0% encontró este documento útil (0 votos)
107 vistas46 páginas

Vademecum

Este documento presenta las directrices para la primera fase del Sínodo sobre la sinodalidad a nivel de las iglesias locales. Explica el objetivo del proceso sinodal de escuchar al Pueblo de Dios para discernir juntos cómo avanzar hacia una Iglesia más sinodal, centrada en la comunión, participación y misión. También provee orientaciones prácticas para que los obispos y las personas designadas organicen la consulta a nivel diocesano de octubre de 2021 a agosto de 2022.

Cargado por

CM Handerzon
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PPTX, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
107 vistas46 páginas

Vademecum

Este documento presenta las directrices para la primera fase del Sínodo sobre la sinodalidad a nivel de las iglesias locales. Explica el objetivo del proceso sinodal de escuchar al Pueblo de Dios para discernir juntos cómo avanzar hacia una Iglesia más sinodal, centrada en la comunión, participación y misión. También provee orientaciones prácticas para que los obispos y las personas designadas organicen la consulta a nivel diocesano de octubre de 2021 a agosto de 2022.

Cargado por

CM Handerzon
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PPTX, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

DIÓCESIS DE MONTERÍA

Adsumus, Sancte Spiritus


Estamos ante ti, Espíritu Santo, reunidos en tu nombre. Tú que eres
nuestro verdadero consejero: ven a nosotros, apóyanos, entra en
nuestros corazones.
Enséñanos el camino, muéstranos cómo alcanzar la meta. Impide que
perdamos el rumbo como personas débiles y pecadoras.
No permitas que la ignorancia nos lleve por falsos caminos. Concédenos
el don del discernimiento, para que no dejemos que nuestras acciones se
guíen por perjuicios y falsas consideraciones.
Condúcenos a la unidad en ti, para que no nos desviemos del camino de
la verdad y la justicia, sino que en nuestro peregrinaje terrenal nos
esforcemos por alcanzar la vida eterna.
Esto te lo pedimos a ti, que obras en todo tiempo y lugar, en comunión
con el Padre y el Hijo por los siglos de los siglos.
Amén.
Manual oficial para la escucha y el discernimiento en las iglesias
locales: Primera fase [octubre 2021 - agosto de 2022]

ÍNDICE

1. Introducción
1.1 ¿Cuál es el objetivo de este Vademécum?
1.2 ¿Qué es la sinodalidad? Antecedentes de este Sínodo
1.3 ¿Cuál es el objetivo de este Sínodo? Objetivos del proceso sinodal
1.4 El tema de este Sínodo: Hacia una Iglesia sinodal: comunión, participación y misión
1.5 La experiencia a nivel local
2. Principios de un proceso sinodal
2.1 ¿Quién puede participar?
2.2 Un proceso que sea verdaderamente sinodal: escucha, discernimiento y participación
2.3 Actitudes para participar en el proceso sinodal
2.4 Evitar las trampas
Manual oficial para la escucha y el discernimiento en las iglesias
locales: Primera fase [octubre 2021 - agosto de 2022]

3. El proceso del Sínodo


3.1 La fase diocesana
3.2 El rol de las Conferencias Episcopales y los Sínodos de las Iglesias Orientales
3.3 La fase continental
3.4 La Asamblea del Sínodo de los Obispos

4. Recorrer el camino sinodal en las diócesis


4.1 Síntesis de lo previsto en la fase diocesana
4.2 El rol del obispo durante el proceso sinodal
4.3 La función de los sacerdotes y de los diáconos
4.4 La hoja de ruta (ejemplos de pasos para la fase diocesana)
4.5 Los ingredientes básicos del proceso sinodal.
Manual oficial para la escucha y el discernimiento en las iglesias
locales: Primera fase [octubre 2021 - agosto de 2022]

5. Recursos para organizar el Proceso Sinodal


5.1 Metodología para el proceso sinodal diocesano
5.2 La dimensión informal del proceso sinodal
5.3 La pregunta fundamental de la consulta

Unas palabras de agradecimiento


1. Introducción
1.1 ¿Cuál es el objetivo de este Vademécum?

Este Vademécum está concebido como un


manual que acompaña al Documento
Preparatorio, al servicio del camino
sinodal. Ambos documentos son
complementarios y deben leerse
conjuntamente. En particular, el
Vademécum ofrece un apoyo práctico a las
personas de contacto en las diócesis,
designadas por el obispo diocesano, para
preparar y reunir al Pueblo de Dios, para
que pueda dar voz a su experiencia en la
Iglesia local.
1. Introducción
1.1 ¿Cuál es el objetivo de este Vademécum?

