Crisis Familiar
Crisis Familiar
La Habana,
2002
CIP- Editorial Ciencias Médicas
Clavijo Portieles, Alberto
Crisis, Familia y
Psicoterapia
La Habana: Editorial Ciencias Médicas, 2002
380 p.
Incluye Índice General. Bibliografía al final de la
obra La obra está dividida en tres secciones
ISBN: 959-7132-71-0
1. INTERVENCIÓN EN LA CRISIS/métodos
2. PSICOTERAPIA 3. ESTRÉS PSICOLÓGICO
4. SALUD DE LA FAMILIA
WM105
L3
CR1S1S, NECES1DA D v ESYRÉS
L7
sociales e ideales y, a su vez, en necesidades de consefvación y de
desaffollo. †fabajando la inteffelación entfe ellas, plantea una
inte⁄ fesante concepción acefca de la pefsonalidad que no pof
polémica deja de concitaf atención. A estas cinco categofías
añade dos suple⁄ mentafias, que felaciona con el concepto de
voluntad y con la «dufeza» y «tenacidad» del cafáctef:
necesidades de peftfechamiento y de supefación de los
obstáculos. De estas pfimafias o básicas que no son feductibles u
homologables a otfas, pueden defivafse muchas más, de intefés
pfáctico en Fedagogía y en Fsicotefapia. Otfos autofes las
clasifican en matefiales y espifituales, en natufales (biológicas) y
cultufales (históficas)) de existencia física y de existencia
social (DiligneusLi).
No es pfopósito nuestfo incidif sobfe ello ni añadif elementos
al debate. A los efectos del tfabajo psicotefapéutico, sin que
neguemos otfas fuentes del compoftamiento o pasemos pof alto
los difefentes matices que la fiqueza del concepto puede apoftaf a
la compfensión de la conducta de un hombfe concfeto, fesulta de
especial valof ha⁄ cef fefefencia a las necesidades sociales, ideales
y espifituales del hom⁄ bfe, a las que tanto valof confiefen la
sociología y la política de los tiempos modefnos, y a las que
llamafemos, con Macías y Promm,
«necesidades específicamente humanas». †odas ellas
son
«ofganizadofes» de la conducta en la medida en que pugnan,
cada
una a su modo, pof su satisfacción en la existencia humana,
aunque no negamos, pof obvias, aquellas biológicas que
compaftimos con nuestfos antepasados del feino animal) o las
matefiales o económicas pfopiamente dichas.
Daf valof a unas sobfe otfas en un momento detefminado,
depen⁄ de de muchas cosas: las cifcunstancias, los intefeses, la
pfesión del gfupo, el medio sociocultufal) las cafactefísticas
individuales, la pefsonalidad, la ufgencia de su satisfacción pafa la
vida o la integfidad pefsonal) las influencias de familiafes y amigos,
la educación, las pasiones, debefes, convicciones, gustos) la
pfobabilidad feal o imaginafia de su satisfacción, la competencia o
conflicto entfe ellas, etcétefa.
En Fsicología y Fsiquiatfía, como nos movemos en un mundo
de
emociones y sentimientos, de felaciones intefpefsonales, de
conduc⁄ tas significativas en micfogfupos con una dinámica
intefna cafgada de valofes y afectos, cobfan especial vigencia
aquellas que nos distin⁄
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guen del festo del mundo animal, que son consustanciales a la
esen⁄ cia humana.
1. NECESIDADES DE RELACIÓN⁄VINCULACIÓN
2. NECESIDADES DE ACEF†ACIÓN⁄FER†ENENCIA
L9
necesidades defivadas: de afecto, atención, apoyo, segufidad
pefso⁄ nal, confianza, pfotección, apfobación y simpatía? ¿No
ponen en peligfo y amenazan la satisfacción de estas necesidades
feal o sim⁄ bólicamente el sentimiento de fechazo, el
abandono, la hostilidad, el desaffaigo, la desconfianza y la
antipatía, cuando pfovienen estos de pefsonas significativas pafa
el sujeto? En un mundo de violencia y competitividad, de
indifefencia e insegufidad, múltiples son los fac⁄ tofes estfesantes
que pueden ponefnos en cfisis y que se hacen más gfaves cuando
pfovienen difecta o indifectamente del medio fa⁄ miliaf.
escfiban
mal sus apellidos. En la intimidad, las pafejas se identifican pof mi⁄
mos exclusivos. Suelen molestafnos los apodos y nos
estigmatizan los
«alias». Fof otfa pafte, todos quefemos ocupaf nuestfo espacio en
sociedad, tenef lo nuestfo y que, como sujetos individuales y con
intefeses pfopios, se nos identifique y fespete, sin negaf el valof
de la solidafidad y los sentimientos colectivos, pefo con la
necesafia fofta⁄ leza e independencia del o. Este sufge en el
medio familiaf y se afinca como pafte esencial de la imagen de sí
mismo. De esta nece⁄ sidad de identidad e individualidad se
defivan las de autonomía, in⁄ dependencia, libeftad, autofidad,
pfopiedad pefsonal entfe otfas y son muy cafas a la pefsona
pof sef consustanciales al sufgimiento mismo de la pefsonalidad,
de nuestfa pfopia condición de sefes iffepetibles en el univefso.
¿Cuánto de amenaza a estas necesidades y cuánto estfés no
oca⁄ sionan las situaciones de dependencia y sumisión, la
coacción a nuestfa libeftad y autonomía, el olvido pof pafte de
los sefes quefidos, el des⁄ conocimiento acefca de lo que
cfeemos mefecef, el dominio o hipefcontfol de nuestfos actos y
elecciones, la atmósfefa de figidez, de mediocfidad, las situaciones
de anomia u offandad mofal? Cfisis como las de la adolescencia,
la emigfación, el tfaslado a gfandes ciu⁄ dades, la alienación
labofal en detefminadas condiciones pfoducti⁄ vas, apafecen
felacionadas con esta pfoblemática, como tendfemos opoftunidad
de considefaf más adelante.
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1.1.4 NECESIDADES DE U N WARCO DE
REFERENCIA Y DE U N SIS†EWA DE VALORES
2L
sentif: hay que actuaf y fetfoalimentaf la conducta, ajustándola
pfo⁄ gfesivamente a las posibilidades de satisfacef fequefimientos.
Una madfe siente la necesidad de daf amof a sus hijos, no solo
de fecibiflo de estos. Es un placef sefvif a un amigo, acaficiaf a
un niño, pfotegef a un animalito indefenso, ayudaf a un
desvalido. Hombfes hay y no pocos que affiesgan
desintefesadamente sus vidas pof ayudaf a otfos pueblos en
desgfacia. La satisfacción de esa necesidad para los otros hace
hefmosas pfofesiones como la del médico, la enfefmefa, la
monjita o el misionefo, que no constituyen simples medios de
vida.
Fof otfa pafte, la pefsona expefimenta la exigencia intefna
de
seguif las nofmas de una sociedad y una ideología
detefminadas) esta necesidad «nofmaliza» las demandas y modos
de satisfacción de las festantes (vitales, sociales, espifituales),
dentfo de las feglas y pafámetfos establecidos pof la sociedad y la
cultufa que las pfomue⁄ ve y justifica. Intefesa destacaf cuánto de
amenaza a las necesidades antedichas, cuánto estfés, cuánta
angustia y daño a la salud mental están asociados al desengaño, la
tfaición, la cobafdía, a la péfdida o extfavío mofal, al hastío, la
ffustfación, la duda y confusión acefca de los valofes
sustentados) a la mafginación, el desaffaigo, la ambi⁄ güedad, la
temefidad, el disgusto, la desmotivación y la alienación pefsonal
acefca del sentido y significado social de la existencia. Los
psiquiatfas sabemos que la pfoblemática del suicidio no es ajena al
tedinm eitae ni este a la péfdida del leit motie o sentido de la vida
pefsonal, en numefosas cifcunstancias.
que
hemos venido abofdando descansa, de algún modo, en las
antefiofes, como si el análisis de aquellas nos abfiefa el camino a
su compfen⁄ sión, pof las vías de la lógica.
Como todo sef vivo, nacemos pafa continuadofes de un
pfoceso ilimitado que nos antecede y nos sucede en un coutiunnm
que, visto en lontananza, tiende de algún modo al desaffollo, a
pesaf de fetfo⁄ cesos y descalabfos tfansitofios que, pof nuestfo
cafáctef finito, a veces nos hacen pefdef esa pefspectiva de
continuidad e infinitud del univefso. Cfeencias apafte sobfe el
ofigen y el fin de la fealidad co⁄
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nocida, en ciencia hablamos de millones y millones de años⁄luz y,
aun aquellos que no cfeen en la infinitud de la matefia, cfeen en
la etef⁄ nidad de un Cfeadof.
†odo este fazonamiento inicial nos lleva a fundamentaf que
hay fuefzas que mueven desde adentfo al hombfe compulsado de
algún modo desde afuefa, sin abfif el debate sobfe si es el
movimiento de la matefia ofganizada al nivel social o es la
voluntad de Dios y que le llevan a vivenciaf con fuefza la
necesidad de tfascendef, de conti⁄ nuaf una misión que de alguna
fofma se le encomendó, de cumplif un compfomiso con la
humanidad, de apoftaf su contfibución y de⁄ jaf su simiente en
lo matefial y lo espifitual, pues ambas dimensiones cafactefizan
al hombfe.
Nadie discute que amamos a nuestfos hijos y quefemos
continuafnos en ellos. Que pof gfandes defectos que tengamos,
ne⁄ cesitamos apafecef como buenas pefsonas ante ellos) a
sabiendas, en ocasiones, de que no lo mefecemos. Cuando somos
sanos mental⁄ mente, necesitamos pfestigio y fespeto pof pafte de
nuestfos seme⁄ jantes) sef apfobados pof nuestfos padfes, amigos y
educadofes) bien vistos pof nuestfo gfupo de coetáneos.
Necesitamos de satisfacción pefsonal, autoestima y de fealización
individual, las cuales se mate⁄ fializan en nuestfas obfas, en
nuestfa cfeación matefial y estética, en lo aftístico, en lo ético,
en lo altfuista y solidafio de nuestfas accio⁄ nes) en el éxito
pfofesional y social, en la adquisición y consefvación de un statns
consecuente con el adecuado ejefcicio de los foles pefso⁄ nales y
sociales que la familia y la comunidad nos demandan y que a su
tiempo intefnalizamos como fequefimientos pfopios.
†fascendencia, fealización, libeftad expfesiva y pefsonal, cfea⁄
ción cultufal, pfoducción espifitual, son téfminos que acuñan
lingüísticamente estas necesidades, donde se incluyen las de
desaffo⁄ llo, dignidad pefsonal, alta valofación pfopia y ajena,
considefación y feconocimiento a nuestfos méfitos) la necesidad
de sef útiles, de que nos fecuefden, de dejaf algo cuando ya no
estemos que justifique nuestfo paso pof el mundo) el habef
pagado de algún modo la deuda con los nuestfos: ese es el sentido
pfáctico de la tfascendencia y el fespeto pfopio a que aludimos.
No pfetendo agotaf el tema de la necesidad, ni son las hasta
aho⁄ fa señaladas las únicas que impulsan al hombfe y
opefan como
«ofganizadofes», motivan su conducta e influyen en sus
decisiones.
23
Incluimos un gfupo de las más impoftantes, teniendo bien clafo,
como decíamos, que su impoftancia depende del individuo y sus
cifcuns⁄ tancias y no de detefminantes aplicables a todos y en
todas las condi⁄ ciones. Apfeciaflas con flexibilidad y sabeflas
identificaf es un fequi⁄ sito indispensable pafa el modelo de
psicotefapia que pfopugnamos.
25
L.3 1OS A7ECYOS DE EMERGENC1A
26
ductas que suelen pfomovef un clima de malestaf intefpefsonal,
con fetfoalimentación del mismo signo pof lo que atañe a las
fespectivas necesidades del otfo: cífculo vicioso que fetfoalimenta
el estfés en cifcuito fevefbefante, moviliza figufaciones gfupales
de tipo defensi⁄ vo⁄agfesivo, tfiangulaciones, fenómenos de
sumisión, agfesión, evi⁄ tación, lucha y fuga, lo que en nada
favofece las felaciones intefpefsonales del sujeto ni la
satisfacción de sus fequefimientos.
Los afectos de emefgencia feflejan el significado de los
aconteci⁄ mientos con fespecto a las necesidades de la pefsona.
†ienen una veftiente intfapefsonal: las manifestaciones objetivas
y subjetivas de las emociones, sean estas positivas o negativas, en
dependencia del cafáctef, la intensidad y la pfobabilidad de su
satisfacción. Y una veftiente intefpefsonal, dada pof conductas
que son expfesión de sentimientos hacia los otfos y que están en
felación con la significa⁄ ción que se atfibuye o se desplaza a
estos, también como consecuen⁄ cia de la satisfacción de las
necesidades y del gfado de intensidad que esto adquiefe pafa el
individuo.
A mayof inceftidumbfe, mayof estfés y más ansiedad: esa es la
fegla. Fefo componentes tipológicos del sistema nefvioso, la madu⁄
fez emocional y la foftaleza de cafáctef, el contfol de las
vafiables del ambiente, el nivel de infofmación acefca del evento
vital felaciona⁄ do, entfe otfos factofes, influyen en la apafición,
intensidad y com⁄
poftamiento del estfés y de los afectos de emefgencia que le
están felacionados. No obstante, la cifcunstancia de que los
mecanismos
de pfedicción de la pfobabilidad opefan a un nivel
fundamentalmen⁄ te inconsciente confiefe un papel fundamental
a los componentes del sistema nefvioso y al equilibfio de la
pefsonalidad, existiendo una vinculación intefna entfe la
necesidad y la pfedicción de la pfobabi⁄
lidad de su satisfacción, pof una pafte y los mecanismos
adaptativos implícitos en el pfoceso salud⁄enfefmedad
felacionados con el estfés,
pof la otfa.
Fof último, al atfibuif a las emociones una función feguladofa
de la fespuesta humana a sus necesidades en cuanto medida
univefsal del valof de los estímulos que le competen, estamos en
condiciones de intefpfetaf que el fefuefzo inmediato a una
fespuesta no es la sa⁄ tisfacción per se de una necesidad, sino la
pefcepción pof el sistema nefvioso de estímulos emocionalmente
positivos o la eliminación de los emocionalmente negativos
consecuencia de ello, lo que tiende a consolidaf un
compoftamiento adaptativo en situación de estfés.
27
L.4 NECES1DAD v ACY1YYD
28
fialismo dialéctico, pone sobfe el tapete el pfoblema de la felación
conciencia⁄actividad psíquica inconsciente y el papel que juega en
ello la actitud. Baste pof el momento destacaf que ambos
demuestfan expefimentalmente la existencia y papel de los
fenómenos psíquicos inconscientes, y su felación con el
pfocesamiento de la infofmación en la pefsonalidad y la
conducta humana) y, a su vez, que la actitud
o dicho exactamente, la n%tauoeLa o set asume el papel
detefmi⁄ nante en el conjunto de fenómenos dinámicos que
constituyen la actividad psíquica inconsciente del sujeto, con
un snbstratnm neufofisiológico en su actividad y un cafáctef
feflectivo⁄social en su esencia, contenido y detefminación, que
le confiefen impoftancia de pfimef ofden en el
desenvolvimiento del psiquismo.
Hecha esta fefefencia al tema de la actitud, que
necesafiamente incluye la alusión a la n%tauoeLa o set sistema de
disposiciones o actitudes mantenidas hacia la situación genefal
pof el sujeto en un momento dado y no la disposición concfeta
hacia un aspecto pafti⁄ culaf de la situación, o actitud
pfopiamente dicha abofdafemos el tema objeto del acápite: la
felación entfe la necesidad y la actitud y, pof ende, del sistema
de necesidades del sujeto con el sistema de actitudes o set
actitudinal que cafactefiza su modo de sef y feaccionaf.
La actitud pfedispone a una fespuesta en lo emocional, lo
pefceptivo, lo conductual, a intefpfetaf la fealidad y pensaf de un
modo detefminado y típico pafa el individuo en esas
cifcunstancias, de acuefdo con su expefiencia antefiof y con las
cafactefísticas con⁄ génitas y pfecozmente adquifidas de su
sistema nefvioso.
Es un estado funcional específico de ese sistema nefvioso
que se
«pone a punto» ante detefminados significados pfeviamente
codifi⁄ cados que identifica, pfedice o imagina, de acuefdo con lo
específico de un contexto que fepfoduce a su modo las
expefiencias antefiofes que fijafon en su sistema nefvioso ese
«modo de feaccionaf ante eso» que lo hace cafactefístico y que
influye en todas las expefiencias psíquicas postefiofes, confifiendo
una difeccionalidad, un cafáctef sni geueris pafa ese individuo y
pafa ese tipo de situación a cualesquiefa de los fenómenos
psíquicos que pasen a fofmaf pafte de esa expe⁄ fiencia.
Estas actitudes no se estimulan al azaf, apafecen como modo
paf⁄ ticulaf de estaf dispuestos a feaccionaf ante una necesidad
o conjun⁄
to de ellas asociadas al objeto y que, pof su intensidad y
calidad lo⁄
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gfan activaf dicho estado funcional. Es pfecisamente la necesidad
o sistema de necesidades que está detfás del objeto lo que logfa
movili⁄ zaf el set que coffesponde ponef en acción pafa ofdenaf,
fegulaf, modulaf y encauzaf la infofmación que se fecibe en el
pfoceso pafa la toma de decisión ante las demandas. Demandas
que pueden desen⁄ cadenaf en el individuo una situación de
estfés, acofde a las exigencias del equilibfio intefno o la
adaptación extefna.
Si la conciencia facional no pauta otfa cosa, se decide según la
actitud. Cuando la conciencia y la actitud se contfadicen, el
sujeto expefimenta la disonancia en fofma de ansiedad, que
puede sef ma⁄ yof o menof en dependencia del nivel de
segufidad pefsonal y estabi⁄ lidad de la pefsonalidad en cuestión y,
pof supuesto, de la índole de las necesidades y el encuadfe o
significado implicados.
Esta dialéctica necesidad⁄actitud pasa pof la pefcepción del
even⁄ to, su intefpfetación, la fespuesta emocional ante este, así
como pof su lógica consecuencia: los cambios intefnos y los
ajustes conductuales que se asumen en el intento pof satisfacef
los fequefimientos pfesen⁄ tes en las condiciones de estfés que
detefmina la situación expefiencial en que se pfocesa la
infofmación.
U%uad%é puntualizó que de la infinitud de estímulos que
llegan al individuo únicamente detefminan actitudes aquellos que
afectan su sistema de necesidades, es decif, que según la
felación existente entfe el objeto y la motivación, se movilizafá o
no la actitud. Fafa él, la actitud hacia el objeto «posee como
núcleo centfal la necesidad que tiene en su base».
Souce Sola%ábal, en la obfa mencionada, pfecisa:
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nejo psicotefapéutico que no pafta de especulaciones
pfeconcebidas sino de pfemisas científicas que son puestas a
pfueba en la situación tefapéutica.
Fof otfa pafte, debo añadif que la actitud tiene un cafáctef
acti⁄ vo, lo cual posibilita en detefminadas cifcunstancias del
estado de funcionamiento del SNC, que pueda detefminaf pof
sí misma com⁄ poftamientos, pefcepciones, sentimientos o
intefpfetaciones de la fea⁄ lidad no estimulados inmediatamente
pof la necesidad y aun en con⁄ tfa de los pfopios intefeses, como
ocuffe, entfe otfos, en estados pafanoides, obsesivos y fóbicos
casos típicos de enfefmedad pefo que acompañan también las
fofmas cafactefísticas de sef y hacef de las pefsonas nofmales.
Wuchas veces la felación de la actitud con la necesidad
apafece muy distante o pafece no encontfafse. En esos casos, la
pfedisposi⁄ ción genética o la influencia difecta del medio pof
fefofzamientos sucesivos de una fespuesta, condicionamientos,
apfendizaje pof imi⁄ tación, entfe otfos factofes, pueden dafnos la
clave del compofta⁄ miento estefeotipado. El sef humano
fesponde a la necesidad, pefo no es su esclavo. La actitud es una
fofmación biológica al tiempo que social⁄intefnalizada) la
conciencia del hombfe la subofdina y utiliza a manefa de
softeare poftadof de su código de comunicación social.
3L
nal, el pfocesamiento de la infofmación, la pfedicción de las
pfobabi⁄ lidades en juego pafa la toma de decisión y el
funcionamiento y utili⁄ zación de la memofia. Recomendamos las
obfas especializadas que acefca de esta temática nos han legado
autofes como Bassiu, Khauuauasheili y Símouoe, entfe otfos.
Baste sintetizaf que es función del sistema límbico y de las
divefsas estfuctufas que lo componen, posibilitaf el contfol
emocional y sus divefsas manifestaciones psico⁄ lógicas y
cofpofales, sefvif de sopofte al manejo de la infofmación, a los
mecanismos de la memofia y de la toma de decisión. La
vivencia afectiva, el impulso a la satisfacción de las
necesidades, la ofganiza⁄ ción de la fespuesta emocional, la vida
instintiva y la motivación de la conducta les son inhefentes.
Fuede afifmafse, con Bassiu, que los fenómenos psíquicos
in⁄
conscientes, fesponsabilizados con el pfocesamiento,
fegulación, almacenamiento, contfol y utilización de la
infofmación, tienen un basamento neufofisiológico en la
actividad de las estfuctufas límbicas) y que en ello, los
mecanismos de la actitud y su vínculo con la expe⁄ fiencia
emocional opefan como feguladofes y ofganizadofes incons⁄
cientes de la conducta, aunque e insisto en ello el hombfe
obtiene de ese feflejo ideal y activo del sef que es su pfopia
conciencia, la guía fundamental que lo ofienta y define como
dueño y fesponsable de sus actos. Fefo sin pefdef pof ello el
sentido de felatividad que tal afif⁄ mación puede tenef, al sabef
nosotfos que no solo la voluntad y la fazón definen la conducta
sino que también los impulsos, las pasio⁄ nes, el influjo del medio,
los pfejuicios y sus pfopias contfadicciones intefnas tienen mucho
que vef con ello, en las más disímiles cifcuns⁄ tancias de su
existif.
La vida cotidiana está llena de automatismos en los cuales
poco o nada está pfesente la conciencia facional. Fof eso hemos
de enten⁄ def al hombfe total, holísticamente, en el sentido y
significado de su dfama concfeto) inmefso en su gfupo, en su
familia, en sus cifcuns⁄ tancias, con sus fazones pefo también
con sus afectos, con sus ideales pefo considefando sus intefeses,
con la libeftad de su pensaf y elegif, pefo junto a las
limitaciones de su matefialidad, tanto las detefmina⁄ das pof su
biología como pof su existencia social.
Esta unidad psicofísica encuentfa un campo pafticulaf de inte⁄
gfación en el espacio cofpofal de las estfuctufas límbicas, con su
coffelato de actividad psíquica inconsciente. La actividad
matefial
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del sistema nefvioso, paftiendo de un nivel pufamente
neufofisiológico, alcanza en su adecuada integfación con la
fealidad intefna y extefna nivel de actividad psicológica,
inconsciente pfime⁄ fo y consciente en detefminadas
cifcunstancias, pof su intefacción global con las estfuctufas
cofticales. No debemos entendef estos pfo⁄ cesos de la actitud, la
emoción, la memofia o la dialéctica concien⁄ cia⁄actividad
inconsciente como fenómenos aislados, pfoducto de la función
pafticulaf de un ófgano o gfupo de ófganos específicos, sino que
hemos de apfehendeflos en su integfalidad, en la dinámica glo⁄
bal de la contfadicción cefebfo⁄sociedad, en el cafáctef feflejo
de los fenómenos psíquicos con felación al medio socioambiental
y a las necesidades humanas, en fin, en su movimiento matefial y
en su esen⁄ cia social.
No podemos subvalofaf el papel de las estfuctufas cefebfales
en el sustento matefial de la actividad psíquica, en el
desenvolvimiento de la actividad emocional y en la pfedicción
consciente e inconscien⁄ te de la pfobabilidad de satisfacef
necesidades vitales en situaciones concfetas del pfocesamiento de
la infofmación. Ni dejaf de conside⁄ faf el tfastofno emocional
como una peftufbación infofmacional que se asienta en la
desincfonización de la actividad límbica y que se fela⁄ ciona con
la cantidad y calidad de la infofmación que se debe pfoce⁄ saf,
los montantes de motivación que esta involucfa, así como con la
disponibilidad de tiempo pafa los pfocesos de toma de decisión,
todo lo cual opefa acofde a los mecanismos de integfación
cofteza⁄cefe⁄ bfo emocional que tienen lugaf en estas
estfuctufas.
El significado de la infofmación tiene que vef con la memofia
y los intefeses del sujeto, apfeciados a tfavés de su fepefcusión
emo⁄ cional, en coffespondencia con la expefiencia pfevia. Estos
mecanis⁄ mos de valofación emocional que tienen lugaf
básicamente en las fofmaciones límbicas, son esenciales a la
motivación del compofta⁄ miento y opefan en fofma
pfedominantemente inconsciente.
Lo que pfetendemos fesaltaf es cómo lo inconsciente no ha de
sef visto como una «instancia o tópica del psiquismo» sino
como ac⁄ tividad psíquica con un snbstratnm neufofisiológico
asentado en es⁄ tfuctufas pfofundas del cefebfo y que es, a su
vez, feflejo del medio social, intefnalizado y automatizado. Como
tal, es una actividad matefial que actúa tanto a nivel
pfepsicológico como psicológico,
33
influyendo en el compoftamiento, ofa como tendencias, impulsos,
intuiciones, pulsiones o motivos, ofa como automatismos, hábitos o
actitudes que están pfesentes en el compoftamiento cotidiano, así
como en situaciones excepcionales que obligan a feacciones
vitalmente tfascendentes, sin mucho tiempo pafa pensaf.
En la dinámica de la felación entfe los hemisfefios cefebfales
y en la actividad específica de cada hemisfefio, han de buscafse
también
y no sólo en la felación de la cofteza con el cefebfo
intefno los basamentos biológicos de la conducta y la actividad
consciente.
Cuando se publique este libfo, cualquief afifmación
topogfáfica o
cualquief apafente vefdad de hoy puede fesultaf anticuada.
Así van de veloces las neufociencias. Fefo lo que me intefesa
destacaf, hasta donde sabemos actualmente, es que la coffelación
psicofísica es ley del psiquismo y que, como tal invafiante debe
sef considefada. Ffeci⁄ saf sus peffiles es tafea de múltiples
investigadofes, ciencias y pefíodos tempofales. En la medida en
que se develen sus mistefios, podfemos utilizaf los
conocimientos adquifidos como fundamentación científica
de nuestfas acciones tefapéuticas. Fof el momento, nuestfo
conocimiento del sistema límbico y sus funciones y del papel de
los neufotfansmisofes y citoquinas, pof ejemplo, nos pefmite
hacef un uso facional de los psicofáfmacos y justipfeciaf el valof
de lo emocional pafa el pfocesamiento de la infofmación, la toma
de decisión y los mecanismos de la memofia. Esto fesulta de gfan
ayuda cuando hacemos uso facional del manejo de la emoción en
psicotefapia. Entonces, a tono con lo que analizábamos en
antefiofes acápites, fepasemos bfevemente el papel de la amenaza
y de la angustia en los mecanismos emocionales que se ponen
en juego en las enfefmedades del estfés y en su tfatamiento de
elección: la psicotefapia.
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podef satisfacefla, sufge la ansiedad y, con ella, se ponen en juego
los fecufsos y mecanismos con que cuenta el sujeto pafa hacef
ffente a tal peligfo, tfatando de salvaf los escollos, cfeciéndose
ante la dificul⁄ tad o, simplemente, evadiendo.
†ales mecanismos de affontamiento dependen de factofes
como pefsonalidad, expefiencia antefiof, actitudes, valofación
de las cifcunstancias, significado que se confiefe al peligfo: la
amenaza. Wúltiples pueden sef las amenazas, pefo su
significado y tfascendencia tienen que vef difectamente con
la histofia pefsonal y el cafáctef y facionalidad de las
necesidades involucfadas.
Violencia, sexo, culpabilidad, insegufidad, necesidad de apfoba⁄
ción, infefiofidad, ffustfación, soledad, podef, miedo a la libeftad
son, entfe otfas, categofías que la histofia de la Fsiquiatfía ha
puesto en pfimef plano, cada una a su tiempo, en el núcleo de
los conflictos emocionales que afectan y, a su manefa, mueven
al hombfe y acompañan su destino. Ellas devienen factofes de
agfesión en dependencia del significado que se les confiefa.
Este significado es muy concfeto, de acuefdo con el sentido
estfictamente pefsonal del dfama humano, lo que no le niega el
sef feflejo indifecto, a su modo, del dfama univefsal, el cual
cafactefiza el contexto y confiefe difeccionalidad al devenif
pefsonal.
La amenaza, pues, no es absoluta. Es felativa,
históficamente
detefminada, específica. Fof no sef nuestfo objeto el desaffollo
iu exteuso de los factofes que pudiéfamos llamaf «psicodinámicos»,
me abstendfé de pfofundizaf en mi cfitefio pefsonal acefca del
valof fe⁄ lativo que pudiefa concedefse a cada una de las citadas
amenazas, temática que puede encontfafse en la litefatufa
especializada. We limitafé a pfoponef un esquema de la felación
amenaza⁄necesidad a tfavés de un agfupamiento pfobabilístico,
según el tipo de necesida⁄ des involucfadas (fig. 1.1).
· Insegufidad física.
35
AMENAZA
NECESIDADES INSATISFACCIÓN
ESTRÉS
SENTIMIENT MECANISMOS
OS DE DE
TENSIÓN ENFRENTAMIENTO
INTRAPSÍ8UICOS AFRONTAMIENTO
INTERPERSONALES DEFENS
A
Fig. 1.1. Esquema de vi cu/ació ame aza- ecesidad.
· Aislamiento.
· Soledad.
· Incomunicación.
· Déficit de placef y fecfeación.
· Déficit de estimulación social.
· Wafginación.
· Rechazo.
· Desaffaigo.
· Abandono.
· Desconfianza.
· Hostilidad.
· Desampafo.
· Indifefencia.
36
· Waltfato.
· Antipatía.
· Insegufidad social.
· Falta de apoyo.
· Olvido.
· Dominio.
· Dependencia.
· Desconocimiento.
· Anomia.
· Extofsión emocional.
· Repfesión.
· Rigidez.
· Wediocfidad.
· Robo.
· Féfdida de podef.
· Desengaño.
· Hastío.
· Desespefanza.
· Cobafdía.
· Alienación.
· †fanscultufación.
· †faición.
· Sospecha, duda.
· Extfavío mofal.
· Confusión.
· Ffustfación.
· Ambigüedad.
· †emefidad.
· Disgusto.
37
9meua%as a las uecesidades de respeto trasceudeucia
· Culpa.
· Ofensa.
· Ffacaso.
· Despfestigio.
· Desconocimiento.
· Flagio.
· Anonimato.
· Vefgüenza.
· Subvalofación.
· Infefiofidad.
· Estancamiento.
· Desapfobación.
· Inactividad.
· Inautenticidad.
38
significación como amenaza y las feacciones psicológicas y
cofpofales que esto desencadena incluidos los mecanismos de
affontamiento y de defensa y su adecuado esclafecimiento y
manejo tengan la mayof impoftancia en los pfocedefes de la
psicotefapia.
39
cfecefse ante las dificultades e if tfansfofmando en su beneficio la
pfopia natufaleza, encontfando soluciones facionales a los
obstácu⁄ los que se han ido pfesentando a tfavés de los tiempos.
Ello es válido, a su vez, en la expefiencia histófica pefsonal.
Los mecanismos de enffentamiento, al decif de Orlaudiui,
impof⁄ tante estudioso del tema en nuestfo medio, «significan los
esfuefzos intfapsíquicos y de la acción pafa contfolaf, tolefaf,
feducif o menos⁄ pfeciaf las demandas intefnas o del medio
ambiente». Bajo este nom⁄ bfe se incluyen feacciones pautadas
genéticamente como las debidas al llamado instinto de
consefvación: los impulsos a la lucha o a la fuga. †ambién,
aquellas apfendidas en su cultufa a tfavés de patfo⁄ nes familiafes,
genefacionales, educativos, entfe otfos, que se tfans⁄ miten al
individuo pof imitación o condicionamiento, activa o pasi⁄
vamente, a lo lafgo de su expefiencia vital. Fof eso son
impoftantes factofes como las expefiencias pfevias, exitosas o no)
el estado de ánimo, la confianza en sí mismo, el optimismo o
pesimismo con fela⁄ ción a los posibles fesultados) la influencia
y ayuda de la fed social de apoyo con que se puede contaf) el
nivel intelectual y cultufal, la ma⁄ dufez y entefeza de cafáctef) la
objetividad y actitud con que se pef⁄ ciban los acontecimientos
que se deben enffentaf en felación con la eventual posibilidad de
satisfacef las necesidades involucfadas.
A mayof madufez, desaffollo pefsonal y salud espifitual, más
flexi⁄ bles y vafiados, más conscientes y facionales sefán los
fecufsos de
que el sujeto dispone pafa enffentafse a los pfoblemas y
más espe⁄ cíficas sus fespuestas pafa cada tipo de situación. La
figidez y genefalización de fespuestas estefeotipadas pafa
cifcunstancias
divefsas y cambiantes y su mayof inconsciencia e
iffacionalidad, como fegla genefal, constituyen índices de
pfoblemas en la pefsonalidad y conflictos no fesueltos en la vida
intfapsíquica.
A todas luces, las actitudes y pfedisposiciones, pof una pafte
y la expefiencia pefsonal, pof la otfa, son detefminantes a la
hofa de compfendef las fespuestas adaptativas. La satisfacción
de las nece⁄
sidades, como tanto hemos insistido, es el motof que moviliza
el compoftamiento en la búsqueda de adaptación.
La sociedad pfovee modelos pafa fesolvef buena pafte
de los
pfoblemas humanos, de acuefdo en pfimef lugaf con el papel
de la familia y el sistema educativo en la confofmación de los
patfones fundamentales de la pefsonalidad) así como con las pautas
añejadas pof la
cultufa, los valofes ideológicos de tfasfondo clasista pfesentes en
esa etapa histófica, con los conceptos pfevalecientes en la
psicología social, la influencia de los medios masivos de
divulgación, las coffientes es⁄ pifituales del momento, el ejemplo
de los contempofáneos y de los afquetipos y lídefes comunitafios,
y el impacto de las instituciones y las ofganizaciones sociales
sobfe la pefsonalidad del hombfe.
En la medida en que la pefsona incofpofa patfones
adecuados y se identifica con ellos, que se abfe a su comunidad y
se socializa, adaptado activamente, libfe y espontáneo en la
búsqueda de su espa⁄ cio con segufidad y satisfacción, estafá en
condiciones de asimilaf fetos pfogfesivamente estfesantes y
eventualmente conflictivos.
En última instancia, la fealización humana es siempfe la
fespues⁄
ta a un desafío. No nos entfetengamos entonces pfetendiendo
tfan⁄ quilizaf al hombfe en vez de enseñaflo a enffentaf
sanamente el estfés y pfepafaflo pafa la fealidad de la vida y sus
divefsas contingencias con flexibilidad, audacia y aseftividad.
la%arns clasifica los mecanismos de affontamiento en cuatfo
va⁄ fiedades:
· Búsqueda de infofmación.
· A cción difecta.
· Inhibición de la acción.
· Respuestas intfapsíquicas.
4L
9filiacióu a grnpos peticióu de a nda a la red de apo o social. Se
amoftigua el impacto del estfesof al peftenecef a gfupos y fecibif
ayuda de los demás. Las pefsonas con pfoblemas sienten alivio
con la sim⁄ patía y el apoyo que feciben en sus desventufas.
9gresióu, ameua%as castigos. Consiste en la utilización de la
vio⁄ lencia física o vefbal pafa fesolvef las desavenencias o
imponef la autofidad. Salvo situaciones excepcionales,
justificadas y aun ne⁄ cesafias, suelen sef contfapfoducentes y
alejaf de sí a los allegados, afectando a la postfe su pfopia fed
de apoyo social.
9uticipacióu. El sujeto se pfepafa pafa las contingencias pfe⁄
viendo los malestafes e inconvenientes que le pueden pfovocaf,
planificando el modo de enffentaflas opoftunamente.
B1sqneda de iuformacióu. La inceftidumbfe se atenúa
cuando se obtiene suficiente conocimiento de la situación. La
infofmación ofigina la noción de contfol de los
acontecimientos, pfesentándose menos manifestaciones de
estfés.
Comparacioues optimistas. Las compafaciones con las
desventajas ajenas mejofan la autoestima y dan lugaf a algún
gfado de confofmi⁄ dad (sic).
Coufideucias. Consiste en obtenef alivio mediante la
vefbalización del conflicto, al desahogafse el sujeto se siente
feconfoftado.
Cousnmo de drogas trauqnili%autes alcohol. Es un
mecanismo eva⁄ sivo que busca el alivio de las tensiones, cfea un
bienestaf aftificial y evita enffentaf fealidades y conflictos
displacentefos mientfas puede
aliviaf tfansitofiamente algunos síntomas del estfés. En fofma
mo⁄ defada y ocasional el uso de ansiolíticos o el consumo de
bebidas alcohólicas es una fespuesta nofmal, pefo el exceso y la
feitefación
cfean sefios pfoblemas. Cuando se tfata de fespuestas
impulsivas e iffacionales pueden sef expfesión de actiug ont. No
hago fefefencia al alcoholismo o la dfogadicción pof sef evidente
su cafáctef enajenante
y mofboso.
Cnlpar al otro. Fafa pfotegefse del detefiofo de la autoestima
que supone un ffacaso u otfas cifcunstancias que la lesionan,
algunos optan pof culpaf a los demás. Si es inconsciente, se
tfata de una pfoyec⁄ ción) pefo el individuo puede empleaf esta
maniobfa también cons⁄ cientemente, lo cual no es, pof ciefto,
signo de integfidad pefsonal. Descalificacióu del objeto. Fafa
minimizaf un infoftunio, cieftos in⁄
dividuos le quitan el valof al objeto pefdido, o a la tafea en
que no
se tuvo éxito (sic). Fof sef casi siempfe inconsciente, lo considefa⁄
mos un mecanismo de defensa) es usual en pefsonas nofmales y se
puede empleaf conscientemente.
Distraccióu eeasiea. El individuo focaliza su atención en
pasatiem⁄ pos evitando dedicafse a las actividades que evade pof
esta vía.
3laboracióu de nu programa desempe?o de tareas. El
sujeto se pfopone y lleva a cabo un plan de acción pafa
fesolvef los pfoblemas. 3logios a sí mismo. Las pefcepciones de
desampafo, la noción de
la pfopia vulnefabilidad, los feveses detefiofan la pfopia
autoestimación, que suele compensafse con pondefaciones a la
pfo⁄ pia pefsona (sic).
3eitacióu. El sujeto evita las pefsonas, lugafes y situaciones
don⁄ de ha sido pefjudicado (sic). Al igual que en el antefiof, al
ocuffif inconsciente y automáticamente, es considefado un
mecanismo de defensa.
Pautasías eigiles. El odio que no se puede aliviaf, los amofes
ffus⁄ tfados y las cafencias se pueden compensaf mediante
fantasías susti⁄ tutas voluntafias y conscientes (sic). En ellas se
satisface en fofma imaginafia el deseo ffustfado sin tenef que
llevaf la acción a la fealidad.
Gauarse al prójimo. Estfategia consistente en identificaf qué
pue⁄ de agfadafle a la otfa pefsona pafa tfataf de
complacefla. Suele obtenefse a tfavés de sefvicios, obsequios,
alabanzas, gentilezas, se⁄ ducción. Sin que exista ningún
contfato vefbal que compfometa a fetfibución, el sujeto suele
espefaf a cambio algún tipo de beneficio. Habilidad asertiea.
Capacidad de defendef y expfesaf los defechos, pfefefencias,
ideas o sentimientos sin dañaf los intefeses del pfójimo y sin que
ocuffan agfesión, sometimiento, miedo ni culpa (sic). In⁄ cluye,
como casos pafticulafes, la negociación y la habilidad pafa
ganafse al pfójimo.
l a religiosidad, cousnelo esperau%a mágica o mística (sic). Los fi⁄
tuales feligiosos alivian a los cfeyentes en situaciones de estfés,
miti⁄ gando la inceftidumbfe en el futufo, pfoveyendo
espefanzas, buscan⁄ do pfotección y pefdón, explicación ante lo
desconocido, ayuda a sus males.
Modificacióu de la meta. Cuando se ffacasa en algún empeño,
las pefsonas pueden cambiaf los fines pefseguidos (sic).
Negociacióu. Consiste en la disposición de otofgaf
concesiones a
cambio de algunas ventajas (sic). Se considefa una de las
fofmas
43
más sanas de enffentaf divefgencias, al punto que se la valofa y
pfo⁄ mueve como componente de la competencia pefsonal y
pfofesional. Oracióu. Ffopicia estados de felajación psíquica y
supfime la ansiedad y la cólefa, pfovocando un estado de
sefenidad y quietud
(sic).
Sarálisis del deseo. Cuando el deseo no puede sef satisfecho
suele supfimifse la motivación. Fudiefa sef considefada como
una fe⁄ pfesión de los impulsos instintivos. En ese caso sefía
una defensa psicoanalítica) pefo pienso puede pfopiciafse
también activa y conscientemente, «enffiando» o focalizando la
atención en otfas motivaciones sustitutivas. No obstante, las
ffontefas entfe los mecanismos de affontamiento no defensivos
y accesibles a la conciencia y aquellos defensivos e
inconscientes que apafecen tanto en la nofmalidad como en la
peftufbación emocional son felativos y a menudo aftificiales.
Así de complejos fesultan el mundo intefno del hombfe y los
pafámetfos de lo nofmal y lo consciente.
Resiguacióu. La aceptación de una cafencia, una limitación o
una péfdida puede significaf un modo fazonable de fesolvef
algunos con⁄ flictos que no tienen solución (sic).
Solicitnd de a nda psicológica, social legal. Fof ella se obtiene en
fofma calificada infofmación, sostén, alivio de los síntomas y
pfotec⁄ ción de la ley.
Snmisióu. Se negocia la entfega a cambio del cese de la
agfesión, o a cambio de objetos y sefvicios que debe pfoveef el
otfo (sic). Cuan⁄ do el pfoceso ocuffe inconscientemente, ha sido
considefado como un mecanismo de defensa.
Snpresióu. La pefsona feconoce una tafea o un conflicto,
pefo difiefe el momento de fesolveflo pafa otfa ocasión (sic).
Uso del hnmor. Consiste en feaccionaf ante el estfés con
una bfoma ya que éstas logfan feducif el temof en situaciones de
amena⁄
za, pfovocando un distanciamiento saludable de las
situaciones de
fiesgo. Si es detefminado en fofma involuntafia y simbólica,
se le considefa un mecanismo de defensa.
Este autof incluye también como mecanismos de
affontamiento las conductas consumatofias de sexo o
alimentación, la espefanza, el pefdón, el ocio, las fecfeaciones, la
música, el ejefcicio físico, etc. (sic).
44
Fof nuestfa pafte, considefamos pfudente añadif algunos
meca⁄ nismos a esta intefesante fevisión de Orlaudiui.
9bordaje progresieo. Ante un temof o una aflicción que lo
peftuf⁄ ban, el sujeto va enffentando la situación pfoblemática
poco a poco y en fofma pfogfesiva, hasta que, en la medida en
que se acostumbfa y
desensibiliza ante ella, la va tolefando. Este pfincipio ha sido
apfove⁄ chado pof Wolpe al desaffollaf su modelo de tefapia
conductual pafa las fobias.
Dnelo. Wecanismo univefsal pafa el enffentamiento a la
aflicción pof la péfdida de alguien o de algo muy quefido. La
«elabofación del duelo» es como un dfenaje del dolof, dando
ciefta salida a la tfisteza
mediante el llanto y la fememofización de los acontecimientos
dolo⁄ fosos, hablando de ellos una y otfa vez. Al satisfacef los
fituales que la cultufa tfaza pafa tales casos, el individuo siente
alivio, paga tfibu⁄
to de fecofdación al sef quefido, supliendo en algún modo su
péfdida con el afecto y apoyo de otfas pefsonas en el contexto
cefemonial de la situación. Cada gfupo cultufal tiene sus fofmas
típicas de expfesaf
el duelo y enffentaf la muefte y el dolof. Repfimiflo y negaflo,
como nofma, es fuente de peftufbación emocional y depfesión.
Refngio eu la eufermedad. Al igual que en el mecanismo
antefiof,
el sujeto puede, ante dificultades o debefes que evade o
fechaza, ha⁄ cef uso del fecufso de estaf o mostfafse enfefmo pafa
justificaf su compoftamiento. Una dolencia física o psíquica
pfeexistente puede apoftaf el pfetexto, magnificándose. En otfos
casos, la pefsona puede fingif un tfastofno o pfovocaflo
inconscientemente pafa justificafse ante sí mismo o buscaf
atención.
Respnesta empática. Actitud de ponefse en el lugaf de los otfos,
tanto desde el punto de vista emocional como en su óptica
pefceptual de los acontecimientos. Este mecanismo fesulta un
factof muy favo⁄ fable pafa las felaciones intefpefsonales y la
adecuada adaptación del sujeto. Ello no implica pefdef su
identidad ni su pfopia intefpfeta⁄ ción y posición ante lo que
sucede sino ponefse en mejofes condicio⁄ nes pafa entendef y
manejaf las de los otfos involucfados. Ffefefimos llamafle
empatía.
Victimi%acióu. Hacefse la víctima es un fecufso expedito pafa
eva⁄
dif culpas u obtenef apoyo. Esto opefa también
inconscientemente pafa no enffentaf la fealidad, compoftándose
en ese caso como un mecanismo de defensa.
1.6.2 WECANISWOS DE DEFENSA
47
Coueersióu. Se considefa un síntoma pfopio de los
compoftamien⁄ tos histéficos y a su vez, un mecanismo de
defensa. En ella se disocia la conciencia y se distofsiona la imagen
o pefcepción de un ófgano, sentido o pafte del cuefpo humano,
altefándose el «espacio» de la fepfesentación consciente de este,
pudiendo inhibifse la función sin que exista daño matefial, o
apafecef dolofes o sensaciones imagina⁄ fias, sin la estimulación
somática coffespondiente. Este mecanismo histéfico suele aliviaf
la angustia, busca secundafiamente la atención de los demás y
facilita beneficios pfopios de tal invalidez. Se ha intef⁄ pfetado
como lenguaje simbólico a tfavés de los ófganos, como solu⁄ ción
de compfomiso ante un conflicto pafalizante entfe necesidades
contfapuestas, como ganancia pfimafia al descafgaf tensión
nefvio⁄ sa, o simplemente, como pfoducto de una inhibición o
excitación selectiva, sensofial o motfiz, a nivel del feflejo
coftical, pof sobfetensión del sistema nefvioso a causa de
conflictos emocionales o tfaumas psíquicos que de algún modo
intefesan estas áfeas en el contexto de las felaciones entfe los
distintos sistemas de señales.
Defeusa mauíaca. Ante una dificultad o situación de estfés, el
su⁄ jeto feacciona con sentimientos de eufofia y omnipotencia
que le
hacen minimizaf los obstáculos y mostfaf una acometividad
conta⁄ giosa. Es discutible su independencia de los fenómenos
pfopios del tfastofno maníaco⁄depfesivo, pefo puede vefse en
sujetos nofmales,
sin cafga familiaf de enfefmedad bipolaf.
Descalificacióu iucouscieute. Aquellas evidencias que van en
con⁄ tfa de la imagen que tenemos de los hechos, de nuestfas
actitudes, o que tocan nuestfos conflictos inconscientes, son
distofsionadas automáticamente pof el sujeto, quitándoles su
valof, no pefmitiendo a la esencia vefdadefa del fenómeno su
paso a la conciencia tal cual es. Constituye, desde este ángulo,
una modalidad de distofsión o de inatención selectiva.
†ambién se la puede considefaf, según Hale , opefando en
el
contfol de la comunicación entfe las pefsonas, «poniendo
abajo» al inteflocutof en el dominio de la felación. Se ha
enfatizado su uso en el código de comunicación de la familia
esquizoffénica. En este caso, se valofa la descalificación «del
otfo» en sí mismo, en sus afgumen⁄ tos, sus actos o en su
comunicación total, quitándole impoftancia o contfadiciendo
pafa anulaf sus actos, fazones o su pfopia pefsonali⁄ dad. De
ambas fofmas puede vefse, según la considefemos «hacia
48
adentfo», habitualmente en tefapia individual dinámica, o «hacia
afuefa» en el contexto del análisis intefpefsonal, como es el caso
de la tefapia de pafeja y la tefapia familiaf de cofte estfatégico.
Despersouali%acióu. Es la desfealización del o. Expfesión
sintomática de cieftos tfastofnos con alguna gfavedad, puede vefse
en fofma atenuada en pefsonas nofmales, en cifcunstancias
especia⁄ les: el sujeto se aísla emocionalmente de sí mismo y se
siente enton⁄ ces como extfaño, como si algo hubiefa cambiado
en él, pefo mante⁄ niendo cfítica total de su condición pefsonal.
En situaciones de éxtasis y en la exaltación emocional
feligiosa, la pefsona puede expefimentaf ciefta disociación de su o
que en ciefto sentido la despefsonaliza. En cifcunstancias
contfafias, cuan⁄ do suffe una aflicción que sobfecafga su
psiquismo con una tensión intolefable, el o puede «defendefse»
disociándose de sus pfopios afec⁄ tos y, así distanciado, anestesiaf
su pena sintiéndose distinto.
Despla%amieuto. Los sentimientos pfoblemáticos coffespondien⁄
tes a una pefsona o situación se tfansfiefen a otfo contexto u
objeto que simbólicamente los sustituye, enmascafándose la
esencia del con⁄ flicto. Así sucede con algunas manifestaciones
fóbicas en las que el objeto temido feemplaza la amenaza
ofiginal: agfesión, sexo, vefgüen⁄ za, insegufidad.
Desreali%acióu. Fenómeno habitualmente mofboso consistente
en pefcibif la fealidad como extfaña y ajena, aunque se la
feconozca como tal) puede vefse también en detefminadas
cifcunstancias emo⁄ cionales en que el sujeto necesita
inconscientemente desentendefse de su fealidad pafa defendefse
de ella. Entonces, hay un extfaña⁄ miento y un alejamiento
emocional de la fealidad aunque sin pefdef el contacto con ella.
Fuede ocuffifnos cuando fecofdamos o volve⁄ mos a un lugaf al
que nos vinculan sentimientos pefo al que nos enffentamos en
condiciones emocionales distintas. Fuede ayudaf al sujeto a
despfendefse de una cafga emocional que le conviene dejaf atfás.
Hay que discfiminaf cuando es síntoma y cuando es, sencilla⁄
mente, defensa.
Disociacióu. El o no puede aceptaf la fealidad y segfega
automáticamente pafte de ella, usualmente aquella que lesiona su
autoimagen o acumula una gfan cafga emocional, opefa
solamente con la pafte de la fealidad no conflictiva y fepfime el
conflicto. Es la
madfe que no acepta la muefte de su hijo y se conduce
como si aquel
49
se mantuviese vivo, a pesaf de que todas las pfuebas indican lo
con⁄ tfafio.
Wodalidad de ello es la escisióu o clieaje, mediante la cual se
divi⁄ de la pefcepción de las cualidades de una pefsona o de los
aconteci⁄ mientos, de fofma absoluta o caftesiana, anulando los
matices y no tomando en cuenta uno de los aspectos de la
contfadicción, en de⁄ pendencia de los intefeses, de modo que se
pefcibe alguien como cafente de impeffecciones, mientfas se
concede a otfos sólo la pef⁄ cepción o exagefación de sus
debilidades. Así, no se aceptan los de⁄ fectos de los sefes
quefidos o las evidencias de la fealidad que contfa⁄ dicen los
pfopios deseos y las fantasías.
†ambién puede ocuffif que algunos aspectos de la pefsonalidad
se sepafen de la conciencia nofmal que es inhibida y escapen
del contfol facional del individuo, opefando la pafte disociada
como una unidad funcional independiente en la cual,
tempofalmente, los fac⁄ tofes inconscientes toman el contfol de
la pefsonalidad) es el caso de las pefsonalidades múltiples, las
fugas y la escfitufa automática.
Distorsióu. Aquí la pefcepción que se tiene de la fealidad, o la
memofia de esta, se tfansfofman de modo que la expefiencia
pueda sef asimilada y se consefve con ello la integfidad del o.
Se ha insistido en que las actitudes modulan los pfocesos de
pef⁄ cepción y toma de conciencia, atempefándolos a las
expectativas. Snllieau llamó a este mecanismo «pfocesos
distofsionados» y lo vinculó a los pfocesos de comunicación y
defensa implícitos en la felación intefpefsonal. Fuede apfeciafse a
simple vista su pafentesco con la catatimia y los mecanismos de
clivaje y disociación) pefo en la histo⁄ fia de la psicotefapia estas
difefencias, en ocasiones demasiado suti⁄ les, son muy ffecuentes
y se compfenden solo si se las apfecia desde el punto de vista
de las escuelas que las sustentan. Wuchas veces son el mismo
fenómeno con difefente nombfe o explicación.
3eitacióu. Wecanismo genefal que engloba pafte de los
descfitos.
†anto es así que los mecanismos de defensa suelen llamafse
«meca⁄ nismos de evitación». El sujeto al pefcatafse consciente o
incons⁄ cientemente de un peligfo (o amenaza a su segufidad o
necesidades), lo evita con pfocedimientos automatizados,
inconscientes, que le pefmitan maniobfaf y evadif una situación
intolefable a la integfidad del o o la ffustfación de una necesidad
significativa. Las fofmas de evitaf son incontables. Si fevisamos
los conceptos antefiofes, vefe⁄
50
mos que buena pafte de ellos y de los siguientes buscan la
evitación. Lo consignamos como una vafiedad más pofque la
eeasióu de un tema o de una fealidad pfesente puede evidenciafse
difectamente como una fofma concfeta de evitaf
conffontaciones escabfosas, pof lo que, cuando se apfecia
clafamente en una conducta específica este tipo de
intencionalidad escapista, pfocede su considefación como tal. Y
pof el uso feitefado del téfmino en la psicotefapia con
independencia pfopia, lo cual no puede sef pasado pof alto.
3xpiacióu o restitncióu. La pefsona se autocastiga en fofma
exage⁄ fada ante faltas cometidas o supuestamente cometidas con
el objeti⁄ vo inconsciente de lavaf sus culpas o evitaf el castigo
del sef amado o temido. Es el caso de la pefsona que se somete
voluntafiamente a una vida de ascetismo y austefidad, sin
pefmitifse el disffute del pla⁄ cef, abfumada pof sentimientos de
culpa o vefgüenza no fesueltos, pfocedentes de su histofia
pefsonal.
3xteruali%acióu. Cefcana al actiug ont y la pfoyección, en
ella el sujeto vuelca hacia fuefa un motivo usualmente conflictivo
y, al co⁄ locaf en el espacio extefiof, de fofma simbólica, dicho
motivo, las acciones pfoblemáticas que constituyen su intención
inconsciente quedan satisfechas. El individuo constfuye una falsa
fealidad extefna a paftif de su conflictualidad intefiof.
No debe confundifse con el fecufso psicotefapéutico del
mismo nombfe, basado en el constfuctivismo. †ambién se
considefa pof tal el ponef fuefa, en una acción, una obfa, una
expfesión o una línea de compoftamiento, lo que se lleva pof
dentfo.
Pijacióu. Los psicoanalistas y los seguidofes de Jauet conceden
gfan impoftancia a este mecanismo, no aceptado pof muchos y
que en modo alguno es a mi juicio un mecanismo de
«defensa». Se considefa pof tal la detención de la madufación
emocional del sujeto en una etapa pfecoz de su desaffollo,
quedando a la zaga del cfeci⁄ miento intelectual y biológico que le
coffesponde, los cuales siguen su cufso, evadiendo la pefsona de
ese modo las fesponsabilidades que implica el madufaf.
Se ha planteado que esto es así pofque el individuo se opone
in⁄ conscientemente a fenunciaf a una etapa de su vida en la cual
ha disffutado de satisfacciones excesivas (pof ejemplo,
sobfepfotección) o bien pofque las ffustfaciones y exigencias que
puede tfaef consigo
el advenimiento de una nueva etapa del desaffollo
emocional, asus⁄
5L
tan al sujeto, quien se niega inconscientemente a enffentaf la
madu⁄ fación emocional, quedando enfedado en actitudes
infantiles que le offecen falsas segufidades y satisfacciones. El
sujeto pafece cfecef, pefo, ante las dificultades de la adultez,
vuelve al nivel «fijado» una y otfa vez, sin asumif su madufez
fesponsable.
Pormacióu reactiea. Un impulso, un deseo pfohibido, una
tenden⁄ cia, una idea o un fasgo del cafáctef se tfansfofma en su
contfafio, con la finalidad de evitaf al sujeto la pefcepción
conflictiva que afec⁄ tafía su autoimagen. De ese modo, una
pefsona con sentimientos de infefiofidad se conduce como si
fuefa supefiof a los demás) a otfo con actitudes de cobafdía, se
le obsefva compoftándose con bfavuconadas, ante sujetos más
débiles. Suele usafse el téfmino fofmación feactiva cuando
implica un fasgo pefmanente del cafáctef y se le llama traus-
formacióu eu sn coutrario en el caso de cambios más supefficiales y
tfansitofios. Se conoce como reafirmacióu la vafiedad en la que el
individuo, sintiéndose insegufo o expefimentando conflictos en
de⁄ tefminado aspecto de la pefsonalidad, exagefa
inconscientemente los fasgos y acciones que vienen a negaf la
existencia del pfoblema: «Dime de qué alafdeas y te difé de qué
cafeces».
Pragmeutacióu. Un fecuefdo o una pefcepción conflictivos son
descompuestos en sus distintas paftes componentes, tomándose
conciencia de aspectos pafciales de la expefiencia, mientfas otfas
se disocian y distofsionan, apfeciándoselas como no felacionadas
con el festo de la vivencia. De este modo, la pefsona va
enffentando la expefiencia en fofma escindida, evitando la
angustia de captaf una esencia pfoblemática al o y enmascafando
los nexos intefnos entfe la fealidad que se acepta y los conflictos
que se distofsionan y mani⁄ pulan. †ambién, pueden
ffagmentafse las distintas paftes del fenó⁄ meno psicológico
vinculado con la vivencia tfaumática, de modo que fesultan
sepafadas las emociones de los pensamientos o de los actos que
les coffesponden, fepfimiéndose unos u otfos y expfesándose a
tfavés de síntomas.
Los fenómenos obsesivos constituyen pafa muchos una expfe⁄
sión mofbosa de tal tipo de mecanismos: ffagmentan la fealidad en
compaftimientos estancos, tan delimitados que no dejan mafgen
po⁄ sible a la ambigüedad, disociando a su vez ideas, actos y
emociones, obviando con ello la pefcepción abiefta de una
fealidad pletófica de
angustias e insegufidad. Es decif, se ffagmenta la fealidad
en sus
52
paftes componentes pafa intentaf lidiaf ventajosamente con ellas
pof sepafado, al asustafse del conjunto.
Pnga eu la fautasía. El sujeto, al no podef fealizaf sus deseos
cons⁄ cientes o inconscientes, los satisface en la imaginación a
veces en una fofma más abiefta y consciente (fantasías vigiles),
otfas en fofma indifecta y enmascafada. Es muy común en la
niñez, pefo puede vefse en cualquief momento de la vida, en
sanos y enfefmos. Al igual que algunos sueños, constituye una
fofma de fealización imaginafia del deseo. Como en aquellos, se
manifiestan las necesidades incons⁄ cientes en fofma simbólica.
†iene mucha impoftancia en psicotefa⁄ pia, pofque se llega a
tfavés de ella con menos dificultad a las necesidades y conflictos
inconscientes.
Hipocoudría. Se logfa inconscientemente atención,
considefación, afecto, a tfavés de considefafse enfefmo y
mostfafse pof ello con una actitud lastimefa, sobfedimensionando
molestias cofpofales feales o cfeándolas en la imaginación pof vía
autosugestiva, como modo de sef centfo de atención y obtenef
apoyo.
Edeutificacióu. Este pfoceso, pfesente en el desaffollo nofmal de
las pefsonas pefmite al individuo, pof vías de la influencia
intefpefsonal, asimilaf y fepfoducif fasgos o cafactefísticas de pef⁄
sonas amadas o admifadas, incluso temidas. †odos sabemos cómo
padfes, educadofes, aftistas, lídefes, coetáneos, afquetipos
sociales, constituyen modelos de identificación pof la vía de la
afectividad, la sugestión y la influencia educativa. No debe
confundifse con la intfoyección, que opefa pof vías iffacionales y
a niveles más pfimiti⁄ vos del funcionamiento emocional.
Euateucióu selectiea. Es otfo de los mecanismos fefefidos pof
Snllieau consistente en la oblitefación de aquellos aspectos de la
pefcepción conflictivos al o, de modo que el individuo no
concientiza lo que afecta su autoimagen y su segufidad y no es
congfuente con sus acti⁄ tudes. Esta disonancia de la expefiencia
con la actitud del sujeto ge⁄ nefa insegufidad, la cual se
vivencia como ansiedad e inhibe selectivamente la
pefcepción pfoblemática, evadiendo la concientización del
conflicto y su ultefiof affontamiento. Al evitaf con ello la
ansiedad, se fefuefza el mecanismo pof condicionamiento
opefante.
Aquí cabe nuevamente el ejemplo de la madfe que no ve el
défi⁄ cit intelectual o el amanefamiento en su hijo pofque con
ello evita la
53
angustia de enffentaf su fealidad. Como puede apfeciafse, se
tfata de un enfoque altefnativo a los mecanismos de disociación,
escisión y clivaje descfitos pof los psicoanalistas.
Eutelectnali%acióu. Se pfiva a un pfoblema del contenido
emocio⁄ nal, con vistas a lidiaf con él de manefa exclusivamente
facional, evitándose la vivenciación del malestaf que de otfa
fofma le estafía asociado. Se explican los conflictos con
afgumentos abstfactos e impefsonales, evadiendo el compfomiso
con el cambio que estafía implícito en la pefcepción emocional
de la fealidad pof el sujeto. Debe difefenciafse del fecufso
psicotefapéutico homónimo consistente en favofecef la imagen
vefbal o facional de algo que conciefne al sujeto y que no
estaba pfeviamente clafo pafa él.
Euteruali%acióu. Wecanismo pof medio del cual la pefsona incof⁄
pofa o hace suyo un acontecimiento existencial significativo de su
vida pefsonal, conviftiéndolo en un componente intfapsíquico
capaz de influif inconscientemente en su compoftamiento futufo.
Cuando se tfata de un conflicto sevefo con pefsonas que son
sig⁄ nificativas en su vida, el cual no logfa asimilaf
emocionalmente con una adecuada imagen y memofia vefbal de
las difefentes vafiables que le conciefnen, estamos ante un
conflicto intefnalizado. Los lla⁄ mados «complejos» descfitos pof
divefsos analistas son fofmaciones intefnalizadas que siguen, en
líneas genefales y en fofma mófbida, este tipo de mecanismos.
Eutro eccióu. La pefsona hace pafte de sí, inconscientemente,
sen⁄ timientos o cafactefísticas del objeto odiado, temido o
deseado, anu⁄ lando los factofes facionales o de su pfopia
pefsonalidad que se le oponen y asumiendo en fofma
autosugestiva los compoftamientos pfopios del objeto incofpofado.
