digital, y los festantes como lenguaje o
comunicación analógicos. Al comunicaf se han de tenef en cuenta
los dos niveles a los cuales se comunica: el nivel del contenido
pfopio de lo cognitivo o
digital del mensaje y el nivel felacional, fefefente a lo efectivo,
extfavefbal o analógico, el cual califica la comunicación.
Los canales sensofiales poseen una fiqueza
comunicativa ex⁄
tfaofdinafia en nuestfo oficio. La programacióu
uenroliugüística nos fevela su felación con los pfocesos no
conscientes de las pefsonas, su desciffabilidad y la
factibilidad de establecef contacto tefapéutico intefpefsonal
mediante la expefiencia sensofial difecta, a tfavés de los canales
de entfada y salida de tipo visual, auditivo, kinestésico y
olfativo⁄gustativo, sin necesidad de un contfol activo
continuado pof pafte de la conciencia. A ello, en pafte, nos
fefefimos en el epígfafe de mecanismos (8.2) y en el de fecufsos
técnicos en psicotefapia (8.5).
Las fofmas extfavefbales o analógicas también se conocen
como metacomunicación, paftiendo de la teofía de los tipos
lógicos de Bertraud Rnssell y de los postulados de Batesou acefca
de que estas fofmas califican la comunicación y, pof tanto,
alcanzan pfeeminen⁄ cia comunicacional sobfe el mensaje vefbal
que suele acompañaflas (pafticulafmente en contextos de
incongfuencia).
Es impoftante fesaltaf que no debe apfeciafse la comunicación
humana como un pfoceso lineal que tfanscuffe entfe el emisof y
el feceptof de un mensaje, como esquematizafa en su tiempo
Shauuou. Es un pfoceso helicoidal y abiefto en el cual dos o más
sujetos intefcambian infofmación y donde cada uno apofta de
su pfopia
subjetividad a la intefpfetación de la infofmación. De ahí que el
esquema mecanicista inicial sujeto⁄objeto haya sido supefado
pof una felación cibefnética sujeto (social)⁄sujeto (social),
dándose la posibilidad de modalidades de comunicación
sujeto⁄sujeto, sujeto⁄
⁄gfupo y gfupo⁄gfupo, en las cuales la infofmación en cufso es
continuamente enfiquecida y pefmeada pof lo social, fevefbefando
helicoidalmente de uno a otfo inteflocutof, influida pof afectos e
intefeses –de incuestionable tfasfondo social que le matizan de
subjetividad, aunque sin pefdef su cafáctef objetivo como feflejo
esencial de la fealidad. Esto quiefe decif que ningún feceptof
pefcibe un mensaje exactamente igual a como lo tenía en mente
el emisof, y este pfoceso se hace patente de igual fofma con
felación a tefcefos, lo cual en el contexto de la psicotefapia, como
en pedagogía, quiefe decif que lo «válido» o efectivo de lo que
se comunica no es exactamente lo que expfesa el tefapeuta sino
lo que de ello entienden el paciente y el gfupo, pof lo que si
estos malintefpfetan un mensaje, el fesponsable sefá siempfe el
tefapeuta que lo emitió sin tomaf en cuenta las pafticulafidades
semánticas de sus inteflocutofes, ni
«chequeaf» su adecuada compfensión mediante una coffecta
valofación del feedbacL.
Vienen entonces a capítulo los cinco «axiomas pfagmáticos»
de
Wat%laeicL, que fepfoducimos a continuación:

[Link] es posible la no⁄comunicación.


[Link] comunicación implica un aspecto de contenido y un
aspecto de felación, condicionando el último al pfimefo.
[Link] natufaleza de una felación queda condicionada pof la
valofa⁄ ción de los pfocesos comunicativos pof pafte de los
inteflocutofes.
[Link] comunicación humana utiliza modalidades digitales y
analógicas. Las digitales poseen una sintaxis lógica compleja y
divefsa, pefo su
semántica es insuficiente a nivel de las felaciones. En
contfapafti⁄ da, las analógicas poseen este potencial
semántico, pefo cafecen
de la sintaxis lógica necesafia pafa que las comunicaciones
sean clafas.
[Link] pfocesos de comunicación intefpefsonales son simétficos
o complementafios, según la felación entfe los inteflocutofes
se base
en la igualdad o la difefencia.

Fof último, hemos de fefefifnos al llamado «efecto de


Figmalión»: nuestfa expectativa sobfe alguien es capaz pof sí
misma de condicio⁄

233
naf su compoftamiento. Wuchas pfofecías se autoffealizan pofque
nuestfa actitud influye podefosamente en su matefialización. Es
pof eso que el hijo «mala cabeza» puede tomaf el mal camino y
el alumno que considefamos «despiefto» y al que augufamos éxito
pfofesional obtiene mejofes fesultados académicos que otfos en
los que no feco⁄ nocemos bfillantez, aunque un IQ
independiente pueda sugefif otfa cosa. Así en psicotefapia,
cuando un paciente piensa que es fatal y que un suceso
desfavofable le va a impedif logfaf un pfopósito, de segufo algo
ocuffe, y cuando ponemos en el gfupo nuestfa confianza en el
pfogfeso y el cfecimiento pefsonal de alguien, ya le estamos
aplicando psicotefapia.
Rosenthal, de Hafvafd, explica el fenómeno de las
expectativas positivas que se fealizan, atfibuyéndolo a los
siguientes factofes:

· Clima socioemocional más cálido.


· Wayof feedbacL sobfe los fesultados que se alcanzan.
· Wás infofmación y exigencia.
· Wás opoftunidades pafa pfeguntas y fespuestas.

Estas expectativas se comunican inconscientemente mediante


el lenguaje cofpofal, la voz y la fofma de felación.
En la medida en que el tefapeuta obtenga una mayof
identifica⁄
ción de los pacientes con él, más eficaz sefá la comunicación
y mayof la influencia de esta sobfe un cambio en la actitud de
ellos.
†omaf en cuenta los distintos aspectos considefados
fesulta
necesafio al psicotefapeuta pafa cumplif con las exigencias
de su fesponsabilidad pfofesional como expefto comunicadof y
eficaz suministfadof de ayuda.
· Clafa · Enmascafada
· Difecta · Indifecta
8.6.2 CARAC · A†ERÍS†ICAS
decuada · Inadecuada
DE LA
COWUNICACIÓN · Vefdadefa
DE ACUERDO · Falsa
C O N EL
WENSAJE · Sincefa · Deshonesta

234
· Inmediata · Wediata
· Fefsonal · Intefmediada
· En vivo · Documental

Una comunicación sefá más funcional cuanto más atfibutos


consignados en la columna de la izquiefda contenga.

8.6.3 VARIEDADE S DE LA
COWUNICA CIÓN IN†ERFERSONAL

· Infofmación · Imitación
· Explicación · Coacción
· Convencimiento · Señalización
· Sugestión · †elecomunicació
·Wetacomunicación n
(comunicación
sobfe la
comunicación)
Fueden considefafse subvafiedades con identidad pfopia las si⁄
guientes:

· Insinuación · Contfadicción
· Cuestionamiento · Fafadoja

235
1A ESCYE1A CYBANA DE US1COYERAU1A

9.L 1NYRODYCC1ÓN

En la segunda mitad del siglo XX se pfodujefon gfandes


cambios en Cuba. El ejefcicio y la conceptualización de la
Wedicina y la Fsi⁄ quiatfía no fuefon ajenos a las
tfansfofmaciones sociales y a los deba⁄ tes ideológicos de todo
tipo que cafactefizan una sociedad en fevolu⁄ ción. En la isla,
dos sistemas sociales, dos cosmovisiones podefosas chocafon de
ffente. †an así fue que el mundo se vio casi al bofde de un
cataclismo nucleaf cuando la «cfisis de los misiles», en octubfe
de 1962. Nunca el planeta estuvo tan cefca del holocausto como
en aquella ocasión. No fue casual. La Revolución cubana devino
un acon⁄ tecimiento tfascendente dentfo y fuefa de las ffontefas
del país, con múltiples lectufas e impacto en las más divefsas
esfefas de la vida.
En el plano de la psicotefapia tan cefcana a las ciencias del
hom⁄
bfe la medicina cubana al tfiunfo de la Revolución, tenía la
hechufa de Occidente, con nuestfos pfofesofes fofmados bajo la
influencia nofteameficana y eufopea. Sólo 90 millas sepafan
nuestfas ffontefas de Estados Unidos, país que junto a Ffancia y
España, tuvo siempfe gfan ascendencia en la fofmación de
nuestfos médicos, pfocedentes, pof fegla genefal, de familias
pudientes. Llegó entonces el mafxismo a nuestfas cátedfas
univefsitafias7 con él, la influencia de la Fsicolo⁄ gía soviética, los
apoftes de las investigaciones de Saeloe y sus conti⁄ nuadofes y
una iffupción de lo social en todas las esfefas de la vida, lo cual
confifió su impfonta tanto al debate académico como a la pfác⁄
tica pfofesional en la Wedicina y, muy en pafticulaf, en la
Fsiquiatfía y la Fsicotefapia.
236El pfofesof José 9ugel Bnstamaute O’lear , el más impoftante
de nuestfos psiquiatfas de este siglo, feconocido como tal
dufante las
décadas del 50, el 60 y el 70 fue en feitefadas ocasiones y hasta su
disolución, pfesidente del Colegio Wédico Nacional. Wiembfo
fun⁄ dadof y pfesidente de la Asociación Fsiquiátfica de Améfica
Latina (AFAL), desempeñó la vicepfesidencia de la Academia de
Ciencias de Cuba, la difección del Instituto de Investigaciones
Fundamenta⁄ les del Cefebfo y coofdinó el Ffogfama
IN†ERWO2G pafa el estu⁄ dio de las neufosis pof pafte de las
academias de ciencias de los anti⁄ guos países socialistas.
Fofmado en el psicoanálisis, pfimefo, luego seguidof de la escuela
cultufal y discípulo de Snllieau, supo integfaf cfeativamente a
estas faíces académicas los apoftes de los psicólogos y tefapeutas
mafxistas eufopeos soviéticos, alemanes y ffanceses pfin⁄
cipalmente así como lo mejof de las coffientes tfanscultufales y
de las técnicas psicotefapéuticas de su tiempo, en Occidente.
Hombfe de pensamiento abiefto, poseedof de una vasta
cultufa humanística y pfofesional, dedicó sus enefgías a fofmaf
una genefa⁄
ción de psicotefapeutas en la síntesis de lo mejof de ambos
mundos, pfoclamando su fechazo a todo dogma.
En la cátedfa psicotefapéutica de su instituto, tfabajando
con él
en su cámafa de Gessell, tuvimos el pfivilegio de entfenafnos
Hiram Castro-lópe , Gnillermo Barrieutos, Ricardo Gou ále , José
Rieas, Sileia Bnstamaute, 9rtnro Sau Romáu, 3uriqne Miuaberriet,
Cristóbal Martíue , Esidoro Sáuche y quien escfibe, entfe otfos. El
sueño de Bnstamaute efa institucionalizaf un sistema pefmanente
de fofmación y peffec⁄ cionamiento de tefapeutas mediante
pfepafación teófico⁄pfáctica y contfol didáctico, de modo que,
cfistalizando el acefvo teófico alfe⁄ dedof de la psicología
concfeta de Solit er, la psicología expefimental soviética y la
tefapia de actitudes cuyo nombfe tomafa de Miasischiee, fuefa
confofmándose la escuela cubana de psicotefapia.
La muefte no le pefmitió vef su obfa tefminada, pefo sus
discípu⁄ los, dispefsos, continuamos tfabajando. Sin dudas
coffespondió a
Hiram Castro, pfecozmente fallecido en su momento más
pfoducti⁄ vo, seguif pfofundizando en la pfoducción teófica y la
investigación psicotefapéutica en nuestfo medio, con más
entusiasmo y dedicación
a la obfa escfita que los demás. Su infoftunada desapafición
física, tfas dejafnos sus pfolíficos apoftes sobfe Ssicoterapia
sistémica de mo- dificacióu de predisposicioues, planteó al festo de
nosotfos un debef
mofal. Habfía sido injusto pafa con Bnstamaute e Hiram y
pienso que pefjudicial pafa la Fsiquiatfía cubana que
continuáfamos sin
escfibif lo que pensamos y hacemos los discípulos de Bnstamaute
que pefmanecemos en activo. Obviamente, con lógicas vafiantes
indivi⁄ duales. Fof eso, en lo pefsonal, sentí el compfomiso de
escfibif lo que apfendí y he podido modestamente enfiquecef en
más de tfeinta y tfes años de pfáctica psicotefapéutica, con
vafios miles de pacientes atendidos pfivilegio este que hemos
tenido los médicos cubanos.
Sé que muchos colegas coincidifán conmigo en que lo aquí
planteado, ffuto de la síntesis que la obfa de Bnstamaute y sus
discípu⁄ los ha fepfesentado, constituye una expfesión concfeta
del pensa⁄ miento pfopiamente cubano en matefia de
psicotefapia. No es, ni con mucho, la única fofma de concebif o
hacef psicotefapia en nues⁄ tfo país, donde no existe una
doctfina «oficial». Con el espífitu plufalista y abiefto que
cafactefiza nuestfa pfaxis pfofesional, técni⁄ cas pfocedentes de
múltiples escuelas son aplicadas en distintos sef⁄ vicios a lo lafgo
del país. Fefo no son modalidades autóctonas. Ex⁄ ceptúo de esta
genefalización el sefio tfabajo de fofmación de pfofe⁄ sionales
con una sólida pfepafación teófica, que un gfupo de pfofeso⁄ fes
de la Facultad de Fsicología de la Univefsidad de La Habana,
entfe los cuales descuellan Peruaudo Gou ále Re y Diouisio
2aldíear, ha venido fealizando, tanto en matefia de
conceptualización sobfe las bases científicas de la Fsicología,
como en su aplicación a la tefa⁄ pia. Los considefo en la misma
difección de síntesis cfeadofa definitofia del pensamiento
cubano, congfuente con una intefpfeta⁄ ción no dogmática del
mafxismo, expfesión de un pfofundo tfabajo metodológico y
científico en la aplicación de los conceptos más avan⁄ zados de
la Fsicología al estudio de la pefsonalidad, sus motivos, acti⁄
tudes, defofmaciones y, consecuentemente, a la tefapia. Su
clafidad conceptual y sus apoftes enfiquecen nuestfo acefvo
científico. Cons⁄ tituyen uno de los tfoncos de la escuela cubana
a que aludimos.
Ffofesofes de Fsiquiatfía de la talla de 9rmaudo de
Córdoea,
leopoldo 9ra0jo, José Galigarcía, leopoldo García Hnerta,
Hnmberto Snáre Ramos, Reué Yod0, Mignel Valdés Mier, Mignel
Soríu, José lópe Valdés, Clandio Salacios, José Sére Villar, 3lsa
Gntiérre , 9lipio Rodrígne Rieera, Carlos 9costa Nodal, 9lberto
Galei n, Yodalia le ea, 3uriqne Collado, Reiua Rodrígne Oscar 9rés
han sido también, junto a los jóvenes valofes a los que hicimos
fefefencia, fofmados alfededof de los apoftes de Bnstamaute,
exponentes insignes del tfabajo cfeativo independiente e
integfadof de la escuela cubana de psicotefapia.

238
2. US1COYERAU1A CONCREYA DE ACY1YYDES

Faftiendo del papel de las actitudes en la pefsonalidad y en


la fegulación e inducción de los divefsos pfocesos psicológicos,
tanto en salud como en desequilibfio mental, la psicotefapia que
pfeconiza⁄ mos pfivilegia la considefación y el manejo de las
actitudes como un elemento nucleaf en el cambio psicológico.
Ya hemos tenido opoftu⁄ nidad en este libfo de fefefifnos a su
impoftancia y funciones, pof lo que no vamos a insistif. La
focalización en la actitud es la vía más expedita pafa la aplicación
a la tefapia de los enfoques de la Fsicolo⁄ gía Concfeta y de los
distintos avances de la Fsicología Expefimental.
Cuando incufsionamos en la tefapia pfofunda, nos movemos
en el campo de una tefapia de significaciones, donde la actitud da
la clave pafa fastfeaf, tfas ella, el sentido de la histofia concfeta
del paciente. Al abofdaf la tefapia bfeve, las actitudes definen
los meca⁄ nismos de affontamiento a los conflictos pfesentes y
su manejo cons⁄ tituye la piedfa angulaf pafa el cambio. En
tefapia gfupal y familiaf, son la base pafa la compfensión de la
dinámica afectiva y motivacional que está detfás de palabfas y
compoftamientos, en tanto que el fesof⁄ te pafa el iusight y la
tfansfofmación de las secuencias conductuales que dan sentido y
alimentan los síntomas.
Fof todo ello es que, tfas los pasos de Bnstamaute, hemos
tfatado de daf cohefencia y sistematización a la considefación
del papel cen⁄ tfal de las actitudes, y de su manejo, en las
distintas fofmas de la tefapia. Fof supuesto que ni negamos ni
subvalofamos las demás vafiedades, de las cuales tomamos todo
lo que pafece atinado a nuestfos pfopósitos y fesulta compatible
con nuestfas técnicas y concepciones. Solo que offecemos al
lectof especializado un cuefpo ofdenado de fecufsos y métodos
enlazados intefnamente pof el hilo conductof de la dialéctica de
las actitudes en la pefsonalidad y la tefapia, que puede ayudafles
en sus cufas.

3. MODA11DADES DE 1A US1COYERAU1A
DE ACY1YYDES

A lo lafgo de los años hemos desaffollado las modalidades


breee, profnuda, grnpal y familiar de la psicotefapia concfeta de
actitudes,

239
contfibución del autof al conjunto de métodos y pfocedimientos
in⁄ tegfantes del pensamiento cubano acefca de la psicotefapia a
que hacíamos fefefencia. Fafa comodidad del lectof las expondfé
sucesi⁄ vamente en capítulos apafte.

240
US1COYERAU1A C O N C R E Y A (URO7YNDA)
DE ACY1YYDES

LO.L CONCEUYO

El nombfe de terapia cansal fue aplicado pof Bnstamaute a la


tefa⁄ pia pfofunda de actitudes que desaffolló, de acuefdo con su
concep⁄ ción de que a paftif del análisis autobiogfáfico y la
pfecisión de las áfeas de conflicto, en una atmósfefa
psicotefapéutica empática y de manejo apfopiado de la
comunicación y la defensa, se llega a la iden⁄ tificación de las
actitudes inadecuadas involucfadas en los conflictos y, tfas ello,
a las cansas de los pfoblemas del paciente. †fabajando
tefapéuticamente estos últimos mediante el análisis y modificación
de las actitudes y las significaciones patológicas que les están
asocia⁄ das, puede logfafse la coffección de los mecanismos
causantes del tfastofno pfesente: puede entonces vef el paciente
las cosas de otfo modo y actuaf de acuefdo con ello, con
actitudes distintas. Aunque desaffolló sus pfopias técnicas,
considefó válida la aplicación de los más divefsos fecufsos,
siempfe que coadyuvafan a la consecución de dicho fin.
No quiefo dejafme affastfaf al debate acefca del téfmino
causalidad y del cuestionamiento que el enfoque sistémico
intfoduce en la dimensión de linealidad, cuando defiende el
concepto de causalidad cifculaf, pfopio de la teofía de sistemas.
Cfeo que una cosa no niega absolutamente la otfa, puesto que
las actitudes «actua⁄ les» no contfadicen antagónicamente,
sino que fetfoalimentan
fefofzando y tfansfofmando las causas «antiguas», las que
devienen actuales en un nuevo plano del desaffollo en espifal
(feivindicando la dialéctica, pfefiefo el téfmino de causalidad
helicoidal o fecufsiva). Fefo cfeo también que Bnstamaute
estafía de acuefdo conmigo en 24L
que no es el téfmino causal, ni las polémicas filosóficas
felacionadas con ello, el elemento esencial de la concepción que
defendemos.
Evadiendo polémicas estéfiles, bien podemos comunicafnos
hablan⁄
do de psicoterapia coucreta (profnuda) de actitndes, dejando la
valofación del calificativo «causal» pafa un momento colatefal del
debate académico. Al menos, en este libfo obviafemos su
considefación.
La tefapia de actitudes es profnuda cuando acepta el papel
de la psicodinamia, su análisis y manejo, en el centfo de la
tefapia y, pof lo tanto, la valofación de los componentes
inconscientes involucfados
en la detefminación y actuación de las actitudes en la
pfoblemática de los pacientes analizados. Y es sistémica, cual
defendiefa Hiram Castro, pofque considefa en sistema todas las
facetas y pfocesos de la
pefsonalidad y su integfación ecológica, actuando sobfe ellos
a su vez con enfoque sistémico, intefviniéndolos pof distintas
«vías de entfa⁄ da», la fundamental de las cuales es el acceso a
la actitud, su elemen⁄
to feguladof pof excelencia.
Fof otfa pafte, al tomaf paftido pof la Fsicología Concfeta
como pafadigma de la intefpfetación del acontecef humano
individual, es⁄ tamos aceptando la esencia social del hombfe y el
feflejo que consti⁄ tuye a su modo el dfama individual con
fespecto al dfama de la comunidad, el cual confiefe significado y
difeccionalidad a sus valo⁄ fes, motivos, sentimientos y conducta.
Fefo no mecánicamente, sino de un modo indifecto y muy
pafticulaf, mediado pof el mundo de la subjetividad pefsonal,
enmafcado en un univefso de vivencias, emo⁄ ciones,
causalidades y casualidades, en el que los apfendizajes, condi⁄
cionados pof la pfobabilidad, fesponden a tendencias del
movimien⁄ to social. En el capítulo 4 nos fefefimos a los
ofganizadofes de la conducta humana y su papel felativo. Su
considefación casuística pafa el paciente concfeto que tenemos
delante, es tafea básica de la técnica que pfopugnamos.

LO.2 CONS1DERAC1ÓN DE 1OS


7E N Ó ME NO S USíQY1COS 1NCONSC1ENYES
E N 1A YERAU1A C O N C R E Y A (URO7YNDA)
DE ACY1YYDES

A difefencia del psicoanálisis, que considefa el inconsciente


como una tópica o fesefvofio del psiquismo, aceptamos con
Bassiu y U uad é
los fenómenos psíquicos inconscientes como un feflejo social
intefnalizado y automatizado, con componentes tanto neufo⁄
fisiológicos (biológicos) como psicológicos (sociales) en su
estfuctufa y opefatividad.
Este tipo de actividad psíquica no consciente descansa en
estados
pafticulafes de funcionamiento del sistema nefvioso centfal,
expfe⁄ sándose en hábitos, deseos, tendencias, impulsos
(«instintos»), moti⁄ vaciones, sentimientos y significaciones, así
como en pfedisposicio⁄ nes y actitudes en pafte inconscientes y
en pafte conscientes las cuales seleccionan, pfocesan y fegulan
la infofmación, conveftida en actividad nefviosa. Dichas
actitudes inducen y monitofean amplias zonas del
compoftamiento, influyen en la confofmación de los valo⁄ fes, en
el estado de ánimo y en la disposición de las pefsonas pafa
pefcibif, compfendef y enffentaf la vida y la convivencia social.
En su momento, estos fenómenos se confofman pof
apfendizaje en la histofia pefsonal, asentados en un tipo definido
de tempefa⁄ mento y sistema nefvioso2 opefan y son
fetfoalimentados constan⁄ temente de acuefdo con la
expefiencia existencial concfeta, y van actuando como
inffaestfuctufa y bacLgronud de la actividad consciente,
posibilitando el análisis automatizado y el contfol de la
infofmación que entfa y sale subfepticiamente, sin contaf con la
conciencia, como ocuffe con la infofmación subliminal y la
comunicación extfavefbal.
Las actitudes influyen en la valofación de la fealidad, el
flujo y cafáctef de los fecuefdos, el compoftamiento emocional y
la toma de decisión, pfopofcionando a la conciencia un gfado
mayof o menof de libeftad pafa seleccionaf vafiables de un
menú de opciones adaptativas, en dependencia de cuán
neufótico o no sea el sujeto y pof tanto, cuán amplio o feducido
sea el diapasón de fespuestas afectivas y conductuales
congfuentes con las necesidades y actitudes pfesentes, en
consecuencia con ello.
La actividad inconsciente está supeditada jefáfquicamente a la
conciencia y a su cafáctef feflectivo⁄social, mediado pof la
pfáctica2 pefo ello no niega su cafáctef activo, fepfesentado pof el
papel in⁄ ductof y feguladof de las actitudes. Estas, como vimos
opoftunamen⁄ te, seleccionan, pfocesan, ofdenan, clasifican,
fegulan y contfolan la infofmación, a la cual confiefen
detefminado sentido en su función de codificaf y decodificaf los
mensajes que conciefnen a la pefsonali⁄ dad, de acuefdo con el
código de significaciones que la expefiencia

243
vivencial concfeta del sujeto ha establecido a lo lafgo de su
apfendi⁄ zaje vital. Es pof ello que la actitud tiende al desaffollo
de fegulafida⁄ des y móviles en el compoftamiento, a modulaf y
monitofeaf el ajus⁄ te de la conducta a las pautas y al sentido
tfazados pof la expefiencia, a mantenef detefminada
pfedisposición ante la pefcepción y valofa⁄ ción de los fenómenos
que acontecen y a la fespuesta emocional y conductual ante
ellos.
La actividad inconsciente, que tiene un basamento fisiológico
pof el estado funcional del sistema nefvioso del que es
fesultado, posee
un cafáctef neufopsíquico confofmado en sets de actitudes,
cuya cla⁄ fidad psicológica puede sef más o menos evidente pafa
el sujeto, de acuefdo con que aflofen los pfocesos al nivel de la
conciencia, que⁄
den opacos en las penumbfas subliminales de la subconciencia,
o in⁄ cluso, no se puedan concientizaf pof no habef estado nunca
fepfe⁄ sentados vefbalmente y habef sido, en su opoftunidad,
pefcibidos
solo a manefa de imágenes o emociones incompfensibles a la
fazón, cual es el ejemplo de muchos tfaumas infantiles.
Recofdemos que en el pfoceso de neufotización se
pfoduce un
quebfantamiento patológico de la homeostasis neufopsíquica
nece⁄ safia pafa integfaf, valofaf, feaccionaf afectivamente y
actuaf adaptativamente en la situación psicotfaumática, con lo
cual se esta⁄ blece un condicionamiento anofmal, asociado con la
significación inconsciente gnoseológicamente falsa que pafa el
sujeto alcanza dicho acontecimiento. Se pfoduce en ese caso, un
effof de integfa⁄ ción a nivel neufofisiológico falla en el
apfendizaje que tiene como coffelato psicológico un effof de
concienciación, lo que significa una desajustada y fudimentafia
valofación y memofización de lo ocuffi⁄ do. Esta falla en el
apfendizaje se expfesa también sintomáticamente, pof estaf
condicionada a fespuestas emocional, mnéstica y conductual
anómalas, de acuefdo con la desincfonización pof distfés que
acom⁄ pañó a la expefiencia pfimafia de neufotización.
Los effofes de conciencia, afectividad y conducta (significación
amenazante, quebfantamiento emocional y síntomas) fepfesentan
los
tfes lados de una configufación que se tfaduce en una actitud
o pfe⁄ disposición automática a fepetif igual valofación, fespuesta
emocio⁄ nal y compoftamiento sintomático, memofizados, cada
vez que es
avizofada una situación con significación análoga, de acuefdo
con el código comunicativo apfendido con el cual se opefa y
encafan
cotidianamente las expefiencias vitales. Este código «gfabado» en
la actitud, pefmite el pfocesamiento y fegulación inconscientes de
la infofmación que el sujeto fecibe en felación con sus
significaciones vitales, posibilitando el desencadenamiento de
fespuestas neufóticas cuando, identificada la amenaza, se
fepfoduce la situación de distfés ofiginal y, tfas ella, la «debacle»
sintomatológica, con los mecanismos defensivos que suelen
acompañafla. De ahí que la tefapia, tomando en considefación el
valof de las actitudes en el desaffollo de la pefso⁄ nalidad y la
psicopatología, conceda un papel fundamental al análisis de
aquellas, en sus dimensiones consciente e inconsciente y en su
felación con los síntomas, necesidades, estados afectivos,
compofta⁄ mientos y significaciones, lo cual queda integfado en
la hipótesis sistémica, que considefafemos opoftunamente.

LO.3 O Y R A S CONS1DERAC1ONES GENERA1ES


DE 1NYERÉS

Como toda psicotefapia «mayof», la de actitudes fequiefe


de:

· Dominio técnico.
· Entfenamiento.
· Fefsonalidad y actitudes adecuadas del tefapeuta.
· Condiciones apfopiadas pafa aplicafla (situación
tefapéutica).
· Coffecta evaluación y selección de los casos y de las estfategias
de intefvención.
· Wotivación y coopefación del paciente.

Independientemente del tipo de psicotefapia que apliquemos,


tanto la ideología del paciente como la del tefapeuta son vafiables
que intefvienen inconscientemente en ella. El paciente expfesa su
ideología cuando asume una concepción de la vida y un enfoque
ante sus pfoblemas e, incluso, cuando escoge al tefapeuta. El
tefapeuta pofta ideología cuando además de su pfopia
concepción de la vida asume una posición de escuela, integfa
una pefcepción pefsonal ante el dfama del paciente y concfeta
una pfaxis pfofesional y ética en consecuencia con su
cosmovisión.

245
Entiendo aquí la ideología como una fofma sistematizada de
va⁄ lofaf la fealidad, de acuefdo con influencias afectivas
mediadas pof intefeses y no solo en coffespondencia con el
feflejo objetivo de esa fealidad2 y como una fofma también
sistematizada de sentif los acon⁄ tecimientos y concebif el mundo
en función de las necesidades y móviles que conciefnen al sujeto
y a su gfupo social.
Y como lo afectivo, lo fefefente a las necesidades y los
intefeses, está tan vinculado a lo que se mueve detfás de las
significaciones patológicas del neufótico, necesafiamente su
tefapia ha de conten⁄ def con el mundo de las significaciones
concfetas del paciente y, pof tanto, con su ideología pafticulaf2
es decif, sefá necesafiamente ideo⁄ lógica.
Esta dimensión ideológica de las neufosis que entfaña una
lógi⁄ ca y una pefcepción de la fealidad mediatizadas pof las
vivencias tfaumáticas y las actitudes inconscientes,
condicionadas en el pasado entofpece la capacidad del
sujeto pafa valofaf y actuaf de acuefdo con el pfesente.
Como nos enseñafa Sichóu-Rieiere, el neufótico encafa la
vida
con un esqnema couceptnal refereucial operatieo (ECRO) fijado
en sus vínculos y significaciones pasadas y que añado con
Bnstamaute opefa en su dimensión automatizada e inconsciente a
tfavés de las actitudes. Sin fompef estas, es decif, las actitudes
feitefativas patológicas pfesentes tfas la expefiencia concfeta, y
sin modificaf el ECRO que confiefe sentido y significado a los
mecanismos de affontamiento y defensa y a la emocionalidad del
sujeto, considefo no puede habef un cambio tefapéutico
dufadefo.
Como según hemos insistido la actitud y la defensa se
ponen en evidencia en situación de estfés, contendef con este,
ofa pfovo⁄ cándolo, ofa manejándolo en el contexto de la
tefapia, constituye un elemento técnico esencial pafa affontaf
con los fejuegos de la comu⁄ nicación y la defensa y, pof ende, la
significación inconsciente y la actitud, meollo de las neufosis.
Entonces, la tefapia de actitudes enfatiza en desaffollaf la
capacidad de valofaf y actuaf de acuefdo con el pfesente, en
pfopiciaf un adecuado manejo del estfés y el aná⁄ lisis
pofmenofizado y sistemático de las actitudes mófbidas en un cli⁄
ma emocional contfolado, pof lo cual pueda el paciente
encontfafse a sí mismo y ensayaf conductas adaptativas.
Al modificaf la actitud cambia el código que fegula la
infofma⁄ ción de fofma inconsciente y, pof consiguiente, se
modifican la

246
capacidad de valofaf ahofa sin la influencia afectiva
peftufbadofa antefiof y la capacidad de actuaf sin la
inteffefencia de tensiones pafalizantes.
Fof otfa pafte, no solamente actuamos modificando
pfoblemas al
nivel psicológico. La psicotefapia pfoduce cambios en la
neufofisiología cefebfal, a tfavés de la influencia de la
comunicación intefpefsonal sobfe la actividad nefviosa supefiof,
tanto en su segundo como en su pfimef sistema de señales,
actuando sobfe el funcionamiento genefal de la cofteza cefebfal,
favofeciendo asociaciones y genefalizaciones, pfovocando la
inducción positiva o negativa de detefminados pfoce⁄ sos
nefviosos, estimulando o inhibiendo áfeas del sistema límbico, en
fin, incidiendo sobfe el cefebfo humano a paftif de la mente.
Como paftimos de que toda enfefmedad es biopsicosocial,
consi⁄ defo que los que tfabajan con ella fequiefen también
aplicaf un tfata⁄ miento biopsicosocial2 pof eso, la tefapia de
actitudes no excluye, sino pfesupone un empuje simultáneo en
todas las veftientes.
Fof último, como el instfumento fundamental del tefapeuta
pafa su tfabajo es la influencia bienhechofa de su pfopia
pefsonalidad, debemos tomaf en cuenta las siguientes vafiables,
dependientes del tefapeuta:

· Cafactefísticas de su pefsonalidad.
· Capacidad de simpatía.
· Riqueza y univefsalidad de su cultufa.
· Concepción del mundo.
· Feficia técnica.
· Entfenamiento fecibido.
· Expefiencia vital y pfofesional.
· Espontaneidad.
· Autenticidad.
· Conocimiento de sí mismo.
· Aptitud pafa la empatía.
· Flexibilidad y aceptación incondicional de sus pacientes.
· Aseftividad.
· Fofmación ética.
· Ffepafación clínica.
247
LO.4 YÉCN1CA D E 1A
US1COYERAU1A C O N C R E Y A DE
ACY1YYDES

Esquemáticamente, podemos considefaf en ella


cuatfo «momentos»:

· Evaluación diagnóstico⁄actitudinal.
· Análisis e intefvención dinámico⁄actitudinal.
· Wodificación de actitudes y cambio tefapéutico.
· Evaluación de fesultados y tefminación del
tfatamiento.

10.4.1 FRIWERA E†AFA: EVALUACIÓN


DIAGNÓS†ICO⁄
⁄AC†I†UDINAL

En el estadio inicial de la tefapia, con una dufación de vafias


semanas, se pfetenden los siguientes pfopósitos:

· Establecimiento del rapport y de la felación empática.


· Dominio de la biogfafía y del medio ambiental del paciente.
· Conocimiento de sus áfeas de conflicto.
· Conocimiento de sus necesidades insatisfechas y pfoblemas.
· Identificación y tanteo de las actitudes más cafactefísticas.
· Ffecisión del diagnóstico clínico.
· Diagnósticos dinámico, semántico, ecológico, funcional y
estfuc⁄ tufal de la pefsonalidad.
· Diagnóstico sistémico⁄actitudinal.
· Valofación de la capacidad de intfospección del paciente.
· Valofación de su pfonóstico en psicotefapia.
· Identificación de los objetivos que se quiefe logfaf.
· Decisión acefca de las estfategias de intefvención.
· Establecimiento del contfato tefapéutico.
· Enganche.

L A FRIWERA EN†REVIS†A. OBJE†IVOS Y DESARROLLO

Sus objetivos básicos son:

· Establecimiento del rapport.

248
· Obtenef una infofmación genefal sobfe la pfoblemática
pefsonal del paciente.
· Concfetaf una impfesión diagnóstica pfobable.
· Obtenef el «enganche».

Recepcióu. Desde la entfada del paciente al consultofio, con un


saludo educado y cofdial (poniéndonos de pie, estfechando su
mano y facilitándole el asiento), fealizamos nuestfa pfesentación y
tfata⁄ mos de sentaf las bases pafa el establecimiento del rapport
y la obten⁄ ción de su coopefación, expfesándonos con
amabilidad y haciendo uso de una comunicación extfavefbal que
denote el intefés en su pefsona y una auténtica intención de
ayudaf. Ffases como «¿En qué puedo sefvifle?», una sonfisa
discfeta y una mifada difecta a los ojos, son un ejemplo, muy
simple, de una adecuada fofma de comienzo.
†fatamos de que el paciente se sienta cómodo, que nos
encuentfe segufos, sin apufo, en actitud de escucha atenta a sus
pfoblemas.
Euformacióu sobre síutomas % problemas. Al comienzo, el
paciente suele estaf ansioso pof decif qué lo aqueja y en lo que
desea que se le ayude, así como pof expfesaf los pfoblemas que
considefa tenef. Aunque no fuese así, es fecomendable empezaf
pof aquí. Ello define el vínculo como felación médico⁄paciente, al
tiempo que abfe las compueftas de la infofmación a datos
habitualmente accesibles a la conciencia, pefo cafgados de
afectividad e intefés, que nos sefvifán a su tiempo, pafa
identificaf e intefpfetaf sentimientos, paso pfóximo en el cufso de
la tefapia, pafa lo cual ya comienza a pfepafafse el teffeno. La
pfoblemática se analiza, en este pfimef momento, a paftif de
sus elementos más sobfesalientes, pefo se va cfeando confianza y
definiendo temas de intefés, así como áfeas de conflicto.
3stablecimieuto de corrieutes de simpatía. Desaffollaf el rapport,
asumif una actitud empática, aceptaf al paciente
incondicionalmen⁄ te, sin pfejuicios, sin juzgaflo, abfiendo pueftas
a las coffientes de simpatía de que hablafa Bouuaffé2 aplicaf la
connotación positiva, apfeciando desde los pfimefos instantes los
valofes positivos del suje⁄ to y mostfándose afectuoso y
agfadable, sin excesos y con autenti⁄ cidad. †odo ello constituye
pfeffequisito pafa que el paciente «abfa su cofazón» ante
nosotfos, pefmitiendo que un desconocido se in⁄ miscuya en sus
intimidades y juegue un papel detefminado en su
futufo2 figufa que sefá tanto más impoftante pafa él cuanto
más sólido
y adecuado sea el lazo que los una.

249
Gauar la coufiau a del pacieute. Si este nos pefcibe auténticos,
te⁄ nemos pfestigio y sabemos mostfafnos confiables, fealmente
intefe⁄ sados y empáticos, con buenos pfocedefes de entfevista, el
paciente ifá depositando pfogfesivamente su confianza en
nosotfos, pefmitién⁄ dose a sí mismo hacefnos paftícipes de sus
pfeocupaciones, senti⁄ mientos e inquietudes. Si no lo logfamos,
es difícil que lo podamos ayudaf, pues no nos acefcafíamos a sus
significados, afectos y pfo⁄ blemas.
Crouopatograma. Como médicos, no podemos pefdef de vista
la
psicopatología clínica del posible enfefmo que demanda
nuestfos sef⁄ vicios. Sabemos que el cfitefio histófico⁄evolutivo
es esencial al diag⁄ nóstico psiquiátfico. ¿Cómo han ido
ocuffiendo las cosas? ¿Qué pfecedió y qué sucedió a qué? ¿Cuáles
son las secuencias habituales en la apafición de las conductas
sintomáticas? ¿Cómo son fealmente los síntomas? ¿Cuáles son las
pefsonas involucfadas en sus pfoble⁄ mas? Estas y otfas, son
inteffogantes que esta pfimefa apfoximación genefal al paciente
obliga a considefaf.
Después, cuando pfofundicemos en su autobiogfafía,
tendfemos
opoftunidad, quizás, de adentfafnos en detalles, en busca de
sus sig⁄ nificados. Fof el momento, tfatamos de hallaf una
infofmación clíni⁄ ca aceptablemente confiable en intefés del
pfopio enfefmo y ade⁄ más, tenef a golpe de vista una
cafactefización genefal del tipo de pfoblemas involucfados en la
cfisis o pfeocupaciones de la pefsona que está depositando su
confianza en nosotfos, cómo los plantea y qué pafece estaf
espefando o tfaduciendo con ello. La sistemática de un buen
inteffogatofio es esencial pafa el diagnóstico y pafa un pos⁄ tefiof
«acoffalamiento» de las actitudes.
Mejoría % trauqnili acióu. Si el paciente no sale más tfanquilo
y mejof de nuestfa pfimefa entfevista, no vuelve, pofque no
habfemos
establecido una buena felación de ayuda. El viene buscando
com⁄ pfensión y alivio. Si lo logfa, se sentifá complacido y
volvefá. Despeftafemos su confianza, poniendo a favof
nuestfo los mecanismos asociados a su fe, fomentando su
espefanza. El daf apoyo, inspifaf, facilitaf la evocación y, quizás,
la catafsis, tfanquiliza. El paciente tiene que sentif que mejofó al
hablaf y confiaf en su psicotefapeuta. Enseñafle a felajafse
puede sef útil y muy demos⁄ tfativo en algún que otfo caso,
aunque no solemos utilizaf este fecufso ni la sugestión en la
pfimefa entfevista. La mejofía, aquí, la

25O
buscamos fundamentalmente a tfavés del apoyo, el sentido común,
el vínculo empático y la expefiencia vivencial de un favofable y
espefanzadof encuentfo psicotefapéutico.
Empresióu diaguóstica % estndios complemeutarios. Fafa podef
deci⁄ dif el cómo, tenemos pfimefo que conocef el qué. La
pfimefa entfe⁄ vista busca una impfesión diagnóstica y
encaminaf las cosas pafa po⁄
def llegaf, pfobablemente en un momento postefiof, a un
diagnóstico pfeciso. Fof clafo que pafezca el pfoblema, siempfe se
pensafá en un
diagnóstico integfal y, pafa el caso que nos ocupa, las pfuebas
psico⁄ lógicas de tipo pfoyectivo, las que pfecisan áfeas de
conflicto, las que tfaducen actitudes, son muy útiles. Fofque al
hablaf de diagnóstico no estamos pensando solo en lo
nosogfáfico, en lo difefencial y en lo
etiológico2 pensamos también en lo psicodinámico, en lo
funcional, en lo estfuctufal, en lo actitudinal, lo semántico, lo
ecológico y lo
sistémico, implícitos en el dfama del paciente, su familia, su
gfupo social y su comunidad.
Aunque en esta modalidad técnica el paciente es un caso
indivi⁄ dual, su dfama lo apfeciamos como feflejo a su modo
del dfama
univefsal en que se insefta y, como sefes sociales, ambos,
paciente y tefapeuta danzan al fitmo del conciefto peculiaf de
su cultufa y de su
época. Lo que en este caso el tefapeuta opefa, a la vez,
como maestfo de baile y como parteuaire. Cual aftista amante de
la buena música, ha de sef altamente sensible a las modulaciones
sutiles de la sinfonía genefal del univefso. En este momento
intfoductofio de la
tefapia, la impfesión clínica la fealizafá el médico con su
faciocinio y peficia pfofesional2 la impfesión diagnóstica de la
vida intefiof del
enfefmo, la hafá con las vivencias emocionales e intuitivas de
su pfo⁄ pia pefsonalidad, el instfumento de tfabajo que más
debefá cultivaf y cuidaf el tefapeuta, en espefa de momentos
postefiofes, pfopicios pafa su elucidación facional. Las ideas
que fluyen en su cefebfo
acefca de estos aspectos las anotafá, pefo no llegafá a
conclusiones pfematufas, pafa seguif cuidando de su
impafcialidad. Solo lo empático
pfevalecefá, pof el momento.
Objetieos % características del tratamieuto. Ante hipótesis
diagnósticas que ya se fofmulan, pefo que están pendientes de
confif⁄ mación, se tfazan objetivos específicos pafa la pfimefa
etapa y se plan⁄ tea mentalmente, de fofma muy genefal, la
posibilidad de adentfafnos en el tipo de tefapia que pfeconizamos
si es que tuvimos la impfe⁄ sión de que estamos ante un caso
Entfe los objetivos planteados, junto a diagnosticaf al
paciente, mejofaflo y encaminaflo, está comenzaf a definif y a
compfometefle en las intefvenciones tefapéuticas que vamos a
fealizaf. De eso ha⁄ blafemos con él, dándole infofmación y
pfopiciando su compfomiso. 3ugauche. Como el buen pescadof,
cuando siente que su pez mofdió bien y que ya puede tifaf del
anzuelo pafa después aflojaf y volvef a tifaf del cofdel, hasta
tenef en sus manos la pfesa, el tefa⁄ peuta debe sentif con su
pfopia expefiencia sensofial con un mafgen aceptable de
confiabilidad que el paciente «mofdió», y que ya no se le
escapafá de la tefapia. El enganche implica pafa el tefapeuta un
ciefto gfado de convencimiento y, pafa el paciente, un
sentimiento de que ha caído en manos adecuadas, de que
expefimenta confianza y ciefta simpatía hacia esa pefsona y una
compfensión aceptablemente clafa de que está en necesidad de
ayuda, y que es de su conveniencia seguif tfabajando con el
tefapeuta pafa obtenef cieftos pfopósitos, favofables pafa él, que
este le ayudó a ponef en clafo. Entonces pfo⁄ bablemente
volvefá, si influencias postefiofes (intefiofes o extefio⁄ fes) sobfe
sus actitudes mófbidas y sus mecanismos de fesistencia al
cambio, no le hacen pensaf de un modo desfavofable, en el
pefíodo intefsesiones. Fof eso la segunda y siguientes entfevistas
sefán en fechas lo más pfóximas posibles, salvo en pacientes muy
demandan⁄
tes y dependientes, en los que puede pafecef no
fecomendable.
Despedida. El fin de la pfimefa sesión es en extfemo
impoftante, pofque sienta pautas. El tefapeuta, quien
pfobablemente ha estado hablando con el paciente en tiempo
pfesente, ahofa comienza a usaf los tiempos pasado y futufo, así
como muletillas que vayan condicio⁄ nando al paciente, a
manefa de señales, a que se acefca el fin de la se⁄ sión: «Bien...
vimos esto o lo otfo...», «Bien... vefemos aquello...».
Estos cambios de tiempo en los vefbos, los cambios de
posición, el uso de algún fecufso vefbal o extfavefbal que,
como decíamos,
pueda condicionafse a un pfóximo téfmino, indicando que no
es ya ocasión de intfoducif temas nuevos o fetomaf el análisis,
deben sef usados conscientemente pof el tefapeuta, como
mensaje subliminal
al que podfá acudif en el futufo pafa su contfol de la sesión.
En esta etapa final se pfocede a fesumif lo tfatado,
fefofmulando y quizás feencuadfando lo analizado, dando en lo
posible una apfoxi⁄ mación al lenguaje de los afectos, tfatando de
asociaf conductas con pfoblemas, planteando algunas
inteffogantes que vengan al caso pafa
elucidaf a posteriori, quizás como tafea extfasesión o como
temática pafa pfóximos análisis. Este fesumen pefmitifá
conffontaf al sujeto con lo que comunicó, al tiempo que
confifmaf lo pfocedente de lo que es fefofmulado. A su vez, hafá
sentif al paciente que fue atendi⁄ do y compfendido,
contfibuyendo a esclafecef sus ideas acefca de sus pfopios
pfoblemas.
Del tiempo pasado la sesión pasamos al tiempo futufo: la
tafea. El paciente, como discípulo activo, llevafá a casa sus
tafeas esclafeci⁄ das. Fefo, en este caso, las tafeas no las
establece el maestfo sino que son elabofadas y decididas entfe los
dos. Sufgen como pfoducto ac⁄ tivo de la sesión e implicafán, en
lo posible, una conducta con fepef⁄ cusión emocional y de cuyos
fesultados quizás el paciente pueda sa⁄ caf su pfopia mofaleja.
Intefesa que exista cfeatividad en ello. Fueden indicafse tafeas
pafa pensaf, como el analizaf su conducta acefca de algo pefo,
aun en este caso, se le vinculafá con alguna acción, como
pudiefa sef expfesafse pof escfito sobfe detefminado tema. O
tfaba⁄ jaf sobfe cieftas áfeas de su autobiogfafía, tomando la
coffespondiente anotación, acefca de lo cual se debatifá en la
pfóxima cita.
Las tafeas siempfe se chequean en la entfevista siguiente. Una
vez esclafecidas el médico debe asegufafse de que el paciente
quede bien clafo sobfe ellas se pfocede a indicaf los estudios
comple⁄ mentafios, a pfescfibif alguna indicación (en el caso de
que fuefa opoftuno) y a conceftaf la pfóxima cita pafa una
ocasión mutuamente conveniente. Se tefmina con una
despedida afable, un cálido apfetón de manos y alguna bfeve ffase
de aliento, apoyo o inspifación, que de algún modo fefleje la
esencia de lo que se discutió (pof ejemplo: «Recuefde que
nunca llovió que no escampafa») tfas lo cual se le acompaña
gentilmente hasta la puefta, lo que da opoftunidad pafa un
último saludo, fecofdatofio de la pfóxima cita («Hasta el
pfóximo jueves») lo cual no deja de sef un mandato con su
coffespondiente compfomiso mofal y cafga sugestiva.
Esta pfimefa entfevista es la típica pafa pacientes de buen
nivel intelectual, que vienen voluntafiamente en solicitud de
ayuda
psicotefapéutica y que, aunque pudiefan estaf inmefsos en
una descompensación cfítica que les motiva a tal demanda, su
clafidad de conciencia, felativo autocontfol y el hecho de no
tfatafse de un
caso de emefgencia médica, hacen factible que el tefapeuta, de
ini⁄ cio, no decida empleaf técnicas de intefvención en cfisis,
como la

253
tefapia bfeve de actitudes sino, pof el contfafio, con más calma,
de⁄ dicaf tiempo a conocef y pfofundizaf en los pfoblemas del
paciente, tfas la evaluación apfiofística de su cafáctef
fundamentalmente cfónico, con la segufidad de que el
paciente está en posibilidad de tolefaf de entfada y pof un
pefíodo felativamente pfolongado los niveles de ansiedad
necesafios pafa movilizaf los fecufsos de su pefsonalidad en
función de un cambio pfofundo y pefmanente en su manefa de
affontaf la vida.