Este manual se ofrece como una


guía para apoyar los esfuerzos de
cada Iglesia local, no como un libro
de reglas. Se invita a quienes tienen
la responsabilidad de organizar el
proceso de escucha y diálogo a nivel
local, a ser sensibles a la propia
cultura, contexto, recursos y
limitaciones, y a discernir cómo
poner en práctica esta fase sinodal
diocesana, guiados por su obispo.
1. Introducción
1.1 ¿Cuál es el objetivo de este Vademécum?

Muchas regiones ya han establecido procesos


para comprometerse con los fieles a nivel de
sus parroquias, movimientos y diócesis.
Somos conscientes que hay una serie de
países donde la Iglesia local ha iniciado una
propia conversación sinodal, por ejemplo la
Asamblea Eclesial en América Latina y el
Caribe… Estas regiones y diócesis están
llamadas a articular, de forma creativa, los
procesos sinodales ya en marcha con las
fases del Sínodo actual que se está llevando a
cabo en toda la Iglesia.
1. Introducción
1.1 ¿Cuál es el objetivo de este Vademécum?

Es particularmente importante que este


proceso de escucha se produzca en un
ambiente espiritual que favorezca la
apertura a compartir y a escuchar. Por
esta razón, invitamos a arraigar la
experiencia local del Proceso Sinodal en la
meditación de las Escrituras, la liturgia y
la oración. De este modo, nuestro camino
de escucha recíproca puede ser una
auténtica experiencia de discernimiento
de la voz del Espíritu Santo.
1. Introducción
1.1 ¿Cuál es el objetivo de este Vademécum?

El Documento Preparatorio nos recuerda el contexto en el que se desarrolla este Sínodo: una pandemia
mundial, conflictos locales e internacionales, el creciente impacto del cambio climático, las migraciones,
las distintas formas de injusticia, el racismo, la violencia, la persecución y el aumento de las desigualdades
en la humanidad, sólo por nombrar algunos factores. Dentro de este contexto, la sinodalidad representa
el camino a través del cual la Iglesia puede renovarse por la acción del Espíritu Santo, escuchando juntos
lo que Dios tiene que decir a su pueblo.
1. Introducción
1.2 ¿Qué es la sinodalidad? Antecedentes de este Sínodo

La Comisión Teológica Internacional (CTI) describe la sinodalidad de esta manera: ‘Sínodo’ es


una palabra antigua muy venerada por la Tradición de la Iglesia, cuyo significado se asocia con los
contenidos más profundos de la Revelación […] indica el camino que recorren juntos los
miembros del Pueblo de Dios. Remite por lo tanto al Señor Jesús que se presenta a sí mismo
como “el camino, la verdad y la vida” (Jn 14,6), y al hecho de que los cristianos, sus seguidores,
en su origen fueron llamados «los discípulos del camino» (cfr. He 9,2; 19,9.23; 22,4; 24,14.22)
1. Introducción
1.2 ¿Qué es la sinodalidad? Antecedentes de este Sínodo

La sinodalidad designa ante todo el estilo peculiar que califica la vida y la misión de la Iglesia
expresando su naturaleza, como el caminar juntos y el reunirse en asamblea del Pueblo de Dios
convocado por el Señor Jesús en la fuerza del Espíritu Santo para anunciar el Evangelio. Debe
expresarse en el modo ordinario de vivir y obrar de la Iglesia. En este sentido, la sinodalidad permite
a todo el Pueblo de Dios caminar juntos, en escucha del Espíritu Santo y de la Palabra de Dios, para
participar en la misión de la Iglesia en la comunión que Cristo establece entre nosotros.
1. Introducción
1.3 ¿Cuál es el objetivo de este Sínodo? Objetivos del proceso sinodal

 1. Ofrecer una oportunidad para que todo el Pueblo de Dios discierna conjuntamente
cómo avanzar en el camino para ser una Iglesia más sinodal a largo plazo.