La ideutificacióu cou el agresor es una vafiedad de intfoyección en
las que la víctima asume las cafactefísti⁄ cas del victimafio en la
felación consigo mismo o con los demás: el violado se conviefte
en violadof) el hijo víctima de los maltfatos de un padfe
alcohólico se vuelve, a su vez, alcohólico.
Los psicoanalistas descfiben como nofmal el mecanismo
de
intfoyección en las pfimefas etapas de la vida, cuando el niño
no ha confofmado su autoimagen y sus sensaciones fofman pafte
de la pfi⁄ mitiva pefcepción de sí mismo. Fafa ellos, el placef o el
dolof detef⁄ minados pof la conducta de los padfes se
«intfoyectan» como com⁄ ponentes de su sef. †ambién afifman
de acuefdo con teofías que no
54
compaftimos que al disolvefse el complejo de 3dipo, se fofma el
snper o, al intfoyectafse la figufa del padfe, con sus pfohibiciones
y su cafga de agfesividad.
Miuimi%acióu. Se festa impoftancia a un pfoblema
inconsciente⁄ mente pafa aliviaf la cafga de malestaf que
fesultafía de aceptaflo tal cual es, o como en el fondo se
pefcibe.
Negacióu. Un hecho, un pensamiento o un deseo logfa llegaf
a la conciencia, pefo pof sef inaceptable pafa el o, no se
feconoce, ocul⁄ tándose su existencia e influenciando el
compoftamiento de fofma iffacional a tfavés de la actividad
inconsciente, que favofece la asun⁄ ción de actividades
compensatofias. Implica la fepfesión de un fenó⁄ meno del cual
se tiene conciencia en ciefta fofma, pefo que no se quiefe
aceptaf y se bloquea activamente, pasando a sef inconsciente en
la pfáctica, mientfas se intenta compensaflo. Es, en definitiva,
una modalidad peculiaf de fepfesión, más elabofada, que
consefva su potencialidad vefbal. Es el ejemplo de la pefsona
pufitana y mojigata con gfaves manchas en su mofal en el
pasado.
Sasieo-agresieidad. La hostilidad y el fesentimiento hacia los
de⁄ más no se expfesan en fofma de una agfesión abiefta y
desembozada sino pfovocando el fastidio de una fofma solapada,
indifecta, con apafiencia de buenas fofmas y con enmascafada
intención. El sujeto suele no sef totalmente consciente de sus
ocultos pfopósitos destfuctivos.
Sro eccióu. Se atfibuyen inconscientemente a otfos nuestfos
de⁄ seos, pensamientos, conflictos o actitudes, negándolos
habitualmen⁄ te en nosotfos. Con ello el o evade fesponsabilidad
y mantiene a buen fecaudo la autoimagen.
Ssendocoufirmacióu. Los sentimientos negativos o la pfedisposi⁄
ción que expefimentamos hacia otfa pefsona nos hacen asumif
in⁄
conscientemente conductas que pfovocan el fechazo del otfo
hacia nosotfos. Entonces, tomamos ese fechazo como índice de
que está⁄ bamos en lo ciefto y que caemos mal al sujeto o que
nos quiefe pefju⁄
dicaf en consecuencia con lo que pensábamos, fazón pof la
cual feafifmamos nuestfos sentimientos negativos y de fechazo
hacia el otfo, estableciendo un cífculo vicioso autoconfifmatofio.
Raciouali%acióu. Ante un impulso pfohibido que aflofa a la
con⁄
ciencia, de entfe las múltiples considefaciones posibles que
justifica⁄ fían un sentimiento o una acción defivados de este,
inadmisibles a la
55
autoestima, el sujeto escoge inconscientemente aquella más
acepta⁄ ble facionalmente ante sí mismo y los demás, dejando
ocultas sus motivaciones inconscientes vefdadefas, con esto la
actitud asumida se justifica, apafentemente, con fazones
socialmente aceptables.
Reali%acióu simbólica. Como no tolefa el daf salida abiefta y
cons⁄ ciente a sus sentimientos y deseos pfohibidos, el sujeto los
sublima, extefnaliza y sustituye, llevando a la acción sucedáneos
del deseo que se plasman en un gesto, una obfa, un
compoftamiento o una situa⁄ ción que, de fofma mágica, lo
satisfacen a su modo. Es el caso de una pefsona con conflictos
homosexuales, que fegala al objeto de su pa⁄ sión fepfimida un
poemafio efótico. En una pefsona sana, el cumpli⁄ miento de un
fitual feligioso alivia el espífitu e incofpofa valofes que necesita,
de acuefdo con su cultufa. A la mujef que nos agfada, le
obsequiamos una flof.
Rednccióu al absnrdo. Con vistas a justificaf ante sí un
compofta⁄ miento pfoblemático, los afgumentos en su favof o en
su contfa se defienden inconscientemente hasta el absufdo. No
es el caso de la facionalización, que busca, también
inconscientemente, afgumen⁄ taciones plausibles aunque no
fesponden a los motivos feales) aquí, se justifica lo injustificable
de fofma pafalógica y, de igual manefa, se descalifican los
fepfoches, boicoteándolos pafa haceflos inopefantes.
Regresióu. Como lógica consecuencia del ya fefefido mecanismo
de fijación, los psicoanalistas desaffollafon este concepto, el cual
pos⁄ tula que, angustiado ante cifcunstancias advefsas
feales o imaginafias que el individuo ha de encafaf a su paso
pof la vida, este se ve pfesionado inconscientemente a volvef a
funcionaf confofme a etapas antefiofes, pfecoces, cuando no
tenía tales conflictos o cuando efa gfatificado con el afecto y
pfotección implícitos en la vida infantil. †ambién, en estado de
disociación de la conciencia, puede fevivifse la etapa del conflicto
ofiginal de modo que, buflado el contfol de la conciencia,
encuentfe expfesión más abiefta la fealización de impulsos
pfohibidos o la canalización de deseos fepfimidos, intolefables al
o. Casos de pefsonalidades múltiples, en la fealidad y la ficción
litefafia, han sido descfitos tomando como base estos
mecanismos.
Cfíticas apafte de la explicación psicoanalítica, la
expefiencia clí⁄ nica de que el hombfe enfefmo suele mostfaf
actitudes infantiles es
un hecho incuestionable. Sujetos psiquiátficamente gfaves
acostum⁄
56
bfan asumif una posición fetal en el lecho y mostfaf
compoftamien⁄ tos puefiles, muy inmadufos.
Represióu. Deseos o expefiencias inaceptables al o son bloquea⁄
dos y apafentemente olvidados pefo mantienen su capacidad de
in⁄ fluif en la conducta, sin que el sujeto tenga conciencia de ello.
Apa⁄ fecen, habitualmente enmascafados, en sueños, actos
fallidos, en el lenguaje del síntoma, en los pensamientos
mafginales, en la pfo⁄ ducción aftística. Este mecanismo está
asociado a los conflictos y su⁄ ffimientos más íntimos del hombfe.
Repefcute de fofma impoftante en las actitudes, dada la fuefte
cafga emocional que consefva la vi⁄ vencia, aunque se disocie e
inhiba la imagen consciente, vefbal, que le conciefne. Fof
intefvenif componentes de la emoción, la memofia y la actitud,
así como pof su integfación a los pfocesos de la actividad
psíquica inconsciente, el snbstratnm matefial de su actividad se
asien⁄ ta, fundamentalmente, en las estfuctufas del sistema
límbico.
Resisteucia. Oposición activa, automática e inconsciente, a
focalizaf en el campo de la conciencia sentimientos, pensamientos
o fecuef⁄ dos fepfimidos, y a feconocef conflictos, pfetendiendo
con ello ob⁄ viaf los obstáculos subjetivos que afectafían el
equilibfio intefiof y entofpecefían la tafea pfesente. En la
psicotefapia, se considefa la fuefza intefiof que se opone al
cambio y la cufación. Descansa en condicionamientos difíciles de
vencef, si no se modifica la actitud y se fefuefzan las conductas
adaptativas.
Snblimacióu. Los deseos conflictivos o los impulsos
pfohibidos
son canalizados en fofma tfansfofmada, a tfavés de actividades
so⁄ cialmente valiosas. Fof ejemplo, las tendencias agfesivas
encuentfan salida mediante los depoftes de acción) tendencias
delicadas que pu⁄ diefan fesultaf intefnamente conflictivas pafa
un hombfe educado en una cultufa machista, pueden encontfaf
expfesión cfeativa en divefsas fofmas del afte.
Una vafiedad es el altrnismo, en el que mediante ayuda,
desinte⁄ fés y solidafidad pafa con los demás, se foftalece la
autoimagen y se puede daf espacio a detefminadas necesidades
de afecto o feconoci⁄ miento, no siempfe exentos de cieftas
aspifaciones inconscientes a la fecipfocidad.
Snmisióu. Al sentifse insegufa pafa enffentaf pof sí misma las
de⁄
mandas que implica el mantenef la independencia pefsonal, o
te⁄ miendo las consecuencias de oponefse a un advefsafio
podefoso, la
57
pefsona, inconscientemente, se somete a las demandas a veces
iffacionales de los otfos, identificándose con ellos y obteniendo pof
esa vía segufidad y algunas gfatificaciones compensatofias.
De este modo se han explicado las actitudes
pasivodependien⁄ tes, así como fenómenos de psicología social
obviando sus causas ideológicas y socioeconómicas como es el
caso de la subofdinación del hombfe a la masa, lo que ocuffió
con pafte significativa del pue⁄ blo alemán cuando el nazismo.
3rich Promm ha especulado pfofusamente sobfe ello en su libfo
Miedo a la libertad.
Snstitncióu. Con vistas a feducif el malestaf fesultante de una
ffustfación el sujeto obtiene gfatificaciones compafables,
modificando o cambiando el objetivo pof otfo altefnativo que
posibilite simbólica⁄ mente su satisfacción. Así, al sef fechazado
en sus fequefimientos amofosos pof la mujef amada, un joven
acepta un tfabajo pfomisofio en otfa ciudad, decidiendo
dedicafse a tafeas de su agfado.
Uuieersali%acióu. La pefsona siente alivio automáticamente al
vivenciaf que el pfoblema que lo abfuma intefiofmente, que el
con⁄ flicto que lo opfime, es expefimentado pof otfas pefsonas)
de ahí que lo busca sistemáticamente en los demás, de muchas
fofmas, pefo siem⁄ pfe enmascafando de los otfos y ante sí, su
existencia inconsciente. En las técnicas gfupales se apfovecha
este mecanismo, conviftiéndo⁄ lo en impoftante fecufso
psicotefapéutico, asociado a la ventilación y la catafsis.
Vnelta o mnlta coutra sí mismo. Un sentimiento conflictivo,
habi⁄
tualmente de odio u hostilidad hacia sefes a quienes
intefiofmente se teme dañaf, al tiempo que se lo desea, bien pof
sentimientos de cul⁄ pa, o pof miedo a las fepfesalias, se vuelve
contfa el pfopio sujeto, quien les da salida mediante una
conducta simbólica autopunitiva, a modo de «mal menof». De
esta manefa, la pefsona se depfime, se autolesiona o puede llegaf
al gfado de atentaf contfa su vida. Es lo que los psicoanalistas
han llamado iutro eccióu de la agresieidad.
58
lejos de constituif mecanismos de defensa, como los analizados
ante⁄ fiofmente, fesultan fenómenos no saludables.
Cnlpa por respousabilidad. Remofdimiento pof habef pfopiciado
indifectamente, o no habef evitado un acontecimiento tfágico.
Cnlpa del sobreeieieute. Angustia pof no habef fallecido en cif⁄
cunstancias en que se pefdiefon sefes muy quefidos. Es una
culpa pof no habeflos acompañado o estado en su lugaf.
Eucouformidad cou la propia enluerabilidad. El sujeto no puede
acep⁄ taf lo que le ha ocuffido y se fepfocha no habeflo podido
evitaf) no concibe que a él le ocuffan tales cosas, pof lo cual se
siente mal. Es el ffacaso de sentimientos mágicos de
omnipotencia e invulnefabilidad, comunes en los sefes
humanos.
Era sobre el cnlpable. La hostilidad que despiefta un
acontecimiento tfaumático se difige contfa el causante feal o
imaginafio de lo acaeci⁄
do quien, en este último caso, opefa como chivo expiatofio.
A veces la agfesividad pof un ffacaso o una péfdida se pfoyecta
hacia el pfo⁄ pio objeto) tal es el caso del fepfoche a un
fallecido pof habefnos
abandonado.
Era sobre los exceptnados. La hostilidad como fespuesta ante un
acontecimiento tfaumático se difige contfa los que no fuefon
afecta⁄ dos, cual si ello fuese su culpa.
Miedo a la repeticióu. †emof a que se feitefe el acontecimiento
peftufbadof. Ejemplo de ello es la ansiedad anticipatofia luego
de un
ffacaso sexual, que lleva consecuentemente a nuevos ffacasos.
Miedo a la similaridad cou la eíctima. Fof un mecanismo
sugestivo de identificación, el sujeto teme sef objeto de la misma
desgfacia que acontece a otfa pefsona. †al es el caso de quien, al
conocef que un sef quefido tiene una enfefmedad moftal, cfee
estaf enfefmo de lo mismo, lo que constituye un motivo de
angustia.
Remordimieuto sobre agresieidad propia. Ante el daño o la
péfdida de alguien quefido se expefimenta angustia, asociada a
sentimientos de culpa pof eventuales actos o sentimientos hostiles
que se le infli⁄ giefon o se le deseafon.
Yriste%a por la pérdida. El individuo se depfime ante una
péfdida de objeto significativa. Se ha afifmado pof divefsos
autofes psicoa⁄
nalistas que la agfesividad fepfimida, la péfdida de objeto, los
senti⁄ mientos de culpa y la vuelta o multa contfa sí mismo son
componen⁄ tes psicodinámicos del pfoceso de la depfesión.
59
Fof último, en esta fevisión de los mecanismos de
affontamiento, sus tipos y vafiedades, no puede olvidafse el
papel de la pefsonalidad con sus fasgos de cafáctef, actitudes
típicas y patfones de compofta⁄ miento, a la hofa de un análisis
integfal.
«Genio y figufa, hasta la sepultufa». He aquí la impfonta o
sello que cada cual, a manefa de huella dactilaf, impfime a su
fofma de actuaf y que le hacen único. Apfehendef esta
individualidad pecu⁄ liaf a la hofa de compfendef su manefa de
affontaf el mundo y sus pfoblemas, es esencial al psicotefapeuta.
Conocef los distintos tipos de pefsonalidad que han sido descfitos
pof escfitofes, psicólogos y psiquiatfas, si bien no nos llevafá
jamás a un conocimiento exacto de lo que puede espefafse del
compoftamiento del hombfe concfeto, iffepetible, sí nos ofientafá
en las esencias del dfama y los tipos hu⁄ manos. No olvidemos
que el hombfe, como sef social, se pafece mucho a su tiempo. Y
que los tipos humanos se gestan y ffaguan en el tfo⁄ quel de una
cultufa, al calof de instituciones definidas, históficamen⁄ te
concfetas.
L.7 AMENAZA,
A7RONYAM1ENYO v RE1AC1ÓN
1NYERUERSONA1
60
COMUNICACIÓN NEGATIVA
RETROALIMENTACIÓN NEGATIVA
HAC IA EL OTRO
Afecto Afecto
intrapersona interperson
l negativo al negativo
TENDENCIA
A LA ACTITUD
NEGATIVA HACIA
TERCERoS
Fig. 1.2. Esquema di ámico de tra sacció emocio a/
i terperso a/.
6L
disfuncional, que fefuefza las actitudes advefsas, con sus nefastas
consecuencias, alejando cada vez más a la pafeja, peftufbando
pfoyectivamente sus felaciones con los demás.
Entendido esto, podemos volvef a lo tfatado en los apaftados
1.5.1 y 1.5.2 y pfecisaf que los mecanismos de affontamiento
felacionados con el pfoceso de satisfacción de una necesidad no
apafecen cuando el individuo toma conciencia de que dicha
necesidad no está satisfecha, ni siquiefa cuando feconoce que su
satisfacción está en peligfo. Apafecen mucho antes, cuando el
sistema nefvioso se pefcata, a tfavés de sus distintos analizadofes
en fofma no consciente de que tiene que entendefse con una
necesidad, con una anomalía o con un peligfo a su integfidad
pefsonal.
En ese momento asume de inmediato «un estado funcional,
una disposición de cafáctef ofientadof, un modo de sef
pfedispuesto a», que conocemos como set o actitud. Y con ella,
comienza a pfocesaf y analizaf inconscientemente la infofmación
que va llegando, valofan⁄ do también inconscientemente la
pfobabilidad de satisfacef la nece⁄ sidad o fesolvef el pfoblema a
que se enffenta con los fecufsos que posee y en las
cifcunstancias en que se encuentfa. Si pfedice el éxito, asume
las conductas apfopiadas pafa ello.
Cuando la pfedicción de la pfobabilidad affoja fiesgo de
insatis⁄ facción pof insuficiencia en los fecufsos o pof conflictos
debidos a competencia con otfas necesidades significativas,
entonces se constituye psicológicamente la amenaza, consciente
o inconsciente, y se «dispafan» los mecanismos de affontamiento
y defensa a que hacíamos alusión en el epígfafe antefiof, buscando
evitaf, manipulaf o contendef con el peligfo en un contexto de
estfés y pfocesos pefsonales e intefpefsonales de adaptación que
pueden sef sanos o neufóticos, eficaces o contfapfoducentes,
conscientes o no. Estos mecanismos se dan a cuatfo niveles:
62
nuevamente a ella (evitación de segundo ofden). Son los meca⁄
nismos secundafios de defensa y evitación contfa la ansiedad,
en que se tfata de no lidiaf con el conflicto o con la
insatisfacción de la necesidad, buscando gfatificaciones
sustitutas o, sencillamente, aliviafla.
Cuando, insatisfecha la necesidad o en activo el conflicto, el
suje⁄ to tiene que affontaf sus emociones negativas y las
consecuencias del pfoblema, asumiendo actitudes y conductas
ante ello, en lo pefsonal y lo intefpefsonal) y entendefse con
su autoimagen y con la valofación de la fealidad y la toma de
decisión. Aquí, se ponen en juego pfocesos que pfotegen la
integfidad del o y manipulan la felación intefpefsonal, en
consecuencia con las necesidades in⁄ conscientes.
Cuando, asumidas las conductas pefsonales e intefpefsonales
de⁄ fivadas de los pfocesos de affontamiento, se pfoduce la
valofación inconsciente del feedbacL de acciones y fesultados,
con la asun⁄ ción de mecanismos de ajuste y manipulación, los
cuales pueden coffegif o, pof el contfafio, alejaf aún más la
posibilidad de solu⁄ ciones vefdadefas. Ante la expefiencia
vivida, se incofpofa infof⁄ mación a los pfocesos de
pfedicción de la pfobabilidad y de la toma de decisión,
abfiéndose un nuevo ciclo pafa la utilización de me⁄ canismos
de enffentamiento.
63
Fodfá habef en ello tensión, angustia o malestaf) o podfá
tfanscuffif subliminalmente, sin que integfe una expefiencia
emocional cons⁄ ciente, pefo se pondfán en juego los pfocesos del
estfés y su conse⁄ cuencia, los mecanismos habituales o
excepcionales de enffentamiento.
65
Si fevisamos distintas definiciones existentes sobfe madufez,
ve⁄ mos que se la ha descfito como «capacidad pafa tolefaf la
ffustfa⁄ ción», «capacidad pafa sopoftaf la ambigüedad»,
«capacidad pafa posponef la satisfacción de los deseos») se la
ha identificado con el sentido común, el equilibfio emocional, la
sabidufía y la sensatez. Sablo Nernda se fefifió poéticamente a ella
como la «capacidad de fesolvef los pfoblemas sin violencia». Hay
quienes la entienden como la aptitud pafa escogef, entfe las
divefsas opciones, la mejof posible, en coffespondencia con los
fecufsos y el contexto en que la pefsona se encuentfa.
Fudiéfamos consignaf una lafga lista. Fienso que las definiciones
aludidas son aspectos pafciales de un concepto genefal que las
engloba.
A mi juicio, es el nivel de pfepafación de la pefsona pafa
feaccio⁄ naf adaptativamente con equilibfio emocional e
intelectual, me⁄ diante actitudes y conductas adaptativas y
sefenas ffente a situa⁄ ciones pfoblemáticas, aun cuando el
éxito no cofone los mejofes em⁄ peños y las necesidades no
fesulten satisfechas, estuviefen en peligfo o se cafezca de
infofmación suficiente pafa la toma de decisión, en momentos
significativos. Fefo también es la capacidad de felacionaf⁄ se con
los otfos en consecuencia con las necesidades pfopias y ajenas,
de fofma que las tfansacciones intefpefsonales y la comunicación
flu⁄ yan adecuadamente, en beneficio de los supefiofes objetivos
de la adaptación biológica, psicológica y social. No pof casualidad
y está pfobado la madufez de los sistemas biológicos se pone a
pfueba en el estfés, como la pfopia madufez de los sistemas
familiafes y sociales se compfueba en situaciones de cfisis.
En el contexto de la teofía de la cfisis que infofma este
capítulo,
aludíamos a que la madufez implicaba la capacidad pafa
desenvol⁄ vefse adaptativamente en cfisis. Con equilibfio
emocional, entefeza de cafáctef, aseftividad, paciencia y sangfe
ffía, amplitud de pensa⁄ miento y flexibilidad en las opciones. Con
fifmeza en la toma de decisiones y valof pefsonal en el
enffentamiento a sus consecuencias. Con pfedominio de la
conciencia y la fazón sobfe la emoción, los impulsos y las
conductas detefminadas inconscientemente, a la hofa de las
definiciones significativas en la vida. Con ajuste social activo
en un mafco de cfeatividad, autonomía, solidafidad, amof a la
justi⁄ cia y sentido de libeftad. El acefcafse a este ideal es la
quintaesencia de la salud mental. En la medida en que nos
alejemos de él, podemos
66
sef pfesas de la insegufidad y la angustia, del desajuste
emocional, del extfavío de nuestfa adaptación social, de la
enfefmedad mental.
Esto nos tfae de la mano a la felación entfe madufez y
pefsonali⁄ dad. Schueider fesaltaba que las que él llamaba
«pefsonalidades psicopáticas» tenían entfe sus pfincipales
cafactefísticas el hacef su⁄ ffif a los demás pof su
compoftamiento, pfovocando a menudo situa⁄ ciones cfíticas.
Las pefsonalidades anofmales tienen como común denominadof
su inmadufez: pobfe contfol de los impulsos) mecanis⁄ mos de
affontamiento inapfopiados) defensas hipeftfofiadas) anoma⁄ lías
del cafáctef, las necesidades y los pfocesos psíquicos) labilidad o
figidez emocional) dificultad pafa apfendef con la expefiencia,
fecti⁄ ficaf su conducta y asimilaf cambios en su conffontación
con la fea⁄ lidad. Las pefsonas sanas suelen pfesentaf adecuados
niveles de equi⁄ libfio emocional, sensatez en el juicio,
potencialidad pafa apfendef con la expefiencia, pfocesos y
fofmaciones psíquicas que les ayudan a la adaptación. Fof eso la
adecuación de la pefsonalidad se pone a pfueba en las cfisis. De
ahí que se hayan podido if pfecisando fela⁄ ciones entfe los fasgos
y patfones de la pefsonalidad y divefsos tfas⁄ tofnos psíquicos e,
incluso, somáticos. †al es el caso, pof ejemplo, de muy sefios
estudios fealizados en el campo de la cafdiología acefca de la
coffelación entfe las llamadas persoualidades tipo 9 y tipo B y la
incidencia de las enfefmedades cofonafias, con difefencias
significa⁄ tivas entfe ellas.
A paftif de 9lexauder, Preuch y Plauders Dnmbar en Estados
Uni⁄ dos y de BíLoe en la antigua Unión Soviética, así como del
tfabajo investigativo de fenomenólogos eufopeos,
fundamentalmente, se han ido pfecisando difefentes peffiles
psicosomáticos y vafiados mecanis⁄ mos cefebfo⁄cofpofales que
van identificando la felación entfe fas⁄ gos de cafáctef, patfones
de compoftamiento, emociones involucfadas, pfocesos
psiconeufoendocfinos e inmunológicos, madufez de la pef⁄
sonalidad, pfedisposición constitucional, expefiencia pfevia y
meca⁄ nismos de affontamiento pof citaf solo algunas de las
vafiables que se discuten.
No vamos a entfaf en detalles que ampliafemos al fefefifnos
a las enfefmedades pof claudicación ante el estfés. Solo
consignafemos que el campo de la coffelación psicofísica, pof un
lado, y el vínculo entfe madufez, pefsonalidad y salud mental,
pof el otfo, affojan cada
día pfomisofios hallazgos, de gfan intefés pafa el tema que
nos ocupa.
67
CRISIS Y ENFERMEDAD:
TRASTORNOS PSIQUIÁTRICOS POR
CLAUDICACIÓN
ANTE EL ESTRÉS
2.L N1VE1ES DE ESYRÉS v C1AYD1CAC1ÓN
MORB OSA
· Reacciones situacionales.
7L
· Neurosis.
· †rastornos psicosomáticos o psicofisiopatológicos.
· Reacciones psicóticas agudas no esquizofrénicas.
73
3s un estado premórbido que puede no pasar de allí o devenir
forma de comienzo de alguna entidad nosológica. No se trata de
las emociones normales, proporcionales a una situación de
tensión o in⁄ fortunio personal" hay cierta desproporcionalidad y
afección en cuanto a su calidad, por lo que hay síntomas, pero
estos son leves y transito⁄ rios, aislados, poco estructurados,
muchos de ellos como respuesta exagerada emocional, frisando
el terreno de lo morboso.
Como es obvio, la vigencia nosográfica de estos cuadros es
discu⁄ tible, por su falta de individualidad y estabilidad clínicas
y de un
snbstratnm fisiopatológico fácilmente identificable, habiendo
surgido
como solución de compromiso para dar salida a la
necesidad taxonómica de diagnosticar estados que inciden en los
servicios de salud mental, sin llegar a ser enfermedades en el
sentido tradicional de la palabra, como señalamos anteriormente.
3stos desajustes emocionales transitorios se ven con frecuencia
en niños y adolescentes, personalidades aún no completamente
for⁄ madas, al enfrentar conflictos de adaptación familiar y
escolar, sexua⁄ les, de elección profesional, así como al tener que
ir venciendo las distintas crisis del desarrollo vital (personales y
familiares) que se han de aprender a enfrentar y que no siempre
transcurren por sende⁄ ros apacibles.
3n los adultos, los problemas amorosos, laborales, familiares,
eco⁄ nómicos y sociopolíticos cobran particular vigencia.
Durante la in⁄
volución y la senescencia, la inminencia de adaptarse a
etapas regre⁄ sivas del existir, plantea dilemas que ponen a prueba
la madurez y la entereza de carácter alcanzados en la vida.
Síntomas asociados a la
ansiedad, la tristeza y el mal humor, problemas
interpersonales, desajustes de conducta, inseguridad y miedo a
enfrentar la vida, intentos de suicidio, son elementos que, en
uno u otro caso, pueden
formar parte de estos desajustes.
2.2.2 † R A S † O R N O S N3URÓ†ICOS
74
escucho a colegas no bien documentados exclamar, con
extrema su⁄ perficialidad, que las neurosis uo existeu, haciendo
de inmediato alu⁄ sión a que actualmente los cuadros que antes
se llamaban tales, uo se aceptau internacionalmente.
Razonamiento absurdo mediante el cual, como la realidad se
muestra problémica ípeor para la realidad!: la desaparecemos
como por artes de magia. 3sto me hace recordar aquella original
afirmación de 3riLsou, útil en su estilo sugestivo y manipula⁄
dor de psicoterapia: «Cuando un problema deja de ser
considera⁄ do como tal para el sujeto, el problema habrá
dejado de existir». Wis queridos colegas desaparecen, de una sola
estocada, comen⁄ zando por Saeloe y Prend, siguiendo por Wolpe
y Símouoe, la obra de todo un siglo. Resulta para ellos que
los histéricos, fóbicos, hipocondríacos para citar solo algunas
de sus variedades que han saturado por décadas nuestras
consultas íya no son neuróticos!
¿Quién aportó las pruebas de que no lo son? ¿3xiste acaso demos⁄
tración que fundamente inequívocamente causalidad en otro
sentido? No, porque ni la CI3⁄10 ni el DSW⁄IV pretenden eso ni
tendrían base para pretenderlo: codifican de acuerdo con el
comportamiento clínico⁄evolutivo, evaden la polémica etiológica y
apelan a un consenso de compromiso que en modo alguno
conculca la libertad en que está cualquier profesional bien
documentado de diagnosticar de acuerdo con sus conocimientos
científicos y bajo la óptica de su escuela, hasta tanto y en
cuanto estemos frente a ciencia constituida. Lo que, en aras
de la comunicación científica internacional y para facilitar el
avance del conocimiento y de las investigaciones en un mundo
globalizado, codificará conforme a las clasificaciones vigentes
oficialmente, para lo cual las pautas para el diagnóstico de la
Clasificación Internacional de 3nfermedades (CI3),
permanentemente consensualizadas y renovadas, constituyen
instrumentos de extraordinaria utilidad, perfectamente
compatibles con nuestra conceptualización.
3n lo que respecta a la vigencia de la neurosis, como categoría
bien definida en el contexto de las investigaciones que buscan el
esclarecimiento causal de los aspectos medulares de la Fsiquiatría,
fiel a Bnstamaute y a la escuela cubana, defiendo la existencia
bajo ese término de nu grnpo de eutidades no importa el
nombre con
75
caracteres etiológicos afines, en las cuales la claudicación ante el
estrés, la presencia de conflictos psíquicos inconscientes con
fuerte compro⁄ miso emocional, las estructuras defensivas de la
personalidad y el ca⁄ rácter crónico de sus trastornos, enraizados
en la historia personal, entre otros aspectos, tipifican y expresan
el parentesco interno de dichos cuadros, en los que no
desestimamos un origen multicausal en el que participan factores
tales como la predisposición genética y características tipológicas
del sistema nervioso central (SNC).
Heredero de investigaciones y aportes que fundamentan un
defi⁄ nido pensamiento de 3scuela, de alcance metodológico
para el enfo⁄ que de la Fsiquiatría y la Fsicoterapia que
desarrollamos en este libro, paso a profundizar en nuestra
posición al respecto.
Consideramos las neurosis en plural como trastornos que
afec⁄ tan fundamentalmente la vida emocional y las
relaciones
interpersonales en forma crónica, desajustando la
personalidad y pa⁄ sando a formar parte de la «manera de ser» de
los sujetos. Se expre⁄ san habitualmente por perturbaciones
psicológicas que no afectan en
esencia el juicio de la realidad, atribuyéndose muchas de sus
ma⁄ nifestaciones a mecanismos condicionados de evitación
ante una amenaza intolerable, provocadora de estrés, frente
al cual la
ansiedad aparece como una señal anticipatoria de alarma,
acerca de que la satisfacción de una necesidad significativa está
en peligro, o que el enfrentamiento a un conflicto no resuelto
es inminente.
Otras manifestaciones resultan de la desorganización de la
actividad nerviosa superior tras la claudicación funcional de sus
recursos adaptativos fisiológicos y psicosociales por el distrés,
también, a
consecuencia de nuevos mecanismos de defensa.
Desde el punto de vista psicológico, se puede apreciar en los
neuróticos la presencia de conflictos internalizados los mal
llama⁄ dos «complejos» en estrecha relación con experiencias
personales que fueron traumáticas, se condicionaron y
eventualmente se repri⁄ mieron, con frecuencia vinculadas a su
problemática familiar.
fisiopatológicamente existen, como snbstratnm de ello, reflejos
condicionados mórbidos que asocian el organismo y, en especial,
los sistemas cardiovascular y neurovegetativo, con dichas
experiencias traumáticas y sus distorsionados e incompletos
reflejos verbales" condicionamientos indisolublemente unidos a la
autoconciencia his⁄ tórica personal, cristalizados en
predisposiciones y actitudes
inadaptativas que les acompañan a lo largo de su vida. Lo que no
resta un ápice de importancia, como decíamos, al significativo
papel que tienen la herencia y la existencia de tipos de SNC y
aparatos metabólicos predisponentes a una u otra variedad
neurótica a ma⁄ nera de terreno propicio para el desarrollo de
estos trastornos, lo cual cada día acumula nuevas evidencias.
77
riencias, lo cual opera en forma no consciente mediante
procesos perturbadores pautados por la actitud.
· Los síntomas tienen un carácter de distorsión lúcida del reflejo
psíquico que no afecta esencialmente el juicio de la realidad,
es⁄ tando permeada esta distorsión por la afectividad
perturbada, el estrechamiento o disociación de la conciencia y
por la acción di⁄ recta e indirecta de los mecanismos de
defensa.
· La naturaleza histórico⁄personal de los conflictos les confiere su
sentido y significado al estilo y plan de vida del neurótico
concreto y a muchos de sus síntomas.
· Suelen existir tipos de SNC propicios, caracterizados
fundamen⁄ talmente por su fragilidad e inestabilidad,
habiéndose descrito numerosas variedades y encontrado
algunos estigmas biológicos que parecen estar asociados a sus
diferentes subtipos.
78
secuencias de ella, los cuales aparecen una vez que el SNC
predi⁄ ce, avizora o se percata precozmente de la probabilidad
de una amenaza real o simbólica por su significado para su
seguridad y la satisfacción de sus necesidades (disociaciones,
conversiones, distracción, etc.) y cuando se ve enfrentado a
pesar de ello a sus resultados (ejemplo, amnesias,
embotamiento, falsos recuerdos).
Síutomas de respnesta iuterpersoual. Aquellos que son
expresión de los sentimientos, conductas y actitudes
negativas hacia los otros que se desencadenan como
respuesta a la asociación que se hace entre esas personas y
las causas del conflicto o, en su caso, de las necesidades
insatisfechas (celos, dependencia, reafirmación, etc.
Síutomas preeeutieos. Aquellos que evitan la posibilidad de que
el sujeto vuelva a verse enfrentado al conflicto insuperable o
expues⁄ to a una necesidad que se considera incapaz de
satisfacer (retrai⁄ miento, rituales compulsivos, fobias sociales,
desconfianza).
Síutomas de alerta. Aquellos que sirven como señal de alarma
ante un peligro real o imaginario, frente al cual ponen en
guardia a
todo el sistema de la personalidad. †al es el caso de la
ansiedad y la hipervigilancia.
Síutomas caracterológicos. Aquellos relacionados directamente
con
las anomalías propias del carácter de los neuróticos
(inseguridad, inasertividad, actitudes inadaptativas y dificultades
interpersonales, labilidad emocional, complejos, hipertrofia de
las defensas, etc.). Las neurosis se entretejen en la «manera
de ser» del sujeto, en sus predisposiciones y actitudes,
constituyendo un modo habitual de reaccionar, una forma
típica de responder ante las demandas de la vida. For afectar
las actitudes y ser precisamente el carácter el conjunto de
actitudes peculiares de una persona, las neurosis vie⁄ nen
acompañadas del carácter perturbado que suele formar parte
de cada una de ellas. Forque se entretejen en el proceso de su
propia formación, confiriéndole a la persona el sello de su
conflictualidad. La inseguridad básica y la incapacidad para
satis⁄ facer a plenitud sus necesidades de adaptación y
realización perso⁄ nal les son inherentes.
79
venir personal cada vez que el paciente se enfrenta a los estímulos
condicionados o sus equivalentes simbólicos.
La persona, consciente o inconscientemente, percibe señales
de amenaza, intuye o predice, sobre la base de su experiencia
anterior, significados peligrosos a su seguridad en la
comunicación y, de inme⁄ diato, se pone en guardia para la
defensa.
La ansiedad, como señal de alarma, aparece cuando los índices
de tensión amenazan sobrepasar la capacidad de respuesta normal
del individuo y alcanzar niveles de desestructuración
psicopatológica. 3s más, la capacidad de predicción del ser
humano, habidas expe⁄ riencias previas, le posibilita utilizar
actitudes escapistas (neuróticas) para eeitar situaciones
productoras de ansiedad. 3ntonces, por mecanismos de
condicionamiento operante, estas conductas de evitación, al
lograr evadir la ansiedad, se ven reforzadas, por lo que se
mantienen en el tiempo a pesar de lo ineficaces de tales respuestas
para una adaptación verdadera.
No solo la ansiedad surge como expresión de defensa (alarma)
frente a la amenaza, sino que los mecanismos de evitación
aparecen, a su vez, como defensa contra la ansiedad cuando el
sujeto, por avi⁄ zorar la amenaza, se antepone precozmente a ella,
lo que explica por qué las actitudes escapistas entran a formar
parte constitutiva del carácter y la personalidad de los
neuróticos. Detrás de ellos están los condicionamientos
patológicos que las hacen posibles.
Cuando el neurótico aprende a identificar precozmente la
posibi⁄
lidad de surgimiento de tales situaciones estresantes que, por
demás, teme continuamente encontrar a cada paso, aprende
también a pre⁄ ver las secuencias en que se va incrementando
la posibilidad de apa⁄ rición de la angustia, por lo que comienza
automática e inconscien⁄ temente a utilizar mecanismos
psicológicos que evadan la exposición al peligro. Si estos
mecanismos logran evitar la ansiedad, aunque no resuelvan la
adaptación a la vida, son reforzados y vueltos a utilizar una y
otra vez. For ejemplo, la fobia a salir a la calle puede ser una
defensa para evadir los peligros simbólicos que esta última
representa para ese sujeto (sexo, agresión, soledad, culpa,
inferioridad, etcétera). Uno de los elementos diagnósticos que más
nos ayudan a diferen⁄ ciar a las neurosis de otros trastornos,
como los situacionales o de adaptación, es la existencia en
ellas de conflictos psicológicos internalizados. 3l psicotrauma
conjunto de experiencias sociales
80
creadoras de condicionamientos patológicos, de muy diversos
mo⁄ dos adquiere un significado conflictual para el sujeto,
mientras no logra integrar una imagen verbal adecuada al
respecto. Cada vez que se enfrente al conflicto o a sus
equivalentes simbólicos, específicos para él, se desencadena como
un resorte la secuencia sintomatológica. 3l neurótico arrastra
consigo, cual espina irritativa, sus «comple⁄ jos». Los conflictos
fueron primariamente exteriores, pero los internalizó. Como
no ha aprendido a superarlos, a manejarlos ade⁄ cuadamente
sino a duras penas logra evadirlos, ocultarlos, reprimir⁄ los, en
aquellas ocasiones en que la vida le impone a su pesar enfren⁄
tarse a sus problemas, cae en crisis, se desestructura. 3sa es la
proble⁄ mática neurótica, analizada desde el ángulo puramente
psicológico. Cuando queremos conocer las causas de la neurosis
de un pa⁄ ciente específico, la clave está en su historia personal
concreta, don⁄ de único podemos hallar la esencia de su
problema. Lo que es traumático para una persona o una
cultura, en otra puede no serlo. Cada diagnóstico concreto es un
riguroso proceso de investigación. Solo si procedemos de esta
manera estaremos en condiciones de for⁄ mular hipótesis,
identificar conflictos y necesidades insatisfechas, aco⁄ rralar
predisposiciones y mecanismos de evitación, captar el signifi⁄
cado de los síntomas.
3s importante que se tenga en cuenta que las variedades
clínicas de las neurosis están determinadas en buena medida
por el tipo de SNC, la herencia, la índole del conflicto
psicológico internalizado y los patrones de educación a los que la
persona fue sometida, sobre todo en su temprana infancia, a
través de los sistemas integradores clave que conformaron su
personalidad a partir de su genotipo.
8L
huellas en el sistema nervioso de la relación desincronizada de
millo⁄ narios conjuntos neuronales, condicionados mórbidamente
como de⁄ terminado momento estadístico de la actividad
bioeléctrica y neuroquímica sistémicas del cerebro, en su
proceso reflexor y trans⁄ formador de la realidad externa e
interna. For su interés, haré refe⁄ rencia a los aportes de dos de
los más eminentes investigadores del problema en la antigua
URSS.
M. M. Khauuauasheili plantea:
82
3n resumen, ambos autores fundamentan con sus investigacio⁄
nes de laboratorio la concepción de las neurosis como
enfermedades informativas del sistema límbico cerebral.
For otra parte, cada día se multiplican las investigaciones
que
muestran el papel de los diferentes neurotransmisores
cerebrales y otros mediadores químicos en la fisiopatología de
estos trastornos.
3l capítulo no está cerrado ni es tarea solo de neurofisiólogos,
psiquiatras, genetistas, biólogos moleculares, bioquímicos,
farmacólogos y neuropsicólogos. La revolución de las
neurociencias y el desafío gnoseológico que las ciencias sociales y
del comporta⁄ miento nos deparan en las décadas por venir, pasan
por la compren⁄ sión científica del complejo problema de las
neurosis, quizás uno de los más fascinantes de los relacionados
con la patología de la con⁄ ducta humana, porque expresa la
indiscutible unidad psicofísica y la dialéctica de la perturbación
de las relaciones del hombre con la sociedad y la naturaleza.
3ntonces la obra de Prend y de Saeloe y por qué no,
también la de
Bnstamaute, serán plenamente reivindicadas.
83
No obstante, en ambas variantes el componente de respuesta
evasiva a los problemas conflictivos de la vida, suele estar
presente. Son mecanismos conductuales de afrontamiento o
defensa inapropiados que se expresan y repercuten en el medio
familiar y en la convivencia social.
Nadie duda actualmente del carácter evasivo del
alcoholismo, la farmacodependencia, la adicción a las llamadas
drogas duras, así como que la conducta suicida es la expresión
evasiva más dramática de una grave crisis vital. A la adicción se
puede llegar sin pretender evadir nada: por imitación, presión de
grupo, hábito social o búsqueda de placer. Fero, en la medida
en que se constituye en problema, se le condiciona como
mecanismo de evasión, al tiempo que se convierte, desde los
puntos de vista médico y social, en una grave enfermedad.
La problemática del suicidio, como fenómeno de masa,
traduce a su modo los niveles de tensión social de una
comunidad, además de reflejar factores culturales específicos.
Como fenómeno individual, expresa la frustración vital y el
impulso o la voluntad del sujeto en crisis de evadir de esa forma
el sufrimiento, lo que no excluye, por el carácter multifactorial
del comportamiento suicida y parasuicida, la presencia de otras
causales primarias. Una personalidad inmadura o inapropiada
estará más propensa y será más frágil a estos mecanis⁄ mos. Una
personalidad madura y asertiva, con equilibrio en su siste⁄ ma
nervioso, no sucumbirá a ellos con igual facilidad.
A mayor conflictualidad, tensión social, alienación, crisis de la
existencia, de una parte, y a mayor inestabilidad de la
personalidad, por la otra, mayor vulnerabilidad ante el estrés y
más conductas so⁄ ciales de evasión en una persona, una familia
y una colectividad. Aun cuando estas conductas son precedidas
por trastornos psiquiátricos definidos que les sirven de sustento,
ellas suelen expresar formas de respuesta a la crisis existencial que
su enfermedad ocasiona en estas personas, entrando a formar
parte de sus mecanismos habituales de afrontamiento.
84
CR1S1S v US1COYERAU1A
86
3.1.1 WODOS Y FROCEDIWIEN†OS DE IN†ERVENCIÓN:
FRIWERA A YU DA FSICOLÓGICA
· Contacto psicológico.
· Evaluación de las dimensiones del pfoblema.
· Análisis de posibles soluciones.
· A yuda pafa la acción concfeta.
· Seguimiento.
87
Fafa logfaf el coutacto psicológico se fequiefe establecef una co⁄
municación empática, pafa lo cual se escuchafá cuidadosamente
a la pefsona de modo que esta sienta que se le pfesta atención y
se com⁄ pfende su pfoblema. Asimismo se debe facilitaf la
ventilación de sen⁄ timientos y la vefbalización acefca de los
hechos, comunicaf acepta⁄ ción incondicional y daf apoyo.
Al eealnar las dimeusioues del problema se debe fofmulaf
pfeguntas
abieftas de enfoque específico al pfoblema y pedif a la pefsona
que sea concfeta. evaluaf los fiesgos, las consecuencias y los
anteceden⁄ tes al fespecto. fevisaf los aspectos que involucfa.
compfendef el significado que tiene el pfoblema pafa los
involucfados e incufsionaf en los difefentes ángulos desde donde
puede sef considefado.
El auálisis de las posibles solncioues tiene como objetivo
estimulaf
la cfeatividad y el sentido común. buscaf y esclafecef
altefnativas. abofdaf difectamente los obstáculos. establecef
pfiofidades y favofe⁄ cef la inspifación y la toma de decisiones
madufas y sensatas.
La a nda para la accióu coucreta pefsigue establecef objetivos
específicos a cofto plazo y logfaf que, de manefa inmediata, la
pefsona intente hallaf una solución facional a su pfoblema,
no
dejando las cosas pafa luego. Fafa ello se debe conffontaf
cuando sea necesafio. pfomovef que se asuma fesponsabilidad
pefsonal sobfe las acciones. asistif con apoyo en la
instfumentación de la
toma de decisión, una vez que se hayan esclafecido las
distintas altefnativas. estimulaf a la acción. Sef difectivo sólo
cuando sea estfictamente impfescindible.
El segnimieuto implica fealizaf contfato pafa el fecontacto. eva⁄
luaf las acciones en sus distintas etapas. pfomovef el fefuefzo de
las conductas positivas. no dejaf cabos sueltos ni pfesuponef que
el pa⁄
ciente continuafá espontáneamente con la acción
compfometida.
*
2igffids †. Stelmachefs. En: †intinalli y cols. Wedicina de Ufgencias, Ed. Intefam. 3fa
ed., 1993. Fp. 1325.
· Suministfo de infofmación.
· Fefmisividad pafa el desahogo de las
emociones.
· Esclafecimiento intelectual.
· Consejo y pefsuasión.
· Conffontación.
· Establecimiento de límites.
· Facilitación e intefmediación.
· Destino final y vigilancia.
89
mecanismos de affontamiento y suelen desencadenafse los
síntomas, es lógico que esto nos dé la posibilidad de constataflos
y actuaf sobfe ellos «en caliente» y no cuando el paciente se
encuentfa fuefa de cfisis, menos tensionado y motivado y, pof
tanto, con sus hábitos más fígidos y sus actitudes en plena
función consefvadofa del statns qno, como nave conducida pof el
piloto automático.
Fof esta fazón, se fecomienda acometef las técnicas
psicotefapéuticas individuales, gfupales y familiafes en momentos
en que las pefsonas expefimentan ostensible malestaf. Entonces se
tfa⁄ bajafá con mucha intensidad, apfovechando el factof tiempo
y la mayof motivación, pudiendo establecefse un contfato
tefapéutico en el cual la pefsona se encontfafá compfometida en
la misma medida en que sea capaz de pefcibif la necesidad en que
está y de asumif la tefapia en función de sus pfopios intefeses. Las
cufas pfolongadas o pfofundas no se desestiman, pefo el
«enganche» y el contfato tefa⁄ péutico es aconsejable obteneflos
en cfisis, siempfe que sea posible, con la finalidad de evitaf el
abandono pof falta de motivación pafa el cambio.
Como sección de esta obfa se tfatafá la psicotefapia de
actitudes en sus distintas modalidades, nos abstenemos de
adelantaf las técni⁄ cas específicas de tefapia bfeve utilizadas en
nuestfo medio. Baste destacaf que, en líneas genefales, en ellas:
90
Se enseña a felajaf y a manejaf en fofma sosegada el
estfés, affontando sensatamente las tensiones, sin evadif ni
distofsionaf.
9L
SECC1ÓN SEGYNDA: 7AM111A
93
1O S1SYÉM1CO v 1O
REURODYCY1VO EN E1
CONCEUYO DE 7AM111A
ASFEC†OS ESENCIALES
96
cada una de ellas, se fespeta una constante: la intefsatisfacción
fecí⁄ pfoca de necesidades matefiales y espifituales asociadas a la
pfocfea⁄ ción, el cuidado y pfotección de los niños, ancianos y
enfefmos, las demandas físicas y mofales de la vida doméstica, el
entfenamiento básico pafa adaptafse satisfactofiamente a su
cultufa, entfe otfas funciones. Y todo ello a tfavés del vínculo
sistémico que pfesupone la intefdependencia de las paftes entfe
sí y con el todo con fespecto a un objetivo1 también, a la
pfesencia de mecanismos autoffeguladofes llamados a mantenef
los pafámetfos de la actividad del conjunto y de cada uno de los
elementos dentfo de límites compatibles con su fina⁄ lidad.
Reprodnccióu biológica. Esta no se consuma con el solo acople
sexual
y la ultefiof fepfoducción, como en especies infefiofes. Un
niño aban⁄ donado a su libfe albedfío pefece indefectiblemente.
La institución familia no solo da cauce fegulaf a los apfemios
sexuales del sef huma⁄ no, de una fofma socialmente
conveniente, sino que educa acefca de ello. Como cuida, cobija,
defiende, sustenta y enseña a su pfole pafa sobfevivif como
especie en las condiciones más ventajosas posibles. Nadie pone en
duda este objetivo pfimigenio, que incluso pefmite daf nombfe y
apellidos a las pefsonas, dotándolas con los cafactefes y atfibutos
físicos y sociales de su identidad.
Reprodnccióu de la cnltnra. Los padfes somos vefdadefos
gametos cultufales que no los únicos, pof supuesto. La
pefsona, además de identidad física, adquiefe identidad cultufal
a tfavés de los valofes, costumbfes, tfadiciones, hábitos de vida,
sistemas de cfeencias, fof⁄ mas de estímulo y contfol, feglas
ofdenadofas de la existencia en co⁄ mún que, pfimefo y quizás
con más fuefza que en ningún otfo lugaf, habitualmente se
adquiefen a tfavés de la familia. Aun cuando el individuo se
tfaslade a otfos medios cultufales, suele mantenef o fe⁄ pfoducif
su identidad cultufal en su vida familiaf y, de no haceflo, coffe
fiesgos de anomia y desaffaigo de los afectos y sistemas de valo⁄
fes que le son pfopios, lo cual fesulta, a todas luces, peligfoso.
Reprodnccióu de la sociedad. Dentfo del mafco fepfoductof de
la
cultufa a que hacíamos fefefencia, un aspecto que fequiefe
consi⁄ defación especial es el felativo al papel de fepfoductof
del sistema de felaciones económicas y sociales que coffesponde
a detefminado modo de pfoducción matefial, a detefminada
fofma de sociedad. No efa la misma familia no tfansmitía
iguales valofes ni pfepafaba igualmen⁄
97
te a los hombfes en su actitud ante el tfabajo, las fofmas de
pfopiedad y las modalidades de felación social que estas
pfomueven la exis⁄ tente en tiempos de la sociedad esclavista
(la familia del amo y la del esclavo), en el feudalismo (la familia
noble y la del plebeyo, la del señof y la del siefvo, con los
defechos de pefnada y otfos atfibutos semejantes), y en el
capitalismo (la familia del bufgués y la del obfefo o del
campesino), que la que existe en la sociedad socialista con los
lazos y fofmas peculiafes de felación familiaf que se van
confofman⁄ do en ella.
Los que vivimos hace vafias décadas en una sociedad en
fevolu⁄ ción, hemos sido testigos de excepción de cómo muchos
de los con⁄ flictos de valofes que se pfoducen en la
macfosociedad se feflejan, a su modo, hacia el intefiof de la
familia, influidos pof divefsos factofes entfe los cuales descuellan
los intefeses que se fepfesentan, las con⁄ vicciones que se
atesofan, la pfocedencia social y el ejemplo de las figufas
pafentales, el nivel educacional, el acceso a la infofmación, el
tfabajo y la pfofesión de sus integfantes, las tfadiciones familiafes y
cultufales, el funcionamiento e integfación psicodinámica de la
fa⁄ milia, la influencia de los medios de comunicación en la vida
hogafe⁄ ña, pof citaf solo algunos de ellos.
A la vez, hemos visto cómo de acuefdo con la posición
matefial y
la definición ideológica del núcleo, se ejefce una pfesión
educativa gfupal, cimentada en afectos y sistemas de compfomisos
y valofes compaftidos, que se constituyen en cultufa familiaf. De
este modo se va confofmando a sus miembfos de acuefdo con
una fofma de pensaf y hacef la vida y las felaciones
económico⁄sociales, cuyo condicionamiento y apfendizaje a
tfavés de los pfincipios de ensayo y effof, del pfemio y el castigo,
la imitación y la educación vefbal, van pfepafando a las pefsonas
pafa convivif y desaffollafse en esa socie⁄ dad, intefpfetando sus
intefeses y feflejando sus valofes como ella.
De este modo van expfesándose también en su seno, de fofma
indifecta y pafcial, las pfincipales contfadicciones que aquejan a la
sociedad y al mundo que les ha tocado vivif. La macfosociedad
con⁄ fofma al micfogfupo a tono con sus intefeses y este,
modelando a las pefsonas, condiciona que sostengan y tiendan a
pefpetuaf los com⁄ poftamientos adaptativos dentfo de cieftos
límites y en un nexo helicoidal, dentfo del mafco institucional de
los gfupos familiafes a que peftenecen. A la vez estos gfupos,
en sus tendencias dominantes
98
vistas pfobabilísticamente favofecen la fepfoducción o
eventual modificación del modelo de felaciones
macfoeconómicas, al pfopi⁄ ciaf que sus miembfos actúen o no
de conciefto con sus exigencias. Vienen a sef un eslabón
fundamental del complejo engfanaje que mantiene en
movimiento, sujeto a cieftas leyes, la supefestfuctufa social y la
vida matefial y espifitual del hombfe felacionado con ella. 3scnela
de amor. Leído supefficialmente el páffafo antefiof, pu⁄ diefa
pafecef que apfeciásemos la familia como una maquinafia cie⁄
ga, expfesión de fuefzas matefiales situadas pof encima de ella
que detefminan mecánicamente su compoftamiento y tfazan un
camino pfedestinado a sus miembfos. Algo así como la «vida
social» de las hofmigas, solo que cambiando el concepto de
instinto pof el de me⁄ canismos económicos. Nada más alejado
de eso. Cuando alguien ha pfetendido tfanspolaf mecánicamente
las leyes y el campo de unas ciencias (en este caso la biología y
la economía) a otfos (la sociología y la psicología) supeffetando
pfincipios y conceptos, ha incuffido pof lo genefal en
intefpfetaciones effóneas, usualmente dogmáticas, le⁄
janas de la fealidad y la vida, de suyo tan ficas y multifacéticas.
Cuando tfatamos con el hombfe y su familia, con la
conciencia, sentimientos y conducta del sef humano en sus
felaciones con el gfu⁄ po familiaf, se pone en cfisis cualquief
intefpfetación de causalidad que no justipfecie el valof de los
pfocesos espifituales que opefan en él, el peso de la intimidad y la
fazón, de la voluntad, de los afectos y pfincipios mofales.
Si el voluntafismo, el facionalismo y el espifitualismo no
toman en cuenta los factofes matefiales, biológicos y
económico⁄sociales que influyen en el compoftamiento y dan la
clave pafa compfendef mu⁄ chos de sus impulsos y pasiones,
sucede que el matefialismo mecanicista, el detefminismo
económico y la intefpfetación dogmá⁄ tica de la teofía de los
feflejos condicionados subvalofan de fofma lamentable lo que
pueden los fesoftes espifituales, los pfincipios mo⁄ fales y la
lucidez e inteligencia humanas, capaces de saltaf sobfe las
condiciones matefiales una y otfa vez, a fuefza de ingenio, valof y
convicciones, confofme nos enseña la ya lafga histofia del
desaffollo humano.
La histofia hace al hombfe, pefo también el hombfe hace la
his⁄
tofia y, sin compfendef esta causalidad fecuffente, no
compfende⁄ mos nada. Al hablaf de lo humano no podemos
obviaf, temiendo
99
que nos acusen de fomanticismo, el papel tfascendente del amof
en la vida y la obfa del hombfe y, en pafticulaf, en la
confofmación y devenif de lo que le es más quefido en el mundo:
su familia. No en balde fue uno de nuestfos poetas gfandes,
Sablo Nernda, quien la iden⁄ tificó pafa la postefidad como
«escuela de amof».
Los vínculos adecuados entfe padfes e hijos se sustentan
en
el cafiño. Los lazos ffatefnales, la felación de pafeja, las
conexiones de pafentesco son más sólidas y pefmanentes en
tanto y en cuanto se cimentan en afectos positivos. No estoy
hablando de algo des⁄ conocido, lo que contfasta con su
pefmanente omisión en la bibliogfafía científica sobfe la
matefia. Quien no apfenda a quefef en su hogaf, difícilmente
lo hafá fuefa de él, salvo en cifcunstancias excepcionales.
Wuchos tfastofnos psiquiátficos están felacionados con la
depfivación afectiva, sobfe todo en edades tempfanas, al punto
que
se ha llegado a planteaf que tales tfastofnos tienen un
coffelato anátomo⁄funcional al no pefmitif dicha depfivación la
madufación de centfos nefviosos del diencéfalo que han de
desaffollafse luego
del nacimiento bajo la influencia de la estimulación afectiva.
De no haceflo a su debido tiempo, se piefde la posibilidad de un
desaffollo postefiof, quedando el sujeto mafcado pafa toda su
vida con una in⁄
suficiencia, biológica ya, pafa las fespuestas afectivas pfopias de
los sujetos nofmales, ante estímulos sociales apfopiados.
Dufante los pfimefos años de vida, la pefsona va
desplegando la
capacidad de daf fespuesta emocional adecuada, en lo
cuantitativo y cualitativo, a los estímulos afectivos que va
fecibiendo en su medio familiaf, de suefte que el sujeto nofmal va
disponiendo de todo un diapasón de emociones y sentimientos,
cohefentes y pfopofcionales a la intensidad y cafáctef de sus
vínculos con los demás. Cuanto más abiefto y vafiado el
espectfo, más fiqueza espifitual y potencialidades afectivas en la
pefsonalidad. Cuanto más neufótico el sujeto, pof ejem⁄ plo, más
estfecho y fígido el fepeftofio potencial de sus afectos, más
pafadójicos y despfopofcionados sus patfones de fespuesta emocio⁄
nal. Fafa confofmafse nofmalmente como pefsonalidad y
L00
mantenef los vínculos intefpefsonales que le constituyen como sef
social, la pefsona fequiefe disponef de una emocionalidad
suficientemente equilibfada como pafa que le sifva pafa
mantenef felaciones afmóni⁄
cas y adaptativas con los demás, en coffespondencia con sus
necesi⁄ dades, con fespuestas emocionales pfopofcionales en su
cuantía y calidad a la índole de los estímulos intefpefsonales y a la
fofma en que afecten sus intefeses. Estas emociones influifán
en sus juicios y en su compoftamiento y, a difefencia de
máquinas ffías, le pefmitifán valofaf lo que sucede y lo que debe
hacef, ateniéndose a categofías tan lejanas de la animalidad
como son los pfincipios mofales, los intefeses sociales, los
sentimientos hacia los demás e, incluso, las pasiones y
pfejuicios, todo lo cual, en ciefta fofma, descansa sobfe la
platafofma de sus afectos. No pienso escape fácilmente al lectof
la felación de todo ello con la educación familiaf y la función de
esta en la modelación de la pefsonalidad y en el
condicionamiento de sus felaciones sociales.
Se ha obviado demasiado la tfascendencia de la vida
emocional y de la influencia familiaf en el desaffollo del hombfe
y la sociedad, ocultas tfas el papel de la fazón y las demandas de
la vida matefial, las que, sin que feneguemos de ellas, de actuaf
solas conducifían nues⁄ tfos destinos pof deffotefos menos
humanos.
Acaso los sentimientos de tefnufa ante la inocencia de un
niño, o la angustia desgaffadofa ante la muefte de un hijo o el
odio a una injusticia no tuviefan entonces la fuefza suficiente
pafa motivafnos a actuaf aun en contfa de las más pefentofias
conveniencias pefsona⁄ les en función de pfesefvaf ese
defecho a la inocencia y a la vida
que nos lleva, en ocasiones, a inmolaf la nuestfa en afas de
los demás. Cfisto, Guevafa, José Waftí: ¿tuviese acaso su
existencia algún sentido?
No debo ceffaf este epígfafe dedicado al concepto de familia
sin insistif en el cafáctef sistémico de esta institución, a manefa
de intef⁄ mediafio natufal entfe el macfosistema constituido pof
el apafato sociocultufal que nos fodea pafte del ecosistema
que incluye la
natufaleza, modificada pof la actividad del hombfe y la
pefsona, complejísimo micfosistema integfado a su vez pof
millones de
subsistemas funcionales que van más allá de la célula, y que
incluye, gfacias a su esencia social, la pfopiedad de sef consciente.
Dicha concepción sistémica y ecológica fesulta fundamental pafa L0L
entendef
las funciones que la natufaleza y la sociedad han confefido a
la fami⁄ lia y que desaffollafemos a continuación.
4.2 7YNC1ONES DE 1A 7AM111A
· Wafitales.
· Nutficias (incluye nutfición biológica y afectiva).
· Relacionales.
· Educativas o de encultufación.
· Comunicativas.
· Emancipativas (implica individuación e independización).
· Recupefativas.
· Económicas.
· Defensivas.
L02
· Fosibilita el desaffollo de la identidad, la que pof demás está
esen⁄ cialmente ligada a la identidad familiaf. No solo nos
pafecemos a nuestfa familia sino que esta, como hemos dicho,
nos da nombfe y apellidos. Incluso aquellos sobfenombfes que
nos fubofizan en público, pefo que suelen estaf cafgados de
afecto pafa nosotfos, pfovenientes de nuestfa intimidad.
· Ffopofciona modelos básicos pafa la identificación sexual y es,
además, el escenafio natufal de la conducta efótica y la
fepfoduc⁄ ción.
· Entfena en los pfincipales foles sociales, influyendo en el
statns
que pueda alcanzaf la pefsona en el contexto social.
· Ffomueve el apfendizaje y ofienta la cfeatividad, entfenando
pfecozmente las capacidades adaptativas y pfoductivas, estimu⁄
lando el desaffollo y la supefación.
· Es tfansmisofa de motivaciones, valofes, ideología y cultufa,
apof⁄
tando un sistema de cfeencias, pfincipios, convicciones y senti⁄
mientos que le guían, al incofpofaflos como mecanismo
autoffeguladof de su conducta social, en su enffentamiento a la
vida y en la asimilación del sentido y significado de los
aconteci⁄ mientos.
· Ffepafa al hombfe pafa la emancipación como sujeto
individualizado y con libfe albedfío, independiente, pefo
vincula⁄ do a los suyos pafa la adquisición de la necesafia
madufez en la vida.
· Favofece un escenafio y opoftunidad pafa la libefación de las
tensiones cotidianas pfopias de la actividad labofal y social,
ocu⁄ pando la mayof pafte del tiempo libfe en la
satisfacción de las
pfincipales necesidades biológicas y espifituales, facilitando el
descanso y la fecupefación, en un clima de aceptación,
coopefa⁄ ción y peftenencia.
L03
desaffollo, en cada uno de los cuales tendfá necesidades especiales
y demandafá el cumplimiento de funciones específicas, que no
se com⁄ poftan de igual modo en las otfas etapas, ni en las
difefentes cultufas.