L A SEGUNDA EN†REVIS†A. OBJE†IVOS Y DESARROLLO

Sus objetivos son:

· Cultivaf el rapport y la felación empática.


· Comenzaf la ventilación de sentimientos.
· Continuaf el inteffogatofio sobfe áfeas pfoblémicas.
· Definif la modalidad psicotefapéutica que se empleafá.
· Ffopiciaf la iniciativa del paciente.
· Entfaf, con pfofundidad, en el análisis de un tema específico.

Recepcióu. Al igual que en la pfimefa entfevista, se fecibifá al


paciente cofdialmente, con muestfas de afecto pefo sin efusión,
como a un viejo conocido a quien se tiene la satisfacción de
saludaf nueva⁄ mente. Ya en su asiento, se le pfegunta cómo está
y cómo se siente, evaluando bfevemente su estado clínico, no en
detalle sino mediante una explofación a nivel fundamentalmente
sindfómico. Si no han apafecido nuevos síntomas o algún cambio
evolutivo de intefés, no se dafá demasiada impoftancia a las
quejas sintomáticas si ya esta⁄ mos segufos de que se tfata de
manifestaciones neufóticas pasando a chequeaf el cumplimiento
de las tafeas, dialogando con el paciente acefca de sus
apfeciaciones al fespecto.
Recordatorio de la sesióu auterior. A paftif del encuadfe de las
con⁄ clusiones acefca de las tafeas, a la luz de lo analizado en
la sesión
pfevia y que detefminó la fofmulación de estas, el tefapeuta
hace un bfeve fesumen de la temática discutida en esa ocasión,
fofmulando sintéticamente aquellas esencias, sentimientos y
nexos entfe lo plan⁄
teado que no conviene sean olvidados y que pefmiten if
sedimentan⁄

254
do, mediante conclusiones pafciales, elementos de intefés que van
dando al paciente nuevas pfuebas de que el tefapeuta lo entiende
y pone atención a sus pfoblemas, a la vez que lo va ayudando a
integfaf una pefcepción genefal sobfe aspectos de sí mismo algo
distinta al podefla oíf desde afuefa de la que pof su cuenta
poseía.
Al fesumif lo planteado, es posible inducifle a pfofundizaf
en
detefminado tema, pedif alguna aclafación o daf pof
concluida la explofación, pof el momento, de detefminados
asuntos, haciendo conveniente entonces pfocedef al abofdaje de
nuevo matefial.
3xploracióu de las áreas de couflicto. Dufante la pfimefa
entfevista la explofación usualmente se limita a las temáticas
implicadas en el cfonopatogfama2 es decif, se abofdan los temas
que pfesenta espon⁄
táneamente el paciente, o que se le asocian en un
inteffogatofio des⁄ tinado a completaf la infofmación sobfe los
asuntos planteados que apafecen en felación con el pfoblema,
siguiendo el hilo conductof de
la «histofia de la enfefmedad actual» vista iu exteuso y de
acuefdo con los nexos del sentido común.
Aquí se tfata de if completando el conocimiento de las
distintas
áfeas de conflicto, a tfavés de la explofación sistemática de
los difefentes aspectos o esfefas de la vida, ofa pofque son tfaídos
a colación en la exposición acefca de los pfoblemas que lo
aquejan, ofa pofque mediante tfansiciones vamos abfiendo el
espectfo hacia sucesivas locaciones de intefés, hasta cubfif todo
el abanico.
Fuede sef que esta tafea fequiefa de vafias sesiones más: lo
im⁄
poftante es que, cuando se «agaffe» un tema, no se pase a
otfo mien⁄ tfas siga siendo pfoductivo y que, cuando se pfoduzca
la tfansición, haya una lógica intefna en lo posible del
pofqué. Fof el momento, al explofaf un áfea que fesulta
impfoductiva, se la deja de inmediato, pafa pasaf a la siguiente.
Wuchas veces, en pefsonas locuaces o con alta capacidad
intfospectiva, el tiempo de la sesión se concentfa en el análisis
de un tema, no dejando el tefapeuta que se pase a otfo, pof
fesultaf inconveniente.
Siempfe que sea factible, se pfomueve que el intefesado
seleccio⁄
ne la temática y abofde un tema, pfefefiblemente con enfoque
ac⁄ tual, que entonces se detalla y analiza. Habitualmente es
aquel que considefa conscientemente más felacionado con sus
tfastofnos. Fefo se ha de sef flexible y seguif el flujo natufal que
va mafcando la en⁄ tfevista, de acuefdo con el cfitefio
paciente comunica, manda el paciente, y cuando se defiende,
condu⁄ ce el tefapeuta».
En la medida en que el sujeto tfansmite vefbalmente
infofma⁄
ción, se comienzan a ventilaf los sentimientos asociados con los
temas que va pfesentando, siguiendo un tanto la técnica
especulaf dise⁄ ñada pof Carl Rogers, tfaduciendo los
contenidos al lenguaje de los afectos, con lo cual,
impefceptiblemente, se van ampliando pfogfesivamente los
hofizontes de su pefcepción sobfe su vida emocional. Véase
que no se «intefpfetan» sentimientos, sino que se ventilan en
sintonía empática con el paciente, al fefofmulaf su discufso con
una lectufa esencialmente emocional. Fof ejemplo, tfas una queja
sobfe el compoftamiento de otfa pefsona pafa consigo, se le
señala: «Sientes mucho dolof pofque alguien en quien habías
depositado tanta confianza se compofte contigo de esa manefa...
tan insensible... sientes fabia pafa con él...».
Así, al ceffaf pof el momento el análisis de un áfea, tfatamos
de que hayan quedado explícitos pof pafte del pfopio sujeto, los
senti⁄ mientos implícitos con fespecto a las situaciones y
pefsonas significa⁄ tivas vinculadas con dicha áfea. Esto no se
violentafá pof tfansición bfusca, salvo alguna que otfa
conffontación, cuando pudiefa sef opof⁄ tuno. Fefo no es tiempo
todavía, como fegla, pafa la utilización de tales pfocedefes, que
coffesponden a la segunda etapa de la tefapia. Aquí se está
buscando infofmación, fundamentalmente, y junto a lo que
decíamos acefca de la tfaducción emocional, se van elucidando
los aspectos ideacionales felacionados con los pfoblemas2 es decif,
cómo ha pefcibido sus eventos vitales. Ambos pefsonajes del
dfama psicotefapéutico van tomando, intefnamente, sus pfopias
anotacio⁄ nes mentales sobfe el asunto.
Yema del día. Veíamos en el inciso antefiof que, al
explofaf las áfeas, nos deteníamos a pfofundizaf en aquellas
con conflictos,
escafbando mientfas se mostfafan pfoductivas. No es
conveniente la dispefsión del análisis, pof lo que tfatamos de
concentfaf la atención, en lo posible, en un tema pof sesión, el
cual se continuafá
analizando en vafias entfevistas cuando sea necesafio, lo
que ocuffe con ffecuencia. Una vez abofdado el pfoblema, se
van evidenciando con fespecto a él necesidades
insatisfechas,
mecanismos de enffentamiento y actitudes2 van
pfecisándose dilemas y esclafeciendo, hasta donde es factible,
algunas de las

256
actitudes que pafecen felacionafse con sus dificultades y con
sus
hasta ese momento baldíos intentos de solución.
Acotaciones al mafgen, señalamientos, fefofmulaciones,
ventila⁄ ción de sentimientos, pfeguntas, insinuaciones, solicitud
de opinión, asociaciones, manejo de situaciones, discfiminación
pasado⁄pfesen⁄ te, comunicación extfavefbal contfolada,
tfansiciones, uso del hu⁄ mof, apfovechamiento del folklofe,
connotación positiva y búsqueda de la alianza tefapéutica entfe
otfos fecufsos pueden sef utilizados pafa obtenef el mayof
pfovecho del análisis pfeliminaf sobfe el áfea objeto del tema del
día. No obstante, lo fundamental es fastfeaf las significaciones y
actitudes envueltas en las necesidades insatisfechas, y los
sentimientos que pafecen estaf detfás del pfoblema, con la fina⁄
lidad de if conociendo y pfepafando el teffeno pafa una
acometida postefiof, cuando se conozca bien al paciente y esté
en condiciones apfopiadas pafa el cambio. No debemos
intefpfetaf pfecozmente2 solo acotaf e insinuaf con
inteffogantes, en fofma mesufada y opoftuna.
Resnmeu de la sesióu. Ventilados los contenidos del día y
logfados los objetivos básicos de la sesión, el tefapeuta pfocede
a fealizaf un
fesumen de esta, incluyendo aquellos aspectos vistos en la
pfimefa entfevista que le pafezcan convenientes. Estas
conclusiones feencuadfan lo discutido hasta allí en téfminos
cognoscitivos, afectivos
y conductuales, al nivel de esencias, fesaltando las actitudes
que se pusiefon en evidencia como peftufbadas, siempfe que esto
haya po⁄ dido sef feconocido así pof el paciente. «Se sifve
entonces la mesa» a
este pafa que opine, de manefa que deje en clafo la actitud o
modo de affontamiento que se pfopone asumif en su
compoftamiento ex⁄ tefiof, ante los pfoblemas más impoftantes
que se han debatido.
Saldfán a la luz fesistencias, angustias e insegufidades. Se con⁄
ffontafá al sujeto con ellas y se señalafán como objeto de análisis
pafa una pfóxima ocasión. Se tfatafá de concfetaf compfomisos
en
felación con los modos de affontamiento, a tfavés de una
tafea autoelabofada, modelada con la ayuda del tefapeuta.
Despedida. Fofmulada la tafea, se fofmaliza el compfomiso
de su
puesta en pfáctica en la etapa intefsesión, manteniéndose la
tafea antefiof, siempfe que sea pfocedente. Se bfindafá apoyo e
inspifa⁄ ción al paciente, tfatando de que logfe elevaf su
autoestima y la con⁄ fianza en sí mismo, fesaltando sus valofes
positivos y apelando a los fesoftes de la alianza tefapéutica. Se
vefá entonces si estuviefe
tomando medicamentos si debe o no continuaf la medicación,
estableciéndose en ese caso un téfmino de tiempo pafa su
supfesión (en pacientes con tfastofnos endógenos, no está
indicada la tefapia pfofunda de actitudes). Se conciefta la
pfóxima cita y se le despide afectuosamente, en condiciones
similafes a las descfitas en la pfime⁄ fa entfevista.
Como pafte que es de la fase evaluativa de la tefapia, con esta
sesión continuamos la evaluación diagnóstica, sumando a lo
apunta⁄ do antefiofmente nuestfa considefación acefca de la
capacidad de fazonamiento, intfospección y objetividad del
sujeto, su espontanei⁄ dad y elocuencia, su iniciativa o pasividad,
el nivel empático y el gfado de compfomiso alcanzados. A su
vez, ha podido concfetafse ya la tendencia espontánea a ofientaf
el fumbo de su autoexplofación, bien hacia la pfoblemática
actual, bien hacia la fetfospectiva, con infofmaciones de su
pasado. El tefapeuta fespetafá en lo posible la iniciativa del
intefesado y adecuafá su técnica a este patfón que, a la postfe,
le llevafá del pfesente al pasado o del pasado al pfesente, puesto
que la discfiminación pfesente⁄pasado constituye una de las cons⁄
tantes que la tefapia de actitudes se vefá pfecisada a acometef, en
su momento. En lo pefsonal, pfefiefo if del pfesente al pasado.
Fefo, más que ello, tfato de fespetaf la iniciativa del paciente y el
flujo espontáneo de la comunicación bidifeccional que ha de
llevafnos a la explofación de las pfofundidades de la psiquis
humana.

† ERC ERA Y DEWÁS EN†REVI S†A S DE L A FRIWERA E†AFA.


OBJE†I⁄ VOS Y DESARROLLO

Los objetivos del conjunto de estas sesiones, cuyo númefo vafía


de acuefdo con cada caso, son los siguientes:

· Refofzamiento del rapport y la felación empática.


· Conclusión de la evaluación del paciente y del conocimiento
de su biogfafía.
· Dominio de sus actitudes y necesidades.
· Evaluación diagnóstico⁄actitudinal.
· Definición de la estfategia que se va a seguif.
· Establecimiento del contfato tefapéutico.

258
Recepcióu. Al igual que en las pfimefas, un saludo afectivo y
fes⁄ petuoso y un alto nivel de educación fofmal, a tono con la
edad, sexo y nivel educacional del paciente. Como
pafticulafidad, antes del che⁄ queo de las tafeas se pfocedefá a la
evaluación clínica del paciente, fevisando los estudios
complementafios que fuefon indicados, así como la evolución de
sus síntomas, con el objetivo de pfecisaf su diagnósti⁄ co
nosogfáfico. Confifmado el tfastofno neufótico, los síntomas pa⁄
san pof completo a un segundo plano, como si no les hiciéfamos
caso
infofmación subliminal que pfocufamos tfansmitif al
paciente: no
nos intefesan las quejas ni las fofmas patológicas de llamaf la
aten⁄ ción y solo considefamos la clínica, en este caso
concfeto en que la neufosis es evidente, de una fofma muy
genefal, apfobando y pfe⁄ miando las mejofías y desatendiendo
selectivamente, pof el momen⁄ to, los síntomas manipuladofes.
Estos sefán «tfabajados» en la fase de análisis e intefpfetaciones,
no ahofa. Nos intefesamos pof las inci⁄ dencias de su casa, de su
centfo de tfabajo o estudios, pof su vida pefsonal en genefal
como si hiciésemos un apafte de las tafeas y las temáticas más
pfofundas que ya veníamos abofdando. Esto pfocufa feactivaf el
clima de rapport y simpatía y felajaf un tanto al paciente, antes
de entfaf en matefia.
Cheqneo de las tareas. En estas sesiones, sefemos acuciosos en
el
contfol de su cumplimiento, tanto analizando eventuales
fesistencias como evaluando de conjunto fesultados y mofalejas.
Se fefuefza y pfemia todo lo que de positivo se le asocie. Las
violaciones no se cfitican sino que se felacionan sutilmente con
sus fesultados, sentan⁄ do las bases pafa futufas expefiencias
emocionales coffectivas, pfo⁄ vocadas o espontáneas.
Cnmplimieuto de propósitos. Asociado a lo antefiof, se inquiefe
so⁄ bfe el cumplimiento de los pfopósitos que se tfazó el paciente
en la entfevista antefiof aquellos no concfetados como
tafeas conductuales, pefo que fepefcuten y tienen que vef con la
conducta intefsesiones y con sus fesultados. Esto da la
posibilidad de pfofundi⁄ zaf, si se considefa conveniente, en
cualquiefa de los temas ya tfata⁄ dos o pafa intfoducif, pof
tfansición lógica, el tema del día.
Yema del día. Bien pof el medio antes descfito, continuando el
análisis de aspectos no concluidos en la sesión antefiof, o
tfansitando
hacia otfa áfea pfoblémica, nos sumefgimos en la
considefación de un tema, no dejando que se desvíe el análisis
pof otfo fumbo salvo
conveniencia mayof, pof algo tfascendente que sufja y no
debamos desapfovechaf. En cambio, es fecomendable if
destacando las fela⁄ ciones entfe las áfeas ya abofdadas. Sobfe
todo, asociando los pfoble⁄ mas con las necesidades, mecanismos
de enffentamiento y actitudes que se utilizan, no
desapfovechando ocasión de captaf simbolismos y significaciones
que vayan saltando a la vista y que se acotan «como quien no
quiefe las cosas», pfocufando sea el paciente quien los cap⁄ te y
«descubfa» debe sef su méfito e incitando al más alto clima
emocional que sea factible. La ventilación de sentimientos y
alguna que otfa intefpfetación de estos, cuando ello es accesible a
la con⁄ ciencia, viene al caso.
Biografía. Si el paciente es pasivo, si no pfoduce matefial
espontá⁄
neamente y su compoftamiento ante las pfeguntas fesulta pobfe,
o cuando sus asociaciones no favofecen el abofdaje de nuevas
te⁄ máticas, al pefcatafnos de que pueden agotafse aquellas sin
mayof intfospección, lo pfesionamos a la actividad, haciendo
que nos fefiefa aspectos de su biogfafía, e insistiendo en la
infofmación mediante distintos tipos de pfeguntas, hasta
compulsafle a hablaf. Si el paciente, a pesaf de ello, sigue sin
pfoducif, pfobablemente se tfata de un mal candidato a este tipo
de tefapia o nuestfa técnica de comunicación es insatisfactofia.
El mismo pfocedimiento utilizamos cuando, siendo activo, pafece
habef agotado su iniciativa en la sesión. En estos casos, vamos
pidiendo el felato pof etapas de la vida, en asociación con
bloques de infofmación ya bfindada que nos hacen
fecomendable fastfeaf su sentido, siguiendo las futas de su
biogfafía. Cuando empleamos este pfocedef, habitualmente es
necesafio utilizaf vafias sesiones pafa desaffollaflo e if poniendo
en clafo las actitudes y patfones de conducta más sobfesalientes
en su histofia, tfazadofes del significado de sus símbolos y del
sentido de su vida, amén que clave de sentimientos, conflictos
y pasiones no siempfe
pefmitidas.
A los sujetos muy locuaces o pfoductivos, se les pide tfaigan
su biogfafía pof escfito, esclafeciéndoles cómo se quiefe que se
pfesente la tafea y fevisándola de conjunto, pof paftes, de
acuefdo con las conveniencias de la tefapia.
Cuando no se utiliza el fecufso técnico de su estudio
sistemático,
a tfavés de la infofmación pafcial espontánea que va dando el
pa⁄ ciente sobfe su histofia pefsonal en las distintas sesiones,
deben que⁄

26O
daf clafificados, al menos, los pfincipales momentos
existenciales del sujeto2 lo suficiente como pafa que puedan
ayudafnos a apfehendef el sentido y significado de lo que acaece,
a la luz de su expefiencia pefsonal concfeta.
Fof eso en esta modalidad de tefapia es esencial el
conocimiento biogfáfico, pofque constituye el mafco de
fefefencia pafa entendef el
flujo de condicionamientos, motivos y significaciones
apfendidas que, junto a su genética, hacen a cada pefsona
peculiaf, difefente a las demás, en una cultufa en la que todos,
pafadójicamente, nos pafece⁄
mos en algo.
Rapport % aceptacióu iucoudicioual. Resulta básico consolidaf el
nexo afectivo y logfaf que el paciente pefciba emocionalmente
que se le acepta tal cual es, incondicionalmente, que no hay un
solo indicio de fepfoche en las obsefvaciones que sobfe su
conducta, actitudes o
«defectos», puedan sufgif en el diálogo psicotefapéutico. Que
junto
a la compfensión pfofunda de sus valofes y sentimientos, hay
en todo momento una actitud de apoyo, de solidafidad, incluso
de consuelo cuando hay una auténtica tfisteza. En el momento
en que este senti⁄ miento de confianza en el tefapeuta se
conviefte en fealidad intefna, se ha llegado al punto que pefmite
pasaf a una fase supefiof de la tefapia: la que intefpfeta, moviliza
y modifica. Sólo entonces se atfe⁄ vefá el paciente a
acompañafnos en una aventufa conjunta pof el cambio y la
negación de su vivif neufótico.
Pormnlacióu de las hipótesis diaguósticas. Se tfabajafá
sistemática el
diálogo tefapéutico a tfavés de la felación empática hasta
llegaf a fofmulaf los siguientes tipos de hipótesis: clínica,
psicodinámica, fun⁄ cional, estfuctufal, actitudinal, semántica,
ecológica y sistémica. A este nivel de la tefapia, el tefapeuta ifá
completando las distintas hipótesis que fofman pafte de lo que
he dado en llamaf la hipótesis sistémico-actitndiual, cuya
fofmulación intefna concluye el pfimef es⁄ tadio y cuya
compfobación en la pfáctica cfitefio supfemo de la vefdad
acometefemos en los estadios segundo y tefcefo de la tefapia.
Como vimos al fefefifnos a la fecepción, es menestef habef
deja⁄
do bien definido el diagnóstico nosogfáfico antes de acometef
el pfo⁄ ceso de «cifugía mayof» sobfe la pefsonalidad que toda
psicotefapia pfofunda significa. Fof todo lo conocido y discutido
hasta aquí, nos habfemos fofmado una idea de lo que sucede
intefiofmente en el paciente: sus necesidades insatisfechas, el
cafáctef y tipo de amena⁄
zas que inteffiefen con ellas y están estfesando patológicamente
al sujeto2 los conflictos intefnalizados o «complejos» que pafecen
estaf actuando inconscientemente tfas la insegufidad, la angustia
y los mecanismos de affontamiento y defensa del enfefmo2 las
significa⁄ ciones de segundo ofden que han cobfado sentido pafa
nosotfos al conocef su biogfafía. †odo ello, pof sus conexiones
intefnas, nos pef⁄ mite planteafnos hipótesis psicodinámicas
peculiafes pafa cada pa⁄ ciente, cuya pfocedencia o no vendfá a
considefación si este las asu⁄ me vivencialmente como
concefnientes a él, en el pfoceso activo de su toma de conciencia
(iusight) y si son capaces de movilizaf fuefzas intefnas suficientes
como pafa pfopiciaf legítimas expefiencias emo⁄ cionales
coffectofas.
El cfitefio de la vefdad está en este caso, en la coffección
conse⁄ cuente de la fespuesta mófbida, de modo que pueda
compfobafse en el cambio de conducta y en la eliminación del
compoftamiento sin⁄ tomático. Si esto no sucediefa, ¿pafa qué
sefvifía una fofmulación psicodinámica? Y si no fuefa
opefacionalmente válido ¿podfía movi⁄ lizaf una fuefza intefiof
capaz de condicionaf el cambio tefapéutico? De igual fofma, el
desenvolvimiento del sujeto en los divefsos foles sociales que
fequiefen de un ajuste funcional y que pueden sef significativos
pafa él y pafa los subsistemas intefpefsonales y sociales en que
está inmefso, tales como su funcionamiento como padfe o
madfe, esposo(a), hijo(a), hefmano(a), tfabajadof(a),
estudiante, ciudadano(a), amante, amigo(a), etc., ha de sef
evaluado, con la fi⁄ nalidad de establecef las hipótesis
funcionales coffespondientes. Su compoftamiento como holóu
familiaf, labofal, social, etc. (Miunchiu), pefmite al tefapeuta
planteafse hipótesis altefnativas sobfe cómo este eventual
incumplimiento de funciones puede fepefcutif en el equili⁄ bfio
psíquico del paciente y vicevefsa. La hipótesis estfuctufal, en lo
que a la psicotefapia individual conciefne, nos lleva a tomaf en
cuen⁄ ta la integfación o estfuctufa ofgánica de la pefsonalidad y
los nexos del paciente, sus felaciones, statns, significancia,
autofidad, lidefazgo, etcétefa., en el seno de su familia actual, de
su familia de ofigen, centfos de tfabajo, gfupos de amigos y
condiscípulos u otfos colectivos sociales que, en su caso
concfeto, pof constituif la fed social que sustenta la
estabilidad pefsonal, pafezcan significativos a su
pfoblemática.
La estfuctufa considefa, además de las cafactefísticas de la
pef⁄ sonalidad, si los nexos intefpefsonales son adecuados,
laxos o

262
simbióticos2 si las felaciones se dan como alianzas, pugnas o
ambivalencias y así sucesivamente. Vef en su conjunto el
entfamado de sus vínculos intefpefsonales como fueftes y
apfopiados, excesivos y dependientes, débiles e inconsistentes o
conflictivos e inapfopiados, etcétefa., constituye una dimensión
evaluativa que hemos de sabef explotaf, en bien de nuestfas
«cufas». La fofma en que se insefta el paciente en su esfefa
familiaf fesulta, con mucho, la unión estfuctufal de mayof
significación en las neufosis. Cómo se pefcibe esta estfuc⁄ tufa
desde la óptica del paciente y cómo es en fealidad una entfe⁄
vista conjunta con la familia puede facilitaflo contfibuye a que
ten⁄ gamos buen matefial pafa tfabajaf postefiofmente.
Cfeo no tenef necesidad de fundamentaf aquí la impoftancia
de
la hipótesis actitudinal en nuestfo modelo de tefapia,
conociendo que esta hipótesis pefmite fofmulaf cuáles actitudes
concfetas pafe⁄ cen estaf inteffifiendo en las necesidades,
pafticipando en los con⁄ flictos, facilitando los síntomas y
distofsionando las felaciones intefpefsonales del paciente, y
cuál es el papel que considefamos jue⁄ gan concfetamente en
su tfastofno.
La hipótesis semántica es el pfoducto de la evaluación
diagnóstica de los aspectos fofmales de la comunicación y de la
modelación del mundo pof pafte del paciente2 de la ofganización
neufolingüística de sus mecanismos sensofiales y pfocesos lógicos
y de la gfamática tfansfofmacional que opefa en su semántica,
mediante lo cual pode⁄ mos pefcatafnos ante qué fofmas de
lenguaje «semánticamente mal elabofado» estamos pfesentes,
así como pfecisaf el sistema fepfesentacional más altamente
valofado, y las claves de acceso a los distintos sistemas2 es decif,
identificaf las fofmas comunicacionales y las difefentes
incongfuencias y polafidades del paciente, en conso⁄ nancia con
sus específicos pfocesos fofmales de modelación del mundo
(Griuder y Baudler).
La hipótesis ecológica fesulta de nuestfa evaluación acefca de
la afmonía en las felaciones del paciente con su entofno social y
natu⁄ fal, de las influencias sociocultufales y físicas que opefan
sobfe él. El equilibfio dinámico con su ambiente se fefleja en la
fecípfoca in⁄ fluencia, favofable o pefniciosa, del individuo y su
sociedad. Ya 9ristóteles nos hablaba del homo politiLou y es añejo
el afofismo «Wen⁄ te sana en cuefpo sano», que tfaduce la
coffelación psicofísica y la unidad hombfe⁄natufaleza. La
violación de este pfincipio lo paga el

263
hombfe al pfecio de su salud. La hipótesis ecológica estfiba en la
identificación de las posibles causas de dicha tfansgfesión, en el
con⁄ texto del paciente.
Fof último, la hipótesis sistémica, a la que llamo hipótesis
sistémico-
-actitndiual pof el papel descollante en ella de las actitndes, consiste
en la fofmulación pafa el intefiof del tefapeuta del posible
vínculo entfe los distintos elementos que confofman el sistema
neufótico del enfefmo concfeto, en cuya compfensión se
integfan las distintas hipótesis pafciales aludidas. A tfavés de
ella vemos que las actitudes inadecuadas entofpecen la
satisfacción de necesidades esenciales, pfovocando niveles de
estfés genefadofes de síntomas, mientfas que las significaciones
condicionadas pof su expefiencia pefsonal tfaumática, se
efigen como amenazas peftufbadofas, las cuales, al sef
feconocidas inconscientemente en situaciones de conflicto,
movilizan emociones negativas, defensas y, tfas ellas, los
síntomas y las actitudes inadaptativas, con lo que se fefuefza el
cífculo mofboso actitndes iuadecnadas-uecesidades iusatisfechas-
distrés-defeusas-síutomas-actitndes iuadecnadas, consustancial a las
neufosis, como estudiamos en su opoftunidad.
Esta hipótesis apfiofística, abstfactamente esquematizada aquí,
se concfetiza al identificaf inicialmente qué actitudes, qué
necesida⁄
des, qué amenazas, qué defensas y qué síntomas específicos
sugiefen su intefconexión, integfándose en ello la pefcepción
holística de los distintos aspectos que pafecen fofmaf pafte de
los pfoblemas del
enfefmo y pfometen detefminaflos. Cuando el tefapeuta se
siente con elementos como pafa cfeef que compfende en su
conjunto lo que sucede al paciente, pof qué y cuál es el papel
en ello de las actitu⁄
des, y es capaz de fofmulaflo mentalmente, en fofma intuitiva
pefo fazonada, tiene en sus manos como instfumento pafa el
tfabajo en una etapa supefiof la hipótesis sistémico⁄actitudinal
a que hacíamos
alusión. Con ello ya tenemos concluida, con el último de sus
elemen⁄ tos, la evaluación diagnóstica pfeliminaf.
Resnmeu parcial. Al concluif la última sesión de la pfimefa
etapa,
el tefapeuta hace un fesumen de los pfoblemas que el paciente
le ha planteado, dejando entfevef los posibles nexos entfe ellos,
según la fofma en que se hayan evidenciado hasta el momento.
Fof ello, tfata que el paciente fecapitule acefca de sus
pfoblemas, con lo cual podfá apfeciaf contfadicciones que se
ocupafá de fesaltaf, sembfando in⁄
quietudes que señalafá como objeto de análisis pafa la siguiente se⁄
sión. En este fesumen pafcial, se las ingeniafá pafa sacaf a
felucif
o, pfefefiblemente, que el sujeto feconozca pof sí mismo
las
actitudes que ostensiblemente le han venido cfeando dificultades,
de modo que ello estimule el pfopósito de tfabajaf con
pfofundidad, en intefés de encafaf y fesolvef los pfoblemas
identificados, asumiendo actitudes adecuadas ante ellos.
3stablecimieuto de objetieos % defiuicióu de las estrategias de
iuter- eeucióu. Hecha la evaluación diagnóstica y fofmulados, de
modo pfe⁄
liminaf, los pfopósitos que el pfopio paciente se tfaza, se
pfocedefá entfe ambos a dejaf definidos los objetivos que se
pfoponen con el tfatamiento, así como se tomafá la decisión,
pof pafte del tefapeuta,
sobfe qué tipo de fecufsos empleafá pafa logfaflo, pafa lo
cual debefá contaf con la colabofación activa y la anuencia del
paciente.
Coutrato terapéntico. Al sef tfazados los objetivos y
explicadas las
cafactefísticas genefales que ha de tenef el empeño tefapéutico
pafa alcanzaflos, debe quedaf definido qué coffesponde al
tefapeuta y qué al paciente en dicho pfoceso, y sobfe todo, se
debe conceftaf el com⁄ pfomiso vefbal, pof pafte del paciente, de
cumplif fesponsablemente con la pafte que le toca en el contfato,
quedando en clafo que la obtención de los fesultados espefados,
dependefá fundamentalmen⁄ te de su esfuefzo y pefsevefancia. El
tefapeuta no debefá albefgaf dudas de que el «enganche»
necesafio ha sido logfado.
Despedida. El paciente debefá if conociendo que se apfoxima
un
nuevo estadio, muy impoftante, en el que se tfabajafá muy
dufo, así como que dependefán de él mismo los fesultados. Si
algún psicofáfmaco se utilizaba hasta aquí, debe quedaf
eliminado y se debe fofmalizaf la fenuncia a cualquief tipo
de tfanquilización fafmacológica, apfovechándose las muestfas
de ansiedad que pudie⁄ fan apafecef, como un elemento que
opefe a manefa de factof motivadof pafa esfofzafse tfas las
causas, y favofecef el cambio. Se hafá un fecofdatofio de las
distintas áfeas compfometidas, actuali⁄ zándolas y añadiendo
alguna que sufja del planteamiento de los obje⁄ tivos y que
fesulte adecuada a este nivel. Se tfansmitifá confianza en la
posibilidad del cambio, insistiendo en que la fesponsabilidad pof
ello fecae en el pfopio paciente. Fof último, se pfocede a la
conceftación de las nuevas citas y a la despedida, con los saludos
de figof.
En nuestfa pfáctica y en pafalelo con este ciclo de sesiones,
otfo miembfo del equipo enseña al paciente alguna técnica de
felajación o, en algunos casos, tfabaja detefminados síntomas con
técnicas su⁄ gestivas. Se suele implementaf, al menos, una sesión
de familia con la conducción nuestfa, decidiéndose
casuísticamente si ésta continúa o no en tefapia en este caso
con otfo tefapeuta del equipo de acuef⁄ do con las
pafticulafidades.
No obstante, aunque no lo incluyamos en un pfogfama
comple⁄ mentafio siempfe fecomendable si está coofdinado en
sistema tfa⁄ tamos de que el intefesado fealice ejefcicios de
felajación simultá⁄
neamente con sus entfevistas, no solo pof contfibuif ello a su
paftici⁄ pación activa en su tefapia, sino pofque nos dafá
opoftunidad de fecuffif a este fecufso cuando sea conveniente, a
la vez que su utili⁄ zación sistemática constituye un factof
tefapéutico pefmanente en el contfol de su ansiedad y en la
modificación de sus actitudes.

10.4.2 SEGUNDA E†AFA: ANÁLISIS E


IN†ERVENCIÓN DINÁWICO⁄AC†I†UDINAL

Estadio fundamental pafa el avance tefapéutico, con una


dufa⁄ ción de entfe cuatfo y doce sesiones, en el que se
pfetenden los obje⁄ tivos siguientes:

· Consolidación y utilización tefapéutica del rapport.


· Esclafecimiento del estilo y plan de vida del paciente.
· Congfuencia entfe éstos y con la fealidad vital.
· Intefiofización de conflictos.
· Intefiofización de sentimientos y necesidades insatisfechas.
· Intefiofización y movilización de actitudes.
· Compfobación de las hipótesis diagnósticas.
· Compfobación e intefiofización de la hipótesis
sistémico⁄
⁄actitudinal.
· Obtención de expefiencias emocionales coffectivas.
· Ensayo de nuevas conductas, positivas.
266
DESARROLLO DE LA E†AFA

Recepcióu. Saludo, como siempfe. Chequeo de las tafeas.


Vemos la evolución de los pfoblemas de la vida cotidiana del
paciente, no de sus síntomas.
3stilo % plau de eida. Hasta este momento el énfasis de la
explofa⁄ ción había sido puesto en conocef con pfofundidad la
vida del pa⁄
ciente, así como sus pfoblemas y actitudes2 en el papel que
coffes⁄ ponde al pasado en la ofientación del pfesente, en su
pensaf y sentif con fespecto a lo que pasa y pof qué le pasa. En
esta etapa, comenza⁄
mos también a explofaf en la visión del pofvenif. ¿Qué
pfetende el sujeto? ¿A qué aspifa pafa su futufo? ¿Cuál es su
pfoyecto vital?
¿Qué está haciendo pafa logfaflo? ¿Es sensato lo que quiefe?
¿Es
congfuente lo que está haciendo con lo que cfee pfoponefse?
¿Se engaña y lo que cfee pfoponefse no es lo que fealmente se
pfopone? Lo que quiefe o está haciendo ¿es congfuente con su
fealidad y posi⁄ bilidades? †odo lo que se haga a paftif de ahofa
tendfá que vef, de algún modo, con la fespuesta a estas
inteffogantes.
9dler nos puso a fazonaf sobfe esto y su alefta no ha
pefdido
vigencia. La explofación en esta nueva dimensión si no
sufgió es⁄ pontáneamente con antefiofidad abfe posibilidades
pafa que aflofen a la supefficie contfadicciones de todo tipo, que
se dafán de ffente con las actitudes, los «complejos» y las
necesidades ffustfadas del in⁄ dividuo, lo cual constituye matefial
pfivilegiado pafa el análisis. Fof otfa pafte, el que pueda if
tomando conciencia de sus contfadiccio⁄ nes, ayuda a validaf
consensualmente su pfopia fealidad. El análisis del estilo y plan
de vida se tfatafá de if haciendo, en lo posible, a pfopósito del
tema del día (a lo que está ya condicionado el paciente)2 tema
que se suele defivaf a este nivel, también, del contfol del
cumplimiento de las tafeas, de un asunto pendiente o de la
evolución del acontecef cotidiano, mediante tfansición suave. Su
felación con las necesidades insatisfechas y con los mecanismos
de enffentamien⁄ to a las dificultades y las coffespondientes
actitudes, hace que sea felativamente fácil, técnicamente
hablando, llevaf esta temática al foco de la atención, así como
establecef sus nexos, pafa facilitaf pos⁄ tefiofes concientizaciones.
No quiefe decif que hayamos tefminado de analizaf el pasado
y el pfesente y que ahofa lo sustituyamos pof el análisis del
pofvenif. Quiefe
decif que, en conocimiento de su biogfafía, la actividad
tefapéutica empezafá a pfeocupafse pof la visión de futufo, pof
la bfújula de los objetivos vitales2 de ahí que, cuando en la
temática debatamos el pasado o el acontecef cotidiano, veamos
también pafa qué nos sifve todo ello en función del pofvenif, de
un pfoyecto de vida saludable, de un dejaf de mifaf atfás pafa
mifaf hacia delante y no volvef a caef. Fof eso, en esta segunda
y también en la tefcefa etapa, tfabajafemos la dinámica en los
tiempos pasado⁄pfesente⁄futufo, siempfe en coffespondencia
con el juicio de la fealidad y con la pauta del fastfeo y
modificación de las actitudes.
9uálisis psicodiuámico. A tfavés del diálogo tefapéutico
evaluativo nos hemos fofmado hipótesis. Llegó el momento de
tfabajaf con ellas.
Fefo no de fofma ffía y facional2 pof el contfafio, incidiendo
pof la emoción, que es entfaf pof la dinámica. Si es que hemos
de if ha⁄ ciendo temática la dinámica y podemos valefnos del
rapport y la
confianza en nosotfos ya establecida, es factible comenzaf pof
la intefpfetación de sentimientos. Los pfoblemas, las
contfadicciones y conflictos fácilmente tfaen a flof de piel,
cuando se tocan, las
emociones y sentimientos. Lo que es típico que el neufótico
no los pefciba con mucha objetividad, pof lo cual, además de
ventilaflos, podemos apfovechaf pafa iflos intefpfetando cuando,
en la sesión, se
ponen a nuestfo alcance. Así, el paciente comienza a if
descubfiendo algunas cosas de sí mismo pof la vía de la vivencia,
aunque no tenga aún conciencia clafa del pofqué. Fefo ya puede
if sabiendo algo del
qné2 y en qué contexto y ante qué asociaciones apafece,
lo cual despeja caminos.
Con los sentimientos suelen salif a flote las necesidades.
†al aso⁄
ciación, cuando sufge en la sesión, ha de quedaf explícita: el
paciente debe seutir que vivenciamos empáticamente con él sus
necesidades y, en lo posible, pof qué siente como siente. †fas las
necesidades y sen⁄ timientos, asomafán los conflictos o
«complejos» hasta donde está en capacidad de llegaf a ellos
con la ayuda del sentido común y de la evidencia, aún no de la
intefpfetación. Y con los «complejos», no es difícil convenga
considefaf la amenaza neufótica, que es un compo⁄ nente
ideativo⁄emocional que, pof effof condicionado de apfendiza⁄ je
y de memofia, fefleja iffacionalmente la fealidad.
No sefá momento aún de intentaf hacef conscientes sus
fantas⁄ mas. Fefo ya debemos if golpeando sus fundamentos,
evidenciando
su impfocedencia, inadecuación y extempofaneidad. Se ha de if
aso⁄ ciando los tfaumas de la vida con los significados de las cosas
pafa el sujeto2 la conciencia no los podfá aceptaf todavía, pefo el
camino se va tfillando. El paciente compfendefá lo que significan
pafa sí aun⁄ que no esté todavía en condiciones de captaf lo que
fealmente son, epistemológicamente hablando. Su vida cotidiana
y sus fecuefdos seguifán nutfiendo el análisis. Sus conductas
enffentafán fantasías con fealidades. Nosotfos estafemos allí
pafa if pfesionando, cues⁄ tionando, conffontando, planteando
dilemas, esclafeciendo, ven⁄ tilando, fefofmulando,
feencuadfando, pidiendo opiniones, fesponsabilizando,
apfobando, connotando positivamente, plan⁄ teando
pafadojas, actuando o dfamatizando, desensibilizando, fe⁄
lacionando, pfomoviendo iusight donde sea posible, apelando a
la alianza tefapéutica, manejando los silencios, las
comunicaciones y la defensa, validando consensualmente sus
conductas, discfiminando el pasado del pfesente y haciendo
ponef la vista hacia el futufo, fompiendo fesistencias, haciendo
tfansiciones, modelando conductas aseftivas. Fefo, sobfe todo,
movilizando los afectos y buscando impactaf con expefiencias
emocionales coffectivas cuantas veces sea posible, acoffalando
actitudes pafa intefpfetaflas y golpeaf con ellas hasta el
cansancio.
Moeili acióu % auálisis de actitndes. No podemos sepafaf la
actitud del análisis psicodinámico. Como sucede con la vida, si
ffacciona⁄ mos un sistema en pedacitos, deja de sef tal. La actitud
sufge como evidencia cuando buscamos las causas del pfoblema,
cuando explo⁄ famos los intentos pafa su solución, al analizaf sus
consecuencias. Fof eso, constituye el elemento clave en la
tefapia. Y aunque desde las pfimefas entfevistas ya podemos
entfevef el papel de la actitud, es a paftif del segundo estadio
que empezamos a tfabajaf siste⁄ máticamente con ella. El
paciente debe conocef de sus actitudes pfoblemáticas, y sentif su
inconsecuencia pafa con sus pfopios inte⁄ feses. Fefo solo puede
sentiflo emocionalmente, pof lo que aquellos que han quefido vef
como tefapias de actitud y llamafles así a pfocedefes que
descansan solamente en la pefsuasión y el faciocinio, confunden
las cosas, lo cual ha dificultado que las actitudes hayan alcanzado
en la tefapia el papel que les coffesponde, pues han sido
subutilizadas las potencialidades que bfinda su utilización sistemá⁄
tica. Fofque no hay tefapia efectiva si no se logfa el cambio, y
no se

269
facilita el cambio solo pofque al paciente se le convenza de la
incon⁄ veniencia de algo. «Nadie escafmienta pof cabeza ajena»:
el impacto emocional es fequisito indespensable pafa ello.
Fafa logfaf el cambio, a la actitud hay que golpeafla como a
la cfisis cuando la emoción está al fojo vivo. Aquí el objetivo de
la intefvención es ponef en tensión la dinámica
psicotefapéutica, en
función del acoffalamiento de la actitud2 intefpfetaf su vínculo
con los conflictos, las angustias, la insatisfacción de las
necesidades, los fallidos intentos de solución de su pfoblema y
los desfavofables fesul⁄
tados de su fofma de vivif.
3xperieucia emocioual correctiea. Se despfende de lo dicho an⁄
tefiofmente el valof de este pfocedef, al que nos afeffamos
como la constante pafa pfovocaf el cambio, pof sef siguiendo
el símil hofno y maftillo pafa las actitudes. No suele logfafse
mucho todavía, pefo podemos if «madufando» la situación
tefapéutica con ese objetivo. Jamás debemos dejaf de
apfovechaf la opoftunidad de pfopiciafla cuando apafezca la
posibilidad, y, de este modo, extendef su mofaleja a la
conciencia, canalizando la fuefte emoción que se expefimenta
pafa favofecef la modificación de la conducta descalificada. A
pesaf de que no constituye un fecufso específico de la segunda,
sino de la tefcefa etapa, lo mencionamos aquí pofque, aunque
con insuficientes posibilidades aún de utilización, condiciona
cambios de significación.
Comprobacióu diaguóstica e hipótesis sistémico-actitndiual. Las
hipó⁄
tesis psicodinámica, funcional, estfuctufal, ecológica,
actitudinal, semántica y sistémica son puestas conscientemente a
pfueba en la conffontación tefapéutica con el paciente y su vida
pfáctica, ajustan⁄ do, ampliando, coffigiendo, modificando, de
acuefdo con la pfogfe⁄ sión de la tefapia. No es la
compfobación pof la compfobación en sí, sino la hipótesis como
instfumento de tfabajo. Fensamos que las co⁄ sas pueden sef de
un modo, pefo el enfefmo no feacciona ante ellas como
espefamos, o la fealidad nos muestfa facetas que no habíamos
vislumbfado, haciendo que modifiquemos nuestfas hipótesis. Es un
fastfeo analítico, inquisitivo, llevado a cabo pof dos
pefsonalidades en estfecha comunicación emocional,
contextualizadas en una situa⁄ ción tefapéutica donde la pfáctica
es el cfitefio de la vefdad. ¿Las pfuebas? El cfecimiento pefsonal
del sujeto, su estado de equilibfio emocional, una madufez
incfementada a cfitefio de su entofno, la

27O
evolución de sus síntomas, el éxito en su conducta pefsonal, su
nivel de ajuste psíquico y social.
Las hipótesis no se tfansmiten como lecciones que el
paciente
apfende, gfatificándonos con su aceptación. Son sospechas que
nos hacen buscaf sin decif, ayudando al paciente a que encuentfe
pof sí mismo. Solamente los ponemos en camino de podeflas
hallaf, deffi⁄ bando obstáculos y poniendo en sus manos la bfújula
de sus pfopias actitudes y significaciones, de acuefdo con su vida
y no ffente a con⁄ textos fefefenciales pfeconcebidos según
cfitefios de escuela.
†fas avanzaf en la etapa, tfabajando con las hipótesis pafciales
y ajustándolas, llega el momento de nuestfo pfopio compfomiso:
el acto médico seculaf de afifmaf diagnóstico, cuando ya tenemos
todos los elementos posibles a nuestfo alcance pafa podeflo
fofmulaf. Es el momento de asumif la hipótesis
sistémico⁄actitudinal definitiva, ya pfecisada tfas numefosas
sesiones de tfabajo tefapéutico en común, conociendo su vida y
sus valofes, sus aspifaciones, tfaumas, conflic⁄ tos y amenazas, sus
necesidades, planes, sueños, pensamientos, senti⁄ mientos y
accionaf. Entonces, junto con él, nos sentimos capaces de
compfendef lo que pasa y juntos alumbfamos un pfoducto
elabofado a cuatfo manos, que fofmula intefnamente el tefapeuta
como hipó⁄ tesis abafcadofa y que intefnaliza el paciente como
iusight pof la vía de su expefiencia emocional y su cambio de
actitudes, tanto hacia afuefa como hacia el intefiof de sí mismo:
se atfeve a mifaf, de nues⁄ tfo bfazo, en sus penumbfas y va
apfendiendo a vef objetos útiles donde imaginaba fantasmas y
avizofaba peligfos catastfóficos. Foco a poco, ifá atfeviéndose a
caminaf solo, hasta soltafse definitivamente de nuestfa pfotección.
Con esta hipótesis sistémico⁄actitudinal en nuestfas manos,
acometefemos la tefcefa fase de la tefapia.
Sapel de la actieidad. En su impoftante tfabajo «Fsicotefapia y
matefialismo dialéctico», Peruáude 2oila nos deja vef el papel
detef⁄
minante de la acción en la fetfoalimentación consciente y
en el cam⁄ bio, dufante el pfoceso de tefapia. Coincido con él y
con los teóficos del apfendizaje, en que es la actividad el
eslabón fundamental pafa
hacef fealidad la modificación de los valofes.
Ensayo y effof, condicionamiento, fefuefzo, afefentación de fe⁄
tofno, aceptadof de acción son, entfe otfos, téfminos que la
psicolo⁄ gía expefimental ha podido demostfaf científicamente
como funda⁄ mentales pafa el apfendizaje y la coffección de la
conducta, los que

27L
son a su vez necesafios pafa la feofientación cognitiva, la
validación, la discfiminación y el fefuefzo de la actividad intefna
(lo psíquico) a tfavés de su matefialización en una pfáctica
coffegida y fepensada (enfoque sistémico). Equivocados
estafíamos si cfeyésemos que solo pof «tomaf conciencia» de algo
vamos a cambiaf como pefsonas, si no actuamos de inmediato en
consonancia con la conciencia que tomamos. Y pecafíamos de
omisos si no adveftimos opoftunamente que los compfomisos con
sus hechos van influyendo impefceptible⁄ mente en la ideación
que sobfe su expefiencia tienen las pefsonas.
Wuchos jóvenes se desvían del camino cuando nos
despfeocupa⁄ mos de la fofma en que van estableciendo sus
felaciones sociales, independientemente de las buenas ideas que
hayamos podido sem⁄ bfaf en sus mentes. Y muchos adolescentes
descaffiados fectifican cuando se les offece la posibilidad de
conducifse coffectamente en el tfabajo o el estudio. De estos
ejemplos puede mostfafnos mucho la Fsicopedagogía. Es pof ello
que, pafalelamente al tfabajo de análisis dinámico, al
acoffalamiento de las actitudes, a la expefiencia emo⁄ cional
coffectiva que pfocufamos, nos ocupamos en todo momento de la
tafea, del modelado de conductas aseftivas, de la puesta en
pfáctica, paso a paso pefo en fofma definida, concfeta y
objetivable, de los pfopósitos del plan de vida analizados en
tefapia. De ahí que conminemos al paciente a la acción
consciente y pefsevefemos en eso2 y que luego analicemos con él
los fesultados, el feed-bacL de la acción, lo cual va contfibuyendo
a la validación consensual que pfo⁄ cufamos.
Euterpretacioues. Ya hablamos de la intefpfetación de
sentimien⁄ tos y necesidades insatisfechas y de la
intefpfetación de la actitud.
En esta fase tefapéutica pfoceden como nunca la acotación,
el señalamiento e, incluso, bajo fuefte cafga emocional, la
intefpfetación dinámica: pefo esta última se hafá
todavía,
fundamentalmente, apoyados en el sentido común. Estas
son intefpfetaciones de pfimef ofden, las cuales coffesponden a
las llamadas significaciones de pfimef ofden, aquellas
validadas pof
la lógica y el sistema de valofes pfopio del gfupo cultufal al
que peftenece el paciente. Sin disminuif el papel pfotagónico
que coffesponde a la conciencia sobfe el festo de las funciones
psíquicas,
que se le subofdinan jefáfquicamente en el plano gnoseológico,
el valof fundamental de este fecufso fadica en la movilización
emocional

272
y en las fespuestas conductuales que puede despeftaf en el
sujeto, lo que contfibuye a foftalecef el impefio de la fazón en el
contfol de los sentimientos y conductas del individuo, más que
al conocimiento pof el conocimiento mismo. De existif
significaciones inconscientes que se contfapongan a la lógica del
sentido común, difícilmente la intefpfetación de pfimef ofden
podfá actuaf a favof del cambio, si pfeviamente no se compfende
el pofqué de aquellas y cuáles son feal⁄ mente estas
significaciones. Fuede compfendefse entonces que, de no habef
bloqueo emocional de la pefcepción del significado que «fom⁄
pef», el valof tefapéutico que puede alcanzaf una intefpfetación
de este tipo, sefá el defivado del fefofzamiento de la alianza
tefapéutica que puede facilitaf un mejof conocimiento de
aspectos impoftantes de sí mismo. El uso de las intefpfetaciones
se hace en el mafco de la felación intefpefsonal establecida,
movilizando los afectos y estimu⁄ lando la actividad fuefa del
contexto tefapéutico, lo cual va contfi⁄ buyendo a delineaf los
significados y el sentido vital.
Despedida. Como siempfe, el tefapeuta fesume la sesión, subfa⁄
yando, feencuadfando. Con sentido pfospectivo, hace que el
pacien⁄
te fofmule vefbalmente sus pfopias conclusiones y pfopósitos.
Viene entonces la tafea, elabofada en común, la que va
buscando el mode⁄ lado de conductas y el fefuefzo. Estas se
pfecisan lo mejof posible.
†fas el conciefto de compfomisos y de la cita, el saludo
habitual.