 2. Escuchar como Pueblo de Dios, lo que el Espíritu Santo dice a la Iglesia. Lo hacemos
junto a la Palabra de Dios en la Escritura y en la Tradición viva de la Iglesia, y luego
escuchándonos unos a otros.

 3. Crecer auténticamente hacia la comunión y la misión que Dios llama a la Iglesia a


vivir en el tercer milenio.

 4. Avanzar hacia una Iglesia más fructífera al servicio de la llegada del Reino.
1. Introducción
1.4 El tema de este Sínodo, Por una Iglesia sinodal:
comunión, participación y misión

PALABRAS CLAVE PARA EL PROCESO SINODAL

El tema del Sínodo es “Por una Iglesia sinodal: comunión, participación y


misión”. Las tres dimensiones del tema son la comunión, la participación y
la misión. Estas tres dimensiones están profundamente interrelacionadas.
Son los pilares vitales de una Iglesia sinodal. No hay un orden jerárquico
entre ellas. Más bien, cada una enriquece y orienta a las otras dos. Existe
una relación dinámica que debe articularse teniendo en cuenta los tres
términos.
1. Introducción
1.4 El tema de este Sínodo, Por
una Iglesia sinodal:
comunión, participación y
misión
1. Introducción
1.4 El tema de este Sínodo, Por una Iglesia sinodal:
comunión, participación y misión

Comunión: En su benévola voluntad, Dios reúne


nuestros pueblos distintos, pero con una misma
fe, mediante la alianza que ofrece a su pueblo. La
comunión que compartimos encuentra sus raíces
más profundas en el amor y en la unidad de la
Trinidad. Es Cristo quien nos reconcilia con el
Padre y nos une entre nosotros en el Espíritu
Santo. Juntos, nos inspiramos en la escucha de la
Palabra de Dios, a través de la Tradición viva de la
Iglesia, y nos basamos en el sensus fidei que
compartimos. Todos tenemos un rol que
desempeñar en el discernimiento y la vivencia de
la llamada de Dios a su pueblo.
1. Introducción
1.4 El tema de este Sínodo, Por una Iglesia sinodal:
comunión, participación y misión

Participación: Una llamada a la participación de todos los que


pertenecen al Pueblo de Dios para que se comprometan en el
ejercicio de la escucha profunda y respetuosa de los demás.
Esta actitud crea un espacio para escuchar juntos al Espíritu
Santo y guía nuestras aspiraciones en beneficio de la Iglesia
del Tercer Milenio. La participación se basa en que todos los
fieles están cualificados y llamados a servirse recíprocamente
a través de los dones que cada uno ha recibido del Espíritu
Santo. En una Iglesia sinodal, toda la comunidad, en la libre y
rica diversidad de sus miembros, está llamada a rezar,
escuchar, analizar, dialogar, discernir y aconsejar para tomar
decisiones pastorales que correspondan lo más posible a la
voluntad de Dios. Hay que hacer esfuerzos genuinos para
asegurar la inclusión de los que están en los márgenes o se
sienten excluidos.
1. Introducción
1.4 El tema de este Sínodo, Por una Iglesia sinodal:
comunión, participación y misión

Misión: La Iglesia existe para evangelizar. Nunca


podemos concentrarnos en nosotros mismos.
Nuestra misión es testimoniar el amor de Dios en
medio de toda la familia humana. Este Proceso
Sinodal tiene una profunda dimensión misionera.
Su objetivo es permitir a la Iglesia que pueda
testimoniar mejor el Evangelio, especialmente con
aquellos que viven en las periferias espirituales,
sociales, económicas, políticas, geográficas y
existenciales de nuestro mundo. De este modo, la
sinodalidad es un camino a través del cual la Iglesia
puede cumplir con más fruto su misión de
evangelización en el mundo, como levadura al
servicio de la llegada del Reino de Dios.
1. Introducción
1.5 La experiencia a nivel local