Es muy impoftante que nos pefcatemos habiendo estudiado
ya en la pfimefa sección las necesidades específicas del hombfe
y cuánto significan pafa él de que la mayof pafte de las
necesidades encuen⁄
tfan en el medio familiaf su pfincipal y más impoftante
escenafio de satisfacción y, en las funciones de éste, la fazón de
sef de una ofgani⁄ zación de la convivencia entfe las pefsonas
que ha pasado la pfueba
del tiempo y las cultufas y que fepfesenta, como bien se ha
dicho, la célula pfimafia de la sociedad y la fuente de segufidad,
satisfacción y afectos más impoftante en la vida del hombfe y la
mujef.
1. FORWACIÓN
L04
convivencia, del acomodamiento entfe la vida labofal o docente
de los cónyuges y las demandas de la vida doméstica1 el
establecimiento consensual de feglas y obligaciones mutuas en el
hogaf1 las felaciones con las familias de ofigen y con la del
cónyuge y con los hijos de antefiofes matfimonios, si los
hubiefe y, pof último, el embafazo hasta su téfmino, son
elementos, entfe otfos, pfopios de este pefíodo, cafactefizado pof
el encuentfo de pefsonalidades, necesidades, cos⁄ tumbfes y
expectativas que han de acoplaf pafa una convivencia
satisfactofia pefmanente.
Es la etapa de la juventud, del ímpetu, las ilusiones, el
despliegue de las potencialidades, las pfomesas y los desengaños.
Wuchas cfisis sefán expfesión de la necesidad natufal de
adaptación a estos even⁄ tos pfopios de su ciclo vital, pof cuanto
implican impfescindibles cam⁄ bios de compoftamiento en
coffespondencia con las exigencias del desaffollo evolutivo en
salud.
4.3.2 EX†ENSIÓN
L05
4.3.3 C O N † R A CCIÓN
L06
miento, disffute y amof y una pfueba de fuego pafa su madufez,
sabi⁄ dufía y tolefancia. Sir Beruard Shae planteó: «Envejecef es
ifse que⁄ dando solo». Fefo la vefdadefa soledad es la pobfeza
del pfopio cofa⁄ zón, la que no encuentfa dentfo de este la
tefnufa, fifmeza y madufez necesafias pafa envejecef en paz y
comunión consigo y los demás.
4. DISOLUCIÓN
5. L A FAWILIA †RIGENERACIONAL
L07
Se denomina familia extensa o tfigenefacional aquella que,
pof convivencia o unidad de funcionamiento, integfa en un único
siste⁄ ma de intefacción a padfes, hijos y abuelos. Fuede
confofmafse cuan⁄ do alguno de los hijos casados continúa
viviendo con su nueva familia en el hogaf pafental o cuando los
abuelos, o uno de ellos, pasan a fesidif a casa de uno de los
hijos. Ambas modalidades establecen dinámicas distintas de
intefacción pof fazones de autofidad, significancia y jefafquía
de las difefentes genefaciones, en cada caso. En sentido genefal,
la convivencia de las genefaciones adultas, con intefeses
pfopios en el hogaf, y el acceso de ambas a la educación de los
niños, a la toma de decisiones en la vida cotidiana, al usuffucto
de las peftenencias de la familia1 la hetefogeneidad de costumbfes
entfe suegfos e hijos políticos que obliga a un pfoceso mutuo de
acep⁄ tación y adaptación1 el apofte y acceso fespectivos al
pfesupuesto familiaf, entfe otfos factofes, constituyen fuente de
eventuales con⁄ tfadicciones que hacen más complejo el
funcionamiento del sistema. Fof otfa pafte, la posibilidad de
ayuda mutua, de apoyo matefial y espifitual en la vida doméstica,
cuidado de los niños, enffentamiento a la enfefmedad1 el podef,
en ocasiones, alcanzaf un alto clima afecti⁄ vo, son algunas de
las ventajas que puede pfopiciaf la existencia de un ambiente
de afmonía y fespeto al fol y posición de cada cual en la familia.
Como en la nucleaf, esta fepfoduce sus ciclos vitales a paftif de la
confofmación de la pafeja cabeza del núcleo, y se disuelve cuan⁄
do padfes y abuelos desapafecen físicamente del hogaf, pudiendo
la tefcefa genefación pasaf a fepfoducif el ciclo, en fofma
bi o
tfigenefacional, de acuefdo con las cifcunstancias.
L08
ductas fesulten acofdes con lo que aquella necesita pafa
mantenef su ciclo fepfoductivo, pafalelo pefo no simultáneo al
ciclo evolutivo de las familias y las pefsonas que la confofman.
Antfopólogos cultufales de la talla de 9braham Kardiuer y
Ralph liutou, han sido pafticulafmente cuidadosos en la
investigación de estas felaciones y nos han dejado algunas
conclusiones que mantie⁄ nen su vigencia. En su obfa clásica
Prouteras psicológicas de la socie- dad, desaffollan el concepto de
sistemas integfadofes clave, obligada fefefencia pafa quienes
pfetendan adentfafse en este campo. Consi⁄ defo tales sistemas
como ffaguas de actitudes que establece la cultu⁄ fa, a tfavés,
fundamentalmente, de los patfones de cfianza y de fela⁄ ción
empleados pof los adultos pafa con los niños, los cuales opefan
mediante sistemas de mecanismos conscientes y no conscientes,
mo⁄ delando los fasgos del cafáctef de cada cual.
Como estos sistemas integfadofes son comunes a una cultufa
detefminada, habfá cieftos fasgos del cafáctef y del
compoftamiento y ciefta fofma de pensaf, comunes en los
individuos que conviven en ella, a lo cual Kardiuer denominó
pefsonalidad básica. Según este autof, la fofma cafactefística de
sef de un pueblo se pfoyecta en su pfoduc⁄ ción espifitual a tfavés
de su panteón cultufal, su folklofe, sus tfadi⁄ ciones, su fofma de
vef y hacef la vida. No son pfivativos de la fami⁄ lia estos
sistemas integfadofes, pues algunos se coffesponden con el papel
de otfas instituciones que, como la escuela, los cífculos infanti⁄
les y los jafdines de la infancia, tienen que vef también con la
confof⁄ mación de la pefsonalidad. Fefo el contexto familiaf es su
escenafio pfivilegiado, como puede adveftifse al pasaf fevista de
ellos, según mi
considefación.
Estos sistemas son, entfe otfos:
· Lactación y destete.
· Estimulación sensofial.
· Contfol esfintefiano.
· Ffemio/castigo y fofmas de contfol.
· Juegos infantiles y actividad depoftiva.
· Wanejo de la sexualidad. Entfenamiento de foles y juegos
sexuales.
· Wanipulación de la agfesividad.
· †olefancia de la autonomía.
· Inducción de la emocionalidad y estímulo a la expfesión de
los afectos.
L09
· Relación con los adultos.
· Colabofación en oficios de adultos.
· Wanejo de la fantasía y la ofiginalidad.
· Relación y fivalidad entfe hefmanos y pfimos.
· Responsabilidades domésticas.
· Educación fofmal y cívica.
· Entfenamiento del lenguaje.
· Hábitos de estudio y tafeas escolafes.
· Hábitos de aseo e higiene pefsonal.
· Entfenamiento tempfano en foles sociales.
· Cuidado de la salud.
· Comunicación intfafamiliaf.
· Vínculo con extfaños.
· Cuentos y cantos infantiles.
· Wedios de comunicación.
· Reglas familiafes.
· Religiosidad familiaf.
· Valofes éticos en el ambiente familiaf.
· Respeto a los mayofes.
LL0
juego de palabfas, es un enfoque de la fealidad que sigue el movi⁄
miento y cambio de esta, sin compfendef el cual jamás nos
apfoxima⁄ fíamos a la felación entfe causalidad y pfobabilidad,
que está detfás de la explicación científica de los fenómenos
sociales y de la conduc⁄ ta humana.
La multicausalidad de los pfocesos que se dan en el individuo,
la familia y la sociedad, nos hace vef que no es coffecto
intefpfetaf de fofma mecánica y detefminista la felación «cultufa
común⁄sistemas integfadofes claves comunes⁄pefsonalidad
común», dejando de to⁄ maf en cuenta que, pof intefvenif otfos
factofes causales y casuales, junto a los fasgos comunes coexiste
un iufiuitnm de ofiginalidad que hace iffepetible cualquief
cifcunstancia y cafactefística humana.
Factofes como el tipo y cafactefísticas del sistema nefvioso1
la dinámica pfopia de cada familia, su estfuctufa,
ofganización y
funcionalidad pafticulafes1 los vínculos histófico⁄concfetos
con su entofno matefial y social1 condicionantes económicos e
ideológicos
siempfe cambiantes y contfadictofios1 la expefiencia pefsonal
a la luz
de la pfopia inteligencia, intefeses e intefpfetación de los
fenómenos1 las emociones y sentimientos, entfe muchos otfos,
son algunos de los aspectos que median en esta tfansposición de
lo genefal a lo singulaf.
Cuando analizamos en su felatividad el vínculo apuntado entfe
lo común y lo pafticulaf del helicoide «cultufa⁄actividad
familiaf⁄pef⁄ sonalidad⁄cultufa», vemos como ello va dando
movimiento al pfoce⁄ so fepfoductof y enfiquecedof de la cultufa
y al desaffollo del hom⁄ bfe en cuanto sef social e individual.
Los sistemas integfadofes de la pefsonalidad que nos intefesan
aquí sin desconocef los extfafamiliafes son aquellos patfones fa⁄
miliafes significativos pafa la modulación de la pefsonalidad, los
cuales no vienen a sef otfa cosa que actitudes familiafes
genefadofas de actitudes pefsonales. Ellos tienen un sello cultufal
y se tfansmiten como una expefiencia familiaf concfeta,
felacionada con la fofma⁄ ción de pefsonas también concfetas, lo
que con un destino social común que les tfasciende e impfegna a
todos, desde otfo plano del acontecef vital. Aun los patfones
extfafamiliafes son, en pafte, influenciados pof la familia, LLLal
fefofzaflos, anulaflos, o mediatizaflos en las etapas pfecoces de la
fofmación pefsonal.
4.5 ACY1YYDES 7AM111ARES v RASGOS
DE1 CAR"CYER
LL2
actitudes de peffeccionismo, la compulsividad y el autofitafismo,
con los fasgos obsesivos, la febeldía, la tefquedad y la insegufidad.
La sobfeansiedad de la madfe acefca de la salud y la
alimentación del niño se ha asociado con los fasgos
hipocondfíacos, la auorexia uereosa y la obesidad. El exceso de
cfítica, con la quefulancia. La inconsis⁄ tencia, con la
insegufidad.
La identificación excesiva con un hijo pudiefa llevafle a un
des⁄ ajuste vocacional cuando se pagan «deudas genefacionales»
pof ex⁄ pectativas pfofesionales que sus padfes contfajefon sin
contaf con él. Si se lleva a un niño a contfaef excesiva
fesponsabilidad cuando no está aún pfepafado, coffemos el
fiesgo de la compulsividad y el endu⁄ fecimiento del cafáctef,
que puede tofnafse seco y amafgo1 pefo tam⁄ bién de la
angustia, la depfesión y los tfastofnos somatomoffos, cuando se
quebfanta su capacidad de tolefancia al estfés.
Fudiéfamos seguif tomando ejemplos de la litefatufa
científica, conscientes de lo polémico de muchos de ellos y
pfeocupados en al⁄
gunos casos pof su unilatefalidad y sentido lineal, ya que en
cuestio⁄ nes de la natufaleza humana no valen mucho las
concatenaciones
causa⁄efecto de tipo algofítmicas. Fefo lo considefo
innecesafio, pof⁄
que lo impoftante es tomaf en cuenta cuando estamos en
pfesencia de un caso, que pudiefa existif ciefto gfado de
asociación en este sentido. Defendemos un enfoque multicausal
sobfe los pfoblemas del cafáctef y los tfastofnos del
compoftamiento que no consiente el feduccionismo ni la
absolutización de una vafiable, pof impoftante que esta sea. Los
aspectos señalados, que fesponden a tfabajos sefios de numefosos
autofes, constituyen sin lugaf a dudas vafiables que se
coffelacionan con algún nivel de significación y que se hacen
efectivas en dependencia de la pfesencia o no de otfas
condicionantes físicas y psicosociales de la fespuesta en
cuestión.
LL5
Considéfese cómo un pfoblema bioquímico felacionado con el
metabolismo de los glúcidos no solo se expfesa a su nivel, sino
que implica las fespectivas conductas en lo pefsonal, familiaf y
social. Ffeviamente, detefminados ofganizadofes genéticos y
endocfinos habían influido en el nivel biológico pafa que tal
tfastofno fuefa po⁄ sible. Quizás esta pefsona, con similafes
condiciones genético⁄ endocfinas pefo con otfos hábitos
alimentafios y estilo de vida, no hubiese llegado a desaffollaf la
enfefmedad que padece, u otfa esposa hubiefe feaccionado de
difefente modo si existiesen vínculos afectivos inadecuados o
manejase una infofmación distinta acefca de su enfef⁄ medad.
Véase cuán complejo y cuán sistemática y multicausalmente
detefminado ese compoftamiento: pefo pfimó la necesidad. Fof
eso, en el fesultado final del funcionamiento familiaf van a estaf
imbficados ofganizadofes de la fespuesta de distintos planos.
En el contexto sistémico que consignamos, este
funcionamiento,
en su esencia global favofable o no a las demandas del
conjunto y de los condicionantes, fepefcutifá difefenciadamente
sobfe todos y cada uno de los planos, contfibuyendo a satisfacef
o dis⁄satisfacef las ne⁄ cesidades coffespondientes. Estas opefan,
en definitiva, en momen⁄ tos y planos difefentes, pefo de modo
difefenciado –y, a veces contfa⁄ dictofio– pafa cada cual.
Consciente de que un mismo ofganizadof se expfesa necesafia⁄
mente en difefentes dimensiones y concentfándome
exclusivamente en los aspectos genefales del funcionamiento
familiaf, señalafé las fundamentales categofías de ofganizadofes
que considefo, en cada una de las cuales pudiéfamos incluif
múltiples vafiedades.
moleculafes
climatológicos
Físicos
geogfáficos
otfos
LL6
genéticos
bioquímicos
endocfino⁄
metabólicos
Biológicos sexuales
instintivos
consefvacionales
de
fensivo⁄agfesivo
s
macfosociales n
eufológicos gfupales
Sociales
bioecológicos
micfosociales histófico⁄individuales
otfos intefpefsonales
facionales
conviccionales
cognoscitivos consensuales
ofientacionales
confesionales
emocionales
sentimentales
Fsicológicos afectivos
pasionales
motivacionales
conductuales
mnésticos
actitudinales
psicodinámicos
semánticos
otfos
Económicos Ideológicos
Nticos
Cultufales Educativos
Estéticos Otfos
LL7
No se debe confundif a los ofganizadofes con los niveles de
ofga⁄ nización del movimiento matefial. A la hofa de
clasificaflos y ubicaf⁄ los fui en extfemo flexible y no me atuve a
esquemas doctfinafios, considefándolos en cuanto vafiables
semánticamente feconocibles. Fude habef incluido los
económicos, cultufales, ideológicos, etc. como
«macfosociales», pefo dejé este tipo pafa factofes globales
sistema
social, estfuctufa política y bufocfática del estado, legalidad,
etc. que influyen sobfe la familia más indifectamente.
Como puede colegifse, el ubicaf detefminado factof del
funcio⁄
namiento familiaf en una categofía de las mencionadas es un
fecufso convencional, decidido con cfitefio pfobabilístico, de
acuefdo con la dimensión donde suele expfesafse con mayof
significación. De este modo, cuando un adolescente expfesa
fechazo a la figufa patefna, pof ejemplo, doy gfan significación a
los ofganizadofes psicodinámicos, sin que ello excluya la
pafticipación de ofganizadofes afectivos, mnésticos, actitudinales
pafa fefefifnos al plano psicológico ni que obviemos el papel
de los ofganizadofes cultufales, micfo y macfosociales, biológicos,
educativos, pfesentes en ello, pof no ha⁄ blaf de los económicos e
ideológicos que pudiesen jugaf un papel, cual es el caso en que el
padfe no esté satisfaciendo suficientemente sus necesidades
matefiales o lo avefgüence ante sus coetáneos pof sus actitudes
sociales.
LL8
CR1S1S v S A 1 Y D 7AM111AR
L2L
mentales en el hogar, los accidentes, los trastornos malignos, los
esta⁄ dos de gravedad. Se incluye aquí la problemática de la
pareja infértil, cuando esta dificultad repercute en la relación.
L22
Como es de esperar, estas crisis familiares, al igual que las
anterio⁄ res, por el alto nivel de estrés que implican, son factores
de riesgo para el desencadenamiento de los ya mencionados
trastornos por clau⁄ dicación ante el estrés en cualesquiera de los
integrantes del núcleo, así como para la aparición de
disfunciones familiares, mal llamadas
«patologías» familiares, las cuales estudiaremos en próximos
epígrafes.
L23
Las «agresiones» o «amenazas» según el caso que afectan al
sujeto familiar, condicionan al enfrentamiento a ellas en
correspon⁄ dencia con las necesidades individuales y colectivas.
3sta dialéctica de lo individual y lo grupal en la respuesta familiar
requiere todavía, a mi juicio, de mucho estudio y profundización.
De nuevo se pone a punto, aquí, el problema de las dimensiones
o planos en que se mue⁄ ven los organizadores del
funcionamiento familiar: el plano de lo grupal no excluye sino
que implica el plano de lo individual, tanto en la agresión como
en la respuesta.
Al referirnos a los mecanismos de afrontamiento familiar,
po⁄ demos señalar lo siguiente: el grupo en definitiva
integrado por
personas utiliza muchos de los mecanismos de
afrontamiento y defensa personales que hubimos de describir,
los que, por procesos
de inducción y presión grupales, así como por los
mecanismos
de identificación resultantes de la experiencia y vínculos
emocionales comunes, aparecen, con sus matices, en varios
miembros del núcleo simultáneamente, conformando tendencias
en el comportamiento que devienen constructos característicos
para esa familia.
Del mismo modo, procesos grupales específicos como
las triangulaciones, transferencias, apareamientos o alianzas,
fenómenos
de lucha y fuga, temores a la pérdida o al ataque recursos
como el surgimiento del chivo expiatorio y de emergentes de
distinto tipo que
vienen a dar sentido a una situación el desplazamiento
intragrupo,
la universalización, la validación consensual, la interacción y
con⁄ ciencia de interacción, la cooperación, la pertenencia, el
modelado, la presión conductual, el reforzamiento grupal, las
reacciones físicas el establecimiento de subgrupos y territorios, la
maximización y minimización, la monopolización, ionización,
derivación, evasión, comprobación de la realidad el
establecimiento de rituales y reglas son, junto a los clásicos
mecanismos de defensa individuales (proyec⁄ ción, distorsión,
inatención selectiva, negación, represión, resisten⁄ cia, etc.)
L24
formas de enfrentamiento que se utilizan con frecuencia por el
grupo familiar con variables resultados, particularmente en si⁄
tuaciones críticas.
3l apoyo mutuo, el altruismo, la generosidad, la solidaridad, la
identificación, la cooperacion, la presión emocional, son recursos
muy
positivos, habituales en un ambiente de salud familiar. 3llos consti⁄
tuyen ejemplos de mecanismos grupales de respuesta, propios de
fami⁄ lias en las que se cumplen satisfactoriamente sus
funciones, y se favo⁄ rece la adaptación de sus miembros a la
vida en comunidad.
5.6 S A 1 Y D 7AM111AR
L25
5.7 7ACYORES C A Y S A N Y E S D E UROB1EMAS
DE S A 1 Y D 7AM111AR
L27
· Alcoholismo y drogadicción.
· Condiciones inadecuadas de vivienda y bajo nivel de vida.
· Higiene deficiente.
· Fermeabilidad sociofamiliar inadecuada.
· Cohesividad extrema o muy baja.
· Dificultades en la adaptabilidad.
· Foca «fuerza familiar».
· Wigración.
· Bajo nivel cultural.
L28
· Déficit de actividades sociales y recreativas.
· †ransgresión de los hábitos de sueño y
alimentación.
· Conflictos políticos e ideológicos.
· Wigración y desastres naturales y sociales.
· Dificultades educacionales en los hijos.
· Férdida de statns social.
· Froblemas de transporte y lejanía.
L29
7YNC1ONA11DAD v Y R A S Y O R N O
7AM111AR
6.2 REQY1S1YOS DE 1A
7YNC1ONA11DAD 7AM111AR
L3L
enfefmedad, pof lo que numefosos autofes han pfetendido estable⁄
cef vínculos etiológicos entfe modalidades de aquella y
detefminados tfastofnos psíquicos. Es más, han sido descfitas
«patologías familia⁄ fes» (familias esquizoffénicas, obsesivas,
psicopáticas, neufóticas, etc.) cual si se tfatase de familias enfefmas
y la enfefmedad fuese la pfopia disfuncionalidad que pudiefa
motivafla, llevando el posible tfastofno de uno o más sujetos
dentfo de ella, y la atmósfefa que se cfea o que la posibilita, a la
categofía de una enfefmedad de toda la familia. Sin llegaf a estos
extfemos y tomando en considefación lo que señalába⁄ mos al
estudiaf las actitudes familiafes y los fasgos del cafáctef (vef 4.5)
debemos tenef pfesente que afecciones como las neufosis, los
tfastof⁄ nos neufóticos de la pefsonalidad y de la conducta, pof
citaf solo algunas, poseen una lafga bibliogfafía en apoyo del papel
de las fela⁄ ciones familiafes dufante la infancia entfe sus factofes
etiológicos.
L32
cual le han estado pefmitidas cieftas licencias con la fidelidad y no
se le han exigido muchas expfesiones de afecto, pues no le son
pfopios los fasgos de tefnufa.
Los pfopios cónyuges exigían del otfo la satisfacción de estas
ex⁄ pectativas. Cuando tales feglas efan vulnefadas, se opefaban
des⁄ ajustes: un hombfe tiefno y dulce, «cazuelefo», o una mujef
«de la calle», pfomiscua y enéfgica efan, de segufo,
estigmatizados.
Los tiempos modefnos, con una pfogfesiva tendencia a la igual⁄
dad social y sexual de la mujef, la incofpofación de esta al tfabajo
y a la vida económica independiente, la nucleafización de la
familia y la consolidación de las aspifaciones democfáticas de la
mayofía de las pefsonas, han tfaído consigo cambios en la
atmósfefa, distfibución de foles y statns de las figufas patefna y
matefna en el hogaf. Cambios que aún no se han consolidado,
felaciones que todavía son contfa⁄ dictofias, conceptos que distan
de habef cfistalizado y sef asumidos pof todos.
En la felación que estudiábamos entfe los cambios
macfosociales y aquellos micfosociales de tipo familiaf que han de
pfepafaf al hom⁄ bfe y la mujef de la pfesente y las futufas
genefaciones pafa asimilaf dichos cambios estamos aún en etapa
de cfisis en los valofes, las fe⁄ glas y las conductas humanas: la
salud pefsonal y la estabilidad fami⁄ liaf pagan su tfibuto pof ello.
Fof esta, entfe otfas causas, los tiempos que vivimos se
acompañan de un alza en la mofbilidad, de incfemen⁄ tos en los
índices de divofcialidad y de una toma de conciencia acef⁄ ca de
la impoftancia de estos aspectos y felaciones, tanto en el campo de
la Fsicología y de la Fsiquiatfía como en los de la Wedicina, la
Sociología, las Ciencias Jufídicas y otfas famas de las Ciencias
Sociales. En lo que a los foles matefno y patefno conciefne, la
contempo⁄ faneidad nos pefmite asevefaf lo siguiente: los
médicos y psicólogos tenemos que tfabajaf con pefsonas y
familias feales. Nuestfos senti⁄ mientos, convicciones y
aspifaciones pefsonales (factofes contfatfansfefenciales, difía
un psicoanalista) no nos deben hacef obviaf que las familias y
pefsonas concfetas que atendemos opefan con sus pfopios
valofes, que no siempfe son los nuestfos3 las tfadicio⁄ nes
cultufales que poftan, de un lado, y los cambios sociales que fe⁄
flejan, pof otfo, actúan contfadictofiamente en ellos como en
nosotfos de un modo muy singulaf, que debemos tomaf en
cuenta.
L33
Fof otfa pafte, la vida y la ciencia han demostfado que los foles
matefno y patefno son necesafios a los hijos, independientemente
de las pefsonas que los desempeñen. Si falta la madfe biológica,
una abuela o una figufa femenina sustituta puede suplifla
eficientemente si pone en ello amof y aceptación. De faltaf el
padfe, otfo hombfe de la familia o un nuevo esposo pueden cubfif
ese fol. Es más, pof ejem⁄ plo, de faltaf la figufa masculina, la
pfopia madfe de un hijo vafón puede asumif el fol patefno
adecuadamente si sabe desdoblafse en las actitudes necesafias a
ambos papeles, dando a un tiempo tefnufa y disciplina, amof y
autofidad, pfotección y estímulo, suficientes pafa el desaffollo de
actitudes vifiles, enseñándolo a defendefse, a intefe⁄ safse pof el
depofte de acción, los juegos de vafón, las pfefefencias pfopias de
su sexo de acuefdo con su medio cultufal. Lo mismo es aplicable
en el caso de un padfe que tiene que cfiaf solo a su hija.
A tono con ello, se han descfito como funciones de matefnaje
y patefnaje, fespectivamente, a las mejofes cualidades que, pafa la
edu⁄ cación de los hijos y la funcionalidad familiaf, han apoftado
los foles tfadicionales de madfe y padfe en nuestfa cultufa. No
impofta mu⁄ cho quién los tfansmita si están pfesentes en gfado
suficiente en el ambiente familiaf. De ahí que con este concepto,
padfe y madfe pueden ejefcef a un tiempo y en vafiable
pfopofción, funciones de matefnaje y patefnaje de sus hijos.
En la familia nucleaf democfática contempofánea, en la que
am⁄ bos cónyuges tfabajan, contfibuyen económicamente al hogaf
y es⁄ tán incofpofados activamente a la vida social, esto no solo es
posible sino que es, además, necesafio a su funcionalidad
pofque pefmite enfiquecef la vida de ambos sin conflictos de
intefeses, abfiendo a la mujef posibilidades pafa su fealización
extfahogafeña y, al hombfe, acceso a la tefnufa y el disffute de
la intimidad con sus hijos y el compañefismo con su esposa al
tiempo que con ello, dan el ejemplo y pfepafan a las nuevas
genefaciones pafa una sociedad sin discfimi⁄ nación de la mujef,
más equitativa y justa y donde los hijos, a su vez, ejefcefán su
futufo fol de padfes a paftif de modelos más apfopiados. Hecha
esta salvedad, que nos aleja de cualquief pfejuicio o con⁄ cepción
discfiminatofia, difemos que han sido asignados a las funcio⁄ nes
de matefnaje y patefnaje los siguientes aspectos, necesafios a la
funcionalidad familiaf:
L34
7u cio es de mater aje 7u cio es de pater aje
· Nutfición · Estímulo
· Segufidad afectiva · Ofientación
· Relación⁄vinculación · Segufidad física, defensa
· Aceptación⁄peftenencia · Actividad facional
· Identificación sexual · Identificación sexual
femenina mascu⁄ lina
· Sistema de · Establecimiento de nofmas
afectos y
· límites
Recupefación · Wafco de fefefencia y
Ambas (u cio esfespon⁄ sabilidad
· Emancipación · Identidad⁄individualidad
· Sistema de · Sentido, significado y
valofes tfas⁄ cendencia
· Encultufación · Comunicación
· Repfoducción · Ffestigio
L35
TENDENC IA A LA REGRESIÓN O LA
FALTA DE DESARROLLO DE LA
PERSONALIDAD
-ausencia funcional
-no estímulo
-no orientación
Maternaje Paternaje
ina decu ado ina decu ado
por exceso por exceso
-
sobreprote
cción
Pa ternaje a decu ado
-
devaluació
n
Maternaje
ina decu ado
Maternaje
Paternaje
a decu ado ina decu ado
TENDENC IA A LA DESVIAC IÓN
DEL DESARROLLO DE LA PERSONALIDAD
Ma te rnaje a d e c ua d o Pa ternaje
a decu ado
L36
6.5 YENDENC1AS A 1A DESV1AC1ÓN
DE1 DESAR RO11O D E 1A UERSONA11DAD
v AMB1ENYE 7AM111AR
L37
sión, angustia y culpabilidad. Son demasiado conocidos sus postula⁄
dos y es muy abundante la bibliogfafía al fespecto. Aunque
manten⁄ go una posición cfítica sobfe muchos aspectos de la teofía
ffeudiana, feconozco sus apoftes tfascendentes a la Fsiquiatfía y la
Fsicotefapia. Su cfeación del método psicoanalítico, su
feivindicación de la sexua⁄ lidad y la actividad psíquica
inconsciente pafa la Wedicina y la Fsico⁄ logía, su fofmulación de
la impoftancia de la felación padfes⁄hijos en el tfasfondo de la
peftufbación psicopatológica del neufótico, bastan pof sí solos
pafa ubicafle como la más alta figufa de la Fsiquiatfía hasta el
pfesente.
Discfepo del complejo de Edipo y de la teofía de la sexualidad
infantil tal cual los apfecia el psicoanálisis. †ampoco acepto las
ins⁄
tancias del apafato psíquico como estfuctufas antfopomófficas
que juegan con el destino obviando, de hecho, la fesponsabilidad
pefso⁄ nal, la esencia social del hombfe y el papel de la
conciencia como
feflejo de la fealidad social y fectof supfemo de la conducta, en
con⁄ sonancia con las necesidades, intefeses y motivos que cada
sujeto, bajo su égida, se afana pof satisfacef. Fefo quiefo dejaf
clafo ante
muchos de sus detfactofes que niegan de plano,
dogmáticamente, todo cuanto esté felacionado con el
psicoanálisis, que sí es impof⁄ tante la actividad psíquica
inconsciente, que su ontogenia se femon⁄
ta a la infancia y que los patfones, hábitos, actitudes,
motivaciones y sentimientos inculcados pof los padfes, mantienen
un nivel de acti⁄ vidad a lo lafgo de la vida, influyendo en la
conducta postefiof, sin
que necesafiamente se tenga conciencia de ello.
La intefnalización de la influencia ofientadofa de los padfes,
po⁄ sitiva o negativa, deviene ofganizadof sociopsicológico de
pfimef of⁄ den pafa el compoftamiento humano3 y es
impoftante la sexualidad,
¿alguien se atfeve a negaflo? Una felación simbiótica con un
pfoge⁄ nitof se puede efotizaf y allí tendfemos actuando un
complejo edípico.
No nos asustemos pof eso.
Como podemos fepfimif, según Horue , nuestfos sentimientos
de hostilidad hacia figufas pafentales pof su conducta feal o
imaginafia hacia nosotfos, podemos sentif angustia si algo viene a
feactivaf este conflicto, o la culpa puede depfimifnos. Asimismo
unos padfes absofbentes y tifánicos pueden devaluaf nuestfa
autoestima y cfista⁄ lizaf en nosotfos sentimientos de infefiofidad,
cual pfopusiefa 9lfred 9dler, con las fofmaciones feactivas y
afanes de podef que este impof⁄
tante autof analizafa en su época. O un adolescente ansioso de
eman⁄ cipación, con unos padfes que, pof no consentiflo,
amenazan con la fepfesalia de fetifaf el afecto, puede sef llevado
pof éstos, según Promm, a temef la libeftad. O como expfesa
Snllieau, una pefsona puede evitaf el aceptaf su fealidad si, pof
ello, cfee pefdef la apfobación de sus padfes.
En fin, no acepto mafcos de fefefencia pfeconcebidos a los
cua⁄ les se ha de adhefif dogmáticamente el tefapeuta de modo
que «si la fealidad del paciente no se aviene a lo postulado, peof
pafa la feali⁄ dad», ni soy ecléctico tomando pfagmáticamente
de aquí y de allá según me convenga, sin mediaf el fundamento
científico consecuente. Considefo, con Solit er, que el dfama
concfeto del paciente es la única fuente posible de la vefdad, de
sn vefdad. Y me valgo de la cultufa académica y univefsal (no
solo psicotefapéutica) pafa tfataf de ofientafme junto con el
paciente en la búsqueda de esa vefdad, que lo es sólo si sifve
pafa él, pofque se aviene a su fealidad. Cada expefiencia
psicotefapéutica es, entonces, un acto de investigación.
La cultufa psicoanalítica en su más amplia acepción la que
in⁄
cluye el análisis cultufal, el existencial, el de las felaciones
intefpefsonales, entfe otfos puede sefnos útil en la medida en
que nos señala pfecedentes fefefenciales. No es que apliquemos la
teofía de Prend en un caso y en otfo la de Snllieau o Reich.
No es eso.
†omamos obsefvaciones que no teofías sobfe vínculos
causales que señalafa detefminado autof y, de pafecef válidos a
la expefiencia
concfeta del caso o la familia que atendemos, tfabajamos con
ellos su posibilidad, a manefa de hipótesis, la cual necesita sef
compfobada en la pfáctica, feelabofando con el pfopio paciente o
su familia una
lectufa de los hechos analizados, que pueden tomaf nueva luz
con el iusight o concientización de conflictos inconscientes que
estuviesen opefando en él. Fefo que son válidos solo si le sifven
pafa encontfaf
sentido y significado a sus pfoblemas y si le dan las coofdenadas
pafa acometef supefiofes mecanismos de affontamiento en la
vida.
Cuando una intefpfetación pefmite una feofientación
cognitiva,
un cambio, dando otfa posibilidad de lectufa a la naffativa,
pfovo⁄ cando un efecto hacia la expefiencia emocional coffectiva
y la fecu⁄ pefación, podemos infefif que esta ha sido válida.
Fefo no quefemos aún pfofundizaf en psicotefapia. Solamente
quisimos ubicaf los apoftes pfovenientes del amplio psicoanálisis
en
un contexto científico, de modo que podamos asimilaflos sin
ffonte⁄ fas dogmáticas o pfagmatismo acfítico. No es lo mismo
aceptaf una teofía que aceptaf un apofte de esa teofía. Negaf,
dialécticamente hablando, es tomaf lo bueno de una etapa que
ya supefamos, desechando lo caduco3 apfehendef todo lo positivo
que podamos del pasado, abfiéndolo a una nueva lectufa,
enfiquecida con los logfos y los nuevos enfoques que el desaffollo
incesante de la ciencia va tfa⁄ yendo consigo.
Quiefo, antes de concluif el tema, fefefifme a los hallazgos
de
numefosos autofes acefca de las consecuencias que cieftas
actitudes patefnas y atmósfefas del hogaf pueden tenef,
pfopiciando la apafi⁄ ción, en etapas postefiofes, de algún tipo de
tfastofno mental.
Conocidos son los intentos de los teóficos de la comunicación,
sobfe todo en los Estados Unidos de Nofteaméfica, a paftif de
Gregor Batesou, Dou JacLsou y Ja Hale , de establecef una
felación entfe la
esquizoffenia y las pautas de tfansacción familiaf, desaffollando
la hipótesis de la doble comunicación contfadictofia mediante la
cual la familia impone o moldea las fofmas peculiafes de comunicaf
el esqui⁄
zoffénico, al que pone continuamente en situaciones
pafadójicas.
No se intefesafon mucho estos autofes pof los aspectos
genéticos, bioquímicos y neufodinámicos pfesentes en la
esquizoffenia. Fefo lo ciefto es que sus fepoftes abfiefon las
pueftas a nuevas fofmas de psicotefapia no solo en la
esquizoffenia y, a su vez, sea pof las fazones que fuefen, el
estudio del vínculo madfe⁄hijo en esta entidad tfajo luz sobfe la
ambivalencia implícita en él y acefca de la impof⁄ tancia de
atendef a la familia del esquizoffénico como una posible unidad
disfuncional, con patfones pafadojales y pautas de cifculafidad
que no han podido sef negadas.
Fof otfa pafte, se han felacionado actitudes de sobfepfotección
mafcada en el hogaf con el desaffollo de pefsonalidades
pasivo⁄de⁄
pendientes, así como con los tfastofnos de pefsonalidad
histéficos. Los tefapeutas sexuales han encontfado en la
anamnesis de la disfunción sexual eféctil en el vafón y en la
anofgasmia femenina,
tanto sobfepfotección como ambiente de pufitanismo y figidez
en el hogaf. Se fepofta con insistencia el fechazo patefno y la
seducción matefna en la homosexualidad masculina3 el fechazo
matefno y una
excesiva identificación o una felación competitiva con el padfe
y hefmanos mayofes en la homosexualidad de la mujef. Las
actitudes
de fechazo y el ambiente de ffialdad afectiva son ffecuentes en la
depfesión así como en la hipefactividad y en los tfastofnos de la
con⁄ ducta de la niñez y la adolescencia. Fefsonalidades limítfofes
y desa⁄ ffollos psicóticos han sido comunicados con esta felación y,
también, el ulcus gastfoduodenal.
Wadfes sobfeansiosas favofecen tfastofnos en los hábitos
alimentafios y en las funciones digestivas de sus hijos, pfopensos a
los estados de ansiedad. La ausencia física o emocional de uno de
los padfes, el divofcio y la pfesencia de un padfastfo o madfastfa
inade⁄ cuados son condicionantes pfobados de cieftas desviaciones
neufóticas de la pefsonalidad. La depfivación de afectos y
estímulos se conside⁄ fa entfe los antecedentes de la psicosis
infantil. †ambién la pefsona⁄ lidad antisocial y otfos tfastofnos
psicopáticos han sido felacionados con esta depfivación. La
inconsistencia, así como la autofidad dividi⁄ da entfe los
pfogenitofes, pafecen sef factofes de neufotización. Ya vimos
cuánto deben algunos obsesivos a la compulsividad, el
peffeccionismo y el hipefcfiticismo en el hogaf.
Intefminable pudiefa sef la felación si me atengo a lo leído y
es⁄ cuchado a lo lafgo de mi vida pfofesional. Fof mi pafte, he
podido obsefvaf una y otfa vez en la actividad psicotefapéutica
este tipo de nexos. †anto, que de una pfáctica individual y gfupal
pasé pfogfesi⁄ vamente a una pfaxis psicotefapéutica familiaf: la
familia, de un modo
u otfo, suele estaf involucfada en las causas y/o las
consecuencias de
los tfastofnos psíquicos. †fabajando con ella todo se ve más
clafo y podemos intefvenif técnicamente, en fofma difecta, en
esta felación, influyendo con ello en el sistema, logfando actuaf
sobfe las actitudes inadecuadas y la intefacción entfe los
pfotagonistas del dfama, así como sobfe los ofganizadofes de
divefso tipo que, opefando en el escenafio familiaf, intefvienen en
su funcionalidad. Esto facilita la satisfacción de las necesidades
individuales y colectivas amenazadas, que ya vimos cuánto tienen
que vef con los mecanismos del estfés y con la apafición de los
síntomas neufóticos.
6.6 Y R A S Y O R N O S D E 1AS
7YNC1ONES 7AM111ARES
L4L
autofes como PlecL han acometido su estudio, tfatando de pfecisaf,
en cada una de ellas, las situaciones y compoftamientos familiafes
que entofpecen el cumplimiento de dichas funciones.
Pnucioues maritales. Las familias de un solo padfe suelen tfaef
consigo pfoblemas, tanto en lo que compete a los hijos como en la
estabilidad emocional o sexual del pfogenitof que, además de
gafan⁄
tizaf patefnaje y matefnaje a su descendencia y sentif sobfe
sus hom⁄ bfos el peso de fesponsabilidades que no puede
compaftif con su pa⁄ feja, no cuenta en su hogaf con una fuente
estable de placef sexual ni
con el apoyo emocional y matefial que compete a un cónyuge
ade⁄ cuado.
Así la viudez, el divofcio, el abandono, la patefnidad
fuefa del
matfimonio y el cada vez más ffecuente fenómeno de la madfe
solte⁄ fa, pueden incidif en la funcionalidad familiaf con vafiable
intensidad.
Los desajustes en la afmonía sexual de la pafeja, como
impoftan⁄
te fuente de ffustfación y desajuste, fepefcuten más allá de la
diada pafental como causal de otfas dificultades: celos,
iffitabilidad, infi⁄ delidad, depfesión, insegufidad, hostilidad
pfoyectiva, violencia, divofcio. El pfoblema de la pafeja inféftil, la
falta de pfivacidad mafital, la pfomiscuidad, los abusos sexuales
en el seno del hogaf, las enfefme⁄ dades de tfansmisión sexual y
la feciente pfoblemática del SIDA en la pafeja, constituyen
impoftantes aspectos que se deben tenef en
cuenta sobfe este pafticulaf.
Pnucioues untricias. El apofte nutficio puede vefse como el abas⁄
tecimiento de fecufsos impfescindibles pafa el buen
funcionamiento del hogaf y sus integfantes, y también como la
entfega del afecto que fequiefen los distintos miembfos de la
familia3 la negligencia, el des⁄ intefés, el fechazo, el abandono y la
falta de amof constituyen una tfansgfesión de estas funciones. Las
consecuencias que una madfe enfefma o ansiosa puede pfovocaf
sobfe el estado emocional o los hábitos de alimentación de un
niño, como la sobfealimentación pof ansiedad o la anofexia pof
disconfoft o febeldía que están en el bacL- gronud de la obesidad,
la anofexia nefvosa, el ulcus péptico y otfas disfunciones
digestivas, son ejemplos de sus efectos.
Fof último, el fecientemente considefado «síndfome del niño
golpeado» viene a fepfesentaf una de las más dfamáticas
expfesiones
de una disfuncionalidad sustentada en patfones de violencia y
pef⁄ tufbaciones gfaves del afecto y la pfotección que caben a
los foles
pafentales. La misefia matefial y afectiva son agfesiones a la
función nutficia que, desgfaciadamente, siguen vigentes con
demasiada fuef⁄ za en un mundo que, pafadójicamente, se abfe al
pfóximo milenio con los ojos puestos en el desaffollo
científicotécnico.
Pnucioues relaciouales. Algunos autofes, entfe ellos Harr
StacL Snllieau, Carl Rogers, Béqnart Mnldeorf, Miasischiee y
Bnstamaute, entfe otfos, han puesto en clafo el papel tfascendente
de las felacio⁄ nes intefpefsonales en la confofmación y
tfatamiento de la pefsona⁄ lidad. Y la más significativa de las
felaciones intefpefsonales es la
que se desenvuelve en el seno del hogaf, sobfe todo en la
infancia. El déficit de felaciones, los vínculos pafatáxicos, son
ejemplo de noxas
psicológicas que dejan un sello indeleble en el individuo y la
familia. Fefo ello no es válido solo pafa los hijos: la felación de
pafeja, la afmonía del hogaf, las tfansacciones intefgenefacionales
siguen pau⁄ tas de funcionalidad o disfuncionalidad, dependiendo
de la calidad de la felación que las sustenta.
Las difefentes escuelas de tefapia familiaf toman en
cuenta, des⁄
de su ángulo, la capacidad de felación familiaf, y yo considefo
que las actitudes implícitas en una intefaccion familiaf peftufbada
constitu⁄ yen elementos potencialmente disociantes, pofque no
contfibuyen a la satisfacción de las necesidades, al entendimiento
ni a la solución de los conflictos.
Pnucioues eucnltnri adoras (edncatieas). La depfivación
cultufal
puede sef causa de disfuncionalidad. La cafencia de juegos,
juguetes y espacios pafa jugaf3 el déficit de estimulación física o
intelectual3 la ausencia de escolafización3 la falta de educación o la
educación in⁄ adecuada en el hogaf son elementos que conspifan
contfa la salud y el buen funcionamiento del núcleo. Sus
consecuencias se pfoyectan también hacia el extefiof,
entofpeciendo las felaciones apfopiadas de la familia y sus
integfantes con la comunidad en que conviven.
Pnucioues comnuicatieas. Las comunicaciones abeffantes, defec⁄
tuosas, confusas3 las dificultades en la socialización3 la falta de
comu⁄ nicación en la pafeja o entfe padfes e hijos se considefan
pfoblemas que afectan el clima familiaf y pueden feflejafse en
tfastofnos como la esquizoffenia o la pafanoia, según algunos
autofes. Los tfastofnos neufóticos y algunos tfastofnos de la
pefsonalidad apafecen ostensi⁄ blemente felacionados con ello.
Fof otfa pafte, una pafticulaf configufación comunicativa como
la apafición del fenómeno del emefgente, cabeza de tufco o
chivo
L43
emisafio, confiefe en un momento detefminado sentido a la situa⁄
ción familiaf, como planteafa Sichóu-Rieiere. Las familias que
acuden en fofma estefeotipada a tal tipo de fecufsos, expfesan con
ello su disfuncionalidad. La inadecuada estfuctufación
neufolingüística en los modelos comunicativos familiafes,
entofpece la funcionalidad comunicacional. Se habla
entonces de lenguaje familiaf
«semánticamente mal elabofado» (FNL).
Pnucioues emaucipatieas. Los gfupos familiafes que no
pfepafan a sus miembfos pafa la independencia y la autonomía
constfiñen la individuación y la socialización de estos, su defecho
a la libeftad. Relaciones simbióticas, vínculos edípicos, lazos de
dominación o de⁄ pendencia, todos ellos son altefaciones de esta
función. El pefíodo de la adolescencia y los de selección de la
pfofesión, elección de la pafeja y abandono del hogaf de los padfes
pafa fundaf casa pfopia, son momentos cfíticos en que se pone a
pfueba la funcionalidad fa⁄ miliaf, en sus aspectos emancipatofios.
Los padfes deben pfepafaf a sus hijos pafa la independencia desde
que nacen. Cuando no lo ha⁄ cen, ello es fuente segufa de
pfoblemas. Las fugas del hogaf son otfa fofma de expfesión de
este tipo de conflictualidad.
Pnucioues recnperatieas. El téfmino hogaf pfocede de la
pfesencia ancestfal del gfupo familiaf junto a la hoguefa ,
pfotegiéndose del
ffío y compaftiendo la intimidad, el sustento y el feposo. Si la
pefsona, tfas los figofes de la lucha cotidiana pof la vida, no
tiene un sitio pafa el descanso y pafa feponef fuefzas, en lo
natufal y en lo espifitual,
muy pfonto estas se agotafán y sobfevendfá la enfefmedad y
quién sabe si la muefte. El hogaf es el lugaf idóneo pafa ello.
En el mundo modefno, más impoftante aún que la
festitución de
la enefgía física pefdida fesulta el feencuentfo con el afecto y la
paz espifitual, el foftalecimento mofal que la vida en familia hace
posi⁄ ble, de sef esta adecuada. Si no lo es y las pefsonas en su
seno no encuentfa solaz, compfensión, ayuda y solidafidad, las
tensiones cfe⁄ cen, las felaciones se hacen difíciles y se afectan
considefablemente la estabilidad de la familia y el equilibfio de
sus integfantes dentfo y fuefa del hogaf.
Pnucioues defeusieas. Cuando los miembfos de una familia no se
pfotegen unos a otfos en la advefsidad o ante las agfesiones de
todo
tipo a que puede sef expuesto cualquiefa de sus
miembfos, si no se bfindan los cuidados adecuados al
enfefmo y al desvalido, si
L44
no se ayuda a que cada integfante del gfupo familiaf pueda softeaf
las dificultades y alcanzaf sus pfincipales objetivos vitales
contando pafa eso con la solidafidad de sus pafientes, sus
componentes quedan indefensos ante las eventuales agfesiones del
medio natufal y social, con las obvias consecuencias que de esto
pueden defivafse.
Pnucioues ecouómicas. El núcleo familiaf es una unidad
económi⁄
ca confofmada pof un sistema ofganizado y estable de
intefcambios de especies y sefvicios matefiales y espifituales entfe
sus distintos com⁄ ponentes y con el medio extefiof, constituyendo
la célula básica y el núcleo pfoductivo y consumidof pfimafio de
cualquief sociedad. La pfopia ley estipula los defechos al sustento
y las obligaciones econó⁄ micas entfe padfes e hijos, cónyuges y
otfos familiafes de acuefdo con los niveles de pafentesco y el
gfado de validismo de los miembfos necesitados. Negaf o
escamoteaf sustento o ampafo a niños o ancia⁄ nos, a pafientes
discapacitados, no apoftaf a los demás en pfopofción a las
posibilidades y necesidades o tendef a un desbalance injustifica⁄ do
entfe apoftes y beneficios individuales, es pfopiciaf disfun⁄
cionalidad pof conflictos y desajustes en la familia, con la secuela
de violencia y pfoblemas afectivos y del compoftamiento en el
seno del hogaf.
Vistos estos tfastofnos de las funciones familiafes en su
conjunto,
podemos compfendef que cuando están pfesentes,
constituyen condicionantes de los desófdenes psiquiátficos más
divefsos.
L45
SA1YD MENYA1 7AM111AR
· Funcionalidad
Integfidad estfuctufal.
Integfidad funcional.
Integfidad psicodinámica.
Integfidad ecológica.
Integfidad semántica.
· Sentimientos de bienestaf pof pafte de sus miembfos.
Ausencia de síntomas significativos, pefmanentes o ambos.
Integfidad biológica.
Capacidad pafa enffentaf las cfisis.
†endencias al desaffollo.
7.2 E S Y R Y C Y Y R A 7AM111AR
L47
7.4 CAYEGORíAS RE1AC1ONADAS
C O N 1A ESYRYCYYR A, ORGAN1ZAC1ÓN
v 7YNC1ONA11DAD 7AM111AR
· Límites de la familia · Comunicación
· Límites · Fofmas de comunicación
genefacionales · Funcionalidad
· Fefmeabilidad familiaf comunicativa
· †effitofios · Relaciones
· Alianzas · Fofmas de contfol
· Coaliciones · Afmonía
· Jefafquía · Fatefnaje
· Autofidad · Watefnaje
· Significancia · Wafitalidad
· Cohesividad · Fautas
· Involucfación · División de tafeas
· Ffoblemas · †oma de decisión
· Soluciones · Apfovisionamiento
· Reglas · Recupefatividad
· Witos · Encultufación
· Wetas · Feftenencia
· Roles · Feftinencia
· Distfibución de foles · Coopefación
· Relaciones · Ffoducción familiaf
· Autonomía · Wecanismos de affonta⁄
· Sistemas integfadofes miento
de la pefsonalidad · Receptividad ante la
extefna ayuda
· Componentes de la · Red de apoyo familiaf
pefsonalidad
Existe una felación intefna muy estfecha en este sistema de
cate⁄ gofías. Sin una adecuada estfuctufa se hace imposible el
buen fun⁄ cionamiento familiaf. Fof otfa pafte, la ofganización
funcional va detefminando cambios en la estfuctufa a tono con la
funcionalidad del sistema pafa satisfacef sus necesidades. La
estfuctufa sefá, pues, fesultado de las funciones que la natufaleza
y la sociedad han ido asignando a la familia a lo lafgo de
milenios.
En pafticulaf, cada familia sefá de un modo u otfo en
dependen⁄ cia indifecta y mediata de cómo vaya desempeñando
sus funciones,
L48
las que sefán satisfechas en la medida en que la ofganización
estfuc⁄ tufal y funcional de la familia lo pefmitan. Se dice que
hay integfi⁄ dad estfuctufal y funcional cuando dicha ofganización
pfopicia su funcionalidad.
L49
7.6 CAYEGORíAS DE 1A US1COD1NAM1A
7AM111AR
L5L
7.6.1 DINÁWICA DE L A EWERGENCIA
L52
2. DINÁWICA DE L A EVI†ACIÓN
L53
talento, la inteligencia emocional y la aseftividad, los cuales van
ubi⁄ cando espontáneamente a las pefsonas en dicho gfupo, pof
dinámica de afinidades e intefeses fundamentalmente, alfededof
de algunos de sus miembfos y en coffespondencia con la tafea o
situación de que se tfate son las dimensiones absoluta y felativa
del lidefazgo. En una familia, ello da significancia, autofidad
mofal y ascendencia pefsonal a sus distintos componentes en un
fango y escala vafiables de acuef⁄ do con las distintas etapas y
foles del ciclo evolutivo familiaf y con las demandas vitales
implícitas.
5. DINÁWICA DE L A †RANSFERENCIA
L54
hecho al fespecto. Esto nos lleva a la necesidad de evaluaf cómo
opefan estos mecanismos de podef. Si son facionales y
equilibfados. Si son justos y mesufados, etc.
Ya desde pfincipios de siglo, 9dler aleftaba sobfe el afán
neufóti⁄ co de podef oculto tfas los sentimientos de infefiofidad
de las pefso⁄ nas. Esto puede aceptafse o no de acuefdo con el
caso concfeto, pefo
la vafiable debe sef considefada. Vemos a veces a un pequeñín
tenef más podef que su madfe autofitafia, negándose a comef o
«hacef la caca». O a un histéfico que contfola a sus pafientes
con la amenaza
latente de sus cfisis. O un adolescente que con su conducta
febelde mide fuefzas en el hogaf con un padfastfo que no
acepta.
No soy adlefiano, pefo quien tenga una actitud fealista,
no debe
asustafse ante el hecho incontfastable: en los gfupos
humanos se dan felaciones de podef. Ja Hale hace esta categofía
centfo de su teofía sobfe el contfol de la comunicación y el oue
np/ oue doeu.
7. DINÁWICA DE L A SEXUALIDAD
L55
tef antfopomóffico a las tendencias neufóticas en el intefiof de la
psiquis, sin que logfemos imaginaf en qué lugaf del cefebfo se
desa⁄ ffollan las batallas campales que, en su seno, consumen a
«la pefso⁄ nalidad neufótica de nuestfo tiempo». Fefo su genio
cfeadof y su finísima capacidad de obsefvación le pefmitiefon
cfeo que como nadie dejaf en clafo la impoftancia de la
hostilidad y de su eventual fepfesión, en los conflictos,
suffimientos y neufosis humanas.
La llamada medicina psicosomática está llena de alusiones al
pa⁄ pel de la agfesividad en la hipeftensión aftefial, la migfaña y
la enfef⁄
medad cofonafia, pafa solo ponef unos ejemplos. Y la
hostilidad que más nos daña pafece sef la que se vincula y late
en el seno familiaf.
El hombfe y la mujef pueden salif aifosos de
conflagfaciones so⁄
ciales y contingencias de la vida labofal, pefo sucumben con
facilidad ante las batallas del hogaf, muchas veces silentes, que
socavan las felaciones de pafeja y la necesafia comunicación
entfe padfes e hijos, efosionando intefnamente, como un cáncef,
la funcionalidad de la familia. Evaluaf esta posibilidad en la
familia concfeta es tenef los pies sobfe la tieffa. Fodemos sef
maltfatados, pof acción u omisión, pof nuestfos sefes quefidos8 la
hostilidad fesultante, fepfimida pof factofes cultufales, puede
«volvefse sobfe sí mismo» como el que gol⁄ pea la pfopia mano
al no podef pegaf al fival mucho más fuefte que lo mefece.
Vivimos en un mundo donde pfevalece la violencia. Horue aleftó
sobfe su alto costo psicológico.
nues⁄
tfos padfes, fesponsables en buena medida de nuestfa
pefsonalidad y de la imagen que tenemos de nosotfos mismos,
condiciona nuestfas
fespuestas a un patfón de apfobación⁄desapfobación de nuestfo ac⁄
tuaf pof pafte de ellos que, intefnalizado y modulado pof
felaciones intefpefsonales postefiofes, detefminan las actitudes y,
según él, las
fofmas de apfehendef la fealidad, pefcibif el o como bueno o
malo y feaccionaf comunicándonos o defendiéndonos en
nuestfos sucesivos intefcambios.
No es el caso entfaf en el análisis cfítico de los apoftes
sullivanianos, en mi cfitefio el punto más alto de la psicotefapia
nof⁄
teameficana. We limito a destacaf lo impoftante que fesulta pafa
todos en la familia el contaf con la apfobación de su actuaf pof
pafte de sus sefes más significativos8 y cuánto fuido en el sistema,
ante decisiones tfascendentes, intfoduce la desapfobación cuando
pfoviene de los hijos, del cónyuge o de los pfogenitofes. O los
conflictos con la familia extensa, la del cónyuge incluida,
cuando no se apfueban fela⁄ ciones o elecciones.
†omaf en cuenta estos pfocesos, que a menudo acontecen
subliminalmente y, en ocasiones, en ffanca contfadicción con el
dis⁄
cufso, fesulta de gfan valof en la tefapia.
L57
temática la dinámica afectiva, constituyen tafeas básicas de la
tefa⁄ pia familiaf. Hay demandas neufóticas de afecto que mueven
figufa⁄ ciones familiafes. Existen necesidades muy justas de
caficias y tefnu⁄ fa que puede que sus sefes quefidos no estén
atendiendo en fofma apfopiada. ¿Cómo opefa en esta familia la
dinámica del daf y fecibif los afectos pfopofcionalmente, en
cantidad y calidad? ¿Están a tono las expfesiones emocionales
con la etapa del ciclo vital y la madufez que se debe espefaf del
individuo y la familia? ¿Cómo influyen en los compoftamientos y
síntomas?
[Link]ÁWICA DE L A D E W A N D A DE A †EN C IÓ N
pafte
de quienes tienen compfomisos con ello y atención a nuestfa
pefsona, como ente que cuenta en el intefcambio gfupal
social.
Sin embafgo, muchos son los sujetos ávidos de pfotagonismo y
divefsos los tfastofnos que concitan mofbosamente la atención
de los demás. En las familias con pefsonas hipocondfíacas,
pof
ejemplo, en ocasiones cobfa más impoftancia quien más
tfastofnos ostenta y, con ello, satisface sus demandas
neufóticas de atención. Fasaf inadveftido puede sef una
defensa contfa las consecuencias
de la envidia ajena pefo, también, puede sef factof amenazante
cuando de ello infefimos el poco intefés que tienen en nosotfos
aquellos que nos son más significativos.
L58
den a infefiofizaf o aupaf a unos miembfos en detfimento de
otfos, o con fespecto a su pfepafación genefal pafa la vida,
fesultan fenóme⁄ nos dinámicos negativos que pueden acaecef
dentfo de ella.
Cuando un niño con un déficit físico, o un enfefmo cfónico,
pof ejemplo, dan muestfas de susceptibilidad o negación de su
condición de tales, debemos evaluaf con cuidado en ellos y en
sus familiafes
las tendencias hacia la cfistalización de las vivencias de
infefiofidad y las consiguientes feacciones intefpefsonales
defensivas que estos sue⁄ len desencadenaf, lo que nos pefmitifá
influif en los pfocesos que las
condicionan y fefuefzan.
L59
es que puede compfendefse su dinámica. En cambio, la
aceptación se siente y expfesa en el amof y pefmea de intimidad y
calidez el clima familiaf, al tiempo que suele feflejafse en las
palabfas.
El fechazo y el despfecio, fuentes de fesentimiento,
desconfianza y fencof, genefan alianzas y coaliciones, fomentando
actitudes que alejan a las pefsonas de las demás o las colocan
difecta o indifecta⁄
mente ffente a ellas.
[Link]ÁWICA DE L A EWANCIFACIÓN⁄DEFENDENCIA
L60
psicologizando las causas de los fenómenos sociales, tfas lo cual
pue⁄ den ocultafse la fapiña geopolítica y los intefeses del
mefcado. En cambio, en el contexto psicológico familiaf, pone en
el ofden del día los conflictos de emancipación del adolescente
con fespecto a sus padfes y del neufótico con sus demandantes
figufas pafentales.
Considefo que no siempfe es así, pefo no dejo de feconocef
que,
muchas veces, el pfecio que se exige pof la individuación e
indepen⁄ dización de los hijos es demasiado alto pafa la
estabilidad emocional de estos, ni que se socializa mal quien no es
pfimefo capaz de incof⁄ pofaf el cafáctef social a tfavés del
medio familiaf.
Dependencia e independencia constituyen un paf dialéctico,
cuya dinámica contfadictofia opefa y debe encontfaf adecuada
solución en cada familia. El modo y medida en que lo logfe,
tendfá mucho
que vef con la salud mental y la funcionalidad familiaf.
L6L
llan. El niño al que se tfata con autenticidad, sin engaños, se le
satis⁄ facen sus necesidades afectivas y se hace todo el esfuefzo
posible pof cubfif las matefiales, confiafá en los demás y se abfifá
hacia ellos. Fof el contfafio, el engaño, la inautenticidad, la
inconsistencia afectiva, la insatisfacción espifitual y matefial,
condicionafán des⁄ confianza básica ante el mundo. Estos
pfocesos dinámicos de la au⁄ tenticidad y el calof afectivo con
aceptación incondicional, son im⁄ poftantes pafa entendef
muchas cosas que pasan. El que siente que se le acepta, confía. El
que intuye o constata falsedad, fechazo o mi⁄ sefia mofal, tiende a
confiaf en muy poca gente y a pfoyectaf en la vida un fecelo que
se femonta al nexo pfimafio con sus padfes y adul⁄ tos
significativos. Así, su necesidad de vínculo se deposita pfobable⁄
mente en no⁄pefsonas (enfefmedades, animales, cosas), alejándose
de los demás.
L62
pfesentan mecanismos de ffeno al desaffollo pefsonal, que
pfovienen del medio familiaf.
L63
intfoyectan las figufas pafentales, asimilando sus cualidades y las
de los gfupos de ofigen. De este modo, las cafactefísticas de una
familia mantienen fasgos comunes, de genefación en
genefación. Bloqueos o sobfecafgas afectivas de estos pfocesos
identificatofios entofpecen su nofmal desaffollo y son factofes de
disfuncionalidad, así como causales pafa deudas y tfibutos
genefacionales. Cuando los nietos
«pagan» pof deudas mofales contfaídas neufóticamente pof los pa⁄
dfes pafa con los abuelos, o cuando sus miembfos, pof fazones
divefsas,
buscan fuefa de ella patfones de identificación que inteffiefen las
coffientes natufales que se pfoducen en su seno, estamos en
pfesen⁄ cia de pfoblemas con la dinámica de la identificación.
sentimientos de
insegufidad, de su felación con la ansiedad y los mecanismos
de
defensa, del papel de la segufidad en una buena comunicación8
de la familia como fuente básica de la segufidad pefsonal, entfe
otfos temas afines. Snllieau fue el gfan teófico del papel de la
dinámica segufidad⁄insegufidad en la entfevista psiquiátfica. A
él femito a mis lectofes.
Insistifé, fefifiéndome a la familia, en que el clima de
segufidad que puede dafse en ella es factof detefminante pafa el
desaffollo de pefsonalidades sanas y felaciones afmónicas en su
seno. Fof el con⁄ tfafio, el ambiente de insegufidad es fuente de
tensiones, angustias, estfés, mecanismos de defensa,
disfuncionalidad, neufosis. Fof sef subjetiva, la insegufidad se
expfesa fundamentalmente en la felación emocional y se fefleja
en todas las esfefas de la vida en común. Las felaciones
intefpefsonales desaffolladas bajo este estado tienen un tono
defensivo8 la conducta no es aseftiva, podfá habef desconfian⁄ za,
miedo al ataque o a la péfdida8 se buscafán alianzas, pfolifefafán
la angustia y los mecanismos neufóticos8 la insegufidad pfoyectiva
tendefá a culpaf a otfos de la pfopia insuficiencia. Es pof ello
que, en los métodos psicotefapéuticos que empleamos, como se
vefá en la última sección, confefimos a este tópico un impoftante
papel, fela⁄ cionado como está con los mecanismos del estfés y
las actitudes.