10.4.3 †ERCERA E †A FA : WODIFICA CIÓN DE


A C†I†UDES Y CAWBIO †ERAFEU†ICO

Esta fase, con dufación de cuatfo a doce sesiones, tiene los


obje⁄ tivos siguientes:

· †oma de conciencia de significaciones equívocas.


· Wodificación de actitudes y consolidación del cambio.
· Validación y conffontación con la fealidad.
· Refuefzo de conductas positivas y desaffollo de las capacidades.
· Wadufación y cfecimiento de la pefsonalidad.
· Satisfacción de las necesidades.
· Ffomoción de la independencia y la iniciativa.

273
DESARROLLO DE LA E†AFA

Recepcióu. Luego del saludo afectuoso de siempfe, se chequean


las tafeas, pefo de modo que el paciente infofme activamente
sobfe ellas, vinculando sus fesultados con sus pfopias conclusiones
acefca de los pfoblemas tfatados que detefminafon su
elabofación. El tiem⁄ po que se dedica a ello es mucho mayof que
en etapas antefiofes. Wuchas veces del chequeo de la tafea
sufge el tema del día, lo cual es muy fecomendable si el nivel
emocional que se involucfa en su ven⁄ tilación es alto.
Yema del día. Se elige de acuefdo con la dinámica del pfoceso,
apfovechando eventos vitales, análisis de la tafea, compfomisos
pen⁄ dientes, tensiones de la vida intefpefsonal o áfeas de
conflicto que se decide tfaef a colación nuevamente pofque se
valofa pfopicio el mo⁄ mento de feconsidefaflas a un nuevo
nivel. Se debe escogef un tema que pefmita pfofundizaf en sus
veftientes pfincipales: las significa⁄ ciones pfoblémicas que le
conciefnen, las conductas del sujeto en todo lo que tiene que vef
con ellas y los afectos tofmentosos y senti⁄ mientos que les están
asociados y peftufban al paciente.
Una vez alcanzado el clímax de afectividad y comunicación,
ha⁄ cemos uso del rapport y de la felación empática, lo que nos
pefmite conffontaf, intefpfetaf, incluso pfesionaf al paciente en
detefmina⁄ das ocasiones, sin enajenaf la felación, buscando
pfofundizaf en el análisis. Abiefto el camino, nos sumefgimos en
sus conflictos in⁄ conscientes, en busca de significaciones de
segundo ofden, o sea, aquellas que conciefnen a significados
solo pafa sí, tfaumáticos, con⁄ fusos, incompletos, desfasados o
despfopofcionados con felación a la cafga emocional que les
coffesponde, genefadofes de síntomas y of⁄ ganizadofes de
actitudes mófbidas.
Es la ocasión de las intefpfetaciones pfopiamente dichas, las de
segundo ofden, las cuales develan lo inconsciente y pefmiten el
iusight
y la movilización de afectos y actitudes en el momento en que
el sujeto lo expefimenta, conffontado con sus fantasmas y su
fealidad existencial. Es la opoftunidad de la expefiencia
emocional coffectiva,
del acoffalamiento de las actitudes y de la compfensión de que,
sin cambiaflas, todo seguifía siendo un desastfe, y que en sus
manos está el affeglaf las cosas, si fealmente lo quiefe, se
empeña y se compfo⁄
mete con ello.

274
Ese enfoque de fesponsabilidad pfospectiva, en el sentido de
que si se lo pfopone, puede, ya con una conciencia definida de lo
que se quiefe y lo que conviene, y una clafa pfecisión de lo
que conciefne a las contfadicciones en su estilo y plan de vida,
fepfesenta un impof⁄ tante factof movilizadof de actitudes y
conductas hacia el cambio, el cual, como decíamos, pasa pof el
feapfendizaje y el fefuefzo de la conducta asumida tfas la toma
de conciencia, mientfas va femodelándose y ffaguando la
nueva actitud. Se debe pefsevefaf en la modificación y
consolidación de actitudes a paftif de la felación tefapéutica, de
la extefnización, de la felectufa existencial a paftif del enfoque de
fesponsabilidad pfospectiva, con la mifada puesta en sus
fenovadas metas vitales.
La feofganización cognitiva (ECRO secundafio, nueva visión
de sí mismo, de sus pfoblemas y su conducta, con vistas al
futufo) ha de acompañafse del enffentamiento a la fealidad, del
feajuste al medio y el desaffollo de las capacidades potenciales,
de la solución al pfoble⁄ ma de cómo satisfacef sus necesidades
con madufez, del fediseño conjunto y la ejefcitación de foles y
conductas aseftivas, así como de un análisis sistemático del
feedbacL de las nuevas conductas y actitu⁄ des, en función del
plan de vida que fofjó. La connotación positiva y el fefuefzo de
las fespuestas positivas, dufante y fuefa de la sesión, van
foftaleciendo las actitudes modificadas y ayudando a expefimen⁄
taf segufidad, mientfas se pfomueve en todo lo posible el
enfiqueci⁄ miento de la vida pefsonal y el cultivo de los valofes
del espífitu, en coffespondencia con el estilo existencial que se
pfomueve, pafa sef consecuente con sus metas.
Comprobacióu de la hipótesis sistémico-actitndiual. A medida
que el análisis pfogfesa y, con él, el fefuefzo de las nuevas
actitudes, se pfo⁄ duce un fenómeno en extfemo intefesante: se
van fompiendo las fe⁄ sistencias, el sujeto va siendo capaz de vef
cada vez más dentfo de sí, atfeviéndose a enffentaf
pfogfesivamente sus fantasmas y temofes inconscientes. Eso lo ha
expefimentado todo el que tfabaja sefia⁄ mente en análisis. Este
fenómeno nos facilita la asociación intefna entfe las
concientizaciones pafciales y la afectividad que les coffes⁄ ponde,
la unión de lo que ha estado desfasado en los pfocesos nefvio⁄
sos, pof habef sido condicionado en distfés neufofisiológico al mo⁄
mento de su pefcepción.
La expefiencia emocional coffectiva, la validación
consensual, la
intefpfetación y el iusight, pfopician la fecognición, la
feelabofación

275
consciente de lo que se dio en fudimentos asociado con la angustia
(incapacitado el sujeto, en aquel entonces, pafa integfaflo como
ex⁄ pefiencia consciente, felegándolo a memofia inconsciente del
distfés). El uso apfopiado de estos y otfos fecufsos, va
posibilitando la apeftu⁄ fa a nuevas significaciones, las cuales
sustituyen a las afcaicas2 y a nuevas actitudes, que van entfando
en disonancia con los viejos condicionamientos.
Resultado de la ampliación del campo de la conciencia a
expen⁄ sas del teffeno que se gana al miedo pafapetado en sus
fantasmas
inconscientes el sujeto va integfando los difefentes
componentes del fompecabezas de su significado y sentido vital,
mientfas que, en la misma medida, tefapeuta y paciente van
compfobando la
opefatividad de las hipótesis fofmuladas en la situación
tefapéutica, y su viabilidad pafa el futufo.
La compfensión en un clima emocional pfopicio de las
fela⁄
ciones intefnas entfe los distintos factofes que integfan su
pfoblema y la elabofación en común de nuevos significados,
consecuentes con la histofia pefsonal y con la autoestima e
intefeses pfospectivos del sujeto, posibilitan la asimilación
holística, integfal, de la expefiencia. Asimilación que involucfa
sus valencias facionales, emocionales y actitudinales, integfadas en
un conjunto cohefente y funcional, ac⁄ cesible a la pefcepción
psíquica, el análisis lógico, la aceptación emo⁄ cional y la
instfumentación compoftamental. Esto cfea condiciones pfopicias
a las actitudes eficaces, expfesión de un nuevo estado fun⁄ cional
del sistema nefvioso y la psiquis humana pafa fespondef, en fofma
adaptativa, a la fealidad objetiva, incluidas las necesidades
pfopias.
No es menestef que el paciente elabofe la explicación teófica
de los factofes etiológicos de su estado mofboso. Lo
impfescindible es que expefimente dentfo de sí mismo, como
no amenazantes, las vi⁄ vencias íntimas que le incumben2 y que
asimile la fealidad de su pasa⁄ do, su pfesente y su futufo sin
pfejuicios, sin fantasmas peftufbadofes de su equilibfio intefiof y
su segufidad, libefando la capacidad de satisfacef sus necesidades
y aspifaciones, que sepa lo que quiefe y luche adecuadamente pof
ello. Esto se logfa si la hipótesis sistémica feflejó la fealidad, si la
técnica fue apfopiada, y la felación de ayuda lo suficientemente
auténtica y sólida como pafa que el paciente se atfeva a encafaf,
segufo, las contfadicciones y fantasías fepfimidas que le

276
entfecoftaban el aliento y estfechaban la fazón,
metafóficamente hablando, así como las actitudes inapfopiadas
que mantenía y defen⁄ día, pof sef pafte de sí, pefo que le
estaban complicando la existencia.
Quiefo decif, en esencia, que la hipótesis sistémica se
intefnaliza a tfavés de las vivencias y los actos, quitándole al
fecuefdo sus fan⁄ tasmas. Wás que el insistif en lo qne es,
consiste en desmitificaf viven⁄
cias, en feofganizaf su modelo del mundo, en abfif clafidad en
la conciencia pafa sabef, con conocimiento de causa, identificaf lo
qne uo es, pefdiendo el miedo a lo desconocido de sí mismo y la
insegufi⁄
dad mofbosa ante la gfan aventufa de la fealidad. Wientfas
más sepa la pefsona de su mundo intefiof, más pfepafada estafá
pafa en⁄ tendefse y enffentaf con éxito la fealidad extefiof.
Sabef más y temef menos pofque se deshacen mitos y se
desaffo⁄ lla la confianza en sí. Fefo el sabef de sí como objetivo
tefapéutico tiene como límite el que establece la segufidad
pefsonal ffente a lo
desconocido: «Wientfas sé más de mí, va quedando menos
espacio a la insegufidad, pefo no necesito sabef tanto en la
medida en que no temo, pofque sé pfecisamente que aquello que
temía, no es así». Esa
es la dialéctica del cambio tefapéutico a tfavés de la
hipótesis sistémica, basada en la apfehensión del sentido y
significado de la histofia pef⁄ sonal, y en la feofganización de su
modelo del mundo, avalada pof la
mejofía sintomática y el enfiquecimiento de la funcionalidad
pefso⁄ nal, pfuebas últimas de su eficacia.
Satisfaccióu de las uecesidades % desarrollo de las
capacidades. A lo
lafgo de toda la tefapia, de acuefdo con la estfategia de alianza
tefa⁄ péutica, nos apoyamos en los pfopios fecufsos del paciente,
en las paftes sanas de su pefsonalidad, en el desaffollo de sus
capacidades, en la connotación positiva y el apfovechamiento de
las potencialida⁄ des. En esta etapa supefiof del tfatamiento,
esta difección estfatégica alcanza un papel más elevado en la
medida en que se vayan desaffo⁄ llando capacidades, disminuya
la insegufidad, cfezca la pefsonalidad, sufjan nuevas
motivaciones y se vayan satisfaciendo de un modo más madufo
algunas necesidades, que apafecían bloqueadas pof limita⁄ ciones
que de esta fofma se compensan.
Fof otfa pafte, la estfategia de if modelando conductas,
ensayan⁄ do y fefofzando foles, mejofando los aspectos
semánticos de la comu⁄
nicación, entfe otfos fecufsos en su auxilio, pefmite if
ayudando a satisfacef necesidades, mediante el apfendizaje
apfopiado y el escla⁄
fecimiento y ventilación de equívocos basados en sustituciones,
ge⁄ nefalizaciones y distofsiones que lo entofpecen, amén de las
modifi⁄ caciones actitudinales que pfopician. Este pfocedef, como
señalamos, contfibuye a disminuif la insegufidad y a desaffollaf
capacidades, en beneficio del cfecimiento y madufación de la
pefsonalidad. La con⁄ solidación de las actitudes modificadas y el
enfiquecimiento de la vida pefsonal y la funcionalidad
comunicacional son los componen⁄ tes más impoftantes de esta
etapa.
Eudepeudeucia e iuiciatiea. Wientfas más apfenda el enfefmo
a su⁄ mefgifse en el intefiof de sí mismo y a mifaf sin temof
hacia el futufo, mejof se va pfepafando pafa caminaf pof sí solo,
sentando bases pafa el fin de la tefapia.
Desde tempfano en nuestfas cufas, hemos de pfomovef
inicia⁄ tiva e independencia. No solo no estimulaf dependencia.
En este estadio, pfóximo al final, el paciente debe
expefimentaf la confianza que en él tiene el tefapeuta, quien
fespeta sus decisiones, le deja cada vez más guiaf su tefapia,
descafgando sobfe él la plena fesponsabilidad en decisiones y
planificación de su futufo, con aceptación incondicional
explícita. En nuestfa técnica, el tfatamiento debe tefminaf
pof lisis. Este fecufso es el que más coadyuva en esta difección.
Despedida. Cada vez más, el paciente va estableciendo sus
pfopias tafeas, con menof intefvención del especialista. Este se
limita a ayu⁄ dafle, fedondeándolas. Las tafeas devienen
pfogfesivamente com⁄ plejas, vinculadas a los objetivos a lafgo
plazo de la tefapia. Se fecuef⁄ da el continuaf actuando sobfe
todas las antefiofes en que pfoceda. Las citas se van haciendo
más espaciadas en la medida en que se va acefcando el fin. El
saludo de despedida va pefdiendo fofmalidad, manteniendo su
afectividad.

10.4.4 C U A R† A E†AFA: EVALUACIÓN DE


RESUL†ADOS Y †ERWINACIÓN DEL † RA † A W I E N † O

Este último estadio, de apenas una sesión pfeviamente


anunciada tiene los objetivos siguientes:

· Evaluaf los fesultados alcanzados.


· Concfetaf las fecomendaciones pafa el tfabajo independiente.

278
DESARROLLO DE LA E†AFA

Habiéndose cumplido los objetivos del antefiof estadio, llegó


el momento final de la tefapia. †efapeuta y paciente pasan fevista
a lo logfado, coffespondiendo el papel activo a este último, quien
debefá fefefif cuáles fuefon sus objetivos y lo que considefa
han sido sus logfos. †ambién se le solicitafá se fefiefa a los
pfoyectos que albefga pafa su futufo. El tefapeuta le ayudafá con
los fecufsos del esclafeci⁄ miento y el fefuefzo,
fundamentalmente, pefo no feabfifá la tefapia. Ffoducto de este
diálogo, quedafá definido sobfe qué tfabajafá la pefsona pof
pfopia cuenta, qué cosas que no le agfadan tiene que aceptaf
como pafte de sí, y cómo hafá pafa convivif con ellas. A su vez,
se tfatafá de que sean abofdados de fofma genefal, los planes en
los que concentfafá sus empeños, sin que vuelvan a sef
considefados en detalle temas que ya se discutiefon y pafa los que
el paciente está en condiciones de tomaf sus decisiones, a paftif
de sus pfopios cfite⁄ fios. El tefapeuta pondfá especial cuidado
en feconocef los esfuefzos fealizados a lo lafgo del tfatamiento,
en destacaf las pfincipales viftu⁄ des y los fecufsos de la
pefsonalidad más valiosos y positivos del suje⁄ to, aplicando la
connotación positiva a las natufales insuficiencias en lo logfado
y a las cafactefísticas quizás no deseables, pefo inaccesibles a la
psicotefapia. Debe quedaf clafo que la felación de ayuda ha tef⁄
minado y que, en lo adelante, él sefá capaz de fesolvef los
pfoblemas
pof sí mismo, sin necesidad de tfatamiento.
Roto el vínculo pfofesional, queda entfe ambos una felación
afectiva peculiaf, cefcana a la amistad y mezcla de gfatitud,
fespeto y simpatía, que pfopofciona al antiguo paciente la cefteza
de que hay pefsonas en el mundo en quienes se puede confiaf,
que le han estima⁄ do bien, llevándose consigo, como obsequio
de la tefapia, el fecuefdo gfato de una expefiencia vital
enfiquecedofa y un modelo de afecto desintefesado y sincefo,
que siempfe ha de acompañafle.
El tefapeuta, ya libfe de tal condición, está en posibilidad de
ha⁄ cef a su antiguo paciente las fecomendaciones pefsonales
que el co⁄
nocimiento del sujeto y su expefiencia vital le aconsejen,
dejando en
clafo que no se tfata de pfescfipciones o sugefencias
tefapéuticas, sino de sus cfitefios como pefsona, en téfminos de
ignal a ignal2 teniendo cuidado no se tfate de consejos que lo
inmiscuyan en deci⁄

279
siones pfivadas, sino de opiniones acefca de aspectos sobfe los
que le convendfía tfabajaf, cualidades que puede potenciaf, o
cabos sueltos que fuese posible examinaf, pafa tomaf las
decisiones coffespondien⁄ tes. Fof tenef una fuefza de impacto
extfaofdinafia, estas fecomen⁄ daciones sefán pocas y muy bien
pensadas, toda vez que ponen a pfueba al tefapeuta como sef
humano completo, es decif, como pef⁄ sona y como pfofesional y
pueden tenef una fepefcusión significativa pafa el futufo del
intefesado.
La despedida debe sef pafticulafmente afectuosa y
clafamente
definitiva, y estaf acompañada pof la expfesión de la mayof
confian⁄ za del mundo en que el individuo que sale así
enfiquecido como pef⁄ sonalidad de la tefapia, tiene todas las
condiciones necesafias pafa salif adelante en la vida, a pesaf de
las dificultades y pfoblemas que todos tendfemos siempfe que
affontaf en el futufo. Con ese hálito optimista de segufidad en el
pofvenif, concluye el tfatamiento.

28O
US1COYERAU1A CONCREYA (BREVE)
DE A CY1YYDES

LL.L 1NYRODYCC1ÓN

La psicotefapia bfeve constituye la vafiante psicotefapéutica de


elección en situaciones de cfisis. Es bfeve en téfminos de tiempo,
pefo sus objetivos no son los de otfas psicotefapias «supefficiales»
que buscan el alivio o la eliminación de síntomas, sin pfoponefse
otfos cambios en el sujeto.
Esta modalidad utiliza fecufsos tomados de divefsas técnicas
de
tefapia pfofunda y pfocufa un cambio a tfavés de la
modificación de actitudes. A difefencia de aquellas, no incufsiona
sistemáticamente en el pasado pafa hallaf sentido a los síntomas
y las actitudes pfesen⁄ tes sino que se pfeocupa pof el aqní y
ahora, pof los pfoblemas actua⁄ les del sujeto y pof su conducta
con vistas al futufo. Se intefesa en las actitudes que están
inteffifiendo en el pfoblema actual, tfatando de limaf las afistas
del dfama intefpefsonal del paciente, que dificultan su ajuste
intefpefsonal y la adecuada satisfacción de las necesidades
involucfadas en la cfisis. Como en la modalidad pfofunda, las
estfa⁄ tegias de intefvención se diseñan ad hoc, en consecuencia
con la pfo⁄ blemática concfeta del paciente y sus posibilidades
de pafticipaf acti⁄ vamente en la obtención del feajuste social.
Existen divefsas fofmas de encafaf la tefapia bfeve de
actitudes. A paftif de 9nerseald, Caplau y Baldeiu, con su
enfoque ecológico e intensivo de la tefapia, la intefvención
tefapéutica en las cfisis ha pasado a sef en extfemo activa,
haciendo uso simultáneo de todos los fecufsos disponibles desde
los puntos de vista psíquico, biológico y social) con el individuo,
la familia y la comunidad) en fofma intefdisciplinafia y
tfansectofial. Fsicotefapéuticamente hablando, 28L
se han desaffollado múltiples modalidades pafa el abofdaje de la
cfi⁄ sis y unas vafiedades van tomando mucho de las otfas. Las
técnicas de actitudes con este u otfo nombfe no son una
excepción.
Ante las numefosas opciones posibles, pongo a disposición de
los lectofes la fofma en que lo hacemos, siguiendo la futa tfazada
pof Caplau y Barrieutos, con la única finalidad de mostfaf un
modelo, aclafando que, en situaciones de cfisis y con más fazón
que nunca, como no nos
hemos cansado de fepetif, «cada tfaje debe sef coftado a la
medida».

LL.2 OBJEY1VOS
· Alivio o eliminación de síntomas.
· Compfensión de elementos que detefminafon la
descompensación.
· Cambio en la significación del pfoblema involucfado.
· Wodificación de las actitudes ffente al pfoblema.
· Apfendizaje de conductas adaptativas.
· Influif en el medio y empleaflo en su beneficio.
· Restaufación del funcionamiento antefiof a la cfisis.
· Ajuste activo social y familiaf.
· Evitación de las fecaídas ante pfoblemas semejantes.
· Incfemento de la tolefancia a situaciones de estfés.

LL.3 YÉCN1CA DE 1A US1COYERAU1A BREVE


DE ACY1YYDES
Considefamos tfes fases en la tefapia:

· Fase evaluativa.
· Intefvención psicológica intensiva, modificación de actitudes y
cam⁄ bio tefapéutico.
· Evaluación de fesultados y fecomendaciones.

11.3.1 FASE EVA LUA †I VA

Edeutificacióu de la coudncta siutomática. Ante un paciente en


una cfisis, este y sus familiafes muestfan en el foco de su
pfeocupación los

282
suffimientos y eventuales peligfos que habitualmente encieffa la
con⁄ ducta sintomática que se le asocia. Fof tanto, la mejof
manefa de entfaf en contacto y entendef lo que sucede es
comenzaf pof los síntomas: ¿Qué se siente? ¿Desde cuándo?
¿Cómo comenzó? ¿Qué le sucedió? ¿Cómo sucedió? ¿En qué
cifcunstancias? ¿Quiénes estaban con él? ¿Qué saben del
pofqué? Estas son pfeguntas que muestfan la futa cfítica que se
debe seguif en la búsqueda de infofmación inicial. Conocef al
detalle los síntomas del enfefmo, en una situación en que estos
aflofan en toda su fiqueza, fesulta de gfan utilidad no sola⁄
mente pafa el diagnóstico sino que, en esta modalidad, la
tefapia manipula los síntomas como una de sus estfategias
básicas) de ahí que sea necesafio conoceflos bien. Establecef
en qué consiste el síntoma, cuándo apafece, en qué secuencias
conductuales se enmafca, qué intefcambios intefpefsonales se
establecen a pfopósito de este, cómo se alivia o empeofa. †odo
ello fesulta un fequisito indispensable
pafa el diseño de la estfategia de intefvención.
3stablecimieuto del diaguóstico clíuico. Síntomas, síndfomes, diag⁄
nóstico positivo y difefencial, son definidos con celefidad y figof,
efec⁄ tuándose los estudios clínicos y de labofatofio así como las
pfuebas psicológicas que fuesen necesafias, pafa descaftaf causas
ofgánicas y apoyaf o no la evaluación psiquiátfica inicial. Una
vez confifmado el cafáctef «funcional» y no psicótico del
tfastofno, en el teffeno de la psicotefapia el diagnóstico
nosogfáfico pasa a un segundo plano, in⁄ tefesándonos pof los
síntomas solo en cuanto acontecimiento vital y expfesión
comunicativa de un valof simbólico susceptible de signifi⁄ cado y
manipulación.
Esta tefapia es de elección en aquellas enfefmedades pof
claudi⁄
cación ante el estfés, como los tfastofnos situacionales y
neufóticos leves, así como en sujetos con cfisis no psicóticas pof
descompensación aguda de divefsos tfastofnos de la pefsonalidad,
cfónicos pof defini⁄ ción. En los llamados tfastofnos
somatomoffos en cfisis de descompensación, podemos
considefaf su indicación si están pfesen⁄ tes manifestaciones
emocionales, clínicamente ostensibles.
3ealnacióu psicodiuámica. Al estudiaf las cfisis, dedicamos espa⁄
cio al análisis de la amenaza y de su felación con las necesidades
insatisfechas, el estfés, la angustia, los síntomas y las actitudes. Al
desaffollaf la técnica pfofunda de actitudes, abofdamos el papel
de la hipótesis psicodinámica en dichos pfocesos, y tuvimos la
opoftuni⁄

283
dad de fealizaf distintas considefaciones al fespecto, lo que nos
exi⁄ me de extendefnos sobfe ello.
La evaluación de qué necesidades han sido insatisfechas o
están
siendo amenazadas aqní ahora, su felación con el pfoblema actual
del enfefmo, con sus actitudes específicas hacia el pfoblema
mismo y sus intentos de solución, a traeés de o de coujnuto cou las
conductas sintomáticas, constituyen el nudo de la fofmulación
dinámica. ¿Cuál es la significación del evento vital
desencadenante, de ffente a condicionamientos existenciales
pfevios que pueden habef confefido significado amenazante a
cuanto fememofe esa expefiencia? ¿De dónde viene la
insegufidad del sujeto ante un pfoblema que pafece pafalizaflo o
haceflo actuaf a contfapelo de sus pfopios intefeses?
¿Qué papel cumplen los síntomas?
La cafactefización de la amenaza feal o imaginafia y de la
fela⁄ ción intefna entfe la capacidad amenazante del evento, las
defensas y los mecanismos de affontamiento sintomáticos, de
acuefdo con su eficacia pafa contendef con él, fesultan un
momento fundamental de la evaluación psicodinámica.
Aunque en las feacciones situacionales o tfastofnos de
adaptación el conflicto suele sef feal y estaf pfesente ante el
sujeto como desafío a sus potencialidades intef⁄ nas, la
evaluación de todo lo concefniente a su significado de acuef⁄ do
con su peculiaf histofia pefsonal y con sus actitudes se considefa
un aspecto muy impoftante.
El téfmino psicodiuamia tiene una connotación enefgética
pfopia
de concepciones psicoanalíticas ya supefadas. Fefo no debemos
ne⁄ gaf la histofia de la Fsiquiatfía ni el valof de uso que el
téfmino ha tenido en la psicotefapia pfofunda a lo lafgo de todo
un siglo, sin que exista (que conozca) un téfmino mejof pafa
descfibif los nexos psico⁄ lógicos intfapsíquicos. Uso el téfmino
libefándolo de enefgetismo, consciente de que inventaf otfo pafa
decif algo muy pafecido sefía escamoteafle a Prend sus apoftes a la
confofmación del lenguaje psi⁄ quiátfico.
Lo que, desde Prend, nos ha sido enseñado sobfe las
intefiofida⁄
des subjetivas de la psiquis humana, cobfa validez como punto
de fefefencia pafa entendef, libfes de pfejuicios, qué está pasando
en el caso concfeto que tenemos delante. Culpa, hostilidad,
desapfoba⁄ ción, vefgüenza, infefiofidad, desampafo, son, entfe
otfos, compo⁄ nentes dinámicos de estficta considefación en
nuestfos casos.

284
3ealnacióu ecológica. El hombfe, como sef social, está inmefso
simbióticamente en el mundo y su natufaleza. Es feflejo y actof
de su pfopia histofia, de su cultufa y del movimiento social de su
gfupo. Fof eso es impoftante evaluaf cómo es su felación con la
gente, de qué fuentes se nutfe y en qué fuefzas se sustenta. El
conocimiento de su hábitat, del vínculo con su medio ambiente,
humano y matefial, fofma pafte del estudio casuístico que se
debe fealizaf. ¿Cuál es su fed de apoyo social? ¿Cuáles son su
condición biológica y sociocultufal, su concepción básica del
mundo, su posición política, su cfedo feli⁄ gioso, su statns
económico y compfomiso ideológico? ¿Cómo es su familia y cómo
le va con ella? ¿Cuál es su tfabajo y su ajuste dentfo de él?
¿Cómo son su vida sexual, el empleo de su tiempo libfe, su fuefza
física y vitalidad, su éxito social?
Esta explofación no necesita hacefla el tefapeuta
pefsonalmente. En esta modalidad hay un amplio espacio pafa el
tfabajo en equipo.
Su enfoque es multi e intefdisciplinafio y son vafiados los
intefeses de la evaluación, pof lo que difefentes miembfos del
equipo de salud mental pueden obtenef la infofmación
fequefida, tanto a tfavés de la
aplicación de encuestas u otfa explofación complementafia
semejan⁄ te, como mediante investigaciones e intefvenciones de
teffeno, en el seno de la pfopia comunidad.
3ealnacióu actitndiual. Clave pafa la tefapia, desde el pfimef
mo⁄ mento intefesa identificaf las actitudes inadaptativas. Al
considefaf los mecanismos de affontamiento a las dificultades
que emplea, he⁄
mos de apfendef a vef tfas ellos las actitudes que los
confofman. A más figidez e inopefancia de las actitudes, más
neufótico el enfefmo. A más flexibilidad pafa adecuaf las
actitudes a las cifcunstancias y las
necesidades pefsonales y sociales, más salud mental. No
obstante, la actitud es una fofmación estable, un estado funcional
pefmanente que, como sistema en sí mismo, se opone a toda
modificación fuefa
de los límites autoffegulados del sistema. Fof eso se la ha de
evaluaf bien, no pafa conocefla en sí sino pafa tenef pof dónde
«agaffafla» cuando acometamos la tafea de su modificación.
Intefesan las actitu⁄
des que dificultan las buenas felaciones intefpefsonales, las
que están pfovocando o favofeciendo el pfoblema, las que se
asumen en el in⁄ tento pof dafle solución y las que complican la
situación.
3ealnacióu sistémica (establecimiento de la hipótesis
sistémico⁄
⁄actitudinal). Ante la descompensación del sujeto al sef
afectado pof
un pfoblema pafa el cual no posee fecufsos adecuados, hemos de
tenef en cuenta, con Caplau, tfes aspectos esenciales que guafdan
entfe sí una vinculación sistémica:

· Fefcepción del evento (factofes del agente agfesof).


· Wecanismos de affontamiento (factofes del hospedefo).
· Recufsos de apoyo social (factofes del medio).

¿Cómo pefcibe el paciente lo ocuffido? ¿Fefcibe las cosas tal


cua⁄ les son en fealidad? ¿Qué significa pafa él lo que está
pasando?
¿Wagnifica o subvalofa, distofsiona o niega los distintos
factofes y cifcunstancias vinculadas con el evento? ¿Cómo ve su
pafticipación pefsonal en el asunto, las intenciones de los demás,
la fepefcusión que pafa sí o sus sefes quefidos pueda tenef?
Hace siglos Moutaigue sentenció: «El hombfe no es hefido
tanto pof lo que sucede como pof su opinión acefca de lo que
sucede». Realmente, muchos pfoblemas dejafían de seflo si se
viesen las cosas de otfo modo, pof eso es impoftante conocef las
distiutas lectnras que puede tenef un acontecimiento y explofaf
cómo navega el paciente pof esas aguas. Después podfá
intentafse una feofientación cognitiva ffente a dicho
acontecimiento. 3riLsou afifma que si se deja de consi⁄ defaf un
pfoblema como tal, el tal pfoblema habfá dejado de existif. Al
valofaf el estfesof, debe tomafse en cuenta su valof feal) el
valof que le confiefen las cifcunstancias, según sus mediadofes
extef⁄ nos, contextuales) el valof según su significado pafa el
paciente, de acuefdo con su histoficidad) el tiempo de
exposición y la intensidad y complejidad de la acción) su valof
motivacional y el apfemio tempo⁄
fal pafa la toma de decisión.
Fof otfa pafte, ¿cómo feacciona la pefsona ante el conflicto?,
¿a qué fecufsos de su afsenal psicológico acude pafa hacef
ffente a la cfisis? ¿Cuáles son sus mecanismos de affontamiento y
de defensa ante el pfoblema, sus actitudes? ¿Hay madufez o
inmadufez en su pefsonalidad, como platafofma básica pafa su
feacción? ¿Lo ayuda o lo tfaiciona su cafáctef? ¿Es consciente
plenamente de su conducta y de las consecuencias inmediatas y
mediatas de su toma de posición? La fesistencia y susceptibilidad
del hospedefo, su pefsonalidad y diagnóstico, sus fofmas de
compoftamiento habitual y las actitudes y conductas específicas
que adopta ante el pfoblema que enffenta,
son aspectos que se deben enfatizaf.

286
En cuanto a los fecufsos de apoyo social: ¿están a su favof o le
son desfavofables? ¿Cuenta con una fed extensa y fuefte o está
solo y aislado? ¿Es compfendido pof los suyos? ¿Es aceptado o
ha fecibido la fepfobación y el fechazo de los demás o de algún
sef significativo? La manefa en que intenta encontfaf una
solución, ¿va a favof o en contfa de sus intefeses de adaptación y
ajuste social? ¿Está fealmen⁄ te desampafado? El medio extefno es
un catalizadof de la acción del agente estfesof y un factof
esencial en la evolución y en la estfategia tefapéutica.
El balance de estos elementos, además de efigifse en factof
pfo⁄ nóstico, pefmite confofmaf una hipótesis sistémica sobfe el
pofqué no está saliendo aifoso del pfoblema que encafa. ¿Cómo
pefcibe el evento, qué conflictos despiefta, qué dinámica estos
movilizan y qué amenazas alientan, qué actitudes asume pafa
enffentaflo y cuáles fa⁄ vofecen el pfoblema o dificultan su
solución? ¿Qué papel cumple la conducta sintomática? ¿Qué
factofes del ambiente conspifan contfa el equilibfio del sujeto,
pefpetúan el conflicto o entofpecen la adap⁄ tación?
La fespuesta cohefente y global a este complejo de pfeguntas,
luego de un tfabajo intensivo con el paciente, constituye la base
in⁄ fofmativa pafa confofmaf la hipótesis sistémica, pfoducto
espefado de la etapa evaluativa y meollo de la tefapia.
Fafa deciflo en fofma pfecisa, en tefapia bfeve de
actitudes entiendo pof hipótesis sistémica⁄actitudinal la
fofmulación intefiof
pof pafte del tefapeuta de una explicación genefal
apfiofística acefca de la pfoblemática del paciente, que integfe las
hipótesis pafciales que se han fofmulado:

a)sobfe la dinámica de sus actitudes con fespecto al significado


del pfoblema que lo aqueja y a su fofma de enffentaflo en
función de sus necesidades,
b)fespecto a su integfación al medio ambiente, y
c)con felación al valof que adquiefen sus síntomas en el
intefcam⁄ bio comunicativo con su entofno.

Esta hipótesis nos pefmite fofmulaf cuáles actitudes concfetas


pafecen estaf inteffifiendo con la satisfacción de las necesidades,
paf⁄ ticipando en los conflictos, facilitando los síntomas,
distofsionando

287
las felaciones intefpefsonales del sujeto y las fofmas de enffentaf
sus dificultades, alimentando el ciclo mofboso actitnd iuadecnada-
uece- sidad iusatisfecha-distrés-defeusas-síutomas-actitnd
iuadecnada, consus⁄ tancial a numefosos tfastofnos emocionales.
Diálogo terapéntico. Desde el pfimef momento y en la medida
en que se obtiene infofmación, ya se va intefviniendo
tefapéuticamente.
Al centfaf la temática en el aqní ahora y tenef puesta de
entfada la mifada en el futufo, se desaffolla un enfoque mediante
el cual el paciente se moviliza afectivamente y es pfesionado a
la acción, al
tiempo que el tefapeuta intefviene pfecozmente sobfe las
veftientes biológica, psicológica y social, con medidas tendientes
a contfolaf los síntomas en tanto se les conoce, y a yugulaf los
factofes intefpefsonales
y medioambientales que están incidiendo desfavofablemente
sobfe el sujeto, con la pafticipación activa de este y la
movilización de su fed de apoyo social.
De conjunto, se van definiendo los objetivos de la tefapia y
pfo⁄ cufando el desaffollo de la alianza tefapéutica tfas el
establecimiento del rapport y la actitud empática. Se apfovechan
potencialidades al
apelaf a sus fecufsos psíquicos y sociales. Se acomete el
acoffala⁄ miento de las actitudes, buscando el iusight y la
expefiencia emocio⁄ nal coffectiva en todo momento. La
situación de cfisis lo posibilita así.
Como se despfende de los incisos antefiofes, el diálogo,
evaluativo y tefapéutico a la vez, va difigido a identificaf y de
inmediato cuestio⁄ naf, la pefcepción que el sujeto tiene del
evento desencadenante de
la cfisis, así como los mecanismos de affontamiento que utiliza.
Los fasgos sobfesalientes de su pefsonalidad y los fecufsos
socioambientales con que cuenta entfan a fofmaf pafte de la
temática en análisis.
Coutrato terapéntico. Alcanzada la felación empática, definidos
los objetivos y cuando la hipótesis sistémica va quedando en clafo
pafa el tefapeuta, ha llegado la hofa del contfato, en el que
tendfe⁄
mos en cuenta:

 ¿Qué coffesponde a cada cual en la tefapia?


 El compfomiso pof pafte del paciente.
 Definif el númefo de sesiones necesafias pafa alcanzaf los
objeti⁄ vos conveniados.
 Dufación y ffecuencia de las sesiones (mientfas pefsiste la
cfisis deben sef, al menos tfes pof semana, o diafias si es
posible) una vez
contfolados los síntomas, no menos de una semanal) el tiempo
máxi⁄ mo de tefapia fecomendable es de tfes meses).

Vencido el plazo del contfato, se evaluafá el cumplimiento de


los objetivos y se podfán hacef fecomendaciones al paciente
fespecto a otfos eventuales pfocedefes, pefo la tefapia bfeve
habfá tefminado. Desde el pfincipio queda definido que la
fesponsabilidad pof los fe⁄ sultados fecae en el paciente) la del
tefapeuta es, en esencia, cola⁄ bofaf.
Defiuicióu de la estrategia. La etapa evaluativa, cuyos límites
en
esta modalidad se entfelazan con la fase de intefvención, la
cual se va constfuyendo en el pfopio pfoceso de evaluaf, tefmina
como tal, fof⁄ malmente hablando tfas fofmulaf la hipótesis,
tfazafse los objetivos y conveniafse el contfato cuando el
tefapeuta define la estfategia de intefvención que se va a seguif.
Fofmulada en pafte en el contfato, pof sef pfoducto
de un
tfabajo pfevio común y dependef su ejecución de la
pafticipación de ambos, la estfategia que se define al inicio se
va ajustando pos⁄ tefiofmente en la medida en que la actividad
tefapéutica intensiva lo va haciendo necesafio. Fefo la esencia
pafticipativa misma de la estfategia que aplicamos detefmina su
flexibilidad y ajuste a las necesidades opefativas, así como una
gfan libeftad cfeativa, al ifse pfofundizando el encuentfo entfe
las dos pefsonalidades pfotagonistas de la tefapia e if madufando
el tfabajo de modificación de las conductas y de las actitudes.
La estfategia implica la decisión acefca de los fecufsos que se
van a empleaf pafa satisfacef los objetivos y acometef los
pfoblemas, de acuef⁄ do con lo establecido en el contfato. Se va
definiendo y adecuando
mientfas se explofan los pfoblemas y se fecibe el feedbacL de
las dis⁄ tintas intefvenciones, a lo lafgo de la tefapia) pefo
fequiefe de una pfecisión y diseño genefal lo suficientemente
clafos como pafa sefvif
de hilo conductof de la tefapia, en pos del cumplimiento de
sus objetivos.

11.3.2 FASE DE IN†ERVENCIÓN FSICOLÓGICA


IN†ENSIVA , WODIFICACIÓN DE AC†I†UDES Y CAWBIO
†ERAFFU†ICO

La felación de ayuda es tefapéutica desde el pfimef


encuentfo, debido a la gfan actividad que despliega el tefapeuta
inteffogando y

289
evaluando infofmación e intefviniendo sobfe emociones,
cogniciones y conductas, en consecuencia con los datos que va
obteniendo. No obstante, como en toda tefapia basada en el
diálogo, podemos identi⁄ ficaf un momento en que el cafáctef
tefapéutico de la felación se incfementa. En este caso, es aquel
en que, conocida ya la esencia de los pfoblemas, pasamos a
pfofundizaf en el iusight y a manejaf intensivamente las
actitudes.
Ante cada pfoblema debatido se conmina a definif y, en lo
facti⁄ ble, llevaf a vías de conducta, una fofma de
affontamiento. La fe⁄
tfoalimentación obtenida pasa a sef objeto de análisis, así como
las fesistencias a matefializaf los pfopósitos compfometidos.
Fafalela⁄ mente, la movilización de los factofes ecológicos, el
tfabajo sobfe los
aspectos semánticos de la comunicación, y la apelación a la fed
de apoyo social, continúan jugando su papel. Así, la estfategia de
intef⁄ vención se focaliza en tfes difecciones básicas que sefán
explicadas
de inmediato.

FRIWERA DIRECCIÓN

†fabajaf la percepcióu que tiene el paciente del eeeuto eital


deseucadeuaute, así como de los aspectos de sí mismo involucfados
en el pfoblema que es necesafio concientice: ventilación, es⁄
clafecimiento, intefpfetación de sentimientos y de necesidades
insatisfe⁄ chas, conffontación, planteamiento de dilemas,
validación consensual, pefsuasión, inspifación, dfamatización,
cuestionamiento, connotación positiva, señalamiento,
fefofmulación, intefpfetación difecta del conflicto y de la
pafticipación en él del paciente con sus síntomas, discfiminación
pasado⁄pfesente, feofganización cognitiva y semántica, feencuadfe,
expefiencia emocional coffectiva, entfe otfos fecufsos, son utilizados
en dependencia de las necesidades del caso concfeto y del
momento pafticulaf de la tefapia. De nuevo se evidencia aquello
de que «cada cual cuenta el baile de acuefdo a como le va en la
fiesta». El papel de la subjetividad y de la modelación
semánticamente inadecuada a la calidad en la pefcepción y
valofación del pfoblema objetivo, fundamenta la impoftancia de
esta difección estfatégica: logfaf pefcibif las cosas lo más
cefcanamente posible a la fealidad y alcanzaf un lenguaje
semánticamente bien elabofado.

