El patito feo
Había una vez una mamá pato que estaba incubando sus huevos para que
pudieran romper el cascarón.
Todos los huevos eran blancos, a excepción de uno.
Poco después, los huevos empezaron a romper el cascarón y la mamá pato por
fin tuvo sus cinco patitos.
Pero uno de los huevos no se rompía…
Finalmente, el último patito rompió el cascarón.
Pero él era diferente a todos los demás.
¿Por qué eres
diferente?
Nadie me quiere
porque soy
diferente.
El patito feo se fue de casa para encontrar un lugar en el que pudiera encajar
mejor.
Se encontró con unos pájaros, pero ellos no querían ser amigos de un patito tan
feo.
Eres raro.
Eres feo.
El patito estaba muy triste y se marchó de allí.
Una mujer mayor se encontró al patito y lo puso en un cobertizo.
La gallina de la mujer le dijo al patito que la mujer estaba planeando comérselo.
El pobre patito se escapó y se escondió entre unos juncos.
Entonces en lo alto vio a unos pájaros preciosos y pensó que ojalá fuera uno de
ellos.
El invierno llegó y el patito tenía frio.
Pero un granjero lo encontró y lo guardó a salvo hasta la primavera.
Cuando la primavera llegó, el granjero dejó al patito sobre un lago y lo liberó. Entonces,
algo maravilloso ocurrió….
… ¡el patito feo se había convertido en un precioso cisne!
Enseguida hizo nuevos amigos ¡y siempre fue el cisne más precioso de todos los
que había!