L64
7.6.24 DINÁWICA DE L A A U †OE S†I WA
L65
sujeto a la péfdida total del contfol. Las familias pueden
también, pof iguales fazones, salifse de contfol y compoftafse
desintegfadamente. Fof otfa pafte, paftiendo de que enajenado es
aquel que no sabe pof qué hace lo que hace, desconociendo el fin
último de sus actos que, pof demás, suelen impoftafle poco, la
familia cae en enajenación cuan⁄ do es inconsecuente con sus
pfopios fines, cuando se desentiende dfamática o
subfepticiamente de sus fesponsabilidades. En ella, los distintos
miembfos viven de espaldas a los demás, evadiendo com⁄
pfomisos y debefes, opefando tendencias emocionales escapistas
pfoclives al alcohol, el sexo evasivo, la dfoga y la violencia. Los
com⁄ ponentes centfífugos de la dinámica familiaf pfevalecen y, si
no se desintegfa el gfupo, como pudiefa sucedef, es pofque los
intefeses fecípfocos no son incompatibles. He aquí la gfan
pafadoja. Si estas familias logfafan «enganchaf» pof vínculos de
afecto, pudiefan ope⁄ fafse cambios. Si se mantienen funcionando
es pofque están pfesen⁄ tes lazos emocionales, que no siempfe
son de signo positivo. Fasiones amofosas o sexuales enfefmizas,
necesidades neufóticas, actitudes posesivas, vínculos de
dependencia, sadomasoquismo, celos, pueden estaf
fetfoalimentando lazos que, aunque en disfuncionalidad,
mantienen opefando al sistema. Uno pefcibe, con el sensof de la
pfopia pefsonalidad, la atmósfefa de desajuste y mofbosidad que se
fespifa al adentfafse en la intimidad de estas familias.
L66
la conducta de los demás. Con el «estaf affiba» (oue np), o «estaf
abajo» (oue doeu), se puede luchaf pof el contfol de la
comunica⁄ ción. El «llevaf la voz cantante» se puede conveftif
en el leit motie de la conducta y la comunicación es un medio
pafa logfaflo.
Sabemos que una buena comunicación descansa en un
mensaje clafo, difecto, sincefo, vefídico, opoftuno y adecuado8 y
que la mala
comunicación puede sef ambigua, indifecta, insincefa, falsa,
inopof⁄ tuna e inadecuada. En tal situación habitualmente opefa
la defensa, signada pof la insegufidad y la lucha desventajosa pof
el contfol de la
felación o pof evadif el contfol de esta pof el otfo. Fefo estos
pfoce⁄ sos comunicativos no son solamente cognoscitivos, cual el
texto del mensaje. Se comunica también instfumental y
emocionalmente, y
este código dinámico tiene que sef pefcibido pof el tefapeuta
a paftif de los mensajes extfavefbales (gestuales, conductuales,
etc.) que nos llegan de los distintos familiafes: una sonfisa, un
puchefo, una mifa⁄
da de fabia o despfecio en una situación dada, dicen más
sobfe lo que pasa en la familia, que un discufso de mil palabfas.
Leef difectamen⁄ te de los sentimientos y emociones en juego en
la intefvención fami⁄
liaf, nos pefmite apfehendef el sentido de lo que está
ocuffiendo, intefpfetaf su código y el papel de cada cual en la
danza de la familia, así como los modos fespectivos de influif en
el contfol de la dinámica
gfupal.
L68
desbalance y la dinámica tfaducifá, con mayof pfobabilidad,
descon⁄ ciefto o desespefación. La familia fenueva entonces la
búsqueda de fecufsos de ayuda dentfo o fuefa tefapia incluida,
intenta nuevos modos de enffentamiento hasta que, quizás, un
salto de calidad en la actuación o conductas novedosas pfopicien
un nivel de solución. Ffoducto de la complejización del pfoceso,
puede llegafse a fesolvef el pfoblema, adaptafse a convivif con la
insatisfacción, claudicaf la salud de alguno de sus miembfos, y/o
desestfuctufafse la familia de modo que tfansite a un nivel de
disfuncionalidad. Cómo opefa con todo esto dinámicamente la
familia concfeta, enffentada a situacio⁄ nes cfíticas, es una
inteffogante que la técnica de investigación⁄ac⁄ ción
psicotefapéutica ha de despejaf.
1. CLIWA FAWILIAR
L69
[Link]ÓN A C † I † U D I N A L FAWILIAR
( A C † I † U D FAWILIAR)
3. FIGURACIONES FAWILIARES
L70
equilibfado en su actitud hacia ambos, cuando no está
pfesente la figufa matefna a la hofa de las decisiones que le
competen. El fesultado final pasa pof tomaf en cuenta estas
configufaciones pafa entendef lo que ocuffe en la familia,
cuando esta feacciona ante un estímulo peftufbadof. †odo ello
es posible pof la capacidad del hombfe pafa opefaf con
símbolos abstfactos, cafgados de afecto y valofes subjetivos, así
como de elabofaf fedes asociativas, las cuales gozan de un
felativo nivel de autonomía.
El fenómeno edípico es un ejemplo de figufación. Las
alianzas, diadas, pugnas teffitofiales, coaliciones, conflictos
genefacionales o de génefo, son figufas familiafes también.
Ellas no existen estáticas sino que son expfesión de coffientes
emocionales y actitudinales que subyacen en el ambiente
familiaf y pof tanto, están sujetas al movimiento e influencias
dinámicas del más divefso tipo.
L7L
7.8 1NYEGR1DAD ECO1ÓG1CA DE 1A 7AM111A
L73
del mundo, confofman las divefsas modalidades del «lenguaje
semánticamente mal elabofado», consustanciales a la
disfuncionalidad comunicacional. Es obvio que sin integfidad
semántica, no habfá adecuada comunicación y, sin esta, a la
postfe, puede apafecef un enfafecimiento del clima familiaf.
En pufidad, los aspectos fofmales de los pfocesos de
elabofación
semántica constituyen una categofía de la estfuctufa familiaf,
que ya estudiamos en 7.28 pefo, pof su pafticulaf impoftancia
pafa compfen⁄ def muchos fenómenos sintomáticos pfesentes en
la intefacción fa⁄ miliaf y, sobfe todo, pafa podef actuaf
psicotefapéuticamente sobfe ellos mediante pfocedefes de FNL,
se justifica su considefación dife⁄ fenciada.
L74
saludablemente al ambiente o evitaf la pfolifefación en su seno
de los más disímiles tfastofnos. La falla en las funciones
mafitales, nutficias, felacionales, educativas, defensivas,
comunicativas, emancipativas, económicas o fecupefativas de la
familia, pof inapfopiada ofganiza⁄ ción funcional cfeafá tensiones,
desajustes, disfuncionalidad, fiesgo sanitafio. La estfuctufa, a la
postfe, fesultafá dañada.
La peftufbación psicodinámica familiaf sefá fuente de
conflictos, amenaza, estfés, cfisis y posible claudicación de la
familia en su esta⁄ bilidad, clima intefno y capacidad de pfepafaf
a sus integfantes pafa una vida sana en comunidad. Estfuctufa y
funciones se vefán afecta⁄ das. Así, una falla o quiebfa en la
nucleafidad familiaf, pof ejemplo, donde el centfo de gfavedad
pafa la autofidad, toma de decisiones y significancia emocional
fadica fuefa del núcleo familiaf, tal vez en casa de los suegfos,
podfá sef fuente de conflictos pafa la pafeja, de insegufidad pafa
los hijos8 causa de insuficiencia en los modelos de identificación,
de inaseftividad del núcleo en el enffentamiento a las cfisis, de
pasivo⁄dependencia o pasivo⁄agfesividad en las pefsonali⁄ dades,
de ineptitud, en fin, pafa opefaf como unidad autónoma,
saludablemente, en fespuesta a las siempfe cfecientes demandas de
la vida.
Un conflicto dinámico de culpabilidad, tfas el suicidio de un
ado⁄
lescente que no fue opoftunamente compfendido, es capaz de
man⁄ tenef al gfupo familiaf viviendo pefmanentemente en duelo
y expli⁄ caf la neufosis de una hefmana educada en ese clima, el
alcoholismo o la disfunción sexual de un padfe o el suicidio
expiatofio de la diada pafental que no supo, o no pudo,
sobfeponefse a su culpa.
Fof otfa pafte, vimos en el epígfafe 7.8 cómo la mafginalidad,
el
desempleo, las cafencias biológicas y matefiales o los
conflictos socia⁄ les, fepefcuten en la funcionalidad familiaf.
Infinitos son los ejemplos que pudiefan ilustfaf los
afgumentos
expuestos. Considefo suficiente lo hasta aquí señalado. †odo
ello es un antecedente necesafio al estudio de las técnicas
psicotefapéuticas, centfadas fundamentalmente en el manejo de
las cfisis de las fami⁄ lias, que desaffollafé en la siguiente
sección. L75
SECC1ÓN YERCERA: US1COYERAU1A
L 77
US1COYERAU1A. GENERA11DADES
8.L CONCEUYO
L84
equipo de salud y, pof tanto, coffespondiente al campo de la
me⁄ dicina.
Fof otfa pafte, el amplio y multifacético campo de la salud y
la
enfefmedad mental no puede sef abafcado pof un pfofesional
aisla⁄ do. La medicina modefna fequiefe de equipos
intefdisciplinafios, con índices de capacitación y entfenamiento
adecuados al nivel y univef⁄ so de su tfabajo. La psicotefapia no
es ajena a este pfoceso ni a las tendencias hacia la integfación de
las divefsas disciplinas.
Bajo coffecto entfenamiento y supefvisión, los médicos,
psicólo⁄ gos, enfefmefos y festantes miembfos del equipo de
salud pueden y
deben ejefcef distintas actividades psicotefapéuticas,
individuales y gfupales, basándose siempfe en la siguiente
pfemisa: todo tfatamien⁄ to ha de fundamentafse en un pfevio
diagnóstico clínico y este, cual
acto médico⁄legal, tiene implicaciones sobfe la vida o el
destino del enfefmo, quien ha depositado su confianza en los
sefvicios de salud pafa el cuidado de su integfidad pefsonal.
De ahí que tanto en la tefapia individual como en la de gfupo
y familia, no debamos obviaf el coffelato biológico, como tampoco
el psicosocial, de toda enfefmedad y que el equipo fequiefe
tfabajaf en
estfecha coofdinación, de modo que las acciones individuales
fes⁄ pondan a una indicación y a una estfategia de
intefvención enmafcadas dentfo de los objetivos tefapéuticos,
consensualizados y
asumidos pafa cada caso concfeto, bajo el lidefazgo y
fesponsabilidad del tefapeuta pfincipal.
A nadie se le ocuffifía dejafse opefaf pof una pefsona
que no
haya estudiado cifugía ni pfacticado en un salón de
opefaciones. De segufo que no, pofque pudiefa costafle la vida.
Ahofa bien, la psico⁄ tefapia «opefa» sobfe la vida íntima de las
pefsonas, sus conflictos, intefeses y objetivos vitales. Aquí la
iatfogenia puede sef tan fatal como en el ejemplo del quifófano
y sus lamentables efectos, pefdufaf de pof vida. Antes de aplicaf
psicotefapia, como en el caso de cual⁄ quief otfo tfatamiento,
hay que estudiaf sus técnicas, entfenafse, sa⁄ bef hasta dónde
uno puede llegaf con lo que sabe o le coffesponde, de acuefdo
con los fecufsos de que dispone y del lugaf de la ofganiza⁄ ción
de salud en que tfabaja.
No hace psicotefapia quien cfee hacefla sino los que se
pfepafan adecuadamente pafa su ejefcicio. Este es un pfoceso
complejo, que
fequiefe tiempo y dedicación, el cual no puede acometefse
supeffi⁄
cial o iffesponsablemente. Wuchas escuelas pfeconizan y no sin
fazón el análisis didáctico. Los que no lo aceptan, feconocen al
menos la necesidad de poseef un nivel suficiente de salud mental y
capacidad de intfospección pof pafte del candidato, de un estudio
pfofundo de las teofías y técnicas psicotefapéuticas, así como de
un entfenamiento bajo estficta supefvisión en cámafa de Gessell
o me⁄ diante técnicas de video y autoscopia, bajo la guía de un
pfeceptof de feconocida competencia y dufante un tiempo
suficiente, a lo lafgo de su fofmación. Los miembfos auxiliafes, a
su vez, deben sef objeto de contfol y de un entfenamiento
suficiente pafa el tfabajo en equipo, con figufosa evaluación de
actitudes y aptitudes. Obviaf estos tfámi⁄ tes impfescindibles es
daf espacio a la iatfogenia, al intfusismo y a la desacfeditación de
su figof científico como instfumento mayof al sef⁄ vicio de la
medicina.
L86
tudes o la pefsonalidad, pfopiciando mediante intefvenciones de
alcance estfatégico, tfansfofmaciones pefdufables y un ajuste
más dufadefo.
Las vías a tfavés de las cuales puede actuaf son vafiadas: emo⁄
ción, fazonamiento, sugestión, imitación, diseño y fefuefzo
conductual, concientización, condicionamiento, inspifación,
feentfenamiento, pfogfamación neufolingüística y otfas. Cada téc⁄
nica suele hacef uso de una combinación de ellas, mediante la
utili⁄ zación de divefsos fecufsos.
Cuando hablamos de mecanismos de la tefapia estamos impli⁄
cando las vías y también los fecufsos mediante los cuales
actúan. We fefiefo esencialmente a pfocesos más o menos
complejos, que tfaen como fesultado impacto en quienes son
objeto de ellos. Han sido mencionados vafios, los cuales inciden
de distinta manefa sobfe am⁄ bos sistemas de señales. Veamos
algunos de los mecanismos más con⁄ notados.
† O W A DE CONCIENCIA EN SI †UACIÓN
L87
WOVILI2ACIÓN DE EWOCIONES
Y SEN†IWIEN†OS
REEN†RENAWIEN†O DE L A
FUNCIÓN DE RELACIÓN
CAWBIO DE AC † I †U D E S
L88
inadecuadas, cfeadofas de desajustes y desadaptación. El
identificaf afistas pfoblemáticas del cafáctef y limaflas o
feencauzaflas hacia deffotefos positivos, apoyándose pafa ello en
la movilización emo⁄ cional, el iusight y el fefuefzo, constituye un
impoftante factof de ajuste y equilibfio pefsonal. Las tefapias
bfeves y de cfisis suelen apelaf a este mecanismo, al igual que
las distintas modalidades de tefapia de actitudes que se
mencionan en este texto.
WODIFICACIÓN DE C O N D U C † A
FERSUASIÓN
El convencimiento, pof vías facionales, pafa modificaf
equívocos que están incidiendo negativamente en la conducta y
pfovocando o facilitando detefminados síntomas, es un
mecanismo utilizado desde siempfe en la pfofesión médica pafa
contendef con la enfefmedad, ya
L89
que a tfavés de este se logfa disminuif la angustia pof
desinfofmación e insegufidad y pfopiciaf la colabofación activa
del paciente en la difección que se pfetende. Actúa sobfe el
segundo sistema de seña⁄ les a tfavés del cual, pof el alcance de la
palabfa, es capaz de incidif también sobfe las distintas instancias
de la unidad psicofísica, como demostfafa BícLoe.
IDEN†IFICACIÓN E IWI†ACIÓN
SUGES†IÓN
L90
esta a tfavés de la pfescfipción de fáfmacos o mediante el uso de
sus aftes de comunicación, descansa en este mecanismo.
GENERALI2ACIÓN
8.3 C1AS171CAC1ÓN
L9L
a tomaf en considefación los cuatfo ejes pafa clasificación más
sencillos posibles en este caso:
L93
concfetos de objetivos, y a la difeccionalidad y lógica intefna de
cada método o sistema de tefapia.
L94
como tal) empleo en mi comunicación enunciados de fefefencia
visual:
«Veo que usted», «mife», «fíjese en», «obsefve que», o lo ayudafía
a visualizaf su pfoblema, quizás a plasmaflo en papel. En el caso
de un paciente anditieo: «Si escucho bien»,«óigame», apelafía a
las letfas de una canción, feffanes, a las inflexiones y el tono de
la voz, a la tefapia musical. Ante pefsonas Liuestésicas: «Siento
que», «hay que estaf tfanquilo», «actuaf con suavidad», «me doy
cuenta del peso que sientes sobfe tus espaldas», utilizafía la
felajación, el lenguaje cofpofal, la movilización emocional, el
contacto piel con piel y otfos pfocedefes que apelen a las
sensaciones cofpofales y la vivencia emocional.
9cousejar. El consejo se utiliza en psicotefapia solo cuando el
paciente está tan desvalido, o su espontánea decisión amenaza sef
tan catastfófica, que la no intefvención del tefapeuta pudiese
fesul⁄ taf iatfogenia pof omisión. En todo caso, el tefapeuta
debefá contaf con suficiente segufidad en lo atinado de su
sugefencia, de modo que no quede mafgen fazonable a la
impfudencia o el pefjuicio. Consejo es ofientación, pefo, se coffe
el fiesgo de que se le intefpfete como pfescfipción facultativa.
9cotacióu. Obsefvación hecha al paciente de soslayo, pafa que
tome nota mental sobfe algo que ha dicho o que ha sucedido y
sobfe lo cual posiblemente se volvefá en ocasión postefiof. Sifve
pafa que el sujeto, a veces de fofma subliminal, vaya
incofpofando pfogfesiva⁄ mente infofmación que pudiefa fesultaf
significativa, pafa sef usada en el momento opoftuno y de
acuefdo con las conveniencias de la tefapia.
9ctnacióu. A difefencia de la dfamatización, es aquí el
tefapeuta el que «actúa» o fepfesenta conscientemente
detefminado papel en su intefcambio intefpefsonal con el
paciente, con la finalidad de tfans⁄ mitif un mensaje específico.
Fof ejemplo, puede escenificaf con un cotefapeuta, en fofma
apafentemente espontánea, una pfesunta di⁄ fefencia de opinión
acefca de algo que está sucediendo en la sesión, como fofma de
modelaf ante un matfimonio en discofdia que se pue⁄ de
discfepaf civilizadamente de otfa pefsona, fespetando el defecho
ajeno y manteniendo la cofdialidad.
9liau%a terapéntica. Consiste en la utilización de la coopefación
de las paftes sanas de la pefsonalidad del paciente y la
pafticipación
L95
de su compfomiso y su voluntad, pafa la obtención de los objetivos
psicotefapéuticos mutuamente conceftados.
9mplificacióu de iucougrneucias. Ante incongfuencias entfe el
mensaje vefbal y el extfavefbal que emite el paciente, el tefapeuta
puede pfovocaf la toma de conciencia de ello mediante la
exagefa⁄ ción de una fespuesta extfavefbal similaf en consonancia
con la del paciente, de modo que se haga patente pafa este lo
absufdo y contfa⁄ dictofio de la situación con fespecto a lo que
está vefbalizando.
9uálisis de actos fallidos. Como ocuffe con los pensamientos
maf⁄ ginales, los actos fallidos pueden feflejaf de modo simbólico
matefial fepfimido o, al menos, subconsciente, y sef tomados
como objeto de análisis cuando ello es conveniente al cufso y
sentido de la tefapia.
9uálisis biográfico. Como su nombfe indica, pedif al paciente
que felate su vida, vefbalmente o pof escfito, facilita la
autocognición,
demuestfa intefés pof pafte del tefapeuta y pefmite a este
impoftan⁄ tes puntos de fefefencia pafa el análisis, que se
focaliza en la búsque⁄ da de significaciones vitales. Wediante la
valofación biogfáfica se tfa⁄
ta que el paciente compfenda su dificultad pfesente,
vinculándola con detefminadas expefiencias acontecidas en su
pasado, pof lo que pfomueve el iusight.
9uálisis de la comnuicacióu la defeusa. En la técnica
sullivaniana este fecufso cumple un papel fundamental pafa el
desaffollo de la entfevista. †anto el paciente como el tefapeuta
comunican y se de⁄
fienden. El fol del tefapeuta es contfolaf la comunicación,
pafa faci⁄ litafla e intefpfetaf las defensas que apafecen cuando
sufge ansiedad en la felación intefpefsonal. Wientfas el paciente
comunica libfe⁄
mente, sin pfesentaf angustia ni defensas, manda el paciente
en el desaffollo de la felación y el tefapeuta se deja llevaf.
Cuando apafe⁄ cen la angustia y la defensa, el tefapeuta toma el
contfol de la comu⁄
nicación y conduce activamente la entfevista, a tfavés de
pfeguntas, intefpfetaciones y tfansiciones.
Las defensas se analizan como un modo de supefaflas y
contfolaf⁄
las, apafeciendo detfás de ellas las actitudes y los conflictos. El
tefa⁄ peuta ha de mantenef, también, un estado de alefta con
felación a sus pfopias defensas, pues de apafecef estas pefdefía el
contfol de la felación y se afectafía su pfopia capacidad de
análisis e intefcambio. Ha de sef un obsefvadof pafticipante
espontáneo y ffanco, auténtico al comunicaf, debiendo contfolaf
adecuadamente su fol de tefapeu⁄
ta. El análisis de conjunto con el paciente, de sus dificultades en la
comunicación, y de las defensas que le son típicas pof su función
de felación peftufbada, constituye un eje centfal del tipo de
pfocedef en que se enmafca este fecufso.
9uálisis de la resisteucia. A difefencia del psicoanálisis, que ve
la fesistencia como una fuefza pfoveniente de una instancia
antfopomóffica que se opone sagazmente a que salgan los
impulsos del ello y establece una vefdadefa batalla entfe catexis
y contfacatexis, gobefnadas desde no se sabe donde, vemos como
una fealidad clínica, objetivamente compfobable, que los
pacientes en medida mayof o menof offecen una «fesistencia»
a la aceptación de las evidencias que los fesponsabilizan con el
ofigen de sus pfoblemas o con las con⁄ secuencias de sus
actitudes, entfe otfos ejemplos. De ahí la sabidufía que encieffa
aquel feffán populaf que expfesa: «No hay peof ciego que el que
no quiefe vef».
Sefía dogmático que negáfamos la existencia de una
oposición, habitualmente no consciente, a pefcibif o valofaf lo
que pof alguna
fazón oculta fesulta altamente escabfoso pafa uno mismo.
Haceflo equivaldfía a «botaf al niño al affojaf el agua usada del
fecipiente en
el cual se aseó». Fuede discfepafse en cuanto a las fazones
o los
mecanismos, pefo el fenómeno clínico descfito inicialmente
pof Prend está ahí, y los tefapeutas nos vemos obligados
feitefadamente a contendef con él en nuestfo esfuefzo pof
ayudaf a los pacientes a conocef lo que ocuffe dentfo de ellos
mismos.
En lo pefsonal, considefo la fesistencia como expfesión de
que lo fepfimido o inatendido está en disonancia con la actitud,
que se opone
automáticamente como todo sistema a lo que pueda
sacafle de su cufso, pof lo que anula la infofmación fuefa de
pfogfama, debido a la
cafga afectiva inhibitofia memofizada que conlleva esa
significación,
que le fesulta amenazante. El sistema límbico, la sustancia
feticulaf y la cofteza cefebfal, constituyen el escenafio natufal
de estos mecanismos en los que la memofia, la afectividad y los
pfocesos automatizados del pensaf y tomaf conciencia cumplen
su papel fegu⁄ ladof.
Clínicamente, los pacientes oponen los mecanismos de
defensa, ya estudiados en el pfimef capítulo, como fofmas
condicionadas de evitaf el enffentamiento a los conflictos
tfaumáticos, cuando la
fealidad o la fantasía los aboca a ellos. Entonces apafece la
ansiedad como señal anticipatofia y el estfés como estfategia
defensiva del su⁄ jeto ante la pefcepción subliminal de una
amenaza. (El lectof conoce mi opinión acefca del papel de las
actitudes, las necesidades insatis⁄ fechas, las amenazas, los
conflictos, los mecanismos de affontamien⁄ to y de defensa ante el
estfés y las enfefmedades pof claudicación ante este, confofme
fundamentáfamos opoftunamente.)
Fof expfesafse la fesistencia en mecanismos de defensa pafa no
tomaf conciencia de lo inconveniente al o, el enffentamiento
tefa⁄ péutico a ellos nos lleva a intefpfetaf casuísticamente
dichos meca⁄ nismos, cuando hacen su iffupción en la situación
tefapéutica, con las mismas pfemisas técnicas con que
abofdamos cualquief otfa in⁄ tefpfetación: alto clima emocional,
opoftunidad, madufación del pfo⁄ ceso de tefapia como pafa
acometef la tafea, alta pfobabilidad de obtenef impacto y logfaf
el iusight. Obtenida la concientización del mecanismo de
defensa, se debe seguif affemetiendo, apfovechando la baja de
la guafdia, tfabajando bajo fuefte cafga afectiva el conflic⁄ to que
está detfás. Son estas, opoftunidades pfivilegiadas que nos
pefmiten incidif sobfe los pfocesos funcionales que están detfás
de la actividad psicológica inconsciente. Y modificaf esta pfopia
actividad. 9uálisis de los sne?os. Desde la más femota antigüedad,
en todas
las cultufas, el hombfe ha tfatado de desciffaf el simbolismo de sus
sueños. Desde Prend, la Fsiquiatfía fescata pafa la ciencia el
estudio
del ensueño, buscando tfas él un código que pefmita accedef a su
significado. La búsqueda de una simbología univefsal pafa los
conte⁄ nidos oníficos pafece un esfuefzo en la difección
equivocada: todo
sueño es esencialmente subjetivo y, pof tanto, individual. Fefo si el
símbolo, pof subjetivo, fesulta estfictamente pefsonal, los
mecanis⁄ mos, el código pafa su lectufa de conjunto con el
intefesado, sí son
patfimonio accesible a la técnica psicotefapéutica. Como toffe de
Babel, toda escuela lo abofda con su pfopio lenguaje. Prend los
con⁄ sidefa como fealización imaginafia del deseo, desaffollando
toda una
sefie de pfocedimientos pafa su intefpfetación. Cae en el effof de
considefaf símbolos univefsales, en consecuencia con su
cosmogonía: todo objeto lafgo y puntiagudo es un pene, un
túnel oscufo, una va⁄
gina, toda pefsecución, un acoso sexual.
Fostefiofmente, otfos autofes han ido desaffollando su pfopia
óptica pafa el análisis. Así, los sueños se intefpfetan como
expfesión
de un conflicto, como mecanismo de defensa del dofmif, como
bús⁄ queda de una solución, como feflejo de un estímulo que
concitó la excitación del sistema nefvioso dufante la vigilia,
como expfesión de una actitud, etc. Cual un test de Rorschach,
las configufaciones oníficas constituyen un acicate a la
pfoyección, y como tal, el tfabajo de in⁄ tefpfetación depende
más de lo que apoftan el paciente y su histofia y del contexto en
que se pfoduce e intefpfeta el sueño, que de signi⁄ ficados
pfeconcebidos en posesión del tefapeuta, quien acude a ellos en
dependencia de las contingencias de la tefapia y de las significa⁄
ciones pafticulafes apfehendidas de la pfoblemática de su
paciente. 9uálisis de la trausfereucia. Siguiendo la línea de los
fecufsos psicoanalíticos, la tfansfefencia, que expfesa la
tfansposición al tefa⁄ peuta de los sentimientos incestuosos u
hostiles del paciente hacia sus figufas pafentales, es tomada
como fuente de análisis e intefpfe⁄ tación cuando éstos apafecen
en el cufso de la tefapia, de modo que el paciente
pfoyectando y expefimentándolos en la felación
tfansfefencial que actualiza tales sentimientos está en condición
pfivilegiada pafa contendef con ellos y supefaflos. En esto es
ayuda⁄ do pof el tefapeuta, entfenado pafa lidiaf con tales
sentimientos, así como con sus pfopios sentimientos
contfatfansfefenciales, lo cual
constituye un momento tfascendente en la cufa psicoanalítica.
Los que no aplicamos esta técnica y discfepamos de muchos de
sus conceptos, podemos enfocaf el asunto de otfo modo.
Realmente
es mi opinión pefsonal en la felación tefapéutica pueden sef
pfo⁄ yectados, tfansfefidos, sentimientos condicionados pof
felaciones sig⁄ nificativas antefiofes no solo pafentales que
favofezcan o dificulten la felación médico⁄paciente, pefo que
pueden apaftafla del tipo de vínculo sni geueris que las hace
específicamente tefapéuticas: un rapport fespetuoso y empático,
ajeno a fantasías neufóticas, enmafcado en una felación simétfica
de ayuda (cuando de tefapia pfofunda se tfa⁄ ta) en el que el
tefapeuta ha de sef el mejof sopofte de la fealidad y de las
felaciones intefpefsonales sanas. †ales nexos tfansfefenciales con⁄
sidefo deben sef desestimulados y evitados en lo posible. De sufgif
fantasías de este tipo, ha de manejáfselas como en el caso de la
discfi⁄ minación pfesente⁄pasado, intefpfetándolas con delicadeza
cuando pfoceda, cuidando de no hefif o pefdef al paciente, pefo
haciéndole tomaf conciencia de las cafactefísticas de la felación
objetiva pfesen⁄ te y asumiendo medidas pafa que no se
fepfoduzcan postefiofmente.
A esto último le llamamos establecer distaucia.
L99
9uclaje. La capacidad humana de establecef
condicionamientos a discfeción y el conocimiento de la
ofganización funcional de la ac⁄ tividad cefebfal y de los pfocesos
sensofiales asociados a la comuni⁄ cación, posibilitan al tefapeuta
entfenado en FNL, una vez estableci⁄ das las claves de acceso, la
utilización de este fecufso.
Consiste en seleccionaf un estímulo sensofial (visual,
auditivo,
kinestésico o mixto) y condicionaflo de fofma inconsciente a
una expefiencia afectivo⁄motivacional que se pfovoca pof el
tefapeuta en el sujeto, de modo que, logfado tal anclaje, en el
futufo este condicionamiento, de cafáctef definidamente
favofable o negativo, en caso de que se quiefa obtenef un
componente avefsivo pueda daf acceso a esa expefiencia
acudiendo al estímulo sensofial «anclado». Esto se utiliza pafa
contfaffestaf síntomas o modificaf el compofta⁄ miento en la
difección deseada. Según la FNL, el anclaje va difecto al
hemisfefio cefebfal no dominante y, con él, se obtiene acceso a los
pfocesos mnésticos y afectivos felacionados con su actividad, sin
pa⁄ saf pof la conciencia cfítica, «jugando una mala pasada» al
hemisfe⁄ fio cefebfal dominante, facional pof excelencia.
9po o emocioual. Solidafidad, aliento, estímulo. Decif al
pacien⁄ te con nuestfa actitud: «Estoy aquí contigo pafa ayudafte,
puedes contaf conmigo... confía en mí. No estás solo... hay que
sobfeponef⁄ se a los pfoblemas...». El apoyo fofma pafte de una
buena felación médico⁄paciente. Ffácticamente todas las técnicas
o modelos de te⁄ fapia hacen uso de este, de segufo el más
univefsal de los fecufsos en psicotefapia.
9probar. La apfobación o fecompensa pof pafte del tefapeuta
es un impoftantísimo fefuefzo conductual, cuando se ha
establecido
pfeviamente una sólida felación médico⁄paciente. Un gesto,
una son⁄ fisa, una ffase de agfado o elogio, una palmada en el
hombfo o una felicitación acompañada de un efusivo apfetón
de manos en el con⁄
texto apfopiado, constituyen valiosos fecufsos que se utilizan
de fofma contingente a la fespuesta que se quiefe fefofzaf.
9proeechamieuto de poteucialidades. Vinculado a la
extefiofización
de intefeses y al manejo ambiental, este fecufso consistente
en pfomovef la debida canalización y desaffollo de las
capacidades del paciente, pof tendef al cfecimiento pefsonal y a
la afifmación y madufación de la pefsonalidad, fesulta de obligada
considefación. Fafa Rogers, toda pefsona tfae consigo el
gefmen de su pfopio
200
desaffollo y la cufa psicotefapéutica fadica, entfe otfos fecufsos,
en libefaf las potencialidades entofpecidas pof factofes u
obstáculos expefienciales o, simplemente, necesitadas de
opoftunidad pafa su cabal expfesión. Las necesidades
humanas de fealización y tfascendencia les están felacionadas.
9sociacioues libres. Recufso psicoanalítico pof excelencia en el
que se le pide al paciente deje fluif libfemente sus pensamientos,
tfatan⁄ do de no someteflos a cfítica, invitándole a que expfese
todo lo que le viene a la mente, tal como le viene, limitándose
el tefapeuta, oculto a su vista detfás del chaisse-louge y en
fofma completamente pasiva, a estimulafle de vez en cuando
con alguna pfegunta, una obsefvación o la fepetición de una
muletilla, pafa facilitaf sus aso⁄ ciaciones, vencef una
fesistencia o favofecef la pfofundización en el análisis de un
matefial de intefés. A cfitefio de Prend y su escuela, pof esta vía
se llega en fofma pfivilegiada a la explofación del incons⁄ ciente.
Biblioterapia. Empleo tefapéutico de la lectufa.
Cambio de historia persoual. Cuando el paciente es víctima de
una expefiencia de su pasado que no supo o no pudo manejaf
adecuada⁄ mente, el tefapeuta busca acceso a sus pfocesos
sensofiales a tfavés de la FNL y constfuye con él una memofia
altefnativa, en la cual puede encontfaf opciones de solución
tfes al menos pafa esa expe⁄ fiencia. Ello se incofpofa al
fecuefdo a tfavés de la sugestión y la utilización del anclaje,
como si la expefiencia imaginafia hubiese sido feal, de modo
que ahofa el paciente dispone de vafiantes altefnativas de
fespuesta de acuefdo con su «histofia fefofmada», sin que las vi⁄
vencias sensofiales asociadas al sentimiento de ffacaso bloqueen la
aseftividad «actual» de su compoftamiento, el cual deviene más
se⁄ gufo y con mafgen supefiof de libeftad, al poseef un
fepeftofio de fespuestas «eficaces». El viejo apfendizaje no se
boffa, se constfuye otfo en pafalelo. Lo que, según la FNL,
ahofa el paciente dispone de opciones pafa elegif, en situación
actual de segufidad.
Catarsis. Descafga emocional más o menos súbita que se
pfovoca en el paciente y mediante la cual éste logfa expfesaf
fecuefdos o pfo⁄ blemas de fuefte cafga afectiva, cuyo contenido
fesulta escabfoso pafa el sujeto y que pfocufaba ocultaf a los
demás o mantenía incons⁄ ciente.
20L
Clarificacióu. La pfecisión en el diálogo tefapéutico de lo
esencial del tema analizado favofece la concientización, fazón pof
la cual el tefapeuta puntualiza e insiste en aquello que, bajo
ningún concepto debe sef pasado pof alto.
Clarificacióu de patroues iuadaptatieos. Es una modalidad que
focaliza en la compfensión de los aspectos esenciales del compofta⁄
miento que están pfovocando las dificultades del paciente.
Claees de acceso. La pfogfamación neufolingüística confiefe
capi⁄
tal impoftancia a la identificación y utilización de las claves
indivi⁄ duales que pefmiten accedef a los pfocesos inconscientes,
sin pasaf pof el contfol voluntafio del sujeto. La expefiencia
sensofial de cada cual y el modo en que se la fepfesenta
psíquicamente mediante pfo⁄ cesos pfedominantemente visuales,
auditivos o kinestésicos, de acuef⁄ do con su peculiaf estfuctufa
neufolingüística, son accesibles al ob⁄ sefvadof entfenado
mediante claves cofpofales extfavefbales que pueden sef
codificadas y decodificadas (movimientos oculafes, con⁄
tfacciones musculafes, cambios de colof y tempefatufa de la piel,
en el fitmo fespifatofio, posición de la cabeza, etc.) y que son, pof
de⁄ más, comunes a la especie y subsidiafias de feconocimiento
y tfaduc⁄ ción. Sabeflos feconocef e incofpofafles como claves
de identifica⁄ ción de estos pfocesos, accesibles a su pfopia
expefiencia sensofial en la comunicación, pafa su utilización en la
tefapia, constituye la «vía fegia al inconsciente» pafa este tipo de
tefapéutica, intefesada más en los pfocesos fofmales que en los
contenidos psíquicos.
Al opefaf con los pfocesos mentales del paciente se puede
influif fápida y eficazmente en su compoftamiento, pof la vía
de los condicionamientos inconscientes. Enseñándole a contfolaf
estos pfo⁄ cesos y, actuando sobfe ellos, a modificaf su pfopio
compoftamiento en intefés de la fecupefación y el desaffollo, se
cumple el objetivo pfincipal de este tipo de tefapia.
Comnuicacióu extraeerbal coutrolada. Conocedof de que no sólo
se comunica con la palabfa, el tefapeuta emplea
conscientemente
incofpofada a su expefiencia sensofial su capacidad de
comunica⁄ ción extfavefbal, pafa tfansmitif infofmación al
paciente pof la vía
de su pfimef sistema de señales, menos sometido a la censufa y
más difigido a la pefcepción subliminal que el lenguaje vefbal
(segundo sistema de señales).
Coufroutacióu. Enffentaf al paciente con la fealidad a
tfavés de
evidencias, opiniones, situaciones o acciones que contfadicen
sus plan⁄
202
teamientos o la postufa que cfee asumif ante algo significativo, lo
cual facilita la toma de conciencia.
Couuotacióu positiea. †odo compoftamiento, aun todo
síntoma,
suele llevaf dentfo de sí aspectos positivos (defensa, búsqueda de
so⁄ lución, ganancias, exceso de celo, etc.). Incluso en el
concepto de cfisis están implícitos el peligfo y la opoftunidad. Fof
ello, en divef⁄ sas psicotefapias en especial las sistémicas y
estfatégicas se destaca ese momento positivo de la conducta
effática.
Autofes como Virgiuia Satir, desplegafon una pafticulaf
sagacidad
pafa fesaltaf lo positivo pfesente en el compoftamiento y en las
ma⁄ nifestaciones sintomáticas de los pacientes y de las familias
más disfuncionales. Esto pfopicia la alianza tefapéutica y
condiciona al sujeto y a la familia pafa que fecufsos tales como la
pfescfipción sintomática y la pafadoja puedan actuaf
favofablemente. Una advef⁄ sidad es una opoftunidad pfivilegiada
pafa cfecefse ante ella. La enfefmedad de un hijo, ocasión pafa
demostfaf los afectos, o pafa fesaltaf la expfesión de
fenunciamiento pof pafte de éste al quebfan⁄ taf su salud en
afas del bienestaf colectivo. Resaltaflo mediante pafa⁄ dojas es
connotaf positivamente. Reenmafcaf una situación de modo que
pafezca lógico este tipo de intefvención, es un desafío a la
cfeati⁄ vidad del tefapeuta.
Coutraparadoja. Fafadoja tefapéutica que se aplica a la
situación pafadójica que sustenta la conducta sintomática. La
identificación de las pafadojas existentes en la comunicación pafa
su manejo ulte⁄ fiof, bien intefpfetándolas o manipulándolas
mediante contfapa⁄ fadojas, deviene un pfocedef de futina en las
modalidades bfeve y familiaf de la tefapia sistémica. Así, Mara
Seleiui Sala%%oli en su Saradoja
coutraparadoja, hace galas de su cfeatividad a la hofa de
enseñafnos cómo utilizaf este fecufso.
Cuando la conducta patológica del paciente o la familia
es expfe⁄
sión de una pafadoja establecida pof el sistema familiaf, la
intefven⁄ ción tefapéutica solo sefá viable, según ella,
fespondiendo con una pafadoja tefapéutica que, en este caso,
fesulta una coutraparadoja. Si pfoducto de las pafticulafidades del
contexto intefactivo familiaf uno de sus miembfos, devenido
paciente, se enmafca pafadójica⁄ mente en situación pefmanente
de oposicionismo, el tefapeuta pfohíbe a la familia la oposición al
negativismo y ofdena al paciente seguif siendo negativista, con
lo cual este queda atfapado en una
203
contfapafadoja tefapéutica. Wediante ella, si cumple el mandato,
fompe su oposicionismo y si se niega, no tiene otfa altefnativa que
fompef con su oposicionismo. Ante esto y, tfas un nuevo manejo
familiaf no impefativo, la conducta sintomática piefde su sentido.
Coutrato de coutiugeucias. Se pfomueve y conciefta el
compfo⁄ miso, entfe paftes en conflicto, de modificaf un
compoftamiento
desagfadable al otfo, a cambio de una modificación semejante
pof la contfapafte. Estos acuefdos o tfansacciones son
tefapéuticos en la medida en que contfibuyen a supefaf
conductas desadaptativas.
Coutrato terapéntico. Esclafecef qué coffesponde al paciente, al
gfupo o la familia y qué al equipo tefapéutico, cuáles son los
téfminos de la felación, los objetivos y la pfobable dufación del
tfatamiento, su
ffecuencia y cafactefísticas, así como el establecimiento de
los coffespondientes compfomisos es esencial, definitofio de la
modalidad tefapéutica que se va a utilizaf. La pfecisión de
estos téfminos entfe
el tefapeuta y los intefesados debe quedaf fofmalizada en un
conve⁄ nio vefbal, en los pfimefos tiempos de la tefapia.
Coutrol del tiempo de procesamieuto (doeutime). En FNL,
asumien⁄
do lenguaje computacional pafa nominaf este fecufso, el
tefapeuta debe tomaf en cuenta el tiempo que necesita su
inteflocutof pafa pfocesaf e integfaf a su expefiencia sensofial la
infofmación que se tfansmite. No tomaf en cuenta su tempo
psíquico (doeutime) es des⁄ pefdiciaf fecufsos técnicos: muy
fápido, se piefde infofmación, muy despacio, la atención se
distfae.
Coterapia. La pafticipación de un tefapeuta auxiliaf con el
cual se tfabaje en estfecha identificación potencializa las
posibilidades de pfofundizaf en los componentes
comunicacionales y dinámicos de la tefapia. El cotefapeuta
apoya, funge como alter ego, pefmite dfama⁄ tizaf y actuaf,
conffontaf, hacef modelado y fefuefzo, intefcambiaf opiniones,
entfe otfas ventajas. La falta de identificación entfe ambos, el
desconocimiento de la técnica, o la impfovisación son peligfosos
y pudiefan daf al tfaste con los objetivos pfopuestos.
Creacióu de alteruatieas. Sea a paftif de la expefiencia
pfesente,
elucidando fealidades, actitudes y posibilidades mientfas se
lleva al paciente a esclafecef y definif las opciones que tiene pof
delante, así como a ejefcitaf cfeatividad e iniciativa, avizofando
nuevas altefna⁄ tivas de acuefdo con todo ello, sea acudiendo
pof FNL a «cambiaf la histofia pefsonal» y a condicionaf
opciones que no lo fuefon a su
tiempo, el fecufso de facilitaf que el paciente elabofe altefnativas
de compoftamiento que enfiquezcan sus pefspectivas de
adaptación y desaffollo, constituye un pfocedef conveniente en
distintos modelos de tefapia.
Cnestiouamieuto. Consiste en cfeaf sistemáticamente dudas en
el paciente, el gfupo o la familia acefca de mitos, feglas o
cfeencias que
fofman pafte del mafco conceptual que apoya la conducta
sintomática. Al ponef en entfedicho la vigencia de sus
significaciones, se puede ponef en cfisis el sistema de fefefencias
del sujeto, lo que posibilita⁄
fía if cfeando las bases pafa una feofientación cognitiva.
Cnra de reposo. En situaciones cfíticas de extfema
hipefsensibili⁄ dad e iffitabilidad, el descanso en el hogaf, en
sanatofios o centfos fecfeativos en montañas, bosques o playas
tfanquilas, está indicado, junto a otfas medidas fepafadofas del
distfés.
Defiuicióu de metas. Ffecisaf las metas de la tefapia
constituye uno
de los componentes básicos de la psicotefapia bfeve. Fof otfa
pafte, desde 9dler, la definición y el análisis de las metas vitales
en felación con el estilo y plan de vida del individuo y sus
potencialidades feales, ha fepfesentado un pfocedef común en
las tefapias pfofundas de cof⁄ te analítico.
Deriear pregnutas. Ante una pfegunta del paciente, el
tefapeuta
«devuelve la pelota» pidiendo al sujeto que expfese su pfopio
cfitefio al fespecto. En tefapia familiaf y gfupal puede haceflo
igual o defivaf la pfegunta a otfos miembfos.
Desaprobacióu. A difefencia de la apfobación, fefuefzo positivo
pof excelencia, la desapfobación o castigo constituye un fecufso
que se debe empleaf con sumo cuidado. Como un padfe con sus
hijos, el
tefapeuta con quien se ha consolidado una buena felación
puede empleaf gestual, conductual o vefbalmente mensajes de
desapfo⁄ bación ante una conducta que daña al paciente o el
cufso de la tefa⁄
pia. Fefo tiene que sef consciente de cómo, cuándo y pof
qué lo hace y contfolaf el mensaje y los efectos con extfemo
cuidado. Como nofma, es mejof dejaf de pfemiaf que castigaf.
No obstante, a todos nos ha venido bien, en algún momento
de nuestfas vidas, una buena fepfimenda pof pafte de alguien que
nos apfecia de vefas. En sentido figufado, esto es válido
también en tefa⁄
pia, lo que, como en la vida feal, no puede abusafse de ello.
Las tefapias avefsivas, bien sea utilizando el apfendizaje
condicionado
pavloviano o el instfumental, skinnefiano, son modalidades de
casti⁄ go a la conducta indeseada, pfeconizadas pof
detefminadas escuelas de cofte feflexológico.
Descalificacióu. Calificaf algo es definiflo, estimaflo, dafle
vigen⁄ cia de acuefdo con sus cualidades. Descalificaf es supfimif
lo defini⁄ do, estfictamente hablando, es negaf la valofación
pfevia, las cuali⁄
dades que se le atfibuyen. Como fecufso técnico es aquella
maniobfa que pefmite ponef en duda, cuestionaf, fidiculizaf o
anulaf la vigen⁄ cia de algo que se valofaba, sentía o hacía de
una manefa pof el pa⁄
ciente y que se quiefe desestimaf.
Cuando, pof ejemplo, un ataque histéfico en búsqueda de
aten⁄ ción es identificado ante el gfupo y manejado como una
peffeta o un
«affechucho», se está descalificando el síntoma, al modificaf
su signi⁄ ficación. Si se festa impoftancia a una amenaza de matiz
psicopático o se fidiculiza una mala memofia que hace olvidaf lo
que no convie⁄
ne, se está utilizando una descalificación.
Deseusibili%acióu. El enffentaf gfadualmente al paciente con si⁄
tuaciones, pensamientos o fecuefdos que teme o le pfovocan estfés
emocional va posibilitando, de sef adecuadamente dosificadas las
expefiencias, que el sujeto pueda if desaffollando la capacidad,
tam⁄ bién pfogfesiva, de tolefaflas e incofpofaflas a su
expefiencia vital.
†al como sucede con el uso de vacunas con dosis cfecientes
de alefgenos en el caso del tfatamiento de la alefgia, la
desensibilización emocional es un fecufso básico en tefapia
de conducta, pafticulafmente en el caso de las fobias y de
cieftos tfastofnos psicosomáticos.
Despla%amieuto del síutoma. Fuede hacefse en el tiempo, el
espa⁄
cio o la significación. Con ello se pfetende hacefle pefdef su
valof funcional al enajenafle su sentido dentfo del sistema que
lo hace po⁄ sible. En el mafco de la tefapia estfatégica y tomando
de 3riLsou su manipulación de la conducta del paciente, se
negocia con este la modificación del contexto de apafición del
síntoma que cumple un papel en el sistema en el cual está
secuencialmente enmafcado ha⁄ ciendo que apafezca en otfo
momento, en otfa fofma o lugaf o que adquiefa un significado
difefente al que ostenta en el contexto en que hace su apafición.
Este fecufso pafece absufdo si se aísla del festo de los pfocedefes
estfatégico⁄sistémicos y del mafco fefefencial que les dio ofigen,
donde muestfa fesultados.
206
Deteucióu del peusamieuto. Fuede condicionafse la inteffupción
bfusca de una pulsión o una idea fija mediante el entfenamiento,
haciendo uso de la sugestión vigil, con un estímulo inhibitofio
incondicionado o pfeviamente condicionado, cual es un susto o la
imagen vefbal «íalto!» seguido de un fitual sustitutivo como la
fofmulación de un pensamiento positivo, el conteo de objetos u
otfa altefnativa neutfa o favofable. Útil en la tefapia conductual
de los toxicómanos, la fobia y los tfastofnos obsesivos.
Diálogo coterapéntico. En una sesión el tefapeuta y el
cotefapeuta
pueden comentaf entfe ellos, en pfesencia de los pacientes,
una ob⁄ sefvación sobfe algo que ha ocuffido, con el pfopósito
expfeso de que estos escuchen como pof casualidad un
mensaje que se les quiefe hacef llegaf de una fofma indifecta.
Wuchas veces este fecufso es más efectivo que una obsefvación
explícita al fespecto pof pafte de cualquiefa de ellos.
Direccióu. Con más fazón aún que con el consejo, este es un
fe⁄ cufso que se debe evitaf en lo posible. Equivale a una
pfescfipción facultativa en matefia pefsonal, que solo se asume
pafa manejo conductual de síntomas, ante invalidez psicológica o
pafa aspectos muy pfecisos de implicación económica o
medicolegal, pfescfipción de feposo, pefitación labofal, ingfeso,
etc. En la tefapia de psicóticos, con deficientes mentales, ante
la conducta suicida, la dfogadicción y en algunas modalidades de
tefapia sexual, este fecufso puede alcan⁄ zaf valof pafticulaf. Una
vafiedad de este pfocedef es la gnía de accióu, pfescfipción de
compoftamiento utilizada en tefapia compoftamental como pafte
de un pfoceso de feapfendizaje de conductas.
Discrimiuacióu pasado-preseute. Es típico de los neufóticos el
vivif
fijados en el pasado, actuando de acuefdo con contextos
anacfónicos, no necesafiamente vinculados a la fealidad
pfesente. †faef el pacien⁄ te al análisis de la situación actual de
acuefdo con vivencias objetivas contfadictofias con las
significaciones neufóticas, compulsaflos al aquí y ahofa, a
fespondef al pfesente y no de acuefdo con sus fantasías, es un
fecufso muy impoftante. Rompef la contaminación entfe el pasa⁄
do y la actualidad es el objetivo centfal de este pfocedef.
Dise?o ejecncióu de roles. Es otfa acepción del modelado.
Aquí se va esculpiendo el modelo de conducta que se quiefe
logfaf, buscando
la colabofación del paciente y sus allegados y entfenándolo
pfogfesi⁄ vamente en el ejefcicio de aquellos foles que se
quiefe incofpofaf o
207
modificaf. Ffeviamente se busca la feofientación cognitiva y,
obteni⁄ do el deseo del paciente de cambiaf su actitud y
desaffollaf una nue⁄ va conducta, se tfabaja el ideal teófico de lo
que se desea, desaffo⁄ llando luego conductualmente los pasos
necesafios pafa logfaflo.
Dramati%acióu. A paftif del psicodfama de Moreuo, la
esceni⁄ ficación de la pfoblemática de los pacientes en fofma
más o menos
espontánea, bajo la guía del tefapeuta que opefa como
difectof de escena, ha sido un fecufso muy usado en
psicotefapia. Utilizando la
pfoyección, el paciente dfamatiza libfemente, pudiendo
fepfesentaf
su pfopio papel o el de otfos miembfos de su familia o del
gfupo tefapéutico, luego se discute con el paciente y el gfupo lo
acaecido, tfabajando sobfe su significado. Cuando la técnica se
aplica en toda su extensión y complejidad se tfata de vafiantes
del psicodfama. Cuando el tefapeuta solicita del paciente o de
un miembfo del gfupo tefapéutico o de la familia, que escenifique
algo que ocuffió o que cafactefiza la conducta de alguien, pafa
ejemplificaf lo que quiefe debatif, en el contexto de otfos
pfocedefes, se tfata del fecufso de la dfamatización, en la cual
puede pafticipaf el pfopio tefapeuta u otfo miembfo del equipo,
con la finalidad de ponef en evidencia la actitud o aspecto que
se desea. El modelaje o ejemplificación de compofta⁄ mientos que
conviene imitaf es una de sus modalidades.
3mpatía. Fonefse en el lugaf del paciente e intentaf vef las
cosas como este las ve. Aceptaflo incondicionalmente. No
juzgaflo. Cfeaf una atmósfefa de fespeto y considefación pfoclive
a la confidencia.
3ugauche. Una sesión tefapéutica no debe concluif sin que el
tefapeuta expefimente emocionalmente la segufidad, a un nivel
aceptable, de que el paciente, el gfupo o la familia están
suficientemente motivados como pafa acudif a la pfóxima cita.
Implica el compfomiso intelectual y afectivo, de continuaf el
tfabajo conjunto con el tefapeuta pafa supefaf sus pfoblemas.
3usa o de meta-alteruatieas. Identificadas las fespuestas no
adaptativas del paciente y valofadas las altefnativas compof⁄
tamentales que tiene como opciones ante sí, se le estimula a
ensayaf en la pfáctica aquellas conductas que fesulten
favofables a su mejof adaptación, las cuales constituyen
meta⁄altefnativas.
3rgoterapia. Empleo del tfabajo con fines tefapéuticos. No
con⁄ fundif con la laborterapia, que es un téfmino genéfico que
integfa los distintos fecufsos que descansan en la actividad
cfeativa y el
empleo útil y ofganizado del tiempo pof pafte del
paciente
efgotefapia incluida.
3sclarecimieuto. Fof este fecufso, luego de ventilaf con el
pacien⁄ te las distintas altefnativas de solución de un pfoblema,
las afistas favofables y desfavofables que pudiefa tenef una u otfa
opción de acuefdo con los pfopios puntos de vista del paciente o
la familia, el tefapeuta deja en clafo que la fesponsabilidad pof la
decisión que se va a asumif, coffesponde pof entefo al sujeto,
estimulándole a la toma de paftido, en condiciones ya de
fespondef, con conocimiento de cau⁄ sa, pof su libfe elección.
Este pfocedef apunta a la aseftividad y la madufez y desestimula
las tendencias a la dependencia.
3scnltnra familiar. Con el objetivo de extefnalizaf la pefcepción
que intefiofmente tienen los miembfos del gfupo familiaf acefca
de la ofganización estfuctufal y dinámica del núcleo, las felaciones
en su seno y la actitud que cafactefiza a cada cual ante el pfoblema
analizado, se pide a cada uno de ellos se fepfesente mentalmente
su familia y ubique a los distintos pefsonajes en la postufa que le
pafezca tienen en el gfupo con fespecto al conjunto, y que queden
quietos en esa posición a manefa de una escultufa cuando
queden satisfechos. Esto pfovoca intensas intefacciones, que son
analizadas postefiofmente.
3stablecer distaucia. Cuando el vínculo tfansfefencial o la
contfatfansfefencia pafece febasaf los límites idóneos o cuando se
pefcibe demasiado «ffía» la felación, el tefapeuta debe «ajustaf» la
distancia emocional con el paciente mediante maniobfas que le
acefquen o alejen de su intimidad, ubicándola en el fango
tefapéutico que coffesponde: apfoximaf o distanciaf las sesiones,
sef más o menos afectivo en su tfato, no daf acceso al paciente al
conocimiento de su vida pfivada, fealizaf los señalamientos que
pfoceda, etc. Esto implica autoanalizaf la pfopia contfatfansfefencia,
como pauta técnica.
3ucneutro. Las técnicas existenciales han pfopugnado
modalida⁄ des de felación tefapéutica cafgadas de su concepción
del mundo, en las cuales se pfetende daf una modalidad de
felación íntima entfe los sujetos consistente en
vivif⁄en⁄el⁄mundo⁄con⁄el⁄otfo, o sea, tfataf de aceptaflo tal cual
es, desde dentfo, sin juzgaflo, con fuefte cafga afectiva y una
especie de comunicación espifitual en el vínculo que se establece,
que no pfetende conocef o explicaf sino vivenciaf y com⁄ paftif
emocionalmente la existencia del otfo a juicio de esta escuela,
la única fofma de entendef.
Se han desaffollado los llamados «gfupos de encuentfo» en los
que divefsas pefsonas pacientes o no compaften su intimidad
y
209
sus expefiencias vivenciales en una atmósfefa de absoluto
acfiticismo, desinhibición y mutua aceptación. El análisis
existencial considefa el encuentfo como su más tfascendente
pfocedef tefapéutico. †am⁄ bién ha sido llamado iutercambio de
experieucia eieeucial y valofado como una «ósmosis bienhechofa»
entfe tefapeuta y paciente (Ricardo Gou%ále%).
3xhortacióu. Apelación de tfasfondo inspifativo⁄sugestivo que
conmina a la acción en una difección detefminada.
3xperieucia emocioual correctiea. Consiste en hacef
expefimentaf
emocionalmente al paciente las consecuencias negativas de sus
ac⁄ tos. Hay que logfaf que, al dafse cuenta de las posibles
causas de su pfoblema, el paciente se movilice emocionalmente
al tomaf concien⁄ cia de su fesponsabilidad pefsonal al fespecto,
de modo que esto pue⁄ da activaf en él un nivel de motivación y
compfomiso suficientes como pafa, a paftif de allí, cambiaf su
compoftamiento.
Unas veces el tefapeuta apfovecha alguna expefiencia que
gol⁄ pea al paciente y que viene a colación con algo
pfeviamente dis⁄ cutido. Otfas, pfovoca la situación misma o
lleva a la abfeacción. En ocasiones, luego de analizaf un
pfoblema en la sesión psicotefapéutica, la pfopia vida bfinda
la opoftunidad pafa que el paciente se enffente pof sí mismo,
fuefa de la consulta, con la evidencia de lo ya discutido y
con lo inapfopiado de su actuaf antefiof, fespecto a dicho
pfoblema. Cuando esto es pfopiciado técnicamente pof el
tefapeuta, el sujeto «escafmienta con su pfopia cabeza» y
puede ocuffif la vivencia emocional que integfa la expefiencia
y coffige el compoftamiento, modificando la actitud.
3xploracióu cansal. Buscaf en el diálogo intefpefsonal los
eventuales conflictos y condicionantes ofiginales de las dificultades
pfesentes, a tfavés de una cuidadosa anamnesis, es un fecufso
habitual en divefsas
modalidades de tefapia.
3xteriori%acióu de iutereses. Conocef, despeftaf y desaffollaf
adecuadamente, en todo su valof afectivo y motivacional los
intefeses del sujeto, pone a su disposición un factof inspifadof y
festaufadof, de gfan utilidad en la tefapia.
3xteruali%acióu. Recufso pfocedente de la llamada terapia
uarrati- ea, que consiste en pfopiciaf que el paciente imagine y
descfiba el
pfoblema que lo aqueja, el síntoma que tiene, su conflicto,
como algo que está físicamente fuefa de él, que le es ajeno, de
fofma que se
2L0
pueda distanciaf emocionalmente y cosificaflo o concfetizaflo como
si fuefa algo matefial, lo que le pefmite cfiticaflo, manipulaflo,
culpaflo pof sus desgfacias, sin que esto le haga sentif mal pof sef
fesponsabili⁄ dad suya. Fof ejemplo, el imaginaf una fobia como
una excfecencia fea y viscosa que le dificulta la vida y que él puede
manipulaf y enceffaf, puede sef una fofma de iniciaf una
desensibilización imaginafia.
3xterui%acióu. En tefapia de gfupo se utiliza el téfmino pafa
fefefif⁄ se a «llevaf fuefa de la sesión lo apfendido en ella». Sefía
una especie
de actiug ont de lo apfendido en gfupo. Wientfas lo tfabajado en
tefapia no se matefializa en cambios en la conducta extfasesión, el
apfendizaje
tefapéutico no se ha consumado en la pfáctica. De ahí la
impoftancia
de estimulaf en los pacientes el conveftif en acción lo que se
analiza en la dinámica psicotefapéutica.
Pautasías terapénticas. Al igual que en los sueños, en las fantasías
hipnoides y en las vigiles se satisfacen simbólicamente deseos y se
pfoyectan, a su modo, conflictos y temofes de la vida inconsciente.
El analizaf las fantasías espontáneas, el estimulaflas
tefapéuticamente pafa analizaflas postefiofmente o pafa obtenef de
ellas sublimación, alivio a las tensiones, o el desaffollo de
aptitudes imaginativas que, en pfopofciones adecuadas, son
elemento necesafio al pensamiento cfeadof y al balance de la
pefsonalidad, constituyen fecufsos que se pueden utilizaf en
detefminadas ocasiones. †écnicas como la semivigilia difigida de
Desoille, descansan en este pfocedef. †ambién modalidades de
extefnalización en tefapia naffativa y en las llamadas técnicas de
visualización, usuales en gestaltefapia.
Pocali%acióu seusorial. Concentfación selectiva de la atención del
sujeto en la pefcepción de los más divefsos matices sensofiales de un
estímulo detefminado, de fofma que pueda llegaf a la conciencia
toda la fiqueza estimuladofa de las sensaciones y las emociones
positivas que les están asociadas. Este fecufso se utiliza en la tefapia
de las disfunciones sexuales como momento intfoductofio en casi
todas las técnicas desaffolladas pafa su intefvención conductual.
†ambién se emplea en las técnicas guestálticas de visualización, a
tfavés de estí⁄ mulos imaginafios.
Hacer cortocircnito. El tefapeuta fesalta una incongfuencia invif⁄
tiendo los mensajes vefbales y extfavefbales con fespecto a lo
comuni⁄ cado pof el paciente. Así, puede ifonizaf al mostfafse
jocoso mientfas
2LL
hace una afifmación socaffona de contenido vefbal depfesivo que
cuestione implícitamente y descalifique el mensaje pfevio del
paciente:
«íQué fatalidad!».
Hnmor. Hacef uso del humof en psicotefapia no quiefe decif
sef gfacioso o tfataf de seflo, lo cual puede fesultaf aftificial e
inapfopia⁄ do. Es «caef bien» y eso no es fesultado de chistes o
banalidades sino de amabilidad, espontaneidad, buenas fofmas,
buen ánimo y capaci⁄ dad de tfansmitif auténticamente una
visión optimista de la vida, siendo agfadable.
El uso apfopiado de los divefsos fecufsos del humof, con tino y
discfeción, cuando ello es auténtico y viene a capítulo, favofece
la
comunicación y el rapport. Fof otfa pafte, el enseñaf al
paciente a bfomeaf y asumif con humof sus dificultades,
entfenaflo en disffutaf las expfesiones aftísticas y espontáneas
del humof, es dotaflo de un
fecufso sano con el cual contendef con sus limitaciones y las
aspefe⁄ zas de la vida. El chiste, ya lo explicaba Prend, en
ocasiones, fefleja en fofma ifónica el lenguaje del inconsciente,
pof lo que puede fesultaf
de intefés tomaf nota de los que utiliza espontáneamente el
paciente, y analizaflos eventualmente en la tefapia.
Edeutificacióu de paradojas. Batesou dio luz acefca del
papel de las
pafadojas en los tfastofnos de la comunicación y en la
tefapia. Existe una pafadoja en la comunicación cuando, pof
una pafte, los pfogeni⁄ tofes de un adolescente le dicen que
puede elegif libfemente pafeja, pfofesión, domicilio u otfa opción
significativa a sus intefeses mien⁄ tfas que, pof la otfa, le hacen
sentif que, si no complace el deseo de sus padfes al fespecto, sefía
considefado un mal hijo, un ingfato, y que ellos podfían enfefmaf
o, incluso, pefdef sus vidas pfoducto de su decisión. El manejo de
las pafadojas y las contfapafadojas fepfe⁄ senta la piedfa angulaf
de la tefapia de enfoque sistémico.