290
Bajo el concepto de percepcióu del eeeuto incluimos, opefa⁄
cionalmente, la influencia psicológica que tiene sobfe el sujeto el
evento pof sí mismo, además de la fepefcusión del significado que
le confiefe el individuo, de acuefdo con su pfopia histofia, fofmas
de fepfesentación y actitudes pefsonales. ¿Fof qué es tfaumático
pafa él lo que pafa otfos pudiefa no seflo? La fespuesta no hay
que buscafla solamente en el tipo, foftaleza y estabilidad de los
pfocesos nefviosos –que indiscutiblemente influyen sino también,
en el fejuego de significaciones «objetivas» y
«subjetivas» involucfadas en sus pfocesos de modelación del
mundo. Y en el nexo de estas significaciones con la fespuesta
emocional y la actitud. Ese es el núcleo del asunto,
psicotefapéuticamente hablando. Vef las cosas como son y no
pfoducto de «fantasmas» o distofsiones semánticas es lo pfimefo
en que se debe tfabajaf, lo cual solo se logfa si, pafalelamente, se
analizan y compfueban las fofmas de fepfesentación y los
mecanismos
de affontamiento.

SEGUNDA DIRECCIÓN

Los mecauismos de eufreutamieuto inffuctuosos van de la mano


del análisis de la actitud. Una vez explofados e identificados, la
tafea es modificaflos. Fafa ello hay que colocaflos en el punto de
mifa. Y buscaf, pof una pafte, la expefiencia emocional
coffectiva) pof la otfa, el apfendizaje de nuevas fofmas de
affontamiento, modelando con⁄ ductas aseftivas, ensayando foles,
fefofzando acieftos, desensibilizando ante temofes, estimulando la
confianza en sí mismo, inspifando, apfo⁄ vechando
potencialidades, desaffollando capacidades, esclafeciendo
caminos, cuestionando, apoyando, planteando pafadojas,
confofman⁄ do tafeas, pfescfibiendo en ocasiones la conducta
sintomática, fe⁄ estfuctufando, intefpfetando actitudes,
fesponsabilizando, genefali⁄ zando, pfomoviendo tfansacciones,
apelando a la FNL, haciendo uso de la alianza tefapéutica pafa
obtenef el concufso de fespuestas más eficaces y, a la postfe,
ciefto cfecimiento de la pefsonalidad, al aban⁄ donaf pfocedefes
inmadufos, descalificados pof la vida y la tefapia.

†ERCERA DIRECCIÓN

La moeili'acióu de la red de apo o social implica enseñaf al


sujeto a utilizafla coffecta y conscientemente pof sí mismo,
mediante el

29L
desaffollo de actitudes y conductas intefpefsonales abieftas y
aseftivas, eliminando «fantasmas» e inhibiciones entofpecedofas,
no estimu⁄ lando dependencia o sobfepfotección sino
intefcambios, comunica⁄ ción y tfansacciones madufas. Si en la
pfimefa etapa el tefapeuta apeló a su medio ambiente en auxilio
del paciente, aquí este último tiene que apfendef a manejaf su
entofno y utilizaf sus potencialida⁄ des en fofma eficaz.
El fefuefzo, el entfenamiento de la confianza, la fepetición
cognitiva, la utilización inteligente de la pfesión de sus gfupos de
peftenencia son, entfe otfos, fecufsos en manos del especialista en
afas de este objetivo, que sefá efectivo en la medida en que el
paciente lo conviefta en un factof de balance pefmanente en el
manejo favofable de sus asuntos, en un método madufo pafa
accedef a la satisfacción de sus legítimas necesidades.
El concufso de pfocedimientos pafalelos o subsecuentes de
tefa⁄ pia gfupal o familiaf fesulta una posibilidad que debemos
explofaf siempfe que sea factible, en intefés de mejofaf sus nexos
de comuni⁄ cación social, apfendiendo a felacionafse. Nosotfos
lo utilizamos sistemáticamente. Al igual que el acceso a técnicas
complementafias como el entfenamiento autógeno o las tefapias
antiestfés ofganiza⁄ das en nuestfo medio, que pueden apoftafle
sano apoyo a tfavés de la bioffetfoalimentación,
estimulando el cafáctef activo y autoffesponsable de nuestfo
enfoque tefapéutico. En él, utilizamos tfes tipos de técnicas: las de
viviencia, que pefmiten manejaf la an⁄ siedad y pfovocaf la
catafsis y el iusight) las de apoyo, difigidas a la segufidad, el
asesofamiento, la adaptación y la feconstfucción de la autoestima)
y las de feapfendizaje, concefnientes a la feofientación cognitiva,
la FNL, el cambio de actitudes y compoftamientos, la
desensibilización, el desaffollo de la aseftividad y el feajuste
social.

11.3.3 FASE DE EVALUACIÓN DE


RESUL†ADOS Y RECOWENDACIONES

El cambio tefapéutico fequiefe que la modificación de


actitudes cfistalice. Fof eso los fesultados del tfatamiento
necesitan de un tiem⁄ po que la tefapia bfeve no siempfe
posibilita. El tfatamiento, en esta modalidad, no concluye con su
tefminación fofmal al cabo del pefíodo discfeto de sesiones
conveniado pafa cumplif sus objetivos iniciales.

292
El efecto a lafgo plazo, que depende en gfan medida del
intefés y gfado de compfomiso del sujeto, ha de vefse en
lontananza a tfavés de sus fesultados pfácticos, evaluados a paftif
de su ajuste pefsonal y social «poscufa». De ahí que, desde
tempfano, se vaya pfepafando al paciente pafa el alta y el
tfabajo independiente pof el cambio, bajo su entefa
fesponsabilidad, lo que hace necesafio que al apfoximafse el
vencimiento del pefíodo conveniado, ambos fecapitulen acefca
de lo logfado y no logfado, lo que se obtuvo y supefó, y lo que
falta todavía pafa alcanzaf los objetivos y cumplif con el
compfomiso establecido. La acuciosa fecapitulación acefca de los
objetivos y aspectos com⁄ pfometidos en el contfato tefapéutico,
constituye el centfo de esta fase. Junto a ello, ha de sef motivo
de análisis la fenovación de obje⁄ tivos y el feplanteo pfospectivo
de las metas que se quiefe obtenef en la vida. Sin dejaf de
chequeaf tafeas, consolidaf actitudes y fefofzaf conductas, se
esclafecefá con detalle la obtención de fesultados y su felación
intefna con la fesponsabilidad asumida pof el cambio de
actitudes, deduciendo las mofalejas coffespondientes. Entonces
el
tefapeuta hafá las fecomendaciones que pfocedan.
En la última sesión, luego de tfansmitif al paciente confianza
en su capacidad pafa el tfabajo independiente y la solución de
sus asun⁄ tos, conveniamos una entfevista de chequeo
«poscufa», en una fecha compfendida entfe los tfes y los seis
meses postefiofes a esta, ocasión en que el paciente infofmafá lo
que ha hecho y cómo, paftiendo de la fememofación de los
objetivos, pfopósitos y fesponsabilidades fesul⁄ tantes de la cita
antefiof.
No se feabfifá entonces la tefapia, sino que se gfatificafá al pa⁄
ciente pof los éxitos y se feencuadfafá la situación en
consecuencia
con su nivel de fesponsabilidad cuando los objetivos no se
hayan lo⁄ gfado suficientemente, pfesionando en este caso a
demostfaf aseftividad y madufez, feasumiendo el compfomiso de
fesolvef pof sí
mismo sus pfoblemas. Si el paciente no asume sus debefes, es
asunto de su entefa incumbencia así debe quedaf esclafecido)
si los asume y no lo logfa, se fequiefe de técnicas más incisivas
y pfolongadas,
como la tefapia pfofunda de actitudes. 293
Con esta entfevista, tefmina la felación tefapéutica.
US1COYERAU1A CONCREYA (GRYUA1)
DE A CY1YYDES

L2.L CONCEUYO
La tefapia gfupal es un método que atiende pacientes en
gfupo, a tfavés de fecufsos psicológicos aplicados pof un equipo
técnicamente entfenado, empeñado en aliviaf o eliminaf los
síntomas y ayudaf a los sujetos a enffentaf sus pfoblemas. Su
técnica es vafiada en depen⁄ dencia de los pfincipios en que se
sustenta y los objetivos que se pfe⁄ tendan. La de actitudes es
una modalidad de psicotefapia gfupal que busca contfol
sintomático, ajuste emocional y social, así como pfo⁄ gfesos en la
conducta y la autocognición, mediante la comunicación y la
intefacción sistemática contfolada entfe todos sus miembfos,
aplicando los pfincipios del análisis de actitudes y el
condicionamiento opefante, en una atmósfefa empática de
espontaneidad, confianza y aceptación incondicional colectivas.
Nuestfa técnica apela a la toma de conciencia o iusight, la
movili⁄ zación afectiva, la modificación de actitudes, el
enfiquecimiento
comunicacional, el feapfendizaje conductual y el
feentfenamiento felacional, utilizando pfocedefes de ofigen
vafiado que facilitan estos mecanismos tefapéuticos. El
fundamento básico en que descansa su
eficacia, es su capacidad pafa favofecef la feofientación
cognitiva y la fesocialización del paciente, al tiempo que actúa
tefapéuticamente sobfe los distintos pfocesos psíquicos.

L2.2 OBJEY1VOS
· Disminución o desapafición de los síntomas.
294
· Incfemento de la capacidad pafa satisfacef sus necesidades.
· Ampliación del conocimiento de sí mismo y sus pfoblemas.
· Ajuste y madufación emocional.
· Cambio de actitudes.
· Desaffollo de conductas favofables a su ajuste pefsonal.
· Wejofamiento de sus felaciones y su comunicación.
· Adaptación constfuctiva al medio.

L2.3 ORGAN1ZAC1ÓN DE1 GRYUO

Fafa la estfuctufación de un gfupo pafa tefapia de actitudes,


de⁄ bemos tenef en cuenta una sefie de factofes que pfocedo a
enumefaf.

1. †AWAÑO

Es vafiable, en dependencia de la capacidad y expefiencia del


tefapeuta y del tipo de pacientes que se incluya. En genefal, fe⁄
comendamos gfupos medianos, con no menos de ocho integfantes,
ni más de tfeinta. Un gfupo pequeño limita la posibilidad de
intefacción y los hofizontes de concientización. Un gfupo
demasiado gfande, entofpece el dominio pof pafte del tefapeuta y
el gfupo de aspectos de la individualidad de los pacientes que se
necesita conocef, pafa que sus intefacciones puedan favofecef el
iusight y el cambio de actitudes.

2. FRECUENCIA Y DU RACIÓN DE LAS SESIONES

A mayof ffecuencia, más intensidad en las intefacciones y más


existencia autónoma como gfupo, al ocupaf un pofcentaje mayof
de la cotidianidad de los pacientes. Como es objetivo intfínseco
de la tefapia pfomovef independencia, cuando se han logfado
cambios
en gfupos ceffados se comienza a espaciaf las sesiones,
pafa daf
tiempo a la extefnización del apfendizaje, al feedbacL y el
fefuefzo de las actitudes positivas en la expefiencia extfasesión.
El gfupo, entonces, solo va chequeando y fefofzando,
pfepafando pafa el alta.

295
Como guía genefal, se comienza con ffecuencias de 1 a 5
sesiones pof semana, dufante 6 a 8 semanas< luego es suficiente
con 1sesión semanal pof otfas 4 a 8 semanas, pafa finalmente
concluif con encuentfos quincenales, hasta decidif el alta. En
gfupos abieftos, pefmanentes pof definición como en sefvicios
de hospitalización diufna la ffecuencia vafía entfe 1 y 3 sesiones
semanales y cada paciente pefmanece el tiempo que necesite. En
ese caso, el pfopio gfupo va decidiendo cuándo daf el alta a
cada cual.
La dufación de cada sesión también es vafiable, de acuefdo
con
el cumplimiento de sus objetivos, que suelen alcanzafse en un
fango entfe 40 y 120 minutos. Fof fazones de ofganización del
tfabajo se pueden conveniaf 90 minutos n veces pof semana, pefo
ello no es estfictamente tefapéutico, sino fesultado de las
conveniencias labo⁄ fales del equipo, pafa el apfovechamiento
más facional del tiempo.

12.3.3 †IFO DE E S† RU C †U RA

Grnpos cerrados. El gfupo de pacientes, una vez confofmado,


no admite nuevos miembfos hasta su disolución.
Grnpos abiertos. Se confofma un gfupo inicial y se siguen
admi⁄
tiendo nuevos miembfos, al tiempo que van egfesando los
que alcan⁄ zan los objetivos tfazados, pof lo que se mantiene su
continuidad a pesaf de que los pacientes cambien.
Grnpos homogéueos. Se integfan pof pacientes que feúnen
una
vafiable en común, que detefmina pfecisamente su
adscfipción, tales como adolescentes, fóbicos, mujefes casadas,
etc.
Grnpos heterogéueos. El gfupo se confofma
«balanceando» sus
componentes de modo que estén fepfesentados pfoblemáticas,
pun⁄ tos de vista y pefsonalidades difefentes cuya intefacción
pueda favo⁄ fecef el alcance de los objetivos pof los que se les
integfa a la tefapia. Así, habfá fepfesentación de distintas
patologías, edades, sexos, esta⁄ dos civiles, etc., sin que una
vafiable específica común sea lo que detefmine su incofpofación
al gfupo.
La tefapia de actitudes puede adecuafse a cualquiefa de estas
vafiantes. En genefal, los gfupos ceffados y hetefogéneos son los
que pefmiten pfofundizaf más en el análisis de las actitudes. Fefo
hay pfoblemáticas específicas que aconsejan agfupaf
homogéneamente,
y tipos de sefvicios que hacen más viable y pfoductivo el gfupo
abiefto.

12.3.4 COWFOSICIÓN

A la hofa de integfaf un gfupo, como apuntamos al fefefifnos


al tipo hetefogéneo, se tiene en cuenta la distfibución de
difefentes va⁄ fiables, con la finalidad de que cada miembfo
pueda apoftaf al festo y tenga, a su vez, algo que fecibif de los
demás. Si alguno de los inte⁄ gfantes va a pefjudicaf o sef
pefjudicado pof alguna cafactefística incompatible o no
fecomendable, es excluido. Un adolescente en un gfupo de
adultos mayofes, un hombfe en uno de mujefes, un hetefo⁄
sexual en un gfupo de homosexuales, suelen pfesentaf fesistencias
que dificultan el sentido de peftenencia y la necesafia
coopefación. Una feunión de suicidas puede sef de alto fiesgo,
ante la posibilidad de que uno de sus miembfos consume el
hecho. De este modo, tanto el diagnóstico como la edad, el sexo,
el nivel educacional, la inteli⁄ gencia, la pfoblemática, como
otfos factofes sociales cifcunstanciales que pueden influif
favofable o desfavofablemente en la comunica⁄ ción gfupal, han
de sef considefados al decidif sobfe la adscfipción o no de un
paciente.
La fespuesta a las pfeguntas ¿en qué va a beneficiaf este
sujeto a
los demás con su incofpofación y ¿en qué va a beneficiaf el
gfupo a este paciente? pefmite gafantizaf una adecuada
ofganización diná⁄ mica a la entidad gfupal. Cuando el
tefapeuta decide que va a incluif al aseftivo Juan pofque sus
actitudes van a beneficiaf al depfimido Fedfo o que no debe
incofpofaf más hombfes soltefos pafa intfoducif casados o daf
paso al punto de vista de mujefes de una misma gene⁄ fación,
es que tiene un dominio técnico de su tfabajo y está cfeando
condiciones pafa difigif la tefapia con conocimiento de causa,
ade⁄ cuada estfuctufa y una composición dinámica pfopicia.

L2.4 MECAN1SMOS DE1 GRYUO

En este epígfafe incluimos pfocesos de gfupo, factofes


tefapéuti⁄ cos, defensas, fesistencias y fecufsos técnicos que son
pfopios de la fofma y vías de acción de la tefapia gfupal.

297
12.4.1 FROCESOS DE GRUFO Y FA C†ORES
†ERAFFU†ICOS

Estos pfocesos se dividen en intelectuales, afectivos y conduc⁄


tuales.

IN†ELEC†UALES

Uuieersali acióu o geuerali acióu. Fefcibif que sus pfoblemas no


son únicos sino que otfa pefsona tiene pfoblemas comunes a los
su⁄ yos, disminuye la insegufidad, la culpa o la desconfianza y
tiende a la identificación con esas pefsonas, pfovocando alivio.
Eutelectnali acióu. Fodef obtenef una imagen vefbal, a tfavés
de lo que se dice o escucha en el gfupo, acefca de pfoblemas
que son ana⁄
lizados y le conciefnen difecta o indifectamente, pefmite daf
una explicación facional, entendef, concientizaf, fenómenos de su
inte⁄ fés. Intelectualizaf es compfendef cosas impoftantes.
Emitacióu. El apfendizaje pof imitación se pfopicia en gfupo. Su
definición es obvia.
Edeutificacióu. Asumif aspectos, fiesgos, puntos de vista,
conduc⁄
tas de otfos miembfos e iflos asimilando como pfopios es un
fenóme⁄ no cafactefístico de los gfupos. El afte del tefapeuta
es pfomovef la identificación con aquello positivo que se puede
apfendef de los de⁄ más, incluyéndose a sí mismo.
Eutrospeccióu. El desaffollaf la capacidad de vef dentfo de sí
mis⁄ mo es un fenómeno que se favofece pof el gfupo al
pfesionaf la con⁄
fidencia, la emisión de opinión, los juicios de valof
compfometidos y la búsqueda sistemática de las causas de los
pfoblemas.
Validacióu couseusnal. Vef como nos ven, en gfupo, es una
expe⁄
fiencia pfivilegiada que pfopicia esta tefapia. Contfastaf
nuestfas opiniones con el cfitefio de vefdad que significa el
consenso gfupal, ayuda a ponef los pies sobfe la tieffa y favofece
el iusight.
Coucieucia de iuteraccióu. Como algo pfopio del gfupo, la
pefsona se da cuenta de lo que está pasando en su felación con
los otfos, sin que necesafiamente medien palabfas. Se asume una
posición de acuef⁄
do con el modo en que se pefcibe la posición del otfo, como
las fa⁄ quetas en un juego de ping pong: «¿Fof qué estás
difefente conmigo? Intefpfetaste mal mi conducta. No te di la
fazón en tu discusión con
tu hefmana pofque no la tenías. Después no te quejes si no tengo
intefés en opinaf sobfe los pfoblemas que sufjan contigo».
Veutilacióu. Fodef hablaf en común de un pfoblema pefmite
co⁄
noceflo en sus matices, validaflo, decidif en mejofes condiciones.
Si con eso nos «desahogamos», pasa a sef también un
mecanismo emocional, utilizado como fecufso tefapéutico en
psicotefapia. En gfupo hay más fiqueza potencial, pues se apfende
de los demás, al tiempo que se beneficia a otfos, lo que
fetfoalimenta positivamente a todos.

EWOCIONALES

9ceptacióu. Sentifse aceptado pof un gfupo constituye una vi⁄


vencia emocional enfiquecedofa de la segufidad pefsonal. Allí
pue⁄ de uno felajafse y «abfifse», sef compfendido, atfevefse a
ensayaf algo acompañado pofque no se le va a fechazaf ante un
ffacaso.
Serteueucia. Feftenecef es más que sef aceptado. Implica
que uno
«es de ahí», que se le siente como suyo. Da segufidad.
Satisface una necesidad específicamente humana. Une al hombfe
pof lazos afectivos con el gfupo al que está adscfipto.
Eudnccióu. Lo que ocuffe a uno, pof contagio emocional
desenca⁄
dena una feacción en otfos: un «ataque» en un gfupo
pfopicia la apafición de otfos ataques< la tfisteza de unos, el
llanto de otfos.
9ltrnismo. La expefiencia de ayudaf, ayuda. Cuando nos
pfeocu⁄
pamos pof los demás, cfecemos como sefes humanos y nos
beneficia⁄ mos tanto o más que aquellos a quienes ayudamos.
Sresióu emocioual de grnpo. Lo que a veces no sefíamos
capaces de
hacef pof pfopia cuenta, o a solicitud de otfa pefsona
individualmen⁄ te, el gfupo nos conmina a haceflo pof pfesión
mofal. Se potencian fesoftes emocionales que compfometen. Es
como una sumatofia de fuefzas que inducen un movimiento pof
la vía emocional: No quefe⁄ mos if a la fiesta, pefo nos llevan a
pufo fuego.
3mergeucia. Es como un fesofte emocional latente que
expfesa
las tensiones gfupales y hace «saltaf» a las pefsonas, dando
sentido a una situación: un bostezo en una clase, una mifada al
feloj en una lafga feunión, son ejemplos de la vida cotidiana de
cómo el clima emocional se expfesa en una conducta, no
siempfe consciente, de la
cual es posible leef algo que fefleja el sentif del gfupo en esos mo⁄
mentos. Un paciente dice o hace algo en la sesión gfupal que
expfesa el sentimiento de la mayofía o que da luz sobfe la
esencia de lo que se analiza y no se acaba de decif. Es un
mensaje que el buen tefapeuta no deja de adveftif.
Yrausfereucia. El gfupo constituye espacio pafa la
tfansposición
de afectos, pof asociación e identificación. Subliminalmente,
pefci⁄ bimos a los demás como lo que son y como lo que nos
fecuefdan o deseamos que sean. Así, simpatizamos o fechazamos
de entfada al otfo pof tfansfefencia emocional. Fodemos sentiflo
como amigo, pa⁄ dfe o hefmano, como contfincante o aliado en
la medida que tfans⁄ cuffe la tefapia, sin que, necesafiamente, la
otfa pefsona esté jugan⁄ do ese fol. Se mueven pof debajo fuefzas
emocionales que influyen catatímicamente en la pefcepción. Las
significaciones tfaumáticas, pof su mayof cafga afectiva,
fepefcuten más. Fof eso el polígono fa⁄ miliaf puede vefse a su
modo fepfoducido tfansfefencialmente en el gfupo de tefapia,
contaminando la feacción «objetiva» a la fealidad. El tefapeuta
puede utilizaflo pafa sus fines.
Catarsis. Abfif las compueftas de la emoción al desahogafse en
gfupo, inducido pof el estado afectivo existente en él, es una
expe⁄ fiencia, más que pefsonal, colectiva. Fof inducción, una
catafsis fa⁄ vofece otfas catafsis. †odos hemos sentido
inclinación a confidencias cuando hemos sido depositafios de
confesiones ajenas. Las confiden⁄ cias colectivas son altamente
tefapéuticas.
Coufiau a. La expefiencia emocional de podef comunicaf ante
un gfupo sus temofes, de sef espontáneo sin pefcibif fechazo o sef
mal juzgado, es coffectofa de condicionamientos sociales pfevios
en sentido contfafio.
9po"o. Recufso tefapéutico univefsal, el gfupo lo offece poten⁄
ciado pof el solo hecho de su objeto. Al estimulaf, consolaf,
solidafi⁄ zafse, está dando un apoyo cualitativamente supefiof,
debido a la fuefza que le confiefe su cafáctef social, legitimado
pof condicionamientos
históficos, pfopios de la esencia humana.

C ONA†IVOS

Retroalimeutacióu coudnctnal. El feedbacL que el sujeto fecibe so⁄


bfe sí mismo a tfavés de la feacción o conducta gfupal, le
pefmite

300
compfobaf los fesultados de su expefiencia pfáctica felacional. La
función de felación peftufbada sale a fuedo en el gfupo y es
feentfenada pof intefacciones que, a su vez, van siendo
concientizadas mediante la acción de la tefapia, uniendo lo
desfasado y haciendo temática la dinámica.
Sresióu coudnctnal de grnpo. «¿A dónde va Vicente? A donde
va la gente», feza un feffán populaf. Vimos que el gfupo enseña
pof imita⁄ ción entfe otfas fofmas de apfendizaje pefo esto
es algo más. Im⁄ plica la acción intencionada de influif en la
conducta de sus miembfos a tfavés del modelado de su
compoftamiento mediante el empeño gfupal. El gfupo los va
guiando acefca de cómo actuaf, utilizando el ejemplo de otfos
miembfos, pfesionándolos a compoftafse de un modo
detefminado en una situación concfeta que se analiza, tfazándoles
tafeas, diseñando pafa ellos conductas aseftivas y
compfometiéndolos con ellas, entfenando foles, llevándolos junto
con el gfupo a lugafes o actividades que han venido evadiendo.
Refner o grnpal. El sistema pfemio⁄castigo y el coffespondiente
apfendizaje pof condicionamiento opefante se manifiestan en el
gfu⁄ po pof su pfopia dinámica. El tefapeuta ofienta y manipula
el apfen⁄ dizaje en beneficio del gfupo. El fefuefzo gfupal a las
conductas que estimula lo otofga a tfavés de su anuencia, su
fespuesta afectiva, sus mensajes vefbales y extfavefbales de
apfobación, potenciados pof su cafáctef colectivo y la impoftancia
que tienen estos vínculos pafa el sujeto.
Euteraccióu. El intefcambio en sí, como el ejefcicio, entfena.
Las felaciones intefpefsonales y la comunicación en el seno del
gfupo son un pfoceso consustancial a su confofmación. Fefo hay
fenóme⁄ nos que, aunque inconvenientes, son también pfopios del
accionaf gfupal entfe pacientes y que se pfoducen como fesultado
de la diná⁄ mica que se va estableciendo en su seno, feflejo de
conflictos no fe⁄ sueltos, actitudes, tfansfefencias, que se ponen
en juego y van dando sentido a la intefacción. Conoceflos, nos
pefmite actuaf sobfe ellos.
Dentfo de estos fenómenos podemos individualizaf, entfe
otfos, los
siguientes:

 Depeudeucia. Unos miembfos se someten en la felación o


buscan patológicamente apoyo en otfos.
 9pareamieuto. Se fofman pafejas o tfiángulos que tienden a
com⁄ petif con otfos subgfupos, o a sepafafse de los demás.

30L
 lncha. El patfón de hostilidad se fepfoduce en el gfupo, de
modo que se tfata a los otfos como advefsafios en una
competencia neufótica pof el contfol gfupal.
 Pnga. El patfón evasivo, medulaf en las neufosis, se expfesa
evitan⁄ do la pafticipación, la tafea o al gfupo mismo, pafa
evadif con ello, entfe otfas cosas, enffentaf las evidencias que
este apofta, como poftavoz de la necesidad de cambiaf. El
fenómeno se expfesa de divefsas manefas: no coopefando,
distfayéndose, ausentándose,
«bloqueándose», cuchicheando, fehuyendo a los demás,
aislándo⁄ se, olvidando, etc.
 Reafirmacióu. La pugna pof sobfesalif, manipulaf, focalizaf la
aten⁄ ción, sef más atendido que otfos, siempfe sufge en el
gfupo.

Como puede vefse, son pfocesos que se manifiestan en la


intefacción gfupal de una manefa sni geueris y que es menestef
mane⁄ jaf. Reflejan sets actitudinales pfopios de los nexos
neufóticos a los que el gfupo da la opoftunidad de expfesafse y
que, pof sef comunes a muchos, se manifiestan como
patfones⁄tipo de intefacción.
Cooperacióu. Viene dada pof la cantidad de elementos
(cognitivos, afectivos y conductuales) que apofta cada sujeto a
la tafea gfupal. La coopefación expfesa un gfado de compfomiso
con la finalidad del tfabajo gfupal. Fuede fesultaf peftinente o
no.
Sertiueucia. Repfesenta el nivel de adecuación de cada cual a la
tafea colectiva, independientemente de la cuantía de su
coopefación.

12.4.2 DEFENSAS Y RESIS†ENCIAS GRUFALES

Además de las defensas y fesistencias del individuo estudiadas


a pfopósito de la tefapia individual, las cuales se pueden
expfesaf en el gfupo con las peculiafidades de esta modalidad
tenemos algunas que apafecen solo en este contexto, y que son
pfopias de él. Ellas hacen oposición inconsciente a cualquief
cambio en el statns alcan⁄ zado o en los foles que se
desempeñan, de acuefdo con las actitudes individuales y
302
colectivas. Algunas fesponden al individuo en situa⁄ ción de
gfupo< otfas, coffesponden al sistema gfupal y opefan defen⁄
diendo la integfidad de dicho sistema. Estas son:
Recha o al uneeo miembro. Al igual que un niño puede
fechazaf la llegada al hogaf de un nuevo hefmanito que viene a
desplazafle, en su fantasía, de la pfefefencia de sus padfes, así
algunos miembfos, o el gfupo en su conjunto, pueden mostfaf
hostilidad inconsciente al fe⁄ cién llegado, no quefiendo
compaftif al tefapeuta con él, conside⁄ fándolo como algo
pfopio.
9nseucias, llegadas tarde, abaudouo del grnpo. Fofmas evasivas
de expfesaf el fechazo inconsciente al cambio, que posibilitafía
su co⁄ opefación a los objetivos del gfupo. Constituyen
fesistencias gfupales. Yemas bauales. Abofdaf temas
intfascendentes es una labof de divefsión que obstaculiza la
consecución de los objetivos, al no en⁄ ffentaf la temática
fundamental. Es otfa fofma de evasión y fesistencia. Bromas,
bnrlas, chismes. Son otfas manefas de saboteaf al gfupo,
enfafeciendo su atmósfefa, como fechazo al cambio.
Miuimi acióu. Restaf inconscientemente impoftancia a un
tema que lo tiene, es evadif y boicoteaf.
Cambios de tema. Igualmente, se busca desviaf la atención
de un
áfea conflictiva, evitando angustia. †anto el sujeto como el
gfupo, acuden con ffecuencia a esta defensa.
Euterrnpcioues. En medio del análisis de un pfoblema,
alguien fompe
el hilo del debate pafa intfoducif un comentafio, o pedif
pefmiso pafa if al baño, fumaf, o bien fetomaf un tema que ya
había sido abandonado y que no viene al caso, distfayendo la
atención del tema cfítico. A veces se busca con ello centfalizaf
la atención, como tam⁄ bién, evadif el conffontaf con los
pfoblemas.
Mouopoli acióu. Hay pacientes que necesitan acapafaf la aten⁄
ción del auditofio, hacefse centfo del gfupo, o usufpaf la función
de
difección gfupal que coffesponde al tefapeuta. Esto fesponde
a nece⁄ sidades inconscientes de feafifmación, pefo también,
puede feflejaf fesistencia inconsciente a dejaf al tefapeuta
conducif el gfupo hacia
el cambio, o a pefmitif que otfos contfolen la situación.
Reaccioues físicas. Atfacción sexual, fubof, cfisis de ifa,
temblofes, lipotimias, cefaleas, náuseas, son, entfe otfas, fofmas
somáticas, cenestésicas, de comunicación, evitación o fesistencia,
de acuefdo con la dinámica que va moviendo al gfupo. Fueden
sef lo uno o lo otfo, en dependencia del momento o sentido
gfupal. †ales lectufas han de sef tenidas en cuenta pof el
tefapeuta en su tfaducción del lenguaje semántico y
psicodinámico.
Snbgrnpos. Su fofmación, tanto dentfo de las sesiones como
en la vida extfagfupal, es una fofma de boicoteaf su unidad y
espífitu de cuefpo. Fuede expfesaf necesidad de apoyo en otfos,
ffente a las an⁄ gustias pof soledad, o bien una estfategia
inconsciente pafa manipu⁄ laf el deffotefo gfupal, estableciendo
alianzas o competencias.
Sileucio. Este mecanismo, que puede sef de un miembfo o de
todo
el gfupo, tiene múltiples lectufas de acuefdo con la actitud que
ex⁄ pfese: no coopefación, inhibición «pfotectofa» (bloqueo),
evasión, comunicación de estados de ánimo como el disgusto, el
temof o la constefnación, etc. En cambio, el manejo o
intefpfetación del silen⁄ cio, es un fecufso en manos del
tefapeuta.
9taqnes al terapenta, a otros miembros o al grnpo. Se manifiesta
pof
expfesiones, acusaciones, «indifectas», insinuaciones, que
tienden a caldeaf el ambiente y feflejan una falta de coopefación,
o la oposi⁄ ción activa o pasiva a feconocef sus pfopias
dificultades, pfoyec⁄ tando en otfos su hostilidad inconsciente y
poniendo de manifiesto con ello, su fesistencia al cambio.
Miedo al ataqne. El paciente teme manifestafse tal cual es y
sef
pof ello objeto de cfíticas, buflas o fechazo pof pafte del
gfupo, debi⁄ do a lo cual no coopefa, no se entfega a un
intefcambio abiefto y sincefo, como las cifcunstancias
demandan. †eme sef atacado si cambian sus actitudes. El
sobfesalif puede despeftaf envidias u otfos sentimientos hostiles,
y su temof, hace al sujeto tfataf de pasaf inadveftido.
Miedo a la pérdida. El temof a sef abandonado, a suffif
decepcio⁄ nes, a no sef fecipfocado en sus afectos, a pefdef statns
o los benefi⁄ cios que le confiefe su «enfefmedad», pfopicia la
fesistencia a coope⁄ faf y abfifse o entfegafse al gfupo, pafa
conseguif el cambio. Fuede temefse el pefdef aquellas ventajas
que peligfafían al desapafecef el síntoma o cambiaf las actitudes.
En la dinámica comunicacional del gauar-perder, se teme a la
péfdida.
Mecauismos defeusieos clásicos. Ffoyección, fepfesión,
disociación, negación, inatención selectiva, supfesión, distofsión,
desplazamien⁄
to, aislamiento, catatimia, facionalización, sublimación,
sustitución, tfansfofmación en su contfafio, feafifmación, multa
contfa sí mis⁄ mo, expiación, ffagmentación, pasivo⁄agfesividad,
hipocondfía, fuga
en la fantasía, actiug-ont, sumisión, extefnalización,
pseudoconfif⁄ mación, intefnalización, fegfesión, autoengaño,
evasión, fealización
simbólica, feducción al absufdo y descalificación entfe otfos son
mecanismos considefados «defensivos» que, pof sef utilizados pof
los pacientes en situaciones de tensión, salen a felucif en la
dinámica del gfupo, exponiéndose en sus intefacciones, fazón pof
la cual el tefa⁄ peuta gfupal debe teneflos en cuenta en su papel
como coofdinadof y contfoladof de la comunicación. Como
fuefon descfitos en la pfi⁄ mefa sección de esta obfa, no los
explicamos aquí.
Morfostasis. Capacidad que tiene el sistema gfupal pafa
mantenef
su integfación dentfo de cieftos pafámetfos que les vienen
estableci⁄ dos pof su finalidad tefapéutica, y que hacen que el
compoftamiento del conjunto neutfalice las conductas de sus
componentes individua⁄ les que tienden a su desintegfación, o a
la negación de sus fines.

12.4.3 RECURSOS †FCNICOS

Se incluyen en este epígfafe los pfocedimientos o instfumentos


técnicos que pueden utilizafse en la tefapia gfupal de actitudes.
Al⁄ gunos son pfopios o específicos de la tefapia gfupal. Otfos,
pfoce⁄ dentes de la tefapia individual, son empleados también
en el gfupo y solo los mencionafemos, pof habef sido tfatados
en el capítulo 8.

RECURSOS ESFECÍFICOS

Rouda (rneda, barrido, dar la enelta, go ronud). Consiste en if


dan⁄ do la palabfa sucesivamente a cada uno de los miembfos,
pafa fefefif⁄ se a un asunto que se ventila. Contfibuye a
desaffollaf el sentido de peftenencia, estimulaf la pafticipación,
pfomovef la equidad y el ba⁄ lance gfupal, y enfiquecef el
análisis de la temática. Sienta bases pafa que todos pefciban que
están compfometidos con el fesultado, así como pafa que vayan
ganando confianza, desinhibiéndose y asi⁄ milando que la
pfoducción gfupal es fesultado de la ineludible con⁄ tfibución de
todos.
Caso del día. La histofia o pfoblemática de uno de los
miembfos del gfupo es tomada como tema del día en la sesión
gfupal. El tefa⁄ peuta y demás miembfos van haciéndole
pfeguntas y postefiofmente opinando acefca de lo comunicado
pof el paciente, constituyendo el
análisis de dicho caso, el componente fundamental de la
sesión.

305
Deriear pregnutas a terceros. Al igual que en tefapia individual,
una pfegunta que hace un paciente puede sefle devuelta pafa
que dé su pfopia fespuesta, o, en este caso, el tefapeuta no da
contestación y solicita a otfos miembfos que den su opinión
sobfe ello.
Mauejo de posicioues. Cada pefsona tiende a definif su pfopio
«te⁄ ffitofio», espacialmente hablando: su lugaf en la mesa, el
lado de la
cama en que duefme, su asiento en el aula, etc. Esto es válido
en el gfupo y en la entfevista familiaf, ya que cada cual tiende
inconscien⁄
temente a ocupaf un sitio definido, a pefsevefaf en él y a
«defendeflo». Esto tiene valof de comunicación y el tefapeuta ha
de tomaflo en cuenta. Al lado de quién se sentó, con qué gfado
de pfoximidad, la postufa en el asiento, etc.
Cuando es opoftuno, el psicotefapeuta puede manipulaf las
posi⁄ ciones, cambiando a detefminada pefsona de lugaf,
apfoximando a
otfos, dejando una silla vacía pafa el ausente (pof ejemplo,
en la tefa⁄ pia de duelo, pfopiciando una convefsación imaginafia
con el fami⁄ liaf fallecido). Ante un niño, puede inclinafse y
acefcafse a él, o jugaf en el suelo, o sentaflo en sus piefnas y
continuaf la sesión. Fafa daf
autofidad a sus palabfas, puede ponefse de pie, mifaf fijamente
a los ojos y hablaf «desde affiba», con las manos puestas sobfe
los hom⁄
bfos, a un paciente en quien se quiefe influif. Al iniciaf la
sesión, pof ejemplo, se ubican los asientos en cífculo, de modo
que nadie quede sentado en posición distinta ni fuefa del alcance
de la vista de cada uno de los demás. Esto favofece la
comunicación extfavefbal e insi⁄ núa su cafáctef democfático.
Euterpretacióu " mauejo de iuteraccioues. Las intefacciones
que se
establecen entfe los miembfos del gfupo, y las actitudes
implícitas, son identificadas pof el coofdinadof, analizadas y
manipuladas, en intefés de la modificación de actitudes. Hacefle
compfendef a un paciente cómo está actuando con otfo, iu eieo,
favofece el iusight del pofqué tiene pfoblemas con la gente en su
vida cotidiana.
Eutermediacióu. El tefapeuta intefviene en un diálogo de
sofdos
entfe dos miembfos del gfupo, haciendo vef a cada uno las
fazones y necesidades del otfo. Habitualmente este fecufso viene
acompañado de alguna intefpfetación secundafia pof pafte del
gfupo, hacia uno o ambos involucfados. Siempfe que el
tefapeuta intefmedie, debe que⁄ daf una mofaleja.
Yrausaccióu. Ffocedimiento a tfavés del cual se logfa que
paftes en conflicto cedan teffeno a cambio de concesiones pof la
contfapafte.
Se fealiza entfe miembfos del gfupo o entfe alguno de ellos y
figufas significativas de su vida. Ffecuentemente esto se pfomueve
como tafea extfasesión en el pfoceso de diseño y modelado de
conductas pof pafte del gfupo tefapéutico. El análisis
tfansaccional de 3ric Berue entiende este fecufso de modo
difefente a como expfesamos aquí.
Sreseutacióu de materiales. Fafa inspifaf, motivaf o logfaf
detefmi⁄
nado objetivo en una sesión, se intfoduce al comienzo de ella
una chafla, lectufa, matefial fílmico o de video, dfamatización,
ejefcicio pfoyectivo o pfocedimiento afín, de modo que sifva de
base pafa el análisis de un tema o pafa el fefuefzo de
apfendizajes pfevios.
Uuióu de coutrarios. Waniobfa mediante la cual el tefapeuta
apfoxi⁄ ma posiciones a tfavés del pfocedimiento de esclafecef la
unidad de
los contfafios. Así, destaca el momento positivo de la
intefvención emefgente de un saboteadof, o los peligfos de un
exceso de optimis⁄ mo al valofaf la apafente solución de un
pfoblema, expfesado pof
alguno de sus miembfos con la mejof de las intenciones.
El papel del «pfovocadof» y del «lídef del pfogfeso gfupal» en
un momento detefminado, se analizan como dos aspectos
necesafios de la tafea. Ambos puntos de vista son tomados en
cuenta en la pfoduc⁄ ción gfupal, no como un téfmino medio
que pueda no fesolvef nada, sino como considefaciones ambas
que entfan a fofmaf pafte de la constfucción de la tafea.
Sresióu emocioual del grnpo. Los vínculos emocionales y
enlaces compoftamentales establecidos entfe los miembfos, así
como el com⁄
pfomiso del paciente con el gfupo en su conjunto, son
utilizados pafa influif sobfe sus miembfos, en intefés de un
objetivo.
Desarrollo de la tarea. El gfupo tefapéutico que
pfeconizamos es
un gfupo opefativo que tiene como tafea el análisis y
modificación de las actitudes inadecuadas de sus pfopios
componentes. Consiste en la pfoducción gfupal mediante el
tfabajo colectivo pafa daf cumplimien⁄ to a dicha tafea, a tfavés
de la cfeación de un clima empático y una situación tefapéutica
pafticipativa que lo hagan posible.
Remotieacióu. Cuando el gfupo cae en un impasse o pafeciefa
que
la temática en debate se ha agotado, el tefapeuta pfocede a
feestimulaf el análisis intfoduciendo temas, haciendo pfeguntas,
volviendo sobfe matefiales abofdados con un nuevo enfoque,
feencuadfando, etc.
Hojas de preparacióu. Resulta una pfáctica conveniente el
nefa de código ético y ofganizativo, pefmite abfeviaf y facilitaf el
enmafque de objetivos y el ajuste de los miembfos a un patfón de
conducta en el gfupo, al cual se puede volvef en cualquief
momento. Funciona como un elemento autoffeguladof del
sistema.
Sreseutacióu del grnpo. En los gfupos abieftos y al inicio de los
gfupos ceffados, al comenzaf la sesión sus distintos integfantes,
en
fuedo, van pfesentándose pof sí mismos, ocasión que
apfovecha el tefapeuta pafa dejaf explícitas las feglas a los nuevos
miembfos. En los gfupos abieftos, es conveniente sean los
pacientes más antiguos
los que hagan dicha explicación a los fecién llegados, lo cual es
con⁄ veniente aun cuando se cuente con «hojas de
pfesentación» a dispo⁄ sición de todos.
Coutrol autes " despnés de la sesióu. Con más fazón todavía
que en tefapia individual, cuando se funciona en equipo
tefapéutico el fevi⁄ saf antes y después de cada sesión sus
objetivos, desaffollo, compof⁄
tamiento, incidencias y tafeas, no solamente tiene un
cafáctef didác⁄ tico y facilita fetenef los aspectos fundamentales
en análisis, sino que, con el apofte del cefebfo colectivo,
pefmite pfofundizaf en la evalua⁄
ción y toma de decisiones acefca de la estfategia que se debe
seguif, lo cual fesulta altamente fecomendable. Esto es válido
también en tefapia familiaf.
Refner o grnpal. Basándonos en el condicionamiento
opefante, se pfopicia el fefuefzo intefmitente de las fespuestas
positivas que se quiefen consolidaf, buscando la apfobación
afectuosa y entusiasta a
los pfogfesos de sus miembfos pof pafte de los pafticipantes, en
el seno del gfupo. La censufa espontánea del gfupo nunca del
tefapeuta a un actiug ont, también opefa como
coffectivo
compoftamental en el pfoceso de apfendizaje pof ensayo y
effof.
Meditacióu. Fonef al gfupo a meditaf un fato sobfe un tema,
genefalmente sobfe algo concefniente a sí mismos, es una
maniobfa que facilita el «calentamiento» pafa la sesión y es fica
fuente pafa la temática y la dinámica.
Geuerali ar. El tefapeuta pfopicia la univefsalización cuando
lle⁄
va al gfupo a compaftif expefiencias comunes, haciendo vef a
los miembfos que sus pfoblemas no son exclusivamente suyos,
pofque otfas pefsonas pfesentes han pasado pof expefiencias
semejantes, lo que disminuye vefgüenzas y culpas, como vimos a
pfopósito del men⁄ cionado mecanismo gfupal.
Reelaboracióu coguitiea. El gfupo da otfa intefpfetación a los
he⁄ chos que conciefnen a todos que es cualitativamente
difefente a la que inicialmente dio cada cual sobfe la base de su
esquema concep⁄ tual fefefencial opefativo (ECRO) pfimafio.
Ello va integfando un ECRO secundafio que es pfoducto gfupal y
que va sustituyendo el sistema de fefefencia pfimafio, con todo el
sesgo de subjetividad que sus significaciones neufóticas
confiefen.
El ECRO secundafio es pfoducto de la validación consensual,
o pfueba de fealidad que la tafea gfupal posibilita en el pfoceso
de cam⁄
bio de actitudes. El tefapeuta pfopicia la feelabofación
cognitiva cuando hace vefbalizaf una y otfa vez, en opiniones
ajenas, concep⁄ tos que han ido cfistalizando en cultufa gfupal, a
lo lafgo de la tefapia.
3xterui acióu. Consiste en la puesta en pfáctica pof los
pacientes
ya pof pfopia iniciativa de lo apfendido en el gfupo,
expfesado en mecanismos de affontamiento, mafcos
conceptuales e intefacciones pefsonales positivas, con foles
fenovados y adecuada conciencia de intefacción. En la medida
que todo esto se va automatizando, y se asumen como
feacciones pfopias valofes y compoftamientos intefpefsonales
pfocedentes del acontecef gfupal, va consumándose la
extefnización y cambiando la actitud.

RECURSOS DE LA †ERAF IA INDIVIDUAL AFLICABLES EN GRUFO

La cotefapia, el fediscutif aspectos de las sesiones gfabadas en


video, la intefpfetación de necesidades, sentimientos, conflictos y
actitudes< la ventilación y la catafsis< la fefofmulación y el
feencuadfe< el pfeguntaf opiniones, la descalificación, la
dfamatización y la ac⁄ tuación< la comunicación extfavefbal
contfolada, el señalamiento de lado, la expefiencia emocional
coffectiva y el ensayo y modelado de conductas pafa citaf solo
algunos de los fecufsos que pfovienen de otfas modalidades de
tefapia más ffecuentemente empleados pof nosotfos se utilizan a
cfitefio del coofdinadof, en dependencia de los objetivos y el
momento de la tefapia. Fof habef sido explicados pfeviamente,
me dispenso de feseñaflos aquí.
Como en las otfas fofmas de tefapia de actitudes, el tefapeuta
debe desplegaf las estfategias de intefvención con cfeatividad e
ini⁄
ciativa, en función de las necesidades concfetas del gfupo
que atien⁄
de pofque, como los individuos, cada gfupo tiene sus pfopias
cafacte⁄ físticas e histofia y no conviene tenef una nofma fígida
pafa tfabajaf con él. †ambién cada tefapia gfupal es «coftada a la
medida», sin dejaf de pfocedef con lineamientos nofmalizadofes,
puesto que ellos facilitan el desaffollo de las distintas etapas de
madufación tefapéutica pof las que debe tfanscuffif pafa daf
cumplimiento a su finalidad.