La primera fase del Proceso Sinodal es una fase de


escucha en las Iglesias locales. Luego de una celebración
de apertura en Roma el sábado 9 de octubre de 2021, la
fase diocesana del Sínodo comenzó oficialmente el
domingo 17 de octubre de 2021. Las Iglesias locales son
invitadas a entregar sus respuestas a la propia
Conferencia episcopal, para poder recoger las ideas
antes de la fecha límite de agosto de 2022. Se anima a
las comunidades religiosas, a los movimientos de laicos,
a las asociaciones de fieles y a otros grupos eclesiales a
participar en el Proceso Sinodal en el contexto de las
Iglesias locales. Cada fase de escucha se adaptará a las
circunstancias locales.
1. Introducción
1.5 La experiencia a nivel local

El desarrollo del proceso sinodal a nivel local también debe implicar:

 Discernimiento a través de la escucha, para dar espacio a la guía del


Espíritu Santo.
 Accesibilidad, para garantizar que el mayor número posible de personas
pueda participar, independientemente de su ubicación, idioma, educación,
situación socioeconómica, capacidad/discapacidad y recursos materiales.
 Conciencia cultural para celebrar y abrazar la diversidad dentro de las
comunidades locales.
 Inclusión, hacer todo lo posible para que participen quienes se sienten
excluidos o marginados.
1. Introducción
1.5 La experiencia a nivel local

 Asociación basada en el modelo de una Iglesia corresponsable.


 Respeto por los derechos, la dignidad y la opinión de cada participante.
 Síntesis precisas que reflejen realmente la gama de perspectivas críticas
o apreciativas de todas las respuestas, incluidas las opiniones
expresadas sólo por una minoría de participantes.
 Transparencia, garantizar que los procesos de invitación, participación,
inclusión y agregación de aportaciones sean claros y estén bien
comunicados.
 Imparcialidad, asegurar que, para que puedan participar en el proceso
de escucha se trate a cada persona por igual, de modo que cada voz
pueda ser debidamente escuchada.
2. PRINCIPIOS DE UN PROCESO SINODAL
2.1 ¿Quién puede participar?

A lo largo de los Evangelios vemos cómo Jesús


llega a todos. No sólo salva a las personas
individualmente, sino a un pueblo que reúne,
como el único Pastor de todo el rebaño (Jn 10,16).
La labor de evangelización y el mensaje de
salvación no pueden entenderse sin la constante
apertura de Jesús al público más amplio posible.
Los Evangelios se refieren a éste como la multitud,
compuesta por todas las personas que siguen a
Jesús por el camino y por todos los que Jesús
llama a seguirlo. En este sentido, el objetivo de
esta fase diocesana es consultar al Pueblo de Dios
para que el Proceso Sinodal se realice a través de
la escucha de todos los bautizados. Juntos, todos
los bautizados son el objeto del sensus fidelium, la
voz viva del Pueblo de Dios.
2. PRINCIPIOS DE UN PROCESO SINODAL
2.2 Un proceso que sea verdaderamente sinodal:
escucha, discernimiento y participación

El proceso sinodal es, ante todo, un proceso


espiritual. No es un ejercicio mecánico de
recopilación de datos, ni una serie de reuniones y
debates. La escucha sinodal está orientada al
discernimiento. Este tipo de discernimiento no es
sólo un ejercicio ocasional, sino, una forma de vida
arraigada en Cristo, siguiendo la guía del Espíritu
Santo, viviendo para la mayor gloria de Dios. Si la
escucha es el método del Proceso Sinodal, y el
discernimiento es el objetivo, la participación es el
camino. Favorecer la participación nos lleva a salir
de nosotros mismos para hacer participar a otros
que tienen opiniones diferentes a las nuestras.
2. PRINCIPIOS DE UN PROCESO SINODAL
2.3 Actitudes para participar en el proceso sinodal