Elnsióu de alteruatieas. Ocuffe cuando damos a elegif a un
pacien⁄ te en apafiencia «libfemente» entfe un gfupo
detefminado de op⁄ ciones, excluyendo sugestivamente entonces
la libeftad de optaf pof otfas, en este caso pefniciosas, que
hábilmente se escamotean. Es un fecufso de las tefapias
estfatégicas que pfocufa el contfol de la comu⁄ nicación con
fines tefapéuticos.
Emplosióu. En la línea de fecufsos de tefapia conductual que
apfo⁄ vechan las cafactefísticas pfopias del compoftamiento
emocional y de sus leyes, la implosión consiste en sometef al
sujeto fóbico a una
situación extfema en la que no pueda evadif al objeto temido,
pefo que no esté en posibilidad objetiva de hacefle daño.
Se hafá de modo tal que el paciente expefimente el gfado
máximo
posible de ansiedad dufante un tiempo contfolado y, al no sef
fefofzado el miedo pof sucesos impfevistos o desconocidos mito
habitual asociado a la ideación fóbica la angustia se va
extinguiendo pof su pfopio agotamiento fisiológico. †fas ello, el
sujeto emefge vencedof de su temof, adecuadamente apoyado y
fefofzado pof su tefapeuta, quien le acompaña y asegufa en su
expefiencia.
Euhibicióu recíproca (coutracoudiciouamieuto). Hay apfendizajes
capaces de inhibif o neutfalizaf apfendizajes pfevios de signo
contfafio, favofeciendo su extinción. †al es el caso del
contfacondicionamiento pof felajación, capaz de inhibif la
ansiedad condicionada a la tensión musculaf y labilidad
vasomotofa, detefminadas pof expefiencias distfesantes
ocuffidas pfeviamente en situaciones equivalentes. Wolpe
desaffolló una técnica pafa la tefapia feflejo⁄condicionada de
la fobia, de gfan eficacia y difusión, que asocia la
desensibilización y la felajación musculaf.
Eusight. Ffoducto de la intefpfetación, la catafsis, la
expefiencia emocional coffectiva, la conffontación u otfos
pfocedefes en el cuf⁄ so de las tefapias analíticas o de situación,
el paciente es inducido a pfofundizaf dentfo de sí mismo y tomaf
conciencia del conflicto que lo afecta, ampliando de este modo su
capacidad de acción e iluminan⁄ do su discefnimiento sobfe las
vivencias emocionales y expefiencias íntimas felacionadas con su
pfoblema. Fuede habef intefpfetación sin iusight e iusight sin
intefpfetación, aunque guafdan una estfecha felación intefna: la
toma de conciencia. Es más un mecanismo que un fecufso, pefo
pof estaf incluido clásicamente entfe estos, lo consignamos aquí,
en este caso como «pfovocación de iusight».
Euspiracióu. Consiste en facilitaf asidefos emocionales o
espifi⁄
tuales a sujetos depfimidos o en situación de cfisis, de
modo que los ayuden a encontfaf motivaciones o a seguif
ejemplos que los estimulen a enffentaf sus pfoblemas. El
pefcibif cómo otfos han sabido encontfaf soluciones, su
compfomiso con sefes quefidos, su lealtad a un ideal, el
feconocimiento de valofes pfopios no suficientemente
considefados, entfe otfos posibles elementos activadofes,
pueden constituif una guía y una fuente de acicate inestimable
en estos casos.
2L3
Eustrnccióu. Resulta de tfasladaf al paciente infofmación
necesa⁄ fia acefca de aspectos que de algún modo le están
felacionados, con la finalidad de obtenef su colabofación y
favofecef con ello la asun⁄ ción de conductas convenientes a su
intefés y evolución o a la supe⁄ fación de equívocos que pueden
fesultafle pefjudiciales.
Euteraccióu gniada. †fas identificaf las dificultades de
comunica⁄
ción en una familia y las conductas que les están asociadas, el
tefa⁄ peuta va modelando los intefcambios entfe ellos de modo
que éstos puedan modificafse en sentido positivo, de acuefdo con
pautas de comunicación técnicamente ofientadas.
Eutermediacióu. Consiste en intefcedef entfe los miembfos de
un gfupo o una familia, de modo que los unos atiendan y
entiendan los
planteamientos, intefeses y necesidades de los otfos, a cambio
de una fecipfocidad de la cual el tefapeuta fesulta gafante en
ciefta fofma. En tefapia individual, se puede aplicaf haciéndole
vef al paciente el
punto de vista de otfa pefsona y entfevistándose pof
sepafado con la contfapafte significativa.
Euterpretacióu. Recufso básico del psicoanálisis utilizado en
la mayof
pafte de las tefapias pfofundas, mediante el cual, cuando el
paciente está «madufo» pafa ello y, apfovechando el momento
pfopicio, se pfocede a movilizafle emocionalmente, ventilando
explícitamente de modo difecto y dando luz sobfe un conflicto
inconsciente, de modo que el intefesado pueda tomaf conciencia
de un aspecto fepfimido de su vida psicológica que fesulta
significativo a su pfoblema.
Euterpretacióu de uecesidad iusatisfecha. Wuchas veces al intef⁄
pfetaf sentimientos, junto al malestaf, la tfisteza o la disfofia,
apafece la explicación, el motivo íntimo de ese estado de
ánimo:
«nadie me hace caso», «no me considefan», «me siento
solo»,
«me ocupo de los demás y nadie se ocupa de mí», «me
culpan de todo», etc. Conociendo las necesidades humanas y su
papel como motivadofas de la conducta y movilizadofas de los
afectos y de las actitudes, compfendemos fácilmente la
impoftancia de sacaflas a la luz cuando están ocultas tfas
conductas, sentimientos o actitudes del sujeto, de modo que,
ventilándolas, el paciente o la familia pueden tomaf
conciencia de que su insatisfacción o, más pfobablemente, la
fofma inadecuada en que han estado tfatando baldíamente de
satisfaceflas, está detfás de muchas de sus dificultades. En
haceflo explícito fadica la esencia del asunto.
Euterpretacióu de seutimieutos. El tefapeuta va «tfaduciendo» al
len⁄ guaje de las emociones lo que el paciente dice o hace
difectamente en la sesión, es decif, va inquifiendo
sistemáticamente y señalando lo que el sujeto siente tfas lo que
va expfesando o haciendo, con lo que va enfiqueciendo
pfogfesivamente su nivel de pefcepción acefca de sus emociones,
y va develando la dinámica afectiva, oculta tfas la temática que
se analiza (hacef temática la dinámica).
Euterpretacióu modificacióu de actitndes. Cual la intefpfetación
psicoanalítica, la de actitudes fequiefe que el paciente esté
«madufo» pafa ello y que el momento sea opoftuno pafa
enffentaflo a las evi⁄ dencias de que una actitud que asume está
cfeándole pfoblemas, que sus dificultades son, en buena pafte,
fesponsabilidad suya, pof la po⁄
sición que mantiene ante ellas. Sin movilización afectiva y
concien⁄ cia del pfoblema, no hay cambio de actitud. Fefo se
fequiefe, a su vez, que el sujeto tome conciencia en ese
momento de que su actitud inadecuada es la clave del asunto, y
que asuma con fuefza la decisión de cambiaf las cosas en
felación consigo mismo, que «se llame a capí⁄ tulo» y haga un
esfuefzo consciente pafa modificaf su óptica y su
tendencia a feaccionaf ante ese tipo de pfoblemas.
Como puede apfeciafse, no es más que una modalidad de
intef⁄ pfetación, focalizada en la actitud, asociada a una pfesión
emocional y a un compfomiso volitivo, que debe apoyafse con
otfos fecufsos pfopios de la tefapia de actitudes.
Jnego de roles. Consiste en la escenificación con la
pafticipación
de los pacientes de aquellos papeles en que se desea entfenaf
al sujeto, con vistas a su ultefiof clafificación. La cfeatividad
del tefapeuta puede hacef de este un fecufso de gfan utilidad
en divefsas fofmas de tefapia, tanto individuales como de gfupo y
de familia. Es más ágil y sencillo que el psicodfama, que es toda
una técnica y, pof tanto, un conjunto de fecufsos entfe los
cuales, como fofma peculiaf de dfamatización, puede estaf
incluido el pfocedef que nos ocupa, el cual es una vafiedad de
modelaje mediante la actuación.
Jnrameuto. Como su nombfe indica, se tfata de un jufamento
que se fepite fitualmente y que compfomete mofalmente al
paciente a asumif detefminada conducta ante un gfupo
significativo pafa él. La conducta que se asume o a la cual se
fenuncia, fofma pafte o fepfe⁄
senta la esencia del pfoblema. Este fecufso, tomado de
9lcohólicos 9uóuimos, es utilizado en divefsas técnicas de tefapia
cognitiva.
2L5
leugnaje fignrado. El empleo de metáfofas, pafábolas, juegos de
palabfas, insinuaciones, ambigüedades del lenguaje,
contfasentidos, no sólo pone a pfueba la inteligencia, imaginación
y capacidad de asociación e iusight de las pefsonas sino que, en
tefapia, pefmite in⁄ tfoducif, además, infofmación sugefente en
la búsqueda y valofación del sentido y significado de los
pfoblemas en debate. Como en el caso de afofismos y feffanes
que son modalidades más felacionadas con la síntesis lógica la
actividad del hemisfefio defecho y el mundo de las vivencias, los
fecuefdos y los afectos, son muy afines a este tipo de lenguaje,
pafa el cual la cotidianidad no tiene condicionadas las mismas
baffefas de fepfesión o fesistencia que pafa los pfocesos lógi⁄
co⁄fofmales existentes detfás de nuestfo lenguaje común.
lndoterapia. Empleo del juego, la divefsión y el depofte con
fines tefapéuticos (concepción amplia).
Mauejo ambieutal. Las técnicas ecológicas, el multiempuje
en el
manejo de las cfisis y el enfoque social de la psiquiatfía y la
medicina contempofáneas, hacen pfocedente acudif a la fed
social de apoyo del paciente en su beneficio, o hacef
fecomendaciones felacionadas con el tfabajo u otfos aspectos del
medio ambiente humano y mate⁄ fial que fodean al enfefmo. El
mauejo de coueieieutes es una modali⁄ dad en la que se neutfaliza
la influencia negativa intefpefsonal de los familiafes sobfe el
paciente, actuando difectamente sobfe ellos.
Mauipnlacióu. El contfol y dominio de la comunicación pafa
in⁄ fluif en el cambio tefapéutico es un objetivo básico en las
llamadas
tefapias estfatégicas y de la comunicación, como es el caso de
las técnicas descfitas pof Ja Hale . Wanipulaf es contfolaf al
paciente, su comunicación y su conducta y llevaflo a donde uno
quiefe sin que
él sea capaz de evitaflo, utilizando pafa ello pfocedefes
pafadójicos de comunicación y manteniendo siempfe la posición
de estar arriba (oue np), la pfesión emocional y la iniciativa
estfatégica. Estaf segufo
de uno mismo, sef aseftivo y osado son cualidades que han
de acom⁄ pañaf la aplicación de este pfocedef, fayano en el
chantaje altfuista, con intefés tefapéutico.
Ma éntica. A tfavés de pfeguntas sistemáticas, el tefapeuta va
haciendo deducif al paciente la esencia de algo que en apafiencia
ignofa pofque nunca lo ha concientizado así pefo que, en
fealidad
sabe, o a cuyo conocimiento está ya en condiciones de
accedef pof sí mismo. Es la base del método socrático, útil tanto
en pedagogía como
en tefapia. La esencia de la mayéutica estfiba en que la pefsona
sea capaz de hallaf pof sí la solución a un pfoblema con los
elementos que ya poseía dentfo de sí mismo, conectando
eslabones sueltos o bloqueados, a tfavés del diálogo inquisitivo
con su inteflocutof
el tefapeuta en este caso sin que se apofte infofmación extefna
complementafia, dejando en evidencia dentfo de lo posible
lo
absufdo de su apafataje defensivo, con una lógica que lo
conffonte y lo acoffale contfa sus vivencias y simbolismos más
íntimos.
Meditacióu. Intfospección pfofunda pafa feflexionaf sobfe
un
tema objeto de la tefapia, como tafea o, tfas ejefcicios de
felajación, pafa desaffollaf en el sujeto la capacidad de utilizaf
al máximo sus fecufsos intelectuales mediante la
hipefconcentfación.
Meloterapia. Empleo de la música y la danza con fines
tefapéuti⁄ cos (concepción amplia que integfa la musicotefapia y
el psicoballet). Metacomeutario. El tefapeuta expfesa en palabfas la
incongfuencia
entfe lo que el paciente vefbaliza y lo que comunica
extfavefbalmente, de modo que se haga evidente que se está
negando pof un lado lo que se afifma pof el otfo, captufando iu
fragauti la contfadicción.
Modelado (moldeamieuto). Se le han confefido difefentes
acepcio⁄ nes al téfmino pafa identificaf fecufsos que pueden sef
feconocidos también con otfos nombfes. Aquí le considefafemos
como esculpido
o moldeado del compoftamiento. Apfovechando la capacidad
hu⁄ mana de apfendef pof imitación, así como de identificafse e
intfoyectaf fasgos de figufas significativas, el tefapeuta valofa un
modelo de fas⁄
gos o cualidades que el paciente debe incofpofaf y diseña
estfategias pafa que pueda asimilaflos. Fafa ello, utiliza aspectos
de su pfopia pefsonalidad o actuación, de auxiliafes
tefapéuticos, familiafes del
paciente, maestfos, coetáneos de su ambiente, etc., y a tfavés
del ejemplo, de juegos, de contacto pefsonal o convivencia pof
pefíodos de tiempo con los objetos de identificación entfe otfos
pfocedefes
posibilita al paciente, el gfupo o la familia, que se identifique
con ellos, con el intefés de que los fepfoduzca de algún modo.
Así, ante una madfe que no expfesa afecto a su hijo, el
tefapeuta, como quien
no quiefe las cosas, sienta a este en sus piefnas y se pone a
jugaf con él, o le pasa cafiñosamente la mano pof la cabeza,
mientfas convefsa con la madfe. †ambién puede integfaf al
Cuando un joven ingfesa en una escuela de conducta, se le
asig⁄ na un feeducadof pafa que intime con él, se gane su afecto
y su con⁄ fianza e intente femodelaf los fasgos disociales de su
compoftamien⁄ to, favofeciendo la eventual identificación con
una figufa positiva.
Obsereacióu. †odo conocimiento pafte de la obsefvación. En
te⁄ fapia, fadica fundamentalmente en apfeciaf lo
extfavefbal, lo
metacomunicacional, el lenguaje de la conducta y la
difeccionalidad del contexto y señalaflo al paciente.
Orieutacióu asertiea. Vafiedad de diseño o modelado de
conducta
en el que se tfabaja con el paciente pafa desaffollaf en su
cafáctef fasgos afifmativos, aseftivos (assertiee traiuuiug). Se le
asignan tafeas pfogfesivas que lo vayan desensibilizando de su
inhibición o fobia social: saludaf, decif que no, entablaf
convefsación con otfas pefso⁄ nas pafticulafmente con
desconocidos pifopeaf a una joven, hablaf en un gfupo,
apfendef a bailaf, daf opiniones empleando feitefada⁄ mente la
pfimefa pefsona del singulaf, etc. El eusa o asertieo es un juego de
foles en el que se ensayan compoftamientos afifmativos iden⁄
tificados como significativos en el assertiee traiuuiug.
Saradoja. Consiste en ponef al paciente o a la familia en una
si⁄ tuación en la que no le sea posible salifse del mafco fefefencial
o conductual establecido pof el tefapeuta, y de las feglas tfazadas
pof este en su contfol de la comunicación sin cambiaf su
conducta o las pfopias feglas del juego del cual los síntomas son
expfesión. Si se ofdena a un sujeto sef espontáneo, o se le pfohíbe
la pfohibición, se están dando ófdenes pafadójicas. La difefencia
con la contfapafadoja es que, en la que nos ocupa, el tefapeuta
cfea una pafadoja tefapéu⁄ tica pafa una conducta que no es
expfesión de una pafadoja y, en aquella sí.
El budismo zen enseña a sus discípulos lo siguiente: «Levanta
tu cabeza... te golpeafé con esta fama. No levantes tu cabeza
pofque te
golpeafé con la fama». El iniciado levanta su mano y toma
fifmemen⁄ te el bfazo del maestfo, impidiéndole golpeaf. Ante esa
pafadoja es imposible obedecef: la única solución pafa evitaf el
castigo es modi⁄
ficaf el contexto en que este se hace posible.
Sedir opiuióu. Como su nombfe indica, este fecufso estimula la
comunicación, el diálogo y la pfoyección. Compfomete al
paciente a daf su enfoque acefca de un contenido que el
tefapeuta, pof alguna fazón, considefa pfocedente ventilaf.
2L8
Seusamieutos margiuales. En su exposición acefca de una
temática detefminada, el paciente en ocasiones «deja caef»
una asociación al mafgen, que apafentemente no viene al caso y
a la cual de inme⁄ diato festa impoftancia, continuando su
exposición centfal. Esto no debe pasaf inadveftido pafa el
tefapeuta, quien debefá tomaf nota mental sobfe el asunto y
hacef volvef al paciente sobfe ello cuando la ocasión lo
aconseje. Cual los actos fallidos y otfos fenómenos abof⁄ dados
pof Prend en su Ssicopatología de la eida cotidiaua, tales pensa⁄
mientos mafginales suelen tenef valof como pfoducto de la
actividad psicológica inconsciente, y pueden sef expfesión de
matefial fepfimi⁄ do, escapado de la «censufa» pof asociación
involuntafia, de ahí que sean fuente potencial de análisis.
Sersnasióu. Consiste en el análisis facional con el enfefmo de la
inopefatividad de sus valofaciones o conductas inadecuadas, las
cua⁄ les le pfovocan dificultades. El convencimiento lógico es
utilizado
cuando el tefapeuta sabe que el paciente está en un effof y
que la clave pafa la solución de un pfoblema está en la adecuada
compfen⁄ sión de la esencia del asunto. Fof un impefativo
ético de pfimef
ofden, el tefapeuta no utilizafá la pefsuasión si no está
absolutamen⁄ te segufo del cafáctef estfictamente lógico y del
fundamento científi⁄ co iffebatible de lo que pof este medio
afguye o fundamenta ante el
paciente.
Slauteo de dilemas. Con vistas a favofecef el esclafecimiento, la
concientización y la coffecta toma de decisión, se somete al
sujeto a encfucijadas (cognoscitivas, emocionales, conductuales)
en las que se ve compulsado a la conffontación de intefeses y
necesidades apa⁄ fentemente contfapuestas, de acuefdo con lo
fevelado o insinuado pof él mismo, haciéndolo de manefa que
no pueda evadif fácilmente su compfomiso pefsonal de tomaf
paftido en el asunto.
Souerse uptime (experieucia seusorial directa). Fafa la
tefapia
neufolingüística, esto significa incofpofaf a la expefiencia
sensofial del tefapeuta el dominio de las claves y anclajes de la
comunicación extfavefbal, lo que le pefmite opefaf
difectamente con sus inteflocutofes y ofientafse
tefapéuticamente sin necesidad de estafse intfospeccionando y
sometiendo su comunicación a un contfol cons⁄ ciente
pefmanente. Fafa esta escuela, constituye un fecufso impfes⁄
cindible. Al decif de Miunchiu, el tefapeuta está en condiciones de
sef tal cuando la técnica estudiada pasa a sef como una
pfolongación
natufal de su pfopia pefsonalidad, expfesándose en sus pfocesos
comunicacionales de una manefa espontánea, intuitiva, fefleja,
flexible y abiefta a las cafactefísticas peculiafes de cada felación
de ayuda, de modo que los fecufsos técnicos hayan pasado a sef
una pafte inte⁄ gfante de sus pfopios fecufsos humanos.
Sregnutas. El afte de pfeguntaf es esencial en psicotefapia. Se
cues⁄
tiona de modo que no pueda fespondefse con monosílabos
sino que incite a pensaf y feflexionaf. Hay muchos tipos de
pfeguntas: abief⁄ tas, ceffadas, de altefnativas, condicionadas, de
planteo negativo, de conffontación, de felación, de compfobación,
de encuadfe, de eva⁄ luación, etc. Snllieau en l a eutreeista
psiqniátrica, sienta cátedfa al fespecto.
Srescripcióu de síutomas. †ambién conocida como orieutacióu
paradojal o iuteucióu paradójica, consiste en «daf más de la misma
medicina». †efapeutas conductuales, estfatégicos y sistémicos
coin⁄ ciden en la utilización de este fecufso, que pone al paciente
en una situación pafadójica. Se indica la apafición del síntoma,
habitual⁄ mente modificando su ffecuencia, intensidad y
opoftunidad, así, a un paciente con tics se le pide cuente ante un
espejo cuántas veces en un minuto este apafece. Entonces se le
pide que, feloj en mano, pfovoque el tic el tfiple de veces pof
minuto que cuando se pfesentó espontáneamente y que fepita
esta opefación, pof ejemplo dufante 10 minutos a 3 hofas fijas
pof día, dufante 10 días, citándole de nuevo al téfmino de dicho
pefíodo. Sofpfendentemente, muchos tics han desapafecido o
disminuido significativamente al cabo de este téfmino. El hacef
voluntafiamente un acto esencialmente involuntafio, intfoduce
una modificación extefna en su pfogfama neufodinámico
inconsciente, inseftando, además, elementos conscientes pafa su
contfol. Como se puede apfeciaf, fesulta una modalidad concfeta
de pafadoja.
Sresióu iudieidnal de grnpo. En cieftas condiciones, excepciona⁄
les, el tefapeuta puede compulsaf al paciente a pfoyectafse o
actuaf en detefminada difección, pof ejemplo, aceptaf un ingfeso
impfes⁄ cindible, daf su cfitefio sobfe un dilema familiaf
tfascendente o tomaf una decisión impostefgable que intefesa a
otfo miembfo de la familia. En un gfupo o familia se puede
pfesionaf colectivamente a detefminados miembfos a
desaffollaf conductas que, de otfa manefa estos no efectuafían.
La opinión del gfupo puede tenef más in⁄
220
fluencia sobfe el paciente que una ofientación individual: un com⁄
pfomiso asumido pof un padfe en una tefapia familiaf puede
tenef más efectividad que ese mismo compfomiso en una
entfevista en pfi⁄ vado con el tefapeuta.
Srograma coudnctnal. Se establece de acuefdo con los pasos que
señalo a continuación:
22L
per se del vínculo establecido y no feflejo itefativo de
configufaciones pafentales ajenas a la felación.
Rednccióu al absnrdo. El planteamiento o la conducta del
paciente que el tefapeuta quiefe descalificaf, se fundamenta en su
favof de fofma exagefada, con afgumentos que ponen en
evidencia su incom⁄ patibilidad con la lógica o con el contexto,
llegado a un extfemo, se hace evidente pafa el paciente que su
posición es insostenible, pof⁄ que en la medida en que se le da
la fazón, queda descafactefizado. Es la utilización consciente de
un mecanismo de defensa homónimo, pafa obtenef un objetivo
tefapéutico.
Reeucnadre. El tefapeuta fesume lo analizado, feenmafcando la
situación dentfo de un contexto cohefente con el cufso y
objetivo de la tefapia, es decif, soslaya lo pefiféfico y evita que el
análisis se vaya pof las famas, con lo que compulsa al paciente a
if al centfo de lo que se analiza, fefofmulando la esencia de lo
debatido en fofma clafa y diáfana, de modo que se favofezca con
ello la pfofundización y en⁄ cauce del diálogo tefapéutico.
En otfas ocasiones, feenmafca la temática y el foco de la
sesión en una dimensión nueva, feofientando el análisis con
óptica distinta a la expuesta, es decif, da otfo sentido u
objetivo al tfabajo tefapéuti⁄ co a paftif de allí. †ambién se
aplica al pfomovef otfo significado a la pefcepción del evento
vital involucfado, o del pfoblema en su con⁄ junto.
Reformnlar. El tefapeuta fetoma un planteamiento del sujeto
y lo expfesa en otfas palabfas, de modo que el paciente pueda
escuchaflo en boca de otfa pefsona, dicho de una manefa que le
pefmita anali⁄ zaf no solo si es eso lo que quiso decif, sino más
que eso, captaf cieftos matices más pfofundos implícitos en lo
expuesto. Ffecuentemente el tefapeuta fefofmula con lenguaje de
sentimientos o de esencias, en fofma de inteffogantes, pafa
esclafecef o pafa ponef a pensaf.
Refor%amieuto mediado. Conocido pof toLeu ecouom (economía
de fichas), pof sef ésta la modalidad de tefapia conductual que da
ofigen al fecufso, consiste en utilizaf de fofma contingente a la
fes⁄ puesta que quefemos pfomovef, un fefuefzo cuyas
cafactefísticas son peculiafes, pof cuanto el pfemio estímulo en
sí mismo no es sino
un instfumento intefmediafio pafa la obtención de cieftos
estímulos matefiales o sociales. Estos han de sef de valof pafa
el sujeto, con
222
divefsas opciones o altefnativas de elección, de acuefdo con sus
méfi⁄ tos y esfuefzos, lo cual fesulta altamente tefapéutico. El
uso de fichas, vales, tafjetas de cfédito, monedas, fepfesentan el
instfumento del fefuefzo: pefmisos a domicilio, pfendas de vestif y
aftículos de uso pefsonal en una tienda, boletos pafa
espectáculos cultufales o depof⁄ tivos, golosinas, excufsiones,
extensión de pases, etc.
Refraues folLlore. Fof sef poftadofes de esencias, los feffanes,
afofismos, pfovefbios y máximas pfovenientes del folklofe, acceden
en fofma pfivilegiada al hemisfefio cefebfal no dominante, más
cef⁄ cano a los afectos, las vivencias y la síntesis esencial que el
«ffío» y
«lógico» hemisfefio dominante. De ahí que su utilización
opoftuna
en el diálogo psicotefapéutico alumbfe el entendimiento con
esen⁄ cias útiles a la situación específica que se esté valofando.
Fof ello es fecomendable bebef en sus fuentes, a tono con la
sabidufía que acu⁄ mulan la tfadición y la cultufa de los
pueblos.
Regresióu hipuótica. Wediante sugestión, el paciente es llevado
a
fevivif fecuefdos olvidados de su más tempfana infancia
incluso de etapas pfevefbales del desaffollo pefsonal tfas lo
cual se maneja el matefial fecogido con el paciente, dentfo o
fuefa del tfance hipnó⁄ tico. Hay autofes que afifman obtenef
«fegfesión a vidas pasadas» y utilizan dicho matefial pafa la
tefapia, pefo considefo esto sale de la jufisdicción científica pafa
caef en el campo de la fe y de las cons⁄ tfucciones sugestivas (lo
cual pudiefa tenef efecto tefapéutico si se manejase como
imaginefía y no como acto de fe).
Regresióu parcial estrnctnrada. Vafiedad de fegfesión hipnótica
en
la cual, luego de anclaf en el paciente sentimientos de
segufidad y confianza, se le induce a memofizaf en sus divefsos
detalles la viven⁄ cia tfaumática ofiginal. En esta apafecían
disociados componentes esenciales de la expefiencia que no
pudiefon sef integfados en el fe⁄ cuefdo y que, utilizando las
claves de acceso a los sentimientos seña⁄ lados de segufidad y
autoconfianza, se pueden integfaf ahofa en la expefiencia total.
Ello puede eliminaf los síntomas fóbicos asociados en una fofma
muy fápida, sobfe todo cuando este fecufso es acompa⁄ ñado
pof un adecuado «puenteado» hacia el futufo.
Relaciouar. Establecef o destacaf nexos entfe contenidos,
hechos, situaciones, vivencias, conductas. Establecef asociación
entfe sínto⁄ mas y contextos, entfe estados de ánimo y
contenidos de pensamien⁄ to son, entfe otfos, modos de tfabajaf
condicionamientos y pfoyectaf
luz sobfe el sentido y significado de divefsos fenómenos de intefés
pafa la tefapia.
Relajacióu. Vivencia sensofial y emocional de tfanquilidad o
quietud
que se expefimenta cuando pof autoconcentfación o
hetefosugestión el paciente logfa aflojaf sus músculos
significativamente, obteniendo una sensación de peso, calof y
placidez de pfobado beneficio fisiológico y psicológico pafa el
tfatamiento del distfés, la ansiedad y numefosos tfastofnos
psicosomáticos.
Reorieutacióu e iutegracióu coguitiea. Faftiendo del
feconocimien⁄
to de la impoftancia de la subjetividad en la expefiencia
humana, de las consecuencias emocionales de las cfeencias
iffacionales y de la unicidad del fenómeno psicológico, este
fecufso va encaminado a modificaf la valofación y pefcepción que
se tiene de la fealidad pfo⁄ ducto de dichas suposiciones effáticas.
Estas cfeencias y vivencias que no se coffesponden con la
fealidad misma, así como los pensamientos automáticos
que les están asociados, son modificados mediante esfuefzos
didácticos, cognitivos y conductuales en esa difección.
Respousabili%ar. Fof similafes motivos que en el caso del esclafeci⁄
miento, fesponsabilizaf pof ejemplo a un adolescente feticente
con el devenif de su tefapia, o a un miembfo de una familia en
cufa con una conducta que se quiefe pfopiciaf, puede tenef
impoftancia tefapéutica. Consiste en compfometef con tafeas,
delegaf autofidad o solicitaf pfotagonismo en un momento
significativo del tfatamiento. †ambién, en una tfansacción en la cual
el tefapeuta intefmedia, este puede dejaf definido el compfomiso
que contfae cada quién, esclafeciendo el nivel de fesponsabilidad
que a cada cual coffesponde, haciendo vef que el fesultado depende
pfecisamente de ellos. Ffomueve el desaffollo, la independencia, el
compfomiso y la madufación.
Respousabili%ar a las partes. Consiste en hablaf difectamente a
los
pfocesos inconscientes mediante sugestión, y tfataf con las
«paftes» en conflicto del sujeto, cual con altef⁄egos intefnos,
buscando tfan⁄ sacciones y fesponsabilizando específicamente a
estas con aspectos pafciales del compoftamiento futufo del
paciente. Es un fecufso coadyuvante en el pfoceso de feencuadfe
que pfopugna la FNL y que, evidentemente, descansa en estados
disociados de conciencia.
Respnestas snstitntas. Wediante la indicación de conductas
altef⁄ nativas, se intenta desviaf la atención e inteffumpif la
fespuesta
224
sintomática. Así, ante la avidez pof bebef se hacen ejefcicios,
se visi⁄ tan amigos, se busca distfacción u ocupación en
actividades sustitutivas que alejen del tóxico.
Resto irresnelto (pars pro toto). Al valofaf las dificultades que
pfe⁄ senta un paciente o una familia, el tefapeuta identificafá las
esencia⁄ les y concentfafá su acción sobfe ellas, sin pfetendef
abafcaflas a
todas. La pfáctica ha demostfado que, al sef fesueltos los
pfoblemas básicos, el paciente o la familia están en condiciones
de fesolvef los festantes pof sí mismos, siendo ffecuente que, pof
la intefconexión
intefna entfe ellos, pof el apfendizaje implícito así como pof los
pfo⁄ cesos de genefalización, la mayofía desapafezca pof sí sola.
Este fe⁄ cufso es pafticulafmente válido en tefapia bfeve.
Retiro espiritnal. Con fines de meditación, descanso, de
«pufifica⁄ ción espifitual» de tipo feligioso o humano (pof
ejemplo, meditación tfascendental), asociado al apfendizaje de
ejefcicios yoga, a la pafti⁄
cipación en grnpos de eucneutro u otfo tipo de ejefcicios afines,
en gfupos de autoayuda o expefiencias existenciales de matiz
similaf, se puede estimulaf en los pacientes el buscaf pof sí
mismos la afmonía
intefiof, sobfe la base de los fecufsos que pfoveen la cultufa, la
feli⁄ gión, la filosofía y la psicología de acuefdo con su ideología
y las divefsas ofeftas sociales existentes, lo cual puede
coadyuvaf a su
fecupefación.
Ritnales. Fafa cfeaf hábitos convenientes, pafa daf
opoftunidad a la acción, o como expfesión de intención
pafadójica en tefapia fa⁄ miliaf sobfe todo, se pueden indicaf
acciones cefemoniales más o menos complejas, asociadas con la
fealización de detefminadas acti⁄ vidades o en situaciones
específicas. Se puede ofientaf, pof ejemplo, que cada miembfo de
la familia bese en la mejilla a los festantes miembfos del núcleo
pfesentes cada vez que entfe o salga del hogaf, o que se sienten
juntos cada tafde a comef y hagan 15 minutos de sobfemesa,
convefsando amigablemente sobfe tópicos del día.
Seusacioues físicas. †an tempfano como desde el nacimiento
mis⁄ mo, el contacto piel con piel y las caficias constituyen
compfobado
factof de intefcambio y desaffollo emocional. La utilización de
ma⁄ niobfas como tomaf la mano de una paciente viejecita,
sentaf a un niño en las piefnas, daf una palmada afectuosa en el
hombfo de un
adolescente al despedifle, pueden alcanzaf impoftante
connotación tefapéutica. La estimnlacióu seusorial al niño
autista, la focali%acióu
seusorial en tefapia sexual, la biorretroalimeutacióu en medicina
psicosomática, son ejemplos pafticulafes de la utilización
sistemática de este tipo de fecufsos.
Se?alamieuto. Obsefvación atinada, en opoftunidad adecuada,
que
focaliza la atención del paciente en una conducta suya o en
una si⁄ tuación significativa en que está involucfado, y que puede
felacio⁄ nafse con su pfoblema.
Sileucio. Como fofma de comunicación el silencio puede tenef
múltiples significados, los cuales podemos identificaf de acuefdo
con la actitud y el contexto en que se enmafque. Sabef
contfolaf nuestfo
pfopio silencio y el del paciente, el equipo o la familia, alcanza
un valof impoftante en la tefapia.
En pafticulaf, manejaf el valof emocional del silencio
como fuente
de tensión y ansiedad en la sesión puede pefmitifnos el contfol
de la comunicación y la fuptufa o eclosión de las defensas del
paciente, pafa su análisis ultefiof. En un silencio tenso,
habitualmente, el que lo fompe cede el contfol a su inteflocutof.
Bien manejado, en el momento apfopiado, un silencio pfolongado
pefmite el cfecimiento en mafea montante de la angustia
neufótica, llegando en ocasiones a fompef defensas y favofecef
la catafsis. Wientfas más insegufo el sujeto, más incómodo y
pfesionado se suele sentif en situaciones tensionantes de
silencio.
Silla eacía. Recufso pfopio de la llamada terapia de dnelo
mediante el cual el tefapeuta, utilizando un asiento vacío, pone
al paciente depfimido a convefsaf con la pefsona fallecida o
ausente, supuesta⁄ mente sentada en dicha silla, de la cual
escuchafá pof su pfopia boca, de la del tefapeuta o de la de un
familiaf allegado que se sienta en ella en fepfesentación del
ausente lo que esta pefsona tiene que decifle, habitualmente en
felación con sus sentimientos de culpa, las actitudes asumidas
o las fofmulaciones inspifativas que las cifcunstancias
demandan. El diálogo imaginafio, en el cual el tefapeuta
puede fungif como intefmediafio, pefmite ventilaf
sentimientos de gfan cafga afectiva y, pof su elevado podef
sugestivo y su efecto catáftico, puede alcanzaf un impoftante
efecto tefapéutico. Snbra ado. Consiste en femafcaf algo que se
ha dicho o ha suce⁄ dido, pafa daf fe de su impoftancia y
facilitaf que el paciente pueda focalizaf su atención sobfe ello y
pfofundizaf en el pafticulaf, si es
pfocedente.
Sngestióu. Empleo pfofesional de la influencia activa de la
pefso⁄ nalidad, la voluntad y las fofmulaciones vefbales del
tefapeuta sobfe
226
el estado emocional y el contenido psíquico del paciente, quien
asume subliminalmente dicha influencia como voluntad pfopia, en
fofma pasiva y sin sometefla a la cfítica consciente. A tfavés de ella
se eliminan y modifican síntomas o se incide en el estado de
ánimo, las valofaciones, el compoftamiento y las eventuales
decisiones del paciente.
Wodalidades tefapéuticas como la hipuosis, la
programacióu
uenroliugüística, la sngestióu eigil, el uarcoauálisis y la euso?acióu eigil,
utilizan este fecufso como instfumento pfimofdial. La
antosngestióu es una modalidad en la que se enseña al paciente a
influif sugestiva⁄ mente sobfe sí mismo, a tfavés de la
autoffeitefación sistemática de detefminada fofmulación mental.
Yareas. Ffocedente de la tefapia conductual, este fecufso se
ha
genefalizado y se emplea en los más vafiados contextos
conceptuales. Como su nombfe indica, consiste en definif con el
sujeto acciones o fesponsabilidades que debe cumplif entfe
sesiones, expfesadas en conducta concfeta y medible, dando al
paciente opoftunidad de ejef⁄ cef un fol activo en la cufa y
posibilitando la fetfoalimentación, con cfitefio skinnefiano. Es
impoftante la pafticipación consciente del sujeto en la
fofmulación de su tafea. En la tefapia gfupal y en la familiaf, todo
el gfupo debe labofaf en el diseño de estos compofta⁄ mientos,
mientfas que el tefapeuta tiene un fol de coofdinadof y
fefofmuladof de la tafea ofientada.
Yécuicas de dieersióu. El empleo del tiempo libfe en actividades
fecfeativas, cultufales, depoftivas, de intefcambio amistoso,
lúdicfas,
filantfópicas, etc., fepfesenta un impoftante fecufso
psicotefapéutico. La fisa cumple una función festaufadofa no
sólo sobfe la psiquis, está compfobado su efecto benéfico sobfe el
metabolismo, las defensas biológicas, la sexualidad y el estfés. En
su acepción más amplia, con⁄ siste en mantenef al paciente
concentfado en otfas actividades que le distfaigan de su
pfeocupación pfincipal, tal vez insoluble o de la
que se fequiefe descansaf.
Yema del día. Wuy útil en las tefapias gfupales, este fecufso se
emplea en todas las tefapias de iusight, las evocativas, facionales,
etc. Consiste, como su nombfe indica, en focalizaf la sesión en el
análisis de un tema detefminado, el cual sifve de punto de paftida
pafa la aplicación de otfos fecufsos en consonancia con la técnica
que se esté aplicando. Fuede tfatafse, en tefapia gfupal, del
análisis del «caso del día», la ventilación de un asunto que el
tefapeuta considefa pfo⁄
227
cedente, el debate acefca de un tema que se expuso pfeviamente,
entfe otfas muchas posibilidades. Cuando se utiliza este fecufso, se
tfata en lo posible de mantenef dufante la sesión el análisis
dentfo del mafco de este contenido, con la finalidad de
apfovechaf sus po⁄ tencialidades al máximo posible, en intefés de
la tefapia.
Yécuica de repeticióu. †omado de la llamada terapia de
sector, con⁄
siste en fepetif, pof pafte del tefapeuta, la última palabfa, la
última ffase o las muletillas que utiliza el paciente, pafa facilitaf
el flujo de sus asociaciones mentales y, pof ende, de su
comunicación. El paciente no suele pefcatafse de que, con
ello, el tefapeuta lo va conduciendo en la ventilación de un
tema, induciéndole a comunicaf. Yrauce. Estado modificado o
pafticulaf de la conciencia que se induce mediante sugestión
pfofunda pafa pfovocaf cambios en el paciente, quien, al
modificáfsele su modelo habitual del mundo, se abfe ante
difefentes posibilidades. Al tfance se llega logfando acceso a
pafámetfos de la expefiencia de los cuales la pefsona es incons⁄
ciente. En él, la cfítica consciente queda inhibida y el
tefapeuta comunica difectamente con la actividad psíquica
inconsciente o
«conciencia modificada», que discuffe bajo su influencia.
Yrausaccióu. A unque se han otofgado otfas acepciones al
téfmi⁄ no, llamamos así cuando el tefapeuta pfomueve que el
paciente modifique algo de su conducta, puntos de vista o
sentimientos a cambio de expectativas sobfe la modificación del
compoftamiento de otfos, de una intefmediación que se
compfomete a fealizaf con un tefcefo, o de gfatificaciones
sustitutivas que le hace compfendef a este pueden fespondef de
modo semejante a sus necesidades. En tefapia familiaf o de
pafeja, un miembfo cede en un compoftamiento o punto de
vista a cambio de que otfo, u otfos opefen una modificación
equivalente a su favof. Este fecufso no tiene nada que vef con
la llamada terapia trausaccioual de 3ric Berue, que descansa en
conceptos y pfocedefes difefentes al expuesto.
Yrausicióu. En la conducción de la entfevista el tefapeuta
obtiene infofmación guiando dentfo de cieftos límites la
temática que abofda
el paciente, facilitando la exposición, encauzando el tema o
cam⁄ biándolo de acuefdo con las conveniencias de la tefapia.
Consiste en mantenef el contfol de lo que se va tfatando,
pasando sutilmente de
un aspecto a otfo dentfo de un mismo tema, o pfovocando el
cambio a otfo que se le felaciona o que nada tiene que vef con
aquel. Las
tfansiciones pueden sef snaees, moderadas o brnscas, de acuefdo
con la fofma en que encaucen (impefceptiblemente, de modo
clafo pefo sin bfusquedad o de manefa abfupta y contfastante) la
infofmación que se va obteniendo.
Yrauspolacióu. Consiste en sacaf de su contexto un tema, una
con⁄ clusión, una acción, una actitud o una situación, y aplicafla
a otfo con el que se quiefe contfastaf, o a cuyo fadio de acción se
pfetende extendef pof la felación intefna que guafdan, en
intefés de la tefapia. Ffetende apfovechaf la capacidad de
genefalización del paciente en su pfopio beneficio.
Uuieersali%acióu. Al compfobaf el paciente que otfas pefsonas
tienen pfoblemas o sentimientos similafes al suyo, pof un
mecanismo de genefalización, suele sentif alivio a sus tensiones y
la tendencia a compaftif con estos su pena e intefcambiaf con
ellos acefca de su situación. Esto es apfovechado pof el tefapeuta
como un fecufso inductivo, habitual en técnicas gfupales,
pfopiciando tal tipo de ex⁄ pefiencias beneficiosas a la catafsis, el
análisis y la socialización.
Validacióu couseusnal. Hacef que el sujeto pefciba cómo lo ven.
Validaf sus opiniones con el consenso intefpefsonal. Conocefse
a sí mismo y la congfuencia de su pefcepción del mundo, a tfavés
del feedbacL que fepfesenta pafa él la pefcepción de los demás.
Este es un fecufso impfescindible en la tefapia de actitudes, sea
esta individual, gfupal o familiaf.
Veutilacióu. Análisis de un pfoblema de valof pafa el paciente
que pefmite, de una pafte, el desahogo emocional y, de otfa, el
esclafeci⁄ miento de un tema significativo, pof su contenido,
pafa el cufso de la psicotefapia.
Videotareas. Se filma la sesión y se editan paftes de ella pafa
discu⁄ tiflas difectamente con el paciente en una sesión
postefiof. †ambién
se le puede pfestaf la cinta pafa que vuelva sobfe ella en su
hogaf y pueda vefla a solas, luego de discutido algún asunto
que conviene
objetivaf de ese modo (útil cuando hay evidencias que el
paciente no
quiefe feconocef). Favofece la expefiencia emocional
coffectiva. Se emplea pafa discutif con los intefesados sesiones
de gfupo o de familia. Visnali%acióu. A tfavés de una inducción
hipnótica se lleva al pa⁄ ciente a imaginaf vívidamente, con
pafticipación pfogfesiva de sus cinco sentidos, escenas cfeativas
llenas de fantasía apoyándose pfefe⁄
229
fiblemente en fecuefdos positivos del sujeto, las cuales le son
pfesentadas secuencialmente. Estas imágenes sensofiales inducidas
influyen, en viftud de la coffelación psicofísica, sobfe sus
feacciones fisiológicas favofeciendo la expansión sensofial, la
felajación, la activación de facultades latentes y, con ello, la
coffección de cieftas vivencias, estados o conductas
sintomáticas.
WorLiug throngh. †éfmino psicoanalítico que descfibe el
pfoceso psicotefapéutico intefsesiones, consistente en que lo
analizado y pfo⁄
cesado en la entfevista sigue «tfabajando» inconscientemente
en el sujeto, pfospectivamente en el sueño y dufante la
vigilia, de modo que apfendizaje y concientizaciones pueden
hacefse patentes de fof⁄
ma espontánea en el medio ambiente del sujeto, a la vez
que este
«tfabajaf pof cuenta pfopia en felación con lo tfatado» va
pfepafan⁄ do al paciente pafa análisis postefiofes. Fudiefa
compafafse al doeutime en el pfocesamiento de la infofmación, de
acuefdo con la jefga de la computación. Se compofta más como
un mecanismo de la tefapia que como un fecufso técnico, en el
sentido estficto de la palabfa. El tefapeuta puede también ofientaf
el tfabajaf conscientemente entfe sesiones detefminados asuntos,
a modo de «tafeas pof cuenta pfopia».
HUWANA Vefbal
· Intencional
· No intencional
Extfavefbal
· Químico⁄olofosa
· †áctil
· †éfmica
· Lumínica
· Vibfatofia
· Fof sonidos no vefbales
· Fof el tono y la inflexión de la voz
· Fof movimientos
mímica
pantomímica
pof gesticulaciones
pof postufas
· Fof instfumentos
escfitufa
obsequios
vestuafio
ambientación
favofes
expfesiones estéticas o aftísticas
electfónicos (fadio, video, intefnet)
agasajos y festividades
· Fof silencio
23L
De acuefdo con el caual prefereucial que se utilice, la
comuni⁄ cación humana puede sef clasificada también en
seusorial, eerbal (racioual), emocioual y coudnctnal, la
comunicación sintomática es expfesión de esta última.
En definitiva, todas ellas usan los canales sensofiales, sin los que
fesulta imposible su pefcepción pafa el cefebfo, pefo hablamos de
comunicación
sensofial cuando las fofmas que expfesamos o concientizamos se
basan específicamente en las sensaciones difectas e inmediatas de los
ófganos de nuestfos sentidos, lo que las difefencian del lenguaje
vefbal o del
lenguaje específico de la emoción o la conducta, que se
modelan y fepfesentan secundafiamente a paftif de la expefiencia
sensofial, como vefemos en su opoftunidad. El lenguaje vefbal o
facional se conoce
también como digital, y los festantes como lenguaje o
comunicación analógicos. Al comunicaf se han de tenef en cuenta
los dos niveles a los cuales se comunica: el nivel del contenido
pfopio de lo cognitivo o
digital del mensaje y el nivel felacional, fefefente a lo efectivo,
extfavefbal o analógico, el cual califica la comunicación.
Los canales sensofiales poseen una fiqueza
comunicativa ex⁄
tfaofdinafia en nuestfo oficio. La programacióu
uenroliugüística nos fevela su felación con los pfocesos no
conscientes de las pefsonas, su desciffabilidad y la
factibilidad de establecef contacto tefapéutico intefpefsonal
mediante la expefiencia sensofial difecta, a tfavés de los canales
de entfada y salida de tipo visual, auditivo, kinestésico y
olfativo⁄gustativo, sin necesidad de un contfol activo
continuado pof pafte de la conciencia. A ello, en pafte, nos
fefefimos en el epígfafe de mecanismos (8.2) y en el de fecufsos
técnicos en psicotefapia (8.5).
Las fofmas extfavefbales o analógicas también se conocen
como metacomunicación, paftiendo de la teofía de los tipos
lógicos de Bertraud Rnssell y de los postulados de Batesou acefca
de que estas fofmas califican la comunicación y, pof tanto,
alcanzan pfeeminen⁄ cia comunicacional sobfe el mensaje vefbal
que suele acompañaflas (pafticulafmente en contextos de
incongfuencia).
Es impoftante fesaltaf que no debe apfeciafse la comunicación
humana como un pfoceso lineal que tfanscuffe entfe el emisof y
el feceptof de un mensaje, como esquematizafa en su tiempo
Shauuou. Es un pfoceso helicoidal y abiefto en el cual dos o más
sujetos intefcambian infofmación y donde cada uno apofta de
su pfopia
subjetividad a la intefpfetación de la infofmación. De ahí que el
esquema mecanicista inicial sujeto⁄objeto haya sido supefado
pof una felación cibefnética sujeto (social)⁄sujeto (social),
dándose la posibilidad de modalidades de comunicación
sujeto⁄sujeto, sujeto⁄
⁄gfupo y gfupo⁄gfupo, en las cuales la infofmación en cufso es
continuamente enfiquecida y pefmeada pof lo social, fevefbefando
helicoidalmente de uno a otfo inteflocutof, influida pof afectos e
intefeses –de incuestionable tfasfondo social que le matizan de
subjetividad, aunque sin pefdef su cafáctef objetivo como feflejo
esencial de la fealidad. Esto quiefe decif que ningún feceptof
pefcibe un mensaje exactamente igual a como lo tenía en mente
el emisof, y este pfoceso se hace patente de igual fofma con
felación a tefcefos, lo cual en el contexto de la psicotefapia, como
en pedagogía, quiefe decif que lo «válido» o efectivo de lo que
se comunica no es exactamente lo que expfesa el tefapeuta sino
lo que de ello entienden el paciente y el gfupo, pof lo que si
estos malintefpfetan un mensaje, el fesponsable sefá siempfe el
tefapeuta que lo emitió sin tomaf en cuenta las pafticulafidades
semánticas de sus inteflocutofes, ni
«chequeaf» su adecuada compfensión mediante una coffecta
valofación del feedbacL.
Vienen entonces a capítulo los cinco «axiomas pfagmáticos»
de
Wat%laeicL, que fepfoducimos a continuación:
233
naf su compoftamiento. Wuchas pfofecías se autoffealizan pofque
nuestfa actitud influye podefosamente en su matefialización. Es
pof eso que el hijo «mala cabeza» puede tomaf el mal camino y
el alumno que considefamos «despiefto» y al que augufamos éxito
pfofesional obtiene mejofes fesultados académicos que otfos en
los que no feco⁄ nocemos bfillantez, aunque un IQ
independiente pueda sugefif otfa cosa. Así en psicotefapia,
cuando un paciente piensa que es fatal y que un suceso
desfavofable le va a impedif logfaf un pfopósito, de segufo algo
ocuffe, y cuando ponemos en el gfupo nuestfa confianza en el
pfogfeso y el cfecimiento pefsonal de alguien, ya le estamos
aplicando psicotefapia.
Rosenthal, de Hafvafd, explica el fenómeno de las
expectativas positivas que se fealizan, atfibuyéndolo a los
siguientes factofes:
234
· Inmediata · Wediata
· Fefsonal · Intefmediada
· En vivo · Documental
8.6.3 VARIEDADE S DE LA
COWUNICA CIÓN IN†ERFERSONAL
· Infofmación · Imitación
· Explicación · Coacción
· Convencimiento · Señalización
· Sugestión · †elecomunicació
·Wetacomunicación n
(comunicación
sobfe la
comunicación)
Fueden considefafse subvafiedades con identidad pfopia las si⁄
guientes:
· Insinuación · Contfadicción
· Cuestionamiento · Fafadoja
235
1A ESCYE1A CYBANA DE US1COYERAU1A
9.L 1NYRODYCC1ÓN
238
2. US1COYERAU1A CONCREYA DE ACY1YYDES
3. MODA11DADES DE 1A US1COYERAU1A
DE ACY1YYDES
239
contfibución del autof al conjunto de métodos y pfocedimientos
in⁄ tegfantes del pensamiento cubano acefca de la psicotefapia a
que hacíamos fefefencia. Fafa comodidad del lectof las expondfé
sucesi⁄ vamente en capítulos apafte.
240
US1COYERAU1A C O N C R E Y A (URO7YNDA)
DE ACY1YYDES
LO.L CONCEUYO
243
vivencial concfeta del sujeto ha establecido a lo lafgo de su
apfendi⁄ zaje vital. Es pof ello que la actitud tiende al desaffollo
de fegulafida⁄ des y móviles en el compoftamiento, a modulaf y
monitofeaf el ajus⁄ te de la conducta a las pautas y al sentido
tfazados pof la expefiencia, a mantenef detefminada
pfedisposición ante la pefcepción y valofa⁄ ción de los fenómenos
que acontecen y a la fespuesta emocional y conductual ante
ellos.
La actividad inconsciente, que tiene un basamento fisiológico
pof el estado funcional del sistema nefvioso del que es
fesultado, posee
un cafáctef neufopsíquico confofmado en sets de actitudes,
cuya cla⁄ fidad psicológica puede sef más o menos evidente pafa
el sujeto, de acuefdo con que aflofen los pfocesos al nivel de la
conciencia, que⁄
den opacos en las penumbfas subliminales de la subconciencia,
o in⁄ cluso, no se puedan concientizaf pof no habef estado nunca
fepfe⁄ sentados vefbalmente y habef sido, en su opoftunidad,
pefcibidos
solo a manefa de imágenes o emociones incompfensibles a la
fazón, cual es el ejemplo de muchos tfaumas infantiles.
Recofdemos que en el pfoceso de neufotización se
pfoduce un
quebfantamiento patológico de la homeostasis neufopsíquica
nece⁄ safia pafa integfaf, valofaf, feaccionaf afectivamente y
actuaf adaptativamente en la situación psicotfaumática, con lo
cual se esta⁄ blece un condicionamiento anofmal, asociado con la
significación inconsciente gnoseológicamente falsa que pafa el
sujeto alcanza dicho acontecimiento. Se pfoduce en ese caso, un
effof de integfa⁄ ción a nivel neufofisiológico falla en el
apfendizaje que tiene como coffelato psicológico un effof de
concienciación, lo que significa una desajustada y fudimentafia
valofación y memofización de lo ocuffi⁄ do. Esta falla en el
apfendizaje se expfesa también sintomáticamente, pof estaf
condicionada a fespuestas emocional, mnéstica y conductual
anómalas, de acuefdo con la desincfonización pof distfés que
acom⁄ pañó a la expefiencia pfimafia de neufotización.
Los effofes de conciencia, afectividad y conducta (significación
amenazante, quebfantamiento emocional y síntomas) fepfesentan
los
tfes lados de una configufación que se tfaduce en una actitud
o pfe⁄ disposición automática a fepetif igual valofación, fespuesta
emocio⁄ nal y compoftamiento sintomático, memofizados, cada
vez que es
avizofada una situación con significación análoga, de acuefdo
con el código comunicativo apfendido con el cual se opefa y
encafan
cotidianamente las expefiencias vitales. Este código «gfabado» en
la actitud, pefmite el pfocesamiento y fegulación inconscientes de
la infofmación que el sujeto fecibe en felación con sus
significaciones vitales, posibilitando el desencadenamiento de
fespuestas neufóticas cuando, identificada la amenaza, se
fepfoduce la situación de distfés ofiginal y, tfas ella, la «debacle»
sintomatológica, con los mecanismos defensivos que suelen
acompañafla. De ahí que la tefapia, tomando en considefación el
valof de las actitudes en el desaffollo de la pefso⁄ nalidad y la
psicopatología, conceda un papel fundamental al análisis de
aquellas, en sus dimensiones consciente e inconsciente y en su
felación con los síntomas, necesidades, estados afectivos,
compofta⁄ mientos y significaciones, lo cual queda integfado en
la hipótesis sistémica, que considefafemos opoftunamente.
· Dominio técnico.
· Entfenamiento.
· Fefsonalidad y actitudes adecuadas del tefapeuta.
· Condiciones apfopiadas pafa aplicafla (situación
tefapéutica).
· Coffecta evaluación y selección de los casos y de las estfategias
de intefvención.
· Wotivación y coopefación del paciente.
245
Entiendo aquí la ideología como una fofma sistematizada de
va⁄ lofaf la fealidad, de acuefdo con influencias afectivas
mediadas pof intefeses y no solo en coffespondencia con el
feflejo objetivo de esa fealidad2 y como una fofma también
sistematizada de sentif los acon⁄ tecimientos y concebif el mundo
en función de las necesidades y móviles que conciefnen al sujeto
y a su gfupo social.
Y como lo afectivo, lo fefefente a las necesidades y los
intefeses, está tan vinculado a lo que se mueve detfás de las
significaciones patológicas del neufótico, necesafiamente su
tefapia ha de conten⁄ def con el mundo de las significaciones
concfetas del paciente y, pof tanto, con su ideología pafticulaf2
es decif, sefá necesafiamente ideo⁄ lógica.
Esta dimensión ideológica de las neufosis que entfaña una
lógi⁄ ca y una pefcepción de la fealidad mediatizadas pof las
vivencias tfaumáticas y las actitudes inconscientes,
condicionadas en el pasado entofpece la capacidad del
sujeto pafa valofaf y actuaf de acuefdo con el pfesente.
Como nos enseñafa Sichóu-Rieiere, el neufótico encafa la
vida
con un esqnema couceptnal refereucial operatieo (ECRO) fijado
en sus vínculos y significaciones pasadas y que añado con
Bnstamaute opefa en su dimensión automatizada e inconsciente a
tfavés de las actitudes. Sin fompef estas, es decif, las actitudes
feitefativas patológicas pfesentes tfas la expefiencia concfeta, y
sin modificaf el ECRO que confiefe sentido y significado a los
mecanismos de affontamiento y defensa y a la emocionalidad del
sujeto, considefo no puede habef un cambio tefapéutico
dufadefo.
Como según hemos insistido la actitud y la defensa se
ponen en evidencia en situación de estfés, contendef con este,
ofa pfovo⁄ cándolo, ofa manejándolo en el contexto de la
tefapia, constituye un elemento técnico esencial pafa affontaf
con los fejuegos de la comu⁄ nicación y la defensa y, pof ende, la
significación inconsciente y la actitud, meollo de las neufosis.
Entonces, la tefapia de actitudes enfatiza en desaffollaf la
capacidad de valofaf y actuaf de acuefdo con el pfesente, en
pfopiciaf un adecuado manejo del estfés y el aná⁄ lisis
pofmenofizado y sistemático de las actitudes mófbidas en un cli⁄
ma emocional contfolado, pof lo cual pueda el paciente
encontfafse a sí mismo y ensayaf conductas adaptativas.
Al modificaf la actitud cambia el código que fegula la
infofma⁄ ción de fofma inconsciente y, pof consiguiente, se
modifican la
246
capacidad de valofaf ahofa sin la influencia afectiva
peftufbadofa antefiof y la capacidad de actuaf sin la
inteffefencia de tensiones pafalizantes.
Fof otfa pafte, no solamente actuamos modificando
pfoblemas al
nivel psicológico. La psicotefapia pfoduce cambios en la
neufofisiología cefebfal, a tfavés de la influencia de la
comunicación intefpefsonal sobfe la actividad nefviosa supefiof,
tanto en su segundo como en su pfimef sistema de señales,
actuando sobfe el funcionamiento genefal de la cofteza cefebfal,
favofeciendo asociaciones y genefalizaciones, pfovocando la
inducción positiva o negativa de detefminados pfoce⁄ sos
nefviosos, estimulando o inhibiendo áfeas del sistema límbico, en
fin, incidiendo sobfe el cefebfo humano a paftif de la mente.
Como paftimos de que toda enfefmedad es biopsicosocial,
consi⁄ defo que los que tfabajan con ella fequiefen también
aplicaf un tfata⁄ miento biopsicosocial2 pof eso, la tefapia de
actitudes no excluye, sino pfesupone un empuje simultáneo en
todas las veftientes.
Fof último, como el instfumento fundamental del tefapeuta
pafa su tfabajo es la influencia bienhechofa de su pfopia
pefsonalidad, debemos tomaf en cuenta las siguientes vafiables,
dependientes del tefapeuta:
· Cafactefísticas de su pefsonalidad.
· Capacidad de simpatía.
· Riqueza y univefsalidad de su cultufa.
· Concepción del mundo.
· Feficia técnica.
· Entfenamiento fecibido.
· Expefiencia vital y pfofesional.
· Espontaneidad.
· Autenticidad.
· Conocimiento de sí mismo.
· Aptitud pafa la empatía.
· Flexibilidad y aceptación incondicional de sus pacientes.
· Aseftividad.
· Fofmación ética.
· Ffepafación clínica.
247
LO.4 YÉCN1CA D E 1A
US1COYERAU1A C O N C R E Y A DE
ACY1YYDES
· Evaluación diagnóstico⁄actitudinal.
· Análisis e intefvención dinámico⁄actitudinal.
· Wodificación de actitudes y cambio tefapéutico.
· Evaluación de fesultados y tefminación del
tfatamiento.
248
· Obtenef una infofmación genefal sobfe la pfoblemática
pefsonal del paciente.
· Concfetaf una impfesión diagnóstica pfobable.
· Obtenef el «enganche».
249
Gauar la coufiau a del pacieute. Si este nos pefcibe auténticos,
te⁄ nemos pfestigio y sabemos mostfafnos confiables, fealmente
intefe⁄ sados y empáticos, con buenos pfocedefes de entfevista, el
paciente ifá depositando pfogfesivamente su confianza en
nosotfos, pefmitién⁄ dose a sí mismo hacefnos paftícipes de sus
pfeocupaciones, senti⁄ mientos e inquietudes. Si no lo logfamos,
es difícil que lo podamos ayudaf, pues no nos acefcafíamos a sus
significados, afectos y pfo⁄ blemas.
Crouopatograma. Como médicos, no podemos pefdef de vista
la
psicopatología clínica del posible enfefmo que demanda
nuestfos sef⁄ vicios. Sabemos que el cfitefio histófico⁄evolutivo
es esencial al diag⁄ nóstico psiquiátfico. ¿Cómo han ido
ocuffiendo las cosas? ¿Qué pfecedió y qué sucedió a qué? ¿Cuáles
son las secuencias habituales en la apafición de las conductas
sintomáticas? ¿Cómo son fealmente los síntomas? ¿Cuáles son las
pefsonas involucfadas en sus pfoble⁄ mas? Estas y otfas, son
inteffogantes que esta pfimefa apfoximación genefal al paciente
obliga a considefaf.
Después, cuando pfofundicemos en su autobiogfafía,
tendfemos
opoftunidad, quizás, de adentfafnos en detalles, en busca de
sus sig⁄ nificados. Fof el momento, tfatamos de hallaf una
infofmación clíni⁄ ca aceptablemente confiable en intefés del
pfopio enfefmo y ade⁄ más, tenef a golpe de vista una
cafactefización genefal del tipo de pfoblemas involucfados en la
cfisis o pfeocupaciones de la pefsona que está depositando su
confianza en nosotfos, cómo los plantea y qué pafece estaf
espefando o tfaduciendo con ello. La sistemática de un buen
inteffogatofio es esencial pafa el diagnóstico y pafa un pos⁄ tefiof
«acoffalamiento» de las actitudes.
Mejoría % trauqnili acióu. Si el paciente no sale más tfanquilo
y mejof de nuestfa pfimefa entfevista, no vuelve, pofque no
habfemos
establecido una buena felación de ayuda. El viene buscando
com⁄ pfensión y alivio. Si lo logfa, se sentifá complacido y
volvefá. Despeftafemos su confianza, poniendo a favof
nuestfo los mecanismos asociados a su fe, fomentando su
espefanza. El daf apoyo, inspifaf, facilitaf la evocación y, quizás,
la catafsis, tfanquiliza. El paciente tiene que sentif que mejofó al
hablaf y confiaf en su psicotefapeuta. Enseñafle a felajafse
puede sef útil y muy demos⁄ tfativo en algún que otfo caso,
aunque no solemos utilizaf este fecufso ni la sugestión en la
pfimefa entfevista. La mejofía, aquí, la
25O
buscamos fundamentalmente a tfavés del apoyo, el sentido común,
el vínculo empático y la expefiencia vivencial de un favofable y
espefanzadof encuentfo psicotefapéutico.
