COMERCIANTE
Quién es un comerciante.
Un comerciante es una persona que se dedica a ejercer el comercio como oficio, de
manera profesional y constante, sea una persona natural o una persona jurídica.
El artículo 10 del código de comercio colombiano define a un comerciante en los
siguientes términos:
«Son comerciantes las personas que profesionalmente se ocupan en alguna de las
actividades que la ley considera mercantiles.
La calidad de comerciante se adquiere aunque la actividad mercantil se ejerza por
medio de apoderado, intermediario o interpuesta persona.»
El hecho de ejercer una sola actividad mercantil de forma profesional nos
convierte en comerciantes, así no estemos inscritos en la cámara de comercio.
El término profesionalmente es relevante para efectos de calificar a una persona
como comerciante, pues esta lo será sólo si el desarrollo de la actividad
comercial se hace de forma profesional y continuada.
Al respecto, la superintendencia de sociedades en el
Oficio 220-131546 Del 17 de septiembre de 2013 señaló:
«Si nos detenemos un poco en la expresión profesionalmente,
podemos concluir que aunque se desarrolle una actividad mercantil,
se es comerciante sólo si se hace de forma profesional. A manera de
ejemplo, si una persona natural vende su casa, o sus muebles, no lo
está haciendo de forma profesional ni habitual, es un acto ocasional
que en ningún momento lo convierte en comerciante.»
Así, quien ocasionalmente desarrolla una actividad mercantil no es
comerciante, porque ese no es su oficio, no es a lo que regularmente
se dedica.
Es el caso de un asalariado que vende en épocas especiales algún
producto a sus compañeros de trabajo, sin establecimiento de
comercio y de forma informal y temporal. Ese trabajador sigue
siendo asalariado y no comerciante.
Actos y operaciones mercantiles.
Es comerciante quien ejerce profesionalmente una actividad mercantil, y el artículo 20
del código de comercio enumera una serie de estos actos mercantiles:
La adquisición de bienes a título oneroso con destino a enajenarlos en igual forma, y la
enajenación de los mismos.
La adquisición a título oneroso de bienes muebles con destino a arrendarlos; el
arrendamiento de los mismos; el arrendamiento de toda clase de bienes para
subarrendarlos, y el subarrendamiento de los mismos.
El recibo de dinero en mutuo a interés, con garantía o sin ella, para darlo en préstamo,
y los préstamos subsiguientes, así como dar habitualmente dinero en mutuo a interés.
La adquisición o enajenación, a título oneroso, de establecimientos de
comercio, y la prenda, arrendamiento, administración y demás
operaciones análogas relacionadas con los mismos;
La intervención como asociado en la constitución de sociedades
comerciales, los actos de administración de las mismas o la negociación a
título oneroso de las partes de interés, cuotas o acciones.
El giro, otorgamiento, aceptación, garantía o negociación de títulos-
valores, así como la compra para reventa, permuta, etc., de los mismos.
Las operaciones bancarias, de bolsas, o de martillo.
El corretaje, las agencias de negocios y la representación de firmas
nacionales o extranjeras.
La explotación o prestación de servicios de puertos, muelles,
puentes, vías y campos de aterrizaje.
Las empresas de seguros y la actividad aseguradora.
Las empresas de transporte de personas o de cosas, a título oneroso,
cualesquiera que fueren la vía y el medio utilizados.
Las empresas de fabricación, transformación, manufactura y circulación de
bienes.
Las empresas de depósito de mercaderías, provisiones o suministros,
espectáculos públicos y expendio de toda clase de bienes.
Las empresas editoriales, litográficas, fotográficas, informativas o de
propaganda y las demás destinadas a la prestación de servicios.
Las empresas de obras o construcciones, reparaciones, montajes,
instalaciones y ornamentaciones.
El ejercicio de cualquier de esas actividades convierte a una
empresa o persona en comerciante para todos los efectos.
Las empresas para el aprovechamiento o explotación mercantil de
las fuerzas o recursos de la naturaleza.
Las empresas promotoras de negocios y las de compra, venta,
administración, custodia o circulación de toda clase de bienes.
Las empresas de construcción, reparación, compra y venta de
vehículos para el trasporte por tierra, agua y aire, y sus accesorios.
Los demás actos y contratos regulados por la ley mercantil
Actividades no mercantiles.
Así como la ley señala cuales son los actos mercantiles, también
establece cuales actividades no se consideran mercantiles. Esto lo
hace en el artículo 23 del Código de comercio:
La adquisición de bienes con destino al consumo doméstico o al uso
del adquirente, y la enajenación de los mismos o de los sobrantes;
La adquisición de bienes para producir obras artísticas y la
enajenación de estas por su autor;
Si se ejerce profesionalmente alguna de estas actividades no nos
convierte en comerciantes, como el caso de los profesionales
liberales, como contadores públicos, abogados, etc.
Las adquisiciones hechas por funcionarios o empleados para fines
de servicio público;
Las enajenaciones que hagan directamente los agricultores o
ganaderos de los frutos de sus cosechas o ganados, en su estado
natural. Tampoco serán mercantiles las actividades de
transformación de tales frutos que efectúen los agricultores o
ganaderos, siempre y cuando que dicha transformación no
constituya por sí misma una empresa, y
La prestación de servicios inherentes a las profesiones liberales.