1. Ser sinodal requiere dedicar tiempo para


compartir: Estamos invitados a hablar con
auténtica valentía y honestidad.
2. La humildad en la escucha debe corresponder a
la valentía en el hablar: Todos tienen derecho a
ser escuchados, así como todos tienen derecho a
hablar. El diálogo sinodal depende de la valentía
tanto al hablar como al escuchar.
3. El diálogo nos lleva a la novedad: Debemos estar
dispuestos a cambiar nuestras opiniones a partir
de lo que hemos escuchado de los demás.
2. PRINCIPIOS DE UN PROCESO SINODAL
2.3 Actitudes para participar en el proceso sinodal

4. Apertura a la conversión y al cambio: A menudo nos


resistimos a cuanto el Espíritu Santo nos está inspirando
para emprender. Estamos llamados a abandonar
actitudes de autocomplacencia y comodidad que nos
llevan a tomar decisiones basándonos únicamente en
cómo se han hecho las cosas en el pasado.
5. Los sínodos son un ejercicio eclesial de
discernimiento: El discernimiento se basa en la
convicción de que Dios actúa en el mundo y que estamos
llamados a escuchar lo que el Espíritu nos sugiere.
6. Somos signos de una Iglesia que escucha y que está
en camino: Al escuchar, la Iglesia sigue el ejemplo de
Dios que escucha el grito de su pueblo.
2. PRINCIPIOS DE UN PROCESO SINODAL
2.3 Actitudes para participar en el proceso sinodal

7. Deja atrás los prejuicios y los estereotipos: El primer


paso para escuchar es liberar nuestra mente y nuestro
corazón de los prejuicios y estereotipos que nos llevan
por el camino equivocado, hacia la ignorancia y la
división.
8. Superar la plaga del clericalismo: La Iglesia es el
Cuerpo de Cristo enriquecido por diferentes carismas,
donde cada miembro tiene un rol único que
desempeñar. Todos compartimos una misma dignidad
dentro del santo Pueblo de Dios.
9. Combatir el virus de la autosuficiencia: Todos
estamos en el mismo barco. Dejando a un lado el
espejismo de la autosuficiencia, podemos aprender
unos de otros, caminar juntos y estar al servicio de los
demás.
2. PRINCIPIOS DE UN PROCESO SINODAL
2.3 Actitudes para participar en el proceso sinodal

10. Superar las ideologías: Hay que evitar el riesgo de


dar más importancia a las ideas que a la realidad de la
vida de fe que viven las personas de forma concreta.
11. Hacer nacer la esperanza: Hacer lo que es justo y
verdadero no está destinado a llamar la atención o a
aparecer en los titulares, sino que tiene como objetivo
ser fiel a Dios y servir a su Pueblo. Estamos llamados a
ser faros de esperanza, no profetas de desventuras.
12. Los sínodos son un momento para soñar y “pasar
tiempo con el futuro”: Estamos invitados a crear un
proceso local que inspire a la gente, sin excluir a nadie,
para crear una visión plena del futuro en la alegría del
Evangelio. Las siguientes actitudes pueden ayudar a
los participantes (cfr. Christus Vivit):
2. PRINCIPIOS DE UN PROCESO SINODAL
2.3 Actitudes para participar en el proceso sinodal

o Una mirada innovadora: Desarrollar nuevos enfoques, con creatividad y una cierta dosis de
audacia.
o Ser inclusivos: Una Iglesia participativa y corresponsable, que sabe apreciar la rica variedad y
abrazar a todos aquellos que a menudo olvidamos o ignoramos.
o Una mente abierta: Evitemos las etiquetas ideológicas y utilicemos todas las metodologías
que hayan dado sus frutos.
o Escuchar a todos sin olvidar ninguno: Aprendiendo los unos de los otros, podemos reflejar
mejor la maravillosa realidad polifacética que está llamada a ser la Iglesia de Cristo.
o Entender el “caminar juntos”: Recorrer el camino que Dios llama a la Iglesia para el tercer
milenio.
o Comprender el concepto de Iglesia corresponsable: Valorizar e involucrar el rol único y la
vocación de cada miembro del Cuerpo de Cristo, para la renovación y edificación de toda la
Iglesia.
o Llegar a las personas a través del diálogo ecuménico e interreligioso: Soñar juntos y caminar
juntos con toda la familia humana.
2. PRINCIPIOS DE UN PROCESO SINODAL
2.4 Evitar las trampas