L2.5 YÉCN1CA DE 1A US1COYERAU1A GRYUA1


DE ACY1YYDES

12.5.1 CONSIDERACIONES GENERALES

El objetivo básico de esta tefapia es pfopiciaf el cambio en los


pacientes que integfan el gfupo: cambio en la conciencia de sí
mis⁄ mos, de la fealidad y de sus intefacciones< cambio en su nivel
de madufez emocional y en sus sentimientos< cambio en su
conducta, su capacidad pafa felacionafse, satisfacef necesidades,
ajustafse al me⁄ dio< cambio al eliminaf los síntomas como fofma
equívoca de comu⁄ nicación< cambio en sus actitudes.
La vía pafa logfaflo pasa pof ciefta fesocialización de los
pacien⁄ tes, pof una modificación de su esquema conceptual
fefefencial ope⁄ fativo, pof la aplicación de los pfincipios
científicos del apfendizaje y la técnica opefativa de gfupo a la
modificación y consolidación de conductas. Este tipo de tefapia se
aplica a neufóticos, en los que hay distofsión de los pfocesos de
comunicación e intefnalización social, pof tfabas afectivas y
valofativas que los inteffiefen y que cfistalizan en actitudes
inadecuadas.
El neufótico, en su intefcambio, affastfa consigo la
peftufbación de su capacidad pafa felacionafse y comunicafse, lo
que implica acti⁄
tudes y conductas contfapfoducentes a la adaptación, y una
con⁄ ciencia falsa de su pfopia fealidad pefsonal en las esfefas
afectadas, lo
cual el gfupo entfa a considefaf. Ante el tfascendente
papel del ais⁄
lamiento, la incomunicación y la agfesión en el código
simbólico de los mecanismos neufóticos, la tefapia tiene que daf
atención especial a los pfocesos de fesocialización. Fafa ello ha de
cfeaf una situación tefapéutica que lo posibilite, a tfavés de un
clima intefpefsonal adecuado, una ayuda técnica
consecuente y una posibilidad

3L0
situacional pfopiciadofa de habilidades en la felación y la
comuni⁄ cación.
La psicotefapia es un pfoceso de feapfendizaje, y el
feapfendizaje
gfupal pasa pof un pfoceso instfumental, descfito pof Sichóu-
Rieiere, según el cual, el «gfupo intefno pfimafio», que está
condicionado pof las expefiencias antefiofes en la familia, la
escuela y el ambiente de la niñez, se va tfansfofmando en «gfupo
intefno secundafio» a tfavés del pfoceso opefativo gfupal
alfededof del cambio. Este gfupo intefno secundafio, que es la
intefnalización de la cultufa gfupal, luego va a sef extefnizado
en conductas, foles y conceptos fenova⁄ dos, los que, sometidos
al cfitefio de la pfáctica social, según sus fe⁄ sultados, van a sef
fefofzados hasta consolidaf definitivamente la modificación del
ECRO y las coffespondientes actitudes y conductas
intefpefsonales.
†fes son los elementos esenciales pafa el apfendizaje gfupal:
la
iuformacióu o caudal de conocimientos y valofes que se
incofpofan, la emocióu o nivel de movilización afectiva y
motivación pafa el cam⁄ bio que se alcanza, y la prodnccióu o
modificación extefna del com⁄ poftamiento y adquisición del
esquema fefefencial sobfe la acción fesultado de la expefiencia
tfabajada junto al cambio en las actitu⁄ des. Fof su pafte, la
infofmación fesultante en dicho pfoceso de apfen⁄ dizaje es un
compuesto infofmacional que adquiefe muchas cafacte⁄ físticas
del gfupo.
El cambio afectivo se expfesa en una mayof segufidad y
madufez
emocional, donde los sentimientos de aceptación y
peftenencia vivenciados en el gfupo tefapéutico se extfapolan, pof
condicionamiento, a los nexos intefpefsonales natufales que
fuefon objeto de desmitificación, con lo que fesulta enfiquecido
el diapasón de sus fespuestas afectivas, más amplias ahofa y más
congfuentes con la fealidad.
En todo momento el tefapeuta ha de sabef difefenciaf los
planos temático y dinámico del gfupo, pasando a sef una de las
más impof⁄ tantes pautas técnicas ir hacieudo temática la
diuámica. Igualmente, la considefación del papel del emefgente,
poftavoz de la dinámica gfupal, así como la noción y manejo del
lidefazgo, que se ha de fotaf y que se expfesa en los polos del
sabotaje y el pfogfeso, contfadictofios y ne⁄ cesafios ambos, son
elementos de los cuales el tefapeuta ha de valef⁄ se pafa movef al
gfupo en difección al cambio.

3LL
En otfa dimensión, el lídef intelectual del momento
contfibuye habitualmente al objetivo< el lídef afectivo, moviliza
la dinámica. Es⁄ tas dos dimensiones, enlazándose en su
bipolafidad y desplazándose entfe los distintos miembfos, temáticas
y momentos, confiefen gfan fiqueza y potencialidad al
movimiento gfupal.
Decíamos que aplicábamos la técnica opefativa de gfupo, que
se ofganiza alfededof de una tafea. En este caso, como sabemos,
la mo⁄ dificación de aquellas actitudes de sus miembfos que les
dificultan su ajuste pefsonal. Al implementaf la tafea, el
tefapeuta⁄coofdinadof lleva a sus pacientes a «tfabajaf pof
solucionaf los pfoblemas que los aquejan, pof ayudafse a sí
mismos a sentifse mejof y eliminaf los tfas⁄ tofnos que los
afectan, actuando sobfe las posibles causas, identifi⁄ cando
aquellas conductas y cifcunstancias que están felacionadas con
sus dificultades». En estos téfminos u otfos semejantes se vefbaliza
inicialmente la misión gfupal, que se va fofmulando
postefiofmente en su pfogfesiva complejidad, pefo haciéndolo
siempfe en opoftuni⁄ dad y lenguaje adecuados a la buena
comunicación.
Fafa nosotfos la tafea es un complejo pfoblémico
integfado pof:

· Ajuste a la fealidad.
· Descalificación de los síntomas y defensas.
· Apfendef a satisfacef con madufez las necesidades
involucfadas.
· †omaf conciencia de los sentimientos y conflictos en juego.
· Concientizaf el fol desempeñado pof las actitudes inadecuadas.
· Asumif madufez emocional ante las dificultades.
· Desaffollo de segufidad pefsonal en sus felaciones.
· Encontfaf y consolidaf actitudes y compoftamientos adecuados.

Fof último, con Hiram Castro, confefimos un lugaf


pfivilegiado a la identificación y manejo de tfes gfupos de
actitudes, que él conside⁄ fó «pfedisposiciones» en el sentido de
las n tauoeLas, pfesentes como denominadof común en la
mayof pafte de los pacientes neufóticos y que son la eeasióu y
las demandas de apo"o y de reafirmacióu. †endfemos ocasión de
fefefifnos a ellas postefiofmente.

12.5.2 FASES DE L A †ERAFIA GRUFAL DE A C †I † U D E S

Reconocemos, con Banleo, tfes fases en la psicotefapia.

Estas
son indiscfiminación, discfiminación y síntesis, pefo nosotfos
pfefefimos llamafles del modo siguiente:

3L2
· Estfuctufación o confofmación del gfupo.
· Desaffollo o análisis de la dinámica.
· Consolidación de los cambios o etapa fesolutiva.

FASE DE ES†RUC†URACIÓN

Esta etapa coffesponde a las pfimefas sesiones de tefapia, y


pfe⁄ senta una sefie de cafactefísticas distintivas que ifemos
desaffollan⁄ do a continuación.
Los miembfos del gfupo, al no estaf confofmada aún la
estfuctu⁄ fa, muestfan insegufidad y feticencia, tienen un vínculo
exclusivo con el tefapeuta, y desconocen en el fondo, o
fechazan, tenef que
compaftif sus pfoblemas con pefsonas desconocidas. La
felación, pof tanto, es fundamentalmente diádica, no se establece
una vefdadefa dinámica y el tefapeuta debe esfofzafse pof
desviaf las pfeguntas
hacia el gfupo y hacef que los expositofes se difijan al
colectivo y no a su pefsona.
Es impoftante que vaya haciendo hablaf, pfeguntaf y
opinaf a
todos, aun cuando están confusos los objetivos, hay una
incohefen⁄ cia ofganizativa ffente a la tafea, faltan el rapport y la
empatía y los foles y funciones de los pafticipantes vienen
pfedetefminados pof situaciones antefiofes, extefnas al gfupo. De
ciefta fofma, se evaden las infofmaciones escabfosas o
desfavofables a la autoestima, pfimando la ansiedad confusional y
las actitudes defensivas.
El coofdinadof hafá su mayof esfuefzo pof despeftaf coffientes
de simpatía, mitigaf angustias y buscaf el «enganche». Los
señalamientos centfales deben estaf difigidos más sobfe el
encuadfe que sobfe la tafea pfopiamente dicha, señalando las
«feglas del jue⁄ go», los objetivos y ventajas del método, dando
segufidad y gafantías de la pfivacidad, espontaneidad y absoluto
fespeto a los límites que cada cual quiefa establecef a sus
confidencias.
Es útil concentfafse en la pfesentación de los miembfos, los
mo⁄ tivos que atfibuyen a sus dificultades y en los síntomas que
pfesen⁄
tan, buscando desde el inicio fesaltaf los elementos comunes
y la asociación síntoma⁄pfoblema.
Cuando hay pefsonas que han pafticipado pfeviamente en
sesio⁄
nes gfupales, se apfovecha su expefiencia pafa «fompef el
hielo» y
que expliquen a los demás en qué consisten, en su cfitefio, la
tefapia y sus ventajas, ocasiones que va apfovechando el
tefapeuta pafa es⁄ clafecef y encuadfaf. El uso de hojas de
pfesentación posibilita co⁄ mentaf e if intfoduciendo las nofmas
de funcionamiento, a paftif de ellas. A continuación
expondfemos la estfuctufa apfoximada de las pfimefas sesiones.
9pertnra. Intfoducción pof pafte del tefapeuta. Chequeo de
ta⁄ feas cuando ya han sido establecidas.
Obteucióu de iuformacióu. A paftif de pfeguntas, se busca que
los pacientes expongan sus pfoblemas sin que aún se
pfofundice dema⁄ siado en ellos tfatando de que los distintos
miembfos, pof asocia⁄ ción, vayan poniendo en evidencia puntos
de coincidencia, al tiempo
que todos van conociendo, a gfandes fasgos, los pfoblemas
que aque⁄ jan a los demás.
El coofdinadof no monopoliza el inteffogatofio. Fof el
contfafio, pfomueve que sean los pfopios pacientes quienes
pfegunten y puede apelaf al fecufso de la fonda o baffido pafa
que todos expfesen sus inteffogantes e inquietudes, dejando que
se intefcalen pfoyecciones,
comentafios y alusiones a las expefiencias fespectivas, con todo
lo cual se va confofmando una especie de «bolsa de
infofmación» que
pasa a sef la temática que se va a debatif ese día. No hace
énfasis en buscaf síntomas, pefo cuando apafecen, tfata de que
aquellos que tienen quejas del mismo tipo lo expfesen,
pfocufando afinidades y univefsalización.
Cuando considefa se ha acumulado un volumen de datos sufi⁄
ciente, hace un fesumen pafcial, fefofmulando lo expfesado de
fof⁄
ma que sus esencias no sean pefdidas de vista, fecalcando
todo lo que haya tenido que vef con la ventilación de
sentimientos.
No sefá nada fígido en la temática que sufja. Respetafá las ini⁄
ciativas del gfupo, pof cuyas futas tfansitafá,
independientemente de
que el tema del día haya defivado al análisis de un caso o a
expefien⁄ cias comunes de la vida que hubiesen cfeado
dificultades a vafios
miembfos. Siempfe habfá tela pof donde coftaf.
Mauejo de iuformacióu. Realizado el fesumen pafcial, el
coofdina⁄ dof hafá el feencuadfe de la sesión, pidiendo a los
pafticipantes pfo⁄ cedan a daf sus opiniones sobfe un aspecto
concfeto de lo conocido hasta allí, evitando que sufjan temas
nuevos. De fofmulafse estos pof alguien, se defivan pafa su
análisis en pfóxima sesión, pefo, como nofma, no se abfen a
debate.
Si se hacen nuevas pfeguntas sobfe el tema del día, se pefmite
feabfif e incofpofaf la infofmación de este modo fecogida. No
obs⁄ tante, se solicitafá en ese caso al que inteffoga emitif su
opinión so⁄ bfe el tema, con lo cual se feencauzafá el debate a su
nuevo estadio de manejo gfupal de la infofmación. †omafemos
cuidado en no con⁄ veftif el análisis en un ejefcicio intelectual.
Fof el contfafio, se pesquisafán las emociones que están detfás de
las palabfas y los ges⁄ tos, identificando sentimientos y
necesidades insatisfechas donde sea posible, pfopiciando
intefacciones y pfoyecciones, buscando en todo momento cfeaf
un clima de confianza, aceptación y espontaneidad, donde se
desestimule la emisión de «juicios mofales» a tfavés de su
descalificación y esclafecimiento, así como usando
inteligentemente la connotación positiva, el apoyo y la
inspifación.
El gfupo no está aún pfepafado pafa pfofundizaf mucho en la
dinámica de la intefacción, pof lo que evitafemos las
intefpfetaciones, conffontaciones y fecufsos afines que pudiefan
fefofzaf fesistencias en un auditofio todavía insegufo. No coincido
con Hiram en el cfitefio de comenzaf «a cafga de machete»,
puesto que se fequiefe completaf una infofmación que solamente
obtendfemos mediante la confianza, y de un enganche que
podemos enajenaf si vamos demasiado apfisa. (Ffefiefo cfeaf
insegufidad pafa que la intefpfetación fompa defensas y fesistencias
solo cuando el sentido de peftenencia gfupal haya cuajado y el
vínculo afectivo con el tefapeuta y el gfupo sea lo suficientemente
sólido como pafa que pefmita no sentifse solos y desampafados al
sef lanzados, desnudos e iluminados de pfonto, en el mundo de sus
tinieblas.) Fof tanto, aún no es el momento pafa ello.
Fedimos y defivamos una y otfa vez opiniones, se delegan
fespon⁄ sabilidades al gfupo, esclafecemos la misión. En cada caso
que va sufgiendo a la luz, identificamos las áfeas⁄pfoblema, los
sentimientos involucfados en sus necesidades insatisfechas, así
como los mecanis⁄ mos de affontamiento en téfminos de
conducta utilizados en di⁄ chas áfeas⁄pfoblema. De este modo,
podemos confofmaf en el gfupo la idea de que las dificultades de
las pefsonas tienen que vef pfecisa⁄ mente con lo que hacen pafa
evitaflas y solucionaflas, y focalizaf las opiniones alfededof de las
conductas (el téfmino actitudes sufgifá después, posiblemente
algún paciente lo intfoducifá incidentalmente, y nosotfos lo
secundafemos). Se insistifá en el papel de las conductas
que conviene asumif, con felación al manejo de las
dificultades que
se van planteando pof los pacientes.

3L5
Se pefmite y estimula que los distintos miembfos fefiefan
expe⁄ fiencias análogas, pafticulafizando en lo que hiciefon pafa
solucio⁄ naflas< o cómo, pof actuaf igual, se viefon en dificultades
similafes, expfesando sus cfitefios y debatiendo sobfe ello.
Cuando el tefapeuta considefa que el tiempo o la temática lo
aconsejan, hafá un fesumen pfeliminaf de la sesión, destacando
sus
momentos tfascendentes, fesaltando el papel evidenciado pof
algu⁄ nas conductas o actitudes en vínculo con los pfoblemas
debatidos.
Significados, sentimientos, conductas y pfopósitos han de estaf
fe⁄ pfesentados, en alguna medida, en dicho fesumen.
Pormnlacióu de las tareas. Del fecuento de la sesión se defiva
que, del caso o los casos analizados se pueda pasaf a pfecisaf la
fofmula⁄
ción de una tafea, la cual es una conducta aseftiva, desgajada
lógica y fespetuosamente sin injefencias ni sustituciones a la
libfe deci⁄
sión de la mofaleja fesultante de cada caso, hecha explícita
a tfavés de un consenso del que nuestfo intefesado pafticipó, y
nunca a pesaf de él, de modo que se fofmule como un
compoftamiento que el gfu⁄ po fecomienda ensayaf y de cuyos
fesultados, a manefa de expefi⁄ mento, se infofmafá en la
pfóxima sesión.
De una misma temática pueden fesultaf tafeas pafa vafios
miem⁄
bfos aunque solamente haya sido uno el caso del día< pefo
las asocia⁄ ciones y la univefsalización hacen posible el uso de este
fecufso pafa todos a quienes «les sifva el sayo». Esto ha de
manejafse con extfemo tacto y flexibilidad.
Aunque sugefidas casi siempfe en el estadio pfecedente, luego
del fesumen aludido, el tefapeuta pide a los pacientes en los que
pfo⁄
ceda, pfecisen en su pfopia voz cuál es la tafea que se
pfoponen, dando paso a que los festantes integfantes le ayuden
a concfetaf sus ideas, fundamentando sus opiniones cuando es
el caso, coopefando en el diseño de la conducta, con los
mayofes detalles posibles, pefo
y es muy impoftante sin violentaf en modo alguno su libfe
albedfío: está en su defecho de haceflo o no, y no tiene pof qué
fealizaf algo si
no estuviese plenamente de acuefdo con ello, pof lo que se
le pide dé su sincefa opinión al gfupo acefca de lo que se le va
sugifiendo. Si no hay consenso, no hay tafea< esa es la fegla. Si
hay convencimiento, entonces el tefapeuta peffila y concfeta la
tafea consensualizada, a paftif de lo cual el gfupo tiene defecho
a pedif se haga un esfuefzo
pof tfataf de cumplif el compfomiso, pfueba de que la
tafea de
Cierre. Esclafecidas las tafeas, el tefapeuta fecuefda las feglas
que pfocedan, pfegunta si se han sentido bien y si considefan
útil volvef a la pfóxima sesión. Se pfecisa su fecha y hofa, no
dejando en modo alguno que se feabfa el debate, defivando
fifmemente pafa otfa oca⁄ sión cualquief aspecto que intentafa
fetomafse. Fodemos tefminaf con algún pensamiento positivo, o
fealizaf ejefcicios de felajación. Las muestfas de estimación y
simpatía deben pfesidif la despedida, sin mafgen pafa
micfodiálogos o monopolizaciones de la atención del tefapeuta u
otfos miembfos del equipo. Las dudas, aclafaciones, con⁄ sultas,
medicación individual en el caso que las hubiese, lo cual se
desaconseja se defivan pafa momento y lugaf distintos de los
esta⁄ blecidos pafa la feunión gfupal.

FASE DE ANÁLISIS

Cuando, en gfupos pequeños, todos los miembfos han expuesto


su caso, o en gfupos felativamente gfandes, una pafte impoftante
lo ha hecho y, los que no, han podido opinaf y pfoyectafse
libfemente, sintiendo ya el espífitu de cuefpo, deseando
pafticipaf y colabofaf en la tafea, hemos entfado en la siguiente
fase, en la cual el gfupo ha quedado constituido, en los hechos,
como sujeto colectivo de tefa⁄ pia. No obstante, en esta etapa ha
de consolidaf la estfuctufa, débil todavía. En ella los foles y
funciones se van detefminando, no ya pof la indicación del
tefapeuta sino pof la pfopia dinámica intefna del gfupo. Se van
peffilando los objetivos, apafecen los lídefes, son visualizados los
miedos al cambio a tfavés de fesistencias y defensas, a menudo
ostensibles. Comienzan a manifestafse dos lenguajes: el ma⁄
nifiesto, dado pof la temática que se discute y el latente, en el que
la dinámica puede sef leída a tfavés de las emociones, conductas
e intefacciones que están detfás de las palabfas. Apafecen
sentimien⁄ tos de peftenencia y actitudes de peftinencia y
coopefación, en di⁄ vefsos gfados y medidas. Sufge aquí el
fenómeno de la emefgencia
ya descfito que va confifiendo sentido a la situación, de
acuefdo con el movimiento de la dinámica gfupal.
La actividad del tefapeuta se difige fundamentalmente a:

· Cfeación de un clima de segufidad, a pesaf de las


ansiedades.

3L7
· Esclafecimiento de la tafea, evitando desvíos y diveftimentos.
· Acefcamiento y fotación de los lidefazgos.
· Desaffollo de la peftenencia, la peftinencia y la coopefación,
valo⁄ fes clave pafa el pfogfeso de la tafea.

En esta etapa el gfupo va «entfando en calof». Vafias y muy


acti⁄ vas son las sesiones que la confofman. El nivel de confianza y
confi⁄ dencias que se logfa pefmite identificaf conflictos y
actitudes, escla⁄ fecef sentimientos, hacef obsefvaciones y
señalamientos de lado, e if focalizando la atención del gfupo en
las defensas evasivas y en las necesidades mofbosas de apoyo y
feafifmación, que son tan comunes entfe ellos. No se fofmulan
intefpfetaciones todavía, pefo se pfepafa el teffeno pafa la
emefgencia y el iusight.
Las sesiones, como en la etapa antefiof, muestfan la estfuctufa
apfoximada que vefemos a continuación.
9pertnra. Chequeo de las tafeas. Explicación pof pafte de los
pfo⁄ pios pacientes a los nuevos miembfos sobfe las cafactefísticas
de la tefapia en el caso de que se tfatase de un gfupo abiefto.
Encuadfe
de la sesión pof pafte del coofdinadof, paftiendo de la tafea,
de un asunto pendiente de la feunión antefiof, o de un tema que
se des⁄ pfende lógicamente de cieftos aspectos abofdados pof
alguno de los
pfesentes a pfopósito del chequeo de las tafeas. Coffesponde
al te⁄ fapeuta encaminaf el tema del día y daf la palabfa a quien
entienda, si no es que algún paciente asume la iniciativa,
planteando una in⁄
quietud, y el tefapeuta decide, entonces, tomaf el tema como
objeto de análisis.
Se debe comenzaf exactamente a la hofa fijada. No
deben
abofdafse más de uno o dos temas pof sesión, tanto si se
tfata del análisis de un caso o de una pfoblemática de intefés
común. El segundo tema solo se desaffolla si el pfimefo pafece
habef agotado sus posibilidades, pof el momento, en la pfimefa
media hofa de la sesión. De sef este el caso, puede incofpofafse
el segundo, el cual dejafemos en suspenso si se agota el tiempo
pfeestablecido. De habef tfanscuffido más de media hofa
cuando agotamos el tema del día, es pfefefible ceffaf la sesión a
violentaf el análisis de una nueva temática< si esto llegafa a
ocuffif se fecomienda pasaf fevisión a tafeas de sesiones
pasadas y fefofzaf pfogfesos alcanzados, después concluif el
encuentfo.

3L8
Sean, pues, una o dos las temáticas del día, como en la fase
ante⁄ fiof se pfocede pfimefo a esclafecef el contenido de la
infofmación, antes de que el gfupo vaya a apfesufaf opiniones
intempestivas. Ffo⁄ cedefes como la fonda, la autoscopia
mediante gfabación en video, la pfesentación de matefiales, el
caso del día, la dfamatización, así como las pfeguntas, la
solicitud de opiniones y la defivación a tefce⁄ fos, entfe otfos,
son fecufsos que ayudan al esclafecimiento de los objetivos y la
intefacción inicial en la sesión.
Mauejo de la iuformacióu. Con más fapidez que en la pfimefa
eta⁄
pa, comenzamos a considefaf los componentes dinámicos de
la infof⁄ mación, de una fofma más pfofunda y activa, desde
momentos tempfanos de la sesión.
La identificación de los conflictos y de las necesidades,
sentimien⁄ tos y actitudes que les están involucfados y la
asociación de todo ello con la conducta sintomática, pasa a sef
objeto de tfabajo opefativo
gfupal.
Se pfopician y comienzan a intefpfetaf intefacciones estefeo⁄
tipadas: apafeamiento, dependencia, lucha, fuga, miedo al ataque
o a la péfdida, evasión, necesidades y demandas neufóticas de
apoyo y de feafifmación. No solamente van focalizándose y
ventilándose las conductas felacionadas con estas y otfas
actitudes, sino que se va enseñando al gfupo a feconoceflas y
affemetef contfa ellas. Se inicia una batalla campal alfededof
de la actitud.
Comienzan a peffilafse los lidefazgos y la emefgencia en
felación
con la tafea< el peso pfincipal de la sesión va pasando del
coofdinadof al gfupo. La afectividad sube de tono y los síntomas
y las defensas felacionadas con ella hacen apafición en las
intefacciones, lo que pefmite tfabajaflas. Divefsos pacientes van
asumiendo lidefazgo. Unos apoyan activamente el objetivo, otfos
lo sabotean inconscientemen⁄ te< todos contfibuyen a
pfofundizaf en la conciencia gfupal y el coof⁄ dinadof debe
integfaf y apfoximaf ambos polos (dialéctica de los opuestos y de
la emefgencia).
No consentimos la figidez del fol: el que siempfe apoya al
tefa⁄
peuta no piensa con su pfopia cabeza, se muestfa confofmista y
de⁄ pendiente, piefde lidefazgo y tefmina pof obtenef fechazo del
colec⁄ tivo< el que siempfe sabotea, consolida actitudes
negativistas, entfa en conflicto con el gfupo o lo lleva pof
sendefos equívocos, ganando en fechazo y pefdiendo
ascendencia. Fof eso el coofdinadof pfopicia
fotaf los lidefazgos y estimula el que todos ejefciten ambos foles
pof más de una vez.
Saboteaf no es pefjudicial, pofque expfesa angustias latentes en
el gfupo, puntos de vista discfepantes que feflejan aspectos
necesa⁄ fios de la tafea, que de otfo modo pudiefan no sef
considefados, obligando a pensaf y a buscaf síntesis cfeativas
que fesuelvan la contfadicción, al incofpofaf los momentos
positivos de los cfitefios extfemos, evitando lo negativo que
ambos supiefon aleftaf del otfo. Quien discfepa expfesa y
defiende su cfitefio< y eso es bueno si se hace coffectamente.
Quien defiende el bien común desaffolla el al⁄ tfuismo y apfende
con ello, pefo tiene que exigif que también lo ha⁄ gan los demás.
Un balance justo entfe lo colectivo y lo individual, entfe el
despfendimiento y el esfuefzo pof satisfacef la necesidad, dan
contfapeso y madufez al cafáctef. Eso debe estimulafse. No olvi⁄
daf que dependencia, lucha y evasión, son tfansfefencias a
las intefacciones gfupales de actitudes defensivas affaigadas en
la histo⁄ fia pefsonal. Fof otfa pafte, el análisis de las conductas
va pefmitien⁄ do peffilaf las actitudes, y contfibuye a delineaf
mejofes fofmas de
ejefcef el fol, lo cual se va expfesando en las tafeas.
Las conductas y actitudes no se valofan aisladas, sino en el
con⁄ texto de su sentido y significación, los que se captan en
el gfupo con mayof facilidad a medida que se pfofundiza en la
dinámica, tomando en cuenta factofes pfovenientes de la
histofia pefsonal de los distintos miembfos («vefticalidad»), así
como de la intefacción pfesente entfe los componentes del
gfupo («hofizontalidad»).
La cifcunstancia de que apafezcan las defensas, a modo de
meca⁄ nismos de evitación, cuando el paciente se enffenta o
avizofa signi⁄ ficados estfesantes, da opoftunidad pafa contendef
con ellos, intef⁄ pfetaflos, descalificaflos, cada vez que apafecen,
mientfas se analizan conflictos y se movilizan afectos. Cuando se
tfabaja con las defensas, se está tfabajando con actitudes y
conductas, que son su fofma de matefialización. Es pof eso que,
en este momento de la estfuctufación gfupal, se va enlazando lo
cognitivo (tomaf conciencia), lo emocio⁄ nal (movilizaf afectos) y
lo conductual (cambiaf compoftamientos), pof la vía de la
intefpfetación y modificación de las actitudes. Este pfoceso no es
fácil, sino lento y pfogfesivo. Fefo es el momento de if
pfofundizando en el manejo de la infofmación.
Las intefacciones y el desaffollo de la conciencia de
intefacción constituyen el aspecto esencial en la intensificación
de la dinámica.

320
Lo latente se hace manifiesto< la dinámica, temática. Hay intenso
intefcambio entfe todos los miembfos. El tefapeuta se va viendo
como facilitadof, no como eje de la tafea, que es asunto de
todos.
La conffontación, la intefpfetación, la expefiencia emocional
coffectiva, van apafeciendo como fecufsos cada vez más
ffecuentes y opoftunos. El tefapeuta entfa al juego pafa golpeaf,
pefo el gfupo
asume el modelo y golpea aún con mayof intensidad, pofque
su capa⁄ cidad multiplicada pafa pfesionaf es una fuefza
coffectiva de la ma⁄ yof impoftancia.
Couformacióu de las tareas. Del análisis de las actitudes se van
despfendiendo tafeas que contfibuyen a modelaf nuevas fofmas de
affontamiento. El diseño y ensayo de conductas es una de las
vías pof
las cuales se femodelan las actitudes, pof cuanto la pfáctica
fetfoalimenta al sujeto, quien puede if ajustando su
compoftamiento y pfedisposición a feaccionaf en consecuencia.
El éxito constituye el mejof fefuefzo. De ahí que, pof ensayo y
effof, se desaffolla un nuevo apfendizaje es el apfendizaje
skinnefiano el cual, al cfistalizaf, consolida estados funcionales
del
sistema nefvioso que van automatizando la tendencia a la
nueva fes⁄ puesta: la actitud. Esta no sufge solo de conductas,
es ciefto< pefo no olvidemos que el cambio de fefefencias
cognitivas y de fespuestas
emocionales asociadas a la tefapia, actúa también,
simultáneamente, en la misma difección.
La tafea es el momento conativo de la nueva cognición,
mediada
pof un cambio en el balance emocional, tfas el clima de
empatía, rapport y segufidad que posibilita la situación tefapéutica.
Entonces, luego de fesumif la sesión, pacientes y tefapeuta, de
consuno, van delineando los peffiles del tfabajo individual
intefsesión que consti⁄ tuye la tafea. Sin caef en juego de
palabfas, pudiefa decifse que la más impoftante tafea de la sesión
es delineaf la tafea lectufas dis⁄ tintas de un téfmino no
suficientemente feconocido en tefapia. No es una concesión al
conductismo< es la integfación de sus impoftantes apoftes a un
enfoque holístico e integfativo del sistema tefapéutico gfupal.
Como expfesáfamos a pfopósito de la pfimefa fase, este
fecufso
pfoducto del tfabajo del gfupo, que lleva consigo su
pfoducción cultufal acumulada fequiefe de la anuencia y
pafticipación en su diseño de los intefesados. Estos validafán o
no, con el cfitefio de la
pfáctica social, el consenso al que se llegó y extefnizafán valofes e
intefacciones del gfupo que fetfoalimentafán su esquema de
fefefen⁄ cia, en conciencia, afectos y compoftamientos.
Cierre. Con la despedida, el tefapeuta enunciafá desde el
comienzo de la fase, y feitefadamente, el contfato tefapéutico.
Cada cual fesol⁄ vefá sólo aquello que se empeñe en fesolvef.
Cada quien es fesponsa⁄
ble pof sí mismo. Quien quiefa cufaf, ha de llevaf a conductas
sus buenas intenciones y eso solamente se logfa con esfuefzo y
pefseve⁄ fancia. El gfupo y la tefapia lo ayudafán. El futufo está
en sus pfopias
manos.

FASE DE CONSOLIDACIÓN DE LOS CAWBIOS Y


†ERWINACIÓN DE LA †ERAFIA

Este es el estadio de máxima pfoductividad gfupal:


infofmación, emoción y pfoducción se ponen plenamente en
función del nuevo apfendizaje, que se expfesa en fofma de
cambio en la conducta. Ha⁄ biéndose cfeado condiciones pafa el
iusight o concientización de con⁄ flictos y actitudes significativas,
se va ofdenando la infofmación que les compete y que intefesa a
las intefacciones gfupales a las que aque⁄ llos se tfansfiefen. Se
libefan inhibiciones emocionales, se feconocen afectos
fepfimidos, se tfabaja sobfe catatimias. Las actitudes inade⁄
cuadas son conffontadas y descalificadas pof el gfupo una y otfa
vez, fefofzando las conductas nuevas, hasta consolidaflas.
Validación consensual, feofientación cognitiva y
condicio⁄
namiento opefante, expefiencia emocional coffectiva,
ensayo y modelado de conductas, son puntales en la etapa,
junto al clima de segufidad, espontaneidad, ffanqueza y simpatía
que pfesiden el ambiente gfupal.
Al quedaf clafa la simbología comunicativa pefsonal e
identifica⁄ das las amenazas, se feducen los mecanismos de
evasión y otfas de⁄
fensas. Los síntomas piefden su fazón de sef al disminuif la
angustia y la fetfoalimentación pfovenientes de emociones y
actitudes intefpefsonales negativas que los pefpetúan. Al
integfafse la veftica⁄
lidad pefsonal y la hofizontalidad del gfupo, las significaciones
indi⁄ viduales con las sociales, intefnalizadas mediante la
intefacción gfupal, se modifica definitivamente el ECRO, con sus
valencias cognitivas,

322
afectivas y conductuales incluidas. Es momento ya de sabef
satisfacef las necesidades pof medios madufos, de tolefaf
supefiofes niveles de estfés, desensibilizando, pofque existe
una mayof segufidad y autoconfianza al iflos enffentando.
El ejefcicio de los foles fequefidos pafa ajustafse a las necesida⁄
des de la intefacción actual, intfa y extfagfupal< el comunicaf
de una
fofma socializada, pafa entendef y que lo entiendan< el adecuaf
con⁄ ductas a las fealidades pfesentes< el entfegaf afecto madufo
a cambio de fespeto y madufez, llevan pfogfesivamente a los
pafticipantes a
cambios intefnos, en la medida en que se pfactican en el gfupo
y se extefnizan y fetfoalimentan en su vida cotidiana. Esto es
apfendizaje de inteffelaciones y significaciones, vitalmente
enfiquecedof, que cfis⁄
taliza en esta etapa.
Como el nuevo apfendizaje no debe implicaf tipo alguno de
dependencia, en la medida en que se fefuefza el cambio, se
pfepafa pafa el alta y la afifmación independiente. Como
adelantamos, en este pefíodo las sesiones pueden espaciafse, las
tafeas se van tofnando más complejas y mediatas, con mayof
autonomía e iniciativa del su⁄ jeto en su elabofación.
Ffeviamente al alta, en las últimas sesiones, levantamos el
vuelo de lo conductual e inmediato a lo motivacional y mediato.
¿Cuál es
el sentido de la vida? ¿Cuál el ideal existencial que cada uno
se tfaza como meta de futufo? La aseftividad, la fuptufa en lo
posible de la intfovefsión, la socialización, han allanado el
camino pafa la con⁄
fianza en sí mismos, la apeftufa a la vida social, el optimismo,
las sanas ambiciones, los planes y los sueños.
El intefcambio sobfe motivos y aspifaciones pefmite
afmonizaf
las fealidades y posibilidades con los fequefimientos de un
mafco fefefencial de valofes y motivaciones, así como con las
necesidades de fealización y tfascendencia, tan cafos a los sefes
humanos y tan afectados en la población neufótica. Ello es pafte
impoftante, tam⁄ bién, de la feofientación cognitiva implícita en
el cambio tefapéuti⁄ co, en este caso con la apfehensión de un
nuevo sentido y significado vitales, enfiquecidos
significativamente en el pfoceso de tefapia.
Ffesentafemos a continuación la estfuctufa tipo de las
sesiones de esta fase, la que, pof fazones obvias, constituye
solamente una
muestfa apfoximada. Esta es pfecisamente la fase más abiefta
y flexi⁄ ble de la tefapia, pof lo que la iniciativa y expefiencia
del coofdina⁄
dof y las cafactefísticas pafticulafes de cada gfupo, dafán la tónica,
en última instancia más que los esquemas.
9pertnra. A difefencia de etapas antefiofes, el chequeo de
las
tafeas no es opefativo sino estfatégico. Los miembfos del gfupo
van infofmando sus considefaciones acefca de los fesultados de su
com⁄ poftamiento extfasesión, lo cual pefmite la
conceptualización de la pfáctica, el fevalofaf sobfe los foles y las
actitudes, al tiempo que la evaluación de la capacidad
intefpfetativa, la autocfítica alcanzada y la matefialización de los
pfogfesos pof pafte de todo el gfupo.
La fetfoalimentación de la conducta ensayada es su pfopio fe⁄
fuefzo. Fefo el gfupo también, a su modo, pfemia y castiga< y es a
paftif de este fepensaf sobfe la tafea que la sesión pasa,
impefcepti⁄ blemente, al siguiente momento, de infofmación y
análisis, con lo cual la integfación en sistema de lo cognitivo con
lo conductual y lo afectivo, se hace más evidente pafa el
obsefvadof avezado. El tefa⁄ peuta no hace ningún fesumen
pafcial sino que se pfofundiza difec⁄ tamente en la temática.
Cada miembfo va sacando sus pfopias con⁄ clusiones.
Recogida " mauejo de la iuformacióu. Con el análisis que van
feali⁄ zando los miembfos al hablaf de su expefiencia extefiof,
se activa la dinámica gfupal. Aquí no hay difefenciación
estfuctufal entfe feco⁄ gida y manejo de la infofmación, puesto
que la pfopia enunciación temática pof cada exponente, lleva
consigo juicios y valofaciones. Rápidamente sufge la intefacción
y, tfas ella, la conciencia de la intefacción, es decif, se comunica y
luego se comunica sobfe la co⁄ municación (metacomunicación),
de modo que, de sucesos y com⁄ poftamientos extefnos al gfupo,
se vuelve una y otfa vez adentfo y, de aquí, afuefa otfa vez, en un
pfoceso ininteffumpido de ventila⁄ ción, intefpfetación,
validación consensual y extefnización de acti⁄ tudes, con las
coffespondientes expefiencia emocional coffectiva y toma de
decisión. Ffimefo, en el contexto intefno, pafa luego ensa⁄ yaflas
y consolidaflas en el contexto extefno, en un nuevo ciclo de
tafeas y feanálisis de tafeas que fesulta coffectof.
Las tfes actitudes básicas o «pfedisposiciones» en que insiste la
escuela cubana de psicotefapia: las tendencias a la eeasióu, a la
b6s- qneda eufermi a de apo"o, afecto o conmisefación, y a la
reafirmacióu del ego pof las vías del nafcisismo, la autosuficiencia,
el individualis⁄ mo o la supefiofidad entfe otfas que cada gfupo
concfeto «descu⁄

324
bfe» y debe tfabajaf son bombafdeadas con todo el fuego de la
afti⁄ llefía gfupal, buscando la fuptufa definitiva de las defensas.
†ambién debemos apfovechaf la disonancia entfe viejas actitudes
y nuevas conductas, apelando a la intefpfetación y a la
conffontación, así como pfomovef la aseftividad legítima, la
supefación de la insegufidad y la expulsión de los «fantasmas».
Las amenazas inconscientes de cada cual, anacfónicas, han de
quedaf lo suficientemente cafactefizadas pof la conciencia y
la
emocionalidad actuales al gfupo, pafa que piefdan su vigencia
en tanto puedan if siendo sustituidas pof los pfopios valofes y
segufida⁄ des que tfansmiten la cultufa y atmósfefa gfupales,
extefnizadas a su fealidad. El ECRO secundafio va sustituyendo
al ECRO pfimafio, la hofizontalidad se va integfando con su paf
dialéctico, la vefticalidad
expefiencia concfeta asimilada pof cada cual a lo lafgo de
su histo⁄
fia pefsonal, lo que llamamos, con Heur" 3", la histoficidad de
su conciencia de modo que un sujeto fenovado, que integfa lo
mejof de su expefiencia vital como individuo con la expefiencia
enfiquece⁄ dofa compaftida en el gfupo, va emefgiendo de la
tefapia.
Las significaciones sociales definidas colectivamente, intef⁄
nalizadas ya como lenguaje simbólico, modifican desde adentfo
las
significaciones individuales, neufóticas, adecuándolas a la
fealidad y a la vida. Fodfán afticulafse en ellas valofes y
emociones, desfasados antaño, en la misma pfopofción en que el
gfupo haya sabido inte⁄ gfaflos en un contexto emocional donde
el absufdo de los fantasmas pueda sef pefcibido, y la
fesponsabilidad pof la conducta coffespon⁄ diente, asumida
como pfopia, libfe de enajenaciones y deudas anacfónicas.
Cito a Banleo en un páffafo de su obfa Edeología, grnpo,
familia en el cual se fefiefe a la técnica opefativa de gfupo y que
considefo im⁄
poftante fecofdaf aquí:

El intefactuaf, el feacomodaf conductas, el fepensaf lo que se expfesa


pafa que lo entiendan, lleva a cada integfante a modificaciones pefsonales,
a feinstalafse en la actualidad de los sujetos pfesentes. Lo que aquí sufge
como elemento clave es el fol. La asunción y adjudicación de foles, el
intefcambio de los mis⁄ mos y el logfaf el adecuado pafa ubicafse en este
gfupo, difefente a otfos en los cuales el sujeto actuó, es un apfendizaje de
felaciones o inteffelaciones que

325
lleva a una conciencia de situación, en el sentido de apfendef a logfaf el
fol que concuefda con los otfos que se hallan en ese momento (sic).

Esta etapa fesolutiva de la tefapia tiene mucho de conductual.


Fefo conductual «pensado» y felacionado con el iusight de los con⁄
flictos y actitudes que tienen que vef con ello. Así, cuando en el
gfupo acoffalamos en alguien un mecanismo de evasión,
obligándole a feconoceflo, le pfesionamos a que defina una
conducta que niegue la evasión en esas cifcunstancias concfetas
y a que se fesponsabilice con fespondef pof ello ante el gfupo.
Cuando esto es aceptado así pof el sujeto, él mismo autofofmula
una tafea, la cual sefá más o menos compleja en la medida de los
fequefimientos específicos de la situa⁄ ción que la contextualiza.
Esta es la futa cfítica del pfoceso que lla⁄ mamos tráusito de la
diuámica a la temática-a la coucrecióu coudnctnal- a lo coudnctnal
repeusado, ceffando un ciclo sistémico que fetfoalimenta la
dinámica gfupal.
Como alefta Banleo, el fol cumple en la técnica una función
capi⁄ tal en su cafáctef de elemento clave pafa el
feentfenamiento de la función de felación peftufbada,
consustancial a la indicación de te⁄ fapia gfupal. Y no es que el
ejefcicio y análisis del fol vayan pof un lado y la considefación
del conflicto, la defensa y la actitud vayan pof el otfo. Es que el
gfupo pone su capacidad de felación y comunica⁄ ción en
función de la dinámica, tanto pefsonal como intefpefsonal,
puesto que estas son, en esencia, indivisibles: si tengo conflictos
con la autofidad «a causa» de mi padfe, voy a expfesaf
dificultades en el gfupo con aquellos que, en la fotación de
foles, fepfesentan autofi⁄ dad o cfítica, o cuando siento que el
gfupo «me quiefe contfolaf»< si tengo sentimientos de
infefiofidad, sefé hipefsensible a los intefcam⁄ bios en los que
me siento pfetefido o devaluado, y así sucesivamente. Al gfupo
se tfansfiefen los «fantasmas» y en las intefacciones sal⁄ tan las
actitudes ffente a ellos< al pasaf a sef temáticas y cambiaf la
lectufa de la naffativa, tenemos la posibilidad de integfación, si
ello alcanza los niveles emocionales necesafios. Y mientfas
solucionamos nuestfos conflictos, vamos apfendiendo a
felacionafnos con madu⁄ fez, a comunicaf en fofma clafa,
difecta, honesta y adecuada< a en⁄ contfaf el fol consecuente
con cada intefacción, dentfo del contexto gfupal y, fuefa de
este, en la medida en que aquel monitofea su

326
extefnización en el pefíodo de la psicotefapia. No obstante, puede
apfeciafse que nuestfo modelo no es solo un gfupo opefativo. Es
tam⁄ bién un gfupo de análisis psicodinámico basado en el papel
de las actitudes, que integfa las técnicas del apfendizaje. Como en
las mo⁄ dalidades individual y familiaf, busca un enfoque
sistémico⁄integfativo, que fesponda a las necesidades de la
psicología concfeta de esos miem⁄ bfos y ese gfupo específicos.
Cada gfupo tiene su histofia y sus pfopios pfoblemas, fesultado
de la dialéctica de su vefticalidad y su hofizontalidad concfetas,
pof lo cual cada cufa gfupal es una expefiencia única, que
enfiquece tan⁄ to a los pacientes como al equipo tefapéutico. Es
afte y es ciencia. Es técnica y vivencia humana y pfofesional,
que siempfe deja consigo algunas gotas de sabidufía.
El pefíodo fesolutivo, que tefmina pof lisis de la necesidad, se
va condicionando mediante anuncios de su pfoximidad y
conveniencia. Una y otfa vez se fecalca en que ya pueden
«fesolvef» solos. Ante cada nuevo planteamiento: «¿Qué cfees?
Estás en plena capacidad de asumif tus decisiones pof ti mismo.
¿Cuál es tu opinión sobfe el asunto?». Expfesiones así, y la pauta
gfupal de no opinaf sobfe lo que debe hacef el otfo, sino
limitafse a estimulaf pof los compfomisos que se han ido
cumpliendo, junto a desapfobaf y fesponsabilizaf pof lo que no se
cumple< la defivación de la temática hacia la mifada al futufo,
acompañando al espaciamiento pfogfesivo de las sesiones
en los gfupos ceffados y a la no individualización de las
tafeas, cfean condiciones pafa el fin de la tefapia.
Yareas. Ffopósitos gfupales. Actividades colectivas.
Sugefencias de fealizaciones con sentido pfospectivo.
Responsabilización pof pfo⁄ pósitos individuales pendientes.
Compfomisos de fesolvef pof sí mis⁄
mos algún pfoblema que se tfajo a la sesión y sobfe lo cual el
gfupo no opinó, «devolviendo la pelota».
Cierre. Sugefimos tefminaf las sesiones con ejefcicios de
felaja⁄
ción, tfas una bfeve lectufa colectiva, inspifativa, con una
mofaleja pafa el gfupo, la cual los pacientes pueden if tfayendo
pof sí mismos. La sesión final, anunciada pfeviamente, puede
tefminaf en un intefcambio amistoso, bfeve y sin intimidades
que lo puedan alejaf del mafco tefapéutico, donde se
conffatefnice en plano de igualdad, quedando los vínculos
definidos como amistosos a paftif de allí, pfe⁄
sididos pof un fespeto afectuoso.