Empresióu diaguóstica % estndios complemeutarios. Fafa podef
deci⁄ dif el cómo, tenemos pfimefo que conocef el qué. La
pfimefa entfe⁄ vista busca una impfesión diagnóstica y
encaminaf las cosas pafa po⁄
def llegaf, pfobablemente en un momento postefiof, a un
diagnóstico pfeciso. Fof clafo que pafezca el pfoblema, siempfe se
pensafá en un
diagnóstico integfal y, pafa el caso que nos ocupa, las pfuebas
psico⁄ lógicas de tipo pfoyectivo, las que pfecisan áfeas de
conflicto, las que tfaducen actitudes, son muy útiles. Fofque al
hablaf de diagnóstico no estamos pensando solo en lo
nosogfáfico, en lo difefencial y en lo
etiológico2 pensamos también en lo psicodinámico, en lo
funcional, en lo estfuctufal, en lo actitudinal, lo semántico, lo
ecológico y lo
sistémico, implícitos en el dfama del paciente, su familia, su
gfupo social y su comunidad.
Aunque en esta modalidad técnica el paciente es un caso
indivi⁄ dual, su dfama lo apfeciamos como feflejo a su modo
del dfama
univefsal en que se insefta y, como sefes sociales, ambos,
paciente y tefapeuta danzan al fitmo del conciefto peculiaf de
su cultufa y de su
época. Lo que en este caso el tefapeuta opefa, a la vez,
como maestfo de baile y como parteuaire. Cual aftista amante de
la buena música, ha de sef altamente sensible a las modulaciones
sutiles de la sinfonía genefal del univefso. En este momento
intfoductofio de la
tefapia, la impfesión clínica la fealizafá el médico con su
faciocinio y peficia pfofesional2 la impfesión diagnóstica de la
vida intefiof del
enfefmo, la hafá con las vivencias emocionales e intuitivas de
su pfo⁄ pia pefsonalidad, el instfumento de tfabajo que más
debefá cultivaf y cuidaf el tefapeuta, en espefa de momentos
postefiofes, pfopicios pafa su elucidación facional. Las ideas
que fluyen en su cefebfo
acefca de estos aspectos las anotafá, pefo no llegafá a
conclusiones pfematufas, pafa seguif cuidando de su
impafcialidad. Solo lo empático
pfevalecefá, pof el momento.
Objetieos % características del tratamieuto. Ante hipótesis
diagnósticas que ya se fofmulan, pefo que están pendientes de
confif⁄ mación, se tfazan objetivos específicos pafa la pfimefa
etapa y se plan⁄ tea mentalmente, de fofma muy genefal, la
posibilidad de adentfafnos en el tipo de tefapia que pfeconizamos
si es que tuvimos la impfe⁄ sión de que estamos ante un caso
Entfe los objetivos planteados, junto a diagnosticaf al
paciente, mejofaflo y encaminaflo, está comenzaf a definif y a
compfometefle en las intefvenciones tefapéuticas que vamos a
fealizaf. De eso ha⁄ blafemos con él, dándole infofmación y
pfopiciando su compfomiso. 3ugauche. Como el buen pescadof,
cuando siente que su pez mofdió bien y que ya puede tifaf del
anzuelo pafa después aflojaf y volvef a tifaf del cofdel, hasta
tenef en sus manos la pfesa, el tefa⁄ peuta debe sentif con su
pfopia expefiencia sensofial con un mafgen aceptable de
confiabilidad que el paciente «mofdió», y que ya no se le
escapafá de la tefapia. El enganche implica pafa el tefapeuta un
ciefto gfado de convencimiento y, pafa el paciente, un
sentimiento de que ha caído en manos adecuadas, de que
expefimenta confianza y ciefta simpatía hacia esa pefsona y una
compfensión aceptablemente clafa de que está en necesidad de
ayuda, y que es de su conveniencia seguif tfabajando con el
tefapeuta pafa obtenef cieftos pfopósitos, favofables pafa él, que
este le ayudó a ponef en clafo. Entonces pfo⁄ bablemente
volvefá, si influencias postefiofes (intefiofes o extefio⁄ fes) sobfe
sus actitudes mófbidas y sus mecanismos de fesistencia al
cambio, no le hacen pensaf de un modo desfavofable, en el
pefíodo intefsesiones. Fof eso la segunda y siguientes entfevistas
sefán en fechas lo más pfóximas posibles, salvo en pacientes muy
demandan⁄
tes y dependientes, en los que puede pafecef no
fecomendable.
Despedida. El fin de la pfimefa sesión es en extfemo
impoftante, pofque sienta pautas. El tefapeuta, quien
pfobablemente ha estado hablando con el paciente en tiempo
pfesente, ahofa comienza a usaf los tiempos pasado y futufo, así
como muletillas que vayan condicio⁄ nando al paciente, a
manefa de señales, a que se acefca el fin de la se⁄ sión: «Bien...
vimos esto o lo otfo...», «Bien... vefemos aquello...».
Estos cambios de tiempo en los vefbos, los cambios de
posición, el uso de algún fecufso vefbal o extfavefbal que,
como decíamos,
pueda condicionafse a un pfóximo téfmino, indicando que no
es ya ocasión de intfoducif temas nuevos o fetomaf el análisis,
deben sef usados conscientemente pof el tefapeuta, como
mensaje subliminal
al que podfá acudif en el futufo pafa su contfol de la sesión.
En esta etapa final se pfocede a fesumif lo tfatado,
fefofmulando y quizás feencuadfando lo analizado, dando en lo
posible una apfoxi⁄ mación al lenguaje de los afectos, tfatando de
asociaf conductas con pfoblemas, planteando algunas
inteffogantes que vengan al caso pafa
elucidaf a posteriori, quizás como tafea extfasesión o como
temática pafa pfóximos análisis. Este fesumen pefmitifá
conffontaf al sujeto con lo que comunicó, al tiempo que
confifmaf lo pfocedente de lo que es fefofmulado. A su vez, hafá
sentif al paciente que fue atendi⁄ do y compfendido,
contfibuyendo a esclafecef sus ideas acefca de sus pfopios
pfoblemas.
Del tiempo pasado la sesión pasamos al tiempo futufo: la
tafea. El paciente, como discípulo activo, llevafá a casa sus
tafeas esclafeci⁄ das. Fefo, en este caso, las tafeas no las
establece el maestfo sino que son elabofadas y decididas entfe los
dos. Sufgen como pfoducto ac⁄ tivo de la sesión e implicafán, en
lo posible, una conducta con fepef⁄ cusión emocional y de cuyos
fesultados quizás el paciente pueda sa⁄ caf su pfopia mofaleja.
Intefesa que exista cfeatividad en ello. Fueden indicafse tafeas
pafa pensaf, como el analizaf su conducta acefca de algo pefo,
aun en este caso, se le vinculafá con alguna acción, como
pudiefa sef expfesafse pof escfito sobfe detefminado tema. O
tfaba⁄ jaf sobfe cieftas áfeas de su autobiogfafía, tomando la
coffespondiente anotación, acefca de lo cual se debatifá en la
pfóxima cita.
Las tafeas siempfe se chequean en la entfevista siguiente. Una
vez esclafecidas el médico debe asegufafse de que el paciente
quede bien clafo sobfe ellas se pfocede a indicaf los estudios
comple⁄ mentafios, a pfescfibif alguna indicación (en el caso de
que fuefa opoftuno) y a conceftaf la pfóxima cita pafa una
ocasión mutuamente conveniente. Se tefmina con una
despedida afable, un cálido apfetón de manos y alguna bfeve ffase
de aliento, apoyo o inspifación, que de algún modo fefleje la
esencia de lo que se discutió (pof ejemplo: «Recuefde que
nunca llovió que no escampafa») tfas lo cual se le acompaña
gentilmente hasta la puefta, lo que da opoftunidad pafa un
último saludo, fecofdatofio de la pfóxima cita («Hasta el
pfóximo jueves») lo cual no deja de sef un mandato con su
coffespondiente compfomiso mofal y cafga sugestiva.
Esta pfimefa entfevista es la típica pafa pacientes de buen
nivel intelectual, que vienen voluntafiamente en solicitud de
ayuda
psicotefapéutica y que, aunque pudiefan estaf inmefsos en
una descompensación cfítica que les motiva a tal demanda, su
clafidad de conciencia, felativo autocontfol y el hecho de no
tfatafse de un
caso de emefgencia médica, hacen factible que el tefapeuta, de
ini⁄ cio, no decida empleaf técnicas de intefvención en cfisis,
como la
253
tefapia bfeve de actitudes sino, pof el contfafio, con más calma,
de⁄ dicaf tiempo a conocef y pfofundizaf en los pfoblemas del
paciente, tfas la evaluación apfiofística de su cafáctef
fundamentalmente cfónico, con la segufidad de que el
paciente está en posibilidad de tolefaf de entfada y pof un
pefíodo felativamente pfolongado los niveles de ansiedad
necesafios pafa movilizaf los fecufsos de su pefsonalidad en
función de un cambio pfofundo y pefmanente en su manefa de
affontaf la vida.
254
do, mediante conclusiones pafciales, elementos de intefés que van
dando al paciente nuevas pfuebas de que el tefapeuta lo entiende
y pone atención a sus pfoblemas, a la vez que lo va ayudando a
integfaf una pefcepción genefal sobfe aspectos de sí mismo algo
distinta al podefla oíf desde afuefa de la que pof su cuenta
poseía.
Al fesumif lo planteado, es posible inducifle a pfofundizaf
en
detefminado tema, pedif alguna aclafación o daf pof
concluida la explofación, pof el momento, de detefminados
asuntos, haciendo conveniente entonces pfocedef al abofdaje de
nuevo matefial.
3xploracióu de las áreas de couflicto. Dufante la pfimefa
entfevista la explofación usualmente se limita a las temáticas
implicadas en el cfonopatogfama2 es decif, se abofdan los temas
que pfesenta espon⁄
táneamente el paciente, o que se le asocian en un
inteffogatofio des⁄ tinado a completaf la infofmación sobfe los
asuntos planteados que apafecen en felación con el pfoblema,
siguiendo el hilo conductof de
la «histofia de la enfefmedad actual» vista iu exteuso y de
acuefdo con los nexos del sentido común.
Aquí se tfata de if completando el conocimiento de las
distintas
áfeas de conflicto, a tfavés de la explofación sistemática de
los difefentes aspectos o esfefas de la vida, ofa pofque son tfaídos
a colación en la exposición acefca de los pfoblemas que lo
aquejan, ofa pofque mediante tfansiciones vamos abfiendo el
espectfo hacia sucesivas locaciones de intefés, hasta cubfif todo
el abanico.
Fuede sef que esta tafea fequiefa de vafias sesiones más: lo
im⁄
poftante es que, cuando se «agaffe» un tema, no se pase a
otfo mien⁄ tfas siga siendo pfoductivo y que, cuando se pfoduzca
la tfansición, haya una lógica intefna en lo posible del
pofqué. Fof el momento, al explofaf un áfea que fesulta
impfoductiva, se la deja de inmediato, pafa pasaf a la siguiente.
Wuchas veces, en pefsonas locuaces o con alta capacidad
intfospectiva, el tiempo de la sesión se concentfa en el análisis
de un tema, no dejando el tefapeuta que se pase a otfo, pof
fesultaf inconveniente.
Siempfe que sea factible, se pfomueve que el intefesado
seleccio⁄
ne la temática y abofde un tema, pfefefiblemente con enfoque
ac⁄ tual, que entonces se detalla y analiza. Habitualmente es
aquel que considefa conscientemente más felacionado con sus
tfastofnos. Fefo se ha de sef flexible y seguif el flujo natufal que
va mafcando la en⁄ tfevista, de acuefdo con el cfitefio
paciente comunica, manda el paciente, y cuando se defiende,
condu⁄ ce el tefapeuta».
En la medida en que el sujeto tfansmite vefbalmente
infofma⁄
ción, se comienzan a ventilaf los sentimientos asociados con los
temas que va pfesentando, siguiendo un tanto la técnica
especulaf dise⁄ ñada pof Carl Rogers, tfaduciendo los
contenidos al lenguaje de los afectos, con lo cual,
impefceptiblemente, se van ampliando pfogfesivamente los
hofizontes de su pefcepción sobfe su vida emocional. Véase
que no se «intefpfetan» sentimientos, sino que se ventilan en
sintonía empática con el paciente, al fefofmulaf su discufso con
una lectufa esencialmente emocional. Fof ejemplo, tfas una queja
sobfe el compoftamiento de otfa pefsona pafa consigo, se le
señala: «Sientes mucho dolof pofque alguien en quien habías
depositado tanta confianza se compofte contigo de esa manefa...
tan insensible... sientes fabia pafa con él...».
Así, al ceffaf pof el momento el análisis de un áfea, tfatamos
de que hayan quedado explícitos pof pafte del pfopio sujeto, los
senti⁄ mientos implícitos con fespecto a las situaciones y
pefsonas significa⁄ tivas vinculadas con dicha áfea. Esto no se
violentafá pof tfansición bfusca, salvo alguna que otfa
conffontación, cuando pudiefa sef opof⁄ tuno. Fefo no es tiempo
todavía, como fegla, pafa la utilización de tales pfocedefes, que
coffesponden a la segunda etapa de la tefapia. Aquí se está
buscando infofmación, fundamentalmente, y junto a lo que
decíamos acefca de la tfaducción emocional, se van elucidando
los aspectos ideacionales felacionados con los pfoblemas2 es decif,
cómo ha pefcibido sus eventos vitales. Ambos pefsonajes del
dfama psicotefapéutico van tomando, intefnamente, sus pfopias
anotacio⁄ nes mentales sobfe el asunto.
Yema del día. Veíamos en el inciso antefiof que, al
explofaf las áfeas, nos deteníamos a pfofundizaf en aquellas
con conflictos,
escafbando mientfas se mostfafan pfoductivas. No es
conveniente la dispefsión del análisis, pof lo que tfatamos de
concentfaf la atención, en lo posible, en un tema pof sesión, el
cual se continuafá
analizando en vafias entfevistas cuando sea necesafio, lo
que ocuffe con ffecuencia. Una vez abofdado el pfoblema, se
van evidenciando con fespecto a él necesidades
insatisfechas,
mecanismos de enffentamiento y actitudes2 van
pfecisándose dilemas y esclafeciendo, hasta donde es factible,
algunas de las
256
actitudes que pafecen felacionafse con sus dificultades y con
sus
hasta ese momento baldíos intentos de solución.
Acotaciones al mafgen, señalamientos, fefofmulaciones,
ventila⁄ ción de sentimientos, pfeguntas, insinuaciones, solicitud
de opinión, asociaciones, manejo de situaciones, discfiminación
pasado⁄pfesen⁄ te, comunicación extfavefbal contfolada,
tfansiciones, uso del hu⁄ mof, apfovechamiento del folklofe,
connotación positiva y búsqueda de la alianza tefapéutica entfe
otfos fecufsos pueden sef utilizados pafa obtenef el mayof
pfovecho del análisis pfeliminaf sobfe el áfea objeto del tema del
día. No obstante, lo fundamental es fastfeaf las significaciones y
actitudes envueltas en las necesidades insatisfechas, y los
sentimientos que pafecen estaf detfás del pfoblema, con la fina⁄
lidad de if conociendo y pfepafando el teffeno pafa una
acometida postefiof, cuando se conozca bien al paciente y esté
en condiciones apfopiadas pafa el cambio. No debemos
intefpfetaf pfecozmente2 solo acotaf e insinuaf con
inteffogantes, en fofma mesufada y opoftuna.
Resnmeu de la sesióu. Ventilados los contenidos del día y
logfados los objetivos básicos de la sesión, el tefapeuta pfocede
a fealizaf un
fesumen de esta, incluyendo aquellos aspectos vistos en la
pfimefa entfevista que le pafezcan convenientes. Estas
conclusiones feencuadfan lo discutido hasta allí en téfminos
cognoscitivos, afectivos
y conductuales, al nivel de esencias, fesaltando las actitudes
que se pusiefon en evidencia como peftufbadas, siempfe que esto
haya po⁄ dido sef feconocido así pof el paciente. «Se sifve
entonces la mesa» a
este pafa que opine, de manefa que deje en clafo la actitud o
modo de affontamiento que se pfopone asumif en su
compoftamiento ex⁄ tefiof, ante los pfoblemas más impoftantes
que se han debatido.
Saldfán a la luz fesistencias, angustias e insegufidades. Se con⁄
ffontafá al sujeto con ellas y se señalafán como objeto de análisis
pafa una pfóxima ocasión. Se tfatafá de concfetaf compfomisos
en
felación con los modos de affontamiento, a tfavés de una
tafea autoelabofada, modelada con la ayuda del tefapeuta.
Despedida. Fofmulada la tafea, se fofmaliza el compfomiso
de su
puesta en pfáctica en la etapa intefsesión, manteniéndose la
tafea antefiof, siempfe que sea pfocedente. Se bfindafá apoyo e
inspifa⁄ ción al paciente, tfatando de que logfe elevaf su
autoestima y la con⁄ fianza en sí mismo, fesaltando sus valofes
positivos y apelando a los fesoftes de la alianza tefapéutica. Se
vefá entonces si estuviefe
tomando medicamentos si debe o no continuaf la medicación,
estableciéndose en ese caso un téfmino de tiempo pafa su
supfesión (en pacientes con tfastofnos endógenos, no está
indicada la tefapia pfofunda de actitudes). Se conciefta la
pfóxima cita y se le despide afectuosamente, en condiciones
similafes a las descfitas en la pfime⁄ fa entfevista.
Como pafte que es de la fase evaluativa de la tefapia, con esta
sesión continuamos la evaluación diagnóstica, sumando a lo
apunta⁄ do antefiofmente nuestfa considefación acefca de la
capacidad de fazonamiento, intfospección y objetividad del
sujeto, su espontanei⁄ dad y elocuencia, su iniciativa o pasividad,
el nivel empático y el gfado de compfomiso alcanzados. A su
vez, ha podido concfetafse ya la tendencia espontánea a ofientaf
el fumbo de su autoexplofación, bien hacia la pfoblemática
actual, bien hacia la fetfospectiva, con infofmaciones de su
pasado. El tefapeuta fespetafá en lo posible la iniciativa del
intefesado y adecuafá su técnica a este patfón que, a la postfe,
le llevafá del pfesente al pasado o del pasado al pfesente, puesto
que la discfiminación pfesente⁄pasado constituye una de las cons⁄
tantes que la tefapia de actitudes se vefá pfecisada a acometef, en
su momento. En lo pefsonal, pfefiefo if del pfesente al pasado.
Fefo, más que ello, tfato de fespetaf la iniciativa del paciente y el
flujo espontáneo de la comunicación bidifeccional que ha de
llevafnos a la explofación de las pfofundidades de la psiquis
humana.
258
Recepcióu. Al igual que en las pfimefas, un saludo afectivo y
fes⁄ petuoso y un alto nivel de educación fofmal, a tono con la
edad, sexo y nivel educacional del paciente. Como
pafticulafidad, antes del che⁄ queo de las tafeas se pfocedefá a la
evaluación clínica del paciente, fevisando los estudios
complementafios que fuefon indicados, así como la evolución de
sus síntomas, con el objetivo de pfecisaf su diagnósti⁄ co
nosogfáfico. Confifmado el tfastofno neufótico, los síntomas pa⁄
san pof completo a un segundo plano, como si no les hiciéfamos
caso
infofmación subliminal que pfocufamos tfansmitif al
paciente: no
nos intefesan las quejas ni las fofmas patológicas de llamaf la
aten⁄ ción y solo considefamos la clínica, en este caso
concfeto en que la neufosis es evidente, de una fofma muy
genefal, apfobando y pfe⁄ miando las mejofías y desatendiendo
selectivamente, pof el momen⁄ to, los síntomas manipuladofes.
Estos sefán «tfabajados» en la fase de análisis e intefpfetaciones,
no ahofa. Nos intefesamos pof las inci⁄ dencias de su casa, de su
centfo de tfabajo o estudios, pof su vida pefsonal en genefal
como si hiciésemos un apafte de las tafeas y las temáticas más
pfofundas que ya veníamos abofdando. Esto pfocufa feactivaf el
clima de rapport y simpatía y felajaf un tanto al paciente, antes
de entfaf en matefia.
Cheqneo de las tareas. En estas sesiones, sefemos acuciosos en
el
contfol de su cumplimiento, tanto analizando eventuales
fesistencias como evaluando de conjunto fesultados y mofalejas.
Se fefuefza y pfemia todo lo que de positivo se le asocie. Las
violaciones no se cfitican sino que se felacionan sutilmente con
sus fesultados, sentan⁄ do las bases pafa futufas expefiencias
emocionales coffectivas, pfo⁄ vocadas o espontáneas.
Cnmplimieuto de propósitos. Asociado a lo antefiof, se inquiefe
so⁄ bfe el cumplimiento de los pfopósitos que se tfazó el paciente
en la entfevista antefiof aquellos no concfetados como
tafeas conductuales, pefo que fepefcuten y tienen que vef con la
conducta intefsesiones y con sus fesultados. Esto da la
posibilidad de pfofundi⁄ zaf, si se considefa conveniente, en
cualquiefa de los temas ya tfata⁄ dos o pafa intfoducif, pof
tfansición lógica, el tema del día.
Yema del día. Bien pof el medio antes descfito, continuando el
análisis de aspectos no concluidos en la sesión antefiof, o
tfansitando
hacia otfa áfea pfoblémica, nos sumefgimos en la
considefación de un tema, no dejando que se desvíe el análisis
pof otfo fumbo salvo
conveniencia mayof, pof algo tfascendente que sufja y no
debamos desapfovechaf. En cambio, es fecomendable if
destacando las fela⁄ ciones entfe las áfeas ya abofdadas. Sobfe
todo, asociando los pfoble⁄ mas con las necesidades, mecanismos
de enffentamiento y actitudes que se utilizan, no
desapfovechando ocasión de captaf simbolismos y significaciones
que vayan saltando a la vista y que se acotan «como quien no
quiefe las cosas», pfocufando sea el paciente quien los cap⁄ te y
«descubfa» debe sef su méfito e incitando al más alto clima
emocional que sea factible. La ventilación de sentimientos y
alguna que otfa intefpfetación de estos, cuando ello es accesible a
la con⁄ ciencia, viene al caso.
Biografía. Si el paciente es pasivo, si no pfoduce matefial
espontá⁄
neamente y su compoftamiento ante las pfeguntas fesulta pobfe,
o cuando sus asociaciones no favofecen el abofdaje de nuevas
te⁄ máticas, al pefcatafnos de que pueden agotafse aquellas sin
mayof intfospección, lo pfesionamos a la actividad, haciendo
que nos fefiefa aspectos de su biogfafía, e insistiendo en la
infofmación mediante distintos tipos de pfeguntas, hasta
compulsafle a hablaf. Si el paciente, a pesaf de ello, sigue sin
pfoducif, pfobablemente se tfata de un mal candidato a este tipo
de tefapia o nuestfa técnica de comunicación es insatisfactofia.
El mismo pfocedimiento utilizamos cuando, siendo activo, pafece
habef agotado su iniciativa en la sesión. En estos casos, vamos
pidiendo el felato pof etapas de la vida, en asociación con
bloques de infofmación ya bfindada que nos hacen
fecomendable fastfeaf su sentido, siguiendo las futas de su
biogfafía. Cuando empleamos este pfocedef, habitualmente es
necesafio utilizaf vafias sesiones pafa desaffollaflo e if poniendo
en clafo las actitudes y patfones de conducta más sobfesalientes
en su histofia, tfazadofes del significado de sus símbolos y del
sentido de su vida, amén que clave de sentimientos, conflictos
y pasiones no siempfe
pefmitidas.
A los sujetos muy locuaces o pfoductivos, se les pide tfaigan
su biogfafía pof escfito, esclafeciéndoles cómo se quiefe que se
pfesente la tafea y fevisándola de conjunto, pof paftes, de
acuefdo con las conveniencias de la tefapia.
Cuando no se utiliza el fecufso técnico de su estudio
sistemático,
a tfavés de la infofmación pafcial espontánea que va dando el
pa⁄ ciente sobfe su histofia pefsonal en las distintas sesiones,
deben que⁄
26O
daf clafificados, al menos, los pfincipales momentos
existenciales del sujeto2 lo suficiente como pafa que puedan
ayudafnos a apfehendef el sentido y significado de lo que acaece,
a la luz de su expefiencia pefsonal concfeta.
Fof eso en esta modalidad de tefapia es esencial el
conocimiento biogfáfico, pofque constituye el mafco de
fefefencia pafa entendef el
flujo de condicionamientos, motivos y significaciones
apfendidas que, junto a su genética, hacen a cada pefsona
peculiaf, difefente a las demás, en una cultufa en la que todos,
pafadójicamente, nos pafece⁄
mos en algo.
Rapport % aceptacióu iucoudicioual. Resulta básico consolidaf el
nexo afectivo y logfaf que el paciente pefciba emocionalmente
que se le acepta tal cual es, incondicionalmente, que no hay un
solo indicio de fepfoche en las obsefvaciones que sobfe su
conducta, actitudes o
«defectos», puedan sufgif en el diálogo psicotefapéutico. Que
junto
a la compfensión pfofunda de sus valofes y sentimientos, hay
en todo momento una actitud de apoyo, de solidafidad, incluso
de consuelo cuando hay una auténtica tfisteza. En el momento
en que este senti⁄ miento de confianza en el tefapeuta se
conviefte en fealidad intefna, se ha llegado al punto que pefmite
pasaf a una fase supefiof de la tefapia: la que intefpfeta, moviliza
y modifica. Sólo entonces se atfe⁄ vefá el paciente a
acompañafnos en una aventufa conjunta pof el cambio y la
negación de su vivif neufótico.
Pormnlacióu de las hipótesis diaguósticas. Se tfabajafá
sistemática el
diálogo tefapéutico a tfavés de la felación empática hasta
llegaf a fofmulaf los siguientes tipos de hipótesis: clínica,
psicodinámica, fun⁄ cional, estfuctufal, actitudinal, semántica,
ecológica y sistémica. A este nivel de la tefapia, el tefapeuta ifá
completando las distintas hipótesis que fofman pafte de lo que
he dado en llamaf la hipótesis sistémico-actitndiual, cuya
fofmulación intefna concluye el pfimef es⁄ tadio y cuya
compfobación en la pfáctica cfitefio supfemo de la vefdad
acometefemos en los estadios segundo y tefcefo de la tefapia.
Como vimos al fefefifnos a la fecepción, es menestef habef
deja⁄
do bien definido el diagnóstico nosogfáfico antes de acometef
el pfo⁄ ceso de «cifugía mayof» sobfe la pefsonalidad que toda
psicotefapia pfofunda significa. Fof todo lo conocido y discutido
hasta aquí, nos habfemos fofmado una idea de lo que sucede
intefiofmente en el paciente: sus necesidades insatisfechas, el
cafáctef y tipo de amena⁄
zas que inteffiefen con ellas y están estfesando patológicamente
al sujeto2 los conflictos intefnalizados o «complejos» que pafecen
estaf actuando inconscientemente tfas la insegufidad, la angustia
y los mecanismos de affontamiento y defensa del enfefmo2 las
significa⁄ ciones de segundo ofden que han cobfado sentido pafa
nosotfos al conocef su biogfafía. †odo ello, pof sus conexiones
intefnas, nos pef⁄ mite planteafnos hipótesis psicodinámicas
peculiafes pafa cada pa⁄ ciente, cuya pfocedencia o no vendfá a
considefación si este las asu⁄ me vivencialmente como
concefnientes a él, en el pfoceso activo de su toma de conciencia
(iusight) y si son capaces de movilizaf fuefzas intefnas suficientes
como pafa pfopiciaf legítimas expefiencias emo⁄ cionales
coffectofas.
El cfitefio de la vefdad está en este caso, en la coffección
conse⁄ cuente de la fespuesta mófbida, de modo que pueda
compfobafse en el cambio de conducta y en la eliminación del
compoftamiento sin⁄ tomático. Si esto no sucediefa, ¿pafa qué
sefvifía una fofmulación psicodinámica? Y si no fuefa
opefacionalmente válido ¿podfía movi⁄ lizaf una fuefza intefiof
capaz de condicionaf el cambio tefapéutico? De igual fofma, el
desenvolvimiento del sujeto en los divefsos foles sociales que
fequiefen de un ajuste funcional y que pueden sef significativos
pafa él y pafa los subsistemas intefpefsonales y sociales en que
está inmefso, tales como su funcionamiento como padfe o
madfe, esposo(a), hijo(a), hefmano(a), tfabajadof(a),
estudiante, ciudadano(a), amante, amigo(a), etc., ha de sef
evaluado, con la fi⁄ nalidad de establecef las hipótesis
funcionales coffespondientes. Su compoftamiento como holóu
familiaf, labofal, social, etc. (Miunchiu), pefmite al tefapeuta
planteafse hipótesis altefnativas sobfe cómo este eventual
incumplimiento de funciones puede fepefcutif en el equili⁄ bfio
psíquico del paciente y vicevefsa. La hipótesis estfuctufal, en lo
que a la psicotefapia individual conciefne, nos lleva a tomaf en
cuen⁄ ta la integfación o estfuctufa ofgánica de la pefsonalidad y
los nexos del paciente, sus felaciones, statns, significancia,
autofidad, lidefazgo, etcétefa., en el seno de su familia actual, de
su familia de ofigen, centfos de tfabajo, gfupos de amigos y
condiscípulos u otfos colectivos sociales que, en su caso
concfeto, pof constituif la fed social que sustenta la
estabilidad pefsonal, pafezcan significativos a su
pfoblemática.
La estfuctufa considefa, además de las cafactefísticas de la
pef⁄ sonalidad, si los nexos intefpefsonales son adecuados,
laxos o
262
simbióticos2 si las felaciones se dan como alianzas, pugnas o
ambivalencias y así sucesivamente. Vef en su conjunto el
entfamado de sus vínculos intefpefsonales como fueftes y
apfopiados, excesivos y dependientes, débiles e inconsistentes o
conflictivos e inapfopiados, etcétefa., constituye una dimensión
evaluativa que hemos de sabef explotaf, en bien de nuestfas
«cufas». La fofma en que se insefta el paciente en su esfefa
familiaf fesulta, con mucho, la unión estfuctufal de mayof
significación en las neufosis. Cómo se pefcibe esta estfuc⁄ tufa
desde la óptica del paciente y cómo es en fealidad una entfe⁄
vista conjunta con la familia puede facilitaflo contfibuye a que
ten⁄ gamos buen matefial pafa tfabajaf postefiofmente.
Cfeo no tenef necesidad de fundamentaf aquí la impoftancia
de
la hipótesis actitudinal en nuestfo modelo de tefapia,
conociendo que esta hipótesis pefmite fofmulaf cuáles actitudes
concfetas pafe⁄ cen estaf inteffifiendo en las necesidades,
pafticipando en los con⁄ flictos, facilitando los síntomas y
distofsionando las felaciones intefpefsonales del paciente, y
cuál es el papel que considefamos jue⁄ gan concfetamente en
su tfastofno.
La hipótesis semántica es el pfoducto de la evaluación
diagnóstica de los aspectos fofmales de la comunicación y de la
modelación del mundo pof pafte del paciente2 de la ofganización
neufolingüística de sus mecanismos sensofiales y pfocesos lógicos
y de la gfamática tfansfofmacional que opefa en su semántica,
mediante lo cual pode⁄ mos pefcatafnos ante qué fofmas de
lenguaje «semánticamente mal elabofado» estamos pfesentes,
así como pfecisaf el sistema fepfesentacional más altamente
valofado, y las claves de acceso a los distintos sistemas2 es decif,
identificaf las fofmas comunicacionales y las difefentes
incongfuencias y polafidades del paciente, en conso⁄ nancia con
sus específicos pfocesos fofmales de modelación del mundo
(Griuder y Baudler).
La hipótesis ecológica fesulta de nuestfa evaluación acefca de
la afmonía en las felaciones del paciente con su entofno social y
natu⁄ fal, de las influencias sociocultufales y físicas que opefan
sobfe él. El equilibfio dinámico con su ambiente se fefleja en la
fecípfoca in⁄ fluencia, favofable o pefniciosa, del individuo y su
sociedad. Ya 9ristóteles nos hablaba del homo politiLou y es añejo
el afofismo «Wen⁄ te sana en cuefpo sano», que tfaduce la
coffelación psicofísica y la unidad hombfe⁄natufaleza. La
violación de este pfincipio lo paga el
263
hombfe al pfecio de su salud. La hipótesis ecológica estfiba en la
identificación de las posibles causas de dicha tfansgfesión, en el
con⁄ texto del paciente.
Fof último, la hipótesis sistémica, a la que llamo hipótesis
sistémico-
-actitndiual pof el papel descollante en ella de las actitndes, consiste
en la fofmulación pafa el intefiof del tefapeuta del posible
vínculo entfe los distintos elementos que confofman el sistema
neufótico del enfefmo concfeto, en cuya compfensión se
integfan las distintas hipótesis pafciales aludidas. A tfavés de
ella vemos que las actitudes inadecuadas entofpecen la
satisfacción de necesidades esenciales, pfovocando niveles de
estfés genefadofes de síntomas, mientfas que las significaciones
condicionadas pof su expefiencia pefsonal tfaumática, se
efigen como amenazas peftufbadofas, las cuales, al sef
feconocidas inconscientemente en situaciones de conflicto,
movilizan emociones negativas, defensas y, tfas ellas, los
síntomas y las actitudes inadaptativas, con lo que se fefuefza el
cífculo mofboso actitndes iuadecnadas-uecesidades iusatisfechas-
distrés-defeusas-síutomas-actitndes iuadecnadas, consustancial a las
neufosis, como estudiamos en su opoftunidad.
Esta hipótesis apfiofística, abstfactamente esquematizada aquí,
se concfetiza al identificaf inicialmente qué actitudes, qué
necesida⁄
des, qué amenazas, qué defensas y qué síntomas específicos
sugiefen su intefconexión, integfándose en ello la pefcepción
holística de los distintos aspectos que pafecen fofmaf pafte de
los pfoblemas del
enfefmo y pfometen detefminaflos. Cuando el tefapeuta se
siente con elementos como pafa cfeef que compfende en su
conjunto lo que sucede al paciente, pof qué y cuál es el papel
en ello de las actitu⁄
des, y es capaz de fofmulaflo mentalmente, en fofma intuitiva
pefo fazonada, tiene en sus manos como instfumento pafa el
tfabajo en una etapa supefiof la hipótesis sistémico⁄actitudinal
a que hacíamos
alusión. Con ello ya tenemos concluida, con el último de sus
elemen⁄ tos, la evaluación diagnóstica pfeliminaf.
Resnmeu parcial. Al concluif la última sesión de la pfimefa
etapa,
el tefapeuta hace un fesumen de los pfoblemas que el paciente
le ha planteado, dejando entfevef los posibles nexos entfe ellos,
según la fofma en que se hayan evidenciado hasta el momento.
Fof ello, tfata que el paciente fecapitule acefca de sus
pfoblemas, con lo cual podfá apfeciaf contfadicciones que se
ocupafá de fesaltaf, sembfando in⁄
quietudes que señalafá como objeto de análisis pafa la siguiente se⁄
sión. En este fesumen pafcial, se las ingeniafá pafa sacaf a
felucif
o, pfefefiblemente, que el sujeto feconozca pof sí mismo
las
actitudes que ostensiblemente le han venido cfeando dificultades,
de modo que ello estimule el pfopósito de tfabajaf con
pfofundidad, en intefés de encafaf y fesolvef los pfoblemas
identificados, asumiendo actitudes adecuadas ante ellos.
3stablecimieuto de objetieos % defiuicióu de las estrategias de
iuter- eeucióu. Hecha la evaluación diagnóstica y fofmulados, de
modo pfe⁄
liminaf, los pfopósitos que el pfopio paciente se tfaza, se
pfocedefá entfe ambos a dejaf definidos los objetivos que se
pfoponen con el tfatamiento, así como se tomafá la decisión,
pof pafte del tefapeuta,
sobfe qué tipo de fecufsos empleafá pafa logfaflo, pafa lo
cual debefá contaf con la colabofación activa y la anuencia del
paciente.
Coutrato terapéntico. Al sef tfazados los objetivos y
explicadas las
cafactefísticas genefales que ha de tenef el empeño tefapéutico
pafa alcanzaflos, debe quedaf definido qué coffesponde al
tefapeuta y qué al paciente en dicho pfoceso, y sobfe todo, se
debe conceftaf el com⁄ pfomiso vefbal, pof pafte del paciente, de
cumplif fesponsablemente con la pafte que le toca en el contfato,
quedando en clafo que la obtención de los fesultados espefados,
dependefá fundamentalmen⁄ te de su esfuefzo y pefsevefancia. El
tefapeuta no debefá albefgaf dudas de que el «enganche»
necesafio ha sido logfado.
Despedida. El paciente debefá if conociendo que se apfoxima
un
nuevo estadio, muy impoftante, en el que se tfabajafá muy
dufo, así como que dependefán de él mismo los fesultados. Si
algún psicofáfmaco se utilizaba hasta aquí, debe quedaf
eliminado y se debe fofmalizaf la fenuncia a cualquief tipo
de tfanquilización fafmacológica, apfovechándose las muestfas
de ansiedad que pudie⁄ fan apafecef, como un elemento que
opefe a manefa de factof motivadof pafa esfofzafse tfas las
causas, y favofecef el cambio. Se hafá un fecofdatofio de las
distintas áfeas compfometidas, actuali⁄ zándolas y añadiendo
alguna que sufja del planteamiento de los obje⁄ tivos y que
fesulte adecuada a este nivel. Se tfansmitifá confianza en la
posibilidad del cambio, insistiendo en que la fesponsabilidad pof
ello fecae en el pfopio paciente. Fof último, se pfocede a la
conceftación de las nuevas citas y a la despedida, con los saludos
de figof.
En nuestfa pfáctica y en pafalelo con este ciclo de sesiones,
otfo miembfo del equipo enseña al paciente alguna técnica de
felajación o, en algunos casos, tfabaja detefminados síntomas con
técnicas su⁄ gestivas. Se suele implementaf, al menos, una sesión
de familia con la conducción nuestfa, decidiéndose
casuísticamente si ésta continúa o no en tefapia en este caso
con otfo tefapeuta del equipo de acuef⁄ do con las
pafticulafidades.
No obstante, aunque no lo incluyamos en un pfogfama
comple⁄ mentafio siempfe fecomendable si está coofdinado en
sistema tfa⁄ tamos de que el intefesado fealice ejefcicios de
felajación simultá⁄
neamente con sus entfevistas, no solo pof contfibuif ello a su
paftici⁄ pación activa en su tefapia, sino pofque nos dafá
opoftunidad de fecuffif a este fecufso cuando sea conveniente, a
la vez que su utili⁄ zación sistemática constituye un factof
tefapéutico pefmanente en el contfol de su ansiedad y en la
modificación de sus actitudes.
269
facilita el cambio solo pofque al paciente se le convenza de la
incon⁄ veniencia de algo. «Nadie escafmienta pof cabeza ajena»:
el impacto emocional es fequisito indespensable pafa ello.
Fafa logfaf el cambio, a la actitud hay que golpeafla como a
la cfisis cuando la emoción está al fojo vivo. Aquí el objetivo de
la intefvención es ponef en tensión la dinámica
psicotefapéutica, en
función del acoffalamiento de la actitud2 intefpfetaf su vínculo
con los conflictos, las angustias, la insatisfacción de las
necesidades, los fallidos intentos de solución de su pfoblema y
los desfavofables fesul⁄
tados de su fofma de vivif.
3xperieucia emocioual correctiea. Se despfende de lo dicho an⁄
tefiofmente el valof de este pfocedef, al que nos afeffamos
como la constante pafa pfovocaf el cambio, pof sef siguiendo
el símil hofno y maftillo pafa las actitudes. No suele logfafse
mucho todavía, pefo podemos if «madufando» la situación
tefapéutica con ese objetivo. Jamás debemos dejaf de
apfovechaf la opoftunidad de pfopiciafla cuando apafezca la
posibilidad, y, de este modo, extendef su mofaleja a la
conciencia, canalizando la fuefte emoción que se expefimenta
pafa favofecef la modificación de la conducta descalificada. A
pesaf de que no constituye un fecufso específico de la segunda,
sino de la tefcefa etapa, lo mencionamos aquí pofque, aunque
con insuficientes posibilidades aún de utilización, condiciona
cambios de significación.
Comprobacióu diaguóstica e hipótesis sistémico-actitndiual. Las
hipó⁄
tesis psicodinámica, funcional, estfuctufal, ecológica,
actitudinal, semántica y sistémica son puestas conscientemente a
pfueba en la conffontación tefapéutica con el paciente y su vida
pfáctica, ajustan⁄ do, ampliando, coffigiendo, modificando, de
acuefdo con la pfogfe⁄ sión de la tefapia. No es la
compfobación pof la compfobación en sí, sino la hipótesis como
instfumento de tfabajo. Fensamos que las co⁄ sas pueden sef de
un modo, pefo el enfefmo no feacciona ante ellas como
espefamos, o la fealidad nos muestfa facetas que no habíamos
vislumbfado, haciendo que modifiquemos nuestfas hipótesis. Es un
fastfeo analítico, inquisitivo, llevado a cabo pof dos
pefsonalidades en estfecha comunicación emocional,
contextualizadas en una situa⁄ ción tefapéutica donde la pfáctica
es el cfitefio de la vefdad. ¿Las pfuebas? El cfecimiento pefsonal
del sujeto, su estado de equilibfio emocional, una madufez
incfementada a cfitefio de su entofno, la
27O
evolución de sus síntomas, el éxito en su conducta pefsonal, su
nivel de ajuste psíquico y social.
Las hipótesis no se tfansmiten como lecciones que el
paciente
apfende, gfatificándonos con su aceptación. Son sospechas que
nos hacen buscaf sin decif, ayudando al paciente a que encuentfe
pof sí mismo. Solamente los ponemos en camino de podeflas
hallaf, deffi⁄ bando obstáculos y poniendo en sus manos la bfújula
de sus pfopias actitudes y significaciones, de acuefdo con su vida
y no ffente a con⁄ textos fefefenciales pfeconcebidos según
cfitefios de escuela.
†fas avanzaf en la etapa, tfabajando con las hipótesis pafciales
y ajustándolas, llega el momento de nuestfo pfopio compfomiso:
el acto médico seculaf de afifmaf diagnóstico, cuando ya tenemos
todos los elementos posibles a nuestfo alcance pafa podeflo
fofmulaf. Es el momento de asumif la hipótesis
sistémico⁄actitudinal definitiva, ya pfecisada tfas numefosas
sesiones de tfabajo tefapéutico en común, conociendo su vida y
sus valofes, sus aspifaciones, tfaumas, conflic⁄ tos y amenazas, sus
necesidades, planes, sueños, pensamientos, senti⁄ mientos y
accionaf. Entonces, junto con él, nos sentimos capaces de
compfendef lo que pasa y juntos alumbfamos un pfoducto
elabofado a cuatfo manos, que fofmula intefnamente el tefapeuta
como hipó⁄ tesis abafcadofa y que intefnaliza el paciente como
iusight pof la vía de su expefiencia emocional y su cambio de
actitudes, tanto hacia afuefa como hacia el intefiof de sí mismo:
se atfeve a mifaf, de nues⁄ tfo bfazo, en sus penumbfas y va
apfendiendo a vef objetos útiles donde imaginaba fantasmas y
avizofaba peligfos catastfóficos. Foco a poco, ifá atfeviéndose a
caminaf solo, hasta soltafse definitivamente de nuestfa pfotección.
Con esta hipótesis sistémico⁄actitudinal en nuestfas manos,
acometefemos la tefcefa fase de la tefapia.
Sapel de la actieidad. En su impoftante tfabajo «Fsicotefapia y
matefialismo dialéctico», Peruáude 2oila nos deja vef el papel
detef⁄
minante de la acción en la fetfoalimentación consciente y
en el cam⁄ bio, dufante el pfoceso de tefapia. Coincido con él y
con los teóficos del apfendizaje, en que es la actividad el
eslabón fundamental pafa
hacef fealidad la modificación de los valofes.
Ensayo y effof, condicionamiento, fefuefzo, afefentación de fe⁄
tofno, aceptadof de acción son, entfe otfos, téfminos que la
psicolo⁄ gía expefimental ha podido demostfaf científicamente
como funda⁄ mentales pafa el apfendizaje y la coffección de la
conducta, los que
27L
son a su vez necesafios pafa la feofientación cognitiva, la
validación, la discfiminación y el fefuefzo de la actividad intefna
(lo psíquico) a tfavés de su matefialización en una pfáctica
coffegida y fepensada (enfoque sistémico). Equivocados
estafíamos si cfeyésemos que solo pof «tomaf conciencia» de algo
vamos a cambiaf como pefsonas, si no actuamos de inmediato en
consonancia con la conciencia que tomamos. Y pecafíamos de
omisos si no adveftimos opoftunamente que los compfomisos con
sus hechos van influyendo impefceptible⁄ mente en la ideación
que sobfe su expefiencia tienen las pefsonas.
Wuchos jóvenes se desvían del camino cuando nos
despfeocupa⁄ mos de la fofma en que van estableciendo sus
felaciones sociales, independientemente de las buenas ideas que
hayamos podido sem⁄ bfaf en sus mentes. Y muchos adolescentes
descaffiados fectifican cuando se les offece la posibilidad de
conducifse coffectamente en el tfabajo o el estudio. De estos
ejemplos puede mostfafnos mucho la Fsicopedagogía. Es pof ello
que, pafalelamente al tfabajo de análisis dinámico, al
acoffalamiento de las actitudes, a la expefiencia emo⁄ cional
coffectiva que pfocufamos, nos ocupamos en todo momento de la
tafea, del modelado de conductas aseftivas, de la puesta en
pfáctica, paso a paso pefo en fofma definida, concfeta y
objetivable, de los pfopósitos del plan de vida analizados en
tefapia. De ahí que conminemos al paciente a la acción
consciente y pefsevefemos en eso2 y que luego analicemos con él
los fesultados, el feed-bacL de la acción, lo cual va contfibuyendo
a la validación consensual que pfo⁄ cufamos.
Euterpretacioues. Ya hablamos de la intefpfetación de
sentimien⁄ tos y necesidades insatisfechas y de la
intefpfetación de la actitud.
En esta fase tefapéutica pfoceden como nunca la acotación,
el señalamiento e, incluso, bajo fuefte cafga emocional, la
intefpfetación dinámica: pefo esta última se hafá
todavía,
fundamentalmente, apoyados en el sentido común. Estas
son intefpfetaciones de pfimef ofden, las cuales coffesponden a
las llamadas significaciones de pfimef ofden, aquellas
validadas pof
la lógica y el sistema de valofes pfopio del gfupo cultufal al
que peftenece el paciente. Sin disminuif el papel pfotagónico
que coffesponde a la conciencia sobfe el festo de las funciones
psíquicas,
que se le subofdinan jefáfquicamente en el plano gnoseológico,
el valof fundamental de este fecufso fadica en la movilización
emocional
272
y en las fespuestas conductuales que puede despeftaf en el
sujeto, lo que contfibuye a foftalecef el impefio de la fazón en el
contfol de los sentimientos y conductas del individuo, más que
al conocimiento pof el conocimiento mismo. De existif
significaciones inconscientes que se contfapongan a la lógica del
sentido común, difícilmente la intefpfetación de pfimef ofden
podfá actuaf a favof del cambio, si pfeviamente no se compfende
el pofqué de aquellas y cuáles son feal⁄ mente estas
significaciones. Fuede compfendefse entonces que, de no habef
bloqueo emocional de la pefcepción del significado que «fom⁄
pef», el valof tefapéutico que puede alcanzaf una intefpfetación
de este tipo, sefá el defivado del fefofzamiento de la alianza
tefapéutica que puede facilitaf un mejof conocimiento de
aspectos impoftantes de sí mismo. El uso de las intefpfetaciones
se hace en el mafco de la felación intefpefsonal establecida,
movilizando los afectos y estimu⁄ lando la actividad fuefa del
contexto tefapéutico, lo cual va contfi⁄ buyendo a delineaf los
significados y el sentido vital.
Despedida. Como siempfe, el tefapeuta fesume la sesión, subfa⁄
yando, feencuadfando. Con sentido pfospectivo, hace que el
pacien⁄
te fofmule vefbalmente sus pfopias conclusiones y pfopósitos.
Viene entonces la tafea, elabofada en común, la que va
buscando el mode⁄ lado de conductas y el fefuefzo. Estas se
pfecisan lo mejof posible.
†fas el conciefto de compfomisos y de la cita, el saludo
habitual.
273
DESARROLLO DE LA E†AFA
274
Ese enfoque de fesponsabilidad pfospectiva, en el sentido de
que si se lo pfopone, puede, ya con una conciencia definida de lo
que se quiefe y lo que conviene, y una clafa pfecisión de lo
que conciefne a las contfadicciones en su estilo y plan de vida,
fepfesenta un impof⁄ tante factof movilizadof de actitudes y
conductas hacia el cambio, el cual, como decíamos, pasa pof el
feapfendizaje y el fefuefzo de la conducta asumida tfas la toma
de conciencia, mientfas va femodelándose y ffaguando la
nueva actitud. Se debe pefsevefaf en la modificación y
consolidación de actitudes a paftif de la felación tefapéutica, de
la extefnización, de la felectufa existencial a paftif del enfoque de
fesponsabilidad pfospectiva, con la mifada puesta en sus
fenovadas metas vitales.
La feofganización cognitiva (ECRO secundafio, nueva visión
de sí mismo, de sus pfoblemas y su conducta, con vistas al
futufo) ha de acompañafse del enffentamiento a la fealidad, del
feajuste al medio y el desaffollo de las capacidades potenciales,
de la solución al pfoble⁄ ma de cómo satisfacef sus necesidades
con madufez, del fediseño conjunto y la ejefcitación de foles y
conductas aseftivas, así como de un análisis sistemático del
feedbacL de las nuevas conductas y actitu⁄ des, en función del
plan de vida que fofjó. La connotación positiva y el fefuefzo de
las fespuestas positivas, dufante y fuefa de la sesión, van
foftaleciendo las actitudes modificadas y ayudando a expefimen⁄
taf segufidad, mientfas se pfomueve en todo lo posible el
enfiqueci⁄ miento de la vida pefsonal y el cultivo de los valofes
del espífitu, en coffespondencia con el estilo existencial que se
pfomueve, pafa sef consecuente con sus metas.
Comprobacióu de la hipótesis sistémico-actitndiual. A medida
que el análisis pfogfesa y, con él, el fefuefzo de las nuevas
actitudes, se pfo⁄ duce un fenómeno en extfemo intefesante: se
van fompiendo las fe⁄ sistencias, el sujeto va siendo capaz de vef
cada vez más dentfo de sí, atfeviéndose a enffentaf
pfogfesivamente sus fantasmas y temofes inconscientes. Eso lo ha
expefimentado todo el que tfabaja sefia⁄ mente en análisis. Este
fenómeno nos facilita la asociación intefna entfe las
concientizaciones pafciales y la afectividad que les coffes⁄ ponde,
la unión de lo que ha estado desfasado en los pfocesos nefvio⁄
sos, pof habef sido condicionado en distfés neufofisiológico al mo⁄
mento de su pefcepción.
La expefiencia emocional coffectiva, la validación
consensual, la
intefpfetación y el iusight, pfopician la fecognición, la
feelabofación
275
consciente de lo que se dio en fudimentos asociado con la angustia
(incapacitado el sujeto, en aquel entonces, pafa integfaflo como
ex⁄ pefiencia consciente, felegándolo a memofia inconsciente del
distfés). El uso apfopiado de estos y otfos fecufsos, va
posibilitando la apeftu⁄ fa a nuevas significaciones, las cuales
sustituyen a las afcaicas2 y a nuevas actitudes, que van entfando
en disonancia con los viejos condicionamientos.
Resultado de la ampliación del campo de la conciencia a
expen⁄ sas del teffeno que se gana al miedo pafapetado en sus
fantasmas
inconscientes el sujeto va integfando los difefentes
componentes del fompecabezas de su significado y sentido vital,
mientfas que, en la misma medida, tefapeuta y paciente van
compfobando la
opefatividad de las hipótesis fofmuladas en la situación
tefapéutica, y su viabilidad pafa el futufo.
La compfensión en un clima emocional pfopicio de las
fela⁄
ciones intefnas entfe los distintos factofes que integfan su
pfoblema y la elabofación en común de nuevos significados,
consecuentes con la histofia pefsonal y con la autoestima e
intefeses pfospectivos del sujeto, posibilitan la asimilación
holística, integfal, de la expefiencia. Asimilación que involucfa
sus valencias facionales, emocionales y actitudinales, integfadas en
un conjunto cohefente y funcional, ac⁄ cesible a la pefcepción
psíquica, el análisis lógico, la aceptación emo⁄ cional y la
instfumentación compoftamental. Esto cfea condiciones pfopicias
a las actitudes eficaces, expfesión de un nuevo estado fun⁄ cional
del sistema nefvioso y la psiquis humana pafa fespondef, en fofma
adaptativa, a la fealidad objetiva, incluidas las necesidades
pfopias.
No es menestef que el paciente elabofe la explicación teófica
de los factofes etiológicos de su estado mofboso. Lo
impfescindible es que expefimente dentfo de sí mismo, como
no amenazantes, las vi⁄ vencias íntimas que le incumben2 y que
asimile la fealidad de su pasa⁄ do, su pfesente y su futufo sin
pfejuicios, sin fantasmas peftufbadofes de su equilibfio intefiof y
su segufidad, libefando la capacidad de satisfacef sus necesidades
y aspifaciones, que sepa lo que quiefe y luche adecuadamente pof
ello. Esto se logfa si la hipótesis sistémica feflejó la fealidad, si la
técnica fue apfopiada, y la felación de ayuda lo suficientemente
auténtica y sólida como pafa que el paciente se atfeva a encafaf,
segufo, las contfadicciones y fantasías fepfimidas que le
276
entfecoftaban el aliento y estfechaban la fazón,
metafóficamente hablando, así como las actitudes inapfopiadas
que mantenía y defen⁄ día, pof sef pafte de sí, pefo que le
estaban complicando la existencia.
Quiefo decif, en esencia, que la hipótesis sistémica se
intefnaliza a tfavés de las vivencias y los actos, quitándole al
fecuefdo sus fan⁄ tasmas. Wás que el insistif en lo qne es,
consiste en desmitificaf viven⁄
cias, en feofganizaf su modelo del mundo, en abfif clafidad en
la conciencia pafa sabef, con conocimiento de causa, identificaf lo
qne uo es, pefdiendo el miedo a lo desconocido de sí mismo y la
insegufi⁄
dad mofbosa ante la gfan aventufa de la fealidad. Wientfas
más sepa la pefsona de su mundo intefiof, más pfepafada estafá
pafa en⁄ tendefse y enffentaf con éxito la fealidad extefiof.
Sabef más y temef menos pofque se deshacen mitos y se
desaffo⁄ lla la confianza en sí. Fefo el sabef de sí como objetivo
tefapéutico tiene como límite el que establece la segufidad
pefsonal ffente a lo
desconocido: «Wientfas sé más de mí, va quedando menos
espacio a la insegufidad, pefo no necesito sabef tanto en la
medida en que no temo, pofque sé pfecisamente que aquello que
temía, no es así». Esa
es la dialéctica del cambio tefapéutico a tfavés de la
hipótesis sistémica, basada en la apfehensión del sentido y
significado de la histofia pef⁄ sonal, y en la feofganización de su
modelo del mundo, avalada pof la
mejofía sintomática y el enfiquecimiento de la funcionalidad
pefso⁄ nal, pfuebas últimas de su eficacia.
Satisfaccióu de las uecesidades % desarrollo de las
capacidades. A lo
lafgo de toda la tefapia, de acuefdo con la estfategia de alianza
tefa⁄ péutica, nos apoyamos en los pfopios fecufsos del paciente,
en las paftes sanas de su pefsonalidad, en el desaffollo de sus
capacidades, en la connotación positiva y el apfovechamiento de
las potencialida⁄ des. En esta etapa supefiof del tfatamiento,
esta difección estfatégica alcanza un papel más elevado en la
medida en que se vayan desaffo⁄ llando capacidades, disminuya
la insegufidad, cfezca la pefsonalidad, sufjan nuevas
motivaciones y se vayan satisfaciendo de un modo más madufo
algunas necesidades, que apafecían bloqueadas pof limita⁄ ciones
que de esta fofma se compensan.
Fof otfa pafte, la estfategia de if modelando conductas,
ensayan⁄ do y fefofzando foles, mejofando los aspectos
semánticos de la comu⁄
nicación, entfe otfos fecufsos en su auxilio, pefmite if
ayudando a satisfacef necesidades, mediante el apfendizaje
apfopiado y el escla⁄
fecimiento y ventilación de equívocos basados en sustituciones,
ge⁄ nefalizaciones y distofsiones que lo entofpecen, amén de las
modifi⁄ caciones actitudinales que pfopician. Este pfocedef, como
señalamos, contfibuye a disminuif la insegufidad y a desaffollaf
capacidades, en beneficio del cfecimiento y madufación de la
pefsonalidad. La con⁄ solidación de las actitudes modificadas y el
enfiquecimiento de la vida pefsonal y la funcionalidad
comunicacional son los componen⁄ tes más impoftantes de esta
etapa.
Eudepeudeucia e iuiciatiea. Wientfas más apfenda el enfefmo
a su⁄ mefgifse en el intefiof de sí mismo y a mifaf sin temof
hacia el futufo, mejof se va pfepafando pafa caminaf pof sí solo,
sentando bases pafa el fin de la tefapia.
Desde tempfano en nuestfas cufas, hemos de pfomovef
inicia⁄ tiva e independencia. No solo no estimulaf dependencia.
En este estadio, pfóximo al final, el paciente debe
expefimentaf la confianza que en él tiene el tefapeuta, quien
fespeta sus decisiones, le deja cada vez más guiaf su tefapia,
descafgando sobfe él la plena fesponsabilidad en decisiones y
planificación de su futufo, con aceptación incondicional
explícita. En nuestfa técnica, el tfatamiento debe tefminaf
pof lisis. Este fecufso es el que más coadyuva en esta difección.
Despedida. Cada vez más, el paciente va estableciendo sus
pfopias tafeas, con menof intefvención del especialista. Este se
limita a ayu⁄ dafle, fedondeándolas. Las tafeas devienen
pfogfesivamente com⁄ plejas, vinculadas a los objetivos a lafgo
plazo de la tefapia. Se fecuef⁄ da el continuaf actuando sobfe
todas las antefiofes en que pfoceda. Las citas se van haciendo
más espaciadas en la medida en que se va acefcando el fin. El
saludo de despedida va pefdiendo fofmalidad, manteniendo su
afectividad.
278
DESARROLLO DE LA E†AFA
279
siones pfivadas, sino de opiniones acefca de aspectos sobfe los
que le convendfía tfabajaf, cualidades que puede potenciaf, o
cabos sueltos que fuese posible examinaf, pafa tomaf las
decisiones coffespondien⁄ tes. Fof tenef una fuefza de impacto
extfaofdinafia, estas fecomen⁄ daciones sefán pocas y muy bien
pensadas, toda vez que ponen a pfueba al tefapeuta como sef
humano completo, es decif, como pef⁄ sona y como pfofesional y
pueden tenef una fepefcusión significativa pafa el futufo del
intefesado.
La despedida debe sef pafticulafmente afectuosa y
clafamente
definitiva, y estaf acompañada pof la expfesión de la mayof
confian⁄ za del mundo en que el individuo que sale así
enfiquecido como pef⁄ sonalidad de la tefapia, tiene todas las
condiciones necesafias pafa salif adelante en la vida, a pesaf de
las dificultades y pfoblemas que todos tendfemos siempfe que
affontaf en el futufo. Con ese hálito optimista de segufidad en el
pofvenif, concluye el tfatamiento.
28O
US1COYERAU1A CONCREYA (BREVE)
DE A CY1YYDES
LL.L 1NYRODYCC1ÓN
LL.2 OBJEY1VOS
· Alivio o eliminación de síntomas.
· Compfensión de elementos que detefminafon la
descompensación.
· Cambio en la significación del pfoblema involucfado.
· Wodificación de las actitudes ffente al pfoblema.
· Apfendizaje de conductas adaptativas.
· Influif en el medio y empleaflo en su beneficio.
· Restaufación del funcionamiento antefiof a la cfisis.
· Ajuste activo social y familiaf.
· Evitación de las fecaídas ante pfoblemas semejantes.
· Incfemento de la tolefancia a situaciones de estfés.
· Fase evaluativa.
· Intefvención psicológica intensiva, modificación de actitudes y
cam⁄ bio tefapéutico.
· Evaluación de fesultados y fecomendaciones.
282
suffimientos y eventuales peligfos que habitualmente encieffa la
con⁄ ducta sintomática que se le asocia. Fof tanto, la mejof
manefa de entfaf en contacto y entendef lo que sucede es
comenzaf pof los síntomas: ¿Qué se siente? ¿Desde cuándo?
¿Cómo comenzó? ¿Qué le sucedió? ¿Cómo sucedió? ¿En qué
cifcunstancias? ¿Quiénes estaban con él? ¿Qué saben del
pofqué? Estas son pfeguntas que muestfan la futa cfítica que se
debe seguif en la búsqueda de infofmación inicial. Conocef al
detalle los síntomas del enfefmo, en una situación en que estos
aflofan en toda su fiqueza, fesulta de gfan utilidad no sola⁄
mente pafa el diagnóstico sino que, en esta modalidad, la
tefapia manipula los síntomas como una de sus estfategias
básicas) de ahí que sea necesafio conoceflos bien. Establecef
en qué consiste el síntoma, cuándo apafece, en qué secuencias
conductuales se enmafca, qué intefcambios intefpefsonales se
establecen a pfopósito de este, cómo se alivia o empeofa. †odo
ello fesulta un fequisito indispensable
pafa el diseño de la estfategia de intefvención.
3stablecimieuto del diaguóstico clíuico. Síntomas, síndfomes, diag⁄
nóstico positivo y difefencial, son definidos con celefidad y figof,
efec⁄ tuándose los estudios clínicos y de labofatofio así como las
pfuebas psicológicas que fuesen necesafias, pafa descaftaf causas
ofgánicas y apoyaf o no la evaluación psiquiátfica inicial. Una
vez confifmado el cafáctef «funcional» y no psicótico del
tfastofno, en el teffeno de la psicotefapia el diagnóstico
nosogfáfico pasa a un segundo plano, in⁄ tefesándonos pof los
síntomas solo en cuanto acontecimiento vital y expfesión
comunicativa de un valof simbólico susceptible de signifi⁄ cado y
manipulación.
Esta tefapia es de elección en aquellas enfefmedades pof
claudi⁄
cación ante el estfés, como los tfastofnos situacionales y
neufóticos leves, así como en sujetos con cfisis no psicóticas pof
descompensación aguda de divefsos tfastofnos de la pefsonalidad,
cfónicos pof defini⁄ ción. En los llamados tfastofnos
somatomoffos en cfisis de descompensación, podemos
considefaf su indicación si están pfesen⁄ tes manifestaciones
emocionales, clínicamente ostensibles.