Como en cualquier viaje, debemos ser conscientes de los posibles escollos que podrían
obstaculizar nuestro progreso durante este tiempo de sinodalidad. A continuación, se
enumeran varios escollos que deben evitarse para promover la vitalidad y la fecundidad
del proceso sinodal.
1) La tentación de querer dirigirnos a nosotros mismos en lugar de ser dirigidos por Dios.
La sinodalidad no es un ejercicio estratégico corporativo. Es más bien un proceso
espiritual guiado por el Espíritu Santo.
2) La tentación de concentrarnos en nosotros mismos y en nuestras preocupaciones
inmediatas. El Proceso Sinodal es una oportunidad para abrirnos, para mirar a nuestro
alrededor, para ver las cosas desde otros puntos de vista, y para salir en misión hacia las
periferias. Esto requiere que pensemos a largo plazo.
3) La tentación de ver sólo “problemas”. Los desafíos, las dificultades y las adversidades
que nuestro mundo y nuestra Iglesia deben afrontar son muchos. Sin embargo, fijarnos
en los problemas sólo nos llevará a sentirnos abrumados, desanimados y cínicos.
2. PRINCIPIOS DE UN PROCESO SINODAL
2.4 Evitar las trampas

4) La tentación de concentrarse sólo en las estructuras. El proceso sinodal exigirá,


naturalmente, una renovación de las estructuras en los distintos niveles de la Iglesia, para
favorecer una comunión más profunda, una participación más plena y una misión más
fructífera.
5) La tentación de no mirar más allá de los confines visibles de la Iglesia. Al expresar el
Evangelio en nuestras vidas, las mujeres y los hombres laicos actúan como levadura en el
mundo en el que vivimos y trabajamos. Un Proceso Sinodal es un tiempo para dialogar con
personas del mundo de la economía, ciencia, política, cultura, artes, deporte, medios de
comunicación e iniciativas sociales. También es una oportunidad para profundizar en el
camino ecuménico con otras confesiones cristianas y para profundizar en nuestro
entendimiento con otras tradiciones religiosas.
6) La tentación de perder de vista los objetivos del Proceso Sinodal. A medida que
avanzamos en el camino del Sínodo, debemos tener cuidado que, si bien nuestras
discusiones puedan ser amplias, el Proceso Sinodal debe mantener el objetivo de discernir
cómo nos llama Dios a caminar juntos. Ningún Proceso Sinodal va a resolver todas nuestras
preocupaciones y problemas.
2. PRINCIPIOS DE UN PROCESO SINODAL
2.4 Evitar las trampas

7) La tentación del conflicto y la división. “Que todos sean uno” (Jn 17,21).
Esta es la ardiente oración de Jesús al Padre, pidiendo la unidad entre sus
discípulos. El Espíritu Santo nos lleva a profundizar en la comunión con Dios
y entre nosotros. Las semillas de la división no dan fruto.
8) La tentación de tratar el Sínodo como una especie de parlamento. Esto
confunde la sinodalidad con una “batalla política” donde para gobernar una
parte debe ganarle a la otra.
9) La tentación de escuchar sólo a los que ya participan en las actividades
de la Iglesia. Este enfoque puede ser más fácil de manejar, pero termina
ignorando una parte significativa del Pueblo de Dios.
3. EL PROCESO DEL SÍNODO
3.1. La fase diocesana

Gran parte de la riqueza de esta fase de


escucha llegará de los debates entre
parroquias, movimientos laicales, escuelas
y universidades, congregaciones religiosas,
comunidades cristianas de barrio, grupos
de acción social, movimientos ecuménicos
e interreligiosos y otros grupos. Los obispos
inician el proceso, por lo que es probable
que la participación a nivel diocesano se
coordine a través de los canales de
comunicación habituales del obispo
diocesano.
3. EL PROCESO DEL SÍNODO
3.1. La fase diocesana