Obligaciones de los comerciantes.
Todo comerciante tiene una serie de obligaciones mercantiles, y en
algunos casos, laborales y tributarias que debe cumplir.
Entre las muchas obligaciones que tienen los comerciantes, el
código de comercio en su artículo 19 establece que las siguientes
obligaciones a los comerciantes:
Matricularse en el registro mercantil.
Inscribir en el registro mercantil todos los actos, libros y documentos respecto
de los cuales la ley exija esa formalidad.
Llevar contabilidad regular de sus negocios conforme a las prescripciones
legales.
Conservar, con arreglo a la ley, la correspondencia y demás documentos
relacionados con sus negocios o actividades.
Denunciar ante el juez competente la cesación en el pago corriente de sus
obligaciones mercantiles.
Abstenerse de ejecutar actos de competencia desleal.
Las anteriores obligaciones son como simple comerciante, pero existen otro tipo
de obligaciones como son las relacionadas con los impuestos, y con las
obligaciones que les exigen las diferentes entidades de control del estado como
las superintendencias.
Se supone que todo comerciante debe cumplir con esas obligaciones, pero en la
realidad no siempre se hace, entre otras razones porque el estado no impone una
verificación a comerciantes pequeños o informales, tanto que, tratándose de
impuestos, a ciertos contribuyentes que son comerciantes no les exige
contabilidad por tener pocos ingresos.
En consecuencia, no es que los pequeños comerciantes estén eximidos de
cumplir con ciertas obligaciones, lo que pasa es que pesar de que el código de
comercio impone esa obligación, ciertas entidades del estado son flexibles con
ciertos comerciantes en el sentido de no exigirles el cumplimiento de esas
obligaciones por sus condiciones de informalidad o por el monto de sus ingresos
o activos.
Presunción en el ejercicio de comercio.
Quien ejerce comerciante, no requiere de ninguna formalidad para
que ser considerado como tal, siendo suficiente que realice
profesionalmente cualquier actividad mercantil, esté o no inscrito en
el registro mercantil.
El artículo 13 del código de comercio estable que hay presunción de
estar ejerciendo comercio en los siguientes casos:
Cuando se halle inscrita en el registro mercantil.
Cuando tenga establecimiento de comercio abierto.
Cuando se anuncie al público como comerciante por cualquier medio.
Es decir que, si se presentan las circunstancias anteriores, se presume
comerciante así no realice actividades mercantiles.
Es por ello que cuando se deje de ejercer el comercio se debe cancelar el
registro mercantil para escapar a esa presunción.
Inhabilidad e incapacidad para ejercer el comercio
El código de comercio colombiano señala las personas que son
incapaces para ejercer actividades de comercio, y las que son
inhábiles, conceptos diferentes.
Personas incapaces para ejercer el comercio.
Una persona incapaz para ejercer actividades de comercio es aquella
que por ley no tiene capacidad legal para actuar o para obligarse.
El inciso primero del artículo 12 del código de comercio señala lo
siguiente:
«Toda persona que según las leyes comunes tenga capacidad para
contratar y obligarse, es hábil para ejercer el comercio; las que con
arreglo a esas mismas leyes sean incapaces, son inhábiles para
ejecutar actos comerciales.»
Es el caso de una persona declarada interdicta, o un niño, que por su
incapacidad o inmadurez mental no puede asumir obligaciones.
Algunos incapaces legales pueden realizar actividades de comercio
previa autorización de los padres, o con representación de estos.
Personas inhábiles para ejercer el comercio.
Las personas inhábiles para ejercer actividades de comercio, son
aquellas personas que, a pesar de ser capaces legales, como
cualquier adulto en pleno uso de sus facultades mentales, por una
sanción o por una limitación legal, está inhabilitado para ejercer el
comercio.
El artículo 14 del código de comercio señala que las siguientes
personas están inhabilitadas para ejercer el comercio:
Los comerciantes declarados en quiebra, mientras no
obtengan su rehabilitación;
Los funcionarios de entidades oficiales y semioficiales
respecto de actividades mercantiles que tengan relación
con sus funciones.
Las demás personas a quienes por ley o sentencia judicial
se prohíba el ejercicio de actividades mercantiles.
Diferencia entre incapacidad e inhabilidad para ejercer el
comercio.
La inhabilidad para ejercer el comercio nace de la misma ley, que de
forma taxativa señala en qué casos y circunstancias una persona
queda inhabilitada para ejercer el comercio.
Básicamente, la inhabilidad difiere de la incapacidad en el
entendido que la inhabilidad propiamente dicha, recae sobre
aquellas personas que, siendo capaces de contratar y obligarse, por
determinados hechos o circunstancias la ley los considera inhábiles
para ejercer el comercio.
Los inhábiles para ejercer el comercio, por lo general tienen
capacidad para contratar y obligarse, es decir son jurídicamente
capaces, peor no son hábiles para ejercer el comercio.
En conclusión, no siempre se puede concluir que la inhabilidad
implica incapacidad, pero en cambio, incapacidad siempre implica
necesariamente inhabilidad para ejercer el comercio.
El incapaz en todo caso será inhábil, entre tanto, el inhábil es capaz
para contratar y obligarse.