LA PROBABILIDAD DE AUTORÍA COMO UNO DE
LOS CRITERIOS A TOMAR EN CUENTA PARA LA
CESACIÓN DE LA DETENCIÓN PREVENTIVA
SENTENCIA CONSTITUCIONAL PLURINACIONAL 0039/2017-17 de febrero de 2017
Ahora bien, de la revisión del Auto de Vista -hoy cuestionado-, se tiene que los Vocales demandados a tiempo de
responder el agravio expuesto por el apelante -hoy accionante- en torno a la probabilidad de autoría -art. 233.1 del
CPP- señalaron que: “…no puede el Tribunal de instancia conocer elementos de prueba, y opinar acerca de los
mismos, si liberan de responsabilidad al imputado, o confirman la acusación, definir la situación jurídica del
imputado, y esto no vulnera lo que dice la defensa, que en cualquier momento se puede pedir la cesación a la
detención preventiva (…), pero en etapa de juicio solo basado en riesgos procesales, no en la probabilidad de
autoría, porque si el Tribunal sea a favor a lo que dice que no hay probabilidad de autoría, ¿Cómo luego podría
decir que hay probabilidad de autoría?, estaría emitiendo un criterio anticipado, tampoco podría desechar y decir –
esa prueba presentada no ataca la probabilidad de autoría, porque de igual manera estaría anticipando un
criterio. Cuando la defensa nos pide que (…) analicemos y demos valor a ese informe genético (…) si nosotros
hiciéremos eso estuviéramos adelantando un criterio, inclusive estaríamos por encima de la facultad, de la
potestad que exclusivamente corresponde al Tribunal de Instancia pronunciarse con elemento esencial acerca de
la autoría, o no autoría en base a los elementos de prueba, de lo que se considera que el Tribunal ha actuado de
manera en correspondencia a lo que establece la C.P.E. y el ordenamiento jurídico penal, sin que se haya
vulnerado ningún derecho del imputado, porque no le corresponde a un Tribunal de instancia, pronunciarse
anteladamente sobre una probabilidad de autoría” (sic).
Analizados los fundamentos supra señalados, se advierte que los Vocales demandados sustentaron su decisión
en la existencia de la permisibilidad de solicitar la cesación de la detención preventiva en cualquier momento,
“pero en etapa de juicio solo basado en riesgos procesales, no en la probabilidad de autoría”, esbozaron un
razonamiento que se aparta de los presupuestos procesales establecidos en el art. 239.1 del CPP -norma en la
cual el accionante sustenta su pretensión, toda vez que dicho marco normativo no establece una diferenciación
en cuanto a las etapas procesales y menos circunscribe la posibilidad de solicitar la cesación de la medida
restrictiva de libertad cuando el proceso penal se encuentre en etapa de juicio oral, público y contradictorio,
únicamente respecto a los riesgos procesales, máxime si tal cual se tiene glosado en los Fundamentos Jurídicos
precedentes, el tratamiento de las medidas cautelares no constituye en sí el fondo del proceso, al ser
únicamente instrumentos procesales que tienden a evitar los peligros de obstaculización del proceso y buscan
asegurar la presencia del imputado en el juicio; teniendo como una de sus características que estas no causan
estado; de ahí su condición de revisabilidad o variabilidad de acuerdo a las circunstancias que se presenten
en el desarrollo del proceso, a más de que las mismas están revestidas del carácter excepcional, instrumental
y de necesidad; razonamientos por los cuales se concluye que los Vocales demandados incurrieron en una
incorrecta aplicación del art. 239.1. del mismo Código al realizar una interpretación que limita la aplicación
de la citada norma en función a la etapa procesal en la que se encuentra el proceso penal que motivó la
interposición de la presente acción tutelar, deviniendo con ello, en la omisión del análisis integral de los
nuevos elementos presentados por el imputado -hoy accionante- para desvirtuar la probabilidad de autoría
prevista en el art. 233.1 del referido Código y obtener la cesación de su detención preventiva, así como
cumplir la labor jurisdiccional de expresar fundadamente si los mismos destruyen o no los motivos que
fundaron su detención preventiva; es decir, ese criterio restrictivo iría contra el carácter excepcional y
temporal de las medidas cautelares, vulnerando de esta manera el derecho del accionante al debido proceso
en el elemento de legalidad, debiéndose en consecuencia, conceder la tutela respecto a este punto
reclamado.
• SENTENCIA CONSTITUCIONAL PLURINACIONAL 0276/2018-S2
25 de junio de 2018
a) Respecto a la probable autoría; la autoridad judicial sostuvo que el imputado es probable
autor directo, porque entre éste y la víctima tienen pendiente un proceso civil de oferta de
pago, interdicto de recobrar la posesión y una conciliación en la que se suscribió un
documento en el que él y su ex concubina acuerdan devolver el departamento a sus
propietarios -víctima-, y como contraprestación, éstos tenían que reembolsarle una suma de
dinero. Conforme la declaración de la víctima, el 16 de junio de 2017, solicitó al Juez en
materia Civil la desocupación del departamento y dos días después ocurrió el robo, y que
sospechaba del imputado, porque él sabía del dinero que tenía para devolverle. Luego, hace
una descripción de los elementos de prueba y de las consideraciones del Ministerio Público
en su imputación, para concluir indicando que dio lectura al acta de audiencia de
consideración de medidas cautelares de Leydi Justiniano -coimputada- y que se utilizó la
doctrina del autor mediato, según la cual el imputado no necesariamente tiene que
participar directamente en el delito, sino que dolosamente hace que otra persona lo cometa.