El objetivo no es sobrecargar a las diócesis y a las parroquias, sino integrar el Proceso Sinodal en la vida de la
Iglesia local de forma creativa que promueva una comunión más profunda, una participación más plena y una
misión más fructífera. En esta fase de escucha, invitamos a las personas a reunirse, a responder juntos a los
estímulos en forma de preguntas/imágenes/escenarios, a escucharse mutuamente y a expresar comentarios,
ideas, reacciones y sugerencias individuales y de grupo. También se pueden utilizar materiales de oración,
reflexiones bíblicas y música sacra, así como obras de arte, poesía, etc., para estimular la reflexión y el diálogo.
3. EL PROCESO DEL SÍNODO
3.1. La fase diocesana

El Sínodo no sólo espera respuestas que


puedan ayudar a la Asamblea del Sínodo de los
Obispos que se realizará en Roma en octubre
de 2023, sino que también desea promover y
desarrollar la práctica y la experiencia de ser
sinodal en el curso del proceso y para el
futuro. Las Iglesias locales que ya han
emprendido este camino han puesto a
disposición excelentes recursos, como la Guía
Metodológica para la Asamblea Eclesial de la
Conferencia Episcopal Latinoamericana… Los
invitamos a consultar estos recursos para
ayudar e inspirar el trabajo en la propia Iglesia
local.
3. EL PROCESO DEL SÍNODO
3.2 El rol de las Conferencias Episcopales

Una vez que la fase diocesana finalice con una


reunión presinodal en la diócesis y una síntesis,
las Conferencias episcopales compilarán las
aportaciones y los comentarios que hayan
recibido de las diócesis, para formular síntesis que
recojan adecuadamente las contribuciones de los
participantes a nivel local. Las Conferencias
episcopales están llamadas a discernir y elaborar
esta síntesis más amplia organizando una reunión
presinodal. Estas síntesis servirán de base para la
primera edición del Instrumentum Laboris, que
será publicada por la Secretaría General del
Sínodo de los Obispos.
3. EL PROCESO DEL SÍNODO
3.3 La fase continental

Este Instrumentum Laboris inicial será el “documento de trabajo” para las siete reuniones
continentales: África (SECAM); Oceanía (FCBCO); Asia (FABC); Oriente Medio (CPCO); América
Latina (CELAM); Europa (CCEE) y América del Norte (USCCB y CCCB). Estos siete encuentros
internacionales producirán, a su vez, siete Documentos Finales que servirán de base para el segundo
Instrumentum Laboris, que se utilizará en la Asamblea del Sínodo de los Obispos en octubre de 2023.
3. EL PROCESO DEL SÍNODO
3.4 La Asamblea del Sínodo de los Obispos

Los obispos y los auditores se reunirán con el Santo Padre, el Papa Francisco, en la Asamblea del
Sínodo de los Obispos en Roma, en octubre de 2023, para hablar y escucharse recíprocamente sobre
la base del Proceso Sinodal que comenzó a nivel local. El objetivo del Sínodo de los Obispos no es
oscurecer las fases diocesana y de conferencia episcopal/sínodo de las Iglesias orientales y
continentales, sino discernir a nivel universal la voz del Espíritu Santo que habló en toda la Iglesia.
3. EL PROCESO DEL SÍNODO
3.5 La fase de aplicación

Dado que este Sínodo busca promover un nuevo estilo de vivir la comunión, la
participación y la misión de la Iglesia, la fase de implementación será crucial para
avanzar juntos en el camino de la sinodalidad. Esta implementación está destinada
a alcanzar todas las Iglesias locales del mundo, de modo que el Proceso Sinodal
incluya todo el Pueblo de Dios, ya sea desde el punto de partida hasta el punto de
llegada. Las personas de contacto en las diócesis y otras personas y organismos que
participaron en la fase diocesana pueden ser útiles en este sentido, incluyendo el
Consejo Pastoral Diocesano, el Consejo Presbiteral y los Consejos Pastorales
Parroquiales. La esperanza es que la experiencia del Proceso Sinodal conduzca a
una nueva primavera en términos de escucha, discernimiento, diálogo y toma de
decisiones, para que todo el Pueblo de Dios pueda caminar mejor junto a los demás
y a toda la familia humana, bajo la guía del Espíritu Santo.
4. RECORRER EL CAMINO SINODAL EN LAS DIÓCESIS
4.1 Síntesis de lo previsto en la fase diocesana

