PARQUES URBANOS DE LA
ERA INDUSTRIAL MODERNA
SIGLO XIV - XX
Contexto
A partir de la década de 1990, en las grandes metrópolis principales de América Latina existe
una tendencia hacia la globalización de su economías observándose la difusión de grandes
equipamientos de consumo simultáneamente, la declinación de la industria como principal
factor de urbanización de crecimiento periférico, la revalorización de áreas centrales y la
formación de nuevos enclaves pericentrales en estas circunstancias, el Estado nacional
disminuye sus intervenciones directas sobre el territorio, deviniendo en promotor de los nuevos
proyectos urbanos privado en lo que posibilita que los cambios generados por la
reestructuración del proyecto que consiste en la construcción de infraestructura inmobiliaria
destinada a las empresas industriales de diversa escala ubicadas en un determinado lugar, así
como la inversión extranjera directa que busca espacios modernos con toda la gama de
servicios y la conectividad deseada que les permitirá operar bajo estándares internacionales a
costos muy competitivos.
En realidad, el parque urbano es algo bastante reciente.
Fue el siglo XIX el que le dio un papel en la historia de lo urbano. Y es que la
presión demográfica, el hacinamiento y contaminación de las ciudades van
unidos a este nuevo equipamiento urbano. Con él, la idea de paisaje diseñado
que era común a los jardines de las villas de la clase alta, se desplazó como
bien de uso público a la ciudad. Los primeros parques se abrieron en Gran
Bretaña, región pionera de la revolución industrial. En este país, el jardín
inglés representaba desde mediados del siglo XVIII un tipo de espacio en el
que la naturaleza era copiada como si fuera un objeto pictórico, como un
«decorado» reconstituido, en definitiva, como una naturaleza ya no salvaje
sino comodificada. Por otro lado, el pensamiento occidental veía la naturaleza
como un elemento distinto del espacio social.
Suzanne Szasz, parte del parque
prospectivo de 526 acres de Brooklyn. El
parque ofrece una variedad de instalaciones
para la recreación al aire libre e incluye un
zoológico y un cementerio cuáquero, 1973
Jardín Ingles
Los parques estaban equipados para poder hacer actividades
que favorecieran una buena salud física y moral, desde el
paseo o el descanso hasta la práctica de deporte. También
eran espacios para ver y ser visto, sobre todo por parte de
miembros de la clase media burguesa. Para ello, se diseñaron
los paseos, las zonas de descanso, los bancos y cenadores
pensados para el encuentro romántico pero decoroso de
parejas heterosexuales.
LONDRES, BUCÓLICO CAMPESTRE
Hyde Park que, era en origen un coto de caza real,
abrió al público en el siglo XVII. El primer diseño
paisajista coherente del parque empezó en 1726.
Entonces, el lago Serpentine fue formado embalsando
el río Westbourne. El paisaje que resultó fue el de un
idílico y domesticado fragmento campestre inserto en
la gran ciudad de Londres. Hacia el siglo XIX, Hyde
Park reunía ya muchas de las infraestructuras típicas
de la nueva metrópolis moderna. Carismático sería, sin
duda, el Crystal Palace —del que ya os hablamos en
este artículo— construido en 1851 para albergar la
Gran Exposición. Este evento se considera
fundamental para el inicio del diseño industrial. Otro
equipamiento típico del modo de vida y de ciudadanía
moderno sería el Lido, abierto en 1930. El Lido
proporcionó instalaciones para bañarse y tomar el sol
en el parque, solicitadas por el grupo naturista Sunlight
League.
Hyde Park, postal, c.1910. A través de
Flickr, Leonard Bentley.
PARIS, PAISAJE DRAMATIZADO
Los paisajistas franceses pensaron los parques como
composiciones estéticas. En el caso de Bois de
Boulogne, un antiguo coto de caza, estos
planteamientos supusieron un rediseño informal que
abrió espacios de césped, plantó hayas, cedros,
castaños, olmos y plantas exóticas como secuoyas. De
inspiración inglesa, se diseñaron caminos sinuosos y
grupos de rocalla. Se crearon dos lagos, uno menor y
otro mayor con islas, conectados por una cascada. Su
excavación permitió elevar la altura de una colina
existente. Desde ella, se crearon vistas panorámicas
sobre los alrededores más pintorescos. Este paisaje
reunía los elementos más dramáticos del paisaje
campestre.
París. Au Bois de Boulogne. Autour du
Lac, hacia 1907. Vía Flickr, Colección
Casas-Rodríguez.
BARCELONA, ECLETICISMO HISPANOÁRABE
El jardín incorporó elementos típicamente
musulmanes. Fueron muy característicos los caminos
de agua realizados en los pasamanos de la escalera que
atraviesa el recinto, inspirados en el Generalife de
Granada, del que os hablamos hace unos meses. Así,
en los jardines de Laribal, fuentes, bancos y adornos de
azulejo, juegos de agua y macetas de flores en
alféizares y barandillas, recuerdan a los cármenes
granadinos. Las escaleras, llamadas, de hecho, “del
Generalife”, tienen estanques con fuentes en los
rellanos y cascadas en los pasamanos.
Jardines de Laribal. Via Todocolección.
NUEVA YORK, NATURALEZA SINTÉTICA
En Estados Unidos, los cementerios tenían ya un fuerte
componente social como espacio de encuentro. Sin
embargo, fue también el siglo XIX el que dio paso al
parque urbano norteamericano propiamente dicho. Hacia
1850, la enorme retícula en la que se había organizado la
isla de Manhattan, en Nueva York, amenazaba por
colmatarse.
El paisajismo propuesto por Olmsted fabrica un trozo de
paisaje campestre condensado dentro de la trama urbana y
atravesado por un paseo central. Las vías internas son
sinuosas y están diferenciadas entre las destinadas a los
automóviles y las de los peatones. Lagos y colinas
artificiales participan de la creación de un paisaje variado y
pintoresco totalmente artificial. Central Park es un sintético
de lo “natural” que hace soportable la vida moderna en la
gran ciudad.
BUENOS AIRES, BOSQUE COLONIAL
Entre los espacios del parque destacan los bosques
artificiales creados a partir de las semillas que Sarmiento
recibió de Europa, pero que se funden con la masa arbórea
que predominaba en el paisaje al momento de realizarse la
fundación de la ciudad. Así, el bosque se asimiló como espa
cio recreativo urbano. La voluntad de importar las ideas
europeas acerca de este tipo de equipamiento urbano se
hizo explícita en las declaraciones del presidente en el
momento de la inauguración del parque: “en sus bosques
artísticamente formados, para dar sombra y luz al paisaje,
cuanto las artes, el buen gusto y el sentimiento de lo bello
que ofrecen los parques de Santiago de Chile, de Nueva
York, de París y de Londres, como un encanto a la
imaginación o un llamamiento a los sentimientos más
elevados del hombre”.
Excavación de los lagos de Palermo en Buenos
Aires, Argentina. A la izquierda, un tren de
Buenos Aires y el Pacífico, 1906.