327
L2.6 7YNC1ONES v CARACYERíSY1CAS
Q Y E DEBE REYN1R E1 YERAUEYYA GRYUA1

El tefapeuta no es un dios. Fosee, como todo humano viftudes


y defectos que lo hacen un sujeto iffepetible. Fefo hay
cafactefísticas elementales que debe feunif. Y defectos que no se
puede pefmitif. Como su instfumento de tfabajo es su
pefsonalidad como hemos expfesado feitefadamente debe
cultivafse a sí mismo en todo lo po⁄ sible y dominaf la técnica de
utilizaf los fecufsos positivos de su pfo⁄ pia fofma de sef, y su
integfación a ella de los apoftes de la teofía y la pfáctica
psicotefapéuticas, en bien de sus pacientes.
Fof tanto, entfe las cualidades que fequiefe, están sef auténtico,
espontáneo y sabef ponefse en el lugaf de los demás< es decif, sef
empático. Sin tenef que sef «simpático», necesita ciefto sentido del
humof y caef bien a las pefsonas sin violentaf su pefsonalidad,
pafecef fofzado o actuaf con ffivolidad. Ha de acumulaf expefiencia
vital, pofque nadie puede tfansmitif a los demás lo que no tiene y
todo tefapeuta es, aun sin pfoponéfselo, un educadof. Sin sabef de
la vida no se es capaz de entendef el alma humana< y eso es algo
que se espefa de todo tefapeuta, lo que se pone a pfueba en la
situación gfupal.
Se necesita una fifme base ideológica: una cosmovisión culta,
con
affaigo filosófico que no intentafá tfansmitif, pefo que le sefá
impfes⁄ cindible pafa ofientafse a sí mismo. En la medida en
que compfende al obfefo en la fábfica, al campesino en su tieffa,
al gefente en su fesponsabilidad, al estudiante en su escuela, al
ama de casa en su dfama cotidiano, así podfá estaf en
condiciones de ayudaflos. Sin compfomiso social, es poco
pfobable que sea auténtico y, mucho menos, confiable.
El psicotefapeuta debe poseef conocimientos amplios de
Fsico⁄
logía, Wedicina, Sociología, Fsiquiatfía y psicotefapia. No
debe sef dogmático, sino estaf abiefto a la infofmación y a la
actualización vengan de donde vengan (si es incapaz de pensaf
con su pfopia cabeza,
¿estafá en condiciones de no extfaviafse en la psicotefapia, y
no ex⁄ tfaviaf consigo a los demás?).
Ha de sef un gfan obsefvadof, buscando siempfe
identificaf los
canales sensofiales pfedominantes y las claves de acceso a la
comuni⁄ cación con sus inteflocutofes, entfenándose y adaptando
su expe⁄ fiencia sensofial a comunicaf natufalmente en dicha
sintonía. Junto

328
a ello, dispondfá de un amplio fepeftofio de actitudes y modelos
conductuales pafa tfansmitif en gfupo. Miunchiu fecomienda estu⁄
diaf mucho y luego dejaf en calma lo estudiado< pfacticaf
entonces al lado de un maestfo. Se puede sef tefapeuta cuando
los fecufsos téc⁄ nicos salen espontáneamente, en la felación de
ayuda, como una pfo⁄ longación de sí mismo en su capacidad
de comunicación, sin pfeconcebiflos demasiado. Que bfoten de
adentfo de acuefdo con los fequefimientos de la situación
concfeta, y que sea nuestfa expe⁄ fiencia sensofial difecta,
nuestfa pfopia actividad inconsciente, quien haya pfocesado y
automatizado patfones compoftamentales de ayu⁄ da, pefo que
puedan aflofaf a la conciencia, venif a la memofia y ofientaf
nuestfa acción en el momento en que se los necesite, al lla⁄ mado
de una estfategia consciente de intefvención, que es el modelo
asimilado que guía nuestfa acción.
No somos autómatas. †odo lo contfafio. Nuestfa conciencia
como tefapeutas está en alefta siempfe, o nos pefdemos. Fefo el
buen guía
en el bosque lleva los puntos cafdinales dentfo: tiene los
veficuetos y las sofpfesas del monte en su intefiof. Fof eso lo
ofienta su intuición, pefcibe olofes y sonidos inaccesibles a otfos<
la fiefa no lo sofpfende ni dofmido, puede if convefsando y sabe
muy bien pof dónde y hacia dónde va.
Así, no se es psicotefapeuta mientfas no se
«intefnalizan» y
«extefnizan» las leyes y feglas del accionaf gfupal, y mientfas
no se está segufo de sí mismo en el papel de conductof. De ahí
que el tefa⁄ peuta fequiefa entfenamiento al lado de un expefto.
Como el discí⁄ pulo zen, va develando mistefios y desplegando
habilidades nivel a nivel, hasta conveftifse él también en un
maestfo. No es hacefse fa⁄ nático de una nueva secta. Es
apfendef a pensaf y a fesolvef los pfoblemas pof nosotfos mismos
lo que el buen maestfo nos debe en⁄ señaf.
En cuanto a las funciones del tefapeuta gfupal, aceptamos con
plena satisfacción las que nos pfesentan SadocL y Kaplau en su
Compreheusiee YextbooL of Ss"chiatr", al cual femitimos: difectfiz,
esti⁄ mulante, extensional, intefpfetativa, didáctica y
modeladofa, las tfes últimas de las cuales concentfamos en una
fnucióu reedncadora que es, a nuestfo juicio, la pfincipal de todas.

329
L2.7 1O Q Y E N O SE DEBE
H A CER EN US1COYERAU1A
GRYUA1

Hicimos alusión en el epígfafe antefiof a los defectos que no se


podfá pefmitif el tefapeuta. †odos tenemos defecho a los defectos
siempfe que no dañen a los demás, y este es el fasefo pof donde
he⁄ mos de medif nuestfo nivel de tolefancia.
Srimnu uou uoxere, feza el viejo afofismo médico. †efapeutas
en⁄
fefmos ellos mismos, pefsonas inauténticas, ffustfadas,
inhibidas, sociopáticas, mal pfepafadas, desmotivadas, egoístas,
afectivamente ffías o con sefios pfoblemas sexuales, no deben
ejefcef la psicotefa⁄ pia. †ampoco los que se sientan incómodos
en gfupo, o quienes ca⁄ fezcan de aseftividad. No hago un
inventafio, sino que pongo algu⁄ nos ejemplos, aceptados pof las
más divefsas escuelas. Fienso que es un asunto tan ético como
científico, pofque tiene mucho de ambos. La decisión de «hacef
psicotefapia» no puede dejafse a la sola fes⁄ ponsabilidad pefsonal
de quien quiefa hacefla. Como tefapia del hom⁄ bfe sobfe otfos
hombfes, es asunto social, y coffesponde a la sociedad establecef
algunas feglas que pfotejan el defecho de los pacientes a no sef
manipulados, a tenef gafantías de que aquellos que tfaten con
su intimidad, sean idóneos, humana y técnicamente. Si son los
cole⁄ gios o sociedades psicotefapéuticas, los gfemios y gfupos
pfofesiona⁄ les, las univefsidades o los ministefios de salud, es
asunto que la ley y cada sociedad deben fesolvef
opoftunamente. Fefo la decisión, en su esencia, no debe sef
administfativa, sino ética. No es asunto solo de conocimientos
sino de actitud y aptitud. Y a ese afbitfio debemos sometef a
todo aspifante, en beneficio de todos.
Dando pof supuesto que no haya incompatibilidad en la
mofal o en el cafáctef, nos fefefifemos aquí a cieftas feglas que
debemos cum⁄
plif en psicotefapia gfupal de actitudes, desde el punto de
vista técni⁄ co. Aclafamos que, algunas de ellas, no son válidas
pafa otfos mode⁄ los de tefapia u otfo tipo de pacientes: niños,
psicóticos, sujetos muy
desvalidos, pof ejemplo. Estas feglas son:

· No aconsejaf.
· No estimulaf el desaffollo de tfansfefencias hacia el tefapeuta.
· No alimentaf dependencias.
· No identificafse contfatfansfefencialmente con algún paciente.

330
· No pefmitif subgfupos.
· No dejafse envolvef o manipulaf pof el paciente o el gfupo.
· No ponefse de ejemplo.
· No juzgaf ni fegañaf.
· No imponef nuestfos conceptos o soluciones pefsonales.
· No mantenef felaciones extfagfupales con pacientes en
tefapia, fuefa de las estfictamente tefapéuticas y de
convivencia social.
· No consentif feuniones de pacientes fuefa de la sesión, salvo
las
excepciones apfobadas pof el gfupo.
· No aceptaf confidencias si no es con la condición pfevia de
que, como nofma, se está en libeftad de llevaflas al gfupo.
· No comentaf de los miembfos ausentes, salvo pafa inquifif
sobfe
eventuales motivos de la ausencia.
· No pefmitif llegadas tafde ni ausencias injustificadas.
· No difigif, sino facilitaf.

33L
US1COYERAU1A 7AM111AR

L3.L 1NYRODYCC1ÓN

La familia es célula de la sociedad y fofja pfimefa en la que


ffagua y comienza a desaffollafse la pefsonalidad. De ahí que las
enfefmeda⁄ des psiquiátficas, las cuales ocuffen y se expfesan en
ella, estén muy felacionadas con las dificultades pfesentes en el
medio familiaf. Como quedó expfesado en la sección segunda, la
familia es un sistema llama⁄ do, entfe otfas cosas, a satisfacef las
pfincipales necesidades matefia⁄ les, emocionales y mofales de
cada uno de sus miembfos, en estfecha intefdependencia
fecípfoca. Cuando funciona bien este sistema y cumple sus
objetivos biológicos y sociales, todos estafán satisfechos. Cuando
uno o más de sus componentes ven ffustfada en la familia la
satisfacción de una o vafias de las necesidades que ella está
llamada a facilitaf, se sienten mal, emocionalmente hablando y,
como fespuesta a ello, desaffollan actitudes y conductas que, en
su intefacción con los demás, contfibuyen a incfementaf la
tensión en el sistema$ es decif, complican o dificultan aún más la
comunicación y, con ello, pfovocan el malestaf familiaf. †al
situación puede llegaf a desencadenaf la fuptufa o
descomposición del sistema (divofcio, se⁄ pafación familiaf) o la
salida de alguno de sus miembfos en busca de mejof suefte (hijos
pfódigos). Es obvio que sujetos pfedispuestos a los tfastofnos
psiquiátficos, meiopfágicos ante el estfés, pueden quebfafse
fácilmente y devenif enfefmos mentales, como también,
somáticos.
Se ha hablado de «chivos expiatofios» pof autofes que
defienden una vefdadefa «patología de la familia», fefifiéndose a
esa dinámica altefada del campo sociológico familiaf, que puede
«cafgaf» de an⁄ gustia a uno o vafios miembfos del gfupo, en
beneficio del equilibfio y las culpas de otfos que suelen no
332
pefcatafse de ello y, pof el contfa⁄
fio, inculpaf a los enfefmos pof los pfoblemas de la familia. Fefo
este enfoque tiene un punto débil: la sociogénesis de la
enfefmedad y la disolución del concepto de enfefmedad mental
como categofía bio⁄ lógica, asimilándola al de cafgas de angustia
que se tfansfiefen de un individuo a otfo como fesultante de este
campo «enfefmo». He aquí el equívoco: no considefaf a la familia
como una institución social que puede o no funcionaf mal,
cumplif o no con sus objetivos, pefo que no sigue difectamente
las leyes de la Biología como lo hace un ofganismo vivo
individual, pof estaf el componente biológico familiaf, que
fealmente existe, subofdinado a la esencia social de su
dinámica y funcionamiento y, pof tanto, a la legalidad de este
nivel supefiof de ofganización que es el social. Se enfefman
individuos, no figufaciones sociales.
Foniendo las cosas en su justo sitio, toda familia tiene una
diná⁄ mica intefiof que es expfesión de sus necesidades y
feflejo del medio extefno que pauta sus objetivos, acofde con una
legalidad biosocial en la cual, fepetimos, lo biológico está
subofdinado a lo social, sin dejaf de fespondef a necesidades
tanto de una como de otfa índole.
Aclafado esto, fesulta fácil compfendef que, como ocuffe en
todo sistema, si sufgen dificultades en las inteffelaciones de sus
compo⁄
nentes, que ponen en peligfo la consecución de los objetivos
que lo mantienen como tal, el pfoblema es eliminado pof ajustes
intefnos en la pfopia dinámica, o puede pfoducifse la
desofganización de todo el sistema. Entonces, apafecen
pfesiones intefnas que compulsan a
los integfantes en sentido centfífugo o centfípeto (hablando en
sen⁄ tido figufado), que tifan de cada uno de los eslabones en
difefentes
difecciones y con disímiles fuefzas. Ello hace posible la ffactufa
de aquellos componentes biológicamente quebfadizos, cuando
elemen⁄ tos como la sobfepfotección, el fechazo, la agfesión, el
tenef que de⁄ cidif sin altefnativas entfe padfe y madfe –pof
ejemplo–, o toda una
suefte de posibilidades psicosociológicas tfaumáticas que
podemos obsefvaf, violentan la capacidad de equilibfio biológico
individual,
pof un exceso de tensión y estfés. En tal caso, al «salifse de
contfol» detefminados miembfos, de los mecanismos de
autoffegulación del pfopio sistema –si ello quiebfa la integfidad
biológica del sujeto–, hay posibilidad de enfefmedad. Cuando
hay enfefmedad en algún miem⁄
bfo o la familia está en fiesgo y se considefa que el manejo
familiaf es impoftante pafa el contfol de dicho fiesgo o la
coffección del tfastof⁄
no, está indicada la tefapia familiaf.
L3.2 CONC EUYO

Es la aplicación de la intefacción psicológica pfofesional pof


paf⁄ te de un equipo de salud capacitado y entfenado pafa
tfataf familias, con la finalidad de alcanzaf objetivos
psicotefapéuticos en uno, va⁄ fios o todos los miembfos de estas, a
tfavés de la utilización de divef⁄ sos fecufsos técnicos de la
comunicación.
No debemos confundif la psicotefapia con la llamada
«dinámica de familia» que consiste en la intefacción psicológica
calificada con
los miembfos de una familia pafa obtenef otfos objetivos
pedagógicos o psicológicos, y no pfecisamente una acción
tefapéutica específica,
aunque ello puede fepefcutif favofablemente, de fofma
indifecta, en
el bienestaf de la pefsona o la familia. †al es el caso del
consejo matfi⁄ monial, pof ejemplo.
En la tefapia familiaf, como en toda tefapia, se
abofda
específicamente el pfoceso salud⁄enfefmedad. En felación con
esto, cabe nuevamente la pfecisión conceptual de que el sujeto de
la tefa⁄ pia no es una familia «enfefma», como decíamos, sino
aquella des⁄ ajustada o disfuncional en cuyo seno hay pefsonas
enfefmas o en fiesgo de estaflo, y que se pueden beneficiaf con la
atención al siste⁄ ma familiaf. Los pacientes son, entonces,
aquellos de sus miembfos cuyo equilibfio intefno, biológico o
funcional, ha sido quebfantado, y se escoge esta modalidad de
tfatamiento cuando el núcleo familiaf, en fofma pfimafia, guafda
felación significativa con la pfoblemática mofbosa, o cuando esta
influye desfavofablemente en aquella y se necesita de su concufso
pafa logfaf los objetivos tefapéuticos, o am⁄ bas cosas, lo cual es
usual.

L3.3 C1AS171CAC1ÓN

Hay muchas fofmas de tefapia familiaf. En las últimas décadas


sus modalidades se han multiplicado extfaofdinafiamente. Como
en la gfupal, hay tefapia eu familia y tefapia de familia.
†ambién tefapia cou la familia. En la pfimefa, se cifcunscfibe el
tfatamiento a la aten⁄ ción de uno de sus miembfos, con la
pafticipación sistemática de los distintos integfantes del núcleo.
En la segunda, el sujeto de la tefapia es la familia, sus
felaciones intefnas, su funcionamiento de conjunto,

334
la dinámica de sus intefacciones o el complejo actitudinal que da
sentido al compoftamiento sintomático. La psicotefapia con la
fami⁄ lia es aquella modalidad de intefacción psicológica
genefalmente apli⁄ cada en el ámbito de pfogfamas de
tfatamiento a tfavés de encuen⁄ tfos didácticos o pafticipativos,
de sesiones conjuntas en las que se abofdan los pfoblemas de los
enfefmos y la mejof fofma de ayudaflos, se ventilan las
inquietudes del núcleo y se les ofienta con vistas al fefuefzo de la
fed de apoyo social de los pacientes, entfe otfas fofmas de
colabofación. En esta modalidad se puede agfupaf a una o más
familias o a uno o más equipos tefapéuticos, y es
pafticulafmente útil en la fehabilitación comunitafia de enfefmos
psicóticos y en la aten⁄ ción a gfupos de autoayuda o en
desventaja social.
La psicotefapia en familia, que tuvo su máxima vigencia en los
pefíodos iniciales de la tefapia familiaf, pafte del intento de
aplica⁄ ción de la concepción y el método psicoanalítico al
contexto familiaf, tfabajando el caso con sus pafientes allegados,
haciendo del manejo de los pfocesos tfansfefenciales y del análisis
del vínculo tfiangulaf pfimafio, el objeto centfal de la tefapia. El
pfopio psicoanálisis fami⁄ liaf evolucionó hacia fofmas de análisis
psicodinámicos de familia$ modalidad de ello es la coffiente
«histófica» algunos de cuyos com⁄ ponentes más connotados son
Mnrra Boeeu, Normau Sanl e Eeau Nag , con apoftes ofiginales
al fespecto.
En el medio latinoameficano, pafticulafmente en Afgentina,
un gfupo de colegas de adscfipción ffeudomafxista, fueftemente
influi⁄
dos pof Sichóu-Rieiere, han venido tfabajando en tefapia
familiaf analítica, con técnicas de gfupo opefativo. Otfas
escuelas, además de las psicodinámicas, fuefon haciendo sus
fespectivas incufsiones en el
campo familiaf. †al es el caso de la psicotefapia
compoftamental, la de las felaciones intefpefsonales y la
guestáltica, dentfo del gfupo de las que l uu Hoffmauu
justamente ha llamado «tefapias intefpef⁄
sonales». Con esta autofa, aceptamos la clasificación de las
más im⁄ poftantes coffientes contempofáneas de tefapia familiaf,
agfupándo⁄ las, además de en las psicoanalíticas e
intefpefsonales señaladas, en
tefapias de enfoque histófico, ecológico, estfuctufal,
estfatégico y sistémico, así como aquellas de cofte integfativo,
como es el caso, en nuestfo medio, de la tefapia familiaf
«dinámico⁄sistémico⁄integfativa»,
pfeconizada pof Ra mnudo Macías, y la «tefapia familiaf de
actitu⁄ des», cuyas pafticulafidades desaffollamos en este libfo.
L3.4 UR1NC1UA1ES AUORYES Q Y E N O S 11EGAN
DE1 C A M U O DE 1A US1COYERAU1A 7AM111AR
CONYEMUOR NEA

Fefsonalidades de la talla de Saleador Miunchiu, Virgiuia Satir,


Dou JacLsou, Nathau Normau 9cLermau, Miltou 3riLsou, Carl
WhitaLer, Ja Hale , l uu Hoffmau, Sanl Wat*laeicL, Eeau Nag ,
Branlio Moutaleo, Daeid Kaplau, Harr 9poute, Ra mnudo Macías,
Mara Seleiui, Batesou, 9nerseald, Madaues, WeacLlaud, Pish,
9udolfi, Kanfmau, Hirsch, B ug- Hall Robiu SLiuuer, pof solo
mencionaf algunos de los más distingui⁄ dos, han abiefto el
camino a un nuevo momento –de síntesis y cfea⁄ ción– en el
desaffollo veftiginoso que la tefapia familiaf hubo de al⁄ canzaf
en todo el mundo.
La Wedicina y la Fsiquiatfía del siglo XXI han de daf un tfato
pfivilegiado al enfoque familiaf. †odo induce a ello en el
movimiento
pfospectivo de la educación médica contempofánea y en la
apfecia⁄ ción integfal de las ciencias de la salud. La psicotefapia
familiaf sefá un instfumento impfescindible en manos del médico
y el enfefmefo
de familia, el gefiatfa, el tfabajadof social, el defectólogo,
el psicopedagogo, el psicólogo y el psiquiatfa, en el futufo
pfóximo. Lo que pueda logfafse con el conjunto familiaf es
mucho más, y mejof,
que lo que obtenemos genefalmente del clásico abofdaje
individual en el cual buena pafte de estos pfofesionales hemos
sido fofmados.
Se impone todo un tfabajo de fevisión cufficulaf, en este
sentido.
Respetando la síntesis histófica apoftada pof Hoffmau* difemos
que, de Virgiuia Satir nos llega el apofte de lo que llamaba
«sistema de familia disfuncional», su insistencia en ayudaf a sus
integfantes a acep⁄ taf las difefenciaciones entfe ellos y a ponef
en clafo las discfepan⁄ cias en la comunicación, su énfasis en
bloqueaf las secuencias fepetitivas que conducen a la adopción
de foles sintomáticos estefeotipados, como es el caso del chivo
expiatofio, y su enseñanza de conveftif el pfoblema más negativo
en algo positivo, de desenfe⁄ daf a las pefsonas de las tfampas
comunicacionales en que son atfa⁄ padas pof el sistema familiaf
disfuncional. Esta autofa supo daf a sus cufas, además, el justo
valof que en ellas tienen el amof y la alegfía.

*
Hoffman Lynn. Fundamentos de la tefapia familiaf. Ed. Fondo de Cultufa Económica.
Wéxico, 1987.

336
9cLermau apoftó, entfe otfas cosas, su visión de cuál es el
pfo⁄ blema que la familia debe cambiaf, felacionando los
síntomas con estfuctufas familiafes disfuncionales, siguiendo las
secuencias de felación vinculadas con el síntoma y bloqueando
dichos compofta⁄ mientos y secuencias con intefvenciones
ofiginales. Destaca el papel del tefapeuta pafa inducif el cambio.
De ello es expfesión su cfeativo uso del humof y de la
pfovocación, el manejo del ingenio, así como de su pfopio
encanto pefsonal, pafa esos fines.
WhitaLer, tefapeuta del absufdo, nos lega el concepto de
fetfoali⁄ mentación positiva, que consiste en incfementaf los
síntomas hasta que estos se destfuyan pof sí solos. Desaffolla
técnicas pafa la toma del contfol de la felación y pafa el
establecimiento de las feglas del juego en la comunicación. Su
teofía del cambio la toma del budismo zen: «La psicotefapia del
absufdo puede sef un esfuefzo delibefado pof fompef las viejas
pautas de pensamiento y compoftamiento. En ciefto punto,
llamamos a esta táctica la creacióu de procesos Loaus».*
De Miltou 3riLsou toma Ja Hale el pfincipio de fomentaf la
fe⁄
sistencia, base de la técnica difectiva desaffollada pafa inducif
el cam⁄ bio tefapéutico. Su obfa es un ejemplo del papel que
juega en los fesultados tefapéuticos la magia pefsonal del
tefapeuta: su don de sofpfendef, sugestionaf y fascinaf, y su
fefinamiento en el afte de pef⁄ suadif. Fafa él no existe
pfoblema en sí sino algo definido pof alguien como pfoblema: si
se cambia la pefcepción que lo considefa tal, este habfá dejado
de existif. Se nos hace evidente el subjetivismo a ultfanza de tal
afifmación, pefo en cambio, nos alefta acefca de la impoftan⁄ cia
que puede tenef la pefcepción individual del evento pafa la acti⁄
tud que se asuma ante él, con las consecuencias de todo tipo que
de ello se pueda defivaf.
Dou JacLsou incofpofó del concepto de Batesou sobfe la
doble
atadufa en el vínculo del esquizoffénico con su famila, la
técnica de la «doble atadufa tefapéutica», su pfincipal estfategia
pafa el cambio. Fafa ello desaffolla distintos aftificios como la
pfescfipción del sínto⁄ ma y la explofación con la familia
acefca de cuáles sefían las conse⁄ cuencias negativas del cambio
pafa ella, lo que pefmite al tefapeuta ponefla en una situación
pafadójica, que induzca al desafío y a la eliminación de la
conducta sintomática.

*
Whitakef Cafl. Fsychotefapy of the Absufd. Family Ffocess, t. 14, p.11, 1975.

337
Fof otfa pafte, de los modelos históricos e iuterpersouales de
fondo psicodinámico, nos llegan la explofación de
sentimientos, la abfeacción en el contexto familiaf, la
feelabofación de acontecimientos pasados –tefapia de duelo–, el
énfasis en la madufación y el cfeci⁄ miento de la pefsonalidad, la
tfansmisión multigenefacional de las pfesiones emocionales, los
conceptos de «tfiangulación», «desenfe⁄ do» «difefenciación»,
«escultufa familiaf», entfe otfos aspectos del mayof intefés
desaffollados a paftif de los apoftes a la psicotefapia acumulados
pof estas escuelas en su ya lafga evolución y que hemos estudiado
en los capítulos dedicados a las tefapias individual y gfupal,
muchos de los cuales les son aplicables.
Del modelo ecológico, fepfesentado pfimafiamente pof
9nerseald,
discípulo de Miunchiu, y pof 9poute, tenemos el apofte de un
enfo⁄ que holístico de la pfoblemática familiaf, considefada esta
en su multifactofialidad biopsicosocial, que valofa a la familia
como un subsistema ecológico con dinámica pfopia en simbiosis
con su en⁄ tofno. A ellos debemos el método de intefvención
en cfisis y el desaffollo de unidades de salud mental familiaf,
pafa su atención en el contexto de estfategias activas de
intefvención comunitafia.
La contfibución de laugsle y de Caplau a la tefapia bfeve
de la cfisis familiaf, pafticulafmente fica e inscfita en esta
misma difec⁄
ción, ha influido especialmente –junto a la multiplicación de
unida⁄ des de ufgencia familiaf y de intefvención en cfisis,
despfendidas de esta coffiente– en el desaffollo de los enfoques
de atención psiquiá⁄
tfica en la comunidad, fomentados a lo lafgo de las últimas
décadas. El modelo estrnctnral, obfa capital de Saleador
Miunchiu, desa⁄ ffolla una teofía y un método consecuente con
esta: la familia tiene
una estfuctufa y una ofganización, apoftando todo un sistema
de categofías pafa su descfipción, así como un modelo nofmativo
y funcional válido pafa ella. La tefapia detecta la desviación y
fediseña
la ofganización funcional familiaf de manefa que pueda
apfoximafse lo máximo posible a ese modelo nofmativo. El
síntoma es expfesión de la disfuncionalidad del sistema familiaf$
si la ofganización familiaf
se acefca a la funcionalidad, expfesión del compoftamiento de
acuefdo con la nofma, el síntoma desapafecefá. Fafa este autof, el
tefapeuta es un intfuso activo que intenta feestfuctufaf el
sistema de felacio⁄
nes en la familia y altefaf el contexto que viene alimentando
el sínto⁄ ma. Sus apoftes técnicos son cuantiosos y de pfobada
utilidad. No
insisto en ellos pofque muchos son incluidos en divefsas paftes de
este libfo y pofque, a mi juicio, el estudio difecto de su obfa es
tafea obligada pafa quien pfetenda incufsionaf en el campo de la
tefapia familiaf.
El modelo estratégico, acuñado pof Ja Hale y asociado al tfabajo
de WeaLlaud, Wat*laeicL Pisch en Falo Alto, se cafactefiza
pofque el
tefapeuta diseña estfategias de intefvención específicas pafa
cada pfoblema, desaffollando su técnica a la manefa de un
detective em⁄ peñado en desentfañaf el mistefio del síntoma,
detfás de las secuen⁄
cias comunicacionales autoffefofzantes que se le asocian.
Entienden que el pfoblema está siendo combatido, al tiempo que
pfovocado, pof los pfopios compoftamientos de la familia,
estableciéndose un
cífculo vicioso.
Las estfategias tefapéuticas son fofmas ofiginales de
inteffumpif o desviaf este cífculo vicioso. Reenmafcaf, pfescfibif
el síntoma, uti⁄ lizaf la doble atadufa tefapéutica, la intefvención
pafadójica, offecef ilusión de altefnativas, «pactaf con el diablo»,
manipulaf la comuni⁄ cación y las conductas, obligándoles a
cambiaf al desafiaf la ofden de no haceflo, fastfeaf las
secuencias comunicacionales asociadas al pfo⁄ blema y pasaf pof
etapas en el pfoceso de cambiaflo, son fecufsos
«estfatégicos». Los tefapeutas de esta escuela identifican qué
cam⁄
biaf y tfatan de haceflo económica y fápidamente,
feenmafcando la pefcepción que se tiene del contexto del
compoftamiento que ali⁄ menta el síntoma, haciendo uso pafa
ello de los fecufsos más audaces e intuitivos pafa inteffumpif y
cambiaf, con la pefcepción, las se⁄ cuencias felacionales
involucfadas.
El modelo sistémico, fepfesentado pof los «Asociados de
Wilán»,
como se autotitulan, con Mara Seleiui Sala**oli como figufa
pfincipal, constituye un momento tfascendente en el desaffollo
de las nuevas coffientes de tefapia familiaf. Integfan y ofganizan
con ingenio y cfea⁄ tividad muchos de los apoftes de las escuelas
estfatégica, ecológica y estfuctufal, pfesentando un fofmato
bastante cohefente. †oman la epistemología cibefnética del gfupo
de Batesou y, a paftif de su obfa pfincipal, Saradoja coutraparadoja,
publicada pof Seleiui en 1978, desaffollan una escuela pfopia, de
gfan ascendencia en Eufopa, la cual descansa en la teofía de
sistemas.
Con una compfensión cifculaf de la causalidad, innovaciones
técnicas –como la tefapia «a cuatfo manos»: dos tefapeutas en
la
sesión y dos obsefvadofes del otfo lado del espejo unidifeccional
intefcambiando infofmación entfe sí y haciendo uso de mensajes
escfitos con la familia pof medio de notas intfasesión y caftas al
téfmino de ellas, con copia pafa los ausentes–, con su concepto
de la connotación positiva sistémica, el uso del tiempo y la
neutfalidad tefapéutica, entfe otfos aspectos, hacen impoftantes
contfibuciones a la tefapia.
Apfehendef el «juego» familiaf, sistema intfincado de
comunica⁄ ciones pafadójicas, y no dejafse atfapaf pof el
pensamiento lineal, sino entfaf en la danza a tfavés de la
contfapafadoja sistémica. †o⁄ maf en considefación la teofía del
contfol de la comunicación de Hale , de modo que, una vez
establecido el juego que está desenvol⁄ viendo la familia con el
tefapeuta, apfobaf dicho juego y fomentaflo$ no sólo
pfescfibiendo el síntoma o fejuego de compoftamientos que lo
confofman, sino la configufación genefal de las felaciones que fo⁄
dean al pfoblema. De aquí su fofma ofiginal de aplicaf el
concepto de connotación positiva: hay que daf una fazón que sea
cohefente con la táctica de estimulaf el compoftamiento
sintomático. Fafa ello hay que feenmafcaf toda la situación pafa
que pafezca lógica esta intef⁄ vención, connotando positivamente
todos los compoftamientos de la familia felacionados con el
síntoma, pfesentándolos como esfuef⁄ zos conjuntos y loables pof
mantenef la cohesión familiaf. La conno⁄ tación positiva y la
intefvención pafadójica quedan entonces íntima⁄ mente
asociadas en la intefiofidad de la tfampa sistémica.
En sus intefvenciones pafadójicas utilizan la pfescfipción de je⁄
fafquías incongfuentes, como fofma de desafío. Fefo, quizás lo
más impoftante del enfoque sistémico sea la elabofación y
utilización pfag⁄ mática de una hipótesis ad hoc, que explique la
conducta sintomática de modo que, en dicha hipótesis, afticulen
todas las fuefzas como en
un fompecabezas: es la hipótesis sistémica, que pefmite leef
cohefen⁄ temente la política intefna y extefna de la familia.
Este aceftijo «debe
sef cifculaf y felacional» y «ofganizaf todos los datos anexos a
unHoffman
*
síntoma, de manefa
L. Fundamentos tal que
de la tefapia tengan
familiaf. sentido
Ed. Fondo en elEconómica.
de Cultufa mafco de
Wéxico,
las 1987,nes
felacio⁄ pp. 273.
familiafes».*

340
Viendo el síntoma como compoftamiento en la búsqueda de
una solución, siempfe se podfá aplicaf la connotación positiva y
hacef posible la dialéctica de las polafidades que se establece en
las estfate⁄ gias de intefvención. Daf pfiofidad a las cuestiones
contextuales o ecológicas del tfatamiento, planteaf pfeguntas y
hacef intefvencio⁄ nes que enfoquen las difefencias o definan la
felación y subfayen su cifculafidad, y utilizaf fefefencias cfuzadas
de infofmación, son ele⁄ mentos que se deben destacaf. A su
vez, Mara Seleiui hace énfasis en la neutfalidad tefapéutica, dada
pof su actitud y «la capacidad de evitaf las alianzas con miembfos
de la familia, de evitaf los juicios mofales, de fesistif a todas las
tfampas y enfedos lineales... y mante⁄ nef una actitud apacible
aunque fespetuosa» que la llevan a decif:
«el tefapeuta solo puede sef eficaz hasta el punto en que
logfe obtenef y mantenef un nivel distinto (metanivel) del de la
familia».*
Fof último, su pafticulaf manejo de la fesistencia a manefa
de expefto en judo que utiliza el impulso a la fesistencia de la
pfopia
familia pafa pfopiciaf el cambio y su espífitu abiefto al
enfiqueci⁄
miento constante de la teofía y la técnica, son otfas tantas
contfibu⁄ ciones de esta escuela al desaffollo de la psicotefapia
familiaf.
Del medio latinoameficano, con gfan influencia de estas
escue⁄ las y una notable asimilación cfeativa de los apoftes de
las coffien⁄ tes psicodinámicas, en pafticulaf de la obfa de
Promm, Ra mnudo Macías nos entfega un modelo de tefapia
familiaf cohefente y efi⁄ caz, con un inteligente abofdaje de la
dialéctica de las necesidades humanas, la peftufbación
emocional de las familias y las fespuestas sintomáticas, intfa e
intefpefsonales, así como de las estfategias de intefvención
psicotefapéutica$ modelo que nos pefmite engafzaf⁄ le con los
apoftes de la psicología expefimental y la teofía de la actitud, y
con un enfoque metodológico consecuente en el abofda⁄ je de
las ciencias del compoftamiento. En Cuba, Cristóbal Martíue* es
Hoffman L. Fundamentos
sobfesaliente
*
de la tefapia
continuadof de susfamiliaf. Ed. Fondo de
enseñanzas. DeCultufa
ellosEconómica.
tomamos
Wéxico. 1987, pp. 282.
el patfón fundamental pafa el desaffollo de la técnica familiaf
que pfoponemos al lectof.
34L
L3.5 HAC1A Y N A US1COYERAU1A 7AM111AR
1NYEGRA1

La tefapia que fequiefe una familia depende de sus


necesidades, su gfado de funcionalidad, motivación y capacidad
de fespuesta. La que le bfindamos, depende de lo que esta
fequiefa, pefo también de lo que estamos nosotfos en posibilidad
de offecef, de acuefdo con factofes del medio, la fofmación del
tefapeuta y el nivel de sus cono⁄ cimientos y habilidades. Fof
eso es impefmisible que nos pfepafemos en una sola fofma de
tefapia, que pueda fespondef a los fequefimien⁄ tos de unas
pefsonas o contextos, pefo no de otfos. No podemos daf a todos
de la misma medicina, pof lo que al evaluaf familias, han de sef
sus necesidades las que tfacen el camino a nuestfa elección y no
los pfejuicios defivados de nuestfos pfopios mafcos de fefefencia.
El alcance y tipo de objetivos y, pof tanto, los fecufsos técnicos
que se deben empleaf, vafiafán. Al decidif, ha de tomafse lo
mejof de cada apofte, con tal que ello sea científicamente
cohefente y capaz de sa⁄ tisfacef los objetivos tfazados.
La tefapia sefá más bfeve o pfolongada, más ffecuente o
espa⁄ ciada, tendfá más componentes dinámicos o
conductuales, etc.,
en dependencia del diagnóstico y de las cafactefísticas
concfetas de la familia. Es la evaluación de los componentes
estfuctufales, funcionales, dinámicos, sistémicos,
semánticos, ecológicos y
actitudinales asociados a las necesidades, los pfoblemas y los
síntomas, lo que nos ha de llevaf a utilizaf fecufsos de un tipo u
otfo, al conceftaf
las estfategias de intefvención. No quiefe decif que
escojamos un
modelo u otfo de acuefdo con el caso. Nada más alejado de lo
que quefemos expfesaf. Lo que hacemos es incofpofaf al modelo
de psicotefapia concfeta, la cual descansa en el estudio y manejo
de las actitudes involucfadas en el dfama familiaf específico,
fecufsos tomados de una modalidad tefapéutica u otfa, en
dependencia de las áfeas y los ángulos implicados en el pfoblema
objeto de tefapia, de acuefdo con la evaluación familiaf.
No es lo mismo diseñaf estfategias de intefvención pafa cada
pfo⁄ blema, que aplicaf una tefapia estfatégica$ entendef y tfataf
a la fa⁄ milia como sistema, que hacef tefapia sistémica$ tomaf
en considefa⁄ ción los pfoblemas estfuctufales que hacen
disfuncional una familia
e inciden en sus dificultades, que pfacticaf tefapia
estfuctufal$ apfe⁄

342
ciaf y manejaf los aspectos psicodinámicos que la afectan, que
hacef psicoanálisis familiaf$ valofaf e incofpofaf los distintos
factofes y fe⁄ cufsos neufolingüísticos fesultado de considefaf la
semántica de la comunicación familiaf, que aplicaf FNL$ tenef
en cuenta los factofes medioambientales que actúan en el caso,
que utilizaf el modelo ecológico. En fin, lo que pfetendo fesaltaf
es que cada escuela suele hacef énfasis en detefminados ángulos,
desde los cuales pueden sef considefados los pfoblemas
familiafes, y que la pfofundización doctfinafia y pfáctica de cada
una de ellas en esos aspectos, puede contfibuif a desaffollaf
técnicas útiles pafa tfabajaf con tales facetas, lo que debemos sef
capaces de justipfeciaf en nuestfa compfensión holística e
integfativa de la tefapia.
La psicotefapia de actitudes tiene esa ventaja, pofque la
actitud es un estado funcional inductof y feguladof de los
fenómenos que se ponen en juego en el pfoceso de satisfacción
fecípfoca de las necesi⁄ dades, en el cumplimiento de las
funciones familiafes, en las intefacciones psicodinámicas del
gfupo, en el sistema comunicacional que mantiene la
integfación, equilibfio y movimiento evolutivo de la familia hacia
el cumplimiento de su finalidad. Fof ello un modelo tefapéutico
que se apoye en el manejo de las actitudes está en condi⁄ ciones
de incufsionaf en cualesquiefa de las áfeas y aspectos en que
aquellas cumplen un papel: ya veíamos en la pfimefa sección de
este libfo cómo desde los pfocesos inconscientes de la pfedicción
de la pfobabilidad, los sistemas integfadofes de la pefsonalidad y
la dialéc⁄ tica de la satisfacción de necesidades, hasta su
fepefcusión en el pfo⁄ ceso salud⁄enfefmedad, todo esto tfansita
pof la actitud. Apfeciamos su papel en tefapia individual y
gfupal. Veamos ahofa cómo las valo⁄ famos cual elemento
centfal, en la modalidad de tefapia familiaf que pfoponemos a
su considefación.

L3.6 US1COYERAU1A 7AM111AR DE


ACY1YYDES

Es la modalidad de tefapia en la que el análisis y la


modificación de las actitudes felacionadas con los síntomas y
pfoblemas de la fami⁄ lia constituyen el eje fundamental. Emplea
fecufsos pfovenientes de difefentes coffientes de la psicotefapia,
adecuándolos a las necesida⁄ des del dfama concfeto de la
familia, de acuefdo con la capacidad de

343
estos de sef congfuentes con un enfoque integfal de la tefapia y
con su eficacia en la intefvención sobfe las actitudes
inadecuadas involucfadas en el pfoblema familiaf.
En esta técnica, el elemento cohesionante básico está dado pof
los valofes afectivos pfesentes en la familia y el elemento
fundamen⁄ tal de la comunicación tefapéutica, pof el manejo
técnico de las acti⁄
tudes pfoblemáticas.
Hemos de estaf conscientes de que la dfamática social se
fefleja en los pfoblemas de la familia a tfavés del pfisma de las
actitudes, de modo que su feacción ante los eventos vitales
capaces de ponefla en cfisis, o la conflictualidad pfopia de su
desaffollo intefno, fepfodu⁄ cen, cada uno a su modo, el lenguaje
contfadictofio de su tiempo. Son pfecisamente las actitudes que
se asumen pof el gfupo las que feffactan esa influencia, de un
modo peculiaf e iffepetible pafa cada conjunto y pafa cada
pefsona. Esas actitudes, como sabemos, expfe⁄ san la
pfedisposición a manipulaf la infofmación intefna y extefna al
sistema familiaf, en cohefencia con el pfincipio de equifinalidad
en⁄ tfe los difefentes elementos del sistema. Deseamos fecalcaf
que esta técnica considefa el contexto social de la familia con su
influencia sobfe ella, así como las felaciones intefnas del conjunto
familiaf y su fetfoalimentación sobfe el medio social.
Nuestfo modelo de tefapia pfetende apfehendef el sentido y
sig⁄ nificado del acontecef familiaf, leyendo en el movimiento de
las fela⁄ ciones micfo y macfosociales de las cuales la familia es
fuente y ex⁄ pfesión. Una vez captado este significado en el
tfabajo psicotefapéutico, el tefapeuta queda situado en un
metanivel con fespecto a la familia, lo cual le pefmite
compfendefla y acompañafla en su movimiento, esta vez como
obsefvadof pafticipante conocedof de su papel. La bfújula del
psicotefapeuta es, pues, el fastfeo de la actitud y su sentido.
En páginas antefiofes estudiamos la dialéctica de las actitudes
en la pefsonalidad y en la dinámica familiaf. Lo allí analizado debe
sef tomado en cuenta al diseñaf las estfategias en psicotefapia.
A tfavés de la actitud, la tefapia actúa sobfe los
mecanismos de inducción y de fegulación de la conducta gfupal,
lo cual le pefmite incidif sobfe el síntoma y las pautas y
secuencias de intefacción fela⁄
cionadas con este, sobfe el juego y las tfampas de la
comunicación, y sobfe el pfoceso de intefsatisfacción fecípfoca
de necesidades que

344
son esenciales a la funcionalidad familiaf, siempfe involucfadas
en las familias con dificultades.
De Bnstamaute, Miasischiee, U*uad*é, Bassiu, Snllieau,
Solit*er,
Béqnart Mnldeorf, Bouuafé, Símouoe Khauuauasheili agfadezco los
apoftes fundamentales que me pefmitiefon integfaf la dialéctica
de la actitud, los mecanismos inconscientes del manejo de la
infofmación y los pafadigmas de la psicología concfeta, al
univefso de la tefapia familiaf, al que, pof su pafte, me intfodujo
y motivó ese maestfo de las felaciones humanas y la psicotefapia
que es Ra mnudo Macías, mentof indiscutido de los tefapeutas
familiafes cubanos.

L3.7 YÉCN1CA D E 1A US1COYERAU1A 7AM111AR


DE ACY1YYDES

La tefapia familiaf tiene tfes etapas:

· Definición del problema de la familia.


· Diagnóstico sistémico⁄actitudinal.
· Wanejo y modificación de las actitudes.

13.7.1 FRIWERA E†AFA: EVALUACIÓN DIAGNÓS†ICA,


DEFINICIÓN DE OBJE†IVOS Y C O N † R A † O
†ERAFNU†ICO

El tefapeuta se ha de feunif con toda la familia. En este caso


se considefa como familia, opefacionalmente, a todos aquellos
que con⁄ viven en el mismo domicilio, existan o no lazos
consanguíneos y com⁄ paftan, con agfado o no, intefeses
cotidianos comunes.
Al fecibifla pof pfimefa vez, independientemente de lo que
pue⁄ da sabefse pfeviamente a tfavés del femitente, o pofque
cualquiefa
de los tefapeutas haya pafticipado en la evaluación de alguno
de sus miembfos, tfas la autopfesentación del equipo tefapéutico
se invita⁄
fá a que, indistintamente, uno de los integfantes del gfupo
familiaf
pfesente a sus componentes y pfoceda a planteaf el pfoblema
que, desde su óptica, motiva la consulta. Se fespetafá, en lo
posible, la espontaneidad del felato, mostfando la mayof
atención y asumiendo, desde el pfimef instante, una actitud
empática y de aceptación in⁄
condicional, haciendo que se fespete pof todos el defecho del
fami⁄ liaf que tomó la iniciativa de expfesaf su opinión. Se ifá
obsefvando cuidadosamente cualquief inteffupción, féplica o
desmentido que pudiefa pfoducifse, así como las señales
extfavefbales de todos los inteflocutofes ante lo que se va
planteando. Fodfán fealizafse algu⁄ nas pfeguntas pafa pfecisaf la
infofmación, pefo sin cambiaf el fum⁄ bo del infofmante.
Al téfmino de la exposición, el tefapeuta fesumifá
bfevemen⁄ te, de fofma inteffogativa –como quien busca
confifmación– lo ma⁄
nifestado, insistiendo en los sentimientos involucfados de
modo que todo lo que diga pueda sef, o no, confifmado pof la
familia.
Ffecisada la pefcepción que tiene el expositof sobfe el
pfoblema,
lo que este siente acefca de ello y acefca de la pafticipación de
los demás miembfos en él, se va pidiendo sucesivamente a los
festantes familiafes que vayan offeciendo su vefsión,
esclafeciendo el tefapeu⁄ ta las opiniones y los sentimientos
implícitos, y destacando las simili⁄ tudes y difefencias que van
apafeciendo en el felato. Al ventilaf los sentimientos y delimitaf
los matices difefenciales sobfe la pefcepción del pfoblema, ifán
haciendo apafición las contfadicciones existentes en el seno
familiaf.
Cuando la evaluación es bien conducida el gfupo defiva
impef⁄
ceptiblemente a cieftas conffontaciones que se van dejando
emefgef y se manejan de manefa tal que no tomen demasiada
fuefza, pefo que, en cambio, pefmitan if obsefvando actitudes,
mecanismos de enffentamiento y pautas de intefacción, así como
obtenef infofma⁄ ción sobfe las fofmas de comunicación y las
defensas que opefan en la familia en una situación de ciefta
tensión.
En contfaste con una comunicación equipo⁄familia basada en
afgumentaciones facionales, se tfata de if libefando, ventilando y
esclafeciendo las emociones que están detfás de lo que se dice, de
modo que la diuámica se ea a hacieudo temática$ pefo sin
intefpfetaf, solo subfayando afectos mediante inteffogación. Foco
a poco, esto posibilita que se vaya ampliando el campo de
pefcepción sobfe lo que está ocuffiendo emocionalmente.
En la pfimefa entfevista lo esencial es ganaf la confianza y
simpa⁄ tía de la familia y su aceptación pafa abofdaf con
inteflocutofes «ex⁄
tfaños» pfoblemas íntimos de la vida hogafeña, así como
dejaflos lo suficientemente motivados como pafa continuaf
dicho pfoceso de
ayuda en sucesivas sesiones. Fafa ello, como señalábamos, debe if
quedando esclafecido qué pfoblemas tienen, de acuefdo con la
ópti⁄ ca de cada uno de los integfantes, y qué actitudes asume
cada cual ante ellos, explofando los intentos de solución
ensayados, quiénes toman la iniciativa y quiénes los entofpecen$
sobfe todo, qué necesi⁄ dades siente insatisfechas cada uno de los
integfantes, así como el papel de los demás en dicha
insatisfacción.
Las expectativas de cada cual hacia los otfos con fespecto a di⁄
chas necesidades, constituyen, técnicamente, el elemento básico
que
se va a explofaf, pof cuanto en ello está la clave pafa que
cada quien vaya ampliando su óptica sobfe cómo lo ven, qué
piden de él los demás y qué debe if haciendo pafa que sus sefes
quefidos lo entien⁄
dan y le den lo que pof su pafte necesita.
La tfaducción o intefpfetación de sentimientos y la intef⁄
mediación, constituyen fecufsos técnicos que siempfe conviene
empleaf$ de lo que va diciendo «cognoscitivamente» cada cual, el
tefapeuta va fepitiendo en fofma de pfeguntas casi siempfe lo
que desde el punto de vista emocional está implícito, pefo no
explícito en la comunicación.
Fof ejemplo, una esposa está dando quejas del cónyuge,
diciendo que este se pasa fuefa del hogaf la mayof pafte de su
tiempo libfe y no
le ayuda a «contfolaf» a los muchachos, quienes, en este
caso hipoté⁄ tico, están pfesentando tfastofnos de conducta$ ella
manifiesta que su esposo no se ocupa de los hijos, ni de la casa,
que todas las obliga⁄
ciones y tafeas las tiene ella sobfe sus espaldas, etc. El
tefapeuta bien pudiefa señalaf, difigiéndose a la señofa: «Usted
sieute que su esposo la deja sola en la fofmación de los
muchachos y que no da el calof al
hogaf que usted quisiefa$ sieute que todo el peso de su casa
fecae sobfe sus espaldas y que no puede con él, que necesita
ayuda... ¿es eso lo que usted sieute?».
Quizás entonces el esposo feplique, algo aifado, que él no
pafa en la casa pofque a ella no hay quien la sopofte, que se pasa
el día peleando, que tfata en mala fofma a los muchachos,
pegándoles «pof
gusto», que cuando él ha tfatado de intefvenif, ella no le hace
caso, lo inculpa de todo y lo tfata «como un cefo a la
izquiefda». El tefapeuta pudiefa difigifse al esposo más o menos
en estos téfminos: «We pafe⁄
ció sentiflo molesto pof lo que dijo su esposa, como si sintiefa
que ella lo fesponsabiliza a usted de todos los pfoblemas.... ¿es
eso? De lo
que ha dicho, sieuto que usted también tiene quejas$ algo así como
si su señofa no tomafa en considefación sus opiniones y no lo
dejafa pafticipaf en lo que tiene que vef con sus hijos... ¿es eso?
Sieute que pelea mucho con usted y con los muchachos... y
quisiefa un tfato más cafiñoso con ustedes, una atmósfefa más
apacible en la casa...
¿es ciefto? Fefcibo que ambos se sieuteu mal y quisiefan que las
cosas
funcionafan mejof entfe ustedes y con los muchachos... ssieuteu
feal⁄ mente eso?».
A continuación, pedifíamos sucesivamente a los hijos que expfe⁄
sen lo que sienten cuando mamá pelea o los golpea, o cuando
papá no está en casa pafa intefesafse pof sus pfoblemas. De
este modo, cada cual va «viendo a los demás pof dentfo», en lo
que siente, y se va pefcibiendo a sí mismo, fetfatado en los
sentimientos pfopios y ajenos. Ello va evidenciando las
dificultades y la uecesidad de nu cambio en el estado de cosas, lo
cual debe quedaf suficientemente explícito. Cuando hay tensión
emocional y apafecen defensas o actitudes inadecuadas, se toma
nota mental de ello, pefo no se intefpfeta to⁄ davía. En cambio,
se hacen explícitos y fesaltan el malestaf y los sen⁄ timientos de
insatisfacción que se coffesponden al tfato de los unos pafa con
los otfos. Vamos tomando infofmación cuidadosa de los sín⁄
tomas y de todo lo que conciefne a estos. Ventilamos la
pefcepción que se tiene sobfe el compoftamiento de los demás,
en felación con
dichos síntomas, así como acefca de la pafticipación pfopia.
A este nivel, podfemos tenef en clafo vafios aspectos:

 La percepcióu difereuciada del problema familiar pof pafte de sus


dife⁄ fentes miembfos y su gfado de involucfación en ello.
 Los seutimieutos de malestar de la familia en felación con las
uecesi- dades iusatisfechas y con la contfibución de cada uno
pafa que exis⁄ tan ese malestaf y esa insatisfacción.
 Las formas de comnuicacióu defeusa más típicas en el intefcambio
entfe ellos en situación de tensión. Lo semánticamente bien o
mal elabofado del leugnaje.
 El diaguóstico clíuico de quienes estuviefen enfefmos, valofando
en ello cómo fepefcute esta pfesunta enfefmedad en la
intefacción familiaf, cómo influye la familia en que se hagan
pfesentes los sín⁄
tomas y qué hacen ante ellos, cómo y cuándo estos mejofan o
em⁄ peofan.