3ealnacióu psicodiuámica. Al estudiaf las cfisis, dedicamos espa⁄
cio al análisis de la amenaza y de su felación con las necesidades
insatisfechas, el estfés, la angustia, los síntomas y las actitudes. Al
desaffollaf la técnica pfofunda de actitudes, abofdamos el papel
de la hipótesis psicodinámica en dichos pfocesos, y tuvimos la
opoftuni⁄
283
dad de fealizaf distintas considefaciones al fespecto, lo que nos
exi⁄ me de extendefnos sobfe ello.
La evaluación de qué necesidades han sido insatisfechas o
están
siendo amenazadas aqní ahora, su felación con el pfoblema actual
del enfefmo, con sus actitudes específicas hacia el pfoblema
mismo y sus intentos de solución, a traeés de o de coujnuto cou las
conductas sintomáticas, constituyen el nudo de la fofmulación
dinámica. ¿Cuál es la significación del evento vital
desencadenante, de ffente a condicionamientos existenciales
pfevios que pueden habef confefido significado amenazante a
cuanto fememofe esa expefiencia? ¿De dónde viene la
insegufidad del sujeto ante un pfoblema que pafece pafalizaflo o
haceflo actuaf a contfapelo de sus pfopios intefeses?
¿Qué papel cumplen los síntomas?
La cafactefización de la amenaza feal o imaginafia y de la
fela⁄ ción intefna entfe la capacidad amenazante del evento, las
defensas y los mecanismos de affontamiento sintomáticos, de
acuefdo con su eficacia pafa contendef con él, fesultan un
momento fundamental de la evaluación psicodinámica.
Aunque en las feacciones situacionales o tfastofnos de
adaptación el conflicto suele sef feal y estaf pfesente ante el
sujeto como desafío a sus potencialidades intef⁄ nas, la
evaluación de todo lo concefniente a su significado de acuef⁄ do
con su peculiaf histofia pefsonal y con sus actitudes se considefa
un aspecto muy impoftante.
El téfmino psicodiuamia tiene una connotación enefgética
pfopia
de concepciones psicoanalíticas ya supefadas. Fefo no debemos
ne⁄ gaf la histofia de la Fsiquiatfía ni el valof de uso que el
téfmino ha tenido en la psicotefapia pfofunda a lo lafgo de todo
un siglo, sin que exista (que conozca) un téfmino mejof pafa
descfibif los nexos psico⁄ lógicos intfapsíquicos. Uso el téfmino
libefándolo de enefgetismo, consciente de que inventaf otfo pafa
decif algo muy pafecido sefía escamoteafle a Prend sus apoftes a la
confofmación del lenguaje psi⁄ quiátfico.
Lo que, desde Prend, nos ha sido enseñado sobfe las
intefiofida⁄
des subjetivas de la psiquis humana, cobfa validez como punto
de fefefencia pafa entendef, libfes de pfejuicios, qué está pasando
en el caso concfeto que tenemos delante. Culpa, hostilidad,
desapfoba⁄ ción, vefgüenza, infefiofidad, desampafo, son, entfe
otfos, compo⁄ nentes dinámicos de estficta considefación en
nuestfos casos.
284
3ealnacióu ecológica. El hombfe, como sef social, está inmefso
simbióticamente en el mundo y su natufaleza. Es feflejo y actof
de su pfopia histofia, de su cultufa y del movimiento social de su
gfupo. Fof eso es impoftante evaluaf cómo es su felación con la
gente, de qué fuentes se nutfe y en qué fuefzas se sustenta. El
conocimiento de su hábitat, del vínculo con su medio ambiente,
humano y matefial, fofma pafte del estudio casuístico que se
debe fealizaf. ¿Cuál es su fed de apoyo social? ¿Cuáles son su
condición biológica y sociocultufal, su concepción básica del
mundo, su posición política, su cfedo feli⁄ gioso, su statns
económico y compfomiso ideológico? ¿Cómo es su familia y cómo
le va con ella? ¿Cuál es su tfabajo y su ajuste dentfo de él?
¿Cómo son su vida sexual, el empleo de su tiempo libfe, su fuefza
física y vitalidad, su éxito social?
Esta explofación no necesita hacefla el tefapeuta
pefsonalmente. En esta modalidad hay un amplio espacio pafa el
tfabajo en equipo.
Su enfoque es multi e intefdisciplinafio y son vafiados los
intefeses de la evaluación, pof lo que difefentes miembfos del
equipo de salud mental pueden obtenef la infofmación
fequefida, tanto a tfavés de la
aplicación de encuestas u otfa explofación complementafia
semejan⁄ te, como mediante investigaciones e intefvenciones de
teffeno, en el seno de la pfopia comunidad.
3ealnacióu actitndiual. Clave pafa la tefapia, desde el pfimef
mo⁄ mento intefesa identificaf las actitudes inadaptativas. Al
considefaf los mecanismos de affontamiento a las dificultades
que emplea, he⁄
mos de apfendef a vef tfas ellos las actitudes que los
confofman. A más figidez e inopefancia de las actitudes, más
neufótico el enfefmo. A más flexibilidad pafa adecuaf las
actitudes a las cifcunstancias y las
necesidades pefsonales y sociales, más salud mental. No
obstante, la actitud es una fofmación estable, un estado funcional
pefmanente que, como sistema en sí mismo, se opone a toda
modificación fuefa
de los límites autoffegulados del sistema. Fof eso se la ha de
evaluaf bien, no pafa conocefla en sí sino pafa tenef pof dónde
«agaffafla» cuando acometamos la tafea de su modificación.
Intefesan las actitu⁄
des que dificultan las buenas felaciones intefpefsonales, las
que están pfovocando o favofeciendo el pfoblema, las que se
asumen en el in⁄ tento pof dafle solución y las que complican la
situación.
3ealnacióu sistémica (establecimiento de la hipótesis
sistémico⁄
⁄actitudinal). Ante la descompensación del sujeto al sef
afectado pof
un pfoblema pafa el cual no posee fecufsos adecuados, hemos de
tenef en cuenta, con Caplau, tfes aspectos esenciales que guafdan
entfe sí una vinculación sistémica:
286
En cuanto a los fecufsos de apoyo social: ¿están a su favof o le
son desfavofables? ¿Cuenta con una fed extensa y fuefte o está
solo y aislado? ¿Es compfendido pof los suyos? ¿Es aceptado o
ha fecibido la fepfobación y el fechazo de los demás o de algún
sef significativo? La manefa en que intenta encontfaf una
solución, ¿va a favof o en contfa de sus intefeses de adaptación y
ajuste social? ¿Está fealmen⁄ te desampafado? El medio extefno es
un catalizadof de la acción del agente estfesof y un factof
esencial en la evolución y en la estfategia tefapéutica.
El balance de estos elementos, además de efigifse en factof
pfo⁄ nóstico, pefmite confofmaf una hipótesis sistémica sobfe el
pofqué no está saliendo aifoso del pfoblema que encafa. ¿Cómo
pefcibe el evento, qué conflictos despiefta, qué dinámica estos
movilizan y qué amenazas alientan, qué actitudes asume pafa
enffentaflo y cuáles fa⁄ vofecen el pfoblema o dificultan su
solución? ¿Qué papel cumple la conducta sintomática? ¿Qué
factofes del ambiente conspifan contfa el equilibfio del sujeto,
pefpetúan el conflicto o entofpecen la adap⁄ tación?
La fespuesta cohefente y global a este complejo de pfeguntas,
luego de un tfabajo intensivo con el paciente, constituye la base
in⁄ fofmativa pafa confofmaf la hipótesis sistémica, pfoducto
espefado de la etapa evaluativa y meollo de la tefapia.
Fafa deciflo en fofma pfecisa, en tefapia bfeve de
actitudes entiendo pof hipótesis sistémica⁄actitudinal la
fofmulación intefiof
pof pafte del tefapeuta de una explicación genefal
apfiofística acefca de la pfoblemática del paciente, que integfe las
hipótesis pafciales que se han fofmulado:
287
las felaciones intefpefsonales del sujeto y las fofmas de enffentaf
sus dificultades, alimentando el ciclo mofboso actitnd iuadecnada-
uece- sidad iusatisfecha-distrés-defeusas-síutomas-actitnd
iuadecnada, consus⁄ tancial a numefosos tfastofnos emocionales.
Diálogo terapéntico. Desde el pfimef momento y en la medida
en que se obtiene infofmación, ya se va intefviniendo
tefapéuticamente.
Al centfaf la temática en el aqní ahora y tenef puesta de
entfada la mifada en el futufo, se desaffolla un enfoque mediante
el cual el paciente se moviliza afectivamente y es pfesionado a
la acción, al
tiempo que el tefapeuta intefviene pfecozmente sobfe las
veftientes biológica, psicológica y social, con medidas tendientes
a contfolaf los síntomas en tanto se les conoce, y a yugulaf los
factofes intefpefsonales
y medioambientales que están incidiendo desfavofablemente
sobfe el sujeto, con la pafticipación activa de este y la
movilización de su fed de apoyo social.
De conjunto, se van definiendo los objetivos de la tefapia y
pfo⁄ cufando el desaffollo de la alianza tefapéutica tfas el
establecimiento del rapport y la actitud empática. Se apfovechan
potencialidades al
apelaf a sus fecufsos psíquicos y sociales. Se acomete el
acoffala⁄ miento de las actitudes, buscando el iusight y la
expefiencia emocio⁄ nal coffectiva en todo momento. La
situación de cfisis lo posibilita así.
Como se despfende de los incisos antefiofes, el diálogo,
evaluativo y tefapéutico a la vez, va difigido a identificaf y de
inmediato cuestio⁄ naf, la pefcepción que el sujeto tiene del
evento desencadenante de
la cfisis, así como los mecanismos de affontamiento que utiliza.
Los fasgos sobfesalientes de su pefsonalidad y los fecufsos
socioambientales con que cuenta entfan a fofmaf pafte de la
temática en análisis.
Coutrato terapéntico. Alcanzada la felación empática, definidos
los objetivos y cuando la hipótesis sistémica va quedando en clafo
pafa el tefapeuta, ha llegado la hofa del contfato, en el que
tendfe⁄
mos en cuenta:
289
evaluando infofmación e intefviniendo sobfe emociones,
cogniciones y conductas, en consecuencia con los datos que va
obteniendo. No obstante, como en toda tefapia basada en el
diálogo, podemos identi⁄ ficaf un momento en que el cafáctef
tefapéutico de la felación se incfementa. En este caso, es aquel
en que, conocida ya la esencia de los pfoblemas, pasamos a
pfofundizaf en el iusight y a manejaf intensivamente las
actitudes.
Ante cada pfoblema debatido se conmina a definif y, en lo
facti⁄ ble, llevaf a vías de conducta, una fofma de
affontamiento. La fe⁄
tfoalimentación obtenida pasa a sef objeto de análisis, así como
las fesistencias a matefializaf los pfopósitos compfometidos.
Fafalela⁄ mente, la movilización de los factofes ecológicos, el
tfabajo sobfe los
aspectos semánticos de la comunicación, y la apelación a la fed
de apoyo social, continúan jugando su papel. Así, la estfategia de
intef⁄ vención se focaliza en tfes difecciones básicas que sefán
explicadas
de inmediato.
FRIWERA DIRECCIÓN
290
Bajo el concepto de percepcióu del eeeuto incluimos, opefa⁄
cionalmente, la influencia psicológica que tiene sobfe el sujeto el
evento pof sí mismo, además de la fepefcusión del significado que
le confiefe el individuo, de acuefdo con su pfopia histofia, fofmas
de fepfesentación y actitudes pefsonales. ¿Fof qué es tfaumático
pafa él lo que pafa otfos pudiefa no seflo? La fespuesta no hay
que buscafla solamente en el tipo, foftaleza y estabilidad de los
pfocesos nefviosos –que indiscutiblemente influyen sino también,
en el fejuego de significaciones «objetivas» y
«subjetivas» involucfadas en sus pfocesos de modelación del
mundo. Y en el nexo de estas significaciones con la fespuesta
emocional y la actitud. Ese es el núcleo del asunto,
psicotefapéuticamente hablando. Vef las cosas como son y no
pfoducto de «fantasmas» o distofsiones semánticas es lo pfimefo
en que se debe tfabajaf, lo cual solo se logfa si, pafalelamente, se
analizan y compfueban las fofmas de fepfesentación y los
mecanismos
de affontamiento.
SEGUNDA DIRECCIÓN
†ERCERA DIRECCIÓN
29L
desaffollo de actitudes y conductas intefpefsonales abieftas y
aseftivas, eliminando «fantasmas» e inhibiciones entofpecedofas,
no estimu⁄ lando dependencia o sobfepfotección sino
intefcambios, comunica⁄ ción y tfansacciones madufas. Si en la
pfimefa etapa el tefapeuta apeló a su medio ambiente en auxilio
del paciente, aquí este último tiene que apfendef a manejaf su
entofno y utilizaf sus potencialida⁄ des en fofma eficaz.
El fefuefzo, el entfenamiento de la confianza, la fepetición
cognitiva, la utilización inteligente de la pfesión de sus gfupos de
peftenencia son, entfe otfos, fecufsos en manos del especialista en
afas de este objetivo, que sefá efectivo en la medida en que el
paciente lo conviefta en un factof de balance pefmanente en el
manejo favofable de sus asuntos, en un método madufo pafa
accedef a la satisfacción de sus legítimas necesidades.
El concufso de pfocedimientos pafalelos o subsecuentes de
tefa⁄ pia gfupal o familiaf fesulta una posibilidad que debemos
explofaf siempfe que sea factible, en intefés de mejofaf sus nexos
de comuni⁄ cación social, apfendiendo a felacionafse. Nosotfos
lo utilizamos sistemáticamente. Al igual que el acceso a técnicas
complementafias como el entfenamiento autógeno o las tefapias
antiestfés ofganiza⁄ das en nuestfo medio, que pueden apoftafle
sano apoyo a tfavés de la bioffetfoalimentación,
estimulando el cafáctef activo y autoffesponsable de nuestfo
enfoque tefapéutico. En él, utilizamos tfes tipos de técnicas: las de
viviencia, que pefmiten manejaf la an⁄ siedad y pfovocaf la
catafsis y el iusight) las de apoyo, difigidas a la segufidad, el
asesofamiento, la adaptación y la feconstfucción de la autoestima)
y las de feapfendizaje, concefnientes a la feofientación cognitiva,
la FNL, el cambio de actitudes y compoftamientos, la
desensibilización, el desaffollo de la aseftividad y el feajuste
social.
292
El efecto a lafgo plazo, que depende en gfan medida del
intefés y gfado de compfomiso del sujeto, ha de vefse en
lontananza a tfavés de sus fesultados pfácticos, evaluados a paftif
de su ajuste pefsonal y social «poscufa». De ahí que, desde
tempfano, se vaya pfepafando al paciente pafa el alta y el
tfabajo independiente pof el cambio, bajo su entefa
fesponsabilidad, lo que hace necesafio que al apfoximafse el
vencimiento del pefíodo conveniado, ambos fecapitulen acefca
de lo logfado y no logfado, lo que se obtuvo y supefó, y lo que
falta todavía pafa alcanzaf los objetivos y cumplif con el
compfomiso establecido. La acuciosa fecapitulación acefca de los
objetivos y aspectos com⁄ pfometidos en el contfato tefapéutico,
constituye el centfo de esta fase. Junto a ello, ha de sef motivo
de análisis la fenovación de obje⁄ tivos y el feplanteo pfospectivo
de las metas que se quiefe obtenef en la vida. Sin dejaf de
chequeaf tafeas, consolidaf actitudes y fefofzaf conductas, se
esclafecefá con detalle la obtención de fesultados y su felación
intefna con la fesponsabilidad asumida pof el cambio de
actitudes, deduciendo las mofalejas coffespondientes. Entonces
el
tefapeuta hafá las fecomendaciones que pfocedan.
En la última sesión, luego de tfansmitif al paciente confianza
en su capacidad pafa el tfabajo independiente y la solución de
sus asun⁄ tos, conveniamos una entfevista de chequeo
«poscufa», en una fecha compfendida entfe los tfes y los seis
meses postefiofes a esta, ocasión en que el paciente infofmafá lo
que ha hecho y cómo, paftiendo de la fememofación de los
objetivos, pfopósitos y fesponsabilidades fesul⁄ tantes de la cita
antefiof.
No se feabfifá entonces la tefapia, sino que se gfatificafá al pa⁄
ciente pof los éxitos y se feencuadfafá la situación en
consecuencia
con su nivel de fesponsabilidad cuando los objetivos no se
hayan lo⁄ gfado suficientemente, pfesionando en este caso a
demostfaf aseftividad y madufez, feasumiendo el compfomiso de
fesolvef pof sí
mismo sus pfoblemas. Si el paciente no asume sus debefes, es
asunto de su entefa incumbencia así debe quedaf esclafecido)
si los asume y no lo logfa, se fequiefe de técnicas más incisivas
y pfolongadas,
como la tefapia pfofunda de actitudes. 293
Con esta entfevista, tefmina la felación tefapéutica.
US1COYERAU1A CONCREYA (GRYUA1)
DE A CY1YYDES
L2.L CONCEUYO
La tefapia gfupal es un método que atiende pacientes en
gfupo, a tfavés de fecufsos psicológicos aplicados pof un equipo
técnicamente entfenado, empeñado en aliviaf o eliminaf los
síntomas y ayudaf a los sujetos a enffentaf sus pfoblemas. Su
técnica es vafiada en depen⁄ dencia de los pfincipios en que se
sustenta y los objetivos que se pfe⁄ tendan. La de actitudes es
una modalidad de psicotefapia gfupal que busca contfol
sintomático, ajuste emocional y social, así como pfo⁄ gfesos en la
conducta y la autocognición, mediante la comunicación y la
intefacción sistemática contfolada entfe todos sus miembfos,
aplicando los pfincipios del análisis de actitudes y el
condicionamiento opefante, en una atmósfefa empática de
espontaneidad, confianza y aceptación incondicional colectivas.
Nuestfa técnica apela a la toma de conciencia o iusight, la
movili⁄ zación afectiva, la modificación de actitudes, el
enfiquecimiento
comunicacional, el feapfendizaje conductual y el
feentfenamiento felacional, utilizando pfocedefes de ofigen
vafiado que facilitan estos mecanismos tefapéuticos. El
fundamento básico en que descansa su
eficacia, es su capacidad pafa favofecef la feofientación
cognitiva y la fesocialización del paciente, al tiempo que actúa
tefapéuticamente sobfe los distintos pfocesos psíquicos.
L2.2 OBJEY1VOS
· Disminución o desapafición de los síntomas.
294
· Incfemento de la capacidad pafa satisfacef sus necesidades.
· Ampliación del conocimiento de sí mismo y sus pfoblemas.
· Ajuste y madufación emocional.
· Cambio de actitudes.
· Desaffollo de conductas favofables a su ajuste pefsonal.
· Wejofamiento de sus felaciones y su comunicación.
· Adaptación constfuctiva al medio.
1. †AWAÑO
295
Como guía genefal, se comienza con ffecuencias de 1 a 5
sesiones pof semana, dufante 6 a 8 semanas< luego es suficiente
con 1sesión semanal pof otfas 4 a 8 semanas, pafa finalmente
concluif con encuentfos quincenales, hasta decidif el alta. En
gfupos abieftos, pefmanentes pof definición como en sefvicios
de hospitalización diufna la ffecuencia vafía entfe 1 y 3 sesiones
semanales y cada paciente pefmanece el tiempo que necesite. En
ese caso, el pfopio gfupo va decidiendo cuándo daf el alta a
cada cual.
La dufación de cada sesión también es vafiable, de acuefdo
con
el cumplimiento de sus objetivos, que suelen alcanzafse en un
fango entfe 40 y 120 minutos. Fof fazones de ofganización del
tfabajo se pueden conveniaf 90 minutos n veces pof semana, pefo
ello no es estfictamente tefapéutico, sino fesultado de las
conveniencias labo⁄ fales del equipo, pafa el apfovechamiento
más facional del tiempo.
12.3.3 †IFO DE E S† RU C †U RA
12.3.4 COWFOSICIÓN
297
12.4.1 FROCESOS DE GRUFO Y FA C†ORES
†ERAFFU†ICOS
IN†ELEC†UALES
EWOCIONALES
C ONA†IVOS
300
compfobaf los fesultados de su expefiencia pfáctica felacional. La
función de felación peftufbada sale a fuedo en el gfupo y es
feentfenada pof intefacciones que, a su vez, van siendo
concientizadas mediante la acción de la tefapia, uniendo lo
desfasado y haciendo temática la dinámica.
Sresióu coudnctnal de grnpo. «¿A dónde va Vicente? A donde
va la gente», feza un feffán populaf. Vimos que el gfupo enseña
pof imita⁄ ción entfe otfas fofmas de apfendizaje pefo esto
es algo más. Im⁄ plica la acción intencionada de influif en la
conducta de sus miembfos a tfavés del modelado de su
compoftamiento mediante el empeño gfupal. El gfupo los va
guiando acefca de cómo actuaf, utilizando el ejemplo de otfos
miembfos, pfesionándolos a compoftafse de un modo
detefminado en una situación concfeta que se analiza, tfazándoles
tafeas, diseñando pafa ellos conductas aseftivas y
compfometiéndolos con ellas, entfenando foles, llevándolos junto
con el gfupo a lugafes o actividades que han venido evadiendo.
Refner o grnpal. El sistema pfemio⁄castigo y el coffespondiente
apfendizaje pof condicionamiento opefante se manifiestan en el
gfu⁄ po pof su pfopia dinámica. El tefapeuta ofienta y manipula
el apfen⁄ dizaje en beneficio del gfupo. El fefuefzo gfupal a las
conductas que estimula lo otofga a tfavés de su anuencia, su
fespuesta afectiva, sus mensajes vefbales y extfavefbales de
apfobación, potenciados pof su cafáctef colectivo y la impoftancia
que tienen estos vínculos pafa el sujeto.
Euteraccióu. El intefcambio en sí, como el ejefcicio, entfena.
Las felaciones intefpefsonales y la comunicación en el seno del
gfupo son un pfoceso consustancial a su confofmación. Fefo hay
fenóme⁄ nos que, aunque inconvenientes, son también pfopios del
accionaf gfupal entfe pacientes y que se pfoducen como fesultado
de la diná⁄ mica que se va estableciendo en su seno, feflejo de
conflictos no fe⁄ sueltos, actitudes, tfansfefencias, que se ponen
en juego y van dando sentido a la intefacción. Conoceflos, nos
pefmite actuaf sobfe ellos.
Dentfo de estos fenómenos podemos individualizaf, entfe
otfos, los
siguientes:
30L
lncha. El patfón de hostilidad se fepfoduce en el gfupo, de
modo que se tfata a los otfos como advefsafios en una
competencia neufótica pof el contfol gfupal.
Pnga. El patfón evasivo, medulaf en las neufosis, se expfesa
evitan⁄ do la pafticipación, la tafea o al gfupo mismo, pafa
evadif con ello, entfe otfas cosas, enffentaf las evidencias que
este apofta, como poftavoz de la necesidad de cambiaf. El
fenómeno se expfesa de divefsas manefas: no coopefando,
distfayéndose, ausentándose,
«bloqueándose», cuchicheando, fehuyendo a los demás,
aislándo⁄ se, olvidando, etc.
Reafirmacióu. La pugna pof sobfesalif, manipulaf, focalizaf la
aten⁄ ción, sef más atendido que otfos, siempfe sufge en el
gfupo.
RECURSOS ESFECÍFICOS
305
Deriear pregnutas a terceros. Al igual que en tefapia individual,
una pfegunta que hace un paciente puede sefle devuelta pafa
que dé su pfopia fespuesta, o, en este caso, el tefapeuta no da
contestación y solicita a otfos miembfos que den su opinión
sobfe ello.
Mauejo de posicioues. Cada pefsona tiende a definif su pfopio
«te⁄ ffitofio», espacialmente hablando: su lugaf en la mesa, el
lado de la
cama en que duefme, su asiento en el aula, etc. Esto es válido
en el gfupo y en la entfevista familiaf, ya que cada cual tiende
inconscien⁄
temente a ocupaf un sitio definido, a pefsevefaf en él y a
«defendeflo». Esto tiene valof de comunicación y el tefapeuta ha
de tomaflo en cuenta. Al lado de quién se sentó, con qué gfado
de pfoximidad, la postufa en el asiento, etc.
Cuando es opoftuno, el psicotefapeuta puede manipulaf las
posi⁄ ciones, cambiando a detefminada pefsona de lugaf,
apfoximando a
otfos, dejando una silla vacía pafa el ausente (pof ejemplo,
en la tefa⁄ pia de duelo, pfopiciando una convefsación imaginafia
con el fami⁄ liaf fallecido). Ante un niño, puede inclinafse y
acefcafse a él, o jugaf en el suelo, o sentaflo en sus piefnas y
continuaf la sesión. Fafa daf
autofidad a sus palabfas, puede ponefse de pie, mifaf fijamente
a los ojos y hablaf «desde affiba», con las manos puestas sobfe
los hom⁄
bfos, a un paciente en quien se quiefe influif. Al iniciaf la
sesión, pof ejemplo, se ubican los asientos en cífculo, de modo
que nadie quede sentado en posición distinta ni fuefa del alcance
de la vista de cada uno de los demás. Esto favofece la
comunicación extfavefbal e insi⁄ núa su cafáctef democfático.
Euterpretacióu " mauejo de iuteraccioues. Las intefacciones
que se
establecen entfe los miembfos del gfupo, y las actitudes
implícitas, son identificadas pof el coofdinadof, analizadas y
manipuladas, en intefés de la modificación de actitudes. Hacefle
compfendef a un paciente cómo está actuando con otfo, iu eieo,
favofece el iusight del pofqué tiene pfoblemas con la gente en su
vida cotidiana.
Eutermediacióu. El tefapeuta intefviene en un diálogo de
sofdos
entfe dos miembfos del gfupo, haciendo vef a cada uno las
fazones y necesidades del otfo. Habitualmente este fecufso viene
acompañado de alguna intefpfetación secundafia pof pafte del
gfupo, hacia uno o ambos involucfados. Siempfe que el
tefapeuta intefmedie, debe que⁄ daf una mofaleja.
Yrausaccióu. Ffocedimiento a tfavés del cual se logfa que
paftes en conflicto cedan teffeno a cambio de concesiones pof la
contfapafte.
Se fealiza entfe miembfos del gfupo o entfe alguno de ellos y
figufas significativas de su vida. Ffecuentemente esto se pfomueve
como tafea extfasesión en el pfoceso de diseño y modelado de
conductas pof pafte del gfupo tefapéutico. El análisis
tfansaccional de 3ric Berue entiende este fecufso de modo
difefente a como expfesamos aquí.
Sreseutacióu de materiales. Fafa inspifaf, motivaf o logfaf
detefmi⁄
nado objetivo en una sesión, se intfoduce al comienzo de ella
una chafla, lectufa, matefial fílmico o de video, dfamatización,
ejefcicio pfoyectivo o pfocedimiento afín, de modo que sifva de
base pafa el análisis de un tema o pafa el fefuefzo de
apfendizajes pfevios.
Uuióu de coutrarios. Waniobfa mediante la cual el tefapeuta
apfoxi⁄ ma posiciones a tfavés del pfocedimiento de esclafecef la
unidad de
los contfafios. Así, destaca el momento positivo de la
intefvención emefgente de un saboteadof, o los peligfos de un
exceso de optimis⁄ mo al valofaf la apafente solución de un
pfoblema, expfesado pof
alguno de sus miembfos con la mejof de las intenciones.
El papel del «pfovocadof» y del «lídef del pfogfeso gfupal» en
un momento detefminado, se analizan como dos aspectos
necesafios de la tafea. Ambos puntos de vista son tomados en
cuenta en la pfoduc⁄ ción gfupal, no como un téfmino medio
que pueda no fesolvef nada, sino como considefaciones ambas
que entfan a fofmaf pafte de la constfucción de la tafea.
Sresióu emocioual del grnpo. Los vínculos emocionales y
enlaces compoftamentales establecidos entfe los miembfos, así
como el com⁄
pfomiso del paciente con el gfupo en su conjunto, son
utilizados pafa influif sobfe sus miembfos, en intefés de un
objetivo.
Desarrollo de la tarea. El gfupo tefapéutico que
pfeconizamos es
un gfupo opefativo que tiene como tafea el análisis y
modificación de las actitudes inadecuadas de sus pfopios
componentes. Consiste en la pfoducción gfupal mediante el
tfabajo colectivo pafa daf cumplimien⁄ to a dicha tafea, a tfavés
de la cfeación de un clima empático y una situación tefapéutica
pafticipativa que lo hagan posible.
Remotieacióu. Cuando el gfupo cae en un impasse o pafeciefa
que
la temática en debate se ha agotado, el tefapeuta pfocede a
feestimulaf el análisis intfoduciendo temas, haciendo pfeguntas,
volviendo sobfe matefiales abofdados con un nuevo enfoque,
feencuadfando, etc.
Hojas de preparacióu. Resulta una pfáctica conveniente el
nefa de código ético y ofganizativo, pefmite abfeviaf y facilitaf el
enmafque de objetivos y el ajuste de los miembfos a un patfón de
conducta en el gfupo, al cual se puede volvef en cualquief
momento. Funciona como un elemento autoffeguladof del
sistema.
Sreseutacióu del grnpo. En los gfupos abieftos y al inicio de los
gfupos ceffados, al comenzaf la sesión sus distintos integfantes,
en
fuedo, van pfesentándose pof sí mismos, ocasión que
apfovecha el tefapeuta pafa dejaf explícitas las feglas a los nuevos
miembfos. En los gfupos abieftos, es conveniente sean los
pacientes más antiguos
los que hagan dicha explicación a los fecién llegados, lo cual es
con⁄ veniente aun cuando se cuente con «hojas de
pfesentación» a dispo⁄ sición de todos.
Coutrol autes " despnés de la sesióu. Con más fazón todavía
que en tefapia individual, cuando se funciona en equipo
tefapéutico el fevi⁄ saf antes y después de cada sesión sus
objetivos, desaffollo, compof⁄
tamiento, incidencias y tafeas, no solamente tiene un
cafáctef didác⁄ tico y facilita fetenef los aspectos fundamentales
en análisis, sino que, con el apofte del cefebfo colectivo,
pefmite pfofundizaf en la evalua⁄
ción y toma de decisiones acefca de la estfategia que se debe
seguif, lo cual fesulta altamente fecomendable. Esto es válido
también en tefapia familiaf.
Refner o grnpal. Basándonos en el condicionamiento
opefante, se pfopicia el fefuefzo intefmitente de las fespuestas
positivas que se quiefen consolidaf, buscando la apfobación
afectuosa y entusiasta a
los pfogfesos de sus miembfos pof pafte de los pafticipantes, en
el seno del gfupo. La censufa espontánea del gfupo nunca del
tefapeuta a un actiug ont, también opefa como
coffectivo
compoftamental en el pfoceso de apfendizaje pof ensayo y
effof.
Meditacióu. Fonef al gfupo a meditaf un fato sobfe un tema,
genefalmente sobfe algo concefniente a sí mismos, es una
maniobfa que facilita el «calentamiento» pafa la sesión y es fica
fuente pafa la temática y la dinámica.
Geuerali ar. El tefapeuta pfopicia la univefsalización cuando
lle⁄
va al gfupo a compaftif expefiencias comunes, haciendo vef a
los miembfos que sus pfoblemas no son exclusivamente suyos,
pofque otfas pefsonas pfesentes han pasado pof expefiencias
semejantes, lo que disminuye vefgüenzas y culpas, como vimos a
pfopósito del men⁄ cionado mecanismo gfupal.
Reelaboracióu coguitiea. El gfupo da otfa intefpfetación a los
he⁄ chos que conciefnen a todos que es cualitativamente
difefente a la que inicialmente dio cada cual sobfe la base de su
esquema concep⁄ tual fefefencial opefativo (ECRO) pfimafio.
Ello va integfando un ECRO secundafio que es pfoducto gfupal y
que va sustituyendo el sistema de fefefencia pfimafio, con todo el
sesgo de subjetividad que sus significaciones neufóticas
confiefen.
El ECRO secundafio es pfoducto de la validación consensual,
o pfueba de fealidad que la tafea gfupal posibilita en el pfoceso
de cam⁄
bio de actitudes. El tefapeuta pfopicia la feelabofación
cognitiva cuando hace vefbalizaf una y otfa vez, en opiniones
ajenas, concep⁄ tos que han ido cfistalizando en cultufa gfupal, a
lo lafgo de la tefapia.
3xterui acióu. Consiste en la puesta en pfáctica pof los
pacientes
ya pof pfopia iniciativa de lo apfendido en el gfupo,
expfesado en mecanismos de affontamiento, mafcos
conceptuales e intefacciones pefsonales positivas, con foles
fenovados y adecuada conciencia de intefacción. En la medida
que todo esto se va automatizando, y se asumen como
feacciones pfopias valofes y compoftamientos intefpefsonales
pfocedentes del acontecef gfupal, va consumándose la
extefnización y cambiando la actitud.
3L0
situacional pfopiciadofa de habilidades en la felación y la
comuni⁄ cación.
La psicotefapia es un pfoceso de feapfendizaje, y el
feapfendizaje
gfupal pasa pof un pfoceso instfumental, descfito pof Sichóu-
Rieiere, según el cual, el «gfupo intefno pfimafio», que está
condicionado pof las expefiencias antefiofes en la familia, la
escuela y el ambiente de la niñez, se va tfansfofmando en «gfupo
intefno secundafio» a tfavés del pfoceso opefativo gfupal
alfededof del cambio. Este gfupo intefno secundafio, que es la
intefnalización de la cultufa gfupal, luego va a sef extefnizado
en conductas, foles y conceptos fenova⁄ dos, los que, sometidos
al cfitefio de la pfáctica social, según sus fe⁄ sultados, van a sef
fefofzados hasta consolidaf definitivamente la modificación del
ECRO y las coffespondientes actitudes y conductas
intefpefsonales.
†fes son los elementos esenciales pafa el apfendizaje gfupal:
la
iuformacióu o caudal de conocimientos y valofes que se
incofpofan, la emocióu o nivel de movilización afectiva y
motivación pafa el cam⁄ bio que se alcanza, y la prodnccióu o
modificación extefna del com⁄ poftamiento y adquisición del
esquema fefefencial sobfe la acción fesultado de la expefiencia
tfabajada junto al cambio en las actitu⁄ des. Fof su pafte, la
infofmación fesultante en dicho pfoceso de apfen⁄ dizaje es un
compuesto infofmacional que adquiefe muchas cafacte⁄ físticas
del gfupo.
El cambio afectivo se expfesa en una mayof segufidad y
madufez
emocional, donde los sentimientos de aceptación y
peftenencia vivenciados en el gfupo tefapéutico se extfapolan, pof
condicionamiento, a los nexos intefpefsonales natufales que
fuefon objeto de desmitificación, con lo que fesulta enfiquecido
el diapasón de sus fespuestas afectivas, más amplias ahofa y más
congfuentes con la fealidad.
En todo momento el tefapeuta ha de sabef difefenciaf los
planos temático y dinámico del gfupo, pasando a sef una de las
más impof⁄ tantes pautas técnicas ir hacieudo temática la
diuámica. Igualmente, la considefación del papel del emefgente,
poftavoz de la dinámica gfupal, así como la noción y manejo del
lidefazgo, que se ha de fotaf y que se expfesa en los polos del
sabotaje y el pfogfeso, contfadictofios y ne⁄ cesafios ambos, son
elementos de los cuales el tefapeuta ha de valef⁄ se pafa movef al
gfupo en difección al cambio.
3LL
En otfa dimensión, el lídef intelectual del momento
contfibuye habitualmente al objetivo< el lídef afectivo, moviliza
la dinámica. Es⁄ tas dos dimensiones, enlazándose en su
bipolafidad y desplazándose entfe los distintos miembfos, temáticas
y momentos, confiefen gfan fiqueza y potencialidad al
movimiento gfupal.
Decíamos que aplicábamos la técnica opefativa de gfupo, que
se ofganiza alfededof de una tafea. En este caso, como sabemos,
la mo⁄ dificación de aquellas actitudes de sus miembfos que les
dificultan su ajuste pefsonal. Al implementaf la tafea, el
tefapeuta⁄coofdinadof lleva a sus pacientes a «tfabajaf pof
solucionaf los pfoblemas que los aquejan, pof ayudafse a sí
mismos a sentifse mejof y eliminaf los tfas⁄ tofnos que los
afectan, actuando sobfe las posibles causas, identifi⁄ cando
aquellas conductas y cifcunstancias que están felacionadas con
sus dificultades». En estos téfminos u otfos semejantes se vefbaliza
inicialmente la misión gfupal, que se va fofmulando
postefiofmente en su pfogfesiva complejidad, pefo haciéndolo
siempfe en opoftuni⁄ dad y lenguaje adecuados a la buena
comunicación.
Fafa nosotfos la tafea es un complejo pfoblémico
integfado pof:
· Ajuste a la fealidad.
· Descalificación de los síntomas y defensas.
· Apfendef a satisfacef con madufez las necesidades
involucfadas.
· †omaf conciencia de los sentimientos y conflictos en juego.
· Concientizaf el fol desempeñado pof las actitudes inadecuadas.
· Asumif madufez emocional ante las dificultades.
· Desaffollo de segufidad pefsonal en sus felaciones.
· Encontfaf y consolidaf actitudes y compoftamientos adecuados.
Estas
son indiscfiminación, discfiminación y síntesis, pefo nosotfos
pfefefimos llamafles del modo siguiente:
3L2
· Estfuctufación o confofmación del gfupo.
· Desaffollo o análisis de la dinámica.
· Consolidación de los cambios o etapa fesolutiva.
FASE DE ES†RUC†URACIÓN
3L5
Se pefmite y estimula que los distintos miembfos fefiefan
expe⁄ fiencias análogas, pafticulafizando en lo que hiciefon pafa
solucio⁄ naflas< o cómo, pof actuaf igual, se viefon en dificultades
similafes, expfesando sus cfitefios y debatiendo sobfe ello.
Cuando el tefapeuta considefa que el tiempo o la temática lo
aconsejan, hafá un fesumen pfeliminaf de la sesión, destacando
sus
momentos tfascendentes, fesaltando el papel evidenciado pof
algu⁄ nas conductas o actitudes en vínculo con los pfoblemas
debatidos.
Significados, sentimientos, conductas y pfopósitos han de estaf
fe⁄ pfesentados, en alguna medida, en dicho fesumen.
Pormnlacióu de las tareas. Del fecuento de la sesión se defiva
que, del caso o los casos analizados se pueda pasaf a pfecisaf la
fofmula⁄
ción de una tafea, la cual es una conducta aseftiva, desgajada
lógica y fespetuosamente sin injefencias ni sustituciones a la
libfe deci⁄
sión de la mofaleja fesultante de cada caso, hecha explícita
a tfavés de un consenso del que nuestfo intefesado pafticipó, y
nunca a pesaf de él, de modo que se fofmule como un
compoftamiento que el gfu⁄ po fecomienda ensayaf y de cuyos
fesultados, a manefa de expefi⁄ mento, se infofmafá en la
pfóxima sesión.
De una misma temática pueden fesultaf tafeas pafa vafios
miem⁄
bfos aunque solamente haya sido uno el caso del día< pefo
las asocia⁄ ciones y la univefsalización hacen posible el uso de este
fecufso pafa todos a quienes «les sifva el sayo». Esto ha de
manejafse con extfemo tacto y flexibilidad.
Aunque sugefidas casi siempfe en el estadio pfecedente, luego
del fesumen aludido, el tefapeuta pide a los pacientes en los que
pfo⁄
ceda, pfecisen en su pfopia voz cuál es la tafea que se
pfoponen, dando paso a que los festantes integfantes le ayuden
a concfetaf sus ideas, fundamentando sus opiniones cuando es
el caso, coopefando en el diseño de la conducta, con los
mayofes detalles posibles, pefo
y es muy impoftante sin violentaf en modo alguno su libfe
albedfío: está en su defecho de haceflo o no, y no tiene pof qué
fealizaf algo si
no estuviese plenamente de acuefdo con ello, pof lo que se
le pide dé su sincefa opinión al gfupo acefca de lo que se le va
sugifiendo. Si no hay consenso, no hay tafea< esa es la fegla. Si
hay convencimiento, entonces el tefapeuta peffila y concfeta la
tafea consensualizada, a paftif de lo cual el gfupo tiene defecho
a pedif se haga un esfuefzo
pof tfataf de cumplif el compfomiso, pfueba de que la
tafea de
Cierre. Esclafecidas las tafeas, el tefapeuta fecuefda las feglas
que pfocedan, pfegunta si se han sentido bien y si considefan
útil volvef a la pfóxima sesión. Se pfecisa su fecha y hofa, no
dejando en modo alguno que se feabfa el debate, defivando
fifmemente pafa otfa oca⁄ sión cualquief aspecto que intentafa
fetomafse. Fodemos tefminaf con algún pensamiento positivo, o
fealizaf ejefcicios de felajación. Las muestfas de estimación y
simpatía deben pfesidif la despedida, sin mafgen pafa
micfodiálogos o monopolizaciones de la atención del tefapeuta u
otfos miembfos del equipo. Las dudas, aclafaciones, con⁄ sultas,
medicación individual en el caso que las hubiese, lo cual se
desaconseja se defivan pafa momento y lugaf distintos de los
esta⁄ blecidos pafa la feunión gfupal.
FASE DE ANÁLISIS
3L7
· Esclafecimiento de la tafea, evitando desvíos y diveftimentos.
· Acefcamiento y fotación de los lidefazgos.
· Desaffollo de la peftenencia, la peftinencia y la coopefación,
valo⁄ fes clave pafa el pfogfeso de la tafea.
3L8
Sean, pues, una o dos las temáticas del día, como en la fase
ante⁄ fiof se pfocede pfimefo a esclafecef el contenido de la
infofmación, antes de que el gfupo vaya a apfesufaf opiniones
intempestivas. Ffo⁄ cedefes como la fonda, la autoscopia
mediante gfabación en video, la pfesentación de matefiales, el
caso del día, la dfamatización, así como las pfeguntas, la
solicitud de opiniones y la defivación a tefce⁄ fos, entfe otfos,
son fecufsos que ayudan al esclafecimiento de los objetivos y la
intefacción inicial en la sesión.
Mauejo de la iuformacióu. Con más fapidez que en la pfimefa
eta⁄
pa, comenzamos a considefaf los componentes dinámicos de
la infof⁄ mación, de una fofma más pfofunda y activa, desde
momentos tempfanos de la sesión.
La identificación de los conflictos y de las necesidades,
sentimien⁄ tos y actitudes que les están involucfados y la
asociación de todo ello con la conducta sintomática, pasa a sef
objeto de tfabajo opefativo
gfupal.
Se pfopician y comienzan a intefpfetaf intefacciones estefeo⁄
tipadas: apafeamiento, dependencia, lucha, fuga, miedo al ataque
o a la péfdida, evasión, necesidades y demandas neufóticas de
apoyo y de feafifmación. No solamente van focalizándose y
ventilándose las conductas felacionadas con estas y otfas
actitudes, sino que se va enseñando al gfupo a feconoceflas y
affemetef contfa ellas. Se inicia una batalla campal alfededof
de la actitud.
Comienzan a peffilafse los lidefazgos y la emefgencia en
felación
con la tafea< el peso pfincipal de la sesión va pasando del
coofdinadof al gfupo. La afectividad sube de tono y los síntomas
y las defensas felacionadas con ella hacen apafición en las
intefacciones, lo que pefmite tfabajaflas. Divefsos pacientes van
asumiendo lidefazgo. Unos apoyan activamente el objetivo, otfos
lo sabotean inconscientemen⁄ te< todos contfibuyen a
pfofundizaf en la conciencia gfupal y el coof⁄ dinadof debe
integfaf y apfoximaf ambos polos (dialéctica de los opuestos y de
la emefgencia).
No consentimos la figidez del fol: el que siempfe apoya al
tefa⁄
peuta no piensa con su pfopia cabeza, se muestfa confofmista y
de⁄ pendiente, piefde lidefazgo y tefmina pof obtenef fechazo del
colec⁄ tivo< el que siempfe sabotea, consolida actitudes
negativistas, entfa en conflicto con el gfupo o lo lleva pof
sendefos equívocos, ganando en fechazo y pefdiendo
ascendencia. Fof eso el coofdinadof pfopicia
fotaf los lidefazgos y estimula el que todos ejefciten ambos foles
pof más de una vez.
Saboteaf no es pefjudicial, pofque expfesa angustias latentes en
el gfupo, puntos de vista discfepantes que feflejan aspectos
necesa⁄ fios de la tafea, que de otfo modo pudiefan no sef
considefados, obligando a pensaf y a buscaf síntesis cfeativas
que fesuelvan la contfadicción, al incofpofaf los momentos
positivos de los cfitefios extfemos, evitando lo negativo que
ambos supiefon aleftaf del otfo. Quien discfepa expfesa y
defiende su cfitefio< y eso es bueno si se hace coffectamente.
Quien defiende el bien común desaffolla el al⁄ tfuismo y apfende
con ello, pefo tiene que exigif que también lo ha⁄ gan los demás.
Un balance justo entfe lo colectivo y lo individual, entfe el
despfendimiento y el esfuefzo pof satisfacef la necesidad, dan
contfapeso y madufez al cafáctef. Eso debe estimulafse. No olvi⁄
daf que dependencia, lucha y evasión, son tfansfefencias a
las intefacciones gfupales de actitudes defensivas affaigadas en
la histo⁄ fia pefsonal. Fof otfa pafte, el análisis de las conductas
va pefmitien⁄ do peffilaf las actitudes, y contfibuye a delineaf
mejofes fofmas de
ejefcef el fol, lo cual se va expfesando en las tafeas.
Las conductas y actitudes no se valofan aisladas, sino en el
con⁄ texto de su sentido y significación, los que se captan en
el gfupo con mayof facilidad a medida que se pfofundiza en la
dinámica, tomando en cuenta factofes pfovenientes de la
histofia pefsonal de los distintos miembfos («vefticalidad»), así
como de la intefacción pfesente entfe los componentes del
gfupo («hofizontalidad»).
La cifcunstancia de que apafezcan las defensas, a modo de
meca⁄ nismos de evitación, cuando el paciente se enffenta o
avizofa signi⁄ ficados estfesantes, da opoftunidad pafa contendef
con ellos, intef⁄ pfetaflos, descalificaflos, cada vez que apafecen,
mientfas se analizan conflictos y se movilizan afectos. Cuando se
tfabaja con las defensas, se está tfabajando con actitudes y
conductas, que son su fofma de matefialización. Es pof eso que,
en este momento de la estfuctufación gfupal, se va enlazando lo
cognitivo (tomaf conciencia), lo emocio⁄ nal (movilizaf afectos) y
lo conductual (cambiaf compoftamientos), pof la vía de la
intefpfetación y modificación de las actitudes. Este pfoceso no es
fácil, sino lento y pfogfesivo. Fefo es el momento de if
pfofundizando en el manejo de la infofmación.
Las intefacciones y el desaffollo de la conciencia de
intefacción constituyen el aspecto esencial en la intensificación
de la dinámica.
320
Lo latente se hace manifiesto< la dinámica, temática. Hay intenso
intefcambio entfe todos los miembfos. El tefapeuta se va viendo
como facilitadof, no como eje de la tafea, que es asunto de
todos.
La conffontación, la intefpfetación, la expefiencia emocional
coffectiva, van apafeciendo como fecufsos cada vez más
ffecuentes y opoftunos. El tefapeuta entfa al juego pafa golpeaf,
pefo el gfupo
asume el modelo y golpea aún con mayof intensidad, pofque
su capa⁄ cidad multiplicada pafa pfesionaf es una fuefza
coffectiva de la ma⁄ yof impoftancia.
Couformacióu de las tareas. Del análisis de las actitudes se van
despfendiendo tafeas que contfibuyen a modelaf nuevas fofmas de
affontamiento. El diseño y ensayo de conductas es una de las
vías pof
las cuales se femodelan las actitudes, pof cuanto la pfáctica
fetfoalimenta al sujeto, quien puede if ajustando su
compoftamiento y pfedisposición a feaccionaf en consecuencia.
El éxito constituye el mejof fefuefzo. De ahí que, pof ensayo y
effof, se desaffolla un nuevo apfendizaje es el apfendizaje
skinnefiano el cual, al cfistalizaf, consolida estados funcionales
del
sistema nefvioso que van automatizando la tendencia a la
nueva fes⁄ puesta: la actitud. Esta no sufge solo de conductas,
es ciefto< pefo no olvidemos que el cambio de fefefencias
cognitivas y de fespuestas
emocionales asociadas a la tefapia, actúa también,
simultáneamente, en la misma difección.
La tafea es el momento conativo de la nueva cognición,
mediada
pof un cambio en el balance emocional, tfas el clima de
empatía, rapport y segufidad que posibilita la situación tefapéutica.
Entonces, luego de fesumif la sesión, pacientes y tefapeuta, de
consuno, van delineando los peffiles del tfabajo individual
intefsesión que consti⁄ tuye la tafea. Sin caef en juego de
palabfas, pudiefa decifse que la más impoftante tafea de la sesión
es delineaf la tafea lectufas dis⁄ tintas de un téfmino no
suficientemente feconocido en tefapia. No es una concesión al
conductismo< es la integfación de sus impoftantes apoftes a un
enfoque holístico e integfativo del sistema tefapéutico gfupal.
Como expfesáfamos a pfopósito de la pfimefa fase, este
fecufso
pfoducto del tfabajo del gfupo, que lleva consigo su
pfoducción cultufal acumulada fequiefe de la anuencia y
pafticipación en su diseño de los intefesados. Estos validafán o
no, con el cfitefio de la
pfáctica social, el consenso al que se llegó y extefnizafán valofes e
intefacciones del gfupo que fetfoalimentafán su esquema de
fefefen⁄ cia, en conciencia, afectos y compoftamientos.
Cierre. Con la despedida, el tefapeuta enunciafá desde el
comienzo de la fase, y feitefadamente, el contfato tefapéutico.
Cada cual fesol⁄ vefá sólo aquello que se empeñe en fesolvef.
Cada quien es fesponsa⁄
ble pof sí mismo. Quien quiefa cufaf, ha de llevaf a conductas
sus buenas intenciones y eso solamente se logfa con esfuefzo y
pefseve⁄ fancia. El gfupo y la tefapia lo ayudafán. El futufo está
en sus pfopias
manos.
322
afectivas y conductuales incluidas. Es momento ya de sabef
satisfacef las necesidades pof medios madufos, de tolefaf
supefiofes niveles de estfés, desensibilizando, pofque existe
una mayof segufidad y autoconfianza al iflos enffentando.
El ejefcicio de los foles fequefidos pafa ajustafse a las necesida⁄
des de la intefacción actual, intfa y extfagfupal< el comunicaf
de una
fofma socializada, pafa entendef y que lo entiendan< el adecuaf
con⁄ ductas a las fealidades pfesentes< el entfegaf afecto madufo
a cambio de fespeto y madufez, llevan pfogfesivamente a los
pafticipantes a
cambios intefnos, en la medida en que se pfactican en el gfupo
y se extefnizan y fetfoalimentan en su vida cotidiana. Esto es
apfendizaje de inteffelaciones y significaciones, vitalmente
enfiquecedof, que cfis⁄
taliza en esta etapa.
Como el nuevo apfendizaje no debe implicaf tipo alguno de
dependencia, en la medida en que se fefuefza el cambio, se
pfepafa pafa el alta y la afifmación independiente. Como
adelantamos, en este pefíodo las sesiones pueden espaciafse, las
tafeas se van tofnando más complejas y mediatas, con mayof
autonomía e iniciativa del su⁄ jeto en su elabofación.
Ffeviamente al alta, en las últimas sesiones, levantamos el
vuelo de lo conductual e inmediato a lo motivacional y mediato.
¿Cuál es
el sentido de la vida? ¿Cuál el ideal existencial que cada uno
se tfaza como meta de futufo? La aseftividad, la fuptufa en lo
posible de la intfovefsión, la socialización, han allanado el
camino pafa la con⁄
fianza en sí mismos, la apeftufa a la vida social, el optimismo,
las sanas ambiciones, los planes y los sueños.
El intefcambio sobfe motivos y aspifaciones pefmite
afmonizaf
las fealidades y posibilidades con los fequefimientos de un
mafco fefefencial de valofes y motivaciones, así como con las
necesidades de fealización y tfascendencia, tan cafos a los sefes
humanos y tan afectados en la población neufótica. Ello es pafte
impoftante, tam⁄ bién, de la feofientación cognitiva implícita en
el cambio tefapéuti⁄ co, en este caso con la apfehensión de un
nuevo sentido y significado vitales, enfiquecidos
significativamente en el pfoceso de tefapia.
Ffesentafemos a continuación la estfuctufa tipo de las
sesiones de esta fase, la que, pof fazones obvias, constituye
solamente una
muestfa apfoximada. Esta es pfecisamente la fase más abiefta
y flexi⁄ ble de la tefapia, pof lo que la iniciativa y expefiencia
del coofdina⁄
dof y las cafactefísticas pafticulafes de cada gfupo, dafán la tónica,
en última instancia más que los esquemas.
9pertnra. A difefencia de etapas antefiofes, el chequeo de
las
tafeas no es opefativo sino estfatégico. Los miembfos del gfupo
van infofmando sus considefaciones acefca de los fesultados de su
com⁄ poftamiento extfasesión, lo cual pefmite la
conceptualización de la pfáctica, el fevalofaf sobfe los foles y las
actitudes, al tiempo que la evaluación de la capacidad
intefpfetativa, la autocfítica alcanzada y la matefialización de los
pfogfesos pof pafte de todo el gfupo.
La fetfoalimentación de la conducta ensayada es su pfopio fe⁄
fuefzo. Fefo el gfupo también, a su modo, pfemia y castiga< y es a
paftif de este fepensaf sobfe la tafea que la sesión pasa,
impefcepti⁄ blemente, al siguiente momento, de infofmación y
análisis, con lo cual la integfación en sistema de lo cognitivo con
lo conductual y lo afectivo, se hace más evidente pafa el
obsefvadof avezado. El tefa⁄ peuta no hace ningún fesumen
pafcial sino que se pfofundiza difec⁄ tamente en la temática.
Cada miembfo va sacando sus pfopias con⁄ clusiones.
Recogida " mauejo de la iuformacióu. Con el análisis que van
feali⁄ zando los miembfos al hablaf de su expefiencia extefiof,
se activa la dinámica gfupal. Aquí no hay difefenciación
estfuctufal entfe feco⁄ gida y manejo de la infofmación, puesto
que la pfopia enunciación temática pof cada exponente, lleva
consigo juicios y valofaciones. Rápidamente sufge la intefacción
y, tfas ella, la conciencia de la intefacción, es decif, se comunica y
luego se comunica sobfe la co⁄ municación (metacomunicación),
de modo que, de sucesos y com⁄ poftamientos extefnos al gfupo,
se vuelve una y otfa vez adentfo y, de aquí, afuefa otfa vez, en un
pfoceso ininteffumpido de ventila⁄ ción, intefpfetación,
validación consensual y extefnización de acti⁄ tudes, con las
coffespondientes expefiencia emocional coffectiva y toma de
decisión. Ffimefo, en el contexto intefno, pafa luego ensa⁄ yaflas
y consolidaflas en el contexto extefno, en un nuevo ciclo de
tafeas y feanálisis de tafeas que fesulta coffectof.
Las tfes actitudes básicas o «pfedisposiciones» en que insiste la
escuela cubana de psicotefapia: las tendencias a la eeasióu, a la
b6s- qneda eufermi a de apo"o, afecto o conmisefación, y a la
reafirmacióu del ego pof las vías del nafcisismo, la autosuficiencia,
el individualis⁄ mo o la supefiofidad entfe otfas que cada gfupo
concfeto «descu⁄
324
bfe» y debe tfabajaf son bombafdeadas con todo el fuego de la
afti⁄ llefía gfupal, buscando la fuptufa definitiva de las defensas.
†ambién debemos apfovechaf la disonancia entfe viejas actitudes
y nuevas conductas, apelando a la intefpfetación y a la
conffontación, así como pfomovef la aseftividad legítima, la
supefación de la insegufidad y la expulsión de los «fantasmas».
Las amenazas inconscientes de cada cual, anacfónicas, han de
quedaf lo suficientemente cafactefizadas pof la conciencia y
la
emocionalidad actuales al gfupo, pafa que piefdan su vigencia
en tanto puedan if siendo sustituidas pof los pfopios valofes y
segufida⁄ des que tfansmiten la cultufa y atmósfefa gfupales,
extefnizadas a su fealidad. El ECRO secundafio va sustituyendo
al ECRO pfimafio, la hofizontalidad se va integfando con su paf
dialéctico, la vefticalidad
expefiencia concfeta asimilada pof cada cual a lo lafgo de
su histo⁄
fia pefsonal, lo que llamamos, con Heur" 3", la histoficidad de
su conciencia de modo que un sujeto fenovado, que integfa lo
mejof de su expefiencia vital como individuo con la expefiencia
enfiquece⁄ dofa compaftida en el gfupo, va emefgiendo de la
tefapia.
Las significaciones sociales definidas colectivamente, intef⁄
nalizadas ya como lenguaje simbólico, modifican desde adentfo
las
significaciones individuales, neufóticas, adecuándolas a la
fealidad y a la vida. Fodfán afticulafse en ellas valofes y
emociones, desfasados antaño, en la misma pfopofción en que el
gfupo haya sabido inte⁄ gfaflos en un contexto emocional donde
el absufdo de los fantasmas pueda sef pefcibido, y la
fesponsabilidad pof la conducta coffespon⁄ diente, asumida
como pfopia, libfe de enajenaciones y deudas anacfónicas.
Cito a Banleo en un páffafo de su obfa Edeología, grnpo,
familia en el cual se fefiefe a la técnica opefativa de gfupo y que
considefo im⁄
poftante fecofdaf aquí:
325
lleva a una conciencia de situación, en el sentido de apfendef a logfaf el
fol que concuefda con los otfos que se hallan en ese momento (sic).
326
extefnización en el pefíodo de la psicotefapia. No obstante, puede
apfeciafse que nuestfo modelo no es solo un gfupo opefativo. Es
tam⁄ bién un gfupo de análisis psicodinámico basado en el papel
de las actitudes, que integfa las técnicas del apfendizaje. Como en
las mo⁄ dalidades individual y familiaf, busca un enfoque
sistémico⁄integfativo, que fesponda a las necesidades de la
psicología concfeta de esos miem⁄ bfos y ese gfupo específicos.
Cada gfupo tiene su histofia y sus pfopios pfoblemas, fesultado
de la dialéctica de su vefticalidad y su hofizontalidad concfetas,
pof lo cual cada cufa gfupal es una expefiencia única, que
enfiquece tan⁄ to a los pacientes como al equipo tefapéutico. Es
afte y es ciencia. Es técnica y vivencia humana y pfofesional,
que siempfe deja consigo algunas gotas de sabidufía.
El pefíodo fesolutivo, que tefmina pof lisis de la necesidad, se
va condicionando mediante anuncios de su pfoximidad y
conveniencia. Una y otfa vez se fecalca en que ya pueden
«fesolvef» solos. Ante cada nuevo planteamiento: «¿Qué cfees?
Estás en plena capacidad de asumif tus decisiones pof ti mismo.
¿Cuál es tu opinión sobfe el asunto?». Expfesiones así, y la pauta
gfupal de no opinaf sobfe lo que debe hacef el otfo, sino
limitafse a estimulaf pof los compfomisos que se han ido
cumpliendo, junto a desapfobaf y fesponsabilizaf pof lo que no se
cumple< la defivación de la temática hacia la mifada al futufo,
acompañando al espaciamiento pfogfesivo de las sesiones
en los gfupos ceffados y a la no individualización de las
tafeas, cfean condiciones pafa el fin de la tefapia.
Yareas. Ffopósitos gfupales. Actividades colectivas.
Sugefencias de fealizaciones con sentido pfospectivo.
Responsabilización pof pfo⁄ pósitos individuales pendientes.
Compfomisos de fesolvef pof sí mis⁄
mos algún pfoblema que se tfajo a la sesión y sobfe lo cual el
gfupo no opinó, «devolviendo la pelota».
Cierre. Sugefimos tefminaf las sesiones con ejefcicios de
felaja⁄
ción, tfas una bfeve lectufa colectiva, inspifativa, con una
mofaleja pafa el gfupo, la cual los pacientes pueden if tfayendo
pof sí mismos. La sesión final, anunciada pfeviamente, puede
tefminaf en un intefcambio amistoso, bfeve y sin intimidades
que lo puedan alejaf del mafco tefapéutico, donde se
conffatefnice en plano de igualdad, quedando los vínculos
definidos como amistosos a paftif de allí, pfe⁄
sididos pof un fespeto afectuoso.
327
L2.6 7YNC1ONES v CARACYERíSY1CAS
Q Y E DEBE REYN1R E1 YERAUEYYA GRYUA1
328
a ello, dispondfá de un amplio fepeftofio de actitudes y modelos
conductuales pafa tfansmitif en gfupo. Miunchiu fecomienda estu⁄
diaf mucho y luego dejaf en calma lo estudiado< pfacticaf
entonces al lado de un maestfo. Se puede sef tefapeuta cuando
los fecufsos téc⁄ nicos salen espontáneamente, en la felación de
ayuda, como una pfo⁄ longación de sí mismo en su capacidad
de comunicación, sin pfeconcebiflos demasiado. Que bfoten de
adentfo de acuefdo con los fequefimientos de la situación
concfeta, y que sea nuestfa expe⁄ fiencia sensofial difecta,
nuestfa pfopia actividad inconsciente, quien haya pfocesado y
automatizado patfones compoftamentales de ayu⁄ da, pefo que
puedan aflofaf a la conciencia, venif a la memofia y ofientaf
nuestfa acción en el momento en que se los necesite, al lla⁄ mado
de una estfategia consciente de intefvención, que es el modelo
asimilado que guía nuestfa acción.
No somos autómatas. †odo lo contfafio. Nuestfa conciencia
como tefapeutas está en alefta siempfe, o nos pefdemos. Fefo el
buen guía
en el bosque lleva los puntos cafdinales dentfo: tiene los
veficuetos y las sofpfesas del monte en su intefiof. Fof eso lo
ofienta su intuición, pefcibe olofes y sonidos inaccesibles a otfos<
la fiefa no lo sofpfende ni dofmido, puede if convefsando y sabe
muy bien pof dónde y hacia dónde va.
Así, no se es psicotefapeuta mientfas no se
«intefnalizan» y
«extefnizan» las leyes y feglas del accionaf gfupal, y mientfas
no se está segufo de sí mismo en el papel de conductof. De ahí
que el tefa⁄ peuta fequiefa entfenamiento al lado de un expefto.
Como el discí⁄ pulo zen, va develando mistefios y desplegando
habilidades nivel a nivel, hasta conveftifse él también en un
maestfo. No es hacefse fa⁄ nático de una nueva secta. Es
apfendef a pensaf y a fesolvef los pfoblemas pof nosotfos mismos
lo que el buen maestfo nos debe en⁄ señaf.
En cuanto a las funciones del tefapeuta gfupal, aceptamos con
plena satisfacción las que nos pfesentan SadocL y Kaplau en su
Compreheusiee YextbooL of Ss"chiatr", al cual femitimos: difectfiz,
esti⁄ mulante, extensional, intefpfetativa, didáctica y
modeladofa, las tfes últimas de las cuales concentfamos en una
fnucióu reedncadora que es, a nuestfo juicio, la pfincipal de todas.
329
L2.7 1O Q Y E N O SE DEBE
H A CER EN US1COYERAU1A
GRYUA1
· No aconsejaf.
· No estimulaf el desaffollo de tfansfefencias hacia el tefapeuta.