Esta primera fase del Proceso El Documento Preparatorio recurre a


Sinodal sienta las bases para todas dos “imágenes” de la Escritura para
las fases sucesivas. Más que inspirar nuestro camino de construcción
responder a un simple de una Iglesia sinodal. La primera
cuestionario, la fase diocesana imagen surge desde el ministerio de la
pretende ofrecer al mayor número predicación de Jesús, todos encuentran
posible de personas una verdadera su lugar: la multitud, los apóstoles y el
experiencia sinodal de escucha Señor. La segunda imagen se refiere a la
mutua y de caminar juntos, experiencia del Espíritu Santo en la cual
guiados por el Espíritu Santo. Pedro y la comunidad primitiva
reconocen el riesgo de poner límites
injustificados al compartir la fe.
4. RECORRER EL CAMINO SINODAL EN LAS DIÓCESIS
4.2 La hoja de ruta (ejemplos de pasos para la fase diocesana)

Las tareas para llevar a cabo la fase de escucha y


diálogo en cada diócesis pueden variar en función de
los factores locales, pero el enfoque general incluirá los
siguientes pasos:
5. RECURSOS PARA ORGANIZAR EL PROCESO SINODAL
5.1 Metodología para el Proceso Sinodal Diocesano

Cada diócesis puede discernir las formas más adecuadas para hacer posible una
experiencia sinodal guiada por el Espíritu para su pueblo, prestando especial atención a
aquellas personas cuyas voces no han sido escuchadas en el pasado. Al interno de cada
Iglesia local, las reuniones deberían organizarse de manera que se pueda promover la
experiencia sinodal más fructífera en el contexto local. Lo ideal sería organizar más de una
“reuniones de consulta sinodal” para el mismo grupo de participantes. También las
personas individualmente pueden contribuir con sus intervenciones a la consulta,
comunicándolas directamente a la diócesis.
5. RECURSOS PARA ORGANIZAR EL PROCESO SINODAL
5.2 La dimensión informal del proceso sinodal

La escucha recíproca se enriquece


conociéndose y compartiendo la vida juntos.
Puede ser muy útil compartir una actividad
común antes de empezar a reunirse y
dialogar con el otro. Algunos ejemplos de
actividades que pueden realizarse juntos
incluyen una peregrinación, una actividad
social o benéfica, o simplemente compartir
una comida con los demás. Participar en
actividades físicas, culturales, sociales y
caritativas puede contribuir a construir la
comunión entre los participantes,
renovando la Iglesia a través de nuevas
experiencias de fraternidad entre ellos.
5. RECURSOS PARA ORGANIZAR EL PROCESO SINODAL
5.3 La pregunta fundamental de la consulta

Este Sínodo plantea la siguiente pregunta


fundamental: Una Iglesia sinodal, que anuncia el
Evangelio, “caminan juntos”. ¿Cómo se realiza
hoy este “caminar juntos” en la propia Iglesia
particular? ¿Qué pasos nos invita a dar el Espíritu
para crecer en nuestro “caminar juntos”? Al
responder a estas preguntas, es útil recordar que
el “caminar juntos” se realiza de dos maneras
profundamente interconectadas. En primer lugar,
caminamos juntos como Pueblo de Dios. En
segundo lugar, caminamos juntos como Pueblo
de Dios pero con toda la familia humana.
UNAS PALABRAS DE AGRADECIMIENTO

Una sincera palabra de agradecimiento a todos los que organizan, coordinan y participan en este Proceso
Sinodal. Guiados por el Espíritu Santo, formamos las piedras vivas a través de las cuales Dios construye la
Iglesia que desea para el tercer milenio (1 Pe 2,5). Que la Santísima Virgen María, Reina de los Apóstoles y
Madre de la Iglesia, interceda por nosotros mientras recorremos juntos el camino que Dios nos propone.
Que, como en el Cenáculo de Pentecostés, sus cuidados maternos y su intercesión nos acompañen en la
construcción de nuestra comunión recíproca y en la realización de nuestra misión en el mundo. Con ella,
decimos juntos como Pueblo de Dios: “que se cumpla en mí lo que has dicho” (Lc 1,38).

También podría gustarte