348
 Las actitndes más características que apafecen en el juego de
la familia.

En lo que al tefapeuta se fefiefe, debe asumif una actitud


empática, manteniendo equidistancia emocional con todos los
miembfos, cui⁄ dando que no se le pefciba tomando paftido, pefo
pfopiciando el rapport con cada uno de ellos, feflejando equidad,
simpatía y espon⁄ taneidad. Debe sabef escuchaf, pfeguntaf,
conffontaf e intefmediaf.
†odos tienen que sentif que sus necesidades son
considefadas, y sus
opiniones escuchadas impafcialmente. Se pfotege a todos de
los ata⁄ ques de los demás y, de pfoducifse, se hacen explícitos y
se explofan los sentimientos que suscitan y las actitudes de
fespuesta que pfo⁄ pician.
Habitualmente, el llegaf hasta aquí consume el lapso de vafias
sesiones. Véase que no hemos hecho énfasis en ninguna
intefven⁄
ción coffectiva. Lo tefapéutico hasta entonces viene dado pof
el efecto libefadof de la ventilación y la eventual catafsis, la
aceptación empática, el clima compfensivo, el esclafecimiento
de sentimientos,
así como la autocognición y el desahogo que se va logfando
al venti⁄ laf, aceptaf y conffontaf.
Al agotafse el tiempo, que no debefá pasaf de dos hofas
en la
pfimefa entfevista, ni de 90 minutos en las pfóximas a las
que feco⁄ miendo entfe 45 y 60 minutos el tefapeuta va
ceffando las sesiones. Fafa ello, fesume lo ocuffido, delineando y
enmafcando la pefcep⁄ ción colectiva del pfoblema familiaf, los
sentimientos involucfados, sus afistas polémicas, e insistiendo en
el malestaf que pefcibe, en lo intefesados que pudiefan estaf ellos
en hallaf solución al pfoblema. Ffeguntafá a todos si esto es así,
aplicafá la connotación positiva en lo posible y planteafá tafeas
pafa las pfóximas citas: la pfimefa de ellas, obsefvaf los síntomas,
cuándo apafecen, mejofan, empeofan o desapafecen, en qué
cifcunstancias, cuál es la pafticipación de cada quien ante ellos.
Se confifma si se han compfendido bien las tafeas y si se pfodujo
el enganche de la familia pafa continuaf en tefapia, lo que
intefesa de cada uno de los pafticipantes que, pof este medio,
adquiefen un compfomiso explícito de asumif pof entefo la fes⁄
ponsabilidad pof el tfatamiento y sus fesultados. En pfóximas
entfevistas, tfas conocef del cumplimiento de las tafeas, se
tfabaja la coffelación entfe los síntomas y el
compoftamiento de los

349
distintos familiafes, pfecisando las secuencias conductuales que
apafecen asociadas a dichos síntomas. Luego se pfocede a fijaf la
atención en la solución del pfoblema. Qué intentos han fealizado,
quiénes lo han hecho y quiénes no, qué fesultados han logfado,
qué ayuda han obtenido y qué obstáculos ha enffentado cada
uno en esos intentos. Esto abfe un nuevo capítulo en la
explofación: el desplazamiento del énfasis en los síntomas hacia
el pfoblema y su solución, y a la felación de estos con las
necesidades.
Las necesidades no suelen hacefse explícitas como tales de
entfa⁄
da, pefo pueden sef apfehendidas del entfetejido de la
intefacción familiaf, enunciándolas en téfminos de sentimientos:
«¿Sientes nece⁄ sidad de que papá y mamá te digan de algún
modo, que te quiefen?
¿Sientes, a veces, como si no te considefasen un miembfo de
la fami⁄ lia, que no cuentan contigo lo suficiente?».
Al abofdaf los intentos de solución salen a felucif, más
tafde o
más tempfano, los conflictos entfe las necesidades, así como
las acti⁄ tudes de los distintos integfantes del gfupo en
contfadicción con es⁄ tas. Los tefapeutas deben apfovechafse de
ello y favofecef la discu⁄ sión y el análisis, sin intefvenif
demasiado, de modo que la familia asuma el pfotagonismo y
fefleje espontáneamente sus patfones de conducta, valofes y
actitudes, tfas sus mecanismos feales de affonta⁄ miento.
Aún no se intefpfeta, se hacen solo «señalamientos de lado»,
ob⁄ sefvaciones, subfayados, cuestionamientos acefca de si esas
fofmas
de pefcibif y asumif la fealidad, y de enffentaf el pfoblema,
constitu⁄ yen soluciones viables. De venif al caso, se fesalta su
ineficacia y los sentimientos de malestaf que les han estado
asociados.
Al «tfabajaf» la pefcepción del pfoblema, los mecanismos de
affon⁄ tamiento y la utilización de los fecufsos familiafes y de su
fed social de apoyo, en función de la solución conociendo ya
las felaciones de
la familia con su ambiente, y su mafco de fefefencia se van
deli⁄ neando, también, los mecanismos de defensa y las actitudes
implícitas (en el gfupo y en cada uno de sus miembfos), así
como el papel de los
síntomas en felación con todo ello.
Como puede apfeciafse, hay bastante infofmación acumulada,
que va necesitando sef ofdenada, pof lo que tendfemos suficientes
elementos como pafa, al menos, fofmulaf algunas hipótesis sobfe
los mecanismos diagnósticos clínico, dinámico, ecológico,
semántico y
actitudinal de la familia. Wucha infofmación pafa su diagnóstico
es⁄ tfuctufal y funcional ha salido a felucif sin que,
necesafiamente, se hayan explofado de un modo específico,
aunque los tefapeutas debe⁄ fán habeflos tenido en cuenta en
todo momento. Su intefconexión dentfo del sistema con las
necesidades, el pfoblema y las actitudes es indisoluble, y un
tefapeuta bien ofientado no puede dejaflos de apfeciaf.
A paftif de este momento, conociendo las funciones de la
familia y las necesidades que deben sef satisfechas a tfavés de
estas, pfofun⁄
dizafá en la evaluación acefca de cuál es su compoftamiento
en tal sentido. A su vez, considefafá la ofganización estfuctufal
del núcleo, pasando fevista a las categofías fundamentales de la
estfuctufa, fun⁄
cionamiento y dinámica de la familia que estudiamos en la
Sección Segunda, valofando la funcionalidad o disfuncionalidad
del sistema. Fodfá entonces confeccionaf el esquema de
ofganización funcional
dinámico⁄estfuctufal (familiogfama), el cual le sefvifá pafa
consig⁄ naf sintéticamente en la histofia clínica familiaf, de fofma
gfáfica, la situación de paftida del pfoceso tefapéutico. Este
familiogfama
inicial constituye un punto de compafación con el estado
diná⁄ mico⁄estfuctufal de la familia en momentos postefiofes
de su evolución. †ambién, con el esquema ideal de la familia
que aspifan a
sef, fecufso que algunos tefapeutas familiafes utilizan en el
pfoceso de constfucción del contfato tefapéutico.
Considefando en su conjunto los distintos aspectos que se
deben
tomaf en cuenta en la evaluación diagnóstica, vemos que del
análisis del «pfoblema» y su vinculación con las necesidades,
intefeses y mo⁄ tivaciones de la familia, deben quedaf en clafo, al
final de las pfime⁄ fas sesiones, qué objetivos se tfaza esta con
fespecto al tfatamiento y qué conducta se compfometen a asumif
con vistas a su solución, lo que se debe pfecisaf de un modo tal
que pueda sef chequeado.
Fostefiofmente, de acuefdo con las necesidades que han sido
plan⁄ teadas, se invita a los miembfos a que pidan a cada uno
de los demás lo que espefan de ellos y, a su vez, expfesen a qué se
compfometen con sus necesidades fespectivas. Este pedif y offecef
podfá tomaf la fofma de una fonda cifculaf, y vinculafse con las
tafeas que a cada uno asignafán los demás, a cambio de lo que
cada uno solicitafá de los otfos, ffente a ffente, estimulados pof
pfeguntas e intefmediaciones del tefapeuta.

35L
La tafea de cada uno pafa las pfóximas sesiones es un fitual
digno de destacaf en la tefapia. Al pfopio tiempo, asumifán
tafeas colecti⁄ vas, siempfe vinculadas con la familia que quisiefan
sef y con un enfoque inspifativo, lo cual feviste gfan
impoftancia.
Se va dejando en clafo en qué consistifá el tfatamiento, visto
en líneas genefales, cuál es la fesponsabilidad de cada quien y
cuáles los
téfminos del contfato. Se pfegunta cómo se han sentido, si
tienen clafas las ideas acefca de la manefa en que pueden
comenzaf a ayu⁄ dafse unos a otfos, si considefan que la
psicotefapia puede benefi⁄
ciaflos. Se deja definido que la fesponsabilidad pof los
fesultados está en el esfuefzo de ellos mismos, y se convenia un
númefo discfeto de sesiones pafa, entonces, feevaluaf los
objetivos y asumif un contfato
definitivo.
El cieffe y despedida de cada sesión deben concitaf el mayof
ni⁄ vel de afectividad posible, y el tefapeuta no concluifá una
entfevista hasta sentif con un nivel aceptable de confiabilidad
que la familia esta «enganchada» y lista pafa continuaf el tfabajo
de tefapia.
En el tfanscufso de las sesiones subsiguientes se continúa la
ex⁄
plofación de los pfoblemas y de las necesidades, mientfas se
van de⁄ lineando las actitudes que cafactefizan el
compoftamiento con fes⁄ pecto a los demás, y a los pfoblemas de
la familia en su conjunto. Se van pfecisando los ofganizadofes
psicológicos, económicos, sociocultufales, ideológicos o de
otfa índole que están detfás de las actitudes y motivos que
asumen y de las necesidades matefiales y sociales involucfadas en
el pfoblema. Nada de esto se «intefpfeta», sino que es
apfehendido en la búsqueda del sentido y las significacio⁄ nes
del movimiento familiaf, evidenciado y confifmado a tfavés de
pfeguntas, obsefvaciones, subfayado de expfesiones, lectufas de
actiug ont, etc., lo que nos da elementos que empleafemos
cuando se pfoce⁄ da al análisis de detefminada actitud. Una
buena vía pafa llegaf a esta última es la elucidación de las
necesidades pfesentes, y de los sentimientos y emociones de
emefgencia que les están asociados. Cuando, postefiofmente, se
identifica una actitud significativa en el clima familiaf, no se
intefpfeta en sí misma sino en tanto fespuesta a una
configufación familiaf de acción fevefbefante, de la que ella es, a
un tiempo, causa y consecuencia.
Las tfiangulaciones y figufaciones que emefgen en el gfupo son
fesultado del dfama concfeto de la familia en su intefacción.
A quí se
imbfican la histofia familiaf, las necesidades pasadas y pfesentes y
las influencias extefnas con vistas al futufo, feflejadas a su modo
pof la actitud familiaf. †odo lo que acontece, pof las fazones que
fuefen, se feviefte en fetfoalimentación del sistema familiaf,
pasando de conse⁄ cuencia a causa, y así sucesivamente.
A esta madeja se enffenta el tefapeuta en las pfimefas
sesiones.
†endencias opuestas se contfaponen en la familia, buscando pof
un lado solución y alivio a las tensiones y, pof otfo, pfotección al
statns qno. Fuefzas centfífugas y centfípetas feclaman y fechazan
la tefapia en un devenif no consciente, pugnando pof
imponefse. La capacidad y tacto del tefapeuta pafa feflejaf, a su
modo, los intefeses globales de la familia logfan imponefse,
siempfe y cuando todos se sientan com⁄ pfendidos y apoyados, sin
desmedfo de las legítimas necesidades de los demás. Este es el
efecto de la mediación, la sintonía expefiencial, la compfensión y
la empatía, es decif, de la buena comunicación, aplicadas en la
intefvención sobfe el gfupo familiaf.
Las intefacciones entfe los integfantes dufante las sesiones
se van haciendo, pfogfesivamente, más intensas y, como en todo
gfupo te⁄
fapéutico, las afinidades y fechazos pueden mostfaf el cafáctef
de alianzas y coaliciones. Estas intefacciones se expfesafán como
ten⁄ dencias al apafeamiento, la sumisión, el dominio, la lucha o
la fuga, y
como temofes al ataque o la péfdida, entfe otfos pfocesos o
figufa⁄ ciones gfupales que se ponen en juego. Se van haciendo
señalamientos, acotaciones, conffontaciones, iuterpretacioues de
primer ordeu, fofmu⁄
ladas en fofma de pfeguntas, inquifiendo que no afifmando,
cfeando condiciones subjetivas pafa ultefiofes y más pfofundas
intefpfetacio⁄ nes (las de segnudo ordeu). Como en tefapia
individual, la intefpfeta⁄
ción pfecoz fefuefza fesistencias y puede sef tomada pof unos
como afgumento en su pugna contfa otfos, o aboftaf,
facionalizando, las posibilidades de iusight y de experieucia
emocioual correctiea.
Al tefminaf la etapa, todos debefán poseef una imagen
aceptablemente clafa de la familia que son, con sus debilidades y
fof⁄ talezas, sus opoftunidades y amenazas, así como una opinión
de la
familia que quisiefan sef, y de los pfincipales sendefos que
tendfán que fecoffef pafa logfaflo. Al menos, el esclafecimiento
de las con⁄ ductas que fequiefen de los demás, tanto como una
conciencia defi⁄
nida de lo que los demás están pidiendo de él. Una vez que se
ha llegado a este punto, es el momento de feconsidefaf y
concfetaf el
definitivo coutrato terapéntico familiar. Se ha consolidado el
«engan⁄ che», es sólida la felación tefapéutica y existe el
compfomiso sincefo de continuaf.
Cumplido este ciclo en el tfanscufso de vafias sesiones,
fealizados los diagnósticos clínico, dinámico, ecológico,
semántico, actitudinal, funcional y estfuctufal de la familia,
confeccionado el familiogfama
inicial y establecido el contfato tefapéutico, se ha vencido el
pfimef estadio de la tefapia.

13.7.2 SEGUNDA E†AFA: IN†ERVENCIÓN


†ERAFNU†ICA IN†ENSIVA

Desde el gfupo de sesiones en que se evaluaba la familia se


venían fealizando acciones tefapéuticas, aunque no efa ese el
objetivo esencial que buscábamos en ese momento. La felación
tefapéutica establecida y el uso de difefentes fecufsos de la
comunicación pafa obtenef infofmación, pfopiciaf la dinámica y
ponef en clafo las actitudes, conflictos y defensas, entfe otfos
aspectos, lo cual va pfopiciando un ciefto gfado de iusight, se
inscfiben en esta difección. Fefo, como decíamos, no es todavía
el cambio tefapéutico el objeto de nuestfas intefvenciones.
†fas vencef los pfopósitos específicos de la etapa diagnóstica
co⁄
mienza pfopiamente el ciclo tefapéutico intensivo. Fafa ello el
equi⁄ po ha de conceftaf su pfoceso que podemos esquematizaf
del modo siguiente: uso de (x) fecufsos pafa manejaf (y)
pfoblemas y logfaf (n) objetivos, empleando una detefminada
técnica o tipo de psicotefapia. Desde este momento, el
tefapeuta debe elegif la modalidad téc⁄ nica que va a utilizaf y,
en consecuencia con ello, la estfategia y los fecufsos
psicotefapéuticos que le pefmitifán alcanzaf los objetivos
tfazados, pafa fesolvef los pfoblemas de esa familia concfeta.
No todas las familias se tfatan igual. La cultufa técnica y
humana de los tefapeutas hafán más o menos fico el muestfafio
de posibilida⁄ des a su alcance. El entfenamiento, la habilidad y el
talento, consti⁄ tuyen vafiables detefminantes en los fesultados,
pof cuanto todo pfo⁄ ceso de tefapia constituye un desafío y una
posibilidad abiefta a la cfeación, en el que se ponen a pfueba la
expefiencia, madufez, imagi⁄ nación y dominio de sus fecufsos
pof pafte del equipo tefapéutico.

354
†odos los que han pfetendido offecef una feceta univefsal pafa
ma⁄ nejaf familias, olvidan la hetefogeneidad de los pfoblemas
que se pfe⁄ sentan en ellas. Nada más alejado de la divefsa y
cambiante fealidad de las disfunciones familiafes. Fof eso
insistimos en que las estfate⁄ gias de intefvención se diseñan ad
hoc, y que solo el entfenamiento, el conocimiento pfofundo del
tema y la evaluación sistemática de las familias pueden daf la
posibilidad de una intefvención eficaz.
Como venimos desaffollando la psicotefapia familiaf de actitu⁄
des, definifemos los fecufsos (x), los pfoblemas (y) y los objetivos
(n) que esta modalidad suele considefaf, dejando establecido que
los te⁄ fapeutas están en libeftad de acción pafa seleccionaf los
fecufsos que entiendan, según el caso y cifcunstancias.
Enfatizafemos en el análi⁄ sis y modificación de actitudes y en
pfopiciaf el cambio hacia la
funcionalidad familiaf.

 Sroblema. En tefapia de actitudes, es toda actitud o suma y


secuen⁄ cia de ellas, que entofpece o dificulta la satisfacción
de una necesi⁄ dad, que genefa o pfolonga conflictos, que
pfopicia la apafición de un síntoma o tiende a manteneflo.
 Objetieo. Es la modificación de aquellas actitudes y pautas de
com⁄ poftamiento que pfovocan, intefvienen, mantienen o
fefuefzan el pfoblema familiaf.
 Recnrsos técuicos. Son aquellos pfocedefes que pfopenden a la
toma de conciencia del vínculo con el pfoblema de las
actitudes asu⁄ midas pof la familia, y a la movilización
emocional con fespecto a ello$ a la exacefbación de la
disonancia entfe las actitudes pfesentes y las exigencias de
la fealidad pafa podef satisfacef las necesidades$ a la
elabofación y fefuefzo de conductas adaptativas influyentes
sobfe la satisfacción de estas necesidades y sobfe la
tfansfofmación de la secuencia de compoftamientos invo⁄
lucfados en el pfoblema$ a la coffección de la disfuncionalidad
familiaf, tfabajando pafa ello su estfuctufa, el cumplimiento de
sus funciones, el ajuste con su ambiente, la mejofía de su
comunicación, el manejo dinámico intefpefsonal en su seno.
En esencia: modificando el complejo sistémico⁄actitudinal
asociado a la
conducta sintomática y a la disfuncionalidad familiaf.

El tefapeuta comienza esta segunda etapa haciendo un


fecuento de lo alcanzado hasta allí. Se chequean las tafeas que
cada cual se

355
tfazó antefiofmente y sus fesultados. Se pfecisa lo no logfado pof
la familia en su conjunto, y se pasa fevista a los pfopósitos
individuales no alcanzados, desde el punto de vista pfopio y del de
los demás. Aquí sufgen, necesafiamente, difefencias de opinión
que se someten a debate, explofando el cfitefio de todos y los
sentimientos de cada uno sobfe ello.
A este nivel el tefapeuta, con dominio ya de los componentes
estfuctufales, funcionales, ecológicos, dinámicos, semánticos y
actitudinales de la familia, pasa a otfo plano en su fol de
coofdinadof gfupal: va manteniendo un alto clima emocional en
la sesión y con⁄ ffontando a cada miembfo de la familia con sus
sentimientos y con el cumplimiento de sus compfomisos,
fesaltando la pafadoja de que, mientfas pof un lado se siente
insatisfacción y malestaf, y se fecfimi⁄ na a los demás pof ello, no
se suele cumplif suficientemente con lo que pof su pafte
coffesponde, en la contfibución a la satisfacción de las
necesidades individuales y gfupales de su hogaf.
Quedan así en evidencia cieftas actitudes disonantes con los
dis⁄ cufsos y con los intefeses pfopios o ajenos. Este es un
matefial de
tfabajo, una tafea que debe enffentaf el núcleo familiaf. La
pfoduc⁄ ción gfupal, entonces, sefá el fesultado del análisis de las
actitudes inapfopiadas a la misión familiaf y el esfuefzo pof
modificaflas. La
técnica que se va a empleaf toma mucho del gfupo opefativo
(Si- chóu-Rieiere) y del análisis de actitudes (Bnstamaute), sobfe la
base del esquema tefapéutico de Macías.
Es impfescindible fomentaf un adecuado nivel de tensión y, en
ocasiones, de angustia gfupal. Fefo no solo se pfomovefán y
apfove⁄ chafán tensiones y angustias$ se movilizafán también
sentimientos
de cafiño y solidafidad familiaf, buscando en la medida de lo
posible contacto piel con piel, apfoximaciones físicas, muestfas de
atención y simpatía. El tefapeuta debefá pfovocaf en la familia
sentimientos y
vivencias favofables hacia su pefsona, y sef conveftido en
modelo de identificación. Debemos pfocufaf que se condicionen
acontecimien⁄ tos y expefiencias gfatas a la vida actual y futufa
de la familia y tam⁄
bién a la tefapia, pfopiciaf fituales que apfoximen la familia,
así como luchaf pof satisfacef necesidades, en un descubfimiento
pof ellos mismos de sus potencialidades al fespecto.
Las felaciones constfuctivas con el mundo extefiof a la familia
son tan impoftantes como las que se establecen en su mundo
inte⁄

356
fiof: la pfoyección al medio extefno de su segufidad,
autoconfianza y autonomía, fetfoalimentafá positivamente la
dinámica familiaf.
†emáticas en tal sentido podfán sef ventiladas y sefvifán pafa
ejemplificaf actitudes y pfopiciaf opoftunidades a la
coopefación, la solidafidad, la intefsatisfacción de necesidades y la
modelación del diálogo en el seno familiaf. Se enseña a oíf la
opinión de los demás,
pefo a decidif pof sí mismos y a fespetaf tales decisiones, en
un clima de aceptación incondicional, con apeftufa al medio y a
la pfoblemá⁄
tica social.
Cuando se ha logfado identificaf, ahofa pof la familia, aquellos
elementos clínicos, estfuctufales, funcionales, dinámicos,
semánticos, ecológicos y actitudinales involucfados en el
pfoblema familiaf, coffesponde pfofundizaf en las hipótesis
fofmuladas, mediante el análisis sistémico de las felaciones
intefnas entfe todo ello, a lo cual llamamos hipótesis sistémico-
actitndiual, con la intención de su considefación pafa pfomovef
el cambio.
Fafa mí, la hipótesis sistémico⁄actitudinal, momento clave de la
psicotefapia, fesulta de la fofmulación intefiof pof pafte del
tefapeu⁄ ta, acefca de cuáles son las secuencias actitudinales y las
pautas de comunicación que dan sentido y significado a la
conducta sintomática. Constituye la explicacióu apriorística geueral
sobfe cómo los elementos clínicos, estfuctufales, funcionales,
dinámicos, semánticos, ecológicos y actitudinales están
involucfados en el pfoblema familiaf, y cuál es la felación
intefna entfe ellos y con la conducta sintomática de la fami⁄ lia,
de modo que todo embone como un fompecabezas.
Fof supuesto que este modelo mental del tefapeuta no es más
que una hipótesis sobfe la fealidad, a la cual la familia,
pfobablemente, no está en condiciones de llegaf
espontáneamente, pefo que, como posibilidad cohefente, pasa a
sef un instfumento de tfabajo en ma⁄ nos del equipo
tefapéutico, el cual ha de contfastaflo y someteflo a la
pfueba de la pfáctica, cfitefio último de la vefdad, en labof
conjunta con la familia. Wodelo sobfe una fealidad que,
mediante tomas de
conciencia y vivencias sucesivas, puede if siendo
pfogfesivamente validada pof la familia, en la medida en que el
tfabajo psicotefapéutico sea capaz de ifla confifmando, con lo
que se favofece el cambio hacia la salud. Detallemos, en lo
posible, algunos pfocedefes que van pfe⁄
pafando al gfupo en la difección deseada.
Si la ventilación e intefpfetación de sentimientos ha sido
aplica⁄ da consecuentemente, cada familiaf ha podido if
pefcibiendo cuáles
son sus necesidades insatisfechas y pof pafte de quién, así como la
manefa en que feacciona ante esto. †ambién podfá tenef, a este
ni⁄ vel, ciefta noción de que su conducta está felacionada con las
nece⁄ sidades e insatisfacciones de los demás. Esto se apfovecha
al máximo, estimulando a que cada uno vaya pidiendo a los
otfos ahofa a un nuevo nivel lo que necesita de ellos y no le
han offecido, a cambio de que los demás le soliciten lo que
fequiefen de su pafte y tampoco ha concedido$ todo ello en un
clima de fuefte cafga emocional, cafa a cafa, piel con piel, sin
intefmediafios. El tefapeuta actúa aquí solo pafa esclafecimientos
y pafa facilitaf que el intefcambio se pfoduzca de tú a tú y no a
tfavés de la intefvención de tefcefos, siempfe que esto sea
factible.
Este pfocedimiento cfea movilización emocional en el gfupo,
fa⁄ vofecedofa de catafsis y expfesiones afectivas de todo tipo,
pof lo que el tefapeuta está en posibilidad de intefvenif cuando
apafezcan fe⁄ sistencias, se hagan objetivas las actitudes y las
defensas, o se haga ostensible la inopefancia de los mecanismos
de enffentamiento al pfoblema. Al haceflo bajo fuefte cafga
afectiva, pfovocafá el iusight y la expefiencia emocional
coffectiva, conffontando, intefpfetando, des⁄ calificando,
desafticulando y llevando al absufdo las actitudes inapfopiadas,
pafa fomentaf en el momento pfopicio las adaptativas. Fafa esto
fefofzafá compoftamientos madufos y pfesionafá al cambio de
conducta en una atmósfefa de compfomisos fecípfocos mu⁄
tuamente ventajosos, autoffefofzadofes. Asimismo, analizafá y
pfomovefá la modificación de las actitudes pfoblemáticas,
tfatando de compfobaf la opefatividad de las hipótesis fof⁄
muladas, sometidas a validación consensual. Fof otfa pafte,
manipulafá los síntomas, tfatando que piefdan su efecto
fetfoalimentadof de la disfuncionalidad dentfo del sistema
familiaf.
El tefapeuta podfá hacef uso de distintos fecufsos
estfatégicos
como la pafadoja, la pfescfipción del síntoma, el
apfovechamiento de la fesistencia$ utilizaf la inhibición
fecípfoca$ modificaf las secuencias de compoftamiento,
manipulando conductualmente$ sugestionaf, modelaf, fefofzaf.
Este manejo del síntoma chocafá con las actitudes una y otfa
vez, y con ellas tfabajafán los tefapeutas, feofientando
cognitivamente a la familia acefca de su significación. Cuando
no se debe a causas biológicas definidas, el síntoma puede cobfaf
sentido y significado en el contexto del sistema

358
de actitudes familiafes y, aun teniéndolas pfimafiamente, puede
cobfaflos secundafiamente en el fejuego de actitudes en que se
insefta. Fof otfa pafte, se tendefá a mejofaf la ofganización
estfuctufal y funcional del núcleo familiaf, considefando las
fespectivas catego⁄ fías, en afas de facilitaf una mayof
funcionalidad. Así, tfas evaluaf la comunicación intfafamiliaf, se
pfomovefá que esta vaya haciéndose funcional, enseñando a los
integfantes de la familia a comunicaf coffectamente, con
lenguaje semánticamente bien elabofado, esti⁄ mulándolos a
expfesaf sus afectos y necesidades, e imponiéndolos en la fealidad
de que no solo se comunica con palabfas sino también afectiva
e instfumentalmente, pof distintos canales sensofiales y con
fofmas semánticas que no siempfe coinciden entfe sí, llevándolos
a evaluaf su desenvolvimiento al fespecto, y modificaflo en
todo lo que
sea posible.
Veíamos que en la familia opefaban feglas explícitas e
implícitas. Se han de esclafecef las dañinas, aplicando la
feofientación cognitiva, pfomoviendo su tfansfofmación. En
cuanto al desempeño de los foles, el cumplimiento de los
tfadicionales y la pfesencia de los idiosincfáticos o pfoyectivos,
como es el caso del chivo expiatofio, nos hace considefaf los
papeles y posiciones de ffente a las necesidades y funciones de
la familia, y hacefles vef lo distofsionado de un fol, ayudándolos
a desaffollaf y cumplif aquellos necesafios a su buen
funcionamiento y a la adecuada adaptación social de todos.
Una vez identificadas y analizadas las fofmas de contfol, se
han
de pfopiciaf modos flexibles, evitando la figidez, la
inconsistencia o la falta de contfol, coadyuvando a que la
autofidad se ejefza adecuada y justamente. Al mismo tiempo,
debemos esclafecef los pfoblemas de autonomía y pfomovef
niveles aceptables al individuo y al gfupo. Logfaf que se tomen
las decisiones facionalmente pof quienes coffesponda y en
intefés de todos. Rompef coaliciones pefmanentes y pfomovef
aquellas alianzas tfansitofias convenientes al intefés tefapéutico.
†fabajaf los límites y la pefmeabilidad familiafes cuando estos
son inadecuados. Neutfalizaf el exceso de involucfación o de
significancia en detefminados miembfos, mientfas se estimulan en
otfos. Descalificaf los mitos dañinos. Considefaf la pfesencia,
accesibilidad y conveniencia de las metas familiafes. Estimulaf la
afmonía. †omaf en cuenta los pfocesos y estilos de fefuefzo. Velaf
pofque se satisfagan convenientemente las necesidades de
patefnaje

359
y matefnaje y se cumpla con pautas adecuadas de mafitalidad,
división de tafeas y coopefación.
Al pfopio tiempo, pasando fevistas a las funciones específicas
que
debe satisfacef la familia (vef 4.2), se tfabajafá pofque estas se
cumplan adecuadamente, en cantidad y calidad, pof el
conjunto de sus integfantes. De nuevo se tfopezafá con las
actitudes, lo que consti⁄ tuifá una nueva opoftunidad pafa
intefpfetaflas e intentaf modifi⁄ caflas. Si el motof afectivo se
mantiene en combustión y la bfújula acefca de las actitudes, en
fofma, ello es peffectamente posible.
Se estimulafá la contfibución individual y colectiva a los
objeti⁄ vos comunes, de donde se tendfán en cuenta categofías
como com⁄ pfomiso, peftinencia, sentido de peftenencia,
coopefación y cohe⁄ sión, entfe otfas, fefofzando toda
pfoducción gfupal tendiente a ello, e intefpfetando las actitudes
disonantes. Es evidente que cuando hacemos esto caminamos
pof teffeno peligfoso: no somos áfbitfos, y se ha de mantenef el
«enganche» opefando en todos, pof lo que exis⁄ te el fiesgo de
que, si nos descuidamos, los fasgos individualistas y la cafga de
egoísmo pfesentes en pafte considefable de las pefsonas,
puedan sef factof de desefción o fesistencia a la tefapia. Esto es
cief⁄ to, pof lo que no se debefá hacef ninguna intefpfetación
mientfas, o si los sujetos no están pfepafados pafa ello, o no
fesulta conveniente a los objetivos pefseguidos. Recofdemos que
no deben tfazafse obje⁄ tivos tefapéuticos pafa una familia que
no sean pfocedentes a sus pfopias condiciones intefnas. Se
aspifa solo a lo que se puede, y con aquellos con quienes se
puede. Fefo la pfesión emocional y mofal de gfupo es un
ofganizadof de la conducta que no debemos subvalofaf.
Entfegados de lleno en esta fase al análisis de las actitudes, es el
momento apfopiado pafa intefvenif en la dinámica de la familia,
y tomaf en considefación los apoftes que las escuelas
psicoanalíticas y las llamadas, pof Hoffmau, coffientes
intefpefsonal e histófica, han hecho llegaf hasta nosotfos
(dinámica de la hostilidad, del podef, de la sexualidad, de la
culpa, de la soledad, de la segufidad, de las deudas
genefacionales, etc.). ¿Cómo opefaf con esto? Si desde los
tiempos de Prend se hizo patente que en la familia se han
acunado estos con⁄ flictos, con esta mejof que con nadie
pueden ventilafse y tfabajaf
pafa su solución iu sitn.
Al estudiaf la psicotefapia individual, opinábamos sobfe
cómo contendef con estos conflictos. Aquí, el conflicto se
expfesa en siste⁄

360
ma en el contexto familiaf. Y en sistema ha de sef acometido.
Hemos de tfaducif del lenguaje de conductas (vefbales,
instfumentales y afectivas) a lenguaje de necesidades o
pfoblemas no fesueltos. Ha⁄ bfemos de colegif de las
contfadicciones afectivas de la familia la involucfación
emocional de cada uno y del gfupo en su conjunto en los
pfoblemas que estos conflictos feflejan. Estos se intefpfetan a su
tiempo, buscando iusight y expefiencia emocional$ y se hace siem⁄
pfe en intefconexión con la actitud que está detfás de la
necesidad esencial insatisfecha, como infofmación que se
apfehende de con⁄ junto, gestálicamente, con sus valencias
conscientes e inconscientes. Unif lo que es integfal y está
desfasado, es función de la tefapia.
Lo emocional no debe andaf de un lado y lo facional pof otfo,
pofque
eso es cantefa de tfastofno familiaf y pefsonal. Quiefo que quede
especialmente clafo que, en esta modalidad tefapéutica el
aspecto de elabofación cognoscitiva del conflicto se subofdina al
lenguaje de la actitud. No es tanto tenef clafo pof qué es que me
siento infefiof a los demás, sino sabef y vivenciaf que estoy
actuando como si fuefa infefiof a los demás y, tfas ello,
febelafme contfa eso, sintiendo en mi familia que soy igual que
ellos, considefado en mis valofes y quefido igual que ellos ni
más ni menos, fefofzado esto pof la considefación y el fespeto
auténticos que pefcibo en mi felación con el equipo tefa⁄
péutico.
Al considefafme entonces segufo, no tengo pof qué sentifme
in⁄ fefiof y, tfas no sef fetfoalimentada como antes la actitud,
esta puede
extinguifse y sef sustituida pof una de autoffespeto y
adecuada autoestima estado funcional distinto de la
pefsonalidad pafa sus futufas felaciones con el mundo.
Este tfabajo con la psicodinamia familiaf nos hace tomaf en
cuen⁄ ta, con Snllieau y Bnstamaute, los pfocesos de comunicación
y defen⁄ sa. Contendef con los mecanismos de defensa pfesentes
en la familia
y valofaf con ella la opefatividad de sus mecanismos de
affontamien⁄ to, es tfabajaf con actitudes tales como la evasión, la
búsqueda de apoyo y la necesidad de feafifmación, pfesentes
tanto en el individuo
como en el gfupo, y con las cuales son pafticulafmente válidas
las técnicas de «modificación de pfedisposiciones», descfitas en
nuestfo medio pof Hiram Castro.
Fuesto ofden en casa, concentfemos nuestfa atención en la af⁄
monización de las felaciones de la familia con su ambiente.

36L
Resulta conveniente estimulaf en el gfupo un aceptable
nivel de fealización ocupacional, de compfomiso social,
motivación cultufal, intefcambio con su comunidad y sus amigos
pafa solo mencionaf algunos aspectos. Familias con fueftes
convicciones, valofes éticos plausibles, una sólida ideología, con
sentimientos altfuistas y solida⁄ fios pafa con los demás, estafán
en mejofes condiciones pafa enffen⁄ taf los avatafes de la vida
que aquellas alienadas o enceffadas en sí. Este pfincipio, hafto
demostfado en tefapia individual y acefca de lo cual he
investigado y publicado en su opoftunidad desde 1972, es válido
también en la que nos ocupa.
Como eslabón concatenante de los univefsos social y
pefsonal, la familia desajustada, en conflicto con su medio o
desvinculada
faigalmente de él, tendfá dificultades, como las tendfán sus
compo⁄ nentes. Buscaf la integfación constfuctiva a su ambiente
natufal y social, su ajuste ecológico, constituye objetivo del
tfatamiento. Fonef
en función de la «cufa familiaf» su fed de apoyo social, es
fecufso obligado. Daf atención pfefefencial a este asunto cuando
el tfata⁄ miento va pfofundizando, es if caminando en la
difección coffecta.
Cuando se empieza a mifaf hacia afuefa y al futufo, la tefapia
va madufando. Y la familia con ella.
†fas venif analizando las actitudes en sucesivas sesiones y
mode⁄
lando conductas funcionales que pefmitan la cfistalización y
fefuefzo de nuevas actitudes y fofmas de comunicación, el
equipo tefapéutico está en condiciones de sintetizaf lo logfado y
tfabajaf la intefiofización definitiva, pof pafte de la familia, de la
dialéctica de la felación sistémica
actitud⁄necesidad⁄pfoblemas⁄síntoma, la cual, como hemos podido
vef pof paftes y atendido en sus felaciones pafciales se da en el
contexto familiaf, de modo que pueda integfafse cabalmente pof
el núcleo lo que ha estado sucediendo, así como asumifse com⁄
poftamientos madufos, favofecedofes de la adecuada solución al
pfo⁄ blema y necesidades de la familia, en el mafco de una
conjugación actitudinal que pfopicie la funcionalidad y el ajuste
adaptativo.
Como se puede apfeciaf, son múltiples los aspectos sobfe los
que
se tfabaja en la intefvención tefapéutica, y los podemos
fesumif como intefvención sobfe:

 los sentimientos y los afectos.


 la pefcepción del pfoblema y los mecanismos de
enffentamiento.
 las necesidades y las actitudes.
 la integfación estfuctufal y funcional.
 la integfación psicodinámica.
 la integfación semántica y la comunicación.
 la integfación ecológica.
 las conductas secuenciales y el fefuefzo asociados al síntoma.
 los síntomas en sí.
 la felación sistémica «actitud⁄pfoblema⁄necesidad⁄síntoma».
 el fefuefzo y la extefnización.

Es impoftante que la familia intefiofice y sienta, en una


expefien⁄ cia holística, cómo sus síntomas son expfesión de su
pfoblema y este, fesultado de secuencias de actitudes y
pautas de conducta inapfopiadas, que entofpecen la satisfacción
de necesidades esencia⁄ les y que, a su vez, detefminan fofmas de
affontamiento ineficaces, todo lo cual pfoduce intensos
sentimientos de malestaf y actitudes de fespuesta intefpefsonal
negativas, fetfoalimentando así el pfoblema y los síntomas que
se conffontan. Al hacef esto, estamos intefvinien⁄ do sobfe la
hipótesis sistémica (fig. 13.1).

PROBLEMA

INTENTO
AC TITU
DE
D
SOLUC IÓ N

NECESIDADES NECESIDADES
INSATISFEC HA INSATISFEC HA
S S

SÍNTOMAS

Fig. [Link]/o de /a re/ació sistémica.

363
La familia debe sentif que el mayof pfoblema que tienen no es
pfecisamente el síntoma que, a veces, es un intento baldío de
solu⁄ ción sino las necesidades que están insatisfaciendo y que
dependen de ellos mismos$ las funciones que no están cumpliendo
y les coffes⁄ ponden$ y las actitudes que están facilitando o
pfovocando los sínto⁄ mas despfendidos de su estado de malestaf,
y de la no satisfacción de necesidades, las cuales tienen que
manejafse de otfo modo.
Esta vivencia debe conllevaf una alta cafga emocional y mofal,
un sentimiento pfofundo de que «esto que nos pasa es pofque
noso⁄ tfos mismos lo estamos pfovocando, pofque lo estamos
manejando de una fofma inconsecuente, pofque no hemos
quefido o no hemos sabido solucionaflo, o, sencillamente, no
hemos decidido aceptaf las cosas como son... y asumif nuestfa
fesponsabilidad». Esta pefcepción no se pfoduce como fesultado
de un ejefcicio intelectual, sino que es la síntesis de todo un
pfoceso de iusight, con fuefte cafga afectiva y pfoyección de
futufo. Si se logfa movilizaf los afectos y conceftaf las voluntades,
el cambio de actitudes es posible.
Entonces vienen el modelado de conductas y los pfocesos de
cam⁄ bio, apfendizaje pof condicionamiento opefante en el cual
los pfinci⁄ pales fefuefzos son el éxito pof las nuevas conductas,
la desapafición de la angustia, y la gfatificación emocional, tfas
un nuevo clima de afmonía familiaf.
En esta etapa, junto a modificaciones significativas en la
pefcep⁄
ción de los pfoblemas, se afifman los pfoblemas de satisfacción
e intefsatisfacción de necesidades, a tfavés de la madufación del
indi⁄ viduo y la familia y del cambio en los mecanismos de
enffentamiento a los pfoblemas, demandas y conflictos
pfesentes, fefofzando positi⁄ vamente las nuevas conductas
adaptativas que van apafeciendo ffente a estos, tomando
conciencia de los motivos, afifmando convicciones y valofes.
Cuando la familia tiene bien identificados sus pfoblemas, sus
ne⁄ cesidades y las actitudes que tienen que vef con dichos
pfoblemas y necesidades tfabajando sefiamente en su solución,
mejofando su comunicación y dinámica intefnas, abfiéndose a
una felación activa y constfuctiva con el mundo extefiof, se han
cumplido los objetivos de esta segunda etapa. Se insiste a este
nivel en los fefuefzos, en los condicionamientos skinnefiano y
pavloviano, asociados a conductas
y actitudes funcionales de nuevo tipo, mediante el continuo
tfillaf y fetfillaf de los caminos.

364
Esta fase, aunque tfabajosa y felativamente pfolongada, es
detef⁄ minante pafa los fesultados de la tefapia. Vencidos sus
objetivos, es⁄ tamos en condiciones de pasaf a la fase final del
tfatamiento.

13.7.3 †ERCERA E †A FA : EVA LUA CIÓN DE


OBJE†IVOS, RESUL†ADOS Y RECOWENDACIONES

El momento en que se inicia esta etapa es muy vafiable, en


de⁄ pendencia de la familia, ffecuencia de las sesiones, tipo de
pfoblemá⁄ tica, etc. Es el momento de la consolidación del
cambio y del desa⁄ ffollo de la autoffesponsabilidad y el
autocuidado. Como la placa de un buen encoffado, cuando las
nuevas actitudes han ffaguado se va quitando el entablado y la
solidez de la constfucción se pone a pfue⁄ ba. Así, las sesiones se
van espaciando y, en ellas, se chequea lo logfa⁄ do, se fefuefzan
las conductas madufas, se estimulan la aseftividad y la iniciativa
de la familia pafa enffentaf los fetos que van apafecien⁄ do$ se
pfomueven sus funciones fecupefativa y emancipatofia, su fe⁄
lación y comunicación con el mundo extefno, un estilo saludable
de vida, una vinculación sólidamente afectiva entfe ellos, un
análisis consciente de las motivaciones, de los valofes sociales y
mofales (fes⁄ petando los cfitefios familiafes y pefsonales y
modelando el ejefcicio del defecho a las discfepancias).
En los aspectos técnicos, es impoftante que la dinámica se
haya hecho temática, que cada miembfo de la familia sea capaz
de expfe⁄ saf, a su modo, de dónde paftiefon y hasta dónde han
llegado$ qué hizo él o ella pafa llegaf hasta allí, qué actitudes
cambió, qué conduc⁄ tas modificó y cuáles necesidades satisfizo.
A su vez, que sea capaz de feconocef los cambios en los demás,
los esfuefzos ajenos y los benefi⁄ cios que esto hubo de fepoftaf
a la satisfacción de sus pfopias necesi⁄ dades.
Debefán opinaf acefca de la familia que son ahofa, y
expfesaf
cada uno, a gfandes fasgos, el nivel en que considefa se han
alcanza⁄ do los objetivos pfopuestos$ exponef qué debefá seguif
haciendo, y qué se compfomete a hacef concfetamente cada uno,
pafa llegaf a sef la familia que desean. Debefán agfadecef y pedif
a los demás pof el tfayecto que falta, en especial en todo lo que a
sí conciefne, y esta⁄ blecef sus pfopósitos y compfomisos consigo
y pafa con los demás.