Entonces, en horas de la madrugada, el ciudadano colombiano llegó con la hija de la ex
concubina del imputado, y fueron recibidos por esta última, ese mismo día el “colombiano”
ingresó en horas de la tarde con una llave al “Edificio Rena”, aunque el imputado adujo que
se cambiaron chapas, además hay mensajes que deben ser investigados y que todos esos
elementos deben ser investigados en la etapa preparatoria.
• Sobre el particular, como se señaló en el Fundamento Jurídico III.1.1. de la presente Sentencia Constitucional
Plurinacional, la consideración del primer requisito debe responder a la existencia de evidencia física y material, que
genere un mínimo de credibilidad, que permita al juez inferir razonablemente que el imputado puede ser autor o
partícipe de la conducta delictiva que se investiga; lo cual, impide que la autoridad judicial funde su determinación en
presunciones, por eso la Corte IDH, estableció que deben existir indicios suficientes que permitan suponer
razonablemente que la persona sometida a proceso haya participado en el ilícito penal que se investiga, sospecha que
tiene que estar fundada en hechos específicos y articulados con palabras, esto es, no en meras suposiciones o
intuiciones abstractas.
• Como se indicó, la materialización del numeral 1 del art. 233 del CPP, exige que el hecho esté definido o delimitado,
con ello no se quiere decir que se requiera certeza sobre su concurrencia o participación del imputado, se trata que el
hecho, que es objeto del proceso y sobre el cuál se discute la medida cautelar, esté demarcado y dé respuesta a las
siguientes interrogantes:. qué se hizo, quién lo hizo, cuándo lo hizo, dónde lo hizo y cómo lo hizo, pues para resolver el
juez debe entender cuál es el hecho objeto de disputa y la participación del imputado La garantía del hecho, es pues la
piedra angular sobre la que se ordenan las demás garantías, tanto sustantivas como las de procedimiento. Si no hay
un hecho medianamente delimitado, sobre todo al comienzo de la investigación preparatoria, no existe objeto
procesal, nada de lo que se discuta podrá tener sentido. La existencia de un hecho será condición de un proceso penal,
y consecuentemente, de una audiencia en la que se discutan cuestiones relativas a él.
• En el caso, esa primera determinación no fue cumplida, pues de la revisión del fundamento de la Resolución por la que
el Juez demandado tendría acreditada la supuesta autoría, no permite entender cuál es el hecho, quiénes, cuándo,
dónde y cómo lo hicieron; los argumentos desordenados y sin coherencia se refieren a ciertos elementos de convicción,
sin un hilo conductor, pues se hace referencia a procesos civiles, sospechas que el imputado sabía de la existencia de un
dinero que tenía que devolverse, de un “colombiano” que llegó al amanecer etc.; asimismo, sobre una autoría mediata
cuando la imputación hace mención a una directa, de lo que se colige además, que el Juez demandado, de oficio,
realizando las labores del Ministerio Público, determinó una autoría mediata, cuando esa actividad está prohibida por
mando del art. 279 del CPP, que establece que los jueces no pueden realizar actos de investigación que comprometan su
imparcialidad.
LA APLICABILIDAD RETROACTIVA DEL PROCEDIMIENTO EN FAVOR DEL
IMPUTADO
CORTE INTERAMERICANA DE DERECHOS HUMANOS
CASO LIAKAT ALI ALIBUX VS. SURINAME
SENTENCIA DE 30 DE ENERO DE 2014
A manera preliminar, es preciso señalar que, en relación con los alegatos de
la Comisión, la Corte constata una interpretación disconforme de los casos
enunciados por la misma, entre ellos las citas del párrafo 175 del caso
Ricardo Canese Vs. Paraguay, fallado por esta Corte, respecto del cual
precisa que el término “perseguible” (supra párr. 53) no se refirió a
normas que regulan el procedimiento, sino a la prohibición de
aplicar de manera retroactiva disposiciones que aumenten la pena,
así como conductas delictivas que al momento de los hechos no
estuvieran previstas. En el caso concreto, la Corte concluyó que la
falta de aplicación retroactiva de la norma penal más favorable violó
el artículo 9 de la Convención.
Respecto de la aplicación de normas que regulan el procedimiento, la Corte nota que existe en la
región una tendencia a su aplicación inmediata (principio de tempus regit actum). Es decir que, la
norma procesal se aplica al momento de la promulgación de la misma, siendo la excepción, en
algunos países, la aplicación del principio de favorabilidad de la norma procesal más beneficiosa
para el procesado
SENTENCIA CONSTITUCIONAL 0110/2010-R de 10 de mayo de 2010
En efecto, al ser la CIDH el último y máximo garante en el plano supranacional del respeto a los
Derechos Humanos, el objeto de su competencia y las decisiones que en ejercicio de ella emanan,
constituyen piedras angulares para garantizar efectivamente la vigencia del “Estado Constitucional”,
que contemporáneamente se traduce en el Estado Social y Democrático de Derecho, cuyos ejes
principales entre otros, son precisamente la vigencia de los Derechos Humanos y la existencia de
mecanismos eficaces que los hagan valer, por eso es que las Sentencias emanadas de este órgano
forman parte del bloque de constitucionalidad y fundamentan no solamente la actuación de los
agentes públicos, sino también subordinan en cuanto a su contenido a toda la normativa
infraconstitucional vigente.
Asimismo, otra razón para sustentar, en el orden interno, la jerarquía constitucional de las Sentencias
emanadas de la Corte Interamericana de Derechos Humanos, es la llamada doctrina del efecto útil de
las Sentencias que versan sobre Derechos Humanos, la misma que fue desarrollada por la propia Corte
Interamericana. En efecto, las Sentencias emitidas luego de una constatación de vulneración a
Derechos Humanos, generan para el Estado infractor responsabilidad internacional, premisa a partir
de la cual, el estado asume obligaciones internacionales de cumplimiento ineludibles e inexcusables