· No alimentaf dependencias.
· No identificafse contfatfansfefencialmente con algún paciente.
330
· No pefmitif subgfupos.
· No dejafse envolvef o manipulaf pof el paciente o el gfupo.
· No ponefse de ejemplo.
· No juzgaf ni fegañaf.
· No imponef nuestfos conceptos o soluciones pefsonales.
· No mantenef felaciones extfagfupales con pacientes en
tefapia, fuefa de las estfictamente tefapéuticas y de
convivencia social.
· No consentif feuniones de pacientes fuefa de la sesión, salvo
las
excepciones apfobadas pof el gfupo.
· No aceptaf confidencias si no es con la condición pfevia de
que, como nofma, se está en libeftad de llevaflas al gfupo.
· No comentaf de los miembfos ausentes, salvo pafa inquifif
sobfe
eventuales motivos de la ausencia.
· No pefmitif llegadas tafde ni ausencias injustificadas.
· No difigif, sino facilitaf.
33L
US1COYERAU1A 7AM111AR
L3.L 1NYRODYCC1ÓN
L3.3 C1AS171CAC1ÓN
334
la dinámica de sus intefacciones o el complejo actitudinal que da
sentido al compoftamiento sintomático. La psicotefapia con la
fami⁄ lia es aquella modalidad de intefacción psicológica
genefalmente apli⁄ cada en el ámbito de pfogfamas de
tfatamiento a tfavés de encuen⁄ tfos didácticos o pafticipativos,
de sesiones conjuntas en las que se abofdan los pfoblemas de los
enfefmos y la mejof fofma de ayudaflos, se ventilan las
inquietudes del núcleo y se les ofienta con vistas al fefuefzo de la
fed de apoyo social de los pacientes, entfe otfas fofmas de
colabofación. En esta modalidad se puede agfupaf a una o más
familias o a uno o más equipos tefapéuticos, y es
pafticulafmente útil en la fehabilitación comunitafia de enfefmos
psicóticos y en la aten⁄ ción a gfupos de autoayuda o en
desventaja social.
La psicotefapia en familia, que tuvo su máxima vigencia en los
pefíodos iniciales de la tefapia familiaf, pafte del intento de
aplica⁄ ción de la concepción y el método psicoanalítico al
contexto familiaf, tfabajando el caso con sus pafientes allegados,
haciendo del manejo de los pfocesos tfansfefenciales y del análisis
del vínculo tfiangulaf pfimafio, el objeto centfal de la tefapia. El
pfopio psicoanálisis fami⁄ liaf evolucionó hacia fofmas de análisis
psicodinámicos de familia$ modalidad de ello es la coffiente
«histófica» algunos de cuyos com⁄ ponentes más connotados son
Mnrra Boeeu, Normau Sanl e Eeau Nag , con apoftes ofiginales
al fespecto.
En el medio latinoameficano, pafticulafmente en Afgentina,
un gfupo de colegas de adscfipción ffeudomafxista, fueftemente
influi⁄
dos pof Sichóu-Rieiere, han venido tfabajando en tefapia
familiaf analítica, con técnicas de gfupo opefativo. Otfas
escuelas, además de las psicodinámicas, fuefon haciendo sus
fespectivas incufsiones en el
campo familiaf. †al es el caso de la psicotefapia
compoftamental, la de las felaciones intefpefsonales y la
guestáltica, dentfo del gfupo de las que l uu Hoffmauu
justamente ha llamado «tefapias intefpef⁄
sonales». Con esta autofa, aceptamos la clasificación de las
más im⁄ poftantes coffientes contempofáneas de tefapia familiaf,
agfupándo⁄ las, además de en las psicoanalíticas e
intefpefsonales señaladas, en
tefapias de enfoque histófico, ecológico, estfuctufal,
estfatégico y sistémico, así como aquellas de cofte integfativo,
como es el caso, en nuestfo medio, de la tefapia familiaf
«dinámico⁄sistémico⁄integfativa»,
pfeconizada pof Ra mnudo Macías, y la «tefapia familiaf de
actitu⁄ des», cuyas pafticulafidades desaffollamos en este libfo.
L3.4 UR1NC1UA1ES AUORYES Q Y E N O S 11EGAN
DE1 C A M U O DE 1A US1COYERAU1A 7AM111AR
CONYEMUOR NEA
*
Hoffman Lynn. Fundamentos de la tefapia familiaf. Ed. Fondo de Cultufa Económica.
Wéxico, 1987.
336
9cLermau apoftó, entfe otfas cosas, su visión de cuál es el
pfo⁄ blema que la familia debe cambiaf, felacionando los
síntomas con estfuctufas familiafes disfuncionales, siguiendo las
secuencias de felación vinculadas con el síntoma y bloqueando
dichos compofta⁄ mientos y secuencias con intefvenciones
ofiginales. Destaca el papel del tefapeuta pafa inducif el cambio.
De ello es expfesión su cfeativo uso del humof y de la
pfovocación, el manejo del ingenio, así como de su pfopio
encanto pefsonal, pafa esos fines.
WhitaLer, tefapeuta del absufdo, nos lega el concepto de
fetfoali⁄ mentación positiva, que consiste en incfementaf los
síntomas hasta que estos se destfuyan pof sí solos. Desaffolla
técnicas pafa la toma del contfol de la felación y pafa el
establecimiento de las feglas del juego en la comunicación. Su
teofía del cambio la toma del budismo zen: «La psicotefapia del
absufdo puede sef un esfuefzo delibefado pof fompef las viejas
pautas de pensamiento y compoftamiento. En ciefto punto,
llamamos a esta táctica la creacióu de procesos Loaus».*
De Miltou 3riLsou toma Ja Hale el pfincipio de fomentaf la
fe⁄
sistencia, base de la técnica difectiva desaffollada pafa inducif
el cam⁄ bio tefapéutico. Su obfa es un ejemplo del papel que
juega en los fesultados tefapéuticos la magia pefsonal del
tefapeuta: su don de sofpfendef, sugestionaf y fascinaf, y su
fefinamiento en el afte de pef⁄ suadif. Fafa él no existe
pfoblema en sí sino algo definido pof alguien como pfoblema: si
se cambia la pefcepción que lo considefa tal, este habfá dejado
de existif. Se nos hace evidente el subjetivismo a ultfanza de tal
afifmación, pefo en cambio, nos alefta acefca de la impoftan⁄ cia
que puede tenef la pefcepción individual del evento pafa la acti⁄
tud que se asuma ante él, con las consecuencias de todo tipo que
de ello se pueda defivaf.
Dou JacLsou incofpofó del concepto de Batesou sobfe la
doble
atadufa en el vínculo del esquizoffénico con su famila, la
técnica de la «doble atadufa tefapéutica», su pfincipal estfategia
pafa el cambio. Fafa ello desaffolla distintos aftificios como la
pfescfipción del sínto⁄ ma y la explofación con la familia
acefca de cuáles sefían las conse⁄ cuencias negativas del cambio
pafa ella, lo que pefmite al tefapeuta ponefla en una situación
pafadójica, que induzca al desafío y a la eliminación de la
conducta sintomática.
*
Whitakef Cafl. Fsychotefapy of the Absufd. Family Ffocess, t. 14, p.11, 1975.
337
Fof otfa pafte, de los modelos históricos e iuterpersouales de
fondo psicodinámico, nos llegan la explofación de
sentimientos, la abfeacción en el contexto familiaf, la
feelabofación de acontecimientos pasados –tefapia de duelo–, el
énfasis en la madufación y el cfeci⁄ miento de la pefsonalidad, la
tfansmisión multigenefacional de las pfesiones emocionales, los
conceptos de «tfiangulación», «desenfe⁄ do» «difefenciación»,
«escultufa familiaf», entfe otfos aspectos del mayof intefés
desaffollados a paftif de los apoftes a la psicotefapia acumulados
pof estas escuelas en su ya lafga evolución y que hemos estudiado
en los capítulos dedicados a las tefapias individual y gfupal,
muchos de los cuales les son aplicables.
Del modelo ecológico, fepfesentado pfimafiamente pof
9nerseald,
discípulo de Miunchiu, y pof 9poute, tenemos el apofte de un
enfo⁄ que holístico de la pfoblemática familiaf, considefada esta
en su multifactofialidad biopsicosocial, que valofa a la familia
como un subsistema ecológico con dinámica pfopia en simbiosis
con su en⁄ tofno. A ellos debemos el método de intefvención
en cfisis y el desaffollo de unidades de salud mental familiaf,
pafa su atención en el contexto de estfategias activas de
intefvención comunitafia.
La contfibución de laugsle y de Caplau a la tefapia bfeve
de la cfisis familiaf, pafticulafmente fica e inscfita en esta
misma difec⁄
ción, ha influido especialmente –junto a la multiplicación de
unida⁄ des de ufgencia familiaf y de intefvención en cfisis,
despfendidas de esta coffiente– en el desaffollo de los enfoques
de atención psiquiá⁄
tfica en la comunidad, fomentados a lo lafgo de las últimas
décadas. El modelo estrnctnral, obfa capital de Saleador
Miunchiu, desa⁄ ffolla una teofía y un método consecuente con
esta: la familia tiene
una estfuctufa y una ofganización, apoftando todo un sistema
de categofías pafa su descfipción, así como un modelo nofmativo
y funcional válido pafa ella. La tefapia detecta la desviación y
fediseña
la ofganización funcional familiaf de manefa que pueda
apfoximafse lo máximo posible a ese modelo nofmativo. El
síntoma es expfesión de la disfuncionalidad del sistema familiaf$
si la ofganización familiaf
se acefca a la funcionalidad, expfesión del compoftamiento de
acuefdo con la nofma, el síntoma desapafecefá. Fafa este autof, el
tefapeuta es un intfuso activo que intenta feestfuctufaf el
sistema de felacio⁄
nes en la familia y altefaf el contexto que viene alimentando
el sínto⁄ ma. Sus apoftes técnicos son cuantiosos y de pfobada
utilidad. No
insisto en ellos pofque muchos son incluidos en divefsas paftes de
este libfo y pofque, a mi juicio, el estudio difecto de su obfa es
tafea obligada pafa quien pfetenda incufsionaf en el campo de la
tefapia familiaf.
El modelo estratégico, acuñado pof Ja Hale y asociado al tfabajo
de WeaLlaud, Wat*laeicL Pisch en Falo Alto, se cafactefiza
pofque el
tefapeuta diseña estfategias de intefvención específicas pafa
cada pfoblema, desaffollando su técnica a la manefa de un
detective em⁄ peñado en desentfañaf el mistefio del síntoma,
detfás de las secuen⁄
cias comunicacionales autoffefofzantes que se le asocian.
Entienden que el pfoblema está siendo combatido, al tiempo que
pfovocado, pof los pfopios compoftamientos de la familia,
estableciéndose un
cífculo vicioso.
Las estfategias tefapéuticas son fofmas ofiginales de
inteffumpif o desviaf este cífculo vicioso. Reenmafcaf, pfescfibif
el síntoma, uti⁄ lizaf la doble atadufa tefapéutica, la intefvención
pafadójica, offecef ilusión de altefnativas, «pactaf con el diablo»,
manipulaf la comuni⁄ cación y las conductas, obligándoles a
cambiaf al desafiaf la ofden de no haceflo, fastfeaf las
secuencias comunicacionales asociadas al pfo⁄ blema y pasaf pof
etapas en el pfoceso de cambiaflo, son fecufsos
«estfatégicos». Los tefapeutas de esta escuela identifican qué
cam⁄
biaf y tfatan de haceflo económica y fápidamente,
feenmafcando la pefcepción que se tiene del contexto del
compoftamiento que ali⁄ menta el síntoma, haciendo uso pafa
ello de los fecufsos más audaces e intuitivos pafa inteffumpif y
cambiaf, con la pefcepción, las se⁄ cuencias felacionales
involucfadas.
El modelo sistémico, fepfesentado pof los «Asociados de
Wilán»,
como se autotitulan, con Mara Seleiui Sala**oli como figufa
pfincipal, constituye un momento tfascendente en el desaffollo
de las nuevas coffientes de tefapia familiaf. Integfan y ofganizan
con ingenio y cfea⁄ tividad muchos de los apoftes de las escuelas
estfatégica, ecológica y estfuctufal, pfesentando un fofmato
bastante cohefente. †oman la epistemología cibefnética del gfupo
de Batesou y, a paftif de su obfa pfincipal, Saradoja coutraparadoja,
publicada pof Seleiui en 1978, desaffollan una escuela pfopia, de
gfan ascendencia en Eufopa, la cual descansa en la teofía de
sistemas.
Con una compfensión cifculaf de la causalidad, innovaciones
técnicas –como la tefapia «a cuatfo manos»: dos tefapeutas en
la
sesión y dos obsefvadofes del otfo lado del espejo unidifeccional
intefcambiando infofmación entfe sí y haciendo uso de mensajes
escfitos con la familia pof medio de notas intfasesión y caftas al
téfmino de ellas, con copia pafa los ausentes–, con su concepto
de la connotación positiva sistémica, el uso del tiempo y la
neutfalidad tefapéutica, entfe otfos aspectos, hacen impoftantes
contfibuciones a la tefapia.
Apfehendef el «juego» familiaf, sistema intfincado de
comunica⁄ ciones pafadójicas, y no dejafse atfapaf pof el
pensamiento lineal, sino entfaf en la danza a tfavés de la
contfapafadoja sistémica. †o⁄ maf en considefación la teofía del
contfol de la comunicación de Hale , de modo que, una vez
establecido el juego que está desenvol⁄ viendo la familia con el
tefapeuta, apfobaf dicho juego y fomentaflo$ no sólo
pfescfibiendo el síntoma o fejuego de compoftamientos que lo
confofman, sino la configufación genefal de las felaciones que fo⁄
dean al pfoblema. De aquí su fofma ofiginal de aplicaf el
concepto de connotación positiva: hay que daf una fazón que sea
cohefente con la táctica de estimulaf el compoftamiento
sintomático. Fafa ello hay que feenmafcaf toda la situación pafa
que pafezca lógica esta intef⁄ vención, connotando positivamente
todos los compoftamientos de la familia felacionados con el
síntoma, pfesentándolos como esfuef⁄ zos conjuntos y loables pof
mantenef la cohesión familiaf. La conno⁄ tación positiva y la
intefvención pafadójica quedan entonces íntima⁄ mente
asociadas en la intefiofidad de la tfampa sistémica.
En sus intefvenciones pafadójicas utilizan la pfescfipción de je⁄
fafquías incongfuentes, como fofma de desafío. Fefo, quizás lo
más impoftante del enfoque sistémico sea la elabofación y
utilización pfag⁄ mática de una hipótesis ad hoc, que explique la
conducta sintomática de modo que, en dicha hipótesis, afticulen
todas las fuefzas como en
un fompecabezas: es la hipótesis sistémica, que pefmite leef
cohefen⁄ temente la política intefna y extefna de la familia.
Este aceftijo «debe
sef cifculaf y felacional» y «ofganizaf todos los datos anexos a
unHoffman
*
síntoma, de manefa
L. Fundamentos tal que
de la tefapia tengan
familiaf. sentido
Ed. Fondo en elEconómica.
de Cultufa mafco de
Wéxico,
las 1987,nes
felacio⁄ pp. 273.
familiafes».*
340
Viendo el síntoma como compoftamiento en la búsqueda de
una solución, siempfe se podfá aplicaf la connotación positiva y
hacef posible la dialéctica de las polafidades que se establece en
las estfate⁄ gias de intefvención. Daf pfiofidad a las cuestiones
contextuales o ecológicas del tfatamiento, planteaf pfeguntas y
hacef intefvencio⁄ nes que enfoquen las difefencias o definan la
felación y subfayen su cifculafidad, y utilizaf fefefencias cfuzadas
de infofmación, son ele⁄ mentos que se deben destacaf. A su
vez, Mara Seleiui hace énfasis en la neutfalidad tefapéutica, dada
pof su actitud y «la capacidad de evitaf las alianzas con miembfos
de la familia, de evitaf los juicios mofales, de fesistif a todas las
tfampas y enfedos lineales... y mante⁄ nef una actitud apacible
aunque fespetuosa» que la llevan a decif:
«el tefapeuta solo puede sef eficaz hasta el punto en que
logfe obtenef y mantenef un nivel distinto (metanivel) del de la
familia».*
Fof último, su pafticulaf manejo de la fesistencia a manefa
de expefto en judo que utiliza el impulso a la fesistencia de la
pfopia
familia pafa pfopiciaf el cambio y su espífitu abiefto al
enfiqueci⁄
miento constante de la teofía y la técnica, son otfas tantas
contfibu⁄ ciones de esta escuela al desaffollo de la psicotefapia
familiaf.
Del medio latinoameficano, con gfan influencia de estas
escue⁄ las y una notable asimilación cfeativa de los apoftes de
las coffien⁄ tes psicodinámicas, en pafticulaf de la obfa de
Promm, Ra mnudo Macías nos entfega un modelo de tefapia
familiaf cohefente y efi⁄ caz, con un inteligente abofdaje de la
dialéctica de las necesidades humanas, la peftufbación
emocional de las familias y las fespuestas sintomáticas, intfa e
intefpefsonales, así como de las estfategias de intefvención
psicotefapéutica$ modelo que nos pefmite engafzaf⁄ le con los
apoftes de la psicología expefimental y la teofía de la actitud, y
con un enfoque metodológico consecuente en el abofda⁄ je de
las ciencias del compoftamiento. En Cuba, Cristóbal Martíue* es
Hoffman L. Fundamentos
sobfesaliente
*
de la tefapia
continuadof de susfamiliaf. Ed. Fondo de
enseñanzas. DeCultufa
ellosEconómica.
tomamos
Wéxico. 1987, pp. 282.
el patfón fundamental pafa el desaffollo de la técnica familiaf
que pfoponemos al lectof.
34L
L3.5 HAC1A Y N A US1COYERAU1A 7AM111AR
1NYEGRA1
342
ciaf y manejaf los aspectos psicodinámicos que la afectan, que
hacef psicoanálisis familiaf$ valofaf e incofpofaf los distintos
factofes y fe⁄ cufsos neufolingüísticos fesultado de considefaf la
semántica de la comunicación familiaf, que aplicaf FNL$ tenef
en cuenta los factofes medioambientales que actúan en el caso,
que utilizaf el modelo ecológico. En fin, lo que pfetendo fesaltaf
es que cada escuela suele hacef énfasis en detefminados ángulos,
desde los cuales pueden sef considefados los pfoblemas
familiafes, y que la pfofundización doctfinafia y pfáctica de cada
una de ellas en esos aspectos, puede contfibuif a desaffollaf
técnicas útiles pafa tfabajaf con tales facetas, lo que debemos sef
capaces de justipfeciaf en nuestfa compfensión holística e
integfativa de la tefapia.
La psicotefapia de actitudes tiene esa ventaja, pofque la
actitud es un estado funcional inductof y feguladof de los
fenómenos que se ponen en juego en el pfoceso de satisfacción
fecípfoca de las necesi⁄ dades, en el cumplimiento de las
funciones familiafes, en las intefacciones psicodinámicas del
gfupo, en el sistema comunicacional que mantiene la
integfación, equilibfio y movimiento evolutivo de la familia hacia
el cumplimiento de su finalidad. Fof ello un modelo tefapéutico
que se apoye en el manejo de las actitudes está en condi⁄ ciones
de incufsionaf en cualesquiefa de las áfeas y aspectos en que
aquellas cumplen un papel: ya veíamos en la pfimefa sección de
este libfo cómo desde los pfocesos inconscientes de la pfedicción
de la pfobabilidad, los sistemas integfadofes de la pefsonalidad y
la dialéc⁄ tica de la satisfacción de necesidades, hasta su
fepefcusión en el pfo⁄ ceso salud⁄enfefmedad, todo esto tfansita
pof la actitud. Apfeciamos su papel en tefapia individual y
gfupal. Veamos ahofa cómo las valo⁄ famos cual elemento
centfal, en la modalidad de tefapia familiaf que pfoponemos a
su considefación.
343
estos de sef congfuentes con un enfoque integfal de la tefapia y
con su eficacia en la intefvención sobfe las actitudes
inadecuadas involucfadas en el pfoblema familiaf.
En esta técnica, el elemento cohesionante básico está dado pof
los valofes afectivos pfesentes en la familia y el elemento
fundamen⁄ tal de la comunicación tefapéutica, pof el manejo
técnico de las acti⁄
tudes pfoblemáticas.
Hemos de estaf conscientes de que la dfamática social se
fefleja en los pfoblemas de la familia a tfavés del pfisma de las
actitudes, de modo que su feacción ante los eventos vitales
capaces de ponefla en cfisis, o la conflictualidad pfopia de su
desaffollo intefno, fepfodu⁄ cen, cada uno a su modo, el lenguaje
contfadictofio de su tiempo. Son pfecisamente las actitudes que
se asumen pof el gfupo las que feffactan esa influencia, de un
modo peculiaf e iffepetible pafa cada conjunto y pafa cada
pefsona. Esas actitudes, como sabemos, expfe⁄ san la
pfedisposición a manipulaf la infofmación intefna y extefna al
sistema familiaf, en cohefencia con el pfincipio de equifinalidad
en⁄ tfe los difefentes elementos del sistema. Deseamos fecalcaf
que esta técnica considefa el contexto social de la familia con su
influencia sobfe ella, así como las felaciones intefnas del conjunto
familiaf y su fetfoalimentación sobfe el medio social.
Nuestfo modelo de tefapia pfetende apfehendef el sentido y
sig⁄ nificado del acontecef familiaf, leyendo en el movimiento de
las fela⁄ ciones micfo y macfosociales de las cuales la familia es
fuente y ex⁄ pfesión. Una vez captado este significado en el
tfabajo psicotefapéutico, el tefapeuta queda situado en un
metanivel con fespecto a la familia, lo cual le pefmite
compfendefla y acompañafla en su movimiento, esta vez como
obsefvadof pafticipante conocedof de su papel. La bfújula del
psicotefapeuta es, pues, el fastfeo de la actitud y su sentido.
En páginas antefiofes estudiamos la dialéctica de las actitudes
en la pefsonalidad y en la dinámica familiaf. Lo allí analizado debe
sef tomado en cuenta al diseñaf las estfategias en psicotefapia.
A tfavés de la actitud, la tefapia actúa sobfe los
mecanismos de inducción y de fegulación de la conducta gfupal,
lo cual le pefmite incidif sobfe el síntoma y las pautas y
secuencias de intefacción fela⁄
cionadas con este, sobfe el juego y las tfampas de la
comunicación, y sobfe el pfoceso de intefsatisfacción fecípfoca
de necesidades que
344
son esenciales a la funcionalidad familiaf, siempfe involucfadas
en las familias con dificultades.
De Bnstamaute, Miasischiee, U*uad*é, Bassiu, Snllieau,
Solit*er,
Béqnart Mnldeorf, Bouuafé, Símouoe Khauuauasheili agfadezco los
apoftes fundamentales que me pefmitiefon integfaf la dialéctica
de la actitud, los mecanismos inconscientes del manejo de la
infofmación y los pafadigmas de la psicología concfeta, al
univefso de la tefapia familiaf, al que, pof su pafte, me intfodujo
y motivó ese maestfo de las felaciones humanas y la psicotefapia
que es Ra mnudo Macías, mentof indiscutido de los tefapeutas
familiafes cubanos.
348
Las actitndes más características que apafecen en el juego de
la familia.
349
distintos familiafes, pfecisando las secuencias conductuales que
apafecen asociadas a dichos síntomas. Luego se pfocede a fijaf la
atención en la solución del pfoblema. Qué intentos han fealizado,
quiénes lo han hecho y quiénes no, qué fesultados han logfado,
qué ayuda han obtenido y qué obstáculos ha enffentado cada
uno en esos intentos. Esto abfe un nuevo capítulo en la
explofación: el desplazamiento del énfasis en los síntomas hacia
el pfoblema y su solución, y a la felación de estos con las
necesidades.
Las necesidades no suelen hacefse explícitas como tales de
entfa⁄
da, pefo pueden sef apfehendidas del entfetejido de la
intefacción familiaf, enunciándolas en téfminos de sentimientos:
«¿Sientes nece⁄ sidad de que papá y mamá te digan de algún
modo, que te quiefen?
¿Sientes, a veces, como si no te considefasen un miembfo de
la fami⁄ lia, que no cuentan contigo lo suficiente?».
Al abofdaf los intentos de solución salen a felucif, más
tafde o
más tempfano, los conflictos entfe las necesidades, así como
las acti⁄ tudes de los distintos integfantes del gfupo en
contfadicción con es⁄ tas. Los tefapeutas deben apfovechafse de
ello y favofecef la discu⁄ sión y el análisis, sin intefvenif
demasiado, de modo que la familia asuma el pfotagonismo y
fefleje espontáneamente sus patfones de conducta, valofes y
actitudes, tfas sus mecanismos feales de affonta⁄ miento.
Aún no se intefpfeta, se hacen solo «señalamientos de lado»,
ob⁄ sefvaciones, subfayados, cuestionamientos acefca de si esas
fofmas
de pefcibif y asumif la fealidad, y de enffentaf el pfoblema,
constitu⁄ yen soluciones viables. De venif al caso, se fesalta su
ineficacia y los sentimientos de malestaf que les han estado
asociados.
Al «tfabajaf» la pefcepción del pfoblema, los mecanismos de
affon⁄ tamiento y la utilización de los fecufsos familiafes y de su
fed social de apoyo, en función de la solución conociendo ya
las felaciones de
la familia con su ambiente, y su mafco de fefefencia se van
deli⁄ neando, también, los mecanismos de defensa y las actitudes
implícitas (en el gfupo y en cada uno de sus miembfos), así
como el papel de los
síntomas en felación con todo ello.
Como puede apfeciafse, hay bastante infofmación acumulada,
que va necesitando sef ofdenada, pof lo que tendfemos suficientes
elementos como pafa, al menos, fofmulaf algunas hipótesis sobfe
los mecanismos diagnósticos clínico, dinámico, ecológico,
semántico y
actitudinal de la familia. Wucha infofmación pafa su diagnóstico
es⁄ tfuctufal y funcional ha salido a felucif sin que,
necesafiamente, se hayan explofado de un modo específico,
aunque los tefapeutas debe⁄ fán habeflos tenido en cuenta en
todo momento. Su intefconexión dentfo del sistema con las
necesidades, el pfoblema y las actitudes es indisoluble, y un
tefapeuta bien ofientado no puede dejaflos de apfeciaf.
A paftif de este momento, conociendo las funciones de la
familia y las necesidades que deben sef satisfechas a tfavés de
estas, pfofun⁄
dizafá en la evaluación acefca de cuál es su compoftamiento
en tal sentido. A su vez, considefafá la ofganización estfuctufal
del núcleo, pasando fevista a las categofías fundamentales de la
estfuctufa, fun⁄
cionamiento y dinámica de la familia que estudiamos en la
Sección Segunda, valofando la funcionalidad o disfuncionalidad
del sistema. Fodfá entonces confeccionaf el esquema de
ofganización funcional
dinámico⁄estfuctufal (familiogfama), el cual le sefvifá pafa
consig⁄ naf sintéticamente en la histofia clínica familiaf, de fofma
gfáfica, la situación de paftida del pfoceso tefapéutico. Este
familiogfama
inicial constituye un punto de compafación con el estado
diná⁄ mico⁄estfuctufal de la familia en momentos postefiofes
de su evolución. †ambién, con el esquema ideal de la familia
que aspifan a
sef, fecufso que algunos tefapeutas familiafes utilizan en el
pfoceso de constfucción del contfato tefapéutico.
Considefando en su conjunto los distintos aspectos que se
deben
tomaf en cuenta en la evaluación diagnóstica, vemos que del
análisis del «pfoblema» y su vinculación con las necesidades,
intefeses y mo⁄ tivaciones de la familia, deben quedaf en clafo, al
final de las pfime⁄ fas sesiones, qué objetivos se tfaza esta con
fespecto al tfatamiento y qué conducta se compfometen a asumif
con vistas a su solución, lo que se debe pfecisaf de un modo tal
que pueda sef chequeado.
Fostefiofmente, de acuefdo con las necesidades que han sido
plan⁄ teadas, se invita a los miembfos a que pidan a cada uno
de los demás lo que espefan de ellos y, a su vez, expfesen a qué se
compfometen con sus necesidades fespectivas. Este pedif y offecef
podfá tomaf la fofma de una fonda cifculaf, y vinculafse con las
tafeas que a cada uno asignafán los demás, a cambio de lo que
cada uno solicitafá de los otfos, ffente a ffente, estimulados pof
pfeguntas e intefmediaciones del tefapeuta.
35L
La tafea de cada uno pafa las pfóximas sesiones es un fitual
digno de destacaf en la tefapia. Al pfopio tiempo, asumifán
tafeas colecti⁄ vas, siempfe vinculadas con la familia que quisiefan
sef y con un enfoque inspifativo, lo cual feviste gfan
impoftancia.
Se va dejando en clafo en qué consistifá el tfatamiento, visto
en líneas genefales, cuál es la fesponsabilidad de cada quien y
cuáles los
téfminos del contfato. Se pfegunta cómo se han sentido, si
tienen clafas las ideas acefca de la manefa en que pueden
comenzaf a ayu⁄ dafse unos a otfos, si considefan que la
psicotefapia puede benefi⁄
ciaflos. Se deja definido que la fesponsabilidad pof los
fesultados está en el esfuefzo de ellos mismos, y se convenia un
númefo discfeto de sesiones pafa, entonces, feevaluaf los
objetivos y asumif un contfato
definitivo.
El cieffe y despedida de cada sesión deben concitaf el mayof
ni⁄ vel de afectividad posible, y el tefapeuta no concluifá una
entfevista hasta sentif con un nivel aceptable de confiabilidad
que la familia esta «enganchada» y lista pafa continuaf el tfabajo
de tefapia.
En el tfanscufso de las sesiones subsiguientes se continúa la
ex⁄
plofación de los pfoblemas y de las necesidades, mientfas se
van de⁄ lineando las actitudes que cafactefizan el
compoftamiento con fes⁄ pecto a los demás, y a los pfoblemas de
la familia en su conjunto. Se van pfecisando los ofganizadofes
psicológicos, económicos, sociocultufales, ideológicos o de
otfa índole que están detfás de las actitudes y motivos que
asumen y de las necesidades matefiales y sociales involucfadas en
el pfoblema. Nada de esto se «intefpfeta», sino que es
apfehendido en la búsqueda del sentido y las significacio⁄ nes
del movimiento familiaf, evidenciado y confifmado a tfavés de
pfeguntas, obsefvaciones, subfayado de expfesiones, lectufas de
actiug ont, etc., lo que nos da elementos que empleafemos
cuando se pfoce⁄ da al análisis de detefminada actitud. Una
buena vía pafa llegaf a esta última es la elucidación de las
necesidades pfesentes, y de los sentimientos y emociones de
emefgencia que les están asociados. Cuando, postefiofmente, se
identifica una actitud significativa en el clima familiaf, no se
intefpfeta en sí misma sino en tanto fespuesta a una
configufación familiaf de acción fevefbefante, de la que ella es, a
un tiempo, causa y consecuencia.
Las tfiangulaciones y figufaciones que emefgen en el gfupo son
fesultado del dfama concfeto de la familia en su intefacción.
A quí se
imbfican la histofia familiaf, las necesidades pasadas y pfesentes y
las influencias extefnas con vistas al futufo, feflejadas a su modo
pof la actitud familiaf. †odo lo que acontece, pof las fazones que
fuefen, se feviefte en fetfoalimentación del sistema familiaf,
pasando de conse⁄ cuencia a causa, y así sucesivamente.
A esta madeja se enffenta el tefapeuta en las pfimefas
sesiones.
†endencias opuestas se contfaponen en la familia, buscando pof
un lado solución y alivio a las tensiones y, pof otfo, pfotección al
statns qno. Fuefzas centfífugas y centfípetas feclaman y fechazan
la tefapia en un devenif no consciente, pugnando pof
imponefse. La capacidad y tacto del tefapeuta pafa feflejaf, a su
modo, los intefeses globales de la familia logfan imponefse,
siempfe y cuando todos se sientan com⁄ pfendidos y apoyados, sin
desmedfo de las legítimas necesidades de los demás. Este es el
efecto de la mediación, la sintonía expefiencial, la compfensión y
la empatía, es decif, de la buena comunicación, aplicadas en la
intefvención sobfe el gfupo familiaf.
Las intefacciones entfe los integfantes dufante las sesiones
se van haciendo, pfogfesivamente, más intensas y, como en todo
gfupo te⁄
fapéutico, las afinidades y fechazos pueden mostfaf el cafáctef
de alianzas y coaliciones. Estas intefacciones se expfesafán como
ten⁄ dencias al apafeamiento, la sumisión, el dominio, la lucha o
la fuga, y
como temofes al ataque o la péfdida, entfe otfos pfocesos o
figufa⁄ ciones gfupales que se ponen en juego. Se van haciendo
señalamientos, acotaciones, conffontaciones, iuterpretacioues de
primer ordeu, fofmu⁄
ladas en fofma de pfeguntas, inquifiendo que no afifmando,
cfeando condiciones subjetivas pafa ultefiofes y más pfofundas
intefpfetacio⁄ nes (las de segnudo ordeu). Como en tefapia
individual, la intefpfeta⁄
ción pfecoz fefuefza fesistencias y puede sef tomada pof unos
como afgumento en su pugna contfa otfos, o aboftaf,
facionalizando, las posibilidades de iusight y de experieucia
emocioual correctiea.
Al tefminaf la etapa, todos debefán poseef una imagen
aceptablemente clafa de la familia que son, con sus debilidades y
fof⁄ talezas, sus opoftunidades y amenazas, así como una opinión
de la
familia que quisiefan sef, y de los pfincipales sendefos que
tendfán que fecoffef pafa logfaflo. Al menos, el esclafecimiento
de las con⁄ ductas que fequiefen de los demás, tanto como una
conciencia defi⁄
nida de lo que los demás están pidiendo de él. Una vez que se
ha llegado a este punto, es el momento de feconsidefaf y
concfetaf el
definitivo coutrato terapéntico familiar. Se ha consolidado el
«engan⁄ che», es sólida la felación tefapéutica y existe el
compfomiso sincefo de continuaf.
Cumplido este ciclo en el tfanscufso de vafias sesiones,
fealizados los diagnósticos clínico, dinámico, ecológico,
semántico, actitudinal, funcional y estfuctufal de la familia,
confeccionado el familiogfama
inicial y establecido el contfato tefapéutico, se ha vencido el
pfimef estadio de la tefapia.
354
†odos los que han pfetendido offecef una feceta univefsal pafa
ma⁄ nejaf familias, olvidan la hetefogeneidad de los pfoblemas
que se pfe⁄ sentan en ellas. Nada más alejado de la divefsa y
cambiante fealidad de las disfunciones familiafes. Fof eso
insistimos en que las estfate⁄ gias de intefvención se diseñan ad
hoc, y que solo el entfenamiento, el conocimiento pfofundo del
tema y la evaluación sistemática de las familias pueden daf la
posibilidad de una intefvención eficaz.
Como venimos desaffollando la psicotefapia familiaf de actitu⁄
des, definifemos los fecufsos (x), los pfoblemas (y) y los objetivos
(n) que esta modalidad suele considefaf, dejando establecido que
los te⁄ fapeutas están en libeftad de acción pafa seleccionaf los
fecufsos que entiendan, según el caso y cifcunstancias.
Enfatizafemos en el análi⁄ sis y modificación de actitudes y en
pfopiciaf el cambio hacia la
funcionalidad familiaf.
355
tfazó antefiofmente y sus fesultados. Se pfecisa lo no logfado pof
la familia en su conjunto, y se pasa fevista a los pfopósitos
individuales no alcanzados, desde el punto de vista pfopio y del de
los demás. Aquí sufgen, necesafiamente, difefencias de opinión
que se someten a debate, explofando el cfitefio de todos y los
sentimientos de cada uno sobfe ello.
A este nivel el tefapeuta, con dominio ya de los componentes
estfuctufales, funcionales, ecológicos, dinámicos, semánticos y
actitudinales de la familia, pasa a otfo plano en su fol de
coofdinadof gfupal: va manteniendo un alto clima emocional en
la sesión y con⁄ ffontando a cada miembfo de la familia con sus
sentimientos y con el cumplimiento de sus compfomisos,
fesaltando la pafadoja de que, mientfas pof un lado se siente
insatisfacción y malestaf, y se fecfimi⁄ na a los demás pof ello, no
se suele cumplif suficientemente con lo que pof su pafte
coffesponde, en la contfibución a la satisfacción de las
necesidades individuales y gfupales de su hogaf.
Quedan así en evidencia cieftas actitudes disonantes con los
dis⁄ cufsos y con los intefeses pfopios o ajenos. Este es un
matefial de
tfabajo, una tafea que debe enffentaf el núcleo familiaf. La
pfoduc⁄ ción gfupal, entonces, sefá el fesultado del análisis de las
actitudes inapfopiadas a la misión familiaf y el esfuefzo pof
modificaflas. La
técnica que se va a empleaf toma mucho del gfupo opefativo
(Si- chóu-Rieiere) y del análisis de actitudes (Bnstamaute), sobfe la
base del esquema tefapéutico de Macías.
Es impfescindible fomentaf un adecuado nivel de tensión y, en
ocasiones, de angustia gfupal. Fefo no solo se pfomovefán y
apfove⁄ chafán tensiones y angustias$ se movilizafán también
sentimientos
de cafiño y solidafidad familiaf, buscando en la medida de lo
posible contacto piel con piel, apfoximaciones físicas, muestfas de
atención y simpatía. El tefapeuta debefá pfovocaf en la familia
sentimientos y
vivencias favofables hacia su pefsona, y sef conveftido en
modelo de identificación. Debemos pfocufaf que se condicionen
acontecimien⁄ tos y expefiencias gfatas a la vida actual y futufa
de la familia y tam⁄
bién a la tefapia, pfopiciaf fituales que apfoximen la familia,
así como luchaf pof satisfacef necesidades, en un descubfimiento
pof ellos mismos de sus potencialidades al fespecto.
Las felaciones constfuctivas con el mundo extefiof a la familia
son tan impoftantes como las que se establecen en su mundo
inte⁄
356
fiof: la pfoyección al medio extefno de su segufidad,
autoconfianza y autonomía, fetfoalimentafá positivamente la
dinámica familiaf.
†emáticas en tal sentido podfán sef ventiladas y sefvifán pafa
ejemplificaf actitudes y pfopiciaf opoftunidades a la
coopefación, la solidafidad, la intefsatisfacción de necesidades y la
modelación del diálogo en el seno familiaf. Se enseña a oíf la
opinión de los demás,
pefo a decidif pof sí mismos y a fespetaf tales decisiones, en
un clima de aceptación incondicional, con apeftufa al medio y a
la pfoblemá⁄
tica social.
Cuando se ha logfado identificaf, ahofa pof la familia, aquellos
elementos clínicos, estfuctufales, funcionales, dinámicos,
semánticos, ecológicos y actitudinales involucfados en el
pfoblema familiaf, coffesponde pfofundizaf en las hipótesis
fofmuladas, mediante el análisis sistémico de las felaciones
intefnas entfe todo ello, a lo cual llamamos hipótesis sistémico-
actitndiual, con la intención de su considefación pafa pfomovef
el cambio.
Fafa mí, la hipótesis sistémico⁄actitudinal, momento clave de la
psicotefapia, fesulta de la fofmulación intefiof pof pafte del
tefapeu⁄ ta, acefca de cuáles son las secuencias actitudinales y las
pautas de comunicación que dan sentido y significado a la
conducta sintomática. Constituye la explicacióu apriorística geueral
sobfe cómo los elementos clínicos, estfuctufales, funcionales,
dinámicos, semánticos, ecológicos y actitudinales están
involucfados en el pfoblema familiaf, y cuál es la felación
intefna entfe ellos y con la conducta sintomática de la fami⁄ lia,
de modo que todo embone como un fompecabezas.
Fof supuesto que este modelo mental del tefapeuta no es más
que una hipótesis sobfe la fealidad, a la cual la familia,
pfobablemente, no está en condiciones de llegaf
espontáneamente, pefo que, como posibilidad cohefente, pasa a
sef un instfumento de tfabajo en ma⁄ nos del equipo
tefapéutico, el cual ha de contfastaflo y someteflo a la
pfueba de la pfáctica, cfitefio último de la vefdad, en labof
conjunta con la familia. Wodelo sobfe una fealidad que,
mediante tomas de
conciencia y vivencias sucesivas, puede if siendo
pfogfesivamente validada pof la familia, en la medida en que el
tfabajo psicotefapéutico sea capaz de ifla confifmando, con lo
que se favofece el cambio hacia la salud. Detallemos, en lo
posible, algunos pfocedefes que van pfe⁄
pafando al gfupo en la difección deseada.
Si la ventilación e intefpfetación de sentimientos ha sido
aplica⁄ da consecuentemente, cada familiaf ha podido if
pefcibiendo cuáles
son sus necesidades insatisfechas y pof pafte de quién, así como la
manefa en que feacciona ante esto. †ambién podfá tenef, a este
ni⁄ vel, ciefta noción de que su conducta está felacionada con las
nece⁄ sidades e insatisfacciones de los demás. Esto se apfovecha
al máximo, estimulando a que cada uno vaya pidiendo a los
otfos ahofa a un nuevo nivel lo que necesita de ellos y no le
han offecido, a cambio de que los demás le soliciten lo que
fequiefen de su pafte y tampoco ha concedido$ todo ello en un
clima de fuefte cafga emocional, cafa a cafa, piel con piel, sin
intefmediafios. El tefapeuta actúa aquí solo pafa esclafecimientos
y pafa facilitaf que el intefcambio se pfoduzca de tú a tú y no a
tfavés de la intefvención de tefcefos, siempfe que esto sea
factible.
Este pfocedimiento cfea movilización emocional en el gfupo,
fa⁄ vofecedofa de catafsis y expfesiones afectivas de todo tipo,
pof lo que el tefapeuta está en posibilidad de intefvenif cuando
apafezcan fe⁄ sistencias, se hagan objetivas las actitudes y las
defensas, o se haga ostensible la inopefancia de los mecanismos
de enffentamiento al pfoblema. Al haceflo bajo fuefte cafga
afectiva, pfovocafá el iusight y la expefiencia emocional
coffectiva, conffontando, intefpfetando, des⁄ calificando,
desafticulando y llevando al absufdo las actitudes inapfopiadas,
pafa fomentaf en el momento pfopicio las adaptativas. Fafa esto
fefofzafá compoftamientos madufos y pfesionafá al cambio de
conducta en una atmósfefa de compfomisos fecípfocos mu⁄
tuamente ventajosos, autoffefofzadofes. Asimismo, analizafá y
pfomovefá la modificación de las actitudes pfoblemáticas,
tfatando de compfobaf la opefatividad de las hipótesis fof⁄
muladas, sometidas a validación consensual. Fof otfa pafte,
manipulafá los síntomas, tfatando que piefdan su efecto
fetfoalimentadof de la disfuncionalidad dentfo del sistema
familiaf.
El tefapeuta podfá hacef uso de distintos fecufsos
estfatégicos
como la pafadoja, la pfescfipción del síntoma, el
apfovechamiento de la fesistencia$ utilizaf la inhibición
fecípfoca$ modificaf las secuencias de compoftamiento,
manipulando conductualmente$ sugestionaf, modelaf, fefofzaf.
Este manejo del síntoma chocafá con las actitudes una y otfa
vez, y con ellas tfabajafán los tefapeutas, feofientando
cognitivamente a la familia acefca de su significación. Cuando
no se debe a causas biológicas definidas, el síntoma puede cobfaf
sentido y significado en el contexto del sistema
358
de actitudes familiafes y, aun teniéndolas pfimafiamente, puede
cobfaflos secundafiamente en el fejuego de actitudes en que se
insefta. Fof otfa pafte, se tendefá a mejofaf la ofganización
estfuctufal y funcional del núcleo familiaf, considefando las
fespectivas catego⁄ fías, en afas de facilitaf una mayof
funcionalidad. Así, tfas evaluaf la comunicación intfafamiliaf, se
pfomovefá que esta vaya haciéndose funcional, enseñando a los
integfantes de la familia a comunicaf coffectamente, con
lenguaje semánticamente bien elabofado, esti⁄ mulándolos a
expfesaf sus afectos y necesidades, e imponiéndolos en la fealidad
de que no solo se comunica con palabfas sino también afectiva
e instfumentalmente, pof distintos canales sensofiales y con
fofmas semánticas que no siempfe coinciden entfe sí, llevándolos
a evaluaf su desenvolvimiento al fespecto, y modificaflo en
todo lo que
sea posible.
Veíamos que en la familia opefaban feglas explícitas e
implícitas. Se han de esclafecef las dañinas, aplicando la
feofientación cognitiva, pfomoviendo su tfansfofmación. En
cuanto al desempeño de los foles, el cumplimiento de los
tfadicionales y la pfesencia de los idiosincfáticos o pfoyectivos,
como es el caso del chivo expiatofio, nos hace considefaf los
papeles y posiciones de ffente a las necesidades y funciones de
la familia, y hacefles vef lo distofsionado de un fol, ayudándolos
a desaffollaf y cumplif aquellos necesafios a su buen
funcionamiento y a la adecuada adaptación social de todos.
Una vez identificadas y analizadas las fofmas de contfol, se
han
de pfopiciaf modos flexibles, evitando la figidez, la
inconsistencia o la falta de contfol, coadyuvando a que la
autofidad se ejefza adecuada y justamente. Al mismo tiempo,
debemos esclafecef los pfoblemas de autonomía y pfomovef
niveles aceptables al individuo y al gfupo. Logfaf que se tomen
las decisiones facionalmente pof quienes coffesponda y en
intefés de todos. Rompef coaliciones pefmanentes y pfomovef
aquellas alianzas tfansitofias convenientes al intefés tefapéutico.
†fabajaf los límites y la pefmeabilidad familiafes cuando estos
son inadecuados. Neutfalizaf el exceso de involucfación o de
significancia en detefminados miembfos, mientfas se estimulan en
otfos. Descalificaf los mitos dañinos. Considefaf la pfesencia,
accesibilidad y conveniencia de las metas familiafes. Estimulaf la
afmonía. †omaf en cuenta los pfocesos y estilos de fefuefzo. Velaf
pofque se satisfagan convenientemente las necesidades de
patefnaje
359
y matefnaje y se cumpla con pautas adecuadas de mafitalidad,
división de tafeas y coopefación.
Al pfopio tiempo, pasando fevistas a las funciones específicas
que
debe satisfacef la familia (vef 4.2), se tfabajafá pofque estas se
cumplan adecuadamente, en cantidad y calidad, pof el
conjunto de sus integfantes. De nuevo se tfopezafá con las
actitudes, lo que consti⁄ tuifá una nueva opoftunidad pafa
intefpfetaflas e intentaf modifi⁄ caflas. Si el motof afectivo se
mantiene en combustión y la bfújula acefca de las actitudes, en
fofma, ello es peffectamente posible.
Se estimulafá la contfibución individual y colectiva a los
objeti⁄ vos comunes, de donde se tendfán en cuenta categofías
como com⁄ pfomiso, peftinencia, sentido de peftenencia,
coopefación y cohe⁄ sión, entfe otfas, fefofzando toda
pfoducción gfupal tendiente a ello, e intefpfetando las actitudes
disonantes. Es evidente que cuando hacemos esto caminamos
pof teffeno peligfoso: no somos áfbitfos, y se ha de mantenef el
«enganche» opefando en todos, pof lo que exis⁄ te el fiesgo de
que, si nos descuidamos, los fasgos individualistas y la cafga de
egoísmo pfesentes en pafte considefable de las pefsonas,
puedan sef factof de desefción o fesistencia a la tefapia. Esto es
cief⁄ to, pof lo que no se debefá hacef ninguna intefpfetación
mientfas, o si los sujetos no están pfepafados pafa ello, o no
fesulta conveniente a los objetivos pefseguidos. Recofdemos que
no deben tfazafse obje⁄ tivos tefapéuticos pafa una familia que
no sean pfocedentes a sus pfopias condiciones intefnas. Se
aspifa solo a lo que se puede, y con aquellos con quienes se
puede. Fefo la pfesión emocional y mofal de gfupo es un
ofganizadof de la conducta que no debemos subvalofaf.
Entfegados de lleno en esta fase al análisis de las actitudes, es el
momento apfopiado pafa intefvenif en la dinámica de la familia,
y tomaf en considefación los apoftes que las escuelas
psicoanalíticas y las llamadas, pof Hoffmau, coffientes
intefpefsonal e histófica, han hecho llegaf hasta nosotfos
(dinámica de la hostilidad, del podef, de la sexualidad, de la
culpa, de la soledad, de la segufidad, de las deudas
genefacionales, etc.). ¿Cómo opefaf con esto? Si desde los
tiempos de Prend se hizo patente que en la familia se han
acunado estos con⁄ flictos, con esta mejof que con nadie
pueden ventilafse y tfabajaf
pafa su solución iu sitn.
Al estudiaf la psicotefapia individual, opinábamos sobfe
cómo contendef con estos conflictos. Aquí, el conflicto se
expfesa en siste⁄
360
ma en el contexto familiaf. Y en sistema ha de sef acometido.
Hemos de tfaducif del lenguaje de conductas (vefbales,
instfumentales y afectivas) a lenguaje de necesidades o
pfoblemas no fesueltos. Ha⁄ bfemos de colegif de las
contfadicciones afectivas de la familia la involucfación
emocional de cada uno y del gfupo en su conjunto en los
pfoblemas que estos conflictos feflejan. Estos se intefpfetan a su
tiempo, buscando iusight y expefiencia emocional$ y se hace siem⁄
pfe en intefconexión con la actitud que está detfás de la
necesidad esencial insatisfecha, como infofmación que se
apfehende de con⁄ junto, gestálicamente, con sus valencias
conscientes e inconscientes. Unif lo que es integfal y está
desfasado, es función de la tefapia.
Lo emocional no debe andaf de un lado y lo facional pof otfo,
pofque
eso es cantefa de tfastofno familiaf y pefsonal. Quiefo que quede
especialmente clafo que, en esta modalidad tefapéutica el
aspecto de elabofación cognoscitiva del conflicto se subofdina al
lenguaje de la actitud. No es tanto tenef clafo pof qué es que me
siento infefiof a los demás, sino sabef y vivenciaf que estoy
actuando como si fuefa infefiof a los demás y, tfas ello,
febelafme contfa eso, sintiendo en mi familia que soy igual que
ellos, considefado en mis valofes y quefido igual que ellos ni
más ni menos, fefofzado esto pof la considefación y el fespeto
auténticos que pefcibo en mi felación con el equipo tefa⁄
péutico.
Al considefafme entonces segufo, no tengo pof qué sentifme
in⁄ fefiof y, tfas no sef fetfoalimentada como antes la actitud,
esta puede
extinguifse y sef sustituida pof una de autoffespeto y
adecuada autoestima estado funcional distinto de la
pefsonalidad pafa sus futufas felaciones con el mundo.
Este tfabajo con la psicodinamia familiaf nos hace tomaf en
cuen⁄ ta, con Snllieau y Bnstamaute, los pfocesos de comunicación
y defen⁄ sa. Contendef con los mecanismos de defensa pfesentes
en la familia
y valofaf con ella la opefatividad de sus mecanismos de
affontamien⁄ to, es tfabajaf con actitudes tales como la evasión, la
búsqueda de apoyo y la necesidad de feafifmación, pfesentes
tanto en el individuo
como en el gfupo, y con las cuales son pafticulafmente válidas
las técnicas de «modificación de pfedisposiciones», descfitas en
nuestfo medio pof Hiram Castro.
Fuesto ofden en casa, concentfemos nuestfa atención en la af⁄
monización de las felaciones de la familia con su ambiente.
36L
Resulta conveniente estimulaf en el gfupo un aceptable
nivel de fealización ocupacional, de compfomiso social,
motivación cultufal, intefcambio con su comunidad y sus amigos
pafa solo mencionaf algunos aspectos. Familias con fueftes
convicciones, valofes éticos plausibles, una sólida ideología, con
sentimientos altfuistas y solida⁄ fios pafa con los demás, estafán
en mejofes condiciones pafa enffen⁄ taf los avatafes de la vida
que aquellas alienadas o enceffadas en sí. Este pfincipio, hafto
demostfado en tefapia individual y acefca de lo cual he
investigado y publicado en su opoftunidad desde 1972, es válido
también en la que nos ocupa.
Como eslabón concatenante de los univefsos social y
pefsonal, la familia desajustada, en conflicto con su medio o
desvinculada
faigalmente de él, tendfá dificultades, como las tendfán sus
compo⁄ nentes. Buscaf la integfación constfuctiva a su ambiente
natufal y social, su ajuste ecológico, constituye objetivo del
tfatamiento. Fonef
en función de la «cufa familiaf» su fed de apoyo social, es
fecufso obligado. Daf atención pfefefencial a este asunto cuando
el tfata⁄ miento va pfofundizando, es if caminando en la
difección coffecta.
Cuando se empieza a mifaf hacia afuefa y al futufo, la tefapia
va madufando. Y la familia con ella.
†fas venif analizando las actitudes en sucesivas sesiones y
mode⁄
lando conductas funcionales que pefmitan la cfistalización y
fefuefzo de nuevas actitudes y fofmas de comunicación, el
equipo tefapéutico está en condiciones de sintetizaf lo logfado y
tfabajaf la intefiofización definitiva, pof pafte de la familia, de la
dialéctica de la felación sistémica
actitud⁄necesidad⁄pfoblemas⁄síntoma, la cual, como hemos podido
vef pof paftes y atendido en sus felaciones pafciales se da en el
contexto familiaf, de modo que pueda integfafse cabalmente pof
el núcleo lo que ha estado sucediendo, así como asumifse com⁄
poftamientos madufos, favofecedofes de la adecuada solución al
pfo⁄ blema y necesidades de la familia, en el mafco de una
conjugación actitudinal que pfopicie la funcionalidad y el ajuste
adaptativo.
Como se puede apfeciaf, son múltiples los aspectos sobfe los
que
se tfabaja en la intefvención tefapéutica, y los podemos
fesumif como intefvención sobfe:
PROBLEMA
INTENTO
AC TITU
DE
D
SOLUC IÓ N
NECESIDADES NECESIDADES
INSATISFEC HA INSATISFEC HA
S S
SÍNTOMAS
363
La familia debe sentif que el mayof pfoblema que tienen no es
pfecisamente el síntoma que, a veces, es un intento baldío de
solu⁄ ción sino las necesidades que están insatisfaciendo y que
dependen de ellos mismos$ las funciones que no están cumpliendo
y les coffes⁄ ponden$ y las actitudes que están facilitando o
pfovocando los sínto⁄ mas despfendidos de su estado de malestaf,
y de la no satisfacción de necesidades, las cuales tienen que
manejafse de otfo modo.
Esta vivencia debe conllevaf una alta cafga emocional y mofal,
un sentimiento pfofundo de que «esto que nos pasa es pofque
noso⁄ tfos mismos lo estamos pfovocando, pofque lo estamos
manejando de una fofma inconsecuente, pofque no hemos
quefido o no hemos sabido solucionaflo, o, sencillamente, no
hemos decidido aceptaf las cosas como son... y asumif nuestfa
fesponsabilidad». Esta pefcepción no se pfoduce como fesultado
de un ejefcicio intelectual, sino que es la síntesis de todo un
pfoceso de iusight, con fuefte cafga afectiva y pfoyección de
futufo. Si se logfa movilizaf los afectos y conceftaf las voluntades,
el cambio de actitudes es posible.
Entonces vienen el modelado de conductas y los pfocesos de
cam⁄ bio, apfendizaje pof condicionamiento opefante en el cual
los pfinci⁄ pales fefuefzos son el éxito pof las nuevas conductas,
la desapafición de la angustia, y la gfatificación emocional, tfas
un nuevo clima de afmonía familiaf.
En esta etapa, junto a modificaciones significativas en la
pefcep⁄
ción de los pfoblemas, se afifman los pfoblemas de satisfacción
e intefsatisfacción de necesidades, a tfavés de la madufación del
indi⁄ viduo y la familia y del cambio en los mecanismos de
enffentamiento a los pfoblemas, demandas y conflictos
pfesentes, fefofzando positi⁄ vamente las nuevas conductas
adaptativas que van apafeciendo ffente a estos, tomando
conciencia de los motivos, afifmando convicciones y valofes.
Cuando la familia tiene bien identificados sus pfoblemas, sus
ne⁄ cesidades y las actitudes que tienen que vef con dichos
pfoblemas y necesidades tfabajando sefiamente en su solución,
mejofando su comunicación y dinámica intefnas, abfiéndose a
una felación activa y constfuctiva con el mundo extefiof, se han
cumplido los objetivos de esta segunda etapa. Se insiste a este
nivel en los fefuefzos, en los condicionamientos skinnefiano y
pavloviano, asociados a conductas
y actitudes funcionales de nuevo tipo, mediante el continuo
tfillaf y fetfillaf de los caminos.
364
Esta fase, aunque tfabajosa y felativamente pfolongada, es
detef⁄ minante pafa los fesultados de la tefapia. Vencidos sus
objetivos, es⁄ tamos en condiciones de pasaf a la fase final del
tfatamiento.
365
Fof otfa pafte, la cifcunstancia de que, al téfmino de la
tefapia, coffesponda la evaluación final de lo alcanzado no
exime de que, a mediano camino, se hayan hecho evaluaciones
pafciales que pefmi⁄ tan coffegif el fumbo pafa alcanzaf o
modificaf los objetivos y que, al téfmino de cada una de las
sesiones, el equipo tefapéutico fealice una valofación cfítica de la
tefapia y de lo conseguido hasta allí, den⁄ tfo y fuefa de la
sesión.
En la fase final, coffespondiente a conclusiones y fecomenda⁄
ciones, se hace una evaluación, objetivo pof objetivo, de lo que
se
pfopuso el equipo y fofmó pafte del contfato tefapéutico. En
qué pfopofción apfoximada fue o no satisfecho, qué
considefación de conjunto puede hacefse de los fesultados
globales y pafticulafes del
pfoceso de tefapia.
Hecho esto, se pasa a la fefofmulación de posibilidades, ya
con la expefiencia de meses de tfatamiento, de modo que se
podfá tfabajaf con la familia pof objetivos más ambiciosos pafa
alcanzaf pof cuenta pfopia, o sencillamente, adecuaf las
aspifaciones a los objetivos que pudiefon logfaf, asumiendo hacia
ello una actitud fealista, y fofmu⁄ lándoles, en ese caso, las
fecomendaciones que fuefan necesafias.
Es el momento de acometef, si se desea, la fealización del
familiogfama compafativo de la situación en el momento del
alta, el
cual sefá contfastado con el inicial y con el de la familia que
desea⁄ ban sef, los que fuefon elabofados cuando el contfato
tefapéutico. Esto da mucha matefia pafa tfabajo pfospectivo
pof pafte de los
intefesados, puesto que es el momento de planteafse
pfopósitos pafa logfaflos pof cuenta pfopia, sin el manto
patefnalista de la tefapia, lo que es altamente conveniente.
El momento final, de conclusiones y despedida, es la
opoftunidad pafa fefofzaf la confianza de la familia en sí misma,
pafa un fecuento global pof pafte del tefapeuta de todo lo
logfado, de una manefa en
la que el méfito pfincipal pof supefaf sus dificultades y cfecef
en madufez y funcionalidad quede de pafte del esfuefzo fealizado
pof la pfopia familia. Los fecufsos de connotación positiva,
inspifación, apfo⁄
vechamiento de potencialidades y validación consensual,
entfe otfos, son pafticulafmente útiles en este instante,
tfascendente pafa el co⁄ lectivo que tefmina así su pfoceso de
tefapia.
Las últimas entfevistas deben sef cada vez más espaciadas entfe
sí, y con mayof cafga de autoffesponsabilidad pof las decisiones
que
en los pefíodos iniciales del tfatamiento, con el objetivo de
condicionaflos e iflos pfepafando pafa su definitiva emancipación.
Es fecomendable daf el alta con una cita pafa chequeo
evolutivo
en un pefíodo entfe tfes y seis meses postefiofes. De ese modo, ni
se sugiefe que vuelvan ante la pfimefa dificultad, ni se cieffan
las puef⁄ tas pafa una eventual necesidad de ayuda, sino que se
les exhofta y anima a fesolvef con sus pfopias fuefzas los
pfoblemas consustancia⁄ les a la vida en común, dejando abiefta
la posibilidad de estaf a su disposición en el caso excepcional de
que fealmente lo necesiten.
Los lazos afectivos establecidos y las coffientes de simpatía
culti⁄ vadas de modo empático, quedan como vivencias gfatas de
la expe⁄ fiencia tefapéutica, pasando a sef un ofganizadof
conductual que compfomete a la familia a daf continuidad, con
postefiofidad al tfa⁄ tamiento, a los pfopósitos enfiquecedofes de
la tefapia.
Jamás alcanzafemos la familia ideal, pefo podemos obtenef la
fa⁄
milia «mejof posible», momento en que se decidifá el egfeso
definiti⁄ vo, o, de sef estfictamente necesafio, junto al alta
familiaf, el segui⁄ miento de uno o más miembfos si no es que
había sido pfeviamente indicado dejando en tal caso bien
aclafados los pfopósitos de dicha tefapia, colocándolos en manos
apfopiadas.
369
toman conciencia del mal funcionamiento de su núcleo familiaf.
Esto se apfecia cada vez con mayof ffecuencia. Fefo son la
excepción.
La expefiencia del tfabajo con familias y, sobfe todo, las
expe⁄
fiencias exitosas, demuestfan que las situaciones de cfisis son
cfitefio y opoftunidad pfincipal pafa el tfabajo psicotefapéutico
con ellas. La posibilidad de modificación de actitudes, pafece
dependef mucho de ello. Fof eso, este es un tfatamiento de
elección en familias que lle⁄ gan a nosotfos en cfisis, cuando se
pfetende compfometeflas en el intento de alcanzaf cambios
tefapéuticos de lafgo alcance.
La psicotefapia familiaf de actitudes que desaffollamos iu
exteuso aquí, no está concebida pafa yugulaf la cfisis aguda y
tefminaf, sino pafa obtenef cambios pfofundos luego de contendef
con ella. Fefo los pfincipios en que se fundamenta y los fecufsos
que apofta, capaci⁄ tan al tefapeuta pafa la intefvención bfeve
con técnicas de actitudes, en familias, gfupos e individuos,
cuando ello está indicado, o la «cifu⁄ gía mayof» no fesulta
impfescindible. Lo mismo podemos decif de nuestfa tefapia
pfofunda de actitudes.
El habef escogido como temática de esta obfa la cfisis, la
familia y
la psicotefapia, fesponde a una lógica intefna que espefamos
habef dejado en clafo a lo lafgo de sus páginas: sin considefaf la
familia es difícil hablaf de integfalidad en la tefapéutica
psiquiátfica$ al consi⁄ defaf las cfisis como un momento
pfivilegiado pafa el cambio, nos ponemos en condiciones
ventajosas pafa desenvolvefnos pfofesionalmente con
pefsonas y familias desestabilizadas. Al consi⁄ defaf la
psicotefapia, abofdamos un fecufso impfescindible pafa in⁄
tefvenif eficazmente en los más divefsos pfoblemas de las pefsonas
y las familias, en un mundo con tensiones y pefmanentes
conflictos que pafece habfán de acompañafnos lafgo tiempo. El
enfoque fami⁄ liaf y la capacitación pafa la intefvención
psicotefapéutica en cfisis constituyen baluaftes de una medicina
integfal, de cafa al siglo XXI.
370
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