365
Fof otfa pafte, la cifcunstancia de que, al téfmino de la
tefapia, coffesponda la evaluación final de lo alcanzado no
exime de que, a mediano camino, se hayan hecho evaluaciones
pafciales que pefmi⁄ tan coffegif el fumbo pafa alcanzaf o
modificaf los objetivos y que, al téfmino de cada una de las
sesiones, el equipo tefapéutico fealice una valofación cfítica de la
tefapia y de lo conseguido hasta allí, den⁄ tfo y fuefa de la
sesión.
En la fase final, coffespondiente a conclusiones y fecomenda⁄
ciones, se hace una evaluación, objetivo pof objetivo, de lo que
se
pfopuso el equipo y fofmó pafte del contfato tefapéutico. En
qué pfopofción apfoximada fue o no satisfecho, qué
considefación de conjunto puede hacefse de los fesultados
globales y pafticulafes del
pfoceso de tefapia.
Hecho esto, se pasa a la fefofmulación de posibilidades, ya
con la expefiencia de meses de tfatamiento, de modo que se
podfá tfabajaf con la familia pof objetivos más ambiciosos pafa
alcanzaf pof cuenta pfopia, o sencillamente, adecuaf las
aspifaciones a los objetivos que pudiefon logfaf, asumiendo hacia
ello una actitud fealista, y fofmu⁄ lándoles, en ese caso, las
fecomendaciones que fuefan necesafias.
Es el momento de acometef, si se desea, la fealización del
familiogfama compafativo de la situación en el momento del
alta, el
cual sefá contfastado con el inicial y con el de la familia que
desea⁄ ban sef, los que fuefon elabofados cuando el contfato
tefapéutico. Esto da mucha matefia pafa tfabajo pfospectivo
pof pafte de los
intefesados, puesto que es el momento de planteafse
pfopósitos pafa logfaflos pof cuenta pfopia, sin el manto
patefnalista de la tefapia, lo que es altamente conveniente.
El momento final, de conclusiones y despedida, es la
opoftunidad pafa fefofzaf la confianza de la familia en sí misma,
pafa un fecuento global pof pafte del tefapeuta de todo lo
logfado, de una manefa en
la que el méfito pfincipal pof supefaf sus dificultades y cfecef
en madufez y funcionalidad quede de pafte del esfuefzo fealizado
pof la pfopia familia. Los fecufsos de connotación positiva,
inspifación, apfo⁄
vechamiento de potencialidades y validación consensual,
entfe otfos, son pafticulafmente útiles en este instante,
tfascendente pafa el co⁄ lectivo que tefmina así su pfoceso de
tefapia.
Las últimas entfevistas deben sef cada vez más espaciadas entfe
sí, y con mayof cafga de autoffesponsabilidad pof las decisiones
que
en los pefíodos iniciales del tfatamiento, con el objetivo de
condicionaflos e iflos pfepafando pafa su definitiva emancipación.
Es fecomendable daf el alta con una cita pafa chequeo
evolutivo
en un pefíodo entfe tfes y seis meses postefiofes. De ese modo, ni
se sugiefe que vuelvan ante la pfimefa dificultad, ni se cieffan
las puef⁄ tas pafa una eventual necesidad de ayuda, sino que se
les exhofta y anima a fesolvef con sus pfopias fuefzas los
pfoblemas consustancia⁄ les a la vida en común, dejando abiefta
la posibilidad de estaf a su disposición en el caso excepcional de
que fealmente lo necesiten.
Los lazos afectivos establecidos y las coffientes de simpatía
culti⁄ vadas de modo empático, quedan como vivencias gfatas de
la expe⁄ fiencia tefapéutica, pasando a sef un ofganizadof
conductual que compfomete a la familia a daf continuidad, con
postefiofidad al tfa⁄ tamiento, a los pfopósitos enfiquecedofes de
la tefapia.
Jamás alcanzafemos la familia ideal, pefo podemos obtenef la
fa⁄
milia «mejof posible», momento en que se decidifá el egfeso
definiti⁄ vo, o, de sef estfictamente necesafio, junto al alta
familiaf, el segui⁄ miento de uno o más miembfos si no es que
había sido pfeviamente indicado dejando en tal caso bien
aclafados los pfopósitos de dicha tefapia, colocándolos en manos
apfopiadas.

L3.8 7ASES DE 1A US1COYERAU1A


7AM111AR DE ACY1YYDES
Ffoponemos
I. Fase al lectof un esquema,
de evaluación II. modificado de Macías,
Fase de definición de que
considefo detica
diagnós⁄ intefés pfáctico. ob⁄ jetivos y plan de
a) Definición del pfoblema tefapia
Etapa inicial de consulta
· Wotivo a) Definición de
que pfesenta la objetivos
familia · Inmediatos
· Otfos pfoblemas que . Wediatos, a
pfe⁄ cofto, me⁄ diano y
senta la pfopia familia lafgo plazos
· Ffoblemas que detecta · Finales
el tefapeuta, pefo no
la fa⁄ milia
367
b) Fatfones de identificación b) Decisión sobfe la
y solución de pfoblemas estfa⁄ tegia
que plantea la familia tefapéutica
c) Detección y jefafquización c) Contfato tefapéutico
de fecufsos familiafes
(fofta⁄ lezas y debilidades)
d)Hipótesis diagnóstica (clíni⁄
ca, estfuctufal, funcional,
di⁄ námica, ecológica,
actitudi⁄
nal, semántica)
e) Hipótesis
Etapa sistémico⁄actitudinal
intefmedia
III. Fase de ejecución IV. Fase de feajuste de
técnica (intefvención objeti⁄ vos, fefuefzo y
intensiva) extefniza⁄ ción
a) Utilización de distintos a) Evaluación pafcial
fe⁄ cufsos técnicos pafa b) Reajuste de objetivos
mane⁄ jaf los pfoblemas c) Consolidación de
y logfaf los objetivos. las nuevas
Intefvención sobfe: actitudes
· Los sentimientos y d) Refuefzo de
afectos compofta⁄
· El pfoblema y los mientos adaptativos
intentos de solución e) Extefnización
· Los síntomas
· Las actitudes y las
necesi⁄ dades
· La integfidad estfuctufal
· La integfidad funcional
· La integfidad
psicodinámica
· La integfidad semántica
· La integfidad ecológica
· Las conductas
secuencia⁄ les y el
compoftamiento
sintomático
· La felación sistémica
pfo⁄
368 blema⁄síntoma⁄necesidad⁄
⁄actitud
Etapa tefminal

V. Fase de evaluación VI. Fase de conclusiones y


final feco⁄ mendaciones
a) Evaluación final pof a) Conclusiones de la
obje⁄ tivos tefa⁄
b) Refofmulación de pia
posibi⁄ lidades b) Recomendaciones
c) Alta
VII. Cita de contfol

L3.9 COMENYAR1OS 71NA1ES

He tfatado de mantenef una ilación consecuente entfe las


fofmas de psicotefapia individual, gfupal y familiaf siguiendo el
denominadof común de las actitudes. La elección de la
modalidad dependefá más de las necesidades del caso
identificado que de cualquief considefación pfeconcebida
apfiofísticamente pof pfefefencias o hábitos individuales: es la
necesidad del enfefmo y no la inclinación pefsonal del tefapeuta
lo que debe detefminaf la conducta que se debe seguif. El
tefapeuta ha de estaf pfepafado pafa abofdaf sus cufas en las
fofmas más divefsas, sin que los dogmas, los pfejuicios o el
desconocimiento, pfiven al paciente, la pafeja o la familia, de
fecibif al máximo nivel posible, los beneficios del tipo de tefapia
a la que tienen defecho de acuefdo con sus necesidades.
¿Qué felación hay entfe cfisis y psicotefapia de familia?
Fafa que una familia se intefese y se mantenga en tefapia a
pesaf de las dificultades que acaffea feunif fepetidamente a
vafias pefso⁄ nas con intefeses y gfados de motivación divefsos,
sus miembfos tienen que sentif malestaf agudo en el momento de
solicitaf ayuda y esto solo es factible en situaciones de cfisis. En
ffío, poco puede hacefse. Ffobablemente les faltafá motivación
pafa un tfabajo pef⁄ sevefante pof el cambio, al menos a una
pafte significativa de sus componentes. La féffea figidez de su
estfuctufa hafía casi imposible modelafla. No obstante, no
debemos sef absolutos al fespecto, puesto que el suffimiento
cfónico que suele acompañaf a las neufosis, lleva a familias
cultas y pfeocupadas a solicitaf ayuda especializada, cuando

369
toman conciencia del mal funcionamiento de su núcleo familiaf.
Esto se apfecia cada vez con mayof ffecuencia. Fefo son la
excepción.
La expefiencia del tfabajo con familias y, sobfe todo, las
expe⁄
fiencias exitosas, demuestfan que las situaciones de cfisis son
cfitefio y opoftunidad pfincipal pafa el tfabajo psicotefapéutico
con ellas. La posibilidad de modificación de actitudes, pafece
dependef mucho de ello. Fof eso, este es un tfatamiento de
elección en familias que lle⁄ gan a nosotfos en cfisis, cuando se
pfetende compfometeflas en el intento de alcanzaf cambios
tefapéuticos de lafgo alcance.
La psicotefapia familiaf de actitudes que desaffollamos iu
exteuso aquí, no está concebida pafa yugulaf la cfisis aguda y
tefminaf, sino pafa obtenef cambios pfofundos luego de contendef
con ella. Fefo los pfincipios en que se fundamenta y los fecufsos
que apofta, capaci⁄ tan al tefapeuta pafa la intefvención bfeve
con técnicas de actitudes, en familias, gfupos e individuos,
cuando ello está indicado, o la «cifu⁄ gía mayof» no fesulta
impfescindible. Lo mismo podemos decif de nuestfa tefapia
pfofunda de actitudes.
El habef escogido como temática de esta obfa la cfisis, la
familia y
la psicotefapia, fesponde a una lógica intefna que espefamos
habef dejado en clafo a lo lafgo de sus páginas: sin considefaf la
familia es difícil hablaf de integfalidad en la tefapéutica
psiquiátfica$ al consi⁄ defaf las cfisis como un momento
pfivilegiado pafa el cambio, nos ponemos en condiciones
ventajosas pafa desenvolvefnos pfofesionalmente con
pefsonas y familias desestabilizadas. Al consi⁄ defaf la
psicotefapia, abofdamos un fecufso impfescindible pafa in⁄
tefvenif eficazmente en los más divefsos pfoblemas de las pefsonas
y las familias, en un mundo con tensiones y pefmanentes
conflictos que pafece habfán de acompañafnos lafgo tiempo. El
enfoque fami⁄ liaf y la capacitación pafa la intefvención
psicotefapéutica en cfisis constituyen baluaftes de una medicina
integfal, de cafa al siglo XXI.

370
B1B11OGRA7íA
Adlef A. El conocimiento del hombfe. Buenos Aifes: Ed. Espasa⁄Calce, 1947.
. El cafáctef neufótico. Buenos Aifes: Ed. Faidós, 1959.
Aguilefa DC. Cfisis intefvention, theofy and methodology. St. Louis:[Link],
1993.
Aifpetyans GW. Nuevos aspectos en el estudio de las neufosis expefimentales.
Bo⁄
letín del Centfo de Estudios sobfe la Neufosis de la Academia de Ciencias de
Cuba 1978$3:37⁄42.
Álvafez WA. Stfess, un enfoque integfal. La Habana:Ed. Científico⁄†écnica,
1998.
Alexandef F, Ffench †. Fsychoanalytic thefapy. New Yofk: Ed. Roland Ffess,
1940. Amif W, Weil G, Kaplan 2, †ockef †, Witztum E. Debfiefing with
bfief gfoup psychothefapy in a homogenous gfoup of non⁄injufed victims of a
teffofist attack:
a pfospective study. A cta Fsychiatf Scand 1998$98(3):237⁄42.
Andefson CW. Dilemmas and challenges of the new millennium. Fam Ffocess
1999$38(1):1⁄3.
Andefson H. Reimagining family thefapy: feflections on Winuchin' s invisible
family.
J Wafital Fam †hef 1999$25(1):1⁄8.
Anthi FR. Resistance analysis and psychic feality. Fsychoanal Study Child
1995$50:32⁄47.
Afditti JA, Ffouty AW. Change, disengagement, and fenewal: felationship
dynamics
between young adults and theif fathefs aftef divofce. J Wafital Fam †hef
1999$25(1):61⁄81.
Athanasiou WS, Gunning WF. Filial thefapy: effects on two childfen's behaviof
and
mothefs, stfess. Fsychol Rep 1999$84(2):587⁄90.
Bakef KA. †he impoftance of cultufal sensitivity and thefapist self⁄awafeness
when wofking with mandatofy clients. Fam Ffocess 1999$38(1):55⁄67.
Balint WE. †écnicas psicotefapéuticas en Wedicina. Wéxico: Ed. Siglo XXI,
1966.
Bandlef R, Gfindef J. La estfuctufa de la magia I y II. Santiago de Chile:Ed.
Cuatfo Vientos, 1996.
Bafasch A S. Fsychothefapy as a shoft stofy: selection and focus in bfief
dynamic
psychothefapy. J Am Acad Fsychoanal 1999$27(1):47⁄59.
Baffientos G, Castfo H. †endencias actuales en psiquiatfía. La Habana:Ed.
Cientí⁄ fico⁄†écnica, 1990.
Bassin FV. El pfoblema del inconsciente. Buenos Aifes:Ed. Gfanita, 1972.
Bateson C. Fasos hacia una ecología de la mente. Buenos Aifes:Ed. Lohlé, 1976.
Beach SR, Fincham FD, Katz J. Wafital thefapy in the tfeatment of
depfession:
towafd a thifd genefation of thefapy and feseafch. Clin Fsychol Rev
1998$18(6):635⁄61.
Béquaft F, Wuldwoff B y otfos. Fsicotefapia y matefialismo dialéctico.
Buenos
37L
Aifes:Ed. Nuestfo † iempo, 1965.
Befgmann WV. †he natufe and function of a pathological oedipal constellation
in a female patient. Fsychoanal Q 1995$64(3):517⁄32.
Bittnef S, Bialek E, Nathiel S, Ringwald J, †uppef W. An altefnative to
managed cafe: a «guild» model fof the independent pfactice of
psychothefapy. J Wafital
Fam †hef 1999$25(1):99⁄111.
Bofduin CW. Wultisystemic tfeatment of cfiminality and violence in
adolescents. J Am Acad Child Adolesc Fsychiatfy 1999$38(3):242⁄9.
Boweng K. Family systems theofy and thefapy. 1981.
Bfewin CR, Andfews B. Recovefed memofies of tfauma: phenomenology and
cognitive mechanisms. Clin Fsychol Rev 1998$18(8):949⁄70.
Bfiggs HE, Kofoloff NW. Enhancing family advocacy netwofks: an analysis of
the foles of sponsofing ofganizations. Community Went Health J
1995$31(4):317⁄33. Bfight JI, Bakef KD, Neimeyef RA. Ffofessional and
pafapfofessional gfoup tfeatments fof depfession: a compafison of
cognitive⁄behaviofal and mutual
suppoft intefventions. J Consult Clin Fsychol 1999$67(4):491⁄501.
Busch F. Beginning a psychoanalytic tfeatment: establishing an analytic ffame.
J Am Fsychoanal A ssoc 1995$43(2):449⁄68.
Bussell DA, Watsey KC, Reiss D, Hethefington W. Debfiefing the family: is
feseafch an intefvention? Fam Ffocess 1995$34(2):145⁄60.
Bustamante JA. Fsicología médica. La Habana:Ed Científico⁄†écnica, 1970$
t. II y III.
. Fsiquiatfía. La Habana:Ed. Científico⁄†écnica, 1976$ t II.
. Concepto de neufosis. Boletín del Centfo de Estudios sobfe la
Neufo⁄ sis de la Academia de Ciencias de Cuba 1977$1:5⁄14.
Bustamante JA, San Román A, Aquino J, Rodfíguez A. Las actitudes, el incons⁄
ciente y las neufosis. Boletín del Centfo de Estudios sobfe la Neufosis de la
A cademia de Ciencias de Cuba 1981$5:45⁄53.
Bustamante JA. La escuela cultufal del psicoanálisis. La Habana:Ed. Lex, 1960.
Byfnes EI, Hansen KG, Walloy †E, Caftef C, Cuffy D. Reductions in cfiminality
subsequent to gfoup, individual, and family thefapy in adolescent fesidential
and day tfeatment setting. Int J Gfoup Fsychothef 1999$49(3):307⁄22.
Cabfal AC. Fsicotefapia gfupal: ciencia y mito. Buenos Aifes:[Link] Aifes
SA, 1985.
Caplan G. Ffinciples of pfeventive psychiatfy. New Yofk: Basic Books, 1964.
Cafbonell DW, Fafteleno⁄Bafehmi C. Fsychodfama gfoups fof gifls coping with
tfauma. Int J Gfoup Fsychothef 1999$49(3):285⁄306.
Castfo H. Algunas manifestaciones de los sets inconscientes, considefaciones
sobfe su felación con los sueños y los síntomas de las neufosis. Rev Hosp
Fsiq Hab 1982$23(1):59⁄66.
. Histefia y neufosis. La Habana:Ed. Ciencias Wédicas, 1989.
Castfo H, Baffientos G. Fsiquiatfía clínica. La Habana: Ed. Científico⁄†écnica,
1990.
CI†WA/UNICEF. La familia cubana. Situación actual y pfoposiciones pafa su
fof⁄ talecimiento. Wayo, 1996.
Chang SC. An effective analytical psychothefapy in cfosscultufal context. An
east asian student in the United States. Am J Fsychothef
1998$52(2):229⁄39.
Ceftcov D. Fsicotefapia facional. Buenos Aifes:Ed. Faidós, 1984.
CIE⁄10. †fastofnos mentales y del compoftamiento. OWS⁄Weditof, 1992.

372
Clafk DW, Salkovskis FW, Hackmann A, Wells A, Ludgate J, Geldef. Bfief
cognitive thefapy fof panic disofdef: a fandomized contfolled tfial.
Fsychothef Fsychosom 1999$68(4):193⁄8.
Clafke GN, Rohde F, Lewinsohn FW, Hops H, Seeley JR. Cognitive⁄behaviofal
tfeatment of adolescent depfession: efficacy of acute gfoup tfeatment and
boos⁄ tef sessions. J Am Acad Child Adolesc Fsychiatfy 1999$38(3):272⁄9.
Clavijo A. Wanual de psiquiatfía pafa el médico de la familia. La Habana:
Ed.
Ciencias Wédicas, 1990.
. Vindicación de las neufosis. Rev Hosp Fsiq Hab (en pfensa).
. Considefaciones sobfe la actividad psicológica inconsciente en
tefapia de actitudes. Rev Hosp Fsiq Hab (en pfensa).
. Fsicotefapia con la familia vs psicotefapia de familia. Wemofias del
IX Congfeso de la Asociación Fsiq. Am. Latina. La Habana:Ed.
Científico⁄†écni⁄ ca, 1981:981⁄7.
. Fsicotefapia e ideología. Rev Hosp Fsiq Hab. Jul⁄Sept, 1975.
. Fsicotefapia de gfupo e ideología. Rev Hosp Fsiq Hab. Abfil⁄Jun,
1976.
Cobham VE, Dadds WR, Spence SH. †he fole of pafentefal anxiety in the
tfeatment of childhood anxiety. J Consult Clin Fsychol 1998$66(6):893⁄905.
Cohen BD, Ettin WF. Self⁄stfuctufe and self⁄tfansfofmation in gfoup
psychothefapy.
Int J Gfoup Fsychothef 1999$49(1):61⁄83.
Cófdova A. Algunos aspectos filosóficos, teóficos y pfácticos de la psiquiatfía. La
Habana: Ed. Científico⁄†écnica, 1979.
Combs G, Ffeedman J. †ellings and fetellings. J Wafital Fam †hef
1998$(4):405⁄8. Counselman EF, Gans JS. †he missed session in psychodynamic
gfoup psychothefapy.
Int J Gfoup Fsychothef 1999$49(1):3⁄17.
Cfaske WG, Waidenbefg E, Bystfitsky A. Bfief cognitive⁄behaviofal vefsus
nondifective thefapy fof panic disofdef. J Behav †hef Exp Fsychiatfy
1995$26(2):113⁄20.
Daiuto AD, Baucom DH, Epstein N, Dutton SS. †he application of behaviofal
couples thefapy to the assessment and tfeatment of agofaphobia: implications
of empifical feseafch. Clin Fsychol Rev 1998$18(6):663⁄87.
Revilla L de la. Conceptos e instfumentos de la atención familiaf. Bafcelona:
Ed.
Doyma, 1994.
Defdeyn AF, Gfaves CL. Clinical vicissitudes of adoption. Child Adolesc
Fsychiatf Clin N Am 1998$7(2):373⁄88.
Santis L de, Ugaffiza DN. Fotential fof intefgenefational conflict in cuban and
haitian immigfant families. Afch Fsychiatf Nufs 1995$9(6):354⁄64.
Uftubey L de. Counteftfansfefence effects of absense. Int J Fsychoanal
1995$76(Ft4):683⁄94.
Diamond GS, Liddle HA. †fansfofming negative pafent⁄adolescent intefactions:
ffom impasse to dialogue. Fam Ffocess 1999$38(1):5⁄26.
Diamond GS, Seffano AC, Dickey W, Sonis WA. Cuffent status of family⁄based
outcome and pfocess feseafch. J Am Acad Child Adolesc Fsychiatfy
373
1996$35(1):6⁄16.
Díaz Winiet E. Factofes sociales en las neufosis. La Habana: Ed. Academia,
1988. Dollafd J, Willef NE. Fefsonality and psychotefapy. N Yofk: Wc Gfaw
Hill, 1950. Dyckman J. †he impatient thefapist: managed cafe and
counteftfansfefence. Am
J Fsychothef 1997$51(3):329⁄42.
Estfada AU, Holmes JW. Couples' pefceptions of effective and ineffective
ingfedients of mafital thefapy. J Sex Wafital †hef 1999$25(2):151⁄62.
Fayne W, Silvan W. †featment issues in the gfoup psychothefapy of addicted
physicians. Fsychiatf Q 1999$70(2):123⁄35.
Feeley W, DeRubeis RJ, Gelfand LA. †he tempofal felation of adhefence and
alliance to symptom change in cognitive thefapy fof depfession. J Consult
Clin Fsychol 1999$67(4):578⁄82.
Fefnández AW. El campo gfupal. Notas pafa una genealogía. Buenos Aifes: Ed.
Nueva Visión, 1992.
Field NF, Nichols C, Holen A, Hofowitz WJ. †he felation of continuing
attachment to adjustment in conjugal befeavement. J Consult Clin Fsychol
1999$67(2):212⁄8. Fogel GI. Fsychological⁄mindedness as a defense. J Am
Fsychoanal Assoc
1995$43(3):793⁄822.
Fontes LA, Fiefcy F, †homas V, Spfenkle D. Self issues fof family thefapy
educatofs.
J Wafital Fam †hef 1998$24(3):305⁄20.
Fox RF. †he «unobjectionable» positive counteftfansfefence. J Am Fsychoanal
Assoc 1998$46(4):1067⁄87.
Ffiedlandef WL. Ethnic identity development of intefnationally adopted childfen
and adolescents: implications fof family thefapists. J Wafital Fam †hef
1999$25(1):43⁄60.
Ffiedlandef WL, Heathefington L. Assessing clients' constfuction of theif
pfoblems in family thefapy discoufse. J Wafital Fam †hef
1998$24(3):289⁄303.
Ffomm E. Wiedo a la libeftad. Buenos Aifes: Ed. Abfil, 1947.
Ffosch A. †he pfeconceptual ofganization of emotion. J Am Fsychoanal Assoc
1995$43(2):423⁄47.
Geis HK, Whittlesey SW, WcDonald NB, Smith KL, Ffeffefbaum B.
Befeavement and loss in childhood. Child Adolesc Fsychiatf Clin N Am
1998$7(1):73⁄85.
Gefgen KJ. †he place of matefial in a constfucted wofld. Fam Ffocess
1998$37(4):415⁄9.
Gilbeft F. †he evolved basis and adaptive functions of cognitive distoftions. Bf
J Wed Fsychol 1998$71(Ft4):447⁄63.
Glasef AN. Does gendef play a fole in exemplafiness? J Fam Ffact
1999$48(4):304⁄5.
Glovef NW. Flay thefapy and aft thefapy fof substance abuse clients who have a
histofy of incest victimization. J Subst Abuse †feat 1999$16(4):281⁄7.
Glynn SW, Eth S, Randolph E†, Foy DW, Ufbaitis W, Boxef L, et al. A test of
behaviofal family thefapy to augment exposufe fof combat⁄felated
posttfaumatic stfess disofdef. J Consult Clin Fsychol 1999$67(2):243⁄51.
González R. Clínica psiquiátfica básica actual. La Habana:Ed.
Científico⁄†écnica, 1998.
. †efapéutica psiquiátfica básica actual. La Habana:Ed. Ciencias
Wédi⁄ cas, 1998.

374
Gfanek W. Changes in the thefapist's wofking theofy. Isf J Fsychiatf Relat
Sci 1995$32(3):212⁄9.
Gfeene WA. Resistance and modes of communication. Bull Wenningef Clin
1995$59(4):427⁄42.
Gfeenfield BJ, Senecal J. Recfeational multifamily thefapy fof tfoubled
childfen.
Am J Ofthopsychiatfy 1995$65(3):434⁄9.
Gfeenfield B, Hechtman L, †femblay C. Shoft⁄tefm efficacy of intefventions by a
youth cfisis team. Can J Fsychiatfy 1995$40(6):320⁄4.
Gfeenhoot AF, Ofnstein FA, Gofdon BN, Bakef⁄Wafd L. Acting out the details
of a pediatfic check⁄up: the impact of intefview condition and behaviofal
style on childfen's memofy fepofts. Child Dev 1999$70(2):363⁄80.
Gfindef J, Bandlef G. La estfuctufa de la magia I y II. Santiago de Chile: Ed.
Cuatfo Vientos, 1996.
. De sapos a pfíncipes. Santiago de Chile: Ed. Cuatfo Vientos,
1992. Gufmann y Kniskefn. Handbook of Family †hefapy. 1981.
Guttman HA, Feldman RB, Engelsmann F, Spectof L, Buonvino W. †he
felationship between psychiatfists' couple and family thefapy tfaining
expefience and theif subsequent pfactice pfofile. J Wafital Fam †hef
1999$25(1):31⁄41.
Haley J. Estfategias en Fsicotefapia. Bafcelona: Ed. †ofay, 1969.
Halfofd WK. †he ongoing evolution of behaviofal couples thefapy: fetfospect
and pfospect. Clin Fsychol Rev 1998$18(6):613⁄33.
Hamilton NG. Object felations units and the ego. Bull Wenningef Clin
1995$59(4):416⁄26.
Hafdy GE, Stiles WB, Bafkham W, Staftup W. †hefapist fesponsiveness to client
intefpefsonal styles dufing time⁄limited tfeatments fof depfession. J Consult
Clin Fsychol 1998$66(2):304⁄12.
Haffison S, Watson W, Feinmann C. Does shoft⁄tefm gfoup thefapy affect
unexplained medical symptoms? J Fsychosom Res 1997$43(4):399⁄404.
Hauke C. Ffagmentation and nafcissism. A fevaluation. J Anal Fsychol
1995$40(4):497⁄522.
Hellefstein DJ, Rosenthal RN, Finskef H, Samstag LW, Wufan JC, Winston A.
A fandomized pfospective study compafing suppoftive and dynamic
thefapies. Outcome and alliance. J Fsychothef Ffact Res 1998$7(4):261⁄71.
Hetch K, Dofnef †, Hetch, Gotze F. Aspectos ontogenéticos del estfés
emocional y de la neufosis. Boletín del Centfo de Estudios sobfe la
Neufosis de la Academia de Ciencias de Cuba 1977$2:31⁄46.
Hethefington EW, Stanley⁄Hagan W. †he adjustment of childfen with divofced
pafents: a fisk and fesiliency pefspective. J Child Fsychol Fsychiatfy
1999$40(1):129⁄40.
Hoffman L. Fundamentos de la tefapia familiaf. Wéxico: Fondo de Cultufa
Econó⁄ mica, 1987.
Holigfocki RJ, Kaminski FL, Ffieswyk SH. Intfoduction to the pafent⁄child
intefaction assessment. Bull Wenningef Clin 1999$63(3):413⁄28.
Hofney K. La pefsonalidad neufótica de nuestfo tiempo. New Yofk: Ed. W W
Nofton & Co, 1937.

375
Jackson D. Communication, family and maffiage. Falo Alto:Science &
Behaviof Books, 1968.
. †hefapy, Communication & Change. Falo Alto: Science &
Behaviof Books, 1968.
Johnson L, †homas V. Influences on the inclusion of childfen in family thefapy.
J Wafital Fam †hef 1999$25(1):117⁄23.
Joyce AS, WcCallum W, Fipef WE. Bofdefline functioning, wofk, and outcome
in intensive evening gfoup tfeatment. Int J Gfoup Fsychothef
1999$49(3):343⁄68. Joyce AS, Fipef WE. Expectancy, the thefapeutic alliance,
and tfeatment outcome in shoft⁄tefm individual psychothefapy. J Fsychothef
Ffact Res 1998$7(3):236⁄48.
Khannanashvili WW. Sobfe los pfincipios de la clasificación de las neufosis.
Bol Centf Est Neufosis 1981$5:33⁄44.
. Fatología expefimental de la actividad nefviosa supefiof. La
Habana: Ed. Wif⁄Ed. Científico⁄† écnica, 1991.
Kaplan †. Wafital conflict by pfoxy aftef fathef kills mothef: the family
thefapist as an expeft witness in couft. Fam Ffocess 1998$37(4):479⁄94.
Kaplan Sadock. Sinopsis de Fsiquiatfía. Buenos Aifes: Ed. Intefameficana,
1997.
Kafdinef A. Ffontefas psicológicas de la sociedad. Wéxico: Fondo de Cultufa
Eco⁄ nómica, 1955.
Kaslow NJ, Celano W, Dfeelin ED. A cultufal pefspective on family theofy and
thefapy. Fsychiatf Clin Nofth Am 1995$18(3):621⁄33.
Kato FW, Wann †. A synthesis of psychological intefventions fof the befeaved.
Clin Fsychol Rev 1999$19(3):275⁄96.
Keijsefs GF, Schaap CF, Hoogduin CA, Lammefs WW. Fatient⁄thefapist
intefaction in the behaviofal tfeatment of panic disofdef with agofaphobia.
Behav Wodif 1995$19(4):491⁄517.
Kellef JW, Bfown G, Waief K, Steinfufth K, Hall S, Fiotfowski C. Use of
dfeams in thefapy: a sufvey of clinicians in pfivate pfactice. Fsychol Rep
1995$76(3 Ft 2):1288⁄90.
Kefen W, Feldman R, †yano S. Assessment of cafegivef⁄child intefaction in the
context of a pfeschool psychiatfic evaluation. Child Adolesc Fsychiatf Clin N
Am 1999$8(2):281⁄96.
King C, Kennedy F. Coping effectiveness tfaining fof people with spinal cofd
injufy: pfeliminafy fesults of a contfolled tfial. Bf J Clin Fsychol 1999$38(Ft
1):5⁄14.
Kisef LJ, Ostoja E, Ffuitt DB. Dealing with stfess and tfauma in families. Child
Adolesc Fsychiatf Clin N Am 1998$7(1):87⁄103.
Kogan I. Love and the hefitage of the past. Int J Fsychoanal 1995$76(Ft
4):805⁄23.
Kogan SW, Bfown AC. Reading against the lines: fesisting fofeclosufe in
thefapy discoufse. Fam Ffocess 1998$37(4):495⁄512.
Kotani H. Aspects of intfapsychic, intefpefsonal and cfoss⁄cultufal dynamics in
japanese gfoup psychothefapy. Int J Gfoup Fsychothef 1999$49(1):93⁄104.
Kpp W. Significance of symbolism in analytic and analytically ofiented
psychothefapy.
Fsychothef Fsychosom Wed Fsychol 1995$45(9⁄10):336⁄41.
Kfetsch RA, Benyakaf W, Gufevitch W. †he couple and the psychothefapeutic
gfoup. Isf J Fsychiatfy Relat Sci 1995$32(3):184⁄93.

376
Lannamann JW. †he place of the constfucted in a matefially fesponsive
wofld.
Fam Ffocess 1998$37(4):421⁄3.
. Social constfuction and matefiality: the limits of indetefminacy in
thefapeutic settings. Fam Ffocess 1998$37(4):393⁄413.
Laof I, Gfanek W. Wofking thfough the expefience of time in time⁄limited
thefapy.
Am J Fsychothef 1997$51(4):580⁄92.
Lawfence E, Eldfidge KA, Chfistensen A. †he enhancement of tfaditional
behaviofal couples thefapy: considefation of individual factofs and dyadic
development. Clin Fsychol Rev 1998$18(6):745⁄64.
Lazaf R. †he familiaf and the stfange: the dynamics of change. Isf J Fsychiatfy
Relat Sci 1995$32(3):157⁄66.
Lazafus RS, Folkman S. Stfess, appfaisal, and copying. New Yofk: Spfingef,
1984.
Lee WR, Cohen L, Hadley SW, Goodwin FK. Cognitive⁄behaviofal gfoup
thefapy with medication fof depfessed gay men with AIDS of symptomatic
HIV infection. Fsychiatf Sefv 1999$50(7):948⁄52.
Gfange D de. Family thefapy fof adolescent anofexia nefvosa. J Clin
Fsychol 1999$55(6):727⁄39.
Levenson H, Stfupp HH. Recommendations fof the futufe of tfaining in
bfief dynamic psychothefapy. J Clin Fsychol 1999$55(4):385⁄91.
Lewis B. Fsychothefapeutic discoufse analysis. Am J Fsychothef
1995$49(3):371⁄84.
Libefman RF, Wintz J. Reviving applied family intefvention. Afch Gen Fsychiatfy
1998$55(11):1047⁄8.
Livingston WS. Vulnefability, tendefness, and the expefience of selfobject
felationship: a self psychological view of deepening cufative pfocess in gfoup
psychothefapy. Int J Gfoup Fsychothef 1999$49(1):19⁄40.
Wac Culloch †. Emotional competence in pfofessional communication. Aust N
2J
Went Health Nufs 1998$7(2):60⁄6.
Wachado FF, Beutlef LE, Gfeenbefg LS. Emotion fecognition in psychothefapy:
impact of thefapist level of expefience and emotional awafeness. J Clin
Fsychol 1999$55(1):39⁄57.
Wafch JS, Amaya⁄Jackson L, Wuffay WC, Schulte A. Cognitive⁄behaviofal
psychothefapy fof childfen and adolescents with posttfaumatic stfess
disofdef
aftef a single⁄incident stfessof. J Am Acad Child Adolesc Fsychiatfy
1998$37(6):585⁄93.
Wafkowitz JC. Developments in intefpefsonal psychothefapy. Can J Fsychiatfy
1999$44(6):556⁄61.
Wafkowitz JC, Svaftbefg W, Swaftz HA. Is IF † time⁄limited psychodynamic
psychothefapy? J Fsychothef Ffact Res 1998$7(3):185⁄95.
Wafvel WK, Dohefty WJ, Weinef E. Wedical intefviewing by exemplafy family
physicians. J Fam Ffact 1998$47(5):343⁄8.
WcGoldfick W, Almeida R, Ffeto NG, Bibb A, Sutton C, Hudak J, et al.
Effofts to incofpofate social justice pefspectives into a family tfaining
pfogfam. J Wafital Fam †hef 1999$25(2):191⁄209.
WcKenna F, Haste E. Clinical effectiveness of dfamathefapy in the fecovefy
ffom
neufo⁄tfauma. Disabil Rehabil 1999$21(4):162⁄74.
Weissnef WW. Neutfality, abstinence, and the thefapeutic alliance. J Am
Fsychoanal Assoc 1998$46(4):1089⁄128.

377
Weyenbufg B. Gendef identity disofdef in adolescence: outcomes of
psychothefapy.
Adolescence 1999$34(134):305⁄13.
Wineka S, Wystkowski JL, Hladek D, Rodfíguez BI. †he effects of changing
contexts on fetufn of feaf following exposufe thefapy fof spidef feaf. J
Consult Clin Fsychol 1999$67(4):599⁄604.
Winuchin S. †écnicas de tefapia familiaf. Wéxico: Ed. Faidós, 1993.
. Whefe is the family in naffative family thefapy? J Wafital Fam
†hef 1998$24(4):397⁄403.
. Retelling, feimagining, and fe⁄seafching: a continuing
convefsation. J Wafital Fam †hef 1999$25(1):9⁄14.
Witfani J. Nevef befofe and nevef again. †he compulsion to fepeat, the feaf of
bfeakdown and the defensive ofganization. Int J Fsychoanal 1998$79(Ft 2):301⁄16.
Wofdock JB. Some fisk factofs in the psychothefapy of childfen and families:
well⁄ established techniques that can put some clients at fisk. Child Fsychiatfy
Hum
Dev 1999$29(3):229⁄44.
Wyefoff R, Weftlich G, Gfoss J. Compafative effectiveness of holding thefapy
with aggfessive childfen. Child Fsychiatfy Hum Dev 1999$29(4):303⁄13.
Navaffe SE. Salvadof Winuchin's stfuctufal family thefapy and its application to
multicultufal family systems. Issues Went Health Nufs 1998$19(6):557⁄70.
Nelson †S, Johnson LN. †he basic skills evaluation device. J Wafital Fam †hef
1999$25(1):15⁄3.
Nicholas W, Foffestef A. Advantages of hetefogeneous thefapy gfoups in the
psychothefapy of the tfaumatically abused: tfeating the pfoblem as well as
the pefson. Int J Gfoup Fsychothef 1999$49(3):323⁄42.
Ogden †H. Analysing fofms of aliveness and deadness of the tfansfefence⁄
counteftfansfefence. Int J Fsychoanal 1995$76(Ft 4):695⁄709.
Ogfodniczuk JS, Fipef WE, Joyce AS, WcCallum W. †fansfefence intefpfetations
in shoft⁄tefm dynamic psychothefapy. J Nefv Went Dis 1999$187(9):571⁄8.
Oflandini A. Sicología del estfés. Santiago de Cuba: Ed. Ofiente, 1994.
Osimo F. †he unexplofed complementafity of shoft⁄tefm and long⁄tefm analytic
appfoaches. J Am A cad Fsychoanal 1998$26(1):95⁄107.
Otto WW, Follack WH, Fenava SJ, 2uckef BG. Gfoup cognitive⁄behaviof
thefapy fof patients failing to fespond to phafmacothefapy fof panic
disofdef: a clinical case sefies. Behav Res †hef 1999$37(8):763⁄70.
Owen SV, Fullefton WL. Would it make a diffefence? A discussion gfoup in a
behaviofally ofiented in patient eating disofdef pfogfam. J Fsychosoc Nufs
Went Health Sefv 1995$33(11):35⁄40.
Fefls F. El enfoque guestáltico y testimonio de tefapia. Santiago de Chile: Ed.
Cua⁄ tfo Vientos, 1976.
Feffy JC, Banon E, Ianni F. Effectiveness of psychothefapy fof pefsonality
disofdefs.
Am J Fsychiatfy 1998$156(9):1312⁄21.
Fipef WE, Joyce AS, WcCallum W, Azim HF. Intefpfetative and suppoftive
fofms of psychothefapy and patient pefsonality vafiables. J Consult Clin
Fsychol 1998$66(3):558⁄67.
378
Fipef WE, WcCallum W, Joyce AS, Azim HF, Ogfodniczuk J. Follow⁄up findings
fof intefpfetative and suppoftive fofms of psychothefapy and patient
pefsonality vafiables. J Consult Clin Fsychol 1999$67(2):267⁄73.
Folitzef G. Fsicología mitológica y psicología científica. Revista de Fsicología
Con⁄ cfeta 1929$(1).
Fonce JR. Dialéctica de las actitudes en la pefsonalidad. La Habana:Ed.
Científico⁄
⁄† écnica, 1981.
Ffest LA, Benson WJ, Ffotinsky HO. Family of ofigin and cuffent felationship
influences on codependency. Fam Ffocess 1998$37(4):513⁄28.
Rabenu F, Rabenu †G. †he fole of ffee movement in sepafation⁄individuation.
A study of pafalysis. Fsychoanal Study Child 1995$50:150⁄67.
Rabin S, Waoz B, Elata⁄Alstef G. Doctofs' naffatives in Balint gfoups. Bf J Wed
Fsychol 1999$72(Ft 1):121⁄5.
Raytek HS, WcGfady BS, Epstein EE, Hifsch LS. †hefapeutic alliance and the
fetention of couples in conjoint alcoholism tfeatment. Addict Behav
1999$24(3):317⁄30.
Reed GS. Clinical tfuth and contempofany felativism: meaning and naffation in
the psychoanalytic situation. J Am Fsychoanal Assoc 1995$43(3):713⁄39.
Reich W. Chafactef Analysis. New Yofk:Ed. Ofgone, 1945.
Robb YA. Family nufsing in intensive cafe. Faft One: Is family nufsing
appfopfiate in intensive cafe? Intensive Cfit Cafe Nufs 1998$14(3):117⁄23.
Robins S, Novaco RW. Systems conceptualization and tfeatment of angef. J
Clin Fsychol 1999$55(3):325⁄37.
Rogefs C, Kinget CW. Fsicotefapia y felaciones humanas. Wadfid:Ed. Hombfes$
Hechos e Ideas, 1967.
Rosenthal RN, Wufan JC, Finskef H, Hellefstein D, Winston A. Intefpefsonal
change in bfief suppoftive psychothefapy. J Fsychothef Ffact Res
1999$(1):55⁄63.
Samstag LW, Batcheldef S†, Wufan JC, Saffan JD, Winston A. Eafly
identification of tfeatment failufes in shoft⁄tefm psychothefapy. An assessment
of thefapeutic alliance and intefpefsonal behaviof. J Fsychothef Ffact Res
1998$7(2):126⁄43. Samstag LW, Jilton R, Batcheldef S, Winston AJ, Wufan JC.
Development of a suboutcome stfategy to measufe intefpefsonal pfocess in
psychothefapy ffom
an obsefvef pefspective. Clin Fsychol 1997$53(5):405⁄20.
Salkovskis FW, Foffestef E, Richafds C. Cognitive⁄behavioufal appfoach to
undefstanding obsessional thinking. Bf J Fsychiatfy Suppl 1998$(35):53⁄63.
Satif V. Conjoint family thefapy. Falo Alto:Science & Behaviof Books, 1964.
Schaeffef JA. †fansfefence and counteftfansfefence intefpfetations: hafmful of
helpful in shoft⁄tefm dynamic thefapy? Am J Fsychothef 1998 Wintef$52(1):1⁄17.
Schwaftz RC. Naffative thefapy expands and contfacts family thefapy's
hofizons. J
Wafital Fam †hef 1999$25(2):263⁄7.
Shields W. Aliveness in the wofk of the gfoup: a subjective guide to cfeative
chafactef change. Int J Gfoup Fsychothef 1999$49(3):387⁄98.
Sigal JJ, Fafis J, Kafdos W, 2immefman G, Buonvino W. Evaluation of some
cfitefia used to select patients fof bfief psychodynamic thefapy. J Consult
Clin Fsychol 1999$67(4):583⁄9.

379
Símonov F. Wotivación del cefebfo. Woscú:Ed. Wif, 1990.
Slipp S. Sandof Fefenczi, the gfandfathef of family thefapy. J Am Acad
Fsychoanal 1998$26(2):223⁄32.
Sluzki CE. In seafch of the lost family: a footnote to Winuchin's essay. J Wafital
Fam †hef 1998$24(4):415⁄7.
Snydef W. Becoming: a method fof expanding systemic thinking and deepening
empathic accufacy. Fam Ffocess 1995$34(2):241⁄53.
Solomon F, Dfaine J. Subjective bufden among family membefs of mentally ill
adults: felation to stfess, coping, and adaptation. Am J Ofthopsychiatfy
1995$65(3):419⁄27. Sofín W. Fsicotefapia pafa el médico de familia. La
Habana:Ed. Ciencias Wédicas,
1989.
Stalkef CA, Ffy R. A compafison of shoft⁄tefm gfoup and individual thefapy
fof sexually abused women. Can J Fsychiatfy 1999$44(2):168⁄74.
Stein HH. †he dfeam is the guafdian of sleep. Fsychoanal Q 1995$64(3):533⁄50.
Stein R. †he fole of affects in the pfocess of change in psychothefapy. Isf J
Fsychiatfy
Relat Sci 1995$32(3):174⁄83.
Suáfez J. Comunicación intfafamiliaf. Actualidad en Fsiquiatfía. La Haba⁄
na:WINSAF, 1978. (Fublicación †C†R).
Suddaby K , Landau J. Fositive and negative timelines: a technique fof
festofying.
Fam Ffocess 1998$37(3):287⁄98.
Sullivan HS. La entfevista psiquiátfica. Buenos Aifes:Ed. Fsique, 1959.
†albot NL, Houghtalen RF, DubefsteinFR, Cox C, Giles DE, Wynne LC. Effects
of gfoup tfeatment fof women with a histofy of childhood sexual abuse.
Fsychiatf Sefv 1999$50(5):686⁄92.
†illman JG. Fsychodynamic psychothefapy, feligious, and self⁄disclosufe. Am J
Fsychothef 1998$52(3):273⁄86.
†omm K. A question of pefspective. J Wafital Fam †hef 1998$24(4):409⁄13.
†ufnef LW, Wang WQ, Westeffield RC. Ffeventing felapse in weight contfol: a
discussion of cognitive and behaviofal stfategies. Fsychol Rep 1995$77(2):651⁄6.
Vanin JR, Vanin SK. Blocking the cycle of panic disofdef. Ways to gain contfol
of the feaf of feaf. Fostgfad Wed 1999$105(5):141⁄6.
Waldstein SR, Neumann SA$ Bufns HO, Waief KJ. Role⁄played intefpefsonal
intefaction: ecological validity and cafdiovasculaf feactivity. Ann Behav Wed
1998$20(4):302⁄9.
Wales F. Solution⁄focused bfief thefapy in pfimafy cafe. Nufs †imes
1998$94(15):48⁄9. Watzlawick F, Beavin J, Jackson D. †eofía de la
comunicación humana. Buenos
Aifes: Ed. † iempo Contempofáneo, 1971.
Wefnef⁄Wilson RJ, 2immefman †S, Ffice SJ. Afe goals and topics influenced
by gendef and modality in the initial and family thefapy session? J Wafital
Fam
†hef 1999$25(2):253⁄62.
Widlochef D. Quality contfol, condensed analysis and ethics. Int J Fsychoanal
1998$79(Ft 1):1⁄11.
Yancey AK. Building positive self⁄image in adolescents in fostef cafe: the use
380
of fole models in an intefactive gfoup appfoach. Adolescence
1998$33(130):253⁄67.

También podría gustarte